{"id":24627,"date":"2016-02-05T16:43:37","date_gmt":"2016-02-05T21:43:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacrificio-de-la-misa\/"},"modified":"2016-02-05T16:43:37","modified_gmt":"2016-02-05T21:43:37","slug":"sacrificio-de-la-misa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacrificio-de-la-misa\/","title":{"rendered":"SACRIFICIO DE LA MISA"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Introducci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 La Existencia de la Misa\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 Pruebas B\u00edblicas<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 Pruebas en la Tradici\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">3 Naturaleza de la Misa\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">3.1 Car\u00e1cter F\u00edsico de la Misa<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">3.2 Partes Constituyentes de la Misa<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">3.3 Car\u00e1cter Metaf\u00edsico de la Misa<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">4 Causalidad de la Misa\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-10\">4.1 Los Efectos del Sacrificio de la Misa<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-11\">4.2 Forma de eficacia de la Misa<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-12\">4.3 Preguntas Pr\u00e1cticas Respecto a la Misa<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">5 Enlaces internos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">6 Enlaces externos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-15\">7 Sacrificio de la Misa en youtube<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-16\">8 Otros enlaces relacionados<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>  Misa de San GregorioLa palabra Misa (missa) fue originalmente la designaci\u00f3n general para el Sacrificio Eucar\u00edstico en Occidente despu\u00e9s de la \u00e9poca del Papa San Gregorio I Magno (muri\u00f3 en 604); la Iglesia primitiva us\u00f3 la expresi\u00f3n la \u201cfracci\u00f3n del pan\u201d (fractio Panis) o \u201cliturgia (Hch. 13,2, leitourgountes); la Iglesia Griega ha usado este \u00faltimo nombre por m\u00e1s de diecis\u00e9is siglos.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los primeros d\u00edas del cristianismo se empleaban otros t\u00e9rminos, tales como:\n<\/p>\n<p>  * \u201cLa Cena del Se\u00f1or\u201d (coena dominica),<\/p>\n<ul>\n<li> el \u201cSacrificio\u201d (prosphora, oblatio),<\/li>\n<li> \u201cla reuni\u00f3n\u201d (sinaxis, congregatio),<\/li>\n<li> \u201clos Misterios\u201d, y<\/li>\n<li> (desde Agust\u00edn), \u201cel Sacramento del Altar\u201d.<\/li>\n<\/ul>\n<p>  La idea del Sacrificio de la Misa no estaba necesariamente conectada con el nombre \u201cFiesta de Amor\u201d (\u00e1gape).  Etimol\u00f3gicamente la palabra missa no procede (como establece Baronio) del hebreo, ni del griego mysis, sino que simplemente se deriva de missio, as\u00ed como oblata se deriva de oblatio, colecta de collectio, y ulta de ultio.  Sin embargo, la referencia no era a una \u201cmisi\u00f3n\u201d divina, sino s\u00f3lo a un \u201cdespido\u201d   (dismissio) como se acostumbraba tambi\u00e9n en el rito griego (cf. \u00abCanon. Apost.\u00bb, VIII, XV: apolyesthe en eirene), y como todav\u00eda resuena en la frase Ite missa est.  Esta forma solemne de despedida no fue introducida por la Iglesia como algo nuevo, sino que fue adoptada del lenguaje ordinario, como muestra el obispo San Avito de Vienne tan temprano como en 500 d.C.  (Ep. 1 en P.L., LIX, 199): \u201cen las iglesias y en el lugar del emperador o las cortes de los prefectos, Missa est se dice cuando se releva de la asistencia a la gente.\u201d<br \/>\n[[Archivo:  En el sentido de \u201cdespedida\u201d o mejor dicho \u201ccierre de la oraci\u00f3n, missa se usa en el famoso \u201cPeregrinatio Silvae\u201d por lo menos setenta veces (Corpus scriptor. eccles. latinor., XXXVIII, 366 sq.) y la Regla de San Benito coloca la f\u00f3rmula regular, Et missae fiant (finalizaron las oraciones), despu\u00e9s de las horas, v\u00edsperas y completas.  El lenguaje popular aplic\u00f3 el ritual de despedida gradualmente, como fue expresado tanto en la Misa de los catec\u00famenos como en la de los fieles,  por sin\u00e9cdoque al Sacrificio Eucar\u00edstico completo, llamando al todo como la parte.   El primer rastro certero de tal aplicaci\u00f3n se halla en San Ambrosio (Ep. XX, 4, en P.L. XVI, 995).  Usaremos este sentido de la palabra en nuestra consideraci\u00f3n de la Misa en su causalidad, esencia y existencia.<\/p>\n<h2>La Existencia de la Misa<\/h2>\n<p>  Exaltaci\u00f3n de la Eucarist\u00edaAntes de tratar sobre las pruebas de revelaci\u00f3n suministradas por la Biblia y la tradici\u00f3n, primero se deben determinar ciertos puntos preliminares.    El m\u00e1s importante de \u00e9stos es que la Iglesia trata de que la Misa sea considerada como un \u201cverdadero y propio sacrificio\u201d, y no puede tolerar la idea de que el sacrificio sea id\u00e9ntico con la Sagrada Comuni\u00f3n.  \u00c9se es el sentido de una cl\u00e1usula del Concilio de Trento (Ses. XXII, can. 1):  \u201cSi alguno dice que en la Misa no se ofrece a Dios un verdadero y propio sacrificio; o, que ser ofrecido es s\u00f3lo que Cristo se nos da como alimento; sea anatema\u201d (Denzinger, \u201cEnchir.\u201d, 10ma ed. 1908, n. 948).  Cuando el Papa Le\u00f3n XII, en la bula dogm\u00e1tica \u201cApostolicae Curae\u201d del 13 de septiembre de 1896, bas\u00f3 la invalidez de la f\u00f3rmula de consagraci\u00f3n anglicana en el hecho, entre otros, que en la f\u00f3rmula de consagraci\u00f3n de Eduardo VI (es decir, desde 1549) no hay ninguna declaraci\u00f3n certera respecto al Sacrificio de la Misa, los arzobispos anglicanos contestaron con alguna irritaci\u00f3n:  \u201cPrimero, nosotros ofrecemos el sacrificio de alabanza y acci\u00f3n de gracias; luego, suplicamos y representamos ante el Padre el Sacrificio de la Cruz\u2026 y, por \u00faltimo, ofrecemos el sacrificio de nosotros mismos al Creador de todas las cosas, que ya hemos significado por la oblaci\u00f3n de sus criaturas.  A esta acci\u00f3n total, en la cual el pueblo tiene necesariamente que tomar parte con el sacerdote, acostumbramos llamar la comuni\u00f3n, el Sacrificio Eucar\u00edstico.\u201d   Respecto a este \u00faltimo alegato, el obispo Hedley de Newport declar\u00f3 su creencia de que ni uno entre mil anglicanos est\u00e1 acostumbrado a llamar a la comuni\u00f3n el \u201cSacrificio Eucar\u00edstico\u201d. Pero aun si estuviesen acostumbrados, tendr\u00edan que interpretar los t\u00e9rminos en el sentido de los treinta y nueve Art\u00edculos, que niegan tanto la Presencia Real como el poder sacrificial del sacerdote, y as\u00ed admiten un sacrificio en un sentido irreal o figurativo solamente.  Por otro lado, el Papa Le\u00f3n XIII junto con todo el pasado cristiano, tuvo en mente en la antedicha Bula nada m\u00e1s que el \u201cSacrificio Eucar\u00edstico del verdadero Cuerpo y Sangre de Cristo\u201d sobre el altar.  Este sacrificio realmente no es id\u00e9ntico en la forma de celebraci\u00f3n anglicana.<br \/>\n  El simple hecho de que numerosos herejes como Wyclif y Lutero, repudiaban la Misa como \u201cidolatr\u00eda\u201d, mientras que conservaban el Sacramento del verdadero Cuerpo y Sangre de Cristo, prueba que el Sacramento de la Eucarist\u00eda es algo esencialmente diferente al Sacrificio de la Misa.  En verdad, la Eucarist\u00eda realiza dos funciones a la vez:  la del sacramento y la del sacrificio.  Aunque la inseparabilidad de los dos se ve m\u00e1s claramente en el hecho que los poderes sacrificiales del sacerdote coinciden, y en consecuencia que el sacramento se produce s\u00f3lo y a trav\u00e9s de la Misa, la diferencia real entre ambos se muestra en que el sacramento est\u00e1 destinado privadamente para la santificaci\u00f3n del alma, mientras que el sacrificio sirve principalmente para glorificar a Dios mediante la adoraci\u00f3n, acci\u00f3n de gracias, oraci\u00f3n y expiaci\u00f3n.  El recipiente de uno es Dios, quien recibe el sacrificio de su Hijo Unig\u00e9nito; del otro es el hombre, que recibe el sacramento para su propio bien.  Adem\u00e1s, el Sacrificio incruento del Cristo Eucar\u00edstico es en su naturaleza una acci\u00f3n transitoria, mientras que el Sacramento del Altar contin\u00faa como algo permanente despu\u00e9s del sacrificio, e incluso puede ser preservado en custodias (ostensorio) y ciborios.  Finalmente, esta diferencia tambi\u00e9n merece mencionarse:  la Comuni\u00f3n bajo una sola forma es la recepci\u00f3n del sacramento total, mientras que, sin el uso de las dos formas del pan y el vino (la separaci\u00f3n simb\u00f3lica del Cuerpo y la Sangre), no se realiza la muerte m\u00edstica de la v\u00edctima, y por lo tanto el Sacrificio de la Misa.<br \/>\n  La definici\u00f3n del Concilio de Trento supone como palmaria la proposici\u00f3n que, junto con el \u201cverdadero y real Sacrificio de la Misa\u201d, puede haber y hay en la cristiandad sacrificios figurativos e irreales de varias especies, tales como oraciones de alabanza y acci\u00f3n de gracias, limosnas, mortificaci\u00f3n, obediencia y obras de penitencia.  La Biblia se refiere a menudo a tales ofrendas, por ejemplo, en Eclesi\u00e1stico 35,3:  \u201cApartarse del mal es complacer al Se\u00f1or, sacrificio de expiaci\u00f3n apartarse de la injusticia\u201d; y en Salmo 141(140),2:  \u201cValga ante ti mi oraci\u00f3n   como incienso, el alzar de mis manos como oblaci\u00f3n de la tarde\u201d.  Sin embargo, estas ofrendas figurativas presuponen el real y verdadero ofrecimiento, tal como una pintura presupone su asunto y un retrato a su original.  Las met\u00e1foras b\u00edblicas&#8212;un \u201csacrificio de aclamaci\u00f3n\u201d (Sal. 27(26),6), \u201cen vez de novillos te ofreceremos nuestros labios\u201d (Oseas 14,3), el \u201csacrificio de alabanza\u201d (Hb. 13,15)&#8212;expresiones que aplican t\u00e9rminos sacrificiales al sacrificio (hostia, thysia).    El sistema sacrificial completo de la Legislaci\u00f3n de Mois\u00e9s atestigua que hubo tal sacrificio.  Es cierto que podemos y debemos reconocer con Santo Tom\u00e1s de Aquino (II-II:85:3), como el \u201cprincipale sacrificium\u201d la intenci\u00f3n sacrificial la cual, contenida en el esp\u00edritu de oraci\u00f3n, inspira y anima las ofrendas externas como el cuerpo anima al alma, y sin la cual incluso la m\u00e1s perfecta ofrenda no tendr\u00eda valor ni efecto ante Dios.  Por lo tanto, el santo salmista dice:  \u201cPues no te agrada el sacrificio, si ofrezco un holocausto no lo aceptas.  El sacrificio a Dios es un esp\u00edritu contrito.  [Sal. 51(50),18ss].  Sin embargo, este requisito indispensable de un sacrificio interior de ning\u00fan modo hace superfluo el sacrificio externo en el cristianismo; ciertamente, sin la oblaci\u00f3n perpetua que deriva su valor del sacrificio ofrecido una sola vez en la Cruz, el cristianismo, la religi\u00f3n perfecta, ser\u00eda inferior no s\u00f3lo a la del Antiguo Testamento, sino incluso a la forma m\u00e1s pobre de religi\u00f3n natural.  Puesto que el sacrificio es as\u00ed esencial a la religi\u00f3n, es mucho m\u00e1s necesario para el cristianismo, que no puede de otro modo cumplir su deber de mostrar a Dios el honor visible del modo m\u00e1s perfecto.  As\u00ed, la Iglesia, el Cristo m\u00edstico, desea y debe tener su propio sacrificio permanente, que seguramente no puede ser ni una adici\u00f3n independiente al del G\u00f3lgota, ni su complemento intr\u00ednseco; s\u00f3lo puede ser el mismo propio sacrificio de la Cruz, cuyos frutos, por una ofrenda incruenta, est\u00e1 diariamente disponible para los creyentes y no creyentes y es aplicado a ellos en forma de sacrificio.<br \/>\n  Si la Misa es un verdadero sacrificio en el sentido literal, debe realizar la concepci\u00f3n filos\u00f3fica del sacrificio.  De ah\u00ed surge la \u00faltima pregunta preliminar:  \u00bfQu\u00e9 es un sacrificio en el sentido propio del t\u00e9rmino?  Sin tratar de establecer y fijar una teor\u00eda comprehensiva del sacrificio, ser\u00e1 suficiente mostrar que, seg\u00fan la historia comparativa de las religiones, para un sacrificio son necesarias cuatro cosas:  <\/p>\n<ul>\n<li> un don sacrificial (res oblata),<\/li>\n<li> un ministro sacrificando (minister legitimus),<\/li>\n<li> una acci\u00f3n sacrificial (action sacrificica), y<\/li>\n<li> una meta u objeto sacrificial (finis sacrificii).<\/li>\n<\/ul>\n<p>  En contraste con los sacrificios en sentido figurativo o menos propio, el don sacrificial debe existir en una substancia f\u00edsica, y debe ser real o virtualmente destruido (matanza de animales, derrame de libaciones, otras cosas inadecuadas para usos ordinarios), o por lo menos realmente transformado, en un lugar fijo para el sacrificio (ara, altare), y ofrecido a Dios.  En cuanto a la persona oferente, no se permite que cualquier individuo ofrezca sacrificio por su propia cuenta.  En la religi\u00f3n revelada, como en casi todas las religiones paganas, sola una persona cualificada (usualmente llamado sacerdote, sacerdos, lereus), quien ha recibido el poder por comisi\u00f3n o vocaci\u00f3n, puede ofrecer sacrificios a nombre de la comunidad.  Despu\u00e9s de Mois\u00e9s, los sacerdotes autorizados por ley en el Antiguo Testamento pertenec\u00edan a la tribu de Lev\u00ed, y m\u00e1s especialmente a la casa de Aar\u00f3n (Hb. 5,4).  Pero ya que Cristo mismo recibi\u00f3 y ejerci\u00f3 su sumo sacerdocio, no por la arrogaci\u00f3n de autoridad, sino en virtud de un llamado divino, hay mayor necesidad de que los sacerdotes que lo representan reciban poder y autoridad a trav\u00e9s del sacramento de los \u00d3rdenes Sagrados para ofrecer el sublime sacrificio de la Nueva Ley.<br \/>\n  El sacrificio alcanza su culminaci\u00f3n externa en el acto sacrificial, en el cual tenemos que distinguir entre la materia inmediata y la forma real.  La forma descansa no en la transformaci\u00f3n real o destrucci\u00f3n completa del don sacrificial, sino m\u00e1s bien en su oblaci\u00f3n sacrificial, en cualquier modo que sea transformado.  Aun cuando una destrucci\u00f3n real ocurriese, como en las matanzas sacrificiales del Antiguo Testamento, el acto de destrucci\u00f3n era realizado por los sirvientes del Templo, mientras que la propia oblaci\u00f3n, que consist\u00eda en el \u201cderramamiento de sangre\u201d (aspersio sanguinis), era funci\u00f3n exclusiva de los sacerdotes.   As\u00ed la forma real del Sacrificio de la Cruz no consisti\u00f3 ni en el asesinato de Cristo por los soldados romanos, ni en una auto-destrucci\u00f3n imaginaria de parte de Jes\u00fas, sino en la sumisi\u00f3n voluntario a que otros derramaran su Sangre, y en el ofrecimiento de su vida por los pecados del mundo.  Por consiguiente, la destrucci\u00f3n o transformaci\u00f3n constituye a lo sumo la materia inmediata; por otro lado, la oblaci\u00f3n sacrificial es la forma f\u00edsica del sacrificio.<br \/>\n  Finalmente, el objeto del sacrificio, como relevante a su significado, eleva el ofrecimiento externo m\u00e1s all\u00e1 de cualquier mera acci\u00f3n mec\u00e1nica en la esfera de lo espiritual y lo divino.  El objeto es el alma del sacrificio y, en cierto sentido, su \u201cforma metaf\u00edsica\u201d.  En todas las religiones hallamos, como idea esencial del sacrificio, una completa sumisi\u00f3n a Dios con el prop\u00f3sito de unirse con \u00c9l; y a este idea se a\u00f1ade, de parte de los pecadores, el deseo del perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n.  Por lo tanto de inmediato surge la distinci\u00f3n entre sacrificios de alabanza y expiaci\u00f3n (sacrificium latreuticum et propitiatorium), y sacrificios de acci\u00f3n de gracias y petici\u00f3n (sacrificium eucharisticum et impetratorium), por lo tanto tambi\u00e9n la inferencia obvia que so pena de idolatr\u00eda, el sacrificio se debe ofrecer s\u00f3lo a Dios como principio y fin de todas las cosas.  Correctamente se\u00f1ala San Agust\u00edn (Ciudad de Dios, X.4):  \u201c\u00bfQui\u00e9n jam\u00e1s pens\u00f3 en ofrecer sacrificio excepto a uno que \u00e9l conoc\u00eda, o pensaba o imaginaba ser Dios?\u201d.   <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces si combinamos las cuatro ideas constituyentes en una definici\u00f3n, podemos decir:  \u201cSacrificio es la oblaci\u00f3n externa a Dios de un objeto perceptible por los sentidos por un ministro autorizado, ya sea a trav\u00e9s de su destrucci\u00f3n o por lo menos a trav\u00e9s de su transformaci\u00f3n real, en reconocimiento al supremo dominio de Dios y para aplacar su ira\u201d.  Demostraremos la aplicabilidad de esta definici\u00f3n a la Misa en la secci\u00f3n dedicada a la naturaleza del sacrificio, despu\u00e9s de resolver el asunto de su existencia.\n<\/p>\n<h3>Pruebas B\u00edblicas<\/h3>\n<p>   Es un hecho notable que la divina instituci\u00f3n de la Misa puede ser establecida, se puede decir, con la mayor certeza por medio del Antiguo Testamento que por medio del Nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>1. Antiguo Testamento<\/b>\n<\/p>\n<p>  Las profec\u00edas del Antiguo Testamento aparecen registradas parte entipos y parte en palabras.  Siguiendo el precedente de muchos Padres de la Iglesia (vea Belarmino, \u201cDe Euchar.\u201d, V, 6), el Concilio de Trento (Ses. XXII, cap. I) enfatiz\u00f3 especialmente en la relaci\u00f3n prof\u00e9tica que indudablemente existe entre la ofrenda de pan y vino por Melquisedec y la \u00daltima Cena de Jes\u00fas.  Brevemente, el suceso fue como sigue:  Despu\u00e9s que Abraham (a\u00fan se llamaba \u201cAbram\u201d) con su ej\u00e9rcito hab\u00eda rescatado a su sobrino Lot de manos de los cuatro reyes hostiles que lo hab\u00edan atacado y robado, Melquisedec, rey de Salem (Jerusal\u00e9n), \u201cpresent\u00f3 (proferens) pan y vino, pues era sacerdote del Dios Alt\u00edsimo, y le bendijo (a Abraham) diciendo:  \u201c\u00a1Bendito sea Abram del Dios Alt\u00edsimo\u2026 y di\u00f3le Abraham el diezmo de todo.\u201d (G\u00e9nesis 14,18-20).  Los te\u00f3logos cat\u00f3licos (con muy pocas excepciones) han enfatizado correctamente desde el principio la circunstancia que Melquisedec trajo pan y vino, no s\u00f3lo para restaurar las fuerzas del s\u00e9quito de Abraham, cansados por la batalla, pero que estaban bien provistos con el bot\u00edn que hab\u00edan obtenido (G\u00e9n. 14,11.16), sino para presentar el pan y vino como ofrenda agradable al Dios Todopoderoso.  No como un anfitri\u00f3n, sino como \u201csacerdote del Dios Alt\u00edsimo\u201d, \u00e9l trajo pan y vino, bendijo a Abraham y recibi\u00f3 de \u00e9l el diezmo.  De hecho, se establece claramente que la verdadera raz\u00f3n para su \u201cofrenda de pan y vino\u201d es su sacerdocio: \u201cporque era un sacerdote\u201d.  Por lo tanto, proferre necesariamente debe convertirse en offerre, a\u00fan si fuera cierto que la palabra \u201chiphil\u201d no es un t\u00e9rmino sacrificial hier\u00e1tico; pero incluso esto no es enteramente cierto (cf. Jueces 6,18ss).  Por ende, Melquisedec hizo una ofrenda alimenticia real de pan y vino.<br \/>\n  La Escritura ense\u00f1a claramente que Cristo es \u201csacerdote para siempre seg\u00fan el orden (kata ten taxin) de Melquisedec\u201d (Sal. 110(109),4; Heb. 5,6s.; 7,1ss).  Sin embargo, Cristo de ning\u00fan modo asemej\u00f3 su prototipo sacerdotal en su sacrificio sangriento en la Cruz, sino s\u00f3lo y \u00fanicamente en la \u00daltima Cena.  En esa ocasi\u00f3n igualmente hizo una ofrenda alimenticia incruenta, s\u00f3lo eso, como prefigurada, \u00c9l realiz\u00f3 algo m\u00e1s que una mera oblaci\u00f3n de pan y vino, a saber, el sacrificio de Su Cuerpo y Sangre bajo las simples formas de pan y vino.  De otro modo, las sombras proyectadas antes por las \u201ccosas buenas por venir\u201d habr\u00edan sido m\u00e1s perfectas que las cosas mismas, y el prefigurado de todos modos no m\u00e1s rico en realidad que el tipo o figura.  Ya que la Misa es nada m\u00e1s que una repetici\u00f3n continua, ordenada por Cristo mismo, del sacrificio realizado en la \u00daltima Cena, resulta que el Sacrifico de la Misa toma parte en el cumplimiento de la profec\u00eda de Melquisedec en el Nuevo Testamento.  (Respecto al Cordero Pascual como el segundo tipo de la Misa vea Belarmino \u00abDe Euchar.\u00bb, V, VII; cf. tambi\u00e9n von Cichowski, \u00abDas altestamentl. Pascha in seinem Verhaltnis zum Opfer Christi\u00bb, Munich, 1849.)<br \/>\n  Obra an\u00f3nima, de la Escuela de Beuron, representa a un \u00abSacerdote ofreciendo la Eucarist\u00eda\u00bb por las almas del Purgatorio,1910.Pasando sobre las m\u00e1s o menos claras referencias a la Misa en otros profetas (Sal. 22(21),27ss; Is. 66,18ss), la predicci\u00f3n mejor y m\u00e1s clara respecto a la Misa es sin dudas la que aparece en la profec\u00eda de Malaqu\u00edas, quien le hace a los sacerdotes levitas un anuncio conminador en nombre de Dios:  \u201cNo tengo ninguna complacencia en vosotros, dice Yahveh Sebaot, y no me es grata la oblaci\u00f3n de vuestras manos.  