{"id":24544,"date":"2016-02-05T16:40:28","date_gmt":"2016-02-05T21:40:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/enrique-viii\/"},"modified":"2016-02-05T16:40:28","modified_gmt":"2016-02-05T21:40:28","slug":"enrique-viii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/enrique-viii\/","title":{"rendered":"ENRIQUE VIII"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Rey de Inglaterra, nacido en el 28 de junio de 1491 y fallecido en el 28 de enero de 1547.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue el tercer hijo -segundo hijo hombre- de su padre, Enrique VII. Su hermano mayor, Arturo, muri\u00f3 en abril de 1502 y, por ende, Enrique se torn\u00f3 el heredero de la corona cuando no contaba siquiera once a\u00f1os. Se ha dicho que el inter\u00e9s de Enrique en cuestiones teol\u00f3gicas era debido a la influencia de su educaci\u00f3n temprana, dado que hab\u00eda sido al principio destinada por su padre para la Iglesia. Pero un chico de once a\u00f1os puede dif\u00edcilmente haber formado gustos intelectuales de por vida y, es cierto, que t\u00edtulos seculares, como aquellos de Conde Mariscal y Virrey de Irlanda, fueron investidos sobre \u00e9l cuando contaba cinco a\u00f1os. Por otro lado, no hay duda acerca de la gran precocidad de Enrique y del alcance liberal de los estudios que fue destinado a seguir en sus a\u00f1os m\u00e1s tempranos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la muerte de Arturo, se formo de inmediato un proyecto para casar a Enrique con la viuda de su hermano, Catalina de Arag\u00f3n, quien, habiendo nacido en el diciembre de 1485, le llevaba m\u00e1s de cinco a\u00f1os de diferencia. Las negociaciones para una dispensa papal tomaron poco tiempo y la Reina Isabel de Espa\u00f1a, la madre de Catalina, a quien se acercaban sus \u00faltimos d\u00edas, se volvi\u00f3 muy impaciente. Entonces un apresuradamente elaborado Documento conteniendo la requerida dispensa fue enviado de manera privada a Espa\u00f1a en 1504, para ser sucedido algunos meses m\u00e1s tarde por una Bula para el mismo fin que era de car\u00e1cter m\u00e1s p\u00fablico. La existencia de estos dos instrumentos caus\u00f3 complicaciones m\u00e1s tarde. Sin embargo, debido a algunas argucias pol\u00edticas de Enrique VII -que intentaba ser m\u00e1s astuto que su rival Fernando-, el Pr\u00edncipe Enrique -contando catorce a\u00f1os- tuvo que hacer una protesta formal contra el matrimonio propuesto con Catalina, como una cuesti\u00f3n arreglada sin su consentimiento. Sin embargo, cuando su padre muri\u00f3 en 1509, Enrique llev\u00f3 a cabo su matrimonio nueve semanas tras su ascenso al trono, contando dieciocho a\u00f1os y mostrando por primera vez una total determinaci\u00f3n de ser su propio amo. Gran popularidad gan\u00f3 el nuevo reinado con la proscripci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de Empson y Dudley, los responsables de extorsiones a Enrique VII. Junto a eso, es un\u00e1nimemente testimoniado por sus contempor\u00e1neos que el joven soberano pose\u00eda todos los dones de mente y personalidad que pod\u00edan suscitar el entusiasmo de su pueblo. Su habilidad en los deportes varoniles era casi igualada por su inteligencia y por su devoci\u00f3n a las letras. De la complicada pol\u00edtica extranjera que marc\u00f3 al comienzo de su reinado no podemos dar detalle alguno aqu\u00ed. Gracias en parte a la personalidad de