{"id":24433,"date":"2016-02-05T16:36:32","date_gmt":"2016-02-05T21:36:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santo-domingo-de-guzman\/"},"modified":"2016-02-05T16:36:32","modified_gmt":"2016-02-05T21:36:32","slug":"santo-domingo-de-guzman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santo-domingo-de-guzman\/","title":{"rendered":"SANTO DOMINGO DE GUZMAN"},"content":{"rendered":"<p>\n  Fundador de la Orden de Predicadores, corrientemente conocida como Orden Dominicana o de los Dominicos. Naci\u00f3 en 1170 en Caleruega (provincia de Burgos, en Castilla la Vieja, Espa\u00f1a) y muri\u00f3 el 6 de agosto de 1221. Fueron sus padres F\u00e9lix de Guzm\u00e1n y Juana de Aza de la nobleza castellana, si bien ninguno de ellos probablemente estuviera relacionado con la dinast\u00eda reinante en Castilla, como alguno de sus bi\u00f3grafos ha se\u00f1alado. De F\u00e9lix Guzm\u00e1n poco se sabe, salvo que fue en todos los sentidos digna cabeza de una familia de santos. La nobleza de sangre de Juana de Aza se a\u00f1ad\u00eda a la nobleza de alma y la hicieron tan merecedora de la veneraci\u00f3n popular que fue solemnemente beatificada en 1828 por Le\u00f3n XII. El ejemplo de tales padres no dej\u00f3 de tener efecto en sus hijos. No s\u00f3lo en Santo Domingo, sino tambi\u00e9n en sus hermanos, Antonio y Man\u00e9s, que se distinguieron por su extraordinaria santidad. Antonio, el mayor, fue sacerdote secular y tras haber distribu\u00eddo su patrimonio entre los pobres entr\u00f3 en un hospital en el que emple\u00f3 su vida en el cuidados de los enfermos. Man\u00e9s sigui\u00f3 los pasos de Domingo y fue fraile predicador y fue beatificado por Gregorio XVI.<br \/>\n  El nacimiento e infancia del santo estuvieron marcados por muchas maravillas que extendieron su heroica santidad y por grandes acontecimientos en el campo de la religi\u00f3n. Entre los siete y los catorce a\u00f1os curs\u00f3 estudios elementales bajo la tutela de su t\u00edo materno, el arcipreste de Gumiel de Aza, no demasiado alejada de Caleruega. En 1184 Santo Domingo entr\u00f3 en la Universidad de Palencia.  Azulejo de Santo Domingo Permaneci\u00f3 en ella diez a\u00f1os realizando sus estudios con tal ardor y eficiencia que a lo largo de la ef\u00edmera existencia de esa universidad atrajo la atenci\u00f3n de los escolares en la medida que un estudiante pod\u00eda hacerlo. En medio de la frivolidad y disipaci\u00f3n de una ciudad universitaria la vida del futuro santo se caracteriz\u00f3 por la seriedad de miras y una austeridad de costumbres que le marcaban como uno de aqu\u00e9llos de los que pod\u00edan esperarse grandes cosas en el futuro.   Mas mostr\u00f3 en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n que bajo su austero exterior ten\u00eda un coraz\u00f3n sensible como el de una mujer. En una ocasi\u00f3n vendi\u00f3 sus libros, anotados por su propia mano, para remediar el hambre de un pobre de Palencia. Su bi\u00f3grafo y contempor\u00e1neo Bartolom\u00e9 de Trento narra que por dos veces trat\u00f3 de venderse como esclavo para redimir cautivos de los moros. Tales hechos son dignos de menci\u00f3n visto el car\u00e1cter c\u00ednico y venenoso que algunos bi\u00f3grafos no cat\u00f3licos han tratado de atribuir a uno de los hombres m\u00e1s caritativos que ha existido. En lo que se refiere a la fecha de su ordenaci\u00f3n sus bi\u00f3grafos guardan silencio; ni hay ning\u00fan dato que permita deducirla con alguna exactitud. De