{"id":24683,"date":"2016-02-05T16:45:44","date_gmt":"2016-02-05T21:45:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-san-ireneo\/"},"modified":"2016-02-05T16:45:44","modified_gmt":"2016-02-05T21:45:44","slug":"exegesis-patristica-san-ireneo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-san-ireneo\/","title":{"rendered":"EXEGESIS PATRISTICA: SAN IRENEO"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Contexto Ireneano<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Las reglas de la ex\u00e9gesis ireneana<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Ireneo, exegeta y doctor de la recapitulaci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Tal como Cristo recapitula a Ad\u00e1n, Mar\u00eda recapitula a Eva<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Un ejemplo de la recapitulaci\u00f3n ireneana:El Buen Samaritano<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Conclusiones<\/li>\n<\/ul>\n<h1>Contexto Ireneano<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Ireneo, que se benefici\u00f3 de los trabajos de Justino, no encontramos todav\u00eda un comentario met\u00f3dico de los textos b\u00edblicos, sino un conjunto extremadamente rico de ex\u00e9gesis espor\u00e1dicas, en el seno de una verdadera teolog\u00eda b\u00edblica bastante adelantada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta ex\u00e9gesis se presenta, a menudo, como un desarrollo homog\u00e9neo del texto sagrado. Apolog\u00e9tica y doctrinal, est\u00e1 expuesta a veces a los peligros  a los que conduce el esp\u00edritu de sistema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ireneo, obispo de Lyon, disc\u00edpulo de Policarpo y, a trav\u00e9s de \u00e9l, del ap\u00f3stol Juan, vivi\u00f3 y escribi\u00f3 en el siglo II1.Sus dos obras principales, que han llegado hasta nosotros y a trav\u00e9s de las cuales podemos hacernos una idea de su ex\u00e9gesis, se titulan: Demostraci\u00f3n de la Predicaci\u00f3n Apost\u00f3lica y Adversus Haereses, o, seg\u00fan el t\u00edtulo completo, Descubrimiento y refutaci\u00f3n del pretendido conocimiento o falsa gnosis.2\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta \u00faltima, la m\u00e1s importante, Ireneo lucha contra la \u201cgnosis\u201d de Valentino y de otros. Esta herej\u00edas, que condicionan en parte la ex\u00e9gesis de Ireneo, ten\u00edan en com\u00fan dos cosas: por un lado la afirmaci\u00f3n de un dualismo radical entre materia y esp\u00edritu; por otro lado, pretendida la revelaci\u00f3n de la serie de emanaciones y combinaciones que, a partir del Dios bueno (esp\u00edritu) y de un principio malo (materia), habr\u00edan producido el mundo actual3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre este tel\u00f3n de fondo fue que Valentino y los falsos gn\u00f3sticos interpretaban las Escrituras, especialmente el evangelio de Juan, En nombre del cristianismo, intentaron establecer la opini\u00f3n de su tiempo  como criterio de verdad y de sentido, en contradicci\u00f3n, si hac\u00eda falta, con las Escrituras4. Tendencia que, por otro lado, encontramos hoy d\u00eda5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto fue lo que movi\u00f3 a Ireneo a elaborar las reglas de ex\u00e9gesis como a aplicarlas -en el marco de una doctrina completamente paulina de la recapitulaci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica de la historia de la salvaci\u00f3n- al misterio de Mar\u00eda, nueva Eva, y a las par\u00e1bolas evang\u00e9licas, especialmente a la del Buen Samaritano. Tales ser\u00e1n los puntos que examinaremos brevemente a lo largo de este cap\u00edtulo.\n<\/p>\n<h1>Las reglas de la ex\u00e9gesis ireneana<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a las falsas gnosis y a sus tendencias polite\u00edstas, que niegan la inspiraci\u00f3n divina del Antiguo Testamento, Ireneo se esfuerza en mostrar que todo este A.T. viene del mismo Dios, a trav\u00e9s del mismo Verbo y del mismo Esp\u00edritu que se han manifestado completamente en Cristo. De la misma manera, las acusaciones de hipocres\u00eda y de falsificaci\u00f3n6 de los falsos gn\u00f3sticos frente a la doctrina de los ap\u00f3stoles ayudan a comprender la elaboraci\u00f3n de las reglas de la ex\u00e9gesis ireneana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primera regla: la