{"id":24438,"date":"2016-02-05T16:36:41","date_gmt":"2016-02-05T21:36:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/letra-dominical\/"},"modified":"2016-02-05T16:36:41","modified_gmt":"2016-02-05T21:36:41","slug":"letra-dominical","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/letra-dominical\/","title":{"rendered":"LETRA DOMINICAL"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">La <b>letra dominical<\/b> es un m\u00e9todo que los antiguos cron\u00f3logos adoptaron de los romanos para ayudarse a encontrar el d\u00eda de la semana correspondiente a una fecha determinada, e indirectamente para facilitar la adaptaci\u00f3n del \u00abProprium de Tempore\u00bb al \u00abProprium Sanctorum\u00bb en la construcci\u00f3n del calendario eclesi\u00e1stico para cualquier a\u00f1o.   A causa de su complicado sistema de fiestas movibles e inmobles (vea Calendario Cristiano), desde los primeros tiempos la Iglesia ha tomado sobre s\u00ed misma como una carga especial el regular la medida del tiempo.  Para garantizar la uniformidad en la observancia de las fiestas y ayunos, comenz\u00f3, incluso en la \u00e9poca patr\u00edstica, a proveer un computus, o sistema de conteo, por el que se puede acomodar la relaci\u00f3n de los a\u00f1os solares y lunares y se puede determinar la celebraci\u00f3n de la Pascua.     Naturalmente, ella adopt\u00f3 los m\u00e9todos astron\u00f3micos disponibles en ese entonces, y estos m\u00e9todos y la terminolog\u00eda perteneciente a ellos, al volverse tradicionales, se perpet\u00faan en cierta medida hasta nuestros d\u00edas en los proleg\u00f3menos del breviario y el misal, incluso despu\u00e9s de la reforma del calendario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los romanos estaban acostumbrados a dividir el a\u00f1o en nundinae, per\u00edodos de ocho d\u00edas; y en su fasti de m\u00e1rmol o calendarios, de los que quedan numerosos ejemplares, utilizaron las primeras ocho letras del alfabeto para marcar los d\u00edas que compon\u00edan cada per\u00edodo.   Cuando el per\u00edodo oriental de siete d\u00edas, o semana, se introdujo en la \u00e9poca de Augusto, se usaron las primeras siete letras del alfabeto del mismo modo para indicar los d\u00edas de esta nueva divisi\u00f3n de tiempo.   De hecho, todav\u00eda sobreviven calendarios fragmentarios sobre m\u00e1rmol en el que tanto un ciclo de ocho letras &#8212;A a H&#8212; que indican nundinae, y un ciclo de siete letras &#8212;A a G&#8212; que indican las semanas, se utilizan lado a lado (Vea \u00abCorpus Inscriptionum Latinarum \u00ab, 2da. ed., I, 220.   La misma peculiaridad ocurre en el calendario filocaliano de 356 d.C., ibid., p. 256).    Los cristianos imitaron este mecanismo, y marcaron en sus calendarios los d\u00edas del a\u00f1o a partir del 1 de enero al 31 de diciembre con un ciclo continuo recurrente de siete letras: A, B, C, D, E, F, G.   La A fue siempre se contrapon\u00eda al 1 de enero,  B al 2 de enero, C al 3 de enero y as\u00ed sucesivamente.  As\u00ed F ca\u00eda el 6 de enero, G el 7 de enero; A se repet\u00eda el 8 de enero, y tambi\u00e9n, en consecuencia, el 15, 22 y 29 de enero.   Continuando de esta manera, el 30 de enero se marcaba con una B, el 31 de enero con una C y el 1 de febrero con una D.   Suponiendo que esto se realice a trav\u00e9s de todos los d\u00edas de un a\u00f1o normal (es decir, no un a\u00f1o bisiesto), se encontrar\u00e1 que una D corresponde al 1 de marzo, G al 1 de abril, B al 1 de mayo, E al 1 de junio, G al 1 de julio, C al 1 de agosto, F al 1 de septiembre, A al 1 de octubre, D al 1 de noviembre, y P al 1 de diciembre &#8212;un resultado que Durando record\u00f3 con el siguiente d\u00edstico:\n<\/p>\n<p>Alta Domat Dominus, Gratis Beat Equa Gerentes<br \/>\nContemnit Fictos, Augebit Dona Fideli.