{"id":24402,"date":"2016-02-05T16:35:23","date_gmt":"2016-02-05T21:35:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/existencia-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T16:35:23","modified_gmt":"2016-02-05T21:35:23","slug":"existencia-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/existencia-de-dios\/","title":{"rendered":"EXISTENCIA DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Seg\u00fan conocido a trav\u00e9s de la raz\u00f3n natural (\u201cel Dios de los fil\u00f3sofos\u201d)\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 Establecimiento del Problema\n<ul>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-3\">1.1.1 Anti-te\u00edsmo formal<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-4\">1.1.2 Tipos de te\u00edsmo<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">1.2 Pruebas te\u00edstas\n<ul>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-6\">1.2.1 Pruebas a posteriori<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-7\">1.2.2 Argumento a priori u ontol\u00f3gico<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">2 Seg\u00fan conocido a trav\u00e9s de la fe (\u201cel Dios de la revelaci\u00f3n\u201d)\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-9\">2.1 Sagradas Escrituras<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-10\">2.2 Concilios de la Iglesia<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-11\">2.3 Cognoscibilidad de Dios<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Seg\u00fan conocido a trav\u00e9s de la raz\u00f3n natural (\u201cel Dios de los fil\u00f3sofos\u201d)<\/h2>\n<h3>Establecimiento del Problema<\/h3>\n<p>Anti-te\u00edsmo formal<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si los te\u00edstas se hubiesen enfrentado meramente a una negaci\u00f3n ate\u00edsta en blanco de la  existencia de Dios, su tarea hubiese sido una comparativamente f\u00e1cil.  El ate\u00edsmo  dogm\u00e1tico formal se refuta a s\u00ed mismo y nunca ha ganado de facto el asentimiento razonado de ning\u00fan n\u00famero considerable de personas (vea ate\u00edsmo).  Ni el polite\u00edsmo, no importa cu\u00e1n f\u00e1cil pueda apoderarse de la imaginaci\u00f3n popular, nunca puede satisfacer la mente de un fil\u00f3sofo.    Pero hay muchas variedades de lo que puede describirse como ate\u00edsmo virtual que no se puede descartar de manera sumaria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 el agnosticismo, por ejemplo, de Herbert Spencer, que, si bien reconoce la necesidad racional de postular al Absoluto o Incondicional detr\u00e1s de los objetos relativos y condicionados de nuestro conocimiento, declara que el Absoluto es del todo incognoscible, que, de hecho, el Incognoscible, del que sin ser culpables de contradicci\u00f3n no podemos afirmar nada en absoluto, salvo tal vez que existe; y hay otros tipos de agnosticismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte el pante\u00edsmo existe en una variedad casi infinita de formas, todas las cuales, sin embargo, pueden ser l\u00f3gicamente reducidas a los tres tipos siguientes:\n<\/p>\n<ul>\n<li> (a) el puramente materialista, que, al considerar la materia como la \u00fanica realidad, explica la vida por la mec\u00e1nica y la qu\u00edmica, reduce el pensamiento abstracto al nivel de un proceso org\u00e1nico, le niega ning\u00fan valor moral esencial m\u00e1s alto a los Diez Mandamientos que a la ley de la gravedad de Newton, y, por \u00faltimo, identifica al mismo Dios con el universo as\u00ed interpretado (vea materialismo, monismo);<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> (b)  el puramente  idealista, que, al elegir la alternativa contraria, hace de la mente la \u00fanica realidad, convierte el universo material en una idea, e identifica a Dios con esta idea o mente que todo lo abarca, concebida como evolucionando  eternamente en fases o expresiones del ser pasajeras y logrando la conciencia de s\u00ed en las almas de los hombres; y<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> (c)  la materialista-idealista combinada, que trata de seguir un camino intermedio y, sin  sacrificar la mente a la materia o la materia a la mente, concibe el universo existente , con el que Dios se identifica, como una especie de entidad \u00fanica de \u00abdoble cara\u00bb.  As\u00ed, para lograr incluso el comienzo de su tarea el te\u00edsta tiene que demostrar, contra los agn\u00f3sticos, que el conocimiento de Dios alcanzable por inferencia racional&#8212;sin importar cu\u00e1n insuficiente e imperfecto sea&#8212;es tan cierto y v\u00e1lido, en la medida que cabe, como cualquier otra pieza de los conocimientos que poseemos; y contra los pante\u00edstas, que el Dios de la raz\u00f3n es un Dios personal supra-mundano distinto tanto de la materia como de la mente humana finita, que ni nosotros mismos ni la tierra que pisamos entran en la constituci\u00f3n de su ser. <\/li>\n<\/ul>\n<p>Tipos de te\u00edsmo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero pasando de puntos de vista que son formalmente anti-te\u00edstas, se comprueba que entre los propios  te\u00edstas existen ciertas diferencias que tienden a complicar el problema, y aumentan la dificultad de declararlo breve y claramente.  Algunas de estas diferencias son meramente formales y accidentales y no afectan la substancia de la tesis te\u00edsta, pero otras son de gran importancia, como, por ejemplo, si podemos establecer v\u00e1lidamente la verdad de la  existencia de Dios por el mismo tipo de inferencia racional (por ejemplo, del efecto a la causa) como la que usamos en otras ramas del conocimiento, o si, con el fin de justificar nuestra creencia en esta verdad, no debemos m\u00e1s bien depender de alg\u00fan principio o axioma  trascendental, superior y antecedente al razonamiento  dial\u00e9ctico; o de la intuici\u00f3n inmediata; o de alg\u00fan instinto o percepci\u00f3n moral, sentimental, emocional o  est\u00e9tico, que es voluntario en lugar de  intelectual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nombre de la \u201craz\u00f3n pura\u201d,  Kant neg\u00f3 la validez inferencial de las pruebas te\u00edstas cl\u00e1sicas, mientras que en nombre de la \u201craz\u00f3n pr\u00e1ctica\u201d postul\u00f3 la existencia de Dios como una implicaci\u00f3n de la ley moral, y el m\u00e9todo de Kant ha sido seguido o imitado por muchos te\u00edstas&#8212;por muchos que concurren completamente con \u00e9l en el rechazo de los argumentos cl\u00e1sicos; por otros, que, sin ir tan lejos, creen en la conveniencia apolog\u00e9tica de tratar de persuadir en lugar de convencer a los hombres de que sean te\u00edstas.  Una reacci\u00f3n moderada contra el intelectualismo matem\u00e1tico demasiado r\u00edgido de  Descartes iba a ser bienvenida, pero la reacci\u00f3n kantiana por sus excesos ha perjudicado a la causa del te\u00edsmo y ayud\u00f3 a adelantar la causa de la filosof\u00eda anti-te\u00edsta.  Como es bien sabido, Herbert Spencer tom\u00f3 la mayor\u00eda de sus argumentos a favor del agnosticismo de Hamilton y Mansel, quienes hab\u00edan popularizado la cr\u00edtica kantiana en Inglaterra, mientras que al tratar de mejorar el trascendentalismo reconstructivo de Kant, sus disc\u00edpulos alemanes (Fichte, Schelling, Hegel) derivaron en el pante\u00edsmo.  