{"id":24416,"date":"2016-02-05T16:35:53","date_gmt":"2016-02-05T21:35:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dogma-de-la-asuncion-de-la-santisima-virgen-maria\/"},"modified":"2016-02-05T16:35:53","modified_gmt":"2016-02-05T21:35:53","slug":"dogma-de-la-asuncion-de-la-santisima-virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dogma-de-la-asuncion-de-la-santisima-virgen-maria\/","title":{"rendered":"DOGMA DE LA ASUNCION DE LA SANTISIMA VIRGEN MARIA"},"content":{"rendered":"<p>\n  P\u00edo XII firma la bula de la proclamaci\u00f3n del Dogma  \u00abPor la autoridad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, de los bienaventurados ap\u00f3stoles Pedro y Pablo y por la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma de revelaci\u00f3n divina que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen Mar\u00eda, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste\u00bb.  Multitud congregada para o\u00edr la proclamaci\u00f3n del Dogma de la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda    Misa solemne. Proclamaci\u00f3n del Dogma de la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda<b>Munificentissimus Deus<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica del Papa P\u00edo XII en la que se define como Dogma de Fe la Asunci\u00f3n Corporal de la Virgen Mar\u00eda al Cielo (1\u00ba de noviembre de 1950).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n1. El munificent\u00edsimo Dios, que todo lo puede y cuyos planes providentes est\u00e1n hechos con sabidur\u00eda y amor, compensa en sus inescrutables designios, tanto en la vida de los pueblos como en la de los individuos, los dolores y las alegr\u00edas para que, por caminos diversos y de diversas maneras, todo coopere al bien de aquellos que le aman (cfr. Rom 8, 28).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Nuestro Pontificado, del mismo modo que la edad presente, est\u00e1 oprimido por grandes cuidados, preocupaciones y angustias, por las actuales grav\u00edsimas calamidades y la aberraci\u00f3n de la verdad y de la virtud; pero nos es de gran consuelo ver que, mientras la fe cat\u00f3lica se manifiesta en p\u00fablico cada vez m\u00e1s activa, se enciende cada d\u00eda m\u00e1s la devoci\u00f3n hacia la Virgen Madre de Dios y casi en todas partes es estimulo y auspicio de una vida mejor y m\u00e1s santa, de donde resulta que, mientras la Sant\u00edsima Virgen cumple amoros\u00edsimamente las funciones de madre hacia los redimidos por la sangre de Cristo, la mente y el coraz\u00f3n de los hijos se estimulan a una m\u00e1s amorosa contemplaci\u00f3n de sus privilegios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. En efecto, Dios, que desde toda la eternidad mira a la Virgen Mar\u00eda con particular y plen\u00edsima complacencia, \u00abcuando vino la plenitud de los tiempos\u00bb (Gal 4, 4) ejecut\u00f3 los planes de su providencia de tal modo que resplandecen en perfecta armon\u00eda los privilegios y las prerrogativas que con suma liberalidad le hab\u00eda concedido. Y si esta suma liberalidad y plena armon\u00eda de gracia fue siempre reconocida, y cada vez mejor penetrada por la Iglesia en el curso de los siglos, en nuestro tiempo ha sido puesta a mayor luz el privilegio de la Asunci\u00f3n corporal al cielo de la Virgen Madre de Dios, Mar\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Este privilegio resplandeci\u00f3 con nuevo fulgor desde que nuestro predecesor P\u00edo IX, de inmortal memoria, defini\u00f3 solemnemente el dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la augusta Madre de Dios. Estos dos privilegios est\u00e1n, en efecto, estrechamente unidos entre s\u00ed. Cristo, con su muerte, venci\u00f3 la muerte y el pecado; y sobre el uno y sobre la otra reporta tambi\u00e9n la victoria en virtud de Cristo todo aquel que ha sido regenerado sobrenaturalmente por el bautismo. Pero por ley general, Dios no quiere conceder a los justos el pleno efecto de esta victoria sobre la muerte, sino cuando haya llegado el fin de los tiempos. Por eso tambi\u00e9n los cuerpos de los justos se disuelven despu\u00e9s de la muerte, y s\u00f3lo en el \u00faltimo d\u00eda volver\u00e1 a unirse cada uno con su propia alma gloriosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Pero de esta ley general quiso Dios que fuera exenta la bienaventurada Virgen Maria. Ella, por privilegio del todo singular, venci\u00f3 al pecado con su concepci\u00f3n inmaculada; por eso no estuvo sujeta a la ley de permanecer en la corrupci\u00f3n del sepulcro ni tuvo que esperar la redenci\u00f3n de su cuerpo hasta el fin del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Por eso, cuando fue solemnemente definido que la Virgen Madre de Dios, Mar\u00eda, estaba inmune de la mancha hereditaria de su concepci\u00f3n, los fieles se llenaron de una m\u00e1s viva esperanza de que cuanto antes fuera definido por el supremo magisterio de la Iglesia el dogma de la Asunci\u00f3n corporal al cielo de Mar\u00eda Virgen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. Efectivamente, se vio que no s\u00f3lo los fieles particulares, sino los representantes de naciones o de provincias eclesi\u00e1sticas, y aun no pocos padres del Concilio Vaticano, pidieron con vivas instancias a la Sede Apost\u00f3lica esta definici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. Despu\u00e9s, estas peticiones y votos no s\u00f3lo no disminuyeron, sino que aumentaron de d\u00eda en d\u00eda en n\u00famero e insistencia. En efecto, a este fin fueron promovidas cruzadas de oraciones; muchos y eximios te\u00f3logos intensificaron sus estudios sobre este tema, ya en privado, ya en los p\u00fablicos ateneos eclesi\u00e1sticos y en las otras escuelas destinadas a la ense\u00f1anza de las sagradas disciplinas; en muchas partes del orbe cat\u00f3lico