{"id":24421,"date":"2016-02-05T16:36:04","date_gmt":"2016-02-05T21:36:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-la-teologia-dogmatica\/"},"modified":"2016-02-05T16:36:04","modified_gmt":"2016-02-05T21:36:04","slug":"historia-de-la-teologia-dogmatica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-la-teologia-dogmatica\/","title":{"rendered":"HISTORIA DE LA TEOLOGIA DOGMATICA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">El imponente edificio de la teolog\u00eda cat\u00f3lica no se ha erigido por naciones y hombres individuales, sino m\u00e1s bien por los esfuerzos combinados de todas las naciones y te\u00f3logos de todos los siglos. Nada puede estar m\u00e1s en desacuerdo con el car\u00e1cter esencial de la teolog\u00eda que un esfuerzo por imponerle el sello del nacionalismo: como la propia Iglesia Cat\u00f3lica, la teolog\u00eda debe ser internacional. En la historia de la teolog\u00eda dogm\u00e1tica, como en la historia de la Iglesia, se pueden distinguir tres periodos:\n<\/p>\n<ul>\n<li> el patr\u00edstico <\/li>\n<li> el medieval <\/li>\n<li> el moderno <\/li>\n<\/ul>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 El periodo patr\u00edstico (hacia 100-800)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 La Edad Media (800-1500)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 \u00c9poca Moderna (1500-1900)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Bibliograf\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<h2>El periodo patr\u00edstico (hacia 100-800)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Grandes Padres de la Iglesia y los escritores eclesi\u00e1sticos de los primeros 800 a\u00f1os rindieron importantes servicios por su demostraci\u00f3n positiva y su tratamiento especulativo de la verdad dogm\u00e1tica. Son los Padres los que son honrados por la Iglesia como sus principales te\u00f3logos, al sobresalir como lo hicieron en pureza de fe, santidad de vida y plenitud de sabidur\u00eda, virtudes que no siempre se encuentran en los que son conocidos como escritores eclesi\u00e1sticos. Tertuliano (nacido hacia 160), que muri\u00f3 como montanista, y Or\u00edgenes (muerto en 254), que mostr\u00f3 una marcada tendencia hacia el Helenismo, se desviaron mucho del camino de la verdad. Pero incluso algunos de los Padres, por ejemplo, San Cipriano (muerto en 258) y San Gregorio de Nisa, se desviaron en puntos concretos; el primero respecto al bautismo de los herejes, el segundo en la cuesti\u00f3n de la apocat\u00e1stasis. No fue tanto en las escuelas catequ\u00e9ticas de Alejandr\u00eda, Antioqu\u00eda y Edesa como en la lucha contra las grandes herej\u00edas de la \u00e9poca donde se desarroll\u00f3 la teolog\u00eda patr\u00edstica. Esto sirve para explicar el car\u00e1cter de la literatura patr\u00edstica, que es apolog\u00e9tica y pol\u00e9mica, paren\u00e9tica y asc\u00e9tica, con riqueza de sabidur\u00eda exeg\u00e9tica en cada p\u00e1gina; pues las ra\u00edces de la teolog\u00eda est\u00e1n en la Biblia, especialmente en los Evangelios y en las Ep\u00edstolas de San Pablo. Aunque no era la intenci\u00f3n de los Padres dar un tratado met\u00f3dico y sistem\u00e1tico de teolog\u00eda, no obstante, manejaron de manera tan completa los grandes dogmas desde los puntos de vista positivo, especulativo y apolog\u00e9tico, que pusieron los fundamentos permanentes para los siglos venideros. M\u00f6hler bastante justamente llama la atenci\u00f3n sobre el hecho de que en los escritos de los Padres Apost\u00f3licos pueden encontrarse todos los modos de tratamiento: el estilo apolog\u00e9tico est\u00e1 representado por la carta de Diogneto y las cartas de San Ignacio; el dogm\u00e1tico en el pseudo Bernab\u00e9; el moral, en el Pastor de Hermas; el derecho can\u00f3nico, en la carta de San Clemente de Roma; la historia de la iglesia, en las actas del martirio de Policarpo e Ignacio. Debido a la inesperada recuperaci\u00f3n de manuscritos perdidos podemos a\u00f1adir: el estilo lit\u00fargico, en la Didach\u00e9; el catequ\u00e9tico en la \u201cPrueba de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica\u201d de San Ireneo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque las diferentes \u00e9pocas de la edad de la patr\u00edstica se solapan unas a otras, puede decirse en general que el estilo apolog\u00e9tico predomin\u00f3 en la primera \u00e9poca hasta Constantino el Grande, mientras que en la segunda \u00e9poca, es decir, hasta los tiempos de Carlomagno, prevaleci\u00f3 la literatura dogm\u00e1tica. Aqu\u00ed s\u00f3lo podemos trazar en sus l\u00edneas m\u00e1s generales esta actividad teol\u00f3gica, dejando a la patrolog\u00eda la discusi\u00f3n de los detalles literarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando los escritores cristianos salieron a la palestra contra el Paganismo y el Juda\u00edsmo, les esperaba una doble tarea: ten\u00edan que explicar las principales verdades de la religi\u00f3n natural, tales como Dios, el alma, la creaci\u00f3n, la inmortalidad y la libertad de la voluntad; al mismo tiempo ten\u00edan que defender los principales misterios de la fe cristiana, como la Trinidad, la Encarnaci\u00f3n, etc., y ten\u00edan que probar su sublimidad, su belleza, y su conformidad con la raz\u00f3n. El grupo de leales paladines que lucharon contra el polite\u00edsmo y la idolatr\u00eda paganos es muy extenso: Justino, Aten\u00e1goras, Taciano, Te\u00f3filo de Antioqu\u00eda, Hermias, Tertuliano, Clemente de Alejandr\u00eda, Or\u00edgenes, Cipriano, Minucio F\u00e9lix, Comodiano, Arnobio, Lactancio, Prudencio, Firmicio Materno, Eusebio de Cesarea, Atanasio, Gregorio de Nacianzo, Cirilo de Alejandr\u00eda, Nilo, Teodoreto, Orosio y Agust\u00edn. Los escritores m\u00e1s eminentes en la lucha contra el Juda\u00edsmo fueron: Justino, Tertuliano, Hip\u00f3lito, Cipriano, Atanasio, Gregorio de Nisa, Epifanio, Cris\u00f3stomo, Cirilo de Alejandr\u00eda, Isidoro de Sevilla. Los ataques de los Padres no se dirig\u00edan, naturalmente, a la religi\u00f3n israelita del Antiguo Testamento, que era una religi\u00f3n revelada, sino a la obstinaci\u00f3n de aquellos jud\u00edos que, adhiri\u00e9ndose a la letra muerta de la Ley, rehusaban reconocer el esp\u00edritu prof\u00e9tico del Antiguo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero mucho mayor provecho result\u00f3 del conflicto con las herej\u00edas de los primeros ocho siglos. Como el pedernal, cuando se golpea con el acero, despide luminosas chispas, as\u00ed el dogma, en su choque con la ense\u00f1anza her\u00e9tica, arroj\u00f3 nueva y maravillosamente brillante luz. Como los errores eran legi\u00f3n, era natural que en el curso de los siglos todos los dogmas principales fueran tratados, uno por uno, en monograf\u00edas que establec\u00edan su veracidad y les proporcionaban una base filos\u00f3fica. La lucha de los Padres contra el Gnosticismo, el Manique\u00edsmo y el Priscilianismo no s\u00f3lo sirvi\u00f3 para presentar a una luz m\u00e1s clara la esencia de Dios, la creaci\u00f3n o el problema del mal; adem\u00e1s asegur\u00f3 los verdaderos principios de la fe y la autoridad de la Iglesia contra las aberraciones her\u00e9ticas. En la inmensa lucha contra el Monarquianismo, el Sabelianismo y el Arrianismo se concedi\u00f3 una oportunidad a los Padres y a los concilios ecum\u00e9nicos para determinar el verdadero significado del dogma de la Trinidad, asegurarla por todos los lados y extraer, por especulaci\u00f3n, su genuino sentido. Cuando estall\u00f3 la disputa con el Eunomianismo, los fuegos de la cr\u00edtica teol\u00f3gica y filos\u00f3fica purificaron la doctrina sobre Dios y nuestro conocimiento de \u00c9l, tanto terrenal como celestialmente. De inter\u00e9s universal fueron las disputas cristol\u00f3gicas, que, comenzando con el surgimiento del Apolinarismo, alcanzaron su cl\u00edmax en el Nestorianismo, Monofisismo y Monotelismo, y revivieron una vez m\u00e1s en el Adopcionismo. En esta larga y amarga contienda, la doctrina sobre la persona de Cristo, sobre la Encarnaci\u00f3n y la Redenci\u00f3n, y en relaci\u00f3n con ella tambi\u00e9n la Mariolog\u00eda, se colocaron sobre un fundamento permanente y seguro, del que la Iglesia no se ha separado ni la anchura de un cabello en \u00e9pocas posteriores. Como paladines orientales en la disputa sobre la Trinidad y la Cristolog\u00eda puede mencionarse a los siguientes: los grandes alejandrinos, Clemente, Or\u00edgenes, y D\u00eddimo el Ciego; el heroico Atanasio y los tres capadocios (Basilio, Gregorio de Nacianzo y Gregorio de Nisa); Cirilo de Alejandr\u00eda y Leoncio de Bizancio; finalmente, M\u00e1ximo el Confesor y Juan Damasceno. En Occidente los principales fueron: Tertuliano, Cipriano, Hilario de Poitiers, Ambrosio, Agust\u00edn, Jer\u00f3nimo, Fulgencio de Ruspe, y los dos Papas, Le\u00f3n I y Gregorio I. Tal como la disputa con el Pelagianismo y el Semipelagianismo purific\u00f3 los dogmas sobre la gracia y la libertad, la providencia y la predestinaci\u00f3n, el pecado original y la condici\u00f3n de nuestros primeros padres en el Para\u00edso, as\u00ed de manera similar las disputas con los donatistas subrayaron m\u00e1s clara y fuertemente la doctrina de los sacramentos (bautismo), la constituci\u00f3n jer\u00e1rquica de la Iglesia, su magisterium o autoridad para ense\u00f1ar, y su infalibilidad. En todas estas luchas fue siempre Agust\u00edn el que dirigi\u00f3 con valor indomable, y junto a \u00e9l vino Optato de Milevo y una larga l\u00ednea de devotos disc\u00edpulos. La \u00faltima disputa se resolvi\u00f3 en el Segundo Concilio de Nicea (787); fue en esta lucha donde, bajo la direcci\u00f3n de San Juan Damasceno, se pusieron las bases cient\u00edficas para la comuni\u00f3n de los santos, la invocaci\u00f3n de los santos, la veneraci\u00f3n de las reliquias y las santas im\u00e1genes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde esta breve perspectiva puede verse que las ense\u00f1anzas dogm\u00e1ticas de los Padres son una colecci\u00f3n de monograf\u00edas m\u00e1s que una exposici\u00f3n sistem\u00e1tica. Pero los Padres excavaron el terreno y suministraron el material para erigir despu\u00e9s el sistema. En el caso de algunos de ellos hay signos evidentes de un intento de sintetizar el dogma en un conjunto org\u00e1nico y completo. Ireneo (Contra las Herej\u00edas, III-V) muestra huellas de tal tendencia; la bien conocida trilog\u00eda de Clemente de Alejandr\u00eda (muerto en 217) marca un progreso en la misma direcci\u00f3n; pero el esfuerzo m\u00e1s exitoso de la antig\u00fcedad cristiana para sistematizar los principales dogmas de la fe fue hecho por Or\u00edgenes en su obra \u201cDe principiis\u201d, que desgraciadamente est\u00e1 desfigurada por serios errores. Su obra contra Celso, por otro lado, es un cl\u00e1sico de la apolog\u00e9tica y de valor duradero. Gregorio de Nisa (muerto en 394), diestro en cuestiones filos\u00f3ficas y de la misma tendencia de opini\u00f3n que Or\u00edgenes, se esforz\u00f3 en su \u201cTratado Catequ\u00e9tico Amplio\u201d (logos katechetikos ho megas) en relacionar en una visi\u00f3n sint\u00e9tica extensa los dogmas fundamentales de la Trinidad, la Encarnaci\u00f3n y los Sacramentos. De la misma manera, aunque algo fragmentariamente, Hilario (muerto en 366) desarroll\u00f3 en su valiosa obra \u201cDe Trinitate\u201d las principales verdades del Cristianismo. Las instrucciones catequ\u00e9ticas de San Cirilo de Jerusal\u00e9n (muerto en 386) especialmente sus cinco tratados mistag\u00f3gicos, sobre el Credo de los Ap\u00f3stoles y los tres sacramentos de Bautismo, Confirmaci\u00f3n y la Sagrada Eucarist\u00eda, contienen un tratado dogm\u00e1tico casi completo. San Epifanio (muerto en 496), en sus dos obras \u201cAncoratus\u201d y \u201cPanarium\u201d, aspir\u00f3 a un tratado dogm\u00e1tico completo, y San Ambrosio (muerto en 397) en sus principales obras \u00abDe fide\u00bb, \u00abDe Spiritu S.