{"id":24507,"date":"2016-02-05T16:39:08","date_gmt":"2016-02-05T21:39:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-efren\/"},"modified":"2016-02-05T16:39:08","modified_gmt":"2016-02-05T21:39:08","slug":"san-efren","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-efren\/","title":{"rendered":"SAN EFREN"},"content":{"rendered":"<p>\n  (EPHREM, EFRA\u00cdN)<br \/>\n  Nacido en N\u00edsibe, entonces bajo dominio romano, a primeros del Siglo IV; muerto en Junio de 373. El nombre de su padre se desconoce, pero era un pagano, sacerdote de la diosa Abnil o Abizal. Su madre era originaria de Amid. Efr\u00e9n fue instruido en los misterios cristianos por Santiago, el famoso obispo de N\u00edsibe, y se bautiz\u00f3 a la edad de dieciocho (o veintiocho) a\u00f1os. Desde entonces se hizo m\u00e1s \u00edntimo del santo obispo, que se vali\u00f3 de los servicios de Efr\u00e9n para renovar la vida moral de los ciudadanos de N\u00edsibe, especialmente durante los asedios de 338, 346, y 350. Uno de sus bi\u00f3grafos cuenta que en cierta ocasi\u00f3n maldijo desde las murallas de la ciudad a los ej\u00e9rcitos persas, tras lo cual una nube de moscas y mosquitos cay\u00f3 sobre el ej\u00e9rcito de Sapor II y le oblig\u00f3 a retirarse. La aventurera campa\u00f1a de Juliano el Ap\u00f3stata, que durante un tiempo amenaz\u00f3 Persia, termin\u00f3, como es bien sabido, en desastre, y su sucesor, Joviano, se pudo dar por satisfecho con salvar de la aniquilaci\u00f3n algunos restos del gran ej\u00e9rcito que su predecesor hab\u00eda conducido a trav\u00e9s del \u00c9ufrates. Para lograr incluso tanto el emperador tuvo que firmar un tratado desventajoso, por cuyos t\u00e9rminos Roma perdi\u00f3 las provincias orientales conquistadas a fines del Siglo III; entre las ciudades devueltas a Persia estaba N\u00edsibe (363). Para escapar a la cruel persecuci\u00f3n que se desencaden\u00f3 entonces en Persia, la mayor parte de la poblaci\u00f3n cristiana abandon\u00f3 N\u00edsibe en masa. Efr\u00e9n se fue con su gente, y se estableci\u00f3 primero en Beit-Garbaya, luego en Amid, finalmente en Edesa, la capital de Osroene, donde pas\u00f3 los restantes diez a\u00f1os de su vida como un eremita notable por su severo ascetismo. Sin embargo se tom\u00f3 inter\u00e9s en todos los asuntos que se relacionaban estrechamente con la poblaci\u00f3n de Edesa. Varios autores antiguos dicen que era di\u00e1cono; como tal pod\u00eda haber sido autorizado para predicar en p\u00fablico. En esta \u00e9poca hab\u00eda unas diez sectas her\u00e9ticas activas en Edesa; Efr\u00e9n se enfrent\u00f3 vigorosamente con todas ellas, notablemente con los disc\u00edpulos del ilustre fil\u00f3sofo Bardesanes. A este periodo corresponde casi toda su obra literaria; aparte de algunos poemas escritos en N\u00edsibe, el resto de sus escritos&#8211;sermones, himnos, tratados exeg\u00e9ticos \u2013 datan de su estancia en Edesa. No es improbable que fuera uno de los principales fundadores de la teol\u00f3gica \u201cEscuela de los persas\u201d, llamada as\u00ed porque sus primeros estudiantes y sus maestros originarios eran cristianos persas refugiados de 363. A su muerte San Efr\u00e9n fue llevado sin pompa al cementerio \u201cde los extranjeros\u201d. Los monjes armenios del monasterio de San Sergio de Edesa pretenden poseer su cuerpo. Los hechos antedichos representan todo lo que es hist\u00f3ricamente seguro referente a la carrera de Efr\u00e9n (ver BOUVY, \u201cLes sources historiques de la vie