{"id":24372,"date":"2016-02-05T16:34:22","date_gmt":"2016-02-05T21:34:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dias-de-la-semana\/"},"modified":"2016-02-05T16:34:22","modified_gmt":"2016-02-05T21:34:22","slug":"dias-de-la-semana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dias-de-la-semana\/","title":{"rendered":"DIAS DE LA SEMANA"},"content":{"rendered":"<p>\n  A Christopher Clavius se debe la elaboraci\u00f3n del calendario gregorianoD\u00edas de la semana (ferias)<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 D\u00edas de la semana considerados bajo el punto de vista de la fe<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Nombres gent\u00edlicos de los d\u00edas de la semana<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Nombres cristianos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Devociones anexas a cada d\u00eda de la semana<\/li>\n<\/ul>\n<h2>D\u00edas de la semana considerados bajo el punto de vista de la fe<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El domingo es la primera fiesta del cristianismo. En cierto sentido, los d\u00edas de la semana son tambi\u00e9n otras tantas fiestas: el universo es un templo; el hombre es un sacerdote, y su vida debe ser una continua fiesta; tal es la opini\u00f3n de los Padres de la Iglesia.\n<\/p>\n<p>  Calendario Noruego de 1636\u201cDecidme, preguntaba  Or\u00edgenes a los cristianos de su tiempo, vosotros que solo asist\u00eds a la iglesia los d\u00edas solemnes, \u00bfacaso los dem\u00e1s d\u00edas, no son tambi\u00e9n d\u00edas de fiesta? \u00bfno son, por ventura, d\u00edas del Se\u00f1or, domingos todos? El distinguir los d\u00edas es propio de los  jud\u00edos, y el Se\u00f1or declar\u00f3 tener en aversi\u00f3n sus calendas y sus d\u00edas de descanso; por el contrario los cristianos consideran todos los d\u00edas como d\u00edas del Se\u00f1or, y aun como el mismo d\u00eda de Pascua, porque todos los d\u00edas se inmola por ellos el Cordero y todos los d\u00edas lo comen; y si seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s se hac\u00eda como un d\u00eda en su ocaso, como una noche que debe ir seguida del Sol de justicia, a cuya aparici\u00f3n entraremos en un oc\u00e9ano de delicias y en una eterna fiesta\u201d (Homil, X in Genes.).<br \/>\n  Reloj que marca las horas can\u00f3nicasDe estas magn\u00edficas palabras se deducen dos cosas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1\u00ba Que la religi\u00f3n completada por Jesucristo ha desenvuelto la ley antigua, de modo que si los jud\u00edos ten\u00edan ciertos d\u00edas de fiesta, eran \u00fanicamente una sombra de lo que deb\u00eda verificarse bajo el Evangelio, cuando los d\u00edas no son m\u00e1s que una perpetua fiesta, en que los hombres han de abstenerse de cuanto pueda ofender a Dios; 2\u00ba Que todas las fiestas de la vida no son m\u00e1s que aprendizaje, por decirlo as\u00ed, de la fiesta del cielo; que el tiempo es la vigilia de la eternidad, puesto que solo por esta se ha dado la vida al hombre y el tiempo al g\u00e9nero humano, y que podemos siempre, mientras dura aquella, alimentarnos con la carne o la palabra del  Verbo encarnado, con que alimentan tambi\u00e9n en el cielo.\n<\/p>\n<p>  Alma dormida despierta. De un momento est\u00e1 pendiente la eternidad que te espera, de eterna gloria o tormentoInsistiendo en esta hermosa idea de que a vida no es m\u00e1s que una dilatada fiesta, durante la que debemos ser  santos y  piadosos como en las solemnidades particulares, Or\u00edgenes continua en estos t\u00e9rminos: \u201cEl cristiano, dice, que comprende su religi\u00f3n, est\u00e1 persuadido de que cada d\u00eda es para \u00e9l un domingo, un d\u00eda del Se\u00f1or en el que fija su coraz\u00f3n y sus pensamientos todos; de que cada