\u00bb, \u00abDe incarnatione\u00bb, \u00abDe mysteriis\u00bb, \u201cDe poenitentia\u201d trat\u00f3 magistralmente y en lat\u00edn cl\u00e1sico los principales puntos del dogma, aunque sin ning\u00fan intento de una s\u00edntesis unificadora. Con respecto a la Trinidad y a la Cristolog\u00eda, San Cirilo de Alejandr\u00eda (muerto en 444) es incluso hoy un modelo de te\u00f3logos dogm\u00e1ticos. Aunque todos los escritos de San Agust\u00edn (muerto en 430) son una mina inagotable, aun as\u00ed ha escrito una o dos obras, como el \u201cDe fide et symbolo\u201d y el \u201cEnchiridium\u201d que pueden ser llamados justamente compendios de teolog\u00eda dogm\u00e1tica y moral. Su obra especulativa \u201cDe Trinitate\u201d no ha sido superada. Su disc\u00edpulo Fulgencio de Ruspe (muerto en 533) escribi\u00f3 una extensa y completa confesi\u00f3n de fe bajo el t\u00edtulo \u00abDe fide ad Petrum, seu regula rect\u00e6 fidei\u00bb, un verdadero tesoro para los te\u00f3logos de su \u00e9poca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia el fin de la \u00c9poca Patr\u00edstica Isidoro de Sevilla (muerto en 636) en Occidente y Juan Damasceno (nacido hacia 700) en Oriente prepararon el terreno para un tratamiento sistem\u00e1tico de la teolog\u00eda dogm\u00e1tica. Siguiendo de cerca las ense\u00f1anzas  de San Agust\u00edn y San Gregorio Magno, San Isidoro propuso recoger todos los escritos de los primeros Padres y transmitirlos como preciada herencia a la posteridad. Los resultados de esta empresa  fueron los \u00abLibri III sententiarum seu de summo bono\u00bb. Taj\u00f3n de Zaragoza (650) tuvo la misma finalidad en vista en sus \u00abLibri V sententiarum\u00bb. La obra de San Juan Damasceno (muerto despu\u00e9s de 754) fue culminada con un \u00e9xito mayor a\u00fan; pues no s\u00f3lo reuni\u00f3 las ense\u00f1anzas y opiniones de los Padres griegos, sino que por haberlos abreviado en un conjunto sistem\u00e1tico merece ser llamado el primero y el \u00fanico escol\u00e1stico entre los griegos. Su obra principal, que se divide en tres partes, se titula: \u00abFons scienti\u00e6\u00bb (pege gnoseos), porque pretend\u00eda ser la fuente, no meramente de la teolog\u00eda, sino de la filosof\u00eda y de la historia de la Iglesia tambi\u00e9n. La tercera o parte teol\u00f3gica, conocida como \u00abExpositio fidei orthodox\u00e6\u00bb (ekthesis tes orthodoxou pisteos), es una excelente combinaci\u00f3n de teolog\u00eda escol\u00e1stica y positiva, y tiende a la perfecci\u00f3n tanto al establecer como al elucidar la verdad. La teolog\u00eda griega nunca ha ido m\u00e1s all\u00e1 de San Juan Damasceno, una detenci\u00f3n provocada principalmente por el cisma de Focio (869). El \u00fanico griego anterior a \u00e9l que hab\u00eda producido un sistema completo de teolog\u00eda fue el Pseudo-Dionisio el Areopagita, en el Siglo V; pero fue m\u00e1s popular en Occidente, al menos desde el Siglo VIII, que en Oriente. Aunque insert\u00f3 abiertamente pensamientos y frases neoplat\u00f3nicos en el genuino sistema cat\u00f3lico, no obstante disfrut\u00f3 una reputaci\u00f3n sin paralelo entre los grandes escol\u00e1sticos de la Edad Media porque se supon\u00eda que hab\u00eda sido disc\u00edpulo de los Ap\u00f3stoles. A pesar de eso, el Escolasticismo no sigui\u00f3 la gu\u00eda de San Juan Damasceno ni del Pseudo-Dionisio, sino de San Agust\u00edn, el mayor de los Padres. El pensamiento agustiniano discurre como un hilo dorado a trav\u00e9s de todo el camino de la filosof\u00eda y la teolog\u00eda occidentales. Fue Agust\u00edn el que dirigi\u00f3 por todos lados, quien siempre se\u00f1al\u00f3 el camino correcto, y cuya direcci\u00f3n buscaron todas las escuelas. Incluso los herejes trataron de reforzar sus errores con la fuerza de su reputaci\u00f3n. Hoy su grandeza es reconocida y cada vez m\u00e1s apreciada, conforme la investigaci\u00f3n especializada profundiza m\u00e1s en sus obras y revela su genio. Como se\u00f1ala Scheeben: \u201cser\u00eda f\u00e1cil compilar a partir de sus obras un rico sistema de teolog\u00eda dogm\u00e1tica\u201d. No podemos dejar de admirar la habilidad con que siempre trat\u00f3 de Dios, como principio y fin de todas las cosas, en la posici\u00f3n central, incluso donde se vio obligado a abandonar opiniones anteriores que hab\u00eda encontrado eran insostenibles. El mundo angl\u00f3fono puede estar orgulloso de Beda el Venerable (muerto en 735), un contempor\u00e1neo de San Juan Damasceno. Debido a su inusualmente s\u00f3lida educaci\u00f3n en teolog\u00eda, su extenso conocimiento de la Biblia y de los Padres de la Iglesia, es el enlace que une la patr\u00edstica con la historia de la teolog\u00eda medieval.\n<\/p>\n<h2>La Edad Media (800-1500)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La Edad Media (800-1500)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los comienzos del escolasticismo pueden rastrearse ya en los tiempos de Carlomagno (muerto en  814). Desde aqu\u00ed progres\u00f3 en un desarrollo crecientemente acelerado hasta la \u00e9poca de Anselmo de Canterbury, Bernardo de Claraval y Pedro Lombardo, y desde entonces hasta su pleno desarrollo en la Edad Media (primera \u00e9poca, 800-1200).El periodo m\u00e1s brillante del Escolasticismo abarca aproximadamente 100 a\u00f1os (segunda \u00e9poca, 1200-1300), y con ella se relacionan los nombres de Alejandro de Hales, Alberto Magno, Buenaventura, Tom\u00e1s de Aquino y Duns Escoto. Desde el comienzo del siglo XIV, debido al predominio del Nominalismo y a la lamentable situaci\u00f3n de la Iglesia, el Escolasticismo comenz\u00f3 a declinar (tercera \u00e9poca, 1300-1500)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Primera \u00e9poca: Comienzo y progreso del Escolasticismo (800-1200)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primera mitad de esta \u00e9poca, hasta los tiempos de San Anselmo de Canterbury, los te\u00f3logos estaban m\u00e1s preocupados de preservar que de desarrollar los tesoros almacenados en los escritos de los Padres. En ninguna parte se cultivaba con mayor industria la ciencia sagrada que en las escuelas catedralicias y mon\u00e1sticas, fundadas y favorecidas por Carlomagno. Los primeros signos de un nuevo pensamiento aparecieron en el Siglo IX en el curso de las discusiones relativas a la \u00daltima Cena (Paschasius Radbertus, Ratramnus, Rabano Mauro). Estas especulaciones fueron llevadas a una mayor profundidad en la segunda controversia eucar\u00edstica contra Berengario de Tours (muerto en 1088), (Lanfranco, Guitmundo, Alger, Hugo de Langres, etc.). Por   desgracia, el  \u00fanico te\u00f3logo sistem\u00e1tico de esta \u00e9poca, Escoto Eri\u00fagena (muerto despu\u00e9s de 870) era un pante\u00edsta confeso, as\u00ed que el nombre de \u201cPadre del Escolasticismo\u201d que algunos le dar\u00edan, es totalmente inmerecido. Pero el que merece plenamente este t\u00edtulo es San Anselmo de Canterbury (muerto en 1109). Pues fue el primero en aportar una aguda l\u00f3gica a interesarse en los principales dogmas del Cristianismo, el primero en revelar y explicar su significaci\u00f3n con todo detalle, y dise\u00f1ar un plano cient\u00edfico para el majestuoso edificio de la teolog\u00eda dogm\u00e1tica. Tomando lo sustancial de su doctrina de Agust\u00edn, San Anselmo, como fil\u00f3sofo, no fue tanto disc\u00edpulo de Arist\u00f3teles como de Plat\u00f3n, en cuyos magistrales di\u00e1logos se hab\u00eda instruido a fondo. Otro pilar de la Iglesia fue San Bernardo de Claraval (muerto en 1153), el \u201cPadre del Misticismo\u201d. Aunque mayoritariamente autor de obras asc\u00e9ticas con tendencia m\u00edstica, utiliz\u00f3 las armas de la teolog\u00eda cient\u00edfica contra el Racionalismo de Abelardo y el Realismo exagerado de Gilberto de la Porr\u00e9e. Los escol\u00e1sticos de las generaciones sucesivas se basaron en la doctrina de Anselmo y Bernardo, y su esp\u00edritu fue el que anim\u00f3 los esfuerzos teol\u00f3gicos de la Universidad de Par\u00eds. Menos destacados, aunque dignos de ser mencionados, son: Ruperto de Deutz, Guillermo de Thierry, Gaufredo y otros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros intentos de un sistema teol\u00f3gico pueden verse en los as\u00ed llamados \u201cLibros de Sentencias\u201d, colecciones e interpretaciones de citas de los Padres, m\u00e1s especialmente de San Agust\u00edn. Uno de los primeros de estos libros es la \u201cSumma sententiarum\u201d de Hugo de San V\u00edctor (1141). Sus obras se caracterizan desde el principio al fin por una estrecha adhesi\u00f3n a San Agust\u00edn y, seg\u00fan el veredicto de Scheeben, a\u00fan pueden incluso servir como gu\u00eda para los principiantes en la teolog\u00eda de San Agust\u00edn. Menos alabanza merece la obra similar de Robert Pulleyn (muerto en 1146), que es descuidado en la ordenaci\u00f3n de la materia y confunde las diversas cuestiones que trata. Pedro Lombardo, llamado el \u201cMagister Sententiarum\u201d (muerto en 1164), por otro lado, se sit\u00faa muy por encima de todos ellos. Lo que Graciano hab\u00eda hecho por el derecho can\u00f3nico los hizo Lombardo por la teolog\u00eda moral y dogm\u00e1tica. Con incansable laboriosidad examin\u00f3, explic\u00f3 y parafrase\u00f3 el saber patr\u00edstico en sus \u201cLibri IV Sententiarum\u201d, y el orden que adopt\u00f3 fue, pese a las lagunas, tan excelente que hasta el Siglo XVI su obra fue el libro de texto modelo de teolog\u00eda. El trabajo de interpretar esta obra maestra empez\u00f3 ya en el Siglo XIII y no hubo te\u00f3logo destacado en la Edad Media que no escribiera un comentario a las Sentencias de Lombardo. Cientos de estos comentarios yacen a\u00fan, in\u00e9ditos, bajo el polvo de las bibliotecas. Ninguna