{"id":24411,"date":"2016-02-05T16:35:42","date_gmt":"2016-02-05T21:35:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/divina-providencia\/"},"modified":"2016-02-05T16:35:42","modified_gmt":"2016-02-05T21:35:42","slug":"divina-providencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/divina-providencia\/","title":{"rendered":"DIVINA PROVIDENCIA"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El Testimonio de la Creencia Universal<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 El Testimonio de las Escrituras<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Testimonio de los Padres<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 El Testimonio de los Concilios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Desarrollos Filos\u00f3ficos<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Providencia en general, visi\u00f3n previa, es una funci\u00f3n de la virtud de la prudencia y puede ser definida como la raz\u00f3n practica, que adapta los medios a un fin. Aplicada a Dios, \u201cla Providencia es Dios mismo considerado en aquel acto por el cual en Su sabidur\u00eda El ordena todos los eventos del universo de manera que se realice el fin por el cual fueron hechas las cosas. Ese fin es que todas las criaturas deban manifestar la gloria de Dios, y en particular que el hombre lo glorifique, reconociendo en la naturaleza, la obra de Su mano; sirvi\u00e9ndolo en obediencia y amor. Y por lo mismo logrando el completo desarrollo de su naturaleza y la felicidad eterna en Dios. El universo en un sistema de seres reales, creador por Dios y dirigidos a El por este fin supremo, la concurrencia de Dios., como ser necesario a todas las operaciones naturales, ya sean de cosas animadas o inanimadas y aun mas, para operaciones en el orden sobrenatural. Dios preserva el Universo en la existencia. Act\u00faa dentro y con cada criatura en cada y todas sus actividades. A pesar del pecado, debido a la voluntaria perversi\u00f3n de la libertad humana, actuando con la concurrencia, pero contrario al prop\u00f3sito e intenci\u00f3n de Dios y a pesar del mal que es consecuencia del pecado. Dirige todos, incluso el mal y el pecado mismo a su finalidad por el cual el universo ha sido creado. Todas estas operaciones de parte de Dios, con la excepci\u00f3n de la creaci\u00f3n, son atribuidas en la Teolog\u00eda Cat\u00f3lica, a la Divina Providencia.\n<\/p>\n<h2>El Testimonio de la Creencia Universal<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todas las religiones, ya sean estas Cristianas o paganas, la fe en la Providencia, entendida en un sentido amplio, como un ser supra humano que gobierna el universo y dirige el curso de los asuntos humanos con un prop\u00f3sito definido y dise\u00f1o beneficioso, ha sido siempre una creencia muy real y practica. Oraci\u00f3n, divinizaci\u00f3n, bendici\u00f3n y maldici\u00f3n, or\u00e1culo y rito sagrado, son todas palabras que testifican una creencia en alg\u00fan poder regulador, de car\u00e1cter divino, casi divino:  tal fen\u00f3meno se encuentra en cada raza y tribu aunque incivilizada o degradada. Lo encontramos, por ejemplo, no solo entre los salvajes de hoy, sino tambi\u00e9n entre los primeros griegos, quienes no parec\u00edan distinguir claramente entre \u201cProvidencia\u201d y \u201cDestino\u201d y sin embargo, sus dioses no eran mas que humanos glorificados, sujetos a la fragilidad humana y atados por la pasi\u00f3n humana y ellos, sin embargo, cuidaban el hogar y la familia y tomaban partido en las guerras humanas, eran los protectores y vengadores de la humanidad. La intima conexi\u00f3n de los dioses sobre los asuntos humanos fue aun mas marcada en la religi\u00f3n de los primeros Romanos quienes ten\u00edan un dios especial que cuidaba de cada detalle de sus vidas diarias, sus trabajos en el campo, y los negocios del estado. Las antiguas religiones de Oriente, presentan las mismas caracter\u00edsticas. Auramazda, el supremo dios de los persas durante el periodo de los grandes reyes, era el regulador del mundo, el hacedor de reyes y naciones, quien castigaba al malvado y escuchaba las oraciones del bondadoso (ver las inscripciones cuneiformes traducidas por Casartelli en \u201cHistoria de la Religi\u00f3n\u201d II, 13 y sgts). Similar loci\u00f3n prevaleci\u00f3 en Egipto. Todas las cosas son regalos de Dios. Ama al obediente y humilla al orgulloso, recompensa al bien y castiga al malvado (Renouf 100 sq.). Osiris, el rey de los dioses, juzga al mundo de acuerdo a su voluntad y a todas las naciones, pasadas, presentes y futuras, da sus mandamientos (op. cit., 218 sq.). Amon-Ra es el se\u00f1or de los tronos de la tierra, el fin de toda existencia, el apoyo a todas las cosas, justo de coraz\u00f3n cuando alguien le suplica, proveedor de los pobres y oprimidos (op. cit., 225 sq.). Los registros Asirios y babilonios no son menos claros. Mardok, el se\u00f1or del Universo, muestra piedad hacia todos, infunde temor en los corazones y controla sus vidas: mientras, Asmas dirige la ley de la naturaleza y es el supremo dios del cielo y la tierra (Jastrow, 296, 300, 301).