{"id":24666,"date":"2016-02-05T16:45:04","date_gmt":"2016-02-05T21:45:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/el-evangelio-en-la-liturgia\/"},"modified":"2016-02-05T16:45:04","modified_gmt":"2016-02-05T21:45:04","slug":"el-evangelio-en-la-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/el-evangelio-en-la-liturgia\/","title":{"rendered":"EL EVANGELIO EN LA LITURGIA"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Historia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Selecci\u00f3n de los Evangelios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Ceremonia del Evangelio Cantado<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Ceremonia Actual del Evangelio<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 El Evangelio Posterior<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Enlaces internos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Enlaces externos<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Historia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde las \u00e9pocas m\u00e1s tempranas la lectura p\u00fablica de partes de la Biblia hab\u00eda sido un elemento importante de la liturgia heredado del servicio de la Sinagoga.<br \/>\nLa primera parte del servicio, previa a la elevaci\u00f3n del pan y del vino, consist\u00eda en la Liturgia de los catec\u00famenos. \u00c9sta se basaba en oraciones, letan\u00edas, himnos y sobre todo en lecturas de la Sagrada Escritura. El objeto de las lecturas era naturalmente el de instruir al pueblo. Los cristianos de los primeros tiempos conoc\u00edan la Biblia, la historia del Antiguo Testamento, la teolog\u00eda de San Pablo y la Vida de Nuestro Se\u00f1or a partir de lo que hab\u00edan o\u00eddo en las lecturas de la iglesia y las homil\u00edas did\u00e1cticas que les segu\u00edan. En la primera \u00e9poca las lecturas \u2014al igual que los ritos\u2014no estaban todav\u00eda estereotipadas. San Justino M\u00e1rtir (fallecido c. 167) describe el rito que \u00e9l conoc\u00eda (aparentemente en Roma) y empieza diciendo: \u201cEn el d\u00eda del Sol, tal como lo llaman, todos los habitantes de la ciudad y el pa\u00eds se re\u00fanen en el mismo lugar y se leen los comentarios de los Ap\u00f3stoles [Evangelios\u2014anamnemoneumata ton apostolon], o los escritos de los Profetas hasta donde el tiempo permita. Despu\u00e9s, cuando el lector ha terminado, el que preside exhorta e invita a todos a imitar tales gloriosos ejemplos\u201d (I Apol., 67). As\u00ed que en aquella \u00e9poca, el texto era le\u00eddo de una forma contin\u00faa, hasta que el presidente (el obispo celebrante) indicaba al lector que finalizara. El n\u00famero de las lecturas variaba. Una pr\u00e1ctica com\u00fan era leer primero un texto del Antiguo Testamento (Prophetia), despu\u00e9s de alguna Ep\u00edstola (Apostolus) y finalmente de un Evangelio (Evangelium). Pero siempre la \u00faltima lectura consist\u00eda en el Evangelio, como culminaci\u00f3n del resto. Or\u00edgenes le llama la corona de todas las sagradas escrituras (In Johannem, i, 4, pr\u00e6f., P. G., XIV, 26). Parece ser que en algunas partes (sobre todo en Occidente) durante un tiempo a los catec\u00famenos no se les permit\u00eda estar presentes durante la lectura del Evangelio que era considerado parte de la disciplina arcani. En el S\u00ednodo de Orange, en 441 y en el de Valencia, en 524, se quiso modificar este reglamento. Por otra parte en todas las Liturgias Orientales (Vg. las Constituciones Apost\u00f3licas; Brightman, \u201cEastern Liturgies\u201d, Oxford, 1896, p. 5) los catec\u00famenos son despedidos tras el Evangelio.<br \/>\nLa lectura p\u00fablica de algunos Evangelios en las iglesias fue el factor m\u00e1s importante para decidir qu\u00e9 textos deber\u00edan ser considerados can\u00f3nicos. Los cuatro que fueron admitidos y le\u00eddos en todas las Liturgias fueron incluidos en el Canon de las Escrituras. Tenemos evidencia de esas lecturas lit\u00fargicas de los Evangelios a lo ancho de toda la Cristiandad durante los primeros siglos. En Siria, las Constituciones Apost\u00f3licas refieren que cuando un obispo era ordenado, bendec\u00eda a los fieles \u201ctras la lectura de la ley y los profetas y nuestras Ep\u00edstolas y Hechos y Evangelios\u201d (VIII, 5), y el modo de leer el Evangelio aparece descrito en II, 57 (Cabrol y Leclercq, \u201cMonumenta eccl. liturgica\u201d, Paris, 1900, I, p. 225); la \u201cPeregrinatio Silvi\u00e6\u201d (Etheri\u00e6) describe la lectura del Evangelio en Jerusal\u00e9n (Duchesne: \u201cOrigines\u201d, 493). Las homil\u00edas de San Basilio y San Juan Cris\u00f3stomo explican el Evangelio tal como era le\u00eddo en Ces\u00e1rea, Antioquia y Constantinopla. En Egipto, San