{"id":24535,"date":"2016-02-05T16:40:10","date_gmt":"2016-02-05T21:40:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/encarnacion-de-jesucristo\/"},"modified":"2016-02-05T16:40:10","modified_gmt":"2016-02-05T21:40:10","slug":"encarnacion-de-jesucristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/encarnacion-de-jesucristo\/","title":{"rendered":"ENCARNACION DE JESUCRISTO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">I. EL HECHO DE LA ENCARNACI\u00d3N<br \/>\n(1) La Persona Divina de Jesucristo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. Pruebas del Antiguo Testamento<br \/>\nB. Pruebas del Nuevo Testamento<br \/>\nC. Testimonio de la Tradici\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) La Naturaleza Humana de Jesucristo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) La Uni\u00f3n Hipost\u00e1tica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. El testimonio de las escrituras<br \/>\nB. Testimonio de la Tradici\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II. LA NATURALEZA DE LA ENCARNACI\u00d3N<br \/>\n(1) Nestorianismo<br \/>\n(2) Monofisismo<br \/>\n(3) Monotelismo<br \/>\n(4) Catolicismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. EFECTOS DE LA ENCARNACI\u00d3N<br \/>\n(1) Sobre el propio Cristo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. En el Cuerpo de Cristo<br \/>\nB. En el Alma humana de Cristo<br \/>\nC. En el Dios-Hombre\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) La adoraci\u00f3n de la Humanidad de Cristo<br \/>\n(3) Otros efectos de la Encarnaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La Encarnaci\u00f3n es el misterio y el dogma de la Palabra hecha carne. En este sentido t\u00e9cnico la palabra encarnaci\u00f3n se adopt\u00f3, durante el Siglo XIII, procedente del lat\u00edn incarnatio. Los Padres latinos, desde el Siglo IV, hacen uso com\u00fan de la palabra; as\u00ed San Jer\u00f3nimo, San Ambrosio, San Hilario, etc. El lat\u00edn incarnatio (in-caro, carne) corresponde al griego sarkosis o ensarkosis, palabras que se basan en Juan (1, 14) kai ho Logos sarx egeneto, \u201cY el Verbo se hizo carne\u201d. Estos dos t\u00e9rminos fueron usados por los Padres griegos desde la \u00e9poca de San Ireneo \u2013 esto es, seg\u00fan Harnack, los a\u00f1os 181-189 (cf. Iren., \u201cAdv. Haer.\u201d III, 19, n.i.,; Migne, VII, 939). El verbo sarkousthai, hacerse carne, aparece en el credo del Concilio de Nicea (cf. Denzinger, \u201cEnchiridion\u201d, n.86). En el lenguaje de la Sagrada Escritura, carne significa, por sin\u00e9cdoque, naturaleza humana u hombre (cf. Lucas, 3, 6; Rom., 3, 20). Su\u00e1rez cree que la elecci\u00f3n de la palabra encarnaci\u00f3n ha sido muy adecuada. El hombre es llamado carne para enfatizar la parte m\u00e1s d\u00e9bil de su naturaleza. Cuando se dice que el Verbo se ha encarnado, se ha hecho carne, la bondad divina est\u00e1 mejor expresada por cuanto Dios \u201cse despoj\u00f3 de S\u00ed mismo&#8230; y apareci\u00f3 en su porte (schemati) como hombre\u201d (Filip., 2, 7); tom\u00f3 sobre S\u00ed mismo no s\u00f3lo la naturaleza de hombre, una naturaleza capaz de sufrimiento y enfermedad y muerte, se hizo hombre en todo excepto s\u00f3lo en el pecado (cf. Su\u00e1rez, \u201cDe Incarnatione\u201d, Praef. n.5). Los Padres entonces y ahora utilizan la palabra henanthropesis, el acto de convertirse en hombre, al que corresponde el t\u00e9rmino inhumanatio, usado por algunos Padres latinos, y \u201cMenschwerdung\u201d, corriente en alem\u00e1n. El misterio de la Encarnaci\u00f3n se expresa en la Escritura por otros t\u00e9rminos: epilepsis, el acto de asumir una naturaleza (Heb. 2, 16); epiphaneia, aparici\u00f3n (II Tim. 1,10); phanerosis hen sarki, manifestaci\u00f3n en la carne (I Tim. 3, 16); somatos katartismos, la adaptaci\u00f3n a un cuerpo, que algunos Padres latinos llaman incorporatio (Heb. 10, 5); kenosis, el acto de despojarse de s\u00ed mismo (Filip. 2, 7). En este art\u00edculo trataremos del hecho, naturaleza y efectos de la Encarnaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">I. EL HECHO DE LA ENCARNACI\u00d3N\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Encarnaci\u00f3n implica tres hechos: (1) La Persona Divina de Jesucristo; (2) La Naturaleza Humana de Jesucristo; (3) La Uni\u00f3n Hipost\u00e1tica de la Naturaleza Humana con la Divina en la Persona Divina de Jesucristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) La Persona Divina de Jesucristo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Presuponemos la historicidad de Jesucristo \u2013esto es, que fue una persona real de la historia; el car\u00e1cter mesi\u00e1nico de Jes\u00fas; el valor hist\u00f3rico y autenticidad de los Evangelios y los Hechos; el car\u00e1cter de enviado divino de Jesucristo de ese modo establecido; el establecimiento de un infalible y perdurable organismo de ense\u00f1anza que tenga y mantenga el dep\u00f3sito de la verdad revelada confiada a \u00e9l por el enviado divino; la transmisi\u00f3n de todo ese dep\u00f3sito por tradici\u00f3n y de parte del mismo por la Sagrada Escritura; el canon e inspiraci\u00f3n de las Sagradas Escrituras \u2013 todas estas cuestiones se encontrar\u00e1n tratadas en sus correspondientes lugares. Adem\u00e1s, damos por supuesto que la naturaleza divina y la personalidad divina son una e inseparable (ver TRINIDAD). La finalidad de este art\u00edculo es probar que la persona hist\u00f3rica, Jesucristo, es real y verdaderamente Dios, &#8211;esto es, tiene la naturaleza de Dios, y es una persona divina. La divinidad de Jesucristo est\u00e1 establecida por el Antiguo Testamento, por el Nuevo Testamento y por la Tradici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. Pruebas del Antiguo Testamento\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las pruebas del Antiguo Testamento de la divinidad de Jes\u00fas presuponen su testimonio de \u00c9l como el Cristo, el Mes\u00edas (ver MES\u00cdAS). Dando entonces por supuesto que Jes\u00fas es el Cristo, el Mes\u00edas prometido en el Antiguo Testamento, de los t\u00e9rminos de su promesa resulta seguro que el prometido es Dios, es una Persona Divina en el sentido estricto de la palabra, la Segunda Persona de la Sant\u00edsima Trinidad, el Hijo del Padre, uno en naturaleza con el Padre y el Esp\u00edritu Santo. Nuestro argumento es acumulativo. Los textos del Antiguo Testamento tienen peso por s\u00ed mismos; tomados junto a su cumplimiento en el Nuevo Testamento y con el testimonio de Jes\u00fas, sus ap\u00f3stoles y su Iglesia, forman un argumento acumulado a favor de la divinidad de Jesucristo que es abrumador en su fuerza. Las pruebas del Antiguo Testamento las extraemos de los Salmos, de los Libros Sapienciales y de los Profetas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a) Testimonio de los Salmos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salmo 2, 7. \u201cEl Se\u00f1or me ha dicho: T\u00fa eres mi hijo, yo te he engendrado hoy\u201d Aqu\u00ed Yahv\u00e9h, esto es, el Dios de Israel, habla al Mes\u00edas prometido. As\u00ed interpreta San Pablo el texto (Heb. 1, 5) mientras que prueba la divinidad de Jes\u00fas a partir de los Salmos. Se plantea la objeci\u00f3n de que San Pablo no est\u00e1 aqu\u00ed interpretando sino s\u00f3lo acomodando la Escritura. El aplica las mismas palabras del Salmo 2, 7 al sacerdocio (Heb. 5, 5) y a la resurrecci\u00f3n (Hechos 13, 33) de Jes\u00fas; pero s\u00f3lo en un sentido figurado engendra el Padre al Mes\u00edas en el sacerdocio y en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas; de ah\u00ed que s\u00f3lo en un sentido figurado engendra a Jes\u00fas como su Hijo. Respondemos que San Pablo habla figuradamente y acomoda la Escritura en la cuesti\u00f3n del sacerdocio y la resurrecci\u00f3n pero no en la cuesti\u00f3n de la generaci\u00f3n eterna de Jes\u00fas. Todo el contexto de este cap\u00edtulo muestra que hay una cuesti\u00f3n de filiaci\u00f3n real  y real divinidad de Jes\u00fas. En el mismo vers\u00edculo, San Pablo aplica a Cristo las palabras de Yahv\u00e9h a David, el arquetipo de Cristo: \u201cYo ser\u00e9 para \u00e9l un padre, y \u00e9l ser\u00e1 para m\u00ed un hijo\u201d. (II Reyes 7, 14). En el vers\u00edculo siguiente, Cristo es mencionado como primog\u00e9nito del padre, y es objeto de adoraci\u00f3n de los \u00e1ngeles, pero s\u00f3lo Dios es adorado: \u201cTu trono, oh Dios, es para siempre jam\u00e1s&#8230;Tu Dios, oh Dios, te ha ungido\u201d (Sal. 44, 7,8). San Pablo refiere estas palabras a Cristo como el Hijo de Dios (Heb. 1, 9). Seguimos el texto masor\u00e9tico, \u201cTu Dios, oh Dios\u201d. La versi\u00f3n de los Setenta y del Nuevo Testamento, ho theos, ho theos sou, \u201cOh Dios, tu Dios\u201d es susceptible de la misma interpretaci\u00f3n. Por tanto el Cristo es llamado aqu\u00ed Dios dos veces; y de su trono o reino se dice que va a ser por toda la eternidad. Salmo 109, 1: \u201cDijo el Se\u00f1or a mi Se\u00f1or (Heb. Dijo Yahveh a mi Adonai): Si\u00e9ntate a mi diestra\u201d. Cristo cita este texto para probar que \u00c9l es Adonai (un t\u00e9rmino hebreo usado s\u00f3lo para la deidad), sentado a la derecha de Yahv\u00e9h, que es invariablemente el gran Dios de Israel (Mat. 22, 44). En el mismo salmo, Yahv\u00e9h dice a Cristo: \u201cAntes de la aurora, Yo te engendr\u00e9\u201d. Por tanto Cristo es el engendrado de Dios; fue engendrado antes de que el mundo existiera, y se sienta a la derecha del Padre celestial. Otros salmos mesi\u00e1nicos podr\u00edan ser citados para demostrar el claro testimonio de estos poemas inspirados de la divinidad del Mes\u00edas prometido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) Testimonio de los Libros Sapienciales\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tan claramente describen estos Libros Sapienciales a la Sabidur\u00eda increada como una Persona Divina distinta de la Primera Persona, que los racionalistas tienen que recurrir a un subterfugio y afirmar que la doctrina de la Sabidur\u00eda increada fue tomada por los autores de estos libros de la Filosof\u00eda neoplat\u00f3nica de la escuela de Alejandr\u00eda. Hay que se\u00f1alar que en los libros presapienciales del Antiguo Testamento, el Logos increado, o hrema, es el principio activo y creativo de Yahv\u00e9h (ver Salmos 32, 4; 32, 6; 118, 89; 102, 20; Is. 40, 8; 54, 11). M\u00e1s tarde el logos se convirti\u00f3 en sophia, la Palabra increada se hizo increada Sabidur\u00eda. A la sabidur\u00eda se le atribu\u00edan todas las obras de creaci\u00f3n y providencia divina (ver Job 26, 12; Prov. 8 y 9; Eccles. 