{"id":24555,"date":"2016-02-05T16:40:57","date_gmt":"2016-02-05T21:40:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/epistolas-de-san-juan\/"},"modified":"2016-02-05T16:40:57","modified_gmt":"2016-02-05T21:40:57","slug":"epistolas-de-san-juan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/epistolas-de-san-juan\/","title":{"rendered":"EPISTOLAS DE SAN JUAN"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Hay tres libros can\u00f3nicos en el Nuevo Testamento escritos por el Ap\u00f3stol San Juan.<br \/>\nEl tema ser\u00e1 tratado bajo los siguientes t\u00edtulos\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Primera Ep\u00edstola\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 Autenticidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 Lugar en el Canon<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">1.3 Integridad<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">1.4 Autor<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">1.5 Tiempo y Lugar<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">1.6 Destinatario y Prop\u00f3sito<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">1.7 Argumento<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">2 Segunda Ep\u00edstola<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">3 Tercera Ep\u00edstola<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Primera Ep\u00edstola<\/h2>\n<h3>Autenticidad<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">A.Evidencia externa\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La brevedad de esta carta (105 versos divididos en cinco cap\u00edtulos) y lo tard\u00edo de su composici\u00f3n podr\u00edan llevarnos a sospechar que no hay huellas de la misma en los Padres Apost\u00f3licos. Sin embargo estas huellas existen y algunas de ellas son incuestionables.  San Policarpo (d. C. 110 &#8211; 117, de acuerdo con Harnack, cuya cronolog\u00eda seguiremos en este art\u00edculo) escribe a los Filipenses: \u201cPorque quien no confiese a Jesucristo venido en carne es Anticristo\u201d (c. vi; Funk, \u201cPadres Apost\u00f3licos\u201d, I, 304).  Aqu\u00ed hay una traza evidente de Juan I, iv, 2 &#8211; 3; tan evidente que Harnack estima este testimonio de Policarpo como prueba concluyente que la primera Ep\u00edstola y, en consecuencia, el Evangelio de San Juan fueron escritos hacia el final del reino de Trajano, es decir, antes del 117 d. C. (confrontar Chronologie der Altchristlichen Litteratur, I, 658). Es cierto que Policarpo no nombra a Juan ni cita textualmente sus palabras; los Padres Apost\u00f3licos citan de memoria y no se inclinan por nombrar al autor inspirado a quien ellos citan. El argumento del uso de I Juan por Policarpo est\u00e1 fortalecido por el hecho que \u00e9l era, de acuerdo con Irineo, disc\u00edpulo de San Juan. La frase Jo\u00e1nica distintiva \u201cvenido en carne\u201d (en sarki eleluthota) es usada tambi\u00e9n en la Ep\u00edstola de Barnabas (v, 10; Funk, op. cit., I, 53) que fue escrita alrededor del 130 d. C. Sabemos por la autoridad de Eusebio (Hist. eccl., V, xx) que \u00e9sta Primera Ep\u00edstola de San Juan fue citada por Pap\u00edas, disc\u00edpulo de Juan y seguidor de Policarpo (d. C. 145 &#8211; 160). Irineo (d. D. 181-189) no s\u00f3lo cita a I Juan ii, 18, y v, 1 sino que atribuye la cita de Juan a \u201cSan Juan el disc\u00edpulo del Se\u00f1or\u201d (\u00abAdv. H\u00e6r.\u00bb 3, 16; Eusebius, \u00abHist. eccl.\u00bb, V, viii). El Canon Muratoriano (d. C. 195 &#8211; 205) cuenta la historia de los escritos del Evangelio de San Juan consecuentes con una revelaci\u00f3n hecha al Ap\u00f3stol Andr\u00e9s y agrega: \u201cLo que es asombro, entonces, es que Juan tan frecuentemente en sus cartas nos da detalles de su Evangelio y dice de s\u00ed mismo, etc\u201d &#8212; aqu\u00ed se cita I Juan i, 1. San Clemente of Alexandria (d. D. 190-203) cita el v, 3, con su usualmente indudable exactitud, y expresamente asigna las palabras a Juan (\u00abP\u00e6dag.