Enrique, pero m\u00e1s todav\u00eda a la habilidad de Wolsey, que luego tom\u00f3 el primer sitio en la C\u00e1mara de los Lores, Inglaterra por primera vez se convirti\u00f3 en una potencia europea. En 1512, Enrique se uni\u00f3 al Papa Julio II, a Fernando de Espa\u00f1a y a los venecianos formando la \u00abLiga Santa\u00bb contra el Rey de Francia. Julio estaba firmemente decidido a expulsar a los b\u00e1rbaros (los franceses, por ejemplo, y otros extranjeros) de Italia y Enrique cooper\u00f3 reuniendo flotas y soldados para atacar al rey franc\u00e9s en sus propios dominios. No hubo un suceso muy notorio para sus armadas, pero hubo una victoria en Guinegate, fuera de Therouanne, y los escoceses que, como aliados de los franceses, hab\u00edan amenazado una invasi\u00f3n, fueron desastrosamente derrotados en Flodden, en 1513. Todo el tiempo permaneci\u00f3 Enrique en excelente relaci\u00f3n con la Santa Sede. En abril de 1510, Julio le envi\u00f3 la rosa de oro y, en 1514, Le\u00f3n X le confiri\u00f3 la espada y el sombrero honor\u00edficos, que fueron presentadas con mucha solemnidad en la Bas\u00edlica de San Pablo.<br \/>\nHabiendo sido rota la Liga por la pol\u00edtica ego\u00edsta de Fernando, Enrique hizo las paces con Francia y por algunos a\u00f1os sustent\u00f3 la balanza de poder del Continente, aunque no sin repartir una buena suma de dinero. Wolsey fue nombrado cardenal en 1515 y ejerci\u00f3 m\u00e1s influencia que nunca, pero fue en cierta medida contra su consejo que Enrique, en 1519, se convirti\u00f3 secretamente en uno de los candidatos a la sucesi\u00f3n del imperio -aunque fingiendo apoyar la candidatura de Francisco, su aliado-. Sin embargo, cuando Carlos V triunf\u00f3, el rey franc\u00e9s no reun\u00eda condiciones de pelearse con Enrique, y una renovaci\u00f3n de cierto modo vac\u00eda e insincera de su amistad tuvo lugar en julio, en el a\u00f1o de 1520, en el famoso Campo de la \u00abCloth of Gold\u00bb, cuando las m\u00e1s elaboradas cortes\u00edas fueron cambiadas mutuamente entre los dos monarcas. El panorama de este reacercamiento tuvo tan alarmado al Emperador Carlos que, un mes antes de que tuviera lugar, visit\u00f3 a Enrique en Inglaterra. De hecho, un continuo juego de intriga estaba siendo jugado por los tres monarcas, el cual dur\u00f3 hasta el periodo en que la ruptura final de Enrique con Roma lo condujo a volver su atenci\u00f3n principal a cuestiones dom\u00e9sticas. Mientras tanto, la fuerza de la posici\u00f3n de Enrique en su territorio hab\u00eda sido muy desarrollada por la sensata diplomacia de Wolsey y, a pesar de la suntuosidad de algunas de las demostraciones inglesas contra Francia, antes de que el rey franc\u00e9s se convirtiera en el prisionero del emperador en Pav\u00eda, la insatisfacci\u00f3n por la demanda de dinero recay\u00f3 sobre el ministro, mientras Enrique mantuvo toda su popularidad. De hecho, cualquiera que fuese la insatisfacci\u00f3n sentida, el pueblo no ten\u00eda a ning\u00fan l\u00edder que hiciese posible una rebeli\u00f3n. La antigua nobleza, en parte como un resultado de la Guerra de las Dos Rosas y en parte debido a una pol\u00edtica represiva dictada por las preocupaciones din\u00e1sticas de Enrique VII, fue reducida a la impotencia. En 1521, el noble m\u00e1s prominente en Inglaterra, el Duque de Buckingham, fue condenado a muerte por alta traici\u00f3n por la subordinada C\u00e1mara de los