conformidad con la deposici\u00f3n del Hermano Esteban, Prior Provincial de Lombard\u00eda en el proceso de canonizaci\u00f3n, Domingo todav\u00eda estudiaba en Palencia cuando Don Mart\u00edn de Baz\u00e1n, obispo de Osma, le eligi\u00f3 para el cap\u00edtulo de su catedral, para asistirle en su reforma. El obispo se percat\u00f3 de la importancia para sus planes de reforma de tener continuamente ante sus can\u00f3nigos de alguien con una vida tan santa como la de Domingo. No se enga\u00f1\u00f3 el obispo en el resultado. En reconocimiento a su participaci\u00f3n en la conversi\u00f3n de los miembros en can\u00f3nigos regulares, Domingo fue nombrado subprior del reformado cap\u00edtulo. Al acceso de Don Diego de Acevedo al obispado de Osma, Domingo se convirti\u00f3 en el superior del Cap\u00edtulo, con el t\u00edtulo de prior. Como can\u00f3nigo de Osma invirti\u00f3 nueve a\u00f1os de su vida, oculto en Dios y extasiado en la contemplaci\u00f3n. Rara vez traspasaba los confines de la casa capitular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1203 Alfonso IX de Castilla encarg\u00f3 al Obispo de Osma la misi\u00f3n de pedir al Se\u00f1or de las Marcas, presumiblemente un pr\u00edncipe dan\u00e9s, la mano de la hija de \u00e9ste para su hijo Fernando. Como acompa\u00f1ante en esta embajada, Don Diego eligi\u00f3 a Santo Domingo. Al atravesar Tolosa en el curso de su misi\u00f3n contemplaron con asombro y pesar la ruina espiritual causada por la herej\u00eda Albigense. La contemplaci\u00f3n de este panorama suscit\u00f3 en Domingo la idea de fundar una orden con el objetivo de combatir la herej\u00eda y extender la luz del Evangelio por la predicaci\u00f3n hasta los confines del mundo conocido. Concluida satisfactoriamente su misi\u00f3n, Diego y Domingo, acompa\u00f1ados de un espl\u00e9ndido s\u00e9quito, fueron encargados de una nueva embajada, para escoltar a la princesa a Castilla. Esta misi\u00f3n tuvo un repentino final por la muerte de la joven en cuesti\u00f3n. Los dos eclesi\u00e1sticos quedaron en libertad de desplazarse a donde quisieran. Decidieron ir a Roma, adonde llegaron a fines de 1204. El objetivo del viaje era que Diego pudiera renunciar a su obispado para dedicarse a la conversi\u00f3n de los incr\u00e9dulos en tierras lejanas. Inocencio III rehus\u00f3 su aprobaci\u00f3n a tal prop\u00f3sito. En su lugar envi\u00f3 al obispo y su acompa\u00f1ante al Languedoc, para que unieran sus fuerzas a los Cistercienses, a los que hab\u00eda encomendado la cruzada contra los Albigenses. El panorama con el que se encontraron al llegar al Languedoc era desalentador. Los Cistercienses, por su modo universal de vida, hab\u00edan avanzado poco o nada contra los Albigenses. Hab\u00edan acometido la tarea con considerable aparato, brillante acompa\u00f1amiento y bien dotados de comodidades. A tal despliegue de mundanidad los dirigentes her\u00e9ticos opon\u00edan un r\u00edgido ascetismo que provocaba la admiraci\u00f3n y el respeto de sus seguidores. Diego y Domingo se percataron r\u00e1pidamente de que el fallo del apostolado cisterciense se deb\u00eda a los h\u00e1bitos indulgentes de los monjes y se convencieron de que deb\u00edan adoptar un modo de vida m\u00e1s austero. El resultado fue un gran incremento del n\u00famero de conversos. Las discusiones teol\u00f3gicas desempe\u00f1aban un prominente papel en la propaganda de los herejes. Domingo y su compa\u00f1ero no tardaron en enfrentarse a sus