\u00bb, III, xi; Kirch. Comm., ed. I, p. 281). Tertuliano (d. D. 194-221) (de acuerdo con Domingo) nos dice que Juan, en su Ep\u00edstola, denomina como Anticristo a aquellos que niegan que Cristo es venido en carne (De Pr\u00e6scrip. 33), y claramente atribuye a \u201cJuan el autor del Apocalipsis\u201d varios pasajes de la Primera Ep\u00edstola (cf. \u00abAdv. Marc.\u00bb, III, 8, y V, 16, en P. L., II, 359 y 543; \u00abAdv. Gnost.\u00bb, 12, en P. L., II, 169; \u00abAdv. Prax.\u00bb, 15, en P. L., II, 196).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B. Evidencia interna\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tan llamativa la evidencia interna a favor de una autor\u00eda en com\u00fan entre el Evangelio y la Primera Ep\u00edstola de San Juan, como para ser casi universalmente admitida. No puede ser accidental que en ambos documentos encontremos las palabras distintivas y siempre recurrentes de luz, oscuridad, verdad, vida, y amor; las frases Jo\u00e1nicas exactas \u201ccaminar en la luz\u201d, \u201cser de la verdad\u201d, \u201cser del diablo\u201d, \u201cser del mundo\u201d, \u201cvencer al mundo\u201d, etc. S\u00f3lo aquellos cr\u00edticos exc\u00e9pticos y err\u00e1ticos como Holtzmann y Schmiedel pueden negar la fortaleza de este argumento sobre la evidencia interna; ellos concluyen que ambos documentos provienen de la misma escuela, no de la misma mano.\n<\/p>\n<h3>Lugar en el Canon<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las citas precedentes, el hecho de que nunca hubo una controversia o duda entre los padres en materia de la canonicidad de la Primera Ep\u00edstola de Juan, la existencia de este documento en todas las antiguas traducciones del Nuevo Testamento y en los grandes manuscritos unciales  (Sina\u00edticos, Alejandrinos, etc) &#8212; estos son argumentos de enorme fuerza para establecer la aceptaci\u00f3n de esta carta por la primitiva Iglesia como Escritura can\u00f3nica, y para provar que la inclusi\u00f3n de la Primera Ep\u00edstola de San Juan en el Canon del Concilio de Trento fue solo la aceptaci\u00f3n conciliar de un hecho ya existente &#8212; el hecho es que la carta ha estado siempre entre las homologadas como Escritos Sagrados.\n<\/p>\n<h3>Integridad<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00fanica parte de la carta concerniente a la autenticidad y canonicidad en la que hay una seria duda, es en el famoso pasaje de los tres testigos: \u201cPues son tres los que dan testimonio\u201d(en el cielo, el Padre, la Palabra, y el Esp\u00edritu Santo. Y estos tres son uno. Y hay tres que dan testimonio en la Tierra): \u201cel Esp\u00edritu, el agua y la sangre, y los tres coinciden en lo mismo\u201d(1 John 5:7-8). Durante los pasados tres siglos, se han realizado m\u00faltiples esfuerzos para expurgar de nuestra edici\u00f3n de la Vulgata Clementina de Escriturta can\u00f3nica las palabras que se encuentran entre par\u00e9ntesis. Examinemos los hechos del caso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. Manuscrito Griego\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La parte en discusi\u00f3n no se encuentra en ning\u00fan manuscrito griego uncial y s\u00f3lo se encuentra en cuatro  manuscritos cursivos m\u00e1s recientes \u2014 uno del siglo quince y tres del siglo dieciseis. Ning\u00fan manuscrito griego epistolar contiene este pasaje.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B. Versiones\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ningun manuscrito sir\u00edaco  o de alguna familia &#8212; Peshita , Filoxenia , or Harkleana  &#8212; tiene estos tres testigos; y su presencia en los Evangelios sir\u00edacos se debe a la traducci\u00f3n desde la Vulgata.  