se celebraron congresos marianos, tanto nacionales como internacionales. Todos estos estudios e investigaciones pusieron m\u00e1s de relieve que en el dep\u00f3sito de la fe confiado a la Iglesia estaba contenida tambi\u00e9n la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda Virgen al cielo, y generalmente siguieron a ello peticiones en que se ped\u00eda instantemente a esta Sede Apost\u00f3lica que esta verdad fuese solemnemente definida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. En esta piadosa competici\u00f3n, los fieles estuvieron admirablemente unidos con sus pastores, los cuales, en n\u00famero verdaderamente impresionante, dirigieron peticiones semejantes a esta c\u00e1tedra de San Pedro. Por eso, cuando fuimos elevados al trono del Sumo Pontificado, hab\u00edan sido ya presentados a esta Sede Apost\u00f3lica muchos millares de tales s\u00faplicas de todas partes de la tierra y por toda clase de personas: por nuestros amados hijos los cardenales del Sagrado Colegio, por venerables hermanos arzobispos y obispos de las di\u00f3cesis y de las parroquias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10. Por eso, mientras elev\u00e1bamos a Dios ardientes plegarias para que infundiese en nuestra mente la luz del Esp\u00edritu Santo para decidir una causa tan importante, dimos especiales \u00f3rdenes de que se iniciaran estudios m\u00e1s rigurosos sobre este asunto, y entretanto se recogiesen y ponderasen cuidadosamente todas las peticiones que, desde el tiempo de nuestro predecesor P\u00edo IX, de feliz memoria, hasta nuestros d\u00edas, hab\u00edan sido enviadas a esta Sede Apost\u00f3lica a prop\u00f3sito de la Asunci\u00f3n de la beat\u00edsima Virgen Mar\u00eda al cielo1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11. Pero como se trataba de cosa de tanta importancia y gravedad, cre\u00edmos oportuno pedir directamente y en forma oficial a todos los venerables hermanos en el Episcopado que nos expusiesen abiertamente su pensamiento. Por eso, el 1 de mayo de 1946 les dirigimos la carta Deiparae Virginis Mariae, en la que pregunt\u00e1bamos: \u00abSi vosotros, venerables hermanos, en vuestra eximia sabidur\u00eda y prudencia, cre\u00e9is que la Asunci\u00f3n corporal de la beat\u00edsima Virgen se puede proponer y definir como dogma de fe y si con vuestro clero y vuestro pueblo lo dese\u00e1is\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12. Y aquellos que \u00abel Esp\u00edritu Santo ha puesto como obispos para regir la Iglesia de Dios\u00bb (Hch 20, 28) han dado a una y otra pregunta una respuesta casi un\u00e1nimemente afirmativa. Este \u00absingular consentimiento del Episcopado cat\u00f3lico y de los fieles\u00bb2, al creer definible como dogma de fe la Asunci\u00f3n corporal al cielo de la Madre de Dios, present\u00e1ndonos la ense\u00f1anza concorde del magisterio ordinario de la Iglesia y la fe concorde del pueblo cristiano, por \u00e9l sostenida y dirigida, manifest\u00f3 por s\u00ed mismo de modo cierto e infalible que tal privilegio es verdad revelada por Dios y contenida en aquel divino dep\u00f3sito que Cristo confi\u00f3 a su Esposa para que lo custodiase fielmente e infaliblemente lo declarase3. El magisterio de la Iglesia, no ciertamente por industria puramente humana, sino por la asistencia del Esp\u00edritu de Verdad (cfr. Jn 14, 26), y por eso infaliblemente, cumple su mandato de conservar perennemente puras e \u00edntegras las verdades reveladas y las transmite sin contaminaciones, sin a\u00f1adiduras, sin disminuciones. \u00abEn efecto, como ense\u00f1a el Concilio Vaticano, a los sucesores de Pedro no fue prometido el Esp\u00edritu Santo para que, por su revelaci\u00f3n, manifestasen una nueva doctrina, sino para que, con su asistencia, custodiasen inviolablemente y expresasen con fidelidad la revelaci\u00f3n transmitida por los Ap\u00f3stoles, o sea el dep\u00f3sito de la fe\u00bb4. Por eso, del consentimiento universal del magisterio ordinario de la Iglesia se deduce un argumento cierto y seguro para afirmar que la Asunci\u00f3n corporal de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda al cielo -la cual, en cuanto a la celestial glorificaci\u00f3n del cuerpo virg\u00edneo de la augusta Madre de Dios, no pod\u00eda ser conocida por ninguna facultad humana con sus solas fuerzas naturales- es verdad revelada por Dios, y por eso todos los fieles de la Iglesia deben creerla con firmeza y fidelidad. Porque, como ense\u00f1a el mismo Concilio Vaticano, \u00abdeben ser cre\u00eddas por fe divina y cat\u00f3lica todas. aquellas cosas que est\u00e1n contenidas en la palabra de Dios, escritas o transmitidas oralmente, y que la Iglesia, o con solemne juicio o con su ordinario y universal magisterio, propone a la creencia como reveladas por Dios\u00bb (De fide catholica, cap. 3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13. De esta fe com\u00fan de la Iglesia se tuvieron desde la antig\u00fcedad, a lo largo del curso de los siglos, varios testimonios, indicios y vestigios; y tal fe se fue manifestando cada vez con m\u00e1s claridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14. Los fieles, guiados e instruidos por sus pastores, aprendieron tambi\u00e9n de la Sagrada Escritura que la Virgen Mar\u00eda, durante su peregrinaci\u00f3n terrena, llev\u00f3 una vida llena de preocupaciones, angustias y dolores; y que se verific\u00f3 lo que el santo viejo Sime\u00f3n hab\u00eda predicho: que una agud\u00edsima espada le traspasar\u00eda el coraz\u00f3n a los pies de la cruz de su divino Hijo, nuestro Redentor. Igualmente no encontraron dificultad en admitir que Mar\u00eda haya muerto del mismo modo que su Unig\u00e9nito. Pero esto no les impidi\u00f3 creer y profesar abiertamente que no estuvo sujeta a la corrupci\u00f3n del sepulcro su sagrado cuerpo y que no