d\u00eda es para \u00e9l un viernes, y aun un Viernes Santo, porque doma sus pasiones y recibe en su carne las impresiones de la cruz de Jesucristo; de que cada d\u00eda es para \u00e9l una fiesta de Pascua, porque incesantemente se separa de este mundo de corrupci\u00f3n y pasa al mundo invisible e incorruptible, aliment\u00e1ndose con la palabra y carne del Verbo humanado; y finalmente de cada d\u00eda es para \u00e9l una  fiesta de Pentecost\u00e9s, porque resucit\u00f3 en esp\u00edritu con Jesucristo, subi\u00f3 con \u00e9l a los cielos, hasta el trono del Padre, donde est\u00e1 sentado con Jesucristo, y en Jesucristo, por el cual recibe la plenitud del Esp\u00edritu Santo\u201d. (Contr. Cels. Lib. VIII).<br \/>\n  As\u00ed pues, todos los d\u00edas del a\u00f1o son d\u00edas santos. \u201cSin embargo, a\u00f1ade el mismo Padre, como hay muchos cristianos que no quieren o no pueden resolverse a pasar toda su vida como un prolongado d\u00eda de fiesta, ha sido preciso, para acomodarse a su debilidad, determinar fiestas particulares, y en su maternal solicitud estableci\u00f3los la Iglesia a fin de que los m\u00e1s disipados y perezosos pudiesen adquirir en ellas nuevo vigor, y desembaraz\u00e1ndose, por un corto tiempo al menos, de los negocios mundanos: si bien, seg\u00fan la expresi\u00f3n de San Pablo, no son m\u00e1s que partes de un d\u00eda de fiesta, de la continua fiesta que los justos celebran toda su vida, y que los bienaventurados celebrar\u00e1n en la eternidad\u201d. (IIbid. Lib. VIII; S. Hier. in Epsit. Ad Galat. IV.)<br \/>\n  El tiempo huyeEsta es la sublime idea que el cristianismo, por medio de sus  doctores, nos da del mundo y del tiempo. El mundo es un templo ya la vida una fiesta, mas una fiesta en la que el hombre ca\u00eddo trata de rehabilitarse; y para caracterizar la vida del cristiano bajo el Evangelio a\u00f1aden: \u201cEs una verdad igualmente importante e incontestable que el  culto religioso de la Divinidad tuvo m\u00e1s extensi\u00f3n y libertad, y no se limit\u00f3 a tiempos, a a\u00f1os, a semanas, a d\u00edas, a lugares a templos ni a altares particulares en el estado de inocencia, y en los siglos que de cerca le siguieron, que en los que vinieron despu\u00e9s. Ya se sabe cu\u00e1ntas leyes y prescripciones la entorpec\u00edan bajo la ley de Mois\u00e9s: la Iglesia observa un t\u00e9rmino medio entre la sinagoga y el cielo o el estado de la inocencia.<br \/>\n  CantoralBajo la ley del Evangelio nos hallamos, por consiguiente, en un estado intermedio en que se recobra la primera inocencia, pero no completamente. Aun m\u00e1s; esperamos en la vida futura una libertad enteramente distinta de la del primer estado, porque Dios ser\u00e1 en ella nuestro \u00fanico templo y nosotros seremos el suyo, y participaremos  de toda su  alegr\u00eda y reposo de que no habr\u00e1n sido m\u00e1s que sombras todas las fiestas de la sinagoga y hasta de la misma Iglesia. En las fiestas de la tierra Dios bosqueja en nosotros, por medio de la justificaci\u00f3n, la imagen de nuestra primera pureza, as\u00ed como de la libertad y dicha en la cual hab\u00eda sido criado el hombre, y por este medio traza en nosotros algunos de los rasgos de la santidad y libertad perfectas que nos prepara en el cielo. Los justos participan, pues, actualmente del primero y del segundo estado de la libertad santa de los hijos de Dios\u201d. (S. Alex. Strom.lib VII, n. 512).