Tampoco los manuscritos Coptos \u2013 tanto  Sah\u00eddico como Boha\u00edrico \u2013 tienen trazas de estas partes en disputa, ni tampoco los manuscritos Et\u00edopes que representan la influencia griega a trav\u00e9s de los Coptos. Los manuscritos Armenios, que favorecen la lectura de la Vulgata, son admitidos como representantes de una influencia Latina que datan del siglo doce; los manuscritos Armenios tempranos est\u00e1n en contra de las lecturas latinas. De los viejos manuscritos latinos de Italia, solo dos tienen nuestra lectura actual de los tres testigos: El Codex Monacensis del siglo sexto o s\u00e9ptimo; y el Speculum,, manuscrito del siglo octavo o noveno que da algunas acotaciones desde el Nuevo Testamento. Aun la Vulgata, en la mayor\u00eda de los manuscritos tempranos, no contiene el pasaje en discusi\u00f3n. Testigos de la canonicidad son: la Biblia de Teodolfo (siglo octavo) en la Biblioteca Nacional de Par\u00eds; el C\u00f3digo Cavensis (siglo noveno), el mejor representante del tipo de textos espa\u00f1oles: Toledano (siglo d\u00e9cimo); y la mayor\u00eda de los manuscritos de la Vulgata despu\u00e9s del siglo doce. Exist\u00eda una disputa sobre la canonicidad de los tres testigos tan tempranamente como en el siglo sexto: ya que el prefacio de las Ep\u00edstolas Cat\u00f3licas en el C\u00f3digo Fuldence (d. C. 541 \u2013 546) se queja sobre la omisi\u00f3n de este pasaje en algunas de las versiones latinas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C. Los Padres\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Ninguno de los Padres Griegos, hasta el siglo doce, parece conocer a los tres testigos como Escritura can\u00f3nica. Cuando ellos citan los vers\u00edculos 8 y 9 omiten las porciones en disputa de los vers\u00edculos 7 y 8. El cuarto Concilio Lateranense (d. C. 1215), en su decreto contra el abad Joaqu\u00edn (ver Denzinger n. 431, 10 edici\u00f3n) se\u00f1ala el pasaje en discusi\u00f3n con la observaci\u00f3n \u00absicut in quibusdam codicibus invenitur\u00bb . A partir de entonces encontramos que los Padres Griegos hacen uso del texto como can\u00f3nico. (2) Los Padres Sirios nunca usan este texto. (3) Los Padres Armenios no lo usan antes del siglo doce. (4) Los Padres Latinos hace un uso m\u00e1s temprano de este texto como Escritura  Can\u00f3nica. San Cipriano (siglo tercero) indudablemente parece tenerlo en mente cuando se\u00f1ala en Juan, x, 30, y a\u00f1ade: \u201cEt iterum de Patre et Filio et Spiritu Sancto scriptum est &#8212;  Et hi tres unum sunt\u201d  (De Unitate Ecclesi\u00e6, vi). Es tambi\u00e9n claro el testigo de San Fulgencio (siglo sexto, \u201cRespuesta contra los Arrianos\u201d en P.L, LXV, 224), quien se refiere al testigo antes mencionado de San Cipriano. En realidad, fuera de San Agust\u00edn, los Padres de la Iglesia Africana deben agruparse con San Cipriano en favor de la canonicidad de este pasaje. El silencio del importante y voluminoso San Agust\u00edn y las variaciones en la forma del texto en la Iglesia Africana son hechos admitidos y que militan contra la canonicidad de los tres testigos. San Jer\u00f3nimo (siglo cuarto) no parece conocer el texto. Despu\u00e9s del siglo sexto, el pasaje en disputa es usado cada vez m\u00e1s por los Padres Latinos; y para el siglo doce, se cita comunmente como Escritura can\u00f3nica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D. Documentos Eclesi\u00e1sticos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer decreto ecum\u00e9nico definido es el del Concilio de Trento, donde la Iglesia establece el Canon de las Sagradas Escrituras. No podemos decir que el decreto Conciliar incluya necesariamente en el Canon a los tres testigos. Ya que en