otra obra ejerci\u00f3 tan poderosa influencia en el desarrollo de la teolog\u00eda escol\u00e1stica. Ni la obra an\u00e1loga de su disc\u00edpulo, Pedro de Poitiers (muerto en 1205), ni la importante \u201cSumma aurea\u201d de Guillermo de Auxerre (muerto despu\u00e9s de 1230) sustituyeron a las \u201cSentencias\u201d de Lombardo. Junto a Alain de Lille (muerto en 1203), merece especial menci\u00f3n Guillermo de Auvernia que muri\u00f3(en 1248) como arzobispo de Par\u00eds. Aun prefiriendo el m\u00e9todo libre, no escol\u00e1stico, de una \u00e9poca anterior, aun as\u00ed se muestra a la vez como fil\u00f3sofo original y te\u00f3logo profundo. Puesto que en sus numerosas monograf\u00edas sobre la Trinidad, la Encarnaci\u00f3n, los Sacramentos, etc., tom\u00f3 en cuenta los ataques anticristianos de los exponentes \u00e1rabes del Aristotelismo, es, por as\u00ed decir, el enlace que une esta \u00e9poca con las m\u00e1s brillante del Siglo XIII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Segunda \u00e9poca: El Escolasticismo en su cenit (1200-1300)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este periodo del Escolasticismo estuvo marcado no s\u00f3lo por la aparici\u00f3n de las \u201cSummae Teol\u00f3gicas\u201d, sino tambi\u00e9n por la construcci\u00f3n de las grandes catedrales g\u00f3ticas, que tiene una especie de afinidad con las grandiosas estructuras del Escolasticismo (Cf. Emil Michael, S.J., \u00abGeschichte des deutschen Volkes vom 13. Jahrh. bis zum Ausgang des Mittelalters\u00bb, V, Freiburg, 1911, 15 y s.). Otro rasgo caracter\u00edstico fue el hecho de que en el Siglo XIII los paladines del Escolasticismo iban a encontrarse en las grandes \u00f3rdenes religiosas de los Franciscanos y los Dominicos, junto a quienes trabajaron los Agustinos, los Carmelitas y los Servitas. Este brillante periodo es introducido por dos figuras principales: una un franciscano, Alejandro de Hales (muerto hacia 1245), la otra un dominico, Alberto Magno (muerto en 1280). La  \u201cSumma theologiae\u201d de Alejandro de Hales, la obra m\u00e1s amplia y extensa de su clase, se distingue por su profunda y madura especulaci\u00f3n, aunque sazonada de platonismo. La disposici\u00f3n de los asuntos tratados recuerda uno de los m\u00e9todos hoy de moda. Alberto Magno fue un gigante intelectual no meramente en cuestiones filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas, sino tambi\u00e9n en ciencias naturales. Fue \u00e9l el que hizo el primer intento de presentar la filosof\u00eda entera de Arist\u00f3teles en su verdadera forma y ponerla al servicio de la teolog\u00eda cat\u00f3lica \u2013 una empresa con consecuencias de largo alcance. La l\u00f3gica de Arist\u00f3teles de hecho se hab\u00eda traducido al lat\u00edn por Boecio y se hab\u00eda utilizado en las escuelas desde finales del Siglo VI; pero la f\u00edsica y la metaf\u00edsica del Estagirita se dio a conocer en el mundo occidental s\u00f3lo a trav\u00e9s de los fil\u00f3sofos \u00e1rabes del Siglo XIII, y entonces de tal manera que la doctrina de Arist\u00f3teles parec\u00eda chocar con la religi\u00f3n cristiana. Este hecho explica por qu\u00e9 sus obras fueron prohibidas por el S\u00ednodo de Par\u00eds en 1210, y de nuevo por una Bula de Gregorio IX  en 1231. Pero despu\u00e9s de que los escol\u00e1sticos, dirigidos por Alberto Magno hubieron revisado una vez m\u00e1s la defectuosa traducci\u00f3n latina, reconstruido la genuina doctrina de Arist\u00f3teles y reconocido la solidez fundamental de sus principios, ya no dudaron en tomar, con la aprobaci\u00f3n de la Iglesia, al fil\u00f3sofo pagano como su gu\u00eda en el estudio especulativo del dogma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros dos representantes de las grandes \u00f3rdenes son las gigantescas figuras de Buenaventura (muerto en 1274) y de Tom\u00e1s de Aquino (muerto en 1274), que marcan el supremo desarrollo de la teolog\u00eda escol\u00e1stica. San Buenaventura, el \u201cDoctor Ser\u00e1fico\u201d, sigue claramente los pasos de Alejandro de Hales, su predecesor y compa\u00f1ero de orden, pero le sobrepasa en profundidad de misticismo y claridad de dicci\u00f3n. A diferencia de otros escol\u00e1sticos de este periodo, no escribi\u00f3 una \u201cSumma\u201d teol\u00f3gica, pero la construy\u00f3 bastante con su  \u201cComentario a las Sentencias\u201d, tanto como con su famoso \u201cBreviloquium\u201d, un \u201ccofre de perlas\u201d, que, breve como un compendio, es nada menos que una Summa condensada. Alejandro de Hales y Buenaventura son los aut\u00e9nticos representantes de las antigua escuela franciscana, de la que la escuela posterior de Duns Escoto difer\u00eda esencialmente. Aun as\u00ed, no es Buenaventura sino Tom\u00e1s de Aquino el que siempre ha sido honrado como \u201cPr\u00edncipe del Escolasticismo\u201d. Santo Tom\u00e1s tiene entre los te\u00f3logos el mismo rango que San Agust\u00edn entre los Padres de la Iglesia. Pose\u00eddo de un conocimiento ang\u00e9lico m\u00e1s que humano, el \u201cDoctor Ang\u00e9lico\u201d se distingue no s\u00f3lo por la riqueza, profundidad y veracidad de sus ideas y por la sistem\u00e1tica exposici\u00f3n de ellas, sino tambi\u00e9n por la versatilidad de su genio, que abarcaba todas las ramas del conocimiento humano. Para la teolog\u00eda dogm\u00e1tica, su obra m\u00e1s importantes es la \u201cSumma theologica\u201d. La experiencia ha demostrado que, igual que una fiel adhesi\u00f3n a Santo Tom\u00e1s significa progreso, apartarse de sus ense\u00f1anzas trae consigo una decadencia de la teolog\u00eda cat\u00f3lica. Parece providencial, por tanto, que Le\u00f3n XIII en su Enc\u00edclica \u00ab\u00c6terni Patris\u00bb (1879) restaurara el estudio de los escol\u00e1sticos, especialmente de Santo Tom\u00e1s, en todas las escuelas superiores cat\u00f3licas, una medida que fue de nuevo recalcada por el Papa P\u00edo X. Los temores predominantes en algunos c\u00edrculos de que por la restauraci\u00f3n de los estudios escol\u00e1sticos los resultados del pensamiento moderno se ver\u00edan forzados a volver al anticuado punto de vista del Siglo XIII  se han demostrado carentes de fundamento por el hecho de que ambos Papas, aunque insist\u00edan en la adquisici\u00f3n de la \u201csabidur\u00eda de Santo Tom\u00e1s\u201d rechazan enf\u00e1ticamente cualquier intenci\u00f3n de revivir las nociones acient\u00edficas de la Edad Media. Ser\u00eda una locura ignorar el progreso de siete siglos, y, adem\u00e1s, la Reforma, el Jansenismo y las filosof\u00edas que desde Kant han originado problemas teol\u00f3gicos que Santo Tom\u00e1s en su tiempo no pod\u00eda prever. Sin embargo, es una prueba convincente de la exactitud l\u00f3gica y amplitud del sistema tomista que contiene al menos los principios necesarios para la refutaci\u00f3n de los errores modernos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la brillantez del genio de Santo Tom\u00e1s incluso los grandes te\u00f3logos de este periodo menguan como estrellas de segunda y tercera magnitud. Aun as\u00ed, Ricardo de Middleton (muerto en 1300), cuya claridad de pensamiento y lucidez de exposici\u00f3n recuerda la genial inteligencia de Aquino, es un representante cl\u00e1sico de la Escuela Franciscana. Entre los Servitas, Enrique de Gante (muerto en 1293), un disc\u00edpulo de Alberto Magno, merece menci\u00f3n; su estilo es original y ret\u00f3rico, sus juicios son independientes, su tratamiento de la doctrina de Dios testimonia un pensador profundo. Las huellas de Santo Tom\u00e1s las sigui\u00f3 su disc\u00edpulo Pedro de Tarentaise, que m\u00e1s tarde se convirti\u00f3 en el Papa Inocencio V (muerto en 1276), y Ulrico de Estrasburgo (muerto en 1277), cuyo nombre es poco conocido, aunque su \u201cSumma\u201d manuscrita fue tenida en alta estima en la Edad Media. El famoso General de los Agustinos, Egidio de Roma (muerto en 1316) v\u00e1stago de la noble familia Colonna, aunque difer\u00eda en algunos detalles de la ense\u00f1anza de Santo Tom\u00e1s, en lo principal se adher\u00eda a sus sistema. En su propia orden sus escritos se consideraron cl\u00e1sicos. Pero el intento del agustino Gavardus en el Siglo XVII de crear una \u201cEscuela Egidiana\u201d diferenciada se demostr\u00f3 un fracaso. Por otro lado, surgieron adversarios de Santo Tom\u00e1s, incluso durante su vida. El primer ataque vino de Inglaterra y fue dirigido por William de la Mare, de Oxford (muerto en 1285). Hablando en t\u00e9rminos generales, los estudiosos ingleses, famosos por su originalidad, jugaron un papel nada mediocre en la vida intelectual de la Edad Media. Al inclinarse su mente por lo emp\u00edrico y pr\u00e1ctico m\u00e1s que por lo aprior\u00edstico y te\u00f3rico, enriquecieron la ciencia con un nuevo elemento. Su predilecci\u00f3n por las ciencias naturales es tambi\u00e9n el resultado de este sentido pr\u00e1ctico. Como los eslabones de una cadena continua se siguen los nombres de Beda, Alcuino, Alfredo (Anglicus), Alexander de Neckham, Alejandro de Hales, Robert Grosseteste, Adam de Marsh, John Basingstoke, Robert Kilwardby, John Pecham, Roger Bacon, Duns Escoto, Occam. Kuno Fischer tiene raz\u00f3n cuando dice: \u201cCuando se viaja por la gran carretera de la historia, podemos atravesar toda la Edad Media hasta Bacon de Verulam sin dejar ni un momento Inglaterra\u201d (\u00abFrancis Bacon\u00bb, Heidelberg, 1904, p. 4). Este peculiar esp\u00edritu ingl\u00e9s encarn\u00f3 en el famoso Duns Escoto (1266-1308). Aunque en cuanto a su habilidad pertenece a la edad de oro del escolasticismo, su aguda y virulenta cr\u00edtica del sistema tomista fue en gran medida responsable de su declive. Escoto no puede ser relacionado con la antigua escuela franciscana; es m\u00e1s bien el fundador de la nueva escuela escocesa, que se desvi\u00f3 de la teolog\u00eda de Alejandro de Hales y Buenaventura, no tanto en cuestiones de fe y moral como en el tratamiento especulativo del dogma. Mayor a\u00fan es su oposici\u00f3n al punto de vista fundamental de Tom\u00e1s de Aquino. Santo Tom\u00e1s compara el sistema de teolog\u00eda y filosof\u00eda al organismo animal, en el que el alma vivificante impregna a todos los miembros, los mantiene juntos y los conforma en una unidad perfecta. Por otro lado, en las propias palabras de Escoto, el orden de las cosas est\u00e1 m\u00e1s bien simbolizado por la planta, la ra\u00edz haciendo brotar sucesivamente ramas y tallos que tienen una tendencia innata a crecer a partir del tallo. Esta diferencia fundamental tambi\u00e9n arroja luz sobre las peculiaridades del sistema de Escoto como opuesto al Tomismo: su formalismo en la doctrina de Dios y de la Trinidad, su insegura concepci\u00f3n de la Uni\u00f3n Hipost\u00e1tica, su relajaci\u00f3n de los lazos que unen los sacramentos con la humanidad de Cristo, su explicaci\u00f3n de la