{"id":24553,"date":"2016-02-05T16:40:52","date_gmt":"2016-02-05T21:40:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/epistola-a-los-romanos\/"},"modified":"2016-02-05T16:40:52","modified_gmt":"2016-02-05T21:40:52","slug":"epistola-a-los-romanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/epistola-a-los-romanos\/","title":{"rendered":"EPISTOLA A LOS ROMANOS"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 La Iglesia de Roma y San Pablo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Car\u00e1cter, Contenido y Disposici\u00f3n de la Ep\u00edstola\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 Car\u00e1cter<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 Contenido y disposici\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">3 Autenticidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">4 Integridad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">5 Fecha y Circunstancias de Redacci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">6 Importancia Hist\u00f3rica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">7 Contenido Teol\u00f3gico: Fe y Obras\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-10\">7.1 San Pablo y Santiago<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>La Iglesia de Roma y San Pablo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las ep\u00edstolas del nuevo testamento que llevan el nombre del ap\u00f3stol Pablo, la escrita a la iglesia de Roma ocupa el primer lugar en los manuscritos llegados hasta nosotros, aunque en los tiempos antiguos el orden era probablemente diverso. La ep\u00edstola fue escrita para servir de presentaci\u00f3n ante una comunidad con la que el ap\u00f3stol deseaba establecer contactos, aunque no fuese \u00e9l mismo quien la hab\u00eda fundado. (i, 10- 15; xv, 22-24, 28-29). Durante a\u00f1os hab\u00eda pensado en Roma (xv, 23). La iglesia de all\u00e1 no hab\u00eda sido establecida recientemente; pero su fe hab\u00eda sido dada a conocer a todo el mundo (i, 8) y se nos presenta como una instituci\u00f3n firmemente establecida y comparativamente antigua, que Pablo consideraba con reverencia, con respeto incluso. Con respecto a su fundaci\u00f3n, desgraciadamente, la ep\u00edstola a los romanos no da ninguna informaci\u00f3n. Es inadmisible el interpretar este silencio como un dato decisivo contra su fundaci\u00f3n por Pedro. No puede determinarse con certeza cuando Pedro vino la primera vez a Roma; quiz\u00e1 incluso hubo algunos cristianos antes de que ning\u00fan ap\u00f3stol pusiera el pie en la capital, pero es inconcebible, simplemente, que esta iglesia hubiera alcanzado una tal firmeza en la fe y en la vida religiosa sin que ninguna de las autoridades m\u00e1s eminentes del cristianismo naciente hubieran fundado sus cimientos ni dirigido su crecimiento en esta direcci\u00f3n. Esta iglesia no deb\u00eda su fe \u00fanicamente a los miembros desconocidos de la primitiva comunidad cristiana que vinieran a Roma. Su cristianismo se encontraba ya, como la ep\u00edstola misma nos cuenta, liberada de la ley mosaica; Pablo compart\u00eda, con certeza, esta convicci\u00f3n con la mayor\u00eda de la comunidad, y su deseo consist\u00eda simplemente en profundizar la convicci\u00f3n misma. Dicha condici\u00f3n ser\u00eda incomprensible si la iglesia de Roma debiera su origen a alg\u00fan jud\u00edo cristianizado por la comunidad de Jerusal\u00e9n, puesto que sabemos hasta que punto la lucha por la libertad ante dicha ley fue \u00e1spera hasta el a\u00f1o 50 d.d.J.C. Tampoco puede ligarse la fundaci\u00f3n de la iglesia de Roma con las comunidades procedentes de la gentilidad, que llamaban a Pablo su ap\u00f3stol; su establecimiento era demasiado reciente y Pablo habr\u00eda escrito la ep\u00edstola diferentemente si la comunidad estuviera ligada, directa o indirectamente, a su propio apostolado. El silencio completo sobre San Pedro se explica f\u00e1cilmente suponiendo que estaba entonces ausente de Roma; Pablo habr\u00eda sido consciente de este hecho, puesto que la comunidad no le era completamente extra\u00f1a. Una ep\u00edstola como la que nos ocupa, no se habr\u00eda enviado de la manera en que lo fue, si el pr\u00edncipe de los ap\u00f3stoles hubiera estado en Roma y la referencia al soberano (xii, 8) ser\u00eda dif\u00edcil de explicar. Probablemente supone Pablo que durante los meses que median entre la escritura de la ep\u00edstola y su recepci\u00f3n, la comunidad habr\u00eda tirado sobre sus propios recursos m\u00e1s o menos. Sin embargo esto no indica una falta de organizaci\u00f3n en la comunidad de Roma; tal organizaci\u00f3n existi\u00f3 en cada una de las iglesias fundadas por Pablo y su existencia puede probarse por la ep\u00edstola misma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conocimiento del estado de la comunidad es importante para comprender la ep\u00edstola. No se ha alcanzado una verdadera unanimidad sobre los elementos que formaban la comunidad. Baur y otros (especialmente hoy d\u00eda Theodore Zahn) consideran la comunidad romana como principalmente judeocristiana, subrayando vi, 15-17; vii, 1-6; viii, 15. Pero la mayor parte de los ex\u00e9getas se inclinan hacia el punto de vista contrario, basando su argumento, no s\u00f3lo sobre los textos individuales, sino tambi\u00e9n sobre los de car\u00e1cter general de la ep\u00edstola. Al principio de la misma Pablo se presenta a s\u00ed mismo como el ap\u00f3stol de los gentiles. Por cierto que i, 5 no puede aplicarse a toda la humanidad, dado que Pablo ciertamente desea referirse a algo m\u00e1s que los romanos de la especie humana; en apoyo de esta tesis, podemos citar i, 13, donde el autor que ha meditado largamente el venir a Roma pues que ah\u00ed podr\u00eda obtener alg\u00fan fruto entre los \u201cgentiles\u201d. Y contin\u00faa: \u00abA los griegos y a los b\u00e1rbaros, a los sabios y a los atolondrados, les debo algo; as\u00ed es que estoy listo para predicar el evangelio tambi\u00e9n a vosotros los que est\u00e1is en Roma\u00bb (I, 14 y siguientes); se llama a s\u00ed mismo el ap\u00f3stol de los gentiles (xi, 13), y cita su vocaci\u00f3n como ap\u00f3stol de los gentiles en tanto que justificaci\u00f3n de la ep\u00edstola y de su lenguaje (xv, 16-18). Estas consideraciones eliminan toda duda en cuanto a la proveniencia de los cristianos de Roma. El lenguaje y su aplicaci\u00f3n en xi, 13 y siguientes, presupone asimismo una mayor\u00eda de cristianos de origen gentil, mientras que vi, 1 y siguientes, muestran el esfuerzo de los cristianos gentiles para familiarizarse con la manera jud\u00eda de dirigirse a Dios. Todo el car\u00e1cter de la composici\u00f3n lleva a la conclusi\u00f3n de que el ap\u00f3stol supone una mayor\u00eda gentil en la comunidad cristiana, y que en Roma como en todas partes, se encuentra en ello la aplicaci\u00f3n del hecho de que son pocos los elegidos de entre los jud\u00edos (xi, 5-7; cf. xv, 4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la comunidad romana no carec\u00eda de elementos judaicos, probablemente una parte importante. Pasajes como iv, 1 (Abrah\u00e1n nuestro padre en la carne; viii, i (hablo a quienes conocen la ley); vii, 4; viii, 2, 15, etc., no pueden f\u00e1cilmente explicarse m\u00e1s que suponiendo la existencia de una secci\u00f3n jud\u00eda en la comunidad cristiana. Por otro lado, hay que recordar que Pablo era un jud\u00edo de pies a cabeza, y que su educaci\u00f3n lo acostumbr\u00f3 a adoptar el punto de vista de la ley, tanto m\u00e1s cuanto que en \u00faltima instancia la revelaci\u00f3n del antiguo testamento es la base del nuevo, y que Pablo mira a la cristiandad como la heredera de las promesas Dios, como la verdadera \u201cIsrael de Dios\u201d (Gal., vi, 16). San Pablo adopta a menudo el mismo punto de vista en la ep\u00edstola a los g\u00e1latas, una carta dirigida indudablemente a unos cristianos que estaban a punto de someterse a la circuncisi\u00f3n.  Incluso en la ep\u00edstola a los romanos se dirige repetidamente a los jud\u00edos (e. g., ii, 17 y siguientes), mas no podemos de este hecho deducir la composici\u00f3n de la comunidad, dado que Pablo trata, no con los jud\u00edos cristianos, sino con los jud\u00edos a\u00fan sujetos a la ley de Mois\u00e9s, todav\u00eda no liberados por la gracia de Cristo. El ap\u00f3stol desea mostrarnos el papel y la eficacia de la ley judaica , lo que ella implica y lo que no implica.