Comunes, simplemente porque el rey sospech\u00f3 que \u00e9l pretend\u00eda la sucesi\u00f3n y hab\u00eda determinado que \u00e9l deb\u00eda morir. En el mismo periodo, el prestigio de Enrique a los ojos del clero -y no s\u00f3lo del clero- fue fortalecido por su famoso libro: la Assertio Septem Sacramentorum. Este libro fue escrito contra Lutero y en vindicaci\u00f3n de la ense\u00f1anza dogm\u00e1tica de la Iglesia con relaci\u00f3n a los sacramentos y al Sacrificio de la Misa, mientras que la supremac\u00eda del papado es defendida en t\u00e9rminos inequ\u00edvocos. No hay raz\u00f3n alguna para dudar que lo sustancial del libro fuera obra de Enrique. El Papa Le\u00f3n X estaba bastante satisfecho con eso y le confiri\u00f3 a Enrique el t\u00edtulo de Defensor Fidei (Defensor de la Fe), que se mantiene hasta hoy como parte del t\u00edtulo real de la Corona Inglesa. Todo este \u00e9xito y adulaci\u00f3n fueron calculados para desarrollar la maestr\u00eda natural de la personalidad de Enrique. Hace tiempo hab\u00eda mostrado, para ojos perspicaces, como los de Sir Tom\u00e1s Moro, que no ir\u00eda contradecirse en nada. Sin ser culpado de notable libertinaje al compararlo con otros monarcas de su tiempo, se duda que la vida de casado de Enrique haya sido siempre pura, incluso en su primer matrimonio, y sabemos que en 1519 tuvo un hijo con Isabel Blount, a quien nombr\u00f3 -a la edad de seis a\u00f1os- Duque de Richmond. Tambi\u00e9n mantuvo una intriga con Mar\u00eda Bolena que le trajo a algunas complicaciones en un momento posterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal era Enrique cuando, probablemente al inicio del a\u00f1o 1527, se apasion\u00f3 ciegamente por la hermana menor de Mar\u00eda, Ana. Es posible que la idea de divorcio se hubiese presentado al rey mucho antes que esto (ver Brown \u00abCalendarios Venecianos\u00bb, II, 479), y es bastante probable que fuese motivada por el deseo de prole masculina, de la cual se hab\u00eda desilusionado con la muerte, en la infancia, de todos los ni\u00f1os de Catalina excepto la de Mar\u00eda. Ana Bolena no estaba retenida por escr\u00fapulo moral alg\u00fano, mas vio su oportunidad en el encaprichamiento de Enrique y determin\u00f3 que solo se rendir\u00eda a \u00e9l como su reina reconocida. De cualquier manera, se convirti\u00f3 pronto en el objeto principal objeto de los deseos del rey el asegurar un divorcio con Catalina, y con ese prop\u00f3sito condescendio a los medios m\u00e1s indignos. Difundi\u00f3 el rumor de que el Obispo de Tarbes, al negociar una alianza en nombre del rey franc\u00e9s, hab\u00eda levantado una duda acerca de la legitimidad de la Princesa Mar\u00eda. Tambi\u00e9n incit\u00f3 a Wolsey, como legado, a tener una entrevista privada y colusoria con el Arzobispo Warham, citando a Enrique a para que probara ante ellos que su matrimonio era v\u00e1lido. El \u00fanico resultado fue dar a Catalina un indicio de lo que el rey ten\u00eda en mente y conseguir de ella una declaraci\u00f3n solemne de que el matrimonio nunca hab\u00eda sido consumado. De ah\u00ed se segu\u00eda que nunca hab\u00eda existido impedimento alg\u00fano de \u00abafinidad\u00bb para obstruir su uni\u00f3n con Enrique, sino tan solo el mucho m\u00e1s f\u00e1cilmente dispensado impedimento conocido como publicae honestatis. Adem\u00e1s, los mejores canonistas del tiempo sostuvieron tambi\u00e9n que una dispensa