de S. Ephrem\u201d, en \u201cRevue Augustinienne\u201d, 1903, 155-61). Todos los detalles a\u00f1adidos m\u00e1s tarde por bi\u00f3grafos sirios son en el mejor caso de valor dudoso. A esta clase pertenecen no s\u00f3lo los rasgos legendarios y ocasionalmente pueriles tan caros a los autores orientales, sino tambi\u00e9n otros aparentemente fiables, vg., un supuesto viaje a Egipto con una estancia de ocho a\u00f1os, durante los cuales se dice que confut\u00f3 p\u00fablicamente a ciertos portavoces de los herejes arrianos. Las relaciones de San Efr\u00e9n y San Basilio se narran por autores muy fiables, vg., San Gregorio de Nisa (\u00bfel Pseudo?) y Sozomeno, seg\u00fan el cual el ermita\u00f1o de Edesa, atra\u00eddo por la gran reputaci\u00f3n de San Basilio, resolvi\u00f3 visitarlo en Cesarea. Fue c\u00e1lidamente recibido y fue ordenado di\u00e1cono por san Basilio; cuatro a\u00f1os despu\u00e9s rehus\u00f3 tanto el sacerdocio como el episcopado que San Basilio le ofrec\u00eda mediante delegados enviados con ese prop\u00f3sito a Edesa. Aunque Efr\u00e9n parece haber sido bastante ignorante del griego, este encuentro con San Basilio no es improbable; algunos buenos cr\u00edticos, sin embargo, tienen la evidencia por insuficiente, y por tanto la rechazan, o al menos niegan su adhesi\u00f3n. La vida de San Efr\u00e9n, por tanto, ofrece no pocos problemas oscuros; s\u00f3lo un esbozo general de su carrera nos es conocido. Es seguro, sin embargo, que mientras vivi\u00f3 fue muy influyente entre los cristianos sirios de Edesa, y que su memoria fue reverenciada por todos, ortodoxos, monofisitas y nestorianos. Le llaman el \u201csol de los sirios\u201d, la \u201ccolumna de la Iglesia\u201d, el \u201carpa del Esp\u00edritu Santo\u201d. A\u00fan m\u00e1s extraordinario es el homenaje que le rinden los griegos que raramente mencionan autores sirios. Entre las obras de San Gregorio de Nisa (P.G., XLVI, 819) hay un serm\u00f3n (aunque no reconocido por algunos) que es un aut\u00e9ntico paneg\u00edrico de San Efr\u00e9n. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de este \u00faltimo San Jer\u00f3nimo le menciona como sigue en su cat\u00e1logo de ilustres cristianos: \u201cEfr\u00e9n, di\u00e1cono de la iglesia de Edesa, escribi\u00f3 muchas obras [opuscula] en sir\u00edaco, y se hizo tan famoso que sus escritos se leen p\u00fablicamente en algunas iglesias despu\u00e9s de las Sagradas Escrituras. He le\u00eddo en griego un volumen de la suya sobre el Esp\u00edritu Santo; aunque era s\u00f3lo una traducci\u00f3n, reconoc\u00ed en ella el genio sublime del hombre\u201d (De viris illustr., c. Cxv). Teodoreto de Ciro tambi\u00e9n alab\u00f3 su genio po\u00e9tico y conocimiento teol\u00f3gico (Hist. Eccl., IV, xxvi). Sozomeno pretende que Efr\u00e9n escribi\u00f3 3.000.000 de versos, y da los nombres de algunos de sus disc\u00edpulos, algunos de los cuales siguieron siendo ortodoxos, mientras que otros cayeron en la herej\u00eda (Hist. Eccl., III, xvi). De las Iglesias Siria y Bizantina la fama de Efr\u00e9n se extendi\u00f3 entre todos los cristianos. El Martirologio Romano le menciona el 1 de Febrero. En sus menologios y synaxaria los griegos y los rusos, jacobitas, caldeos, coptos, y armenios honran al santo di\u00e1cono de Edesa. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">OBRAS DE SAN EFR\u00c9N\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las obras de este santo son tan numerosas e importantes que es imposible tratarlas aqu\u00ed en detalle. Baste considerar brevemente:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) el texto y las versiones principales y ediciones de sus escritos;<br \/>\n(2) sus escritos exeg\u00e9ticos;<br \/>\n(3) sus escritos po\u00e9ticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Textos y versiones principales y ediciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El original sir\u00edaco de los escritos de Efr\u00e9n se conserva en muchos manuscritos, uno de los cuales data del Siglo V. A trav\u00e9s de muchas transcripciones, sin embargo, sus escritos, particularmente los utilizados en diversas liturgias, han sufrido no pocas interpolaciones. Adem\u00e1s, muchas de sus obras exeg\u00e9ticas han perecido, o al menos no han sido encontradas a\u00fan en las bibliotecas de Oriente. Numerosas versiones, sin embargo, nos consuelan de la p\u00e9rdida de los originales. A\u00fan viv\u00eda, o al menos no hac\u00eda mucho que hab\u00eda muerto, cuando se comenz\u00f3 la traducci\u00f3n de sus escritos al griego. Autores armenios parecen haber emprendido la traducci\u00f3n de sus comentarios b\u00edblicos. Los mechitaristas han editado en parte esos comentarios y tienen por muy antiguas las versiones armenias (Siglo V). Los monofisitas, es bien sabido, sol\u00edan traducir o adaptar muchas obras sir\u00edacas desde fecha temprana. Los escritos de Efr\u00e9n fueron traducidos al \u00e1rabe y al et\u00edope (traducciones hasta ahora no editadas). En la \u00e9poca medieval, algunas de sus obras menores se tradujeron del griego al eslavo y al lat\u00edn. De estas versiones se hicieron finalmente adaptaciones francesas, alemanas, italianas e inglesas de los escritos asc\u00e9ticos de San Efr\u00e9n. La primera edici\u00f3n impresa (en lat\u00edn) se bas\u00f3 en una traducci\u00f3n del griego hecha por Ambrogio Traversari (San Ambrosio de la Cam\u00e1ldula), y publicada por la imprenta de Bartolom\u00e9 Guldenbeek de Sultz, en 1475. Una edici\u00f3n mucho mejor se realiz\u00f3 por Gerhard Vossius (1589-1619), el ilustrado preboste de Tongres., a petici\u00f3n de Gregorio XIII. En 1709 Edward Thwaites edit\u00f3, a partir de los manuscritos de la Biblioteca Bodleiana, el texto griego, hasta entonces conocido s\u00f3lo fragmentariamente. El original sir\u00edaco era desconocido en Europa hasta el fruct\u00edfero viaje a Oriente (1706-07) de los maronitas Gabriel Eva, El\u00edas y especialmente Jos\u00e9 Sime\u00f3n Assemani (1716-17), que tuvo como resultado el descubrimiento de una preciosa colecci\u00f3n de manuscritos en el monasterio de Nuestra Se\u00f1ora de Nitria (Egipto). Estos manuscritos ingresaron en seguida en la Biblioteca Vaticana. En la primera mitad del Siglo XIX el Museo Brit\u00e1nico se enriqueci\u00f3 notablemente por descubrimientos igual de afortunados de Lord Prudhol (1828), Curzon (1832) y Tattam (1839, 1843). Todas las ediciones recientes de los originales sir\u00edacos de los escritos de Efr\u00e9n se basan en estos manuscritos. En la Bibliotheque Nationale (Par\u00eds) y en la Bodleiana (Oxford) hay algunos fragmentos sir\u00edacos de menor importancia. Jos\u00e9 Sime\u00f3n Assemani se apresur\u00f3 a hacer la mejor edici\u00f3n de sus manuscritos recientemente encontrados y propuso enseguida a Clemente XII una edici\u00f3n completa de los escritos de Efr\u00e9n en las versiones original sir\u00edaca y griega, con una nueva versi\u00f3n latina de todo el material. \u00c9l tom\u00f3 por su propia cuenta la edici\u00f3n