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, como muestra un momento de reflexi\u00f3n, si el 1 de enero es domingo, todos los d\u00edas marcados con A caer\u00e1n tambi\u00e9n en domingo; si el 1 de enero es un s\u00e1bado,  el domingo ser\u00e1  el 2 de enero, que es una B, y todos los dem\u00e1s d\u00edas marcados B ser\u00e1n domingo, si el 1 de enero es un d\u00eda lunes, luego no ser\u00e1 domingo hasta el 7 de enero, una G, y todos los d\u00edas marcados por una G ser\u00e1n domingos.  Tras esta explicaci\u00f3n, la letra dominical de cualquier a\u00f1o se define como esa letra del ciclo, A, B, C, D, E, F, G, que corresponde al d\u00eda en que cae el primer domingo (y cada domingo siguiente).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente, sin embargo, que cuando hay a\u00f1o bisiesto, surge una complicaci\u00f3n.  Febrero tiene entonces veintinueve d\u00edas.  Tradicionalmente los calendarios anglicanos y civiles le a\u00f1ad\u00edan este d\u00eda extra al final del mes, mientras que el calendario eclesi\u00e1stico cat\u00f3lico contaba el 24 de febrero dos veces.   Pero en cualquier caso el 1 de marzo cae un d\u00eda m\u00e1s tarde en la semana que el 1 de febrero, o, en otras palabras, para el resto del a\u00f1o los domingo caer\u00e1n un d\u00eda antes de lo que lo har\u00edan en un a\u00f1o com\u00fan. Esto se expresa diciendo que un a\u00f1o bisiesto tiene dos letras dominicales, al ser la segunda la letra que precede a aquella con la que comenz\u00f3 el a\u00f1o.   Por ejemplo, el 1 de enero de 1907 fue un martes, el primer domingo cay\u00f3 el 6 de enero, o una F; por consiguiente, F fue la letra dominical para el a\u00f1o 1907.  El 1 de enero de 1908 fue un mi\u00e9rcoles; el primer domingo cay\u00f3 el 5 de enero, y E es la letra dominical; pero dado que el 1908 fue a\u00f1o bisiesto, los domingos despu\u00e9s de febrero cayeron un d\u00eda antes que en un a\u00f1o normal y fueron Ds.   El a\u00f1o 1908, por lo tanto, tuvo una letra dominical doble, E-D.  En 1909, el 1 de enero fue un viernes y la letra dominical es C.  En 1910 y 1911 el 1 de enero cay\u00f3, respectivamente, s\u00e1bado y domingo y las letras dominicales son B y A.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto, por supuesto, es muy simple, pero la ventaja del m\u00e9todo se encuentra, como la de una expresi\u00f3n algebraica, en que es un mero s\u00edmbolo adaptable a cualquier a\u00f1o. Mediante la construcci\u00f3n de una tabla de letras y d\u00edas del a\u00f1o, colocando siempre la A en el 1 de enero,  podemos ver a la vez la relaci\u00f3n entre los d\u00edas de la semana y el d\u00eda de cualquier mes, si s\u00f3lo conocemos la letra dominical. Esto siempre se puede encontrar en la siguiente regla de Morgan, que da la letra dominical para cualquier a\u00f1o, o la segunda letra dominical si es a\u00f1o bisiesto:\n<\/p>\n<ul>\n<li>1. Sume 1 al a\u00f1o dado.<\/li>\n<li>2. Tome el cociente que se obtiene al dividir el a\u00f1o en cuesti\u00f3n por 4 (descuidando el resto).<\/li>\n<li>3.  Tome 16 de las cifras de siglo del a\u00f1o dado si se puede hacer.<\/li>\n<li>4. Tome el cociente de III dividido por 4 (ignorando el resto).<\/li>\n<li>5. Reste III de la suma de I, II y IV.<\/li>\n<li>6. Encuentre el resto de V dividido por 7: este es el n\u00famero de la letra dominical, suponiendo que A, B, C, D, E, F y G son equivalentes, respectivamente, a 6, 5, 4, 3, 2, 1 y 0.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo, para encontrar la letra dominical del a\u00f1o 1913:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Pasos  1, 2 y 4) 1914 + 478 + 0 = 2392<br \/>\n(3) 19 &#8211; 16 = 3<br \/>\n(4) 2392 &#8211; = 2389<br \/>\n(5) 2389 \/ 7 = 341, restante  2.<br \/>\nPor lo tanto, la letra dominical es E.