Pues desde el sol levante hasta el poniente, grande es mi Nombre entre los gentiles (paganos, no jud\u00edos), y en todo lugar se ofrece a mi Nombre un sacrificio de incienso y una oblaci\u00f3n pura. Pues grande es mi Nombre entre las naciones, dice Yahveh Sebaot.\u201d  (Mal. 1,10-11).    Seg\u00fan la interpretaci\u00f3n un\u00e1nime de los Padres de la Iglesia (vea Petavio) \u00abDe incarn.\u00bb, XII, 12), el profeta aqu\u00ed predice el Sacrificio perpetuo de la Nueva Dispensaci\u00f3n.  Pues \u00e9l declara que ciertamente ocurrir\u00e1n estas dos cosas:  <\/p>\n<ul>\n<li> la abolici\u00f3n de todos los sacrificios lev\u00edticos, y<\/li>\n<li> la instituci\u00f3n de un sacrificio completamente nuevo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>  Detalle de \u00abRetablo de los siete Sacramentos\u00bb (detalle), del pintor flamenco Rogier van der Weyden realiz\u00f3 ca.  1445-1450. \u00d3leo sobre madera. Museo Real de Bellas Artes, Amberes (B\u00e9lgica).Como la determinaci\u00f3n de Dios de acabar con los sacrificios de los levitas aparece consistentemente en toda la denuncia, lo esencial es especificar correctamente la clase de sacrificio que \u00c9l promete en su lugar.  En cuanto a esto, se deben establecer las siguientes proposiciones;<\/p>\n<ul>\n<li> que el nuevo sacrificio vendr\u00e1 en los d\u00edas del Mes\u00edas;<\/li>\n<li> que ser\u00e1 un sacrificio real y verdadero, y<\/li>\n<li> que no coincide formalmente con el Sacrificio de la Cruz.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es f\u00e1cil demostrar que el sacrificio mencionado por Malaqu\u00edas no significaba un sacrificio de su tiempo, sino que ser\u00eda un sacrificio futuro perteneciente a la \u00e9poca del Mes\u00edas.  Pues aunque los participios hebreos del original pueden ser traducidos por el tiempo presente (hay sacrificio; es ofrecido), la mera universalidad del nuevo sacrificio&#8212;\u201cdesde el levante hasta el poniente\u201d, \u201cen todo lugar\u201d, a\u00fan \u201centre los gentiles\u201d, es decir paganos (no jud\u00edos)&#8212;es prueba irrefragable que el profeta consideraba como presente un evento del futuro.  Dondequiera que Yahveh  habla de su glorificaci\u00f3n por los paganos, como en este caso, \u00c9l puede tener en mente, seg\u00fan las ense\u00f1anzas del Antiguo Testamento (Sal. 22(21),28; 72(71),10 ss; Is. 11,9; 49,6; 60,9; 66,18 ss; Am\u00f3s 9,12; Miqueas 4,2, etc.) s\u00f3lo el reino del Mes\u00edas o la futura Iglesia de Cristo;  este texto destruye cualquier otra explicaci\u00f3n.  Ni mucho menos el profeta puede estar pensando en un nuevo sacrificio en su tiempo.   Ni puede haber una idea de un sacrificio entre los paganos genuinos, como ha sugerido Hitzig, pues los sacrificios de los paganos, asociados con la idolatr\u00eda e impureza, son impuros y desagradables a Dios (1 Cor. 10,20).  Tampoco puede referirse a un sacrificio de los jud\u00edos dispersos (di\u00e1spora), pues aparte del hecho de que tales sacrificios en la di\u00e1spora eran bastante problem\u00e1ticos, ciertamente no eran ofrecidos al mundo entero, ni pose\u00edan el significado extraordinario inherente a modos especiales de honrar a Dios.  En consecuencia, la referencia es sin duda a un sacrificio del futuro completamente distinto.  Pero, \u00bfde cu\u00e1l futuro?   \u00bfSer\u00eda un sacrificio futuro entre los paganos genuinos tales como los aztecas o los nativos africanos?  Esto es tan imposible como en el caso de otras formas paganas de idolatr\u00eda.  \u00bfSer\u00eda acaso un nuevo y m\u00e1s perfecto sacrificio entre los jud\u00edos?   Esto est\u00e1 fuera de discusi\u00f3n, pues desde que Tito destruy\u00f3 a Jerusal\u00e9n (70 d.C.), el sistema sacrificial jud\u00edo completo fue asunto del pasado; y adem\u00e1s, el nuevo sacrificio ser\u00e1 realizado por un sacerdocio no jud\u00edo (Is. 66,21).  Por lo tanto, todo se\u00f1ala al cristianismo, en el cual, de hecho, el Mes\u00edas gobierna sobre los pueblos gentiles.\n<\/p>\n<p>  Misa TridentinaAhora la segunda pregunta se presenta a s\u00ed misma:  \u00bfSer\u00e1 el sacrificio universal as\u00ed prometido \u201cen todo lugar\u201d s\u00f3lo una ofrenda puramente espiritual de oraci\u00f3n, en otras palabras un sacrificio de alabanza y acci\u00f3n de gracias, tal como con el que se contentan los protestantes; o ser\u00e1 un sacrificio en el sentido estricto, como mantiene la Iglesia Cat\u00f3lica?  Es inmediatamente claro que debe corresponder la abolici\u00f3n y la sustituci\u00f3n, y por consiguiente que el viejo sacrificio real no puede ser sustituido por un nuevo sacrificio irreal.  Adem\u00e1s, la oraci\u00f3n, la adoraci\u00f3n, la acci\u00f3n de gracias, etc. est\u00e1n lejos de ser una nueva ofrenda, pues ellas son realidades comunes permanentes a toda \u00e9poca, y constituyen el fundamento indispensable de toda religi\u00f3n de antes o despu\u00e9s del Mes\u00edas.<br \/>\n  Misa de San Gregorio. Adriaen Isenbrandt (o Ysenbrand. \u00d3leo sobre tabla titulado, ca. primera mitad del siglo XVI. Museo J. Paul Getty de Los \u00c1ngeles (California) EE.UULa \u00faltima duda se disipa en el texto hebreo, el cual tiene no menos de tres declaraciones sacerdotales cl\u00e1sicas que se refieren a la promesa del sacrificio, suprimiendo as\u00ed adrede la posibilidad de interpretarlo metaf\u00f3ricamente.  Especialmente importante es el substantivo hebreo para \u201csacrificio\u201d.  Aunque en su origen era el t\u00e9rmino gen\u00e9rico para todo sacrificio, incluido el cruento (cf. G\u00e9n. 4,4 ss.; 1 Sam. 2,17), nunca se us\u00f3 para indicar un sacrificio irreal (tal como ofrenda de oraciones), sino que incluso se convirti\u00f3 en el t\u00e9rmino para un sacrificio incruento (mayormente ofrendas de alimentos), en contraste con el sacrificio sangriento al que se le da el nombre de Sebach. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la tercera y \u00faltima proposici\u00f3n, no se necesita una prolija demostraci\u00f3n para mostrar que el sacrifico de Malaqu\u00edas no puede ser identificado formalmente con el Sacrificio de la Cruz.  El Minchah, es decir, ofrenda incruenta (alimentos) contradice de inmediato esta interpretaci\u00f3n.  Entonces hay otras consideraciones convincentes basadas en el hecho.  Aunque es un sacrificio real, perteneciente a la \u00e9poca mesi\u00e1nica y el medio m\u00e1s poderoso concebible para glorificar el Nombre Divino, el Sacrificio de la Cruz, lejos de ser ofrecido \u201cen todo lugar\u201d y entre los gentiles, estuvo confinado al G\u00f3lgota y en medio del pueblo jud\u00edo.  Ni el Sacrificio de la Cruz, el cual fue realizado por el Salvador en persona sin la ayuda de un sacerdocio representativo humano, puede ser identificado con ese sacrificio de ofrenda para cuyo ofrecimiento el Mes\u00edas usa sacerdotes a la manera de los levitas, en todo lugar y a toda hora.  Adem\u00e1s, cierra voluntariamente los ojos contra la luz, el que niegan que la profec\u00eda de Malaqu\u00edas es realizada al pie de la letra en el Sacrificio de la Misa. En \u00e9l se unen todas las caracter\u00edsticas del sacrificio prometido:  es un rito sacrificial incruento como un genuino Minchah, su universalidad en cuanto a lugar y tiempo, su extensi\u00f3n a los pueblos no jud\u00edos, su sacerdocio delegado contrario al de los jud\u00edos, su unidad esencial por raz\u00f3n de la identidad del Sumo Sacerdote y la V\u00edctima (Jesucristo), y su pureza intr\u00ednseca y esencial que ninguna impureza lev\u00edtica o moral puede mancillar.   Sorprende poco que el Concilio de Trento haya dicho (Ses. XXII, cap. I):  \u201cEsta es la oblaci\u00f3n pura, que no puede ser mancillada por la indignidad e impiedad de los que la ofrecen, y respecto a la cual Dios predijo a trav\u00e9s de Malaqu\u00edas, que ser\u00eda ofrecida una oblaci\u00f3n pura a su Nombre en todo lugar, que ser\u00eda grande entre los gentiles (vea Denzinger, n. 339).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>2. Nuevo Testamento<\/b>\n<\/p>\n<p>  \u00abLa Misa de San Mart\u00edn\u00bb. An\u00f3nimo, ca. 1400, Catedral de Colonia (Alemania).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasando ahora a las pruebas contenidas en el Nuevo Testamento, podemos comenzar por se\u00f1alar que los escritores dogm\u00e1ticos ven en el di\u00e1logo de Jes\u00fas con la mujer samaritana en el pozo de Jacob (Jn. 4,21 ss.) una referencia prof\u00e9tica a la Misa:  \u201cCr\u00e9eme, mujer, que llega la hora en que ni en este monte [Garizim], ni en Jerusal\u00e9n adorar\u00e9is al Padre\u2026 Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y en verdad.\u201d  Ya que el punto en discusi\u00f3n entre los samaritanos y jud\u00edos se refer\u00eda, no a la ofrenda privada ordinaria de la oraci\u00f3n practicada por doquier, sino al culto solemne y p\u00fablico representado en un sacrificio real, Jes\u00fas realmente parece referirse a un sacrificio de alabanza real, el cual no se limitar\u00e1 en su liturgia a la ciudad de Jerusal\u00e9n, sino que cautivar\u00e1 al mundo entero (vea Belarmino, \u201cDe Euchar., V, 11).   Con mucha raz\u00f3n la mayor\u00eda de los comentadores apelan a Hb. 13,10:  \u201cTenemos un altar [Thysiastesion, altare], donde no tienen derecho a comer [Phagein, edere], los que dan culto en la Tienda.\u201d  Puesto que San Pablo contrast\u00f3 la ofrenda alimenticia jud\u00eda (Bromasin, escis) y la comida del altar cristiano, cuya participaci\u00f3n le fue negada a los jud\u00edos, la inferencia es obvia: donde hay un altar, hay un sacrificio.  Pero la Eucarist\u00eda es el alimento que s\u00f3lo se le permite comer a los cristianos:  por lo tanto, ah\u00ed hay un sacrificio eucar\u00edstico.  La objeci\u00f3n de que en los tiempos apost\u00f3licos el t\u00e9rmino altar no se usaba todav\u00eda en el sentido de la \u201cMesa del Se\u00f1or\u201d (cf. 1 Cor. 10,21) es claramente un pedido del asunto, pues San Pablo puede haber sido el primero en introducir el t\u00e9rmino, el cual fue adoptado por escritores posteriores (por ejemplo San Ignacio de Antioqu\u00eda, muri\u00f3 107 d.C.).\n<\/p>\n<p>  \u00abMisa de San Gregorio\u00bb, Maestro de Fl\u00e9malle (1378-1444).\u00d3leo sobre tabla, ca. \u00faltimo cuarto del s.XV. Museo Real de Bellas Artes de Bruselas (B\u00e9lgica).Apenas se puede negar que es rebuscada la explicaci\u00f3n completamente m\u00edstica de la \u201ccomida espiritual del altar de la Cruz\u201d, favorecida por Santo Tom\u00e1s de Aquino, Estius, y Stentrup.  Por otro lado, podr\u00eda parecer a\u00fan m\u00e1s extra\u00f1o que en el pasaje de la Ep\u00edstola a los Hebreos, donde se compara a Cristo y Melquisedec, no se coloca a las dos ofrendas de alimento en relaci\u00f3n prof\u00e9tica entre s\u00ed, sino que ni siquiera se menciona.  Sin embargo, la raz\u00f3n no est\u00e1 lejos: el paralelo estriba completamente fuera del alcance del argumento.  Todo lo que San Pablo quer\u00eda mostrar era que el sumo sacerdocio de Cristo era superior al sacerdocio lev\u00edtico del Antiguo Testamento (cf. Heb. 7,4 ss.), y esto se demuestra completamente al probar que Aar\u00f3n y su sacerdocio estaban muy por debajo de la altura inalcanzable de Melquisedec.  Por lo tanto, cu\u00e1nto m\u00e1s Cristo como \u201csacerdote seg\u00fan el orden de Melquisedec\u201d supera el sacerdocio lev\u00edtico.  Sin embargo, la dignidad peculiar de Melquisedec se manifest\u00f3 no a trav\u00e9s del hecho de que hizo una ofrenda de pan y vino, algo que tambi\u00e9n los levitas pod\u00edan hacer, sino principalmente a trav\u00e9s del hecho de que bendijo al gran \u201cPadre Abraham y recibi\u00f3 de \u00e9l el diezmo\u201d.<br \/>\n  Misa de San Gregorio.An\u00f3nimo. \u00d3leo sobre tabla. Brabante. Su fecha de realizaci\u00f3n indeterminada, ca s. XV y principios del s. XVI. Pertenece a la colecci\u00f3n del Rijksmuseum (Museo Nacional de \u00c1msterdam, Holanda), aunque actualmente se encuentra en r\u00e9gimen de pr\u00e9stamo en el Museo de Arte Religioso de Uden (norte de Brabante).El principal testimonio del Nuevo Testamento descansa en el relato de la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, y m\u00e1s claramente en las palabras de consagraci\u00f3n pronunciadas sobre el c\u00e1liz.  Por esta raz\u00f3n consideraremos dichas palabras primero, pues por ese medio, debido a la analog\u00eda entre las dos f\u00f3rmulas, se arrojar\u00e1 una luz m\u00e1s clara sobre el significado de las palabras de consagraci\u00f3n pronunciadas sobre el pan.  En aras de la claridad y f\u00e1cil comparaci\u00f3n, incluimos los cuatro pasajes en griego y en espa\u00f1ol.<br \/>\n  La Misa de San Gregorio. Maestro del Retablo de Aquisgr\u00e1n. \u00d3leo sobre tabla en torno ca. 1500. Formaba parte del \u00abTr\u00edptico de la Pasi\u00f3n\u00bb de la catedral de Aquisgr\u00e1n (Alemania). Concretamente, se trata del panel derecho del retablo (izquierdo, seg\u00fan se mira). Actualmente se encuentra en la Walker Art Gallery, de Liverpool (UK).* San Mateo 26,28:  Touto gar estin to aima mou to tes [kaines] diathekes to peri pollon ekchynnomenon eis aphesin amartion.  \u201cporque esta es la sangre de mi Alianza, que ser\u00e1 derramada por muchos para perd\u00f3n de los pecados.\u201d <\/p>\n<ul>\n<li> San Marcos 14,24: Touto estin to aima mou tes kaines diathekes to yper pollon ekchynnomenon.  \u201cEsta es mi Sangre de la Alianza que ser\u00e1 derramada por muchos.\u201d <\/li>\n<li> San Lucas 22,20: Touto to poterion he kaine diatheke en to aimati mou, to yper ymon ekchynnomenon. \u201cEsta copa es la Nueva Alianza en mi sangre, que ser\u00e1 derramada por vosotros.\u201d <\/li>\n<li> 1 Corintios 11,25:  Touto to poterion he kaine diatheke estin en to emo aimati.  \u201cEsta copa es la nueva alianza en mi sangre.\u201d<\/li>\n<\/ul>\n<p>  Misa de San Gregorio. Juan Rodr\u00edguez de Toledo. Temple sobre madera, (Retablo del Arzobispo don Sancho de Rojas) ca primera mitad del s.XV. Museo del Prado, en Madrid (Espa\u00f1a).La Divina instituci\u00f3n del sacrificio del altar se prueba al mostrar <\/p>\n<ul>\n<li> que el \u201cderramamiento de sangre\u201d mencionado en el texto se realiza all\u00ed y entonces y no por primera vez en la cruz;<\/li>\n<li> que fue un sacrificio real y verdadero;<\/li>\n<li> que fue considerado una instituci\u00f3n permanente en la Iglesia.<\/li>\n<\/ul>\n<p>  Misa de San Gregorio. An\u00f3nimo espa\u00f1ol ca 1490 y 1500. \u00f3leo y oro sobre madera. Metropolitan Museum of Art, de Nueva York (EE.UU).La forma presente del participio \u201cekchynnomenon\u201d junto con el presente \u201cestin\u201d establecen el primer punto.  Pues es una regla gramatical del griego del Nuevo Testamento que, cuando se usa el presente doble (esto es, en participio y en verbo finito, como es el caso aqu\u00ed), el tiempo que se denota no es el futuro cercano o distante, sino estrictamente el presente (vea Fr. Blass, \u00abGrammatik des N.T. Griechisch\u00bb, p. 193, Gottingen, 1896). Esta regla no se aplica a otras construcciones del tiempo presente, como cuando Cristo dijo antes (Jn. 14,12): \u201cYo voy (poreuomai) al Padre\u201d.  Tales alegadas excepciones a la regla no son tales en realidad, como por ejemplo en Mateo 6,30:  \u201cPues si a la hierba del campo, que hoy es y ma\u00f1ana se echa al horno (ballomenon), Dios as\u00ed la viste (amphiennysin) \u00bfno lo har\u00e1 mucho m\u00e1s con vosotros, hombres de poca fe?\u201d  Pues en este pasaje no es cuesti\u00f3n de algo en el futuro, sino de algo que ocurre todos los d\u00edas.  Cuando la Vulgata traduce los participios griegos por el futuro (effundetur, fundetur), no est\u00e1 en discrepancia con los hechos, considerando que el derramamiento de sangre m\u00edstico en el c\u00e1liz, si no estuviera en \u00edntima relaci\u00f3n con el derramamiento de sangre f\u00edsico en la cruz, ser\u00eda imposible e insignificante, pues uno es la presuposici\u00f3n y fundamento del otro.  Sin embargo, desde el punto de vista de la filolog\u00eda, effunditur (funditur) debe ser traducido estrictamente en el presente, como realmente se hizo en muchos c\u00f3dices antiguos.  La exactitud de dicha ex\u00e9gesis es finalmente atestiguada de modo rotundo por el parafraseo griego en San Lucas:   to poterion\u2026 ekchynnomenon.  Aqu\u00ed el derramamiento de sangre aparece como realiz\u00e1ndose directamente en el c\u00e1liz, y por lo tanto, en el presente.  Cr\u00edticos muy celosos, es cierto, han asumido que aqu\u00ed hay un error gramatical, en el cual San Lucas err\u00f3neamente conecta el \u201cderramamiento\u201d con el c\u00e1liz (posterion), en lugar de con la \u201csangre\u201d (to aimati), el cual est\u00e1 en el dativo.  En lugar de corregir este griego altamente cultivado, como si fuera un colegial, preferimos asumir que intentaba usar la sin\u00e9cdoque, una figura de lenguaje conocida por todos, y por consiguiente poner la vasija para indicar su contenido.<br \/>\n  La Misa de San Gregorio. Atribu\u00edda a Bernt Notke. Ca. finales del siglo XV. Se encontraba en la iglesia de Santa Mar\u00eda, en L\u00fcbeck (Alemania), hasta 1942, fecha en que se quem\u00f3 tras un bombardeo durante la II Guerra Mundial.En cuanto al establecimiento de nuestra segunda proposici\u00f3n, los protestantes creyentes y los anglicanos admiten f\u00e1cilmente que la frase \u201cderramar la sangre por otros para remisi\u00f3n de pecados\u201d no es lenguaje genuinamente b\u00edblico respecto al sacrificio, sino que tambi\u00e9n designa en particular el sacrificio de expiaci\u00f3n (cf. Lev. 7,14; 14,17; 17,11; Rom. 3,25, 5,9; Hb. 9,10, etc.).    Misa de San Mart\u00edn. Gon\u00e7al Peris Sarri\u00e0. Retablo de San Mart\u00edn, Santa \u00darsula y San Antonio Abad, ca s.XV. Tabla procedente de la Cartuja Porta Coeli, que actualmente se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Valencia (Espa\u00f1a).Sin embargo, ellos refieren este sacrificio de expiaci\u00f3n no a lo que se realiz\u00f3 en la \u00daltima Cena, sino a la Crucifixi\u00f3n del d\u00eda siguiente.  Por la demostraci\u00f3n dada arriba en la que Cristo, por la doble consagraci\u00f3n del pan y el vino separ\u00f3 m\u00edsticamente su Cuerpo y su Sangre y as\u00ed en un mismo c\u00e1liz verti\u00f3 su Sangre de modo sacramental, queda claro que deseaba solemnizar la \u00daltima Cena no s\u00f3lo como un sacramento sino como un sacrificio eucar\u00edstico.  Si el \u201cverter el c\u00e1liz\u201d significa nada m\u00e1s que la bebida sacramental de la Sangre, el resultado es una tautolog\u00eda intolerable.  \u201cBeban todos de \u00e9l, porque esta es mi Sangre, que se toma\u201d.  Sin embargo, como realmente lee \u201cBeban todos de esto, porque esta es mi Sangre, que es derramada por muchos (ustedes) para el perd\u00f3n de los pecados,\u201d  es evidente el car\u00e1cter del rito como sacramento y sacrificio.  El sacramento se muestra en la \u201cbebida\u201d, el sacrificio en el \u201cderramamiento de sangre\u201d.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, \u201cla sangre de la nueva alianza\u201d, de la cual hablan todos los cuatro pasajes, tiene su paralelo exacto en la instituci\u00f3n an\u00e1loga del Antiguo Testamento a trav\u00e9s de Mois\u00e9s.  Pues por mandato divino \u00e9l asperj\u00f3 al pueblo con la verdadera sangre de un animal y a\u00f1adi\u00f3, como hizo Cristo, las palabras de instituci\u00f3n (\u00c9xodo 24,8):  \u201cEsta es la sangre de la alianza  (Versi\u00f3n de los Setenta: idou to aima tes diathekes) que Yahveh ha hecho con vosotros, seg\u00fan todas estas palabras.\u201d  Sin embargo, San Pablo (Heb. 9,18 ss), despu\u00e9s de repetir este pasaje, demuestra solemnemente (ibid., 9,11 ss) la instituci\u00f3n de la Nueva Alianza a trav\u00e9s de la sangre derramada por Cristo en la crucifixi\u00f3n; y el Salvador mismo, con igual solemnidad, dice del c\u00e1liz:  \u201cEsta es mi Sangre de la nueva alianza\u201d.  Por lo tanto, se deduce que Cristo deseba que su verdadera Sangre en el c\u00e1liz no s\u00f3lo fuera impartida como sacramento, sino tambi\u00e9n como un sacrificio para la remisi\u00f3n de los pecados.  Con nuestra \u00faltima anotaci\u00f3n, tambi\u00e9n se establece la permanencia de la instituci\u00f3n de la Iglesia, puesto que la duraci\u00f3n del Sacrificio Eucar\u00edstico est\u00e1 indisolublemente unida con la duraci\u00f3n del sacramento.  As\u00ed la \u00daltima Cena de Cristo adquiere el significado de una instituci\u00f3n divina por cuyo medio se establece la Misa en su Iglesia.  De hecho, San Pablo (1 Cor. 11,25) pone en boca del Salvador las palabras: \u201cCuantas veces la bebiereis, hacedlo en recuerdo m\u00edo.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos ahora en posici\u00f3n de apreciar en su sentido profundo las palabras de consagraci\u00f3n que Cristo pronunci\u00f3 sobre el pan.   Ya que s\u00f3lo San Lucas y San Pablo han hecho adiciones a la oraci\u00f3n \u201cEste es Mi Cuerpo\u201d, es s\u00f3lo en ellos que podemos basar nuestra demostraci\u00f3n.\n<\/p>\n<ul>\n<li> Lucas 22,19:  Hoc est corpus meum, quod pro vobis datur; touto esti to soma mou to uper umon didomenon;  Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros.<\/li>\n<li> 1 Corintios 11,24:  Hoc est corpus meum, quod pro vobis tradetur; touto mou esti to soma to uper umon [klomenon]; Este es mi cuerpo que se da por vosotros.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez m\u00e1s sostenemos que el \u201cdar el cuerpo\u201d sacrificialmente (en unidad org\u00e1nica con el \u201cderramamiento de sangre\u201d en el c\u00e1liz) se debe interpretar aqu\u00ed como un sacrificio presente y como una instituci\u00f3n permanente en la Iglesia.  Respecto al punto decisivo, es decir, indicaci\u00f3n de qu\u00e9 es lo que se est\u00e1 llevando a cabo realmente, es de nuevo San Lucas quien habla con la mayor claridad, pues a soma \u00e9l a\u00f1ade el participio presente, didomenon, por el cual describe la \u201centrega del cuerpo\u201d como algo que ocurre en el presente, aqu\u00ed y ahora, no como algo que se realizar\u00e1 en el futuro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La versi\u00f3n klomenon en San Pablo es puesta en duda.  De acuerdo a la mejor versi\u00f3n cr\u00edtica (Tischendorf, Lachmann) el participio es colocado completamente de modo que San Pablo probablemente escribi\u00f3:  to soma to uper umon (el cuerpo por ti, es decir, por tu salvaci\u00f3n.  Sin embargo, hay buena raz\u00f3n para considerar la palabra klomenon (de klan, romper) como paulina, pues San Pablo poco antes habl\u00f3 del \u201cpartir del pan\u201d (1 Cor. 10,16), que para \u00e9l significaba \u201cofrecer como comida el verdadero cuerpo de Cristo\u201d.   Podemos concluir de esto que el \u201cpartir el cuerpo\u201d no s\u00f3lo confina la acci\u00f3n de Cristo al presente estrictamente hablando, especialmente como su Cuerpo natural no pod\u00eda ser \u201cpartido\u201d en la Cruz (cf. \u00c9x. 12,46; Juan 19,32 ss), sino que tambi\u00e9n implica la intenci\u00f3n de ofrecer un \u201ccuerpo partido por ti\u201d (uper umon), es decir, el acto constitu\u00eda en s\u00ed mismo un verdadero ofrecimiento de comida.  Se elimina toda duda respecto a su car\u00e1cter sacrificial con la expresi\u00f3n didomenon de San Lucas, la cual la Vulgata esta vez traduce correctamente al presente:  \u201cquod pro vobis datus.\u201d  Pero \u201cel dar el propio cuerpo por otros\u201d es verdaderamente una expresi\u00f3n b\u00edblica para sacrificio (cf. Juan 6,52; Rom. 7,4; Col. 1,22; Heb. 10,10, etc.) como la frase paralela \u201cel derramamiento de sangre\u201d.   Por lo tanto, en la \u00daltima Cena Cristo ofreci\u00f3 Su Cuerpo como un sacrificio incruento.  Finalmente, que el orden\u00f3 la renovaci\u00f3n del Sacrificio Eucar\u00edstico por todos los tiempos a trav\u00e9s de la Iglesia es claro por la adici\u00f3n:  \u201cHagan esto en conmemoraci\u00f3n m\u00eda.\u201d  (Lc. 32,19; 1 Cor. 11,24).\n<\/p>\n<h3>Pruebas en la Tradici\u00f3n<\/h3>\n<p>  Per IpsumHarnack opina que la Iglesia primitiva, hasta el tiempo de San Cipriano (muri\u00f3 en 258), se conformaba con los sacrificios puramente espirituales de adoraci\u00f3n y acci\u00f3n de gracias, y que no pose\u00eda el Sacrificio de la Misa, como lo entiende hoy d\u00eda el catolicismo.  Asimismo, el Dr. Wieland, un sacerdote cat\u00f3lico, en una serie de escritos sosten\u00eda, ante la f\u00e9rrea oposici\u00f3n de otros te\u00f3logos, que los cristianos primitivos confinaban la esencia del sacrificio cristiano a una oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias eucar\u00edstica subjetiva, hasta que San Ireneo (muri\u00f3 en 202) present\u00f3 la idea de una ofrenda de dones objetiva, y especialmente de pan y vino.  Seg\u00fan esta opini\u00f3n, \u00e9l fue el primero en incluir en su expandida concepci\u00f3n del sacrificio, la completamente nueva idea de ofrenda material (es decir, los elementos eucar\u00edsticos) que hasta ese tiempo la Iglesia primitiva hab\u00eda repudiado formalmente.<br \/>\n  Disc\u00edpulos de Ema\u00fas, obra del artista pl\u00e1stico peruano Vicente L\u00f3pez de Roma\u00f1a. Tinta china.Si esta afirmaci\u00f3n fuese correcta, la doctrina del Concilio de Trento (Ses. XXII, c. II), seg\u00fan la cual en la Misa los sacerdotes ofrecen, en obediencia al mandato de Cristo, su Cuerpo y Sangre\u201d (vea Denzinger, \u201cEnchir\u201d, n. 949), dif\u00edcilmente podr\u00eda apoyarse en la tradici\u00f3n apost\u00f3lica; el puente entre la antig\u00fcedad y el presente se hubiese roto por la abrupta intrusi\u00f3n de una opini\u00f3n completamente contraria.  Un estudio imparcial de los textos tempranos parece ciertamente que aclarar\u00e1 esto: que la Iglesia primitiva prestaba la mayor atenci\u00f3n al aspecto espiritual y subjetivo del sacrificio y pon\u00eda \u00e9nfasis primordial en la oraci\u00f3n y acci\u00f3n de gracias en la funci\u00f3n eucar\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, esta admisi\u00f3n no es id\u00e9ntica con la declaraci\u00f3n de que la Iglesia primitiva rechazaba completamente el sacrificio objetivo, y reconoc\u00eda como genuino s\u00f3lo el sacrificio espiritual seg\u00fan expresado en la \u201cacci\u00f3n de gracias eucar\u00edstica\u201d.  Nadie familiarizado con el asunto puede negar que ha habido un desarrollo dogm\u00e1tico hist\u00f3rico de lo indefinido a lo definido, de lo impl\u00edcito a lo expl\u00edcito, de la semilla al fruto.  Una presunci\u00f3n tan razonable, la \u00fanica consistente de hecho con el cristianismo, es, sin embargo, fundamentalmente diferente de la hip\u00f3tesis que la idea cristiana del sacrificio ha girado de un extremo al otro.  Esto es a priori improbable y no demostrado de hecho.  En el Didaj\u00e9 o \u201cEnse\u00f1anza de los Doce Ap\u00f3stoles\u201d, el monumento literario post-b\u00edblico m\u00e1s antiguo (cerca de 96 d.C.), no s\u00f3lo se refiere a la \u201cfracci\u00f3n del pan\u201d (cf. Hch. 20,7) como un \u201csacrificio\u201d (Thysia) y menciona que hay que reconciliarse con el enemigo antes del sacrificio (cf. |Mt. 52,3), sino que el pasaje completo es coronado con una cita de la profec\u00eda real de Malaqu\u00edas, la que se refiere, como es bien sabido, a un sacrificio real y objetivo (Didaj\u00e9, c. XIV).  Los primeros cristianos le dieron el nombre de \u201csacrificio\u201d no s\u00f3lo a la \u201cacci\u00f3n de gracias\u201d eucar\u00edstica, sino tambi\u00e9n a la celebraci\u00f3n ritual completa incluyendo la \u201cfracci\u00f3n del pan\u201d lit\u00fargica, sin distinguir claramente al principio entre la oraci\u00f3n y el don (pan y vino, Cuerpo y Sangre).  Cuando San Ignacio de Antioqu\u00eda (m. 107), un disc\u00edpulo de los ap\u00f3stoles, dice de la Eucarist\u00eda:  \u201cHay s\u00f3lo una carne de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, s\u00f3lo un c\u00e1liz que contiene su \u00fanica Sangre, un altar (en thysiasterion), como tambi\u00e9n s\u00f3lo un obispo con el sacerdocio y los di\u00e1conos (Ep., ad. Philad. IV), le da aqu\u00ed a la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica lit\u00fargica, de la cual habla solamente, por su referencia al \u201caltar\u201d, un significado evidentemente sacrificial, aunque a menudo en otros contextos use la palabra \u201caltar\u201d en un sentido metaf\u00f3rico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Surgi\u00f3 una acalorada controversia alrededor de la concepci\u00f3n de San Justino (m. 166) del hecho de que en su \u201cDi\u00e1logo con Trif\u00f3n\u201d (c. 117) \u00e9l describe la \u201coraci\u00f3n y acci\u00f3n de gracias\u201d (euchai kai eucharistiai) como el \u201c\u00fanico sacrificio perfecto agradable a Dios\u201d (teleiai monai kai euarestoi thysiai).  \u00bfTrataba con esto al enfatizar as\u00ed el sacrificio espiritual interior excluir el sacrificio real y exterior de la Eucarist\u00eda?  Claramente que no, pues en el mismo \u201cDi\u00e1logo\u201d (c. 41) \u00e9l dice que la \u201cofrenda alimenticia\u201d de los leprosos, indudablemente una ofrenda real (cf. Lev. 14), era figura (typos) del pan de la Eucarist\u00eda, que Jes\u00fas mand\u00f3 a ofrecer (poiein) en conmemoraci\u00f3n de sus sufrimientos.\u201d  Luego contin\u00faa:  \u201cde los sacrificios que ustedes (los jud\u00edos) ofrec\u00edan antes, Dios dijo a trav\u00e9s de Malaqu\u00edas:  \u2018No me complacen, etc.\u2019  Sin embargo, por los sacrificios (thysion) que nosotros los gentiles le presentamos en todo lugar, esto es (toutesti) del pan de la Eucarist\u00eda y asimismo del c\u00e1liz eucar\u00edstico, \u00c9l dijo que nosotros glorificamos su Nombre, mientras que ustedes lo deshonran\u201d.  Aqu\u00ed \u201cpan y c\u00e1liz\u201d son por el uso de toutesti claramente incluidos como ofrenda objetiva en la idea del sacrificio cristiano.  Si los dem\u00e1s apologistas (Ar\u00edstides, Aten\u00e1goras, Minucio F\u00e9lix, Arnobio) var\u00edan el pensamiento grandemente&#8212;Dios no tiene necesidad de sacrificio; el mejor sacrificio es el conocimiento del Creador; sacrificio y altares son desconocidos para los cristianos&#8212;se debe presumir no s\u00f3lo que bajo lo impuesto por la disciplina arcani ellos reten\u00edan la verdad completa, sino tambi\u00e9n que ellos correctamente repudiaban toda conexi\u00f3n con la idolatr\u00eda pagana, el sacrificio de animales y los altares paganos.  Tertuliano declar\u00f3 bruscamente:  \u201cnosotros no ofrecemos sacrificios (non sacrificamus) porque no podemos comer tanto la Cena del Se\u00f1or como la de los demonios (De spectac., c. XIII).  Y aun en otro pasaje (Sobre la Oraci\u00f3n 19) el llama a la Sagrada Comuni\u00f3n \u201cparticipaci\u00f3n en el sacrificio\u201d (participatio sacrificii), el cual se realiza \u201csobre el altar de Dios\u201d (ad aram Dei); el habla (De cult fem., II, XI) de un \u201cofrecimiento del sacrificio\u201d real y no meramente metaf\u00f3rico (sacrificium offertur); \u00e9l insiste m\u00e1s lejos como montanista (Sobre el Pudor 9) tanto en el \u201cpoder alimenticio del Cuerpo del Se\u00f1or\u201d (opimitate dominici corporis) como en la \u201crenovaci\u00f3n de la inmolaci\u00f3n de Cristo\u201d (rursus illi  mactabitur Christus).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con San Ireneo de Lyons llega un punto crucial, puesto que \u00e9l, con claridad consciente, primero presenta \u201cpan y vino\u201d como ofrendas objetivas, pero al mismo tiempo mantiene que estos elementos se convierten en el \u201cCuerpo y Sangre\u201d del Verbo a trav\u00e9s de la consagraci\u00f3n, y as\u00ed al combinar simplemente estos dos pensamientos tenemos la Misa cat\u00f3lica de hoy d\u00eda.  Seg\u00fan \u00e9l, (Contra Herej\u00edas, IV.18.4) es s\u00f3lo la Iglesia \u201cla que ofrece una oblaci\u00f3n pura\u201d (oblationem puram offert), mientras que los jud\u00edos \u201cno recibieron al Verbo, el cual se ofrece (o a trav\u00e9s del cual se hace una ofrenda) a Dios\u201d (non receperunt Verbum quod [aliter, per quod] offertur Deo).  Pasando sobre las ense\u00f1anzas de Clemente de Alejandr\u00eda y Or\u00edgenes, cuyo amor por la alegor\u00eda, junto con las restricciones de la disciplina arcani, envolv\u00edan sus escritos en una obscuridad m\u00edstica, hacemos particular menci\u00f3n de San Hip\u00f3lito de Roma (m. 235) cuyo famoso fragmento Achelis ha tildado err\u00f3neamente como espurio.  \u00c9l escribe (Fragm. en Prov., IX, I, P.G., LXXX, 593), \u00abEl Verbo prepar\u00f3 su precioso e inmaculado Cuerpo (soma) y su Sangre (aima), que diariamente (kath\u2019ekasten) son presentados como sacrificio (epitelountai thyomena) en la mesa m\u00edstica y divina (trapeze) como memorial de aquella siempre memorable primera mesa de la misteriosa cena del Se\u00f1or\u201d.  Ya que seg\u00fan el juicio incluso de historiadores del dogma protestantes, San Cipriano (m. 258) debe ser considerado como el \u201cheraldo\u201d de la doctrina cat\u00f3lica sobre la Misa, debemos asimismo obviarlo, as\u00ed como a San Cirilo de Jerusal\u00e9n (m. 386) y a San Juan Cris\u00f3stomo (m. 407) que han sido acusados de \u201crealismo\u201d exagerado y cuyos simples discursos sobre el sacrificio rivalizan con los de San Basilio el Grande (m. 379), San Gregorio de Niza (m. c. 394) y San Ambrosio (m. 397).  S\u00f3lo se debe decir una palabra sobre San Agust\u00edn (m. 430), ya que se le cita como favorecedor de la teor\u00eda \u201csimb\u00f3lica\u201d respecto a la presencia real de Cristo en la Eucarist\u00eda.  Es precisamente su ense\u00f1anza sobre el sacrificio la que mejor sirve para aclarar la sospecha de que \u00e9l se inclinaba a una interpretaci\u00f3n meramente espiritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Agust\u00edn nada es m\u00e1s cierto que toda religi\u00f3n, ya sea verdadera o falsa, debe tener una forma exterior de celebraci\u00f3n y culto (Respuesta a Fausto XIX.11).  Esto aplica tambi\u00e9n a los cristianos (l.c., XX, 18), quienes \u201cconmemoran el sacrificio consumado (en la Cruz) con la m\u00e1s santa oblaci\u00f3n y participaci\u00f3n del Cuerpo y Sangre de Cristo\u201d (celebrant sacrosancta oblatione et participatione corporis et sanguinis Christi).   La Misa es, a sus ojos (Ciudad de Dios X.20), el \u201cm\u00e1s alto y verdadero sacrificio\u201d (summum verumque sacrificium), en el que Cristo es a la vez \u201csacerdote y v\u00edctima\u201d (ipse offerens, ipse et oblatio) y \u00e9l le recuerda a los jud\u00edos (Adv. Jud, IX, 13) que el sacrificio de Malaqu\u00edas se hace ahora en todo lugar (in omni loco offerri sacrificium Christianorum).  \u00c9l relata sobre su madre Santa M\u00f3nica (Confesiones IX.13) que ella hab\u00eda pedido oraciones en el altar (ad altare) por su alma y hab\u00eda asistido a Misa diariamente.  De Agust\u00edn en adelante la corriente de la tradici\u00f3n de la Iglesia fluye suavemente a trav\u00e9s de un canal bien ordenado, sin obst\u00e1culo ni interrupci\u00f3n, a trav\u00e9s de la Edad Media hasta nuestro tiempo.  Aun el poderoso intento de contenerlo que hizo la Reforma Protestante no tuvo efecto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una demostraci\u00f3n m\u00e1s breve de la existencia de la Misa es la tal llamada prueba de prescripci\u00f3n, que se formula as\u00ed:  Un rito sacrificial en la Iglesia que es m\u00e1s antiguo que el m\u00e1s antiguo ataque hecho por los herejes no puede ser desacreditado como \u201cidolatr\u00eda\u201d, pero se debe remontar al Fundador del cristianismo como una herencia leg\u00edtima de la cual \u00c9l fue el originador.   Ahora la posesi\u00f3n leg\u00edtima de la Iglesia en cuanto a la Misa se puede rastrear a los comienzos del cristianismo.   Se deduce que la Misa fue instituida divinamente por Cristo.  Respecto a la proposici\u00f3n menor, cuya prueba s\u00f3lo nos ata\u00f1e aqu\u00ed, debemos comenzar de inmediato con la Reforma, el \u00fanico movimiento que se deshizo completamente de la Misa.  Psicol\u00f3gicamente, es muy comprensible que hombres como Ulrich Zwingli, Karlstadt y John Oecolampadius derribaran los altares, pues ellos negaban la presencia real de Cristo en el Sacramento.   El calvinismo tambi\u00e9n, al denigrar la \u201cmisa papista\u201d que el catecismo de Heidelberg describ\u00eda como \u201cabominable idolatr\u00eda\u201d, era auto-consistente pues s\u00f3lo admit\u00eda una presencia \u201cdin\u00e1mica\u201d.  Por otro lado, es bastante extra\u00f1o que a pesar de su creencia en el significado literal de las palabras de la consagraci\u00f3n, Mart\u00edn Lutero, despu\u00e9s de una violenta \u201cdisputa nocturna con el diablo\u201d, en 1521, ten\u00eda que haber repudiado la Misa.  Pero son exactamente estas medidas de violencia las que mejor muestran a qu\u00e9 profundidad la instituci\u00f3n de la Misa se hab\u00eda enraizado por ese tiempo en la Iglesia y en la gente.  \u00bfPor cu\u00e1nto tiempo hab\u00eda estado echando ra\u00edces?  Para comenzar, la respuesta es:  a trav\u00e9s de toda la Edad Media regresando a Focio el originador del Cisma de Oriente (869).  Aunque John Wycliff protest\u00f3 contra la ense\u00f1anza del Concilio de Constanza (1414-18), que sostuvo que la Misa pod\u00eda ser probada por la Escritura; y a pesar de que los albigenses y valdenses reclamaban para los laicos tambi\u00e9n el poder de ofrecer sacrificio (cf. Denzinger, \u201cEnchir.\u201d, 585 y 430), no es menos cierto que incluso los griegos cism\u00e1ticos se agarraban fuertemente al sacrificio eucar\u00edstico como una herencia preciosa de su pasado cat\u00f3lico.  En las negociaciones para la reuni\u00f3n en Lyons (1274) y Florencia (1439) mostraron que lo hab\u00edan mantenido intacto; y que lo hab\u00edan salvaguardado fielmente hasta ese d\u00eda.  De todo lo cual es claro que la Misa exist\u00eda en ambas Iglesias mucho antes de Focio, una conclusi\u00f3n que nace de los monumentos de la antig\u00fcedad cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dando un gran paso hacia atr\u00e1s desde el siglo IX al IV, llegamos a los nestorianos y monofisitas que fueron expulsados de la Iglesia durante el siglo V en \u00c9feso (431) y Calcedonia (451).  Desde ese d\u00eda hasta el d\u00eda de hoy ellos han celebrado en su solemne liturgia el sacrificio de la Nueva Ley, y ya que ellos s\u00f3lo lo pudieron haber tomado de la antigua Iglesia cristiana, se deduce que la Misa se remonta en la Iglesia m\u00e1s all\u00e1 del tiempo del nestorianismo y monofisismo.  Ciertamente, el Primer Concilio de Nicea (325) en su famoso canon d\u00e9cimo octavo prohib\u00eda a los sacerdotes recibir la Eucarist\u00eda de manos de los di\u00e1conos por la misma obvia raz\u00f3n, \u201cque ni los c\u00e1nones ni la costumbre nos han transmitido que aquellos que no tienen el poder de ofrecer sacrificio (prospherein) puedan dar el Cuerpo de Cristo a los que lo ofrecen (prospherousi)\u201d.  De ah\u00ed es claro que para la celebraci\u00f3n de la Misa se requer\u00eda la dignidad de un sacerdocio especial, del cual los di\u00e1conos como tales estaban excluidos.  Sin embargo, puesto que el Concilio de Nicea habla de una \u201ccostumbre que nos remonta al siglo III\u201d, estamos ya en la \u00e9poca de las catacumbas con sus pinturas eucar\u00edsticas, las cuales, de acuerdo a las mejor fundadas opiniones, representan la celebraci\u00f3n lit\u00fargica de la Misa.  Seg\u00fan Wilpert, la representaci\u00f3n m\u00e1s antigua del Santo Sacrificio es la \u201cCapilla Griega\u201d en la catacumba de Santa Priscila (c. 150).  Sin embargo, la evidencia m\u00e1s convincente de esos d\u00edas antiguos la proveen las liturgias de Oriente y Occidente, cuyos principios b\u00e1sicos se remontan a los tiempos apost\u00f3licos y en las cuales la idea sacrificial de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica encontr\u00f3 expresi\u00f3n decisiva y no adulterada (vea Liturgia).  Por lo tanto, hemos rastreado las Misas desde el presente hasta los tiempos antiguos, estableciendo as\u00ed su origen apost\u00f3lico, el cual a su vez se remonta a la \u00daltima Cena.\n<\/p>\n<h2>Naturaleza de la Misa<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su negaci\u00f3n de la verdadera Divinidad de Cristo y de toda instituci\u00f3n sobrenatural, el escepticismo moderno procura, por medio del tal llamado m\u00e9todo hist\u00f3rico-religioso, explicar el car\u00e1cter de la Eucarist\u00eda y del Sacrificio Eucar\u00edstico como el resultado natural de un proceso de desarrollo espont\u00e1neo en la religi\u00f3n cristiana.   Con relaci\u00f3n a esto es interesante observar c\u00f3mo estas hip\u00f3tesis conflictivas y diferentes se refutan entre s\u00ed, con el muy sorprendente resultado que al final descuella de la investigaci\u00f3n un problema nuevo, grande e insoluble.  Mientras que algunos descubren las ra\u00edces de la Misa en las fiestas f\u00fanebres jud\u00edas (O. Holtzmann) o en la secta jud\u00eda de los esenios (Bousset, Heitmuller, Wernle), otros escudri\u00f1an en el estrato subterr\u00e1neo de las religiones paganas.  Sin embargo, aqu\u00ed se pone a su disposici\u00f3n una gran variedad de hip\u00f3tesis.  En esta \u00e9poca de pan-babilonismo no es sorprendente que las ideas germinales de la Comuni\u00f3n cristiana se puedan localizar en Babilonia, donde en el mito Adapa (en las Tablas de Tell el-Amarna) se ha hallado menci\u00f3n del \u201cagua de vida\u201d y \u201ccomida de vida\u201d (Zimmern).  Otros (por ejemplo, Brandt) se imaginan que han hallado una analog\u00eda a\u00fan m\u00e1s notable en el \u201cpan y agua\u201d (Patha y Mambuha) de la religi\u00f3n mandaeana.  La opini\u00f3n m\u00e1s ampliamente sostenida hoy d\u00eda entre los defensores de la teor\u00eda hist\u00f3rico-religiosa es que la Eucarist\u00eda y la Misa se originaron en las pr\u00e1cticas del mitra\u00edsmo persa (Dietrerich, H. T. Holtzmann, Pfleiderer, Robertson, etc.).  \u201cEn la misa mandeana\u201d escribe Cumont (Misterien des Mithra\u201d, Leipzig, 1903, p. 118), \u201cel celebrante consagra pan y agua, el cual mezclaba con jugo de haoma perfumado, e ingiere esta comida mientras realizaba las funciones del servicio divino.\u201d  Tertuliano en su furia adscrib\u00eda al \u201cdiablo\u201d esta pantomima de los ritos cristianos y observaba con asombro (De prescript haeret, C. XL):  \u00abcelebrat (Mithras) et panis oblationem.