papal que quitaba formalmente el impedimento de afinidad, tambi\u00e9n involucraba por implicaci\u00f3n aquello de publicae honestatis o \u00abdecencia p\u00fablica\u00bb. El litigio colectivo fue entonces lanzado y Enrique encomend\u00f3 ahora sus esperanzas a una apelaci\u00f3n directa a la Santa Sede, actuando en eso independientemente de Wolsey, a quien no hab\u00eda comunicado hasta el momento nada de su designio con relaci\u00f3n a Ana. Guillermo Knight, el secretario del rey, fue enviado al Papa Clemente VII para rogar por la declaraci\u00f3n de nulidad de la uni\u00f3n de Enrique con Catalina, sobre el fundamento de que la Bula dispensadora de Julio II era obrepticia -obtenida por falsas reivindicaciones-. Enrique pidi\u00f3, adem\u00e1s, en el caso de que llegara a ser libre, una dispensa para contraer un nuevo matrimonio con cualquier mujer, incluso en el primer grado de afinidad, siendo la afinidad contra\u00edda por conexi\u00f3n legal o ilegal. Eso claramente hac\u00eda referencia a Ana Bolena, y la ficticia naturaleza de los escr\u00fapulos de conciencia de Enrique acerca de su matrimonio queda traicionada por el hecho de que \u00e9l mismo estaba pidiendo ahora una dispensa precisamente de la misma naturaleza que aquella respecto a la cual hab\u00eda sentido escr\u00fapulos; una dispensa que \u00e9l m\u00e1s tarde sostuvo que el Papa no ten\u00eda poder para conferir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como el Papa era en aquel tiempo prisionero de Carlos V, Knight tuvo algunas dificultades para llegar a \u00e9l. Al final, el enviado del rey tuvo que regresar sin lograr mucho, aunque la dispensa (condicional) para un nuevo matrimonio ya hab\u00eda sido acordada. Enrique no ten\u00eda ahora otra opci\u00f3n sino poner su problem\u00e1tica en las manos de Wolsey, y Wolsey -aunque la pol\u00edtica entera del divorcio corr\u00eda en contra de su mejor juicio- utiliz\u00f3 todo nervio para asegurar una decisi\u00f3n en favor de su amo. Un recuento de la misi\u00f3n de Gardiner y Foxe y del fracaso de los procedimientos para el divorcio ante los comisarios del Papa, Wolsey y Campeggio, principalmente con relaci\u00f3n a la producci\u00f3n del Documento, ha sido dado en alg\u00fan detalle en el art\u00edculo CLEMENTE VII, al cual es remitido el lector. La revocaci\u00f3n de la causa en Roma, en julio de 1529, debida en parte, sin duda, a las protestas m\u00e1s razonables de la Reina Catalina contra su desamparo en Inglaterra y la compulsi\u00f3n de la cual era v\u00edctima, tuvo muchos resultados importantes. Debemos contar entre ellos en primer lugar la desgracia y ca\u00edda de Wolsey, hasta el momento el \u00fanico freno real a la obstinaci\u00f3n de Enrique. La incre\u00edble insignificancia del delito contra la corona en el cual el cardenal fue acusado de haber incurrido al obtener el cardenalato y legac\u00eda de Roma -aunque ciertamente eso hab\u00eda sido hecho con el total conocimiento y consentimiento del rey-, ser\u00eda suficiente para se\u00f1alar a Enrique como uno de los ejemplares m\u00e1s bajos de la raza humana. Pero, en segundo lugar, debemos adjudicar a esta misma crisis la aparici\u00f3n de Cranmer y Tom\u00e1s Cromwell, los dos grandes arquitectos de la nueva pol\u00edtica de Enrique. Fue Cranmer quien, en el oto\u00f1o de 1529, hizo la importante sugerencia de que el rey deber\u00eda consultar a las universidades de Europa acerca de la cuesti\u00f3n de la nulidad del matrimonio, una sugerencia que por primera vez favoreci\u00f3 a su autor.