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los libros del Avesta, aunque grafican un sistema dualista, representa al buen dios, Mazdah Ahura con su corte, como ayudando a aquellos que lo adoran contra el principio del mal (Hist. de la Relig., II, 14). En el dualismo de las teor\u00edas agn\u00f3sticas, por otro lado, el mundo esta fuera del dios supremo, Bythos, quien no tiene ninguna ingerencia en los asuntos humanos antes o despu\u00e9s de la encarnaci\u00f3n. Esta idea de una deidad remota y trascendente derivo probablemente de la filosof\u00eda griega. S\u00f3crates ciertamente admiti\u00f3 la providencia y crey\u00f3 en la inspiraci\u00f3n y la divinizaci\u00f3n; pero, para Arist\u00f3teles la doctrina de la Providencia era una mera opini\u00f3n. Es verdad que para \u00e9l, el mundo era el instrumento y expresi\u00f3n de un pensamiento Divino, pero Dios mismo viv\u00eda una vida totalmente aparte. Los Epic\u00fareos expl\u00edcitamente negaron la Providencia, sobre la base que si Dios se preocupaba por los hombres, El no pod\u00eda ser ni feliz ni bueno. Todo se debe, seg\u00fan ellos, a la oportunidad o a la libre voluntad. Ambos puntos, fueron opuestos por los Estoicos, quienes insistieron que Dios debe amar al hombre, de otro modo, la misma noci\u00f3n de Dios se destruir\u00eda (Plutarco, \u00abDe comm. notit.\u00bb, 32; \u00abDe stoic. rep.\u00bb, 38). Intentaron probar la acci\u00f3n o existencia de la Providencia desde la adaptaci\u00f3n de los medios al fin en la naturaleza, donde el mal, es meramente un accidente, un detalle, o un castigo. Por otro lado, las nociones de dios, naturaleza, fuerza y destino no fueron claramente distinguidas por los Estoicos, quienes las ve\u00edan, como pr\u00e1cticamente, lo mismo.  Mientras, incluso Cicer\u00f3n quien trabajo el argumento desde la adaptaci\u00f3n en considerable longitud en su \u201cDe natura Deorum\u201d termina insatisfactoriamente con la declaraci\u00f3n: \u201cMagna Dii curant, parva negligunt\u00bb, como su ultima soluci\u00f3n al problema del mal (n. 51-56).\n<\/p>\n<h2>El Testimonio de las Escrituras<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el termino Providencia es aplicado a Dios en solo tres oportunidades en las Escrituras (Eclesiast\u00e9s 5:5; Sabidur\u00eda 14:3; Judith 9:5), (y en una en Sabidur\u00eda 6:17), la doctrina general de la Providencia esta ensenada consistentemente a trav\u00e9s del Antiguo y Nuevo Testamentos. Dios no solo implanta en la naturaleza de las cosas la potencialidad del desarrollo futuro (G\u00e9nesis 1:7,12,22,28; 8:17; 9:1,7; 12:2; 15:5) sino que en este desarrollo como en todas las operaciones de la naturaleza, El co-opera; de manera que en el lenguaje b\u00edblico lo que hace la naturaleza, es dicho que Dios hace (G\u00e9n. 2,5, cf 9; 7,4, cf 10; 7,19-22, cf 23; 8,1-2, cf 5 ss). Semilla tiempo y cosecha, fr\u00edo y calor, verano e invierno, las nubes y la lluvia, los frutos de la tierra, la vida misma, as\u00ed son sus dones (G\u00e9n. 2,7; 8,2; Sal. 146,28; 103; 148; Job 38,37; Joel 2,21 y ss; Sirac 11,14) As\u00ed tambi\u00e9n con el hombre. El hombre cultiva la tierra (G\u00e9n. 3,17 y ss; 4,12; 9,20) pero los trabajos humanos sin la asistencia Divina son in\u00fatiles (Sal. 126,1; 59,13; Prov. 21,31). Incluso para un acto de pecado, es necesaria la concurrencia Divina. Por ende, en las Escrituras, las expresiones \u201cDios endureci\u00f3 el coraz\u00f3n del Fara\u00f3n\u201d (\u00c9xodo 7,3; 9,12; 10,1,20,27; 11,10; 14,8), \u201cel coraz\u00f3n del Fara\u00f3n fue endurecido\u201d (\u00c9xodo 7,13; 8,19,32; 9,7.35), \u201cEl Fara\u00f3n endureci\u00f3 su coraz\u00f3n\u201d (8,15) y \u201cEl fara\u00f3n no condujo su coraz\u00f3n a hacerlo\u201d (8,23) o \u201cno escucho\u00bb (7,4; 8,19) o \u201caument\u00f3 su pecado\u201d (9,34) son pr\u00e1cticamente sin\u00f3nimos. Dios es el \u00fanico regulador del mundo (Job 34,13). Su voluntad gobierna todas las cosas (Sal. 148,8; Job 9,7, Is. 40; 22-6; 44,24-8, Sirac 16,18-27; Ester 13,9). El ama a todos los hombres (Sab. 11,25,27), desea la salvaci\u00f3n de todos (Is. 45,22; Sab. 12,16) y Su Providencia se extiende a todas las naciones (Deut. 2,19; Sab. 6,8; Is. 66; 18). No desea la muerte del pecador, sino mas bien deber\u00e1 arrepentirse (Ez. 18,20; 33,11; Sab. 11,24); porque \u00c9l es, sobre todas las cosas un Dios misericordioso y un Dios de gran compasi\u00f3n (\u00c9xodo 34,6; N\u00fameros 14:18; Deuteronomio 5:10; Salmos 32:5; 102:8-17; Sirac 2:23).