\u00bb  Este no es el lugar para criticar en detalle estas creaciones salvajes de una imaginaci\u00f3n acalorada.  Sea suficiente notar que todas estas explicaciones necesariamente llevan a la noche impenetrable, mientras que los hombres se nieguen a creer en la verdadera Divinidad de Cristo, quien orden\u00f3 que su sacrificio cruento en la Cruz se renovara diariamente por un sacrificio incruento de su Cuerpo y Sangre en la Misa bajo los simples elementos de pan y vino.  Este solo es el origen y naturaleza de la Misa.\n<\/p>\n<h3>Car\u00e1cter F\u00edsico de la Misa<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al car\u00e1cter f\u00edsico, surge no s\u00f3lo la pregunta sobre las partes concretas de la liturgia, en la cual el verdadero ofrecimiento yace escondido, sino tambi\u00e9n la pregunta respecto a la relaci\u00f3n de la Misa con el sacrificio cruento de la Cruz.  Para comenzar con la \u00faltima pregunta por mucho la m\u00e1s importante, los cat\u00f3licos y protestantes creyentes igualmente reconocen que como cristianos veneramos en el sacrificio cruento de la Cruz el \u00fanico, universal y absoluto sacrificio para la salvaci\u00f3n del mundo.  Y esto de hecho es cierto primero en un doble sentido, porque entre todos los sacrificios del pasado y el futuro, el Sacrificio de la Cruz s\u00f3lo se sit\u00faa sin ninguna relaci\u00f3n con, y absolutamente independiente de, cualquier otro sacrificio, una completa totalidad y unidad en s\u00ed mismo; segundo, porque toda gracia, medio de gracia y sacrificio, ya pertenezca a la econom\u00eda jud\u00eda, cristiana o pagana, deriva su completa fuerza indivisa, valor y eficiencia s\u00f3lo y \u00fanicamente de este sacrificio absoluto en la Cruz.  La primera consideraci\u00f3n implica que todos los sacrificios del Antiguo Testamento, as\u00ed como el Sacrificio de la Misa, llevan la marca esencial de la relatividad, hasta donde est\u00e9n necesariamente relacionados al Sacrificio de la Cruz, como la periferia de un c\u00edrculo al centro.  De la segunda consideraci\u00f3n se deduce que todos los dem\u00e1s sacrificios, incluida la Misa, son vac\u00edos, est\u00e9riles y nulos de efecto, hasta donde y hasta cuando no provengan del manantial de m\u00e9ritos (debido al sufrimiento) del Crucificado.  Vamos a tratar brevemente con esta doble relaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a la cualificaci\u00f3n de relatividad, que se adhiere a todo sacrificio distinto al sacrificio de la Cruz, no hay duda que los sacrificios del Antiguo Testamento por sus formas figurativas y su significado prof\u00e9tico apuntan al sacrificio de la Cruz como su eventual cumplimiento.  La Ep\u00edstola a los Hebreos (caps. 8-9) en particular desarrolla grandemente el car\u00e1cter figurativo del Antiguo Testamento.  El sacerdocio lev\u00edtico no s\u00f3lo era como una \u201csombra de las cosas por venir\u201d, un tipo tenue del sumo sacerdocio de Cristo, sino que el culto sacrificial completo, ampliamente desplegado en sus partes, prefiguraba el \u00fanico sacrificio de la Cruz.  Sirviendo s\u00f3lo a la \u201climpieza de la carne\u201d legal los sacrificios lev\u00edticos no pod\u00edan efectuar ning\u00fan \u201cperd\u00f3n de pecados\u201d, sin embargo, por su misma ineficacia ellos apuntan prof\u00e9ticamente al perfecto sacrificio de propiciaci\u00f3n sobre el G\u00f3lgota.  Justo por esa raz\u00f3n su continua repetici\u00f3n as\u00ed como su gran diversidad era esencial para ellos, como medio de mantener vivo en los jud\u00edos el deseo ardiente por el verdadero sacrificio de expiaci\u00f3n que traer\u00eda el futuro.  Este anhelo fue saciado s\u00f3lo por el \u00fanico Sacrificio de la Cruz, que nunca m\u00e1s se repetir\u00eda.  Naturalmente la Misa, tambi\u00e9n, si ha de tener el car\u00e1cter de un sacrificio leg\u00edtimo debe estar de acuerdo con esta regla inviolable, ya no como un tipo prof\u00e9tico de cosas futuras, sino m\u00e1s bien como la realizaci\u00f3n viviente y la renovaci\u00f3n del pasado.  S\u00f3lo la \u00daltima Cena, situada a medio camino como si fuera entre la figura y su cumplimiento, a\u00fan miraba al futuro, hasta donde era una conmemoraci\u00f3n anticipatoria del sacrificio de la Cruz.  En el discurso con que se instituy\u00f3 la Eucarist\u00eda, el \u201centregar el Cuerpo\u201d y el \u201cderramamiento de la Sangre\u201d eran de necesidad respecto a la separaci\u00f3n f\u00edsica de la sangre del cuerpo en la Cruz, sin la cual la inmolaci\u00f3n sacramental de Cristo en la \u00daltima Cena hubiese sido inconcebible.  Los Padres de la Iglesia, tales como San Cipriano de Cartago (Ep., LXIII, 9), San Ambrosio (De offic., I, XLVIII), San Agust\u00edn (Respuesta a Fausto XX.28) y el Papa San Gregorio I (Magno) (Dial., IV, LVIII), insisten que la Misa en su naturaleza esencial debe ser la que Cristo mismo caracteriz\u00f3 como una \u201cconmemoraci\u00f3n\u201d de \u00c9l (Lc. 22,19) y San Pablo como el \u201canuncio de la muerte del Se\u00f1or\u201d (1 Cor. 11,26).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto al otro aspecto del Sacrificio de la Cruz, es decir, la imposibilidad de su renovaci\u00f3n, su singularidad y su poder, San Pablo de nuevo proclam\u00f3 con energ\u00eda que Cristo sobre la Cruz definitivamente redimi\u00f3 al mundo entero, en que \u201ccon su propia Sangre, penetr\u00f3 en el santuario una vez para siempre consiguiendo una redenci\u00f3n eterna\u201d (Hb. 9,12).  Esto no significa que la humanidad es de pronto y sin la acci\u00f3n de su propia voluntad llevada de nuevo al estado de inocencia en el Para\u00edso y librada de la necesidad de trabajar para lograr para s\u00ed misma los frutos de la redenci\u00f3n.  De otro modo los ni\u00f1os no tendr\u00edan necesidad del bautismo ni los adultos de la fe justificante para ganar la eterna felicidad.  El \u201ccumplimiento\u201d de que habla San Pablo puede por lo tanto referirse s\u00f3lo al lado objetivo de la redenci\u00f3n, que no prescinde de, sino por el contrario requiere, la propia disposici\u00f3n subjetiva.  El Sacrificio ofrecido una sola vez sobre la Cruz llen\u00f3 las reservas infinitas con aguas sanadoras, pero aqu\u00e9llos que est\u00e9n sedientos de justicia deben venir con sus c\u00e1lices y sacar lo que necesiten para calmar su sed.  En esta importante distinci\u00f3n entre redenci\u00f3n objetiva y subjetiva, la cual pertenece a la esencia del cristianismo descansa no s\u00f3lo la posibilidad, sino tambi\u00e9n la justificaci\u00f3n de la Misa.  Pero desafortunadamente aqu\u00ed los cat\u00f3licos y protestantes se separan.  Estos \u00faltimos pueden ver en la Misa s\u00f3lo una \u201cnegaci\u00f3n del sacrificio de Jesucristo.  Esta es una opini\u00f3n err\u00f3nea, porque si la Misa puede hacer y no hace m\u00e1s que transmitir los m\u00e9ritos de Cristo a la humanidad por medio de un sacrificio exactamente como los hacen los sacramentos sin el uso del sacrificio, es l\u00f3gico que la Misa no es ni un segundo sacrificio independiente junto al sacrificio de la Cruz, ni un substituto por medio del cual se completa o se aumenta el valor del sacrificio de la Cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00fanica distinci\u00f3n entre la Misa y el sacramento descansa en esto: que el \u00faltimo aplica al individuo los frutos del Sacrificio de la Cruz por simple distribuci\u00f3n, la primera por una ofrenda espec\u00edfica. En ambos la Iglesia se aproxima al \u00fanico Sacrificio de la Cruz.  \u00c9ste es y permanece como el \u00fanico Sol, que da vida, luz y calor a todo, los Sacramentos y la Misa son s\u00f3lo los planetas que giran alrededor del cuerpo central. Por otro lado, sin esos dos el Sacrificio de la Cruz reinar\u00eda tan independientemente como el sol sin los planetas.  Por lo tanto, el Concilio de Trento (Ses. XXII, Can. IV) correctamente protest\u00f3 contra el reproche que \u201cla Misa es una blasfemia contra o una derogaci\u00f3n del Sacrificio de la Cruz\u201d (cf. [[Heinrich Joseph Dominicus Denzinger|Denzinbger, \u201cEnchir.\u201d, 951).  \u00bfSe deber\u00eda hacer el mismo reproche sobre los sacramentos tambi\u00e9n?  \u00bfNo se aplica al bautismo y la Comuni\u00f3n entre los protestantes?  \u00bfY c\u00f3mo Cristo mismo puede poner blasfemia y oscuridad en el camino de su Sacrificio en la Cruz cuando \u00c9l mismo es el sumo sacerdote, en cuyo nombre y por cuya comisi\u00f3n su representante humano ofrece sacrificio con las palabras:  \u201cEste es mi Cuerpo, esta es mi Sangre\u201d?  Es la ense\u00f1anza clara de la Iglesia (cf. Trento Ses. XXII, I) que la Misa es en su misma naturaleza una \u201crepresentaci\u00f3n\u201d (representatio), una \u201cconmemoraci\u00f3n\u201d (memoria) y una \u201caplicaci\u00f3n\u201d (applicatio) del Sacrificio de la Cruz.   Cuando ciertamente el Catecismo Romano (II, c. IV, Q. 70) como una cuarta relaci\u00f3n adopta la repetici\u00f3n diaria (instauratio), significa que tal repetici\u00f3n no se debe tomar en el sentido de multiplicaci\u00f3n, sino simplemente como una aplicaci\u00f3n de los m\u00e9ritos de la Pasi\u00f3n.  Seg\u00fan la Iglesia no hay nada que repudie m\u00e1s que la sugerencia de que con la Misa es como si el sacrificio de la Cruz se dejase a un lado, ella va un paso m\u00e1s all\u00e1 y sostiene la identidad esencial de ambos sacrificios, afirmando que la principal diferencia entre ellos esta en la diferente forma de sacrificio&#8212;el uno cruento y el otro incruento (Trento, Ses. XXII, II): \u00abUna enim eademque est hostia idem nunc offerens sacerdotum ministerio, qui seipsum tunc in cruce obtulit, sofa offerendi ratione diversa\u00bb.  Puesto que el sacerdote que sacrifica (offerens) y la v\u00edctima sacrificial (hostia) en ambos sacrificios son Cristo mismo, equivalen incluso a una identidad num\u00e9rica.  En cuanto a la manera del sacrificio (offerendi ratio), por otro lado, es naturalmente un asunto s\u00f3lo de una identidad o unidad espec\u00edfica que incluya la posibilidad de diez, cientos o miles de Misas.\n<\/p>\n<h3>Partes Constituyentes de la Misa<\/h3>\n<p>  Elevaci\u00f3n mayorVolviendo ahora a la primera pregunta de la secci\u00f3n anterior sobre las partes constituyentes de la liturgia de la Misa en la cual se debe buscar el sacrificio real, s\u00f3lo necesitamos considerar sus tres partes principales:  el Ofertorio, la Consagraci\u00f3n y la Comuni\u00f3n.  La anticuada visi\u00f3n de Johann Eck, seg\u00fan la cual el acto de sacrificio estaba contenido en la oraci\u00f3n \u201cUnde et memores\u2026 offerimus\u201d, es por lo tanto excluida de nuestra discusi\u00f3n, as\u00ed como tambi\u00e9n la de Melchor Cano, quien sosten\u00eda que el sacrificio se realiza en la ceremonia simb\u00f3lica del partir de la Hostia y en su mezcla con el c\u00e1liz.  Por lo tanto surge primero la pregunta: \u00bfEst\u00e1 el sacrificio incluido en el Ofertorio?  Por las frases de la oraci\u00f3n por lo menos es claro que el pan y el vino constituyen los elementos sacrificiales secundarios de la Misa, puesto que el sacerdote en el verdadero lenguaje de sacrificio, ofrece a Dios pan como una hostia inmaculada (immaculatam hostiam) y vino como el c\u00e1liz de salvaci\u00f3n (calicen salutaris).  Pero el mismo significado de este lenguaje prueba que la atenci\u00f3n se dirige mayormente a la prospectiva Transubstanciaci\u00f3n de los elementos eucar\u00edsticos.   Puesto que la Misa no es un mero ofrecimiento de pan y vino, como la ofrenda alimenticia figurada de Melquisedec, es claro que s\u00f3lo el Cuerpo y Sangre de Cristo pueden ser la materia primaria del sacrificio como lo fue el caso en la \u00daltima Cena (cf. Concilio de Trento Ses. XXII, I, can. 2; Denzinger, n. 983, 949).  En consecuencia, el sacrificio no est\u00e1 en el Ofertorio.  \u00bfConsiste entonces en la Comuni\u00f3n del sacerdote?  Hubo y hay te\u00f3logos que favorecen esa opini\u00f3n.  Pueden ser categorizados en dos clases, seg\u00fan vean en la Comuni\u00f3n lo esencial o lo co-esencial.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los que pertenecen a la primera categor\u00eda (Domingo de Soto, Renz, Bellord) tuvieron que estar alerta contra la doctrina her\u00e9tica proscrita por el Concilio de Trento (Ses. XXII, can. 1), es decir, que la Misa y la Comuni\u00f3n eran id\u00e9nticas.  En los c\u00edrculos ingleses y americanos la tal llamada \u201cteor\u00eda del banquete\u201d del difunto obispo Bellord una vez caus\u00f3 alguna agitaci\u00f3n (cf. La Revista Eclesi\u00e1stica, XXXIII, 1905, 258 ss).  Seg\u00fan dicha opini\u00f3n, la esencia del sacrificio no se deb\u00eda buscar en la ofrenda de un don a Dios, sino \u00fanicamente en la Comuni\u00f3n.  Sin Comuni\u00f3n no hay sacrificio.  Respecto a los sacrificios paganos D\u00f6llinger (\u201cHeidentum und Judentum\u201d, Ratisbona 1857) ya hab\u00eda demostrado la incompatibilidad de esta opini\u00f3n.  Los sacrificios paganos finalizaban con el completo derramamiento de sangre, de modo que la cena que algunas veces los segu\u00eda expresaba meramente la satisfacci\u00f3n sentida por la reconciliaci\u00f3n con los dioses.  Aun los horribles sacrificios humanos ten\u00edan como objeto la muerte de la v\u00edctima solamente y no una fiesta can\u00edbal.  En cuanto a los jud\u00edos, solo unos pocos sacrificios lev\u00edticos, tal como la ofrenda de paz, ten\u00edan banquetes relacionados a ellos; la mayor\u00eda, y especialmente las ofrendas abrasadas (holocausta), se realizaban sin banquete (cf. Lev. 6,9 ss).  El obispo Bellord, habiendo compartido su suerte con la \u201cteor\u00eda del banquete\u201d, pod\u00eda naturalmente encontrar la esencia de la Misa en la Comuni\u00f3n del sacerdote solamente.   Estaba de hecho l\u00f3gicamente obligado a reconocer que la Crucifixi\u00f3n misma ten\u00eda el car\u00e1cter de sacrificio s\u00f3lo en conjunci\u00f3n con la \u00daltima Cena, en la cual s\u00f3lo se inger\u00eda alimento; pues la Crucifixi\u00f3n exclu\u00eda cualquier ritual de ofrenda alimenticia.  Estas consecuencias inquietantes son de lo m\u00e1s serio puesto que carecen de ninguna base cient\u00edfica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inocua, aunque improbables, es la otra opini\u00f3n (San Roberto Bellarmine, Juan de Lugo, Honor\u00e9 Tourn\u00e9ly, etc.), la cual incluye la Comuni\u00f3n como por lo menos un factor co-esencial en la constituci\u00f3n de la Misa; pues la consunci\u00f3n de la Hostia y del contenido del C\u00e1liz, al ser una especie de destrucci\u00f3n, podr\u00eda aparecer como acorde con la concepci\u00f3n del sacrificio desarrollado m\u00e1s arriba.  Pero s\u00f3lo en apariencia; pues la transformaci\u00f3n sacrificial de la v\u00edctima debe efectuarse sobre el altar, y no en el cuerpo del celebrante, mientras que la participaci\u00f3n de los dos elementos puede a lo m\u00e1s representar el entierro y no la muerte sacrificial de Cristo.  La \u00daltima Cena tambi\u00e9n podr\u00eda haber sido un verdadero sacrificio s\u00f3lo con la condici\u00f3n de que Cristo le hubiese dado la Comuni\u00f3n no s\u00f3lo a los Ap\u00f3stoles, sino que tambi\u00e9n la hubiese recibido \u00c9l mismo.  Sin embargo, no hay evidencia de que tal comuni\u00f3n se realiz\u00f3, probable como puede parecer.  Por el resto, la Comuni\u00f3n del sacerdote no es el sacrificio, sino s\u00f3lo el cumplimiento de, y participaci\u00f3n en, el sacrificio; pertenece por lo tanto no a la esencia, sino a la integridad del sacrificio.  Y esta integridad se conserva tambi\u00e9n absolutamente incluso en la tal llamada \u201cMisa privada\u201d en la cual el sacerdote comulga solo; las Misas privadas se permiten por esa raz\u00f3n (cf. Trento, Ses. XXII, can. 8).  Cuando el S\u00ednodo |Jansenista de Pistoia (1786) al proclamar el falso principio de que \u201cla participaci\u00f3n en el sacrificio es esencial al sacrificio\u201d,  demandaba que los fieles hicieran por lo menos una \u201ccomuni\u00f3n espiritual\u201d como condici\u00f3n para permitir las Misas privadas, fue negado por el Papa P\u00edo VI en su bula \u201cAuctorem fidei\u201d (1796) (vea Denzinger, n. 1528).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de eliminar el ofertorio y la Comuni\u00f3n, queda s\u00f3lo la Consagraci\u00f3n como la parte en la cual se debe buscar el verdadero sacrificio.  En realidad, esa parte sola debe ser considerada como el acto sacrificial propiamente dicho, el cual es tal por la propia instituci\u00f3n de Cristo.  Ahora, las palabras del Se\u00f1or son:  \u201cEste es mi Cuerpo; esta es mi Sangre.\u201d  La epiklesis oriental no puede ser considerada como el momento de consagraci\u00f3n por la raz\u00f3n que no aparece en la Misa de Occidente y se sabe que se puso en pr\u00e1ctica por primera vez despu\u00e9s de los tiempos apost\u00f3licos (vea Eucarist\u00eda.   El sacrificio tambi\u00e9n debe ser en el momento en que Cristo aparece personalmente como Sumo Sacerdote y el celebrante humano act\u00faa s\u00f3lo como su representante.  Sin embargo, el sacerdote no asume la parte personal de Cristo ni en el ofertorio ni en la Comuni\u00f3n.  El s\u00f3lo hace eso cuando dice las palabras:  \u201cEste es mi Cuerpo; esta es mi Sangre\u201d, en la cual no hay una posible referencia al cuerpo y sangre del celebrante.  Mientras que se puede mostrar con certeza que la Consagraci\u00f3n es el acto de Sacrificio, la necesidad de la doble consagraci\u00f3n puede ser demostrada s\u00f3lo como altamente probable.  No s\u00f3lo te\u00f3logos antiguos como Claude Frassen, Gotti  y Bonacina, sino tambi\u00e9n te\u00f3logos posteriores tales como Schouppen, Stentrup y Fr. Schmid, han apoyado la insostenible teor\u00eda de que cuando uno de los elementos consagrados es inv\u00e1lido, tal como pan de cebada o cidra,  la consagraci\u00f3n del elemento v\u00e1lido no s\u00f3lo produce el Sacramento, sino tambi\u00e9n el sacrificio (mutilado).  Su principal argumento es que el sacramento en la Eucarist\u00eda es inseparable en idea del sacrificio.  Pero ellos pasaron por alto completamente el hecho de que Cristo prescribi\u00f3 positivamente la consagraci\u00f3n doble para el sacrificio de la Misa (no para el sacramento), y especialmente el hecho de que en la consagraci\u00f3n de un elemento \u00fanicamente no est\u00e1 simb\u00f3licamente representada la intr\u00ednsecamente esencial relaci\u00f3n de la Misa con el sacrificio de la Cruz.  Ya que lo que Cristo sufri\u00f3 no fue una mera muerte por sofocaci\u00f3n, sino una muerte sangrienta, en la cual sus venas se vaciaron completamente, esta condici\u00f3n de separaci\u00f3n debe recibir representaci\u00f3n visible sobre el altar, como en un drama sublime.  Esta condici\u00f3n se realiza s\u00f3lo por la doble consagraci\u00f3n, que trae ante nuestros ojos el Cuerpo y la Sangre en el estado de separaci\u00f3n, y as\u00ed representa el derramamiento m\u00edstico de sangre.  En consecuencia, la doble consagraci\u00f3n es un elemento absolutamente esencial de la Misa como un sacrificio relativo.\n<\/p>\n<h3>Car\u00e1cter Metaf\u00edsico de la Misa<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al haber establecido en la consagraci\u00f3n de las dos especies la esencia f\u00edsica de la Misa, surge la pregunta metaf\u00edsica de si en esta doble consagraci\u00f3n se realiza y en qu\u00e9 grado el concepto cient\u00edfico de sacrificio.  Ya que las tres ideas (sacerdote sacrificador, don sacrificial y objeto sacrificial) no presentan dificultades al entendimiento, finalmente vemos que el problema estriba completamente en la determinaci\u00f3n del acto sacrificial real (actio sacrifica), y ciertamente no tanto en la forma de este acto como en la materia, puesto que la V\u00edctima glorificada, a consecuencia de su impasibilidad, no puede ser realmente transformada, mucho menos destruida.  En su investigaci\u00f3n de la idea de destrucci\u00f3n, los te\u00f3logos post- tridentinos han usado toda su agudeza, a menudo con resultados brillantes, y han elaborado una serie de teor\u00edas respecto al Sacrificio de la Misa, del cual, sin embargo, podemos discutir s\u00f3lo las m\u00e1s notables e importantes.  Pero primero, para que tengamos a mano un est\u00e1ndar cr\u00edtico y confiable con el cual probar la validez o invalidez de las varias teor\u00edas, afirmamos que una teor\u00eda robusta y satisfactoria debe satisfacer las siguientes cuatro condiciones.\n<\/p>\n<ul>\n<li> la consagraci\u00f3n doble debe mostrar no s\u00f3lo el relativo, sino tambi\u00e9n el momento absoluto del sacrificio, de modo que la Misa no consista en una mera relaci\u00f3n, sino que pueda ser revelada como un verdadero sacrificio en s\u00ed misma; * el acto de sacrificio (actio sacrifica), velado en la doble consagraci\u00f3n, debe referirse directamente a la materia sacrificial, es decir al Cristo Eucar\u00edstico mismo, no a los elementos del pan y vino o sus especies incorp\u00f3reas. <\/li>\n<li> el sacrificio de Cristo debe de alg\u00fan modo resultar en una kenosis, no en una glorificaci\u00f3n, puesto que \u00e9sta \u00faltima es a lo m\u00e1s el objeto del sacrificio, no el sacrificio mismo.