{"id":24612,"date":"2016-02-05T16:43:05","date_gmt":"2016-02-05T21:43:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/estigmas-misticos\/"},"modified":"2016-02-05T16:43:05","modified_gmt":"2016-02-05T21:43:05","slug":"estigmas-misticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/estigmas-misticos\/","title":{"rendered":"ESTIGMAS MISTICOS"},"content":{"rendered":"<p>\n          Santa Ludgarda de Francisco de Goya    <\/p>\n<h2>Advertencia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para discernir los simples hechos, sin decidir si pueden o no ser explicados por causas sobrenaturales, la Historia nos cuenta que muchos est\u00e1ticos (muchas personas que han tenidos experiencias m\u00edsticas) llevan en sus manos, pies, costado y sienes las se\u00f1ales de la pasi\u00f3n de Cristo, con sus correspondientes intensos sufrimientos. Tales se\u00f1ales son llamadas estigmas visibles. Otros padecen \u00fanicamente los sufrimientos, sin mostrar se\u00f1al externa alguna, y este fen\u00f3meno se denomina estigma invisible.\n<\/p>\n<h2>Hechos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su existencia est\u00e1 tan bien fundamentada hist\u00f3ricamente que, por regla general, ya ni siquiera la cuestionan los no creyentes, quienes ahora solamente buscan darles una explicaci\u00f3n natural. As\u00ed, ya el m\u00e9dico librepensador, Dr. Dumas, profesor de psicolog\u00eda religiosa en la Universidad de la Sorbona, claramente admite los hechos (Revue des Deux Mondes, 1 de mayo, 1907), del mismo modo como lo hace el Dr. Pierre Janet (Bulletin de l&#8217;Institut Psychologique International, Paris, Julio, 1901).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santa Catalina de Siena comenz\u00f3 teniendo estigmas visibles pero, por humildad, or\u00f3 para que le fueran cambiadas por unas invisibles. Su oraci\u00f3n fue escuchada. Lo mismo aconteci\u00f3 en el caso de Santa Catalina de Ricci, una monja dominica florentina del siglo XVI, y con varios otros estigmatizados. Se puede considerar que la parte esencial de los estigmas visibles consiste en el sufrimiento. Lo substancial de esta gracia es sentir piedad por Cristo, participar en sus sufrimientos, en sus aflicciones, y- con ello- en la expiaci\u00f3n de los pecados que sin cesar se cometen en el mundo. Si el padecimiento estuviera ausente, las heridas se convertir\u00edan en un s\u00edmbolo vac\u00edo, en una representaci\u00f3n teatral, que s\u00f3lo conducir\u00edan al orgullo. Si los estigmas verdaderamente vienen de Dios, ser\u00eda impropio de su sabidur\u00eda tomar parte en esa mascarada, y hacerlo a trav\u00e9s del uso de milagros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero tal prueba dista mucho de ser la \u00fanica que los santos deben soportar. \u00abLa vida de los estigmatizados\u00bb- dice el Dr. Imbert- \u00abes una larga cadena de dolores que nacen de la divina enfermedad de los estigmas y que s\u00f3lo concluyen con la muerte\u00bb: (op.cit. infra, II, x). Parece hist\u00f3ricamente cierto que s\u00f3lo los m\u00edsticos padecen los estigmas. Pero no es lo \u00fanico: tambi\u00e9n tienen visiones que corresponden a su papel como co-sufrientes, pudiendo observar en ocasiones las escenas sangrientas de la Pasi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas apariciones eran peri\u00f3dicas en algunos casos, como el de Santa Catalina de Ricci, cuyos \u00e9xtasis empezaron cuando ten\u00eda veinte a\u00f1os (1542), y la Bula de su canonizaci\u00f3n afirma que se repitieron por doce a\u00f1os con puntual regularidad. Los \u00e9xtasis duraban exactamente veintiocho horas, desde el mediod\u00eda del jueves hasta las cuatro de la tarde del viernes, con una interrupci\u00f3n para que la santa pudiera recibir la Santa Comuni\u00f3n. Catalina conversaba en voz alta, como quien escenifica un drama. El drama estaba dividido en 17 escenas. Al volver del \u00e9xtasis, la santa aparec\u00eda con sus extremidades cubiertas de heridas causadas por l\u00e1tigos, cuerdas, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Dr. Inbert ha intentado llevar cuenta del n\u00famero de estigmatizados, con los siguientes resultados:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. No se tiene conocimiento de ninguno antes del siglo XIII. El primero de quien se tiene noticia es San Francisco de As\u00eds, cuyos estigmas eran de una clase que no se ha vuelto a ver posteriormente: en las heridas de manos y pies se hallaban raspaduras de carne en forma de clavos. Los de un lado ten\u00edan cabezas redondas; los del otro ten\u00edan puntas largas, que se doblaban para ara\u00f1ar la piel. La humildad del santo