las discusiones preliminares en los signos que conducen a la canonizaci\u00f3n de \u201ctodo el libro con todas sus partes, como se desea que sea le\u00eddo en la Iglesia Cat\u00f3lica y est\u00e1 contenido en la vieja Vulgata Latina\u201d, no hay nada en absoluto en cuanto a referencias de esta parte en especial; por ello esta parte en especial no est\u00e1 canonizada por el Concilio de Trento, salvo que sea cierto que el texto de los tres testigos \u201cse desea que sea le\u00eddo en la Iglesia Cat\u00f3lica y est\u00e1 contenido en la vieja Vulgata Latina\u201d. Ambas condiciones deben ser verificadas antes que la canonicidad de los textos sea cierta. Ninguna de estas condiciones ha sido verificada con certeza; por el contrario, la cr\u00edtica textual parece indicar que el Comma Johanninum  en ninguna \u00e9poca ni en ning\u00fan lugar fue deseado ser le\u00eddo en la Iglesia Cat\u00f3lica y no est\u00e1 contenido en la vieja Vulgata Latina original.  De todas maneras, el Te\u00f3logo Cat\u00f3lico debe tener en cuanta m\u00e1s que la cr\u00edtica textual; para \u00e9l las aut\u00e9nticas decisiones de todas las Congregaciones Romanas (Sacr\u00e6 Cardinalium Congregationes) son las se\u00f1ales que gu\u00edan en el uso de las Sagradas Escrituras, que la Iglesia y s\u00f3lo la Iglesia le ha dado a \u00e9l como Palabra de Dios &#8211; \u00e9l no puede pasar por encima de la decisi\u00f3n disciplinaria del Santo Oficio (13 de enero de 1897), a trav\u00e9s del cual se decreta que la autenticidad del  Comma Johanninum no puede negarse con seguridad (tuto) o ponerse en duda. Esta decisi\u00f3n disciplinaria fue aprobada por Leon XIII dos d\u00edas despu\u00e9s. Aunque su aprobaci\u00f3n no fue in forma specifica, como la aprobaci\u00f3n del decreto \u201cLamentabili\u201d de P\u00edo X, todas las discusiones ulteriores sobre el texto en cuesti\u00f3n deben llevarse adelante con la deferencia debida a este decreto. (Ver \u00abRevue Biblique\u00bb, 1898, p. 149; and Pesch, \u00abPr\u00e6lectiones Dogmatic\u00e6\u00bb, II, 250.)\n<\/p>\n<h3>Autor<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha sido de crucial importancia determinar que esta carta es aut\u00e9ntica, es decir, que pertenece a la era Apost\u00f3lica, que es apost\u00f3lica en sus or\u00edgenes y es fidedigna. Entre los que admiten la autenticidad y canonicidad de la carta, algunos sostienen que el escritor sagrado no fue el Ap\u00f3stol San Juan sino Juan el Presb\u00edtero. Hemos seguido los rastros de la tradici\u00f3n del origen Apost\u00f3lico de la carta hasta los tiempos de San Irineo.  Harnack y sus colaboradores admiten que Irineo, disc\u00edpulo de Policarpo, asigna su autor\u00eda al Ap\u00f3stol San Juan; pero tienen la insolencia de lanzarse sobre toda la tradici\u00f3n, para acusar a San Irineo de equivocarse en este tema, y apegarse al dudoso testimonio de Pap\u00edas, y dejar completamente de lado y a pesar de ser un hecho evidente que a trav\u00e9s de tres siglos, ning\u00fan otro escritor eclesi\u00e1stico ha conocido algo sobre este Juan el Presb\u00edtero. El dudoso testimonio de Pap\u00edas es definido para nosotros por Eusebio \u00abHist. eccl.\u00bb III, xxxix, Funk, \u00abPatres Apostolici\u00bb, I, p. 350): \u201cY si alguno viene en mi camino que ha sido seguidor de los antiguos, le pregunto sobre lo dicho por los antiguos \u2013que a dicho Andr\u00e9s, o qu\u00e9 ha dicho Pedro, o qu\u00e9 Felipe, o qu\u00e9 Tom\u00e1s o Santiago, o qu\u00e9 ha dicho Juan (he ti Ioannes) o Mateo o alguno m\u00e1s de los disc\u00edpulos del Se\u00f1or; y que dec\u00edan Aristion y Juan el mayor, los disc\u00edpulos del Se\u00f1or?