1, 1; 24, 5-12; Sab. 6, 21; 9, 9) En Sab. 9, 1,2, tenemos un notable ejemplo de atribuci\u00f3n de la actividad de Dios tanto al Logos como a la Sabidur\u00eda. Esta identificaci\u00f3n del Logos premosaico con la sabidur\u00eda sapiencial y el Logos Jo\u00e1nico (ver LOGOS) es la prueba de que el subterfugio racionalista no es eficaz. La Sabidur\u00eda sapiencial y el Logos Jo\u00e1nico no son un desarrollo alejandrino de la idea plat\u00f3nica, sino el desarrollo hebra\u00edsta del premosaico Logos o Palabra increado y creador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora en cuanto a las pruebas sapienciales: En Eccl. 24, 7, la Sabidur\u00eda es descrita como increada, la \u201cprimera nacida del Alt\u00edsimo antes de todas las criaturas\u201d, \u201cdesde el principio y antes de los siglos me cre\u00f3\u201d (ib\u00edd., 14). Tan universal fue la identificaci\u00f3n de la Sabidur\u00eda con Cristo, que incluso los arrianos estaban de acuerdo con los Padres en esto; y se afanaban en probar mediante la palabra ektise, hecho o creado, del vers\u00edculo 14, que la Sabidur\u00eda encarnada fue creada. Los Padres no respondieron que por la palabra Sabidur\u00eda no ten\u00eda que entenderse a Cristo, sino que explicaron que la palabra ektise ten\u00eda que ser interpretada aqu\u00ed en relaci\u00f3n con otros pasajes de la Sagrada Escritura y no seg\u00fan su significado habitual \u2013 el de la versi\u00f3n de los Setenta de G\u00e9n. 1, 1. No conocemos la palabra original hebrea o aramea; puede haber sido la misma palabra que aparece en Prov. 8, 22: \u201cEl Se\u00f1or me ha pose\u00eddo (en hebreo, me ha engendrado por generaci\u00f3n; ver G\u00e9n. 4, 1) en la primicia de sus caminos, antes que sus obras m\u00e1s antiguas. Desde la eternidad fui moldeado\u201d. La Sabidur\u00eda que habla de s\u00ed misma en el libro del Eclesi\u00e1stico no puede contradecir lo que la Sabidur\u00eda dice de s\u00ed misma en Proverbios y otros lugares. De ah\u00ed que los Padres tuvieran toda la raz\u00f3n al explicar que ektise no significaba hecho o creado en el sentido estricto del t\u00e9rmino (ver S. Atanasio, \u201cSermo ii contra Arianos\u201d, n. 44; Migne, P.G., XXVI, 239). El Libro de la Sabidur\u00eda, tambi\u00e9n, habla claramente de la Sabidur\u00eda como \u201cla que hizo todas las cosas&#8230; una emanaci\u00f3n pura de la gloria del Omnipotente&#8230;el brillo de la luz eterna, y el espejo sin mancha de la majestad de Dios, y la imagen de su bondad\u201d (Sab. 7, 21-26). San Pablo parafrasea este bello pasaje y lo refiere a Jesucristo (Heb. 1, 3). Est\u00e1 claro, entonces, por el estudio del texto de los propios libros, por la interpretaci\u00f3n de estos libros por San Pablo, y especialmente, por la interpretaci\u00f3n aceptada por los Padres y los usos lit\u00fargicos de la Iglesia, que la sabidur\u00eda personificada de los Libros sapienciales es la Sabidur\u00eda increada, el Logos encarnado de San Juan, el Verbo hipost\u00e1ticamente unido a la naturaleza humana, Jesucristo, el Hijo del Padre Eterno. Los Libros Sapienciales prueban que Jes\u00fas fue real y verdaderamente Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c) Testimonio de los Libros Prof\u00e9ticos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los profetas claramente afirman que el Mes\u00edas es Dios. Isa\u00edas dice: \u201cVendr\u00e1 \u00c9l mismo y os salvar\u00e1\u201d (35, 4); \u201cPreparad el camino de Yahv\u00e9h\u201d (40, 3); \u201cAdonai Yahv\u00e9h vendr\u00e1 con fortaleza\u201d (40, 10). Que Yahv\u00e9h es aqu\u00ed Jesucristo est\u00e1 claro por la utilizaci\u00f3n del pasaje por San Marcos (1, 3). El gran profeta de Israel da a Cristo un nuevo y especial nombre divino: \u201cSer\u00e1 llamado Emmanuel\u201d (Is. 7, 14). Este nuevo nombre divino San Mateo lo refiere como realizado en Jes\u00fas, e interpreta que significa la divinidad de Jes\u00fas. \u201cSe le pondr\u00e1 por nombre Emmanuel, que quiere decir, Dios con nosotros\u201d (Mat., 1, 23). Tambi\u00e9n en 9, 6, Isa\u00edas llama al Mes\u00edas Dios: \u201cUn ni\u00f1o nos ha nacido&#8230; ser\u00e1 llamado Maravilloso Consejero, Dios Fuerte, Padre Perpetuo, Pr\u00edncipe de la Paz\u201d. Los cat\u00f3licos explican que el mismo ni\u00f1o es llamado Dios Fuerte (9, 6) y Emmanuel (7, 14); la concepci\u00f3n del ni\u00f1o es profetizada en el \u00faltimo vers\u00edculo, el nacimiento del mismo ni\u00f1o se profetiza en el primero. El nombre Emmanuel (Dios con nosotros) explica el nombre que traducimos como \u201cDios Fuerte\u201d. Es acr\u00edtico y prejuicioso por parte de los racionalistas salir de Isa\u00edas y buscar en Ezequiel (32, 21) el significado \u201cm\u00e1s poderoso entre los h\u00e9roes\u201d para una palabra que en todos los dem\u00e1s lugares de Isa\u00edas es el nombre de \u201cDios Fuerte\u201d (ver Is. 10, 21). Teodocio traduce literalmente theos ischyros; los Setenta lo hacen por \u201cmensajero\u201d. Nuestra interpretaci\u00f3n es la com\u00fanmente admitida por los cat\u00f3licos y por los protestantes de la escuela de Delitzsch (\u201cProfec\u00edas Mesi\u00e1nicas\u201d, p. 145). Isa\u00edas tambi\u00e9n llama al Mes\u00edas \u201creto\u00f1o de Yahv\u00e9h\u201d (4, 2), esto es, que el que ha brotado de Yahv\u00e9h es de la misma naturaleza que \u00c9l. El Mes\u00edas es \u201cDios nuestro rey\u201d (Is. 52,  7), \u201cel Salvador enviado por nuestro Dios\u201d (Is. 52, 10, donde la palabra que traducimos por Salvador es la forma abstracta de la palabra que traducimos por Jes\u00fas); \u201cYahv\u00e9h el Dios de Israel\u201d (Is. 52, 12): \u201cEl que es tu hacedor, Yahv\u00e9h de los ej\u00e9rcitos es su nombre\u201d (Is. 54, 5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dem\u00e1s profetas son tan claros como Isa\u00edas, aunque no tan detallados, en su predicci\u00f3n de la divinidad del Mes\u00edas. Para Jerem\u00edas, es \u201cYahv\u00e9h nuestra Justicia\u201d (23, 6; tambi\u00e9n 33, 16). Miqueas habla de la doble venida del Ni\u00f1o, su nacimiento en el tiempo en Bel\u00e9n y su procesi\u00f3n en la eternidad del padre (5, 2). El valor mesi\u00e1nico de este texto se prueba por su interpretaci\u00f3n en Mateo (2, 6). Zacar\u00edas hace que Yahv\u00e9h hable del Mes\u00edas como \u201cmi compa\u00f1ero\u201d; pero un compa\u00f1ero est\u00e1 en pie de igualdad con Yahv\u00e9h (13, 7). Malaqu\u00edas dice: \u201cHe aqu\u00ed que env\u00edo a mi mensajero, y \u00e9l preparar\u00e1 el camino delante de m\u00ed, y enseguida el Se\u00f1or, a quien busc\u00e1is, y el \u00e1ngel de la alianza, a quien dese\u00e1is, vendr\u00e1n a su templo\u201d (3, 1). El mensajero del que se habla aqu\u00ed es ciertamente San Juan el Bautista. Las palabras de Malaqu\u00edas se interpretan como dichas respecto del Precursor por el propio Nuestro Se\u00f1or (Mat., 11, 10). Pero el Bautista prepar\u00f3 el camino delante de Jesucristo. De ah\u00ed que sea Cristo el que hablaba  por medio de las palabras de Malaqu\u00edas. Pero las palabras de Malaqu\u00edas son pronunciadas por Yahv\u00e9h, el gran Dios de Israel. De ah\u00ed que Cristo o el Mes\u00edas y Yahv\u00e9h sean una y la misma Persona divina. El argumento se hace m\u00e1s forzoso incluso por el hecho de que no s\u00f3lo es el que habla, Yahv\u00e9h Dios de los ej\u00e9rcitos, uno y el mismo aqu\u00ed que el Mes\u00edas delante del cual iba el Bautista: sino que la venida del Se\u00f1or al templo aplica al Mes\u00edas un nombre que siempre se reserva para solo Yahv\u00e9h. Ese nombre aparece siete veces (Ex. 23, 17; 34, 23; Is. 1, 24; 3, 1; 10, 16 y 33; 19, 4) fuera de Malaqu\u00edas, y es clara su referencia al Dios de Israel. El \u00faltimo de los profetas de Israel da testimonio claro de que el Mes\u00edas es el mismo Dios verdadero de Israel. Este argumento de los profetas en favor de la divinidad del Mes\u00edas es m\u00e1s convincente si se recibe a la luz de la revelaci\u00f3n cristiana, a cuya luz lo presentamos. La fuerza acumulada del argumento est\u00e1 bien expuesta en \u201cCristo en s\u00edmbolo y profec\u00eda\u201d de Maas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B. Pruebas del Nuevo Testamento\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Daremos el testimonio de los cuatro Evangelistas y de San Pablo. El argumento del Nuevo Testamento tiene un peso acumulado que es abrumador en su efectividad, una vez que se prueban la inspiraci\u00f3n del Nuevo Testamento y el car\u00e1cter de enviado divino de Jes\u00fas (ver INSPIRACI\u00d3N; CRISTIANISMO). El proceso de construcci\u00f3n dogm\u00e1tica y apolog\u00e9tica cat\u00f3lico es l\u00f3gico y sin fisuras. Los te\u00f3logos cat\u00f3licos establecen primero el organismo de ense\u00f1anza al que Cristo dio su dep\u00f3sito de verdad revelada, para tener, guardar y transmitir ese dep\u00f3sito sin error ni defecto. Este organismo de ense\u00f1anza nos da la Biblia; y nos da el dogma de la divinidad de Cristo en la Palabra de Dios escrita y no escrita, esto es, la tradici\u00f3n y la escritura. Cuando la comparamos con la postura protestante de \u201cla Biblia, toda la Biblia y nada m\u00e1s que la Biblia\u201d \u2013 no, ni siquiera algo que nos diga qu\u00e9 es y qu\u00e9 no es la Biblia \u2013 la postura cat\u00f3lica del organismo de ense\u00f1anza establecido por Cristo, indefectible, sin errores, es  inexpugnable. La debilidad de la postura protestante se evidencia en el asunto de esta misma cuesti\u00f3n de la divinidad de Jesucristo. La Biblia es la \u00fanica y sola regla de fe de los Unitarianos, que niegan la divinidad de Jes\u00fas; de los protestantes modernistas, que hacen de su divinidad una evoluci\u00f3n de su conciencia interior; de todos los dem\u00e1s protestantes, sean los que sean sus pensamientos sobre Cristo. La fuerza de la postura cat\u00f3lica resultar\u00e1 clara para cualquiera que haya seguido la evoluci\u00f3n del Modernismo fuera de la Iglesia y la supresi\u00f3n del mismo dentro de ella.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a) Testimonio de los Evangelistas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed damos por supuesto que los Evangelios son aut\u00e9nticos, documentos hist\u00f3ricos que nos han sido dados por la Iglesia como la Palabra inspirada de Dios. Renunciamos a plantear la cuesti\u00f3n de la dependencia de Mateo respecto de los Logia, del origen de Marcos a partir de \u201cQ\u201d, de la dependencia literaria o de otro tipo de Lucas respecto de Marcos; todas estas cuestiones se tratan en sus lugares apropiados y no pertenecen al proceso de la teolog\u00eda dogm\u00e1tica y apolog\u00e9tica. Aqu\u00ed tratamos de los cuatro Evangelios como la Palabra inspirada de Dios. El testimonio de los Evangelios sobre la divinidad de Cristo es de diversas clases.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas es el Mes\u00edas Divino\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Evangelistas, como hemos visto, refieren las profec\u00edas de la divinidad del Mes\u00edas  como cumplidas en Jes\u00fas (ver Mateo 1, 23; 2, 6; Marcos 1, 2; Lucas 7, 27).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas es el Hijo de Dios\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan el testimonio de los Evangelistas, el propio Jes\u00fas dio testimonio de su filiaci\u00f3n divina. Como enviado divino no pod\u00eda dar falso testimonio. En primer lugar, pregunt\u00f3 a sus disc\u00edpulos en Cesarea de Filipo, \u201c\u00bfQui\u00e9n dice la gente que es el Hijo del Hombre?\u201d (Mt. 16, 13). Este nombre Hijo del Hombre era normalmente usado por el Salvador respecto de S\u00ed mismo; testimoniaba su naturaleza humana y unidad con nosotros. Los disc\u00edpulos contestaron que los dem\u00e1s dec\u00edan que era uno de los profetas. Cristo les apremi\u00f3.  \u201cPero vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?\u201d (ib\u00edd. 15) Pedro, como portavoz, replic\u00f3: \u201cT\u00fa eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo\u201d (ib\u00edd. 16). A Jes\u00fas le satisfizo esta respuesta; le colocaba por encima de todos los profetas que eran hijos adoptados de Dios; le hac\u00eda Hijo natural de Dios. Pedro no ten\u00eda necesidad de especial revelaci\u00f3n para conocer la filiaci\u00f3n adoptiva divina de todos los profetas. Esta filiaci\u00f3n natural divina le fue dada a conocer al jefe de los ap\u00f3stoles s\u00f3lo por una revelaci\u00f3n especial. \u201cNi la carne ni la sangre te han revelado esto, sino mi Padre que est\u00e1 en los cielos\u201d (ib\u00edd. 17). Jes\u00fas claramente asume este importante t\u00edtulo en este sentido enteramente nuevo y especialmente revelado. Admite que es el Hijo de Dios en el pleno sentido de la palabra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, encontramos que permiti\u00f3 a los dem\u00e1s darle este t\u00edtulo y demostrar mediante el acto de adoraci\u00f3n efectiva que ellos interpretaban como real la filiaci\u00f3n. Los posesos ca\u00edan y le adoraban y el esp\u00edritu inmundo gritaba \u201cT\u00fa eres el Hijo de Dios\u201d (Mc. 3, 12). Sus disc\u00edpulos le adoraban y dec\u00edan, \u201cVerdaderamente eres el Hijo de Dios\u201d (Mt. 14, 33). Y no suger\u00eda \u00c9l que se equivocaban al darle el homenaje debido a solo Dios. El centuri\u00f3n en el Calvario (Mt. 27, 54; Mc. 15, 39), el evangelista San Marcos (1, 1), el hipot\u00e9tico testimonio de Sat\u00e1n (Mt. 4, 3) y de los enemigos de Cristo (Mt. 27, 40) todos muestran que Jes\u00fas fue llamado y estimado como el Hijo de Dios. El propio Jes\u00fas claramente asume el t\u00edtulo. Constantemente habla de Dios como \u201cMi Padre\u201d (Mt. 7, 21; 10, 32; 11, 27; 15, 13; 16, 17, etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tercer lugar, el testimonio de Jes\u00fas sobre su filiaci\u00f3n divina est\u00e1 bastante claro en los Sin\u00f3pticos, como vemos por los argumentos precedentes y ver\u00edamos por la ex\u00e9gesis de otros textos; pero es a\u00fan quiz\u00e1 m\u00e1s evidente en Juan. Jes\u00fas indirecta pero claramente asume el t\u00edtulo cuando dice: \u201c\u00bfC\u00f3mo dec\u00eds que aqu\u00e9l a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo blasfema por haber dicho Yo soy el Hijo de Dios?