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, El es un Dios justo, como tambi\u00e9n un Salvador (Isa\u00edas 45:21). Por lo tanto, ambos, el bien y el mal proceden de El (Lamentaciones 3:38; Amos 3:6; Isa\u00edas 45:7; Eclesiast\u00e9s 7; Sirac 11:14), bien como un don generoso libremente conferido (Salmos 144:16; Eclesiast\u00e9s 5:18; 1 Cr\u00f3nicas 29:12-4), el mal como consecuencia del pecado (Lamentaciones 3:39; Joel 2:20; Amos 3:10&#160;; Isa\u00edas 5:4) Porque Dios premia al hombre, de acuerdo a sus obras, (Lamentaciones 3:64; Job 34:10-7; Salmos 17:27, Sirac 16:2,13; 11:28; 1 Samuel 26:23) sus pensamientos y sus herramientas (Jerem\u00edas 17:10; 32:19; Salmos 7:10). De su obra no hay escape (Job 9:13; Salmos 32:16,17; Sabidur\u00eda 16:13-8) y nadie prevalece a El (Sirac 18:1; Sabidur\u00eda 11:22-3; Proverbios 21:30; Salmos 72:12; Eclesiast\u00e9s 8:12). Si los malvados son perdonados por el momento (Jerem\u00edas 12:1; Job 21:7-15; Salmos 72:12-3; Eclesiast\u00e9s 8:12), finalmente recibir\u00e1n su desolaci\u00f3n si no se arrepienten (Jerem\u00edas 12:13-7; Job 21:17,18; 27:13-23); mientras el bueno, aunque pueda sufrir por un tiempo, ser\u00e1 confortado por Dios (Salmos 90:15; Isa\u00edas 51:12), quien lo reconstruir\u00e1 y no cesara de hacerles el bien (Jerem\u00edas 31:28 y ss; 32:41). Porque a pesar del malvado, los consejos de Dios no cambian o mutan  (Isa\u00edas 14:24-7; 43:13; 46:10; Salmos 32:11; 148:6). Al mal, lo convierte en bien (G\u00e9nesis 1:20; cf. Salmos 90:10) y al sufrimiento lo utiliza como un instrumento ya sea para ense\u00f1ar al hombre como un padre ense\u00f1a a sus hijos (Deuteronomio 8:1-6; Salmos 65:10-2; Sabidur\u00eda 12:1,2), de forma que en verdad, el mundo lucha por la justicia (Sabidur\u00eda 16:17).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ense\u00f1anzas en el Antiguo Testamento, sobre la Providencia, est\u00e1n asumidas por Nuestro Se\u00f1or, quien saca de ella lecciones practicas, ambas en relaci\u00f3n a la confianza en Dios (Mateo 6:25-33; 7:7-11; 10:28-31; Marcos 11:22-4; Lucas 11:9-13; Juan 16:26, 27) y en relaci\u00f3n al perd\u00f3n a nuestro enemigos (Mateo 5:39-45; Lucas 6:27-38) mientras que en San Pablo se convierte en la base de una teolog\u00eda definitiva y sistem\u00e1tica. A los atenienses en el Are\u00f3pago, Pablo declara:<br \/>\n\u2022\tQue Dios hizo el Universo y es su supremo Se\u00f1or (Hechos 17:24)<br \/>\n\u2022\tQue sostiene el universo en su existencia, dando vida y aliento a todas las cosas (verso 25) y, por lo tanto, como la fuente de donde todo procede, El mismo no carece de nada ni tiene necesidad de ning\u00fan servicio humano;<br \/>\n\u2022\tQue El ha dirigido el crecimiento de las naciones y su distribuci\u00f3n (verso 26) y<br \/>\n\u2022\tEsto, al punto que ellos deben buscarlo a El (verso 27) en Quien vivimos y nos movemos, somos, y cuyos hijos somos.<br \/>\nSiendo, por lo tanto, creaci\u00f3n de Dios es absurdo para nosotros asemejarlo a El con cosas inanimadas (verso 29), y aunque Dios ha tolerado la ignorancia del hombre parte del tiempo, ahora El exige penitencia (verso 30) y, habiendo enviado a Cristo, Cuya autoridad esta garantizada por Su Resurrecci\u00f3n, ha elegido un d\u00eda cuando el mundo sea juzgado por El en justicia (verso 31).