Cirilo de Alejandr\u00eda escribe al Emperador Teodosio II sobre el uso lit\u00fargico de los Evangelios (P. G., LXXVI, 471). En \u00c1frica, Tertuliano menciona el mismo asunto (Adv. Marc., IV, 1) y explica que la Iglesia Romana \u201clee la Ley y los Profetas conjuntamente a los Evangelios y las Cartas Apost\u00f3licas\u201d (de pr\u00e6scr., VI, 36). San Cipriano orden\u00f3 a un confesor llamado Aureliano para que \u201cpudiera leer el Evangelio que forma a los m\u00e1rtires\u201d (Ep. XXXIII, P. L., IV, 328). As\u00ed pues, desde las \u00e9pocas m\u00e1s primitivas, en todos los ritos la lectura del Evangelio constitu\u00eda el rasgo principal, el punto cardinal de la liturgia de los catec\u00famenos. Y no s\u00f3lo se le\u00eda durante la Liturgia. La \u201cPeregrinatio Silvi\u00e6\u201d (loc. cit.) alude al Evangelio le\u00eddo al canto del gallo. Y en efecto, en el Rito Bizantino todav\u00eda forma parte del Oficio de Orthros (Laudes). En Roma el Evangelio de la Liturgia se le\u00eda primero, con una homil\u00eda en los Maitines, costumbre de la cual s\u00f3lo se conserva un fragmento. Pero el Oficio Mon\u00e1stico todav\u00eda contiene el Evangelio completo le\u00eddo tras el Te Deum.<br \/>\nGradualmente se fueron fijando las partes que deber\u00edan ser le\u00eddas en la Liturgia. Las etapas en el desarrollo de los textos utilizados se pueden resumir as\u00ed: Primero se a\u00f1adieron notas marginales en el libro de los Evangelios (o la Biblia completa) indicativas del texto que deb\u00eda ser le\u00eddo en cada ocasi\u00f3n. Despu\u00e9s se incluyeron \u00edndices (generalmente al principio o al final de la Biblia) que eran llamados Synaxaria en griego y Capitularia en lat\u00edn. Ese tipo de \u00edndice indicaba las primeras y \u00faltimas palabras que constitu\u00edan una lectura (pericope). El Capitularium completo con referencias a las Lecturas diarias fue el Comes, Liber comitis, o comicus. M\u00e1s tarde se compusieron con el texto completo para evitar la b\u00fasqueda; de esa manera se convirtieron en las llamadas Evangeliaria. El siguiente paso consisti\u00f3 en ordenar conjuntamente todas las lecturas diarias, Profec\u00edas, Ep\u00edstolas, Evangelio e incluso las lecturas de libros no-can\u00f3nicos. Estas compilaciones se llaman Lectionarium. Y finalmente cuando se dise\u00f1aron los Misales completos (entre los siglos X y XII) se incluyeron todas las lecturas.\n<\/p>\n<h2>Selecci\u00f3n de los Evangelios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 trozos eran le\u00eddos? En primer lugar, hab\u00eda una diferencia en el texto usado. Parece ser que hasta el siglo V, por lo menos en Siria, se utilizaban los cuatro Evangelios en una narrativa recopilatoria. El famoso \u201cDiatessaron\u201d de Taciano parece haber sido redactado para este fin. (Martin en Revue des Quest. Hist., 1883, y Savi en Revue bibl., 1893). Los ritos muz\u00e1rabe y galo pudieron haber imitado esa costumbre durante un tiempo (Cabrol, \u201cEtude sur la Peregrinatio Silvi\u00e6\u201d, Par\u00eds, 1895, 168-9). San Agust\u00edn intent\u00f3 introducir la usanza en \u00c1frica insertando en un Evangelio textos de otro, pero no logr\u00f3 que la costumbre arraigara. (Serm\u00f3n 232, P. L., XXXVIII, 1108).<br \/>\nPero la costumbre m\u00e1s extendida era la de leer el texto de uno de los Evangelios (v\u00e9ase Baudot, \u201cLes Evang\u00e9liaires\u201d, citado m\u00e1s abajo, 18-21). En las grandes solemnidades se tomaba el pasaje apropiado. As\u00ed en Jerusal\u00e9n el Viernes Santo, \u201cLegitur iam ille locus de Evangelio cata Johannem, ubi reddidit Spiritum\u201d (Per. Silvi\u00e6, Duchesne, l. c., 492), la Vigilia Pascual \u201cdenuo legitur ille locus evangelii resurrectionis\u201d (ibid., 493), y el Domingo in Albis se le\u00eda el texto del Evangelio referido a Santo Tom\u00e1s \u201cNon credo nisi videro\u201d (494), etc. . La \u201cPeregrinatio\u201d nos indica los Evangelios le\u00eddos en muchos d\u00edas a lo largo del a\u00f1o (Baudot, op. cit., 20). Durante el resto del a\u00f1o parece ser que al principio el texto era le\u00eddo en el propio orden del Evangelio (probablemente omitiendo algunos pasajes especiales). En cada Synaxis retomaban la lectura donde la hab\u00edan dejado en la ocasi\u00f3n anterior. En este sentido, Gasiano dice que los monjes de su \u00e9poca le\u00edan el Nuevo Testamento completo (Coll. patr., X, 14). Las homil\u00edas de ciertos Padres de la Iglesia (San Juan Cris\u00f3stomo, San Agust\u00edn, etc.) muestran que el orden de las lecturas era continuo (B\u00e4umer, \u201cGesch. des Breviers\u201d, Freiburg, 1895, 271). En las Iglesias Orientales reg\u00eda el principio de que los cuatro Evangelios deb\u00edan ser