{"id":24664,"date":"2016-02-05T16:45:00","date_gmt":"2016-02-05T21:45:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evagrio-del-ponto-sobre-los-ocho-espiritus-malvados\/"},"modified":"2016-02-05T16:45:00","modified_gmt":"2016-02-05T21:45:00","slug":"evagrio-del-ponto-sobre-los-ocho-espiritus-malvados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evagrio-del-ponto-sobre-los-ocho-espiritus-malvados\/","title":{"rendered":"EVAGRIO DEL PONTO: SOBRE LOS OCHO ESPIRITUS MALVADOS"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 La Gula 1<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Cap\u00edtulo I<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Cap\u00edtulo III<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 La lujuria<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Cap\u00edtulo IV<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Cap\u00edtulo V<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Cap\u00edtulo VI<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 La avaricia 9<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 Cap\u00edtulo VII<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 Cap\u00edtulo VIII<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 La Ira<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">12 Cap\u00edtulo IX<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">13 Cap\u00edtulo X<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">14 La tristeza<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-15\">15 Cap\u00edtulo XI<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-16\">16 Cap\u00edtulo XII<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-17\">17 La acedia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-18\">18 Cap\u00edtulo XIII<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-19\">19 Cap\u00edtulo XIV<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-20\">20 La Vanagloria 14<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-21\">21 Cap\u00edtulo XV<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-22\">22 Cap\u00edtulo XVI<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-23\">23 La soberbia 15<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-24\">24 Cap\u00edtulo XVII<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-25\">25 Cap\u00edtulo XVIII<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-26\">26 Cap\u00edtulo XIX<\/li>\n<\/ul>\n<h2>La Gula 1<\/h2>\n<h2>Cap\u00edtulo I<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El origen del fruto es la flor y el origen de la vida activa 2 es la templanza 3&#160;; quien domina el propio est\u00f3mago hace disminuir las pasiones, al contrario, quien es subyugado por la comida incrementa los placeres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como Amalec es el origen de los pueblos, as\u00ed la gula lo es de las pasiones. Como la le\u00f1a es alimento del fuego as\u00ed la comida es alimento del est\u00f3mago. La mucha le\u00f1a alienta una gran llama y la abundancia de comida nutre la concupiscencia. La llama se extingue cuando hay menos le\u00f1a y la penuria en la comida apaga la concupiscencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel que tiene dominio sobre la mand\u00edbula desbarata a los extranjeros y disuelve f\u00e1cilmente las ataduras de sus manos. De la mand\u00edbula arrojada fuera brota una fuente de agua y la liberaci\u00f3n de la gula genera la pr\u00e1ctica de la contemplaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El palo de la tienda, irrumpiendo, mat\u00f3 la mand\u00edbula enemiga y la sabidur\u00eda de la templanza mata la pasi\u00f3n 4 .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El deseo de comida engendra desobediencia y una deleitosa degustaci\u00f3n arroja del para\u00edso. Sacian la garganta las comidas fastuosas y nutren el gusano de la intemperancia que nunca duerme.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un vientre indigente prepara para una oraci\u00f3n vigilante, al contrario un vientre bien lleno invita a un sue\u00f1o largo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una mente sobria se alcanza con una dieta muy magra, mientras que una vida llena de delicadezas arroja la mente al abismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n del ayunante es como el pollito que vuela m\u00e1s alto que un \u00e1guila mientras que la del glot\u00f3n est\u00e1 envuelta en las tinieblas. La nube esconde los rayos del sol y la digesti\u00f3n pesada de los alimentos ofusca la mente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nCap\u00edtulo II\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nUn espejo sucio no refleja claramente la forma que se le pone al frente y el intelecto, obtuso por la saciedad, no acoge el conocimiento de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una tierra sin cultivar genera espinas y de una mente corrompida por la gula germinan pensamientos malignos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como el fango no puede emanar fragancia tampoco en el goloso sentimos el suave perfume de la contemplaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ojo del goloso escruta con curiosidad los banquetes, mientras que la mirada del temperante observa las ense\u00f1anzas de los sabios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alma del goloso enumera los recuerdos de los m\u00e1rtires, mientras que la del temperante imita su ejemplo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El soldado bellaco retiembla al son de la trompeta que preanuncia la batalla, igualmente tiembla el goloso a los llamados de la templanza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje goloso, sometido a las exigencias de su vientre, exige su tributo cotidiano. El caminante que camina con ah\u00ednco alcanzar\u00e1 pronto la ciudad y el monje glot\u00f3n no llegar\u00e1 a la casa de la paz interior 5 .