<\/li>\n<li> puesto que esta postulada kenosis, sin embargo, puede ser irreal, s\u00f3lo una m\u00edstica y sacramental, debemos valorar inteligentemente esos momentos que aproximan en alg\u00fan grado la \u201cmuerte m\u00edstica\u201d a una postraci\u00f3n real, en lugar de rechazarlos.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la ayuda de estos cuatro criterios es comparativamente f\u00e1cil llegar a una decisi\u00f3n respecto a la probabilidad u otramente de las diferentes teor\u00edas respecto al sacrificio de la Misa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(i)  El jesuita Gabriel V\u00e1squez, cuya teor\u00eda fue apoyada por Giovanni Perrone en el siglo XIX, requiere para la esencia de un sacrificio absoluto s\u00f3lo&#8212;y as\u00ed en el caso presente, para el Sacrificio de la Cruz&#8212;una destrucci\u00f3n real o la muerte real de Cristo, mientras que para la idea del sacrificio relativo de la Misa es suficiente que la muerte anterior sobre la Cruz sea representada visiblemente en la separaci\u00f3n del Cuerpo y la Sangre sobre el altar.  Esta opini\u00f3n pronto encontr\u00f3 un cr\u00edtico agudo en el cardenal Juan de Lugo, quien, apelando a la definici\u00f3n tridentina de Misa como un sacrificio propio y verdadero, reprendi\u00f3 a V\u00e1squez por reducir la Misa a un sacrificio puramente relativo.  Si Jeft\u00e9 resucitara de la tumba con su hija hoy d\u00eda, argumenta \u00e9l (De Euchar., disp. XIX, sec. 4, N. 58), y presentara ante nuestros ojos una reproducci\u00f3n dram\u00e1tica en vivo del asesinato de su hija seg\u00fan la moda de la tragedia, sin duda que ver\u00edamos no un sacrificio verdadero, sino una representaci\u00f3n hist\u00f3rica o dram\u00e1tica del anterior sacrificio cruento.  Esto podr\u00eda de hecho satisfacer la noci\u00f3n de un sacrificio relativo, pero ciertamente no la noci\u00f3n de la Misa, la cual incluye en s\u00ed mima tanto el momento sacrificial relativo como el absoluto (en oposici\u00f3n al meramente relativo).  Si la Misa ha de ser algo m\u00e1s que un drama de la Pasi\u00f3n Ober-Ammergau, entonces no s\u00f3lo Cristo debe aparecer en su personalidad real sobre el altar, sino que \u00c9l debe tambi\u00e9n ser en alguna manera realmente sacrificado sobre ese mismo altar.  La teor\u00eda de V\u00e1squez as\u00ed falla en cumplir con la primera condici\u00f3n mencionada arriba.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta cierto punto la teor\u00eda opuesta a la de V\u00e1squez es la del Cardenal Cienfuegos, quien, mientras que exagera el momento absoluto de la Misa, subestima el momento relativo igualmente esencial del sacrificio.   \u00c9l encuentra la destrucci\u00f3n sacrificial del Cristo Eucar\u00edstico en la suspensi\u00f3n voluntaria de los poderes sensoriales (especialmente la vista y el o\u00eddo), que el modo de existencia sacramental implica, y que dura desde la Consagraci\u00f3n hasta la mezcla de las dos especies.  Pero aparte del hecho de que uno no puede hacer de un \u201ctheologumenon\u201d hipot\u00e9tico la base de una teor\u00eda, uno no puede desde tal punto de vista defender exitosamente la indispensabilidad de la doble consagraci\u00f3n.  Igualmente dif\u00edcil es encontrar en la voluntaria rendici\u00f3n de las funciones sensitivas del Cristo Eucar\u00edstico el momento relativo de sacrificio, es decir, la representaci\u00f3n del sacrificio cruento de la Cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El punto de vista de Francisco Su\u00e1rez, adoptado por Scheeben, es tanto exaltante como impositivo; la transformaci\u00f3n real del don sacrificial a que se refiere es la destrucci\u00f3n de los elementos Eucar\u00edsticos (en virtud de la Transubstanciaci\u00f3n) en su conversi\u00f3n en el precioso Cuerpo y Sangre de Cristo (immulatio perfectiva), igual que, en el sacrificio del incienso del Antiguo Testamento, el fuego transformaba los granos de incienso en la alt\u00edsima y preciosa forma del m\u00e1s suave olor y fragancia.  Pero, ya que la anterior destrucci\u00f3n de las substancias de pan y vino de ning\u00fan modo puede ser considerada como el sacrificio del Cuerpo y Sangre de Cristo, Francisco Su\u00e1rez es finalmente obligado a identificar la producci\u00f3n sustancial de la V\u00edctima Eucar\u00edstica con el sacrificio de la misma.  Aqu\u00ed se revela de inmediato una seria debilidad, ya claramente percibida por Juan de Lugo.  Puesto que la producci\u00f3n de una cosa nunca puede ser identificada con su sacrificio; de otro modo uno pudiera declarar que la producci\u00f3n de plantas del jardinero o la crianza de ganado del agricultor es un sacrificio.  As\u00ed, la idea de kenosis que en las mentes de todos los hombres est\u00e1 \u00edntimamente ligada con la noci\u00f3n de sacrificio, y que hemos dado arriba como nuestra tercera condici\u00f3n, est\u00e1 ausente en la teor\u00eda de Francisco Su\u00e1rez.  Ofrecer algo como sacrificio siempre significa despojarse uno de ello, incluso aunque este propio despojo pueda llevar finalmente a la exaltaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Alemania encontr\u00f3 gran favor la profunda pero pobremente desarrollada teor\u00eda de Valent\u00edn Thalhofer. Sin embargo, no necesitamos exponerla aqu\u00ed especialmente porque descansa en la falsa base de un supuesto \u201csacrificio celestial\u201d de Cristo que, al igual que la virtual continuaci\u00f3n del Sacrificio de la Cruz, se convierte en un fen\u00f3meno temporal y espacial en el Sacrificio de la Misa.  Pero, como ense\u00f1an pr\u00e1cticamente todos los otros te\u00f3logos, la existencia de este sacrificio celestial (en el sentido estricto) es s\u00f3lo un bello sue\u00f1o teol\u00f3gico, y de ning\u00fan modo puede ser demostrado desde la Ep\u00edstola a los Hebreos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(ii)  Al rechazar las antedichas teor\u00edas respecto al Sacrifico de la Misa, los te\u00f3logos hodiernos buscan de nuevo una aproximaci\u00f3n m\u00e1s cercana a la concepci\u00f3n pre-tridentina, al darse cuenta que la teolog\u00eda post-tridentina quiz\u00e1s, por razones pol\u00e9micas, ha exagerado innecesariamente la idea de la destrucci\u00f3n en el sacrificio.  La antigua concepci\u00f3n, que nuestros catecismos incluso hoy d\u00eda proclaman al pueblo como la m\u00e1s natural e inteligible, se puede declarar sin miedo como la opini\u00f3n patr\u00edstica y tradicional; su reinstalaci\u00f3n a la posici\u00f3n de estima general es gracias al Padre Billot (De sacram., I, 4ta ed., Roma, 1907, pp. 567 ss.).  Puesto que esta teor\u00eda refiere el momento absoluto del sacrificio a la \u201cmuerte m\u00edstica sacramental\u201d (activa), y el relativo a la \u201cseparaci\u00f3n (pasiva) del Cuerpo y Sangre\u201d, ciertamente ha hecho la \u201cespada de doble filo\u201d de la doble consagraci\u00f3n la causa de donde procede el doble car\u00e1cter de la Misa como un sacrificio absoluto (real en s\u00ed mismo) y relativo.  Tenemos un sacrificio absoluto, pues la V\u00edctima es&#8212;no en specie propria, sino in specie aliena&#8212;matada sacrificialmente, tenemos tambi\u00e9n un sacrificio relativo, puesto que la separaci\u00f3n sacramental del Cuerpo y la Sangre representa perceptiblemente el derramamiento de Sangre en la Cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que esta opini\u00f3n cumple todos los requisitos de la naturaleza metaf\u00edsica del Sacrificio de la Misa, no creemos correcto rechazar irreflexivamente la algo m\u00e1s elaborada teor\u00eda de Leonard Lessius en lugar de utilizarla en el esp\u00edritu de la opini\u00f3n tradicional para la extensi\u00f3n de la idea de una \u201cmuerte m\u00edstica\u201d.  Lessius (De perfect. moribusque div. XII, XIII) va m\u00e1s all\u00e1 de la antigua explicaci\u00f3n al a\u00f1adir la cierta observaci\u00f3n de que la fuerza intr\u00ednseca de la doble consagraci\u00f3n tendr\u00eda como resultado un derramamiento de sangre sobre el altar actual y verdadero, si \u00e9ste no fuera per accidens imposible en consecuencia de la impasibilidad del Cuerpo de Cristo transfigurado.  Puesto que ex vi verborum la consagraci\u00f3n del pan hace realmente presente s\u00f3lo el Cuerpo y la consagraci\u00f3n del C\u00e1liz s\u00f3lo la Sangre, la tendencia o la doble consagraci\u00f3n es hacia una exclusi\u00f3n formal de la Sangre del Cuerpo.  La muerte m\u00edstica as\u00ed se acerca m\u00e1s a una destrucci\u00f3n real y el momento sacrificial absoluto de la Misa recibe una confirmaci\u00f3n importante.   A la luz de esta opini\u00f3n, la famosa declaraci\u00f3n de San Gregorio Nacianceno se vuelve de especial importancia (\u00abEp. CLXXI, ad Amphil.\u00bb en P.G., XXXVII, 282):  \u00abNo duden en orar por m\u00ed\u2026 cuando con un golpe incruento [anaimakto tome] separas [temnes] el Cuerpo y la Sangre del Se\u00f1or; teniendo el lenguaje como una espada [phonen echon to Xiphos].\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como antiguo alumno del cardenal Franzelin (De Euchar., p. II, thes. XVI, Roma, 1887), el presente escritor puede quiz\u00e1s hablar una buena palabra para la una vez popular, pero reci\u00e9n combatida teor\u00eda del cardenal de Lugo, que Franzelin revivi\u00f3 despu\u00e9s de un largo per\u00edodo de abandono, sin embargo, no es que \u00e9l intente proclamar la teor\u00eda en su forma presente como completamente satisfactoria, pues, con mucho por la cual recomendarla, tambi\u00e9n tiene serios defectos.  Sin embargo, creemos que esta teor\u00eda, como la de Lessius, puede ser m\u00e1s \u00fatil si se utiliza para desarrollar, suplementar y profundizar la opini\u00f3n tradicional.  Comenzando por el principio de que la destrucci\u00f3n Eucar\u00edstica puede ser no una f\u00edsica sino moral, De Lugo encuentra este vaciamiento en la reducci\u00f3n voluntaria de Cristo a la condici\u00f3n de comida (reduction ad statum cibi el potus), en virtud de la cual el Salvador, a modo de comida inanimada, se pone \u00c9l mismo a merced de la humanidad.  Nadie puede negar que esto es verdaderamente equivalente a una kenosis real.  En esto el p\u00falpito cristiano tiene a su disposici\u00f3n una fuente verdaderamente inagotable de excelsos pensamientos con los cuales ilustrar en lenguaje resplandeciente la humildad y amor, la privaci\u00f3n y el desamparo de Nuestro Salvador bajo el velo sacramental. Su magn\u00e1nima sumisi\u00f3n a la irreverencia, al deshonor y sacrilegio, y con la cual incluso hoy d\u00eda el fuego del propio sacrificio que una vez ardi\u00f3 en la Cruz todav\u00eda env\u00eda sus lenguas de fuego de forma misteriosa desde el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas a nuestros altares.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras en esta condescendencia incomprensible el momento absoluto del sacrificio se descubre de forma especialmente sorprendente, uno es renuentemente obligado a reconocer la ausencia de dos de los otros requisitos:  en primer lugar, la necesidad de la doble consagraci\u00f3n no se hace aparente propiamente, puesto que una sola consagraci\u00f3n ser\u00eda suficiente para producir la condici\u00f3n de comida, y por lo tanto producir\u00eda el sacrificio; segundo, la reducci\u00f3n al estado de comestibles revela no la m\u00e1s d\u00e9bil analog\u00eda a la Sangre&#8212;derramada en la Cruz, y as\u00ed no se trata propiamente con el momento relativo del Sacrificio de la Misa.  Por lo tanto, parece que la teor\u00eda de De Lugo no sirve de nada en relaci\u00f3n a esto.   No obstante, rinde el mejor servicio al extender la idea tradicional de la \u201cmuerte m\u00edstica\u201d, puesto que ciertamente la reducci\u00f3n de Cristo a alimento es y significa ser nada m\u00e1s que la preparaci\u00f3n de la v\u00edctima m\u00edsticamente matada para la fiesta sacrificial de la Comuni\u00f3n del sacerdote y los fieles.\n<\/p>\n<h2>Causalidad de la Misa<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta secci\u00f3n se tratar\u00e1:  (a) los efectos (effectus) del Sacrificio de la Misa, que pr\u00e1cticamente coinciden con los varios fines para los cuales se ofrece el Sacrificio, esto es, adoraci\u00f3n, acci\u00f3n de gracias, impetraci\u00f3n y expiaci\u00f3n; (b) la manera de su eficacia (modus efliciendi), que reside en parte objetivamente en el Sacrificio de la Misa mismo (ex opere operato), y en parte depende subjetivamente de la devoci\u00f3n personal y piedad del hombre (ex opere operantis).\n<\/p>\n<h3>Los Efectos del Sacrificio de la Misa<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los reformadores se vieron obligados a rechazar completamente el Sacrificio de la Misa, puesto que ellos reconoc\u00edan la Eucarist\u00eda meramente como un sacramento.  Ambas opiniones se basaban en la reflecci\u00f3n, propiamente apreciada arriba, que el sacrificio cruento de la Cruz era el solo Sacrificio de Cristo y de la cristiandad y as\u00ed no reconoce el Sacrificio de la Misa.  Ellos hab\u00edan aprobado antes la Misa como sacrificio de alabanza y acci\u00f3n de gracias en un sentido simb\u00f3lico o figurado, y Philipp Melancthon resinti\u00f3 la acusaci\u00f3n de que los protestantes la hab\u00edan abolido completamente.  A lo que se opon\u00edan m\u00e1s tenazmente era a la doctrina cat\u00f3lica de que la Misa es un sacrificio no s\u00f3lo de alabanza y acci\u00f3n de gracias, sino tambi\u00e9n de impetraci\u00f3n y reparaci\u00f3n, cuyos frutos pueden beneficiar a otros, mientras que es evidente que un sacramento como tal puede beneficiar s\u00f3lo al recipiente.  Aqu\u00ed el Concilio de Trento se interpuso con una definici\u00f3n de fe (Ses. XXII, can. III): \u00abSi alguno dice que la Misa es s\u00f3lo un sacrificio de alabanza y acci\u00f3n de gracias\u2026 pero no un sacrificio propiciatorio; o, que s\u00f3lo se beneficia el recipiente, y que no debe ser ofrecido por los vivos y los muertos, por los pecados, castigos, satisfacciones y otras necesidades, sea anatema\u00bb (Denzinger, n. 950). En ese canon, que da un resumen de todos los efectos sacrificiales en orden, el s\u00ednodo enfatiza la naturaleza propiciatoria e impetratoria del sacrificio.  Propiciaci\u00f3n (propitiatio) y petici\u00f3n (impetratio) son distintas una de otra, puesto que la \u00faltima apela a la bondad y la primera a la misericordia de Dios.  Por lo tanto, naturalmente, difieren tambi\u00e9n en cuanto a sus objetos, pues, mientras que la petici\u00f3n est\u00e1 dirigida hacia nuestros intereses espirituales y temporales y necesidades de todas clases, la propiciaci\u00f3n se refiere a nuestros pecados (percata) y a los castigos temporales (poenae), que deben ser expiados con obras de penitencia o satisfacci\u00f3n (satisfactiones) en esta vida, o de otro modo por el correspondiente sufrimiento en el Purgatorio. Respecto a todo esto el impetratorio y expiatorio Sacrificio de la Misa es de la mayor utilidad, tanto para los vivos como para los muertos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se pidiese un fundamento b\u00edblico para la doctrina tridentina, primero debemos argumentar como sigue:  As\u00ed como hab\u00eda en el Antiguo Testamento, en adici\u00f3n a los sacrificios de alabanza y acci\u00f3n de gracias, sacrificios propiciatorios e impetratorios (cf. Lev\u00edtico 4ss; 2 Samuel 24,21ss. etc.), el Nuevo Testamento, como su prototipo, debe tambi\u00e9n tener un sacrificio que sirva y satisfaga para todos estos objetos. Pues seg\u00fan la profec\u00eda de Malaqu\u00edas, \u00e9se es la Misa, que la Iglesia debe celebrar en todos los lugares y todos los tiempos.  Por lo tanto, la Misa es el sacrificio impetratorio y propiciatorio.  En cuanto a la referencia especial a su car\u00e1cter propiciatorio, la historia de la instituci\u00f3n establece que la Sangre de Cristo est\u00e1 en el c\u00e1liz \u00abpara la remisi\u00f3n de pecados\u00bb (Mateo 26,28).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la principal fuente de nuestra doctrina es la tradici\u00f3n, que desde tiempos remotos declara el valor impetratorio del Sacrificio de la Misa.  Seg\u00fan Tertuliano (Ad scapula, II), los cristianos sacrificaban \u00abpor el bienestar del emperador\u00bb (pro salute imperatoris); seg\u00fan Cris\u00f3stomo (Hom. XXI en Act. Apost., n. 4), \u00abpor los frutos de la tierra y otras necesidades\u00bb. San Cirilo de Jerusal\u00e9n (d. 386) describe la liturgia de la Misa de su tiempo como sigue (Cat. Mist 5, n\u00fam. 8): \u00abDespu\u00e9s del Sacrificio espiritual [pneumatike thysia], se completa el servicio incruento [anaimaktos latreia]; oramos a Dios, con este sacrificio de propiciaci\u00f3n [epi tes thysias ekeines tou ilasmou] por la paz universal de las Iglesias, por el adecuado gobierno del mundo, por el emperador, soldados y acompa\u00f1antes, por los enfermos y por los muertos, por los que est\u00e1n involucrados en problemas y en general por todos los que necesitan ayuda, oramos y ofrecemos este sacrificio [tauten prospheromen ten thysian]. Luego conmemoramos a los patriarcas, profetas, los Ap\u00f3stoles, m\u00e1rtires, para que Dios, por sus oraciones e intercesi\u00f3n, acepte benignamente nuestras s\u00faplicas.  Luego oramos por los muertos\u2026 pues creemos que ser\u00e1 del mayor beneficio [megisten onesin esesthai], si a la vista de la santa y muy majestuosa V\u00edctima [tes hagias kai phrikodestates thysias] hacemos nuestras oraciones por ellos.  El Cristo, que fue muerto por nuestros pecados, sacrificamos [Christon esphagmenon yper ton emeteron amartematon prospheromen] para propiciar al Dios misericordioso por aquellos que se han ido antes que nosotros y por nosotros mismos.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este hermoso pasaje, que lee como un devocionario moderno, es interesante en m\u00e1s de un aspecto.  En primer lugar, prueba que la antig\u00fcedad cristiana reconoc\u00eda el ofrecimiento de la Misa por los difuntos, igual que nuestra Iglesia reconoce hoy d\u00eda las Misas de R\u00e9quiem&#8212;un hecho que es confirmado por otros testigos independientes, por ejemplo Tertuliano (De monog., X), San Cipriano de Cartago (Ep. LXVI, n. 2), y Agust\u00edn (Confes., IX, 12). En segundo lugar, nos informa que nuestra llamada Misa de los Santos tambi\u00e9n ten\u00eda su tipo entre los cristianos primitivos, y para esta opini\u00f3n asimismo encontramos otros testimonios, por ejemplo, Tertuliano (De Cor., III) y Cipriano (Ep. XXXIX, n. 3).  Misa de Santos no significa ofrecer la Misa a un santo, que ser\u00eda la m\u00e1s vergonzosa idolatr\u00eda, sino un sacrificio, el cual, al ser ofrecido a Dios solamente, por un lado le da gracias a \u00c9l por la triunfal coronaci\u00f3n de los santos, y por el otro apunta a procurar para nosotros la eficaz intercesi\u00f3n del santo ante Dios. Tal es la aut\u00e9ntica explicaci\u00f3n del Concilio de Trento (Ses. XXII cap, III, en Denzinger, n. 941). Con esta triple limitaci\u00f3n, las Misas \u00aben honor de los santos\u00bb no son ciertamente un vil \u201cenga\u00f1o\u201d, sino que son moralmente permisibles, como declara espec\u00edficamente el Concilio de Trento (loc. cit. can. V); \u00abSi alguno dice que es un enga\u00f1o celebrar Misas en honor a los santos y para obtener su intercesi\u00f3n ante Dios, como pretende la Iglesia, sea anatema\u201d.  En el presente caso se asume, por supuesto, la permisividad moral general de invocar la intercesi\u00f3n de los santos, de la cual se hablar\u00e1 en otro art\u00edculo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que la adoraci\u00f3n y la acci\u00f3n de gracias son efectos de la Misa que se relacionan a Dios solo, por otro lado, los logros de la impetraci\u00f3n y expiaci\u00f3n se revierten al hombre.  As\u00ed tambi\u00e9n los te\u00f3logos llaman a estos \u00faltimos dos efectos los \u00abfrutos de la Misa\u00bb (fructus missae) y esta distinci\u00f3n nos lleva a la discusi\u00f3n de la dif\u00edcil y frecuentemente hecha pregunta de si le vamos a atribuir valor finito o infinito al Sacrificio de la Misa. Esta pregunta no es de las que se puede contestar con un s\u00ed o no.  Pues, aparte de la antedicha distinci\u00f3n entre adoraci\u00f3n y acci\u00f3n de gracias por un lado e impetraci\u00f3n y expiaci\u00f3n por el otro, debemos distinguir claramente entre el valor intr\u00ednseco y el extr\u00ednseco de la Misa (valor intrinsecus, extrinsecus).  En cuanto a su valor intr\u00ednseco, parece m\u00e1s all\u00e1 de toda duda que, en vista del infinito valor de Cristo como v\u00edctima y Sumo Sacerdote en una Persona, el sacrificio debe ser considerado como de valor infinito, tal como el de la \u00daltima Cena y el de la Cruz. Sin embargo, debemos aqu\u00ed enfatizar fuertemente una vez m\u00e1s que el hecho de la actividad sacrificial continua de Cristo en el Cielo no sirve y no puede servir para acumular m\u00e9ritos redentores nuevos y para asumir valor objetivo nuevo; simplemente acu\u00f1a en moneda corriente, por as\u00ed decirlo, los m\u00e9ritos redentores obtenidos definitiva y perfectamente en el Sacrificio de la Cruz, y los pone en circulaci\u00f3n entre la humanidad.  