adversarios en esta clase de exposiciones teol\u00f3gicas. Siempre que surg\u00eda la ocasi\u00f3n aceptaban librar la batalla. El concienzudo entrenamiento que el santo hab\u00eda recibido en Palencia se revel\u00f3 de inestimable valor en sus encuentros con los herejes. Incapaces de refutar sus argumentos o de contrarrestar la influencia de su predicaci\u00f3n, volcaron su odio sobre \u00e9l por medio de insultos y amenazas de violencias f\u00edsicas. Fijado en Prouille su cuartel general, trabaj\u00f3 por turnos en Fanjeaux, Montpellier, Servian, Beziers y Carcasona. Pronto en su apostolado en Prouille el santo cay\u00f3 en la cuenta de la necesidad de proteger a las mujeres de la comarca del influjo de los herejes. Muchas de ellas eran ya Albigenses y eran sus m\u00e1s activas propagandistas. Estas mujeres erig\u00edan conventos a los que los hijos de la nobleza cat\u00f3lica eran frecuentemente enviados para buscar algo m\u00e1s que una educaci\u00f3n y, de hecho, si es que no a prop\u00f3sito, quedaban contaminados por el esp\u00edritu de la herej\u00eda. Tambi\u00e9n era preciso que las mujeres convertidas de la herej\u00eda fuesen salvaguardadas de la maligna influencia de sus propios hogares. Para cubrir tales deficiencias, Santo Domingo, con autorizaci\u00f3n de Foulques, obispo de Tolosa, estableci\u00f3 en 1206 un convento en Prouille. A esta comunidad, despu\u00e9s de la de San Sixto, en Roma, le dio regla y constituciones que desde entonces siempre han guiado a las monjas de la Segunda Orden de Santo Domingo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o 1206 abre una nueva etapa en la memorable vida del fundador. El 15 de enero de ese a\u00f1o uno de los legados cistercienses, Pedro de Castelnau fue asesinado. Tal abominable crimen precipit\u00f3 la cruzada dirigida por Sim\u00f3n de Montfort que redujo temporalmente a los herejes. Santo Domingo particip\u00f3 en las agitadas escenas que siguieron, mas siempre desde la clemencia y esgrimiendo las armas del esp\u00edritu, en tanto que otros sembraban la muerte y desolaci\u00f3n con la espada. Algunos historiadores aseguran que, durante el saqueo de Bezier, Domingo apareci\u00f3 en las calles de la ciudad, con una cruz en la mano e intercediendo por las vidas de las mujeres, de los ni\u00f1os, de los ancianos y de los enfermos. Sin embargo esto se basa en documentos que Touron considera ap\u00f3crifos. Los testimonios de otros historiadores de mayor garant\u00eda tienden a demostrar que el santo ni estaba en la ciudad ni en sus proximidades, cuando se produjo el saqueo de Bezier por los cruzados. Nosotros le encontramos durante este per\u00edodo tras el ej\u00e9rcito cat\u00f3lico, revitalizando la religi\u00f3n y reconciliando a los herejes en las ciudades que hab\u00edan capitulado o hab\u00edan sido conquistadas por el ej\u00e9rcito victorioso de Montfort. Probablemente el 1 de septiembre de 1209 fue cuando Santo Domingo conoci\u00f3 a Sim\u00f3n de Montfort con el que trab\u00f3 una \u00edntima amistad que dur\u00f3 hasta la muerte del bravo cruzado ante los muros de Tolosa (25 de junio de 1218). Le encontramos junto a Montfort en el asedio de Lavaur en 1211 y, de nuevo, en 1212 en la toma de La Penne de Ajen. A fines de 1212 estaba en Pamier trabajando por invitaci\u00f3n de Montfort en la restauraci\u00f3n de la religi\u00f3n y la moralidad. Finalmente y justamente antes de la batalla de Muret (12 de septiembre de 1213) encontramos de nuevo al santo en