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El h\u00famedo vapor del sahumerio perfuma el aire, como la oraci\u00f3n del temperante deleita el olfato divino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si te abandonas al deseo de la comida ya nada te bastar\u00e1 para satisfacer tu placer: el deseo de la comida, en efecto, es como el fuego que siempre envuelve y siempre se inflama. Una medida suficiente llena el vaso, mientras un vientre desfondado jam\u00e1s dir\u00e1 \u201c\u00a1basta!\u201d. La extensi\u00f3n de las manos puso en fuga a Amalec y una vida activa elevada somete las pasiones carnales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Cap\u00edtulo III<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Extermina todo lo que sea inspirado por los vicios y mortifica fuertemente tu carne. Que de cualquier manera, en efecto, sea matado el enemigo, \u00e9ste no te producir\u00e1 m\u00e1s miedo, as\u00ed un cuerpo mortificado no perturbar\u00e1 al alma. Un cad\u00e1ver no nota el dolor del fuego y menos a\u00fan el temperante siente el placer del deseo extinguido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si matas a un egipcio 6 , esc\u00f3ndelo bajo la arena, y no engordes el cuerpo por una pasi\u00f3n vencida: as\u00ed como en la tierra engordada germina lo que est\u00e1 escondido, as\u00ed en el cuerpo gordo revive la pasi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La llama que languidece se reenciende si se le agrega le\u00f1a seca y el placer que se va atenuando revive con la saciedad de la comida; no compadezcas el cuerpo que se lamenta por la carest\u00eda y no lo halagues con comidas suntuosas: si en efecto lo refuerzas se te volver\u00e1 en contra llev\u00e1ndote a una guerra sin tregua, hasta que esclavice tu alma y te haga siervo de la lujuria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuerpo indigente es como una caballo d\u00f3cil que jam\u00e1s desensillar\u00e1 al caballero: \u00e9ste, en efecto, dominado por el freno, se somete y obedece a la mano de quien sujeta las riendas, mientras el cuerpo, domado por el hambre y las vigilias, no reacciona por un pensamiento malo que lo cabalga, ni relincha excitado por el \u00edmpetu de las pasiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>La lujuria<\/h2>\n<h2>Cap\u00edtulo IV<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La temperancia genera la mesura, mientras la gula es la madre del desenfreno; el aceite alimenta la luz de la l\u00e1mpara y el frecuentar mujeres atiza la llamarada del placer.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La violencia del oleaje se desencadena contra el mercader mal anclado como el pensamiento de la lujuria sobre la mente intemperante. La lujuria acoger\u00e1 como aliada a la saciedad, le dar\u00e1 licencia, se juntar\u00e1 a los adversarios y combatir\u00e1 finalmente del lado de los enemigos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Permanece invulnerable a las flechas enemigas aquel que ama la tranquilidad 7 , quien en cambio se mezcla con la multitud recibe golpes continuamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mirar a una mujer es como un dardo venenoso, hiere el alma, nos inocula el veneno y cuanto m\u00e1s perdura, tanto m\u00e1s arraiga la infecci\u00f3n. El que busca defenderse de estas flechas se mantiene lejos de las multitudinarias reuniones p\u00fablicas y no divaga con la boca abierta en los d\u00edas de fiesta; es mucho mejor quedarse en casa pasando el tiempo orando en vez de hacer la obra del enemigo creyendo que se honra las fiestas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evita la intimidad con las mujeres si deseas ser sabio y no les des la libertad de hablarte ni confianza. En efecto, al inicio tienen o simulan una cierta cautela, pero seguidamente osan hacerlo todo descaradamente: en el primer acercamiento tienen la mirada baja, p\u00edan dulcemente, lloran conmovidas, el trato es serio, suspiran con amargura, plantean preguntas sobre la castidad y escuchan atentamente; las ves una segunda vez y levanta un poco m\u00e1s la cabeza; la tercera vez se acercan sin mucho pudor; t\u00fa has sonre\u00eddo y ellas se han puesto a re\u00edr desaforadamente; seguidamente se embellecen y se te muestran con ostentaci\u00f3n, su mirada cambia anunciando el ardor, levantan las cejas y rotan los ojos, desnudan el cuello y abandonan todo el cuerpo a la languidez, pronuncian frases ablandadas por la pasi\u00f3n y te dirigen una voz fascinante al o\u00eddo hasta que se apoderan completamente el alma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sucede que estas trampas te encaminan a la muerte y estas redes entretejidas te arrastran a la perdici\u00f3n; por tanto no te dejes ni siquiera enga\u00f1ar de aquellas que se sirven de discursos discretos: en \u00e9stas, en efecto, se oculta el maligno veneno de las serpientes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Cap\u00edtulo V<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ac\u00e9rcate al fuego ardiente antes que a una mujer joven, sobre todo si t\u00fa tambi\u00e9n eres joven: en efecto, cuando te acercas a la llama y sientes una buena quemaz\u00f3n, te alejas r\u00e1pidamente, mientras que cuando eres seducido por las charlas femeninas, dif\u00edcilmente logras darte a la fuga.