{"id":24649,"date":"2016-02-05T16:44:26","date_gmt":"2016-02-05T21:44:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-eusebio-de-vercelli-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-02-05T16:44:26","modified_gmt":"2016-02-05T21:44:26","slug":"san-eusebio-de-vercelli-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-eusebio-de-vercelli-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"SAN EUSEBIO DE VERCELLI EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 17 de octubre de 2007 en la que present\u00f3 a San Eusebio de Verceli<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta ma\u00f1ana os invito a reflexionar sobre san Eusebio de Verceli, primer obispo de Italia del norte del que tenemos noticias seguras. Nacido en Cerde\u00f1a a inicios del siglo IV, en su tierna edad se transfiri\u00f3 a Roma con su familia. M\u00e1s tarde fue instituido lector: de este modo pas\u00f3 a formar parte del clero de la Urbe, en tiempos en los que la Iglesia sufr\u00eda la grave prueba de la herej\u00eda arriana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gran estima que rodeaba a Eusebio explica su elecci\u00f3n, en el a\u00f1o 345, a la c\u00e1tedra episcopal de Verceli. El nuevo obispo comenz\u00f3 inmediatamente una intensa obra de evangelizaci\u00f3n en un territorio que todav\u00eda era en buena parte pagano, especialmente en las zonas rurales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inspirado por san Atanasio, que hab\u00eda escrito \u00abLa vida de san Antonio\u00bb, iniciador del monaquismo en Oriente, fund\u00f3 en Verceli una comunidad sacerdotal, semejante a una comunidad mon\u00e1stica. Ese cenobio dio al clero de Italia del norte un significativo car\u00e1cter de santidad apost\u00f3lica, y suscit\u00f3 figuras de importantes obispos, como Limenio y Onorato, sucesores de Eusebio en Verceli, Gaudencio en Novara, Esuperancio en Tortona, Eustasio en Aosta, Eulogio en Ivrea, M\u00e1ximo en Tur\u00edn, todos ellos venerados por la Iglesia como santos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lidamente formado en la fe del Concilio de Nicea, Eusebio defendi\u00f3 con todas sus fuerzas la plena divinidad de Jesucristo, definido por el \u00abCredo\u00bb de Nicea \u00abde la misma naturaleza\u00bb del Padre. Con este objetivo se ali\u00f3 con los grandes padres del siglo IV, sobre todo con san Atanasio, el heraldo de la ortodoxia nicena, contra la pol\u00edtica filo-arriana del emperador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el emperador la fe arriana, m\u00e1s sencilla, era pol\u00edticamente m\u00e1s \u00fatil como ideolog\u00eda del imperio. Para \u00e9l no contaba la verdad, sino la oportunidad pol\u00edtica: quer\u00eda utilizar la religi\u00f3n como lazo de unidad del imperio. Pero estos grandes padres resistieron defendiendo la verdad contra la dominaci\u00f3n de la pol\u00edtica. Por este motivo, Eusebio fue condenado al exilio, al igual que otros obispos de Oriente y de Occidente: como el mismo Atanasio, como Hilario de Poiters \u2014de quien hablamos la semana pasada\u2014 como Osio de C\u00f3rdoba. En Escit\u00f3polis, en Palestina, donde fue confinado entre el a\u00f1o 355 y el 360, Eusebio escribi\u00f3 una p\u00e1gina estupenda de su vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n all\u00ed fund\u00f3 un cenobio con un peque\u00f1o grupo de disc\u00edpulos y desde all\u00ed mantuvo el carteo con sus fieles de Piamonte, como demuestra sobre todo la segunda de las tres Cartas de Eusebio reconocidas como aut\u00e9nticas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Posteriormente, despu\u00e9s del a\u00f1o 350, fue exiliado en Capadocia y Tebaida, donde sufri\u00f3 graves malos tratos f\u00edsicos. En el a\u00f1o 361, al fallecer Constancio II, le sucedi\u00f3 el emperador Juliano, llamado el ap\u00f3stata, a quien no le interesaba el cristianismo como religi\u00f3n del imperio, sino que quer\u00eda m\u00e1s bien restaurar el paganismo. Acab\u00f3 con el exilio de estos obispos y de este modo permiti\u00f3 tambi\u00e9n que Eusebio volviera a tomar posesi\u00f3n de su sede.