el consejo previo al combate. Durante la marcha del conflicto se arrodilla ante el altar de la iglesia de Santiago orando por la victoria de las armas cat\u00f3licas. Tan notable fue el triunfo de los cruzados en Muret que Sim\u00f3n de Montfort lo consider\u00f3 completamente milagroso y piadosamente lo atribu\u00eda a las oraciones de Santo Domingo. En acci\u00f3n de gracias por esta decisiva victoria el cruzado erigi\u00f3 una capilla en la iglesia de Santiago dedicada seg\u00fan se dice a Nuestra Se\u00f1ora del Rosario. Seg\u00fan esto, la devoci\u00f3n del Rosario, tradicionalmente atribuida a una revelaci\u00f3n a Santo Domingo estaba generalizada en esa \u00e9poca. A este tiempo tambi\u00e9n se atribuye la fundaci\u00f3n de la Inquisici\u00f3n por Santo Domingo y se le se\u00f1ala como primer Inquisidor. Como estas muy controvertidas cuestiones recibir\u00e1n atenci\u00f3n especial en otra parte de esta obra, bastar\u00e1 para nuestro objetivo presente hacer notar que la Inquisici\u00f3n ya funcionaba en 1198, siete a\u00f1os antes de que el santo tomara parte en el apostolado del Languedoc, cuando era a\u00fan un oscuro can\u00f3nigo regular de Osma. Si estuvo en cierta ocasi\u00f3n involucrado en los procesos de la Inquisici\u00f3n, fue en su calidad de te\u00f3logo para informar de la ortodoxia del acusado. Sobre la influencia que pudo haber ejercido sobre los jueces de esta tan malignizada instituci\u00f3n hay que decir que la emple\u00f3 siempre a favor de la clemencia y de la paciencia, como acredita el cl\u00e1sico caso de Ponce Roger.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante este tiempo el santo incrementaba su fama de heroica santidad, de celo apost\u00f3lico y le originaba una profunda ense\u00f1anza el ser visto posteriormente como candidato al episcopado. Se hicieron tres intentos en este sentido. En 1212 el cap\u00edtulo de Bezier le eligi\u00f3 para que se convirtiera en su obispo. De nuevo los can\u00f3nigos de Saint Lizier desearon que fuera el sucesor de Garc\u00edas del Orte como Obispo de Comminges. Finalmente, en 1215 el propio Garc\u00edas del Orte, que hab\u00eda sido trasladado desde Comminges a Auch, trat\u00f3 de que aceptara convertirse en Obispo de Navarra. Mas Santo Domingo rechaz\u00f3 tajantemente todo honor episcopal, diciendo que, si aceptara el episcopado esa misma noche emprender\u00eda el vuelo, sin llevar consigo m\u00e1s que a su plana mayor. Desde Muret, Domingo regres\u00f3 a Carcasona, donde reanud\u00f3 su predicaci\u00f3n con inigualable \u00e9xito. No retorn\u00f3 a Tolosa hasta 1214. En este intervalo el influjo de su predicaci\u00f3n y la santidad eminente de su vida hab\u00edan convocado a su alrededor una partida de devotos y entusiastas disc\u00edpulos que le segu\u00edan por dondequiera que les llevara. Santo Domingo no hab\u00eda olvidado en ning\u00fan momento su prop\u00f3sito, hecho once a\u00f1os atr\u00e1s, de fundar una orden religiosa para combatir la herej\u00eda y propagar la verdad religiosa. La \u00e9poca parec\u00eda ahora propicia para la realizaci\u00f3n de ese proyecto. Con la aprobaci\u00f3n del Obispo de Tolosa, Foulques, comenz\u00f3 a organizar el peque\u00f1o equipo de seguidores. Para que Domingo y sus compa\u00f1eros pudieran disponer de una fuente de ingresos fija, Foulques le hizo capell\u00e1n de Fanjeaux y en julio de 1215 estableci\u00f3 can\u00f3nicamente la comunidad como congregaci\u00f3n religiosa de su di\u00f3cesis, cuya