{"id":24444,"date":"2016-02-05T16:36:54","date_gmt":"2016-02-05T21:36:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/don-sobrenatural\/"},"modified":"2016-02-05T16:36:54","modified_gmt":"2016-02-05T21:36:54","slug":"don-sobrenatural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/don-sobrenatural\/","title":{"rendered":"DON SOBRENATURAL"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Un don sobrenatural puede ser definido como algo conferido a la naturaleza por encima de todos los poderes (vires) de la naturaleza creada.  Cuando Dios cre\u00f3 al hombre, no estuvo satisfecho con concederle los talentos esenciales requeridos por la naturaleza humana, sino que lo elev\u00f3 a un estado superior al a\u00f1adirle ciertos dones a los cuales su naturaleza no ten\u00eda ning\u00fan derecho.  Estos consisten de cualidades y perfecciones, fuerzas y energ\u00edas, dignidades y derechos, el destino a objetivos finales, de los cuales la constituci\u00f3n esencial del hombre no es el principio; los cuales no son requeridos para el logro de la perfecci\u00f3n final del orden natural del hombre; y los que s\u00f3lo pueden ser comunicados por el libre funcionamiento de la bondad y poder de Dios.  Algunos de estos son absolutamente sobrenaturales, es decir, m\u00e1s all\u00e1 del alcance de toda naturaleza creada (incluso de los \u00e1ngeles), y elevan la criatura a una dignidad y perfecci\u00f3n naturales s\u00f3lo a Dios; otros son s\u00f3lo relativamente sobrenaturales (preternaturales), es decir, s\u00f3lo sobre la naturaleza humana y elevan la naturaleza humana a ese estado de perfecci\u00f3n superior que es natural a los \u00e1ngeles.  El estado original del hombre los inclu\u00eda a ambos, y cuando cay\u00f3, los perdi\u00f3 ambos. Cristo ha restaurado en nosotros los dones absolutamente sobrenaturales, pero no nos restaur\u00f3 los dones preternaturales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dones absolutamente sobrenaturales, que solos son los propiamente dichos sobrenaturales, se resumen en la adopci\u00f3n divina del hombre para ser el hijo y heredero de Dios.   Esta expresi\u00f3n, y las explicaciones que le dan los escritores sagrados, hacen evidente que la filiaci\u00f3n es mucho m\u00e1s que una relaci\u00f3n fundada en la ausencia de pecado; es de car\u00e1cter totalmente \u00edntimo, que eleva a la criatura de su humilde estado natural y la hace objeto de una benevolencia y complacencia peculiares de parte de Dios, admiti\u00e9ndola al amor filial, y que le permite convertirse en heredera de Dios, es decir, part\u00edcipe de la propia beatitud divina.  \u201cDios envi\u00f3 a su Hijo&#8230; para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley y para que recibi\u00e9ramos la filiaci\u00f3n adoptiva (ten ouiothesian).  La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Esp\u00edritu de su Hijo que clama: \u00a1Abb\u00e1, Padre!  De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, tambi\u00e9n heredero por voluntad de Dios.\u201d  (G\u00e1l. 4-4-7).   \u201c\u2026que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo;\u2026 eligi\u00e9ndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos (ouiothesian) por medio de Jesucristo\u201d (Ef.  1,3-5).  \u00abMirad qu\u00e9 amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues \u00a1lo somos!\u201d (1 Juan 3,1).  Adem\u00e1s, este estado exaltado es descrito como una comunicaci\u00f3n o sociedad con el Hijo unig\u00e9nito de Dios, una participaci\u00f3n en los privilegios que le son propios a \u00e9l en oposici\u00f3n a las simples criaturas.  \u00ab\u2026para que todos sean uno.  Como t\u00fa, Padre, en m\u00ed y yo en ti, que ellos tambi\u00e9n sean uno en nosotros&#8230; yo les he dado la gloria que t\u00fa me diste, para que sean uno como nosotros somos uno, yo en ellos y t\u00fa en m\u00ed, para que sean perfectamente uno\u201d (Juan 17,21-23).   Tambi\u00e9n se le llama comuni\u00f3n (koinonia) \u201ccon el Padre, y con su Hijo\u201d (1 Jn. 1,3), y \u201cla comuni\u00f3n (he koinonia) del Esp\u00edritu Santo\u201d (2 Cor. 13,13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La adopci\u00f3n divina es un nuevo nacimiento del alma (Juan 1,12-13 y 3,5; 1 Jn. 3,9; 5,1; 1 Pedro 1,3 y 1,23; Stgo. 1,18; Tito 3,5; Ef. 2,5).  Esta regeneraci\u00f3n implica la fundaci\u00f3n de un estado superior de ser y de vida, resultante de una influencia divina especial, y que nos admite a la dignidad de hijos de Dios.  \u201cPues a los que de antemano conoci\u00f3, tambi\u00e9n los predestin\u00f3 a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera \u00c9l el primog\u00e9nito entre muchos hermanos\u201d (Rom. 8,29; cf. tambi\u00e9n 2 Cor. 3,18; G\u00e1l. 3,26-27; 4,19; Rom. 13,14).  