{"id":24636,"date":"2016-02-05T16:44:00","date_gmt":"2016-02-05T21:44:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-eugenio-iii\/"},"modified":"2016-02-05T16:44:00","modified_gmt":"2016-02-05T21:44:00","slug":"papa-eugenio-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-eugenio-iii\/","title":{"rendered":"PAPA EUGENIO III"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Bernardo Pignatelli, nacido cerca de Pisa, elegido el 15 de febrero de 1145 y fallecido en Tivoli el 8 de Julio de 1153. El mismo d\u00eda en que papa Lucio II sucumbi\u00f3 ya por enfermedad o por Herodas, el Sagrado Colegio, previendo que el populacho romano iba a obligar al nuevo pont\u00edfice a abdicar sus poderes temporales y jurar lealtad al Senatus Populusque Romanus, enterraron a toda prisa en el Laterano al papa fallecido y se retiraron al remoto claustro de S. Ces\u00e1reo en la V\u00eda Apia, donde por razones no aclaradas, buscaron a un candidato que no fuera cardenal y eligieron por unanimidad a un monje cisterciense, Bernardo de Pisa, abad del monasterio de Tre Fontane, en el lugar del martirio de S., Pablo. Entronizado como Eugenio III en el Laterano y puesto que residir en la ciudad rebelde era imposible, el papa y sus cardenales huyeron al campo, al monasterio de Farfa, donde Eugenio recibi\u00f3 la consagraci\u00f3n episcopal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad de Viterbo, refugio frecuenta y hospitalario de los papas medievales, le recibi\u00f3 con los brazos abiertos y all\u00ed esper\u00f3 a los acontecimientos. Aunque ante la chusma romana no ten\u00eda poder, las embajadas de todos los pa\u00edses europeos le aseguraron  su simpat\u00eda y en todo el mundo cristiano le rindieron homenaje.<br \/>\nRespecto a la familia, lugar de nacimiento y nombre original de Eugenio, carda autor tiene una opini\u00f3n diferente. Todo lo que se puede afirmar como cierto es que pertenec\u00eda a la familia noble Pignatelli y no se sabe si el nombre de bernardo lo recibi\u00f3 en el bautismo o al entrar en religi\u00f3n. Educado en Pisa, despu\u00e9s de su ordenaci\u00f3n fue nombrado can\u00f3nigo de la catedral; m\u00e1s tarde ejerci\u00f3 el empleo de vice-dominus  o procurador de las temporalidades de la di\u00f3cesis. En 1130 cay\u00f3 bajo la magn\u00e9tica influencia de Bernardo de Claraval; cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando el santo volv\u00eda del s\u00ednodo de Pisa, el vice dominus se fue con \u00e9l como novicio. Con el tiempo ocup\u00f3 varios cargos importantes en su orden  y m\u00e1s tarde fue enviado con una colonia de monjes a repoblar el antiguo monasterio de Farfa; pero Inocencio prefiri\u00f3 trasferirle a Tre Fontane.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S. Bernardo recibi\u00f3 las noticias de la elevaci\u00f3n al papado de su disc\u00edpulo con  asombro y placer y expres\u00f3 sus sentimientos en una carta paternal  dirigida al nuevo papa en la que  paparse el famoso pasaje tan frecuentemente citado por los reformadores, verdadero y falso: \u00bfQui\u00e9n me conceder\u00e1, antes de morir, ver a la Iglesia de Dios como en los antiguos d\u00edas cuando los ap\u00f3stoles echaban sus redes para coger no oro y plata sino almas?, El santo, en esto momentos de ocio, redact\u00f3  el admirable libro de mano para los papas llamado \u00abDe Consideratione\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras Eugenio viv\u00eda en Viterbo, Arnaldo de Brescia que hab\u00eda sido condenado por el concilio de 1139 al exilio de Italia, se atrevi\u00f3 a volver al comienzo del nuevo pontificado y se entreg\u00f3 a la clemencia del papa. Creyendo en la sinceridad de su arrepentimiento, Eugenio le absolvi\u00f3 imponi\u00e9ndole como penitencia ayunos y una visita a las tumbas de los ap\u00f3stoles. Aunque entr\u00f3 en Roma en un modo penitencial, al ver la democracia  formada sobre sus propios principios, volvi\u00f3 a las andadas y se puso al frente del movimiento y en sus incendiarias fil\u00edpicas contra obispos y cardenales, hasta contra el asceta papa que le hab\u00eda tratado con extraordinaria lenidad, despert\u00f3 en sus oyentes tal furia que Roma parec\u00eda una ciudad capturada por los b\u00e1rbaros. Los palacios de los cardenales y de los nobles fueron destruidos hasta los cimientos, las iglesias y monasterios sometidos a pillaje, la iglesia de S. Pedro convertida en arsenal  y los piadosos peregrinos avasallados y maltratados.