{"id":24564,"date":"2016-02-05T16:41:18","date_gmt":"2016-02-05T21:41:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escatologia-en-los-catecismos-limenses\/"},"modified":"2016-02-05T16:41:18","modified_gmt":"2016-02-05T21:41:18","slug":"escatologia-en-los-catecismos-limenses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escatologia-en-los-catecismos-limenses\/","title":{"rendered":"ESCATOLOGIA EN LOS CATECISMOS LIMENSES"},"content":{"rendered":"<p>\n        Este art\u00edculo tiene como objetivo presentar las ense\u00f1anzas sobre la escatolog\u00eda contenidas en los catecismos que surgieron del III Concilio limense (1582-1583). Como podremos apreciar, en estos documentos no se obvi\u00f3 las realidades eternas; m\u00e1s bien, se hicieron eco de la  doctrina de la Iglesia. Con el fin de desarrollar este tema, en primer lugar, se\u00f1alamos la ense\u00f1anza escatol\u00f3gica en tiempos de Santo Toribio de Mogrovejo. Luego, nos concentramos en la exposici\u00f3n y explicaci\u00f3n sobre los nov\u00edsimos que hacen estos documentos catequ\u00e9ticos. Al final, presentamos algunos pasajes de la vida de Santo Toribio d\u00f3nde se manifiesta su anhelo por la vida eterna.<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 La escatolog\u00eda en tiempos de Santo Toribio de Mogrovejo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 La escatolog\u00eda en tiempos de Santo Toribio de Mogrovejo\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 La Escatolog\u00eda en los catecismos limenses<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 Doctrina cristiana (1584)<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">2.3 Catecismo breve para los rudos y ocupados (1584)<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">2.4 Catecismo mayor para los que son m\u00e1s capaces (1584)<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">2.5 Sermonario (1585)<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">3 El deseo del cielo en Santo Toribio de Mogrovejo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">4 CONCLUSIONES<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">5 NOTAS:<\/li>\n<\/ul>\n<h2>La escatolog\u00eda en tiempos de Santo Toribio de Mogrovejo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante contextualizar las ense\u00f1anzas sobre la escatolog\u00eda que se impart\u00edan en el tiempo de Santo Toribio de Mogrovejo. Es decir, conviene ubicarnos en la teolog\u00eda sobre el \u00e9schaton de ese momento hist\u00f3rico. En este sentido, vamos a exponer de una forma sint\u00e9tica c\u00f3mo se planteaba la escatolog\u00eda desde mediados del siglo XVI.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, es necesario remarcar que la ense\u00f1anza sobre la escatolog\u00eda a partir de 1563 est\u00e1 marcada por el Concilio de Trento. Pero, antes de este Concilio, el  Magisterio ya hab\u00eda formulado ense\u00f1anzas importantes sobre las realidades \u00faltimas [1]. As\u00ed, aparte de las verdades escatol\u00f3gicas profesadas en el Credo como son la segunda venida del Se\u00f1or, el juicio final, la resurrecci\u00f3n de la carne y la vida eterna; es necesario referirnos a las ense\u00f1anzas del Cuarto Concilio de Letr\u00e1n (1215), el Concilio II de Lyon (1274), la Constituci\u00f3n Benedictus Deus (1336) y el Concilio de Florencia (1439-1445).<br \/>\nEn la Profesi\u00f3n de fe cat\u00f3lica \u2014Firmiter\u2014 elaborada en el Concilio IV de Letr\u00e1n (1215) se ense\u00f1\u00f3 que resucitaremos con los cuerpos que ahora llevamos; asimismo, se presenta la realidad del infierno en la perspectiva del juicio final [2].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Concilio II de Lyon (1274) se aprob\u00f3 la Profesi\u00f3n de fe del emperador Miguel Pale\u00f3logo. En este documento se ense\u00f1\u00f3 la retribuci\u00f3n mox post mortem que puede ser: el cielo, el purgatorio o el infierno. Interesa, sobre todo, remarcar que se habla de la existencia del purgatorio como \u00e1mbito donde las almas sufren penas que lavan y purifican y que pueden ser ayudadas con los sufragios de los vivos[3].<br \/>\nBenedicto XII redact\u00f3 la Constituci\u00f3n Benedictus Deus (1336) y ah\u00ed ense\u00f1\u00f3 dogm\u00e1ticamente la visi\u00f3n beat\u00edfica para los santos[4]y la condenaci\u00f3n eterna en el infierno para los que mueren en pecado mortal[5]. Por su parte, en el Concilio de Florencia, se redact\u00f3 la Bula sobre la uni\u00f3n con los griegos: \u201cLaetentur coeli\u201d y en la cual se vuelve a insistir en la retribuci\u00f3n mox post mortem y en la existencia del purgatorio [6].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed llegamos al siglo XVI. La escatolog\u00eda cat\u00f3lica va a ser sacudida por el planteamiento de Lutero sobre el purgatorio pues \u00e9ste negar\u00e1 su existencia. \u00bfCu\u00e1les eran los argumentos que esgrim\u00eda el ex monje agustino? En primer lugar, se\u00f1alaba que la existencia del purgatorio no puede ser probada por las Escrituras \u2014debemos hacer notar que, por esa \u00e9poca, ya negaba la canonicidad de Macabeos[7]\u2014. Pero sobre todo, la raz\u00f3n de fondo es su postura sobre la justificaci\u00f3n. En efecto, Lutero ense\u00f1aba que el hombre es justificado de modo exclusivo por la fe en Cristo, a tal punto que siempre ser\u00e1 interiormente pecador. Por eso, no tiene sentido postular un estado de purificaci\u00f3n interior. Adem\u00e1s \u2014remarcaba Lutero\u2014  admitir la existencia del purgatorio significa da\u00f1ar la obra redentora de Cristo, pues \u00bfacaso luego de la muerte de un hombre falta algo a la redenci\u00f3n realizada por Cristo para que su alma no vaya al cielo? A ello se suma que la existencia del purgatorio justifica las oraciones por los difuntos y las indulgencias. Pero, seg\u00fan la mentalidad de Lutero, nosotros no podemos interceder por alguien, el \u00fanico mediador es Cristo[8].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Trento dedic\u00f3 una sesi\u00f3n a un tema escatol\u00f3gico[9]. Es la sesi\u00f3n XXV (1563). Ah\u00ed se abord\u00f3 el tema del purgatorio[10].  La redacci\u00f3n del Decreto sobre el purgatorio enfatiza en la existencia de este estado propio de la escatolog\u00eda intermedia. Al mismo tiempo, se\u00f1ala una serie de medidas pastorales con el fin de que los obispos velen para que la ense\u00f1anza del purgatorio llegue a los fieles de una manera correcta. As\u00ed, ordena que en la predicaci\u00f3n deben evitarse cuestiones sutiles o dif\u00edciles; adem\u00e1s, se pide que no se divulguen ideas sobre el purgatorio que son inciertas o falsas, tampoco deben de ense\u00f1arse aspectos que suenen a curiosidad, superstici\u00f3n o lucro[11].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego del Concilio de Trento se redact\u00f3 el llamado \u00abCatecismo Romano\u00bb. [12] En este documento se explica la escatolog\u00eda cristiana en la primera parte que est\u00e1 dedicada al S\u00edmbolo de la Fe. Asimismo, ser\u00e1 com\u00fan, en los catecismos posteriores ense\u00f1ar los llamados nov\u00edsimos: muerte, juicio, infierno y gloria[13].<br \/>\nCuando Santo Toribio de Mogrovejo ejerci\u00f3 su ministerio episcopal en tierras peruanas \u2014periodo que va del a\u00f1o 1581 hasta su muerte ocurrida en 1606\u2014, la doctrina de la Iglesia sobre la escatolog\u00eda es la siguiente:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tEn la escatolog\u00eda individual se habla de la muerte, el juicio particular y la retribuci\u00f3n mox post mortem que puede ser el cielo, el purgatorio o el infierno. Es el estado propio del alma separada del cuerpo.<br \/>\n\u2022\tEn la escatolog\u00eda universal se ense\u00f1a la parus\u00eda, la resurrecci\u00f3n de la carne \u2014de gloria o de condenaci\u00f3n\u2014 y el juicio final.\n<\/p>\n<h2>La escatolog\u00eda en tiempos de Santo Toribio de Mogrovejo<\/h2>\n<h3>La Escatolog\u00eda en los catecismos limenses<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santo Toribio de Mogrovejo tiene el m\u00e9rito de ser uno de los primeros prelados que puso en marcha las directivas del Concilio de Trento. En efecto, convoc\u00f3 el tercer concilio limense que se realiz\u00f3 en los a\u00f1os 1582 y 1583. Fruto de este Concilio salieron a la luz los siguientes documentos: la  Doctrina cristiana, el Catecismo breve para los rudos y aplicados, Catecismo mayor para los que son m\u00e1s capaces, el Confesionario para los curas de indios y el Sermonario [14]. Se trata de materiales que fueron publicados entre los a\u00f1os 1584 y 1585. Cumplieron una gran labor en la ense\u00f1anza de las verdades de la fe, ya que adem\u00e1s de exponer de una manera clara y s\u00f3lida la doctrina de la Iglesia, fueron traducidos al quechua y al aymara, pues la intenci\u00f3n no era otra que evangelizar a los habitantes de la extensa arquidi\u00f3cesis de Lima. Este corpus limense tuvo una larga vigencia y se convirti\u00f3 en un instrumento eficaz para la evangelizaci\u00f3n.[15]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n, nos concentraremos en los temas escatol\u00f3gicos contenidos en los documentos que brotaron del III Concilio Limense.\n<\/p>\n<h3>Doctrina cristiana (1584)<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina cristiana o llamada Cartilla es un documento donde se expone de una manera sencilla y sint\u00e9tica las ense\u00f1anzas b\u00e1sicas que todo cristiano debe saber sobre la oraci\u00f3n y las verdades de fe. Era lo primero que se ense\u00f1aba y de esa manera se introduc\u00eda al catec\u00fameno en el proceso de evangelizaci\u00f3n [16]. La Doctrina cristiana empieza por ense\u00f1ar la Se\u00f1al de la Cruz y luego instruye a los catec\u00famenos en las oraciones del  Pater Noster, el Ave Mar\u00eda, el Credo y la Salve. Luego, pasa a ense\u00f1ar los art\u00edculos de fe, se\u00f1alado que son catorce, siete pertenecen a Dios y siete a la humanidad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Acto seguido, ense\u00f1a los mandamientos de la ley de Dios, los mandamientos de la Iglesia, los Sacramentos, las obras de misericordia \u2014corporales y espirituales\u2014, las virtudes teologales, las virtudes cardinales, los pecados capitales, los enemigos del alma, los cuatro nov\u00edsimos y la confesi\u00f3n general [17]. Se concluye con una \u00absuma de la fe cat\u00f3lica\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con los nov\u00edsimos se ense\u00f1a que son cuatro:\n<\/p>\n<p>\u00abCuatro cosas son las que el cristiano ha de tener siempre en la memoria, que son: muerte, juicio, infierno y gloria\u00bb [18].    