&#8230;el Padre est\u00e1 en M\u00ed y Yo en el Padre\u201d (Juan 10, 36,38). Un testimonio incluso m\u00e1s claro se da en la narraci\u00f3n de la curaci\u00f3n del ciego en Jerusal\u00e9n. Jes\u00fas dice: \u201c\u00bfCrees t\u00fa en el Hijo de Dios?\u201d \u00c9l respondi\u00f3, diciendo: \u201c\u00bfQui\u00e9n es, Se\u00f1or, para que crea en \u00c9l? Y Jes\u00fas le dijo: Le has visto; el que est\u00e1 hablando contigo. Y \u00e9l dijo: Creo, Se\u00f1or. Y postr\u00e1ndose, le ador\u00f3\u201d (Juan, 9, 35-38). Aqu\u00ed como en otros lugares, el acto de adoraci\u00f3n es permitido, y  de este modo se da asentimiento impl\u00edcito a la afirmaci\u00f3n de la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuarto lugar, igualmente ante sus enemigos, Jes\u00fas hizo indudable profesi\u00f3n de su filiaci\u00f3n divina en el sentido real y no en el figurado de la palabra; y los jud\u00edos entendieron que dec\u00eda que era realmente Dios. Su manera de hablar ha sido algo esot\u00e9rica. A menudo hablaba en par\u00e1bolas. Quer\u00eda entonces, como quiere ahora, que la fe sea \u201cla evidencia de las cosas que no se ven\u201d (Heb. 11, 1). Los jud\u00edos intentaban hacerle caer en una trampa, para lo que hac\u00edan que hablara abiertamente. Le encontraron en el p\u00f3rtico de Salom\u00f3n y dijeron: \u201c\u00bfHasta cuando nos vas a tener en vilo? Si t\u00fa eres el Cristo, d\u00ednoslo abiertamente\u201d (Juan 10, 24). La respuesta de Jes\u00fas es t\u00edpica. Los desconcierta durante un rato; y al final les dice la tremenda verdad: \u201cEl Padre y Yo somos uno\u201d (Juan 10, 30). Ellos traen piedras para matarlo. \u00c9l les pregunta por qu\u00e9. Les hace admitir que le han comprendido bien. Responden: \u201c No queremos apedrearte por ninguna buena obra, sino por blasfemia; porque t\u00fa, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios\u201d (ib\u00edd. 33). Estos mismos enemigos hacen una clara afirmaci\u00f3n de la pretensi\u00f3n de Jes\u00fas la \u00faltima noche que \u00c9l pas\u00f3 en la tierra. Dos veces comparece ante el Sanedr\u00edn, la suprema autoridad de la esclavizada naci\u00f3n jud\u00eda. La primera vez el sumo sacerdote, Caif\u00e1s, se levant\u00f3 y le pregunt\u00f3: \u201cTe conjuro por Dios vivo a que nos digas si t\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios\u201d (Mt. 26, 63). Jes\u00fas antes hab\u00eda guardado silencio. Ahora su misi\u00f3n ped\u00eda una respuesta. \u201cT\u00fa lo has dicho\u201d (ib\u00edd. 64). La respuesta fue probablemente \u2013a la manera sem\u00edtica \u2013 una repetici\u00f3n de la pregunta con tono de afirmaci\u00f3n en vez de interrogaci\u00f3n. San Mateo registra esa respuesta de una forma que podr\u00eda dejar alguna duda en nuestras mentes, si no tuvi\u00e9ramos el relato de San Marcos de la misma respuesta. Seg\u00fan San Marcos, Jes\u00fas responde clara y simplemente: \u201cYo soy\u201d (Mc. 14, 62). El contexto de San Mateo aclara la dificultad respecto al significado de la respuesta de Jes\u00fas. Los jud\u00edos comprend\u00edan que se hac\u00eda igual a Dios. Probablemente se habr\u00edan re\u00eddo y mofado de su pretensi\u00f3n. \u00c9l continu\u00f3: \u201cSin embargo os declaro que a partir de ahora ver\u00e9is al Hijo del hombre sentado a la derecha del poder de Dios, y venir sobre las nubes del cielo\u201d (Mt. 26, 64). Caif\u00e1s desgarr\u00f3 sus vestiduras y acus\u00f3 a Jes\u00fas de blasfemia. Todos se unieron conden\u00e1ndolo a muerte por la blasfemia de la que ellos le acusaban. Claramente entend\u00edan que \u00c9l afirmaba ser el verdadero Hijo de Dios; y \u00c9l les permiti\u00f3 entenderlo as\u00ed, y condenarle a muerte por  esta interpretaci\u00f3n y rechazo de su afirmaci\u00f3n. Ser\u00eda estar ciego a la verdad evidente negar la fuerza de este testimonio a favor de que Jes\u00fas afirm\u00f3 ser el verdadero Hijo de Dios. La segunda comparecencia de Jes\u00fas ante el Sanedr\u00edn fue como la primera; por segunda vez se le pregunt\u00f3 para que dijera claramente: \u201c\u00bfEres t\u00fa el Hijo de Dios?\u201d \u00c9l respondi\u00f3: \u201cVosotros lo dec\u00eds: Yo soy\u201d. Ellos comprendieron que hac\u00eda una afirmaci\u00f3n de divinidad. \u201c\u00bfQu\u00e9 necesidad tenemos ya de testigos?, pues nosotros mismos lo hemos o\u00eddo de su propia boca\u201d (Lucas 22, 70,71). Este doble testimonio es especialmente importante, en cuanto que se hace ante el Gran Sanedr\u00edn, y en cuanto que es causa de la sentencia de muerte. Ante Pilatos, los jud\u00edos presentan al principio un mero pretexto. \u201cHemos encontrado a \u00e9ste alborotando, prohibiendo pagar tributo al C\u00e9sar y diciendo que \u00e9l es Cristo Rey\u201d (Lucas 23, 2) \u00bfCu\u00e1l fue el resultado? \u00a1Que Pilatos no encontr\u00f3 causa de muerte en \u00c9l! Los jud\u00edos buscaron otro pretexto. \u201cSolivianta al pueblo&#8230; desde Galilea hasta aqu\u00ed\u201d (Ib\u00edd. 5). Este pretexto fracasa. Pilatos remite el caso de sedici\u00f3n a Herodes. Herodes no encuentra la acusaci\u00f3n de sedici\u00f3n digna de seria consideraci\u00f3n. Una vez m\u00e1s los jud\u00edos presentan un nuevo subterfugio. Una vez m\u00e1s Pilatos no encuentra causa en \u00c9l. Al final los jud\u00edos declaran su motivo real contra Jes\u00fas. Al decir que se ha proclamado rey y promovido una sedici\u00f3n y rehusado el tributo al C\u00e9sar, se esfuerzan en hacer creer que ha violado la ley romana. El motivo real de su queja no era que Jes\u00fas violaba la ley romana, sino que ellos le acusaban como violador de la ley jud\u00eda. \u00bfC\u00f3mo? \u201cNosotros tenemos una ley; y seg\u00fan esa ley debe morir, porque se tiene por Hijo de Dios\u201d (Juan 19, 7). La acusaci\u00f3n era muy seria; motiv\u00f3 que el gobernador romano incluso \u201cse atemorizase a\u00fan m\u00e1s\u201d. \u00bfA qu\u00e9 ley se refer\u00edan aqu\u00ed? No hay duda. Es la terrible ley del Lev\u00edtico: \u201cEl que blasfeme el nombre de Yahv\u00e9h ser\u00e1 muerto; toda la comunidad le lapidar\u00e1. Sea forastero o nativo, si blasfema el Nombre, morir\u00e1\u201d (Lev. 24, 16). En virtud de esta ley, los jud\u00edos estuvieron a menudo a punto de lapidar a Jes\u00fas; en virtud de esta ley, le reprendieron a menudo por blasfemo, cuantas veces se present\u00f3 \u00c9l como Hijo de Dios; en virtud de esta misma ley, ped\u00edan ahora su muerte. Est\u00e1 simplemente fuera de cuesti\u00f3n que estos jud\u00edos tuvieran intenci\u00f3n de acusar a Jes\u00fas de la asunci\u00f3n de esa filiaci\u00f3n adoptiva de Dios que todo jud\u00edo ten\u00eda por sangre y todo profeta hab\u00eda tenido por especial don gratuito de la gracia de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En quinto lugar, s\u00f3lo podemos dar un resumen de otras utilizaciones del t\u00edtulo Hijo de Dios con relaci\u00f3n a Jes\u00fas. El \u00e1ngel Gabriel anuncia a Mar\u00eda que su hijo \u201cser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00edsimo\u201d (Lucas 1, 32); \u201cel Hijo de Dios\u201d (Lucas 1, 35); San Juan habla de \u00c9l como \u201cHijo \u00fanico del Padre\u201d (Juan 1, 14); en el Bautismo de Jes\u00fas y en su Transfiguraci\u00f3n, una voz del cielo exclama: \u201cEste es mi hijo muy amado\u201d (Mt. 3, 17; Mc. 1, 11; Lc. 3, 22; Mt. 17, 3); San Juan declara como aut\u00e9ntico prop\u00f3sito de su Evangelio \u201cque cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios\u201d (Jn. 20, 31).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sexto lugar, en el testimonio de Juan, Jes\u00fas se identifica absolutamente con el Padre divino. Seg\u00fan Juan, Jes\u00fas dice: \u201cel que me ve a m\u00ed, ve al Padre\u201d (ib\u00edd. 14, 9). San Atanasio enlaza este claro testimonio a otro testimonio de Juan: \u201cEl Padre y Yo somos uno\u201d (ib\u00edd. 10, 30); y establece por tanto la consustancialidad del Padre y el Hijo. San Juan Cris\u00f3stomo interpreta el texto en el mismo sentido. Una \u00faltima prueba de Juan est\u00e1 en las palabras que cierran su primera Ep\u00edstola: \u201c Sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al verdadero Dios, y estemos en su verdadero Hijo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna\u201d (I Jn. 5, 20). Nadie niega que \u201cel Hijo de Dios\u201d que ha venido es Jesucristo. Este Hijo de Dios es el \u201cverdadero Hijo\u201d del \u201cverdadero Dios\u201d; de hecho, este verdadero hijo del Verdadero Dios, esto es, Jes\u00fas, es el verdadero Dios y es la vida eterna. Tal es la ex\u00e9gesis de este texto dada por todos los Padres que lo han interpretado (ver Corluy, \u201cSpicilegium Dogmatico-Biblicum\u201d,ed. Gandavi, 1884, II, 48). Todos los Padres que han interpretado o citado este texto, refieren outos a Jes\u00fas, e interpretan \u201cJes\u00fas es el verdadero Dios y la vida eterna\u201d. Surge la cuesti\u00f3n de que la frase \u201cverdadero Dios\u201d (ho alethismos theos) siempre se refiere, en Juan, al Padre. S\u00ed, la frase est\u00e1 consagrada al Padre, y aqu\u00ed se usa precisamente por eso, para demostrar que el Padre que es, en este mismo vers\u00edculo, llamado en primer lugar \u201cel verdadero Dios\u201d, es uno con el Hijo que es llamado en segundo lugar \u201cel verdadero Dios\u201d en el mism\u00edsimo vers\u00edculo. Esta interpretaci\u00f3n se realiza mediante el an\u00e1lisis gramatical de la frase; el pronombre este (outos) se refiere por necesidad al sustantivo m\u00e1s pr\u00f3ximo, esto es, su verdadero Hijo Jesucristo. Adem\u00e1s, el Padre no es llamado nunca \u201cvida eterna\u201d por Juan; mientras que el t\u00e9rmino se lo asigna \u00e9l a menudo al Hijo (Jn. 11, 25; 14, 6; I Jn. 1, 2; 5, 11-12). Estas citas prueban m\u00e1s all\u00e1 de toda duda que los Evangelistas dan testimonio de la filiaci\u00f3n natural y real divina de Jesucristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuera de la Iglesia Cat\u00f3lica, est\u00e1 hoy de moda intentar explicar todas estas utilizaciones de la frase Hijo de Dios, como si, en realidad, no significaran la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas, sino, presumiblemente su filiaci\u00f3n adoptiva \u2013 una filiaci\u00f3n debida bien a su pertenencia a la raza jud\u00eda o bien derivada de su car\u00e1cter mesi\u00e1nico. Contra ambas explicaciones se alzan nuestros argumentos; contra la \u00faltima explicaci\u00f3n se alza el hecho de que en ning\u00fan lugar del Antiguo Testamento se da la expresi\u00f3n Hijo de Dios como nombre peculiar al Mes\u00edas. Los protestantes avanzados de este Siglo XX no est\u00e1n satisfechos con este \u00faltimo y anticuado intento de explicar el t\u00edtulo de Hijo de Dios asumido. Para ellos s\u00f3lo significa que Jes\u00fas era un jud\u00edo (un hecho que es ahora negado por Paul Haupt). Ahora tenemos que afrontar la extra\u00f1a anomal\u00eda de ministros del Cristianismo que niegan que Jes\u00fas sea el Cristo. Antiguamente se consideraba un atrevimiento que un unitariano se llamara cristiano y negara la divinidad de Jes\u00fas; ahora se encuentran \u201cministros del Evangelio\u201d que niegan que Jes\u00fas es Cristo, el Mes\u00edas (ver art\u00edculos en el Hibbert Journal para 1909, por el Reverendo Mr. Roberts, tambi\u00e9n los art\u00edculos reunidos bajo el t\u00edtulo\u201d\u00bfJes\u00fas o Cristo?\u201d Boston, 19m.). Dentro de los l\u00edmites de la Iglesia tambi\u00e9n, no faltan algunos que siguieron la tendencia del Modernismo en medida tal como para admitir que en ciertos pasajes, la expresi\u00f3n \u201cHijo de Dios\u201d en su aplicaci\u00f3n a Jes\u00fas, presuntamente s\u00f3lo significa la filiaci\u00f3n adoptiva de Dios. Contra estos escritores se public\u00f3 la condena de la proposici\u00f3n: \u201cEn todos los textos de los Evangelios, el nombre Hijo de Dios es meramente el equivalente del nombre Mes\u00edas, y no significa en manera alguna que Cristo sea el Hijo verdadero y natural de Dios\u201d (ver decreto \u201cLamentabili\u201d, S. Off., 3-4 de Julio de 1907, proposici\u00f3n xxxii). Este decreto no afirma ni siquiera impl\u00edcitamente que toda utilizaci\u00f3n del nombre \u201cHijo de Dios\u201d en los Evangelios signifique Filiaci\u00f3n natural y verdadera de Dios. Los te\u00f3logos cat\u00f3licos defienden generalmente la proposici\u00f3n de que cuantas veces, en los Evangelios, se usa el nombre \u201cHijo de Dios\u201d en singular, de manera absoluta y sin ninguna explicaci\u00f3n adicional, como nombre propio de Jes\u00fas, significa invariablemente la Filiaci\u00f3n Divina natural y verdadera de Jesucristo (ver Billot, \u201cDe Verbo Incarnato\u201d, 1904, p. 529). Corluy un estudioso muy prudente de los textos originales y de las versiones de la Biblia, declaraba que, cuantas veces se da a Jes\u00fas en el Nuevo Testamento el t\u00edtulo de Hijo de Dios, este t\u00edtulo tiene la significaci\u00f3n inspirada de Filiaci\u00f3n natural divina; por este t\u00edtulo se dice que Jes\u00fas tiene la misma naturaleza y sustancia que el Padre celestial (ver Spicilegium, II, p. 42).