{"id":24365,"date":"2016-02-05T16:34:07","date_gmt":"2016-02-05T21:34:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/devocion-a-la-pasion-de-cristo\/"},"modified":"2016-02-05T16:34:07","modified_gmt":"2016-02-05T21:34:07","slug":"devocion-a-la-pasion-de-cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/devocion-a-la-pasion-de-cristo\/","title":{"rendered":"DEVOCION A LA PASION DE CRISTO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>ESTE ART\u00cdCULO FUE ESCRITO EN 1911 Y EST\u00c1 EN PROCESO DE SER ACTUALIZADO.<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vea tambi\u00e9n Pasi\u00f3n de Cristo en los Cuatro Evangelios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Devoci\u00f3n a la Pasi\u00f3n de Cristo:  Los sufrimientos de Nuestro Se\u00f1or, que culminaron con su muerte en la Cruz, parecen haber sido concebidos como un todo inseparable desde \u00e9poca muy temprana.  Incluso en los Hechos de los Ap\u00f3stoles (1,3) San Lucas habla de aquellos a los que Cristo \u00abse les present\u00f3 despu\u00e9s de su Pasi\u00f3n\u00bb (griego: me to pathein utou).  En la Vulgata esto ha sido traducido como post passionem suam, y no s\u00f3lo el Testamento de Reims, sino las versiones anglicanas autorizadas y revisadas, as\u00ed como la traducci\u00f3n medieval al ingl\u00e9s atribuida a Wyclif, han conservado la palabra \u00abpassion\u00bb en ingl\u00e9s.    Tambi\u00e9n encontramos Passio en el mismo sentido en otros escritos tempranos (por ejemplo, Tertuliano, \u00abAdv. Marci\u00f3n.\u00bb, IV, 40), y la palabra era claramente de uso com\u00fan a mediados del siglo III, al igual que en Cipriano, Novaciano y Comodiano.  Este \u00faltimo escribe:\n<\/p>\n<p>\u00abHoc Deus hortatur, hoc lex, hoc passio Christi<br \/>\nUt resurrecturos nos credamus in novo saeclo.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Pablo declar\u00f3, y no se requiere m\u00e1s evidencia para convencernos de que \u00e9l dijo verdaderamente, que Cristo crucificado fue \u00abesc\u00e1ndalo para los jud\u00edos, necedad para los gentiles.\u00bb (1 Cor. 1,23).  El golpe al sentimiento pagano, causado por la ignominia de la Pasi\u00f3n de Cristo y la aparente incompatibilidad de la naturaleza divina con la muerte de un criminal, parece haber tenido su efecto sobre el pensamiento de los cristianos mismos.   Por lo tanto, sin duda, surgi\u00f3 aquel crecimiento prol\u00edfico de sectas gn\u00f3sticas her\u00e9ticas o doc\u00e9ticas, que negaban la realidad del hombre Jesucristo o de sus padecimientos.  As\u00ed en los primeros siglos cristianos surgi\u00f3 la tendencia de dibujar el rostro del Salvador como juvenil, hermoso y radiante, la ant\u00edtesis misma del vir dolorum familiar en una \u00e9poca posterior (cf. Weis Libersdorf, \u00abChristus-und Apostel-bilder\u00bb, 31 ss) y la de hacer hincapi\u00e9 por preferencia no en sus sufrimientos, sino en sus obras de misericordia, como en el motivo del Buen Pastor, o en sus obras de poder, como en la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro o en la resurrecci\u00f3n figurada por la historia de Jon\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero mientras que se puede admitir f\u00e1cilmente la existencia de tal tendencia a correr un velo sobre el aspecto f\u00edsico de la Pasi\u00f3n, ser\u00eda f\u00e1cil exagerar el efecto producido por los modos  de pensamiento paganos sobre el sentimiento cristiano en los primeros siglos.   