del texto griego. El texto sir\u00edaco se confi\u00f3 al jesuita Pedro Mobarak (Benedictus), un nativo maronita. Tras la muerte de Mobarak, sus trabajos se continuaron por Esteban Evodio Assemani. Finalmente esta monumental edici\u00f3n de las obras de Efr\u00e9n apareci\u00f3 en Roma (1732-46) en seis vol\u00famenes in folio. Se complet\u00f3 con los trabajos de Overbeck (Oxford, 1865) y Bickell (Carmina Nisibena, 1866), mientras que otros sabios editaron fragmentos recientemente encontrados (Zingerle, P. Mart\u00edn, Rubens Duval). Una edici\u00f3n espl\u00e9ndida (Malinas, 1882-1902) de los himnos y sermones de San Efr\u00e9n se debe al difunto Monse\u00f1or T. J. Lamy. Sin embargo, una edici\u00f3n completa de la vasta obra del gran doctor sir\u00edaco a\u00fan no se ha llevado a cabo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Escritos exeg\u00e9ticos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Efr\u00e9n escribi\u00f3 comentarios sobre todas las Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, pero mucha de su obra se ha perdido. Se conserva en sir\u00edaco su comentario sobre el G\u00e9nesis y sobre una amplia parte del \u00c9xodo; para los dem\u00e1s libros del Antiguo Testamento tenemos un resumen sir\u00edaco, transmitido en una cadena del Siglo IX por el monje sir\u00edaco Severo (851-61). Los comentarios sobre Ruth, Esdras, Nehem\u00edas, Esther, los Salmos, los Proverbios, el Cantar de los Cantares y el Eclesi\u00e1stico se han perdido. De sus comentarios sobre el Nuevo Testamento s\u00f3lo ha sobrevivido una versi\u00f3n armenia. El canon de las Escrituras de Efr\u00e9n se parece muy estrechamente al nuestro. Parece dudoso que aceptara los escritos deuterocan\u00f3nicos, al menos no nos ha llegado ning\u00fan comentario suyo de estos libros. Por otra parte acept\u00f3 como can\u00f3nica la ap\u00f3crifa Tercera Ep\u00edstola a los Corintios, y escribi\u00f3 un comentario sobre ella. El texto de las Escrituras utilizado es la sir\u00edaca Peshitto, que difiere ligeramente, sin embargo, del texto impreso de esa antiqu\u00edsima versi\u00f3n. El Nuevo Testamento lo conoci\u00f3, como todos los sirios, tanto los orientales como los occidentales, antes de la \u00e9poca de R\u00e1bulas, en el armonizado \u201cDiatessaron\u201d de Taciano; es tambi\u00e9n este texto el que sirve de base a su comentario. Su texto de los \u201cHechos de los Ap\u00f3stoles\u201d parece haber sido uno estrechamente relacionado con el llamado \u201coccidental\u201d (J. R. Harris, \u201cFragmentos de comentarios de Efr\u00e9n el Sirio sobre el Diatessaron\u201d, Londres, 1905; J. H. Hill, \u201cUna disertaci\u00f3n sobre el Comentario al Evangelio de San Efr\u00e9n el Sirio\u201d, Edimburgo 1896; F. C. Burkitt, \u201cCitas de San Efr\u00e9n del Evangelio, corregidas y ordenadas\u201d, en \u201cTextos y Estudios\u201d, Cambridge, 1901, VII, 2). La ex\u00e9gesis de Efr\u00e9n es la general de los autores sir\u00edacos, helenizados o no, y se relaciona estrechamente con la de Afrates, siendo, como este \u00faltimo, bastante respetuosa con las tradiciones jud\u00edas y a menudo basada en ellas. Como exegeta, Efr\u00e9n es sobrio, muestra preferencia por el sentido literal, es discreto en su utilizaci\u00f3n de la alegor\u00eda; en una palabra, se inclina fuertemente a la Escuela de Antioquia, y nos recuerda en particular a Teodoreto. No admite en las Escrituras sino algunos pasajes mesi\u00e1nicos en sentido literal, muchos m\u00e1s, sin