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Ep\u00edstola a los Romanos, el car\u00e1cter sobrenatural de la Divina Providencia se desarrolla aun mas y la doctrina de la Providencia se torna id\u00e9ntica a aquella de la gracia. La Naturaleza manifiesta tan claramente el poder y la divinidad de Dios que no reconocerlo es inexcusable (Romanos 1:20-2). Por tanto, Dios en su ira (verso 18) da al hombre un sentido de reprobaci\u00f3n sobre los deseos de su coraz\u00f3n (verso 28). Alg\u00fan d\u00eda El se reivindicara (2,2-5)  e interpretara a cada hombre de acuerdo a sus obras (2:6-8; cf. Corintios 5:10; G\u00e1latas 6:8) su conocimiento (Romanos 2:9 y sgtes) y sus secretos pensamientos (II, 16); pero por el momento El se abstiene (3:26; cf. 9:22; 2 Pedro 2:9) y esta dispuesto a justificar a todos los hombres a trav\u00e9s de la redenci\u00f3n de Jesucristo (Romanos 3:22, 24, 25) porque todos los hombres tienen necesidad de la ayuda de Dios (3,23). Mas aun los cristianos quienes habiendo recibido la gracia de la redenci\u00f3n (5,1) deben glorificar en tribulaci\u00f3n, sabiendo que no es sino una prueba que fortalece la paciencia y la esperanza (5,3,4). Porque las gracias que vendr\u00e1n, ser\u00e1n mucho mas grandes que aquellas ya recibidas (v, 10 sgtes) y mucho mas abundantes que las consecuencias del pecado (v, 17). Se nos ha prometido la vida eterna (v, 21); pero sin ayuda, no podemos hacer nada para ganarla (vii, 18-24). Es la gracia de Cristo que se nos entrega (vii, 25) y nos hace co-herederos con El (viii, 17). Sin embargo, debemos sufrir con El (verso 17) y ser pacientes (verso 25) sabiendo que todas las cosas ocurren para el bien de aquellas que Dios ama; porque Dios en su Providencia nos ha mirado con amor desde toda la eternidad, nos ha predestinado a ser hechos conforme a la Imagen de Su Hijo, que El pudo haber sido el primero entre muchos, nos ha llamado (2 Tesalonicense 2:13), nos ha justificado (Romanos 5:1; Corintios 6:11) e incluso hoy, ha comenzado a cumplir dentro de nosotros, la obra de glorificaci\u00f3n (Romanos 8:29,30; cf. Efesios 1:3 sgtes: 2Corintios 3:18; 2 Tesalonicenses 2:13)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es, el prop\u00f3sito ben\u00e9fico de quien todo lo ve \u201cProvidencia\u201d es enteramente gratuito, no merecido (Romanos 3:24; 9, 11-2). Se extiende a todos los hombres (Romanos 2:10; 1 Timoteo 2:4), incluso a los Jud\u00edos reprobados  (Romanos 11:26 sgtes); y por ella son regulados  todos sus tratos con el hombre. (Efesios 1:11)\n<\/p>\n<h2>Testimonio de los Padres<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Testimonio de los Padres es, dif\u00edcil decir, perfectamente un\u00e1nime desde el principio. Incluso aquellos padres \u2013 y no hay muchos \u2013 que no tratan el tema expresamente, usan la doctrina de la Providencia como la base de sus ense\u00f1anzas, tanto dogm\u00e1ticas como practicas (ej. Clemente \u00abI Epis. ad Cor.\u00bb, XIX sq., XXVII, XXVIII en \u00abP.G.\u00bb, I, 247-54, 267-70).  Dios gobierna todo el universo (Aristides, \u00abApol.\u00bb, I, XV en \u00abTexts and Studies\u00bb (1891), 35, 50; \u00abAnon. epis. ad Diog.\u00bb, VII en \u00abP.G.\u00bb, II, 1175 sq; Or\u00edgenes . \u00abContra Celsum\u00bb, IV, n. 75 in \u00abP.G.\u00bb, XI, 1146; San Cipriano Lib de idol. van.\u00bb, VIII, IX en \u00abP.L.\u00bb, IV, 596-7; San Juan Crisostomo \u00abAd eos qui scandalizati sunt\u00bb, V en \u00abP.G.\u00bb, LII, 487; St. Augustine, \u00abDe gen. ad lit.\u00bb, V, XXI, n. 42 en \u00abP.L.\u00bb, XXXIV, 335-8; San Gregorio el Grande \u201cLib. Moral\u201d \u00ab, XXXII, n. 7 en \u00abP.L.\u00bb, LXXVI, 637 sq.; XVI, XII en \u00abP.L.\u00bb, LXXV, 1126].  Se extiende a todo individuo, adapt\u00e1ndose a si mismo a las necesidades de cada uno (San Juan Cris\u00f3stomo \u00abHom. XXVIII en Matt.\u00bb, n. 3 en \u00abP.G.\u00bb, LVII, 354) y abarca incluso lo que pensamos debido a nuestra propia iniciativa (Hom. XXI, n. 3 en \u00abP.G.\u00bb, 298). Todas las cosas son creadas y gobernadas en vistas al hombre, al desarrollo de su vida y su inteligencia, y a la satisfacci\u00f3n de sus necesidades. (Aristides, \u00abApol.\u00bb, I, V,; Or\u00edgenes,  VI, XV, XVI; Contra Celsum\u00bb, IV, LXXIV, LXXVIII en \u00abP.G.\u00bb, XI, 1143-51; Lactancio, \u00abDe ira Dei\u00bb, XIII, XV en \u00abP.L.\u00bb, VII, 115 ss.; San Juan Cris\u00f3stomo \u00abHom. XIII en Matt.\u00bb, n. 5 en \u00abP.G.\u00bb, LVII, 216, 217; \u00abAd eos qui scand.\u00bb, VII, VIII en \u00abP.G.\u00bb, LII, 491-8; \u00abAd Stagir.\u00bb, I, IV en \u00abP.G.\u00bb, XLVII, 432-4; San Agustin, \u00abDe div. qu\u00e6st.\u00bb, XXX, XXXI en \u00abP.L.\u00bb, XL, 19, 20). La prueba m\u00e1s importante de esta doctrina deriva de la adaptaci\u00f3n de los medios a un fin, la cual, dado que ocurre en el universo comprometiendo a una vasta multitud de individuos relativamente independientes, distintos por naturaleza, funci\u00f3n y fin aplican el control continuo y el gobierno unificador de un solo Ser supremo. (Minucio F\u00e9lix, \u00abOctavius\u00bb, XVII en Halm, \u00abCorp. Scrip. Eccl. Lat.