Kant tambi\u00e9n ayud\u00f3 a preparar el camino para el total desprecio de la raz\u00f3n humana en relaci\u00f3n con la verdad religiosa, que constituye el lado negativo del tradicionalismo, mientras que la apelaci\u00f3n de ese sistema, en el lado positivo, al consentimiento com\u00fan y la tradici\u00f3n de la humanidad como el principal o \u00fanico criterio de verdad y sobre todo de verdad religiosa&#8212;trazando su autoridad como un criterio que se rastrea en \u00faltima instancia a una revelaci\u00f3n divina positiva&#8212;es como el refugio de Kant en la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, meramente un intento il\u00f3gico de escapar del agnosticismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez m\u00e1s, aunque el ontologismo, por ejemplo, como el de  Malebranche (m. 1715), es m\u00e1s antiguo que el de Kant, su renacimiento en el siglo XIX (por  Gioberti,  Rosmini y otros) se ha inspirado en cierta medida por la influencia kantiana.  Este sistema sostiene que tenemos, naturalmente, alguna conciencia inmediata, aunque oscura al principio, o alg\u00fan conocimiento intuitivo de Dios&#8212; en efecto, no que lo vemos en su esencia  cara a cara, sino que lo conocemos en su relaci\u00f3n con las criaturas por el mismo acto de cognici\u00f3n&#8212;seg\u00fan Rosmini, seg\u00fan nos volvemos conscientes del ser en general&#8212;y por lo tanto que la verdad de su existencia es tanto un dato de filosof\u00eda como lo es la idea abstracta del ser.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, la filosof\u00eda del modernismo&#8212;sobre la cual ha habido recientemente tanto revuelo&#8212;es una mezcla algo compleja de estos diversos sistemas y tendencias; sus principales caracter\u00edsticas como un sistema son:<br \/>\n\u2022\tnegativamente, un agnosticismo intelectual completo, y,<br \/>\n\u2022\tpositivamente, la afirmaci\u00f3n de un sentido inmediato o experiencia de Dios como  inmanente en la vida del alma&#8212;una experiencia que es s\u00f3lo subconsciente al principio, pero que, cuando las disposiciones morales requeridas est\u00e1n presentes, se convierte en un objeto de certeza consciente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, todos estos tipos diferentes de te\u00edsmo, en la medida en que se oponen al tipo cl\u00e1sico y tradicional, se pueden reducir a una u otra de las dos proposiciones siguientes:<br \/>\n\u2022\tque tenemos, naturalmente, una inmediata conciencia o intuici\u00f3n de la existencia de Dios, y por lo tanto podemos prescindir de cualquier intento de probar esta verdad inferencialmente;<br \/>\n\u2022\tque, aunque no conocemos esta verdad intuitivamente y no podemos probarla inferencialmente de tal manera que satisfaga la raz\u00f3n especulativa, sin embargo, podemos y debemos creerla conscientemente sobre bases distintas a las estrictamente intelectuales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, una apelaci\u00f3n a la experiencia, por no mencionar otras objeciones, es suficiente para contradecir la primera proposici\u00f3n; y la segunda, que, como la historia ya ha dejado claro, es un compromiso il\u00f3gico con el agnosticismo, es mejor desmentida por una declaraci\u00f3n simple de las pruebas te\u00edstas.  No son las pruebas las que se consideran falaces, sino la cr\u00edtica que las rechaza.  Es cierto, por supuesto&#8212;y ning\u00fan te\u00edsta lo niega&#8212;que para la adecuada apreciaci\u00f3n intelectual de las pruebas te\u00edstas son necesarias unas disposiciones morales, y que la conciencia moral, la facultad est\u00e9tica, y todas los dem\u00e1s facultades o capacidades que pertenecen a la naturaleza espiritual del hombre, constituyen o suministran mucha informaci\u00f3n sobre la cual basar las pruebas inferenciales.  Pero esto es muy diferente a afirmar que poseemos cualquier facultad o poder que nos asegura la existencia de Dios y que es independiente de, y superior a, las leyes intelectuales que regulan nuestro asentimiento a la verdad en general; que en el \u00e1mbito religioso podemos trascender esas leyes sin confesar que nuestra creencia en Dios es irracional.  Tambi\u00e9n es cierto que un mero asentimiento intelectual est\u00e9ril a la verdad de la existencia de Dios &#8212;y tal asentimiento es concebible&#8212; cae muy lejos de lo que deber\u00eda ser el asentimiento religioso; que lo que se ense\u00f1a en la religi\u00f3n revelada acerca de la inutilidad de la fe ignorante de la caridad tiene su equivalente en la religi\u00f3n natural; y que el te\u00edsmo pr\u00e1ctico, si pretende ser adecuado, no debe apelar s\u00f3lo al intelecto, sino al coraz\u00f3n y a la conciencia de la  humanidad y ser capaz de ganar la lealtad total de las criaturas racionales.  Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed nos encontramos con la exageraci\u00f3n y confusi\u00f3n por parte de los te\u00edstas que sustituir\u00edan por el asentimiento intelectual algo que no lo excluya sino que lo presuponga, y que s\u00f3lo se requiere para complementarlo.  La verdad y la pertinencia de estas observaciones se har\u00e1n evidentes por el siguiente resumen de los argumentos cl\u00e1sicos para la existencia de Dios.\n<\/p>\n<h3>Pruebas te\u00edstas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los diferentes escritores clasifican y denominan variadamente los argumentos para la  existencia de Dios, pero todos concurren en reconocer la distinci\u00f3n entre a priori, o razonamiento deductivo, y a posteriori, o razonamiento inductivo en este sentido.  Y mientras todos admiten la validez y suficiencia de este \u00faltimo m\u00e9todo, la opini\u00f3n est\u00e1 dividida respecto al primero.  Algunos afirman que est\u00e1 disponible una prueba a priori v\u00e1lida (usualmente llamada  ontol\u00f3gica); otros niegan en su totalidad; mientras que algunos otros mantienen una actitud de compromiso o neutralidad.  Se debe observar que esta diferencia se aplica \u00fanicamente a la cuesti\u00f3n de la prueba de la existencia real de Dios; pues, siendo admitida su propia existencia, es necesario emplear una inferencia a priori o deductiva para llegar al conocimiento de su  naturaleza y atributos, y como es imposible desarrollar los argumentos para su existencia sin una noci\u00f3n eficaz de su naturaleza, es necesario hasta cierto grado anticipar la etapa deductiva y combinar el m\u00e9todo a priori con el m\u00e9todo a posteriori.  Pero en esta etapa no se necesita asumir m\u00e1s que hipot\u00e9ticamente una conclusi\u00f3n estrictamente a priori.\n<\/p>\n<p>Pruebas a posteriori<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> Santo Tom\u00e1s (Summa Teol., 1:2:3; Cont. Gent., I, XIII) y despu\u00e9s de \u00e9l muchos escritores  escol\u00e1sticos presentaron los cinco argumentos siguientes para probar la existencia de Dios:\n<\/p>\n<ul>\n<li> El movimiento, es decir, el paso de la facultad a actuar, seg\u00fan se realiza en el universo, implica un primer movedor inm\u00f3vil (primum movens inmobile), que es Dios; de otro modo deber\u00edamos postular una serie  infinita de movedores, lo cual es inconcebible. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Por la misma raz\u00f3n las causas eficientes, como las vemos operando en este mundo, implican la existencia de una Causa Primera que es no causada, es decir, que posee en s\u00ed la raz\u00f3n suficiente de su existencia; y \u00e9sa es Dios. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> El hecho de que existen seres contingentes, es decir, seres cuya no existencia se reconoce como posible, implica la existencia de un ser necesario, el cual es Dios.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Las perfecciones graduadas del ente realmente existentes en el universo pueden ser entendidas s\u00f3lo por comparaci\u00f3n con un est\u00e1ndar absoluto que es tambi\u00e9n real, es decir, un Ser infinitamente perfecto como Dios. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> El maravilloso orden o evidencia de dise\u00f1o inteligente que exhibe el universo implica la existencia de un Dise\u00f1ador supra-mundano, que no es otro que Dios mismo.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">A estos argumentos los te\u00edstas le a\u00f1aden muchos otros:\n<\/p>\n<ul>\n<li> El consentimiento com\u00fan de la  humanidad (que los escritores cat\u00f3licos usualmente describen como el argumento moral;<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Desde el  testimonio interno de la conciencia a la supremac\u00eda de la ley moral, y por lo tanto, a la existencia de un Legislador supremo (este puede ser llamado el argumento  \u00e9tico, o<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> De la existencia y percepci\u00f3n de la belleza en el universo (el argumento est\u00e9tico).  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, uno podr\u00eda continuar casi indefinidamente multiplicando y distinguiendo argumentos; pero esto s\u00f3lo llevar\u00eda a confusi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los diversos argumentos mencionados &#8212;y lo mismo es cierto para otros que pueden a\u00f1adirse&#8212; no son en realidad argumentos distintos e independientes, sino s\u00f3lo muchas declaraciones parciales de uno y el mismo argumento general, que es quiz\u00e1s mejor descrito como el  cosmol\u00f3gico.  Este argumento supone la validez del principio de causalidad o raz\u00f3n suficiente y, expresado en su forma m\u00e1s amplia, equivale a esto: que, seg\u00fan las leyes del pensamiento humano, es imposible dar ninguna explicaci\u00f3n racional \u00faltima de los fen\u00f3menos de la experiencia externa y de la conciencia interna &#8212;es decir, para sintetizar los datos que provee el universo real como un todo (y este es el objetivo reconocido de la filosof\u00eda)&#8212; a menos que se admita la existencia de una causa auto suficiente y auto explicativa o fundamento del ser y actividad, a la que todos estos fen\u00f3menos puedan ser referidos en \u00faltima instancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es, por tanto, sobre todo una cuesti\u00f3n de m\u00e9todo y conveniencia que puntos particulares uno pueda seleccionar de entre la multitud disponible para ilustrar y hacer cumplir el argumento a posteriori general.  Para nuestro prop\u00f3sito, bastar\u00e1 indicar lo m\u00e1s brevemente posible\n<\/p>\n<ul>\n<li>(i) el argumento general que pruebe la propia existencia de una Causa Primera, <\/li>\n<li> (ii) los argumentos especiales que prueben la existencia de un Dise\u00f1ador inteligente, y <\/li>\n<li> (iii ), de un Gobernante Moral Supremo, y <\/li>\n<li> (iv) el argumento confirmatorio del consentimiento general de la  humanidad. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(a) El argumento de causalidad general<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comenzaremos asumiendo la certeza objetiva y validez del principio de causalidad o raz\u00f3n suficiente &#8212;una asunci\u00f3n sobre la que generalmente se basan el valor de las  ciencias y del conocimiento  humano.   El cuestionar su certeza objetiva, al igual que  Kant, y representarlo como un mero a priori mental, o como que posee s\u00f3lo validez subjetiva, abrir\u00eda la puerta al subjetivismo y al escepticismo universal.  Es imposible demostrar el principio de causalidad, al igual que es imposible demostrar el principio de contradicci\u00f3n; pero no es dif\u00edcil ver que si se niega el primero, tambi\u00e9n se puede negar el \u00faltimo y puede declararse falaz todo el proceso del razonamiento humano.  El principio establece que todo lo que existe o sucede debe tener una raz\u00f3n suficiente para su existencia o aparici\u00f3n ya sea en s\u00ed misma o en otra cosa; en otras palabras, que todo lo que no existe por necesidad absoluta &#8212;lo que no existe por s\u00ed mismo&#8212; no puede existir sin una causa externa proporcional a s\u00ed mismo; y si este principio es v\u00e1lido cuando es empleado por los cient\u00edficos para explicar los fen\u00f3menos de la  f\u00edsica debe ser igualmente v\u00e1lido cuando es empleado por el fil\u00f3sofo para la explicaci\u00f3n \u00faltima del universo como un todo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el universo observamos que ciertas cosas son efectos, es decir, dependen para su existencia de otras cosas, y \u00e9stas a su vez de otras; pero, sin importar cu\u00e1n hacia atr\u00e1s podamos extender esta serie de efectos y las causas dependientes, debemos, si la raz\u00f3n humana ha de ser satisfecha, llegar en \u00faltima instancia a una causa que no es en s\u00ed un efecto, es decir, a una causa no causada o ente auto-existente que es el fundamento y la causa de todo ser.  Y esta conclusi\u00f3n, como est\u00e1 expresada, es virtualmente aceptada por  agn\u00f3sticos y  pante\u00edstas, todos los cuales est\u00e1n  obligados a hablar de un algo  eterno subyacente en el universo de los fen\u00f3menos, si ese algo es el \u00abdesconocido\u00bb o \u201cel Absoluto\u00bb, o \u00abel Inconsciente, o\u00bb materia \u00aben s\u00ed, o el \u00abEgo\u00bb, o la \u00abidea\u00bb de ser, o la \u00abVoluntad\u00bb; estos son tantos sustitutos la causa no causada, o el ser auto-existente del te\u00edsmo.  Lo que los anti-te\u00edstas se niegan a admitir no es la existencia de una Causa Primera en un sentido indeterminado, sino la existencia de una Causa Primera libre e inteligente, un Dios personal, distinto del universo material y la mente humana.  Pero la misma raz\u00f3n que nos obliga a postular una causa primera en absoluto, requiere que esta causa deba ser un ser libre e inteligente.  El fil\u00f3sofo razonable debe reconocer que el mundo espiritual del intelecto y el libre albedr\u00edo es tan real como el mundo de la materia; el hombre sabe que tiene una naturaleza espiritual y realiza actos espirituales tan clara y ciertamente como que sabe que tiene ojos para ver y o\u00eddos para o\u00edr; y el fen\u00f3meno de la naturaleza espiritual del hombre s\u00f3lo se puede explicar de una manera &#8212;mediante la atribuci\u00f3n de la espiritualidad, es decir, la inteligencia y el libre albedr\u00edo, a la Causa Primera, es decir, mediante el reconocimiento de un Dios personal.   Pues en todos los casos la causa debe ser proporcional al efecto, es decir, debe contener en s\u00ed misma de alguna manera todas las perfecciones del ser que se realiza en el efecto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La contundencia de este argumento se hace m\u00e1s evidente si se tiene en cuenta el hecho, reconocido por los cient\u00edficos modernos, que la especie  humana tuvo su origen en una \u00e9poca relativamente tard\u00eda en la historia del universo real.  