le\u00eddos enteramente en el curso de cada a\u00f1o (Scrivener en Smith, \u201cDict. of Christ. Antiquities\u201d, s. v. \u201cLectionary\u201d). La Iglesia Bizantina empezaba leyendo a San Mateo inmediatamente despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s. Se segu\u00eda con San Lucas a partir de septiembre (para ellos, A\u00f1o Nuevo), San Marcos se le\u00eda antes de la Cuaresma y San Juan durante el Ciclo Pascual. Hab\u00eda algunas excepciones en algunas fiestas y aniversarios. A finales del S XIX todav\u00eda se segu\u00eda una disposici\u00f3n similar (Euaggelion, Venecie, 1893). Los sirios utilizaban el mismo orden, los Coptos otro pero basado en id\u00e9ntico principio de lectura continuada (Scrivener, \u201cIntroduction to the criticism of the N. Test.\u201d, London, 1894, I; Baudot, op. cit., 24-32). Para la liturgia de la Iglesia Bizantina se puede consultar Nilles, \u201cKalendarium manuale\u201d, Innsbruck, 2nd ed., 1897, pp. 444-52. Es bien sabido que los Domingos se denominan a partir del Evangelio Dominical, por ejemplo, el cuarto despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s es el \u201cDomingo del Centuri\u00f3n\u201d puesto que se lee Mt 8, 5-13. Esto nos lleva a una cuesti\u00f3n muy discutida: \u00bfqu\u00e9 principio yace en el orden de los Evangelios en el Misal Romano? Est\u00e1 claro que no se sigue un orden continuo. El Padre Beissel, S. J., realiz\u00f3 un estudio exhaustivo sobre esta cuesti\u00f3n en su obra \u201cEntstehung der Perikopen\u201d(ver m\u00e1s abajo ), en la cual compara todos los modos de los Comites, orientales y occidentales. Sus conclusiones resumidas son las siguientes: La ra\u00edz del orden es la selecci\u00f3n de un texto apropiado del Evangelio para las solemnidades principales y las \u00e9pocas del a\u00f1o; para \u00e9stas se eleg\u00eda el relato que parec\u00eda m\u00e1s completo sin tener en cuenta el Evangelista del que proced\u00eda. Los intervalos se rellenaban para completar el retrato de la Vida de Nuestro Se\u00f1or, pero sin orden cronol\u00f3gico. Primero se consideraban la Pascua y la Semana Santa. Las lecturas de este tiempo eran evidentes. Retrocediendo, el Evangelio del ayuno de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo en el desierto se pon\u00eda al principio de la Cuaresma; y la entrada en Jerusal\u00e9n y la unci\u00f3n de Mar\u00eda (Juan 12:1, \u201cseis d\u00edas antes de Pascua\u201d) al final. Esto llevaba a la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (la liturgia oriental mantiene todav\u00eda este orden). Ciertos incidentes primordiales del final de la Vida de Cristo completaban el resto de los d\u00edas . La Epifan\u00eda suger\u00eda tres Evangelios, los Reyes Magos, el Bautismo de Jes\u00fas y el primer milagro (Cf. Antif. ad Magn., in 2 vesp.) y despu\u00e9s la infancia de Jes\u00fas. El ciclo de Navidad ten\u00eda sus Evangelios apropiados; Adviento, los del Juicio Final y la preparaci\u00f3n de la venida de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo por parte de San Juan Bautista. Pasada la Pascua, el D\u00eda de la Ascensi\u00f3n y Pentecost\u00e9s requer\u00edan claramente ciertos pasajes. El intermedio se llenaba con los \u00faltimos mensajes de Jesucristo antes de dejarnos (tomados de sus palabras el Jueves de la Ascensi\u00f3n en San Juan). Queda la serie evang\u00e9lica m\u00e1s dif\u00edcil, la de los Domingos despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s. Parecen haber sido pensados para explicar los restantes momentos de la vida de Jesucristo. As\u00ed y todo, su orden es dif\u00edcil de entender. Se ha sugerido que pueden corresponder a las lecturas de los Maitines. De todos modos, en algunos casos, esta explicaci\u00f3n es sugerente. As\u00ed en el tercer Domingo, en el primer Oficio Nocturno leemos como Sa\u00fal busca las asnas de su padre (1 Samuel 9).Y en el Evangelio y tambi\u00e9n en el tercer Oficio Nocturno , sobre el hombre que pierde una oveja y despu\u00e9s un dracma (Lc 15). El cuarto Domingo, David vence a Goliat \u201cin nomine Domini exercituum\u201d (1 Samuel 17), en el Evangelio, San Pedro tiende su red \u201cin verbo tuo\u201d (Lc 5); El quinto David llora a su enemigo Sa\u00fal (2 Samuel 1), y en el Evangelio se nos dice que nos reconciliemos con nuestro enemigo (Mt 5). El octavo Domingo empieza con el Libro de la Sabidur\u00eda (primer Domingo de Agosto), y en el Evangelio se alaba la sagacidad del administrador (Lc 16) Quiz\u00e1 la cercan\u00eda de ciertas solemnidades tambi\u00e9n influ\u00eda. En algunas listas el Domingo anterior al 29 de Junio fiesta de San Pedro se lee Lc 5, donde el Se\u00f1or le dice a \u201cDesde ahora ser\u00e1s pescador de hombres\u201d), y el relato de San Andr\u00e9s y la multiplicaci\u00f3n de los panes (Jn 6) el Domingo anterior al 30 de Noviembre. Durando lo menciona (\u201cRationale\u201d, VI, 142, \u201cDe dom. 25\u00aa post Pent.