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, \u00bfc\u00f3mo podemos convertir nuestra vida terrenal en una fiesta continua? \u00bfc\u00f3mo celebrarla dignamente? Seg\u00fan piensan los Padres, es preciso que recordemos que toda la duraci\u00f3n de los siglos no es m\u00e1s que un d\u00eda de fiesta cuyos momentos est\u00e1n todos consagrados a Dios; que procediendo todo de \u00e9l, todo le pertenece y ha de volver a \u00e9l; que en cualquier parte que nos hallemos, estando en su templo, marchamos en su presencia y vivimos en \u00e9l y de \u00e9l; y que, ya bebamos, ya comamos o hagamos cualquier otra acci\u00f3n, debemos ofrec\u00e9rsela y d\u00e1rsela como sacrificio; que el amor a la verdad y a la justicia que es el amor a Dios mismo, ha de albergarse en nuestra alma tanto en la alegr\u00eda como en la tristeza, en la prosperidad como en el infortunio; y que esta llama divina debe arder continuamente en nuestro coraz\u00f3n como en un altar m\u00e1s puro y precioso que los m\u00e1s santos y magn\u00edficos de la tierra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se oponen a la celebraci\u00f3n de esta fiesta perpetua, que compone la vida de los justos y deber\u00eda formar la de todos los hombres, el trabajo manual, los empleos m\u00e1s bajos ni las obras serviles, porque el justo animado por la caridad es libre con la libertad de los hijos de Dios, y ninguna de sus obras es servil. Ya pode una vi\u00f1a, cultive sus campos o navegue por el mar, no cesa de celebrar esta fiesta continua de los justos, pues no cesa en sus ocupaciones de amar a su Padre celestial ni de cantar sus alabanzas (s. Clem. A\u00f1ex. Strom. Lib VII, n. 152). Si en los d\u00edas de fiesta particulares est\u00e1n prohibidas todas estas cosas, es para que los cuidados temporales no sean un obst\u00e1culo para la meditaci\u00f3n de las cosas divinas y para la oraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De aqu\u00ed es que San Jer\u00f3nimo no teme deducir la conclusi\u00f3n de que los d\u00edas de fiesta no son en s\u00ed mismos m\u00e1s grandes que los otros, pero que ha sido necesario distinguir y establecer estos d\u00edas de reuni\u00f3n en las iglesias para renovar e inflamar m\u00e1s la caridad de los fieles para con Dios, en cuya presencia se re\u00fanen, y para con sus hermanos, con los cuales de juntan (Propterea dies aliqui constituit sunt, ut in unum omnes pariter convenierimus. Non quo celebrior sit dies illa, qua convenimos, sed quo quacumque die conveniendum sit, ex conspectu mutuo laetitia major oriatur. (in Epist, ad Galat. C. 4). Bajo el mismo sentido puede decirse, que las horas d eun d\u00eda no son en s\u00ed mismas m\u00e1s santas unas que otras, porque todas juntas componen un d\u00eda de fiesta. Sin embargo ha sido necesario dedicar algunas al servicio divino, para que el fervor de estas horas m\u00e1s santamente empleadas se difundiera sobre las dem\u00e1s y embalsamara en cierto modo el resto del d\u00eda. Las fiestas particulares del a\u00f1o tienen el mismo objeto y la misma relaci\u00f3n con esta fiesta continua que los sujetos tratan de celebrar durante toda su vida como preludio de la fiesta eterna.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida del hombre en la tierra es, por consiguiente, una fiesta, pero ha de celebrarla como el guerrero en medio de los combates y alcanzando continuas victorias; como el desterrado, caminando continuamente hacia su patria, y como un rey ca\u00eddo del trono, que trata de volver a ocuparlo por medio de continuos esfuerzos. La fiesta de la vida es por consiguiente, si as\u00ed nos es permitido expresarnos, una fiesta de pena y de trabajo para el cristiano, es decir, para el hombre que comprende su destino. Pero \u00a1ten valor hombre! Guerrero, desterrado, rey destronado, ten valor, que \u00a1ya llegar\u00e1n para ti a su tiempo los lauros, la patria y la corona!