Hubo un tiempo en que ni el hombre ni ning\u00fan otro ser viviente habitaban nuestro globo; y sin presionar el punto sobre el origen de la vida misma a partir de materia inanimada o la evoluci\u00f3n del cuerpo del hombre a partir de tipos org\u00e1nicos inferiores, se puede afirmar con absoluta confianza que no se puede dar una explicaci\u00f3n del origen del alma del hombre sobre l\u00edneas evolutivas, y que se debe recurrir al poder creativo de una Causa Primera espiritual o personal.  Tambi\u00e9n se podr\u00eda alegar, como una inferencia de las teor\u00edas f\u00edsicas com\u00fanmente aceptadas por los cient\u00edficos de hoy d\u00eda, que la organizaci\u00f3n real del universo material tuvo un comienzo definido en el tiempo.  Si fuese cierto que la meta hacia la cual tiende la evoluci\u00f3n f\u00edsica es la distribuci\u00f3n uniforme del calor y otras formas de energ\u00eda, se deducir\u00eda claramente que el actual proceso no ha estado ocurriendo desde la eternidad; de lo contrario el objetivo se habr\u00eda alcanzado hace mucho tiempo.  Y si el proceso tuvo un principio, \u00bfc\u00f3mo se origin\u00f3?  Si la masa primitiva era inerte y uniforme, es imposible concebir c\u00f3mo fueron introducidos el movimiento y la diferenciaci\u00f3n excepto desde afuera, mientras que se afirma que \u00e9stas son coet\u00e1neas con la materia, el proceso c\u00f3smico, que es ex hypothesi es temporal, ser\u00eda eterno, a menos que se admita que la propia materia tuvo un principio definido en el tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el argumento, en rigor, es concluyente, aunque se admita que el mundo puede haber existido desde la eternidad, en el sentido, es decir, que, no importa cu\u00e1n lejos uno pueda ir, no se puede llegar a un punto en el tiempo en el que el ser  creado no estuviese ya en existencia.  En este sentido, Arist\u00f3teles afirmaba que la materia es eterna, y  Santo Tom\u00e1s, mientras niega el hecho, admit\u00eda la posibilidad de que sea as\u00ed.  Pero tal eternidad relativa no es nada m\u00e1s en la realidad que un per\u00edodo de duraci\u00f3n infinita o indefinida y es completamente diferente de la eternidad que le atribuimos a Dios.  Por lo tanto, admitir que el mundo, posiblemente, podr\u00eda ser eterno en este sentido no implica la negaci\u00f3n del car\u00e1cter esencialmente finito y contingente de su existencia. Por el contrario, ayuda a enfatizar esta verdad, pues la misma relaci\u00f3n de dependencia sobre una causa auto-existente que est\u00e1 impl\u00edcita en la contingencia de cualquier ente singular est\u00e1 impl\u00edcita a fortiori en la existencia de una serie infinita de tales seres, suponiendo que tal serie sea posible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco se puede afirmar con los pante\u00edstas que el mundo, ya sea de materia o de la mente o de ambos, contiene en s\u00ed la raz\u00f3n suficiente de su propia existencia.   Un mundo auto-existente existir\u00eda por necesidad absoluta y ser\u00eda infinito en todo tipo de perfecci\u00f3n; pero de nada estamos m\u00e1s seguros de que el mundo tal como lo  conocemos, en su totalidad as\u00ed como en sus partes, presenta s\u00f3lo grados finitos de perfecci\u00f3n.  Es una mera contradicci\u00f3n en t\u00e9rminos, por mucho que uno trate de encubrir y ocultar la contradicci\u00f3n de un uso ambiguo y confuso de la lengua, predicar la infinitud de la materia o de la mente humana, y los pante\u00edstas afirmar\u00e1n que uno u otro, o ambos, son infinitos.  En otras palabras, se debe abolir la distinci\u00f3n entre lo finito y lo infinito y se debe negar el principio de contradicci\u00f3n.  Esta cr\u00edtica se aplica a todas las variedades del pante\u00edsmo estrictamente llamado, mientras que el pante\u00edsmo crudo y materialista envuelve tantos absurdos adicionales y evidentes que en nuestros d\u00edas apenas se encontrar\u00e1 ning\u00fan fil\u00f3sofo merecedor del nombre que lo afirme.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, en lo que respecta al pante\u00edsmo  idealista, que goza de una considerable boga en nuestros d\u00edas, se debe observarse en primer lugar, que en muchos casos se trata de una tendencia m\u00e1s que una doctrina formal, que es de hecho nada m\u00e1s que una confusa y pervertida forma de te\u00edsmo, basado sobre todo en una visi\u00f3n exagerada y parcial de la inmanencia divina (vea el III m\u00e1s abajo).  Y esta confusi\u00f3n obra en beneficio del pante\u00edsmo, al permitirle hacer un llamamiento especioso a los mismos argumentos que justifican el te\u00edsmo.  De hecho toda la fuerza de la posici\u00f3n pante\u00edsta como contra el ate\u00edsmo se basa en lo que tiene en com\u00fan con el te\u00edsmo, mientras que, por otra parte, su debilidad como una teor\u00eda del mundo se hace evidente tan pronto como se aparta o contradice al te\u00edsmo.  Mientras que el te\u00edsmo, por ejemplo, proteger tales verdades primarias como la realidad de la personalidad humana, la libertad y la responsabilidad moral, el pante\u00edsmo est\u00e1 obligado a sacrificar todo esto, a negar la existencia del mal, ya sea f\u00edsico o moral, a destruir la base racional de la religi\u00f3n, y, con el pretexto de hacer al hombre su propio Dios, para robarle casi todas sus convicciones de sentido com\u00fan y todos sus m\u00e1s altos incentivos para la buena conducta.   La filosof\u00eda que lleva a estos resultados no puede ser sino radicalmente falsa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(b) Argumento a partir del dise\u00f1o<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El argumento especial basado en la  existencia del orden o dise\u00f1o en el universo (tambi\u00e9n llamado el argumento teleol\u00f3gico) prueba inmediatamente la existencia de una mente  sobrenatural de vasta  inteligencia, y en \u00faltima instancia la existencia de Dios.  Este argumento es susceptible de ser desarrollado extensamente, pero aqu\u00ed se expondr\u00e1 muy brevemente.   Siempre ha sido un argumento favorito de los  fil\u00f3sofos y de los  apologistas populares del te\u00edsmo, y aunque, durante los primeros excesos de entusiasmo a favor o en contra del darwinismo, a menudo se afirm\u00f3 o se admiti\u00f3 que la hip\u00f3tesis de la evoluci\u00f3n hab\u00eda derribado el argumento  teleol\u00f3gico; ahora se reconoce que lo contrario es cierto, y que las evidencias de dise\u00f1o que presenta el universo no son menos sino m\u00e1s impresionantes cuando se miran desde el punto de vista evolutivo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para empezar con ejemplos concretos de adaptaci\u00f3n a los que se puede apelar en un n\u00famero incontable &#8212;por ejemplo, el ojo como \u00f3rgano de la visi\u00f3n es una encarnaci\u00f3n notable de prop\u00f3sito inteligente&#8212; y no menos sino m\u00e1s a\u00fan cuando se ve como el producto de un proceso evolutivo en lugar de la obra inmediata del Creador.   En tales casos, no hay opci\u00f3n entre la hip\u00f3tesis de una inteligencia directora y la de un azar ciego, y la absurdidad de suponer que el ojo se origin\u00f3 de pronto por un azar ciego \u00fanico aumenta mil veces al sugerir que pueda ser el producto de una serie progresiva de esos azares.  \u00abLa selecci\u00f3n natural\u201d, \u00abla supervivencia del m\u00e1s apto\u00bb y t\u00e9rminos similares se limitan a describir ciertas fases en el supuesto proceso de la evoluci\u00f3n sin ayudar en lo m\u00e1s m\u00ednimo a explicarlo, y en oposici\u00f3n a la teleolog\u00eda no significan nada m\u00e1s que un azar ciego.  El ojo es s\u00f3lo uno de los innumerables ejemplos de la adaptaci\u00f3n a los fines particulares discernibles en todas partes del universo, inorg\u00e1nica as\u00ed como org\u00e1nica; pues el \u00e1tomo, as\u00ed como la c\u00e9lula, contribuye a la evidencia disponible.  Ni el argumento se  debilita por nuestra incapacidad en muchos casos para explicar el prop\u00f3sito particular de ciertas estructuras u organismos.  Nuestro conocimiento de la naturaleza es muy limitado para ser la medida de todo el dise\u00f1o de la naturaleza, mientras que frente a nuestra ignorancia de algunos objetivos particulares tenemos derecho a mantener la presunci\u00f3n de que si la inteligencia es aparente en cualquier lugar, es dominante en todas partes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, en nuestra b\u00fasqueda de casos particulares de dise\u00f1o, no debemos pasar por alto la evidencia aportada por la armoniosa unidad de la naturaleza en su conjunto.  El universo como lo conocemos es un cosmos, un sistema muy complejo de partes correlativas e interdependientes, cada una sujeta a las leyes particulares, y sujetas todas juntas a una  ley com\u00fan o una combinaci\u00f3n de leyes, como cuyo resultado la b\u00fasqueda de fines particulares se hace para contribuir de una manera maravillosa a la consecuci\u00f3n de un prop\u00f3sito com\u00fan, y es simplemente inconcebible que esta unidad c\u00f3smica sea el producto de la casualidad o accidente.  Si se objeta que existe otra cara de la fotograf\u00eda, que el universo abunda en imperfecciones, desajustes, fracasos, residuos, aparentemente sin sentido, la respuesta no es dif\u00edcil de encontrar; pues no se afirma que el mundo existente es el mejor posible, y es s\u00f3lo en el supuesto de que sea as\u00ed que las imperfecciones mencionadas excluidas.  Admitiendo sin exagerar su realidad &#8212;admitiendo, es decir, la existencia del mal f\u00edsico&#8212; todav\u00eda queda un saldo grande del lado del orden y la armon\u00eda, y para explicar no s\u00f3lo se requiere una mente  inteligente, sino una que sea  buena y benevolente, aunque la medida en lo que a este argumento especial se refiere, esta mente podr\u00eda comprensiblemente ser finita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para  probar la  infinitud del Dise\u00f1ador del mundo es  necesario recurrir al argumento general ya explicado y al argumento  deductivo que se explica a continuaci\u00f3n por el cual la infinitud se infiere de la propia  existencia.  Por \u00faltimo, a modo de respuesta directa al problema sugerido por la objeci\u00f3n, se  debe observar que, para apreciar plenamente la evidencia para el dise\u00f1o, debemos considerar, adem\u00e1s de casos concretos de adaptaci\u00f3n y de la unidad c\u00f3smica observables en el mundo de hoy en d\u00eda, la continuidad hist\u00f3rica de la naturaleza en todas las \u00e9pocas indefinidas en el pasado y las \u00e9pocas indefinidas por venir.   No comprendemos y no podemos comprender el alcance completo del dise\u00f1o de la naturaleza, pues no es un universo est\u00e1tico que tenemos que estudiar, sino un universo que est\u00e1 progresivamente desarroll\u00e1ndose y avanzando hacia el cumplimiento de un fin \u00faltimo, bajo la direcci\u00f3n de una mente maestra.  Y hacia ese prop\u00f3sito lo imperfecto, as\u00ed como lo perfecto &#8212;aparente mal y discordia, as\u00ed como un buen orden obvio&#8212; pueden contribuir de maneras que nosotros podemos discernir s\u00f3lo vagamente.  El fil\u00f3sofo bien equilibrado, que percibe sus propias limitaciones en la presencia del Dise\u00f1ador de la naturaleza, lejos de pretender que cada detalle del prop\u00f3sito de ese Dise\u00f1ador est\u00e9 al presente claro para su inteligencia inferior, se contentar\u00e1 con esperar la soluci\u00f3n final de los enigmas que proveer\u00e1n las promesas futuras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(c)  Argumento a partir de la conciencia<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para  Newman y otros el argumento a partir de la conciencia, o el sentido de responsabilidad moral, ha parecido el m\u00e1s \u00edntimamente persuasivo de todos los argumentos a favor de la existencia de Dios, mientras que s\u00f3lo a \u00e9l le concedi\u00f3  Kant un valor absoluto.   Pero este no es un argumento independiente, aunque, bien entendido, sirve para subrayar un punto en la prueba a posteriori general que se calcula para apelar a muchas mentes con fuerza particular.   No es que la conciencia, como tal, contenga una revelaci\u00f3n o intuici\u00f3n directa de Dios como el autor de la ley moral, sino que, tomando el sentido de responsabilidad moral del hombre como un fen\u00f3meno a ser explicado, no se puede dar una explicaci\u00f3n final mediante la suposici\u00f3n de la existencia de un Superior y legislador a quien el hombre est\u00e1  obligado a  obedecer.   Y as\u00ed como el argumento del dise\u00f1o resalta prominentemente el atributo de la inteligencia, as\u00ed el argumento de la conciencia presenta el atributo de la santidad en la Causa Primera y Ser Personal auto-existente con quien en \u00faltima instancia debemos identificar al Dise\u00f1ador y Legislador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(d) Argumento a partir del consentimiento universal<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El argumento confirmatorio basado en el consentimiento de la  humanidad puede establecerse brevemente como sigue: la humanidad, en su conjunto, en todas partes y en todo momento ha cre\u00eddo y contin\u00faa creyendo en la  existencia de alg\u00fan ser o seres superiores de quienes dependen el mundo material y el hombre mismo, y este hecho no puede explicarse sino por la admisi\u00f3n de que esta creencia es cierta, o por lo menos contiene un germen de verdad.   Se admite, por supuesto, que el polite\u00edsmo, el dualismo, pante\u00edsmo, y otras formas de error y superstici\u00f3n han mezclado con y han desfigurado esta creencia universal de la humanidad, pero esto no destruye la fuerza del argumento que estamos considerando.  Pues al menos la verdad germinal que consiste en el reconocimiento de alg\u00fan tipo de deidad es com\u00fan a toda forma de religi\u00f3n, y, por consiguiente, puede reclamar en su apoyo el consentimiento universal de la humanidad.  \u00bfY c\u00f3mo se puede explicar este consentimiento, excepto como resultado de la percepci\u00f3n por las mentes de los hombres de la evidencia de la existencia de la divinidad?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La discusi\u00f3n de las diversas teor\u00edas que se han propuesto para tratar de explicar de alg\u00fan modo el origen y universalidad de la religi\u00f3n es un tema demasiado amplio para ser tratado aqu\u00ed; pero puede decirse seguramente que, haciendo abstracci\u00f3n de la revelaci\u00f3n, que no necesita discusi\u00f3n en este momento, ninguna otra teor\u00eda resistir\u00e1 el examen de la cr\u00edtica.  Y, suponiendo que esta es la mejor explicaci\u00f3n que la filosof\u00eda pueda ofrecer, se puede afirmar adem\u00e1s que este consentimiento de la humanidad en \u00faltima instancia habla a favor del te\u00edsmo.   