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Suma de la fe cat\u00f3lica explica en la primera ense\u00f1anza [19] que Dios uno, creador de todo, da la retribuci\u00f3n eterna \u2014gloria o pena\u2014a cada hombre despu\u00e9s de su vida terrena:\n<\/p>\n<p>\u00abDe Dios. Que hay un solo Dios, hacedor de todas las cosas. El cual, despu\u00e9s de esta vida, da gloria eterna a los buenos que le sirven y pena eterna a los malos que le ofenden\u00bb [20].<\/p>\n<h3>Catecismo breve para los rudos y ocupados (1584)<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Catecismo breve para los rudos y ocupados, como su nombre lo indica, es un documento corto que no desarrolla demasiado. Sin embargo, expone las verdades esenciales. Su intenci\u00f3n es presentar la doctrina cristiana de manera did\u00e1ctica y, en lo que podemos llamar, un nivel b\u00e1sico, de tal modo que pueda ser aprendida por todos incluso por los menos capaces. El estilo es de preguntas y respuestas con el fin de facilitar la memorizaci\u00f3n [21].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con claridad se ense\u00f1a que Dios mismo es el bien del hombre. En su vida terrena, el hombre est\u00e1 llamado a conocer y establecer una amistad con Dios. Si as\u00ed lo hace, luego de esta vida, est\u00e1 el cielo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. \u00bfCu\u00e1l es el bien del hombre?<br \/>\nR. Conocer a Dios y alcanzar su gracia y amistad, y gozar de \u00c9l, despu\u00e9s de esta vida en el cielo\u00bb [22].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se indica que el alma del hombre es inmortal. Por ello, se puede hablar que existe \u00abotra vida\u00bb. Conviene indicar que una de las preocupaciones de los misioneros era remarcar a los naturales la verdad de la inmortalidad del alma, pues exist\u00edan muchas creencias sobre los muertos que daban lugar a varias aberraciones[23]:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. \u00bfPues, hay otra vida despu\u00e9s de \u00e9sta para los hombres?<br \/>\nR. S\u00ed, hay, porque las almas de los hombres no mueren con los cuerpos, como las bestias, m\u00e1s son inmortales y nunca se acaban\u00bb [24].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Catecismo ense\u00f1a que la salvaci\u00f3n s\u00f3lo es posible por Cristo. En efecto, creer en Jesucristo y guardar su santa ley es lo que conduce a un hombre hacia la vida eterna:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. \u00bfC\u00f3mo alcanza el hombre, la gracia de Dios en esta vida, y despu\u00e9s de ella la vida eterna del cielo?<br \/>\nR. Creyendo en Jesucristo y guardando su ley\u00bb [25].<br \/>\nAdem\u00e1s, se ense\u00f1a que la salvaci\u00f3n no es autom\u00e1tica. Es verdad que Jesucristo muri\u00f3 por todos; pero, para que el hombre sea salvo necesita la fe \u2014creer en Cristo\u2014  y las obras:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. Dime ahora, pues muri\u00f3 Jesucristo por todos \u00bfs\u00e1lvense todos los hombres?<br \/>\nR. Los que no creen en Jesucristo, y los que aunque tienen fe no tienen obras ni guardan su ley, no se salvan. M\u00e1s ser\u00e1n condenados a penas eternas del infierno\u00bb [26].<br \/>\nEl fin \u00faltimo de aquel que cree en Jesucristo y guarda su ley es el cielo. Para los justos, cuando venga el Se\u00f1or por segunda vez, el gozo eterno ser\u00e1 en cuerpo y alma:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. \u00bfY los que creen en \u00e9l y guardan su ley, ser\u00e1n salvos?<br \/>\nR. S\u00ed, ser\u00e1n, y gozar\u00e1n en cuerpo y en alma de bienes eternos en el cielo; y por eso, ha de venir al fin del mundo Jesucristo, a tomar cuenta a todos los hombres, para lo cual resucitar\u00e1n entonces todos los muertos\u00bb [27].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ense\u00f1a la necesidad del bautismo para alcanzar la salvaci\u00f3n. Pero, tampoco basta ser bautizado sin m\u00e1s, pues si se vive en el pecado se pierde el cielo. Por eso, el bautizado que ha pecado, debe acercarse al sacramento de la confesi\u00f3n. En definitiva, quien vive el doble mandamiento del amor alcanza la vida eterna:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. Pues, los malos que han pecado, dime, \u00bftienen alg\u00fan remedio para no ser condenados?<br \/>\nR. S\u00ed no son bautizados el \u00fanico remedio es hacerse cristianos e hijos de Dios y de la Santa Iglesia por el Bautismo\u00bb [28].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. Y si son bautizados y han tornado a pecar \u00bfqu\u00e9 han de hacer para no ser condenados? R. Confesar sus culpas al sacerdote, arrepinti\u00e9ndose de ellas\u00bb [29].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. \u00bfY haciendo eso ser\u00e1n salvos? R. S\u00ed, ser\u00e1n, si permanecen en cumplir los Mandamientos de Dios y de la Santa Iglesia, que son: amar a Dios sobre todas las cosas y a su pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo\u00bb [30].\n<\/p>\n<h3>Catecismo mayor para los que son m\u00e1s capaces (1584)<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Catecismo mayor para los que son m\u00e1s capaces es un desarrollo m\u00e1s extenso de lo ense\u00f1ado en el Catecismo menor [31]. Encontramos ense\u00f1anzas sobre la escatolog\u00eda en la primera parte denominada Introducci\u00f3n de la doctrina cristiana, la segunda que ense\u00f1a el s\u00edmbolo, y la cuarta que instruye sobre los mandamientos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la parte introductoria, el Catecismo ense\u00f1a que el hombre ha sido creado para ver a Dios y gozar de El en el cielo. Es decir que el fin \u00faltimo del hombre es la bienaventuranza eterna:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. \u00bfPara qu\u00e9 fue el hombre creado?<br \/>\nR. El Se\u00f1or y Hacedor de todo, cre\u00f3 al hombre para que le viese y gozase en el cielo; y todo lo dem\u00e1s hizo para que ayude al hombre a alcanzar aquella vida bienaventurada\u00bb [32].<br \/>\nSe indica que despu\u00e9s de esta vida, existe la posibilidad de la salvaci\u00f3n o la condenaci\u00f3n. Quien no conoce ni sirve a Dios va al infierno:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. \u00bfY todos los hombres despu\u00e9s de esta vida alcanzan esa bienaventuranza?<br \/>\nR. No, Padre, solamente aquellos que son buenos y agradan a Dios\u00bb [33].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. Pues, los malos, que no conocen a Dios ni sirven a Dios \u00bfd\u00f3nde van cuando mueren? R. Despu\u00e9s de esta vida hay tormentos y penas sin fin para los malos que no sirven a Dios\u00bb [34].  La fe en Jesucristo, que lleva no s\u00f3lo a confesar su nombre sino a obrar seg\u00fan la santa ley de Dios, hace posible que un hombre alcance la salvaci\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. Pues \u00bfqu\u00e9 es menester para agradar a Dios y salvarse? R. Creer en Jesucristo, Hijo de Dios y Se\u00f1or nuestro, confesando su santo nombre, y guardar su ley esperando en \u00e9l; y esto hace el que es buen cristiano\u00bb [35].<br \/>\nEn la parte dedicada a explicar el s\u00edmbolo se indica con claridad el juicio final en conexi\u00f3n con la venida gloriosa del Se\u00f1or. Entonces, s\u00f3lo habr\u00e1 dos estados: gloria y condenaci\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. \u00bfCu\u00e1ndo nos ha de pedir esa cuenta? R. En el \u00faltimo d\u00eda, cuando ha de venir con gran majestad y espanto del mundo a juzgar a todos los hombres vivos y muertos, cuantos fueron, son y ser\u00e1n, conviene a saber, a los buenos para darles gloria, porque guardaron sus santos mandamientos, y a los malos pena perdurable, porque no los guardaron; y eso nos dice la s\u00e9ptima palabra: \u201cque all\u00ed ha de venir a juzgar los vivos y los muertos\u00bb [36].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo podemos alcanzar la vida eterna. En efecto, el Catecismo ense\u00f1a que el Esp\u00edritu Santo hace posible la santificaci\u00f3n de los fieles, infunde en ellos la caridad y obra el perd\u00f3n de los pecados:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. Pues \u00bfc\u00f3mo seremos buenos y santos para alcanzar la gloria que ha de dar Jesucristo? R. Esa es obra y Don del Esp\u00edritu Santo, que es Dios y santifica a los fieles en la Iglesia Cat\u00f3lica, dando en ella caridad a los justos y perd\u00f3n a los pecadores; y eso confesamos en las tres palabras siguientes: octava, nona y d\u00e9cima, diciendo: \u201cCreo en el Esp\u00edritu Santo. La Santa Iglesia Cat\u00f3lica. La Comuni\u00f3n de los Santos. El perd\u00f3n de los pecados\u00bb [37].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al explicar la resurrecci\u00f3n final, se aclara que en el d\u00eda postrero, es decir en la parus\u00eda del Se\u00f1or, las almas de los difuntos \u2014buenos y malos\u2014 se reunir\u00e1n con sus cuerpos para nunca m\u00e1s morir. Entonces se dar\u00e1 el juicio final y los justos con sus cuerpos gloriosos reinar\u00e1n eternamente con Dios. Por su parte, los condenados, tambi\u00e9n con cuerpos resucitados pero no gloriosos, padecer\u00e1n eternamente:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. Y en la otra vida venidera \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1? R. Eso nos ense\u00f1a la und\u00e9cima y duod\u00e9cima palabra, que son las \u00faltimas del Credo, diciendo \u201cCreo la resurrecci\u00f3n de la Carne y la vida perdurable\u201d\u00bb [38].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. \u00bfQu\u00e9 entend\u00e9is por la resurrecci\u00f3n de la carne? R. Que en el d\u00eda postrero, todos los hombres, tornado las almas a sus propios cuerpos por la virtud inmensa de Dios, parecer\u00e1n ante el juicio de Dios para nunca m\u00e1s morir [39].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. Pues \u00bfbuenos y malos, todos han de resucitar? R. S\u00ed, pero en muy diferente manera. Porque los malos resucitar\u00e1n para padecer en fuego eterno con cuerpos y almas, en compa\u00f1\u00eda de los demonios; mas los buenos, con cuerpos gloriosos, para descansar con gran contento en compa\u00f1\u00eda de los \u00e1ngeles\u00bb[40].