{"id":24417,"date":"2016-02-05T16:35:55","date_gmt":"2016-02-05T21:35:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-del-dogma-de-la-asuncion-de-la-santisima-virgen-maria\/"},"modified":"2016-02-05T16:35:55","modified_gmt":"2016-02-05T21:35:55","slug":"historia-del-dogma-de-la-asuncion-de-la-santisima-virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-del-dogma-de-la-asuncion-de-la-santisima-virgen-maria\/","title":{"rendered":"HISTORIA DEL DOGMA DE LA ASUNCION DE LA SANTISIMA VIRGEN MARIA"},"content":{"rendered":"<p>\n  1490  Grabado de Juan Pese. 1650. Louvre  1693  1790    SXVIII  S.XIX   S.XIX  S.XIXEl a\u00f1o 1950 puede ser considerado el v\u00e9rtice y punto culminante del pontificado del venerable P\u00edo XII. Era a\u00f1o jubilar y los peregrinos aflu\u00edan a Roma en muchedumbres sin precedentes, venidas quiz\u00e1s porque en la capital del Papado ve\u00edan la \u00fanica roca de estabilidad y el \u00fanico puerto de seguridad despu\u00e9s que en el curso de la terrible guerra que acababa de desangrar se hab\u00edan perdido todos los referentes humanos. La voz del Vicario de Cristo se hab\u00eda alzado con una alt\u00edsima autoridad moral y era respetada y escuchada hasta por los l\u00edderes pol\u00edticos y religiosos y los pueblos ajenos al catolicismo. La Iglesia mostraba una vitalidad y dinamismo enormes: gran florecimiento de vocaciones, aumento constante de la pr\u00e1ctica dominical en los fieles, surgimiento de nuevas formas de vida consagrada y apostolado, difusi\u00f3n sin precedentes de las misiones cat\u00f3licas en el mundo entero, un renovado inter\u00e9s por la sagrada liturgia\u2026 Cierto es que este panorama alentador ofrec\u00eda algunas sombras (empezaba a insinuarse la contestaci\u00f3n teol\u00f3gica del magisterio, algunos sectores del clero se comenzaban a ideologizar, el peligro de caer en la rutina y en la instalaci\u00f3n en la comodidad de una religiosidad puramente formal se cern\u00eda sobre no pocos fieles), pero los aspectos m\u00e1s visibles eran los positivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue en ese a\u00f1o y en ese contexto cuando el 1\u00ba de noviembre el Romano Pont\u00edfice defin\u00eda solemnemente ante m\u00e1s de ochocientos obispos venidos de todas partes y una multitud de cientos de miles de fieles congregados en la Plaza San de San Pedro el dogma de la Asunci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen, corolario del dogma de la Inmaculada, que cien a\u00f1os antes hab\u00eda proclamado otro P\u00edo, el nono de su nombre. El papa Pacelli pronunci\u00f3 las palabras que se grabar\u00edan con letras indelebles en las Actas del Magisterio solemne de la Iglesia:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cQuapropter, postquam supplices etiam atque etiam ad Deum admovimus preces, ac Veritatis Spiritus lumen invocavimus, ad Omnipotentis Dei gloriam, qui peculiarem benevolentiam suam Mariae Virgini dilargitus est, ad sui Filii honorem, immortalis saeculorum Regis ac peccati mortisque victoris, ad eiusdem augustae Matris augendam gloriam et ad totius Ecclesiae gaudium exsultationemque, auctoritate Domini Nostri Iesu Christi, Beatorum Apostolorum Petri et Pauli ac Nostra pronuntiamus, declaramus et definimus divinitus revelatum dogma esse&#160;: Immaculatam Deiparam semper Virginem Mariam, expleto terrestris vitae cursu, fuisse corpore et anima ad caelestem gloriam assumptam\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPor tanto, despu\u00e9s de elevar a Dios muchas y reiteradas preces e invocar la luz del Esp\u00edritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorg\u00f3 a la Virgen Mar\u00eda su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para acrecentar la gloria de esta misma augusta Madre y para gozo y alegr\u00eda de toda la Iglesia, por la autoridad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, de los bienaventurados ap\u00f3stoles Pedro y Pablo y por la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma de revelaci\u00f3n divina que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen Mar\u00eda, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste\u201d. (Bula Munificentissimus Deus, 44; Denz. 3903).