Pues es claro a partir de la historia que la religi\u00f3n es susceptible de degenerar, y en muchos casos ha degenerado en vez de progresar; e incluso si fuese imposible  probar de forma concluyente que el monote\u00edsmo fue la religi\u00f3n hist\u00f3rica primitiva, hay, sin embargo, una buena cantidad de evidencia positiva que se puede aducir en apoyo de esta afirmaci\u00f3n.   Y, si esta es la verdadera lectura de la historia, es l\u00edcito interpretar la universalidad de la religi\u00f3n como testigo impl\u00edcito de la verdad original, que, por muy obscura que se haya vuelto, en muchos casos nunca pudo ser totalmente destruida.   Pero, aunque la historia de la religi\u00f3n se ha de leer como un registro de desarrollo progresivo, uno debe con toda justicia, de conformidad con un principio bien reconocido, buscar su verdadero significado e importancia no en el punto de desarrollo m\u00e1s bajo, sino en el m\u00e1s alto; y no se puede negar que el te\u00edsmo, en el sentido estricto, es la \u00faltima forma que la religi\u00f3n tiende naturalmente a asumir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si ha habido y todav\u00eda hay fil\u00f3sofos  ateos que se oponen a la creencia com\u00fan de la humanidad, estos son relativamente pocos y su disidencia s\u00f3lo sirve para subrayar con mayor fuerza el consentimiento de la humanidad normal.  Su existencia es una anormalidad que se explica c\u00f3mo se explican usualmente tales cosas.   Si se pudiese afirmar a su favor,  individual o colectivamente, que en capacidad, educaci\u00f3n, car\u00e1cter o vida superan al n\u00famero infinitamente mayor de hombres cultos que se adhieren en la convicci\u00f3n en la que la raza en general ha cre\u00eddo, entonces ciertamente se podr\u00eda admitir que su oposici\u00f3n ser\u00eda algo formidable.   Pero tal afirmaci\u00f3n no se puede hacer; por el contrario, si fuese necesaria una comparaci\u00f3n, ser\u00eda f\u00e1cil construir un caso abrumador para el otro lado.   O tambi\u00e9n, si fuese cierto que el progreso del conocimiento hubiese tra\u00eddo a la luz algunas dificultades nuevas y graves contra la religi\u00f3n, habr\u00eda alguna raz\u00f3n para alarmarse en cuanto a la solidez de la creencia tradicional, especialmente en vista de la corriente moderna de agnosticismo.   Pero esto est\u00e1 tan lejos de ser el caso que, en palabras del profesor Huxley &#8212;un testigo insospechado&#8212; \u00abal te\u00edsta filos\u00f3fico no se le ha presentado un problema en la actualidad que no haya existido desde la \u00e9poca en que los fil\u00f3sofos comenzaron a pensar en las razones l\u00f3gicas y las consecuencias l\u00f3gicas del te\u00edsmo\u00bb(\u00abLife and Letters of Ch. Darwin\u00bb, por F. Darwin, II, p. 203).   Sustancialmente los mismos argumentos que se utilizan hoy fueron empleados por los ateos  esc\u00e9pticos antiguos en sus esfuerzos por derrocar la creencia del hombre en la existencia de la Divinidad; y el hecho de que esta creencia ha resistido repetidos asaltos durante tantas \u00e9pocas es la mejor garant\u00eda de su permanencia en el futuro.  Est\u00e1 demasiado arraigada en las profundidades del alma del hombre para las peque\u00f1as tormentas de la superficie la arranquen de ra\u00edz.\n<\/p>\n<p>Argumento a priori u ontol\u00f3gico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este argumento trata de deducir la  existencia de Dios a partir de la idea de \u00c9l como el  Infinito que est\u00e1 presente en la mente  humana; pero, como ya se ha indicado, los  fil\u00f3sofos te\u00edstas no est\u00e1n de acuerdo en cuanto a la validez l\u00f3gica de esta deducci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan lo declarado por San Anselmo el argumento dice as\u00ed: La idea de Dios como el Infinito significa el Ser m\u00e1s grande que pueda ser pensado, pero a menos que en esta idea se incluya la existencia real fuera de la mente, Dios no ser\u00eda el mayor ser concebible, ya que un Ser que existe tanto en la mente como un objeto de pensamiento y fuera de la mente u objetivamente, ser\u00eda mayor que un Ser que existe s\u00f3lo en la mente; por lo tanto, Dios existe no s\u00f3lo en la mente, sino fuera de ella.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> Descartes establece el argumento de un modo levemente diferente, como sigue: lo que est\u00e9 contenido en una idea clara y distinta de una cosa debe ser predicado de esa cosa; pero una idea clara y distinta de un ser absolutamente perfecto contiene la noci\u00f3n de la existencia real; por lo tanto, ya que tenemos la idea de un ser absolutamente perfecto, tal Ser debe existir realmente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para mencionar una tercera forma de declaraci\u00f3n,  Leibniz pondr\u00eda as\u00ed el argumento: Dios es al menos posible ya que el concepto de \u00c9l como el Infinito no implica ninguna contradicci\u00f3n, pero si \u00c9l es posible, \u00c9l tiene que existir, porque el concepto de \u00c9l implica la existencia.  En la propia \u00e9poca de San Anselmo, este argumento fue objetado por Gaunilo, quien mantuvo como una reductio ad absurdum que si fuese v\u00e1lido se podr\u00eda probar por medio de \u00e9l la existencia real en alg\u00fan lugar de una isla ideal que supera en riqueza y placeres las islas fabulosas de los Bienaventurados.   Pero esta cr\u00edtica, por m\u00e1s inteligente que pueda parecer, es claramente  err\u00f3nea, pues pasa por alto el hecho de que el argumento no est\u00e1 destinado a aplicarse a los ideales finitos, sino s\u00f3lo a lo estrictamente infinito; y si se admite que contamos con una verdadera idea de lo infinito, y que esta idea no es contradictoria en s\u00ed misma, no parece posible encontrar cualquier falla en el argumento.   La existencia real est\u00e1 sin duda incluida en cualquier concepto verdadero de lo infinito, y la persona que admite que tiene un concepto de un ser infinito no puede negar que lo concibe como realmente existente.  Pero la dificultad es respecto a esta admisi\u00f3n preliminar, que en caso de objeci\u00f3n &#8212;como de hecho lo es por los  agn\u00f3sticos&#8212; requiere ser justificada recurriendo al argumento a posteriori, es decir, a la inferencia a modo de causalidad a partir de la  contingencia a la propia existencia, y de all\u00ed en forma de deducci\u00f3n hasta el infinito.    Por lo tanto la gran mayor\u00eda de los fil\u00f3sofos  escol\u00e1sticos han rechazado el argumento  ontol\u00f3gico tal como fue propuesto por San Anselmo y Descartes, ni como fue propuesto por Leibniz escapa de las dificultades que se han mencionado.\n<\/p>\n<h2>Seg\u00fan conocido a trav\u00e9s de la fe (\u201cel Dios de la revelaci\u00f3n\u201d)<\/h2>\n<h3>Sagradas Escrituras<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni en el Antiguo Testamento ni en el  Nuevo encontramos ninguna argumentaci\u00f3n elaborada dedicada a  probar que Dios existe.  Esta verdad est\u00e1 m\u00e1s bien dada por sentado, como algo que, por ejemplo, s\u00f3lo los tontos negar\u00edan en su coraz\u00f3n  ( Sal. 14(13),1; 53(52),1); y cuando se recurre a la argumentaci\u00f3n, es dirigida principalmente contra el polite\u00edsmo y la idolatr\u00eda.  