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. Y las almas \u00bfqu\u00e9 vida tendr\u00e1n? R. Juntamente con los cuerpos vivir\u00e1n vida eterna reinando con Dios, y gozando de aquellos bienes infinitos que nunca se acaban para siempre jam\u00e1s. Am\u00e9n\u00bb [41].<br \/>\nEn la parte dedicada a explicar los mandamientos, el Catecismo se\u00f1ala la existencia del purgatorio. Se ense\u00f1a este estado de purificaci\u00f3n cuando se habla de la necesidad de orar por los difuntos. Quienes mueren en gracia de Dios, pero no han purificado sus pecados debidamente, deben ir al purgatorio. Los vivos pueden ayudarles con sus oraciones:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abP. \u00bfPara qu\u00e9 rogamos por los difuntos? R. Porque hay purgatorio en la otra vida, donde padecen los que salieron de esta vida en gracia de Dios, pero todav\u00eda llevaron que purgar sus pecados. Y por eso la santa Iglesia hace memoria por los fieles difuntos. Y es obra de gran m\u00e9rito y de misericordia rogar a Dios y hacer bien por ellos, porque sean perdonados y llevados a la gloria\u00bb [42].\n<\/p>\n<h3>Sermonario (1585)<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santo Toribio de Mogrovejo predic\u00f3 con fidelidad la doctrina de la Iglesia. En efecto, se preocup\u00f3 por exponer con claridad y sencillez las verdades de fe. En este sentido, no faltaron en sus predicas, aquellas verdades eternas o realidades \u00faltimas. Ya hemos mencionado que uno de los documentos que emanaron del III Concilio limense fue el llamado Sermonario. A este respecto, existen dos sermones donde se aborda concretamente temas escatol\u00f3gicos. El primero de ellos, es el serm\u00f3n XXX: De los nov\u00edsimos; mientras que el segundo es el serm\u00f3n XXXI: Del juicio final.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Serm\u00f3n XXX: De los nov\u00edsimos<\/b>.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El serm\u00f3n XXX expone de una manera sencilla las verdades de la muerte, la retribuci\u00f3n mox post mortem y el purgatorio. Es decir, aborda las realidades propias de la escatolog\u00eda individual llamada de novissimis hominis. En relaci\u00f3n con la muerte, se se\u00f1ala con claridad la universalidad de la muerte y que \u00e9sta es salario del pecado. Adem\u00e1s, se muestra a Cristo como aquel que le ha cambiado el sentido a la muerte. Para un buen cristiano, la muerte es el paso para el cielo:\n<\/p>\n<p>\u00abTodos los hombres buenos y malos hemos de morir. Ya lo veis que en esto no hay diferencia de ricos y pobres, de sabios y de ignorantes, de buenos y malos. La muerte nos vino por el pecado de nuestros primeros padres, Ad\u00e1n y Eva, como os dije en otro serm\u00f3n. Pero Jesucristo nuestro Se\u00f1or, haci\u00e9ndose hombre por nosotros, quiso morir por destruir el pecado, y con su preciosa muerte librarnos de \u00e9l. La muerte no hace mal a los buenos cristianos que esperan en Jesucristo y le aman. Antes es paso para ir a la bienaventuranza del cielo; y por eso hemos de vivir aparejados, porque cuando venga aquella postrera hora, nos halle en amistad de Dios\u00bb [43].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se exhorta a los fieles para que no vivan apegados a los bienes terrenos. En efecto, cuando viene la muerte, ning\u00fan bien material nos podemos llevar. Ante la muerte, por ejemplo, el Inca es uno m\u00e1s:\n<\/p>\n<p>\u00abPorque sabed, hermanos m\u00edos, que de esta vida miserable ninguna cosa llevan los hombres a la otra vida, sino las obras buenas y las malas que hicieron. Los hijos y la hacienda y los criados, y las casas y todo lo dem\u00e1s, todo se queda ac\u00e1. Tan pobre y desnudo de todo esto va el Inca como el indio hatun luna (indio ignorante)\u00bb [44]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez que viene la muerte, remarca el serm\u00f3n, ha terminado el tiempo de merecer. Por eso, es necesario aprovechar la vida presente pues Dios no ha querido revelarnos el d\u00eda de nuestra partida al m\u00e1s all\u00e1:\n<\/p>\n<p>\u00abY sabed m\u00e1s: que en la otra vida ya no queda tiempo para enmendar lo que ac\u00e1 hubi\u00e9ramos hecho mal. Ni hay lugar de hacer m\u00e1s bien ni m\u00e1s mal, sino s\u00f3lo aquello que de ac\u00e1 llevamos nos ha de salvar o condenar. Y por esto nos amonesta el Ap\u00f3stol que ahora que tenemos tiempo no nos cansemos de obrar bien (G\u00e1l. 6, 9). Y en otra parte dice el Se\u00f1or que no dilatemos de hacer penitencia de nuestros pecados, porque en viniendo la muerte se acaba todo y se cierra la puerta, as\u00ed como el que trabaja en acabando el d\u00eda no puede m\u00e1s trabajar, sino s\u00f3lo llevar el jornal de lo trabajado (Eclo. 5, 7). Y por eso, nos dice Jesucristo que estemos siempre apercibidos, porque no sabemos a qu\u00e9 tiempo vendr\u00e1 la muerte (Jn. 8, 24; Mt. 24, 42). No quiso Dios que los supi\u00e9semos, porque siempre vivamos bien\u00bb [45].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El serm\u00f3n instruye sobre la verdad del juicio particular [46]. Afirma que tras la muerte seremos juzgados por el mismo Jesucristo. Para que los fieles tengan una idea de este juicio, se usa la imagen de San Miguel pesando nuestras acciones. La intenci\u00f3n es remarcar que en el juicio particular recibiremos lo que hicimos por nuestras obras ya sean buenas o malas. Esta retribuci\u00f3n es eterna:\n<\/p>\n<p>\u00abPorque hab\u00e9is de saber que en arranc\u00e1ndose vuestra alma y saliendo de ese cuerpo, luego es llevada por los \u00e1ngeles  ante el juicio de Jesucristo. Y all\u00ed le relatan todo cuanto ha hecho bueno y malo; y oye sentencia de aquel alto Juez, de vida o muerte, de gloria o de infierno, como lo merece sin que haya m\u00e1s mudanza para siempre jam\u00e1s. Y por eso, hab\u00e9is visto pintado a San Miguel glorioso arc\u00e1ngel con un peso que est\u00e1 pesando las almas, que significa y quiere decir que en la otra vida se mira el bien y el mal que han hecho las almas, y conforme a eso reciben sentencia\u00bb [47]. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se enfatiza que este juicio ser\u00e1 un examen riguroso. Por eso, el serm\u00f3n insiste en la necesidad de prepararse para la muerte. Es este sentido, quien est\u00e1 enfermo debe llamar a un sacerdote, de tal manera que pueda recibir el sacramento de la penitencia. Quien muere en pecado mortal se condena por toda la eternidad:\n<\/p>\n<p>\u00ab&#160;!Oh hermanos, qu\u00e9 ser\u00e1 parecer ah\u00ed ante Jesucristo! \u00a1Oh qu\u00e9 riguroso examen aqu\u00e9l! \u00a1Oh qu\u00e9 cosa tan temerosa esperar sentencia del Eterno juez! Por eso, vivamos bien desde luego; y si alguno ha vivido mal, no cese en sinti\u00e9ndose enfermo en llamar al Padre y confesarse bien, y volverse a Dios y recibir los sacramentos: no sea que le tome en pecado la muerte, y sea condenado para siempre jam\u00e1s\u00bb.  [48]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 sucede luego de la muerte? El serm\u00f3n remite a la doctrina de la Iglesia. Inmediatamente despu\u00e9s de la muerte, puede darse: el cielo, el purgatorio o el infierno. Ahora bien, quienes como los m\u00e1rtires, los Ap\u00f3stoles y otros grandes santos mueren limpios de todo pecado van directamente al cielo:\n<\/p>\n<p>\u00abDespu\u00e9s de aquella sentencia de Jesucristo, hab\u00e9is de saber que si el alma del cristiano fue tan pura y tan limpia en esta vida, que ning\u00fan pecado, ni aun chiquito, ni mancha ninguna no llev\u00f3, luego es llevada con gran gozo por los \u00e1ngeles al lugar de la gloria de Dios y con los santos. As\u00ed fueron los m\u00e1rtires que murieron padeciendo por Cristo, y los ap\u00f3stoles y muchos santos que celebra la Iglesia\u00bb [49].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes mueren con pecados peque\u00f1os \u2014denominados tambi\u00e9n veniales\u2014 deben ir al purgatorio, pues al cielo no entra nada manchado. Pero, adem\u00e1s,  el serm\u00f3n se atreve a decir que la gran mayor\u00eda de los cristianos van al purgatorio tras la muerte. La raz\u00f3n es que la mayor parte de los que mueren est\u00e1n llenos de inmundicias, y as\u00ed, no pueden acceder al cielo para entrar en comuni\u00f3n con Dios pues \u00c9l es la misma pureza:\n<\/p>\n<p>\u00abMas si tiene algunos pecados chiquitos, que llamamos veniales, o si no ha hecho entera penitencia por todos sus pecados de que se confes\u00f3 y arrepinti\u00f3, esta tal alma no va luego a la gloria, porque en la gloria no entra ni una mancha tan peque\u00f1a. Mas es llevada al lugar que se llama purgatorio, y all\u00ed est\u00e1 penando el tiempo que Dios le determin\u00f3 hasta salir purgada de todas sus culpas. Y entended que los buenos cristianos la mayor parte va primero a este purgatorio que al cielo, porque Dios es muy limpio y muy justo, y los hombres estamos llenos de mil inmundicias, y harto bien es que no vamos condenados al infierno\u00bb [50].  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el purgatorio \u2014explica el serm\u00f3n XXX\u2014 las almas sufren penas debidas a un \u00abfuego\u00bb [51]. Se usa la imagen del fuego que purifica los metales de la escoria para explicar c\u00f3mo ser\u00eda esta purificaci\u00f3n. En todo caso, se\u00f1ala que la purificaci\u00f3n tiene un fin: que el alma est\u00e9 totalmente limpia para gozar de Dios:\n<\/p>\n<p>\u00abEste lugar de purgatorio tiene terribles tormentos y fuego que reciamente abrasa y consume la malicia del pecado, as\u00ed como el minero el mal metal, y que es tierra o plomo lo echa mal, m\u00e1s el bueno de plata lo mete en la guayra (horno o brasero para fundir plata) y en la hornaza, para que con el fuego se limpie de la escoria que tiene. As\u00ed hace Dios a los buenos, que son como oro y plata. Para que est\u00e9n del todos limpios y resplandecientes, m\u00e9telos en el horno del purgatorio, y all\u00ed tienen mucha paciencia y dan gracias a Dios conociendo que aquello justamente lo pasan por su pecados, que de all\u00ed ir\u00e1n a gozar de Dios\u00bb [52].