<br \/>\nEl proyecto fue llevado a cabo tan pronto como fue posible con un abundante expendio de sobornos, y la utilizaci\u00f3n de otros medios de presi\u00f3n. El resultado fue naturalmente muy favorable a los deseos del rey, aunque las universidades que est\u00e1n dentro de los dominios de Carlos V no fueron consultadas. Las respuestas fueron sometidas al Parlamento, en donde el rey a\u00fan manten\u00eda la pretensi\u00f3n de no tener inter\u00e9s personal alg\u00fano en la cuesti\u00f3n. Profesaba estar sufriendo de escr\u00fapulos de conciencia, ahora m\u00e1s agudos por el peso de la opini\u00f3n p\u00fablica. Con la misma astucia persuadi\u00f3 a la nobleza principal del reino de escribirle al Papa rog\u00e1ndole dar alguna sentencia en favor de Enrique por temor de que lo peor sucediera. Todo eso llev\u00f3 al rey a relaciones m\u00e1s cercanas con Cranmer, que fue hecho embajador frente al emperador y quien, uno o dos a\u00f1os despu\u00e9s, a pesar del hecho de que se hab\u00eda casado reci\u00e9n con la sobrina de Osiander (su segunda esposa), fue convocado a su tierra para convertirse en el Arzobispo de Canterbury. Las Bulas necesarias y el palio fueron obtenidos de Roma bajo la amenaza de que la ley (referida a nuevamente arriba) para la abolici\u00f3n de las anatas y primicias ser\u00eda hecha permanente. El vacilante Clemente -quien probablemente esperaba que haciendo cualquier otro tipo de concesi\u00f3n estar\u00eda capacitado a mantener la posici\u00f3n que hab\u00eda asumido sobre la m\u00e1s fundamental cuesti\u00f3n del divorcio- concedi\u00f3 las Bulas y el palio. Pero para beneficiarse de ellos era necesario que Cranmer hiciese ciertos juramentos prescritos de obediencia a la Santa Sede. Cranmer los hizo, pero puso por escrito una solemne protesta en la que afirm\u00f3 que no consider\u00f3, de modo alguno, a los juramentos en conciencia, procedimiento que llevo incluso a un historiador prejuiciado como el Sr. H.A. Fisher a no poder abstenerse de describirlo como una \u00abnotoria deshonestidad\u00bb. \u00abSi\u00bb -pregunta el Dr. Lingard- \u00abes considerado simon\u00eda cambiar el oficio espiritual por dinero, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 cambiar lo mismo por perjurio?\u00bb El padre de la nueva Iglesia de Inglaterra y futuro compilador de su liturgia no estaba entrando en sus funciones con auspicios muy propicios.<br \/>\nPero la Iglesia que pronto ser\u00eda creada, debe probablemente m\u00e1s a Tom\u00e1s Cromwell que a su primer arzobispo. Es Cromwell quien parece haberle sugerido a Enrique, como una pol\u00edtica deliberada, que deber\u00eda abolir el imperium in imperio, descartar la supremac\u00eda papal y hacer de s\u00ed mismo la cabeza suprema de su propia religi\u00f3n. De hecho ese fue el curso que desde de la \u00faltima parte de 1529 Enrique sigui\u00f3 sin desviarse, aunque sin hacer ning\u00fan paso que no pudiera deshacer. El primer golpe fue dado al clero, involucr\u00e1ndolo en el mismo delito contra la corona de Wolsey. Siempre hab\u00eda existido alg\u00fan desafecto anti-clerical, debido en parte, sin duda, a remanencias de Lollardismo, como se manifest\u00f3 en el caso de Richard Hunne, en 1515. Este, en los \u00faltimos a\u00f1os hab\u00eda prosperado, agravado por la importaci\u00f3n