\n<\/p>\n<h2>Car\u00e1cter, Contenido y Disposici\u00f3n de la Ep\u00edstola<\/h2>\n<h3>Car\u00e1cter<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La parte principal de la ep\u00edstola a los romanos (i-xi) es una discusi\u00f3n teol\u00f3gica con toda evidencia. Ser\u00eda sin embargo inexacto considerarla como una ep\u00edstola literaria en vez de como una carta. Debe ser considerada como una comunicaci\u00f3n personal a una comunidad especial y, al igual de la enviada a los corintios o la de los g\u00e1latas, tenemos que entenderla de acuerdo con la posici\u00f3n concreta y con las circunstancias de la comunidad a la que va dirigida. Lo que dice el ap\u00f3stol, lo dice con respecto a sus lectores de la comunidad romana y a sus relaciones con ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lenguaje y el estilo revelan a l autor de las ep\u00edstolas a los g\u00e1latas y a los corintios. Su acuerdo enf\u00e1tico con estos \u00faltimos en el contenido de la ep\u00edstola es inconfundible. Sin embargo, la diferencia don su auditorio y con las circunstancias da a cada una de las ep\u00edstolas una marca distintiva. La ep\u00edstola a los g\u00e1latas es una obra pol\u00e9mica, y est\u00e1 redactada con un esp\u00edritu pol\u00e9mico con el objetivo de advertir la llegada de un mal inminente; la de los romanos est\u00e1 escrita en un tiempo de paz y serenidad y est\u00e1 dirigida a una iglesia con la que el autor desea entablar una relaci\u00f3n m\u00e1s \u00edntima. As\u00ed es que en esta \u00faltima nos faltan los detalles sobre experiencias anteriores de las que la primera ep\u00edstola abunda. No es que la de los romanos sea un puro tratado teol\u00f3gico abstracto; incluso aqu\u00ed se mete San Pablo en el tema con su personalidad vigorosa, se planta ante su oponente y discute con \u00e9l. Se ve aqu\u00ed esta caracter\u00edstica del ap\u00f3stol. Aqu\u00ed surgen la dureza y aspereza de lenguaje y de la expresi\u00f3n que se observan en otras ep\u00edstolas. Lo que por cierto no impide poner de manifiesto un plan de pensamiento perfectamente elaborado, que a menudo se extiende desde los detalles m\u00e1s nimios hasta magn\u00edficas disposiciones de la expresi\u00f3n. Podemos recordar el exordio al que corresponde la gran doxolog\u00eda conclusiva en el pensamiento y hasta cierto punto en el lenguaje, mientras que las dos secciones de la primera parte tratan apropiadamente con palabras impresionantes de la certeza de la salvaci\u00f3n y de la providencia y sabidur\u00eda de Dios (viii, 31-39; xi, 33-36).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor mismo nos da la ocasi\u00f3n externa e inmediata de la composici\u00f3n de la ep\u00edstola; \u00e9l deseaba anunciar su llegada a la comunidad y prepararla para este acontecimiento. Sin embargo \u00e9l no nos dice cual es el objetivo real de este trabajo tan completo y la necesidad de una ep\u00edstola teol\u00f3gica. La suposici\u00f3n de que S. Pablo deseaba dar a los romanos una prueba de sus talentos intelectuales (i, 11; xv, 29) se ha descartado por su frivolidad. As\u00ed es que debemos concluir que la raz\u00f3n de la ep\u00edstola debe ser buscada en las condiciones de la comunidad romana. Los primeros int\u00e9rpretes (Ambrosiaster, August\u00edn, Teodoreto) y un gran n\u00famero de ex\u00e9getas posteriores ven la ocasi\u00f3n de la ep\u00edstola en el conflicto acerca de las ideas judaizantes, unos suponen un conflicto entre los cristianos de origen jud\u00edo y gentil (Hug, Delitzsch) mientras que otros suponen la existencia de errores t\u00edpicamente jud\u00edos o por lo menos de franco anti-paulismo. Este punto de vista no se acuerda con el car\u00e1cter de la ep\u00edstola: el autor no hace menci\u00f3n de ning\u00fan error ni divisi\u00f3n en la Iglesia, ni hay tampoco ninguna diferencia de opini\u00f3n entre la concepci\u00f3n fundamental del cristianismo entre Pablo y los romanos. La pol\u00e9micas de la ep\u00edstola est\u00e1n dirigidas contra los jud\u00edos incr\u00e9dulos y no contra los jud\u00edos cristianos. Es verdad, empero, que existen ciertos contrastes en la comunidad: se habla del fuerte y del d\u00e9bil; de los que hab\u00edan llegado a una comprensi\u00f3n completa de la libertad cristiana en contraste con los que pon\u00edan mayormente de relieve un ejercicio de pr\u00e1cticas externas sin haber llegado a gozar de la libertad plena. Estos contrastes est\u00e1n tan poco basados en la Ley y en una falsa dogm\u00e1tica como los \u201cd\u00e9biles\u201d de la ep\u00edstola a los corintios. De otro modo, Pablo no los habr\u00eda tratado con el lenguaje suave que emplea con ellos y con los \u201cfuertes\u201d (xiv, 5-10; xiv, 15-xv, 7). Siempre hay peligro de error en los juicios y, de hecho, se cometieron algunos errores (xiv, 13: \u00abNo nos juzguemos pues m\u00e1s\u00bb). Las divisiones pod\u00edan establecerse seg\u00fan la naturaleza del error; el ap\u00f3stol no nos dice en qu\u00e9 sentido, pero los problemas de los corintios y de los g\u00e1latas nos lo indican suficientemente. Y aunque Pablo carece de motivos para anticipar gruesos errores jud\u00edos, le basta saber que las divisiones destruyen la unidad del grupo, vuelven su labor m\u00e1s ardua, hacen la cooperaci\u00f3n con Roma imposible y desmedran la comunidad misma. As\u00ed que desea enviar antes de su llegada una exhortaci\u00f3n (xvi, 17 sq.), y hace todo lo que est\u00e1 en su poder para disipar la idea equivocada de que \u00e9l est\u00e1 contra Israel y la Ley. El que hubiera buenas razones para estos temores estaba basado en su previa experiencia en Jerusal\u00e9n durante su \u00faltima visita (Hechos, XXI, 20-1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta doble consideraci\u00f3n se deduce el objeto de la carta  a los romanos. La exhortaciones a la caridad y a la unidad (xii y siguientes) tienen el mismo prop\u00f3sito que las que dirigi\u00f3 a los \u201cd\u00e9biles\u201d y los \u201cfuertes\u201d. En ambos casos hay una referencia vigorosa al fundamento \u00fanico de la fe, la llamada gratuita a la gracia, a la que el hombre puede solamente responder con una fe firme y humilde manifestada en la caridad, y tambi\u00e9n con una exhortaci\u00f3n a la unidad de la fe y la caridad, expl\u00edcita pero no forzada. Para Pablo estas consideraciones eran el mejor medio para asegurarse la confianza de la comunidad entera y su asistencia en las actividades futuras. Los pensamientos expresados aqu\u00ed son los que siempre le guiaron, y se puede ver f\u00e1cilmente como se le vinieron espont\u00e1neamente al esp\u00edritu en el momento en que decidi\u00f3 buscar un nuevo campo de actividad tan amplio hacia el oeste. Corresponden a su deseo de asegurarse la cooperaci\u00f3n de la comunidad romana especialmente con el estado y las necesidades de la Iglesia. Eran el mejor regalo intelectual que el ap\u00f3stol pod\u00eda ofrecerles; poniendo as\u00ed la Iglesia en el buen camino, creando una solidez interna, y arrojando luz sobre las dudas que hab\u00edan ensombrecido ciertamente las almas de los cristianos contemplativos de cara a la actitud de incredulidad que caracterizaba el pueblo escogido.\n<\/p>\n<h3>Contenido y disposici\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n y raz\u00f3n de la ep\u00edstola a causa de su vocaci\u00f3n y planes (i, 1-15): (1) Parte te\u00f3rica (i, 16-xi, 36). Afirmaci\u00f3n principal: el evangelio, en cuyo servicio se encuentra Pablo, manifiesta la potencia de Dios y realiza la justificaci\u00f3n en todo hombre que cree en \u00e9l (i, 16-17). Esta afirmaci\u00f3n se analiza y se prueba (i, 18-viii, 39) y luego se defiende a la luz de la historia del pueblo elegido (ix, 1-xi, 36).