transubstanciaci\u00f3n como una sustituci\u00f3n atractiva, su \u00e9nfasis en la supremac\u00eda de la voluntad, y as\u00ed sucesivamente. Aunque no puede negarse que el Escotismo preserv\u00f3 los estudios teol\u00f3gicos de un desarrollo unilateral e incluso gan\u00f3 una se\u00f1alada victoria sobre el Tomismo mediante su doctrina referente a la Inmaculada Concepci\u00f3n, es evidente no obstante que el servicio esencial que rindi\u00f3 a la teolog\u00eda cat\u00f3lica a largo plazo fue subrayar, por el contraste de argumentos, la solidez duradera de la estructura tomista. Nadie puede dejar de admirar en Santo Tom\u00e1s la claridad de pensamiento y la lucidez de dicci\u00f3n, en contraste con las abstrusas y desconcertantes concepciones de su cr\u00edtico. En siglos posteriores no pocos franciscanos de juicio m\u00e1s sosegado, entre ellos Costantino Sarnano (1589) y Juan de Rada (1599), emprendieron la tarea de minimizar o incluso reconciliar las diferencias doctrinales de los dos maestros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Tercera \u00e9poca: gradual declive del Escolasticismo (1300-1500)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte de Duns Escoto (muerto en 1308) marca el final de la edad de oro del sistema escol\u00e1stico. Lo que el periodo siguiente llev\u00f3 a cabo como obra constructiva consisti\u00f3 principalmente en preservar, reproducir y resumir los resultados de las \u00e9pocas anteriores. Pero simult\u00e1neamente con esta recomendable labor encontramos elementos de desintegraci\u00f3n, debidos en parte a la equivocada concepci\u00f3n del misticismo de los Fraticelli, en parte a las aberraciones y superficialidad del Nominalismo, en parte al doloroso conflicto entre la Iglesia y el Estado (Felipe el Hermoso, Luis de Baviera, el exilio en Avi\u00f1\u00f3n). Aparte de los fan\u00e1ticos entusiastas que se estaban inclinando hacia la herej\u00eda, el desarrollo y r\u00e1pida difusi\u00f3n del Nominalismo debe atribuirse a dos disc\u00edpulos de Duns Escoto: el franc\u00e9s Pierre Auriol (muerto en 1321) y el ingl\u00e9s William Occam (muerto en 1347). En uni\u00f3n con Marsilio de Padua y Juan de Jandun, Occam utiliz\u00f3 el Nominalismo con la finalidad confesada de minar la unidad de la Iglesia. En esta atm\u00f3sfera florec\u00eda el regalismo y la oposici\u00f3n a la primac\u00eda del Papa, hasta que alcanz\u00f3 su cl\u00edmax en el falso principio \u00abConcilium supra Papam\u00bb, que se predic\u00f3 a los cuatro vientos hasta la \u00e9poca de los Concilios de Constanza y Basilea. Es justo afirmar que fueron las apremiantes necesidades de la \u00e9poca m\u00e1s que cualquier otra cosa lo que llev\u00f3 a algunos grandes hombres como Pierre d\u2019Ailly (muerto en 1425) y Gerson (muerto en 1429), a abrazar una doctrina que abandonaron tan pronto se puso remedio al cisma papal. Para comprender los errores de Wyclif, Huss y Lutero, debe estudiarse la historia del Nominalismo. Pues lo que Lutero conoci\u00f3 como Escolasticismo era s\u00f3lo la forma degenerada que presentaba el Nominalismo. Incluso los m\u00e1s destacados nominalistas del final de la Edad Media, como el general de los Agustinos, Gregorio de R\u00edmini (muerto en 1359) y Gabriel Biel (muerto en 1495), que ha sido llamado el \u201c\u00faltimo escol\u00e1stico\u201d, no escapan a la desgracia de caer en graves errores. Las sutilezas nominalistas, asociadas a un austero pseudoagustinismo del tipo ultrarrigorista, hicieron de Gregorio de R\u00edmini el precursor de Bayo y de Jansenio. Gabriel Biel, aunque aline\u00e1ndose entre los mejores nominalistas y combinando la solidez de doctrina con un esp\u00edritu de lealtad a la Iglesia, ejerci\u00f3 aun as\u00ed una funesta influencia sobre sus contempor\u00e1neos, tanto por su alabanza indebidamente entusiasta de Occam como por la manera en que coment\u00f3 los escritos de Occam.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Orden que menos da\u00f1o sufri\u00f3 del nominalismo fue la de Santo Domingo. Pues, con la posible excepci\u00f3n de Durand de St.Pour\u00e7ain (muerto en 1332) y Holkot (muerto en 1349), sus miembros fueron por regla general leales a su gran colega de religi\u00f3n Santo Tom\u00e1s. Los m\u00e1s destacados de entre ellos durante la primera mitad del Siglo XIV fueron: Herv\u00e9 de Nedellec (muerto en 1323), valiente opositor de Escoto; Juan de Par\u00eds (muerto en 1306); Pierre de Palude (muerto en 1342) y especialmente Rainiero de Pisa (muerto en 1348), que escribi\u00f3 un sumario alfab\u00e9tico de la doctrina de Santo Tom\u00f1as que incluso hoy es \u00fatil. Una figura prominente del Siglo XV es San Antonino de Florencia (muerto en 1459), distinguido por su laboriosidad como compilador y por su versatilidad como autor; hizo un excelente servicio a la teolog\u00eda positiva con su  \u00abSumma Theologi\u00e6\u00bb. Un poderoso palad\u00edn del tomismo fue Juan Capreolus (muerto en 1444), el \u201cPr\u00edncipe de los tomistas\u201d (princeps Thomistarum). Utilizando las mismas palabras de Santo Tom\u00e1s refut\u00f3, en su diamantino \u00abClypeus Thomistarum\u00bb, a los adversarios del Tomismo de manera magistral y convincente. S\u00f3lo en la primera parte del Siglo XVI empezaron a aparecer los comentarios a la \u201cSumma Theologica\u201d de Santo Tom\u00e1s, siendo el Cardenal Cayetano de Vio (muerto en 1537) y Konrad K\u00f6llin (muerto en 1536) de los primeros en emprender este trabajo. La filos\u00f3fica \u201cSumma contra Gentes\u201d encontr\u00f3 en Francisco de Ferrara (muerto en 1528) un magistral comentarista.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucho menos unidos que los Dominicos estuvieron los Franciscanos, que en parte favorecieron el Nominalismo, en parte se adhirieron al puro Escotismo. Entre estos \u00faltimos son dignos de ser se\u00f1alados los siguientes:  Francisco de Mayronis (muerto en 1327); Juan de Colonia; Pedro de Aquila (muerto hacia 1370), que como abreviador de Escoto fue llamado Scotellus (peque\u00f1o Escoto); Nicolas de Orbellis (ca.1460) y por encima de todos Lichetus (muerto en 1520), el famoso comentarista de Escoto. Guillermo de Vorrilong (hacia 1400), Esteban Brulefer (muerto en 1485) y Nicol\u00e1s de Niise (muerto en 1509) pertenecen a una tercera clase que se caracteriza por la tendencia a ponerse en contacto m\u00e1s estrecho con San Buenaventura. Una similar falta de armon\u00eda y unidad es discernible en las escuelas de las dem\u00e1s \u00f3rdenes. Mientras que los agustinos Jacobo de Viterbo (muerto en 1308) y Tom\u00e1s de Estrasburgo (muerto en 1357) se unieron a Egidio de Roma, aproxim\u00e1ndose de ese modo m\u00e1s estrechamente a Santo Tom\u00e1s, Gregorio de R\u00edmini, arriba mencionado, encabez\u00f3 un indisimulado Nominalismo. Alfonso Vargas de Toledo (muerto en 1366), por otro lado, fue un abogado del Tomismo en su forma m\u00e1s estricta. Tambi\u00e9n entre los Carmelitas aparecieron divergencias de doctrina. Gerardo de Bolonia (muerto en 1317) fue un firme tomista, mientras que su hermano en religi\u00f3n John Baconthorp (muerto en 1346) se deleit\u00f3 en controversias insignificantes contra los tomistas. Dej\u00e1ndose llevar ora por el Nominalismo, ora por el Escotismo, este genio original se esforz\u00f3, aunque sin \u00e9xito, en fundar una nueva escuela en su orden. Hablando en t\u00e9rminos generales, sin embargo, los Carmelitas posteriores fueron seguidores entusiastas de Santo Tom\u00e1s. La Orden de los Cartujos produjo en el Siglo XV un destacado te\u00f3logo polifac\u00e9tico en la persona de Dionysius de Ryckel (muerto en 1471), apodado \u201cel Cartujano\u201d, un descendiente de la familia Leeuwen, que estableci\u00f3 su c\u00e1tedra en Roermond (Holanda). De su pluma poseemos valiosos comentarios sobre la Biblia, el Pseudo-Dionisio, Pedro Lombardo y Santo Tom\u00e1s. Alberto Magno, Enrique de Gante y Dionysius forman una brillante constelaci\u00f3n que arroj\u00f3 lustre imperecedero en la teolog\u00eda alemana de la Edad Media.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dejando los monasterios y volviendo nuestra atenci\u00f3n al clero secular, encontramos hombres que, pese a muchos defectos, no carecen de m\u00e9rito en teolog\u00eda dogm\u00e1tica. El primero que merece atenci\u00f3n es el ingl\u00e9s Thomas Bradwardine (muerto en 1340), arzobispo de Canterbury y el m\u00e1s destacado matem\u00e1tico de su tiempo. Su obra \u00abDe causa Dei contra Pelagianos\u00bb pone de relieve una inteligencia matem\u00e1tica y una ins\u00f3lita profundidad de pensamiento. Desgraciadamente est\u00e1 estropeada por un inflexible y sombr\u00edo rigorismo, y esto hasta tal punto que los anglicanos calvinistas de un siglo despu\u00e9s lo publicaron en defensa de sus propias ense\u00f1anzas. El obispo irland\u00e9s Richard Radulphus de Armagh (muerto en 1360), en su controversia con los armenios, tambi\u00e9n cay\u00f3 en inexactitudes dogm\u00e1ticas, que prepararon el terreno a los errores de Wyclif. Podemos se\u00f1alar de pasada que el sabio carmelita Thomas Netter (muerto en 1430), apodado Waldensis, debe ser considerado como el polemista m\u00e1s h\u00e1bil contra los Wyclifitas y los Husitas. El gran cardenal Nicol\u00e1s de Cusa (muerto en 1404) destaca de manera prominente como inaugurador de un nuevo sistema especulativo en teolog\u00eda dogm\u00e1tica; pero su doctrina est\u00e1 en muchos aspectos abierta a la cr\u00edtica. Juan de Torquemada (muerto en 1468) escribi\u00f3 un tratado completo sobre la Iglesia, y San Juan de Capistrano (muerto en 1456), una obra similar. Una maravilla de saber, y ya reconocido como tal por sus contempor\u00e1neos, fue Alfonso Tostado (muerto en 1454), el igual de Nicol\u00e1s de Lyra (muerto en 1341) en saber escritur\u00edstico.  