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo se lleg\u00f3 a la definici\u00f3n del cuarto dogma mariano? En realidad se trataba de una creencia constante del pueblo fiel documentada al menos desde el siglo V. Tan arraigada estaba en la fe de las naciones que en 1638 el rey Luis XIII de Francia no dud\u00f3 en consagrar su reino a la Sant\u00edsima Virgen bajo el misterio de su Asunci\u00f3n, declar\u00e1ndola su patrona y protectora y mandando que el 15 de agosto de cada a\u00f1o se celebrase su fiesta con solemne pompa. A nivel teol\u00f3gico, el gran impulso lo recibi\u00f3 la doctrina de la Asunci\u00f3n de los estudios suscitados con ocasi\u00f3n de la proclamaci\u00f3n de la Inmaculada Concepci\u00f3n por el beato Pio IX, que inaugur\u00f3 la era de la llamada Mariolog\u00eda cient\u00edfica moderna. El tratado de Beata no hab\u00eda sido hasta el siglo XVI \u2013cuando san Pedro Canisio y Francisco Su\u00e1rez fundaron la Mariolog\u00eda positiva y especulativa\u2013 una disciplina tratada sistem\u00e1ticamente y con autonom\u00eda, sino que se la estudiaba como parte de sumas teol\u00f3gicas. Ni qu\u00e9 decir tiene que un tratado espec\u00edfico sobre la Asunci\u00f3n era inexistente. Por otra parte, los libros especialmente dedicados a la Madre de Dios eran m\u00e1s obras de m\u00edstica y de piedad que de rigor cient\u00edfico, convirti\u00e9ndose en el siglo XVII en magnas y barrocas creaciones que produjeron un efecto de repulsa racionalista y minimalista (como la Mariologie del jesuita Th\u00e9ophile Raynaud).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La profundizaci\u00f3n en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el gran privilegio de la Inmaculada a que dio lugar la definici\u00f3n de la Inmaculada mostr\u00f3 la conexi\u00f3n entre este misterio y el de su Asunci\u00f3n corporal a los cielos. Si la Inmaculada Concepci\u00f3n representa el estadio inicial de la existencia terrena de Mar\u00eda, su gloriosa Asunci\u00f3n representa su estadio final, el culmen l\u00f3gico del desarrollo progresivo de su plenitud de gracia y de su santidad. Fue precisamente alrededor de 1854, a\u00f1o de la definici\u00f3n inmaculista, cuando se manifest\u00f3 con fuerza el movimiento asuncionista, el cual fue iniciado, por una parte, fray Jorge S\u00e1nchez, obispo del Burgo de Osma, en 1849 y, por otra, san Antonio Mar\u00eda Claret, confesor de do\u00f1a Isabel II, en 1863. Esta reina de Espa\u00f1a solicit\u00f3 oficialmente al Papa la definici\u00f3n del dogma de la Asunci\u00f3n (petici\u00f3n que ser\u00eda renovada, tras la restauraci\u00f3n de la monarqu\u00eda, por la reina regente do\u00f1a Mar\u00eda Cristina y m\u00e1s tarde por el proprio rey don Alfonso XIII).