embargo, prof\u00e9ticos en sentido tipol\u00f3gico, que aqu\u00ed han de distinguirse cuidadosamente del sentido aleg\u00f3rico. No es improbable que muchos de sus comentarios fueran escritos para la escuela cristiana persa (Schola Persarum) en N\u00edsibe; como se ha visto m\u00e1s arriba, fue uno de sus fundadores, tambi\u00e9n uno de sus m\u00e1s distinguidos maestros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Escritos Po\u00e9ticos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor parte de los sermones y exhortaciones de Efr\u00e9n est\u00e1n en verso, aunque se han conservado algunos sermones en prosa. Si dejamos aparte sus escritos exeg\u00e9ticos, el resto de sus obras puede dividirse en homil\u00edas e himnos. Las homil\u00edas (en sir\u00edaco, memr\u00ea, esto es, discursos) se escriben en versos heptas\u00edlabos, a menudo divididos en dos partes de tres y cuatro s\u00edlabas respectivamente. Celebra en ellos la fiesta de Nuestro Se\u00f1or y de los santos; a veces expone una narraci\u00f3n de las Escrituras o toca un tema espiritual o edificante. En Oriente las lecturas de los servicios eclesi\u00e1sticos (ver OFICIO DIVINO; BREVIARIO) se tomaban a menudo de las homil\u00edas de Efr\u00e9n. Los himnos (en sir\u00edaco, madrash\u00ea, esto es, instrucciones) ofrecen una mayor variedad tanto de estilo como de ritmo. Se escribieron para el servicio de coro de las monjas, y estaban destinados a ser cantados por ellas; de ah\u00ed su divisi\u00f3n en estrofas, repiti\u00e9ndose los \u00faltimos versos de cada estrofa en una especie de estribillo. Este estribillo se indica al comienzo de cada himno, a la manera de una ant\u00edfona; hay tambi\u00e9n una indicaci\u00f3n de la clave musical en la que debe cantarse el himno. Puede servir de ilustraci\u00f3n el que sigue. Est\u00e1 tomado de un himno de la Epifan\u00eda (ed. Lamy, I, p.4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tonada: Contempla el mes.<br \/>\nEstribillo: Gloria a Ti de tu grey en el d\u00eda de tu manifestaci\u00f3n.<br \/>\nEstrofa: Ha renovado los cielos, porque los necios hab\u00edan adorado las estrellas | Ha renovado la tierra que hab\u00eda perdido su vigor por Ad\u00e1n | Una nueva creaci\u00f3n se hizo por su saliva | Y el que es Todopoderoso hizo puros los cuerpos y las mentes<br \/>\nEstribillo: Gloria a Ti, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mons. Lamy, el ilustrado editor de los himnos se\u00f1al\u00f3 setenta y cinco ritmos y tonadas diferentes. Algunos himnos son acr\u00f3sticos, esto es, a veces cada estrofa comienza con una letra del alfabeto, como es el caso de algunas piezas m\u00e9tricas (hebreas) en la Biblia, o tambi\u00e9n las primeras letras de un cierto n\u00famero de versos o de estrofas forman una palabra dada. Efr\u00e9n firm\u00f3 varios de sus himnos en esta \u00faltima forma. En la poes\u00eda sir\u00edaca San Efr\u00e9n es un pionero de genio, el maestro a menudo imitado pero nunca igualado. No es, sin embargo, el inventor de la poes\u00eda sir\u00edaca; este honor parece debido al mencionado hereje Bardesanes de Edesa. El propio Efr\u00e9n nos cuenta que en las cercan\u00edas de N\u00edsibe y Edesa los poemas de este gn\u00f3stico y de su hijo Harmonio contribuyeron eficazmente al \u00e9xito de sus falsas ense\u00f1anzas. De hecho, si Efr\u00e9n entr\u00f3 en el mismo campo, fue con la esperanza de derrotar la herej\u00eda con sus propias armas perfeccionadas por \u00e9l mismo. El lector occidental de los himnos