\n<\/p>\n<h2>Nombres gent\u00edlicos de los d\u00edas de la semana<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 elevada filosof\u00eda se encierra en la idea que nos da la religi\u00f3n de nuestra vida temporal! \u00a1Cu\u00e1nto encamina nuestros pensamientos, afectos y empresas! \u00a1Cu\u00e1nto los ennoblece! \u00a1Cu\u00e1nto nos alienta a la virtud! Pero \u00a1ah! el hombre hab\u00eda olvidado esta preciosa noci\u00f3n, y hab\u00eda trocado su vida en fiesta de demonios, y su existencia temporal no era m\u00e1s que una preparaci\u00f3n para la horrible fiesta del infierno. Hab\u00eda distinguido en su ceguedad cada cual de sus d\u00edas con el nombre de una criatura o de una divinidad a cuyo culto lo hab\u00eda consagrado. El primer d\u00eda de la semana lo dedic\u00f3 al sol, el segundo a la luna, el tercero a Marte, el cuarto a Mercurio, el quinto a J\u00fapiter, el sexto a Venus, el s\u00e9ptimo a Saturno, y todos estos nombres, cargados de vergonzosos recuerdos y manchados con sacrificios horribles o acciones indignas, hac\u00edan suceder los cr\u00edmenes a los cr\u00edmenes, y separaban cada vez mas al hombre de su fin postrero.\n<\/p>\n<h2>Nombres cristianos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia cat\u00f3lica, como reparadora universal, se apresur\u00f3 a destruir los dioses y desterrar sus nombres del lenguaje, y design\u00f3 todos los d\u00edas de la semana con una sola palabra, el de feria, palabra llena de profundo sentido, porque equivale a fiesta o descanso, ya sabemos por qu\u00e9, y descanso porque todos los d\u00edas de la vida deber ser de cesaci\u00f3n del trabajo del pecado, del trabajo de la ruina y de desorden al que se entregaba el linaje humano como un delirante despu\u00e9s de s ca\u00edda, y bajo la esclavitud de Satan\u00e1s. El primer d\u00eda de la semana se llam\u00f3, en la lengua de la Iglesia, d\u00eda del Se\u00f1or, o primera feria; el lunes, segunda feria; el martes, el mi\u00e9rcoles, el jueves y el viernes, tercera cuarta, quinta y sexta ferias: el s\u00e9ptimo d\u00eda conserv\u00f3 el nombre de s\u00e1bado, que quiere decir descanso, y recuerda las tradiciones judaicas y el descanso del Se\u00f1or despu\u00e9s de la creaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida y los d\u00edas que la distinguen repitieron desde entonces al hombre nuevo el objeto del tiempo y el empleo a que deb\u00eda dedicarse. La Iglesia no omiti\u00f3 medio alguno para desterrar del lenguaje civil los nombres profanos dados a los d\u00edas, sabiendo cu\u00e1nto es el poder de las palabras, y a impulso del ardiente deseo que abrigaba de rehabilitar la sociedad, quitando al Paganismo hasta el \u00faltimo medio de ejercer su influencia excesivamente funesta. El talento perspicaz de San Agust\u00edn comprendi\u00f3 perfectamente el pensamiento de la Iglesia cat\u00f3lica, cuando exclamaba: \u201cPluguiera a Dios que los Cristianos lo fueran en su lenguaje, y que se dejasen de designar con nombres paganos los d\u00edas de la semana! Hablemos la lengua que nos pertenece, y no profanemos nuestra boca con nombres que trascienden a idolatr\u00eda; sus mismos nombres nos advierten que todos nuestros d\u00edas son otros tantos de descanso y de fiesta, y que nuestra vida entera es una fiesta consagrada al Dios de toda santidad\u201d. In Psal. XCIII.\n<\/p>\n<h2>Devociones anexas a cada d\u00eda de la semana<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">No bastaba a la Iglesia haber desterrado el lenguaje de la idolatr\u00eda; como madre tierna e ilustrada conoc\u00eda la flaqueza de sus hijos, y por este motivo, y para conservar continuamente suspenso su fervor con nuevos objetos, piadosas y antiguas tradiciones consignaron a cada feria una devoci\u00f3n particular. El domingo, o la primera feria, se consagr\u00f3 en todos los tiempos al Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A principios de la edad media, el lunes, o segunda feria, estaba consagrado al culto especial del Hijo de Dios, la sabidur\u00eda eterna; mas