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La hierba crece cuando est\u00e1 cerca al agua, como germina la intemperancia frecuentando a las mujeres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel que repleta el vientre y hace profesi\u00f3n de sabidur\u00eda se parece a quien afirma que frena la fuerza del fuego con paja. Como efectivamente es imposible apagar el mutable agitarse del fuego con la paja, as\u00ed es imposible colmar en la saciedad el \u00edmpetu inflamado de la intemperancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una columna se apoya en una base y la pasi\u00f3n de la lujuria tiene sus cimientos en la saciedad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nave presa de las tempestades se apresura en llegar al puerto y el alma del sabio busca la soledad: una huye de las amenazadoras olas del mar, la otra de las formas femeninas que traen dolor y ruina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un semblante embellecido de mujer hunde m\u00e1s que un oleaje marino: a\u00fan as\u00ed, \u00e9ste te da la posibilidad de nadar si quieres salvar la vida, mientras que la belleza femenina, tras el enga\u00f1o, te persuade de despreciar incluso la vida misma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La zarza solitaria se sustrae intacta a la llama y el sabio que sabe mantenerse alejado de las mujeres no se enciende en la intemperancia: como el recuerdo del fuego no quema la mente, as\u00ed ni siquiera la pasi\u00f3n tiene vigor si falta la materia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Cap\u00edtulo VI<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si tienes piedad para con el enemigo \u00e9ste ser\u00e1 siempre tu enemigo, y si concedes a la pasi\u00f3n \u00e9sta se te revelar\u00e1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vista de las mujeres excita al intemperante, mientras empuja al sabio a glorificar a Dios; pero si en medio de las mujeres la pasi\u00f3n est\u00e1 tranquila no le des cr\u00e9dito a quien te anuncia que has alcanzado la paz interior 8 .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El perro justamente menea la cola cuando se lo deja en medio de la multitud, pero cuando se aleja, muestra su maldad. S\u00f3lo cuando el recuerdo de la mujer surja en ti privado de pasi\u00f3n, entonces consid\u00e9rate cerca de los confines de la sabidur\u00eda. Cuando en cambio su imagen te empuja a verla y sus dardos cercan tu alma, entonces consid\u00e9rate fuera de la virtud.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no debes mantenerte as\u00ed en esos pensamientos ni tu mente debe familiarizarse mucho con las formas femeninas, la pasi\u00f3n es en efecto reincidente y tiene al peligro junto a s\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como sucede efectivamente que una apropiada fundici\u00f3n purifica la plata pero si se prolonga la destruye f\u00e1cilmente, as\u00ed una insistente fantas\u00eda de mujeres destruye la sabidur\u00eda adquirida: no tengas, por tanto, familiaridad prolongada con un rostro imaginado para que no se te adhieran las llamas del placer y no queme la aureola que circunda tu alma: as\u00ed como la chispa, si permanece en medio de la paja, desencadena las llamas, as\u00ed el recuerdo de la mujer, persistiendo, enciende el deseo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>La avaricia 9<\/h2>\n<h2>Cap\u00edtulo VII<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La avaricia es la ra\u00edz de todos los males y nutre como malignos arbustos a las dem\u00e1s pasiones y no permite que se sequen aquellas que florecen de \u00e9sta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quien desea hacer retroceder a las pasiones, que extirpe la ra\u00edz; si efectivamente podas para el bien las ramas pero la avaricia permanece, no te servir\u00e1 de nada, porque \u00e9stas, a pesar de que se hayan reducido, r\u00e1pidamente florecen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje rico es como una nave demasiado cargada que es hundida por el \u00edmpetu de una tempestad: tal como una nave que deja entrar el agua es puesta a prueba por cada ola, as\u00ed el rico se ve sumergido por las preocupaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje que no posee nada es en cambio un viajero \u00e1gil que encuentra refugio en todos lados. Es como el \u00e1guila que vuela por lo alto y que baja a buscar su alimento cuando lo necesita. Est\u00e1 por encima de cualquier prueba, se r\u00ede del presente y se eleva a las alturas alej\u00e1ndose de las cosas terrenas y junt\u00e1ndose a las celestes: tiene efectivamente alas ligeras, jam\u00e1s apesadumbradas por las preocupaciones. Sobrepasa la opresi\u00f3n y deja el lugar sin dolor; la muerte llega y se va con \u00e1nimo sereno: el alma, en efecto, no ha estado amarrada por ning\u00fan tipo de atadura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quien en cambio mucho posee se somete a las preocupaciones y, como el perro, est\u00e1 amarrado a la cadena, y, si es obligado a irse, se lleva consigo, como un grave peso y una in\u00fatil aflicci\u00f3n, los recuerdos de sus riquezas, es vencido por la tristeza y, cuando lo piensa, sufre mucho, ha perdido las riquezas y se atormenta en el desaliento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si llega la muerte abandona miserablemente sus tenencias, entrega el alma, mientras el ojo no abandona los negocios; de mala gana es arrastrado como un esclavo fugitivo, se separa del cuerpo y no se separa de sus intereses: porque la pasi\u00f3n lo aferra m\u00e1s que lo que lo arrastra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Cap\u00edtulo