de Efr\u00e9n se inclina a asombrarse del entusiasmo de sus admiradores en la antigua Iglesia Sir\u00edaca. Su \u201clirismo\u201d no es en absoluto lo que nosotros entendemos por ese t\u00e9rmino. Su poes\u00eda nos parece prolija, pesada, incolora, falta de tono personal, y en general desprovista de encanto. Para ser justos, sin embargo, debe recordarse que sus poemas se conocen por la mayor\u00eda de los lectores s\u00f3lo en versiones, de las que, naturalmente, ha desaparecido el ritmo original \u2013 precisamente el encanto y la caracter\u00edstica m\u00e1s destacada de esta poes\u00eda. Estos himnos, adem\u00e1s, no se escribieron para la lectura privada, sino que se concibieron para ser cantados por coros alternos. S\u00f3lo tenemos que comparar los salmos latinos como se cantan en el coro de un monasterio benedictino con la lectura privada de ellos por el sacerdote en la recitaci\u00f3n de su Breviario. Ni debemos olvidar que el gusto literario es el mismo en todas partes y en todas las \u00e9pocas. Estamos influidos por el pensamiento griego m\u00e1s profundamente de lo que somos conscientes o nos gusta admitir: En literatura admiramos m\u00e1s las cualidades de lucidez, sobriedad, y variedad de acci\u00f3n. Los orientales, por su parte, nunca se cansan de la interminable repetici\u00f3n del mismo pensamiento en forma ligeramente alterada; se deleitan en detalles verbales hermosos, en el juego m\u00faltiple de ritmo y acento, rima y asonancia, y acr\u00f3stico. A este respecto apenas es necesario recordar al lector las bien conocidas peculiaridades de la poes\u00eda \u00e1rabe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ha afirmado m\u00e1s arriba no hay una edici\u00f3n completa de las obras de San Efr\u00e9n; ni hay ninguna vida satisfactoria del gran doctor. Se ha hecho menci\u00f3n de la edici\u00f3n de Assemani de sus obras: Opera omnia quae extant graece syriace latine in sex tomos distributa (Roma, 1732-46). Se considera imperfecta desde el punto de vista textual, mientras que la traducci\u00f3n latina es m\u00e1s bien una par\u00e1frasis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">OVERBECK, S. Ephraemi Syri opera selecta (Oxford, 1865); BICKELL, Carmina Nisibena (Leipzig, 1866); LAMY, Hymni et Sermones (Malinas, 1882-86 y 1902). Entre las versiones bastar\u00eda mencionar la versi\u00f3n armenia editada por los MECHITARISTAS (Venecia, 1856, 1893). Ver tambi\u00e9n BICKELL, Conspectus rei Syrorum literariae (M\u00fcnster, 1871); WRIGHT, A Short History of Syriac Literature (Londres, 1894); ZINGERLE en Kirchenlex., s. v. Ephraem; especialmente BARDENHEWER, Patrology, tr. SHAHAN (Friburgo de Br., 1908), 387-93, excelente apreciaci\u00f3n y extensa bibliograf\u00eda; RODIGER-NESTLE en Realencyk. F. prof. Theol. und Kirche, s. v. Ephram; DUVAL, Hist. de la litt. Syriaque (3\u00aa ed., Par\u00eds, 1906); IDEM, Histoire d&#8217; Edesse, 150-61; LAMY, Prolegomena a los Vols. I y II de los Hymni et Sermones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JEROME LABOURT<br \/>\nTranscrito por Thomas M. Barrett<br \/>\nSan Efr\u00e9n ruega por nosotros<br \/>\nTraducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(EPHREM, EFRA\u00cdN) Nacido en N\u00edsibe, entonces bajo dominio romano, a primeros del Siglo IV; muerto en Junio de 373. El nombre de su padre se desconoce, pero era un pagano, sacerdote de la diosa Abnil o Abizal. Su madre era originaria de Amid. 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