\u00bb, II, 21, 22: Tertuliano, \u201cAdv. Marcion\u201d II, III, IV en \u00abP.L.\u00bb, II, 313-5; Or\u00edgenes \u00abContra Celsum\u00bb, IV, LXXIV ss. en \u00abP.G.\u00bb, XI, 1143 ss.; Lactancio \u00abDe ira Dei\u00bb, X-XV en \u00abP.L.\u00bb, VII, 100 sq.; San Juan Crisostomo \u00abHom. ad Pop. Ant.\u00bb, IX, 3, 4 en \u00abP.G.\u00bb, XLIX, 106-9; \u00abAd eos. qui seand.\u00bb, V, VII, VIII en \u00abP.G.\u00bb, LII, 488-98; \u00abIn Ps.\u00bb, V, n. 9 en \u00abP.G.\u00bb, LV, 54-6; \u00abAd Demetrium\u00bb, II, 5 en \u00abP.G.\u00bb, XLVII, 418, 419; \u00abAd Stagir.\u00bb, passim en \u00abP.G.\u00bb, XLVII, 423 ss.; St. Augustine, \u00abDe gen. ad lit.\u00bb, V, XX-XXIII en \u00abP.L.\u00bb, XXXIV, 335 ss.; \u00abIn Ps.\u00bb, CXLVIII, n. 9-15 en \u00abP.L.\u00bb, XXXVII, 1942-7; Teodoreto\u00bbDe prov. orat.\u00bb, I-V en \u00abP.G.\u00bb, LXXXIII, 555 ss; San Juan Damasceno \u00abDe fid. orth.\u00bb, I, 3 en \u00abP.G.\u00bb, XCIV, 795 sq.). Nuevamente, desde el hecho que Dios creo el universo, se muestra que tambi\u00e9n lo gobierna; justamente como los planes del hombre demandan atenci\u00f3n y gu\u00eda, tambi\u00e9n Dios como un buen trabajador, debe cuidar su obra. (San Ambrosio, \u00abDe Offic. minist.\u00bb, XIII en \u00abP.L.\u00bb, XVI, 41; San Agustin, \u00abIn Ps.\u00bb, CXLV, n. 12, 13 en \u00abP.L.\u00bb, XXXVII, 1892-3; Teodoret, \u00abDeprov. orat.\u00bb, I, II en \u00abP.G.\u00bb, LXXXIII, 564, 581-4; Salvianus, \u00abDe gub. Dei\u00bb, I, VIII-XII en \u00abP.L.\u00bb, LIII, 40 sq.; San Gregorio el Grande \u00abLib. moral\u00bb, XXIV, n. 46 en \u00abP.L.\u00bb, LXXVI, 314).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de esto, Tertuliano (\u00abDe testim. anim\u00e6\u00bb in \u00abP.L.\u00bb, I, 681 sq.) y San Cipriano (loc. cit.)  apelan al testimonio del alma humana, como expresada en dichos comunes a todos los hombres  (cf.  Salvianus, loc. cit.); mientras Lantancio (\u00abDe ira Dei\u00bb, VIII, XII, XVI en \u00abP.L.\u00bb, VII, 97, 114, 115, 126 utiliza un argumento claramente pragm\u00e1tico basado en la ruina total que resultar\u00eda a la sociedad si la Providencia de Dios generalmente es negada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema de la Providencia en los Padres esta casi invariablemente conectada con el problema del mal. \u00bfComo puede el mal y el sufrimiento ser compatible con la benevolente providencia de un Dios todopoderoso? Y \u00bfPor qu\u00e9 especialmente al justo se le permite sufrir mientras que los malvados son aparentemente pr\u00f3speros y felices? Las soluciones patri\u00f3ticas a estos problemas pueden resumirse bajo las siguientes ideas:<br \/>\n\u2022\tEl pecado no esta ordenado por la voluntad de Dios, aunque ocurra con Su permiso. Puede ser adscrito a la providencia solo como resultado secundario (Or\u00edgenes, \u00abContra Celsum\u00bb, IV, LXVIII en \u00abP.G.\u00bb, XI, 1516-7; San Juan Damasceno  \u00abDe fid. orth.\u00bb, II, 21 en \u00abP.G.\u00bb, XCIV, 95 sq.).<br \/>\n\u2022\tEl pecado se debe al abuso del libre albedr161o; un abuso que ciertamente previo Dios, pero pudo haber sido prevenido solo quit\u00e1ndole al hombre su atributo mas noble. (Tertuliano, \u00abAdv.  Marcion.\u00bb, II, V-VII en \u00abP.L.\u00bb, II, 317-20; San Cirilo de Alejandr\u00eda \u00abIn Julian.\u00bb, IX, XIII, 10, 11, 18 en \u00abP.G.\u00bb, LXXIV, 120-1, 127-32; Teodoret, \u00abDe prov. orat.\u00bb, IX, VI en \u00abP.G.\u00bb, LXXXIII, 662).<br \/>\n\u2022\tMas aun, en este mundo, el hombre tiene que aprender por experiencia y contraste y desarrollarse al superar los obst\u00e1culos (Lactancia, \u00abDe ira Dei\u00bb, XIII, XV en \u00abP.L.\u00bb, VII, 115-24; San Agust\u00edn, \u00abDe ordine\u00bb, I, VII, n. 18 en \u00abP.L.\u00bb, XXXII, 986).<br \/>\n\u2022\tPor lo tanto, una raz\u00f3n por la cual Dios permite el pecado es para que el hombre logre tomar conciencia de lo que esta bien y de su propia incapacidad de alcanzarla, de forma de colocar su confianza en Dios. (Anon. epis. ad Diog., VII-IX en \u00abP.G.\u00bb, II, 1175 sq.; San Gregorio el Grande, \u00abLib. moral.\u00bb, III, LVII en \u00abP.L.\u00bb, LXXV, 627).<br \/>\n\u2022\tDios no es responsable del pecado en si, sino solo por los males que resultan del castigo al pecado. (Tertuliano, \u00abAdv. Marc.\u00bb, II, XIV, XV en \u00abP.L.\u00bb, II, 327 sq.), males que ocurren sin la voluntad de Dios pero a los cuales no es contrario (San Gregorio el Grande, op. cit., VI, XXXII En \u00abP.L.\u00bb, LXXVII, 746, 747).