\u201d; ver tambi\u00e9n Beissel, op. cit., 195-6). Beissel se inclina a suponer que gran parte, la disposici\u00f3n de los textos es accidental y que no se ha encontrado una explicaci\u00f3n satisfactoria para el orden de los Evangelios tras el Domingo de Pentecost\u00e9s. En cualquier caso, el orden anual es muy antiguo. Hay la tradici\u00f3n de que fue San Jer\u00f3nimo quien hizo la distribuci\u00f3n a petici\u00f3n de San D\u00e1maso (Berno, \u201cDe officio miss\u00e6\u201d, i, P. L., CXLII, 1057; \u201cMicrologus\u201d, xxxi, P. L., CLI, 999, 1003). Y por supuesto que las lecturas cantadas actualmente en nuestras iglesias son las mismas que San Gregorio Magno cantaba en Roma trece siglos atr\u00e1s. (Beissel, op. cit., 196).\n<\/p>\n<h2>Ceremonia del Evangelio Cantado<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde hace muchos siglos, tanto en la liturgia oriental como en la occidental, el Evangelio es un privilegio del di\u00e1cono. Pero esto no ha sido siempre as\u00ed. En los primeros tiempos era un lector (el anagnostes) el encargado de todas las lecturas. As\u00ed est\u00e1 documentado en el relato de San Cipriano y Aureliano (ver m\u00e1s arriba). San Jer\u00f3nimo (\u2020 420) se refiere al diacono como lector del Evangelio (Ep. cxlvii, n. 6), pero la pr\u00e1ctica no era todav\u00eda uniforme en todas las iglesias. En Constantinopla, el d\u00eda de Pascua, era el obispo quien le\u00eda (Sozom., H. E., vii, 19); en Alejandr\u00eda, la funci\u00f3n reca\u00eda en un archidi\u00e1cono (Ib\u00edd.,\u201den otros lugares eran los di\u00e1conos quienes le\u00edan el Evangelio; en muchas iglesias s\u00f3lo los sacerdotes\u201d). Las Constituciones Apost\u00f3licas asignan el Evangelio al di\u00e1cono; y en 527 un concilio en Vaison declar\u00f3 que los di\u00e1conos \u201cestaban autorizados a leer las palabras que Cristo pronunci\u00f3 en el Evangelio\u201d (Baudot, op. cit., 51). Esta costumbre se hizo paulatinamente universal, tal y como nos indican las formulas que acompa\u00f1an la tradici\u00f3n del Libro de los Evangelios en la ordenaci\u00f3n de los di\u00e1conos. El \u201cLiber ordinum\u201d visigodo del S. XI contiene la f\u00f3rmula: Ecce evangelium Christi, accipe, ex quo annunties bonam gratiam fidei populo\u201d, Baudot, p. 52). Durante toda la Edad Media prevaleci\u00f3 como excepci\u00f3n la Noche de Navidad cuando el Evangelio era cantado por el Emperador vestido con roquete y estola: \u201cExiit edictum a C\u00e6sare Augusto\u201d etc. (Mabillon, \u201cMus\u00e6um italicum\u201d, I, 256 sq.). Otro signo de respeto era el hecho de que todo el mundo escuchara el Evangelio de pie y con la cabeza descubierta en la actitud de un siervo que recibe las \u00f3rdenes de su amo (Apost. Const., II, 57, y Papa Anastasius I, 399-401, en \u201cLib. Pontif.\u201d). Sozomenos (H. E., VII, 19) muestra su indignaci\u00f3n porque el Patriarca de Alejandr\u00eda estuviera sentado (\u201cen una pr\u00e1ctica nueva e insolente). Los Gran Maestres de los Caballeros de San Juan rend\u00edan sus espadas durante el Evangelio. Esta costumbre se mantuvo durante mucho tiempo entre algunos grandes nobles polacos. Y cualquier bast\u00f3n deb\u00eda ser bajado (Baudot, 116), s\u00f3lo el obispo manten\u00eda en pie su b\u00e1culo (ver m\u00e1s abajo). El Evangelio se cantaba desde el amb\u00f3n, un p\u00falpito situado generalmente en el centro de la iglesia, para que pudiera ser mejor escuchado por todos los fieles. (Cabrol, Dict. d\u2019arch\u00e9ol. chr\u00e9t. et de liturgie, Paris, 1907, s.v. \u201cAmbon\u201d, I, 1330-47). Era frecuente que hubiera dos ambones: uno para las primeras lecturas, a la izquierda del altar; y el otro para el Evangelio a la derecha. Desde \u00e9ste el di\u00e1cono miraba al sur tal como se\u00f1ala la \u201cOrdo Rom. II\u201d(Mabillon, Mus\u00e6um italic., II, 46), indicando que es ah\u00ed donde los hombres generalmente se re\u00fanen. M\u00e1s tarde, cuando el amb\u00f3n ya hab\u00eda desaparecido, el di\u00e1cono se giraba hacia el norte. Micrologus (De missa, ix) se\u00f1ala que esta costumbre imitaba la posici\u00f3n del celebrante en la Misa Ordinaria \u2014 uno de las costumbres que se han adoptado en la Misa Solemne. En la liturgia bizantina el di\u00e1cono contin\u00faa cantando el Evangelio desde el amb\u00f3n (Brightman, op. cit., 372), aunque tambi\u00e9n all\u00ed se trata s\u00f3lo de un lugar te\u00f3rico en el medio del suelo. El di\u00e1cono primero solicitaba la bendici\u00f3n del obispo (o del celebrante) y despu\u00e9s se dirig\u00eda al amb\u00f3n con el libro, en procesi\u00f3n acompa\u00f1ado de velas e incienso. Germano de Par\u00eds (\u2020576) da cuenta del rito en (Ep. 1, P. L., LXXII, 91; Cf. Durando. \u201cRation.