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concomitantemente, aparecieron las primeras ediciones cr\u00edticas de los Ap\u00f3crifos relativos a la Asunci\u00f3n (que tanta importancia hab\u00edan tenido en el desarrollo de esta creencia): en 1865 el orientalista William Wright public\u00f3 en Londres Contributions to the apocryphal literature of the New Testament (que le sirvi\u00f3 para su ensayo The Departure of my Lady Mary from this World del mismo a\u00f1o) y en 1866 el biblista Constantin von. Tischendorf sac\u00f3 a la luz Apocalypses apocryphae. A partir de esta \u00e9poca la Teolog\u00eda asuncionista se fue abriendo paso con cada vez mayor br\u00edo, sobre todo gracias a las enc\u00edclicas marianas de los Papas, especialmente las de Le\u00f3n XIII, y a los Congresos Mariol\u00f3gicos, que comenzaron a multiplicarse y que fomentaron, adem\u00e1s, un movimiento paralelo a favor de la doctrina de la Mediaci\u00f3n universal (la cual, a su vez, implicaba, la de la Corredenci\u00f3n). Entre los escritos sobre la Asunci\u00f3n aparecidos desde entonces cabe citar, entre muchos otros, los del cardenal Benito Sanz y For\u00e9s, Alfonso M. Janucci, L\u00e9on Gry, Domenico Arnaldi, Mauricio Gordillo, Henri Jalaber, Olav Sinding, Luigi Vaccari, Joseph Tanguy, I. Wiederkehr, Guido Mattiusi, B.-H. Merkelbach, A.-E. Naegel, Joseph Plessis, Fran\u00e7ois-Xavier Godts, Dom Paix Renaudin, Corentin Legrand, Dom A. Willmart, Andr\u00e9s Ocer\u00edn de J\u00e1uregui, P.I. Toner y Rudolph Willard.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En general la cuesti\u00f3n no se planteaba en t\u00e9rminos de si hubo o no Asunci\u00f3n psicosom\u00e1tica de Mar\u00eda a los cielos (los autores estaban de acuerdo en afirmarla); el verdadero meollo consist\u00eda en hallar el nexo con la tradici\u00f3n apost\u00f3lica de una creencia cuyas fuentes testimoniales m\u00e1s antiguas databan s\u00f3lo del siglo V y a trav\u00e9s de los libros ap\u00f3crifos. La definibilidad del dogma, en efecto, depend\u00eda de que se considerase a este misterio como parte del dep\u00f3sito revelado (por eso algunos autores como Bernhard Poschmann y Berthold Altaner, que no lo ve\u00edan de ese modo, lo reduc\u00edan a la categor\u00eda de sententia pia). Por otra parte, la Asunci\u00f3n implicaba un tema conexo, a saber el de la inmortalidad de la Sant\u00edsima Virgen, es decir, si Mar\u00eda hab\u00eda subido a los cielos en cuerpo y alma previa su muerte y resurrecci\u00f3n o si no hab\u00eda pasado por ese trance (lo que supon\u00eda su transformaci\u00f3n en cuerpo glorioso sin mediar separaci\u00f3n de alma y cuerpo). Fue en este contexto en el que apareci\u00f3 en 1944 el importante tratado de fr. Martin Jugie, religioso asuncionista (1878-1954), que lleva por t\u00edtulo La mort et l\u2019Assomption de la Sainte Vierge. \u00c9tude hist\u00f3rico-doctrinale (Tipograf\u00eda Vaticana).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El P. Jugie sosten\u00eda, en primer lugar, que los ap\u00f3crifos, en raz\u00f3n de ser relatos plagados de elementos fantasiosos y hasta inveros\u00edmiles, no pod\u00edan ser tenidos como testimonio fiable de una tradici\u00f3n anterior que, sin duda, existi\u00f3 en forma oral en un c\u00edrculo restringido en torno al ap\u00f3stol san Juan. Dado, pues, que no se pod\u00eda hallar el v\u00ednculo directo con la Sagrada Escritura y la Tradici\u00f3n en apoyo de la Asunci\u00f3n, propon\u00eda que se procediese con ella como con una canonizaci\u00f3n, la cual goza de certeza dogm\u00e1tica y toca el campo de lo infalible sin que se recurra al argumento de la Revelaci\u00f3n. En cuanto a la cuesti\u00f3n de la inmortalidad de la Virgen, nuestro autor, sin defenderla claramente, mostraba que durante los cinco primeros siglos del cristianismo (es decir, antes de la aparici\u00f3n de los Ap\u00f3crifos de la Asunci\u00f3n) no se ten\u00eda por cierto el hecho de que la Virgen hubiera muerto. Los dos \u00fanicos padres que abordaron directamente el tema fueron los palestinenses san Epifanio de Salamina (para ponerlo en duda) y Timoteo de Jerusal\u00e9n (para negarlo). Adem\u00e1s, la Iglesia, al establecer la primitiva fiesta de la Memoria de