fue reducida a putrefacci\u00f3n y cenizas el augusto tabern\u00e1culo del Verbo Divino. As\u00ed, iluminados por la divina gracia e impulsados por el amor hacia aquella que es Madre de Dios y Madre nuestra dulc\u00edsima, han contemplado con luz cada vez m\u00e1s clara la armon\u00eda maravillosa de los privilegios que el provident\u00edsimo Dios concedi\u00f3 al alma Socia de nuestro Redentor y que llegaron a una tal alt\u00edsima c\u00faspide a la que jam\u00e1s ning\u00fan ser creado, exceptuada la naturaleza humana de Jesucristo, hab\u00eda llegado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15. Esta misma fe la atestiguan claramente aquellos innumerables templos dedicados a Dios en honor de Mar\u00eda Virgen asunta al cielo y las sagradas im\u00e1genes en ellos expuestas a la veneraci\u00f3n de los fieles, las cuales ponen ante los ojos de todos este singular triunfo de la bienaventurada Virgen. Adem\u00e1s, ciudades, di\u00f3cesis y regiones fueron puestas bajo el especial patrocinio de la Virgen asunta al cielo; del mismo modo, con la aprobaci\u00f3n de la Iglesia, surgieron institutos religiosos, que toman nombre de tal privilegio. No debe olvidarse que en el rosario mariano, cuya recitaci\u00f3n tan recomendada es por esta Sede Apost\u00f3lica, se propone a la meditaci\u00f3n piadosa un misterio que, como todos saben, trata de la Asunci\u00f3n de la beat\u00edsima Virgen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16. Pero de modo m\u00e1s espl\u00e9ndido y universal esta fe de los sagrados pastores y de los fieles cristianos se manifiesta por el hecho de que desde la antig\u00fcedad se celebra en Oriente y en Occidente una solemne fiesta lit\u00fargica, de la cual los Padres Santos y doctores no dejaron nunca de sacar luz porque, como es bien sabido, la sagrada liturgia \u00absiendo tambi\u00e9n una profesi\u00f3n de las celestiales verdades, sometida al supremo magisterio de la Iglesia, puede o\u00edr argumentos y testimonios de no peque\u00f1o valor para determinar alg\u00fan punto particular de la doctrina cristiana\u00bb5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17. En los libros lit\u00fargicos que contienen la fiesta, bien sea de la Dormici\u00f3n, bien de la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, se tienen expresiones en cierto modo concordantes al decir que cuando la Virgen Madre de Dios pas\u00f3 de este destierro, a su sagrado cuerpo, por disposici\u00f3n de la divina Providencia, le ocurrieron cosas correspondientes a su dignidad de Madre del Verbo encarnado y a los otros privilegios que se le hab\u00edan concedido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto se afirma, por poner un ejemplo, en aquel \u00abSacramentario\u00bb que nuestro predecesor Adriano I, de inmortal memoria, mand\u00f3 al emperador Carlomagno. En \u00e9ste se lee, en efecto: \u00abDigna de veneraci\u00f3n es para Nos, \u00a1oh Se\u00f1or!, la festividad de este d\u00eda en que la santa Madre de Dios sufri\u00f3 la muerte temporal, pero no pudo ser humillada por los v\u00ednculos de la muerte Aquella que engendr\u00f3 a tu Hijo, Nuestro Se\u00f1or, encarnado en ella\u00bb6.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18. Lo que aqu\u00ed est\u00e1 indicado con la sobriedad acostumbrada en la liturgia romana, en los libros de las otras antiguas liturgias, tanto orientales como occidentales, se expresa m\u00e1s difusamente y con mayor claridad. El \u00abSacramentario Galicano\u00bb, por ejemplo, define este privilegio de Mar\u00eda, \u00abinexplicable misterio, tanto m\u00e1s admirable cuanto m\u00e1s singular es entre los hombres\u00bb. Y en la liturgia bizantina se asocia repetidamente la Asunci\u00f3n corporal de Mar\u00eda no s\u00f3lo con su dignidad de Madre de Dios, sino tambi\u00e9n con sus otros privilegios, especialmente con su maternidad virginal, preestablecida por un designio singular de la Providencia divina: \u00abA Ti, Dios, Rey del universo, te concedi\u00f3 cosas que son sobre la naturaleza; porque as\u00ed como en el parto te conserv\u00f3 virgen, as\u00ed en el sepulcro conserv\u00f3 incorrupto tu cuerpo, y con la divina traslaci\u00f3n lo glorific\u00f3\u00bb7.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19. El hecho de que la Sede Apost\u00f3lica, heredera del oficio confiado al Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles de confirmar en la fe a los hermanos (cfr. Lc 22, 32), y con su autoridad hiciese cada vez m\u00e1s solemne esta fiesta, estimula eficazmente a los fieles a apreciar cada vez m\u00e1s la grandeza de este misterio. As\u00ed la fiesta de la Asunsi\u00f3n, del puesto honroso que tuvo desde el comienzo entre las otras celebraciones marianas, lleg\u00f3 en seguida a los m\u00e1s solemnes de todo el ciclo lit\u00fargico. Nuestro predecesor San Sergio I, prescribiendo la letan\u00eda o procesi\u00f3n estacional para las cuatro fiestas marianas, enumera junto a la Natividad, la Anunciaci\u00f3n, la Purificaci\u00f3n y la Dormici\u00f3n de Mar\u00eda (Liber Pontificalis). Despu\u00e9s San Le\u00f3n IV quiso a\u00f1adir a la fiesta, que ya se celebraba bajo el t\u00edtulo de la Asunci\u00f3n de la bienaventurada Madre de Dios, una mayor solemnidad prescribiendo su vigilia y su octava; y en tal circunstancia quiso participar personalmente en la celebraci\u00f3n en medio de una gran multitud de fieles (Liber Pontificalis). Adem\u00e1s de que ya antiguamente esta fiesta estaba precedida por la obligaci\u00f3n del ayuno, aparece claro de lo que atestigua nuestro predecesor San Nicol\u00e1s I, donde habla de los principales ayunos \u00abque la santa Iglesia romana recibi\u00f3 de la antig\u00fcedad y observa todav\u00eda\u00bb8.