Merece un lugar en la historia de la teolog\u00eda dogm\u00e1tica, ya que entremezcl\u00f3 sus excelentes comentarios a las Escrituras con tratados dogm\u00e1ticos, y en su obra \u00abQuinque paradoxa\u00bb dio al mundo un sutil tratado de Cristolog\u00eda y Mariolog\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como pod\u00eda esperarse, el misticismo se extravi\u00f3 en este periodo y degener\u00f3 en falso pietismo. Un notable ejemplo de esto es la an\u00f3nima \u201cTeolog\u00eda Alemana\u201d editada por Mart\u00edn Lutero. Esta obra no debe, sin embargo, confundirse con la \u201cTeolog\u00eda Alemana\u201d del piadoso obispo Berthold de Chiemsee (muerto en 1543) que, dirigida contra los reformadores, est\u00e1 imbuida del esp\u00edritu genuino de la Iglesia Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<h2>\u00c9poca Moderna (1500-1900)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igual que durante el periodo patr\u00edstico el surgimiento de las herej\u00edas fue la ocasi\u00f3n del desarrollo de la teolog\u00eda dogm\u00e1tica en la Iglesia, as\u00ed los m\u00faltiples errores del Renacimiento y la Reforma produjeron una definici\u00f3n m\u00e1s exacta de importantes art\u00edculos de fe. Junto a otros tambi\u00e9n estos movimientos produjeron buenos efectos. Mientras que en el periodo del Renacimiento el resurgimiento de los estudios cl\u00e1sicos dio nuevo vigor a la ex\u00e9gesis y a la patrolog\u00eda, la Reforma estimul\u00f3 a las universidades que hab\u00edan seguido siendo cat\u00f3licas, especialmente en Espa\u00f1a (Salamanca, Alcal\u00e1, Coimbra) y en los Pa\u00edses Bajos (Lovaina), a desplegar una entusiasta actividad de investigaci\u00f3n intelectual. Espa\u00f1a, que se hab\u00eda rezagado durante la Edad Media, se puso ahora audazmente delante. La Sorbona de Par\u00eds s\u00f3lo volvi\u00f3 a ganar su perdido prestigio hacia fines del Siglo XVI . Entre las \u00f3rdenes religiosas, la recientemente fundada Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas fue la que probablemente contribuy\u00f3 m\u00e1s al resurgimiento y desarrollo de la teolog\u00eda. Scheeben distingue cinco \u00e9pocas en este periodo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Primera \u00e9poca: preparaci\u00f3n (1500-1750)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo mediante un lento proceso la teolog\u00eda cat\u00f3lica surgi\u00f3 de las profundidades en que hab\u00eda ca\u00eddo. El inicio de la Reforma (1517) hab\u00eda infligido serias heridas en la Iglesia, y la defecci\u00f3n de tantos sacerdotes la priv\u00f3 de los recursos naturales de los que dependen naturalmente el estudio de la teolog\u00eda. Sin embargo, la lista de los leales contiene muchos nombres brillantes y las obras de controversia de esos tiempos incluyen m\u00e1s de una valiosa monograf\u00eda. No era sino natural que toda la literatura de este periodo tuviera un car\u00e1cter apolog\u00e9tico y de controversia y tratara de aquellas materias que hab\u00edan sido atacadas con m\u00e1s sa\u00f1a: la regla y fuentes de la fe, la Iglesia, la gracia, los sacramentos, especialmente la Sagrada Eucarist\u00eda. Numerosos defensores de la fe surgieron en los mismos pa\u00edses que hab\u00edan dado origen a la Reforma: Juan Eck (muerto en 1543), Cochleus ( muerto en 1552), Stafilus (muerto en 1564) Jacobo de Hoogstraet (muerto en 1527) Johann Gropper (muerto en 1559) Albert Pighius (muerto en 1542), el cardenal Hosius (muerto en 1579), Mart\u00edn Cromer (muerto en 1589) y Pedro Canisio (muerto en 1597). Este \u00faltimo dio a los cat\u00f3licos no s\u00f3lo su catecismo de renombre mundial, sino tambi\u00e9n una Mariolog\u00eda muy valiosa. Con orgullo y entusiasmo miramos a Inglaterra, donde dos nobles m\u00e1rtires, John Fisher, obispo de Rochester (muerto en 1535) y Tom\u00e1s Moro (muerto en 1535) acaudillaron la causa de la fe cat\u00f3lica con su pluma, donde el cardenal Pole (muerto en 1568), Stephen Gardiner (muerto en 1555) y el cardenal William Allen (muerto en 1594), hombres que combinaban el refinamiento con una s\u00f3lida educaci\u00f3n, pusieron su saber al servicio de la Iglesia perseguida, mientras el jesuita Nicholas Saunders escrib\u00eda uno de los mejores tratados sobre la Iglesia. En B\u00e9lgica, los profesores de la universidad de Lovaina abrieron nuevos caminos para el estudio de la teolog\u00eda, los m\u00e1s destacados de entre ellos fueron: Ruardus Tapper (muerto en 1559), Joannes Driedo (muerto en 1535), Jodocus Ravesteyn (muerto en 1570), Jean Hessels (muerto en 1566), John Molanus (muerto en 1585), y Garetius (muerto en 1571). Al \u00faltimo debemos un excelente tratado sobre la Eucarist\u00eda. En Francia, Jacques Merlin, Christophe Chefontaines (muerto en 1595), y Gilbert G\u00e9nebrard (muerto en 1597) rindieron grandes servicios a la teolog\u00eda dogm\u00e1tica. Silvestre Pierias (muerto en 1523), Ambrosio Catarino (muerto en 1553) y el cardenal Seripando son el orgullo de Italia. Pero, por encima de todos los dem\u00e1s pa\u00edses, Espa\u00f1a se distingue por una verdadera galaxia de brillantes nombres: Alfonso de Castro (muerto en 1558), Miguel de Medina (muerto en 1578), Pedro de Soto (muerto en 1563). Algunas de sus obras han seguido siendo cl\u00e1sicas hasta nuestros mismos d\u00edas, como el \u00abDe natura et gratia\u00bb (Venecia, 1547) de Domingo Soto; De justificatione libri XV\u00bb (Venecia, 1546) de Andr\u00e9s Vega; \u00abDe locis theologicis\u00bb (Salamanca, 1563) de Melchor Cano\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Segunda \u00e9poca: El escolasticismo tard\u00edo en su cumbre (1570-1660)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluso en la \u00e9poca anterior las sesiones del Concilio de Trento (1545-63) hab\u00edan ejercido una influencia ben\u00e9fica sobre el car\u00e1cter y extensi\u00f3n de la literatura dogm\u00e1tica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la clausura del concilio surgi\u00f3 por todas partes una nueva vida y una maravillosa actividad en teolog\u00eda que recuerda los mejores d\u00edas de la Era Patr\u00edstica y del Escolasticismo, pero sobrepasa a ambas por la riqueza y variedad de sus producciones literarias. Aqu\u00ed no nos referiremos a la laboriosidad desplegada en la investigaci\u00f3n b\u00edblica y exeg\u00e9tica. Pero los logros de la teolog\u00eda de controversia, de la teolog\u00eda positiva y de la teolog\u00eda escol\u00e1stica, merecen una informaci\u00f3n de pasada.<br \/>\n(1) La teolog\u00eda de controversia fue llevada a su m\u00e1xima perfecci\u00f3n por el cardenal Bellarmino (muerto en 1621). No hay otro te\u00f3logo que haya defendido casi toda la teolog\u00eda cat\u00f3lica  contra los ataques de los reformadores con tanta claridad y fuerza de convicci\u00f3n. Otros te\u00f3logos notables por su magistral defensa de la Fe Cat\u00f3lica fueron el jesuita espa\u00f1ol Gregorio de Valencia (muerto en 1603) y sus disc\u00edpulos Adam Tanner (muerto en 1632) y Jakob Gretser (muerto en 1625), que ense\u00f1aron en la Universidad de Ingolstadt. Al ingl\u00e9s Thomas Stapleton (muerto en 1508) debemos una obra, no superada ni siquiera en nuestros d\u00edas, sobre el principio material y formal del Protestantismo. El cardenal du Perron de Francia (muerto en 1618) entr\u00f3 con \u00e9xito en la arena contra Jacobo I de Inglaterra y Philippe de Mornay, y escribi\u00f3 un espl\u00e9ndido tratado sobre la Sagrada Eucarist\u00eda. El elocuente orador sagrado Bossuet (muerto en 1627) ejercit\u00f3 su pluma refutando el Protestantismo desde el punto de vista de la Historia. Las \u00abPr\u00e6scriptiones Catholic\u00e6\u00bb, una voluminosa obra del italiano Gravina (7 vols., N\u00e1poles, 1619-39), posee un valor duradero. Martin Becanus (muerto en 1624), un jesuita belga, public\u00f3 su pr\u00e1ctico y bien conocido \u201cManuale controversiarum\u201d. En Holanda la defensa de la religi\u00f3n fue llevada a cabo por los dos ilustrados hermanos Adrian (muerto en 1669) y Peter de Walemburg (muerto en 1675), ambos obispos auxiliares de Colonia y ambos controversistas, que bien pueden alinearse entre los mejores. Incluso el distante Oriente estuvo representado por los dos conversos griegos, Pedro Arcudius (muerto en 1640) y Le\u00f3n Allatius (muerto en 1669).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(ii) El desarrollo de la teolog\u00eda positiva fue de la mano con el progreso de la investigaci\u00f3n sobre la Era Patr\u00edstica y sobre la historia del dogma. Estos estudios se cultivaron especialmente en Francia y B\u00e9lgica. Un cierto n\u00famero de estudiosos, muy versados en historia, publicaron los resultados de sus investigaciones sobre la historia de los dogmas en particular en excelentes monograf\u00edas. Morin (muerto en 1659) hizo del Sacramento de la Penitencia la materia de su estudio espec\u00edfico; Isaac Habert (muerto en 1668), la doctrina de los Padres griegos sobre la gracia; Hallier (muerto en 1659), el Sacramento del Orden Sagrado, Garnier (muerto en 1681), el Pelagianismo; Dechamps (muerto en 1701) el Jansenismo: Tricassin (muerto en 1681), la doctrina de San Agust\u00edn sobre la gracia. Desgraciadamente, entre los muy dotados representantes de esta escuela hist\u00f3rico-dogm\u00e1tica se iban a encontrar hombres que se desviaron m\u00e1s o menos seriamente de las inmutables ense\u00f1anzas de la Iglesia Cat\u00f3lica, tales como Bayo, Jansenio el joven, Launoy, de Marca, Dupin y otros. Aunque Nicole y Arnauld eran jansenistas, aun as\u00ed su monumental obra sobre la Eucarist\u00eda, \u00abPerp\u00e9tuit\u00e9 de la foi\u00bb (Paris, 1669-74), no ha perdido todav\u00eda su valor. Pero hubo dos hombres, el jesuita Petavius (muerto en 1647) y el oratoriano Louis Thomassin (muerto en 1695), que por su obra que hizo \u00e9poca; \u201cDogmata theologica\u201d, colocaron la teolog\u00eda positiva sobre una nueva base sin descuidar el elemento especulativo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(iii) Tan grande fue el entusiasmo con que las \u00f3rdenes religiosas adoptaron la teolog\u00eda escol\u00e1stica y la llevaron a la perfecci\u00f3n que pareci\u00f3 haber vuelto de nuevo la edad de oro del Siglo XIII. No fue mera casualidad que Santo Tom\u00e1s y San Buenaventura fueran justo entonces proclamados Doctores de la Iglesia, el primero por P\u00edo V, el otro por Sixto V. Por estos actos papales las dos m\u00e1ximas luminarias del pasado fueron propuestas a los te\u00f3logos como modelos a ser imitados celosamente. El Tomismo guardado y protegido por los Dominicos, demostr\u00f3 de nuevo su plena vitalidad. A la cabeza del movimiento tomista estuvo B\u00e1\u00f1ez (muerto en 1604), el primero y m\u00e1ximo oponente del jesuita Molina (muerto en 1600). Escribi\u00f3 un valioso comentario de la \u201cSumma\u201d teol\u00f3gica de Santo Tom\u00e1s, que combinado con una obra similar de Bartolom\u00e9 Medina (muerto en 1581), forma un armonioso conjunto. Bajo la direcci\u00f3n de B\u00e1\u00f1ez un grupo de estudiosos dominicos asumi\u00f3 la defensa de la doctrina tomista sobre la gracia: \u00c1lvarez (muerto en 1635), de Lemos (muerto en 1629), Ledesma (muerto en 1616), Massouli\u00e9 (muerto en 1706), Reginaldus (muerto en 1676), Nazarius (muerto en 1646), Juan de Santo Tom\u00e1s (muerto en 1644), Xantes Mariales (muerto en 1660), Gonet (muerto en 1681), Goudin (muerto en 1695), Cotenson (muerto en 1674), y otros. Sin embargo la obra m\u00e1s erudita, profunda y amplia de la escuela tomista no procedi\u00f3 de los Dominicos sino de los Carmelitas de Salamanca; es su inestimable \u00abCursus Salmanticensis\u00bb (Salamanca, 1631-1712) en 15 vol\u00famenes in folio, un magn\u00edfico comentario de la \u201cSumma\u201d de Santo Tom\u00e1s. Los nombres de los autores de esta obra inmortal no se han transmitido por desgracia a la posteridad. Fuera de la Orden Dominicana, tambi\u00e9n tuvo el Tomismo celosos e ilustrados amigos: el benedictino Alfonso Curiel (muerto en 1609), Francisco Zumel (muerto en 1607), Juan Puteanus (muerto en 1623) y el irland\u00e9s Augustine Gibbon (muerto en 1676), que trabaj\u00f3 en Espa\u00f1a y en Erfurt, Alemania. Las universidades cat\u00f3licas se mostraron activas en inter\u00e9s del Tomismo. En Lovaina, Willem Estius (muerto en 1613) escribi\u00f3 un excelente comentario del \u00abLiber Sententiarum\u00bb  de Pedro Lombardo que estaba impregnado del esp\u00edritu de Santo Tom\u00e1s, mientras sus colegas Wiggers y  Francis Sylvius (muerto en 1649) explicaban la \u201cSumma\u201d teol\u00f3gica del propio maestro. En la Sorbona el Tomismo estuvo dignamente representado por hombres como Gammach\u00e9 (muerto en 1625), Andr\u00e9 Duval (muerto en 1637), y especialmente por el ingenioso Nicolas Ysambert (muerto en 1624). La Universidad de Salzburgo tambi\u00e9n proporcion\u00f3 una capaz obra con la  \u201cTheologia scholastica\u00bb  de Augustin Reding, que tuvo la c\u00e1tedra de Teolog\u00eda en esa universidad de 1645 a 1658, y muri\u00f3 como abad de Einsiedeln en 1692.