misi\u00f3n era la propagaci\u00f3n de la doctrina verdadera y la recta moral, as\u00ed como la extirpaci\u00f3n de la herej\u00eda. En este mismo a\u00f1o, Pedro Seilan, acaudalado ciudadano de Tolosa que se hab\u00eda puesto bajo la direcci\u00f3n de Santo Domingo puso su propia y c\u00f3moda residencia a la disposici\u00f3n de \u00e9ste. De este modo el 25 de abril de 1215 se fund\u00f3 el primer convento de la Orden de Predicadores. Ellos, empero, residieron all\u00ed un solo a\u00f1o, pues Foulques los estableci\u00f3 en la iglesia de San Romano. Aunque esta reducida comunidad hab\u00eda probado ampliamente la necesidad de su misi\u00f3n y la eficiencia de su servicio a la Iglesia, estaba todav\u00eda lejos de cumplir totalmente las aspiraciones de su fundador. A lo sumo no era sino una congregaci\u00f3n diocesana y Santo Domingo so\u00f1aba con una orden universal que pudiera ejercer su apostolado hasta los confines de la Tierra. Mas lo que el santo ignoraba era que los acontecimientos iban a favorecer el logro de sus deseos. Se hab\u00eda reunido en noviembre de 1215 un concilio ecum\u00e9nico en Roma para \u00abdeliberar sobre la mejora de las costumbres, la extinci\u00f3n de la herej\u00eda y el refuerzo de la fe\u00bb. Era precisamente la misi\u00f3n que Santo Domingo hab\u00eda pensado para su Orden. Con el Obispo de Tolosa estuvo presente en las deliberaciones conciliares. Desde la sesi\u00f3n inicial pareci\u00f3 que los acontecimientos conspiraban para que sus planes se hicieran realidad. El concilio reprochaba amargamente a los obispos su descuido de la predicaci\u00f3n. El canon X exig\u00eda la delegaci\u00f3n en hombres capaces de predicar la palabra de Dios al pueblo. En estas circunstancias parec\u00eda razonable que la petici\u00f3n de Domingo de la confirmaci\u00f3n de una orden que cumpliera el mandato ser\u00eda felizmente satisfecha. Pero, en tanto que el Concilio esperaba con ansiedad la ejecuci\u00f3n de tales reformas, se opon\u00eda simult\u00e1neamente a la creaci\u00f3n de nuevas \u00f3rdenes religiosas y hab\u00eda legislado sobre esto en t\u00e9rminos claros. Por otra parte la predicaci\u00f3n siempre se hab\u00eda considerado como funci\u00f3n primaria del episcopado. Otorgar este oficio a un desconocido e inexperto cuerpo de sacerdotes parec\u00eda demasiado original y audaz a los conservadores prelados que interven\u00edan en las deliberaciones conciliares. Por consiguiente no pudo coger por sorpresa a Santo Domingo el rechazo a la aprobaci\u00f3n de su joven instituci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al volver al Languedoc, a la clausura del Concilio, reuni\u00f3 el fundador a su reducido equipo de seguidores y les inform\u00f3 del deseo del Concilio de que no se aprobara ninguna nueva regla para \u00f3rdenes religiosas. Por tanto adoptaron la antigua regla de San Agust\u00edn, que, por su generalidad, se prestaba a adaptarse a cualquier forma que desearan darle. Hecho esto, Santo Domingo compareci\u00f3 nuevamente ante el Papa en agosto de 1216 para solicitarle otra vez la confirmaci\u00f3n de su orden. Esta vez fue recibido m\u00e1s favorablemente y el 22 de diciembre de 1216 apareci\u00f3 la Bula de confirmaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santo Domingo emple\u00f3 la siguiente Cuaresma para predicar en varias iglesias de Roma y ante el Papa y la Corte Pontificia. En este tiempo recibi\u00f3 el oficio de Maestro del Palacio Pontificio, m\u00e1s