Esta tambi\u00e9n es la ense\u00f1anza del Concilio de Trento (Ses. XXII, cap. II):  \u201cde cuya oblaci\u00f3n cruenta los frutos se obtienen abundantemente a trav\u00e9s de este incruento (la Misa).\u201d  Pues incluso en su car\u00e1cter de sacrificio de adoraci\u00f3n y acci\u00f3n de gracias, la Misa extrae su valor total y todo su poder s\u00f3lo del Sacrificio de la Cruz que Cristo hace de incesante eficacia en el Cielo (cf. Romanos 8,34; Hebreos 7,25). Sin embargo, no hay raz\u00f3n por la cual este valor intr\u00ednseco de la Misa derivado del Sacrificio de la Cruz, hasta donde representa un sacrificio de adoraci\u00f3n y acci\u00f3n de gracias, no podr\u00eda operar hacia fuera hasta el alcance total de su infinitud, pues parece inconcebible que el Padre Celestial pueda aceptar con otra que con infinita satisfacci\u00f3n el sacrificio de su Hijo Unig\u00e9nito.  En consecuencia Dios, como ya hab\u00eda profetizado Malaqu\u00edas, es honrado, glorificado y alabado en grado infinito en la Misa; a trav\u00e9s de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo los hombres le dan gracias por todos sus beneficios de modo infinito, de un modo digno de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero cuando volvemos a la Misa como un sacrificio de impetraci\u00f3n y expiaci\u00f3n, el caso es diferente.  Mientras que debemos siempre considerar su valor intr\u00ednseco como infinito, puesto que es el sacrificio del Dios-Hombre mismo, su valor extr\u00ednseco debe ser necesariamente finito en consecuencia de las limitaciones de hombre.  El alcance de los llamados \u201cfrutos de la Misa\u201d es limitado.  As\u00ed como un peque\u00f1o pedazo de manera no puede contener en s\u00ed mismo toda la energ\u00eda del sol, as\u00ed mismo, y en un mayor grado, el hombre es incapaz de convertir el valor ilimitado del sacrificio impetratorio y expiatorio en un efecto infinito para su alma.   Por lo que, en la pr\u00e1ctica, el valor impetratorio del sacrificio es siempre tan limitado como lo es su valor propiciatorio y satisfactorio.  La mayor o menor medida de los frutos obtenidos depender\u00e1 mucho naturalmente de los esfuerzos personales y dignidad, la devoci\u00f3n y el fervor de los que celebran o est\u00e1n presentes en la Misa.  Esta limitaci\u00f3n de los frutos de la Misa no debe, sin embargo, ser mal interpretada para significar que la presencia de una congregaci\u00f3n numerosa causa una disminuci\u00f3n de los beneficios derivados del Sacrificio por cada individuo, como si tales beneficios fueran de alg\u00fan modo divididos en tantas partes al\u00edcuotas.  Ni la Iglesia ni los cristianos tienen ninguna tolerancia para el falso principio:  \u201cA menor sea el n\u00famero de fieles en la Iglesia, m\u00e1s ricos ser\u00e1n los frutos\u201d.  Por el contrario, la Novia de Cristo desea para cada Misa una iglesia llena, estando correctamente convencida que de los tesoros ilimitados de la Misa resulta mucha m\u00e1s gracia para el individuo en un servicio que tiene participaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n completa, que en una a la que asistan s\u00f3lo unos pocos fieles.  Este valor infinito relativo se refiere ciertamente s\u00f3lo a los frutos generales de la Misa (fructus generalis) y no a los especiales (fructus specialis), dos t\u00e9rminos cuya diferencia se definir\u00e1 claramente m\u00e1s adelante.  Aqu\u00ed, sin embargo, haremos notar que por los frutos especiales de la Misa se entiende que para la aplicaci\u00f3n de la misma para una intenci\u00f3n especial el sacerdote debe aceptar un estipendio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora surge la pregunta de si a este respecto el valor aplicable de la Misa se considerar\u00e1 finito o infinito (o, m\u00e1s precisamente, ilimitado).  Esta pregunta es importante en vista de las consecuencias pr\u00e1cticas que envuelve.  Pues si nos decidimos a favor del valor ilimitado, una sola Misa celebrada por cien personas o intenciones es tan eficaz como cien Misas celebradas por una sola persona o intenci\u00f3n.  Por otro lado, es claro que, si nos inclinamos hacia el valor finito, el fruto especial se divide pro rata entre las cien personas.  En su b\u00fasqueda de una respuesta para esta pregunta, se distinguen dos clases de te\u00f3logos seg\u00fan sus tendencias:  la minor\u00eda (Gotti, Billuart, Antonio Ballerini, etc.) se inclinan a sostener la certeza o por lo menos la probabilidad de la primera opini\u00f3n, argumentando que la dignidad infinita del Sumo Sacerdote Cristo no puede ser limitada por la actividad sacrificial finita de su representante humano. Pero puesto que la Iglesia ha prohibido completamente como un ruptura de la estricta justicia  que un sacerdote pueda tratar de efectuar, al decir una sola Misa, las obligaciones impuestas por varios estipendios (vea Denzinger, n. 1110) estos te\u00f3logos se apresuran a admitir que su teor\u00eda no se debe traducir a la pr\u00e1ctica, a menos que el sacerdote aplique tantas Misas individuales para todas las intenciones de los que dan los estipendios como estipendios ha recibido.  Pero puesto que la Iglesia ha hablado de justicia estricta (justitia commutativa), la abrumadora mayor\u00eda de te\u00f3logos se inclinan incluso te\u00f3ricamente a la convicci\u00f3n de que el valor satisfactorio&#8212;y seg\u00fan muchos tambi\u00e9n el propiciatorio e impetratorio&#8212;de la Misa por la cual se ha recibido un estipendio est\u00e1 estrictamente circunscrito y limitado desde el comienzo, que se acumula pro rata (seg\u00fan sea mayor o menor el n\u00famero de vivos o muertos por quienes se ofrece la Misa) a cada individuo.  S\u00f3lo basados en esa hip\u00f3tesis es que prevalece la costumbre entre los fieles de mandar a celebrar varias Misas por los difuntos o por sus intenciones inteligibles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo sobre tal hip\u00f3tesis se puede uno explicar las ampliamente establecidas \u201cAsociaciones de Misas\u201d, una uni\u00f3n piadosa cuyos miembros voluntariamente se obligan a mandar por lo menos una Misa anualmente por las pobres almas en el Purgatorio.  Tan temprano como en el siglo VIII hallamos en Alemania la llamada \u201cTotenbund\u201d (vea Pertz, \u201cMonum. Germaniae hist.: Leg.\u201d, II, I, 221).  Pero probablemente la mayor de tales sociedades es la Messbund de Ingolstadt, fundada en 1724; fue elevada al rango de confraternidad (Confraternidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n) el 3 de febrero de 1874, y para 1908 contaba con 680,000 miembros (cf. Beringer, \u00abDie Ablasse, ihr Wesen u. ihr Gebrauch\u00bb, 13th ed., Paderborn, 1906, pp. 610 ss.).  Honor\u00e9 Tourn\u00e9ly (De Euch. q. VIII, a. 6) ha buscado tambi\u00e9n bases de probabilidad internas importantes a favor de esta opini\u00f3n, por ejemplo, al advertir el curso visible de la Divina Providencia:  todos los efectos naturales y sobrenaturales en general se ven como lentos y graduales, no moment\u00e1neos ni intermitentes, por lo cual es la m\u00e1s santa intenci\u00f3n de Dios que el hombre pueda, por sus esfuerzos personales, luche por medio del mayor n\u00famero posible de Misas para participar en los frutos del Sacrificio de la Cruz.\n<\/p>\n<h3>Forma de eficacia de la Misa<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En frase teol\u00f3gica un efecto \u201cdesde la obra de la acci\u00f3n\u201d (ex opere operato) significa una gracia condicionada exclusivamente por el objetivo que trae a la actividad de una causa del orden sobrenatural, en relaci\u00f3n con la cual la propia disposici\u00f3n del sujeto viene subsiguientemente a la cuenta s\u00f3lo como una condici\u00f3n antecedente indispensable (conditio sine qua non), pero no como una causa conjunta real (concausa).  As\u00ed, por ejemplo, el bautismo por su mera administraci\u00f3n produce ex opere operato la gracia interior en cada recipiente del sacramento que en su coraz\u00f3n no pone obst\u00e1culo (obez) a la recepci\u00f3n de las gracias del bautismo.  Por otro lado, todos los efectos sobrenaturales, los cuales, presuponiendo el estado de gracia se realizan por las acciones y ejecuciones personales del sujeto (por ejemplo, todo lo obtenido por la simple oraci\u00f3n) son llamados efectos \u201cpor la obra del agente\u201d; (ex opere operantes).  Nos confrontamos ahora con la pregunta dif\u00edcil:  \u00bfDe qu\u00e9 manera el Sacrificio Eucar\u00edstico realiza sus frutos y efectos?  Puesto que los primeros escol\u00e1sticos le dieron poca atenci\u00f3n a este problema, le debemos a los escol\u00e1sticos posteriores casi toda la luz arrojada al asunto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(i) Primero que nada es necesario aclarar que en cada sacrificio de la Misa participan realmente cuatro clases de personas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la cabeza de todos est\u00e1 por supuesto el Sumo Sacerdote, Cristo mismo; para hacer fruct\u00edfero el Sacrificio de la Cruz para nosotros y para asegurar su aplicaci\u00f3n, \u00c9l se ofrece a s\u00ed mismo como sacrificio, lo cual es independiente de los m\u00e9ritos o dem\u00e9ritos de la Iglesia, el celebrante o los fieles presentes en el sacrificio, y es para \u00e9stos un opus operatum.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego despu\u00e9s de Cristo y en segundo lugar viene la Iglesia como una persona jur\u00eddica, quien, seg\u00fan la ense\u00f1anza precisa del Concilio de Trento (Ses. XXII, cap. I), ha recibido de manos de su Divino Fundador la instituci\u00f3n de la Misa y tambi\u00e9n la comisi\u00f3n de ordenar sacerdotes constantemente y que \u00e9stos celebran el muy venerable Sacrificio.  Esta etapa intermediaria entre Cristo y el celebrante no puede ser obviada ni eliminada, puesto que un sacerdote malo e inmoral, como oficial eclesi\u00e1stico, no ofrece su propio sacrificio&#8212;el cual ciertamente ser\u00eda impuro&#8212;sino el inmaculado Sacrificio de Cristo y su novia inmaculada, que no puede ser manchada por la maldad del celebrante.  Pero a esta actividad sacrificial especial de la Iglesia, ofreciendo el sacrificio junto con Cristo, tambi\u00e9n debe corresponder un m\u00e9rito eclesi\u00e1stico-humano como un fruto, el cual, aunque por s\u00ed mismo un opus operantis de la Iglesia, es todav\u00eda completamente independiente de la dignidad del celebrante y los fieles y por lo tanto constituye para \u00e9stos un opus operatum.  Sin embargo, como [[Juan de Lugo correctamente se\u00f1ala, si un sacerdote suspendido o excomulgado celebra retando la prohibici\u00f3n de la Iglesia, el m\u00e9rito de dicho eclesi\u00e1stico se pierde, puesto que tal sacerdote ya no act\u00faa en nombre y con la comisi\u00f3n de la Iglesia.  Sin embargo, su sacrificio es v\u00e1lido, puesto que en virtud de su ordenaci\u00f3n sacerdotal, \u00e9l celebra en nombre de Cristo, aunque en oposici\u00f3n a sus deseos, y como el propio sacrificio de Cristo, incluso dicha Misa permanece esencialmente como un sacrificio inmaculado y limpio ante Dios.  Estamos obligados a concurrir en otra opini\u00f3n de Juan de Lugo, es decir, que la grandeza y alcance de este servicio eclesi\u00e1stico depende de la mayor o menor santidad del Papa reinante, los obispos y el clero a trav\u00e9s del mundo, y que por esta raz\u00f3n en tiempos de decadencia eclesi\u00e1stica y laxitud moral (especialmente en la corte papal y entre el episcopado) los frutos de la Misa, que resultan de la actividad sacrificial de la Iglesia, bajo ciertas circunstancias, pueden f\u00e1cilmente ser muy peque\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con Cristo y su Iglesia se asocia en tercer lugar el sacerdote celebrante, puesto que \u00e9l es el representante a trav\u00e9s del cual el Cristo real y m\u00edstico ofrece el sacrificio.  Por lo tanto, si el celebrante es un hombre de gran devoci\u00f3n personal, santidad y pureza, habr\u00e1 acumulaci\u00f3n de un fruto adicional que le beneficiar\u00e1 no s\u00f3lo a s\u00ed mismo, sino tambi\u00e9n a aqu\u00e9llos en cuyo favor \u00e9l aplica la Misa.  Los fieles son as\u00ed guiados por un sano instinto cuando prefieren que las Misas por sus intenciones las celebre un sacerdote santo e \u00edntegro en lugar de uno indigno, puesto que, en adici\u00f3n al principal fruto de la Misa, ellos se aseguran ese fruto especial que surge ex opera operantes, de la piedad del celebrante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, y en cuarto lugar, se debe mencionar a aqu\u00e9llos que participan activamente en el Sacrificio de la Misa, por ejemplo, los servidores, sacrist\u00e1n, organista, cantores y la congregaci\u00f3n completa que se re\u00fane en el sacrificio.  Por lo tanto, el sacerdote ora tambi\u00e9n en su nombre: Offerimus (es decir, ofrecemos).  Es evidente sin m\u00e1s demostraci\u00f3n que el efecto resultante de esta actividad sacrificial (metaf\u00f3rica) depende completamente de la dignidad y piedad de aqu\u00e9llos que toman parte en ella y as\u00ed resulta exclusivamente ex opere operantes.  Mientras m\u00e1s ferviente sea la oraci\u00f3n, m\u00e1s ricos ser\u00e1n los frutos.  M\u00e1s \u00edntima es la participaci\u00f3n activa en el Sacrificio de aquellos que reciben la Sagrada Comuni\u00f3n durante la Misa, puesto que en su caso los frutos especiales de la Comuni\u00f3n se a\u00f1aden a aquellos de la Misa.  Si la Comuni\u00f3n sacramental es imposible, el Concilio de Trento (Ses. XXII, cap. VI) aconseja a los fieles hacer por lo menos la \u201cComuni\u00f3n espiritual\u201d (spirituali effectu communicare), que consiste en un deseo ardiente de recibir a Jes\u00fas Eucar\u00edstico.  Sin embargo, como ya hemos enfatizado, la omisi\u00f3n de la Comuni\u00f3n real o espiritual de parte de los fieles presentes no hace la Misa ni inv\u00e1lida ni ilegal, por lo cual la Iglesia incluso permite \u201cMisas privadas\u201d, la cual puede por causas razonables ser celebrada en una capilla a puertas cerradas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(ii)  En adici\u00f3n a los participantes activos, los hay tambi\u00e9n pasivos en el Sacrificio de la Misa.  \u00c9stos son aquellas personas a cuyo favor se ofrece el Sacrificio de la Misa&#8212;incluso puede ser sin su conocimiento y en oposici\u00f3n a sus deseos.  \u00c9stos forman tres categor\u00edas: la comunidad, el celebrante y la persona (o personas) por quien se ofrece la Misa especialmente.  A cada una de estas tres clases corresponde \u201cex opere operato\u201d un fruto especial de la Misa, ya sea un efecto impetratorio del Sacrificio de Petici\u00f3n o un efecto propiciatorio y satisfactorio del Sacrificio de Expiaci\u00f3n.  Aunque el desarrollo de la ense\u00f1anza respecto al triple fruto de la Misa comienza s\u00f3lo con Escoto (Quaest. Quodlibetr. XX), sin embargo est\u00e1 basado en la misma esencia del Sacrificio en s\u00ed mismo.  Puesto que, seg\u00fan la fraseolog\u00eda del Canon de la Misa, la oraci\u00f3n y el sacrificio se ofrecen por todos los presentes, la Iglesia completa, el Papa, el obispo diocesano, los fieles vivos y difuntos, e incluso \u201cpor la salvaci\u00f3n del mundo entero\u201d, sobre todo debe resultar un \u201cfruto general\u201d (fructus generalis) para toda la humanidad, cuya concesi\u00f3n descansa inmediatamente en la voluntad de Cristo y su Iglesia, y no puede ser frustrada por una intenci\u00f3n contraria del celebrante.  En este fruto participan incluso del excomulgados, herejes e infieles, principalmente para que se conviertan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda clase de fruto (fructus personalis, specialissimus) recae en la parte personal del celebrante, puesto que ser\u00eda injusto que&#8212;aparte de su dignidad y piedad (opus operantis)&#8212;saliera con las manos vac\u00edas del sacrificio.  Entre estos dos frutos descansa el tercero, el tal llamado \u201cfruto especial de la Misa\u201d (fructus specialis, medius, o ministerialis), que usualmente se aplica a personas vivas o muertas particulares seg\u00fan la intenci\u00f3n del celebrante o donante del estipendio.  Esta \u201caplicaci\u00f3n\u201d descansa tan exclusivamente en las manos del sacerdote que incluso la prohibici\u00f3n de la Iglesia no puede hacerlo ineficaz, aunque el celebrante en ese caso pecase de desobediencia.  Pues la existencia del fruto especial de la Misa, correctamente defendido por el Papa P\u00edo VI contra el S\u00ednodo Jansenista de Pistoia (1786), tenemos el testimonio tambi\u00e9n de la antig\u00fcedad cristiana, que ofrec\u00eda el Sacrificio por personas e intenciones especiales.  Para asegurar de todos modos el efecto determinado de este fructus specialis, Francisco Su\u00e1rez (De Euch., disp. LXXIX, Secc. 10) da a los sacerdotes el sabio consejo que deben siempre a\u00f1adir a la primera una \u201csegunda intenci\u00f3n\u201d (intentio secunda), la cual tomar\u00eda su lugar si la primera fuese ineficaz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(iii)  El modo especial de eficacia del Sacrificio de Expiaci\u00f3n se enfrenta a un \u00faltimo y completamente separado problema.  Como sacrificio expiatorio, la Misa tiene la doble funci\u00f3n de borrar los pecados propiamente dichos, especialmente los mortales (effectus stricte propitiatorius), y tambi\u00e9n de quitar, en el caso de aqu\u00e9llos en estado de gracia, los castigos temporales que falten por sufrir (effectus satisfactorius).   La pregunta principal es:  \u00bfSe produce este efecto ex opere operato mediata o inmediatamente?  En cuanto al perd\u00f3n real del pecado, en oposici\u00f3n a te\u00f3logos anteriores (Arag\u00f3n, Casalis, Gregorio de Valencia), se debe sostener como indudable el principio cierto que el sacrificio expiatorio de la Misa no puede realizar el perd\u00f3n de los pecados mortales, a menos que no sea por la contrici\u00f3n y la penitencia, y por lo tanto s\u00f3lo mediatamente a trav\u00e9s de la gracia de la conversi\u00f3n (cf. Concilio de Trento, Ses. XXII, cap. II: \u201cdonum paenitentiae concedens\u201d).  Sin embargo, con esta limitaci\u00f3n la Misa puede remitir a\u00fan los pecados m\u00e1s dolorosos (Concilio de Trento, 1. C., \u00abCrimina et peccata etiam ingentia dimittit\u00bb).  Puesto que, seg\u00fan la presente econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, ning\u00fan pecado cualquiera que sea, mortal o venial, no puede ser perdonado sin un acto de arrepentimiento, debemos limitar la eficacia de la Misa, incluso en el caso de pecados veniales, para obtener para los cristianos la gracia de la contrici\u00f3n para pecados menos serios (Ses. XXII, cap. I).  Es ciertamente esta actividad puramente mediata lo que constituye la distinci\u00f3n esencial entre el sacrificio y el sacramento.  Si la Misa remitiera los pecados inmediatamente ex opere operato, como el Bautismo o la Confesi\u00f3n, ser\u00eda un sacramento de los muertos y dejar\u00eda de ser un sacrificio (vea Sacramentos).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a la remisi\u00f3n del castigo temporal debido por el pecado, sin embargo, el cual parece efectuarse de manera inmediata, nuestro juicio debe ser diferente.  La raz\u00f3n descansa en la distinci\u00f3n intr\u00ednseca entre el pecado y su castigo.  Sin la cooperaci\u00f3n personal y dolor del pecador, es imposible que Dios perdone ninguna clase de pecado; sin embargo, esto no se puede decir de la mera remisi\u00f3n del castigo.  Una persona puede v\u00e1lidamente exonerar de las deudas o multas de otro, incluso sin informar al deudor de su intenci\u00f3n.  Esta misma regla se aplica a una persona justa, quien despu\u00e9s de su justificaci\u00f3n, est\u00e1 todav\u00eda agobiado con el castigo temporal consecuente con sus pecados.  Es cierto que, s\u00f3lo de esta forma inmediata, se le puede dar ayuda a las pobres almas del Purgatorio a trav\u00e9s del Sacrificio de la Misa, puesto que ellos est\u00e1n en adelante impedidos de realizar obras personales de satisfacci\u00f3n (cf. Concilio de Trento, Ses. XXV, de Purgat.).  De esta consideraci\u00f3n podemos deducir por analog\u00eda la conclusi\u00f3n leg\u00edtima de que este es exactamente el mismo caso respecto a los vivos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Preguntas Pr\u00e1cticas Respecto a la Misa<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la valoraci\u00f3n muy alta que la Iglesia pone en la Misa como sacrificio incruento del Hombre-Dios salen, por as\u00ed decirlo, de forma espont\u00e1nea todos los preceptos pr\u00e1cticos de un car\u00e1cter positivo o negativo, que se dan en las r\u00fabricas de la Misa, en derecho can\u00f3nico y en Teolog\u00eda Moral.  Pueden ser convenientemente divididos en dos categor\u00edas, seg\u00fan est\u00e9n destinados a asegurar el m\u00e1s alto grado posible de dignidad objetiva del Sacrificio o la dignidad subjetiva del celebrante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Preceptos para la Promoci\u00f3n de la Dignidad del Sacrificio\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a) Uno de los m\u00e1s importantes requisitos para la digna celebraci\u00f3n de la Misa es que el lugar en el cual se ha de celebrar el muy santo Misterio sea uno adecuado.  