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 362 fue invitado por Anastasio a participar en el Concilio de Alejandr\u00eda, que decidi\u00f3 el perd\u00f3n a los obispos arrianos a condici\u00f3n de que regresaran al estado laical. Eusebio pudo seguir ejerciendo durante unos diez a\u00f1os su ministerio episcopal, hasta la muerte, entablando con su ciudad una relaci\u00f3n ejemplar, que inspir\u00f3 el servicio pastoral de otros obispos de Italia del norte, de quienes hablaremos en las pr\u00f3ximas catequesis, como san Ambrosio de Mil\u00e1n y san M\u00e1ximo de Tur\u00edn.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n entre el obispo de Verceli y su ciudad queda iluminada sobre todo por dos testimonios epistolares. El primero se encuentra en la Carta ya citada, que Eusebio escribi\u00f3 desde el exilio de Escit\u00f3polis \u00aba los querid\u00edsimos hijos y a los presb\u00edteros tan deseados, as\u00ed como a los santos pueblos firmes en la fe de Verceli, Novara, Ivrea y Tortona\u00bb (\u00abEp. Secunda, CCL 9, p. 104). Estas expresiones iniciales, que muestran la conmoci\u00f3n del buen pastor ante su grey, encuentran amplia confirmaci\u00f3n al final de la Carta, en los saludos afectuos\u00edsimos del padre a todos y a cada uno de sus hijos de Verceli, con expresiones desbordantes de cari\u00f1o y amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que destacar ante todo la relaci\u00f3n expl\u00edcita que une al obispo con las \u00absanctae plebes\u00bb no s\u00f3lo de Verceli \u2014la primera, y por a\u00f1os la \u00fanica di\u00f3cesis del Piamonte\u2014, sino tambi\u00e9n con las de Novara, Ivrea y Tortona, es decir, las comunidades que, dentro de la misma di\u00f3cesis, hab\u00edan logrado una cierta consistencia y autonom\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro elemento interesante aparece en la despedida de la Carta: Eusebio pide a sus hijos y a sus hijas que saluden \u00abtambi\u00e9n a quienes est\u00e1n fuera de la Iglesia, y que se dignan amarnos: \u201cetiam hos, qui foris sunt et nos dignantur diligere\u00bb\u00bb. Signo evidente de que la relaci\u00f3n del obispo con su ciudad no se limitaba a la poblaci\u00f3n cristiana, sino que se extend\u00eda tambi\u00e9n a aqu\u00e9llos que, estando fuera de la Iglesia, reconoc\u00edan en cierto sentido su autoridad espiritual y amaban a este hombre ejemplar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo testimonio de la relaci\u00f3n singular que se daba entre el obispo y su ciudad aparece en la Carta que san Ambrosio de Mil\u00e1n escribi\u00f3 a los cristianos de Verceli en torno al a\u00f1o 394, m\u00e1s de 20 a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Eusebio (\u00abEp. extra collectionem 14\u00bb: Maur. 63). La Iglesia de Verceli estaba pasando un momento dif\u00edcil: estaba dividida y sin pastor. Con franqueza, Ambrosio declara que le cuesta reconocer en ellos a \u00abla descendencia de los santos padres, que dieron su aprobaci\u00f3n a Eusebio nada m\u00e1s verle, sin haberle conocido antes, olvidando incluso a sus propios conciudadanos\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la misma Carta, el obispo de Mil\u00e1n atestigua clar\u00edsimamente su estima por Eusebio: \u00abUn hombre grande\u00bb, escribe perentoriamente, que \u00abmereci\u00f3 ser el egido por toda la Iglesia\u00bb. La admiraci\u00f3n de Ambrosio por Eusebio se basaba sobre todo en el hecho de que el obispo de Verceli gobernaba su di\u00f3cesis