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas es Dios\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Juan afirma con claras palabras que Jes\u00fas es Dios. El prop\u00f3sito determinado por el anciano disc\u00edpulo era ense\u00f1ar la divinidad de Jes\u00fas en el Evangelio, las Ep\u00edstolas y el Apocalipsis que nos ha dejado; fue incitado a la acci\u00f3n contra los primeros herejes que atacaban a la Iglesia. \u201cSalieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Pues si hubieran sido de los nuestros, sin duda habr\u00edan permanecido con nosotros\u201d (I Jn. 2, 19). No confesaban a Jesucristo con esa confesi\u00f3n que ten\u00edan obligaci\u00f3n de hacer (I Jn. 4, 3). El Evangelio de Juan nos da la m\u00e1s clara confesi\u00f3n de la divinidad de Jes\u00fas. Podemos traducir del texto original:\u201dEn el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios\u201d (Jn. 1, 1). Las palabras ho theos (con el art\u00edculo) significan en el griego de Juan, el Padre. La expresi\u00f3n pros ton theon  recuerda forzosamente al to pros ti de Arist\u00f3teles. Esta forma aristot\u00e9lica de expresar relaci\u00f3n encuentra su semejante en la filosof\u00eda plat\u00f3nica, neoplat\u00f3nica y alejandrina; y fue la influencia de esta filosof\u00eda alejandrina en \u00c9feso y en otros lugares la que Juan se dispuso a combatir. Era, entonces, totalmente natural que Juan adoptara algo de la fraseolog\u00eda de sus enemigos, y por la expresi\u00f3n ho logos en pros ton theon diera a entender el misterio de la relaci\u00f3n entre el Padre y el Hijo:\u201cla Palabra estaba con el Padre\u201d, esto es, incluso en el principio. De cualquier modo la oraci\u00f3n theos en ho logos significa \u201cla Palabra era Dios\u201d. Este significado se subraya, en  la irresistible l\u00f3gica de San Juan, por el siguiente vers\u00edculo: \u201cTodo se hizo por ella\u201d. La Palabra, entonces, es la Creadora de todas las cosas y es verdadero Dios. \u00bfQui\u00e9n es la Palabra? Se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros (vers\u00edculo 14); y de esta Palabra dio testimonio Juan el Bautista (vers\u00edculo 15). Pero ciertamente fue Jes\u00fas, seg\u00fan Juan el Evangelista, quien habit\u00f3 entre nosotros en la carne y de quien el Bautista dio testimonio. De Jes\u00fas dice el Bautista: \u201cEste es aquel de quien dije: Viene un hombre detr\u00e1s de m\u00ed que se ha puesto delante de m\u00ed\u201d (vers\u00edculo 30). Este testimonio y otros pasajes del Evangelio de San Juan son tan claros que los racionalistas modernos se protegen de su fuerza afirmando que todo el Evangelio es una contemplaci\u00f3n m\u00edstica y en absoluto una narraci\u00f3n de hechos (ver JUAN, EVANGELIO DE SAN). Los cat\u00f3licos no pueden sostener esta opini\u00f3n que niega la historicidad de Juan. El Santo Oficio, en el decreto \u201cLamentabili\u201d, conden\u00f3 la siguiente proposici\u00f3n: \u201cLas narraciones de Juan no son  historia propiamente dicha sino una contemplaci\u00f3n m\u00edstica del Evangelio: los discursos contenidos en su Evangelio son meditaciones teol\u00f3gicas sobre el misterio de la salvaci\u00f3n y est\u00e1n desprovistas de verdad hist\u00f3rica\u201d (ver prop. 16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) Testimonio de San Pablo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es prop\u00f3sito determinado de San Pablo, fuera de la Ep\u00edstola a los Hebreos, probar la divinidad de Jesucristo. El gran ap\u00f3stol da por asegurado este principio fundamental del Cristianismo. Aun as\u00ed, tan claro es el testimonio de Pablo sobre este hecho de la divinidad de Cristo, que los racionalistas y los luteranos racionalistas de Alemania se han esforzado en escapar de la fuerza del testimonio del ap\u00f3stol rechazando su forma de Cristianismo como no acorde con el Cristianismo de Jes\u00fas. De ah\u00ed que exclamen: Los von Paulus, z\u00fcruck zu Christus\u201d; esto es, \u201cLejos de Pablo, vuelta a Cristo\u201d (Ver J\u00fclicher, \u201cPaulus und Christus\u201d ed. Mohr, 1909). Damos por supuesta la historicidad de la Ep\u00edstolas de Pablo; para un cat\u00f3lico, el Cristianismo de San Pablo es uno y el mismo que el Cristianismo de Cristo. (Ver PABLO, SAN). A los Romanos, Pablo escribe: \u201cDios habiendo enviado a su propio Hijo, en una carne semejante a la del pecado\u201d (8, 3). A su propio Hijo (ton heautou) env\u00eda el padre, no a un Hijo por adopci\u00f3n. Los \u00e1ngeles son por adopci\u00f3n hijos de Dios; participan de la naturaleza del Padre por los dones que libremente \u00c9l les ha concedido. No as\u00ed el propio Hijo del Padre. Como hemos visto, \u00c9l es m\u00e1s el v\u00e1stago del Padre que lo son los \u00e1ngeles \u00bfCu\u00e1nto m\u00e1s? En cuanto que es adorado como es adorado el Padre. Tal es el argumento de Pablo en el primer cap\u00edtulo de la Ep\u00edstola a los Hebreos. Por tanto, en la teolog\u00eda de San Pablo, el propio Hijo del Padre, a quien los \u00e1ngeles adoran, que fue engendrado en el hoy de la eternidad, que fue enviado por el Padre, claramente exist\u00eda antes de su manifestaci\u00f3n en la carne, y es, como cuesti\u00f3n de hecho, el gran \u201cYo soy el que soy\u201d \u2013 el Yahv\u00e9h que habl\u00f3 a Mois\u00e9s en el Horeb. Esta identificaci\u00f3n de Cristo con Yahv\u00e9h parecer\u00eda ser indicada, cuando San Pablo habla de Cristo como ho on epi panton theos, \u201cel que est\u00e1 por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos\u201d (Rom. 9, 5). Esta interpretaci\u00f3n y puntuaci\u00f3n son sancionadas por todos los padres que han utilizado el texto; todos refieren a Cristo las palabras \u201cEl que es Dios sobre todo\u201d. Petavius (De Trin. 11,9, n.2) cita quince, entre los que est\u00e1n Ireneo, Tertuliano, Cipriano, Atanasio, Gregorio de Nisa, Ambrosio, Agust\u00edn, e Hilario. La versi\u00f3n Peshitta tiene la misma traducci\u00f3n que hemos dado. Alford, Trench, Westcott y Hort, y la mayor parte de los protestantes son un\u00e1nimes con nosotros en esta interpretaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta identificaci\u00f3n de Cristo con Yahv\u00e9h es m\u00e1s clara en la Primera Ep\u00edstola a los Corintios. De Cristo se dice que fue el Yahv\u00e9h del \u00c9xodo: \u201cY todos bebieron la misma bebida espiritual (pues bebieron de la roca espiritual que les segu\u00eda, y la roca era Cristo)\u201d (10, 4). Fue a Cristo a quien algunos de los israelitas \u201ctentaron, y perecieron por las serpientes\u201d (10, 10); fue contra Cristo contra quien \u201calgunos de ellos murmuraron, y perecieron bajo el exterminador\u201d (10, 11). San Pablo toma la traducci\u00f3n de los Setenta de Yahv\u00e9h como ho kyrios, y hace de este t\u00edtulo distintivo de Jes\u00fas. Los Colosenses est\u00e1n amenazados de enga\u00f1o por la filosof\u00eda (2, 8). San Pablo les recuerda que creen seg\u00fan Cristo; \u201cporque en \u00c9l reside toda la plenitud de la Divinidad (pleroma tes theotetos) corporalmente\u201d (2, 9); y no deben rebajarse tanto como para dar a los \u00e1ngeles a los que no ven la adoraci\u00f3n que s\u00f3lo se debe a Cristo (2, 18,19). \u201cPorque en \u00c9l fueron creadas todas las cosas en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los tronos, las dominaciones, los principados y potestades; todas las cosas fueron creadas por \u00c9l y para \u00c9l\u201d (eis auton). \u00c9l es la causa y el fin de todas las cosas, incluso de los \u00e1ngeles a quienes los colosenses estaban tan extraviados como para preferirle a \u00c9l (1, 16). Los cultos macedonios de Filipos son ense\u00f1ados que en \u201cel nombre de Jes\u00fas toda rodilla se doble, en los cielos, en la tierra y en los abismos; y que toda lengua confiese que Cristo Jes\u00fas es Se\u00f1or en la gloria de Dios padre\u201d (2, 10,11). Esta es la misma genuflexi\u00f3n que se ordena hacer a los romanos ante el Se\u00f1or y a los jud\u00edos ante Yahv\u00e9h (ver Rom. 14, 6; Is. 14, 24). El testimonio de San Pablo podr\u00eda darse con mucha mayor extensi\u00f3n. Estos textos son s\u00f3lo los principales entre muchos otros que aportan el testimonio de Pablo sobre la divinidad de Jesucristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C. Testimonio de la Tradici\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las dos fuentes principales de donde extraemos nuestra informaci\u00f3n sobre la Tradici\u00f3n, o Palabra de Dios no escrita, son los Padres de la Iglesia y los concilios ecum\u00e9nicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a) Los Padres de la Iglesia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Padres son pr\u00e1cticamente un\u00e1nimes en ense\u00f1ar expl\u00edcitamente la divinidad de Jesucristo.  El testimonio de muchos ha sido dado en nuestra ex\u00e9gesis de los textos dogm\u00e1ticos que prueban que Cristo era Dios. Tomar\u00eda demasiado espacio citar adecuadamente a los Padres. Nos limitaremos a los de las \u00e9pocas apost\u00f3lica y apolog\u00e9tica. Al unir estos testimonios a los de los Evangelistas y de San Pablo, podemos ver claramente que el Santo Oficio ten\u00eda raz\u00f3n al condenar estas proposiciones del Modernismo: \u201cLa divinidad de Cristo no est\u00e1 probada por los Evangelios sino que es un dogma que la conciencia cristiana ha desarrollado a partir de la noci\u00f3n de un Mes\u00edas. Se puede dar por seguro que el Cristo que nos muestra la historia es muy inferior al Cristo que es objeto de la Fe\u201d (ver prop. 27 y 29 del Decreto \u201cLamentabili\u201d).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Clemente de Roma (a\u00f1os 93-95, seg\u00fan Harnack), en su primera ep\u00edstola a los corintios, 16, 2, habla del \u201cSe\u00f1or Jesucristo, el Cetro del Poder de Dios\u201d (Funk, \u201cPatres Apostolici\u201d, ed.T\u00fcbingen, 1901, p. 118), y describe, citando a Isa\u00edas 3, 1-12, la humillaci\u00f3n que fue predicha y vino a suceder en la autoinmolaci\u00f3n de Jes\u00fas. Como los escritos de los Padres Apost\u00f3licos son muy escasos, y en absoluto apolog\u00e9ticos, sino m\u00e1s bien devotos y exhortativos, no buscaremos en ellos esa clara y llana defensa de la divinidad de Cristo que se evidencia en los escritos de los apologistas y Padres posteriores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El testimonio de S. Ignacio de Antioqu\u00eda (a\u00f1os 110-117, seg\u00fan Harnack) es casi el de la \u00e9poca apolog\u00e9tica, en cuyo esp\u00edritu parece haber escrito a los efesios. Puede muy bien ser que en \u00c9feso estuvieran haciendo estragos las mismas herej\u00edas que unos diez a\u00f1os antes o, seg\u00fan la cronolog\u00eda de Harnack, en la misma \u00e9poca, San Juan hab\u00eda tratado de destruir escribiendo su Evangelio. Si esto es as\u00ed, comprendemos la audaz confesi\u00f3n de la divinidad de Jesucristo que este gran confesor de la Fe formula en sus salutaciones, al principio de su carta a los efesios. \u201cIgnacio&#8230; a la Iglesia&#8230;que est\u00e1 en \u00c9feso&#8230; en la voluntad del Padre y de Jesucristo Nuestro Dios (tou theou hemon)\u201d. Dice: \u201cEl M\u00e9dico en Uno, de la carne y del esp\u00edritu, engendrado y no engendrado, que fue Dios en carne (en sarki genomenos theos)&#8230; Jesucristo Nuestro Se\u00f1or\u201d (c. vii; Funk, I, 218). \u201cPues Nuestro Dios Jesucristo fue llevado en el vientre por Mar\u00eda\u201d (c. xviii, 2; Funk, I, 226). A los romanos escribe: \u201cPues Nuestro Dios Jesucristo, que permanece en el Padre, es incluso m\u00e1s manifiesto\u201d (c. iii, 3; Funk, I, 256).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El testimonio de la carta de Bernab\u00e9: \u201cHe aqu\u00ed, de nuevo, que Jes\u00fas no es el hijo del hombre sino el Hijo de Dios, hecho manifiesto en forma de carne. Y puesto que los hombres iban a decir que Cristo era hijo de David, el mismo David, temiendo y comprendiendo la malicia de los inicuos, profetiz\u00f3: Dijo el Se\u00f1or a mi Se\u00f1or&#8230;He aqu\u00ed como David le llama el Se\u00f1or y no hijo\u201d (c. xiii; Funk, I, 77).