Puesto que, en los d\u00edas de la Iglesia Apost\u00f3lica no hab\u00eda iglesias ni capillas, se nombraban hogares privados con acomodaci\u00f3n apropiada para solemnizar el \u201cpartir del pan\u201d (cf. Hch. 2,46; 20,7 ss; Col. 4,15; Fil. 2).  Durante la era de las persecuciones los servicios Eucar\u00edsticos en Roma se transfirieron a las catacumbas, donde los cristianos se cre\u00edan seguros de los agentes del gobierno.  Las primeras \u201ccasas de Dios\u201d se remontan ciertamente a fines del siglo II, como aprendemos por Tertuliano (Adv. Valent., III) y Clemente de Alejandr\u00eda (Stromata I.1).  En la segunda mitad del siglo IV (370 d.C.) San Optato de Mileve (De Schism Donat. II, IV) pudo ya contar m\u00e1s de cuarenta bas\u00edlicas que adornaban la ciudad de Roma.  De este per\u00edodo data la prohibici\u00f3n del S\u00ednodo de Laodicea (can. LVIII) de celebrar Misas en casas privadas.  De ah\u00ed en adelante las iglesias p\u00fablicas fueron los \u00fanicos lugares de culto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Edad Media los s\u00ednodos les concedieron a los obispos el derecho de permitir casas-capillas dentro de sus di\u00f3cesis.  Seg\u00fan la ley de hoy d\u00eda (Concilio de Trento, Ses. XXII, de reform.), la Misa se puede celebrar s\u00f3lo en capillas y oratorios privados (o semi-p\u00fablicos), que deben ser consagrados o al menos bendecidos.  Al presente, las capillas privadas pueden ser erigidas s\u00f3lo en virtud de un indulto pontificio especial (S.C.C., 23 de enero de 1847, 6 de septiembre de 1870).  En el \u00faltimo caso, el lugar real de sacrificio es el altar consagrado (o piedra de altar), que debe ser colocado en un sal\u00f3n apropiado (cf. Missale romanum, rubr. Gen., tit. XX).  En tiempos de gran necesidad (por ejemplo, guerra, persecuci\u00f3n  de cat\u00f3licos), el sacerdote puede celebrar fuera de la iglesia, pero naturalmente s\u00f3lo en un lugar conveniente, provisto con los utensilios m\u00e1s necesarios.  Sobre bases razonables, el obispo puede, en virtud de las llamadas \u201cfacultades quinquenales\u201d  permitir la celebraci\u00f3n de la Misa al aire libre, pero la celebraci\u00f3n de la Misa en el mal s\u00f3lo se permite por indulto papal.  En tal indulto usualmente se provee que el mar est\u00e9 en calma durante la celebraci\u00f3n, y que un segundo sacerdote (o di\u00e1cono) est\u00e9 cerca para prevenir el derrame del c\u00e1liz en caso de oscilaciones de la nave.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b)  Para la digna celebraci\u00f3n de la Misa tambi\u00e9n es de gran importancia la circunstancia de tiempo.  En la \u00e9poca apost\u00f3lica los primeros cristianos se reun\u00edan regularmente el domingo para \u201cla fracci\u00f3n del pan\u201d (Hch. 20,7: \u201cen el primer d\u00eda de la semana\u201d), cuyo d\u00eda el Didaj\u00e9 (c. XIV), y luego San Justino M\u00e1rtir (I Apol., LXVI), ya llamaban el \u201cd\u00eda del Se\u00f1or\u201d.  San Justino mismo parece estar consciente s\u00f3lo de la celebraci\u00f3n del domingo, pero Tertuliano a\u00f1ade los d\u00edas de fiesta en mi\u00e9rcoles y viernes y los aniversarios de los m\u00e1rtires (\u201cDe cor. Mil.\u201d, III; \u201cDe orat.\u201d, XIX).  Como Tertuliano llama a la temporada pascual completa (hasta Pentecost\u00e9s) \u201cuna larga fiesta\u201d, podemos concluir con alguna justicia que durante este per\u00edodo los fieles no s\u00f3lo comulgaban diariamente, sino que tambi\u00e9n estaban presentes en la Liturgia Eucar\u00edstica.   Respecto a la hora del d\u00eda, en la \u00e9poca apost\u00f3lica no hab\u00eda preceptos fijos respecto a la hora en que se deb\u00eda celebrar la Eucarist\u00eda.  El ap\u00f3stol San Pablo parece que en alguna ocasi\u00f3n \u201cparti\u00f3 el pan\u201d cerca de la medianoche (Hch. 20,7).  Pero Plinio el Joven, gobernador de Bitinia (m. 114 d.C.), ya establece en su informe oficial al emperador Trajano que los cristianos se reun\u00edan a primeras horas de la ma\u00f1ana y que estaban unidos por un \u201csacramentum\u201d (juramento), por el cual podemos entender hoy d\u00eda s\u00f3lo la celebraci\u00f3n de los misterios.  Tertuliano da como hora de la reuni\u00f3n el tiempo antes del crep\u00fasculo (De cor. Mil., III: antelucanis aetibus).  Cuando se percataron del hecho de que la Resurrecci\u00f3n de Jesucristo hab\u00eda ocurrido en la ma\u00f1ana antes del alba, se orden\u00f3 un cambio de horario, y la celebraci\u00f3n de la Misa se pospuso hasta este tiempo.  As\u00ed San Cipriano de Cartago escribe sobre la celebraci\u00f3n dominical (Ep. LXIII):  \u201ccelebramos la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or en la ma\u00f1ana.\u201d  Desde el siglo quinto la \u201chora tercia\u201d (es decir, 9:00 a.m.) se consider\u00f3 como \u201ccan\u00f3nica\u201d para la Misa Solemne de domingos y d\u00edas de fiesta.  Cuando en la Edad Media las Peque\u00f1as Horas (prima, tercia, sexta, nona) comenzaron a perder su significado como \u201choras can\u00f3nicas\u201d, los preceptos que gobiernan la hora para la Misa conventual recibi\u00f3 un nuevo significado.  As\u00ed, por ejemplo, los preceptos de que la Misa conventual se deb\u00eda celebrar despu\u00e9s de nona en d\u00edas de ayuno no significa que se celebrar\u00eda entre mediod\u00eda y atardecer, sino s\u00f3lo que \u201cla recitaci\u00f3n de nona en coro ser\u00eda seguida por la Misa\u201d.  En general se dej\u00f3 a discreci\u00f3n del sacerdote celebrar a cualquier hora entre el amanecer y mediod\u00eda (ab aurora usque ad meridiem).  Es propio que leer\u00eda antes los maitines y laudes de su breviario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sublimidad del Sacrificio de la Misa demanda que el sacerdote se acerque al altar usando las vestimentas sagradas (amito, estola, c\u00edngulo, man\u00edpulo y casulla).  Los arque\u00f3logos todav\u00eda discuten la pregunta de si las vestiduras sacerdotales son desarrollos hist\u00f3ricos del juda\u00edsmo o paganismo.  De cualquier modo el \u201cCanones Hippolyti\u201d requiere que en la Misa Pontifical los di\u00e1conos y sacerdotes aparezcan con \u201cvestimentas blancas\u201d y que los lectores tambi\u00e9n usen ropas festivas.  Ning\u00fan sacerdote puede celebrar la Misa sin luz (usualmente dos velas) excepto en el caso de necesidad urgente (por ejemplo, para consagrar una Hostia como Vi\u00e1tico para una persona seriamente enferma).  La Cruz del altar tambi\u00e9n es necesaria como indicaci\u00f3n de que el Sacrificio de la Misa no es nada m\u00e1s que la reproducci\u00f3n incruenta del Sacrificio de la Cruz.  Usualmente tambi\u00e9n el sacerdote debe ser ayudado en el altar por un monaguillo.  S\u00f3lo se permite celebrar la Misa sin un servidor s\u00f3lo en caso de necesidad (por ejemplo, para procurar el Vi\u00e1tico para un enfermo, o para que los fieles puedan satisfacer su obligaci\u00f3n de participar en la Misa).  Durante la celebraci\u00f3n de la Misa un simple sacerdote no puede usar ninguna cobertura en la cabeza&#8212;ya sea birreta, p\u00edleo, o peluca completa (comae fictitiae)&#8212;pero el obispo puede permitirle usar una peluca como protecci\u00f3n a su calvicie.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c)  Para conservar inmaculado el honor del muy venerable sacrificio, la Iglesia ha rodeado la instituci\u00f3n de los estipendios de Misas con una fuerte defensa de regulaciones defensivas especiales; su intenci\u00f3n es por un lado mantener lejos del altar todo asomo de avaricia, y por el otro asegurar y salvaguardar el derecho de los fieles a la celebraci\u00f3n consciente de las Misas encargadas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un estipendio de Misa significa cierta ofrenda monetaria que cualquiera hace al sacerdote con la acompa\u00f1ante obligaci\u00f3n de celebrar una Misa de acuerdo con las intenciones del donante (ad intentionem dantis).  La obligaci\u00f3n incurrida consiste, concretamente hablando, en la aplicaci\u00f3n del \u201cfruto especial de la Misa\u201d (fructus specialis), cuya naturaleza ya hemos descrito en detalle (A, 3).  La idea del estipendio emana de las \u00e9pocas m\u00e1s antiguas, y su justificaci\u00f3n descansa indiscutiblemente en el axioma de San Pablo (1 Cor. 9,13):  \u201cQue los que sirven al altar, participen del altar\u201d.  Al principio consist\u00edan en lo necesario para vivir, y el estipendio se consideraba como \u201climosnas para una Misa\u201d (eleemosyna missarum), cuyo objeto era contribuir al debido sost\u00e9n del clero.  El car\u00e1cter de pura limosna se ha perdido desde entonces por el estipendio, puesto que \u00e9ste puede ser aceptado incluso por un sacerdote rico.  Pero el principio paulino aplica al sacerdote rico tanto como al pobre.  La ahora acostumbrada ofrenda monetaria, la que se introdujo alrededor del siglo VIII y fue t\u00e1citamente aprobada por la Iglesia, se debe considerar meramente como el sustituto o conmutaci\u00f3n de la antigua presentaci\u00f3n de lo necesario para vivir.  Sobre este punto tambi\u00e9n se ha introducido un cambio a la antigua pr\u00e1ctica, pues al presente un sacerdote individual recibe el estipendio personalmente, mientras que antes todos los cl\u00e9rigos de una iglesia particular compart\u00edan entre ellos el total de las oblaciones y regalos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su forma presente, la Iglesia ha tomado completamente bajo su protecci\u00f3n el asunto completo de los estipendios, tanto por el Concilio de Trento (Ses. XXII, de ref.) como por la Bula dogm\u00e1tica \u201cAuctorem fidei\u201d (1796) del Papa P\u00edo VI (Denzinger, n. 1554).  Puesto que el estipendio, en su origen y naturaleza, pretende ser nada m\u00e1s que una contribuci\u00f3n leg\u00edtima hacia el adecuado sost\u00e9n del clero, se demuestra que son infundadas las tontas y falsas opiniones de los ignorantes que suponen que una Misa puede ser simoniacamente comprada con dinero (Cf. Suma Teol\u00f3gica II-II:100:2).  Para obviar todos los abusos respecto a la cantidad del estipendio, existe en cada di\u00f3cesis un listado fijo (establecido por la antigua costumbre o por una regulaci\u00f3n episcopal), al que ning\u00fan sacerdote puede exceder, salvo que una inconveniencia extraordinaria (por ejemplo, ayuno prolongado o una larga jornada a pie) justifique una suma algo mayor.  Para erradicar toda codicia indigna entre el clero y los laicos en relaci\u00f3n con una cosa tan sagrada, el Papa P\u00edo IX, en su Constituci\u00f3n \u201cApostolicae Sedis\u201d del 12 de octubre de 1869, prohibi\u00f3 bajo pena de excomuni\u00f3n el tr\u00e1fico comercial de estipendios (mercimonium missae stipendiorum).  El tr\u00e1fico consiste en reducir los estipendios m\u00e1s grandes al nivel del \u201cimpuesto\u201d y apropiarse del sobrante para uno mismo.  En la categor\u00eda de bochornoso tr\u00e1fico de estipendios tambi\u00e9n cae la reprensible pr\u00e1ctica de libreros y comerciantes, que organizan colectas de estipendios p\u00fablicas y retienen el dinero como pago por libros, mercanc\u00edas, vinos, etc. para ser enviados al clero (S.C.C., 31 de agosto de 1874, 25 de mayo de 1893).  Como castigo especial para esta ofensa, se proclama contra los sacerdotes una \u201csuspensio a divinis\u201d reservada al Papa, irregularmente contra otros cl\u00e9rigos, y la excomuni\u00f3n se reserva al obispo, contra los laicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro baluarte contra la avaricia es la estricta regulaci\u00f3n de la Iglesia, que obliga bajo pena de pecado mortal, que los sacerdotes no aceptar\u00e1n m\u00e1s intenciones de las que puedan satisfacer dentro de un per\u00edodo razonable (S.C.C., 1904).  Esta regulaci\u00f3n fue enfatizada por una adicional que proh\u00edbe que los estipendios se transfieran a los sacerdotes de otra di\u00f3cesis sin el conocimiento de sus ordinarios (S.C.C., 22 de mayo de 1907).  La aceptaci\u00f3n de un estipendio impone, bajo pena de pecado mortal, la obligaci\u00f3n no s\u00f3lo de decir la Misa estipulada, sino tambi\u00e9n de cumplir conscientemente todas las otras condiciones de car\u00e1cter importante se\u00f1aladas (por ejemplo, el d\u00eda se\u00f1alado, altar, etc.).   Si surgiese alg\u00fan obst\u00e1culo, el dinero debe ser devuelto al donante o procurarse un sustituto.  En este \u00faltimo caso, el sustituto se debe dar, no el estipendio usual, sino la ofrenda completa recibida (cf. Prop. IX damn. 1666 ab Alex. VIII en Denzinger, n. 1109), a menos que est\u00e9 indiscutiblemente claro que el donante destin\u00f3 el exceso sobre el estipendio usual s\u00f3lo para el sacerdote.  Hay una condici\u00f3n t\u00e1cita que requiere que la Misa estipulada se celebre tan pronto como sea posible.  Seg\u00fan la opini\u00f3n com\u00fan de los te\u00f3logos morales, se puede admitir una posposici\u00f3n de dos meses en los casos menos urgentes, incluso aunque no se pueda presentar un impedimento leg\u00edtimo.  Sin embargo, si el sacerdote pospone la Misa para un parto feliz hasta despu\u00e9s del evento, estar\u00e1 obligado a devolver el estipendio.  Sin embargo, puesto que todos estos preceptos se han establecido en inter\u00e9s del dador del estipendio, es evidente que \u00e9l disfruta del derecho a sancionar todas las dilaciones inusuales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(d)  Al asunto af\u00edn de \u201cfundaciones de Misas\u201d la Iglesia ha dedicado el mismo preocupado cuidado, en inter\u00e9s del fundador y de su alta estima por el Santo Sacrificio.  Fundaciones de Misas (fundatines missarum) son legado de fondos o propiedad real fijados, cuyo inter\u00e9s o ingreso se asigna para ya sea la celebraci\u00f3n de Misa por el fundador o seg\u00fan sus intenciones.  Aparte de los aniversarios, las fundaciones de Misas se dividen, seg\u00fan el arreglo testamentario del testador, en mensuales, semanales y  diarias.  Como propiedad eclesi\u00e1stica, las fundaciones de Misas est\u00e1n sujetas a la administraci\u00f3n de las autoridades eclesi\u00e1sticas, especialmente del obispo diocesano, quien debe dar su permiso para la aceptaci\u00f3n de tales y debe fijar para ellas la tarifa m\u00e1s baja.  La fundaci\u00f3n se considerar\u00e1 completada s\u00f3lo cuando se asegure la aprobaci\u00f3n episcopal; de ah\u00ed en adelante ser\u00e1 inalterada para siempre.  En lugares donde la adquisici\u00f3n de propiedad eclesi\u00e1stica est\u00e9 sujeta a la aprobaci\u00f3n del Estado (por ejemplo, en Austria), el establecimiento de la fundaci\u00f3n de Misa debe tambi\u00e9n ser sometida a la autoridad civil.  Los deseos expresados por el fundador son sagrados y decisivos sobre el modo de cumplimiento.  Si no hay ninguna intenci\u00f3n especial en la escritura de fundaci\u00f3n, la Misa debe ser aplicada por el fundador mismo (S.C.C., 18 de marzo de 1668).  Para asegurar la puntualidad en la ejecuci\u00f3n de la fundaci\u00f3n, el Papa Inocencio XII orden\u00f3 en 1697 que en cada iglesia que poseyera tal concesi\u00f3n, se mantuviese una lista de las fundaciones de Misas, organizadas por meses.  La administraci\u00f3n de fundaciones piadosas est\u00e1 obligada bajo pena de pecado mortal a enviar al obispo a fin de cada a\u00f1o una lista de todas las Misas fundadas que no se celebraron junto con el dinero de ellas (S.C.C., 25 de mayo de 1698).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El celebrante de una Misa fundada tiene derecho a la cantidad completa de la fundaci\u00f3n, a menos que sea evidente por las circunstancias de la fundaci\u00f3n o por el parafraseo de la escritura que se justicia una excepci\u00f3n.  Tal es el caso cuando la fundaci\u00f3n sirve tambi\u00e9n como la dotaci\u00f3n de un beneficio, y en consecuencia, en tal caso el beneficiario est\u00e1 obligado a pagar a su sustituto s\u00f3lo el impuesto regular (S.C.C., 25 de julio de 1874).  Sin raz\u00f3n urgente, las Misas fundadas no pueden ser celebradas en iglesias (o altares) otros que no sean los estipulados por la fundaci\u00f3n.  Se reserva al Papa la transferencia permanente de tales Misas, pero en casos aislados es suficiente la dispensaci\u00f3n del obispo (cf. Concilio de Trento, Ses. XXI de ref.; Ses. XXV de ref.).  La inevitable p\u00e9rdida de ingreso de la fundaci\u00f3n pone fin a las obligaciones relacionadas con ella.  Una seria disminuci\u00f3n del capital de la fundaci\u00f3n, debido a la depreciaci\u00f3n del dinero o del valor de la propiedad, tambi\u00e9n al necesario aumento del impuesto, escasez de sacerdotes, pobreza de una iglesia o del cl\u00e9rigo, pueden constituir bases justas para la reducci\u00f3n del n\u00famero de Misas, puesto que se puede presumir razonablemente que el fundador difunto no insistir\u00eda en la obligaci\u00f3n bajo tales circunstancias.  El 21 de junio de 1625 el Papa Urbano VII reserv\u00f3 de nuevo a la Santa Sede el derecho de reducci\u00f3n, que el Concilio de Trento le hab\u00eda conferido a los obispos, abades y los generales de las \u00f3rdenes religiosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Preceptos para Asegurar la Dignidad del Celebrante:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el Concilio de Trento declar\u00f3 (Ses. XXII, cap. I) que el venerable, puro y sublime Sacrificio del Dios hecho Hombre \u201cno puede ser manchado por ninguna indignidad o impiedad del celebrante\u201d, aun as\u00ed la legislaci\u00f3n eclesi\u00e1stica hace tiempo considera como materia de especial inter\u00e9s que los sacerdotes se deben preparar para la celebraci\u00f3n del Santo Sacrificio mediante el cultivo de la integridad, la pureza de coraz\u00f3n y otras cualidades de naturaleza personal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a)  En primer lugar se debe preguntar:  \u00bfQui\u00e9n puede celebrar Misa?  Puesto que para la validez del sacrificio es esencial el oficio de un sacerdocio especial, es claro, para comenzar, que s\u00f3lo los obispos y sacerdotes (no di\u00e1conos) est\u00e1n cualificados para ofrecer el Santo Sacrificio (vea Eucarist\u00eda).  El hecho de que incluso a principios del siglo II el oficiante regular de la celebraci\u00f3n parece haber sido el obispo se puede entender m\u00e1s claramente cuando recordamos que en esa \u00e9poca tan temprana no hab\u00eda distinci\u00f3n estricta entre los oficios de obispo y sacerdote.    Igual que el Didaj\u00e9 (XV), el Papa San Clemente I (Ad. Cor., XL-XLII) habla s\u00f3lo del obispo y su di\u00e1cono en relaci\u00f3n con el sacrificio.  San Ignacio de Antioqu\u00eda, ciertamente, quien da testimonio irrefutable de la existencia de estas tres divisiones en la jerarqu\u00eda&#8212;obispo (episkopos), sacerdotes (presbyteroi) y di\u00e1conos (diakonoi)&#8212;confina al obispo el privilegio de celebrar el Servicio Divino de acci\u00f3n de gracias cuando dice:  \u201cEs ilegal bautizar o celebrar el \u00e1gape sin el obispo\u201d.  Los \u201cCanones Hippolyti\u201d, compuestos probablemente  cerca de fines del siglo II, primero contienen la regulaci\u00f3n (can. XXXII):  \u201cSi, en ausencia del obispo, est\u00e1 disponible un sacerdote, todos le corresponder\u00e1n, y ser\u00e1 honrado como se honra a un obispo\u201d.  La tradici\u00f3n subsiguiente no reconoce a otro celebrante del Misterio de la Eucarist\u00eda que los sacerdotes y obispos, que est\u00e1n v\u00e1lidamente ordenados \u201cseg\u00fan las llaves de la Iglesia\u201d (secundum claves Ecclesiae). (cf. Cuarto Concilio de Letr\u00e1n, cap. \u201cFirmiter\u201d en Denzinger, n. 430).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la Iglesia demanda aun m\u00e1s al insistir tambi\u00e9n en la dignidad moral personal del celebrante.  Esto connota no s\u00f3lo libertad de todas las censuras eclesi\u00e1sticas (excomuni\u00f3n, suspensi\u00f3n, interdicto), sino tambi\u00e9n una preparaci\u00f3n adecuada de alma y cuerpo del sacerdote antes de acercarse al altar.  La Iglesia siempre ha considerado que celebrar en estado de pecado mortal es un sacrificio infame (cf. 1 Cor. 11,27 ss).  Para la digna (no v\u00e1lida) celebraci\u00f3n de la Misa, se requiere especialmente, por lo tanto, que el celebrante est\u00e9 en estado de gracia.  Para ponerlo en esta condici\u00f3n ya no es suficiente el despertar una contrici\u00f3n perfecta, desde el Concilio de Trento (Ses. XIII, cap. VII en Denzinger, n. 880), pues hay un precepto eclesi\u00e1stico estricto que la reacci\u00f3n del Sacramento de la Penitencia debe preceder a la celebraci\u00f3n de la Misa.  Esta regla aplica a todos los sacerdotes, incluso cuando su oficio (ex officio) les obliga a decir Misa para sus parroquianos, por ejemplo, en domingos.  S\u00f3lo se pueden conformar con hacer un acto de perfecta contrici\u00f3n (contritio), s\u00f3lo en casos cuando no hay un confesor disponible, e incurren en la obligaci\u00f3n de ir a confesarse \u201ctan pronto como sea posible\u201d (quam primum), lo cual en derecho can\u00f3nico, significa dentro de tres d\u00edas m\u00e1ximo.  