\u201d (a te Apistion kai ho presbuteros Ioannes, oi tou kuriou mathetai legousin). Harnack insiste que Eusebio lee sus fuentes minuciosamente; y, por la autoridad de Eusebio y de Pap\u00edas, postula la existencia del disc\u00edpulo del Se\u00f1or llamado Juan el Mayor, quien era distinto del Ap\u00f3stol Juan; y a este ficticio Juan el Mayor asigna todos los escritos Jo\u00e1nicos. (See Geschichte der Altchristliche Litteratur, II, i, 657.) Junto con todos los Autores Cat\u00f3licos, consideramos que ya sea Eusebio solo, o Pap\u00edas y Eusebio, est\u00e1n equivocados, y que San Irineo y el resto de los Padres tienen raz\u00f3n. En verdad, le hechamos la culpa a Eusebio. Como dice Bardenhewer (Geschichte der Altkirchlichen Literatur, I, 540),  Eusebio levanta un hombre de paja. Nunca existi\u00f3 un Juan el Mayor. As\u00ed piensan Funk (Padres Apost\u00f3licos, I, 354), el Dr. Salmon (Dictionary of Christian Biography, III, 398), Hausleiter (Theol. Litteraturblatt, 1896), Stilting, Guerike, y otros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eusebio act\u00faa aqu\u00ed como un consejero especial. Se opone al Milenialismo. Fantasea err\u00f3neamente que el Apocalipsis favorece a los Chiliastas, lo asigna a Juan el Mayor e intenta robar el trabajo a su autoridad apost\u00f3lica. La torpeza de las expresiones de Pap\u00edas le da ocasi\u00f3n a Eusebio para probar la existencia de dos disc\u00edpulos del Se\u00f1or llamados Juan. Para estar seguro, Pap\u00edas menciona dos Juanes \u2013 uno entre los Ap\u00f3stoles, el otro en relaci\u00f3n con Arist\u00f3n. Ambos son llamados mayores; y los mayores aqu\u00ed (presbuteroi) son admitidos por Eusebio como Ap\u00f3stoles, dado que \u00e9l admite que Pap\u00edas da informaci\u00f3n de aquellos que se han encontrado con los Ap\u00f3stoles (substituyendo ton apostolon por ton presbuteron; ver Hist. eccl., III, xxxix, 7).  De aqu\u00ed que sea Pap\u00edas, quien uniendo a Juan con Arist\u00f3n, habla de Juan el Mayor y no de Arist\u00f3n el Mayor; Arist\u00f3n no era un Mayor ni un Ap\u00f3stol.  La raz\u00f3n para unir a Arist\u00f3n con Juan en todo es que ambos eran testigos del presente para Pap\u00edas, mientras que todos los Ap\u00f3stoles era testigos de la pasada generaci\u00f3n. Se debe notar que la segunda expresi\u00f3n (eipen) es usada respecto al grupo de testigos de la pasada generaci\u00f3n, dado que la pregunta es qu\u00e9 han dicho, mientras que el presente (legousin) se usa respecto a los testigos de la presente generaci\u00f3n, es decir, Arist\u00f3n y Juan el mayor, dado que la pregunta es qu\u00e9 es lo que ellos est\u00e1n ahora diciendo. El Ap\u00f3stol Juan viv\u00eda en tiempos de Pap\u00edas. \u00c9l y s\u00f3lo \u00e9l puede ser el Mayor del cual Pap\u00edas habla. \u00bfC\u00f3mo es entonces que Pap\u00edas menciona a Juan dos veces?.  Hausleiter conjetura que la frase he ti Ioannes es una glosa (Theol. Litteraturblatt, 1896). Es probable que la repetici\u00f3n del nombre de Juan sea debida a la torpeza de expresi\u00f3n de Pap\u00edas. El no menciona a todos los Ap\u00f3stoles, sino s\u00f3lo a siete; aunque indudablemente signifique todos ellos. Su menci\u00f3n de Juan es muy natural en vista de la relaci\u00f3n que \u00e9l tuvo con el Ap\u00f3stol. Luego de mencionar al grupo que se fue, \u00e9l nombra a los dos de quienes recibe ahora informaci\u00f3n indirecta de las ense\u00f1anzas del Se\u00f1or; estos dos son el disc\u00edpulo Arist\u00f3n y el Ap\u00f3stol San Juan.\n<\/p>\n<h3>Tiempo y Lugar<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Irineo nos refiere que la carta fue escrita por San Juan durante su estad\u00eda en Asia. No se puede determinar nada con certeza respecto a \u00e9sto. Los argumentos m\u00e1s probables favorecen a \u00c9feso y tambi\u00e9n la ubican en los pocos \u00faltimos a\u00f1os de la primera centuria.