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20. Pero como la liturgia no crea la fe, sino que la supone, y de \u00e9sta derivan como frutos del \u00e1rbol las pr\u00e1cticas del culto, los Santos Padres y los grandes doctores, en las homil\u00edas y en los discursos dirigidos al pueblo con ocasi\u00f3n de esta fiesta, no recibieron de ella como de primera fuente la doctrina, sino que hablaron de \u00e9sta como de cosa conocida y admitida por los fieles; la aclararon mejor; precisaron y profundizaron su sentido y objeto, declarando especialmente lo que con frecuencia los libros lit\u00fargicos hab\u00edan s\u00f3lo fugazmente indicado; es decir, que el objeto de la fiesta no era solamente la incorrupci\u00f3n del cuerpo muerto de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda, sino tambi\u00e9n su triunfo sobre la muerte y su celestial glorificaci\u00f3n a semejanza de su Unig\u00e9nito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21. As\u00ed San Juan Damasceno, que se distingue entre todos como testigo eximio de esta tradici\u00f3n, considerando la Asunci\u00f3n corporal de la Madre de Dios a la luz de los otros privilegios suyos, exclama con vigorosa elocuencia: \u00abEra necesario que Aquella que en el parto hab\u00eda conservado ilesa su virginidad conservase tambi\u00e9n sin ninguna corrupci\u00f3n su cuerpo despu\u00e9s de la muerte. Era necesario que Aquella que hab\u00eda llevado en su seno al Creador hecho ni\u00f1o, habitase en los tabern\u00e1culos divinos. Era necesario que la Esposa del Padre habitase en los t\u00e1lamos celestes. Era necesario que Aquella que hab\u00eda visto a su Hijo en la cruz, recibiendo en el coraz\u00f3n aquella espada de dolor de la que hab\u00eda sido inmune al darlo a luz, lo contemplase sentado a la diestra del Padre. Era necesario que la Madre de Dios poseyese lo que corresponde al Hijo y que por todas las criaturas fuese honrada como Madre y sierva de Dios\u00bb9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22. Estas expresiones de San Juan Damasceno corresponden fielmente a aquellas de otros que afirman la misma doctrina. Efectivamente, palabras no menos claras y precisas se encuentran en los discursos que, con ocasi\u00f3n de la fiesta, tuvieron otros Padres anteriores o contempor\u00e1neos. As\u00ed, por citar otros ejemplos, San Germ\u00e1n de Constantinopla encontraba que correspond\u00eda la incorrupci\u00f3n y Asunci\u00f3n al cielo del cuerpo de la Virgen Madre de Dios no s\u00f3lo a su divina maternidad, sino tambi\u00e9n a la especial santidad de su mismo cuerpo virginal: \u00abT\u00fa, como fue escrito, apareces \u00aben belleza\u00bb y tu cuerpo virginal es todo santo, todo casto, todo domicilio de Dios; as\u00ed tambi\u00e9n por esto es preciso que sea inmune de resolverse en polvo; sino que debe ser transformado, en cuanto humano, hasta convertirse en incorruptible; y debe ser vivo, glorios\u00edsimo, inc\u00f3lume y dotado de la plenitud de la vida\u00bb10. Y otro antiguo escritor dice: \u00abComo glorios\u00edsima Madre de Cristo, nuestro Salvador y Dios, donador de la vida y de la inmortalidad, y vivificada por \u00c9l, revestida de cuerpo en una eterna incorruptibilidad con \u00c9l, que la resucit\u00f3 del sepulcro y la llev\u00f3 consigo de modo que s\u00f3lo \u00c9l conoce\u00bb11.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23. Al extenderse y afirmarse la fiesta lit\u00fargica, los pastores de la Iglesia y los sagrados oradores, en n\u00famero cada vez mayor, creyeron un deber precisar abiertamente y con claridad el objeto de la fiesta y su estrecha conexi\u00f3n con las otras verdades reveladas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24. Entre los te\u00f3logos escol\u00e1sticos no faltaron quienes, queriendo penetrar m\u00e1s adentro en las verdades reveladas y mostrar el acuerdo entre la raz\u00f3n teol\u00f3gica y la fe, pusieron de relieve que este privilegio de la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda Virgen concuerda admirablemente con las verdades que nos son ense\u00f1adas por la Sagrada Escritura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25. Partiendo de este presupuesto, presentaron, para ilustrar este privilegio mariano, diversas razones contenidas casi en germen en esto: que Jes\u00fas ha querido la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda al cielo por su piedad filial hacia ella. Opinaban que la fuerza de tales argumentos reposa sobre la dignidad incomparable de la maternidad divina y sobre todas aquellas otras dotes que de ella se siguen: su insigne santidad, superior a la de todos los hombres y todos los \u00e1ngeles; la \u00edntima uni\u00f3n de Mar\u00eda con su Hijo, y aquel amor sumo que el Hijo ten\u00eda hacia su dign\u00edsima Madre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">26. Frecuentemente se encuentran despu\u00e9s te\u00f3logos y sagrados oradores que, sobre las huellas de los Santos Padres12 para ilustrar su fe en la Asunci\u00f3n, se sirven con una cierta libertad de hechos y dichos de la Sagrada Escritura. As\u00ed, para citar s\u00f3lo algunos testimonios entre los m\u00e1s usados, los hay que recuerdan las palabras del salmista: \u00abVen, \u00a1oh Se\u00f1or!, a tu descanso, t\u00fa y el arca de tu santificaci\u00f3n\u00bb (Sal 131, 8), y ven en el \u00abarca de la alianza\u00bb, hecha de madera incorruptible y puesta en el templo del Se\u00f1or, como una imagen del cuerpo pur\u00edsimo de Mar\u00eda Virgen, preservado de toda corrupci\u00f3n del sepulcro y elevado a tanta gloria en el cielo. A este mismo fin describen a la Reina que entra triunfalmente en el palacio celeste y se sienta a la diestra del divino Redentor (Sal 44, 10, 14-16), lo mismo que la Esposa de los Cantares, \u00abque sube por el desierto como una columna de humo de los aromas de mirra y de incienso\u00bb para ser coronada (Cant 3, 6; cfr. 4, 8; 6, 9). La una y la otra son propuestas como