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00e9poca apolog\u00e9tica, San Justino M\u00e1rtir (Harnack, a\u00f1o 150) escrib\u00eda: \u201cPuesto que la Palabra es el primog\u00e9nito de Dios, es tambi\u00e9n Dios\u201d (Apol. 1, n. 63; P.G., VI, 423). Es evidente por el contexto que Justino entiende por la Palabra a Jesucristo; ya hab\u00eda dicho que Jes\u00fas era la Palabra antes de hacerse hombre, y utilizaba para manifestarse la forma de fuego o de alguna otra imagen incorp\u00f3rea. San Ireneo prueba que Jesucristo es correctamente llamado el \u00fanico y solo Dios y Se\u00f1or, en cuanto que se dice que todas las cosas han sido creadas por \u00c9l (ver \u201cAdv. Haer.\u201d, III, viii, n.3; P.G., VII, 868; libro IV, 10, 14, 36). El Deutero-Clemente (Harnack, a\u00f1o 166; Sanday, a\u00f1o 150) insiste: \u201cHermanos, creemos en Jesucristo como en el mismo Dios, como Juez de los vivos y los muertos\u201d (ver Funk, I, 184). San Clemente de Alejandr\u00eda (Sanday, a\u00f1o 190) habla de Cristo como \u201cverdadero Dios sin controversia alguna, el igual del Se\u00f1or de todo el universo, puesto que es el Hijo y la Palabra est\u00e1 en Dios\u201d (Cohortatio ad Gentes, c. x; P.G., VIII, 227).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) Escritores paganos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al testimonio de estos Padres de las \u00e9pocas apost\u00f3lica y apolog\u00e9tica, a\u00f1adimos algunos testimonios de escritores contempor\u00e1neos paganos. Plinio (a\u00f1o 107) escribi\u00f3 a Trajano que los cristianos ten\u00edan costumbre de reunirse antes de amanecer y cantar alabanzas \u201ca Cristo como Dios\u201d (Epist. 10, 97). El emperador Adriano (a\u00f1o 117) escrib\u00eda a Serviano que muchos egipcios se hab\u00edan hecho cristianos, y que los conversos al Cristianismo estaban \u201cobligados a adorar a Cristo\u201d, puesto que era su Dios (ver Saturnino, c. vii). Luciano se burla de los cristianos porque han sido persuadidos por Cristo \u201ca renunciar a los dioses de los griegos y a adorarle a \u00c9l atado a una cruz\u201d (De Morte Peregrini, 13). Aqu\u00ed se puede mencionar tambi\u00e9n el conocido graffito que caricaturiza la adoraci\u00f3n del Crucificado como Dios. Esta importante contribuci\u00f3n a la arqueolog\u00eda se encontr\u00f3, en 1857, en una pared del Paedagogium, una parte interior de la Domus Gelotiana del Palatino, y est\u00e1 ahora en el Museo Kircher de Roma. Tras el asesinato de Cal\u00edgula (a\u00f1o 41) esta parte interior de la Domus Gelotiana se convirti\u00f3 en una escuela de formaci\u00f3n de pajes de la corte, llamada el Paedagogium (ver Lanciani, \u201cRuinas y Excavaciones de la antigua Roma\u201d, ed. Boston, 1897, p. 186). Este hecho y el lenguaje del graffito conduce a considerar que el paje que se burl\u00f3 de la religi\u00f3n de uno de sus compa\u00f1eros se ha convertido as\u00ed en un testigo importante de la adoraci\u00f3n cristiana de Jes\u00fas como Dios en el Siglo I o, como muy tarde, II. El graffito representa a Cristo en una cruz y en plan de burla le dota de una cabeza de asno; un paje est\u00e1 toscamente esbozado de rodillas y con las manos extendidas en actitud de plegaria; la inscripci\u00f3n dice \u201cAlexamenos adora a su Dios\u201d (Alexamenos sebetai ton theon). Celso acusa a los cristianos precisamente sobre la base de que creen que Dios se hizo hombre (ver Or\u00edgenes, \u201cContra Celsum\u201d, IV, 14; P.G., XI, 1043). Ar\u00edstides escribi\u00f3 al emperador Antonino P\u00edo (a\u00f1os 138-161) lo que parece haber sido una apolog\u00eda en pro de la Fe de Cristo: \u201cEl mismo se llam\u00f3 Hijo de Dios; y ellos ense\u00f1an de \u00c9l que baj\u00f3 del cielo y se hizo carne de una virgen hebrea\u201d (ver \u201cTheol. Quartalschrift\u201d, T\u00fcbingen, 1892, p. 535).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c) Testimonio de los Concilios\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer concilio ecum\u00e9nico de la Iglesia fue convocado para definir la divinidad de Jesucristo y condenar a Arrio y su error (ver ARRIO). Antes de esa \u00e9poca, los herejes hab\u00edan negado este gran dogma fundamental de la Fe; pero los Padres hab\u00edan sido un\u00e1nimes en la tarea de refutar el error y resistir la marea de la herej\u00eda. Ahora la marea de la herej\u00eda era tan fuerte como para necesitar de la autoridad de la Iglesia universal para resistirla. En su \u201cThalia\u201d, Arrio ense\u00f1aba que la Palabra no era eterna (en pote ote ouk en) ni engendrada por el Padre, sino creada de la nada (ex ouk onton hehonen ho logos); y aunque fue antes de que el mundo existiera, aun as\u00ed era algo hecho, una cosa creada (poiema o ktisis). Contra esta audaz herej\u00eda, el Concilio de Nicea (325) defini\u00f3 el dogma de la Divinidad de Cristo en los t\u00e9rminos m\u00e1s claros: \u201cCreemos&#8230; en un solo Se\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios, el Unig\u00e9nito, engendrado por el Padre (hennethenta ek tou patros monogene), esto es, de la sustancia del Padre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado, de la misma naturaleza que el Padre (homoousion to patri) por Quien todo fue hecho\u201d (ver Denzinger, 54).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) La Naturaleza Humana de Jesucristo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los gn\u00f3sticos ense\u00f1aban que la materia era por su propia naturaleza mala, algo as\u00ed como en la actualidad los seguidores de la Ciencia cristiana ense\u00f1an que es un \u201cerror de la mente mortal\u201d; por tanto Cristo como Dios no ha tenido un cuerpo material, y su cuerpo era s\u00f3lo aparente. Estos herejes, llamados doketae inclu\u00edan a Bas\u00edlides, Marci\u00f3n, los maniqueos y otros. Valent\u00edn y otros admit\u00edan que Jes\u00fas tuvo un cuerpo, pero algo celestial y et\u00e9reo; por tanto Jes\u00fas no naci\u00f3 de Mar\u00eda, sino que su cuerpo a\u00e9reo pas\u00f3 a trav\u00e9s de su cuerpo virginal. Los apolinaristas admit\u00edan que Jes\u00fas tuvo un cuerpo ordinario, pero le negaban un alma humana; la naturaleza divina tom\u00f3 el lugar de la mente racional. Contra todas estas diversas formas de herej\u00eda que niegan que Cristo sea verdadero hombre se alzan incontables y clar\u00edsimos testimonios de la Palabra escrita y no escrita de Dios. El t\u00edtulo caracter\u00edstico de Jes\u00fas en el Nuevo Testamento es Hijo del Hombre; aparece unas ochenta veces en los Evangelios; era el t\u00edtulo que acostumbraba a darse a S\u00ed mismo. La frase es aramea, y parecer\u00eda ser una forma idiom\u00e1tica de decir \u201chombre\u201d. La vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo ser\u00eda todo una mentira si \u00c9l no fuera un hombre; y nuestra Fe ser\u00eda vana (I Cor. 15, 14). \u201cPorque hay un solo Dios y tambi\u00e9n un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jes\u00fas hombre\u201d (I Tim. 2, 5). Por eso Cristo incluso enumera las partes de su cuerpo: \u201cMirad mis manos y mis pies, soy Yo mismo; palpadme y ved que un esp\u00edritu no tiene carne y huesos como veis que Yo tengo\u201d (Lc. 24, 39). San Agust\u00edn dice sobre este asunto: \u201cSi el Cuerpo de Cristo era una fantas\u00eda, entonces Cristo err\u00f3; y si Cristo erraba, no es la Verdad. Pero Cristo es la Verdad; por tanto su Cuerpo no es una fantas\u00eda\u201d (QQ lxxxiii, q. 14; P.L. XL, 14). Respecto al alma humana de Cristo, la Escritura es igualmente clara. S\u00f3lo un alma humana puede haber estado triste y turbada. Cristo dice: \u201cMi alma est\u00e1 triste hasta la muerte\u201d (Mt. 26, 38). \u201cAhora mi alma est\u00e1 turbada\u201d (Jn. 12, 27). Su obediencia al Padre celestial y a Mar\u00eda y Jos\u00e9 supone un alma humana (Jn. 4, 34; 5, 30; 6, 38; Lc., 22, 42). Finalmente Jes\u00fas naci\u00f3 realmente de Mar\u00eda (Mt. 1, 16), nacido de mujer (G\u00e1l. 4, 4), despu\u00e9s de que el \u00e1ngel prometi\u00f3 que ser\u00eda concebido por Mar\u00eda (Lc. 1, 31); esta mujer es llamada la madre de Jes\u00fas (Mt. 1, 18; 2, 11; Lc. 1, 43; Jn. 2, 3); de Cristo se dice que es realmente la descendencia de Abraham (G\u00e1l. 3, 16), el hijo de David (Mt.1,1) nacido del linaje de David seg\u00fan la carne (Rom. 1, 3), y descendiente de la sangre de David (Hech. 2, 30). Tan claro es el testimonio de la Escritura sobre la perfecta naturaleza humana de Jesucristo, que los Padres sostienen como principio general que cualquier cosa que la Palabra no hubiera asumido no se salvar\u00eda, esto es, no recibir\u00eda los efectos de la Encarnaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n(3) La uni\u00f3n hipost\u00e1tica de la naturaleza divina y la naturaleza humana de Jes\u00fas en la persona divina de Jesucristo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed consideramos esta uni\u00f3n como un hecho; la naturaleza de esta uni\u00f3n ser\u00e1 analizada despu\u00e9s. Ahora nuestro prop\u00f3sito es probar que la naturaleza divina estaba real y verdaderamente unida con la naturaleza humana de Jes\u00fas, esto es, que una y la misma persona, Jesucristo, era Dios y hombre. No hablamos aqu\u00ed de una uni\u00f3n moral, ni de uni\u00f3n en sentido figurado de la palabra; sino de una uni\u00f3n que es f\u00edsica, una uni\u00f3n de dos sustancias o naturalezas de forma que hagan una persona, una uni\u00f3n que signifique que Dios es hombre y que el hombre es Dios en la persona de Jesucristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. El Testimonio de la Sagrada Escritura\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Juan dice: \u201cLa Palabra se hizo carne\u201d (1, 14), esto es, el que era Dios en el Principio (1, 2) y por quien todo fue hecho (1, 3), se hizo hombre. Seg\u00fan el testimonio de San Pablo, la misma persona, Jesucristo, \u201csiendo de condici\u00f3n divina [en morphe Theon hyparxon] &#8230; se despoj\u00f3 de s\u00ed mismo, tomando condici\u00f3n de siervo [morphe doulou labon]\u201d (Filip. 2, 6,7)Es siempre una y la misma persona, Jesucristo, de quien se dice es Dios y Hombre, o se le atribuyen predicados que denotan su naturaleza humana y divina. Del autor de la vida (Dios) se dice que ha sido muerto por los jud\u00edos (Hech. 3, 15); pero no pod\u00eda ser muerto si no fuera hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B. Testimonio de la Tradici\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las primeras formulaciones del credo hacen todas profesi\u00f3n de fe, no en un Jes\u00fas que es Hijo de Dios y en otro Jes\u00fas que es hombre y fue crucificado, sino \u201cen un solo Se\u00f1or Jesucristo, el Unig\u00e9nito del Padre, que se hizo hombre por nosotros y fue crucificado\u201d. Las f\u00f3rmulas var\u00edan, pero la sustancia de cada credo invariablemente atribuye a uno y el mismo Jesucristo los predicados de la esencia divina y de hombre (ver Denzinger, \u201cEnchiridion\u201d). Franzelin (tesis xvii)llama especialmente la atenci\u00f3n al hecho de que, mucho antes de la herej\u00eda de Nestorio, seg\u00fan Epifanio (Ancorat., II, 123, en P.G., XLII, 234), fuera costumbre en la Iglesia Oriental proponer a los catec\u00famenos un credo que era mucho m\u00e1s detallado que el propuesto a los fieles; y este credo dec\u00eda: \u201cCreemos&#8230; en un Se\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios, engendrado por Dios Padre&#8230;que es de la sustancia del Padre&#8230;que por nosotros los hombres descendi\u00f3 y se hizo carne, esto es, fue perfectamente engendrado de Mar\u00eda siempre Virgen por el Esp\u00edritu Santo; que se hizo hombre, esto es, tom\u00f3 perfecta naturaleza humana, alma y cuerpo y mente y todo lo que es humano salvo el pecado, sin la semilla del hombre; no en otro hombre, sino en s\u00ed mismo \u00c9l se hizo carne en una santa unidad [eis mian hagian henoteta]; no como inspir\u00f3, habl\u00f3 y obr\u00f3 en los profetas, sino que se hizo perfectamente hombre; pues la Palabra se hizo carne, no porque experimentara un cambio ni intercambiara su divinidad por la humanidad, sino porque uni\u00f3 a su carne en una \u00fanica santa totalidad y divinidad [eis mian &#8230;heautou hagian