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a) La justificaci\u00f3n se adquiere solamente a trav\u00e9s de la fe en Cristo (i, 18-viii, 39). (i) La prueba de la necesidad de la gracia de la justificaci\u00f3n a trav\u00e9s de la fe (i, 18-iv, 25): sin fe no hay justicia, la prueba se encuentra observando a los paganos (i, 18-32) y a los jud\u00edos (ii, 1-iii, 20); (b) la justicia se adquiere a trav\u00e9s de la fe y en la redenci\u00f3n de Cristo y por la redenci\u00f3n de Cristo (el Evangelio, iii, 21-31). El Esp\u00edritu Santo provee la prueba: la fe de Abrah\u00e1n (iv, 1-25). (ii) La grandeza y la bendici\u00f3n de la justificaci\u00f3n por la fe (v, 1-viii, 39), la reconciliaci\u00f3n con Dios a trav\u00e9s de Cristo, con una esperanza de salvaci\u00f3n eterna (v, 1-11). Se da como ejemplo por contraste entre el pecado de Ad\u00e1n y sus consecuencias par toda la humanidad que no fueron redimidas por la Ley sino por los frutos sobreabundantes de la redenci\u00f3n merecida por Cristo (v, 12-21). Conclusi\u00f3n: la redenci\u00f3n en Cristo, que se comunica por el bautismo, requiere la muerte al pecado y la vida en Cristo (vi, 1-23). Para que esto se cumpla, la Ley carece de fuerza, dado que por la muerte de Cristo ella perdi\u00f3 su obligatoriedad (vii, 1-6), y, aunque santa y buena en s\u00ed misma, ella posee \u00fanicamente una fuerza educativa y no un a fuerza santificante; ella es pues impotente en el infausto combate del hombre contra su naturaleza pecaminosa (vii, 7-25). Por el contrario, la comuni\u00f3n con Cristo imparte la libertad con respecto al pecado y con respecto a la muerte (viii, 1-11), establece la filiaci\u00f3n divina, y levanta al hombre por encima de la tierra elev\u00e1ndolo a la esperanza de la felicidad (viii, 12-39).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) Defensa de la primera parte a partir de la historia del pueblo de Israel (ix, 1-xi, 36). La certeza consoladora de la salvaci\u00f3n puede aparecer amenazada por el rechazo debido a la cerraz\u00f3n de Israel. \u00bfC\u00f3mo pudo Dios olvidar sus promesas y rechazar a un pueblo tan favorecido? El ap\u00f3stol se ve pues obligado a explicar la providencia de Dios. Y empieza con un examen de los hechos que proclaman el amor y la potencia de Dios hacia el pueblo escogido (ix, 1-5), y sigue luego probando que la promesa de Dios no fue en vano. Dado que (i) Dios act\u00faa de pleno derecho cuando garantiza la gracia de acuerdo con su libre voluntad, ya que la promesa de Dios no se aplica a Israel seg\u00fan la carne como lo demuestra la historia antigua de este pueblo (Isaac e Ismael, Jacob y Esa\u00fa) (ix, 1-13); las palabras de Dios a Mois\u00e9s y su conducta hacia el fara\u00f3n reivindican este derecho (ix, 14-17)); la posici\u00f3n de Dios (como creador y se\u00f1or) es la base de este derecho (ix, 19-24); la profec\u00eda expl\u00edcita de Dios anunciada por los profetas, el ejercicio de este derecho hacia jud\u00edos y paganos (ix, 24-29); (ii) la actitud divina fue en cierto modo necesaria por la locura de Israel de confiar solamente en sus or\u00edgenes y en la justificaci\u00f3n por la ley (ix, 30-x,4) y por su negativa a la obediencia al mensaje de fe anunciado entre los jud\u00edos (x, 5-21); (iii) En ello se revelan la sabidur\u00eda y la bondad de Dios, dado que el rechazo de Israel no es completo; un n\u00famero de escogidos alcanzaron la fe (xi, 1-10); (iv) la incredulidad de Israel es la salvaci\u00f3n del mundo pagano, y an\u00e1logamente una exhortaci\u00f3n solemne a la fidelidad (xi, 11- 22); (v) el rechazo de Israel no es irrevocable. El pueblo encontrar\u00e1 piedad y salvaci\u00f3n (xi, 23-32). De ah\u00ed la recomendaci\u00f3n hacia la sabidur\u00eda y hacia la providencia inescrutable de Dios (xi, 33-36).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Parte pr\u00e1ctica (xii, 1-xv, 13).\u2013(a) Exhortaci\u00f3n general al servicio fiel de Dios y a evitar el esp\u00edritu del mundo (xii, 1-2). (b) Llamada ala unidad y a la caridad (una caridad activa y modesta), a la paz y al amor de los enemigos (xii, 3-21). (c) Obligaciones hacia los superiores: en principio y en pr\u00e1ctica (xiii, 1-7). Conclusi\u00f3n: una segunda conculcaci\u00f3n del mandamiento del amor (xiii, 8-10) y una incitaci\u00f3n a la diligencia dada la proximidad dela salvaci\u00f3n (xiii, 11-14). (d) Tolerancia y contenci\u00f3n entre los fuertes y los d\u00e9biles (tratados espec\u00edficamente con respecto a la comunidad romana) a causa de la importancia y del significado pr\u00e1ctico del asunto; y como caso pr\u00e1ctico del punto (b): (i) cr\u00edtica fundamental del punto de vista de los dos categor\u00edas (xiv, 1-12); (ii) consecuencias pr\u00e1cticas para ambos grupos (xiv, 13- xv, 6); (iii) aplicaci\u00f3n dando como ejemplo Cristo y las intenciones de Dios (xv, 7-13). Conclusi\u00f3n: Justificaci\u00f3n de la ep\u00edstola: (1) con respecto a la vocaci\u00f3n de Pablo; (2) con respecto a las relaciones deseadas con la comunidad (xv, 22-23); (3) recomendaciones, saludos (advertencias), doxolog\u00eda (xvi, 1-27).\n<\/p>\n<h2>Autenticidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ep\u00edstola a los romanos \u00bfes obra de Pablo, el ap\u00f3stol de los gentiles? Indiscutiblemente tiene el mismo autor que la ep\u00edstola a los corintios y a los g\u00e1latas; por consiguiente, si el autor de estas \u00faltimas est\u00e1 probado, la de los romanos queda, del mismo modo, establecida. Sin embargo, trataremos esta cuesti\u00f3n independientemente. La evidencia que se\u00f1ala al autor de la ep\u00edstola a los romanos es extraordinariamente fuerte. Aunque no existe testimonio directo con respecto al autor antes de Marci\u00f3n e Ireneo, lo m\u00e1s antiguos documentos demuestran sin embargo un conocimiento de la ep\u00edstola. Con cierta probabilidad, se podr\u00eda incluso incluir en la lista de testimonios la primera ep\u00edstola de S. Pedro: con respecto a la relaci\u00f3n entre la carta a los romanos y la ep\u00edstola de Santiago v\u00e9ase m\u00e1s abajo. Clemente Romano, Ignacio de Antioqu\u00eda, Policarpo y Justino nos dan ciertas informaciones precisas: Marci\u00f3n incluy\u00f3 la carta en su canon, y los n\u00f3sticos m\u00e1s antiguos la conoc\u00edan bien.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igualmente convincente es la evidencia interna. Es verdad que los cr\u00edticos modernos (van Manen entre otros) han afirmado que nunca tuvo lugar un esfuerzo serio de demostrar la autenticidad; yendo m\u00e1s all\u00e1 incluso, declararon que la carta era una invenci\u00f3n del segundo siglo.  Evanson (1792) fue el primero que mantuvo este punto de vista; fue seguido por Br. Bauer (1852, 1877), y m\u00e1s tarde por Loman, Steck, van Manen (1891, 1903), y otros. Un punto de vista un poco menos negativo fue adoptado por Pierson-Naber, Michelsen, V\u00f6lter, etc., que consideran la ep\u00edstola como el resultado de repetidas revisiones de fragmentos paulinos genuinos, por ejemplo de una ep\u00edstola aut\u00e9ntica interpolada cinco veces y combinada finalmente con la ep\u00edstola a los efesios (V\u00f6lter). Estos cr\u00edticos encuentran razones para negar la autenticidad en las consideraciones siguientes: el documento que nos ocupa es un tratado teol\u00f3gico m\u00e1s que una verdadera ep\u00edstola; el principio y la conclusi\u00f3n no se corresponden; las palabras iniciales no pueden ser determinadas con seguridad; a pesar de una cierta unidad de estilo hay trazas perceptibles de composici\u00f3n y de discordancia, transiciones forzadas, incisos, conexiones de ideas que revelan el trabajo de un revisor; la segunda parte (ix-xii) abandona el tema de la primera (la justificaci\u00f3n por la fe) e introduce una idea completamente nueva; hay demasiadas cosas que no pueden ser escritas por S. Pablo (los textos que tratan del rechazo de Israel nos llevan a un momento justo despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n; los cristianos de Roman aparecen como cristianos paulinos; la concepci\u00f3n de la libertad con respecto a la Ley, del pecado y la justificaci\u00f3n, de la vida en Cristo, etc., son signos de un desarrollo ulterior); finalmente, se encuentran en la ep\u00edstola, de acuerdo con Van Manen, trazas de nosticismo del siglo segundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos encontramos aqu\u00ed con un ejemplo de cr\u00edtica arbitraria t\u00edpico de estos autores. Primero declaran falsos los escritos del primer siglo y del comienzo del segundo, para despu\u00e9s de haber destruido las fuentes, construir un cuadro puramente subjetivo del periodo y luego revisar las fuentes de acuerdo con sus conclusiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 bien establecido que la ep\u00edstola a los romanos se escribi\u00f3 por lo menos antes de las \u00faltimas d\u00e9cadas del primer siglo incluso por razones externas solamente; por consiguiente, todas las teor\u00edas que invocan un origen posterior son falsas. El tratamiento del problema cient\u00edfico-teol\u00f3gico de la ep\u00edstola puede constituir una dificultad solamente para aquellos que carecen de familiaridad con el pensamiento de la \u00e9poca. Las dudas sobre la unidad de la ep\u00edstola se desvanecen ante un examen cuidadoso. La introducci\u00f3n est\u00e1 fuertemente ligada al tema (i, 4, 5, 8, 12, etc.); lo mismo puede decirse de la conclusi\u00f3n. El an\u00e1lisis de la ep\u00edstola revela incontestablemente la coherencia de la primera y la segunda parte; desde el cap\u00edtulo ix se da una respuesta a la pregunta que se introduce por s\u00ed misma en precedencia. De hecho, Chr. Baur ve aqu\u00ed el punto m\u00e1s importante de toda la carta. Adem\u00e1s, la relaci\u00f3n entre las diversas partes se menciona expresamente (ix, 30-32; x, 3-6; xi, 6; xi, 20-23; etc.). La actitud del autor hacia Israel ser\u00e1 tratada m\u00e1s abajo (VI). El rechazo del pueblo escogido era algo clar\u00edsimo para el autor despu\u00e9s de la experiencia constante de diez a\u00f1os de actividad misionera. La desigualdad y la dificultad del mensaje demuestran, al m\u00e1ximo, que el texto no se ha conservado perfectamente. Todo se aclara cuando se recuerda la personalidad de S. Pablo en este punto y su costumbre de dictar sus escritos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la ep\u00edstola fuera ap\u00f3crifa, las expresiones a prop\u00f3sito del autor  y su persona ser\u00edan inexplicables y enigm\u00e1ticas. Quien se habr\u00eda atrevido a afirmar en el siglo segundo que S. Pablo no hab\u00eda fundado la comunidad de Roma? Qui\u00e9n se habr\u00eda atrevido a afirmar que no hab\u00eda tenido contactos previos con ella, dado que precozmente \u00e9l se convirti\u00f3 en su co-fundador con S. Pedro? \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda alguien haber tenido la idea en el siglo segundo de atribuir a S. Pablo el ir a Roma s\u00f3lo de paso cuando (como podr\u00eda quiz\u00e1s haber sido palpable al lector de los Hechos, xxviii, 30-31) el ap\u00f3stol hab\u00eda trabajado all\u00e1 durante dos a\u00f1os seguidos? Los Hechos no pod\u00edan haber sugerido la respuesta, dado que dicen solamente: \u00abtambi\u00e9n tengo que ir a Roma\u00bb (xix, 21). El autor de los Hechos no dice nada del plan del ap\u00f3stol de pasar luego a Espa\u00f1a; hace solamente menci\u00f3n de su testimonio en Roma al relatar la aparici\u00f3n nocturna del Se\u00f1or a S. Pablo (Hechos, xxiii, 11). La llegada a Roma se cuenta con estas palabras: \u00aby as\u00ed pues fuimos a Roma\u00bb (Hechos, xxviii, 14). Los Hechos acaban con la referencia a la residencia y a la actividad de Pablo en Roma, sin sugerir nada m\u00e1s. Adem\u00e1s, tendr\u00eda que hab\u00e9rsele ocurrido al hipot\u00e9tico falsario mencionar tambi\u00e9n a S. Pedro aunque fuera s\u00f3lo en el saludo inicial o en una referencia en tanto que fundador de la comunidad. Se expondr\u00e1n otros argumentos sacados de los cap\u00edtulos conclusivos. Quienquiera que haya estudiado a fondo esta ep\u00edstola se convencer\u00e1 de que habla el verdadero S. Pablo, y reconocer\u00e1 que \u00absolamente aquellos que se arriesgan a suprimir la personalidad de S. Pablo de las p\u00e1ginas de la historia pueden contestar la autenticidad de la ep\u00edstola a los romanos\u00bb (J\u00fclicher).\n<\/p>\n<h2>Integridad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A parte de ciertos textos individuales que ocurren tambi\u00e9n en otras ep\u00edstolas y que llaman la atenci\u00f3n del investigador textual, los dos \u00faltimos cap\u00edtulos han suscitado dudas entre los cr\u00edticos. Marci\u00f3n no solamente omiti\u00f3 xvi, 25-27, sino que, como Or\u00edgenes-Rufino dijeron, \u00abcuncta dissecuit\u00bb del xiv, 23. No hay acuerdo con respecto a la interpretaci\u00f3n de estas palabras; mientras la mayor\u00eda de los ex\u00e9getas ven en ellas un rechazo completo de los dos cap\u00edtulos conclusivos, otros traducen \u00abdissecuit\u00bb por \u00abdeshecho\u00bb, lo cual est\u00e1 m\u00e1s de acuerdo con la expresi\u00f3n latina. Siguiendo a Chr. Baur, la escuela de T\u00fcbingen ha rechazado ambos cap\u00edtulos; otros se han inclinado por la teor\u00eda de la \u201cdesintegraci\u00f3n\u201d de Marci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguna duda razonable puede mantenerse contra el cap\u00edtulo xv. Los vers\u00edculos 1-13 siguen naturalmente al cap\u00edtulo xiv como conclusi\u00f3n. El alcance general de las consideraciones recomendadas en el cap. xiv es paulino en su m\u00e1s alto grado. Adem\u00e1s, xv, 7-13 est\u00e1n conectados tan claramente con el tema de la ep\u00edstola que quedan por ello fuera de toda duda. Aunque a Cristo se le llama \u00abministro de la circuncisi\u00f3n\u00bb en xv, 8, ello est\u00e1 de acuerdo con lo que los evangelios dicen de \u00c9l y de su misi\u00f3n, y con lo que S. Pablo mismo dice siempre en sus escritos. As\u00ed es que tambi\u00e9n, de acuerdo con la ep\u00edstola, a Israel se ofreci\u00f3 primero la salvaci\u00f3n conforme a la divina providencia (i, 16); y el autor de ix, 3-5, escribi\u00f3 tambi\u00e9n xv, 8.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las observaciones personales y la informaci\u00f3n de (xv, 14-33) concuerdan enteramente con el principio de la ep\u00edstola, sea en el pensamiento que en el estilo. Sus planes de viaje y su dificultad con respecto a la recepci\u00f3n en Jerusal\u00e9n son, como ya se dijo, pruebas genuinas de la autenticidad de estos vers\u00edculos. La objeci\u00f3n al cap. xv tuvo pues escasa aceptaci\u00f3n; de \u00e9l \u00abni siquiera una frase puede ser atribuida a un autor ap\u00f3crifo\u00bb (J\u00fclicher).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contra el cap\u00edtulo xvi se suscitan objeciones m\u00e1s fuertes. En primer lugar, la doxolog\u00eda conclusiva no est\u00e1 reconocida universalmente como genuina. El MSS. permite en verdad algunas razones para tal duda, aunque un n\u00famero insignificante de testimonios han ignorado toda la doxolog\u00eda siguiendo a Marci\u00f3n. El viejo MSS., considerado en otros aspectos como gu\u00eda, la inserta al final del xiv; otros, despu\u00e9s del xiv o del xvi. A la vista de tal incertidumbre y de ciertas expresiones que no se encuentran en ning\u00fan otro escrito de S. Pablo, (por ejemplo: Dios el \u00fanico sapiente, las escrituras de los profetas), la doxolog\u00eda ha sido considerada como una adici\u00f3n posterior (H. J. Holtzmann, J\u00fclicher, y otros), un punto de vista muy poco veros\u00edmil puesto que basado en un testimonio inusual, especialmente considerando que el pensamiento est\u00e1 sumamente ligado a la apertura de la carta a los romanos sin traicionar, sin embargo, ninguna dependencia con respecto al lenguaje. La plenitud de la expresi\u00f3n corresponde perfectamente a la solemnidad de toda la ep\u00edstola. El esp\u00edritu elevado del autor se muestra poderosamente en repetidas ocasiones. El objeto con el que la carta fue escrita y las circunstancias en las que fue redactada, ofrecen por s\u00ed mismas una explicaci\u00f3n del estilo particular. Los encargos, el inmediato viaje a Jerusal\u00e9n con su resultado problem\u00e1tico (San Pablo habla despu\u00e9s de su ansiedad a este respecto\u2013Acts, xx, 22) y la aceptaci\u00f3n de su propagaci\u00f3n en Roma de la que, de acuerdo con su propia confesi\u00f3n, depende su futuro apost\u00f3lico, todos estos factores deben ser combinados una vez m\u00e1s para concluir que la ep\u00edstola debe conllevar pensamientos solemnes. Despu\u00e9s de estas consideraciones, eliminar la doxolog\u00eda ser\u00eda como sacar la piedra precios central de una joya.