\u201d, IV, 24). En \u201cOrdo Rom. I\u201d, 11, y\u201dOrdo Rom. II\u201d, se puede ver que las ceremonias son casi id\u00e9nticas a las nuestras. Mientras tanto se cantaba el Gradual(v\u00e9ase GRADUAL). El \u201cDominus vobiscum\u201d al principio del anuncio del Evangelio (\u201cSequentia sancti Evangelii\u201d etc.), y la respuesta \u201cGloria tibi Domine\u201d, tambi\u00e9n son mencionados en el S VI por Germano (op. cit.). Al final del Evangelio los fieles respond\u00edan \u201cAm\u00e9n\u201d o \u201cDeo Gratias\u201d o \u201cBenedictus qui venit in nomine Domini\u201d (Durando, \u201cRationale\u201d, IV, 24; Beleth, \u201cRationale\u201d, XXXIX; Regla de San Benito , XI). Y la f\u00f3rmula actual \u201cLaus tibi Christe\u201d parece ser posterior (Gihr, \u201cMessopfer\u201d, 444). El esmerado cuidado con el que se decoraba el libro de los Evangelios durante la Edad Media era tambi\u00e9n una se\u00f1al de respeto a su contenido. San Jer\u00f3nimo se refiere a ello en (Ep. xxii, 32). En una colecci\u00f3n de manuscritos, los Evangelaria casi siempre se distinguen del resto por su especial suntuosidad. No es nada raro que est\u00e9n escritos con letras de oro y plata sobre pergamino te\u00f1ido de p\u00farpura \u2014la m\u00e1xima manifestaci\u00f3n de esplendor medieval. Las tapas tambi\u00e9n suelen estar cuidadosamente adornadas. En los Evangelios aparecen a menudo incrustaciones de marfil, metales preciosos, joyas y esmaltes, a veces reliquias. (Para descripciones se puede consultar Baudot, op. cit., 58-69.). En las liturgias orientales todav\u00eda persiste esta tradici\u00f3n. De un gusto moderno dudoso, en Grecia, Rusia, Siria, etc. El Euaggelion contin\u00faa siendo el libro m\u00e1s bello, muchas veces el objeto mas bello de toda la iglesia. Cuando no se usa se exhiben los esmaltes de sus tapas en una mesa fuera de la Iconostasis. El \u00f3sculo del libro siempre se ha tenido como signo de respeto. En otras \u00e9pocas no lo hac\u00edan s\u00f3lo el celebrante y el di\u00e1cono sino todos los fieles asistentes hasta que Honorius III (1216-27) lo prohibi\u00f3; pero los altos prelados contin\u00faan bes\u00e1ndolo (C\u00e6rim. epise., I, 30; Gihr, op. cit., 445). Para esta ceremonia y otras similares, v\u00e9ase Baudot (op. cit., 110-19). En Occidente cuando el amb\u00f3n desapareci\u00f3, el subdi\u00e1cano sosten\u00eda el libro mientras el di\u00e1cono cantaba el Evangelio. Y tambi\u00e9n lo depositaba sobre el altar (Amalarius of Metz: \u201cDe. Eccl. offic.\u201d, P. L., CV, 1112; Durandus, loc. cit.). El di\u00e1cono hac\u00eda la se\u00f1al de la cruz primero sobre el libro y despu\u00e9s en su persona.\u2014 recibiendo la bendici\u00f3n del libro (\u201cOrdo Rom. I\u201d, 11, \u201cut sigilletur\u201d; Durando, loc. cit., etc.; Beleth, XXXIX). El significado de todos esos signos de reverencia es que el libro del Evangelio, que contiene la palabra de Cristo, es un s\u00edmbolo del propio Cristo. En algunas procesiones se llevaba en un lugar de honor (Beissel, op. cit., 4); la misma idea subyace en la pr\u00e1ctica de colocarlo en un trono o altar en el centro de los S\u00ednodos (Baudot, 109-110.). En los S\u00ednodos provinciales y generales el Evangelio se canta en todas las sesiones. \u2014 C\u00e6r. Episc. I, xxxi, 16), de ah\u00ed se llegaron a derivar abusos supersticiosos utilizados como f\u00f3rmulas m\u00e1gicas (ibid., 118; Catalani, \u201cde codice S. Evangelii\u201d, III, ver m\u00e1s abajo). La Iglesia Bizantina ha desarrollado la ceremonia de llevar el Evangelion hacia el amb\u00f3n en un elaborado rito de \u201cPeque\u00f1a Entrada\u201d (Fortescue, \u201cDivine Liturgy of St. John Chrysostom\u201d, London, 1908, 68-74), y todas las otras iglesias orientales tienen ceremonias solemnes parecidas, en este punto de la liturgia (Brightman, op. cit. ,para cada rito). Otra pr\u00e1ctica especial digna de ser mencionada es que en la Misa solemne Papal, el Evangelio (y tambi\u00e9n la Ep\u00edstola) se leen en lat\u00edn y en griego. Tal pr\u00e1ctica ya est\u00e1 rese\u00f1ada en la primera Ordo Romana (40). En Constantinopla el d\u00eda de Pascua el Patriarca lee el Evangelio en griego, y despu\u00e9s otras personas (oi agioi archiereis) lo leen en varios idiomas (\u201cTypikon\u201dpara ese d\u00eda , ed. Athens, 1908, pp. 368, 372, Nilles, \u201cKal. man.