Pero en varios pasajes tenemos una apelaci\u00f3n superficial a alguna fase del argumento  cosmol\u00f3gico general: v.g. Sal. 19(18),1; 94(93),5; Isa\u00edas 41,26 ss.; 2  Mac. 7,28, etc.; y en otros pocos &#8212;Sab. 13,1-9;  Romanos 1,18.20&#8212; se presenta el argumento de una manera  filos\u00f3fica, y para los hombres que  razonan rectamente es inexcusable el que no reconozcan y  adoren al \u00fanico y verdadero Dios, el Autor y Soberano del universo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos dos \u00faltimos textos merecen m\u00e1s que una atenci\u00f3n pasajera.  Sabidur\u00eda 13, 1-9 lee:\n<\/p>\n<p>\u201dS\u00ed, vanos por naturaleza todos los hombres en quienes hab\u00eda ignorancia de Dios y no fueron capaces de  conocer por las cosas buenas que se ven a Aqu\u00e9l que es, ni, atendiendo a las obras, reconocieron al Art\u00edfice; sino que al fuego, al viento, al aire ligero, a la b\u00f3veda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del  cielo los consideraron como dioses, se\u00f1ores del mundo.  Que si, cautivados por su belleza los tomaron por dioses, sepan cu\u00e1nto les aventaja el Se\u00f1or de \u00e9stos, pues fue el Autor mismo de la belleza quien los cre\u00f3.  Y as\u00ed su poder y eficiencia lo que les dej\u00f3 sobrecogidos, deduzcan de ah\u00ed cu\u00e1nto m\u00e1s poderoso es Aqu\u00e9l que los hizo; pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analog\u00eda, a contemplar a su Autor.  Con todo, no merecen \u00e9stos tan grave reprensi\u00f3n, pues tal vez caminan desorientados buscando a Dios y queri\u00e9ndole hallar. Como viven entre sus obras, se esfuerzan por conocerlas, y se dejan seducir por lo que ven. \u00a1Tan bellas se presentan a los ojos! Pero, por otra parte, tampoco son \u00e9stos excusables; pues si llegaron a adquirir tanta  ciencia que les capacit\u00f3 para indagar el mundo, \u00bfc\u00f3mo no llegaron primero a descubrir a su Se\u00f1or?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed se ense\u00f1a claramente:\n<\/p>\n<ul>\n<li> que el mundo del fen\u00f3meno o contingente &#8212;las cosas que se ven&#8212; requieren una causa distinta y m\u00e1s grande que ella misma o cualquiera de sus elementos;<\/li>\n<li> que esta causa que es Dios no es incognoscible, sino que se conoce con certeza no s\u00f3lo que \u00c9l existe sino que posee en s\u00ed mismo, en un grado superior, cualquier belleza, fuerza u otras perfecciones que se puedan percibir en sus obras; <\/li>\n<li> que esta conclusi\u00f3n se puede alcanzar mediante el ejercicio correcto de la raz\u00f3n humana, sin hacer referencia a la revelaci\u00f3n  sobrenatural, y que los fil\u00f3sofos, por lo tanto, que son capaces de interpretar el mundo filos\u00f3ficamente, son inexcusables por su ignorancia del verdadero Dios; y que su fracaso, se da a entender, se debe m\u00e1s bien a la falta de buena voluntad que a la incapacidad de la mente humana.   <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Substancialmente San Pablo establece m\u00e1s brevemente la misma  doctrina en Rom. 1,18-20:\n<\/p>\n<p>\u201dEn efecto, la  c\u00f3lera de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia; pues lo que de Dios se puede conocer, est\u00e1 en ellos manifiesto:  Dios, desde la creaci\u00f3n del mundo, se deja ver a la inteligencia a trav\u00e9s de sus obras; su poder  eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso se\u00f1alar que los paganos de quienes habla San Pablo no son culpados por su ignorancia de la revelaci\u00f3n sobrenatural y la Legislaci\u00f3n de Mois\u00e9s, sino por no conservar o por corromper ese conocimiento de Dios y del deber del hombre hacia \u00c9l que la naturaleza misma les deber\u00eda haber ense\u00f1ado.   En realidad no es de pura ignorancia que se les culpa, sino de eludir deliberadamente la verdad que hace a la ignorancia culpable. Incluso bajo la corrupci\u00f3n del paganismo San Pablo reconoci\u00f3 la permanencia indestructible de la verdad  religiosa germinal (cf. Rom. 2,14-15).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es claro a partir de estos pasajes que la revelaci\u00f3n condena al agnosticismo y al pante\u00edsmo, mientras que se confirma la validez de la prueba general de la  existencia de Dios.  Tambi\u00e9n es claro que se condena la forma extrema de tradicionalismo, que afirmar\u00eda que ning\u00fan conocimiento de la existencia o naturaleza de Dios se puede adquirir mediante la raz\u00f3n humana sin la ayuda de la revelaci\u00f3n sobrenatural.\n<\/p>\n<h3>Concilios de la Iglesia<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que el autor del Libro de la Sabidur\u00eda y San Pablo, y detr\u00e1s de ellos los  Padres y  te\u00f3logos hab\u00edan ense\u00f1ado constantemente, ha sido solemnemente  definido por el Concilio Vaticano I.  En primer lugar, contra el agnosticismo y el tradicionalismo el concilio ense\u00f1a (Cap. II, De revelat.) \u201cque Dios, la causa primera (principium) y fin \u00faltimo de todas las cosas, a partir de las cosas  creadas, puede ser conocido con certeza por la luz natural de la raz\u00f3n humana\u201d (Denz., 1785 \u2013 old no. 1634).  Y en el canon correspondiente (Can. I, De revelat.) anatematiza a cualquiera que diga \u201cque el \u00fanico Dios verdadero]], nuestro Creador y Se\u00f1or, no puede, a trav\u00e9s de las cosas creadas, ser conocido con certeza por la luz natural de la raz\u00f3n humana\u201d (Denz., 1806 \u2013 old no. 1653).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En contraste con el agnosticismo esta definici\u00f3n no  necesita explicaci\u00f3n. En contraste con el tradicionalismo, es preciso se\u00f1alar que la definici\u00f3n se dirige s\u00f3lo contra la forma extrema de esta teor\u00eda, seg\u00fan sostenida por  Lamennais y otros, seg\u00fan los cuales &#8212;tomando la naturaleza humana tal como es&#8211;. no habr\u00eda y no podr\u00eda haber ning\u00fan conocimiento cierto o verdadero de Dios entre los hombres, si no hubiera habido por lo menos una revelaci\u00f3n  sobrenatural primitiva  &#8212;en otras palabras, la religi\u00f3n natural como tal es un imposible.  No hay referencia a formas m\u00e1s leves de tradicionalismo que afirmen que la tradici\u00f3n social y la educaci\u00f3n son necesarias para el desarrollo de las facultades racionales del hombre, y en consecuencia, nieguen, por ejemplo, que un  individuo aislado de la sociedad humana desde su infancia, y dejado por completo a s\u00ed mismo, jam\u00e1s podr\u00eda alcanzar un cierto conocimiento de Dios, o cualquier conocimiento estrictamente racional en absoluto.  