Harnack va demasiado lejos cuando afirma que la mayor\u00eda de los griegos consideraron la Muerte y la Pasi\u00f3n de Cristo como un misterio demasiado sagrado como para ser objeto de contemplaci\u00f3n o de especulaci\u00f3n, y cuando declara que el sentir de la Iglesia Griega primitiva es representado con exactitud en el siguiente pasaje de Goethe:   \u201cCorremos un velo sobre los sufrimientos de Cristo simplemente porque los reverenciamos muy profundamente. Afirmamos que es una presunci\u00f3n reprensible el jugar, burlarse de y embellecer esos profundos misterios en los que yacen escondidas esas divinas profundidades de sufrimiento,  no descansar nunca hasta que incluso el m\u00e1s noble parezca mediocre y de mal gusto \u00ab(Harnack,\u00bb History of Dogma\u00bb, tr, III, 306; cf. J. Reil,\u00bb Die fr\u00fchchristlichen Darstellungen der Kreuzigung Christi\u00bb, 5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, mientras que Harnack habla con cautela y moderaci\u00f3n, otros escritores m\u00e1s populares se entregan a generalizaciones imprudentes como puede ilustrarse con el siguiente pasaje del arcediano Farraro:   \u00abEl aspecto\u00bb, dice, \u00aben el que los primeros cristianos vieron la Cruz fue el de triunfo y exultaci\u00f3n, nunca el de gemidos y miseria. Fue el emblema de la victoria y el \u00e9xtasis, no de sangre o de angustia\u00bb (Vea \u00abEl Mes\u00bb, mayo de 1895, 89).   Por supuesto, es cierto que hasta el siglo V los espec\u00edmenes del arte cristiano que se han conservado en las catacumbas y en otros lugares no muestran rastros de ning\u00fan tipo de representaci\u00f3n de la crucifixi\u00f3n.   Incluso la simple cruz se encuentra raramente antes de la \u00e9poca de Constantino (Vea Arqueolog\u00eda de la Cruz y el Crucifijo), y cuando se va a indicar la figura de la v\u00edctima divina, a primera vista aparece m\u00e1s com\u00fanmente bajo alguna forma simb\u00f3lica, por ejemplo, la de un cordero, y por regla general no hay un intento de representar la crucifixi\u00f3n en forma realista.   Una vez m\u00e1s, la literatura cristiana que ha sobrevivido, ya sea griega o latina, no se detiene en los detalles de la Pasi\u00f3n o muy frecuentemente recurre al motivo de los sufrimientos de nuestro Salvador. La tragedia conocida como \u00abCristus Patiens\u201d, que se imprime con las obras de San Gregorio Nacianceno y se le atribu\u00eda anteriormente a \u00e9l, es casi seguro una obra de fecha muy posterior, probablemente no antes del siglo XI (ver Krumbacher, \u00abByz . Lit.\u201d, 746).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de todo esto ser\u00eda precipitado inferir que la Pasi\u00f3n no era un tema de contemplaci\u00f3n favorito de los ascetas cristianos. Para comenzar, los escritos apost\u00f3licos conservados en el Nuevo Testamento est\u00e1n lejos de dejar los sufrimientos de Cristo en el trasfondo como un motivo de esfuerzo cristiano. Tomamos, por ejemplo, las palabras de San Pedro (1 Pedro 2,19.21.23):  \u201cPorque bella cosa es tolerar penas, por consideraci\u00f3n a Dios, cuando se sufre injustamente\u201d; \u201cPues para esto hab\u00e9is sido llamados, ya que tambi\u00e9n Cristo sufri\u00f3 por vosotros, dej\u00e1ndoos ejemplo para que sig\u00e1is sus huellas\u201d; \u201c\u2026el que al ser insultado no respond\u00eda con insultos, al padecer no amenazaba\u2026\u201d etc.; o de nuevo: \u201cYa que Cristo padeci\u00f3 en la carne, armaos vosotros de este mismo pensamiento\u201d (ibid., 4,1).  As\u00ed San Pablo (G\u00e1l. 2,19-20):   \u201c\u2026con Cristo estoy crucificado, y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en m\u00ed\u201d; y (ibid., 5,24): \u201cPues los que son de Cristo han crucificado la carne con sus vicios y concupiscencias\u201d (cf. Col. 1,24); y quiz\u00e1s lo m\u00e1s sorprendente de todo (G\u00e1l. 6,14): \u201cEn cuanto a m\u00ed, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, por la cual el mundo es para m\u00ed un crucificado y yo un crucificado para el mundo.