Santa Mar\u00eda (la del 15 de agosto) no hizo menci\u00f3n alguna de \u00e9l. Que despu\u00e9s se haya llegado a afirmarla y creerla generalmente (al punto que en Oriente se celebra la Dormici\u00f3n de la Virgen) es resultado de la difusi\u00f3n de los ap\u00f3crifos, que supon\u00edan que el modo m\u00e1s natural de abandonar el mundo era la muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al paso del P. Jugie sali\u00f3 en 1946 el franciscano d\u00e1lmata Carlos Balic (1899-1977), quien en su largo art\u00edculo De definibilitate Assumptionis B. Mariae Virginis in coelum (publicado en 1946 en la revista del Antonianum de Roma) revaloriza el testimonio de los ap\u00f3crifos de la Asunci\u00f3n, juzgando hipercr\u00edtico el juicio que le merecen al P. Jugie. Para Balic, si bien es cierto que tales escritos est\u00e1n llenos de fantas\u00eda, ello no es \u00f3bice para considerar que contienen un n\u00facleo de la verdad transmitida por la tradici\u00f3n, del mismo modo como acaece con otros evangelios ap\u00f3crifos, como los de infancia o protoevangelios, tributarios de la segura tradici\u00f3n lucana aunque no divinamente inspirados. Adem\u00e1s, no es posible pensar en un estallido repentino de la creencia en la Asunci\u00f3n, que habr\u00eda surgido por una suerte de generaci\u00f3n espont\u00e1nea sin una tradici\u00f3n previa que la sustentase. Bajo la exuberancia propia de los escritos ap\u00f3crifos se esconde sin duda una creencia antigua y venerable. En cuanto a la muerte de la Sant\u00edsima Virgen, el franciscano prefiere la opini\u00f3n que sostiene que, aunque inmortal de derecho, la Madre de Dios muri\u00f3 de hecho por mejor asimilarse a su Divino Hijo el Redentor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La definici\u00f3n dogm\u00e1tica pronunciada por el venerable P\u00edo XII esclareci\u00f3 infaliblemente el primer aspecto de la cuesti\u00f3n de la Asunci\u00f3n; no as\u00ed el segundo, que dej\u00f3, como materia opinable, a la disputa de los te\u00f3logos. En efecto, a lo largo de la bula Munificentissimus, el Papa ofrece algunos argumentos que muestran una conexi\u00f3n con la revelaci\u00f3n, aunque \u00e9sta no se encuentre expl\u00edcita ni en la Escritura ni en la Tradici\u00f3n primitiva. Se trata del llamado \u201crevelado impl\u00edcito\u201d (como es el caso del n\u00famero septenario de los Sacramentos, por ejemplo) y lo ve b\u00e1sicamente en el sensus fidelium, en el testimonio de la sagrada liturgia y en el de algunos Santos Padres, principalmente san Juan Damasceno y san Germ\u00e1n de Constantinopla. Pero, para evitar el peligro de que el sensus fidelium, de ser testimonio pasase a ser visto err\u00f3neamente como fundamento del dogma, el Papa recurre al testimonio de la Sagrada Escritura interpretada por la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica representada por los principales te\u00f3logos escol\u00e1sticos antiguos y modernos, que prueban la verdad de la Asunci\u00f3n. En lo que se refiere a la inmortalidad de la Virgen, separa el Romano Pont\u00edfice lo que constituye el hecho de la Asunci\u00f3n (materia del dogma) de las circunstancias en que se produjo (es decir, con muerte y resurrecci\u00f3n previa o con transformaci\u00f3n directa en cuerpo glorioso sin pasar por la muerte). Por eso, al definir el dogma cuid\u00f3 al extremo las palabras y proclam\u00f3 infaliblemente que Mar\u00eda hab\u00eda subido en cuerpo y alma a los cielos \u201cuna vez cumplido el curso de su vida terrena\u201d (\u201cexpleto terrestris vitae cursu\u201d), sin especificar el modo c\u00f3mo ese curso lleg\u00f3 a su t\u00e9rmino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la historia externa del dogma, queda