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las referencias cr\u00edticas al xvi, 1- 24, conciernen m\u00e1s hoy su inclusi\u00f3n en la ep\u00edstola que estudiamos, que su origen paulino. La duda que las concierne, es de car\u00e1cter doble: en primer lugar parece dif\u00edcil explicar como el ap\u00f3stol tiene tantos amigos en Roma, ciudad que a\u00fan no ha visitado, como indican los numeros\u00edsimos saludos del cap\u00edtulo, uno debe suponer un gran reflujo de comunidades paulinas hacia Roma, viniendo del este y llegados en pocos a\u00f1os, dado el tiempo dedicado por el ap\u00f3stol a la predicaci\u00f3n a los gentiles. Ciertos nombres causas dudas particulares: Ep\u00e9neto, \u201cprimer fruto de Asia\u201d que uno no esperar\u00eda en Roma; Aquila y Prisca que, de acuerdo con la primera carta a los Corintios, ha reunido en su casa una peque\u00f1a comunidad en \u00c9feso y que poco despu\u00e9s se la encuentra con una comunidad parecida en Roma. Adem\u00e1s, es chocante que el Ap\u00f3stol en una ep\u00edstola a los romanos deba encarecer los servicios de estos sus amigos. Pero la objeci\u00f3n principal es que este \u00faltimo cap\u00edtulo da a la carta un car\u00e1cter nuevo; no deber\u00eda haber sido escrito como una introducci\u00f3n sino como una advertencia a la comunidad. Uno no escribe en un tono tan severo y austero como en xvi, 17-20 a una comunidad desconocida; y la palabra \u201cdebo\u201d (xvi, 19) no cuadra con el estilo evidenciado por S. Pablo en el resto de la ep\u00edstola. Como consecuencia de todas estas consideraciones, numerosos cr\u00edticos, incluyendo a David Schulz (1829), separaron la mayor parte del cap\u00edtulo xvi de la ep\u00edstola a los romanos (sin contestar sin embargo su autor\u00eda paulina), y lo consideraron una ep\u00edstola a los efesios, sea como una ep\u00edstola completa o como parte de otra a\u00fan no determinada. Algunos cr\u00edticos no incluyen los vers\u00edculos 17-20 en la ep\u00edstola a los efesios; otros son m\u00e1s liberales e incluyen los cap. ix-xi o xii-xiv en la supuesta carta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos de acuerdo con el resultado de la cr\u00edtica en que el cap. xvi es de S. Pablo. No s\u00f3lo por el lenguaje, sino por los nombres que hacen ciertamente paulino su origen. La mayor parte de los nombres no son los que jugaron un gran papel en la historia de la cristiandad primitiva ni en la leyenda, con lo que no hab\u00eda raz\u00f3n para ponerlos en conexi\u00f3n con S. Pablo. A nadie se la habr\u00eda ocurrido la idea en el segundo siglo, por no decir que ni siquiera habr\u00eda conocido los nombres de los ap\u00f3stoles Andr\u00f3nico y Junias, por no mencionar el hecho de situarlos por encima de Pablo como habiendo estado en Cristo antes que \u00e9l. Estas consideraciones suplementan lo evidente. Y finalmente hay que decir que se admite casi un\u00e1nimemente la situaci\u00f3n hist\u00f3rica de la ep\u00edstola a los romanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La hip\u00f3tesis de la \u201cdivisi\u00f3n\u201d se halla en gran dificultad en los. Deissmann luch\u00f3 para explicar la fusi\u00f3n de las dos ep\u00edstolas (romanos y efesios) suponiendo la existencia de una colecci\u00f3n de ep\u00edstolas en posesi\u00f3n de las gentes de la \u00e9poca (colecci\u00f3n de los que las enviaban y duplicaci\u00f3n de los que las recib\u00edan). Aunque una tal explicaci\u00f3n no es imposible, su aplicaci\u00f3n al caso que nos ocupa est\u00e1 plagada de inverosimilitudes; pensar en una ep\u00edstola que consistir\u00eda solamente en saludos es sumamente sospechoso y si uno supone que este cap\u00edtulo es el resto de una ep\u00edstola perdida se crean m\u00e1s problemas de los que se resuelven.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que el c\u00edrculo de amigos de S. Pablo en Roma sorprende a primera vista, no suscita mayores dificultades. Y ello no se justifica solamente a causa de los nombres; ni los nombres romanos dicen en favor de Roma ni los griegos en contra. Nombres como Narciso, Junias, Rufo, y especialmente Arist\u00f3bulo y Herodiano hacen pensar en Roma m\u00e1s que en el Asia menor, aunque alguien con esos nombres se haya establecido despu\u00e9s ah\u00ed. \u00bfEs cre\u00edble una \u201cemigraci\u00f3n a Roma?  Los cr\u00edticos que hallan dificultades en este hecho deber\u00edan estar al corriente de los flujos migratorios incluso durante el reinado de Augusto (J\u00fclicher). \u00bfQu\u00e9 raz\u00f3n tendr\u00edan los cristianos para haber estado ausentes de este movimiento? El hecho es cierto en el siglo segundo; \u00bfCuantos nombres orientales encontramos en Roma (Policarpo, Justino, Marci\u00f3n, Taciano, Ireneo, Clemente de Alejandr\u00eda, y algunos m\u00e1s)? Una vez m\u00e1s, Pablo hab\u00eda dirigido su mirada hacia Roma durante a\u00f1os (xv, 23; i, 13). \u00bfPor qu\u00e9 no habr\u00edan tenido que saberlo sus amigos y por qu\u00e9 no habr\u00edan podido discutirlo con Aquila y Prisca que eran de Roma? Adem\u00e1s, es altamente probable que la emigraci\u00f3n no fuera puramente aleatoria, sino que tuviera lugar de acuerdo con los puntos de vista y quiz\u00e1 incluso con las indicaciones del ap\u00f3stol; es muy probable que sus amigos lo precedieran para prepararle en el camino. En verdad, tres a\u00f1os m\u00e1s tarde encontr\u00f3 a su llegada a Roma \u201cel imponente\u201d (Hechos, xxviii, 15). El tiempo transcurrido no lo fue en absoluto por culpa de S. Pablo, y no fue previsto por \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho de poner de relieve los servicios de sus amigos se comprende f\u00e1cilmente en una ep\u00edstola a los romanos; suponiendo solamente que una parte del celo y del esp\u00edritu de sacrificio del ap\u00f3stol de los gentiles fueran conocidos en Roma, los que le ayudaban activamente le habr\u00edan reservado un gran recibimiento a la comunidad de los cristianos de origen gentil. La exhortaci\u00f3n de xvi, 17-20, es verdaderamente expresada en un tono severo y solemne, pero en el caso de S. Pablo estamos acostumbrados a las transiciones bruscas de este tipo. Uno siente que el autor ha sido afectado por una ansiedad profunda, que inesperadamente lo controla. Y \u00bfpor qu\u00e9 no podr\u00eda recordar S. Pablo el bien conocido sometimiento de la comunidad de Roma? A\u00fan menos susceptible de objeciones es el \u201cdeber\u00eda\u201d (xvi, 19), dado que en griego significa a menudo \u201cdeseo\u201d en S. Pablo. La posici\u00f3n del vers\u00edculo 4 entre los saludos es poco usual, pero no es menos inteligible aqu\u00ed que en la ep\u00edstola a los efesios.\n<\/p>\n<h2>Fecha y Circunstancias de Redacci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El contenido de la ep\u00edstola muestra que el autor ha adquirido una madura experiencia de apostolado. Pablo piensa que su tarea en el este ha concluido pr\u00e1cticamente; predic\u00f3 la fe hasta los confines de Illiricum, probablemente en los l\u00edmites de la provincia. (xv, 18- 24); pr\u00f3ximamente traer\u00e1 a Palestina las almas de Galacia, Acaya y Macedonia (xv, 25-28; cf. I Cor., xvi, 1- 4; II Cor., viii, 1-9, 15; Hechos, xx, 3-4; xxiv, 17). El momento de su redacci\u00f3n est\u00e1, pues, perfectamente determinado; la ep\u00edstola se escribi\u00f3 al final del tercer viaje misionero, que hizo volver al ap\u00f3stol desde \u00c9feso hasta Corinto. La menci\u00f3n del cristiano Febe de Cenchr\u00e6 (xvi, 1) y los saludos de parte de Cayo (xvi, 23) veros\u00edmilmente bautizado por Pablo mismo (I Cor., i, 14) nos lleva a Corinto, donde se escribi\u00f3 la ep\u00edstola un poco antes de que Pablo saliera para Macedonia. Su redacci\u00f3n en el puesto de Cenchr\u00e6 ser\u00eda posible s\u00f3lo si se supone que hab\u00eda estado all\u00ed alg\u00fan tiempo; La ep\u00edstola es demasiado compleja y supone un trabajo intelectual demasiado elaborado como para suponer que fuera redactada en un lugar de paso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o de redacci\u00f3n puede solamente ser conjeturado aproximadamente. De acuerdo con los Hechos, xxiv  27, la prisi\u00f3n de S. Pablo en Ces\u00e1rea dur\u00f3 dos a\u00f1os completos hasta la liberaci\u00f3n por parte del procurador F\u00e9lix. El a\u00f1o de este cambio se sit\u00faa entre el 58 y el 61. Como muy pronto el 58, porque F\u00e9lix llevaba muchos a\u00f1o en el cargo cuando Pablo lleg\u00f3 prisionero (Hechos, xxiv, 10); F\u00e9lix lleg\u00f3 a penas a Judea antes del 52 y menos de cuatro o cinco a\u00f1os no se pueden calificar de \u201cmuchos\u201d. Como muy pronto el 61, aunque esta fecha es improbable, puesto que Festo, el sucesor de F\u00e9lix, muri\u00f3 en el 62 despu\u00e9s de una administraci\u00f3n accidentada. Por consiguiente, la llegada de S. Pablo a Jerusal\u00e9n y la redacci\u00f3n de la ep\u00edstola a los romanos, que sucedi\u00f3 unos meses antes, debe situarse en los a\u00f1os 56-59 o, mejor, en los 57-58. La cronolog\u00eda de la actividad misionera de S. Pablo no excluye los a\u00f1os 56-57, puesto que el ap\u00f3stol empez\u00f3 su tercer viaje de misi\u00f3n tan pronto como el 52-53 quiz\u00e1 (Gallio, proc\u00f3nsul de Acaya\u2013Hechos, xviii, 12- 17\u2013estaba ya, seg\u00fan una inscripci\u00f3n de Delfos, en el cargo en el 52 probablemente).