\u201d  Al ver la gran influencia que ejerce el Nuevo Testamento desde un per\u00edodo muy temprano sobre los l\u00edderes del pensamiento cristiano, es imposible creer que tales pasajes no dejaron su huella en la pr\u00e1ctica devocional de Occidente, a pesar de que es f\u00e1cil descubrir razones plausibles de por qu\u00e9 este esp\u00edritu no deber\u00eda haberse mostrado m\u00e1s visible en la literatura.   Sin duda, se manifest\u00f3 en la devoci\u00f3n de los m\u00e1rtires que murieron en la imitaci\u00f3n de su [[Jesucristo|Maestro], y en el esp\u00edritu de martirio que caracteriz\u00f3 a la Iglesia primitiva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, realmente encontramos en un Padre Apost\u00f3lico como San Ignacio de Antioqu\u00eda, que, aunque sirio de nacimiento, escribi\u00f3 en griego y estaba en contacto con la cultura griega, un recuerdo muy continuo y pr\u00e1ctico de la Pasi\u00f3n.   Despu\u00e9s de haber expresado en su Carta a los Romanos (cc. IV, IX) su deseo de ser martirizado, y al soportar muchas formas de sufrimiento para probarse a s\u00ed mismo como verdadero disc\u00edpulo de Jesucristo, el santo contin\u00faa:  \u201c\u00bbBusco a Aqu\u00e9l que muri\u00f3 por nosotros; deseo a Aqu\u00e9l que resucit\u00f3 por amor a nosotros.  Los dolores de un nuevo nacimiento est\u00e1n sobre m\u00ed. Permitidme recibir la luz pura.   Cuando yo llegue all\u00ed entonces ser\u00e9 un hombre. Permitidme ser imitador de la Pasi\u00f3n de mi Dios.  Si alguno le tiene dentro de s\u00ed mismo, que entienda lo que deseo, y permitidle tener simpat\u00eda conmigo, porque \u00e9l sabe las cosas que me afligen\u00bb.  Y otra vez, dice en su carta a los de Esmirna (c. IV): \u00abcerca de la espada, cerca de Dios (es decir, Jesucristo), en compa\u00f1\u00eda de las bestias salvajes, en compa\u00f1\u00eda de Dios.  S\u00f3lo dejad que sea en el nombre de Jesucristo.  Para que podamos sufrir juntamente con \u00c9l\u00bb (griego:  eis to sympathein auto).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, tomando la Iglesia siria en general &#8212;y tan rica como lo fue en las tradiciones de Jerusal\u00e9n estaba muy lejos de ser una parte de la cristiandad sin influencia&#8212; encontramos que desde una \u00e9poca temprana se estableci\u00f3 una forma de devoci\u00f3n pronunciada e incluso emocional a la Pasi\u00f3n.  Ya en el siglo II un fragmento de San Melit\u00f3n de Sardes preservado para nosotros habla como el Padre Faber pudo haber hablado en los tiempos modernos. Apostrofando al pueblo de Israel, dice:\n<\/p>\n<p>\u00abT\u00fa mataste a tu Se\u00f1or y \u00c9l fue levantado sobre un \u00e1rbol y se le fij\u00f3 una tableta para indicar qui\u00e9n era \u00e9l que fue condenado a muerte &#8212;\u00bfY qui\u00e9n era \u00e9ste?&#8212;  Escuchen mientras tiemblan:  &#8212;Aquel por cuya causa tembl\u00f3 la tierra; El que suspendi\u00f3 la tierra fue colgado; El que fija los cielos fue fijado con clavos; El que apoy\u00f3 la tierra fue apoyado en un \u00e1rbol; el Se\u00f1or fue expuesto a la ignominia con un cuerpo desnudo; Dios fue [homicidio|asesinado]];  el Rey de Israel muerto por una mano derecha israelita. \u00a1Ah, la fresca maldad del asesinato fresco! El Se\u00f1or fue expuesto con un cuerpo desnudo, \u00c9l no fue considerado digno siquiera de ropa, pero a fin de que no pudiera ser visto, las luces fueron apagadas, y el d\u00eda se oscureci\u00f3 porque estaban matando a Dios, que estaba desnudo en el madero\u00bb (Cureton,\u00bbSpicilegium syriacum \u00ab, 55).