{"id":24541,"date":"2016-02-05T16:40:22","date_gmt":"2016-02-05T21:40:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/enrique-ii\/"},"modified":"2016-02-05T16:40:22","modified_gmt":"2016-02-05T21:40:22","slug":"enrique-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/enrique-ii\/","title":{"rendered":"ENRIQUE II"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Rey alem\u00e1n y emperador del Sacro imperio romano. Hijo del duque Enrique II (el Batallador) y de la princesa Gisela de Borgo\u00f1a; nacido en 972; muerto en su palacio de Grona, en Gottingen, el 13 de julio de 1024.<br \/>\nTuvo la gran suerte de pertenecer a una familia sumamente religiosa. Su hermano Bruno fue obispo. Su hermana Br\u00edgida fue monja. La otra hermana, Gisela, fue la esposa de un santo, San Esteban, rey de Hungr\u00eda. Y la madre de Enrique lo confi\u00f3 desde muy jovencito bajo la direcci\u00f3n de otro fervoroso personaje, San Wolfgan, obispo de Ratisbona, el cual lo educ\u00f3 de la mejor manera que le fue posible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como su predecesor, Otto III, tuvo la educaci\u00f3n literaria de su tiempo. En su juventud hab\u00eda sido destinado para el sacerdocio. Por consiguiente conoci\u00f3 los asuntos eclesi\u00e1sticos a una edad temprana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al poco tiempo de haberse muerto su gran maestro, San Wolfgan, vio Enrique que se le aparec\u00eda en sue\u00f1os y escrib\u00eda en una pared esta frase: \u00abDespu\u00e9s de seis\u00bb. Se imagin\u00f3 que le avisaban que dentro de seis d\u00edas iba a morir y se dedic\u00f3 con todo su fervor a prepararse para bien morir. Pero pasaron lo seis d\u00eda y no se muri\u00f3. Entonces crey\u00f3 que eran seis meses los que le faltaban de vida, y dedic\u00f3 ese tiempo a lecturas espirituales, oraciones, limosnas a los pobres, obras buenas a favor de los m\u00e1s necesitados y cumplimiento exacto de su deber de cada d\u00eda. Pero a los seis meses tampoco se muri\u00f3. Se imagin\u00f3 que el plazo que le hab\u00edan anunciado eran seis a\u00f1os, y durante ese tiempo se dedic\u00f3 con mayor fervor a sus pr\u00e1cticas de piedad, a obras de caridad y a instruirse ejercer lo mejor posible sus oficios, y a los seis a\u00f1os&#8230; lo que le lleg\u00f3 no fue la muerte sino el nombramiento de Emperador. Y este aviso le sirvi\u00f3 much\u00edsimo para prepararse sumamente bien para ejercer tan alto cargo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Empez\u00f3 siendo simplemente gobernante de Baviera. Y all\u00ed ejerci\u00f3 su autoridad con agrado de todos, llegando a ser enormemente estimado por su pueblo. Pero de pronto muri\u00f3 el Emperador Ot\u00f3n III, su primo, sin dejar herederos, y entonces los pr\u00edncipes electores juzgaron que ning\u00fan otro estaba mejor preparado para gobernar Alemania y a las naciones vecinas que el buen Enrique, tan apreciado por sus s\u00fabditos. Y lleg\u00f3 as\u00ed a aquel alt\u00edsimo cargo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De buena gana realizaba pr\u00e1cticas p\u00edas, gustosamente tambi\u00e9n fortaleci\u00f3 la Iglesia en Alemania, sin dejar de considerar las instituciones eclesi\u00e1sticas como los principales puntales de su poder, de acuerdo con la visi\u00f3n de Otto el Grande. Con toda su sabidur\u00eda y piedad, Enrique era un hombre sumamente sobrio, dotado de sensatez y de un sentido com\u00fan pr\u00e1ctico. Ten\u00eda un proceder circunspecto, intentaba hacer lo que era posible y, donde era factible, aplicando los m\u00e9todos de la amabilidad y un razonable buen sentido. Esta prudencia, sin embargo, estaba combinada con la energ\u00eda y la escrupulosidad. Enfermo y sufriendo por la fiebre, cruz\u00f3 el imperio para mantener paz. En todo momento us\u00f3 su poder para arreglar los problemas. Especialmente dese\u00f3 ayudar al pueblo.<br \/>\nLa Iglesia, como Iglesia constitucional de Alemania, y por consiguiente como garante de la unidad alemana y de las demandas de sucesi\u00f3n, elev\u00f3 a Enrique al trono. El nuevo rey inmediatamente asumi\u00f3 la pol\u00edtica de Ot\u00f3n I tanto en los asuntos internos como externos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta pol\u00edtica apareci\u00f3 primero en su tratamiento de las Marcas Orientales. Las invasiones del duque Boleslaw, que hab\u00eda fundado un gran reino, lo impeli\u00f3 intervenir. Pero su \u00e9xito no fue notable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Italia la oposici\u00f3n local y nacional al universalismo del rey alem\u00e1n hab\u00eda