teleioteta te kai theoteta]\u201d \u201cLa \u00fanica santa totalidad\u201d, considera Franzelin, significa personalidad, una persona que es un sujeto individual y completo de actos racionales. Este credo de los catec\u00famenos atribuye incluso la divinidad a la totalidad, esto es, el hecho de que la persona individual de Jes\u00fas es una persona divina y no humana. De esta intrincada cuesti\u00f3n hablaremos m\u00e1s adelante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El testimonio de la tradici\u00f3n respecto al hecho de la uni\u00f3n de las dos naturalezas en la \u00fanica persona de Jes\u00fas est\u00e1 clara no s\u00f3lo por los s\u00edmbolos o credos en uso antes de la condena de Nestorio, sino tambi\u00e9n por las palabras de los Padres anteriores a Nicea. Ya hemos dado las citas cl\u00e1sicas de San Ignacio M\u00e1rtir, San Clemente de Roma, San Justino M\u00e1rtir, en todas las cuales se atribuyen a una persona, Jesucristo, las acciones o atributos de Dios y del hombre. Melit\u00f3n, obispo de Sardes (hacia 176), dice: \u201cPuesto que el mismo (Cristo) era al mismo tiempo Dios y hombre perfecto, hizo evidentes para nosotros sus dos naturalezas; su naturaleza divina por los milagros que obr\u00f3 durante los tres a\u00f1os despu\u00e9s de su bautismo; su naturaleza humana por los treinta a\u00f1os que vivi\u00f3 antes, durante los cuales la modestia de la carne cubr\u00eda y escond\u00eda todos los signos de la divinidad, aunque era al mismo tiempo verdadero y eterno Dios\u201d (Frag. vii en P.G., V, 1221). San Ireneo, hacia el final del Siglo II, alega: \u201cSi una persona sufr\u00eda y otra persona permanec\u00eda incapaz de sufrir; si una persona naci\u00f3 y otra persona descendi\u00f3 sobre el que hab\u00eda nacido y tiempo despu\u00e9s lo dej\u00f3, se comprueba que no era una sino dos personas&#8230; mientras que el ap\u00f3stol s\u00f3lo conoci\u00f3 a uno que naci\u00f3 y que sufri\u00f3\u201d (\u201cAdv. Haer.\u201d, III, xvi, n.9, en P.G., VII, 928). Tertuliano aporta un firme testimonio: \u00bfNo fue Dios realmente crucificado? \u00bfNo muri\u00f3 realmente como realmente fue crucificado?\u201d (\u201cDe Carne Christi\u201d, c.v, en P.L. II, 760).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nII. LA NATURALEZA DE LA ENCARNACI\u00d3N\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos tratado del hecho de la Encarnaci\u00f3n, esto es, el hecho de la naturaleza divina de Jes\u00fas, el hecho de la naturaleza humana de Jes\u00fas, el hecho de la uni\u00f3n de estas dos naturalezas en Jes\u00fas. Ahora abordamos la cuesti\u00f3n crucial de la naturaleza de este hecho, la manera de este tremendo milagro, la forma de unirse la naturaleza divina con la humana en una y la misma persona. Arrio hab\u00eda negado el hecho de esta uni\u00f3n. Ninguna otra herej\u00eda quebr\u00f3 y desgarr\u00f3 el cuerpo de la Iglesia en tan gran medida en esta cuesti\u00f3n de hecho tras la condena de Arrio en el Concilio de Nicea (325). Pronto surgi\u00f3 una nueva herej\u00eda en la explicaci\u00f3n del hecho de la uni\u00f3n de las dos naturalezas en Cristo. Nicea hab\u00eda, en realidad, definido el hecho de la uni\u00f3n; no hab\u00eda definido expl\u00edcitamente la naturaleza de ese hecho; no hab\u00eda dicho si la uni\u00f3n era moral o f\u00edsica. El concilio hab\u00eda impl\u00edcitamente definido la uni\u00f3n de las dos naturalezas en una hip\u00f3stasis, una uni\u00f3n llamada f\u00edsica en oposici\u00f3n a la mera yuxtaposici\u00f3n o conjunci\u00f3n de las dos naturalezas llamada una uni\u00f3n moral. Nicea hab\u00eda profesado fe en \u201cUn solo Se\u00f1or Jesucristo&#8230; Dios verdadero de Dios verdadero&#8230; que se hizo carne, se hizo hombre y sufri\u00f3\u201d. Esta  fe era en una persona que era al mismo tiempo Dios y hombre, esto es, ten\u00eda al mismo tiempo naturaleza divina y humana. Tal ense\u00f1anza era una definici\u00f3n impl\u00edcita de todo lo que m\u00e1s tarde fue negado por Nestorio. Encontraremos al gran Atanasio, durante cincuenta a\u00f1os el decidido enemigo del heresiarca, interpretando el decreto de Nicea justo en este sentido; y Atanasio debe haber conocido el sentido pretendido por Nicea, en donde fue el antagonista del hereje Arrio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Nestorianismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A despecho de los esfuerzos de Atanasio, Nestorio, que hab\u00eda sido elegido Patriarca de Constantinopla (428), encontr\u00f3 una excusa para evitar la definici\u00f3n de Nicea. Nestorio llamaba a la uni\u00f3n de las dos naturalezas una misteriosa e inseparable conjunci\u00f3n (synapheian), pero no admit\u00eda que la unidad (enosin) en el estricto sentido de la palabra fuera el resultado de esta conjunci\u00f3n (ver \u201cSerm.\u201d, ii, n. 4; xii, n.2, en P.L., XLVIII). La uni\u00f3n de las dos naturalezas no es f\u00edsica (physike) sino moral, una mera yuxtaposici\u00f3n en el estado de ser (schetike); la Palabra habita en Jes\u00fas como Dios habita en el justo (loc. cit.); la forma de habitar de la Palabra en Jes\u00fas es, sin embargo, m\u00e1s excelente que la forma de habitar Dios en el hombre justo por la gracia, puesto que la forma de habitar la Palabra se propone la Redenci\u00f3n de toda la humanidad y la m\u00e1s perfecta manifestaci\u00f3n de la actividad divina (Serm. vii, n. 24); como una consecuencia, Mar\u00eda es la Madre de Cristo (Christotokos), no la Madre de Dios (Theotokos). Como es habitual en estas herej\u00edas orientales, el refinamiento metaf\u00edsico de Nestorio era falaz, y le condujo a la negaci\u00f3n pr\u00e1ctica del misterio que \u00e9l mismo se hab\u00eda propuesto explicar. Durante la discusi\u00f3n que suscit\u00f3 Nestorio, se esforz\u00f3 en explicar que su teor\u00eda de la habitaci\u00f3n (enoikesis) era enteramente suficiente para mantenerlo dentro de las exigencias de Nicea; insisti\u00f3 en que \u201cel hombre Jes\u00fas deb\u00eda ser co-adorado con la uni\u00f3n divina y Dios todopoderoso [ton te theia synapheia to pantokratori theo symproskinoumenon anthropon]\u201d (Serm., vii, n.35); forzosamente negaba que Cristo fueran dos personas, pero lo proclamaba como una persona (prosopon) hecha de dos sustancias. La unicidad de la persona era sin embargo s\u00f3lo moral, y en absoluto f\u00edsica. A despecho de lo que Nestorio dijo como pretexto para salvarse de la etiqueta de herej\u00eda, continua y expl\u00edcitamente negaba la uni\u00f3n hipost\u00e1tica (enosin kath hypostasin, kata physin, kat ousian), esa uni\u00f3n de entidades f\u00edsicas y sustancias que la Iglesia defiende en Jes\u00fas; \u00e9l afirmaba una yuxtaposici\u00f3n en autoridad, dignidad, energ\u00eda, relaci\u00f3n y estado de ser (synapheia kat authentian, axian, energeian, anaphoran, schesin); y manten\u00eda que los Padres de Nicea en ning\u00fan momento hab\u00edan dicho que Dios hubiera nacido de la Virgen Mar\u00eda (Sermo v, nn.5 y 6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nestorio con esta distorsi\u00f3n del sentido de Nicea claramente iba en contra de la tradici\u00f3n de la Iglesia. Antes de que negara la uni\u00f3n hipost\u00e1tica de las dos naturalezas en Jes\u00fas, esa uni\u00f3n hab\u00eda sido ense\u00f1ada por los m\u00e1s grandes Padres de su tiempo. San Hip\u00f3lito (hacia 230) ense\u00f1aba: \u201cla carne [sarx] separada del Logos no ten\u00eda hip\u00f3stasis [oude&#8230; hypostanai edynato, era incapaz de actuar como principio de actividad racional], pues su hip\u00f3stasis estaba en la Palabra\u201d (Contra Noet., n. 15, en P.G. X, 823). San Epifanio (hacia 365): \u201cEl Logos uni\u00f3 cuerpo, mente, y alma en una totalidad e hip\u00f3stasis espiritual\u201d (\u201cHaer.\u201d, xx, n.4, en P.G., XLI, 277). \u201cEl Logos hizo que la carne subsistiera en la hip\u00f3stasis del Logos [eis heauton hypostesanta ten sarka]\u201d (\u201cHaer.\u201d, cxxvii, n.29, en P.G., XLII, 684). San Atanasio (hacia 350): \u201cYerran quienes dicen que hay una persona que es el Hijo que sufri\u00f3, y otra que no sufri\u00f3&#8230;; la carne se hizo propia de Dios por naturaleza [kata physin], no porque se hiciera consustancial con la divinidad del Logos como si con eso se hiciera coeterna, sino que se hizo carne propia de Dios por su misma naturaleza [kata physin]\u201d. En todo este discurso (\u201cContra Apollinarium\u201d, I, 12, en P.G., XXXVI, 1113), San Atanasio ataca directamente los especiosos pretextos de los arrianos y los argumentos que Nestorio m\u00e1s tarde asumi\u00f3, y defiende la uni\u00f3n de dos naturalezas f\u00edsicas en Cristo [kata physin], como opuesta a la mera yuxtaposici\u00f3n o conjunci\u00f3n de las mismas naturalezas [kata physin]. San Cirilo de Alejandr\u00eda (hacia 415) hace uso de la misma f\u00f3rmula m\u00e1s a menudo incluso que los dem\u00e1s Padres; llama a Cristo \u201cla Palabra unida en naturaleza con la carne [ton ek theou Patros Logon kata physin henothenta sarki] (\u201cDe Recta Fide\u201d, n. 8, en P.G., LXXVI, 1210). Para otras y muy numerosas citas, ver Petavius (111, 4). Los Padres siempre explican que esta uni\u00f3n f\u00edsica de las dos naturalezas no significa el entremezclarse de las naturalezas, ni tal uni\u00f3n implicar\u00eda cambio en Dios, sino s\u00f3lo tal uni\u00f3n como era necesaria para explicar el hecho de que una Persona Divina tuviera naturaleza humana como su propia naturaleza verdadera junto con su naturaleza divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de \u00c9feso (431) conden\u00f3 la herej\u00eda de Nestorio, y defini\u00f3 que Mar\u00eda era madre en la carne de la Palabra de Dios hecha carne (canon I). Anatematiz\u00f3 a todo el que negara que la Palabra de Dios Padre se uni\u00f3 con la carne en una hip\u00f3stasis (kath hypostasin); a todo el que negara que hay un solo Cristo con carne que es suya propia; a todo el que negara que el mismo Cristo es Dios y hombre al mismo tiempo (canon II). En los restantes diez c\u00e1nones, redactados por San Cirilo de Alejandr\u00eda, el anatema est\u00e1 directamente dirigido a Nestorio. \u201cSi en el \u00fanico Cristo alguien divide las sustancias, despu\u00e9s de que han sido unidas, y las pone juntas meramente por medio de una yuxtaposici\u00f3n [mone symapton autas synapheia] de honor o de autoridad o de poder y no m\u00e1s bien por una uni\u00f3n en una unidad f\u00edsica [synode te kath henosin physiken], sea condenado\u201d (canon III). Estos doce c\u00e1nones condenan por partes los diversos subterfugios de Nestorio. San Cirilo ve\u00eda la herej\u00eda que acechaba en frases que parec\u00edan bastante inocentes a los confiados. Incluso la teor\u00eda de la co-adoraci\u00f3n es condenada como un intento de separar en Jes\u00fas la naturaleza divina de la humana dando a cada una una hip\u00f3stasis separada (ver Denzinger, \u201cEnchiridion\u201d ed. 1908, nn. 113-26).