adelante fue dedicado al Esp\u00edritu Santo, para implorar su asistencia al principiar las tareas de la semana, y finalmente en el d\u00eda se consagra al alivio de las almas del Purgatorio, pero es una devoci\u00f3n libre y voluntaria que la Iglesia aprueba sin prescribirla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El martes, o tercera feria, est\u00e1 generalmente consagrado al culto de los Santos \u00c1ngeles y en especial al \u00c1ngel custodio. \u00bfNo advert\u00eds cu\u00e1n ingeniosa es la piedad para conservar en el hombre interesante recuerdos, nobles ideas de s\u00ed mismo y vivos sentimientos de la gratitud? Creedme; cuando s ehace al hombre reconocido, se le hace al mismo tiempo bueno (Amalar. Divin ofic. Lib. IV, c. 13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mi\u00e9rcoles, o cuarta feria, es el d\u00eda elegido por la devoci\u00f3n para honrar a San Jos\u00e9, y alcanzar la gracia de una buena muerte. Desde los siglos apost\u00f3licos ha sido el mi\u00e9rcoles el objeto de una devoci\u00f3n particular en la Iglesia de Oriente y en la de Occidente (S. Epiph. Haeres. III, n. 22): era un d\u00eda de estaci\u00f3n, es decir de ayuno y de reuni\u00f3 en los sitios de oraci\u00f3n o en los sepulcros de los m\u00e1rtires, a donde acud\u00edan muy temprano, y no sal\u00edan hasta la hora nona, es decir hasta las tres de la tarde en que acababa la misa y el peque\u00f1o ayuno que se practicaba en este d\u00eda. Llam\u00e1base \u201cpeque\u00f1o ayuno\u201d, porque ten\u00eda tres horas menos que el de la Cuaresma, de las cuatro T\u00e9mporas y de las vigilias de las grandes festividades, y porque no era de obligaci\u00f3n tan estricta, al menos en Occidente Albaspin. Observ. Lib I, c. 16; tertul. De Orat.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Iguales ejercicios de piedad y de penitencia se practicaban el viernes o sexta feria. \u00bfDeseais por qu\u00e9 hab\u00eda consagrado la Iglesia estos dos d\u00edas a reanimar la devoci\u00f3n de sus hijos con el ayuno y la oraci\u00f3n? En conmemoraci\u00f3n de lo que sucedi\u00f3 a Nuestro Se\u00f1or la antev\u00edspera y el d\u00eda de la  Pasi\u00f3n. En el mi\u00e9rcoles recordaba a sus hijos el consejo de los jud\u00edos, en que se hab\u00eda resuelto dar muerte a Jesucristo, y en el viernes les mostraba la ejecuci\u00f3n del proyecto deicida. La Iglesia ha cre\u00eddo, por consiguiente, \u00bfy qui\u00e9n puede vituperarla? Que los cr\u00edmenes de los hombres, verdadera causa de la muerte del Hijo de Dios, deber\u00edan ser para sus hijos un motivo de tristeza en estos dos d\u00edas de la semana, as\u00ed como su resurrecci\u00f3n era para ellos motivo de consuelo y regocijo en el d\u00eda domingo (S. Aug. Epist. XXXVI. Ad Casul. n. 30; Baron. Ann. 34, n. 168).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia griega, a pesar de sus tribulaciones y de las diversas revoluciones que ha sufrido, ha conservado hasta nuestros d\u00edas la costumbre de ayunar todos los mi\u00e9rcoles y viernes del a\u00f1o, con pocas excepciones. En la Iglesia latina, el ayuno de estos d\u00edas fue libre hasta el siglo IX, pero se cambio despu\u00e9s en simple abstinencia. La del viernes fue muy pronto considerada como de obligaci\u00f3n, y pas\u00f3 a ser de ley. Las abstinencia del mi\u00e9rcoles y del s\u00e1bado fue libre hasta el siglo XIV, pero habi\u00e9ndose abolido paulatinamente la del mi\u00e9rcoles, se fortaleci\u00f3 de tal suerte la del s\u00e1bado, que lleg\u00f3 a ser tan indispensable como la del viernes (Tomas. De los ayunos, parte II, c. 55, n. 3, 4 y 5.