com\u00fanmente llamado Te\u00f3logo. Este oficio ha sido mantenido ininterrumpidamente por miembros de la Orden, desde la \u00e9poca del fundador a la presente. El 15 de agosto de 1217 convoc\u00f3 en Prouille a la congregaci\u00f3n para deliberar sobre los asuntos de la Orden. Hab\u00eda decidido sobre el heroico plan de dispersar a su reducido grupo de diecisiete seguidores no formados por toda Europa. Los resultados demostraron la sabidur\u00eda de esta decisi\u00f3n que, desde el punto de vista de la prudencia humana, parec\u00eda suicida. Para facilitar el crecimiento de la Orden, Honorio III el 11 de febrero de 1218 envi\u00f3 una Bula a todos los arzobispos, obispos, abades y priores requiriendo su favor en pro de la Orden de Predicadores. Por otra Bula de 3 de diciembre de 1218, Honorio III otorgaba la iglesia de San Sixto en Roma a la Orden. Aqu\u00ed, entre las tumbas de la V\u00eda Apia, se fund\u00f3 el primer monasterio de la Orden en Roma. Poco despu\u00e9s de tomar posesi\u00f3n de San Sixto y por invitaci\u00f3n de Honorio, Santo Domingo tom\u00f3 sobre s\u00ed la no f\u00e1cil tarea de restablecer la pr\u00edstina observancia de la vida religiosa de las varias comunidades romanas de religiosas. En relativamente poco tiempo la tarea estaba concluida, con gran satisfacci\u00f3n del Papa. Su propia carrera en la Universidad de Palencia y la experiencia pr\u00e1ctica en sus encuentros con los Albigenses, as\u00ed como su sagaz apreciaci\u00f3n de las necesidades de la \u00e9poca, convencieron al santo de que, para asegurar la m\u00e1xima eficiencia del apostolado, sus disc\u00edpulos tendr\u00edan que recibir la mejor formaci\u00f3n posible. Por tal raz\u00f3n, al dispersar la hermandad en Prouille, envi\u00f3 a Mateo de Francia con dos compa\u00f1eros m\u00e1s a Par\u00eds. En los alrededores de la universidad se cre\u00f3 una fundaci\u00f3n, de la que los frailes tomaron posesi\u00f3n en octubre de 1217. Mateo de Francia fue nombrado superior y Miguel de Fabra encargado de estudios con el t\u00edtulo de Lector. El 6 de agosto del siguiente a\u00f1o Juan de Barastre, de\u00e1n de San Quint\u00edn y profesor de teolog\u00eda, don\u00f3 a la comunidad el hospital de Santiago que hab\u00eda construido para su propio uso. Tras la fundaci\u00f3n en la Universidad de Par\u00eds, la siguiente decisi\u00f3n de Santo Domingo fue establecer otra en la Universidad de Bolonia. Beltr\u00e1n de Garrigua, procedente de Par\u00eds, y Juan de Navarra, de Roma, con cartas del Papa Honorio, establecieron la deseada fundaci\u00f3n. La iglesia de Santa Mar\u00eda de la Mascarella fue puesta a su disposici\u00f3n a su llegada a Bolonia. Tan r\u00e1pidamente creci\u00f3 la comunidad romana de San Sixto que se hizo urgente la necesidad de m\u00e1s espacio. Honorio, que parec\u00eda encantado de cubrir todas las necesidades de la Orden y empleaba todo su poder en ayudarla, cubri\u00f3 esta necesidad urgente con la donaci\u00f3n de la bas\u00edlica de Santa Sabina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A finales de 1218, tras haber designado a Reginaldo de Orle\u00e1ns como vicario en Italia, el santo junto con varios miembros de la Orden se dirigi\u00f3 a Espa\u00f1a. En este viaje visit\u00f3 Bolonia, Prouille, Tolosa y Fanjeaux. Desde Prouille fueron enviados dos hermanos a fundar un convento en Lyon. Llegaron a Segovia justamente antes de Navidad. En febrero del siguiente a\u00f1o fund\u00f3 el primer convento de la