\u201d, II, 314-15). Lo mismo sucede en Hesperinos. La (Synopsisiera) de Constantinopla (1883) contiene el Evangelio de Hesperinos (Jn 20:19-25) en griego (en dos versiones po\u00e9ticas, en yambos y en hex\u00e1metros), en eslavo, b\u00falgaro, albano, lat\u00edn, italiano, franc\u00e9s, ingl\u00e9s, \u00e1rabe, turco y armenio (todos en caracteres griegos, pp. 634-78). En Rusia se observa la misma costumbre (Pr\u00edncipe Max de Sajonia,\u201dPr\u00e6lectiones de liturgiis orientalibus\u201d, Freiburg im Br., 1908, I, 116-17), donde el Evangelio de la liturgia (Jn 1) se lee en eslavo, hebreo , griego y lat\u00edn.\n<\/p>\n<h2>Ceremonia Actual del Evangelio<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparte de la desaparici\u00f3n del amb\u00f3n, las reglas de las R\u00fabricas del Misal (Rubr. gen., X, 6; Ritus cel., VI, 5) son casi id\u00e9nticas a las que se han observado en el Rito Romano desde el S VII o VIII. Tras la lectura de la Ep\u00edstola, el di\u00e1cono coloca el libro de los Evangelios en el centro del altar (mientras el celebrante lee el Evangelio del Misal). Las editoriales lit\u00fargicas publican libros con las Ep\u00edstolas y los Evangelios y sino, se usa un segundo Misal (el subdi\u00e1cono ya ha cantado la Ep\u00edstola del mismo libro). El celebrante coloca entonces el incienso en el turiferario y lo bendice como siempre. El subdi\u00e1cono desciendo y espera abajo, ante el centro del altar. El di\u00e1cono arrodill\u00e1ndose un poco atr\u00e1s a la derecha del celebrante dice el \u201cMunda cor meum\u201d. Despu\u00e9s se levanta, coge el libro, se arrodilla ante el celebrante (girando hacia el norte) Jube en infinitivo es una f\u00f3rmula com\u00fan en lat\u00edn tard\u00edo para expresar un imperativo cort\u00e9s (Ducange-Maigne d\u2019Arnis, \u201cLexicon manuale\u201d, ed. Migne, Paris, 1890, s. v., col. 1235). Domnus es una forma medieval para dominus, que se ha de reverenciar como un t\u00edtulo divino (lo mismo que en griego kyr y kyris en vez de kyrios). El celebrante bendice al di\u00e1cono con la f\u00f3rmula del Misal (Dominus sit in corde tuo . . . ) y la se\u00f1al de la santa cruz, el di\u00e1cono besa la mano del celebrante posada en el Misal. El celebrante se dirige al costado de la Ep\u00edstola y espera; se gira hacia el di\u00e1cono mientras el Evangelio empieza. El di\u00e1cono sosteniendo el libro con ambas manos lo alza, y desciende al lado del subdi\u00e1cono; los dos hacen una reverencia ante el altar y salen en procesi\u00f3n. El turiferario marcha el primero con el incienso, despu\u00e9s dos ac\u00f3litos, seguidos del di\u00e1cono y el subdi\u00e1cono juntos, el di\u00e1cono a la derecha. Ya hemos visto la antig\u00fcedad de las velas y el incienso para el Evangelio. Durante todo el rito, naturalmente se canta el Gradual. La procesi\u00f3n llega al lugar que representa el antiguo amb\u00f3n. Est\u00e1 a la derecha del altar (al lado norte), pero actualmente dentro del sant\u00edsimo, as\u00ed que excepto en iglesias muy grandes, el camino es pr\u00e1cticamente inexistente; muchas veces la antigua procesi\u00f3n hacia el amb\u00f3n (\u201cla peque\u00f1a entrada\u201d latina) se convierte en un simple giro de sentido. Llegados al lugar, el di\u00e1cono y el subdi\u00e1cono se sit\u00faan uno frente al otro, el subdi\u00e1cono recibe el libro y lo mantiene abierto ante \u00e9l. Originalmente el subdi\u00e1cono (la Ordo Romana I, 11 requer\u00eda dos, uno (en calidad de turiferario) acompa\u00f1aba al di\u00e1cono hasta arriba del amb\u00f3n, le ayudaba a encontrar el punto del libro y despu\u00e9s se colocaba tras de \u00e9l en los escalones. En Mil\u00e1n, donde el amb\u00f3n se contin\u00faa usando, tambi\u00e9n se mantiene la misma ceremonia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Rito Romano el propio subdi\u00e1cono se coloca en el p\u00falpito del amb\u00f3n. Pero la \u201cC\u00e6rimoniale Episcoporum\u201d permite todav\u00eda el uso de \u201clegilia vel ambones\u201d siempre que haya alguno en la iglesia. En ese caso el subdi\u00e1cono debe mantenerse detr\u00e1s del p\u00falpito a la derecha del di\u00e1cono para girar las p\u00e1ginas cuando sea necesario. Existe una contradicci\u00f3n en el modo en el que se colocan. El \u201cRitus celebrandi\u201d dice que el di\u00e1cono debe estar \u201ccontra altare versus populum\u201d (VI, 5). Lo cual significa mirando hacia la iglesia. Pero por otra parte el \u201cC\u00e6rim. Episcoporum\u201d (II, viii, 44) indica que el subdi\u00e1cono debe colocarse \u201cvertens renes non quidem altari, sed versus ipsam partem dexteram qu\u00e6 pro aquilone figuratur\u201d. Lo que quiere decir que ha de estar de la manera tal y como es costumbre hoy en d\u00eda, es decir; el di\u00e1cono mira hacia el norte o ligeramente hacia el noreste (en el supuesto de que la iglesia est\u00e9 debidamente orientada); el