VIII<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mar jam\u00e1s se llena del todo a pesar de recibir la gran masa de agua de los r\u00edos, de la misma manera el deseo de riquezas del avaro jam\u00e1s se sacia, \u00e9l las duplica e inmediatamente desea cuadruplicarlas y no cesa jam\u00e1s esta multiplicaci\u00f3n, hasta que la muerte no pone fin a tal interminable premura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje juicioso tendr\u00e1 cuidado de las necesidades del cuerpo y proveer\u00e1 con pan y agua el est\u00f3mago indigente, no adular\u00e1 a los ricos por el placer del vientre, ni someter\u00e1 su mente libre a muchos amos: en efecto, las manos son siempre suficientes para satisfacer las necesidades naturales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje que no posee nada es un p\u00fagil que no puede ser golpeado de lleno y un atleta veloz que alcanza r\u00e1pidamente el premio de la invitaci\u00f3n celeste.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje rico se regocija en las muchas rentas, mientras que el que no tiene nada se goza con los premios que le vienen de las cosas bien obtenidas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje avaro trabaja duramente mientras que el que no posee nada usa el tiempo para la oraci\u00f3n y la lectura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje avaro llena de oro los agujeros, mientras que el que nada posee atesora en el cielo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sea maldito aquel que forja el \u00eddolo y lo esconde, al igual que aquel que es afecto a la avaricia: el primero en efecto se postra frente a lo falso e in\u00fatil, el otro lleva en s\u00ed la imagen 10 de la riqueza, como un simulacro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>La Ira<\/h2>\n<h2>Cap\u00edtulo IX<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ira es una pasi\u00f3n furiosa que con frecuencia hacer perder el juicio a quienes tienen el conocimiento, embrutece el alma y degrada todo el conjunto humano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un viento impetuoso no quebrar\u00e1 una torre y la animosidad no arrastra al alma mansa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El agua se mueve por la violencia de los vientos y el iracundo se agita por los pensamientos alocados. El monje iracundo ve a uno y rechina los dientes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La difusi\u00f3n de la neblina condensa el aire y el movimiento de la ira nubla la mente del iracundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nube que avanza ofusca el sol y as\u00ed el pensamiento rencoroso embota la mente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El le\u00f3n en la jaula sacude continuamente la puerta como el violento en su celda cuando es asaltado por el pensamiento de la ira.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es deliciosa la vista de un mar tranquilo, pero ciertamente no es m\u00e1s agradable que un estado de paz: en efecto, los delfines nadan en el mar en estado de bonanza, y los pensamientos vueltos a Dios emergen en un estado de serenidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje magn\u00e1nimo es una fuente tranquila, una bebida agradable ofrecida a todos, mientras la mente del iracundo se ve continuamente agitada y no dar\u00e1 agua al sediento y, si se la da, ser\u00e1 turbia y nociva; los ojos del animoso est\u00e1n descompuestos e inyectados de sangre y anuncian un coraz\u00f3n en conflicto. El rostro del magn\u00e1nimo muestra cordura y los ojos benignos est\u00e1n vueltos hacia abajo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Cap\u00edtulo X<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mansedumbre del hombre es recordada por Dios y el alma apacible se convierte en templo del Esp\u00edritu Santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cristo recuesta su cabeza en los esp\u00edritus mansos y s\u00f3lo la mente pac\u00edfica se convierte en morada de la Santa Trinidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los zorros hacen guarida en el alma rencorosa y las fieras se agazapan en el coraz\u00f3n rebelde.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre honesto huye de las casas de mal vivir y Dios de un coraz\u00f3n rencoroso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una piedra que cae en el agua la agita, como un discurso malvado el coraz\u00f3n del hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aleja de tu alma los pensamientos de la ira y no alientes la animosidad en el recinto de tu coraz\u00f3n y no lo turbes en el momento de la oraci\u00f3n: efectivamente, como el humo de la paja ofusca la vista as\u00ed la mente se ve turbada por el rencor durante la oraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pensamientos del iracundo son descendencia de v\u00edboras y devoran el coraz\u00f3n que los ha engendrado. Su oraci\u00f3n es un incienso abominable y su salmodia emite un sonido desagradable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El regalo del rencoroso es como una ofrenda que bulle de hormigas y ciertamente no tendr\u00e1 lugar en los altares asperjados de agua bendita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El animoso tendr\u00e1 sue\u00f1os turbados y el iracundo se imaginar\u00e1 asaltos de fieras. El hombre magn\u00e1nimo que no guarda rencor se ejercita con discursos espirituales y en la noche recibe la soluci\u00f3n de los misterios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>La tristeza<\/h2>\n<h2>Cap\u00edtulo XI<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje afectado por la tristeza no conoce el placer espiritual: la tristeza es un abatimiento del alma y se forma de los pensamientos de la ira.