regla de la verdad: la ex\u00e9gesis de la Escritura no puede ser sino eclesial. Ireneo emplea una decena de veces la expresi\u00f3n regla de la verdad7 en A.H. La expresi\u00f3n se aplica a la doctrina en s\u00ed misma, sin designar ninguna forma doctrinal particular; la regla es a la vez objeto de la revelaci\u00f3n, de la Escritura, de la tradici\u00f3n de los Ap\u00f3stoles, de la predicaci\u00f3n y de la catequesis eclesi\u00e1stica. Sin embargo, al precisar que la regla es recibida con y mediante el bautismo, Ireneo deja ver que piensa primero, cuando utiliza esta expresi\u00f3n, en la doctrina viva de las iglesias, comunicada a los ne\u00f3fitos por aquellos que tienen la misi\u00f3n de agregarlos al cuerpo de los fieles8.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Citemos un ejemplo: en el comienzo de su denuncia de la pretendida gnosis, Ireneo presenta a la verdad como un cuerpo cuyas diferentes doctrinas forman los miembros, y son de esta manera \u201clos miembros de la verdad\u201d; luego agrega: \u201cAquel que posee en s\u00ed el canon inmutable de la verdad, que ha recibido por el bautismo, reconocer\u00e1 claramente (en los escritos her\u00e9ticos) los t\u00e9rminos, las expresiones y las par\u00e1bolas que son sacadas de las Escrituras; pero no reconocer\u00e1 el asunto que trataron&#8230;&#160;; remitiendo, por el contrario, cada uno de los textos a su rango respectivo y adapt\u00e1ndolos al cuerpo de la verdad, las desnudar\u00e1 (la ficci\u00f3n de los herejes) y demostrar\u00e1 su inconsistencia\u201d, no sin antes enumerar los diferentes puntos de esta fe \u201cque la Iglesia ha recibido de los ap\u00f3stoles y de sus disc\u00edpulos\u201d9. Leer\u00e1 \u201clas Escrituras de una manera atenta junto a los presb\u00edteros que est\u00e1n en la Iglesia, puesto que es junto a ellos que se encuentra la doctrina de los ap\u00f3stoles\u201d (AH IV, 32.1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata aqu\u00ed de un criterio que permite discernir las falsas interpretaciones de la Escrituras de las verdaderas10, de un criterio que es (solamente de buenas a primeras11) exterior a la Escritura misma. Se puede decir, tambi\u00e9n, que la regla inmutable de la verdad consiste, para Ireneo, en las verdades fundamentales que la Iglesia ha recibido de los ap\u00f3stoles y de sus disc\u00edpulos y que se ense\u00f1aba, ya en sus tiempos, antes de la celebraci\u00f3n del Bautismo. (De ah\u00ed, por otro lado, el car\u00e1cter trinitario de esta Regla inmutable de verdad en los escritos de Ireneo)12. \u00datil no solamente para percibir la falsedad de las ense\u00f1anzas de los herejes13, ella nos muestra, tambi\u00e9n, con seguridad que la verdadera interpretaci\u00f3n de las Sagradas Escrituras no puede estar en contradicci\u00f3n con las verdades fundamentales de la fe transmitida por la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda regla, aquella de la Tradici\u00f3n, prolonga la primera, pero es diferente. Cuando los falsos gn\u00f3sticos pretend\u00edan interpretar las Escrituras a la luz de una tradici\u00f3n que les habr\u00eda sido transmitida de viva voz, y sin remitirse a los ap\u00f3stoles que habr\u00edan mezclado las disposiciones de la ley con las palabras del Salvador, \u00bfqu\u00e9 medio se habr\u00eda de emplear para salvaguardar la verdad y controlar eficazmente la pureza de la ense\u00f1anza?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 juez habr\u00eda de decidir en \u00faltima instancia respecto de la legitimidad de la doctrina? Ser\u00e1, a partir de Ireneo, la ense\u00f1anza de los obispos que se han sucedido sin interrupci\u00f3n en las Iglesias fundadas por los ap\u00f3stoles, desde estos \u00faltimos hasta nosotros. Si la regla precedente nos remit\u00eda a la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, la segunda nos precisa su \u00f3rgano de transmisi\u00f3n. Citemos si no las expresiones de Ireneo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay que buscar junto a otros la verdad que es f\u00e1cil recibir de la Iglesia, porque los ap\u00f3stoles, como en una rica bodega, amasaron en ella, de la forma m\u00e1s plena todo lo que ten\u00eda relaci\u00f3n con la verdad, con el fin de que todo aquel que lo desee tome la bebida de la vida. En efecto, ella es la v\u00eda de acceso