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con el purgatorio se expone la doctrina cat\u00f3lica sobre la validez de los sufragios por los difuntos. El serm\u00f3n remarca la importancia de las oraciones, los responsos y la Santa Misa, as\u00ed como las limosnas. Aclara que las limosnas que los familiares ofrecen por sus difuntos, no es porque \u00e9stos necesiten bienes materiales, sino que la raz\u00f3n es que estas buenas acciones son recibidas por Jesucristo. Son m\u00e9ritos que los vivos pueden ofrecer al Se\u00f1or por sus difuntos. Se trata de una consecuencia de la comuni\u00f3n de los santos. Asimismo, el serm\u00f3n hace notar que debemos ser devotos de rezar por las almas del purgatorio. Ellas son \u00abamigas de Dios\u00bb y una vez purificadas se convertir\u00e1n en intercesoras nuestras:\n<\/p>\n<p>\u00abDe aqu\u00ed es los que veis que usa la Santa Iglesia de decir oraciones y salmos cuando entierran un difunto, y decirle misas y responsos, y tambi\u00e9n de ofrecer limosnas sus parientes de trigo o carneros o cera u otras cosas. No porque de esto coma el alma del difunto. No dig\u00e1is ni imagin\u00e9is tal, que es gran necedad y desatino pensar tal cosa. Sino porque lo que se ofrece a los Padres y a la Iglesia, y lo que se da a los pobres, lo recibe Jesucristo por aquellas almas que est\u00e1n en purgatorio\u00bb [53].<br \/>\n\u00abY con estos sufragios son ayudadas y salen m\u00e1s presto de aquella pena, y van muy contentas a descansar para siempre, y gozar de aquel inmenso mar de gloria que Dios tiene para sus escogidos. Y all\u00ed se acuerdan de los que hicieron el bien, y ruegan a Dios por ellos con gran voluntad. As\u00ed que, hijos m\u00edos, sed muy devotos de rezar y de hacer bien por las almas del purgatorio, que est\u00e1n all\u00e1 penando y son amigas de Dios, y rogar\u00e1n por vosotros en el cielo\u00bb [54].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final, el serm\u00f3n XXX se detiene con cierta amplitud en el tema del infierno. \u00bfCu\u00e1l es la causa por la que un hombre va al infierno? Es la vida en el pecado. Podemos decir que la predicaci\u00f3n sobre este nov\u00edsimo es deudora de las im\u00e1genes propias de ese momento que eran: considerar el infierno como un \u00ablugar\u00bb muy profundo, remarcar insistentemente el tormento causado por el \u00abfuego eterno\u00bb y describir con im\u00e1genes vivaces el sufrimiento eterno de los condenados: [55]\n<\/p>\n<p>\u00abDe las almas de los malos que van en pecado, porque no creyeron en Jesucristo, o ya que creyeron, no guardaron sus mandamientos, ni hicieron penitencia, ni se confesaron bien, y as\u00ed murieron \u00bfqu\u00e9 se hace de ellas? \u00bfAd\u00f3nde van, o qu\u00e9 es lo que pasan en la otra vida?\u00bb. [56]<br \/>\n\u00abEs el infierno, hermanos, un lugar que est\u00e1 en lo profundo de la Tierra, todo oscuro y espantable, donde hay cien mil millones de tormentos\u00bb.[57]<br \/>\n\u00abAll\u00ed se oyen grandes gritos y llantos y rabiosos gemidos; all\u00ed se ven horribles visiones de demonios fier\u00edsimos; all\u00ed se gusta perpetua y amargu\u00edsima hiel; all\u00ed hieden m\u00e1s que perros muertos; all\u00ed rabian unos con otros y contra s\u00ed mismos, que se querr\u00edan despedazar, y contra su Hacedor, Dios omnipotente, que le querr\u00edan comer a bocados. All\u00ed est\u00e1n deseando siempre la muerte, y no pueden morir; mas siempre tienen vivo el sentido para m\u00e1s padecer\u00bb.  [58]<br \/>\n\u00abAll\u00ed arde un fuego que no se apaga, ni se atiza con le\u00f1a; y les est\u00e1 comiendo las carnes y las entra\u00f1as sin aflojar un punto, y lo peor de todo, all\u00ed cuentan los d\u00edas que est\u00e1n en tormento; y cada d\u00eda se les hace mil a\u00f1os, y despu\u00e9s de mil a\u00f1os est\u00e1n diez mil, despu\u00e9s, mil millares de millares\u00bb. [59]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El serm\u00f3n exhorta a los fieles a percibir que tras la muerte hay una eternidad. Quien en esta vida terrena no vive practicando el bien pierde el cielo. En efecto, el tiempo presente tiene valor de eternidad; por ello, es necesario apartarse del pecado. Evocando la par\u00e1bola del pobre L\u00e1zaro (cfr. Lc. 16,19-31), se remarca c\u00f3mo quien no es capaz de atender a los necesitados, recibir\u00e1 en el \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb la condenaci\u00f3n eterna:\n<\/p>\n<p>\u00abVed, mis hermanos, qu\u00e9 cosas tan grandes son las de la otra vida, y c\u00f3mo los que en esta vida no hacen el bien, y s\u00f3lo buscan sus placeres, son condenados. Ved c\u00f3mo los pobres y enfermos, si tienen paciencia y se encomiendan a Dios, tienen descanso en la otra vida. Ved c\u00f3mo se pagan all\u00e1 los contentos malos de ac\u00e1, que porque no quiso dar una migaja de pan para dar de comer al pobre, est\u00e1 pidiendo una gota de agua rabiando de sed, y no se la dan. Ved c\u00f3mo metidos una vez en aquella c\u00e1rcel del infierno, jam\u00e1s pueden salir de all\u00ed. All\u00ed gritan y braman y se muerden la lengua y pelean con el fuego, y siempre padecen intolerables dolores\u00bb [60].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se concluye invitando a los fieles a hacer penitencia, escuchar a los predicadores de la Iglesia y a alejarse de todo comportamiento inmoral:\n<\/p>\n<p>\u00abVed c\u00f3mo, si no o\u00eds a los predicadores que de parte de Dios os avisamos, no tendr\u00e9is remedio para siempre. Ahora que hay tiempo, ahora que os convida Dios, ahora que es de provecho lo que hiciereis, haced penitencia y llorad vuestros pecados, enmendad vuestra vida, confesad vuestras culpas, resistid al pecado y al deleite, diciendo: \u201cNo quiero deleite tan breve con tormento eterno, mas quiero aqu\u00ed pasar trabajo y domar mi carne y quitar mis malos deleites. Y para ir al lugar de descanso y de gozo quiero apartarme de borracheras y de hechiceros y de mujeres, porque no vaya mi alma a aquel fuego que siempre arde y siempre atormenta. Quiero ser buen cristiano y hacer buenas obras y dar por amor de Dios lo que tengo, para que halle en la otra vida refrigerio. Quiero llamar a Jesucristo, y poner todo mi coraz\u00f3n en \u00e9l, para que \u00e9l me libre de aquellos tormentos, perdon\u00e1ndome mis pecados con su preciosa sangre, y llev\u00e1ndome cuando muera al lugar de bienaventuranza y vida eterna. Am\u00e9n\u201d\u00bb [61].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Serm\u00f3n XXXI: Del juicio final<\/b>.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el serm\u00f3n XXXI se explican las realidades correspondientes a la escatolog\u00eda universal, es lo que cl\u00e1sicamente recibe el nombre De novissimis mundi. Es decir, se predica sobre la parus\u00eda, la resurrecci\u00f3n de la carne y el juicio final. Al inicio, se ense\u00f1a a los fieles que as\u00ed como cada uno de los hombres tiene un fin en su vida terrena, de modo semejante, este mundo poseer\u00e1 su t\u00e9rmino:\n<\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed como cada uno de los hombres tiene fin y t\u00e9rmino de su vida y al cabo muere, y tras la victoria se sigue dar cuenta para recibir premio eterno, seg\u00fan ha vivido; as\u00ed tambi\u00e9n todo este mundo visible ha de tener su fin y acabarse. Y entonces ser\u00e1 el juicio universal de todos los hombres juntos, que ser\u00e1n juzgados por Jesucristo nuestro Se\u00f1or. No hizo Dios estas cosas de ac\u00e1 de esta tierra para que los hombres permaneciesen en ella, sino para que usando de ellas bien, mereciesen alcanzar aquella vida del cielo\u00bb [62].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda del juicio final es desconocido para los hombres. S\u00f3lo Dios lo sabe. En efecto, apelando a la Sagrada Escritura se remarca que \u00abel \u00faltimo d\u00eda\u00bb no puede ser materia de conocimiento alguno. Ese dato no interesa, lo que importa es estar preparados:\n<\/p>\n<p>\u00abCu\u00e1ndo haya de ser este d\u00eda \u00faltimo en que se acabe este mundo y venga el Juicio final, nadie de nosotros lo sabe, ni a\u00fan los \u00e1ngeles del cielo, sino s\u00f3lo el Eterno Dios, en la manera que nadie de nosotros sabe cu\u00e1ndo morir\u00e1, pero ninguno duda que haya de morir. As\u00ed, no hay duda que ha de haber d\u00eda \u00faltimo de juicio para todos los hombres, porque lo afirma Dios nuestro Se\u00f1or en su Sagrada Evangelio, y todos los profetas y ap\u00f3stoles en la Sagrada Escritura le dicen por palabra de Dios. Pero ni ellos, ni nadie fuera de Dios, sabe cu\u00e1ndo ser\u00e1 este \u00faltimo d\u00eda, para que todos estemos aparejados, que no sabemos si ser\u00e1 en nuestro tiempo\u00bb [63]. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El serm\u00f3n explica el fin del mundo haciendo notar que \u00e9ste fue creado de la nada pero que llegar\u00e1 el momento en que tendr\u00e1 su fin. Apoy\u00e1ndose en la Sagrada Escritura, expone los llamados signos de la parus\u00eda: se predicar\u00e1 el Evangelio a todas las naciones y habr\u00e1 signos c\u00f3smicos. En relaci\u00f3n con estos \u00faltimos, la exposici\u00f3n es una descripci\u00f3n apocal\u00edptica del fin de la historia:\n<\/p>\n<p>\u00abEste mundo naci\u00f3 como ni\u00f1o, cuando Dios lo cre\u00f3 de nada. Han pasado por \u00e9l muchos a\u00f1os, m\u00e1s de seis mil, y diversas edades; ya es viejo, y da muestras de quererse acabar. Pero antes que se acabe el mundo, se ha de predicar el Evangelio a todas las naciones del universo orbe, seg\u00fan que el Hijo de Dios lo dijo a sus disc\u00edpulos (Mt. 24, 14)\u00bb [64].<br \/>\n\u00abMas antes de venir aquel d\u00eda \u00faltimo y temeroso, habr\u00e1 se\u00f1ales en el cielo y en el mar y en la tierra, que pondr\u00e1n gran espanto a los hombres. El Sol se oscurecer\u00e1 y pondr\u00e1 negro. La Luna se pondr\u00e1 toda sangre, las estrellas caer\u00e1n del firmamento, las virtudes y poder de los cielos se desconcertar\u00e1n y turbar\u00e1n. El aire echar\u00e1 truenos y rayos espesos como gotas de agua, la mar bramar\u00e1 y tragar\u00e1 la tierra, los r\u00edos se alzar\u00e1n en alto y combatir\u00e1n con los montes, los montes se abrir\u00e1n por medio y la tierra temblar\u00e1, los edificios y torres vendr\u00e1n con furia por el suelo. Entre los hombres habr\u00e1 guerras crueles, y hambres y mortandades; y los que se escaparen de estos males con rayos de cielo y temblores de tierra peligrar\u00e1n de muerte\u00bb [65].