figuras de aquella Reina y Esposa celeste, que, junto a su divino Esposo, fue elevada al reino de los cielos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27. Adem\u00e1s, los doctores escol\u00e1sticos vieron indicada la Asunci\u00f3n de la Virgen Madre de Dios no s\u00f3lo en varias figuras del Antiguo Testamento, sino tambi\u00e9n en aquella Se\u00f1ora vestida de sol, que el ap\u00f3stol Juan contempl\u00f3 en la isla de Patmos (Ap 12, 1s.). Del mismo modo, entre los dichos del Nuevo Testamento consideraron con particular inter\u00e9s las palabras \u00abDios te salve, Mar\u00eda, llena eres de gracia, el Se\u00f1or es contigo, bendita t\u00fa eres entre todas las mujeres\u00bb (Lc 1, 28), porque ve\u00edan en el misterio de la Asunci\u00f3n un complemento de la plenitud de gracia concedida a la bienaventurada Virgen y una bendici\u00f3n singular, en oposici\u00f3n a la maldici\u00f3n de Eva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28. Por eso, al comienzo de la teolog\u00eda escol\u00e1stica, el piadoso Amadeo, obispo de Lausana, afirma que la carne de Mar\u00eda Virgen permaneci\u00f3 incorrupta (\u00abno se puede creer, en efecto, que su cuerpo viese la corrupci\u00f3n\u00bb), porque realmente se reuni\u00f3 a su alma, y junto con ella fue envuelta en alt\u00edsima gloria en la corte celeste. \u00abEra llena de gracia y bendita entre las mujeres\u00bb (Lc 1, 28). \u00abElla sola mereci\u00f3 concebir al Dios verdadero del Dios verdadero, y le pari\u00f3 virgen, le amamant\u00f3 virgen, estrech\u00e1ndole contra su seno, y le prest\u00f3 en todo sus santos servicios y homenajes\u00bb13.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">29. Entre los sagrados escritores que en este tiempo, sirvi\u00e9ndose de textos escritur\u00edsticos o de semejanza y analog\u00eda, ilustraron y confirmaron la piadosa creencia de la Asunci\u00f3n, ocupa un puesto especial el doctor evang\u00e9lico San Antonio de Padua. En la fiesta de la Asunci\u00f3n, comentando las palabras de Isa\u00edas \u00abGlorificar\u00e9 el lugar de mis pies\u00bb (Is 60, 13), afirm\u00f3 con seguridad que el divino Redentor ha glorificado de modo excelso a su Madre amad\u00edsima, de la cual hab\u00eda tomado carne humana. \u00abDe aqu\u00ed se deduce claramente, dice, que la bienaventurada Virgen Mar\u00eda fue asunta con el cuerpo que hab\u00eda sido el sitio de los pies del Se\u00f1or\u00bb. Por eso escribe el salmista: \u00abVen, \u00a1oh Se\u00f1or!, a tu reposo, t\u00fa y el Arca de tu santificaci\u00f3n\u00bb. Como Jesucristo, dice el santo, resurgi\u00f3 de la muerte vencida y subi\u00f3 a la diestra de su Padre, as\u00ed \u00abresurgi\u00f3 tambi\u00e9n el Arca de su santificaci\u00f3n, porque en este d\u00eda la Virgen Madre fue asunta al t\u00e1lamo celeste\u00bb14.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">30. Cuando en la Edad Media la teolog\u00eda escol\u00e1stica alcanz\u00f3 su m\u00e1ximo esplendor, San Alberto Magno, despu\u00e9s de haber recogido, para probar esta verdad, varios argumentos fundados en la Sagrada Escritura, la tradici\u00f3n, la liturgia y la raz\u00f3n teol\u00f3gica, concluye: \u00abDe estas razones y autoridades y de muchas otras es claro que la beat\u00edsima Madre de Dios fue asunta en cuerpo y alma por encima de los coros de los \u00e1ngeles. Y esto lo creemos como absolutamente verdadero\u00bb15. Y en un discurso tenido el d\u00eda de la Anunciaci\u00f3n de Mar\u00eda, explicando estas palabras del saludo del \u00e1ngel \u00abDios te salve, llena eres de gracia&#8230;\u00bb, el Doctor Universal compara a la Sant\u00edsima Virgen con Eva y dice expresamente que fue inmune de la cu\u00e1druple maldici\u00f3n a la que Eva estuvo sujeta 16.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">31. El Doctor Ang\u00e9lico, siguiendo los vestigios de su insigne maestro, aunque no trat\u00f3 nunca expresamente la cuesti\u00f3n, sin embargo, siempre que ocasionalmente habla de ella, sostiene constantemente con la Iglesia que junto al alma fue asunto al cielo tambi\u00e9n el cuerpo de Mar\u00eda17.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">32. Del mismo parecer es, entre otros muchos, el Doctor Ser\u00e1fico, el cual sostiene como absolutamente cierto que del mismo modo que Dios preserv\u00f3 a Mar\u00eda Sant\u00edsima de la violaci\u00f3n del pudor y de la integridad virginal en la concepci\u00f3n y en el parto, as\u00ed no permiti\u00f3 que su cuerpo se deshiciese en podredumbre y ceniza18. Interpretando y aplicando a la bienaventurada Virgen estas palabras de la Sagrada Escritura \u00ab\u00bfQui\u00e9n es esa que sube del desierto, llena de delicias, apoyada en su amado?\u00bb (Cant 8, 5), razona as\u00ed: \u00abY de aqu\u00ed puede constar que est\u00e1 all\u00ed (en la ciudad celeste) corporalmente&#8230; Porque, en efecto&#8230;, la felicidad no ser\u00eda plena si no estuviese en ella personalmente, porque la persona no es el alma, sino el compuesto, y es claro que est\u00e1 all\u00ed seg\u00fan el compuesto, es decir, con cuerpo y alma, o de otro modo no tendr\u00eda un pleno gozo\u00bb19.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">33. En la escol\u00e1stica posterior, o sea en el siglo XV, San Bernardino de Siena, resumiendo todo lo que los te\u00f3logos de la Edad Media hab\u00edan dicho y discutido a este prop\u00f3sito, no se limit\u00f3 a recordar las principales consideraciones ya propuestas por los doctores precedentes, sino que a\u00f1adi\u00f3 otras. Es decir, la semejanza de la divina Madre con el Hijo divino, en cuanto a la nobleza y dignidad del alma y del cuerpo -porque no se puede pensar que la celeste Reina est\u00e9 separada del Rey de los cielos-, exige abiertamente que \u00abMar\u00eda no debe estar sino donde est\u00e1 Cristo\u00bb20; adem\u00e1s es razonable y conveniente que se encuentren ya glorificados en el cielo el alma y el cuerpo, lo mismo que del hombre, de la mujer; en fin, el hecho de que la Iglesia no haya nunca buscado y propuesto a la veneraci\u00f3n de los fieles las reliquias corporales de la bienaventurada Virgen suministra un argumento que puede decirse \u00abcomo una prueba sensible\u00bb21.