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la letra dominical tuvo otro uso muy pr\u00e1ctico en los d\u00edas antes de que el \u00abOrdo divini officii recitandi\u00bb se imprimiera cada a\u00f1o y cuando, en consecuencia, un sacerdote a menudo ten\u00eda que determinar el \u00abOrdo\u00bb por s\u00ed mismo (vea Directorios Cat\u00f3licos). Como se muestra en los art\u00edculos epacta y Controversia Pascual, el Domingo de Pascua puede ser tan temprano como 22 de marzo o tan tarde como el 25 de abril, y en consecuencia hay treinta y cinco posibles d\u00edas en que pueda caer. Tambi\u00e9n es evidente que cada letra dominical permite cinco fechas posibles para el Domingo de Pascua.   As\u00ed, en un a\u00f1o cuya letra dominical es A (es decir, cuando el 1 de enero es un domingo), la Pascua debe ser el 26 de marzo, el 2 de abril, el 9 de abril, el 16 de abril o el 23 de abril, pues estos son todos los domingos en los l\u00edmites definidos.   Pero seg\u00fan la Pascua caiga en uno u otro de estos domingos, obtendremos un calendario diferente, y por lo tanto hay cinco y s\u00f3lo cinco, posibles calendarios para los a\u00f1os cuya letra dominical es A.   Del mismo modo, hay cinco posibles calendarios para los a\u00f1os cuya letra dominical es B, cinco para C, y as\u00ed sucesivamente, treinta y cinco posibles combinaciones en total.   Ahora, se tom\u00f3 ventaja de este principio en la disposici\u00f3n del antiguo \u201cpye\u201d (N. de la T.:  pye:  almanaque de servicios usado en la Iglesia de Inglaterra antes de la Reforma.) o directorium que precedi\u00f3 a nuestro presente \u00abOrdo\u00bb. Los treinta y cinco posibles calendarios fueron incluidos en el mismo y numerados, respectivamente, primum A, secundum A, tertium A, etc.;  primum B, secundum B, etc.    Por lo tanto, para cualquiera que quisiera utilizar el \u201cpye\u201d la primera cosa a determinar era la letra dominical del a\u00f1o, y luego por medio del n\u00famero de oro o la epacta, y con la ayuda de una tabla sencilla, encontrar cu\u00e1l de los cinco posibles calendarios asignados a dicha letra dominical pertenec\u00eda al a\u00f1o en cuesti\u00f3n.   Una tabla como la que acabamos de referirnos, pero adaptada al calendario reformado y en una forma m\u00e1s conveniente, se encuentra al principio de cada breviario y misal bajo el t\u00edtulo \u00abTabula Paschalis nova reformata\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La letra dominical no parece haber sido conocida por Beda en su \u00abDe Temporum Ratione\u00bb, pero en su lugar, adopta un m\u00e9todo similar de siete n\u00fameros que \u00e9l llama concurrentes (De Temp. Rat., Cap. LIII), el cual era de origen griego.   Los concurrentes son n\u00fameros que indican los d\u00edas de la semana en que cae el 24 de marzo en los a\u00f1os sucesivos del ciclo solar, en el cual el 1 corresponde al domingo, 2 (feria secunda) al lunes, 3 al martes, y as\u00ed sucesivamente.  Basta aqu\u00ed afirmar que la relaci\u00f3n entre los concurrentes y la letra dominical es la siguiente:\n<\/p>\n<ul>\n<li>Concurrentes 1 2 3 4 5 6 7<\/li>\n<li>Concurrente 1 = F (letra dominical) <\/li>\n<li>Concurrente 2 = E <\/li>\n<li> Concurrente 3 = D <\/li>\n<li> Concurrente 4 = C <\/li>\n<li> Concurrente 5 = B <\/li>\n<li> Concurrente 6 = A <\/li>\n<li> Concurrente 7 = G<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Thurston, Herbert. \u00abDominical Letter.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909. 14 Jan. 2013 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/05109a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La letra dominical es un m\u00e9todo que los antiguos cron\u00f3logos adoptaron de los romanos para ayudarse a encontrar el d\u00eda de la semana correspondiente a una fecha determinada, e indirectamente para facilitar la adaptaci\u00f3n del \u00abProprium de Tempore\u00bb al \u00abProprium Sanctorum\u00bb en la construcci\u00f3n del calendario eclesi\u00e1stico para cualquier a\u00f1o. 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