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La predicaci\u00f3n no olvida uno de los signos parusiacos m\u00e1s misteriosos: la oposici\u00f3n al Evangelio que tiene como una de sus expresiones la aparici\u00f3n del Anticristo [66]. En efecto, el serm\u00f3n ense\u00f1a que antes de la consumaci\u00f3n final, el diablo y sus secuaces concentrar\u00e1n todas sus fuerzas mal\u00e9ficas para propagar sus mentiras entre los hombres y buscar\u00e1n destruir la Iglesia de Cristo:\n<\/p>\n<p>\u00abPorque sabed que el diablo al fin del mundo, sospechando que tiene poco tiempo para enga\u00f1ar y hacer el mal, juntar\u00e1 todas sus fuerzas y poder, y nuestro Dios le dar\u00e1 entonces larga licencia por los pecados del mundo. Y as\u00ed levantar\u00e1 un hombre maldito, abominable, infernal, que llamamos Anticristo. Este har\u00e1 bando contra Jesucristo y procurar\u00e1 destruir su Santa Iglesia; y con astucia y falsos milagros, y con promesas y amenazas, y con crueles tormentos, incitar\u00e1 a todos los cristianos a que renieguen del buen Jes\u00fas, y se pasen a \u00e9l y le adoren\u00bb [67].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Haciendo una lectura literalista de ciertos pasajes b\u00edblicos (cfr. Mal. 3,23; Mt. 17,10-13; Heb. 11,5), se ense\u00f1a que momentos previos a la consumaci\u00f3n de la historia, vendr\u00e1n El\u00edas y Henoc para pelear contra el Anticristo [68]. El maligno los vencer\u00e1, pero al final, vendr\u00e1 Cristo y se dar\u00e1 la victoria final:\n<\/p>\n<p>\u00abY ser\u00e1n tantos sus hechos y sus ma\u00f1as, y tendr\u00e1 de su parte tantos letrados y tantos se\u00f1ores, y tanto poder del diablo, que casi todos se rendir\u00e1n, y muy poquitos permanecer\u00e1n en la fe de Jesucristo. Entonces vendr\u00e1n los profetas  El\u00edas y Enoc, que Dios tiene guardados, y predicar\u00e1n contra este maldito Anticristo; y \u00e9l pelear\u00e1 con ellos, y al cabo los degollar\u00e1 y quedar\u00e1 victorioso, y los buenos muy afligidos\u00bb [69].<br \/>\n\u00abMas Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, habiendo piedad de los buenos, vendr\u00e1, y con la espada de su palabra destruir\u00e1 a aquel malvado enemigo suyo, resucitando a sus profetas, y los cielos cantar\u00e1n victoria por Jesucristo nuestro Salvador\u00bb [70].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La resurrecci\u00f3n general|resurrecci\u00f3n]] de la carne es predicada remarcando que se trata de una verdad confesada en el Credo de los cristianos. Es un acontecimiento parusiaco. Adem\u00e1s, se hace notar que resucitaremos con nuestros propios cuerpos:\n<\/p>\n<p>\u00abY cuando ya todo est\u00e9 acabado, y todos los hombres hayan fenecido su tiempo, entonces enviar\u00e1 Dios del alto del cielo su gran Arc\u00e1ngel, y tocar\u00e1 una trompeta diciendo en voz poderosa: \u201cLevantaos, muertos, y venid a Juicio\u201d. A este preg\u00f3n y voz de parte de Dios obedecer\u00e1n todos los muertos, y ser\u00e1 aquella grande maravilla que Dios por su Palabra tantas veces tiene dicha: que resucitar\u00e1n los hombres cada uno con su propio cuerpo, el mismo que tuvo cuando muri\u00f3. Esto es lo que confesamos todos los fieles cristianos en el Credo, diciendo: Creo la resurrecci\u00f3n de la carne\u00bb [71].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para explicar el c\u00f3mo de la resurrecci\u00f3n, se utiliza la imagen paulina del grano de trigo que muere para florecer (cfr. 1 Co 15, 35-38) pero adecu\u00e1ndola a los oyentes, de ah\u00ed que se hable tambi\u00e9n del grano de ma\u00edz que se convierte en \u00abchoclo\u00bb. Es de resaltar, el \u00e9nfasis que se pone por remarcar el realismo de la resurrecci\u00f3n [72]:\n<\/p>\n<p>\u00abComo el grano de ma\u00edz o de trigo primero se muere y pudre en la tierra, y despu\u00e9s brota y sale en la espiga o en el choclo, no os d\u00e9 pena, hijos m\u00edos, que vuestros cuerpos pasen ahora trabajo, no os preocup\u00e9is mucho de sepulturas muy honradas y pomposas. Vuestro Dios tiene cuenta con vuestros cuerpos, y \u00e9l guarda vuestras cenizas, y no le faltar\u00e1 un polvito de la u\u00f1a, ni del cabello. Todo lo mira y lo cuenta, y guarda en su eterno tesoro; y de all\u00ed saldr\u00e1 todo el d\u00eda del juicio\u00bb [73].<br \/>\n\u00abAs\u00ed que todos resucitaremos cert\u00edsimamente aquel d\u00eda, con estos mismos cuerpos y con estos ojos, y con estas manos y con estos huesos, y con esta carne y con este pellejo. No se perder\u00e1 ni trocar\u00e1 un cabello, por la virtud de aquel gran Dios\u00bb [74].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teniendo como trasfondo el relato de Mt. 25,31 ss, se presenta el juicio final. Este acontecimiento ser\u00e1 el \u00faltimo acto parusiaco. En efecto, cuando venga Jes\u00fas, juez universal, se abrir\u00e1 \u00abel libro de la vida\u00bb (cfr. Apoc. 20,12); y, entonces, se conocer\u00e1 p\u00fablicamente quienes son los salvados y los condenados, todos ya con sus cuerpos resucitados:\n<\/p>\n<p>\u00abAll\u00ed se sacar\u00e1n los libros en que est\u00e1n escritos los bienes y males de todos; y por obra admirable cada uno leer\u00e1 all\u00ed toda su vida; y leer\u00e1 todas las vidas de los otros; y ver\u00e1 qui\u00e9n merece muerte eterna, y qui\u00e9n vida eterna. \u00a1Qu\u00e9 sentir\u00e1n los malos cuando vean volverse a ellos el Juez eterno con rostro aireado y mirarlos cono ojos feroces y con voz terrible decirles: Id, malditos enemigos m\u00edos, al eterno fuego infernal con el Diablo o ser atormentados para siempre sin fin!\u00bb[75]. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con im\u00e1genes impactantes y con cierto lujo de detalles, el serm\u00f3n explica el destino de los condenados. Al estilo de las predicaciones de esa \u00e9poca, se insiste en el aspecto temible del juicio final, ser\u00e1 un verdadero dies irae. La intenci\u00f3n es clara, pues al igual que como lo hac\u00edan los grandes profetas, se quiere mover hacia la conversi\u00f3n a los fieles[76]:\n<\/p>\n<p>\u00abAl punto se abrir\u00e1 la tierra y los demonios fieros embestir\u00e1n en los miserables condenados y bajar\u00e1n al profundo infierno, dando gritos y rabiando, y all\u00ed quedar\u00e1n sepultados en el fuego ardiente en cuerpo y alma, sin esperanza de jam\u00e1s tener remedio eternamente \u00bfQui\u00e9n no teme, hermanos m\u00edos, aquel d\u00eda y hora espantable? Todos cuanto estamos aqu\u00ed hemos de parecer all\u00ed; y todas nuestras obras y pensamientos han de parecer all\u00ed en p\u00fablico a todos. Bien ser\u00e1 que ahora hagamos penitencia y vivamos bien, para que escapemos aquel d\u00eda de la ira terrible de Dios. Bien ser\u00e1 que ahora nos juzguemos y castiguemos nuestras culpas, para que Dios no perdone entonces\u00bb[77].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se describe tambi\u00e9n los \u00abcielos nuevos y la tierra nueva\u00bb como h\u00e1bitat de los cuerpos gloriosos de los justos. Si los condenados han perdido la felicidad eterna, los justos ser\u00e1n los compa\u00f1eros eternos de Dios en un mundo transfigurado, donde todo reflejar\u00e1 la gloria del Se\u00f1or:\n<\/p>\n<p>\u00abEn siendo llevados los malos al infierno, luego se cubrir\u00e1 la tierra sobre ellos, y quedar\u00e1 muy contenta y descansada de haber echado de s\u00ed tan pesada carga. Y luego el agua se pondr\u00e1 clara y hermosa como el cristal; y el aire y fuego en sus regiones muy suaves y alegres. Y los cielos aparejar\u00e1n la morada de los justos queridos de Dios. La luna resplandecer\u00e1 como el sol, y el sol, siete veces m\u00e1s que ahora. Y aquella dichosa compa\u00f1\u00eda de los escogidos queridos de Dios, viendo la venganza y juicio que Dios ha hecho en los malos, cantar\u00e1n victoria y alabanza diciendo: Grandes y maravillosas son tus juicios, \u00bfQui\u00e9n no te obedecer\u00e1 y adorar\u00e1, Rey de los siglos?&#160;\u00bb  [78]. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1n los cuerpos resucitados de los justos? El serm\u00f3n XXXI sigue en este punto la ense\u00f1anza escol\u00e1stica sobre los dotes de los cuerpos gloriosos resucitados. Seg\u00fan la teolog\u00eda escol\u00e1stica, los cuerpos gloriosos ser\u00e1n: \u00e1giles, claros, sutiles e impasibles [79]. Pero, adem\u00e1s, se explica que los justos ser\u00e1n santuarios o moradas de Dios. En efecto, sus almas estar\u00e1n colmadas por el mismo Dios:\n<\/p>\n<p>\u00abEn sus cuerpos ser\u00e1n m\u00e1s ligeros que \u00e1guilas, m\u00e1s resplandecientes que el sol, m\u00e1s sutiles que el viento, m\u00e1s hermosos que el cielo. Sus almas ser\u00e1n como Dios, llenas del mismo Dios, iguales a los \u00e1ngeles, hijos queridos y regalados de su Dios\u00bb [80]. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl cielo que es la comuni\u00f3n eterna con Dios es, al mismo tiempo, comuni\u00f3n con los dem\u00e1s. El serm\u00f3n XXXI no olvida la dimensi\u00f3n comunitaria de la vida eterna. En el cielo, todos los bienaventurados participan de todos los bienes, fundamentalmente, del bien infinito que es Dios:\n<\/p>\n<p>\u00abTodos entre s\u00ed, entra\u00f1able amor, dando cada uno a los otros todo el bien que tiene. Goz\u00e1ndose todos del bien de cada uno, y cada uno gozando los bienes de todos. Y, sobre todo, viendo y gozando los tesoros de toda la hermosura y suavidad de nuestro Dios\u00bb [81].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En s\u00edntesis, todo lo que podamos decir del cielo es deficiente, pues es una realidad inimaginable (cfr. 1 Cor. 2, 9). Es un verdadero misterio de comuni\u00f3n con Dios para todos los que le aman:\n<\/p>\n<p>\u00abNo se puede esto, hermanos pensar c\u00f3mo es, y mucho menos se puede decir. Porque ni oy\u00f3 o\u00eddo, ni vio ojo, ni imagin\u00f3 pensamiento la grandeza de los bienes que Dios tiene para los que le aman y sirven\u00bb [82].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que el serm\u00f3n XXX, se concluye exhortando a los fieles para que amen y sirvan a Dios con todas sus fuerzas. Ese es el camino que lleva al cielo:\n<\/p>\n<p>\u00abAmad mucho a vuestro Dios, sirvi\u00e9ndole con todas vuestras fuerzas. Cumplid sus mandamientos, aunque os cuesta la vida. Y bienaventurados si as\u00ed lo hac\u00e9is. Ser\u00e9is de los queridos hijos de Dios. Gozar\u00e9is de aquella vida eterna que a los que le sirven finalmente promete Jesucristo. El cual con el Padre y con el Esp\u00edritu Santo, vive y reina Dios por todos los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb [83].