<br \/>\n\u2022\tSi no hubiera habido pecado, el mal f\u00edsico habr\u00eda sido inconsistente con la bondad Divina (St. Agust\u00edn, \u00abDe div. qu\u00e6st.\u00bb, LXXXII en \u00abP.L.\u00bb, LX, 98, 99); tampoco Dios hubiera permitido el mal del todo a no ser que pudiera sacar bien del mal (San Agust\u00edn, \u00abEnchir.\u00bb, XI en \u00abP.L.\u00bb, LX, 236; \u00abSerm.\u00bb, CCXIV, 3 en \u00abP.L.\u00bb, XXXVIII, 1067; San Gregorio el Grande, op. cit., VI, XXXII, XVIII, XLVI en \u00abP.L.\u00bb, LXXV, 747; LXXVI, 61-2).<br \/>\n\u2022\tTodo mal f\u00edsico, es, por lo tanto, consecuencia del pecado, el resultado inevitable de la Ca\u00edda (San Juan Crisostomo,  \u00abAd Stagir.\u00bb, I, II in \u00abP.G.\u00bb, LXVII, 428, 429; San Gregorio el Grande, op. cit., VIII, LI, LII en \u00abP.L.\u00bb, LXXV, 833, 834), y bajo esta perspectiva, es vista como una medicina (San Agust\u00edn \u00abDe div. qu\u00e6st.\u00bb, LXXXII en \u00abP.L.\u00bb, XL, 98, 99; \u00abSerm.\u00bb, XVII, 4, 5 en \u00abP.L.\u00bb, XXXVIII, 126-8), una disciplina (\u00abSerm.\u00bb, XV, 4-9 in \u00abP.L.\u00bb, XXXVIII, 118-21; San Gregorio el Grande, op. cit., V, XXXV; VII, XXIX; XIV, XL en \u00abP.L.\u00bb, LXXV, 698, 818, 1060), y una ocasi\u00f3n de caridad. (San Gregorio el Grande, VII, XXIX). El mal y el sufrimiento por tanto, tienden a aumentar en merito (XIV, XXXVI, XXXVII en \u201cP.L.\u201d, 1058, 1059) y en este sentido, la funci\u00f3n de la justicia se torna en agencia del bien (Tertuliano, c. \u00abAdv. Marc.\u00bb, II, XI, XIII en \u00abP.L.\u00bb, 324 sq.).<br \/>\n\u2022\tEl mal, por lo tanto, sirve a los designios Divinos (San Gregorio el grande, op cit VI, XXXII en \u201cP.L\u201d, LXXV, 747; Teodoro \u00abDe prov. orat.\u00bb, V-VIII en \u00abP.L.\u00bb, LXXXIII, 652 sq.). De ah\u00ed que si el Universo es considerado como un todo, encontramos que aquello para lo cual el individuo es malo, ser\u00e1 al final consistente con la bondad divina, en conformidad con la justicia y el recto orden (Or\u00edgenes, \u00abContra Celsum\u00bb, IV, XCIX en \u00abP.G.\u00bb, XI, 1177-80; San Agustin, \u00abDe ordine\u00bb, I, I-V, 9; II, IV en \u00abP.L.\u00bb, XXXII, 977-87, 990, 999-1002).<br \/>\n\u2022\tEs el fin el que prueba la felicidad (Lactantius, \u00abDe ira Dei\u00bb, XX en \u00abP.L.\u00bb, VII, 137 sg.; San Ambrosio, \u00abDe offic. minist.\u00bb, XVI, cf. XII, XV en \u00abP.L.\u00bb, XVI, 44-6, 38 sgtes.; San Juan Crisostomo, \u00abHom. XIII en Matt.\u00bb, n. 5 in \u00abP.G.\u00bb, LXVII, 216, 217; San Agustin \u00abIn Ps.\u00bb, XCI, n. 8 in \u00abP.L.\u00bb, XXXIII, 1176; Teodoro, \u00abDe prov. orat.\u00bb, IX in \u00abP.G.\u00bb, LXXXIII, 727 sgtes.). En el Juicio Final el problema del mal ser\u00e1 resuelto pero hasta entonces, las obras de la Providencia se mantendr\u00e1n m\u00e1s o menos como un misterio. San Agustin, \u00abDe div. qu\u00e6st.\u00bb, LXXXII en \u00abP.L.\u00bb, XL, 98, 99; San Juan Crisostomo, \u00abAd eos qui scand.\u00bb, VIII, IX en \u00abP.G.\u00bb, LII, 494, 495). Sin embargo, en relacion a la pobreza y el sufrimiento, es bueno tener en mente que al privarnos del los bienes terrenales, Dios no esta sino retirando lo que es Suyo (San Gregorio el grande) op. cit., II, XXXI en \u00abP.L.\u00bb, LXXVII, 571; y en segundo lugar, tal como nos comenta Salvianus (\u00abDe gub. Dei\u00bb, I, I, 2 in \u00abP.L.\u00bb, LIII, 29 sq.), nada es tan liviano que no parezca pesado a quien lo soporta involuntariamente, y nada es tan pesado que no parezca liviano a aquel que lo soporta con buena voluntad.\n<\/p>\n<h2>El Testimonio de los Concilios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los credos, hemos aprendido que Dios Padre es omnipotente, creador del Cielo y la tierra; que Dios, el Hijo, que descendi\u00f3 del Cielo, se hizo hombre, sufri\u00f3 y muri\u00f3 por nuestra salvaci\u00f3n y ser\u00e1 el juez de los vivos y los muertos; que el Esp\u00edritu Santo inspiro a los Profetas y a los Ap\u00f3stoles y habito en los santos \u2013 todo lo cual implica la Providencia natural y sobrenatural. La Profesi\u00f3n de fe de los valdenses en 1208 declara a Dios como el gobernador y dispensador de todas las cosas corporales y espirituales (Denzinger, 10ma ed., 1908, n. 421)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Trento (Sess. VI, can. VI, A.D. 816), define que el mal esta en poder del hombre y que los frutos del mal no son atribuibles a Dios en el mismo sentido como lo son los buenos frutos, sino solo como permisivo, de modo que la vocaci\u00f3n de Pablo es obra de Dios en un sentido mas verdadero que la traici\u00f3n de Judas. El Concilio Vaticano agrega a esta doctrina declarando que Dios en Su Providencia protege y gobierna todas las cosas. (Sess. III, c. I, d. 1784).