\n<\/p>\n<h3>Destinatario y Prop\u00f3sito<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La forma es la de una carta enc\u00edclica. Claramente su destino es las Iglesias a las cuales San Juan evangeliz\u00f3, \u00e9l habla de sus \u201cpeque\u00f1os ni\u00f1os\u201d, \u201camados\u201d,  \u201chermanos\u201d, y hay afecto y paternalidad a trav\u00e9s de toda la carta. El prop\u00f3sito es id\u00e9ntico al prop\u00f3sito del Cuarto Evangelio \u2013 que sus peque\u00f1os deben creer en Jesucristo, el Hijo de Dios, y que creyendo, tendr\u00e1n vida eterna en Su nombre (1 John 5:13; John 20:31).\n<\/p>\n<h3>Argumento<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un an\u00e1lisis l\u00f3gico de la carta podr\u00eda ser un error. El pensamiento se construye no en forma anal\u00edtica sino sint\u00e9tica. Luego de una breve introducci\u00f3n, San Juan trabaja la idea que Dios es Luz (i, 5); por ellos, tambi\u00e9n, nosotros caminaremos en la luz (i, 7), nos preserva del pecado (i, 6-ii, 6), observa el nuevo mandamiento del amor (ii, 7), ya que el que ama est\u00e1 en la luz y el que odia est\u00e1 en la oscuridad (ii, 8-iii). Sigue luego el segundo pensamiento Jo\u00e1nico que Dios es Amor (iii-v, 12). El Amor significa que somos hijos de Dios (iii, 1-4); la Filiaci\u00f3n Divina significa que nosotros no estamos en pecado (iii, 4-13), que nos amamos unos a otros (iii, 14-44), que creemos en Jesucristo el Hijo de Dios (iv, 5, 6); ya que fue el amor lo que impuls\u00f3 a Dios a entregarnos a Su Hijo \u00fanico (iv, 7-v, 12). La conclusi\u00f3n (v, 13-final) indica al lector que el prop\u00f3sito de la carta es inculcar la Fe en Jesucristo, dado que esta Fe es Vida Eterna. En su conclusi\u00f3n as\u00ed como en otras partes de la carta, el mismo pensamiento Jo\u00e1nico saliente y director recurre para desafiar el an\u00e1lisis. Juan tiene dos o tres cosas que decir; \u00e9l dice estas dos o tres cosas una y otra vez y en todas las formas.\n<\/p>\n<h2>Segunda Ep\u00edstola<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos trece vers\u00edculos est\u00e1n dirigidos contra los mismos errores Docetistas y los g\u00e9rmenes del Gnosticismo a los cuales San Juan se esfuerza en arrancar de su Evangelio y de la Primera Ep\u00edstola. Harnack y algunos autores, quienes admiten la canonicidad de la Segunda y Tercera Ep\u00edstolas, asignan su autor\u00eda a Juan el Mayor; nosotros hemos demostrado que este Juan el Mayor nunca existi\u00f3. La autenticidad de la segunda carta es avalada por muy antig\u00fcos Padres de la Iglesia. San Policarpo cita m\u00e1s a II Juan, 7, que I Juan, 4 (\u00abPhil.\u00bb, VII, i; Funk, \u00abPatres Apostolici\u00bb, I, 304). San Irineo expresa sentencias de II Juan, 10, como palabras de \u201cJuan, el Disc\u00edpulo del Se\u00f1or\u201d. El Canon Muratoriano habla de las dos Ep\u00edstolas de Juan. San Clemente de Alejandr\u00eda habla de la m\u00e1s larga Ep\u00edstola de Juan; y, como una consecuencia, conoce por lo menos dos. Or\u00edgenes escuha a testigos de las dos cartas m\u00e1s cortas, las cuales \u201cjuntas no contienen cien l\u00edneas\u201d,  y no son admitidas como aut\u00e9nticas por todos. La canonicidad de estas dos cartas fue muy discutida. Eusebio las coloca entre las Antileg\u00f3menas . No se encuentran en la traducci\u00f3n en Peshito. El Canon de las Iglesias de Occidente las incluyen despu\u00e9s del siglo cuarto; el Concilio de Trento concluy\u00f3 la discusi\u00f3n sobre su canonicidad sostenida por algunos como Cayetano. El Canon de las Iglesias de Oriente fuera de la de Antioqu\u00eda, las incluyen luego del siglo cuarto. El estilo y las formas de la segunda carta son muy similares a los de la primera. Tambi\u00e9n fue muy discutido el destino de esta carta. Las palabras iniciales son interpretadas de variadas formas &#8212; \u201cEl Presb\u00edtero, a la