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda que el temperamento sirio y el jud\u00edo eran temperamentos emocionales, y el tono de su literatura a menudo nos recuerda la c\u00e9ltica. Pero, en cualquier caso, es cierto que una presentaci\u00f3n m\u00e1s realista de los sufrimientos de Nuestro Se\u00f1or encontr\u00f3 el favor de los Padres de la Iglesia Siria al parecer desde el principio.   Ser\u00eda f\u00e1cil hacer largas citas de esta especie a partir de las obras de San Efr\u00e9n, San Isaac de Antioqu\u00eda y Santiago de Sarug. Zingerle, en el \u00abTheologische Quartalschrift\u00bb (1870 y 1871) ha recogido muchos de los pasajes m\u00e1s impactantes de los \u00faltimos dos escritores.   En toda esta literatura se encuentra una imaginaci\u00f3n oriental bastante ampulosa que embellece casi todos los detalles de la historia de la Pasi\u00f3n.  Isaac de Antioqu\u00eda compara la elevaci\u00f3n de Cristo en la Cruz con la acci\u00f3n de la cig\u00fce\u00f1a, que construye su nido en la copa de los \u00e1rboles para estar a salvo del enfoque insidioso de la serpiente; mientras que la corona de espinas le sugiere una pared que rodea el asilo seguro de ese nido, la cual protege de las garras del halc\u00f3n o de otros enemigos alados a todos los hijos de Dios que est\u00e1n reunidos en el nido (Zingerle, ibid., 1870, 108).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte San Efr\u00e9n, que escribi\u00f3 en el \u00faltimo cuarto del siglo IV, es anterior en fecha y a\u00fan m\u00e1s abundante y realista en su estudio minucioso de los detalles f\u00edsicos de la Pasi\u00f3n. Es dif\u00edcil expresar en una breve cita una impresi\u00f3n real del efecto producido por la largamente sostenida nota de lamentaci\u00f3n en la que el orador y poeta da seguimiento a su tema.   En los Himnos sobre la Pasi\u00f3n (Efr\u00e9n, \u00abSyri, hymni et Sermones\u00bb, ed. Lamy, I) el escritor se mueve como un peregrino devoto de una escena a otra, y de un objeto a otro, encontrando por doquier nuevos motivos para la ternura y la compasi\u00f3n, mientras que los siete \u00abSermones para la Semana Santa\u00bb, por su esp\u00edritu y tratamiento, podr\u00edan haber sido escritos por cualquier m\u00edstico medieval.   \u00ab\u00a1A \u00c9l sea la gloria! \u00a1Cu\u00e1nto sufri\u00f3!\u00bb es una exclamaci\u00f3n que brota de labios del predicador de vez en cuando. Para ilustrar el tono general, el siguiente pasaje de una descripci\u00f3n de la flagelaci\u00f3n debe ser suficiente:\n<\/p>\n<p>\u201dDespu\u00e9s de muchas protestas vehementes contra Pilato, el Todopoderoso fue azotado como el m\u00e1s vil criminal. Seguramente debe haber habido conmoci\u00f3n y el horror a la vista.  Que se sobrecojan los cielos y la tierra al contemplar al que oscila la vara de fuego, \u00c9l mismo herido con azotes, para que contemplen al que extendi\u00f3 por toda la tierra el velo de los cielos y quien fij\u00f3 los cimientos de las monta\u00f1as, el distribuye el peso de la tierra sobre las aguas y env\u00eda el abrasador rel\u00e1mpago, ahora golpeado por infames desgraciados sobre una columna de piedra que Su propia palabra ha creado.   Ellos, en efecto, estiraron sus piernas y le ultrajaron con burlas.   Un hombre a quien \u00c9l form\u00f3 ejerci\u00f3 esgrimi\u00f3 el flagelo.  Aquel que sostiene todas las criaturas con su poder someti\u00f3 su espalda a sus azotes.  \u00c9l que es el brazo derecho del Padre cedi\u00f3 sus propios brazos para ser extendidos.  El pilar de la ignominia fue abrazado por \u00c9l que lleva y sostiene los cielos y la tierra en todo su esplendor\u00bb (Lamy, I, 511 ss.).  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misma tensi\u00f3n contin\u00faa en varias p\u00e1ginas, y entre otras pintorescas fantas\u00edas San Efr\u00e9n comenta:\n<\/p>\n<p>\u00abLa columna misma debe haber temblado como si estuviera viva, la piedra fr\u00eda debe haber sentido que el Maestro estaba atado a ella, el que le hab\u00eda dado su ser.  La columna se estremeci\u00f3 sabiendo que el Se\u00f1or de todas las criaturas estaba siendo azotado\u00bb. Y a\u00f1ade, como una maravilla, atestiguada incluso en su propia \u00e9poca, que la \u00abcolumna se hab\u00eda contra\u00eddo de miedo bajo el cuerpo de Cristo\u00bb.   <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la atm\u00f3sfera de devoci\u00f3n representada por contemplaciones como \u00e9stas, es f\u00e1cil comprender las escenas de conmovedora emoci\u00f3n descritas por la se\u00f1ora peregrina de Galicia que visit\u00f3 Jerusal\u00e9n (si se puede pasar por alto seguramente la protesta del doctor Meester) hacia el final del siglo IV.   En Getseman\u00ed ella describe como \u00abse lee el pasaje del Evangelio en el que el Se\u00f1or fue detenido, y cuando se ha le\u00eddo este pasaje hay grandes lamentos y gemidos de toda la gente, con llanto, que los gemidos se pueden escuchar casi en la ciudad\u00bb.   Mientras que se nos dice que durante la ceremonia de las tres horas del Viernes Santo a partir del mediod\u00eda: \u00abEn las diversas lecturas y oraciones hay tal despliegue de emoci\u00f3n y lamentos de todo el pueblo que es maravilloso escucharlas.   Porque no hay nadie, grande o peque\u00f1o, que no llore ese d\u00eda durante esas tres horas, de una manera que no se puede imaginar, que el Se\u00f1or haya padecido tales cosas por nosotros\u00bb (Peregrinatio Sylviae en \u00abItinera Hierosolymitana\u00bb, ed. Geyer, 87, 89).     Es dif\u00edcil no suponer que este ejemplo de la manera de honrar la Pasi\u00f3n de nuestro Salvador, que era tradicional en las escenas mismas de esos sufrimientos, no produjese una impresi\u00f3n notable en Europa occidental.   La se\u00f1ora de Galicia, ya sea que la llamen Silvia, Eteria o Egeria, no era m\u00e1s que una de la multitud inmensa de peregrinos que corr\u00edan a Jerusal\u00e9n de todas partes del mundo. El tono de San Jer\u00f3nimo (vea, por ejemplo, las cartas de Paula y Eustoquia a Marcela en 386 d.C.; PL, XXII, 491) es similar, y las palabras de San Jer\u00f3nimo penetraban por dondequiera que se hablaba la lengua latina.   Una antigua oraci\u00f3n cristiana, reproducida por Wessely (Les plus anciens mon. de Chris., 206), muestra el mismo esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dif\u00edcilmente podemos dudar de que poco despu\u00e9s que las reliquias de la Cruz aut\u00e9ntica hubieron sido llevadas por los fieles devotos a todos los pa\u00edses cristianos (conocemos el hecho no s\u00f3lo por la declaraci\u00f3n de San Cirilo de Jerusal\u00e9n mismo, sino tambi\u00e9n por las inscripciones halladas en el norte de \u00c1frica en fecha s\u00f3lo un poco posterior) se introdujo alg\u00fan ceremonial an\u00e1logo a nuestra moderna \u00abadoraci\u00f3n\u00bb de la Cruz en el Viernes Santo, a imitaci\u00f3n de la veneraci\u00f3n similar rendida a la reliquia de la Cruz aut\u00e9ntica en Jerusal\u00e9n.   