decir que el papa Pacelli hab\u00eda dirigido a los obispos cat\u00f3licos de todo el mundo la enc\u00edclica Deiparae Virginis de 1\u00ba de mayo de 1946, pidi\u00e9ndoles su parecer sobre si era oportuna en su opini\u00f3n una definici\u00f3n dogm\u00e1tica de la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda en cuerpo y alma a los cielos. De esta manera respond\u00eda no s\u00f3lo a un impulso que le dictaba su inequ\u00edvoca devoci\u00f3n mariana (desde 1903 pertenec\u00eda a \u201cCongregaci\u00f3n de Nobles del Sant\u00edsimo Sacramento y de la Asunci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora\u201d erigida en Roma), sino a la petici\u00f3n en tal sentido firmada por m\u00e1s de ocho millones de fieles que le hab\u00edan hecho llegar. La contestaci\u00f3n de los prelados fue abrumadoramente afirmativa: s\u00f3lo seis de entre los 1.181 consultados manifestaron alguna reserva. La prevista definici\u00f3n recibi\u00f3 la ratificaci\u00f3n final de los cardenales reunidos en consistorio semip\u00fablico el 30 de octubre de 1950, es decir, dos d\u00edas antes de que se verificase el acto. En tal ocasi\u00f3n el venerable P\u00edo XII dijo que \u201cel coro admirable y pr\u00e1cticamente un\u00e1nime de pastores y fieles profesaban la misma fe y ped\u00edan la misma cosa como sumamente deseada por todos\u201d y \u201ccomo toda la Iglesia Cat\u00f3lica no puede enga\u00f1ar ni ser enga\u00f1ada, tal verdad, firmemente cre\u00edda ha sido revelada por Dios y puede ser definida con Nuestra suprema autoridad\u201d. Esa misma tarde y en los dos d\u00edas sucesivos, el Papa fue testigo, durante su paseo por los jardines vaticanos, de la reproducci\u00f3n del milagro de F\u00e1tima, como si se tratara de una confirmaci\u00f3n celeste de la proclamaci\u00f3n dogm\u00e1tica. La vinculaci\u00f3n de Eugenio Pacelli con el misterio de F\u00e1tima es sugestiva: recu\u00e9rdese que su consagraci\u00f3n episcopal por el papa Benedicto XV tuvo lugar el 13 de mayo de 1917, d\u00eda en que se produjo la primera de las apariciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como la definici\u00f3n de 1854 propici\u00f3 y favoreci\u00f3 la de 1950, \u00e9sta produjo un desarrollo tal de los estudios mariol\u00f3gicos en la siguiente d\u00e9cada que se lleg\u00f3 a postular la definici\u00f3n de otros dos dogmas marianos: el de la Corredenci\u00f3n de la Virgen y el de la Mediaci\u00f3n universal de las gracias. El a\u00f1o santo mariano de 1954 y los congresos marianos nacionales e internacionales que se sucedieron (como el important\u00edsimo congreso nacional de Zaragoza de 1954) favorecieron ese desarrollo, que, inopinadamente se vio truncado por la corriente minimalista que hab\u00eda empezado a insinuarse en ciertos ambientes y que prevaleci\u00f3 en el aula conciliar al negar a la Virgen un esquema propio. Hoy en d\u00eda una noci\u00f3n falsa de ecumenismo constituye el principal obst\u00e1culo para el avance de dichas doctrinas marianas, cosa que el venerable P\u00edo XII hubiera estado bien lejos de imaginar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Rodolfo Vargas Rubio<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Enlaces relacionados<\/b>\n<\/p>\n<ul>\n<li> Fiesta de la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Dogma de la Asunci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Historia del Dogma de la Asunci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Im\u00e1genes de la Dormici\u00f3n Asunci\u00f3n, y Coronaci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen<\/li>\n<\/ul>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1490 Grabado de Juan Pese. 1650. 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