{"id":24442,"date":"2016-02-05T16:36:50","date_gmt":"2016-02-05T21:36:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/don-de-milagros\/"},"modified":"2016-02-05T16:36:50","modified_gmt":"2016-02-05T21:36:50","slug":"don-de-milagros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/don-de-milagros\/","title":{"rendered":"DON DE MILAGROS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">El don de milagros es uno de aquellos mencionados por San Pablo en su Primera Ep\u00edstola a los Corintios (12,9,10) entre las gracias extraordinarias del Esp\u00edritu Santo.  Estos han de distinguirse de los siete dones del Esp\u00edritu Santo enumerados por el profeta Isa\u00edas (11,2 ss.) y de los frutos del Esp\u00edritu dados por San Pablo en su Ep\u00edstola a los G\u00e1latas (5,22).  Los siete dones y los doce frutos del Esp\u00edritu Santo son siempre infundidos por la gracia santificante en las almas de los justos.  Pertenecen a la santidad ordinaria y est\u00e1n al alcance de todo cristiano. Los dones mencionados en la Ep\u00edstola a los Corintios no est\u00e1n necesariamente relacionados con la santidad de vida. Son poderes especiales y extraordinarios otorgados por Dios a s\u00f3lo algunos y principalmente para el bien espiritual de otros y no para el recipiente.   En griego eran llamados charismata, cuyo nombre fue adoptado por los autores latinos.  En el lenguaje t\u00e9cnico teol\u00f3gico tambi\u00e9n se les llama gratiae gratis datae (gracias dadas gratuitamente) para distinguirlos de la gratiae gratum facientes, que significa gracia santificante o cualquier otra gracia actual dada para la salvaci\u00f3n del recipiente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cristo prometi\u00f3 expresamente a sus disc\u00edpulos el don de milagros, como uno de estos carismas (Juan 14,12; Mc. 16,17-18), y San Pablo lo menciona como permanente en la Iglesia. \u201ca otros, carismas de curaciones\u2026 a otro, poder de milagros\u201d (1 Cor. 12,9-10),  Cristo les imparte este don a servidores escogidos como hizo con los Ap\u00f3stoles y disc\u00edpulos, para que su doctrina pudiera ser cre\u00edble y para que los cristianos puedan ser confirmados en su fe, lo cual fue declarado en el Concilio Vaticano I en el cap\u00edtulo III \u201cDe Fide\u201d.  Este don no es dado a ning\u00fan ser creado como un h\u00e1bito permanente o cualidad del alma. El poder de realizar obras sobrenaturales tales como los milagros es de la Divina Omnipotencia, la cual no puede ser comunicada ni a los hombres ni a los \u00e1ngeles.  El m\u00e1s grande  taumaturgo que jam\u00e1s haya aparecido en este mundo no pudo obrar milagros a voluntad, ni tampoco tuvo ning\u00fan don de esa clase permanentemente en su alma. Los Ap\u00f3stoles preguntaron en una ocasi\u00f3n sobre la curaci\u00f3n de una posesi\u00f3n demon\u00edaca:  \u201c\u00bfPor qu\u00e9 nosotros no pudimos expulsarle?\u201d  Cristo replic\u00f3, que este tipo no puede ser echado fuera sino a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n y el ayuno (Mt. 17,18 ss.).  Eliseo no pudo resucitar al hijo de la sunamita con su bast\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gracia de hacer milagros es, por lo tanto, s\u00f3lo un don transitorio por el cual Dios mueve a una persona a hacer algo que resulta en una obra maravillosa. A veces Dios hace uso instrumental de contacto con las reliquias de los santos, o visitas a los santuarios sagrados con este prop\u00f3sito. La obra milagrosa siempre es efecto de la omnipotencia, sin embargo, se puede decir que los hombres y los \u00e1ngeles obran milagros en un sentido triple:\n<\/p>\n<ul>\n<li> por medio de sus oraciones al invocar un efecto milagroso;<\/li>\n<li> al disponer o acomodar los materiales, como se dice de los \u00e1ngeles que en la resurrecci\u00f3n recoger\u00e1n el polvo de los cuerpos muertos para que sean reanimados por el poder Divino;<\/li>\n<li> a trav\u00e9s de la realizaci\u00f3n de alg\u00fan otro acto en cooperaci\u00f3n con la agencia divina, como en el caso de la aplicaci\u00f3n de reliquias, o la visita a los lugares santos que Dios ha marcado para favores especiales y extraordinarios de este tipo.