Ese es un problema  psicol\u00f3gico en el que el concilio no tuvo nada que decir. Tampoco niega que incluso en el caso del homo socialis se puede requerir un cierto grado de educaci\u00f3n y cultura a fin de que llegue, por un razonamiento independiente, a un conocimiento de Dios; sino que se limita a afirmar el principio general de que por el uso apropiado de su poder de razonamiento natural, aplicado a los fen\u00f3menos del universo, los hombres son capaces de conocer a Dios con certeza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, frente al pante\u00edsmo, el concilio (cap. I, De Deo) ense\u00f1a que Dios, \u00abya que \u00c9l es una substancia singular, espiritual, del todo sencillo y totalmente inconmutable, se debe proclamar que es real y esencialmente la [re et essentia) distinto del mundo, m\u00e1s  feliz en y por s\u00ed mismo, e inefablemente sobre y m\u00e1s all\u00e1 de todas las cosas, reales o posibles, adem\u00e1s de s\u00ed mismo\u00bb (   Denzinger, 1782-old no. 1631); y en los c\u00e1nones correspondientes (II-IV, De Deo) se pronuncia anatema contra cualquiera que diga \u201c\u00bbque no existe nada m\u00e1s que la materia\u00bb; o \u00abque la sustancia o  esencia de Dios y de todas las cosas es una y la misma\u00bb, o \u00abque las cosas finitas, tanto corporales como espirituales, o por lo menos espirituales, han emanado de la sustancia divina; o que la esencia divina por una manifestaci\u00f3n o evoluci\u00f3n de s\u00ed misma se convierte en todas las cosas; o que Dios es un ser universal e indefinido, que mediante la determinaci\u00f3n de s\u00ed, constituye el universo de las cosas distinguidas en g\u00e9neros, especies e individuos \u00bb (Denzinger, 1802-4; old no. 1648.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas definiciones se enmarcan con el fin de cubrir y excluir todo tipo de teor\u00eda pante\u00edsta, y nadie negar\u00e1 que est\u00e1n en armon\u00eda con la ense\u00f1anza de la Escritura. La  doctrina de la creaci\u00f3n, por ejemplo, que ninguna es m\u00e1s claramente ense\u00f1ada o con mayor frecuencia enfatizada en la  Sagrada Escritura, se opone radicalmente al pante\u00edsmo &#8212;la creaci\u00f3n como los escritores sagrados la entienden es el acto  voluntario de un agente libre de traer criaturas a la existencia a partir de la nada.\n<\/p>\n<h3>Cognoscibilidad de Dios<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se observar\u00e1 que ni los textos de la Escritura que hemos citado, ni los  decretos conciliares dicen que la  existencia de Dios puede ser probada o demostrada, sino que simplemente  afirman que puede ser conocido con certeza.  Ahora se puede, si se quiere, insistir en la distinci\u00f3n entre lo que es cognoscible y lo que es demostrable, pero en el presente contexto esta distinci\u00f3n tiene poco contenido real. Nunca se ha afirmado que la existencia de Dios puede ser probado matem\u00e1ticamente, como se prueba una proposici\u00f3n en geometr\u00eda, y la mayor\u00eda de los te\u00edstas rechazan toda forma de la prueba  ontol\u00f3gica o  deductiva.  Pero si el t\u00e9rmino prueba o demostraci\u00f3n puede ser aplicado, como a menudo lo es, a una inferencia a posteriori o  inductiva, por medio de la cual el conocimiento que no es innato ni intuitivo se adquiere por el ejercicio de la raz\u00f3n, entonces no ser\u00eda justo negar que la ense\u00f1anza  cat\u00f3lica pr\u00e1cticamente afirma que la existencia de Dios puede ser probada.   Se declara que cierto conocimiento de Dios es obtenible \u00aba la luz de la raz\u00f3n\u00bb, es decir, de la facultad de razonamiento, como tal, desde o a trav\u00e9s de \u00ablas cosas que se hacen\u00bb; y esto implica claramente un proceso inferencial, tal como en otros contextos los hombres no dudan en llamar a la prueba.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, es justo concluir que el Concilio Vaticano I, siguiendo la  Sagrada Escritura, pr\u00e1cticamente ha condenado el escepticismo que rechaza la prueba a posteriori. Pero no trat\u00f3 directamente con el ontologismo, aunque ciertas proposiciones de los ontologistas ya hab\u00eda sido condenadas como inseguras  (tuto tradi non posse) por un decreto del Santo Oficio (18 de septiembre de 1861), y entre las proposiciones de  Rosmini posteriormente conden\u00f3 (14 de diciembre 1887) varias reafirmaciones del principio ontologista. Esta condena por el Santo Oficio es m\u00e1s que suficiente para desacreditar el ontologismo, respecto al cual es ya suficiente decir aqu\u00ed\n<\/p>\n<ul>\n<li>que, como ya se ha observado, la experiencia contradice la presunci\u00f3n de que la mente humana tiene natural o necesariamente una conciencia o intuici\u00f3n inmediata de la Divinidad; <\/li>\n<li> que tal teor\u00eda obscurece y tiende a acabar con la diferencia, en la que insiste en San Pablo (1  Cor. 13,12), entre nuestro conocimiento terrenal de Dios (\u00aba trav\u00e9s de un vidrio de una manera oscura\u00bb) y la visi\u00f3n de \u00c9l de la que disfrutan los bienaventurados en el cielo (\u00abcara a cara\u00bb) y parece inconciliable con la  doctrina cat\u00f3lica, definida por el Concilio de Vienne, que, para ser capaces de la visi\u00f3n cara a cara o  visi\u00f3n intuitiva de Dios, el intelecto humano tiene que estar dotado de una luz especial  sobrenatural, el lumen gloriae, y;<\/li>\n<li> finalmente, que, en la medida en que es claramente inteligible, la teor\u00eda se acerca peligrosamente al pante\u00edsmo.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el decreto \u00abLamentabili\u00bb (3 de julio de 1907) y en la enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb (7 de septiembre de 1907), emitida por el Papa San P\u00edo X,  se reafirma una vez m\u00e1s la posici\u00f3n cat\u00f3lica y condena el agnosticismo  teol\u00f3gico.  En su relaci\u00f3n con nuestro tema, este acto de autoridad de la Iglesia no es m\u00e1s que una reformulaci\u00f3n de la ense\u00f1anza de San Pablo y del Concilio Vaticano I, y una reafirmaci\u00f3n del principio que se ha mantenido siempre, que Dios debe ser conocido naturalmente, si la fe en \u00c9l y su revelaci\u00f3n ha de ser razonable; y si se necesita un ejemplo concreto para mostrar c\u00f3mo, de necesidad l\u00f3gica, la substancia del cristianismo se desvanece en el aire una vez que se adopta el principio agn\u00f3stico, uno s\u00f3lo tiene que se\u00f1alar con el dedo al modernismo.  El te\u00edsmo racional es una base l\u00f3gica necesaria de la religi\u00f3n revelada; y que el conocimiento natural de Dios y la religi\u00f3n natural, que la doctrina cat\u00f3lica sostiene que es posible, no son necesariamente el resultado de la gracia, es decir, de una ayuda sobrenatural dada directamente por Dios mismo, se deduce de la condena por el Papa Clemente XI de una de las proposiciones de  Quesnel (prop. 41) en la que se afirma lo contrario (Denzinger, 1391; old no. 1256.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Toner, Patrick. \u00abThe Existence of God.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. New York: Robert Appleton Company, 1909.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/06608b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Seg\u00fan conocido a trav\u00e9s de la raz\u00f3n natural (\u201cel Dios de los fil\u00f3sofos\u201d) 1.1 Establecimiento del Problema 1.1.1 Anti-te\u00edsmo formal 1.1.2 Tipos de te\u00edsmo 1.2 Pruebas te\u00edstas 1.2.1 Pruebas a posteriori 1.2.2 Argumento a priori u ontol\u00f3gico 2 Seg\u00fan conocido a trav\u00e9s de la fe (\u201cel Dios de la revelaci\u00f3n\u201d) 2.1 Sagradas Escrituras &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/existencia-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXISTENCIA DE DIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24402","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24402","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24402"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24402\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24402"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24402"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24402"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}