<br \/>\nPero la tempestad fue demasiado violenta para durar. Solo un idiota  pod\u00eda dudar de que la Roma medieval sin el papa no pod\u00eda subsistir. Se form\u00f3 un fuerte partido  en Roma y los alrededores formado por las principales familias y sus seguidores para defender  el orden y el papado as\u00ed que los dem\u00f3cratas hubieron de o\u00edr las palabras de moderaci\u00f3n. Se arregl\u00f3 un tratado con Eugenio seg\u00fan el cual el senado se manten\u00edas pero sometido a la soberan\u00eda pontificia y despu\u00e9s de jurar fidelidad a sumo pont\u00edfice. Los senadores ser\u00edan elegidos por el pueblo anualmente y el poder  ejecutivo se confiaba un grupo de ellos. El papa y el senado tendr\u00edan cortes de justicia  y cab\u00eda la apelaci\u00f3n  de una a otra. Por virtud de ese tratado Eugenio hizo una entrada solemne en Roma  unos d\u00edas antes de Navidad y fue aclamado por el caprichoso populacho con un entusiasmo sin l\u00edmites.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el sistema de gobierno dual result\u00f3 ser inviable Los romanos exig\u00edan la destrucci\u00f3n de Tivoli, que hab\u00eda sido fiel a Eugenio durante la rebeli\u00f3n de los romanos y merec\u00eda su protecci\u00f3n y se neg\u00f3 a que su destrucci\u00f3n. Los romanos cada vez se pon\u00edan m\u00e1s turbulentos y el papa se retir\u00f3 a Sant\u00b4Angelo y de ah\u00ed a Viterbo, cruzando por fin los Alpes a principios de 1146.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El papa ten\u00eda problemas de mayor importancia que el mantenimiento del orden en Roma. Los principados cristianos de Palestina y Siria estaban amenazados. La ca\u00edda de Edessa (1144) hab\u00eda causado gran consternaci\u00f3n en todo occidente. Ya desde Viterbo el papa se hab\u00eda dirigido  a los caballeros europeos  para que se apresuraran a ayudar los Santos Lugares.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S, Bernardo predic\u00f3 la Segunda Cruzada y lo hizo con tanto \u00e9xito que en un par de a\u00f1os  dos magn\u00edficos ej\u00e9rcitos  mandados por el rey de los romanos y el rey de Francia avanzaban hacia Palestina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho de que la Segunda cruzada fracasara no se puede atribuir al santo ni al papa; pero es uno de esos fen\u00f3menos que nos encontramos tan frecuentemente en la historia del papado, que un papa que tuvo que huir de un pu\u00f1ado de revoltosos s\u00fabditos, fuera capaz de mover a toda Europa contra los sarracenos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eugenio pas\u00f3 tras a\u00f1os muy activos en Francia, dedicado a la propagaci\u00f3n de la fe., la correcci\u00f3n de los errores y abusos y al mantenimiento de la disciplina. Envi\u00f3 al cardenal Breakspear (despu\u00e9s Adriano IV) como legado a Escandinavia; entr\u00f3 en relaciones con los orientales con vistas a la uni\u00f3n; procedi\u00f3 con energ\u00eda contra las nacientes herej\u00edas maniqueas. En vario s\u00ednodos (Paris, 1147, Tr\u00e9veris, 1148), y sobre todo en el importante s\u00ednodo de Reims (1148),  se publicano c\u00e1nones sobre la vestimenta y la conducta del clero. Para asegurarse del estricto cumplimiento de los c\u00e1nones, los obispos que descuidaban imponerlos fueron amenazados con ser suspendidos. Eugenio era inexorable en castigar a los indignos, Depuso a los metropolitanos de York y Maguncia y retir\u00f3 el pallium, al arzobispo de Reims, por una causa que S. Bernardo no juzgaba suficientemente grave. Pero aunque a veces era severo, no era esa su disposici\u00f3n natural.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El venerable Pedro, abad de Cluny, escrib\u00eda a S. Bernardo: \u201cHe encontrado al m\u00e1s verdadero amigo al m\u00e1s sincero hermano, al m\u00e1s puro padre. Siempre esta dispuesto a escuchar y dispuesto a aconsejar. No se comporta como un superior, sino como un igual o un inferior\u2026No hay nada que le haya pedido que no me haya concedido o si me lo ha negado de tal manera que no hay queja razonable.