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Cristo, incluso como hombre, o a su Humanidad, le fue otorgado un constante y perpetuo poder de milagros. El era capaz por libre albedr\u00edo de obrarlos tan a menudo como lo juzgase oportuno.  Para esto tuvo el siempre listo consentimiento de su Divinidad, aunque en su humanidad no ten\u00eda ninguna cualidad permanente que pudiese haber sido la causa f\u00edsica de los milagros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa Benedicto XIV nos habla suficientemente sobre los milagros en  su relaci\u00f3n con la santidad de vida cuando explica su estimaci\u00f3n en las causas de beatificaci\u00f3n y canonizaci\u00f3n de los santos. El dice:\n<\/p>\n<p>\u201dEs la opini\u00f3n com\u00fan de los te\u00f3logos que la gracia de milagros es una gracia gratis data, y, por lo tanto, es dada, no solo a los justos, sino tambi\u00e9n a los pecadores (aunque s\u00f3lo raramente). Cristo dice que \u00c9l no conoce a aquellos que han hecho mal, aunque hubiesen profetizado en su Nombre, echado demonios en su Nombre, y haber realizado muchas obras maravillosas. Y el Ap\u00f3stol dijo que sin la caridad \u00e9l no era nada, aunque pudiese haber tenido la fe que mueve monta\u00f1as. En este pasaje del  Ap\u00f3stol, Estio se\u00f1ala:  &#8216;Pues no le ofrece contradicci\u00f3n al Ap\u00f3stol que un hombre pueda tener el don de lenguas o profec\u00eda, o conocimiento de misterios, o exceda en conocimiento, que son los primeros que se mencionan; o ser liberal con los pobres, o dar su cuerpo para ser quemado en nombre de Cristo, que son los mencionados luego, y, sin embargo, no tener caridad, as\u00ed tambi\u00e9n no hay contradicci\u00f3n en un hombre que tiene fe para remover monta\u00f1as y no tiene caridad.&#8217;\u201d (Tratado de la Virtud Heroica, III, 130).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas gracias se manifiestan de dos formas. Una, como habitando en la Iglesia, ense\u00f1ando y santific\u00e1ndola como, por ejemplo, cuando incluso un pecador en quien no mora el Esp\u00edritu Santo realiza obras milagrosas para mostrar que la fe de la Iglesia que predica es verdadera.  Por eso el Ap\u00f3stol escribe:  \u201ctestificando tambi\u00e9n Dios con se\u00f1ales y prodigios, con toda suerte de milagros y dones del Esp\u00edritu Santo repartidos seg\u00fan su voluntad.\u201d  (Heb. 2,4). De otra forma, la manifestaci\u00f3n es realizada por las gracias del Esp\u00edritu Santo como pertenecientes a aquel que realiza las obras.  Por eso en los Hechos se dice que San Esteban, lleno de gracia y fortaleza, hizo grandes maravillas y se\u00f1ales entre el pueblo (Hch. 6,8).   Aqu\u00ed tenemos una distinci\u00f3n claramente marcada en cuanto a la manera en la cual la gratiae gratis datae puede ser para ventaja de la persona que las recibe como asimismo de utilidad a otros, y c\u00f3mo es que a trav\u00e9s de estas gracias las personas sin gracia santificante pueden realizar se\u00f1ales y maravillas por el bien de otros. Pero estos son casos raros y excepcionales y los milagros reales nunca pueden ser realizados por un pecador como prueba de su propia santidad personal o como prueba de error, porque eso ser\u00eda una decepci\u00f3n y derogaci\u00f3n a la santidad de Dios quien es el \u00fanico que puede realizar milagros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Devine, Arthur. \u00abGift of Miracles.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 10. New York: Robert Appleton Company, 1911.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/10350a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Carolina Eyzaguirre A., L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El don de milagros es uno de aquellos mencionados por San Pablo en su Primera Ep\u00edstola a los Corintios (12,9,10) entre las gracias extraordinarias del Esp\u00edritu Santo. 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