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El jueves, o la quinta feria, se refiere, como sab\u00e9is, a un recuerdo tan consolador, que los fieles han honrado este d\u00eda con un fervor particular. El Hijo de Dios instituy\u00f3 en un jueves el Sacramento de la Eucarist\u00eda, en el cual lega al g\u00e9nero humano para siempre su carne y su sangre para que la comamos y la bebamos: Sacramento (Ver: Sacramentos) augusto que constituye al Salvador, triunfante en el cielo, en compa\u00f1ero de nuestra peregrinaci\u00f3n, y en prisionero de su amor en nuestros tabern\u00e1culos. Los jueves del a\u00f1o parecen haber sido destinados, especialmente desde la instituci\u00f3n de la festividad del Corpus, a renovarla, por los oficios p\u00fablicos, como por las devociones particulares; de modo que casi sucede todos los jueves del a\u00f1o, relativamente a la fiesta del Corpus, lo que todos los domingos respecto de la festividad de Pascua, es decir, que son aquellos una octava continua del misterio de la Eucarist\u00eda, como estos de la  Resurrecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viernes, o sexta feria, est\u00e1 consagrado a la Pasi\u00f3n. En Una gran parte de la cristiandad se cerraban en este d\u00eda los tribunales (Sozom. Lib. I, c. 8) y el ayuno se observ\u00f3 en \u00e9l tanto en Oriente como en el Occidente hasta el siglo IX. En esta \u00e9poca se troc\u00f3 en una simple abstinencia, pero de la cual hizo la Iglesia una ley tan rigurosa que solo dispensa de ella en la fiesta de Navidad, cuando cae en viernes (Tomas, de los ayunos, parte II, c. 14 y 15). Los fieles tienen costumbre de a\u00f1adir a las tres de la tarde de este d\u00eda a la abstinencia la recitaci\u00f3n de cinco Padre nuestros y cinco Ave Mar\u00eda, en honor de  las cinco llagas de Nuestro Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El s\u00e1bado fue durante muchos siglos tanta fiesta como los domingos, y esto por varias razones: en primer lugar para honrar el descanso del Se\u00f1or despu\u00e9s de la creaci\u00f3n, y recordar al hombre que tambi\u00e9n \u00e9l, imagen de Dios, creaba en cierto modo durante esta vida, y que entrar\u00eda un d\u00eda en el s\u00e1bado, o el descanso eterno, figurado por el s\u00e9ptimo d\u00eda. En segundo lugar, se recuerda que el Salvador hab\u00eda escogido con frecuencia el d\u00eda del s\u00e1bado para hacer curaciones y milagros, y para ir a predicar en las sinagogas. Esta consideraci\u00f3n decidi\u00f3 al emperador  Constantino a dar su ley para que se honrase particularmente el s\u00e1bado (Eusebio, Vit, Const. Lib IV, c. 18, pag. 524)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n y transcripci\u00f3n de Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de&#160;: Jean Joseph Gaume,  \u201cCatecismo de Perseverancia\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Especial sobre San Agust\u00edn de Aci Prensa. Enlaza con otras entradas de Esta Enciclopedia.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Christopher Clavius se debe la elaboraci\u00f3n del calendario gregorianoD\u00edas de la semana (ferias) Contenido 1 D\u00edas de la semana considerados bajo el punto de vista de la fe 2 Nombres gent\u00edlicos de los d\u00edas de la semana 3 Nombres cristianos 4 Devociones anexas a cada d\u00eda de la semana D\u00edas de la semana considerados &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dias-de-la-semana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDIAS DE LA SEMANA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24372","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24372","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24372"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24372\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24372"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24372"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24372"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}