\n<\/p>\n<h2>Importancia Hist\u00f3rica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ep\u00edstola nos da informaciones importantes que se refieren a la iglesia de Roma y las relaciones precoces de S. Pablo con ella. Recordemos los peligros y las relaciones tensas y las divisiones de la comunidad que se citan en xvi, 5, 14, 15, y quiz\u00e1 en xvi, 10, 11. Que S. Pablo miraba hacia Roma durante a\u00f1os y que Roma iba a ser una simple escala al ir a Espa\u00f1a, lo sabemos solamente por esta ep\u00edstola. \u00bfLlegar\u00eda a ir alguna vez a Espa\u00f1a? Una \u00fanica tradici\u00f3n satisface este punto: \u00ablleg\u00f3 hasta el extremo oeste\u00bb (Clemente Romano, vi, 7); el fragmento muratorio 38 sq. no est\u00e1 suficientemente claro .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las siguientes palabras: \u00abNo teniendo m\u00e1s espacio en estos pa\u00edses\u00bb (xv, 23) contienen una concepci\u00f3n interesante del apostolado. Pablo limit\u00f3 su tarea a poner las bases del evangelio en los grandes centros, dejando a los dem\u00e1s el desarrollo de las comunidades. El significado de las palabras \u00abunto Illyricum\u00bb (xv, 19) quedar\u00e1 por siempre incierto. Probablemente el ap\u00f3stol no hab\u00eda a\u00fan cruzado el l\u00edmite de la provincia. Quedar\u00e1 siempre la duda de si el comentario in la ep\u00edstola a Tito iii, 12, sobre una posible residencia invernal en Nic\u00f3polis (se supone que se trata de la ciudad Il\u00edrica), est\u00e1 relacionada con un viaje de misi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta ep\u00edstola es instructiva por sus revelaciones acerca de los sentimientos del ap\u00f3stol de los gentiles sobre los jud\u00edos, sus antiguos compatriotas. Algunos han intentado representarse estos sentimientos como contradictorios y complejos. Pero la verdadera concepci\u00f3n del ap\u00f3stol revela que su lenguaje est\u00e1 muy claro. Por un lado, mantiene que la fe y la gracia son distintas de la ley, y, dirigi\u00e9ndose a quien citaba su linaje natural y la observancia de la ley como un supuesto derecho (a la salvaci\u00f3n), insiste sin posibilidad alguna de confusi\u00f3n en la gratuita divina de la gracia. Pero Pablo pone de relieve que, de acuerdo con la palabra de Dios, Israel es el primer llamado a la salvaci\u00f3n (i, 16; ii, 10), proclamando expl\u00edcitamente la preferencia que se le mostr\u00f3 (ii, 1-2; ix, 4-5\u2013divinas promesas, filiaci\u00f3n divina, el pacto de la ley, y, m\u00e1ximo privilegio, el origen del Mes\u00edas, el verdadero Dios, en Israel seg\u00fan la carne, xv, 8). Pablo reconoce de buena gana el celo del pueblo por las cosas de Dios aunque sea un celo equivocado en su direcci\u00f3n (ix, 31 sq.; x, 2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales son sus sentimientos hacia el pueblo escogido, no es sorprendente que su coraz\u00f3n est\u00e9 lleno de aamargura ante la ceguera de los jud\u00edos que mancillan a Dios con oraciones, guiado a lo largo de su vida por la esperanza de que su sacrificio apost\u00f3lico pueda ganar a la fe a sus antiguos compa\u00f1eros de lucha (ix, 1-2; x, 1; xi, 13-14), y que pueda estar preparado, hasta donde sea posible, en su propio caso a renunciar a la felicidad de la uni\u00f3n con Cristo si una tal renuncia pudiera asegurar a sus hermanos un lugar en el coraz\u00f3n del salvador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas declaraciones podr\u00edan ofrecer un obst\u00e1culo s\u00f3lo para aquellos que no comprenden a S. Pablo, incapaces de sondear su caridad apost\u00f3lica. Estudiando de cerca el car\u00e1cter del ap\u00f3stol, el fervor de sus sentimientos, el calor de su amor por la persona y el trabajo de Cristo, uno reconoce hasta que punto estos sentimientos fluyen espont\u00e1neamente, hasta que punto son naturales para su naturaleza generosa. El simple hecho de haber recogido el reconocimiento y la confianza de los gentiles en el curso de su apostolado, har\u00eda m\u00e1s amargo el pensamiento de que Israel rehusara reconocer a su Dios, adoptar una actitud altanera y malhumorada y, en su odio y su ceguera, hubiera incluso perseguido al Mes\u00edas en su iglesia y se hubiera opuesto al trabajo de sus ap\u00f3stoles tanto como le hab\u00eda sido posible. Carga de amor pesada de llevar que explica la ruptura abrupta y determinada y la lucha sorda contra el esp\u00edritu de la incredulidad, cuando Pablo ve que que no puede proteger a la iglesia de Cristo de otro modo. De este modo, no tolera la insistencia de la pr\u00e1ctica de la ley entre los cristianos, dado que dicha insistencia es, en \u00faltimo an\u00e1lisis, el esp\u00edritu del juda\u00edsmo, incompatible con el esp\u00edritu de Cristo y de la gratuidad de la gracia, puesto que un tal juicio suplir\u00eda el sello de la fe con pr\u00e1ctica de la ley. Mas del mismo amor apost\u00f3lico surge tambi\u00e9n el verdadero esp\u00edritu pr\u00e1ctico de consideraci\u00f3n que Pablo predica y practica (I Cor., ix, 20-22), y que \u00e9l pide a los dem\u00e1s en todas partes, mientras que el evangelio no sea puesto en peligro. Uno puede comprender f\u00e1cilmente que una persona as\u00ed se acalore con un resentimiento amargo y una angustia sagrada, sin indulgencia cuando el trabajo de su vida entera se ve amenazado, y que pueda luego olvidarlo todo una vez pasada la tormenta, reconociendo en quien le ofendi\u00f3 un simple hermano descarriado, cuya falta proviene no de la malicia sino de la ignorancia. En un alma que ama profunda y vivamente, uno podr\u00eda esperar la coexistencia de tales contrastes; todos surgen de una misma ra\u00edz, un potente impulso de caridad llena de celo, la de S, Pablo, ap\u00f3stol de los gentiles.\n<\/p>\n<h2>Contenido Teol\u00f3gico: Fe y Obras<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La importancia teol\u00f3gica de la ep\u00edstola a los Romanos reside en su tratamiento de del gran problema central de la justificaci\u00f3n; otras cuestiones importantes (por ejemplo, el pecado original\u2013v, 12-21) se tratan en sus relaciones con el problema de la justificaci\u00f3n y desde este punto de vista. En la ep\u00edstola a los G\u00e1latas Pablo defendi\u00f3 ya estas ense\u00f1anzas contra los ataques de los cristianos extremistas de origen jud\u00edo; a diferencia de la ep\u00edstola a los g\u00e1latas, la carta a los romanos no evoca la emoci\u00f3n de la pol\u00e9mica. El an\u00e1lisis de la cuesti\u00f3n es aqu\u00ed m\u00e1s amplio y m\u00e1s profundo. La doctrina fundamental que S. Pablo proclama a todos aquellos que buscan la salvaci\u00f3n es as\u00ed: En el caso de todos los hombres, la llamada a la salvaci\u00f3n depende absolutamente de la libre decisi\u00f3n de Dios; ning\u00fan m\u00e9rito, ninguna capacidad individual, ni siquiera la descendencia de Abrah\u00e1n ni la pr\u00e1ctica de la ley, da derecho a la gracia. Dios vigila estrechamente el reconocimiento de esta verdad; de donde se sigue el recalcar la fe (i, 16 sq.; ii, 32, 24-30; iv, 2 y siguientes, 13-25; v, 1, etc.); y as\u00ed pues se pone de relieve el acto redentor de Cristo, del que sacamos provecho los enemigos de Dios (ii, 24 y sig.; iv, 24 y sig.; v, 6-10, 15-21; vii, 25; viii, 29 y sig.);  debemos la salvaci\u00f3n y la inalienable certeza de la salvaci\u00f3n al poder propiciatorio y santificador de la sangre de Cristo (viii, 35-39).