Adem\u00e1s de la p\u00eda preparaci\u00f3n para la Misa (accessus), se prescribe la correspondiente larga acci\u00f3n de gracias luego de la Misa (recessus), cuya longitud prescriben algunos te\u00f3logos morales entre quince minutos a media hora, aunque a este respecto se deben considerar los compromisos oficiales particulares del sacerdote.  En cuanto a la duraci\u00f3n de la Misa misma, es naturalmente variable, seg\u00fan se celebre una Misa rezada o una Misa solemne.  Para realizar dignamente todas las ceremonias y pronunciar claramente todas las oraciones en la Misa rezada se requiere un promedio de media hora.  Los te\u00f3logos morales justamente declaran que es imposible la prisa escandalosa necesaria para terminar una Misa en menos de un cuarto de hora sin pecado grave.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a la preparaci\u00f3n inmediata del cuerpo, la costumbre ha declarado desde tiempo inmemorial, y el derecho can\u00f3nico positivo desde el Concilio de Constanza (1415), que los fieles, cuando reciben el Sacramento del altar, y los sacerdotes, al celebrar el Santo Sacrificio, deben estar en ayunas (jejunium naturale), lo cual significa que no deben haber comido o bebido nada desde la medianoche.  La medianoche comienza con el primer toque de la hora.  Al calcular la hora, se debe usar el llamado \u201c\u00ednterin\u201d (u hora local).  Seg\u00fan una decisi\u00f3n reciente (S.C.C., 12 de julio de 1893), se debe usar tambi\u00e9n la hora de Europa Central, y en Norte Am\u00e9rica el \u201ctiempo de zona\u201d.  A principios del siglo XX surgi\u00f3 entre el clero alem\u00e1n un movimiento que favorec\u00eda la mitigaci\u00f3n de la regulaci\u00f3n estricta para los sacerdotes d\u00e9biles o con mucho trabajo con obligaci\u00f3n de duplicar, la cual tuvo serias objeciones, puesto que una relajaci\u00f3n general de la antigua rigidez pod\u00eda f\u00e1cilmente resulta en aminorar el respeto por el Sant\u00edsimo Sacramento y en una da\u00f1ina reacci\u00f3n entre laicos irreflexivos.  La concesi\u00f3n de mitigaciones en casos generales o excepcionales pertenece solo a la Santa Sede.  Para mantener lejos del altar a aventureros irreverentes y a sacerdotes indignos, el Concilio de Trento (Ses. XXIII, de ref.) emiti\u00f3 el decreto, hecho m\u00e1s severo en los \u00faltimos tiempos, de que no se le puede permitir celebrar la Misa en ninguna iglesia a un sacerdote desconocido sin la debida identificaci\u00f3n y permiso de su obispo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) Se puede formular una segunda pregunta:  \u00bfQui\u00e9n puede celebrar Misa?  En primer lugar, si esta pregunta se considera id\u00e9ntica con la duda de si una obligaci\u00f3n general de Ley Divina obliga a todo sacerdote por raz\u00f3n de su ordenaci\u00f3n, los antiguos escol\u00e1sticos est\u00e1n divididos en opini\u00f3n.  Santo Tom\u00e1s de Aquino, Guillermo Durando, Paludano y Antonio de Bolonia ciertamente afirmaban la existencia de tal obligaci\u00f3n; por otro lado, Ricardo de San V\u00edctor, Alejandro de Hales, San Buenaventura, Gabriel Biel y el cardenal Cajetan se declararon por la opini\u00f3n opuesta.  El derecho can\u00f3nico no ense\u00f1a nada a este respecto.  En ausencia de una decisi\u00f3n, Francisco Su\u00e1rez (De Euchar., disp. LXXX, sec. 1, n. 4) cree que uno que se puede declarar libre de pecado mortal a uno que se conforme con la opini\u00f3n negativa.  De los antiguos ermita\u00f1os se sabe que no celebraban el Santo Sacrificio en el desierto, y San Ignacio de Loyola, guiado por altos motivos, se abstuvo por un a\u00f1o entero de celebrar.  El cardenal Juan de Lugo (De Euchar.,disp. XX, sec. 1, n. 13) toma una posici\u00f3n intermedia, al adoptar te\u00f3ricamente la opini\u00f3n m\u00e1s suave, mientras declara que, en la pr\u00e1ctica, la omisi\u00f3n por displicencia y negligencia puede f\u00e1cilmente ascender a pecado mortal, debido al esc\u00e1ndalo causado.  Esta consideraci\u00f3n explica la ense\u00f1anza de los te\u00f3logos morales que cada sacerdote est\u00e1 obligado bajo pena de pecado mortal a celebrar por lo menos unas cuantas veces al a\u00f1o (por ejemplo, en Pascua, Pentecost\u00e9s, Navidad, la Epifan\u00eda).  La obligaci\u00f3n de participar en Misa todos los domingos y d\u00edas de precepto, por supuesto, no se abroga para tales sacerdotes.  El esp\u00edritu de la Iglesia demanda&#8212;y es hoy d\u00eda costumbre universal&#8212;que un sacerdote debe celebrar Misa diariamente, a menos que prefiera omitir su Misa ocasionalmente por motivos de reverencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta muy avanzada la Edad Media se dejaba a discreci\u00f3n del sacerdote, a su devoci\u00f3n personal y celo por las almas, si deseaba celebrar m\u00e1s de una Misa al d\u00eda.  Pero desde el siglo XII el derecho can\u00f3nico declara que se puede conformar con una sola Misa al d\u00eda, y los s\u00ednodos del siglo XIII permitieron, incluso en caso de necesidad, a lo m\u00e1s una duplicaci\u00f3n (vea Binaci\u00f3n).  Con el correr del tiempo se redujo cada vez m\u00e1s este privilegio de celebrar el Santo Sacrificio dos veces en el mismo d\u00eda.  Seg\u00fan la ley existente, se permite la duplicaci\u00f3n, bajo condiciones especiales, s\u00f3lo los domingos y d\u00edas de fiesta, y entonces solo en inter\u00e9s de los fieles, para que puedan cumplir su obligaci\u00f3n de participar en la Misa.  S\u00f3lo se les permite a los sacerdotes retener el privilegio de celebrar tres Misas diarias para la fiesta de Navidad, este privilegio se extendi\u00f3 a Espa\u00f1a y Portugal para el D\u00eda de los Difuntos (2 de noviembre) por un indulto especial del Papa Benedicto XIV (1746).  Tales costumbres son desconocidas en Oriente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se debe confundir esta obligaci\u00f3n general del sacerdote de celebrar Misa con la obligaci\u00f3n especial que resulta de la aceptaci\u00f3n de un estipendio de Misa (obligatio ex stipendio) o de la cura de almas (obligatio ex cura animarum).  Ya se ha dicho suficiente sobre la primera.  Respecto a las reclamaciones del cura de almas, la obligaci\u00f3n de Ley Divina de que los sacerdotes parroquiales y los administradores de parroquia deben de tiempo en tiempo celebrar Misa para sus parroquianos, surge de las relaciones del [pastor]] con el reba\u00f1o.  El Concilio de Trento (Ses. XXIII, de ref.) ha especificado este deber de aplicaci\u00f3n m\u00e1s cercanamente, al ordenar que el sacerdote parroquial debe aplicar especialmente la Misa, para la cual no se recibe estipendio, por su reba\u00f1o todos los domingos y d\u00edas de fiesta (cf. Benedicto XIV, \u201cCum semper oblatas\u201d, 19 de agosto de 1744).  La obligaci\u00f3n de aplicar la Misa \u201cpro populo\u201d se extiende tambi\u00e9n a los d\u00edas santos abrogados por la Bula del Papa Urbano VIII, \u201cUniversa per orbem\u201d, del 13 de septiembre de 1642; pues incluso hoy d\u00eda \u00e9stos permanecen como \u201cd\u00edas de fiesta fijados can\u00f3nicamente\u201d, aunque se dispense a los fieles de la obligaci\u00f3n de o\u00edr Misa y se puedan emplear en trabajos serviles.  La misma obligaci\u00f3n de aplicar la Misa recae asimismo sobre los obispos, como pastores de sus di\u00f3cesis, y en aquellos abades que ejercen una jurisdicci\u00f3n cuasi-episcopal sobre el clero y el pueblo.  S\u00f3lo se except\u00faa a los obispos titulares, aunque incluso en su caso es deseable la aplicaci\u00f3n (cf. Le\u00f3n XIII, \u201cEn supremac\u00eda\u201d, 10 de junio de 1882).  Como la obligaci\u00f3n misma es no s\u00f3lo personal, sino tambi\u00e9n real, en caso de que surja un impedimento, la aplicaci\u00f3n se debe hacer poco despu\u00e9s, o efectuarse a trav\u00e9s de un sustituto, quien tiene el derecho al estipendio de Misa seg\u00fan regulado por el impuesto.  Respecto a la pregunta total, vea Heuser, \u00abDie Verpflichtung der Pfarrer, die hl. Messe fur die Gemeinde zu applicieren\u00bb (D\u00fcsseldorf 1850).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c)  En aras de la compleci\u00f3n se debe tocar una tercera y \u00faltima pregunta en esta secci\u00f3n:  \u00bfPor qui\u00e9nes se puede celebrar la Misa?  Se puede dar una respuesta en general:  Por todos aquellos y s\u00f3lo por aquellos que est\u00e9n aptos para participar de los frutos de la Misa como un sacrificio impetratorio, propiciatorio y satisfactorio.  De esto se deduce inmediatamente la regla de que la Misa no se puede aplicar a los condenados en el infierno ni a los beatificados en el cielo, puesto que ellos son incapaces de recibir los frutos de la Misa; por esa misma raz\u00f3n se excluye de ese beneficio a los ni\u00f1os que mueren sin el bautismo.  As\u00ed, s\u00f3lo quedan como posibles participantes s\u00f3lo los vivos en la tierra y las pobres almas en el Purgatorio (cf. Trento, Ses. XXII, can. III; Ses. XXV, decret. De purgat.).  Sin embargo, en parte por su gran veneraci\u00f3n al Sacrificio y en parte para evitar el esc\u00e1ndalo, la Iglesia ha rodeado a aplicaci\u00f3n de la Misa para ciertas clases de vivos y muertos con ciertas condiciones que los sacerdotes est\u00e1n obligados a observar en obediencia.  La primera clase son personas excomulgadas no tolerables, que deben ser evitadas por los fieles (excommunicati vitandi).  Aunque, seg\u00fan varios autores, no se le proh\u00edbe al sacerdote aplicar la Misa privada y con una mera intenci\u00f3n mental por tales infelices personas; sin embargo ser\u00eda un \u201ccommunicatio in divinis\u201d, y est\u00e1 estrictamente prohibido bajo pena de excomuni\u00f3n (cf. C. 28, de sent. Excomm., V, t. 39), anunciar p\u00fablicamente tal Misa o insertar el nombre de la persona excomulgada en las oraciones, incluso aunque est\u00e9 en estado de gracia debido a la contrici\u00f3n perfecta o haya muerto verdaderamente arrepentido.  Tambi\u00e9n est\u00e1 prohibido ofrecer la Misa p\u00fablica y solemnemente por los muertos no cat\u00f3licos, incluso si fueron pr\u00edncipes (Innoc. III C. 12, X 1. 3, tit. 28).  Por otro lado, est\u00e1 permitido, en consideraci\u00f3n al bienestar del estado, celebrar una Misa p\u00fablica solemne por un gobernante vivo no cat\u00f3lico.  Se puede aplicar la Misa privadamente (e incluso recibir un estipendio) por los herejes y cism\u00e1ticos vivos, tambi\u00e9n por los jud\u00edos, turcos y paganos, con el objeto de procurarles la gracia de la conversi\u00f3n a la verdadera fe.  S\u00f3lo se permite la aplicaci\u00f3n privada e hipot\u00e9tica de la Misa por un hereje muerto s\u00f3lo cuando el sacerdote tiene suficiente base para creer que el difunto estuvo en el error de buena fe (bona fide). Cf. X.C. Officii, 7 de abril de 1875).  Se permite celebrar la Misa privadamente por catec\u00famenos muertos, puesto que se asume que ya estaban justificados por su deseo del bautismo y que est\u00e1n en el Purgatorio.  De la misma manera se puede celebrar la Misa privadamente por las almas de los jud\u00edos y paganos muertos, que hayan llevado una vida recta, puesto que el Sacrificio est\u00e1 destinado al beneficio de todos los que est\u00e1n en el Purgatorio.  Para m\u00e1s detalles vea G\u00f6pfert, \u00abMoraltheologie\u00bb, III (5th ed., Paderborn, 1906).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Pohle, Joseph. \u00abSacrifice of the Mass.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 10. New York: Robert Appleton Company, 1911. 12 Mar. 2009 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/10006a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger. Las im\u00e1genes, lo mismos que las notas eruditas han sido tomadas del importante y culto blog \u00abCatholicvus\u00bb. http:\/\/catholicvs.blogspot.com\n<\/p>\n<h2>Enlaces internos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] La Misa,Sacrificio de Cristo y de su Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda y sus partes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Consideraciones teol\u00f3gicas y pastorales sobre la historia de la comuni\u00f3n frecuente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Piedad Sacerdotal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Santa Misa. Recursos de Aci Prensa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Liturgia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] Liturgia de Jerusal\u00e9n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Liturgia de las Horas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Libros lit\u00fargicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] Amito (I).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11] Amito (II).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12] Man\u00edpulo (I).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13] Man\u00edpulo II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14] C\u00edngulo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15] Misa Parroquial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[16] Misa Pontifical.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[17] Misa Votiva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[18] Misa Capitular y Conventual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19] Liturgia de la Misa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[20] Ornamentos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[21] Ornamentos de la liturgia ortodoxa griega.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[22] Alba (I).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[23] Alba (II).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[24] Estola de altar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[25] Estola (II)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[26] Estol\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[27] Casulla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[28] Casulla II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[29] Altar en la Liturgia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[30] Alfombras del altar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[31] Crucifijos del altar.]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[32] Amb\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[33] Amb\u00f3n en la Iglesia rusa y griega.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[34] Campanas del altar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[35] Barandilla del altar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[36] Corporal\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[37] C\u00e1liz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[38] Cop\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[39] Patena.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[40] M\u00fasica de la Misa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[41] Di\u00e1conos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[42] Ac\u00f3litos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[43] Misal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[44] Abusos lit\u00fargicos ayudar\u00edan a explicar publicaci\u00f3n de Motu proprio de Benedicto XVI.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[45] Motu Propio sobre misa tridentina no es vuelta al pasado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[46] Santa Sede explica otu Propio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[47] Cat\u00f3licos chinos pesaron m\u00e1s que lefebvristas en Motu Proprio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Enlaces externos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">[48] El porqu\u00e9 de todas las ceremonias de la iglesia y sus misterios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[49] Lima Ciudad Eucar\u00edstica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[50] Motu Proprio Summorum Pontificum.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[51] Instruci\u00f3n general del Misal Romano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[52] Nota sobre el Misal Romano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[53] Rubricarum Instructum.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[54] El sacerdote en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[55] Carta apost\u00f3lica Ecclesia Dei\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[56] Carta Dominicae cenae.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[57] El di\u00e1cono permamente:Identidad, funci\u00f3n y prospectivas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Sacrificio de la Misa en youtube<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">[58] Santa Misa en la cena del Se\u00f1or &#8211; 09\/04\/2009\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[59] Misa Tridentina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[60] Divina Liturgia Ortodoxa con participaci\u00f3n cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[61] La Santa Misa y sus Partes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[62] San Josemar\u00eda habla de la Misa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[63] El valor de la Misa (I).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[64] El valor de la Misa (II).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[65] El valor de la Misa (III).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[66] Video de instrucci\u00f3n sobre la misa.\n<\/p>\n<h2>Otros enlaces relacionados<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">[67] Dos cachuas del C\u00f3digo Arzobispo Mart\u00ednez. Compa\u00f1\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[68]Hanacpachap cussicuinin. Canto procesional Mariano cantado por Lima Triumphante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[69] Hanacpachap cussicuinin: 1631 Perez Bocanegra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[70] Hoy cielo y la tierra compiten Barroco peruano).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[71] Hoy la tierra produce una dulce rosa. Barroco Peruano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[72] Juan de Araujo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[73] Recordad Jilguerillos. Tom\u00e1s de Torrej\u00f3n y Velasco. Barroco peruano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[74] Silencio, pasito. Juan de Araujo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[75] Los clofades de la estleya. Juan de Araujo. Barroco peruano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[76] Corderito \u00bfpor qu\u00e9 te escondes?. Juan de Araujo. Barroco Peruano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[77] Ut queant laxis.Juan de Araujo. Barroco peruano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[78] Ni\u00f1o il mejor. Barroco peruano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[79] Apu Yaya Jesucristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[80] Avecillas sonoras. Juan de Araujo. Barroco peruano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[81] C\u00f3dice Mart\u00ednez Compa\u00f1\u00f3n (II). Barroco peruano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[82] A este sol peregrino. Barroco peruano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[83] Despedida de Huamachuco. C\u00f3dice Mart\u00edez Compa\u00f1\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[84] Infelices ojos m\u00edos y otras. Infelices ojos m\u00edos. C\u00f3dice Mart\u00ednez Compa\u00f1\u00f3n. M\u00fasica profana. Barroca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[85] Caballero de armas blancas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[86] Dennos licencia se\u00f1ores. Del c\u00f3dice Mart\u00ednez Compa\u00f1\u00f3n. Barroco peruano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[87] Convidando est\u00e1 la noche. Juan Garc\u00eda de Z\u00e1rate.Barroco mexicano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[88] Convidando est\u00e1 la noche (II) Juan Garc\u00eda de Z\u00e1rate. Barroco mexicano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[89] Kyrye y Gloria, Misa Luba\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[90] Credo Misa Luba\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de los enlaces: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Introducci\u00f3n 2 La Existencia de la Misa 2.1 Pruebas B\u00edblicas 2.2 Pruebas en la Tradici\u00f3n 3 Naturaleza de la Misa 3.1 Car\u00e1cter F\u00edsico de la Misa 3.2 Partes Constituyentes de la Misa 3.3 Car\u00e1cter Metaf\u00edsico de la Misa 4 Causalidad de la Misa 4.1 Los Efectos del Sacrificio de la Misa 4.2 Forma &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacrificio-de-la-misa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSACRIFICIO DE LA MISA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24627","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24627","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24627"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24627\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24627"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24627"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24627"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}