a Inglaterra del Nuevo Testamento con notas de Tyndale y de otros libros de tendencia her\u00e9tica, los cuales, a pesar de ser prohibidos y quemados por las autoridades, llegaron a hacer su camino entre el pueblo. Enrique y sus ministros tuvieron, entonces, alg\u00fan apoyo popular sobre el cual ellos podr\u00edan respaldarse, si era necesario, en su campa\u00f1a para reducir al clero a abyecta sumisi\u00f3n. Al inicio del a\u00f1o de 1531, la Convocaci\u00f3n de Canterbury fue informada que ellos pod\u00edan adquirir un perd\u00f3n para el delito contra la corona en que hab\u00edan incurrido presentando al rey de la enorme suma de 100,000 libras. Adem\u00e1s, ellos estar\u00edan obligados a reconocer al rey como \u00abProtector y Jefe Supremo de la Iglesia de Inglaterra.\u00bb La Convocaci\u00f3n luch\u00f3 desesperadamente en contra de la demanda y, al final, tuvo \u00e9xito en insertar la calificaci\u00f3n \u00abtanto cuanto est\u00e1 permitido por la ley de Cristo.\u00bb Pero esto era solamente un breve respiro. Un a\u00f1o despu\u00e9s, el Parlamento, bajo presi\u00f3n, circul\u00f3 un edicto prohibiendo el pago a la Santa Sede de las anatas y de las primicias, pero la operaci\u00f3n fue suspendida por la voluntad del soberano, y el rey, en cuanto eso, era solicitado a venir a un amigable entendimiento con \u00abSu Santidad\u00bb en el tema del divorcio. La medida consisti\u00f3 en una declarada amenaza para quitar esa fuente de ingreso para la Santa Sede si el divorcio era negado. El Papa, no obstante, permaneci\u00f3 firme, haciendo la Reina lo mismo. Apenas poco tiempo despu\u00e9s, una delegaci\u00f3n de se\u00f1ores y obispos -ciertamente por una orden del rey- hab\u00eda visitado a Catalina y hab\u00eda urgido duramente a la misma a quitar su apelaci\u00f3n en virtud de la cual el rey -contrariamente a su dignidad- hab\u00eda sido citado a comparecer personalmente en Roma; pero aun privada de cualquier asesor legal, se mantuvo firme. En mayo de 1532, m\u00e1s presi\u00f3n fue a\u00f1adida para aplicar a la Convocaci\u00f3n, concluyendo en la entonces llamada \u00abSumisi\u00f3n del Clero\u00bb, por la cual sus miembros renunciaron pr\u00e1cticamente a todo derecho de legislaci\u00f3n excepto en dependencia del rey.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un hombre honesto como Sir Tom\u00e1s Moro no pod\u00eda pretender por m\u00e1s tiempo trabajar con el Gobierno, y rechaz\u00f3 su puesto de canciller, el cual hab\u00eda mantenido desde la ca\u00edda de Wolsey. La situaci\u00f3n era muy complicada para continuar y el final lleg\u00f3 con la muerte del Arzobispo Warham, en agosto de 1532. En el nombramiento de Cranmer como su sucesor, el rey sab\u00eda que hab\u00eda asegurado una herramienta subordinada que no deseaba m\u00e1s que ver la autoridad papal destronada. Ana Bolena estaba entonces encinta y el rey, confiando sin duda en lo que Cranmer una vez consagrado estar\u00eda dispuesto a hacer por \u00e9l, se insert\u00f3 en una forma de matrimonio con ella el 25 de enero de 1533. El 15 de abril, Cranmer recibi\u00f3 su consagraci\u00f3n. El 23 de mayo, mientras el Parlamento prohib\u00eda toda apelaci\u00f3n a Roma, Cranmer declar\u00f3 inv\u00e1lido el primer matrimonio de Enrique. El 28 de mayo, declar\u00f3 el matrimonio con Ana Bolena v\u00e1lido. El 1 de julio, Ana fue coronada y, en el 7 de septiembre, dio a luz a su hija, la