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los franciscanos de esta \u00e9poca no abandonaron en manera alguna su oposici\u00f3n doctrinal a la escuela de Santo Tom\u00e1s, sino que continuaron publicando regularmente comentarios a Pedro Lombardo, en los que por todas partes alienta el esp\u00edritu del Escotismo. Fueron especialmente franciscanos irlandeses los que promovieron la actividad teol\u00f3gica de su orden, como Mauritius Hibernicus (muerto en 1603), Anthony Hickay (Hiqu\u00e6us, muerto en 1641), Hugh Cavellus, y John Ponce (Pontius, muerto en 1660). Tambi\u00e9n merecen ser mencionados los siguientes italianos y belgas: Francesco de Herrera (hacia 1590), Angelus Vulpes (muerto en 1547) Filippo Fabri (muerto en 1530), Bosco (muerto en 1684) y el cardenal Brancati de Lauria (muerto en 1693). Se publicaron manuales escotistas para su uso en las escuelas hacia 1580 por el cardenal Sarnano y por William Herincx, este \u00faltimo actuando bajo la direcci\u00f3n de los Franciscanos. Por otro lado, los Capuchinos se adhirieron a San Buenaventura, como, por ejemplo, Peter Trigos (muerto en 1593), Jos\u00e9 Zamora (muerto en 1649), Gaudenzio de Brescia (muerto en 1672), Marcus a Baudunio (muerto en 1673) y otros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no puede cuestionarse que la teolog\u00eda escol\u00e1stica debe la mayor\u00eda de sus obras cl\u00e1sicas a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, que sustancialmente se adhiri\u00f3 a la \u201cSumma\u201d de Santo Tom\u00e1s, aunque al mismo tiempo hizo uso de una cierta libertad ecl\u00e9ctica, que le parec\u00eda estar permitida por las circunstancias de la \u00e9poca. Molina (muerto en 1600) fue el primer jesuita en escribir un comentario de la \u201cSumma\u201d teol\u00f3gica de Santo Tom\u00e1s. Le siguieron el cardenal de Toledo (muerto en 1596) y Gregorio de Valencia (muerto en 1603), arriba mencionado como distinguido controversista. Un brillante grupo de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas son los espa\u00f1oles Francisco Su\u00e1rez, Gabriel V\u00e1zquez y Diego Ruiz. Francisco Su\u00e1rez (muerto en 1617), el m\u00e1s destacado de ellos, es tambi\u00e9n el principal te\u00f3logo que ha producido la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Su renombre se debe no s\u00f3lo a la fertilidad y riqueza de sus producciones literarias, sino tambi\u00e9n a su \u201cclaridad, moderaci\u00f3n, profundidad y circunspecci\u00f3n\u201d (Scheeben). Verdaderamente merece el t\u00edtulo de \u201cDoctor eximio\u201d que le dio Benedicto XIV. En su colega Gabriel V\u00e1zquez (muerto en 1604), Francisco Su\u00e1rez encontr\u00f3 un cr\u00edtico a la vez sutil y severo, que combinaba el conocimiento positivo con la profundidad de especulaci\u00f3n. Diego Ruiz (muerto en 1632) escribi\u00f3 obras magistrales sobre Dios y la Trinidad, materias que fueron tambi\u00e9n tratadas con profundidad por Crist\u00f3bal Gil (muerto en 1608), Arr\u00fabal (muerto en 1608), Fernando Bastida (muerto hacia 1609), Valent\u00edn Herice y otros nombres que estar\u00e1n ligados para siempre a la historia del Molinismo. Durante el periodo subsiguiente Jacobo Granado(muerto en 1632), Jean Pr\u00e6positus (muerto en 1634), Gaspar Hurtado (muerto en 1646) y Antonio P\u00e9rez (muerto en 1694) ganaron fama con sus comentarios a Santo Tom\u00e1s. Pero, mientras se dedicaban a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, los Jesuitas nunca  olvidaron la necesidad de instrucci\u00f3n. Manuales excelentes, a menudo luminosos, fueron escritos por Arriaga (muerto en 1667), Mart\u00edn Esparza (muerto en 1670), Francesco d\u2019Amico (muerto en 1651), Martin Becanus (muerto en 1625), Adam Tanner (muerto en 1632), y finalmente por  Silvestre Maurus (muerto en 1687), quien es no s\u00f3lo notable por su claridad, sino tambi\u00e9n distinguido como fil\u00f3sofo. De la mano de esta literatura m\u00e1s general y extensa fueron importantes monograf\u00edas, que incorporaban estudios espec\u00edficos sobre ciertas cuestiones dogm\u00e1ticas. Integrando las listas contra Bayo y sus seguidores, Mart\u00ednez de Ripalda (muerto en 1648) escribi\u00f3 la mejor obra sobre el orden sobrenatural. A Leonard Lessius (muerto en 1623) debemos algunos bellos tratados sobre Dios y sus atributos. Giles de Coninck (muerto en 1633) hizo de la Trinidad, la Encarnaci\u00f3n y los sacramentos materia de estudios espec\u00edficos. El cardenal Juan de Lugo (muerto en 1660), notable por su agudeza mental y muy estimado como moralista, escribi\u00f3 sobre la virtud de la fe y los Sacramentos de la Penitencia y de la Eucarist\u00eda. Claude Tiphanus (muerto en 1641) es el autor de una monograf\u00eda cl\u00e1sica sobre las nociones de personalidad e hip\u00f3stasis. El cardenal Pallavicino (muerto en 1667), conocido como el historiador del Concilio de Trento, gan\u00f3 reputaci\u00f3n como te\u00f3logo dogm\u00e1tico por varios de sus escritos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Tercera \u00e9poca: actividad ulterior y gradual declive del escolasticismo (1660-1760)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras continuaba la obra constructiva y creativa de la \u00e9poca anterior, aunque con vitalidad languideciente, y anunciaba un segundo brote de literatura dogm\u00e1tica, comenzaban otras corrientes de pensamiento que gradualmente preparaban el declive de la teolog\u00eda cat\u00f3lica. El Cartesianismo en filosof\u00eda, el Galicanismo y el Jansenismo estaban minando la fuerza de la ciencia sagrada. Apenas hubo un pa\u00eds o naci\u00f3n que no se viera infectada por el falso esp\u00edritu de la \u00e9poca. Italia sola permaneci\u00f3 inmune y conserv\u00f3 su antigua pureza y ortodoxia en materias teol\u00f3gicas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno pod\u00eda haber esperado que, si no en todas partes, la teolog\u00eda habr\u00eda encontrado refugio seguro en las escuelas de las antiguas \u00f3rdenes religiosas. Aunque incluso algunas de ellas sucumbieron a las malas influencias de la \u00e9poca, perdiendo poco a poco su pr\u00edstina firmeza y vigor. No obstante es a ellas a quienes se debe casi toda la literatura teol\u00f3gica de este periodo y el renacimiento del Escolasticismo. Un producto de la escuela tomista, ampliamente utilizado y bien adaptado a las necesidades de la \u00e9poca fue la obra cl\u00e1sica del dominico Billuart (muerto en 1757), que con habilidad y gusto excepcionales explica y defiende el sistema tomista en forma escol\u00e1stica. La teolog\u00eda dogm\u00e1tica del cardenal Gotti, sin embargo, rivaliza, si no supera, con la obra de Billuart, tanto con respecto a la sustancia como a la solidez de su contenido. Otros tomistas produjeron valiosas monograf\u00edas: Drouin sobre los sacramentos y Bernardo de Rubeis (muerto en 1775) sobre el pecado original. M\u00e1s ecl\u00e9cticos en su adscripci\u00f3n al Tomismo fueron los cardenales Celestino Sfondrato (muerto en 1696) y Aguirre (muerto en 1699); la obra de este \u00faltimo, \u201cTeolog\u00eda de San Anselmo\u201d en tres vol\u00famenes, est\u00e1 repleta de pensamiento profundo. Entre los Franciscanos, Claudius Frasssen (muerto en 1680) public\u00f3 su elegante \u201cScotus academicus\u201d, un equivalente de la teolog\u00eda tomista de Billuart. De la escuela escotista mencionaremos tambi\u00e9n a Gabriel Boyvin, Krisper (muerto en 1721), y Kick (muerto en 1769). Eusebius Amort (muerto en 1775), el principal te\u00f3logo de Alemania, tambi\u00e9n represent\u00f3 un g\u00e9nero mejor, que combinaba el s\u00f3lido conservadurismo con la consideraci\u00f3n debida a las exigencias modernas. La Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas a\u00fan conservaba algo de su antiguo vigor y actividad. Simmonet, Ulloa (muerto hacia 1723) y Mar\u00edn fueron autores de voluminosas obras escol\u00e1sticas. Pero ahora comenzaron a afirmarse los intereses did\u00e1cticos y pedag\u00f3gicos, y demandaban numerosos libros de texto de teolog\u00eda. Mencionemos a Platel (muerto en 1681), Antoine (muerto en 1743), Pichler (muerto en 1736), Sardagna (muerto en 1775), Erber, Monschein (muerto en 1769) y Gener. Pero tanto en lo que respecta a la materia como a la forma todos estos libros de texto fueron superados por la \u00abTheologia Wirceburgensis\u00bb, que los jesuitas de W\u00fcrzburg publicaron en 1766-71. Como a\u00f1adidura a las antiguas \u00f3rdenes religiosas, encontramos durante este periodo la nueva escuela de los Agustinos, que basaron su teolog\u00eda en el sistema de Gregorio de R\u00edmini m\u00e1s que en el de Egidio de Roma. Por el \u00e9nfasis que pusieron en el elemento rigorista de la doctrina de la gracia de San Agust\u00edn, fueron en una \u00e9poca sospechosos de ser seguidores de Bayo y de Jansenio, pero fueron absueltos de esta sospecha por Benedicto XIV. A esta escuela pertenecieron el erudito Lupus (muerto en 1681) en Lovaina y el cardenal Noris (muerto en 1704), distinguido por su sutil intelecto. Pero su mejor obra de teolog\u00eda dogm\u00e1tica provino de la pluma de Lorenzo Berti (muerto en 1766). Sus colaboradores en el mismo campo fueron Bellelli (muerto en 1742) y Bertieri. El Oratorio franc\u00e9s, cayendo de su elevada eminencia se enterr\u00f3 en el Jansenismo, como lo indican de manera suficiente los nombres de Quesnel, Lebrun y Juenin.