no pudo impedir que muchos de sus hermanos hayan sido testigos, con sus propios ojos, tanto en vida del santo como despu\u00e9s de su muerte, de la existencia de heridas tan maravillosas. Ese hecho ha sido atestiguado por varios historiadores contempor\u00e1neos, y la fiesta de los Estigmas de San Francisco se celebra el d\u00eda 17 de septiembre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. El Dr. Imbert contabiliza 321 estigmatizados en los que se dan todas las razones posibles para pensar que se trata de una acci\u00f3n divina. Cree \u00e9l, adem\u00e1s, que se podr\u00edan encontrar m\u00e1s investigando en las bibliotecas de Alemania, Espa\u00f1a e Italia. En sus listas se hayan 41 varones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Hay 62 santos o beatos, de ambos sexos, de los cuales los de m\u00e1s renombre (que suman 26) son:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">San Francisco de As\u00eds (1186-1226);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Lugarda (1182-1246), una monja cisterciense;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Margarita de Cortona (1247-97);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Gertrudis (1256-1302), una benedictina;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Clara de Montfalco (1286-1308), una agustina;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Angela de Foligno (fallecida en 1309), una terciaria franciscana;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Catalina de Siena (1347-80), una terciaria dominica;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Liduvina (1380-1433);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Francisca Romana (1384-1440);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Coleta (1380-1447), franciscana;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Rita de Casia (1386-1456), agustina;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBeata Osana de Mantua (1499-1505), terciaria dominica;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Catalina de G\u00e9nova (1447-1501), terciaria franciscana;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBeata Bautista Varani (1458-1524), clarisa Pobre;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBeata Luc\u00eda de Narni (1476-1547), terciaria dominica;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBeata Catalina de Racconigi (1486-1547), dominica;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSan Juan de Dios (1495-1550), fundador de la Orden de la Caridad;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Catalina de Ricci (1522-89), dominica;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Mar\u00eda Magdalena de Pazzi (1566-1607), carmelita;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBeata Mar\u00eda de la Encarnaci\u00f3n (1566-1618), carmelita;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBeata (Santa, N.T.) Mar\u00edana de Jes\u00fas (1557-1620), terciaria franciscana;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBeato (San, N.T.) Carlos de Sezze (f. En 1670), franciscano;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBeata (Santa, N.T.) Margarita Mar\u00eda Alacoque (1647-90), visitandina (que \u00fanicamente ten\u00eda la corona de espinas);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Ver\u00f3nica Giuliani (Julianis, en espa\u00f1ol, N.T.) (1600-1727), capuchina;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSanta Mar\u00eda Francisca de las Cinco Llagas (1715-91), terciaria franciscana;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n4. Hubo 20 estigmatizados en el siglo XIX. Los m\u00e1s famosos fueron:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nAnne Catherine Emmerich (1774-1824), agustina;<br \/>\n(Beata, N.T.) Isabel Canori Mora (1774-1825), terciaria trinitaria;<br \/>\nAnna Mar\u00eda Taigi (1769-1837);<br \/>\nMar\u00eda Dominica Lazzari (1815-48);<br \/>\nMar\u00eda de Moerl (1812-68) y Luisa Lateau (1850-83), franciscanas.<br \/>\nDe estas, Mar\u00eda de Moerl pas\u00f3 su vida en Kaltern, en el Tirol (1812-68). A la edad de veinte a\u00f1os comenz\u00f3 a experimentar \u00e9xtasis y ellos fueron su condici\u00f3n habitual durante los siguientes treinta y cinco a\u00f1os de su vida. Ella \u00fanicamente se liberaba de esa situaci\u00f3n ante las \u00f3rdenes, en ocasiones simplemente mentales, del franciscano que fung\u00eda como su director espiritual, para volver a las labores hogare\u00f1as de su casa que albergaba a una gran familia. Su actitud ordinaria consist\u00eda en arrodillarse sobre su cama, con las manos cruzadas sobre el pecho, con una expresi\u00f3n tal en el rostro que impresionaba profundamente a los espectadores. A los veintid\u00f3s a\u00f1os recibi\u00f3 los estigmas. Los jueves por la tarde y los viernes, los estigmas derramaban sangre muy clara, gota a gota, que permanec\u00eda seca los dem\u00e1s d\u00edas. Miles de personas vieron a Mar\u00eda de Moerl. Entre ellos figuraban G\u00f6rres (quien describe su visita en su \u00abMystik\u00bb, II, xx), Wiseman y Lord Shrewsbury, quien escribi\u00f3 una apolog\u00eda de la visionaria en sus cartas publicadas en \u00abThe Morning Herald\u00bb y \u00abThe Tablet\u00bb.