\u201d Con ocasi\u00f3n de la visita que hizo a Claraval, sus antiguos compa\u00f1eros descubrieron con alegr\u00eda \u201cque a que al que externamente brillaba en los vestidos pontificales permanec\u00eda en su coraz\u00f3n como un monje observante\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La prolongada estancia del papa en Francia fue ventajosa para la iglesia francesa en muchos aspectos s y aument\u00f3 el prestigio del papado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eugenio foment\u00f3 al nuevo movimiento intelectual  al que Pedro Lombardo hab\u00eda dado un fuerte impulso. Con la ayuda del cardenal Pullus, su canciller que hab\u00eda establecido la universidad de Oxford sobre bases duraderas, redujo las escuelas de teolog\u00eda y filosof\u00eda a una forma mejor. Anim\u00f3 a Graciano  en su trabajo herc\u00faleo  de organizar las Decretales y le debemos varias reglamentaciones \u00fatiles sobre los grados acad\u00e9micos. En la primavera de 1148, el papa volvi\u00f3  por etapas a Italia. El 7 de julio se encontr\u00f3 con los obispos italianos en Cremona y promulg\u00f3 los c\u00e1nones de Reims para Italia, excomulgando solemnemente a Arnaldo de Brescia, que a\u00fan lograba dominaba sobre las masas romanas. Eugenio tra\u00eda consigo considerable ayuda financiera. Comenz\u00f3 a reunir a sus vasallos y avanz\u00f3 hacia Viterbo y despu\u00e9s a Tusculum, donde fue visitado por el rey Luis de Francia, al que reconcilio con su reina, Leonor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la asistencia de Roger de Sicilia, forz\u00f3 su camino hacia Roma (1149) y celebr\u00f3 las navidades en el Laterano. Pero su estancia fuer corta. Durante los tres a\u00f1os siguientes la corte romana viaj\u00f3 por el exilio por Campa\u00f1a mientras que ambas partes buscaban la intervenci\u00f3n de Conrado de Alemania, ofreci\u00e9ndole la corona imperial. Por fin, movido por S. Bernardo, Conrado decidi\u00f3 descender a Italia y poner fin a la anarqu\u00eda de Roma. Pero la muerte le lleg\u00f3 en medio de los preparativos, el 15 de febrero de 1152, dejando la tarea a su sobrino, m\u00e1s en\u00e9rgico, Federico Barbarroja. Los enviado de Eugenio hicieron un tratado con Federico Barbarroja en Constanza, en la primavera de 1153,  que era favorable a los intereses de la Iglesia y del imperio y los m\u00e1s moderados de los romanos, viendo que los d\u00edas de la democracia se terminaban,  se unieron con los nobles para deponer a los seguidores de Arnaldo, permitiendo que el pont\u00edfice terminara su d\u00edas en paz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que Eugenio se gan\u00f3 el afecto de la gente por su afabilidad y generosidad. Muri\u00f3 en T\u00edvoli, adonde se hab\u00eda trasladado para evitar los calores veraniegos. Fue enterrado en frente del altar mayor de S. Pedro de Roma. S. Bernardo le sigui\u00f3 a la tumba el 20 de agosto. \u201cEl Modesto pero astuto disc\u00edpulo de S. Bernardo\u201d, dice  Gregorovio, \u201chab\u00eda continuado llevando el tosco h\u00e1bito de Claraval debajo de la p\u00farpura; las virtudes estoicas del monacato le acompa\u00f1aron a lo largo de su tormentosa carrera, y le invistieron con ese poder de resistencia pasiva que ha sido siempre el arma m\u00e1s efectiva de los papas\u201d. S Antonino dice de Eugenio III que es \u201cuno de los m\u00e1s grandes y m\u00e1s afligidos de los papas\u201d. P\u00edo IX  por un decreto del 28 de dic. 1872 aprob\u00f3 el culto m que desde tiempo inmemorial  le hab\u00edan rendido los de pisa a su compatriota y ordeno que fuera honrado con una Misa y Oficio ritu duplici en el aniversario de su muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Fuentes<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para las primeras biograf\u00edas de BOSO, Juan de SALISBURY, BERNHARD GUIDONIS y AMALRICUS AUGERII, ver MURATORI, SS. Rer. Ital., III, 439 ss. Cf. Lib. Pont., ed DUCHESNE, II, 386; HEFELE, Conciliengesch., v, 494; his letters are in P.L., CLXXX, 1009 ss. (JAFF\u00c9, II, 20 ss.). Ver tambi\u00e9n SAINATI, Vita de beato Eugenio III (Monza, 1874); Annal. Bolland. (1891), X, 455; e historias de la ciudad de Roma de  VON REUMONT y GREGOROVIUS.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Loughlin, James. (1909).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por WGKofron. Con agradecimiento a Fr. John Hilkert, Akron, Ohio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bernardo Pignatelli, nacido cerca de Pisa, elegido el 15 de febrero de 1145 y fallecido en Tivoli el 8 de Julio de 1153. 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