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El deseo de venganza, en efecto, es propio de la ira, el fracaso de la venganza genera la tristeza; la tristeza es la boca del le\u00f3n y f\u00e1cilmente devora a aquel que se entristece.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tristeza es un gusano del coraz\u00f3n y se come a la madre que lo ha generado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sufre la madre cuando da a luz al hijo, pero, una vez alumbrado se ve libre del dolor; la tristeza, en cambio, mientras es generada, provoca largos dolores y sobreviviendo, despu\u00e9s del esfuerzo, no trae sufrimientos menores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje triste no conoce la alegr\u00eda espiritual, como aquel que tiene una fuerte fiebre no reconoce el sabor de la miel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje triste no sabr\u00e1 c\u00f3mo mover la mente hacia la contemplaci\u00f3n ni brota de \u00e9l una oraci\u00f3n pura: la tristeza es un impedimento para todo bien.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tener los pies amarrados es un impedimento para la carrera, as\u00ed la tristeza es un obst\u00e1culo para la contemplaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El prisionero de los b\u00e1rbaros est\u00e1 atado con cadenas y la tristeza ata a aquel que es prisionero 11 de las pasiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ausencia de otras pasiones la tristeza no tiene fuerza como no la tiene una atadura si falta quien ate.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel que est\u00e1 atado por la tristeza es vencido por las pasiones y como prueba de su derrota viene a\u00f1adida la atadura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Efectivamente la tristeza deriva de la falta de \u00e9xito del deseo carnal porque el deseo es connatural a todas las pasiones. Quien vence el deseo vencer\u00e1 las pasiones y el vencedor de las pasiones no ser\u00e1 sometido por la tristeza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El temperante no se entristece por la falta de alimentos, ni el sabio cuando lo ataca una disoluci\u00f3n desquiciada, ni el manso que renuncia a la venganza, ni el humilde si se ve privado del honor de los hombres, ni el generoso cuando incurre en un p\u00e9rdida financiera: ellos evitaron con fuerza, en efecto, el deseo de estas cosas: como efectivamente aquel que est\u00e1 bien acorazado rechaza los golpes, as\u00ed el hombre carente de pasiones no es herido por la tristeza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Cap\u00edtulo XII<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El escudo es la seguridad del soldado y los muros lo son de la ciudad: m\u00e1s segura que ambos es para el monje la paz interior 12 .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, frecuentemente un flecha lanzada por un brazo fuerte traspasa el escudo y la multitud de enemigos abate los muros, mientras que la tristeza no puede prevalecer sobre la paz interior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel que domina las pasiones se ense\u00f1orear\u00e1 sobre la tristeza, mientras que quien es vencido por el placer no fugar\u00e1 de sus ataduras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel que se entristece f\u00e1cilmente y simula una ausencia de pasiones es como el enfermo que finge estar sano; como la enfermedad se revela por la rojez, la presencia de una pasi\u00f3n se demuestra por la tristeza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel que ama el mundo se ver\u00e1 muy afligido mientras que aquellos que desprecian lo que hay en \u00e9l ser\u00e1n alegrados por siempre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El avaro, al recibir un da\u00f1o, se ver\u00e1 atrozmente entristecido, mientras que aquel que desprecia las riquezas estar\u00e1 siempre libre de la tristeza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quien busca la gloria, al llegar el deshonor, se ver\u00e1 adolorido, mientras el humilde lo acoger\u00e1 como a un compa\u00f1ero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El horno purifica la plata de baja ley y la tristeza frente a Dios libra el coraz\u00f3n del error; la continua fusi\u00f3n empobrece el plomo y la tristeza por las cosas del mundo disminuye el intelecto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La niebla diminuye la fuerza de los ojos y la tristeza embrutece la mente dedicada a la contemplaci\u00f3n; la luz del sol no llega a los abismos marinos y la visi\u00f3n de la luz no alumbra el coraz\u00f3n entristecido; dulce es para todos los hombres la salida del sol, pero incluso de esto se desagrada el alma triste; la picaz\u00f3n elimina el sentido del gusto como la tristeza sustrae al alma la capacidad de percibir. Pero aquel que desprecia los placeres del mundo no se ver\u00e1 turbado por los malos pensamientos de la tristeza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>La acedia<\/h2>\n<h2>Cap\u00edtulo XIII<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La acedia es la debilidad del alma que irrumpe cuando no se vive seg\u00fan la naturaleza ni se enfrenta noblemente la tentaci\u00f3n. En efecto, la tentaci\u00f3n es para un alma noble lo que el alimento es para un cuerpo vigoroso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viento del norte nutre los brotes y las tentaciones consolidan la firmeza del alma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nube pobre de