futura Reina Isabel. Clemente, que hab\u00eda enviado previamente m\u00e1s de una admonici\u00f3n acerca de su divorcio con Catalina, promulg\u00f3 una Bula de excomuni\u00f3n el 11 de julio, declarando, tambi\u00e9n, su divorcio y su \u00absegundo matrimonio\u00bb inv\u00e1lidos. En Inglaterra, le quitaron a Catalina su t\u00edtulo de Reina y su hija, Mar\u00eda, fue tratada como una bastarda. Se suscit\u00f3 mucha compasi\u00f3n entre la poblaci\u00f3n, al conocer las severas medidas que fueron tomadas contra los m\u00e1s sobresalientes de entre los \u00abdesleales\u00bb, particularmente la \u00abMonja de Kent\u00bb, quien alegaba haber tenido revelaciones de la insatisfacci\u00f3n de Dios con el reciente curso de los acontecimientos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el transcurso del a\u00f1o siguiente, la ruptura con Roma fue completada. El Parlamento hizo todo lo que se esperaba de \u00e9l. Las anatas, el \u00d3bolo de San Pedro y otros pagos a Roma fueron finalmente abolidos. Un Acta de Sucesi\u00f3n confiri\u00f3 la corona a los hijos de Ana Bolena y fue decretado un juramento para ser ejecutado por toda persona de edad jur\u00eddica. La negaci\u00f3n a hacer ese juramento -en el pre\u00e1mbulo del cual se declar\u00f3 el matrimonio de Enrique como nulo desde el principio- fue lo que envi\u00f3 a Tom\u00e1s Moro y a Fisher a la Torre y, consiguientemente, al tajo. Un cierto n\u00famero de monjes cartujos, religiosos de Santa Br\u00edgida y Franciscanos de la Estrecha Observancia imitaron su firmeza y compartieron su destino. Todos estos fueron beatificados en los tiempos modernos por el Papa Le\u00f3n XIII. Hubo, entretanto, muy pocos que fueron fieles a sus convicciones. Se obtuvieron declaraciones del clero en ambas provincias de que \u00abel Obispo de Roma no ten\u00eda conferida a \u00e9l una mayor jurisdicci\u00f3n sobre el reino de Inglaterra que cualquier otro Obispo extranjero\u00bb, mientras el Parlamento, en noviembre, declar\u00f3 al rey como \u00abel Supremo Jefe de la Iglesia de Inglaterra\u00bb, y poco despu\u00e9s de eso, Cromwell, un laico, fue nombrado Vicario-General para gobernar a la Iglesia de Inglaterra en nombre del rey. Aunque las personas estuviesen amedrentadas, esas medidas no fueron llevadas a cabo sin mucho desagrado y, para descartar cualquier expresi\u00f3n abierta de eso, Cromwell y su amo se embarcaron entonces en un verdadero reinado del terror. Los m\u00e1rtires ya referidos fueron en su mayor\u00eda tra\u00eddos al cadalso durante el a\u00f1o de 1535, pero catorce Anabaptistas Alemanes tambi\u00e9n sufrieron la muerte siendo quemados en el mismo a\u00f1o. Sigui\u00f3 una visitaci\u00f3n a los monasterios, siendo designados para este prop\u00f3sito elementos sin escr\u00fapulos como Layton, Legh y Price. Ellos hicieron, ciertamente, el juego del rey y recopilaron obras abundando en cargas de alta inmoralidad, que hab\u00edan mostrado ser por lo menos vulgarmente abusivas. Haciendo uso de la misma pol\u00edtica, el Parlamento, en febrero, 1536, actuando bajo una gran presi\u00f3n, vot\u00f3 que todas las casas religiosas con renta de menos de 200 libras al a\u00f1o ser\u00edan posesiones reales, haciendo la recomendaci\u00f3n de que los inquilinos deber\u00edan transferirse a las casas m\u00e1s grandes en donde \u00abla religi\u00f3n era felizmente bien observada.