con el testimonio de su vida: \u00abCon la austeridad del ayuno gobernaba su Iglesia\u00bb. De hecho, tambi\u00e9n Ambrosio estaba fascinado, como lo reconoce \u00e9l mismo, por el ideal mon\u00e1stico de la contemplaci\u00f3n de Dios, que Eusebio hab\u00eda buscado siguiendo las huellas del profeta El\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, escribe Ambrosio, el obispo de Verceli reuni\u00f3 al propio clero en \u00abvita communis\u00bb y le educ\u00f3 en la \u00abobservancia de las reglas mon\u00e1sticas, a pesar de que viv\u00eda en medio de la ciudad\u00bb. El obispo y su clero ten\u00edan que compartir los problemas de sus conciudadanos, y lo hicieron de una manera cre\u00edble cultivando al mismo tiempo una ciudadan\u00eda diferente, la del Cielo (Cf. Hebreos 13, 14). Y de este modo edificaron una aut\u00e9ntica ciudadan\u00eda, una aut\u00e9ntica solidaridad com\u00fan entre los ciudadanos de Verceli.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, Eusebio, asumiendo la causa de la \u00absancta plebs\u00bb de Verceli, viv\u00eda en medio de la ciudad como un monje, abriendo la ciudad a Dios. Esta dimensi\u00f3n, por tanto, no le quit\u00f3 nada a su ejemplar dinamismo pastoral. Entre otras cosas, parece que instituy\u00f3 en Verceli las iglesias rurales para un servicio eclesial ordenado y estable, y promovi\u00f3 los santuarios marianos para la conversi\u00f3n de las poblaciones rurales paganas. Por el contrario, este \u00abcar\u00e1cter mon\u00e1stico\u00bb daba una dimensi\u00f3n particular a la relaci\u00f3n del obispo con su ciudad. Al igual que los ap\u00f3stoles, por quienes Jes\u00fas rezaba en la \u00daltima Cena, los pastores y los fieles de la Iglesia \u00abest\u00e1n en el mundo\u00bb (Juan 17, 11), pero no son \u00abdel mundo\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por este motivo, los pastores, recordaba Eusebio, tienen que exhortar a los fieles a no considerar las ciudades del mundo como su morada estable, sino que deben buscar la Ciudad futura, la Jerusal\u00e9n definitiva del cielo. Esta \u00abdimensi\u00f3n escatol\u00f3gica\u00bb permite a los pastores y a los fieles salvaguardar la jerarqu\u00eda justa de valores, sin doblegarse jam\u00e1s a las modas del momento y a las injustas pretensiones del poder pol\u00edtico. La aut\u00e9ntica jerarqu\u00eda de valores, parece decir toda la vida de Eusebio, no la deciden los emperadores de ayer o de hoy, sino que procede de Jesucristo, el Hombre perfecto, igual al Padre en la divinidad, y al mismo tiempo hombre como nosotros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Refiri\u00e9ndose a esta jerarqu\u00eda de valores, Eusebio no se cansa de \u00abrecomendar efusivamente\u00bb a sus fieles que custodien \u00abcon todos los medios la fe, que mantengan la concordia, que sean asiduos en la oraci\u00f3n\u00bb (\u00abEp. Secunda\u00bb, cit.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos amigos, tambi\u00e9n yo os recomiendo de todo coraz\u00f3n estos valores perennes, y os bendigo y saludo con las mismas palabras con las que el santo obispo Eusebio conclu\u00eda su segunda Carta: \u00abMe dirijo a todo vosotros, hermanos m\u00edos y santas hermanas, hijos e hijas, fieles de los dos sexos y de toda edad, para que\u2026 llev\u00e9is nuestro saludo tambi\u00e9n a aqu\u00e9llos que est\u00e1n fuera de la Iglesia, y que se dignan amarnos\u00bb (ib\u00eddem).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Texto en negrita<\/b>\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 17 de octubre de 2007 en la que present\u00f3 a San Eusebio de Verceli En esta ma\u00f1ana os invito a reflexionar sobre san Eusebio de Verceli, primer obispo de Italia del norte del que tenemos noticias seguras. 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