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Sorbona de Par\u00eds, al desarrollar los g\u00e9rmenes del Jansenismo y el Galicanismo, dej\u00f3 de mantenerse al d\u00eda. Haciendo abstracci\u00f3n de este hecho, sin embargo, la teolog\u00eda debe obras de gran m\u00e9rito a hombres como Louis Habert (muerto en 1718), du Hamel (muerto en 1706), L\u2019Herminier o Witasse (muerto en 1716). Estimables excepciones fueron Louis Abelly (muerto en 1691) y Martin Grandin, que se distinguieron por su lealtad a la Iglesia. El mismo elogio debe hacerse de Honorat Tourn\u00e9ly (muerto en 1729), cuyas \u00abPr\u00e6lectiones dogmatic\u00e6\u00bb se cuenta entre los mejores libros de texto teol\u00f3gicos. Firme opositor del Jansenismo, habr\u00eda sin duda desafiado al Galicanismo si no lo hubieran impedido las leyes del reino. Por lo dem\u00e1s, la Iglesia depend\u00eda casi exclusivamente de Italia en su combate cient\u00edfico contra los perniciosos errores de la \u00e9poca. All\u00ed se hab\u00eda reunido un selecto grupo de estudiosos que valerosamente combat\u00edan por la pureza  de la fe y los derechos del Papado. En la vanguardia contra el Jansenismo estaban los jesuitas Domenico Viva (muerto en 1726), La Fontaine (muerto en 1728), Alticozzi (muerto en 1777) y Faure (muerto en 1779). El Galicanismo y el Josefinismo fueron duramente hostigados por los te\u00f3logos de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, especialmente por Zaccaria (muerto en 1795), Muzzarelli (muerto en 1749), Bolgeni (muerto en 1811), Roncaglia y otros. Los jesuitas fueron h\u00e1bilmente secundados por los dominicos Orsi (muerto en 1761) y Mamachi (muerto en 1792). Otro palad\u00edn en esta lucha fue el cardenal Gerdil (muerto en 1802). Parcialmente pertenece a esta \u00e9poca la fruct\u00edfera actividad de San Alfonso de Ligorio (muerto en 1787), cuyos escritos, m\u00e1s populares que cient\u00edficos se opusieron en\u00e9rgicamente al ponzo\u00f1oso esp\u00edritu de la \u00e9poca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Cuarta \u00e9poca: decadencia de la teolog\u00eda cat\u00f3lica (1760-1840)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas circunstancias, tanto internas como externas, contribuyeron a la posterior decadencia de la teolog\u00eda que ya hab\u00eda empezado en la \u00e9poca precedente. En Francia a\u00fan estaba la poderosa influencia del Jansenismo y el Galicanismo, en el Imperio Alem\u00e1n la difusi\u00f3n del Josefinismo y el Febronianismo hab\u00eda minado la vitalidad de la teolog\u00eda ortodoxa. La supresi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas por Clemente XIV en 1773 priv\u00f3 a la teolog\u00eda de sus m\u00e1s capaces representantes. A estos factores debe a\u00f1adirse la paralizadora influencia de la \u201cIlustraci\u00f3n\u201d que, surgiendo del Deismo ingl\u00e9s, fue engrosada por el Enciclopedismo franc\u00e9s y finalmente inund\u00f3 todos los pa\u00edses europeos. La Revoluci\u00f3n Francesa y las expediciones militares de Napole\u00f3n por toda Europa no dejaron de tener malas consecuencias. La falsa filosof\u00eda de la \u00e9poca (Kant, Schelling, Fichte, Hegel, Cousin, Comte, etc.) por la que incluso muchos t\u00e9ologos fueron enga\u00f1ados, engendr\u00f3 no s\u00f3lo un indisimulado desd\u00e9n por el Escolasticismo e incluso por Santo Tom\u00e1s, sino que tambi\u00e9n adopt\u00f3 una concepci\u00f3n superficial del Cristianismo, cuyo car\u00e1cter sobrenatural fue oscurecido por el Racionalismo. En verdad, el esp\u00edritu de los siglos pasados a\u00fan estaba vivo en Italia, pero las desfavorables circunstancias de la \u00e9poca impidi\u00f3 su crecimiento y desarrollo. En Francia la Revoluci\u00f3n y las continuas campa\u00f1as paralizaron o sofocaron toda actividad productiva. De Lamennais (muerto en 1854), el comienzo de cuya carrera hab\u00eda ofrecido promesas del orden m\u00e1s alto, se apart\u00f3 de la verdad y condujo a otros por el mal camino. Los cat\u00f3licos de Inglaterra gem\u00edan bajo la opresi\u00f3n pol\u00edtica y la intolerancia religiosa. Espa\u00f1a se hab\u00eda vuelto est\u00e9ril. Alemania sufr\u00eda la plaga de la \u201cIlustraci\u00f3n\u201d. Por suavemente que se juzguen las aberraciones de Wessenberg (1774-1860), Vicario general de Constanza, que hab\u00eda asimilado las falsas ideas de su \u00e9poca, es cierto que el movimiento iniciado por \u00e9l marc\u00f3 una decadencia tanto en materias eclesi\u00e1sticas como cient\u00edficas. Pero cuanto m\u00e1s pobres eran las producciones de los te\u00f3logos, m\u00e1s grande era su orgullo. Despreciaban a los te\u00f3logos antiguos, a quienes no pod\u00edan ni leer ni entender. Entre las pocas obras de mejor clase estaban los manuales de Wiest (1791), Kl\u00fcpfel (1789), Dobmayer (1807) y Brenner (1826). El exjesuita Benedict Stattler (muerto en 1797) trat\u00f3 de aplicar al dogma la filosof\u00eda de Christian Wolff, Zimmer (1802), incluso la de Schelling. La \u00fanica obra que, uniendo la solidez con un leal esp\u00edritu cat\u00f3lico, marc\u00f3 una vuelta a las viejas tradiciones de la escuela fue la teolog\u00eda dogm\u00e1tica de Liebermann (muerto en 1844), que ense\u00f1\u00f3 en Estrasburgo y Maguncia; apareci\u00f3 en los a\u00f1os 1819-26 y tuvo varias ediciones. Pero ni siquiera Liebermann fue capaz de ocultar su disgusto por los escol\u00e1sticos. El renovado intento de Hermes (muerto en 1831) de Bonn de tratar la teolog\u00eda cat\u00f3lica con un esp\u00edritu kantiano fue no menos fatal que el de G\u00fcnther (muerto en 1863) en Viena, que pretendi\u00f3 desvelar los misterios del Cristianismo por medio de una Gnosis moderna y resolverlos en verdades puramente naturales. Si la teolog\u00eda positiva y especulativa hubiera de ser regenerada alguna vez, ser\u00eda por una vuelta a la fuente de su vitalidad, las gloriosas tradiciones del pasado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Quinta \u00e9poca: Restauraci\u00f3n de la teolog\u00eda dogm\u00e1tica (1840-1900)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El despertar de la vida cat\u00f3lica en los a\u00f1os cuarenta trajo naturalmente consigo el renacimiento de la teolog\u00eda cat\u00f3lica. Alemania especialmente donde el declive hab\u00eda ido m\u00e1s lejos, mostr\u00f3 signos de una notable regeneraci\u00f3n y de una vigorosa salud. El impulso externo fue dado por Joseph G\u00f6rres (muerto en 1848), el \u201cque grita fuerte en la lucha\u201d. Cuando el gobierno prusiano encarcel\u00f3 al arzobispo von Droste-Vischering de Colonia por la postura que hab\u00eda tomado en la cuesti\u00f3n de los matrimonios mixtos, los ardientes llamamientos de G\u00f6rres empezaron a llenar de ins\u00f3lito \u00e1nimo los corazones de los cat\u00f3licos, incluso fuera de Alemania. Los te\u00f3logos alemanes oyeron la llamada y una vez m\u00e1s se pusieron a la obra que les era propia. D\u00f6llinger (muerto en 1890) desarroll\u00f3 la historia de la Iglesia, y M\u00f6hler adelant\u00f3 la patrolog\u00eda  y el simbolismo. La teolog\u00eda tanto especulativa como positiva recibi\u00f3 nuevo vigor, la primera a trav\u00e9s de Klee (muerto en 1840), la segunda por medio de Staudenmeier (muerto en 1856). Al mismo tiempo hombres como Kleutgen (muerto en 1883), Werner (muerto en 1888) y St\u00f6ckl (muerto en 1895) ganaban para el desde\u00f1ado Escolasticismo un nuevo lugar de honor por sus completos escritos hist\u00f3ricos y sistem\u00e1ticos. En Francia y B\u00e9lgica la teolog\u00eda dogm\u00e1tica del cardenal Gousset de Reims (muerto en 1866) y los escritos del obispo Malou de Brujas (muerto en 1865) ejercieron gran influencia. En Norteam\u00e9rica las obras del arzobispo Kenrick (muerto en 1863) hicieron incontable bien. El cardenal Camillo Mazzella (muerto en 1900) debe ser contado entre los te\u00f3logos norteamericanos, pues escribi\u00f3 sus obras dogm\u00e1ticas mientras ocupaba la c\u00e1tedra de teolog\u00eda en Woodstock College, Maryland. En Inglaterra, los grandes cardenales Wiseman (muerto en 1865), Manning (muerto en 1892) y Newman (muerto en 1890) se convirtieron por sus obras y hechos en poderosos agentes del renacimiento de la vida cat\u00f3lica y el progreso de la teolog\u00eda cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Italia, donde las mejores tradiciones nunca se hab\u00edan olvidado, hombres clarividentes como Sanseverino (muerto en 1865), Liberatore (muerto en 1892) y  Tongiorgi (muerto en 1865) se pusieron a trabajar para restaurar la filosof\u00eda escol\u00e1stica, porque se descubri\u00f3 que era el arma m\u00e1s efectiva contra los errores de la \u00e9poca, esto es, el tradicionalismo y el ontologismo, que ten\u00edan numerosos seguidores entre los estudiosos cat\u00f3licos en Italia, Francia y B\u00e9lgica. La obra pionera en teolog\u00eda positiva le cupo en suerte al famoso jesuita Perrone (muerto en 1876) en Roma. Sus obras sobre teolog\u00eda dogm\u00e1tica, extendidas por todo el mundo cat\u00f3lico, liberaron la teolog\u00eda de los miasmas que la hab\u00edan infectado. Bajo su liderazgo una brillante falange de te\u00f3logos, como Passaglia (muerto en 1887), Schrader (muerto en 1875) el cardenal Franzelin (muerto en 1886), Palmieri (muerto en 1909) y otros, continuaron la obra tan felizmente comenzada y reafirmaron el derecho del elemento especulativo en el dominio de la teolog\u00eda. Eminente entre los Dominicos fue el cardenal Zigliara, un maestro inspirador y un f\u00e9rtil autor. As\u00ed desde Roma, el centro del Catolicismo, donde se reun\u00edan estudiantes de todos los pa\u00edses, se desarroll\u00f3 una nueva vida e impregn\u00f3 a todas las naciones. Alemania donde Baader (muerto en 1841), G\u00fcnther y Frohschammer (muerto en 1893) segu\u00edan difundiendo sus errores, particip\u00f3 de la inspiraci\u00f3n general y produjo cierto n\u00famero de te\u00f3logos destacados como Kuhn (muerto en 1887), Berlage (muerto en 1881), Dieringer (muerto en 1876), Oswald (muerto en 1903), Knoll (muerto en 1863), Denzinger (muerto en 1883), von Sch\u00e4zler (muerto en 1880), Bernard Jungmann (muerto en 1895), Heinrich (muerto en 1891) y otros. Pero el m\u00e1ximo te\u00f3logo de Alemania en esta \u00e9poca fue Joseph Scheeben (muerto en 1888), un hombre de notable talento para la especulaci\u00f3n. En medio de este despertar universal se celebr\u00f3 el Concilio Vaticano (1870) y se public\u00f3 la Enc\u00edclica del Papa Le\u00f3n XIII sobre el valor de la filosof\u00eda y teolog\u00eda escol\u00e1stica, especialmente la tomista (1879). Ambos acontecimientos se convirtieron en hitos de la historia de la teolog\u00eda dogm\u00e1tica. Se despleg\u00f3 una en\u00e9rgica actividad en todas las ramas de la ciencia sagrada y a\u00fan se mantiene. Incluso aunque, teniendo en cuenta las necesidades de la \u00e9poca y la situaci\u00f3n hostil, los te\u00f3logos cultivan m\u00e1s asiduamente los estudios hist\u00f3ricos, tales como la historia de la Iglesia, la arqueolog\u00eda cristiana, la historia del dogma y la historia de la religi\u00f3n, aun as\u00ed no faltan signos de que, al lado de la teolog\u00eda positiva, el Escolasticismo tambi\u00e9n entra en una nueva era de progreso. La Historia muestra que tras los grandes concilios ecum\u00e9nicos siguen periodos de progreso en la teolog\u00eda. Tras el primer Concilio de Nicea (325) vino el gran periodo de los Padres; despu\u00e9s del 4\u00ba Concilio de Letr\u00e1n (1215) la maravillosa \u00e9poca del Escolasticismo maduro; y despu\u00e9s del Concilio de Trento (1545-63) la actividad del Escolasticismo tard\u00edo. No es demasiado esperar que el Concilio Vaticano que ha sido aplazado indefinidamente despu\u00e9s de algunas sesiones generales, ser\u00e1 seguido por un periodo similar de progreso y esplendor.