libro est\u00e1 en la misma direcci\u00f3n que el Misal del Evangelio en la Misa Ordinaria. Los ac\u00f3litos se colocan a ambos lados del subdi\u00e1cono, el turiferario a la derecha del di\u00e1cono. El di\u00e1cono , junctis manibus, canta \u201cDominus vobiscum\u201d (y el coro contesta con la f\u00f3rmula usual), despu\u00e9s, hace la se\u00f1al de la cruz con el pulgar derecho sobre el libro (la cruz marcada con esas palabras en el Misal se coloca ah\u00ed para indicar el lugar) y santigu\u00e1ndose en la frente, los labios y el pecho entona \u201cSequentia [or Initium] sancti Evangelii secundum N . . . \u201c Parece que sequentia es un plural neutro (Gihr, op. cit., 438, n. 3). Mientras el coro contesta \u201cGloria tibi Domine\u201d, el di\u00e1cono inciensa el libro tres veces, en el centro, a la derecha y a la izquierda, haciendo antes y despu\u00e9s sendas reverencias ante el altar. Devuelve el incensario y canta el texto del Evangelio de una sola vez. Si aparece el Santo Nombre, hace una reverencia y algunas veces (en la Epifan\u00eda, en la tercera Misa de Navidad, etc.) hace una genuflexi\u00f3n ante el libro. La entonaci\u00f3n del Evangelio est\u00e1 indicada al final del nuevo Misal (Vaticano). El tono normal es en do descendiendo a la en las cuatro s\u00edlabas finales de cada frase, con la cadencia si, la, si, si-do para las preguntas y un escandicus la, si (quilisma)do, al final. Hoy en d\u00eda se a\u00f1aden dos entonaciones m\u00e1s ornamentadas ad libitum. El celebrante, de pie en el lugar de la Ep\u00edstola, frente al di\u00e1cono, escucha el Evangelio y se inclina o arrodilla con \u00e9l, pero mirando hacia el altar. Al terminar el Evangelio el subdi\u00e1cono le lleva el libro para que lo bese mientras el celebrante dice: \u201c\u201dPer evangelica dicta\u201d y el di\u00e1cono lo inciensa. Despu\u00e9s la Misa contin\u00faa. Ya hemos dicho que las \u00fanicas otras personas que hoy en d\u00eda est\u00e1n autorizadas a besar el libro son el Obispo Ordinario de la Di\u00f3cesis, si est\u00e1 presente, y otros prelados de rango superior. Si un Obispo celebra en su propia di\u00f3cesis, lee el Evangelio sentado en su c\u00e1tedra y lo escucha de pie, sosteniendo el b\u00e1culo con ambas manos (C\u00e6r. Episcop., II, viii, 41, 46). En este caso nadie m\u00e1s debe besar el libro (ibid., I, xxix, 9). En las Misas ordinarias, las ceremonias del Evangelio son generalmente una abreviaci\u00f3n y simplificaci\u00f3n de las solemnes. Cuando el celebrante termina de leer el Gradual, dice el \u201cMunda cor meum\u201d, etc., y en el centro del altar reza \u201cJube Domine benedicere\u201d, (porque se est\u00e1 dirigiendo a Dios). Mientras tanto, el ac\u00f3lito coloca el Misal al lado norte (lo cual es simplemente una imitaci\u00f3n del lugar del di\u00e1cono e la Misa solemne). Con el libro ligeramente girado hacia los fieles, el sacerdote lee el Evangelio con id\u00e9ntica ceremonia (excepto, claro est\u00e1, el incienso y los \u00f3sculos finales).\n<\/p>\n<h2>El Evangelio Posterior<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Evangelio le\u00eddo al final de la Misa es una adici\u00f3n tard\u00eda. Originalmente (hasta el S XII m\u00e1s o menos) el servicio acababa con las palabras \u201cIte missa est\u201d que todav\u00eda se usan. La oraci\u00f3n \u201cPlaceat tibi\u201d, la bendici\u00f3n y el Evangelio final son todas devociones privadas que han sido progresivamente adoptadas en el servicio lit\u00fargico. En la Edad Media hab\u00eda una devoci\u00f3n especial por el inicio del Evangelio de San Juan (I, 1-14). Se utilizaba frecuentemente en los Bautismos de ni\u00f1os y en las Extremaunciones (Benedicto XIV \u201cDe SS. Miss\u00e6 sacrif.\u201d, II, xxiv, 8). Hay casos curiosos de varias pr\u00e1cticas supersticiosas grabadas en amuletos o utilizadas en hechizos. Empez\u00f3 a ser recitado por los sacerdotes como parte de sus oraciones tras la Misa. Todav\u00eda se conserva un indicio de la pr\u00e1ctica en la \u201cC\u00e6rimoniale Episcoporum\u201d, que requiere que un Obispo, al final de la Misa comience el Evangelio final en el altar y lo contin\u00fae (de memoria) en su camino hacia la sacrist\u00eda para desvestirse. Notemos que sigue sin editarse en el texto de la Misa ordinaria pero la r\u00fabrica est\u00e1 presente en la tercera Misa de Navidad. Hacia el S XIII se recitaba muchas veces en el altar. Pero Durando todav\u00eda indica que la Misa debe finalizar con la f\u00f3rmula \u201cIte missa est\u201d (Rationale, IV, 57); a\u00f1ade el \u201cPlaceat\u201d y la bendici\u00f3n como una especie de suplemento, y pasa a describir los salmos recitados tras la Misa (\u201cdeinde statim dicuntur hymni illi: Benedicite