<\/p>\n<h2>El deseo del cielo en Santo Toribio de Mogrovejo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santo Toribio de Mogrovejo, al igual que todos los santos de la Iglesia, tuvo una gran preocupaci\u00f3n por aprovechar el tiempo presente. El santo Arzobispo de Lima estaba convencido que s\u00f3lo tenemos esta vida para alcanzar el cielo, la patria eterna. Por eso, se\u00f1alaba que es necesario vivir el presente con un gran amor a Dios y a los dem\u00e1s. A este respecto, su primer bi\u00f3grafo, Antonio de Le\u00f3n Pinelo relata que \u00abno perd\u00eda un instante y sol\u00eda decir: \u201cNo es nuestro el tiempo, es muy breve, y hemos de dar estrecha cuenta de \u00e9l\u201d. Y he ponderado de la vida de este gran var\u00f3n, que en veinticinco a\u00f1os, que rigi\u00f3 la iglesia de Lima, no trat\u00f3 de otra cosa que de su salvaci\u00f3n\u2026Fue su vida una rueda, un movimiento perpetuo, que nunca paraba. Y si la del hombre, es milicia en la tierra, bien mereci\u00f3 el t\u00edtulo de soldado de Cristo Se\u00f1or Nuestro, pues nunca falt\u00f3 a lo militante de su Iglesia, para conseguir el premio en la triunfante, que piadosamente entendemos que goza\u00bb [84].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuentan los testigos que, especialmente por los d\u00edas de Semana Santa, repet\u00eda mucho las palabras escuchadas al popular predicador P. Lobo, en Salamanca: \u00abJuicio, infierno, eternidad\u00bb. Asimismo, Diego Morales \u2013&#8211;secretario del prelado&#8212; declar\u00f3 que \u00absiempre andaba cuidando de la honra de Dios y que en nada fuese ofendido, y sent\u00eda sumamente cuando o\u00eda jurar a alguna persona y le reprend\u00eda y dec\u00eda no jur\u00e9is, vuestra palabra sea s\u00ed, s\u00ed; no, no; no ofend\u00e1is a tan gran Se\u00f1or; y muy ordinariamente dec\u00eda: reventar y no hacer un pecado venial; y as\u00ed este testigo nunca jam\u00e1s le vio ni oy\u00f3 pecado mortal ni venial, ni imperfecci\u00f3n chica ni grande, todo era dado a Dios y embebido en \u00e9l\u00bb [85].<br \/>\nTambi\u00e9n, su sobrina Mariana de Guzm\u00e1n Qui\u00f1ones testific\u00f3: \u00abMuchas veces le oy\u00f3 decir esta testigo al dicho siervo de Dios: \u201creventar y no hacer un pecado venial\u201d\u00bb [86].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santo Toribio de Mogrovejo fue muy consciente que deb\u00eda dar cuentas a Dios de su ministerio episcopal. En efecto, en diversas ocasiones, mostr\u00f3 un santo temor ante el juicio de Dios. En una carta escrita el a\u00f1o 1593 al Consejo de Indias se\u00f1ala: \u00abMuchas veces he escrito sobre esto y no veo el remedio, no s\u00e9 la causa de ello y en escribir esto entiendo hago mucho servicio a su Majestad y a todos los del Consejo dese\u00e1ndose rematen   (liquiden)  cuentas en vida y no se remitan a la muerte donde se tomar\u00e1n estrechas y rigurosamente y no se pondr\u00e1 pretender ignorancia de esto que tantas veces por mis cartas he representado (he repetido)  poniendo por delante la muerte y juicio, infierno y gloria\u00bb [87].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, el Santo Pastor se preocup\u00f3 por que los fieles cumplan ese deber tan cristiano que es el rezar por los difuntos. En este sentido, Santo Toribio impuls\u00f3 una cofrad\u00eda para rezar por las almas del purgatorio [88].\n<\/p>\n<h2>CONCLUSIONES<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los catecismos limenses exponen con fidelidad la doctrina de la Iglesia sobre la escatolog\u00eda. Estos documentos presentan la escatolog\u00eda que se ha forjado hasta ese momento, gracias a los concilios ecum\u00e9nicos IV de Letr\u00e1n (1215), II de Lyon (1274), Florencia (1439-1445) y Trento (1545-1563). A ellos se suma, la constituci\u00f3n Benedictus Deus (1336).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos documentos catequ\u00e9ticos ense\u00f1an de manera clara y sencilla las realidades \u00faltimas del hombre y del mundo. En la escatolog\u00eda individual \u2014De novissimis hominis\u2014 exponen las verdades esenciales sobre la muerte, el juicio particular y la retribuci\u00f3n mox post mortem. Adem\u00e1s, en la escatolog\u00eda universal \u2014De novissimis mundi\u2014 se expone la segunda venida del Se\u00f1or, el juicio final y la resurrecci\u00f3n universal.<br \/>\nEn las ense\u00f1anzas escatol\u00f3gicas del Sermonario destacamos el uso de un lenguaje directo y vivaz. Se utilizan expresiones propias \u2014tomados del quechua\u2014para que los oyentes entiendan el mensaje. En la exposici\u00f3n sobre las verdades del purgatorio, el infierno y el juicio final, se usan im\u00e1genes llamativas que ciertamente suscitan temor, pero son las propias del estilo de esa \u00e9poca. Quiz\u00e1s para la mentalidad de hoy pueden resultar exageradas. En todo caso, conviene remarcar que el fin era que los fieles se conviertan, salgan del pecado, y vivan en gracia de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El celo de Santo Toribio por presentar los nov\u00edsimos a trav\u00e9s de estos documentos catequ\u00e9ticos es un ejemplo para todos los pastores de la Iglesia, de tal modo que no dejen de predicar sobre las realidades \u00faltimas. La doctrina de la Iglesia sobre la escatolog\u00eda no ha cambiado, en esencia, es la misma de siempre. El reto es ense\u00f1arla con integridad, y al mismo tiempo, con un lenguaje interpelante para el hombre de hoy.\n<\/p>\n<h2>NOTAS:<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1]  Una buena s\u00edntesis sobre las ense\u00f1anzas magisteriales en temas escatol\u00f3gicos antes de Trento en: J. RICO  PAV\u00c9S, Escatolog\u00eda cristiana. Para comprender qu\u00e9 hay tras la muerte, Murcia 2002, pp.94-102\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2]  \u00ab\u2026 ha de venir al fin del mundo, ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y ha de dar a cada uno seg\u00fan sus obras, tanto a los r\u00e9probos como a los elegidos: todos los cuales resucitar\u00e1n con sus propios cuerpos que ahora llevan, para recibir seg\u00fan sus obras, ora fueren buenas, ora fueren malas; aqu\u00e9llos, con el diablo, castigo eterno; y \u00e9stos, con Cristo, gloria sempiterna\u00bb. DH 801.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3]  \u00abY si verdaderamente arrepentidos murieren en caridad antes de haber satisfecho con frutos dignos de penitencia por sus comisiones y omisiones, sus almas son purificadas despu\u00e9s de la muerte con penas que lavan y purifican\u2026 y para alivio de esas penas les aprovechan los sufragios de los fieles vivos, a saber, los sacrificios de las misas, las oraciones y limosnas, y otros sacrificios de piedad, que seg\u00fan las instituciones de la Iglesia, unos fieles acostumbran hacer en favor de otros\u00bb. DH 856.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4]  \u00abPor esta constituci\u00f3n que ha de valer para siempre, por autoridad apost\u00f3lica definimos que, seg\u00fan la com\u00fan ordenaci\u00f3n de Dios, las almas de todos los santos que salieron de este mundo antes de la pasi\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, as\u00ed como la de los santos ap\u00f3stoles, m\u00e1rtires, confesores, v\u00edrgenes, y de los otros fieles muertos despu\u00e9s de recibir el bautismo de Cristo, en los que no hab\u00eda nada que purgar al salir de este mundo, ni habr\u00e1 cuando salgan igualmente en lo futuro, o si entonces lo hubo o habr\u00e1 luego algo purgable en ellos, cuando despu\u00e9s de su muerte se hubieren purgado; y que las almas de los ni\u00f1os renacidos por el mismo bautismo de Cristo o de los que han de ser bautizados, cuando hubieren sido bautizados, que mueren antes del uso del libre albedr\u00edo, inmediatamente despu\u00e9s de su muerte o de la dicha purgaci\u00f3n los que necesitaren de ella, aun antes de la reasunci\u00f3n de sus cuerpos y del juicio universal, despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n del Salvador Se\u00f1or Nuestro Jesucristo, estuvieron, est\u00e1n y estar\u00e1n en el cielo, en el reino de los cielos y para\u00edso celeste con Cristo, agregadas a la compa\u00f1\u00eda de los santos \u00e1ngeles, y despu\u00e9s de la muerte de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo vieron y ven la divina esencia con visi\u00f3n intuitiva y tambi\u00e9n cara a cara, sin mediaci\u00f3n de criatura alguna que tenga raz\u00f3n de objeto visto, sino por mostr\u00e1rseles la divina esencia de modo inmediato y desnudo, clara y patentemente, y que vi\u00e9ndola as\u00ed gozan de la misma divina esencia\u2026\u00bb. DH 1000.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5]  \u00abDefinimos adem\u00e1s que, seg\u00fan la com\u00fan ordenaci\u00f3n de Dios, las almas de los que salen del mundo con pecado mortal actual, inmediatamente despu\u00e9s de su muerte bajan al infierno donde son atormentados con penas infernales, y que no obstante en el d\u00eda del juicio todos los hombres comparecer\u00e1n con sus cuerpos \u201cante el tribunal de Cristo\u201d, para dar cuenta de sus propios actos, \u201ca fin de que cada uno reciba lo propio de su cuerpo, tal como se port\u00f3, bien o mal\u201d (2 Co 5, 10)\u00bb. DH 1002.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]  \u00abAsimismo, si los verdaderos penitentes salieren de este mundo antes de haber satisfecho con frutos dignos de penitencia por lo cometido y omitido, sus almas son purgadas con penas purificatorias despu\u00e9s de la muerte, y para ser aliviadas de esas penas, les aprovechan los sacrificios de los fieles vivos, tales como el sacrificio de la misa, oraciones y limosnas, y otros oficios de piedad, que los fieles acostumbran practicar por los otros fieles, seg\u00fan las instituciones de la Iglesia\u00bb. DH 1304.