Fue en esta \u00e9poca tambi\u00e9n que se comenz\u00f3 a representar la figura del Crucificado en el arte cristiano, aunque durante muchos siglos fue casi desconocido todo intento de presentaci\u00f3n realista de los sufrimientos de Cristo.    Incluso en Gregorio de Tours (De Gloria Mart.) una imagen de Cristo en la Cruz parece ser tratada como una especie de novedad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluso himnos tales como \u00abPange lingua gloriosi praelium certaminis\u00bb, y el \u00abVexilla Regis\u00bb, ambos de Venancio Fortunato (c. 570), marcan claramente una tendencia cada vez mayor a detenerse en la Pasi\u00f3n como un objeto separado de contemplaci\u00f3n.   El m\u00e1s o menos dram\u00e1tico recital de la Pasi\u00f3n por tres di\u00e1conos que representan al \u00abcronista\u00bb, \u00abChristus\u00bb y \u00abSinagoga\u00bb, en el Oficio de Semana Santa se origin\u00f3 probablemente en el mismo per\u00edodo, y pocos siglos m\u00e1s tarde empezamos a encontrar las narraciones de la Pasi\u00f3n en los cuatro evangelistas copiada por separado en los libros de devoci\u00f3n.   Este, por ejemplo, es el caso de la colecci\u00f3n en ingl\u00e9s del siglo IX conocida como \u00abel Libro de Cerne\u00bb, la cual es una colecci\u00f3n de devociones del siglo VIII (manuscrito Harley 2965) que contiene p\u00e1ginas relacionadas con los incidentes de la Pasi\u00f3n.   En el siglo X el Cursus de la Santa Cruz fue a\u00f1adido al oficio mon\u00e1stico (vea Bishop, \u00abOrigin of the Prymer\u00bb, p. XXVII, n.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan m\u00e1s sorprendente en su revelaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n devocional es la existencia de tal poema vern\u00e1culo como el \u201cSue\u00f1o de la Cruz\u00bb, de Cynewulf, en el que se concibe el \u00e1rbol de la cruz como contando su propia historia.  Una parte de este poema anglosaj\u00f3n todav\u00eda est\u00e1 grabado con letras r\u00fanicas en la c\u00e9lebre Cruz de Ruthwell en Dumfriesshire, Escocia.  Las l\u00edneas en it\u00e1licas en el siguiente son partes del poema que a\u00fan se pueden leer sobre la piedra:\n<\/p>\n<p> Yo ten\u00eda todo el poder<br \/>\n para hacer caer a sus enemigos,<br \/>\npero aun as\u00ed, me mantuve firme.<br \/>\n  Entonces, el joven h\u00e9roe se prepar\u00f3,<br \/>\n que era el Todopoderoso,<br \/>\n fuerte y firme de \u00e1nimo,<br \/>\n mont\u00f3 la sublime cruz,<br \/>\n valientemente a los ojos de muchos,<br \/>\ncuando quiso redimir a la humanidad.<br \/>\nYo temblaba cuando el h\u00e9roe me abraz\u00f3,<br \/>\naun as\u00ed no me atrev\u00ed a inclinarme a tierra,<br \/>\n a caer al seno de la tierra,<br \/>\nsino  que me vi obligada a permanecer firme,<br \/>\nuna cruz fui criada yo,<br \/>\n levant\u00e9 el poderoso Rey,<br \/>\n El Se\u00f1or de los cielos,<br \/>\n no me atrev\u00ed a caer.<br \/>\nMe han traspasado con clavos oscuros,<br \/>\nsobre m\u00ed son visibles las heridas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, no fue hasta la \u00e9poca de San Bernardo y San Francisco de As\u00eds que se alcanz\u00f3 el desarrollo completos de la devoci\u00f3n cristiana a la Pasi\u00f3n.  Parece muy probable que este fue un resultado indirecto de la predicaci\u00f3n de las Cruzadas, y el consiguiente despertar de la mente de los fieles a un conocimiento m\u00e1s profundo de todos los recuerdos sagrados representados por el Calvario y el Santo Sepulcro.   