(cf. Bor\u00e9, op. cit. infra).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luisa Lateau pas\u00f3 su vida en el poblado de Bois d&#8217;Haine, en B\u00e9lgica (1850-83). Las gracias que recibi\u00f3 fueron cuestionadas incluso por algunos cat\u00f3licos, que generalmente se basaban en informaci\u00f3n incompleta o err\u00f3nea, seg\u00fan ha podido dejar en claro el Can\u00f3nigo Thiery (\u00abExamen de lo relativo a Bois d&#8217;Haine, Lovaina, 1907\u00bb). A los diecisiete a\u00f1os se dedic\u00f3 a atender a los enfermos afectados de c\u00f3lera en su parroquia, quienes hab\u00edan sido abandonados por la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. Durante un mes ella los cuid\u00f3, los enterr\u00f3 y, en ocasiones, hasta los hubo de cargar al cementerio.A los dieciocho a\u00f1os empezaron los \u00e9xtasis y aparecieron los estigmas, lo cual no impidi\u00f3 que siguiera manteniendo a su familia con su trabajo como costurera. Numerosos m\u00e9dicos fueron testigos de sus dolorosos \u00e9xtasis de los viernes y dejaron testimonio del hecho que durante doce a\u00f1os ella no tom\u00f3 ning\u00fan alimento, excepci\u00f3n hecha de su comuni\u00f3n semanal. Le bastaban tres o cuatro vasos de l\u00edquido a la semana. En vez de dormir, pasaba las noches en oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n, hincada a los pies de su cama.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Sin duda, el estigmatizado m\u00e1s sobresaliente del siglo XX ha sido:<br \/>\nBeato Pio de Pietrelcina (1887-1968), capuchino italiano.\n<\/p>\n<h2>Explicaciones<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo presentado los hechos, nos falta ahora dar a conocer las diversas explicaciones que se han dado. Algunos m\u00e9dicos, tanto cat\u00f3licos como librepensadores, han sostenido que las heridas pueden haber sido causadas de modo enteramente natural por la sola acci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n aunada a emociones muy vivas. En una persona profundamente impresionada por los sufrimientos del Salvador y penetrada por un gran amor, esta preocupaci\u00f3n act\u00faar\u00eda f\u00edsicamente reproduciendo en ella o en \u00e9l las llagas de Cristo. Ello no disminuir\u00eda en modo alguno el m\u00e9rito que esas personas tienen por aceptar la prueba, pero su causa no ser\u00eda sobrenatural.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No intentaremos nosotros resolver la cuesti\u00f3n. La ciencia m\u00e9dica no parece estar a\u00fan tan avanzada para admitir una soluci\u00f3n definitiva. El autor de este art\u00edculo adopta una posici\u00f3n intermedia, que le parece inatacable, y que consiste en demostrar que los argumentos a favor de la explicaci\u00f3n natural son ilusorios. Estos son a veces hip\u00f3tesis arbitrarias, equivalentes a simples afirmaciones, basadas en hechos exagerados o mal interpretados. A\u00fan si el progreso de las ciencias m\u00e9dicas y psicof\u00edsicas hubiese de presentar objeciones serias, se debe recordar que ni la religi\u00f3n ni el misticismo dependen de la soluci\u00f3n de esas cuestiones, y que en los procesos de canonizaci\u00f3n los estigmas no cuentan como milagros indisputables.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca nadie ha afirmado que la imaginaci\u00f3n puede producir heridas en un sujeto normal. Es verdad, s\u00ed, que dicha facultad puede actuar ligeramente en el cuerpo. Como dijo Benedicto XIV, ella puede acelerar o retardar las corrientes nerviosas, pero no hay constancia de su acci\u00f3n sobre los tejidos. (De canoniz., III, xxxiii, n. 31). El asunto se torna a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil en individuos en condici\u00f3n anormal, como es el \u00e9xtasis o la hipnosis, y a pesar de numerosos intentos, el hipnotismo no ha producido resultados claros. A lo mucho, y en casos extremadamente raros, ha inducido cierta exudaci\u00f3n o un sudor m\u00e1s o menos coloreado, lo cual no constituye m\u00e1s que una muy imperfecta imitaci\u00f3n. A\u00fan m\u00e1s, no se ha ofrecido explicaci\u00f3n alguna para tres factores presentes en los estigmas de los santos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los m\u00e9dicos no logran curar esas heridas con remedios.