\u00bb La disoluci\u00f3n, cuando llevada a cabo, produjo mucho resentimiento popular, especialmente en Linconshire y en los condados del norte. Consecuentemente, en el oto\u00f1o de 1536, el pueblo se uni\u00f3 en una temible insurrecci\u00f3n conocida como la Peregrinaci\u00f3n de Gracia. Los insurrectos se agruparon bajo la figura de las Cinco Llagas y s\u00f3lo fueron inducidos a dispersarse por las enga\u00f1osas promesas del representante de Enrique, el Duque de Norfolk. Sigui\u00f3 r\u00e1pidamente la supresi\u00f3n de los monasterios m\u00e1s grandes, y con eso fueron arrasados numerosos santuarios, im\u00e1genes y reliquias, con el pretexto de que eran meramente supersticiosos. Es evidente que el motivo que promovi\u00f3 la total confiscaci\u00f3n fue el af\u00e1n por saquear. (Ver SUPRESI\u00d3N DE LOS MONASTERIOS)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entretanto, Enrique, a pesar de estar sacando ventaja del esp\u00edritu de la innovaci\u00f3n religiosa ahora dominante en el pueblo siempre que conven\u00eda a su prop\u00f3sito, permaneci\u00f3 ligado al sistema sacramental con el cual \u00e9l hab\u00eda crecido. En 1539, el Estatuto de los Seis Art\u00edculos conden\u00f3, bajo las m\u00e1s severas penalidades, doctrinas como la transubstanciaci\u00f3n, la Comuni\u00f3n bajo una especie, la confesi\u00f3n auricular y el celibato del clero. Bajo ese acto, los ofensores eran enviados al suplicio de la hoguera por su protestantismo tan cruelmente como la anciana Margaret, Condesa de Salisbury, que fue condenada por el Parlamento y consecuentemente decapitada, simplemente porque Enrique estaba irritado por las denuncias de su hijo, el Cardenal Pole. Tampoco era el rey menos cruel para con aquellos que le eran m\u00e1s cercanos. Ana Bolena y Catalina Howard, su segunda y quinta esposas, perecieron en el cadalso, pero su antiguo se\u00f1or apenas demostr\u00f3 su indiferencia con relaci\u00f3n al destino al cual las hab\u00eda condenado. El 30 de julio de 1540, de seis v\u00edctimas que fueron llevadas a Smithfield, tres eran Reformistas quemados por su doctrina her\u00e9tica y los otros tres cat\u00f3licos, colgados y descuartizados por haber negado la supremac\u00eda del rey. De todos los numerosos miserables seres a los cuales Enrique mand\u00f3 ejecutar, Cromwell, quiz\u00e1s, es el \u00fanico que mereci\u00f3 totalmente su destino. Mirando los \u00faltimos quince a\u00f1os de la vida de Enrique, es dif\u00edcil encontrar un simple aspecto que no evoque repulsi\u00f3n, y los intentos hechos por algunos autores de limpiar sus delitos s\u00f3lo dan pruebas de lo extraordinariamente prejuiciado con lo cual se aproximan al tema. Las crueldades de Enrique continuaron hasta el final y de la misma manera sus inconsistencias. Una de las \u00faltimas medidas de confiscaci\u00f3n de su reinado fue un acto de supresi\u00f3n de las capillas, pero Enrique a trav\u00e9s de su \u00faltimo deseo y testamento estableci\u00f3 cuales eran las capillas habilitadas en las que hubiese Misas dichas por su propia alma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HERBERT THURSTON<br \/>\nTranscrito por Marie Jutras<br \/>\nTraducido por Fernando Gen\u00fa\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rey de Inglaterra, nacido en el 28 de junio de 1491 y fallecido en el 28 de enero de 1547. Fue el tercer hijo -segundo hijo hombre- de su padre, Enrique VII. 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