agua es alejada por el viento como la mente que no tiene perseverancia del esp\u00edritu de la acedia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El roc\u00edo primaveral incrementa el fruto del campo y la palabra espiritual exalta la firmeza del alma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El flujo de la acedia arroja al monje de su morada, mientras que aquel que es perseverante est\u00e1 siempre tranquilo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El acedioso aduce como pretexto la visita a los enfermos 13 , cosa que garantiza su propio objetivo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje acedioso es r\u00e1pido en terminar su oficio y considera un precepto su propia satisfacci\u00f3n; la planta d\u00e9bil es doblada por una leve brisa e imaginar la salida distrae al acedioso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un \u00e1rbol bien plantado no es sacudido por la violencia de los vientos y la acedia no doblega al alma bien apuntalada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje gir\u00f3vago, como seca brizna de la soledad, est\u00e1 poco tranquilo, y sin quererlo, es suspendido ac\u00e1 y all\u00e1 cada cierto tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un \u00e1rbol transplantado no fructifica y el monje vagabundo no da fruto de virtud. El enfermo no se satisface con un solo alimento y el monje acedioso no lo es de una sola ocupaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No basta una sola mujer para satisfacer al voluptuoso y no basta una sola celda para el acedioso.\n<\/p>\n<h2>Cap\u00edtulo XIV<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ojo del acedioso se fija en las ventanas continuamente y su mente imagina que llegan visitas: la puerta gira y \u00e9ste salta fuera, escucha una voz y se asoma por la ventana y no se aleja de all\u00ed hasta que, sentado, se entumece.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando lee, el acedioso bosteza mucho, se deja llevar f\u00e1cilmente por el sue\u00f1o, se refriega los ojos, se estira y, quitando la mirada del libro, la fija en la pared y, vuelto de nuevo a leer un poco, repitiendo el final de la palabra se fatiga in\u00fatilmente, cuenta las p\u00e1ginas, calcula los p\u00e1rrafos, desprecia las letras y los ornamentos y finalmente, cerrando el libro, lo pone debajo de la cabeza y cae en un sue\u00f1o no muy profundo, y luego, poco despu\u00e9s, el hambre le despierta el alma con sus preocupaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje acedioso es flojo para la oraci\u00f3n y ciertamente jam\u00e1s pronunciar\u00e1 las palabras de la oraci\u00f3n; como efectivamente el enfermo jam\u00e1s llega a cargar un peso excesivo as\u00ed tambi\u00e9n el acedioso seguramente no se ocupar\u00e1 con diligencia de los deberes hacia Dios: a uno le falta, efectivamente, la fuerza f\u00edsica, el otro extra\u00f1a el vigor del alma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La paciencia, el hacer todo con mucha constancia y el temor de Dios curan la acedia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Disp\u00f3n para ti mismo una justa medida en cada actividad y no desistas antes de haberla concluido, y reza prudentemente y con fuerza y el esp\u00edritu de la acedia huir\u00e1 de ti.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>La Vanagloria 14<\/h2>\n<h2>Cap\u00edtulo XV<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vanagloria es una pasi\u00f3n irracional que f\u00e1cilmente se enreda con todas las obras virtuosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un dibujo trazado en el agua se desvanece, como la fatiga de la virtud en el alma vanagloriosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mano escondida en el seno se vuelve inocente y la acci\u00f3n que permanece oculta resplandece con una luz m\u00e1s resplandeciente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La hiedra se adhiere al \u00e1rbol y, cuando llega a lo m\u00e1s alto, seca la ra\u00edz, as\u00ed la vanagloria se origina en las virtudes y no se aleja hasta que no les haya consumido su fuerza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El racimo de uva arrojado por tierra se marchita f\u00e1cilmente y la virtud , si se apoya en la vanagloria, perece.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje vanaglorioso es un trabajador sin salario: se esfuerza en el trabajo pero no recibe ninguna paga; el bolso agujereado no custodia lo que se guarda en \u00e9l y la vanagloria destruye la recompensa de las virtudes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La continencia del vanaglorioso es como el humo del camino, ambos se difuminar\u00e1n en el aire.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viento borra la huella del hombre como la limosna del vanaglorioso. La piedra lanzada arriba no llega al cielo y la oraci\u00f3n de quien desea complacer a los hombres no llegar\u00e1 hasta Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Cap\u00edtulo XVI<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vanagloria es un escollo sumergido: si chocas con ella corres el riesgo de perder la carga.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre prudente esconde su tesoro tanto como el monje sabio las fatigas de su virtud.