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Monofisismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La condena de la herej\u00eda de Nestorio salv\u00f3 para la Iglesia el dogma de la Encarnaci\u00f3n, \u201cel gran misterio de piedad\u201d (I Tim. 3, 16), pero le hizo perder una porci\u00f3n de sus hijos que, aunque reducidos a cantidades insignificantes, a\u00fan permanecen separados de su guarda. La uni\u00f3n de las dos naturalezas en una persona se salv\u00f3. La batalla por el dogma a\u00fan no estaba ganada. Nestorio hab\u00eda postulado dos personas en Jesucristo. Pronto empez\u00f3 una nueva herej\u00eda. Postulaba una sola persona en Jes\u00fas, y esa era la persona divina. Fue a\u00fan m\u00e1s lejos. Fue demasiado lejos. La nueva herej\u00eda defend\u00eda una sola naturaleza, adem\u00e1s de una persona en Jes\u00fas. El jefe de esta herej\u00eda era Eutiques. Sus seguidores fueron llamados monofisitas. Diverg\u00edan en sus formas de explicarse. Unos pensaban que las dos naturalezas estaban entremezcladas en una. De otros se dice que han elaborado una especie de conversi\u00f3n de lo humano en divino. Todos fueron condenados en el Concilio de Calcedonia (451). Este Cuarto Concilio Ecum\u00e9nico de la Iglesia defini\u00f3 que Jesucristo permaneci\u00f3, tras la Encarnaci\u00f3n, \u201cperfecto en divinidad y perfecto en humanidad&#8230; consustancial con el Padre seg\u00fan su divinidad, consustancial con nosotros seg\u00fan su humanidad&#8230; uno y el mismo Cristo, el Hijo, el Se\u00f1or, el Unig\u00e9nito, ha de ser reconocido en dos naturalezas no entremezcladas, no cambiadas, no divisibles, no separables\u201d (ver Denzinger, n. 148). Por esta condena del error y definici\u00f3n de la verdad, el dogma de la Encarnaci\u00f3n fue una vez m\u00e1s salvado para la Iglesia. Una vez m\u00e1s una amplia porci\u00f3n de fieles de la Iglesia Oriental se perdieron para su madre. El monofisismo dio lugar a las Iglesias nacionales de Siria, Egipto y Armenia. Estas iglesias nacionales siguen siendo her\u00e9ticas, aunque en los \u00faltimos tiempos se han constituido ritos cat\u00f3licos llamados ritos sirios, coptos y armenios cat\u00f3licos. Los ritos cat\u00f3licos, como los caldeos cat\u00f3licos, son menos numerosos que los her\u00e9ticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Monotelismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno supondr\u00eda que no hab\u00eda m\u00e1s espacio para la herej\u00eda en la explicaci\u00f3n de la naturaleza de la Encarnaci\u00f3n. Siempre hay espacio para la herej\u00eda en materia de explicaci\u00f3n de un misterio, si uno no oye al organismo de ense\u00f1anza infalible al cual y \u00fanicamente al cual Cristo confi\u00f3 sus misterios para tenerlos y guardarlos y ense\u00f1arlos hasta el fin de los tiempos. Tres Patriarcas de la Iglesia Oriental dieron origen, por lo que sabemos, a la nueva herej\u00eda. Estos tres heresiarcas fueron Sergio, el Patriarca de Constantinopla, Ciro, el Patriarca de Alejandr\u00eda, y Atanasio, el Patriarca de Antioqu\u00eda. San Sofronio, el Patriarca de Jerusal\u00e9n, permaneci\u00f3 fiel y denunci\u00f3 a sus colegas patriarcas ante el Papa Honorio. Su sucesor en la sede de Pedro, San Mart\u00edn, valerosamente conden\u00f3 el error de los tres patriarcas orientales, que admit\u00edan los decretos de Nicea, \u00c9feso y Calcedonia; defend\u00edan la uni\u00f3n de dos naturalezas en una Persona Divina, pero negaban que esta Persona Divina tuviera dos voluntades. Su principio se expres\u00f3 por las palabras, en thelema kai mia energeia, por lo que parece que quer\u00edan decir que ten\u00eda una voluntad y una actividad, esto es, s\u00f3lo un principio de acci\u00f3n y de pasi\u00f3n en Jesucristo y ese \u00fanico principio divino. Estos herejes fueron llamados monotelistas. Su error fue condenado por el Sexto Concilio Ecum\u00e9nico (el Tercer Concilio de Constantinopla, 680). \u00c9ste defini\u00f3 que en Cristo hab\u00eda dos voluntades naturales y dos actividades naturales, la divina y la humana, y que la voluntad humana no era en absoluto contraria a la divina, sino m\u00e1s bien perfectamente sujeta a \u00e9sta. (Denzinger, n. 291). El emperador Constante envi\u00f3 a San Mart\u00edn al exilio al Quersoneso. S\u00f3lo tenemos noticias de un grupo de monotelitas. Los maronitas, alrededor del monasterio de Juan Maron, se convirtieron del monotelismo en la \u00e9poca de las Cruzadas y han sido fieles a la fe desde entonces. Los dem\u00e1s monotelitas parecen haber sido absorbidos en el monofisismo, o m\u00e1s tarde en el cisma de la Iglesia Bizantina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El error del monotelismo es claro a la luz tanto de la escritura como de la Tradici\u00f3n. Cristo hizo actos de adoraci\u00f3n (Jn. 4, 22), humildad (Mt. 11, 29), reverencia (Heb. 5, 7). Estos actos son los de una voluntad humana. Los monotelitas negaban que hubiera una voluntad humana en Cristo. Jes\u00fas or\u00f3: \u201cPadre, si quieres, aparta de m\u00ed este c\u00e1liz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya\u201d (Lc. 22, 42). Aqu\u00ed es cuesti\u00f3n de dos voluntades, la del Padre y la de Cristo. La voluntad de Cristo estaba sujeta a la voluntad del Padre. \u201cComo el Padre me ha ordenado, obro yo\u201d (Jn. 14, 31). Se hizo obediente hasta la muerte (Filip. 2, 8). La voluntad divina en Jes\u00fas no pod\u00eda estar sujeta a la voluntad del padre, con la que realmente se identificaba.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) La fe cat\u00f3lica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed tenemos lo que es de Fe en esta cuesti\u00f3n de la naturaleza de la Encarnaci\u00f3n. Las naturalezas divina y humana est\u00e1n unidas en una Persona Divina de forma tal que siguen siendo exactamente las que eran, a saber, naturalezas divina y humana con actividades propias distintas y perfectas. Los te\u00f3logos van m\u00e1s lejos en su intento de dar alguna explicaci\u00f3n del misterio de la Encarnaci\u00f3n, de forma tal que, al menos, muestren que no hay en ello contradicci\u00f3n, nada a lo que la recta raz\u00f3n no pueda con seguridad adherirse. Esta uni\u00f3n de las dos naturalezas en una persona ha sido llamada durante siglos uni\u00f3n hipost\u00e1tica, esto es, una uni\u00f3n en la Hip\u00f3stasis Divina. \u00bfQu\u00e9 es una hip\u00f3stasis? La definici\u00f3n de Boecio es cl\u00e1sica: rationalis naturae individua substantia (P.L., LXIV, 1343), un todo completo cuya naturaleza es racional. Este libro es un todo completo; su naturaleza no es racional; no es una hip\u00f3stasis. Una hip\u00f3stasis es un todo racional individual. Santo Tom\u00e1s define la hip\u00f3stasis como substantia cum ultimo complemento (III: 2:3, ad 2um), una sustancia en su integridad. La Hip\u00f3stasis a\u00f1ade a la noci\u00f3n de sustancia racional esta idea de integridad; la idea de sustancia racional no incluye esta noci\u00f3n de integridad. La naturaleza humana es el principio de las actividades humanas; pero s\u00f3lo una hip\u00f3stasis, una persona, puede ejercer estas actividades. Los escol\u00e1sticos discuten la cuesti\u00f3n de si la hip\u00f3stasis tiene algo m\u00e1s de realidad que la naturaleza humana. Para entender la discusi\u00f3n, uno necesita estar versado en Filosof\u00eda escol\u00e1stica. Sea lo que sea en el caso de la naturaleza humana que no est\u00e1 unida con la divina, la naturaleza humana que est\u00e1 unida hipost\u00e1ticamente con la divina, esto es, la naturaleza humana que la Hip\u00f3stasis o Persona Divina asume en S\u00ed misma, tiene ciertamente m\u00e1s realidad unida a ella que la que tendr\u00eda la naturaleza humana de Cristo si no estuvieran hipost\u00e1ticamente unidas en la Palabra. El Logos divino identificado con la naturaleza divina (Uni\u00f3n Hipost\u00e1tica) significa entonces que la Hip\u00f3stasis Divina (o Persona, o Palabra, o Logos) se apropia Ella misma de la naturaleza humana, y toma desde todos los puntos de vista el lugar de la persona humana. De esta manera, la naturaleza humana de Cristo, aunque no una persona humana, no pierde nada de la perfecci\u00f3n del hombre perfecto; pues la Persona Divina ocupa el lugar de la humana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha de recordarse que, cuando la Palabra se hizo carne, no hubo cambio en la Palabra; todo el cambio fue en la carne. En el momento de la concepci\u00f3n, en el vientre de la Sant\u00edsima Madre, por medio de la fuerza de la actividad de Dios, no s\u00f3lo fue creada el alma humana de Cristo sino que la Palabra asumi\u00f3 al hombre que era concebido. Cuando Dios cre\u00f3 al mundo, el mundo cambi\u00f3, esto es, pas\u00f3 del estado de no entidad al estado de existencia; y no hubo cambio en el Logos o Palabra Creadora de Dios Padre. Ni hubo cambio en ese Logos cuando empez\u00f3 a concluir la naturaleza humana. Sobrevino una nueva relaci\u00f3n, sin duda; pero esta nueva relaci\u00f3n no implicaba nueva realidad en el Logos, ning\u00fan cambio real; toda la nueva realidad, todo el cambio real, estaba en la naturaleza humana. Quienquiera desee adentrarse en esta intrincad\u00edsima cuesti\u00f3n de la forma de la Uni\u00f3n Hipost\u00e1tica de las dos naturalezas en la \u00fanica Personalidad Divina, puede con gran provecho leer a Santo Tom\u00e1s (III: 4: 2); a Escoto (en III, Dist., i); (De Incarnatione, Disp. II, sec.3); Gregorio de Valencia (en III, D. i, q. 4). Cualquier texto moderno de teolog\u00eda dar\u00e1 diversas opiniones respecto a la forma de la uni\u00f3n de la Persona que asume con la naturaleza asumida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nIII. EFECTOS DE LA ENCARNACI\u00d3N\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Sobre el propio Cristo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. En el Cuerpo de Cristo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfElimin\u00f3 la uni\u00f3n con la naturaleza divina todas las imperfecciones corporales? Los monofisitas estaban divididos en dos partidos por esta cuesti\u00f3n. Los cat\u00f3licos sostienen que, antes de la Resurrecci\u00f3n, el Cuerpo de Cristo estaba sujeto a todas las debilidades corporales a las que la naturaleza humana no asumida est\u00e1 sujeta universalmente; tal como el hambre, la sed, el dolor, la muerte. Cristo tuvo hambre (Mt., 4, 2), sed (Jn. 19, 28), se fatig\u00f3 (Jn. 4, 6) sufri\u00f3 el dolor y la muerte.\u201dNo tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas: sino uno probado en todo como nosotros, excepto en el pecado\u201d (Heb. 2, 18). Todas estas debilidades corporales no fueron producidas milagrosamente por Jes\u00fas; eran el resultado natural de la naturaleza humana que \u00c9l asumi\u00f3. Claro que pod\u00edan haber sido impedidas y fueron libremente queridas por Cristo. Eran parte de la oblaci\u00f3n libre que comenz\u00f3 en el momento de la Encarnaci\u00f3n. \u201cPor eso al entrar en este mundo, dice: Sacrificio y oblaci\u00f3n no quisiste; pero me has formado un cuerpo\u201d (Heb. 10, 5). Los Padres niegan que Cristo asumiera la enfermedad. No hay menci\u00f3n en la escritura de ninguna enfermedad de Jes\u00fas. La enfermedad no es una debilidad que corresponda necesariamente a la naturaleza humana. Es verdad que la mayor parte de la humanidad sufre enfermedades. No es verdad que alguna enfermedad espec\u00edfica sea sufrida por toda la humanidad. No todos los hombres han de haber pasado el sarampi\u00f3n. Ninguna enfermedad concreta pertenece universalmente a la naturaleza humana; por tanto ninguna enfermedad concreta fue asumida por Cristo. San Atanasio da la raz\u00f3n de que ser\u00eda indecoroso que pudiese curar a los dem\u00e1s el que no se cur\u00f3 a S\u00ed mismo (P.G., XX, 133). Las debilidades debidas a la vejez son comunes a la humanidad. Si Cristo hubiera vivido hasta la vejez, habr\u00eda sufrido tales debilidades tal como sufri\u00f3 las debilidades que son comunes a la infancia. La muerte por vejez le habr\u00eda llegado a Jes\u00fas, si no hubiera sido muerto violentamente (ver San Agust\u00edn, \u201cDe Peccat.\u201d, II, 29; P-L-, XLIV, 180). El car\u00e1cter razonable de estas imperfecciones corporales en Cristo es claro a partir del hecho de que \u00c9l asumi\u00f3 la naturaleza humana para dar satisfacci\u00f3n por el pecado de esa naturaleza. Ahora bien, para dar satisfacci\u00f3n por el pecado de otro hay que aceptar la pena de ese pecado. De ah\u00ed que sea adecuado que Cristo asumiera  sobre S\u00ed todas las penas del pecado de Ad\u00e1n que son comunes al hombre que se adecuan, o al menos no son inapropiadas a la Uni\u00f3n Hipost\u00e1tica. (Ver Summa Theologica III: 14 para otros razones). Igual que Cristo no tom\u00f3 sobre S\u00ed la enfermedad, as\u00ed no tuvo otras imperfecciones, que no son comunes a la humanidad. San Clemente de Alejandr\u00eda (III Paedagogus, c. 1), Tertuliano (De Carne Christi, c. ix), y algunos otros autores ense\u00f1aban que Cristo era deforme. Malinterpretaban las palabras de Isa\u00edas: \u201cNo ten\u00eda apariencia, ni presencia; le vimos y no ten\u00eda aspecto que pudi\u00e9semos estimar\u201d etc. (53, 2). Las palabras se refieren s\u00f3lo al Cristo sufriente. Los te\u00f3logos ahora son un\u00e1nimes en la opini\u00f3n de que Cristo fue de porte noble y constituci\u00f3n hermosa, tal como un hombre perfecto debe ser; pues Cristo era, en virtud de su Encarnaci\u00f3n, un hombre perfecto (ver Stentrup, \u201cCristolog\u00eda\u201d, tesis lx, lxi).