Como consecuencia de esta adopci\u00f3n y nuevo nacimiento somos hechos \u201cpart\u00edcipes de la naturaleza divina) (theias koinonoi physeos, 2 Ped. 1,4).  El contexto total de este pasaje y de los pasajes ya citados muestran que esta expresi\u00f3n debe tomarse tan literalmente como sea posible; no, ciertamente, como una generaci\u00f3n de la substancia de Dios, sino como una comunicaci\u00f3n de vida divina por el poder de Dios, y una morada m\u00e1s \u00edntima de su substancia en la criatura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, tambi\u00e9n la herencia no se circunscribe a los bienes naturales.  Comprende la posesi\u00f3n y disfrute del bien que es la herencia natural del Hijo de Dios, por ejemplo, la visi\u00f3n beat\u00edfica. \u201cAhora somos hijos de Dios y a\u00fan no se ha manifestado lo que seremos.  Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a \u00c9l, porque le veremos tal cual es.\u201d  (1 Juan 3,2).  \u201cAhora vemos en un espejo, en enigma.  Entonces [en la visi\u00f3n beat\u00edfica] veremos cara a cara.\u201d (1 Cor. 13,12).  Los Padres no han vacilado en llamar uni\u00f3n sobrenatural de la criatura con Dios a la deificaci\u00f3n de la criatura.  Esta es una expresi\u00f3n favorita de San Ireneo   (\u00abAdv. Haer.\u00bb, III, XVII, XIX; IV, XX, etc.), y es usada frecuentemente por San Atanasio (vea Newman, San Atanasio, II, 88).  Vea tambi\u00e9n a San Agust\u00edn (Serm. CXCI, \u00abIn Nat. Dom.\u00bb), citado por Santo Tom\u00e1s (III:1:3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el fin de ser merecedores de nuestra dignidad divina y de lograr nuestro fin divino, tenemos necesidad de una ayuda sobrenatural.   Esta ayuda sobrenatural para un fin sobrenatural es llamada gracia.  Para nuestro prop\u00f3sito presente bastar\u00e1 notar que la gracia es habitual (es decir, santificante, la que nos hace agradables a Dios) o actual (es decir, que nos capacita para producir obras que merezcan la salvaci\u00f3n).  A veces recibimos otras ayudas m\u00e1s para el beneficio de otros que para el nuestro, las cuales se llaman gratiae gratis datae (carismas).  Ellos no nos ayudan directa e inmediatamente al logro de nuestro fin, pero nos ayudan desde afuera.  Las virtudes teologales y las virtudes morales son gracias propiamente dichas.  As\u00ed, tambi\u00e9n, son los dones del Esp\u00edritu Santo (vea Esp\u00edritu Santo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estar\u00e1 bien aqu\u00ed decir unas pocas palabras sobre los dones preternaturales (relativamente sobrenaturales) concedidos a nuestros primeros padres, que a veces son confundidos con los dones sobrenaturales propiamente dichos.  Al principio Dios libr\u00f3 al hombre de la debilidad inherente a su naturaleza, es decir, las enfermedades de la carne y las consecuentes enfermedades del esp\u00edritu.  Cre\u00f3 al hombre inmortal, impasible, libre de la concupiscencia y la ignorancia, libre de pecado y amo de la tierra.  Estos privilegios est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de la naturaleza humana, pero no m\u00e1s all\u00e1 de alguna criatura superior (por ejemplo, los \u00e1ngeles); por lo tanto son preternaturales (praeter naturam).  Los Padres los consideran como una glorificaci\u00f3n de la naturaleza, y le aplican las palabras del Salmo 8,5-9.  De hecho, estos dones no fueron conferidos aparte de los dones sobrenaturales; un estado preternatural es, sin embargo, concebible, y la capacidad de separar de los dos conjuntos de dones es clara a partir de nuestra posesi\u00f3n actual de los dones sobrenaturales sin los preternaturales.  \u201cAunque distintos y separables, se unen en un todo armonioso y org\u00e1nico.  Los Padres consideran esta uni\u00f3n en el estado original del hombre como una anticipaci\u00f3n de su estado de bienaventuranza final en la visi\u00f3n de Dios, de modo que la gracia tiene con la integridad la misma relaci\u00f3n que la gloria futura del alma con la gloria futura del cuerpo.  Cuando se combinan la integridad y la gracia, elevan al hombre a la m\u00e1s perfecta semejanza con Dios obtenible en esta vida; ellas lo disponen y lo preparan para la a\u00fan m\u00e1s completa semejanza de la vida eterna\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Scannell, Thomas. \u00abSupernatural Gift.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. New York: Robert Appleton Company, 1909.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/06553a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un don sobrenatural puede ser definido como algo conferido a la naturaleza por encima de todos los poderes (vires) de la naturaleza creada. 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