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vanagloria aconseja rezar en las plazas, mientras que el que la combate reza en su peque\u00f1a habitaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre poco prudente hace evidente su riqueza y empuja a muchos a tenderle insidias. Tu en cambio esconde tus cosas: durante el camino te cruzar\u00e1s con asaltantes mientras no llegues a la ciudad de la paz y puedas usar tus bienes tranquilamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La virtud del vanaglorioso es un sacrificio agotado que no se ofrece en el altar de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La acedia consume el vigor del alma, mientras la vanagloria fortalece la mente del que se olvida de Dios, hace robusto al ast\u00e9nico y hace al viejo m\u00e1s fuerte que el joven, solamente mientras sean muchos los testigos que asisten a esto: entonces ser\u00e1n in\u00fatiles el ayuno, la vigilia o la oraci\u00f3n, porque es la aprobaci\u00f3n p\u00fablica la que excita el celo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No pongas en venta tus fatigas a cambio de la fama, ni renuncies a la gloria futura por ser aclamado. En efecto, la gloria humana habita en la tierra y en la tierra se extingue su fama, mientras que la gloria de las virtudes permanecen para siempre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>La soberbia 15<\/h2>\n<h2>Cap\u00edtulo XVII<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La soberbia es un tumor del alma lleno de pus. Si madura, explotar\u00e1, emanando un horrible hedor. El resplandor del rel\u00e1mpago anuncia el fragor del trueno y la presencia de la vanagloria anuncia la soberbia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alma del soberbio alcanza grandes alturas y desde all\u00ed cae al abismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se enferma de soberbia el ap\u00f3stata de Dios cuando adjudica a sus propias capacidades las cosas bien logradas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como aquel que trepa en una telara\u00f1a se precipita, as\u00ed cae aquel que se apoya en sus propias capacidades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una abundancia de frutos doblega las ramas del \u00e1rbol y una abundancia de virtudes humilla la mente del hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fruto marchito es in\u00fatil para el labrador y la virtud del soberbia no es acepta a Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El palo sostiene el ramo cargado de frutos y el temor de Dios el alma virtuosa. Como el peso de los frutos parte el ramo, as\u00ed la soberbia abate al alma virtuosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No entregues tu alma a la soberbia y no tendr\u00e1s fantas\u00edas terribles. El alma del soberbio es abandonada por Dios y se convierte en objeto de maligna alegr\u00eda de los demonios. De noche se imagina manadas de bestias que lo asaltan y de d\u00eda se ve alterado por pensamientos de vileza. Cuando duerme, f\u00e1cilmente se sobresalta y cuando vela los asusta la sombra de un p\u00e1jaro. El susurrar de las copas de los \u00e1rboles aterroriza al soberbio y el sonido del agua destroza su alma. Aquel que efectivamente se ha opuesto a Dios rechazando su ayuda, se ve despu\u00e9s asustado por vulgares fantasmas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Cap\u00edtulo XVIII<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La soberbia precipit\u00f3 al arc\u00e1ngel del cielo y como un rayo los hizo estrellarse sobre la tierra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La humildad en cambio conduce al hombre hacia el cielo y lo prepara para formar parte del coro de los \u00e1ngeles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDe qu\u00e9 te enorgulleces oh hombre, cuando por naturaleza eres barro y podredumbre y por qu\u00e9 te elevas sobre las nubes?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contempla tu naturaleza porque eres tierra y ceniza y dentro de poco volver\u00e1s al polvo, ahora soberbio y dentro de poco gusano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPara qu\u00e9 elevas la cabeza que dentro de poco se marchitar\u00e1?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Grande es el hombre socorrido por Dios; una vez abandonado reconoci\u00f3 la debilidad de la naturaleza. No posees nada que no hayas recibido de Dios, no desprecies, por tanto, al Creador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios te socorre, no rechaces al benefactor. Haz llegado a la cumbre de tu condici\u00f3n, pero \u00e9l te ha guiado; haz actuado rectamente seg\u00fan la virtud y \u00e9l te ha conducido. Glorifica a quien te ha elevado para permanecer seguro en las alturas; reconoce a aquel que tiene tus mismos or\u00edgenes porque la sustancia es la misma y no rechaces por jactancia esta parentela.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Cap\u00edtulo XIX<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Humilde y moderado es aquel que reconoce esta parentela; pero el creador 16 lo cre\u00f3 tanto a \u00e9l como al soberbio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No desprecies al humilde: efectivamente \u00e9l est\u00e1 m\u00e1s al seguro que t\u00fa: camina sobre la tierra y no se precipita; pero aquel que se eleva m\u00e1s alto, si cae, se destrozar\u00e1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monje soberbio es como un \u00e1rbol sin ra\u00edces y no soporta el \u00edmpetu del viento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una mente sin jactancia es como una ciudadela bien fortificada y quien la habita ser\u00e1 incapturable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un soplo revuelve la pelusa y el insulto lleva al soberbio a la locura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una burbuja reventada desaparece y la memoria del soberbio perece.