Cuando Jerusal\u00e9n fue reconquistada por los sarracenos en 1187, el ilustre abad Sans\u00f3n de Bury San Edmundo se sinti\u00f3 tan hondamente movido que se visti\u00f3 un cilicio y renunci\u00f3 a comer carne desde ese d\u00eda en adelante, y esto no fue un caso aislado, como lo muestra de manera concluyente el entusiasmo provocado por la Cruzadas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo ninguna circunstancia hay que destacar que el primer caso registrado de estigmas (si dejamos fuera del relato el dudoso caso de San Pablo) fue el de San Francisco de As\u00eds. Desde su tiempo ha habido m\u00e1s de 320 manifestaciones similares que tienen reclamos razonables para ser considerados genuinos (Poulain, \u00abGracias de la Oraci\u00f3n Interior\u00bb, tr., 175).  Si consideramos \u00e9stos como totalmente sobrenaturales o en parte naturales en su origen, la frecuencia comparativa del fen\u00f3meno parece apuntar a una nueva actitud del misticismo cat\u00f3lico en lo que se refiere a la Pasi\u00f3n de Cristo, que s\u00f3lo se ha establecido desde el comienzo del siglo XIII.  El testimonio del arte se\u00f1ala a una conclusi\u00f3n similar. Fue s\u00f3lo cerca de esta \u00e9poca que los crucifijos realistas y a veces retorcidos extravagantemente encontraron alg\u00fan favor general.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gente, por supuesto, se rezag\u00f3 detr\u00e1s de los m\u00edsticos y de las \u00f3rdenes religiosas, pero ellos siguieron a su paso; y en los siglos XIV y XV tenemos innumerables ejemplos de la adopci\u00f3n por parte de los laicos de nuevas pr\u00e1cticas de piedad en honor a la Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or.   Una de las m\u00e1s fecundas y pr\u00e1cticas fue ese tipo de peregrinaci\u00f3n espiritual a los Santos Lugares de Jerusal\u00e9n, que finalmente cristalizaron en lo que hoy conocemos como el \u00abCamino de la Cruz\u00bb. Las \u00abSiete Ca\u00eddas\u00bb y los \u00abSiete Derramamientos de Sangre\u00bb de Cristo pueden considerarse como variantes de esta forma de devoci\u00f3n.   Cuan verdaderamente genuina era la piedad evocada en una peregrinaci\u00f3n real a Tierra Santa se hace muy evidente, entre otros documentos, por el relato de los viajes del dominico F\u00e9lix Fabri a finales del siglo XV, y el inmenso trabajo que realiz\u00f3 para obtener las medidas exactas muestra cu\u00e1n profundamente se conmov\u00edan los corazones de los hombres incluso por una imitaci\u00f3n de peregrinaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igualmente, a este periodo pertenecen tanto la popularidad de los Peque\u00f1os Oficios de la Cruz y \u00abDe Passione\u00bb, que se encuentran en muchas de las horas, manuscritos e impresos, as\u00ed como la introducci\u00f3n de nuevas Misas en honor de la Pasi\u00f3n, como para ejemplo las que se celebran ahora  casi universalmente en los viernes de Cuaresma.   Por \u00faltimo, una inspecci\u00f3n de los libros de oraciones compilados hacia el final de la Edad Media para el uso de los laicos, tales como el \u00abHorae Beattie Mariae Virginis\u00bb, el \u00abHortulus Animae\u00bb, el \u00abParadisus Animae\u00bb, etc., muestra la existencia de un inmenso n\u00famero de oraciones ya sea conectadas con los incidentes de la Pasi\u00f3n o dirigidas a Jesucristo en la Cruz.   Las m\u00e1s conocidas de ellos tal vez sean las quince oraciones atribuidas a Santa Br\u00edgida, y que se describen con m\u00e1s frecuencia como \u00abLas Quince Os\u00bb, por la exclamaci\u00f3n con que comienza cada una.