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7]  \u00abEs curioso que Lutero lleg\u00f3 lentamente a la negaci\u00f3n del purgatorio: en la disputa de Leipzig del a\u00f1o 1519 neg\u00f3 meramente que la existencia del purgatorio se pudiera demostrar por alguna de las Escrituras can\u00f3nicas; el a\u00f1o 1530 ataca la misma exigencia del purgatorio en su escrito Widerruf vom Fegfeuer desde entonces, \u00e9sta ser\u00e1 su posici\u00f3n definitiva\u00bb. C. POZO, Teolog\u00eda del m\u00e1s all\u00e1, Madrid 42001, p.516.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8]  Cfr. C. POZO, o.c., pp. 516-518; J. RICO PAV\u00c9S, o.c., p.103.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Antes del Concilio de Trento, el Papa Le\u00f3n X en la bula Exsurge Domine (1520) hab\u00eda condenado varias proposiciones de Lutero. Dentro de las condenas hay cuatro que se refieren a los errores del protestantismo sobre el  purgatorio. A este respecto, se condenan las siguientes tesis: \u00abEl purgatorio no puede probarse por Escritura Sagrada que este en el canon\u00bb DH 1487. \u00abLas almas en el purgatorio no est\u00e1n seguras de su salvaci\u00f3n, por lo menos todas; y no est\u00e1 probado, ni por raz\u00f3n, ni por Escritura alguna, que se hallen fuera del estado de merecer o de aumentar la caridad\u00bb. DH 1488. \u00abLas almas en el purgatorio pecan sin intermisi\u00f3n, mientras buscan el descanso y sienten horror de las penas\u00bb. DH 1489. \u00abLas almas libradas del purgatorio por los sufragios de los vivientes, son menos bienaventuradas que si se hubiesen satisfecho por s\u00ed mismas\u00bb. DH 1490.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10]  Adem\u00e1s se habl\u00f3 de: (1) La invocaci\u00f3n, veneraci\u00f3n y las reliquias de los santos y sobre las im\u00e1genes sagradas. Cfr. DH 1821-1825. (2) El duelo Cfr. 1830. (3) Las indulgencias. Cfr. DH 1835\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11]  \u00abPuesto que la Iglesia cat\u00f3lica, ilustrada por el Esp\u00edritu Santo, apoyada en las sagradas Letras y en la antigua tradici\u00f3n de los padres ha ense\u00f1ado en los sagrados Concilios y \u00faltimamente en este ecum\u00e9nico Concilio que existe el purgatorio y que las almas all\u00ed detenidas son ayudadas por los sufragios de los fieles y particularmente por el aceptable sacrificio del altar; manda el santo concilio a los obispos que diligentemente se esfuercen para que la sana doctrina sobre el purgatorio, ense\u00f1ada por los santos padres y sagrados Concilios sea cre\u00edda, mantenida, ense\u00f1ada y en todas partes predicada por los fieles de Cristo. Delante, empero, del pueblo rudo, excl\u00fayanse de las predicaciones populares las cuestiones demasiado dif\u00edciles y sutiles, y las que no contribuyen a la edificaci\u00f3n y de las que de la mayor parte de las veces no se sigue acrecentamiento alguno de piedad. Igualmente no permitan que sean divulgadas y tratadas las materias inciertas y que tienen apariencia de falsedad. Aqu\u00e9llas, empero, que tocan a cierta curiosidad y superstici\u00f3n, o saben a torpe lucro, proh\u00edbanlas como esc\u00e1ndalos y piedras de tropiezo para los fieles\u2026\u00bb. DH 1820.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12]  Para un estudio detallado del Catecismo Romano ver la edici\u00f3n de la BAC: CATECISMO ROMANO. Traducci\u00f3n, introducci\u00f3n y notas de Pedro Mart\u00edn Hern\u00e1ndez, Madrid 1956. Adem\u00e1s: P. RODRIGUEZ \u2013 R. LANZETTI, El Catecismo Romano: Fuentes e historia del texto y de la redacci\u00f3n, Pamplona 1982.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13]  Por ejemplo, el catecismo de San Roberto Belarmino ense\u00f1a los nov\u00edsimos con el esquema pregunta (maestro)- respuesta (disc\u00edpulo): \u00abM. \u00bf.Quante sono le cose ultime dell\u2019uomo, le quali la scrittura chiama novissimi, che considerandoli bene, ci fanno astenere da\u2019peccati? \u2013 D. Quattro 1) La morte. 2) Il giudizio. 3) L\u2019inferno. 4) Il paradiso\u00bb. SAN ROBERTO BELARMINO, Docttrina Cristiana: Opera omnia, t.12, Parisiis 1874, p.207. cit. en C. POZO, o.c., p.28, nt.34.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14]  Para conocer estos documentos: J. G. DUR\u00c1N, Monumenta Catechetica Hispanoamericana (Siglos XVI-XVIII), Volumen II (Siglo XVI), Buenos Aires 1990, pp.331-741. Para el estudio teol\u00f3gico: R. ROMERO FERRER, Estudio teol\u00f3gico de los catecismos del III Concilio Limense (1584-1585), Pamplona 1992.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15]  \u00abEl corpus limense es, sin g\u00e9nero de dudas, lo m\u00e1s acabado de la teolog\u00eda prof\u00e9tica americana, lo cual da raz\u00f3n de su larga vigencia, hasta el Concilio Plenario Latinoamericano de 1899 y a\u00fan despu\u00e9s. Como se expresa en la \u201cEp\u00edstola del Concilio\u201d, que tiene car\u00e1cter proemial, los Padre sinodales pretend\u00edan secundar las indicaciones del Concilio de Trento. Al mismo tiempo, recib\u00edan por completo las constituciones del II Limense\u00bb. J. L. ILLANES \u2013 J. I. SARANYANA, Historia de la teolog\u00eda, Madrid 2002, p. 168.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[16]  \u00abAnte todo, conviene explicar la significaci\u00f3n de este t\u00e9rmino tan usado en la pastoral catequ\u00edstica indiana del siglo XVI. La doctrina, o tambi\u00e9n llamada cartilla, contiene las principales oraciones que todo cristiano debe saber, y los enunciados de las verdades de la fe, oficialmente tenidas como tales por la Iglesia. Con su aprendizaje y frecuente repetici\u00f3n se daba comienzo a la ense\u00f1anza catecumenal, tanto de ni\u00f1os como de adultos\u00bb. J. G. DUR\u00c1N, o.c., p.425.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[17]  Cfr. \u00abDoctrina cristiana\u00bb en J. G. DUR\u00c1N, o.c., pp.461-466.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[18]  \u00abDoctrina cristiana\u00bb en J. G. DUR\u00c1N (dir.), o.c., p.465.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19]  La Suma de la fe cat\u00f3lica contiene cuatro ense\u00f1anzas: De Dios, De la Trinidad, De Jesucristo y De la Santa Iglesia. Cfr. Ibid., p.466.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[20]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[21]  \u00abEl Catecismo Menor, al igual que el Mayor, intenta lograr una mejor y m\u00e1s profunda comprensi\u00f3n de las verdades de la fe, tanto en su aspecto dogm\u00e1tico, como en el moral. Por este motivo, todos aquellos contenidos que hab\u00edan sido enunciados globalmente y a modo sint\u00e9tico a lo largo de la Doctrina, y aprendidos de memoria por los oyentes, ahora ser\u00e1 explicitados siguiendo el proceso anal\u00edtico, a trav\u00e9s de preguntas y respuestas concisas, inteligibles y f\u00e1ciles de retener\u00bb. J. G. DUR\u00c1N, o.c., p.429.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[22] \u00abCatecismo breve para los rudos y ocupados\u00bb en J. G. DUR\u00c1N, o.c., p.468.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[23]  En el primer Concilio limense (1551-1552), convocado por Jer\u00f3nimo Loayza, primer arzobispo de Lima, se recomend\u00f3 vivamente ense\u00f1ar la inmortalidad del alma. Cfr. P. TINEO, Los concilios limenses en la evangelizaci\u00f3n latinoamericana, Pamplona 1990.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[24]  \u00abCatecismo breve para los rudos y ocupados\u00bb en J. G. DUR\u00c1N, o.c., p.468.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[25]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[26]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[27]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[28]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[29]  Ibid., p.469.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[30]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[31]  \u00abEl Catecismo mayor es para los que son m\u00e1s capaces, sepan m\u00e1s por entero los misterios de nuestra religi\u00f3n y que para esto se recite y repita de coro cuando se juntan a la doctrina\u00bb. \u00abProemio de los sermones. Del intento de este \u201cTercero Catecismo\u201d o \u201cSermones\u201d sobre la doctrina cristiana, y del fruto que se puede sacar de ellos\u00bb en J. G. DURAND, o.c., p.628.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[32]  \u00abCatecismo mayor para los que son m\u00e1s capaces\u00bb en J. GUILLERMO DURAND, o.c., p.472\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[33]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[34]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[35]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[36]  Ibid., p.477.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[37]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[38]  Ibid., p.478.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[39]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[40]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[41]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[42]  Ibid., p.485.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[43]  \u00abSerm\u00f3n XXX: De los nov\u00edsimos\u00bb en J. G. DUR\u00c1N, o.c., p.731\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[44]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[45]  Ibid., p.732.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[46]  La Sagrada Escritura ense\u00f1a de manera expl\u00edcita que existir\u00e1 un juicio final (cfr. Mt 25, 31 ss); sin embargo, podemos encontrar pasajes b\u00edblicos que insin\u00faan un juicio particular inmediatamente despu\u00e9s de la muerte (cfr. Lc. 23, 43; 2 Co 5, 8; Flp 1, 23). Adem\u00e1s, es dogma de fe que existe una retribuci\u00f3n mox post mortem y esto exige suponer la existencia de un juicio personal. \u00abEl Nuevo Testamento habla del juicio principalmente en la perspectiva del encuentro final con Cristo en su segunda venida; pero tambi\u00e9n asegura reiteradamente la existencia de la retribuci\u00f3n inmediata despu\u00e9s de la muerte de cada uno como consecuencia de sus obras y de su fe\u00bb. CEC n.1021.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[47]  \u00abSerm\u00f3n XXX: De nov\u00edsimos\u00bb en J. G. DUR\u00c1N, o.c., p.732.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[48]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[49]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[50]  Ibid., pp. 732-733.