Orden en Espa\u00f1a. Bajando hacia el Sur fund\u00f3 un convento femenino en Madrid, semejante al de Prouille. Es bastante probable que personalmente presidiera la erecci\u00f3n de un convento en conexi\u00f3n con su alma mater, la Universidad de Palencia. Por invitaci\u00f3n del Obispo de Barcelona se estableci\u00f3 una casa de la Orden en esa ciudad. De nuevo dirigi\u00f3 sus pasos a Roma, cruz\u00f3 los Pirineos y visit\u00f3 las fundaciones de Tolosa y Par\u00eds. Durante su estancia en este \u00faltimo lugar promovi\u00f3 la erecci\u00f3n de nuevas casas en Limoges, Metz, Reims, Poitiers y Orle\u00e1ns, convertidas muy pronto en centros de actividad dominicana. Desde Par\u00eds se dirigi\u00f3 a Italia y lleg\u00f3 a Bolonia en julio de 1219. Dedic\u00f3 all\u00ed varios meses a la formaci\u00f3n religiosa de la comunidad que le esperaba all\u00ed. Despu\u00e9s y tal como hab\u00eda hecho en Prouilles, la dispers\u00f3 por Italia. Entre las fundaciones que hizo en esta ocasi\u00f3n figuran las de B\u00e9rgamo, Asti, Verona, Florencia, Brescia y Faenza. De Bolonia fue a Viterbo. Su llegada a la corte papal fue la se\u00f1al de un diluvio de nuevos favores a la Orden. Entre estas muestras de estima destacan las muchas cartas de agradecimiento que Honorio dirigi\u00f3 a todos los que ayudaron a los padres en sus fundaciones. En marzo del mismo a\u00f1o Honorio por medio de sus representantes cedi\u00f3 a la Orden la iglesia de San Eustorgio de Mil\u00e1n. Simult\u00e1neamente se autoriz\u00f3 una fundaci\u00f3n en Viterbo. A su vuelta a Roma, a fines de 1219, Domingo dirigi\u00f3 cartas a todos los conventos para anunciarles el primer Cap\u00edtulo General de la Orden, que se celebrar\u00eda en Bolonia en la siguiente festividad de Pentecost\u00e9s. Poco antes, Honorio III, por medio de un Breve especial, hab\u00eda conferido al fundador el t\u00edtulo de Maestro General, que hasta entonces hab\u00eda ostentado s\u00f3lo por consentimiento t\u00e1cito. Al inicio de las sesiones del Cap\u00edtulo, en la primavera siguiente, sobresalt\u00f3 a los asistentes al ofrecerles su renuncia como Maestro General. Ni que decir tiene que no se acept\u00f3 la renuncia y el fundador permaneci\u00f3 a la cabeza de la Orden hasta el fin de su vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco despu\u00e9s de la clausura del Cap\u00edtulo de Bolonia, Honorio III escribi\u00f3 a los abades y priores de San V\u00edctor, Sillia, Mansu, Floria, Vallombrosa y Aquila para ordenarles que varios de sus religiosos fueran destinados a comenzar una cruzada de predicaci\u00f3n, bajo la direcci\u00f3n de Santo Domingo, en Lombard\u00eda en la que la herej\u00eda adquir\u00eda alarmantes proporciones. Por una u otra raz\u00f3n estos planes del Papa nunca se llevaron a cabo. Al fallar la ayuda prometida, Domingo con un reducido equipo de los suyos se lanz\u00f3 a la batalla y, como probaron los hechos, se gast\u00f3 en un esfuerzo para devolver los herejes a la lealtad a la Iglesia. Se dice que 100.000 incr\u00e9dulos se convirtieron por la palabra y los milagros del santo. Seg\u00fan Lacordaire y otros durante esa predicaci\u00f3n en Lombard\u00eda cre\u00f3 el santo la Milicia de Jesucristo u Orden Tercera como habitualmente es llamada. Consta de hombres y mujeres que viviendo en el mundo se comprometen a proteger los derechos y propiedades de la Iglesia. Hacia el final de 1221 Santo Domingo por sexta y \u00faltima vez retorn\u00f3 a Roma. All\u00ed