Se\u00f1ora Elegida y a sus hijos\u201d (ho presbuteros eklekte kuria kai tois teknois autes). Hemos visto que los mayores significan los Ap\u00f3stoles. \u00bfQui\u00e9n es la Se\u00f1ora Elegida?, \u00bfes ella Kyria la elegida? \u00bfLa Se\u00f1ora Eklekte? \u00bfUna se\u00f1ora llamada Eklekte Kyria?. \u00bfUna Se\u00f1ora elegida, cuyo nombre es omitido?. \u00bfUna Iglesia?. Cada una de estas interpretaciones tiene sus defensores. Nosotros consideramos, de acuerdo con San Jer\u00f3nimo, que la carta est\u00e1 dirigida a una Iglesia en particular, a la cual San Juan urge sobre su fidelidad en Jesucristo,  a evitar a los herejes, y a amar. Esta interpretaci\u00f3n encaja mejor con el final de la carta \u201cTe saludan los hijos de tu hermana Elegida\u201d.\n<\/p>\n<h2>Tercera Ep\u00edstola<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Catorce vers\u00edculos dirigidos a Gayo, una persona en particular. Este Gayo parece haber sido no un eclesi\u00e1stico sino un hombre de leyes. Es alabado por San Juan por su hospitalidad con los hermanos visitantes (vers\u00edculos 2 \u2013 9). Sigue luego el Ap\u00f3stol: \u201cHe escrito algunas cosas a la Iglesia; pero Diotrefes, que ambiciona el primer puesto entre ellos, no nos acepta\u201d (vers\u00edculo 9). Este Diotrefes podr\u00eda haber sido el obispo de la Iglesia. Se lo encuentra completamente en falta, y Demetrio es puesto como un ejemplo. Esta corta carta \u201chermana gemela\u201d, como la denomina San Jer\u00f3nimo, a la segunda carta de San Juan, es un asunto completamente personal. No hay discusi\u00f3n doctrinal en ella. Se insiste en la lecci\u00f3n de la hospitalidad, especialmente en el cuidado de los predicadores del Evangelio. La referencia m\u00e1s antigua del reconocimiento de la carta como Apost\u00f3lica es de San Dionisio de Alejandr\u00eda (siglo tercero). Eusebio se refiere a la carta llamada \u201cla segunda y tercera de Juan, ya sea que pertenezcan al evangelista o a alg\u00fan otro con su nombre\u201d (\u00abHist. eccl.\u00bb, III xxv; Schwartz, II, 1, p. 250). La canonicidad de esta carta ya ha sido tratada. El saludo y su final son evidencia interna de haber sido compuestas por el autor de la carta previa de Juan. El estilo simple y afectuoso, la firmeza del rechazo a Diotrefes son estrictamente Jo\u00e1nicos. No se sabe nada en concreto sobre el momento y lugar de su escritura, pero en general se supone que las dos peque\u00f1as cartas fueron escritas por Juan hacia el final de su larga vida en \u00c9feso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Drum, Walter. \u00abEpistles of Saint John.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08435a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por \u00c1ngel Nadales.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay tres libros can\u00f3nicos en el Nuevo Testamento escritos por el Ap\u00f3stol San Juan. El tema ser\u00e1 tratado bajo los siguientes t\u00edtulos Contenido 1 Primera Ep\u00edstola 1.1 Autenticidad 1.2 Lugar en el Canon 1.3 Integridad 1.4 Autor 1.5 Tiempo y Lugar 1.6 Destinatario y Prop\u00f3sito 1.7 Argumento 2 Segunda Ep\u00edstola 3 Tercera Ep\u00edstola Primera Ep\u00edstola &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/epistolas-de-san-juan\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEPISTOLAS DE SAN JUAN\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24555","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24555","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24555"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24555\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24555"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24555"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24555"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}