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde este punto de vista, la segunda parte (ix-xi) describe la acci\u00f3n de la divina providencia, revelada m\u00e1s de una vez en el antiguo testamento, y que corresponde por s\u00ed sola a la grandeza y a la soberana autoridad de Dios. A partir de ah\u00ed se puede comprender la actitud irretratable de Israel; Los jud\u00edos bloquearon su propio camino al considerarse dignos por s\u00ed mismos de reclamar el reino mesi\u00e1nico en base a su justicia personal. A la vista de un tal esp\u00edritu, Dios estuvo obligado a abandonar a Israel a sus propias fuerzas, hasta que extienda su mano seg\u00fan el amor misericordioso de su creador; entonces llegar\u00e1 la hora de la salvaci\u00f3n al pueblo del pacto (ix, 30 y siguientes; x, 3-21; xi, 32).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seguridad de la salvaci\u00f3n.\u2013A la pregunta de c\u00f3mo el hombre obtiene la salvaci\u00f3n, S. Pablo da una \u00fanica respuesta: no por la naturaleza, ni por la ley, sino por la fe e incluso por la ley sin la ley (iii, 28). Al principio mismo de la ep\u00edstola, Pablo menciona el total fracaso de la naturaleza (i, 18-32), y vuelve luego repetidas veces a la misma idea subrayando siempre la insuficiencia de la ley. Esta afirmaci\u00f3n encontr\u00f3 una oposici\u00f3n seria entre los jud\u00edos. \u00bfQu\u00e9 quiere decir el ap\u00f3stol cuando predica la necesidad de la fe?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A menudo, la fe es para S. Pablo nada m\u00e1s que el evangelio, es decir, la econom\u00eda completa de la salvaci\u00f3n en Cristo (Gal., i, 23; iii, 23, 25, etc.); muchas veces es la predicaci\u00f3n de la fe, la proclamaci\u00f3n de la fe o la vida de la fe (Rom., i, 5; xii, 6; xvi, 26; Gal., iii, 2; Acts, vi, 7; Rom., i, 8; II Cor., i, 23; xi, 15; xiii, 5; Acts, xiii, 8; xiv, 21; xvi, 5). No necesita, pues, demostraci\u00f3n que de esas concepciones se siga que la salvaci\u00f3n viene solamente de la fe sin necesidad de la ley. Pero \u00bfa qu\u00e9 fe deb\u00eda Abrah\u00e1n la justificaci\u00f3n? (iv, 3, 9, 13-22; Gal., iii, 6). Abrah\u00e1n hubo de creer la palabra de Dios, ello se supone cierto. En el caso de los cristianos se pide la misma fe: \u00abcreer que viviremos tambi\u00e9n junto con Cristo: sabiendo que Cristo resucitando de entre los muertos no muere ya m\u00e1s\u00bb (vi, 8-9); \u00abSi confesares con tu boca al Se\u00f1or Jes\u00fas, y creyeres de coraz\u00f3n que Dios lo resucit\u00f3 de entre los muertos, ser\u00e1s salvado\u00bb (x, 9). Esta fe es evidentemente el creer en la autoridad de Dios (fe dogm\u00e1tica). La misma concepci\u00f3n de fe subyace en sus exhortaciones a someterse a Dios en la fe; el sometimiento presupone la convicci\u00f3n de la fe (i, 5; vi, 16-19; x, 16; xv, 18).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe descrita en la ep\u00edstola a los romanos es la de los otros escritos de S. Pablo y, finalmente la del nuevo testamento en general, es, adem\u00e1s, una fe de confianza, por ejemplo, en el caso de Abrah\u00e1n, cuya confianza es particularmente exaltante (iv, 17- 21; cf. iii, 3, incredulidad y fidelidad a Dios). Hasta aqu\u00ed, esta confianza en la fidelidad de Dios de la fe dogm\u00e1tica excluyente es la que est\u00e1 basada en ella innegablemente y la que incondicionalmente la requiere. Sin la aceptaci\u00f3n de ciertas verdades inevitables (por ejemplo el mesianismo, la divinidad de Jesucristo, el car\u00e1cter redentor de su muerte, la resurrecci\u00f3n etc.), no hay cristianismo para S. Pablo, como no deja de repetirlo en sus ep\u00edstolas. As\u00ed es que la fe justificadora requiere la fe dogm\u00e1tica pero tambi\u00e9n la esperanza. Una vez m\u00e1s, nunca se la habr\u00eda ocurrido a S. Pablo concebir el bautismo sino como algo necesario para la salvaci\u00f3n: le ep\u00edstola ofrece, en realidad, la m\u00e1s segura de las garant\u00edas de que el bautismo y la fe , desde dos puntos de vista naturalmente, son an\u00e1logos en sus necesidad para la justificaci\u00f3n (vi, 3 y siguientes; Gal., iii, 26 sq.). Alejarse del pecado es tambi\u00e9n necesario para la justificaci\u00f3n. Pablo no puede proclamar m\u00e1s claro la incompatibilidad del pecado y de la filiaci\u00f3n divina. Si el cristiano debe evitar el pecado, los que buscan la salvaci\u00f3n deben alejarse de \u00e9l. Mientras que S. Pablo no habla nunca en su ep\u00edstola de arrepentimiento ni de contrici\u00f3n, estas condiciones son tan evidentes por s\u00ed mismas que no mer4ecen una menci\u00f3n especial. Adem\u00e1s, los cap\u00edtulos i-iii son solamente una exposici\u00f3n general de la verdad de como el pecado nos separa de Dios. Dada la naturaleza de la justificaci\u00f3n, es lo mismo que Pablo desarrolle ante los ojos del cristiano las consecuencias del pecado o que haga necesarios los sentimientos de contrici\u00f3n y de cambio de vida para obtener la gracia. Los sentimientos que requiere, los determina en estas palabras: \u00ab\u2026puesto que en Jesucristo, ni la circuncisi\u00f3n ni la incircuncisi\u00f3n avalan nada; solamente la fe que trabaja con la caridad\u00bb (Gal., v, 6). Todo ello es una mera repetici\u00f3n de la afirmaci\u00f3n que hace el ap\u00f3stol cuando, proclamando la libertad en Cristo, busca eliminar la concepci\u00f3n err\u00f3nea de que la libertad del cristiano debe superarlo todo y convertirse en sin\u00f3nimo de la libertad para pecar (Gal., v, 13-21; cf. Rom., xii, 1 sq.; xiii, 12 y siguientes; viii, 12 y siguientes; xi, 20 y siguientes).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vemos as\u00ed lo que Pablo entiende por fe justificadora. Y es perfectamente comprensible el porqu\u00e9 no lo dice siempre as\u00ed desde este mismo punto de vista, sino que a veces la designa como fe dogm\u00e1tica o fe de confianza. \u00e9l no tiene la intenci\u00f3n de describir todas las etapas del camino que conduce a la justificaci\u00f3n; hasta aqu\u00ed, s\u00f3lo busca dar una estricta definici\u00f3n de su naturaleza que desea solamente indicar la condici\u00f3n fundamental por parte del hombre. Esta condici\u00f3n es, desde el punto de vista del car\u00e1cter sobrenatural de la justificaci\u00f3n, no tanto el sentimiento de contrici\u00f3n ni los logros en obras de penitencia cuanto la aceptaci\u00f3n confiada de las promesas de Dios. Cuando alguien ha dado el primer paso, todo el resto ha de seguir si la persona no se contradice. Considerar la justificaci\u00f3n por la fe como el resultado de la naturaleza del hombre y atribuir a la gracia su operaci\u00f3n es no entender al ap\u00f3stol. La sumisi\u00f3n libre que implica la fe prepara el alma para la recepci\u00f3n dela gracia. Si la ense\u00f1anza de S. Pablo se estudia en el contexto en el que se encuentra en la ep\u00edstola a los romanos y a los g\u00e1latas, no puede ser mal comprendida. Sin embargo, en ambas ep\u00edstolas Pablo prev\u00e9 una consecuencia pr\u00e1ctica injustificada que podr\u00eda ser deducida lo que prueba su conocimiento profundo de la humanidad, pero no ciertamente una limitaci\u00f3n en su doctrina. La fe que justifica sin la ayuda de la ley ni de la libertad cristiana con respecto a la ley quedan intactas. La posibilidad de error ser\u00eda posible si uno retirara las palabras del ap\u00f3stol de su contexto; incluso podr\u00edamos extraer de su ense\u00f1anza sin\u00f3nimos de libertinaje. Esto nos lleva a la conocida sentencia de la ep\u00edstola de Santiago que habla de la fe sin obras (ii, 20, 24). \u00bfSe escribi\u00f3 en oposici\u00f3n expl\u00edcita a S. Pablo?\n<\/p>\n<h3>San Pablo y Santiago<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestra investigaci\u00f3n pueden discernirse dos cuestiones: (1) \u00bfExiste una conexi\u00f3n hist\u00f3rica entre las afirmaciones de ambas ep\u00edstolas? (2) \u00bfC\u00f3mo se explican las antinomias? Dichas antinomias \u00bfson premeditadas o no?