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los tiempos modernos ha surgido una vasta literatura y tambi\u00e9n una himnodia en relaci\u00f3n directa con la Pasi\u00f3n de Cristo. Muchas de las innumerables obras producidas en los siglos XVI, XVII y XVIII ya se han olvidado por completo, aunque todav\u00eda se contin\u00faa leyendo algunos libros como el medieval \u00abVida de Cristo\u00bb por el cartujo Ludolfo de Sajonia, los \u00abSufrimientos de Cristo\u00bb por el Padre Tom\u00e1s de Jes\u00fas, el \u201cMonte Calvario\u201d del carmelita Guevara, o \u00abla Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or\u00bb por el padre de La Palma, S.J.  Aunque autores como Justo Lipsio y el Padre Gretser, S.J., a finales del siglo XVI, y Dom Calmet, OSB, en el siglo XVIII, hicieron mucho para ilustrar la historia de la Pasi\u00f3n a partir de fuentes hist\u00f3ricas, la tendencia general de toda la literatura devocional fue ignorar los medios de informaci\u00f3n provistos por la arqueolog\u00eda y la ciencia, y mirar hacia las revelaciones de los m\u00edsticos para complementar los relatos del Evangelio.   Entre \u00e9stas, las Revelaciones de Santa Br\u00edgida de Suecia, de Mar\u00eda de Agreda, de Marina de Escobar y, en tiempos relativamente recientes, las m\u00e1s famosas son la de Ana Catalina Emmerick.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XIX se produjo una reacci\u00f3n contra este procedimiento, una reacci\u00f3n debida probablemente al hecho de que muchas de estas revelaciones claramente se contradicen entre s\u00ed, por ejemplo, sobre la cuesti\u00f3n de si el hombro derecho o el izquierdo de Nuestro Se\u00f1or fue herido por el peso de la Cruz, o si nuestro Salvador fue clavado en la cruz de pie o acostado.   En las mejores vidas modernas de nuestro Salvador, tales como las de Didon, Fouard y Le Camus, se hace todo uso de fuentes auxiliares de informaci\u00f3n, sin olvidar incluso el Talmud.  La obra \u201cLa Pasi\u00f3n\u201d (tr. 1905) de Pere Ollivier sigue el mismo curso, pero en muchos obras devocionales sobre este tema ampliamente le\u00eddas, por ejemplo: Faber, \u00abAl Pie de la Cruz\u00bb; Gallwey \u00abLos relojes de la Pasi\u00f3n\u00bb, Coleridge,\u00bbTiempo de Pasi\u00f3n\u00bb, etc.; Groenings,  \u201cHistoria de la Pasi\u00f3n\u00bb (tr. ingl\u00e9s); Belser, D&#8217;Gesch. d. Leidens d. Hernn; Grimm, \u00abLeidengeschichte Christi\u00bb, los escritores parecen haber considerado que la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica o cr\u00edtica era incompatible con el prop\u00f3sito asc\u00e9tico de sus obras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Thurston, Herbert. \u00abDevotion to the Passion of Christ.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911. 21 Jan. 2013 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/11527b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESTE ART\u00cdCULO FUE ESCRITO EN 1911 Y EST\u00c1 EN PROCESO DE SER ACTUALIZADO. Vea tambi\u00e9n Pasi\u00f3n de Cristo en los Cuatro Evangelios. Devoci\u00f3n a la Pasi\u00f3n de Cristo: Los sufrimientos de Nuestro Se\u00f1or, que culminaron con su muerte en la Cruz, parecen haber sido concebidos como un todo inseparable desde \u00e9poca muy temprana. Incluso en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/devocion-a-la-pasion-de-cristo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDEVOCION A LA PASION DE CRISTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24365","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24365","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24365"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24365\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24365"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24365"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24365"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}