recibi\u00f3 nuevas y valiosas concesiones para su Orden. Entre enero y marzo de 1221 se publicaron tres Bulas consecutivas que recomendaban la Orden a todos los prelados de la Iglesia. El 30 de mayo de 1221 se hallaba una vez m\u00e1s en Bolonia para presidir el segundo Cap\u00edtulo General de la Orden. Tras su clausura parti\u00f3 para Venecia a visitar al Cardenal Ugolino al que estaba especialmente obligado por muchos y sustanciales favores. Apenas acababa de llegar a Bolonia, cuando contrajo una fatal enfermedad. Muri\u00f3 tras tres semanas de enfermedad y pruebas que soport\u00f3 con paciencia heroica. En Bula fechada en Spoleto el 13 de julio de 1234, Gregorio IX hizo su culto obligatorio en toda la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida de Santo Domingo fue infatigable al servicio de Dios. Mientras se trasladaba de un sitio a otro rezaba y predicaba casi sin interrupci\u00f3n. Sus penitencias fueron de tal naturaleza que los hermanos, cuando accidentalmente las descubr\u00edan, tem\u00edan por su vida. Aunque su caridad era inagotable, nunca permiti\u00f3 que interfiriera con el sentido del deber que gui\u00f3 todos los actos de su vida. Abominaba la herej\u00eda y trabajaba sin descanso en su extinci\u00f3n porque amaba a la verdad y a las almas de las personas con las que trababa. Nunca dej\u00f3 de distinguir entre el pecado y el pecador. No hay que maravillarse, por ende, de que este atleta de Cristo, que se hab\u00eda conquistado a s\u00ed mismo antes de reformar a los dem\u00e1s, fuese escogido m\u00e1s de una vez para demostrar p\u00fablicamente el poder de Dios. El fallo del fuego de Fanjeaux en consumir la disertaci\u00f3n que hab\u00eda esgrimido ante los herejes, y que fue lanzada por tres veces a las llamas; la vuelta a la vida de Napole\u00f3n Orsini; la aparici\u00f3n de los anales en el refectorio de San Sixto y como respuesta a sus oraciones, no son sino unos pocos de los hechos sobrenaturales con los que Dios se complugo para atestiguar la eminente santidad de Su servidor. No es de sorprender, por consiguiente, que Gregorio IX, tras haber firmado el 12 de julio de 1234 la Bula de canonizaci\u00f3n, no tuviera m\u00e1s dudas de la santidad de Santo Domingo que de la de San Pedro y San Pablo .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JOHN B. O&#8217;CONNER<br \/>\nTranscrito por Martin Wallace, O.P.<br \/>\nTraducci\u00f3n de Rafael Cervera \u00c1lvarez (Espa\u00f1a)\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fundador de la Orden de Predicadores, corrientemente conocida como Orden Dominicana o de los Dominicos. Naci\u00f3 en 1170 en Caleruega (provincia de Burgos, en Castilla la Vieja, Espa\u00f1a) y muri\u00f3 el 6 de agosto de 1221. Fueron sus padres F\u00e9lix de Guzm\u00e1n y Juana de Aza de la nobleza castellana, si bien ninguno de ellos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santo-domingo-de-guzman\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSANTO DOMINGO DE GUZMAN\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24433","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24433","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24433"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24433\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24433"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24433"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24433"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}