\n<\/p>\n<h2>Desarrollos Filos\u00f3ficos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La base de toda especulaci\u00f3n filos\u00f3fica entre los Escol\u00e1sticos en relaci\u00f3n a la naturaleza precisa de la Providencia, su relaci\u00f3n a otros atributos Divinos, y de la creaci\u00f3n, fue establecida por Beocio en \u00abDe consol. fil.\u00bb (IV, VI ss. en \u00ab\u00bbP.L.\u00bb, LXIII, 813 ss.). La Providencia es la Inteligencia Divina misma y existe en el principio supremo de todas las cosas; o, nuevamente, es la evoluci\u00f3n de las cosas temporales como concebidas y tra\u00eddas a la unidad en la Inteligencia Divina, la cual, como dec\u00eda Santo Tomas (Summa I, G XXII, a.1) es la causa de todas las cosas. La Providencia, por lo tanto, es primeramente atribuible a la Inteligencia de Dios, aunque ella tambi\u00e9n implica voluntad (I, Q. XXII, a. 1, ad 3 urn), y, por lo tanto esta definida por San Juan Damasceno como \u201cla voluntad de Dios por la cual todas las cosas est\u00e1n ordenadas a la recta raz\u00f3n\u201d (\u00abDe fid. orth.\u00bb, I, 3 en \u00abP.G.\u00bb, XCIV, 963, 964). El termino Providencia, sin embargo, no debe tomarse tan literalmente. No es simplemente visi\u00f3n o visi\u00f3n previa. Involucra m\u00e1s que una mera visi\u00f3n o conocimiento, porque implica una disposici\u00f3n activa y ordenamiento de las cosas a fin definido; pero no involucra sucesi\u00f3n. Dios sostiene todas las cosas juntas en un acto comprehensivo (I, Q. XXII, a. 3, ad 3 um), y por el mismo acto produce, conserva y concurre en todas las cosas (I, Q. civ a. 1, ad 4 urn). La Providencia como expresada en el orden creado de las cosas es llamada por Boecio como Destino (loc. Cit.)\u2019 pero Santo Tomas, naturalmente objeta el uso de este termino (I, Q. CXVI, a. 1). Estrictamente, solo aquellas cosas que est\u00e1n ordenadas por Dios a la producci\u00f3n de ciertos efectos determinados, son sujetas a la necesidad o Destino (I, Q. XXII, a. 4; Q. CII, a. 3; Q. CXVI, a. 1, 2, 4). Esto incluye la oportunidad, el cual es un t\u00e9rmino relativo e implica meramente que algunas cosas suceden sin consideraci\u00f3n de, o incluso contrarias al prop\u00f3sito natural y la tendencia de alg\u00fan agente particular, natural o libre. (I, Q. XXII, a. 2; Q. CVI, a. 7; Q. CXVI, a. 1); y no que las cosas suceden sin consideraci\u00f3n de la causa universal y suprema de todas las cosas. Pero no excluye la libre voluntad. Algunas causas no est\u00e1n determinadas ad unum, sino que son libres de elegir entre los efectos los cuales son capaces de producir. (I, Q. xxii, a. 2 ad 4 um; cf. Boecio, op. cit., V, ii, en \u00abP.L.\u00bb, LXIII, 835). Por tanto, las cosas suceden contingentemente como tambi\u00e9n necesariamente (I, Q. xxii, a. 4), porque Dios le ha dado a cosas diferentes, distintos modos de actuar y Su concurrencia es dada de acuerdo a ello. (I, Q. XXII, a. 4). Sin embargo, todas las cosas, ya sean por causas necesarias o por una elecci\u00f3n libre del hombre, son previstas por Dios y preordenadas de acuerdo a Su prop\u00f3sito todopoderoso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ende, la Providencia as al mismo tiempo, universal, inmediata, eficaz y sin violencia: universal porque todas las cosas est\u00e1n sujetas a ella(I, Q. XXII, a. 2; CIII, a. 5); inmediata en que aunque Dios act\u00faa por causas segundas, sin embargo como en todo postulado Divino la concurrencia es recibida por los poderes de operaci\u00f3n de El. (I, Q. XXII, a. 3; Q. CIII, a). Eficaz porque todas las cosas sirven al prop\u00f3sito final de Dios, un prop\u00f3sito que no puede ser frustrado (Contra Gentiles, III, XCIV); sin violencia (suavis) porque no viola ninguna ley natural, sino que mas bien produce sus prop\u00f3sitos a trav\u00e9s de estas leyes (I, Q. CIII, a. 8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las funciones de la Providencia son triples. Como f\u00edsica, conserva lo que es y concurre con lo que ocurre o se transforma; como moral, opera sobre el hombre la ley natural, una conciencia, sanciones \u2013 f\u00edsica, moral y social \/ responde a las oraciones humanas, y en general gobierna tanto a la naci\u00f3n como al individuo. Que Dios deba responder a las oraciones no se debe entender como una violaci\u00f3n al orden natural de la Providencia, si no m\u00e1s bien como llevar a efecto la Providencia \u201cporque el arreglo mismo, de conceder al peticionario, cae dentro el orden de la Providencia Divina. Por lo tanto, decir que no debemos orar para ganar algo de Dios porque el orden de su Providencia es inmutable, es como decir que no debemos caminar para llegar a alg\u00fan lugar o comer para apoyar la vida\u201d (Contra Gentiles, III, XCV).  