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) La posibilidad de una referencia directa a la ep\u00edstola de Santiago a la de S. Pablo (\u00fanica hip\u00f3tesis defendible) depende de la cuesti\u00f3n de la prioridad de la ep\u00edstola. Para los investigadores (por ejemplo, Neander, Beyschlag, Th. Zahn, Belser, Canerlynck, etc.) que mantienen que la ep\u00edstola de Santiago fue escrita antes del a\u00f1o 50, la cuesti\u00f3n no se plantea. Pero las razones para asignar tal fecha a la citada ep\u00edstola no son enteramente convincentes, dado que la ep\u00edstola se acuerda mejor con el ambiente de las d\u00e9cadas posteriores. Muchos cr\u00edticos modernos asumen una actitud extrema (Chr. Baur, Hilgenfeld, H. J. Hultzmann, von Soden, J\u00fclicher por ejemplo), que sit\u00faan la ep\u00edstola en el segundo siglo, algo dif\u00edcil de entender dadas las condiciones hist\u00f3ricas. Si la ep\u00edstola de Santiago hubiera sido escrita antes del a\u00f1o 60, habr\u00eda sido influenciada por los escritos de S. Pablo, mal entendidos, dadas la vivas pol\u00e9micas entre cristianos, y Santiago habr\u00eda combatido el uso err\u00f3neo de la f\u00f3rmula de S. Pablo. La conexi\u00f3n casi verbal de los pasajes lo demostrar\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) \u00bfExiste una oposici\u00f3n real entre Santiago y S. Pablo? La respuesta es afirmativa en muchos casos en el d\u00eda de hoy. Se dice que Pablo ense\u00f1\u00f3 la justificaci\u00f3n por la fe sin las obras, mientras que Santiago neg\u00f3 simplemente la ense\u00f1anza de Pablo (Rom., iii, 28), y busc\u00f3 una explicaci\u00f3n diferente al pasaje principal de S. Pablo (Gen., xv, 6) que trata de la fe de Abrah\u00e1n (J\u00fclicher y otros). Pero \u00bftrata Santiago realmente la justificaci\u00f3n en el mismo sentido que S. Pablo? Su formulaci\u00f3n de la cuesti\u00f3n es diferente desde el principio mismo. Santiago habla de la verdadera justicia ante Dios que, dice, consiste no s\u00f3lo en una fe firme sino en una fe apoyada y vivificada por las obras (especialmente la caridad). Sin obras la fe es in\u00fatil y muerta (ii, 17, 20). Santiago se dirige a los lectores que se encuentran ya en el redil, pero que no llevan una vida moral y que podr\u00edan justificar su conducta acudiendo a la fe. A los que adoptan esta actitud, Santiago puede solamente responder: \u00abpero el que ha mirado en la perfecta ley de la libertad y all\u00ed ha seguido, no convirti\u00e9ndose en un olvidadizo, sino en uno que cumple su deber, ese tal debe ser bendecido en sus hechos\u00bb (i, 25). A trav\u00e9s de toda su ep\u00edstola Santiago dirige sus esfuerzos hacia el objetivo de traducir la fe en obras, hablando de una fe que se realiza en la caridad (Gal., v, 6); Pablo ense\u00f1\u00f3 realmente lo mismo que Santiago.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero \u00bfc\u00f3mo podemos conciliar el argumento de Santiago y su referencia a Abrah\u00e1n? \u00abNo fue Abrah\u00e1n nuestro padre justificado por sus obras al ofrecer a su hijo Isaac sobre el altar? \u00bfVes que la fe coopera con las obras, y s\u00f3lo por la obras la fe se hace perfecta? Y la Escritura se cumpli\u00f3 diciendo: Abrah\u00e1n crey\u00f3 a Dios y le fue reputado por justicia y fue llamado amigo de Dios\u00bb (ii, 21-23). Pablo, como Santiago, se refirieron al mismo Abrah\u00e1n, cada uno desde su particular punto de vista. Pablo pudo declarar de pleno derecho que Abrah\u00e1n debi\u00f3 su justicia, no a la circuncisi\u00f3n, sino a su fe; y con el mismo derecho pudo Santiago referirse al acto de obediencia de Abrah\u00e1n y afirmar que la fe acompa\u00f1\u00f3 y complet\u00f3 dicho acto. Y si Santiago aplica a este acto la frase: \u00abLe fue reputado por justicia\u00bb, est\u00e1 en su pleno derecho, dado que la obediencia de Abrah\u00e1n se premi\u00f3 con una nueva y gloriosa promesa de Dios (Gen., xxii, 16 y siguientes).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queda claro, al leer el pasaje en su totalidad, que Santiago no usa la palabra \u201cjustificar\u201d en el sentido en el que S. Pablo habla de \u201cjustificaci\u00f3n\u201d, sino en el sentido de una justificaci\u00f3n creciente (cf. Rom., ii, 13; Apoc., xxii, 11), como corresponde al objeto de la ep\u00edstola. No se trata, pues, de contradicci\u00f3n entre las ep\u00edstolas de S. Pablo y de Santiago.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, hay una diferencia en el uso del t\u00e9rmino \u201cfe\u201d. En el pasaje del que estudiamos, Santiago usa este t\u00e9rmino en un sentido estricto. Como lo demuestra la referencia a la fe de los demonios (ii, 19), no quiere decir con la palabra \u201cfe\u201d m\u00e1s que una convicci\u00f3n firme y una aceptaci\u00f3n fuera de toda duda, compartida \u00e9sta incluso con los r\u00e9probos y que, por consiguiente, carece ya de una valor moral. Tal fe no habr\u00eda sido nunca citada por S. Pablo como causa de justificaci\u00f3n. As\u00ed es que, a trav\u00e9s de toda la ep\u00edstola de Santiago, la doctrina de S. Pablo sobre la justificaci\u00f3n por la fe no se pone nunca en duda. Tampoco es necesario probar ulteriormente que S. Pablo por su parte nunca se opuso a Santiago en ninguno de sus escritos. Las concepciones fundamentales y el tratamiento global de las dos ep\u00edstolas excluyen opiniones contrarias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Cons\u00faltese la introducci\u00f3n de JACQUIER, CORNELY, BELSER, KAULEN, TH. ZAHN, HOLTZMANN, J\u00dcLICHER, LIGHTFOOT, The Structure and Destination of the Epistle to the Romans in Jour. of Philolog., II (1869), reimpresa en Biblical Essays (Londres, 1893-4), 285-374. Comentarios: ORIGENES -RUFINO; EPHRAEM; CHRYSOSTUM; AMBROSIASTER; PELAGIO; AUGUSTIN; THEOPHYLACTUS; \u0152CUMENIUS; THOMAS DE AQUINO; ERASMO; CAYETANO; TOLET; ESTIUS; A LAPIDE; CALMET; REITHMAYR; ADALB. MAIER (1847); BISPING (2\u00aa ed., M\u00fcnster, 1860); MAC EVILLY (3\u00aa ed., Dubl\u00edn, 1875); SCHAEFER (M\u00fcnster, 1891); CORNELY (Par\u00eds, 1896). Comentarios protestantes: LUTERO, Vorlesungen \u00fcber den R\u00f6merbrief 1515-1516, ed. by Ficker (Leipzig, 1908); MELANCHTHON; BEZA; CALVINO; ZWINGLIO; GROTIUS; BENGEL; WETTSTEIN; THOLUCK (5\u00aa ed., 1856); OLSHAUSEN (2ND ED., 1840); FRITSCHE (3 vols., 1836-43); MEYLER\u00adWEISS (9\u00aa ed., G\u00f6ttingen, 1899, tr. Edinburgo, 187304); LIPSIUS, Holtzmann, Handkommentar (2\u00aa ed., Friburgo, 1892); J\u00dcLICHER (J. WEISS), Die Schriften des N. T., II (2\u00aa ed., G\u00f6ttingen, 1908); LEITZMANN, Handbuch zum N. T., III (Tubingia, 1906); ZAHN (Leipzig, 1901); GODET (2\u00aa ed., 1883-90, tr. Edimburgo, 1881); GIFFORD, Speaker&#8217;s Commentary (1881), separata (1886); SANDAY-HEADLAM, The International Crit. Commentary (5\u00aa ed., Edinburgo, 1905). Ver ulteriormente CORNELY; SANDAY; WEISS.<br \/>\nCustiones teol\u00f3gicas.\u2013SIMAR, Die Theol. des hl. Paulus (2\u00aa ed., Friburgo, 1883); PRAT, La th\u00e9ol. de s. P., I (Paris, 1908); HOLTZMANN, Lehrbuch d. neutest. Theol., II (Freiburg, 1908); nueva edici\u00f3n publicada); WEISS, Lehrbuch d. bibl. Theol. d. N. T. (7\u00aa ed., Stuttgart, 1903); FEINE, Theol. des N. T. (2\u00aa ed., Leipzig, 1911); BARTMANN, St. P. u. St. J. \u00fcber die Rechtfertigung in Bibl. Studien, XI (Friburgo, 1904), i.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente:  Merk, August. \u00abEpistle to the Romans.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 13. New York: Robert Appleton Company, 1912.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/13156a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n de Julio Moreno-D\u00e1vila\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 La Iglesia de Roma y San Pablo 2 Car\u00e1cter, Contenido y Disposici\u00f3n de la Ep\u00edstola 2.1 Car\u00e1cter 2.2 Contenido y disposici\u00f3n 3 Autenticidad 4 Integridad 5 Fecha y Circunstancias de Redacci\u00f3n 6 Importancia Hist\u00f3rica 7 Contenido Teol\u00f3gico: Fe y Obras 7.1 San Pablo y Santiago La Iglesia de Roma y San Pablo Entre &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/epistola-a-los-romanos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEPISTOLA A LOS ROMANOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24553","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24553","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24553"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24553\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24553"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24553"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24553"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}