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">34. En tiempos m\u00e1s recientes, las opiniones mencionadas de los Santos Padres y de los doctores fueron de uso com\u00fan. Adhiri\u00e9ndose al pensamiento cristiano transmitido de los siglos pasados. San Roberto Belarmino exclama: \u00ab\u00bfY qui\u00e9n, pregunto, podr\u00eda creer que el arca de la santidad, el domicilio del Verbo, el templo del Esp\u00edritu Santo, haya ca\u00eddo? Mi alma aborrece el solo pensamiento de que aquella carne virginal que engendr\u00f3 a Dios, le dio a luz, le aliment\u00f3, le llev\u00f3, haya sido reducida a cenizas o haya sido dada por pasto a los gusanos&#160;\u00bb22.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">35. De igual manera, San Francisco de Sales, despu\u00e9s de haber afirmado no ser l\u00edcito dudar que Jesucristo haya ejecutado del modo m\u00e1s perfecto el mandato divino por el que se impone a los hijos el deber de honrar a los propios padres, se propone esta pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el hijo que, si pudiese, no volver\u00eda a llamar a la vida a su propia madre y no la llevar\u00eda consigo despu\u00e9s de la muerte al para\u00edso?\u00bb23. Y San Alfonso escribe: \u00abJes\u00fas preserv\u00f3 el cuerpo de Mar\u00eda de la corrupci\u00f3n, porque redundaba en deshonor suyo que fuese comida de la podredumbre aquella carne virginal de la que \u00c9l se hab\u00eda vestido\u00bb 24.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">36. Aclarado el objeto de esta fiesta, no faltaron doctores que m\u00e1s bien que ocuparse de las razones teol\u00f3gicas, en las que se demuestra la suma conveniencia de la Asunci\u00f3n corporal de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda al cielo, dirigieron su atenci\u00f3n a la fe de la Iglesia, m\u00edstica Esposa de Cristo, que no tiene mancha ni arruga (cfr. Ef 5, 27), la cual es llamada por el Ap\u00f3stol \u00abcolumna y sost\u00e9n de la verdad\u00bb (1 T\u00bbim 3, 15), y, apoyados en esta fe com\u00fan, sostuvieron que era temeraria, por no decir her\u00e9tica, la sentencia contraria. En efecto, San Pedro Canisio, entre muchos otros, despu\u00e9s de haber declarado que el t\u00e9rmino Asunci\u00f3n significa glorificaci\u00f3n no s\u00f3lo del alma, sino tambi\u00e9n del cuerpo, y despu\u00e9s de haber puesto de relieve que la Iglesia ya desde hace muchos siglos, venera y celebra solemnemente este misterio mariano, dice: \u00abEsta sentencia est\u00e1 admitida ya desde hace algunos siglos y de tal manera fija en el alma de los piadosos fieles y tan aceptada en toda la Iglesia, que aquellos que niegan que el cuerpo de Mar\u00eda haya sido asunto al cielo, ni siquiera pueden ser escuchados con paciencia, sino abochornados por demasiado tercos o del todo temerarios y animados de esp\u00edritu her\u00e9tico m\u00e1s bien que cat\u00f3lico\u00bb25.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">37. Por el mismo tiempo, el Doctor Eximio, puesta como norma de la mariolog\u00eda que \u00ablos misterios de la gracia que Dios ha obrado en la Virgen no son medidos por las leyes ordinarias, sino por la omnipotencia de Dios, supuesta la conveniencia de la cosa en s\u00ed mismo y excluida toda contradicci\u00f3n o repugnancia por parte de la Sagrada Escritura\u00bb26, fund\u00e1ndose en la fe de la Iglesia en el tema de la Asunci\u00f3n, pod\u00eda concluir que este misterio deb\u00eda creerse con la misma firmeza de alma con que deb\u00eda creerse la Inmaculada Concepci\u00f3n de la bienaventurada Virgen, y ya entonces sosten\u00eda que estas dos verdades pod\u00edan ser definidas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">38. Todas estas razones y consideraciones de los Santos Padres y de los te\u00f3logos tienen como \u00faltimo fundamento la Sagrada Escritura, la cual nos presenta al alma de la Madre de Dios unida estrechamente a su Hijo y siempre part\u00edcipe de su suerte. De donde parece casi imposible imaginarse separada de Cristo, si no con el alma, al menos con el cuerpo, despu\u00e9s de esta vida, a Aquella que lo concibi\u00f3, le dio a luz, le nutri\u00f3 con su leche, lo llev\u00f3 en sus brazos y lo apret\u00f3 a su pecho. Desde el momento en que nuestro Redentor es hijo de Maria, no pod\u00eda, ciertamente, como observador perfect\u00edsimo de la divina ley, menos de honrar, adem\u00e1s de al Eterno Padre, tambi\u00e9n a su amad\u00edsima Madre. Pudiendo, pues, dar a su Madre tanto honor al preservarla inmune de la corrupci\u00f3n del sepulcro, debe creerse que lo hizo realmente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">39. Pero ya se ha recordado especialmente que desde el siglo II Mar\u00eda Virgen es presentada por los Santos Padres como nueva Eva estrechamente unida al nuevo Ad\u00e1n, si bien sujeta a \u00e9l, en aquella lucha contra el enemigo infernal que, como fue preanunciado en el protoevangelio (Gn 3, 15), habr\u00eda terminado con la plen\u00edsima victoria sobre el pecado y sobre la muerte, siempre unidos en los escritos del Ap\u00f3stol de las Gentes (cfr. Rom cap. 5 et 6; 1 Cor 15, 21-26; 54-57). Por lo cual, como la gloriosa resurrecci\u00f3n de Cristo fue parte esencial y signo final de esta victoria, as\u00ed tambi\u00e9n para Mar\u00eda la com\u00fan lucha deb\u00eda concluir con la glorificaci\u00f3n de su cuerpo virginal; porque, como dice el mismo Ap\u00f3stol, \u00abcuando&#8230; este cuerpo mortal sea revestido de inmortalidad, entonces suceder\u00e1 lo que fue escrito: la muerte fue absorbida en la victoria\u00bb (1 Cor 15, 54).