\n<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se ha escrito a\u00fan  una historia cr\u00edtica del dogma cat\u00f3lico. En general cf. LAFOR\u00caT, Coup d&#8217; oeil sur l&#8217;histoire de la Th\u00e9ologie dogmatique (Lovalna, 1851). Se da un amplio material en: POSSEVIN, Apparatus sacer (3 vols., Venecia, 1603-06); DU PIN, Nouvelle Biblioth\u00e9que des auteurs eccl\u00e9siastiques (11 vols., Par\u00eds, 1686-1714); OUDIN, Commentarius de scriptoribus ecclesiasticus (3 vols., Leipzig, 1722); CAVE, Scriptorum ecclesiasticorum historia literaria (2\u00aa ed., Oxford, 1740-43); FABRlCIUS, Bibliotheca latina medioe et infimoe oetatis (5 vols., Hamburgo, 1734&#8211;); CEILLIER, Histoire g\u00e9n\u00e9rale des Auteurs sacr\u00e9s et eccl\u00e9siastiques (2\u00aa ed., 19 vols., Par\u00eds, 1858-70); SMITH AND WACE, Dict. Christ. Biog., MICHAUD, Biographie universelle ancienne et moderne (2\u00aa ed., 45 vols., Par\u00eds, 1842-65); WERNER, Geschichte der apologetischen und polemischen Literatur der christl. Religion (5 vols., Schaffhausen, 1861&#8211;); CAPOZZA, Sulla Filosofia dei Padri e Dottori della Chiesa e in ispecialita di San Tommaso (N\u00e1poles, 1868); WILLMANN, Geschichte des Idealismus (2\u00aa ed., 3 vols., Brunswick, 1908). Una valiosa obra de referencia es HURTER, Nomenclator. Con respecto a los diversos pa\u00edses cf. TANNER, Bibliotheca Brittanico-Hibernica seu de scriptoribus, qui in Anglia, Scotia et Hibernia ad soec. xviii initium floruerunt (Londres, 1748); Dict. Nat. Biog. Los MAURISTAS publicaron: Histoire litt\u00e9raire de la France (12 vols., Par\u00eds, 1733-63), que fue continuada por el  INSTITUT DE FRANCE (20 Vols., Par\u00eds, 1814-1906); MAZZUCHELLI, Gli scrittori d&#8217;ltalia (2 vols., Brescia, 1753-63); TIRABOSCHI, Storia della Letteratura italiana (13 vols., M\u00f3dena, 1771-82); KRUMBACHER, Geschichte der byzantinischen Literatur (2\u00aa ed., Munich, 1897); WRIGHT, A Short History of Syriac Literature (Londres, 1894); CHABOT, Corpus scriptorum Christianorum orientalium (Par\u00eds, 1903&#8211;). Respecto a las diversas \u00f3rdenes religiosas cf. ZIEGEL-BAUER, Historia rei literarioe Ordinis S. Benedicti (4 vols., Augsburgo, 1754); TASSIN, Histoire litt\u00e9raire de la Congr\u00e9gation de Saint-Maure (Bruselas, 1770); WADDING, Scriptores Ordinis Minorum (2\u00aa ed., 2 vols., Roma, 1805); DE MARTIGNY, La Scolastique et les traditions franciscaines (Par\u00eds, 1888); FELDER, Geschichte der wissenschaftlichen Studien im Franziskanerorden (Freiburg, 1904); QU\u00c9TIF ECHARD, Scriptores Ordinis Proedicatorum (2 vols., Par\u00eds, 1719-21); REICHERT, Monumenta Ordinis Fratrum Proedicatorum historica (Roma, 1896&#8211;); DE VILLIERS, Bibliotheca, Carmelitana notis criticis et dissertationibus illustrata (2 vols., Orl\u00e9ans, 1752); DE VISCH, Bibliotheca scriptorum Ordinis Cisterciensis (2\u00aa ed., Colm, 1656); GOOVAERTS, Dictionnaire biobibliographique des \u00e9crivains, artistes et savants de Ordre de Pr\u00e9montr\u00e9 (2 vols., Bruselas, 1899-1907); WINTER, Die Pr\u00e4monstratenser des 12. Jahrhunderts (Berl\u00edn, 1865); OSSINGER, Bibliotheca Augustiniana historica, critica et chronologica (Ingolstadt, 1768); SOUTHWELL, Bibliotheca scriptorum Societatis Jesu (Roma, 1676); SOMMERVOGEL, Biblioth\u00e8que de la Compagnie de J\u00e9sus (9 vols., Bruselas y Par\u00eds, 1890-1900), Las historias del dogma de SCHWANE, HARNACK, TIXERONT, etc., pueden consultarse tambi\u00e9n con provecho.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a la literatura espec\u00edfica del Periodo Patr\u00edstico, cf. EHRHARD, Die altchristliche Literatur u. ihre Erforschung seit 1880 (2 vols., 1894-1900); DONALDSON, A Critical History of Christian Literature and Doctrine from the Death of the Apostles to the Nicene Council (3 vols., Londres, 1865-66); RICHARDSON, The Antenicene Fathers. A Bibliographical Synopsis (Buffalo, 1887); CRUTTWELL, A Literary History of Early Christianity (2 vols., Londres, 1893); SCHOENEMANN, Bibliotheca historico-litteraria Patrum latinorum a Tertulliano usque ad Gregorium M. et Isidorum Hispalensem (2 vols., Leipzig, 1792-94); HARNACK, Geschichte der altchristlichen Literatur bis Eusebius (3 vols., Leipzig, 1893-1904); M\u00d6HLER, Patrologie (Ratisbona, 1840); MIGNE-SEVESTRE, Dictionnaire de Patrologie (4 vols., Par\u00eds, 1851-55); NIRSCHL, Lehrbuch der Patrologie u. Patristik (3 vols., Maguncia, 1881-85); ALZOG, Grundriss der Patrologie (4\u00aa ed., Freiburg, 1888); FESSLER-JUNGMANN, Institutiones Patrologioe (2 vols., Innsbruck, 1890-1896); BARDENHEWER, Geschichte der altkirchlichen Literatur, I-II (Freiburg, 1902-3): IDEM, Patrologie (3\u00aaed., Freiburg, 1910); RAUSCHEN, Grundriss der Patrologie (3\u00aa ed., Freiburg, 1910); ST\u00d6KL, Geschichte der christl. Philosophie zur Zeit der Kirchenv\u00e4ter (Maguncia, 1891). De garn importancia son tambi\u00e9n: A. HARNACK U. C. SCHMIDT, Texte u. Untersuchungen zur Geschichte der altchristl. Literatur (Leipzlg, 1882&#8211;); ROBINSON, Texts and Studies (Cambridge, 1891&#8211;); HEMMER-LEJAY, Textes et Documents (Par\u00eds, 1904&#8211;).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a la Edad Media, cf. especialmente SCHEEBEN, Dogmatik, I (Freiburg, 1873) 423 y ss..; GRABMANN, Geschichte der scholastichen Methode, I, II (Freiburg, 1909-11); IDEM en BUCHBERGER, Kirchliches Handlexikon, s.v. Scholastik; SIGHARDT, Albertus Magnus, sein Leben u. seine Werke (Ratisbona, 1857); WERNER, Der hl. Thomas von Aquin (3 vols., Ratisbona, 1858&#8211;); BACH, Die Dogmengeschichte des Mittelalters vom christologischen Standpunkt (2 vols., Viena, 1873-75); SIMLER, Des sommes de th\u00e9ologie (Par\u00eds, 1871). Respecto a las universidades cf. BUL\u00c6US, Historia Universitatis Parisiensis (Par\u00eds, 1665-73); DENIFLE, Die Universit\u00e4ten des Mittelalters, I (Berl\u00edn, 1885); DENIFLE AND CHATELAIN, Chartularium Universitatis Parisiensis (4 vols., Par\u00eds, 1889-97); RASHDALL, The Univerities of Europe in the Middle Ages (Oxford, 1895); FERET, La Facult\u00e9 de Th\u00e9ologie de Paris et ses Docteurs les plus c\u00e9l\u00e8bres, I: Moyen-\u00e2ge (4 vols., Par\u00eds. 1894-97); ROBERT, Les \u00e9coles et l&#8217;enseignement de la Th\u00e9ologie pendant la premi\u00e8re moiti\u00e9 du XII si\u00e8cle (Par\u00eds, 1909); MICHAEL, Geschichte des deutschen Volkes vom 3. Jahrh. bis zum Ausgang des Mittelalters, II, III (Freiburg, 1899-1903); EBERT, Allgemeine, Geschichte der Literatur des Mittelalters im Abendlande (3 vols., Leipzig, 1874-87). Respecto a la filosof\u00eda escol\u00e1stica, cf. HAUR\u00c9AU, Histoire de la Philosophie scolastique (3 vols., Par\u00eds. 1872); DE WULF, History of Medieval Philosophy, tr. COFFEY (Londres, 1909); ST\u00d6CKL, Geschichte der Philosophie des Mittelalters (3 vols., Maguncia, 1864-66); B\u00c4UMKER en Die Kultur der Gegenwart by HINNEBERG, I (Leipzig, 1909), 5; DENIFLE AND EHRLE, Archiv f\u00fcr Literatur- u. Kirchengeschichte (7 vols., Berl\u00edn y Freiburg, 1885-1900); B\u00c4UMKER AND VON HERTLING, Beitr\u00e4ge zur Philosophie des Mittelalters (M\u00fcnster, 1891&#8211;). Sobre el misticismo cf. PREGER, Geschichte der deutschen Mystik im Mittelalter (3 vols., Leipzig, 1874-93); LANGENBERG, Quellen u. Forschungen zur Geschichte der deutschen Mystik (Leipzig, 1904); RIBET, La Mystique divine (4 vols., Par\u00eds, 1895&#8211;); DELACROIX, Etudes d&#8217;histoire et de psychologie du Mysticisme (Par\u00eds, 1908).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la \u00e9poca moderna cf. GILLOW, Bibl. Dict. Eng. Cath.; FERET, La Facult\u00e9 de Th\u00e9ologie de Paris et ses Docteurs les plus c\u00e9l\u00e8bres: II, Epoque moderne (3 vols., Par\u00eds, 1900-04); LAEMMER, Vortridentinische Theologen des Reformationszeitalters (Berl\u00edn, 1858); WERNER, Franz Suarez u. die Scholastik der letzten Jahrhunderte (2 vols., Ratisbona, 1860); IDEM, Geschichte der Theologie in Deutschland seit dem Trienter Konzil bis zur Gegenwart (2\u00aaed., Ratisbona, 1889); para la \u00e9poca de la \u00abIlustraci\u00f3n\u00bb en particular, cf. R\u00d6SCH, Das religi\u00f6se Leben in Hohenzollern unter dem Einfluss des Wessenbergianismus (Freiburg, 1908); IDEM, Ein neuer Historiker der Aufkl\u00e4rung (Freiburg, 1910); contra \u00e9l, MERKLE, Die katholische Beurteilung des Aufkl\u00e4rungszeitalters (W\u00fcrzburg, 1909); IDEM, Die kirchliche Aufkl\u00e4rung im katholischen Deutschland (W\u00fcrzburg, 1910); S\u00c4GM\u00dcLLER, Wissenschaft u. Glaube in der kirchlichen Aufkl\u00e4rung (T\u00fcbingen, 1910); IDEM, Unwissenschaftlichkeit u. Unglaube in der kirchlichen Aufkl\u00e4rung (T\u00fcbingen, 1911); HETTINGER, Thomas von Aquin u. die europ\u00e4ische Civilisation (W\u00fcrzburg, 1880); WEHOFER, Die geistige Bewegung im Anschluss an die Thomas-Enzyklika Leo&#8217;s XIII (1897); DE GROOT, Leo XIII u. der hl. Thomas (1897); BELLAMY, La Th\u00e9ologie catholique au XIX si\u00e8cle (Par\u00eds, 1904).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Pohle, Joseph. \u00abHistory of Dogmatic Theology.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/14588a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El imponente edificio de la teolog\u00eda cat\u00f3lica no se ha erigido por naciones y hombres individuales, sino m\u00e1s bien por los esfuerzos combinados de todas las naciones y te\u00f3logos de todos los siglos. Nada puede estar m\u00e1s en desacuerdo con el car\u00e1cter esencial de la teolog\u00eda que un esfuerzo por imponerle el sello del nacionalismo: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-la-teologia-dogmatica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHISTORIA DE LA TEOLOGIA DOGMATICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24421","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24421","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24421"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24421\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24421"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24421"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24421"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}