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[51]  La Iglesia nunca ha ense\u00f1ado dogm\u00e1ticamente que existe \u00abfuego\u00bb en el purgatorio. El dogma de fe es que existe el purgatorio y ah\u00ed las almas se purifican mediante unas penas. En efecto, el Concilio II de Lyon (1274) ense\u00f1\u00f3 que en el purgatorio hay penas que \u00ablavan y purifican\u00bb (cfr. DH 856), mientras que en el Concilio de Florencia (1439-1445) se ense\u00f1\u00f3 que hay \u00abpenas purificatorias\u00bb (cfr. DH 1304). En todo caso, hablar del \u00abfuego del purgatorio\u00bb es una imagen que trata de explicar la purificaci\u00f3n que sufren las almas en este estado transitorio. A este respecto, el Papa Benedicto XVI explica esta imagen se\u00f1alando que \u00abel fuego\u00bb es el mismo Cristo quien purifica el alma. \u00abEl encuentro con \u00c9l (Cristo) es el acto decisivo del juicio. Ante su mirada, toda falsedad se deshace. Es el encuentro con \u00c9l lo que, quem\u00e1ndonos, nos transforma y libera para llegar a ser verdaderamente nosotros mismos\u00bb. BENEDICTO XVI. Enc\u00edclica Spe salvi, n.47.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[52]  Ibid. p.733.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[53]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[54]  Ibid., pp.733-734.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[55]    En relaci\u00f3n con el infierno, el dogma consiste en afirmar que existe, es eterno (cfr. DH 801; 858; 1306) y van ah\u00ed quienes mueren en pecado mortal actual (cfr. DH 1002). Adem\u00e1s, se habla que existe un \u00abfuego eterno\u00bb (cfr. DH 76), pero la Iglesia nunca ha explicado la naturaleza de este fuego. A este respecto, conviene citar las palabras de Juan Pablo II en la audiencia general del 28-VII-1999: \u00abLas im\u00e1genes con las que la Sagrada Escritura nos presenta el infierno deben interpretarse correctamente. Expresan la completa frustraci\u00f3n y vaciedad de una vida sin Dios. El infierno, m\u00e1s que un lugar, indica la situaci\u00f3n en la que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegr\u00eda\u00bb. \u00abEl infierno como rechazo definitivo de Dios\u00bb, n.3 en JUAN PABLO II, Creo en la vida eterna. Catequesis sobre el Credo (VI), Madrid, 2003, pp.237-238.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[56]  \u00abSerm\u00f3n XXX: De los nov\u00edsimos\u00bb en J. G. DUR\u00c1N, o.c., p.734\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[57]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[58]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[59]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[60]  Ibid., p.735.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[61]  Ibid., pp.735-736.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[62]  \u00abSerm\u00f3n XXXI: Del juicio final\u00bb en J. G. DUR\u00c1N, o.c., p.736.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[63]  Ibid., pp. 736-737.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[64]  Ibid. p.737.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[65]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[66] La aparici\u00f3n de una gran oposici\u00f3n al Evangelio en los momentos previos a la consumaci\u00f3n final es ense\u00f1ada en 2 Tes. 2,4-12. Por su parte en: 1 Jn. 2, 18.22 y 2 Jn. 7 esta oposici\u00f3n aparece bajo la forma del Anticristo. A este respecto, nos dice el Catecismo: \u00abLa impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un pseudo-mesianismo en que el hombre se glorificar\u00e1 a s\u00ed mismo coloc\u00e1ndose en el lugar de Dios y de su Mes\u00edas venido en la carne\u00bb.  CEC n.675. \u00abEsta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesi\u00e1nica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino m\u00e1s all\u00e1 del tiempo hist\u00f3rico a trav\u00e9s del juicio escatol\u00f3gico\u00bb.  CEC n.676.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[67]  \u00abSerm\u00f3n XXXI: Del juicio final\u00bb en J. G. DUR\u00c1N, o.c., p. 738.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[68]  El serm\u00f3n sigue la interpretaci\u00f3n de algunos Padres, como San Agust\u00edn y San Jer\u00f3nimo, quienes interpretaban el pasaje de Ap. 11,3-13 ense\u00f1ando que los dos testigos que ah\u00ed luchan contra el Anticristo son Enoc y El\u00edas. Ellos mueren en esa lucha, pero luego resucitan gloriosamente gracias a Cristo. Cfr. SAN AGUST\u00cdN, In Ion. IV, 5: PL 35, 1408; Sermo 299, 11: PL 38, 1376; SAN JER\u00d3NIMO, In Mal. c.4, 5: PL 25, 1576. A este respecto, comenta Royo Mar\u00edn: \u00abLa aparici\u00f3n de El\u00edas y Henoc es otra se\u00f1al misteriosa, que solo de una manera muy confusa puede apoyarse en la Sagrada Escritura\u00bb. A. ROYO MARIN, Teolog\u00eda de la salvaci\u00f3n, Madrid 1956, p.568.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[69]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[70]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[71]  Ibid., p.739.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[72]  La Iglesia ense\u00f1a que resucitaremos con los cuerpos que ahora llevamos (cfr. DH 801), pero \u00e9stos estar\u00e1n transformados. Habr\u00e1 continuidad y transformaci\u00f3n. En efecto, los cuerpos resucitados ser\u00e1n los mismos con los que vivimos en la tierra, pero, o gloriosos o de condenaci\u00f3n (cfr. Dn. 12,2; Jn. 5,29).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[73]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[74]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[75]  Ibid., p.740.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[76]  El Catecismo de la Iglesia es m\u00e1s positivo al hablar del juicio final. En efecto, ense\u00f1a que el mensaje de este juicio es un llamado a la conversi\u00f3n, al santo temor de Dios y un impulso para forjar la justicia del Reino. Anuncia, m\u00e1s bien, un acontecimiento gozoso: la glorificaci\u00f3n de los justos. \u00abEl mensaje del juicio final llama a la conversi\u00f3n mientras Dios da a los hombres todav\u00eda el \u201ctiempo favorable, el tiempo de salvaci\u00f3n\u201d (2 Co 6, 2). Inspira el santo temor de Dios. Compromete para la justicia del Reino de Dios. Anuncia la \u201cbienaventurada esperanza\u201d (Tito 2,13) de la vuelta del Se\u00f1or que \u201cvendr\u00e1 para ser glorificado en sus santos y admirado en todos los que hayan cre\u00eddo\u201d (2 Ts. 1,10)\u00bb. CEC n.1041.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[77]  \u00abSerm\u00f3n XXXI: Del juicio final\u00bb en J. G. DUR\u00c1N, o.c., p.740.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[78]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[79] En el Catecismo romano se ense\u00f1aban los dotes de los cuerpos gloriosos como respuesta a la pregunta: \u00bfCuiusmodi dotibus beatorum corpora post resurrectionem erunt ornata? La ense\u00f1anza sobre los dotes de los cuerpos gloriosos era cl\u00e1sica en los manuales de escatolog\u00eda hasta antes del Concilio Vaticano II. Cfr. A. ROYO MARIN, o.c., pp.525-544. M\u00e1s bien, el actual Catecismo de la Iglesia evita entrar en detalles, as\u00ed, cu\u00e1ndo se refiere al \u201cc\u00f3mo\u201d de la resurrecci\u00f3n dice: \u00abEste \u201cc\u00f3mo\u201d sobrepasa nuestra imaginaci\u00f3n y nuestro entendimiento; no es accesible m\u00e1s que en la fe. Pero nuestra participaci\u00f3n en la Eucarist\u00eda nos da ya un anticipo de la transfiguraci\u00f3n de nuestro cuerpo por Cristo\u00bb. CEC n.1000.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[80]  \u00abSerm\u00f3n XXXI: Del juicio final\u00bb en  J. G. DUR\u00c1N, o.c., p.741.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[81]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[82]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[83]  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[84] A. DE LE\u00d3N PINELO, Vida del Ilustr\u00edsimo y Reverend\u00edsimo D. Toribio Alfonso Mogrovejo, Arzobispo de la ciudad de los Reyes, Madrid 1653, Lima 1906, p.68.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[85]  Archivo Arzobispal de Lima. Actas del proceso de beatificaci\u00f3n, Libro I, 167v.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[86]  Archivo Arzobispal de Lima. Actas del proceso de beatificaci\u00f3n, Libro II, 523.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[87]  E. PUIG, \u00abCartas de Santo Toribio de Mogrovejo\u00bb en Revista Peruana de Historia Eclesi\u00e1stica 9, Cuzco, 2006, p.68.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[88]   \u00abEn el pueblo de la Magdalena de Eten\u2026 tiene la iglesia de este pueblo una Cofrad\u00eda de \u00e1nimas que ahora se fund\u00f3 por orden de SU SE\u00d1OR\u00cdA\u00bb. J. A. BENITO, Libro de visitas de Santo Toribio  (1593-1605), Lima 2006.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Pbro. Dr. Carlos Rosell De Almeida\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Director de estudios teol\u00f3gicos de la Facultad de Teolog\u00eda Pontifica y Civil de Lima.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de: Revista Teol\u00f3gica Limense, publicac\u00ed\u00f3n de la Facultad de Teolog\u00eda Pontificia y Civil de Lima. Vol. XLIV-N\u00ba2-2010.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revisado por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo tiene como objetivo presentar las ense\u00f1anzas sobre la escatolog\u00eda contenidas en los catecismos que surgieron del III Concilio limense (1582-1583). Como podremos apreciar, en estos documentos no se obvi\u00f3 las realidades eternas; m\u00e1s bien, se hicieron eco de la doctrina de la Iglesia. Con el fin de desarrollar este tema, en primer lugar, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escatologia-en-los-catecismos-limenses\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESCATOLOGIA EN LOS CATECISMOS LIMENSES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24564","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24564","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24564"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24564\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24564"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24564"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24564"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}