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">40. De tal modo, la augusta Madre de Dios, arcanamente unida a Jesucristo desde toda la eternidad \u00abcon un mismo decreto\u00bb27 de predestinaci\u00f3n, inmaculada en su concepci\u00f3n, Virgen sin mancha en su divina maternidad, generosa Socia del divino Redentor, que obtuvo un pleno triunfo sobre el pecado y sobre sus consecuencias, al fin, como supremo coronamiento de sus privilegios, fue preservada de la corrupci\u00f3n del sepulcro y vencida la muerte, como antes por su Hijo, fue elevada en alma y cuerpo a la gloria del cielo, donde resplandece como Reina a la diestra de su Hijo, Rey inmortal de los siglos (cfr. 1 T\u00bbim 1, 17).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">41. Y como la Iglesia universal, en la que vive el Esp\u00edritu de Verdad, que la conduce infaliblemente al conocimiento de las verdades reveladas, en el curso de los siglos ha manifestado de muchos modos su fe, y como los obispos del orbe cat\u00f3lico, con casi un\u00e1nime consentimiento, piden que sea definido como dogma de fe divina y cat\u00f3lica la verdad de la Asunci\u00f3n corporal de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda al cielo -verdad fundada en la Sagrada Escritura, profundamente arraigada en el alma de los fieles, confirmada por el culto eclesi\u00e1stico desde tiempos remot\u00edsimos, sumamente en consonancia con otras verdades reveladas, espl\u00e9ndidamente ilustrada y explicada por el estudio de la ciencia y sabidur\u00eda de los te\u00f3logos-, creemos llegado el momento preestablecido por la providencia de Dios para proclamar solemnemente este privilegio de Mar\u00eda Virgen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">42. Nos, que hemos puesto nuestro pontificado bajo el especial patrocinio de la Sant\u00edsima Virgen, a la que nos hemos dirigido en tantas trist\u00edsimas contingencias; Nos, que con rito p\u00fablico hemos consagrado a todo el g\u00e9nero humano a su Inmaculado Coraz\u00f3n y hemos experimentado repetidamente su valid\u00edsima protecci\u00f3n, tenemos firme confianza de que esta proclamaci\u00f3n y definici\u00f3n solemne de la Asunci\u00f3n ser\u00e1 de gran provecho para la Humanidad entera, porque dar\u00e1 gloria a la Sant\u00edsima Trinidad, a la que la Virgen Madre de Dios est\u00e1 ligada por v\u00ednculos singulares. Es de esperar, en efecto, que todos los cristianos sean estimulados a una mayor devoci\u00f3n hacia la Madre celestial y que el coraz\u00f3n de todos aquellos que se glor\u00edan del nombre cristiano se mueva a desear la uni\u00f3n con el Cuerpo M\u00edstico de Jesucristo y el aumento del propio amor hacia Aquella que tiene entra\u00f1as maternales para todos los miembros de aquel Cuerpo augusto. Es de esperar, adem\u00e1s, que todos aquellos que mediten los gloriosos ejemplos de Mar\u00eda se persuadan cada vez m\u00e1s del valor de la vida humana, si est\u00e1 entregada totalmente a la ejecuci\u00f3n de la voluntad del Padre Celeste y al bien de los pr\u00f3jimos; que, mientras el materialismo y la corrupci\u00f3n de las costumbres derivadas de \u00e9l amenazan sumergir toda virtud y hacer estragos de vidas humanas, suscitando guerras, se ponga ante los ojos de todos de modo luminos\u00edsimo a qu\u00e9 excelso fin est\u00e1n destinados los cuerpos y las almas; que, en fin, la fe en la Asunci\u00f3n corporal de Mar\u00eda al cielo haga m\u00e1s firme y m\u00e1s activa la fe en nuestra resurrecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">43. La coincidencia providencial de este acontecimiento solemne con el A\u00f1o Santo que se est\u00e1 desarrollando nos es particularmente grata; porque esto nos permite adornar la frente de la Virgen Madre de Dios con esta f\u00falgida perla, a la vez que se celebra el m\u00e1ximo jubileo, y dejar un monumento perenne de nuestra ardiente piedad hacia la Madre de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">44. Por tanto, despu\u00e9s de elevar a Dios muchas y reiteradas preces e invocar la luz del Esp\u00edritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorg\u00f3 a la Virgen Mar\u00eda su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para acrecentar la gloria de esta misma augusta Madre y para gozo y alegr\u00eda de toda la Iglesia, por la autoridad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, de los bienaventurados ap\u00f3stoles Pedro y Pablo y por la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma de revelaci\u00f3n divina que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen Mar\u00eda, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">45. Por eso, si alguno, lo que Dios no quiera, osase negar o poner en duda voluntariamente lo que por Nos ha sido definido, sepa que ha ca\u00eddo de la fe divina y cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">46. Para que nuestra definici\u00f3n de la Asunci\u00f3n corporal de Mar\u00eda Virgen al cielo sea llevada a conocimiento de la Iglesia universal, hemos querido que conste para perpetua memoria esta nuestra carta apost\u00f3lica; mandando que a sus copias y ejemplares, aun impresos, firmados por la mano de cualquier notario p\u00fablico y adornados del sello de cualquier persona constituida en dignidad eclesi\u00e1stica, se preste absolutamente por todos la misma fe que se prestar\u00eda a la presente si fuese exhibida o mostrada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">47. A ninguno, pues, sea l\u00edcito infringir esta nuestra declaraci\u00f3n, proclamaci\u00f3n y definici\u00f3n u oponerse o contravenir a ella. Si alguno se atreviere a intentarlo, sepa que incurrir\u00e1 en la indignaci\u00f3n de Dios omnipotente y de sus santos ap\u00f3stoles Pedro y Pablo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos, P\u00cdO,<br \/>\nObispo de la Iglesia cat\u00f3lica,<br \/>\ndefini\u00e9ndolo as\u00ed, lo hemos suscrito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado en Roma, junto a San Pedro, el a\u00f1o del m\u00e1ximo Jubileo de mil novecientos cincuenta, el d\u00eda primero del mes de noviembre, fiesta de Todos los Santos, el a\u00f1o duod\u00e9cimo de nuestro pontificado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">__________________\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Petitiones de Asumptione corporea B. Virginis Mariae in coelum definienda ad S. Sedem delatae; 2 vol., Typis Polyglottis Vaticanis, 1942.