encontrado un defensor en Arduino de Ivrea. Este \u00faltimo asumi\u00f3 la corona Lombarda en 1002. En 1004, Enrique cruz\u00f3 los Alpes. Arduino se rindi\u00f3 a su superior poder. Entonces, el arzobispo de Mil\u00e1n lo coron\u00f3 rey de Italia. Este r\u00e1pido \u00e9xito fue principalmente debido al hecho de que una gran parte del episcopado italiano sosten\u00eda la idea de un imperio romano y de la unidad de Iglesia y Estado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su segunda expedici\u00f3n a Roma fue motivada por la disputa entre los condados de Tuscany y los Crescentians sobre la nominaci\u00f3n al trono papal, derrot\u00f3 a los enemigos del Pont\u00edfice y le restituy\u00f3 su alto cargo. El Papa Benedicto VIII lo coron\u00f3 solemnemente, el 14 de febrero de 1014, en Roma como Emperador de Alemania, Italia y Polonia.<br \/>\nPero no fue hasta m\u00e1s tarde, en su tercera expedici\u00f3n a Roma, cuando pudo restaurar completamente el prestigio del imperio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, antes de que esto ocurriera, le obligaron a intervenir en occidente. Los disturbios eran especialmente frecuentes a lo largo de todo el noroeste. Lorraine caus\u00f3 grandes problemas. Los conde de Lutzelburg (Luxemburgo), cu\u00f1ados del rey, eran el coraz\u00f3n y alma del descontento en ese pa\u00eds. De ellos, Adalbero se hab\u00eda nombrado obispo de Tr\u00e9veris por m\u00e9todos no can\u00f3nicos (1003); pero no fue reconocido m\u00e1s que por su hermano Teodorico que se hab\u00eda nombrado obispo de Metz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con su deber, el rey no pod\u00eda ser inducido a incitar cualquier pol\u00edtica familiar ego\u00edsta a expensas del imperio. Aunque Enrique, en general, fue capaz de mantener su mantenerse por s\u00ed mismo contra estos condes de Luxemburgo, la autoridad real sufri\u00f3 una gran p\u00e9rdida de prestigio en el noroeste. Borgo\u00f1a proporcion\u00f3 una compensaci\u00f3n a ello. El se\u00f1or de ese pa\u00eds era Rodolfo que, para protegerse contra sus vasallos, se ali\u00f3 con Enrique II, el hijo de su hermana, Gisela, y el duque sin hijos leg\u00f3 su ducado a Enrique, a pesar de la oposici\u00f3n de los nobles (1006). Enrique tuvo que emprender varias campa\u00f1as antes de que \u00e9l pudiera dar fuerza a sus demandas. No logr\u00f3 ning\u00fan resultado tangible, y dej\u00f3 las reclamaciones te\u00f3ricas sobre Borgo\u00f1a a sus sucesores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mejor suerte esper\u00f3 al rey en las partes centrales y orientales del imperio. Es verdad que tuvo un enfrentamiento con los Conradinianos sobre Carintia y Suabia: pero Enrique sali\u00f3 victorioso porque su reino descansaba en la s\u00f3lida fundaci\u00f3n de una \u00edntima alianza con la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que su actitud hacia la Iglesia fue dictada en parte por razones pr\u00e1cticas, en principio promovi\u00f3 las instituciones de la Iglesia principalmente para hacer de ellas apoyos m\u00e1s \u00fatiles su poder real, se muestra claramente por su pol\u00edtica. El modo en que audazmente Enrique se alz\u00f3 como gobernante real de la Iglesia se ve particularmente en el establecimiento de la Sede de Bamberg, que sigui\u00f3 completamente su propio esquema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llev\u00f3 a cabo esta medida, en 1007, a pesar de la oposici\u00f3n en\u00e9rgica contra este cambio en la organizaci\u00f3n de la Iglesia del obispo de Wurzburg. El primer prop\u00f3sito del nuevo obispado era la germanizaci\u00f3n de las regiones del Alto Main y de Regnitz d\u00f3nde los wends (n.d.t. \u00absorabos\u00bb un pueblo eslavo) se hab\u00edan establecido. Como una parte grande del contorno de Bamberg pertenec\u00eda al rey, \u00e9ste pudo dotar con riqueza las fundaciones del nuevo obispado. La importancia de la situaci\u00f3n de Bamberg, principalmente en el campo de cultura que promovi\u00f3 principalmente por sus pr\u00f3speras escuelas. Por tanto, Enrique confi\u00f3 en la ayuda de la Iglesia contra el poder laico que hab\u00eda llegado a ser considerable. Pero no hizo ninguna concesi\u00f3n a la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque naturalmente p\u00edo y buen conocedor de la cultura eclesi\u00e1stica, era en el fondo un extra\u00f1o a su esp\u00edritu. Dispuso autocr\u00e1ticamente de los obispados. Bajo su regla, los obispos, de quienes exigi\u00f3 una total obediencia, parec\u00edan ser oficiales del imperio. Exigi\u00f3 la misma obediencia de los abades. Sin