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B. Sobre el Alma humana de Cristo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a) En la voluntad\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Impecabilidad\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El efecto de la Encarnaci\u00f3n sobre la voluntad humana de Cristo fue dejarla libre en todo excepto s\u00f3lo el pecado. Era absolutamente imposible que mancha alguna de pecado pudiera ensuciar el alma de Cristo. Ni acto pecaminoso de la voluntad ni h\u00e1bito pecaminoso del alma est\u00e1n en armon\u00eda con la Uni\u00f3n Hipost\u00e1tica. El hecho de que Cristo nunca pec\u00f3 es un art\u00edculo de fe (ver Concilio de \u00c9feso, canon X, en Denzinger, 122, en donde la impecabilidad de Cristo est\u00e1 impl\u00edcita en la definici\u00f3n de que no se ofreci\u00f3 a S\u00ed mismo por S\u00ed mismo, sino por nosotros). Este hecho de la impecabilidad de Cristo es evidente en la Escritura. \u201cNo hay pecado en \u00c9l\u201d ( I Jn. 3, 5). \u201cA quien no conoci\u00f3 pecado, lo hizo pecado por nosotros\u201d, esto es, una v\u00edctima por el pecado (II Cor. 5, 21). La imposibilidad de un acto pecaminoso de Cristo es ense\u00f1ada por todos los te\u00f3logos, pero explicada diversamente. G\u00fcnther defend\u00eda una imposibilidad consiguiente solamente a la previsi\u00f3n divina de que no pecar\u00eda (Vorschule, II, 441). Esto no es imposibilidad en absoluto. Cristo es Dios. Es absolutamente imposible, antecedente a la previsi\u00f3n divina, que Dios permitiera a su carne pecar. Si Dios permitiera pecar a su carne, podr\u00eda pecar, esto es, podr\u00eda rechazarse a S\u00ed mismo, ser infiel a sus atributos divinos. Los escotistas ense\u00f1an que esta imposibilidad de pecar, antecedente a la  previsi\u00f3n divina, no se debe a la Uni\u00f3n Hipost\u00e1tica, sino que es como la imposibilidad de pecar de los bienaventurados, y se debe a una Providencia divina especial (ver Escoto, en III, d. 13, Q. I). Santo Tom\u00e1s (III: 15: 1) y todos los tomistas, Su\u00e1rez (d. 33, 2), V\u00e1zquez (d. 11, c. 3) de Lugo (d. 26, 1, n. 4) y todos los te\u00f3logos de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas ense\u00f1an la ahora casi universalmente admitida explicaci\u00f3n de que la absoluta imposibilidad de un acto pecaminoso por parte de Cristo se deb\u00eda a la uni\u00f3n hipost\u00e1tica de su naturaleza humana con la divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Libertad\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La voluntad de Cristo sigui\u00f3 siendo libre tras la Encarnaci\u00f3n. Esto es un art\u00edculo de fe. La Escritura es muy clara en este punto. \u201cDespu\u00e9s de probarlo, no quiso beber\u201d (Mt. 27, 34). \u201cQuiero, queda limpio\u201d (Mt. 8, 3). La libertad  de Cristo fue tal como \u00c9l la merec\u00eda. \u201cSe humill\u00f3 a s\u00ed mismo, obedeciendo hasta la muerte, y muerte de cruz.  Por lo cual Dios lo exalt\u00f3 \u201c (Filip. 2, 8). \u201cEl cual en lugar del gozo que se le propon\u00eda, soport\u00f3 la cruz\u201d (Heb. 12, 2). Que Cristo fue libre en la cuesti\u00f3n de la muerte, es la ense\u00f1anza de todos los cat\u00f3licos; de otro modo el no habr\u00eda merecido ni satisfecho por nosotros con su muerte. Precisamente c\u00f3mo reconciliar esta libertad de Cristo con la imposibilidad suya de cometer pecado ha sido siempre una cruz para los te\u00f3logos. Se han dado unas diecisiete explicaciones (ver Summa Theologica III: 47: 3, ad. 3; Molina, \u201cConcordia\u201d, d. 53, membr. 4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) En el intelecto\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los efectos de la Uni\u00f3n Hipost\u00e1tica en el conocimiento de Cristo se tratar\u00e1n en un art\u00edculo espec\u00edfico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c)  Santidad de Cristo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La humanidad de Cristo fue santificada por una doble santidad: la gracia de uni\u00f3n y la gracia santificante. La gracia de uni\u00f3n, esto es, la Uni\u00f3n Sustancial e Hipost\u00e1tica de las dos naturalezas en la Palabra Divina, es llamada la santidad sustancial de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Agust\u00edn dice: \u201cTunc ergo sanctificavit se in se, hoc est hominem se in Verbo se, quia unus est Christus, Verbum et homo, sanctificans hominem in Verbo\u201d (Cuando la Palabra se hizo carne entonces, en realidad, se santific\u00f3 a S\u00ed misma en S\u00ed misma, esto es, Ella misma como hombre en Ella misma como Palabra; puesto que Cristo es una Persona, Palabra y Hombre, y hace santa su naturaleza humana en la santidad de su naturaleza divina). (In Johan. Tract. 108, n. 5, en P.L. XXXV, 1916). Aparte de esta santidad sustancial de la gracia de la Uni\u00f3n Hipost\u00e1tica, hab\u00eda en el alma de Cristo la santidad accidental llamada gracia santificante. Esta es la ense\u00f1anza de San Agust\u00edn, San Juan Cris\u00f3stomo, San Cirilo de Alejandr\u00eda, y en general de los Padres. La Palabra estaba \u201cllena de gracia\u201d (Jn. 1, 14), y \u201cde su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia\u201d (Jn. 1, 16). La Palabra no estar\u00eda llena de gracia, si le faltara alguna gracia que fuera adecuada a su naturaleza humana. Todos los te\u00f3logos ense\u00f1an que la gracia santificante es una perfecci\u00f3n adecuada a la humanidad de Cristo. El Cuerpo M\u00edstico de Cristo es la Iglesia de la que es Cabeza Cristo (Rom. 12, 4; I Cor. 12, 11; Ef. 1, 20; 4, 4; Col. 1, 18; 2, 10). En este sentido espec\u00edfico es en el que decimos que la gracia fluye de la Cabeza a trav\u00e9s de los canales o sacramentos de la Iglesia \u2013 a trav\u00e9s de las venas del Cuerpo de Cristo. Los te\u00f3logos generalmente ense\u00f1an que desde el mismo comienzo de su existencia, \u00c9l recibi\u00f3 la plenitud de gracia santificante y otros dones sobrenaturales (excepto la fe, la esperanza y la virtud moral de la penitencia); y que nunca aument\u00f3 esos dones ni esa gracia santificante. Pues aumentarlo ser\u00eda hacerse m\u00e1s agradable a la Divina Majestad, y esto era imposible en Cristo. De ah\u00ed que San Lucas lo que quiere decir (2, 52) es que Cristo mostraba cada vez m\u00e1s d\u00eda tras d\u00eda los efectos de la gracia en su apariencia externa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(d) Gustos y antipat\u00edas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Uni\u00f3n Hipost\u00e1tica no privaba al alma humana de Cristo de sus gustos y antipat\u00edas. Los afectos de un hombre, las emociones de un hombre fueron suyas en tanto en cuanto fueran adecuadas a la gracia de uni\u00f3n, en tanto en cuanto no fueran desordenadas. San Agust\u00edn lo argumenta bien: \u201cLos afectos humanos no estaban fuera de lugar en Aquel en quien hab\u00eda real y verdaderamente un cuerpo humano y un alma humana\u201d (De Civ. Dei, XIV, ix, 3). Encontramos que estaba expuesto a la ira contra la ceguera de coraz\u00f3n de los pecadores (Mc. 3, 5); al temor (Mc. 14, 33); a la tristeza (Mt. 26, 37): a las afecciones sensibles de esperanza, de deseo, y de alegr\u00eda. Estos gustos y aversiones estaban bajo el entero control de la voluntad de Cristo. El fomes peccati, el combustible del pecado \u2013 esto es, esos gustos y aversiones que no est\u00e1n bajo absoluto y pleno control de la recta raz\u00f3n y del fuerte poder de la voluntad \u2013 no pod\u00eda, como es obvio, haber estado en Cristo. \u00c9l no pod\u00eda ser tentado por tales gustos y antipat\u00edas para pecar. Si hubiera asumido esta culpa de pecado no habr\u00eda estado en armon\u00eda con la absoluta y sustancial santidad que est\u00e1 impl\u00edcita por la gracia de la uni\u00f3n en el Logos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C. Sobre el Dios-Hombre<br \/>\n(Deus-Homo, theanthropos)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los efectos m\u00e1s importantes de la uni\u00f3n de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en una Persona es un intercambio mutuo de atributos, divino y humano, entre Dios y el hombre, la Communicatio Idiomatum. El Dios-Hombre es una Persona, y a \u00c9l en concreto se pueden aplicar los predicados que se refieren a la Divinidad tanto como los que se refieren a la humanidad de Cristo. Podemos decir que Dios es hombre, que naci\u00f3, muri\u00f3, fue enterrado. Estos predicados se refieren a la Persona cuya naturaleza es humana, tanto como divina; a la Persona que es hombre, tanto como a Dios. No queremos decir que Dios, en cuanto Dios, naciera; pero Dios, que es hombre, naci\u00f3. No podemos predicar la Divinidad en abstracto de la humanidad en abstracto, ni la Divinidad en abstracto del hombre concreto, ni viceversa; ni el Dios concreto de la humanidad abstracta, ni viceversa. Predicamos lo concreto de lo concreto: Jes\u00fas es Dios; Jes\u00fas es hombre; el Dios-Hombre estuvo triste; el Hombre\u2013Dios fue muerto. Algunas formas de hablar no deben emplearse, no porque no puedan ser explicadas correctamente, sino porque pueden f\u00e1cilmente ser malinterpretadas en un sentido her\u00e9tico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) La adoraci\u00f3n de la humanidad de Cristo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La naturaleza humana de Cristo, hipost\u00e1ticamente unida con la naturaleza divina, es adorada con el mismo culto que la naturaleza divina (ver ADORACI\u00d3N). Adoramos la Palabra cuando adoramos al hombre Cristo; pero la Palabra es Dios. La naturaleza humana de Cristo no es en absoluto la raz\u00f3n de nuestra adoraci\u00f3n a \u00c9l; la raz\u00f3n es s\u00f3lo su naturaleza divina. El objeto \u00edntegro de nuestra adoraci\u00f3n es la Palabra Encarnada; el motivo de la adoraci\u00f3n es la Divinidad de la Palabra Encarnada. El objeto parcial de nuestra adoraci\u00f3n puede ser la naturaleza humana de Cristo: el motivo de la adoraci\u00f3n es el mismo motivo de adoraci\u00f3n que se extiende al objeto entero. Por tanto, el acto de adoraci\u00f3n de la Palabra Encarnada es el mismo acto absoluto de adoraci\u00f3n que abarca a la naturaleza humana. La Persona de Cristo es adorada con el culto llamado de latr\u00eda. Pero el culto que se debe a una persona se le debe en similar manera a toda la naturaleza de esa persona y a todas sus partes. De ah\u00ed que, puesto que la naturaleza humana es la verdadera y real naturaleza de Cristo, esa naturaleza humana y todas sus partes sean objeto del culto llamado de latr\u00eda, esto es, adoraci\u00f3n. Aqu\u00ed no entraremos en la cuesti\u00f3n de la adoraci\u00f3n del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. (Para la Adoraci\u00f3n de la Cruz, CRUZ Y CRUCIFIJO, subt\u00edtulo II).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Otros efectos de la Encarnaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los efectos de la Encarnaci\u00f3n en la Sant\u00edsima Madre y en nosotros, se encontrar\u00e1n tratados en sus respectivas materias espec\u00edficas (Ver GRACIA; JUSTIFICACI\u00d3N, Inmaculada Concepci\u00f3n, Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Padres de la Iglesia: S. IRENEO, Adversus Haer.; S. ATANASIO, De Incarnatione Verbi; IDEM, Contra Arianos; S. AMBROSIO, De Incarnatione; S. GREGORIO DE NISA, Antirrheticus adversus Apollinarium; IDEM, Tractatus ad Theophilum contra Apollinarium;  los escritos de S. GREGORIO NACIANZENO, S. CIRILO DE ALEJANDRIA, y otros que atacaron a los Arrianos, Nestorianos, Monofisitas y Monotelitas.<br \/>\nEscol\u00e1sticos: STO. TOM\u00c1S, Summa Theologica, III, QQ. 1-59; S. BUENAVENTURA, Brevil., IV; IDEM, en III Sent.; BELLARMINO, De Christo Capite Tolius Ecclesia, Controversiae., 1619; SUAREZ, De Incarnatione, DE LUGO, De Incarnatione, III; PETAVIUS, De incarn. Verbi: Theologia Dogmatica, IV.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">WALTER DRUM<br \/>\nTranscrito por Mary Ann Grelinger<br \/>\nTraducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. EL HECHO DE LA ENCARNACI\u00d3N (1) La Persona Divina de Jesucristo A. Pruebas del Antiguo Testamento B. Pruebas del Nuevo Testamento C. 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LA NATURALEZA DE LA ENCARNACI\u00d3N (1) &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/encarnacion-de-jesucristo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abENCARNACION DE JESUCRISTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24535","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24535","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24535"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24535\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24535"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24535"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24535"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}