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Bula Ineffabilis Deus, Acta P\u00a1\u00a1 IX, p. 1, vol. 1, p. 615.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Cfr. Conc. Vat. De fide catholica, cap. 4.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Conc. Vat. Const. De ecclesia Christi, cap. 4.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Carta enc\u00edclica Mediator Dei, A. A. S., vol. 39, p. 541.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Sacramentarium Gregorianum.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 Menaei totius anni.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8 \u00abResponsa Nicolai Papae I ad consulta Bulgarorum\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9 S. loan Damasc., Encomium in Dormitionem Dei Genitricis semperque Virginis Mariae, hom. II, 14; cfr. etiam ib\u00edd., n. 3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10 San Germ. Const., In Sanctae Dei Genitricis Dormitionem, serm\u00f3n I.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11 Encomium in Dormitionem Sanctissimae Dominae nostrae Deiparae semperque Virginis Mariae. S. Modesto Hierosol, attributum I, n\u00fam. 14.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12 Cfr. Ioan Damasc., Encomium in Dormitionem Dei Genitricis semperque Virginis Mariae, hom. II, 2, 11; Encomium in Dormitionem, S. Modesto Hierosol, attributum.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13 Amadeus Lausannensis, De Beatae Virginis obitu, Assumptione in caelum, exaltatione ad Filii dexteram.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14 San Antonius Patav., Sermones dominicales et in solemnitatibus. In Assumptione S. Mariae Virginit sermo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15 S. Albertus Magnus, Mariale sive quaestionet super Evang. Missut est, q. 132.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16 S. Albertus Magnus, Sermones de sanctis, serm\u00f3n 15: In Anuntiatione B. Mariae, cfr. Etiam Mariale, q. 132.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17 Cfr. Summa Theol., 3, q. 27, a. 1 c.; ib\u00edd., q. 83, a. 5 ad 8, Expositio salutationis angelicae, In symb., Apostolorum expositio, art. 5; In IV Sent., d. 12, q. 1, art. 3, sol. 3; d: 43, q. 1, art. 3, sol. 1 et 2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18 Cfr. S. Bonaventura, De Nativitate B. Mariae Virginis, serm\u00f3n 5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19 S. Bonaventura, De Assumptione B. Mariae Virginis, serm\u00f3n 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20 S. Bernardinus Senens., In Assumptione B. M. Virginis, serm\u00f3n 2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21 S. Bernardinus Senens., In Assumptione B. M. Virginis, serm\u00f3n 2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22 S. Robertus Bellarminus, Canciones habitae Lovanii, canci\u00f3n 40: De Assumptionae B. Mariae Virginis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23 Oeuvres de St. Fran\u00e7ois de Sales, sermon autographe pour la fete de l\u00bbAssumption.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24 S. Alfonso M. de Ligouri, Le glorie di Maria, parte II, disc. 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25 S. Petrus Canisius, De Maria Virgine.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">26 Su\u00e1rez, F, In tertiam partem D. Thomae, quaest. 27, art. 2, disp. 3, sec. 5, n. 31.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27 Bula Ineffabilis Deus, 1 c, p. 599.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nIm\u00e1genes: Blog Catholivus\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Enlaces relacionados<\/b>\n<\/p>\n<ul>\n<li> Fiesta de la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Dogma de la Asunci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Historia del Dogma de la Asunci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Im\u00e1genes de la Dormici\u00f3n Asunci\u00f3n, y Coronaci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen<\/li>\n<\/ul>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>P\u00edo XII firma la bula de la proclamaci\u00f3n del Dogma \u00abPor la autoridad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, de los bienaventurados ap\u00f3stoles Pedro y Pablo y por la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma de revelaci\u00f3n divina que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen Mar\u00eda, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dogma-de-la-asuncion-de-la-santisima-virgen-maria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDOGMA DE LA ASUNCION DE LA SANTISIMA VIRGEN MARIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24416","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24416","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24416"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24416\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24416"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24416"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24416"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}