<br \/>\nA diferencia de las heridas naturales de cierta duraci\u00f3n, las de los estigmatizados no emiten olores f\u00e9tidos. Hay una sola excepci\u00f3n conocida: Santa Rita de Casia hab\u00eda recibido en su frente una herida causada por una espina arrancada de la corona del Crucificado. Aunque su olor era insoportable, la herida nunca supur\u00f3 ni caus\u00f3 ninguna alteraci\u00f3n m\u00f3rbida de los tejidos.<br \/>\nA veces las heridas emit\u00edan aromas exquisitos, como en los casos de Juana de la Cruz, priora franciscana del convento de Toledo, y la Beata Luc\u00eda de Narni.<br \/>\nPara resumir, s\u00f3lo hay un modo de probar cient\u00edficamente que la imaginaci\u00f3n, o sea la autosugesti\u00f3n, puede causar los estigmas: en vez de hip\u00f3tesis deben producirse hechos an\u00e1logos en el orden natural, o sea heridas no relacionadas con una idea religiosa. Nunca se ha hecho eso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo tocante al flujo de sangre, se ha objetado que s\u00ed se han dado casos de sudor sangu\u00edneo, pero el Dr. Lefebvre, profesor de medicina en Lovaina, ha respondido que tales casos, habiendo sido examinados por m\u00e9dicos, resultaron ser originados por enfermedades espec\u00edficas y no por causas morales. M\u00e1s a\u00fan, se ha probado a trav\u00e9s del examen en el microscopio, que el l\u00edquido rojo que se exuda no es sangre. Su color se debe a una substancia particular y no procede de ninguna herida, sino que se debe, como el sudor, a una dilataci\u00f3n de los poros de la piel. Se puede argumentar que minimizamos indebidamente el poder de la imaginaci\u00f3n, ya que \u00e9sta, unida a una emoci\u00f3n, puede producir sudor y, as\u00ed como la simple idea de tener un caramelo en la boca produce abundante salivaci\u00f3n, tambi\u00e9n los nervios, influenciados por la imaginaci\u00f3n, pueden producir la emisi\u00f3n de un l\u00edquido y \u00e9ste puede ser sangre. La respuesta a eso es que en las instancias mencionadas existen gl\u00e1ndulas (sudor\u00edfera y salival) que en su estado normal segregan un l\u00edquido especial y es f\u00e1cil comprender que la imaginaci\u00f3n puede causar dicha secreci\u00f3n; pero los nervios adyacentes a la piel no terminan en gl\u00e1ndulas que emitan sangre, y sin tal \u00f3rgano no pueden producir el efecto en cuesti\u00f3n. Lo que se ha dicho de las heridas de los estigmas se aplica por igual a los sufrimientos. No hay prueba alguna experimental de que la imaginaci\u00f3n pueda producirlos, especialmente en su forma violenta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra explicaci\u00f3n de tales fen\u00f3menos es que los pacientes se causan las heridas a si mismos, ya fraudulentamente, ya en estado de inconsciencia, durante ataques de sonambulismo. Sin embargo los m\u00e9dicos siempre han tomado las debidas precauciones para prevenir esas causas de error, procediendo muy estrictamente, sobre todo en los tiempos modernos. En ocasiones, el paciente ha sido observado d\u00eda y noche; en otras, se le han cubierto las extremidades con vendas selladas. El Sr. Pierre Janet coloc\u00f3 el pie de un estigmatizado en un zapato de cobre que pose\u00eda una ventana a trav\u00e9s de la cual se pod\u00eda observar la herida sin permitir que nadie la tocara (op. cit. supra).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">AUG. POLAIN<br \/>\nTranscrito por William G. Bilton, Ph.D.<br \/>\nTraducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santa Ludgarda de Francisco de Goya Advertencia Para discernir los simples hechos, sin decidir si pueden o no ser explicados por causas sobrenaturales, la Historia nos cuenta que muchos est\u00e1ticos (muchas personas que han tenidos experiencias m\u00edsticas) llevan en sus manos, pies, costado y sienes las se\u00f1ales de la pasi\u00f3n de Cristo, con sus correspondientes &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/estigmas-misticos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESTIGMAS MISTICOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24612","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24612","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24612"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24612\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24612"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24612"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24612"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}