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra del humilde endulza el alma, mientras que la del soberbio est\u00e1 llena de jactancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios se dobla ante la oraci\u00f3n del humilde, en cambio se exaspera con la s\u00faplica del soberbio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La humildad es la corona de la casa y mantiene seguro al que entra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando te eleves a la cumbre de la virtud tendr\u00e1s necesidad de mucha seguridad. Aquel que efectivamente cae al pavimento r\u00e1pidamente se reincorpora, pero quien se precipita de grandes alturas, corre riesgo de muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La piedra preciosa se luce en el brazalete de oro y la humildad humana resplandece de muchas virtudes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: Biblioteca Electr\u00f3nica Cristiana\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Lo que hoy llamamos gula, Evagrio llamaba gastrimarg\u00eda, literalmente \u201clocura del vientre\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 \u201cVida activa\u201d es la traducci\u00f3n m\u00e1s cercana a \u201cpraktik\u00e9\u201d, la disciplina espiritual que seg\u00fan Evagrio se encuentra al principio del proceso de conformaci\u00f3n con el Se\u00f1or Jes\u00fas y que tiene como fin purificar las pasiones del alma humana. A esto dedica Evagrio su \u201cTratado Pr\u00e1ctico\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Enkr\u00e1teia, es un concepto mucho m\u00e1s rico que el t\u00e9rmino \u201ctemplanza\u201d si por \u00e9ste se entiende solamente la virtud contraria a la gula. Por la ra\u00edz krat, que significa \u201cfuerza\u201d o \u201cpoder\u201d, esta virtud implica \u201cdominio de s\u00ed\u201d o \u201cse\u00f1or\u00edo de s\u00ed\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Se trata de una comparaci\u00f3n oscura, pero el mensaje es claro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 El t\u00e9rmino que usa Evagrio es Ap\u00e1theia, que en su espiritualidad equivale al estado de plenitud espiritual, alcanzado mediante el dominio de las pasiones y el silenciamiento del interior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 El \u201cegipcio\u201d es el nombre que los padres del desierto daban a un demonio especialmente feroz en la tentaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 Se refiere a la paz interior, la tranquilidad del recogimiento o la soledad, en el caso del monje.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8 Otra vez se trata del t\u00e9rmino Ap\u00e1theia. Ver nota 5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9 Philargyria, o amor al oro, al dinero. Evagrio le da especial importancia a este vicio, y presenta su demonio como particularmente astuto, pues presenta al monje una serie de razonamientos que hacen aparecer la acumulaci\u00f3n de bienes como un acto de sensatez y prudencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10 Para Evagrio, el apasionado posee en el coraz\u00f3n la imagen del objeto que lo domina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11 Evagrio utiliza el t\u00e9rmino Aikhm\u00e1lotos, que significa \u201cprisionero de guerra\u201d, pero al mismo tiempo hace referencia a la aikhm\u00e1losia, que en su teor\u00eda espiritual es el estadio final de esclavitud del alma a los demonios, que llega como consecuencia de dejarse vencer sistem\u00e1ticamente por ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12 Otra vez , la Ap\u00e1theia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13 En la tradici\u00f3n de los monjes del desierto, el abandonar la celda era una de las principales tentaciones de la acedia. Visitar enfermos era, por tanto, la manera de encubrir bajo el manto de la caridad el deseo de huir de la soledad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14 El t\u00e9rmino Kenodox\u00eda deriva de ken\u00f3s \u201cvac\u00edo, vano\u201d y d\u00f3xa, \u201copini\u00f3n\u201d: una imagen de s\u00ed que se proy\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15 El t\u00e9rmino Hyperephan\u00eda proviene del superlativo hyp\u00e9r y pha\u00edno, \u201clo que aparece\u201d: aquello que aparece como m\u00e1s de lo que es, arrogancia, altaner\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16 Evagrio utiliza el t\u00e9rmino Demioyrg\u00f3s, que en la tradici\u00f3n griega equival\u00eda al trabajador manual o a la divinidad que creaba el mundo a partir de una materia preexistente. Parece ser que ac\u00e1 lo quiere utilizar en el sentido de Dios creador, aunque esta acepci\u00f3n no queda totalmente clara.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 La Gula 1 2 Cap\u00edtulo I 3 Cap\u00edtulo III 4 La lujuria 5 Cap\u00edtulo IV 6 Cap\u00edtulo V 7 Cap\u00edtulo VI 8 La avaricia 9 9 Cap\u00edtulo VII 10 Cap\u00edtulo VIII 11 La Ira 12 Cap\u00edtulo IX 13 Cap\u00edtulo X 14 La tristeza 15 Cap\u00edtulo XI 16 Cap\u00edtulo XII 17 La acedia 18 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evagrio-del-ponto-sobre-los-ocho-espiritus-malvados\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEVAGRIO DEL PONTO: SOBRE LOS OCHO ESPIRITUS MALVADOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24664","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24664","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24664"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24664\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24664"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24664"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24664"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}