et Laudate\u201d, IV, 59). Sin embargo, la pr\u00e1ctica de recitar el Evangelio en el altar fue imponi\u00e9ndose hasta que P\u00edo V la estableci\u00f3 universalmente como Rito Romano en su edici\u00f3n del Misal (1570). El hecho de que todos estos suplementos sean dichos tras el \u201cIte missa est \u201c sin ninguna ceremonia especial, ni siquiera en las Misas solemnes, conserva la memoria de su conexi\u00f3n m\u00e1s o menos accidental con la liturgia. El Evangelio final m\u00e1s utilizado es Jn 1, 1-14. Lo lee el celebrante en el lado norte del altar tras la bendici\u00f3n, desde el atril del altar con la introducci\u00f3n usual (Dominus vobiscum . . . Initium S. Evangelii, etc.), y santigu\u00e1ndose desde el altar. Se arrodilla al pronunciar las palabras: \u201cEt verbum caro factum est\u201d, y al final el ac\u00f3lito responde \u201cDeo gratias\u201d. En las Misas solemnes el di\u00e1cono y el subdi\u00e1cono se colocan a ambos lados, se arrodillan con el celebrante y le responden. Los di\u00e1conos no leen este Evangelio; no est\u00e1 contemplado que lo cante un di\u00e1cono como el Evangelio esencial de la Liturgia. Cuando se conmemora un oficio cuyo Evangelio empiece en la novena lectura de Maitines, ese Evangelio se substituye por Juan 1, al final de la Misa. En ese caso, el Misal ha de colocarse al lado norte (en la Misa solemne es el subdi\u00e1cono el encargado de hacerlo). Esto rige para todos los domingos, ferias y vigilias en que se celebren conmemoraciones. En la tercera Misa de Navidad (ya que Jn. 1,1-14 forma parte del Evangelio de la Misa) se lee el de Epifan\u00eda. En las Misas ordinarias del Domingo de Ramos se lee el Evangelio de la bendici\u00f3n de las palmas. Entre los ritos orientales \u00fanicamente el armenio ha copiado del latino la pr\u00e1ctica del Evangelio final.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Todos los comentaristas medievales (Durando, Berno de Constancia , Micrologo, etc.) tratan del Evangelio en la Misa y dan explicaciones m\u00edsticas. V\u00e9ase especialmente DURANDO, Rationale div. officiorum, IV, 24, De Evangelio; BEISSEL, Entstehungder Perikopen des r\u00f6mischen Messbuches (supplement to the Stimmen aus Maria-Laach, 98) (Freiburg im Br., 1907); BAUDOT, Les Evang\u00e9liaires, series Liturgie (Paris, 1908); BENEDICT XIV, De Sacrosancto Sacrificio Miss , ed. SCHNEIDER (Mainz, 1879), II, 7, pp. 118-25, II, 24, p. 297; GIHR, Das heilige Messopfer (6th ed., Freiburg im Br., 1897), 400-406, 433-446, 723-724 (tr. St. Louis, 1903); DE HERDT, Sacr liturgi praxis (ed. 9, Louvain, 1894), I, 292-96, 438-46.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Fortescue, Adrian. \u00abGospel in the Liturgy.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. New York: Robert Appleton Company, 1909.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/06659a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Susanna Alonso-Cuevillas\n<\/p>\n<h2>Enlaces internos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Evangeliario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Evangelio seg\u00fan San Juan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Evangelio seg\u00fan San Lucas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Evangelio seg\u00fan San Marcos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Evangelios Seg\u00fan San Mateo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Evangelios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] Evangelista.\n<\/p>\n<h2>Enlaces externos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Ilustraciones del Evangelio de Jos\u00e9 Nadal S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n y revisi\u00f3n de enlaces: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Historia 2 Selecci\u00f3n de los Evangelios 3 Ceremonia del Evangelio Cantado 4 Ceremonia Actual del Evangelio 5 El Evangelio Posterior 6 Enlaces internos 7 Enlaces externos Historia Desde las \u00e9pocas m\u00e1s tempranas la lectura p\u00fablica de partes de la Biblia hab\u00eda sido un elemento importante de la liturgia heredado del servicio de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/el-evangelio-en-la-liturgia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEL EVANGELIO EN LA LITURGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24666","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24666","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24666"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24666\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24666"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24666"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24666"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}