La Providencia, por la cual podemos superar el pecado y merecer la vida eterna  &#8211; sobrenatural pertenece a otro orden, y para analizarlo referimos al lector al tema de la GRACIA; PREDESTINACION.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tratamiento de Santo Tomas al problema del mal en relaci\u00f3n a la Providencia, esta basado sobre la consideraci\u00f3n del universo como un todo.  La voluntad de Dios es que Su naturaleza sea manifiesta de la forma mas alta posible y por lo tanto ha creado cosas como El mismo, no solo en su bondad en si, sino tambi\u00e9n que son causa de bien en otros (I, Q. CIII, a. 4, 6). En otras palabras, ha creado un universo, no un n\u00famero aislado de seres. De ah\u00ed se sigue, de acuerdo a Santo Tomas, que las operaciones naturales tienden a lo que es mejor al todo, pero no necesariamente lo que es mejor para cada parte, excepto en relaci\u00f3n al todo (I, Q. XXII, a. 2, ad 2 um; Q. LVIII, a. 2, ad 3 um; Contra Gent., III, XCIV). El pecado y  el sufrimiento son males porque son contrarios al bien del individual y al prop\u00f3sito original de Dios en relaci\u00f3n al individuo, pero no son contrarios al bien del universo y esta voluntad buena se realiza finalmente por la omnipotente Providencia de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  CAIRD, The Evolution of Theology in Greek Philosophers (Glasgow, 1904); CASARTELLI, Leaves from My Eastern Garden; CICERON, De natura deorum; FOX, Religion and Morality (New York, 1899); JASTROW, La Religion de Babilonia y Asiria (Boston, 1898); Hist. of Religions (London, 1910); LOUIS, Doctrines Religieuses des Philosophes Grecs (Paris, 1909); ed. MULLER, Sacred Books of the East, IV, XXIII, XXXI, The Zend-Avesta, tr. DARMESTETER AND MILLS (London, 1880-7); MURRAY, Hellenistic Philosophy in Hibbert Journal (Oct., 1910); PIAT, Socratse (Paris, 1909); PLUTARCH, De communibus notitiis; IDEM, De stoicorum repugnantiis; LE PAGE RENOUF, Lectures on the Origin and Growth of Religion, as illustrated by the Religions of Ancient Egypt (London, 1880); SAYCE, The Religion of Ancient Egypt and Babylonia (Edinburgh, 1902); TOLMAN, Ancient Persian Lexicon and Texts (New York, 1908); ZELLER, Stoics, Epicureans, and Sceptics (London, 1880).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BUTLER, Analogy of Religion, ed. GLADSTONE (Oxford, 1896); BRUCE, The Moral Order of the World (London, 1899); IDEM, The Providential Orders of the World (London, 1897); LACORDAIRE, De l&#8217;Economie de la R\u00e9paration in uvres, IV (Paris. 1857); MACCOSH, The Method of Divine Government (Edinburgh, 1850); VACANT, Dict. Apol. de la Foi Cath. (Paris and Lyons, 1889), s.v.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Walker, Leslie. \u00abDivine Providence.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 12. New York: Robert Appleton Company, 1911.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/12510a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Carolina y Luisa Eyzaguirre\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Definici\u00f3n 2 El Testimonio de la Creencia Universal 3 El Testimonio de las Escrituras 4 Testimonio de los Padres 5 El Testimonio de los Concilios 6 Desarrollos Filos\u00f3ficos Definici\u00f3n La Providencia en general, visi\u00f3n previa, es una funci\u00f3n de la virtud de la prudencia y puede ser definida como la raz\u00f3n practica, que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/divina-providencia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDIVINA PROVIDENCIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24411","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24411","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24411"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24411\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24411"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24411"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24411"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}