embargo, esta dependencia pol\u00edtica no da\u00f1\u00f3 la vida interior de la Iglesia alemana bajo Enrique. Por medio de sus recursos econ\u00f3micos y educativos la Iglesia tuvo una beneficiosa influencia en esta \u00e9poca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero precisamente fue este poder civilizador de la Iglesia alemana el que despert\u00f3 las sospechas de los reformistas. Esto fue importante porque Enrique venc\u00eda cada vez m\u00e1s sobre las ideas de este grupo. En un s\u00ednodo en Goslar confirm\u00f3 decretos que tendieron a realizar las demandas hechas por los partidarios de la reforma. Finalmente estas tendencias no pudieron subvertir el sistema otoniano, es m\u00e1s no pudieron crear una oposici\u00f3n a la Iglesia en Alemania tal y como estaba constituida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta hostilidad de parte de la Iglesia alemana encontr\u00f3 una cabeza en la disputa del emperador contra el arzobispo Aribo de Maguncia. Aribo era contrario a la reforma de los monjes de Cluny. El embrollo pol\u00edtico del matrimonio de Hammerstein le dio la oportunidad que deseaba de ofrecer un frente contra Roma. Otto von Hammerstein hab\u00eda sido excomulgado por Aribo a causa de su matrimonio con Irmengard, y \u00e9ste \u00faltimo hab\u00eda apelado a Roma con \u00e9xito. Esto obtuvo la oposici\u00f3n del S\u00ednodo de Seligenstadt, en 1023, que prohibi\u00f3 la apelaci\u00f3n a Roma sin el consentimiento del obispo. Este paso signific\u00f3 la rebeli\u00f3n abierta contra la idea de la unidad de la iglesia y su \u00faltimo resultado habr\u00eda sido el nacimiento de una Iglesia nacional alemana. En esta disputa el emperador estaba completamente en el lado de los reformistas. Incluso quiso incoar procedimientos internacionales contra el arzobispo desobediente por medio de tratados con el rey franc\u00e9s; pero su muerte lo impidi\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de que este Enrique hubiera hecho su tercer viaje Roma en 1021, acudi\u00f3 a la demanda de los obispos italianos fieles, que le hab\u00edan advertido en Estrasburgo del aspecto peligroso de la situaci\u00f3n italiana, tambi\u00e9n el papa que lo insinu\u00f3 en Bamberg en 1020. As\u00ed el poder imperial, que ya hab\u00eda empezado a retirarse de Italia, fue convocado de nuevo all\u00e1. En este tiempo el objetivo fue acabar con la supremac\u00eda de los griegos en Italia. Su \u00e9xito no fue completo; tuvo \u00e9xito, sin embargo, al restaurar el prestigio del imperio en el norte y centro de Italia.<br \/>\nEnrique era un hombre demasiado razonable como para pensar en serio en adoptar de nuevo los planes imperialistas de sus predecesores. Qued\u00f3 satisfecho por haber asegurado la posici\u00f3n dominante del imperio en Italia dentro de los l\u00edmites razonables. El poder de Enrique estaba asegurado y se debi\u00f3 a su principal compromiso de fundamentar su autoridad nacional.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las leyendas eclesi\u00e1sticas m\u00e1s tarde han atribuido rasgos asc\u00e9ticos a este gobernante algunas de los cuales ciertamente no puede resistir la cr\u00edtica seria. Por ejemplo, el tema muy tratado de su matrimonio virginal con Cunegunda no tiene ciertamente de hecho ninguna base.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llamado \u00abel piadoso\u00bb. Pocos gobernantes hay que hayan gozado de una manera tan extraordinaria de cari\u00f1o de su pueblo, como San Enrique. Un d\u00eda, a un empleado que le aconsejaba tratar con crueldad a los revoltosos, le respondi\u00f3: \u00abDios no me dio autoridad para hacer sufrir a la gente, sino para tratar de hacer el mayor bien posible.\u00bb<br \/>\nFue un verdadero padre para sus s\u00fabditos. La fama de su bondad corri\u00f3 pronto por toda Alemania e Italia, gan\u00e1ndose la simpat\u00eda general. En sus labores caritativas le ayudaba su virtuosa esposa, Santa Cunegunda.<br \/>\nMuri\u00f3 el 13 de julio del a\u00f1o 1024, la Iglesia canoniz\u00f3 a este emperador en 1146, y a su esposa Cunegunda en 1200.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRANZ KAMPERS<br \/>\nTranscrito por HCC<br \/>\nTraducido por Quique Sancho\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rey alem\u00e1n y emperador del Sacro imperio romano. Hijo del duque Enrique II (el Batallador) y de la princesa Gisela de Borgo\u00f1a; nacido en 972; muerto en su palacio de Grona, en Gottingen, el 13 de julio de 1024. Tuvo la gran suerte de pertenecer a una familia sumamente religiosa. 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