a la vida; los otros son ladrones y salteadores (cf Jn 10,8). Por esto hace falta rechazarlos pero, por el contrario, amar con un celo extremo aquello que es de la Iglesia y retener la Tradici\u00f3n de la verdad&#8230;  Si se levantara una controversia \u00bfno har\u00eda falta recurrir a las Iglesias m\u00e1s antiguas, aquellas donde vivieron los ap\u00f3stoles, para recibir de ellas la doctrina exacta sobre la cuesti\u00f3n discutida? (AH III, 4.1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia Universal, a trav\u00e9s de la cual Ireneo recibe la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, no es, sin embargo, una Iglesia amorfa, sino una Iglesia estructurada, una iglesia episcopal centrada al rededor de un obispo privilegiado, presidente de la universal caridad que reun\u00eda a todos los obispos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Tradici\u00f3n de los Ap\u00f3stoles, manifestada en el mundo entero, puede ser percibida en toda la Iglesia que por todos aquellos que quieran ver la verdad. Y podr\u00edamos enumerar los obispos que fueron establecidos por los ap\u00f3stoles en las Iglesias, y a sus sucesores hasta nosotros&#8230; Pero, como ser\u00eda demasiado largo, en una obra como esta, enumerar las sucesiones de todas las Iglesias, tomaremos solamente una de ellas, la Iglesia m\u00e1s grande, m\u00e1s antigua y conocida por todos, que los dos  glorios\u00edsimos ap\u00f3stoles Pedro y Pablo fundaran y establecieran en Roma porque con esta Iglesia, en raz\u00f3n de su origen m\u00e1s excelente, debe estar de acuerdo necesariamente toda Iglesia, es decir los fieles de todas partes &#8211; ella en la que siempre, para beneficio de esta gente de todas partes, ha sido conservada la Tradici\u00f3n que viene de los ap\u00f3stoles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos textos c\u00e9lebres, especialmente el \u00faltimo14, han llamado fuertemente la atenci\u00f3n de los int\u00e9rpretes. Lo que nos interesa aqu\u00ed es que, para Ireneo, la sucesi\u00f3n ininterrumpida de los obispos, sobre todo en la Iglesia romana, dirigida por los sucesores de Pedro y de Pablo, constituye una garant\u00eda suficiente y perfecta de la transmisi\u00f3n pura y certera de la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles15, y, por consecuencia, de una correcta interpretaci\u00f3n de las Escrituras, especialmente de las del Nuevo Testamento, que tienen en ellos su origen. Otro tanto porque los obispos, con el episcopado, han recibido \u201cun carisma cierto de verdad, que sigue la voluntad del Padre\u201d (AH IV, 26.2). Entonces, \u201clo que nos hace falta es aprender la verdad, \u201cjunto a ellos, porque son ellos los que nos exponen las Escrituras sin peligro\u201d (AH IV, 26.5). Huyendo de las sentencias de los herejes y refugi\u00e1ndonos en la Iglesia, para\u00edso en este mundo, podremos comer del fruto de todos los \u00e1rboles de este para\u00edso, es decir de toda la Escritura del Se\u00f1or (AH V, 20.2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas dos reglas fundamentales est\u00e1n completadas por otras tres, que son m\u00e1s dif\u00edciles de unificar en un encadenamiento l\u00f3gico. Estas tres reglas conciernen a la unidad de las Escrituras y a su armon\u00eda, a la explicaci\u00f3n de los pasajes oscuros y a la veneraci\u00f3n de la trascendencia del Autor divino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tercera regla puede formularse de esta manera: \u201cuna interpretaci\u00f3n puede ser considerada exacta si se puede probar su \u201cconsonancia\u201d y su armon\u00eda con los otros textos de la Escritura. El verbo consonare, empleado repetidamente por Ireneo en un contexto exeg\u00e9tico, toma la figura de un t\u00e9rmino t\u00e9cnico en su lenguaje y en su ex\u00e9gesis. Considera como uno de los principales resultados de su ex\u00e9gesis que la perfecta armon\u00eda mutua de las Escrituras sea manifestada. Est\u00e1n en \u201csinfon\u00eda\u201d16.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta regla tiene un doble fundamento: por una parte, todas las Escrituras tienen el mismo Dios, su Verbo y su Esp\u00edritu como Autor&#160;; ahora bien, Dios no se contradice; luego, no puede haber contradicci\u00f3n entre ellas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, ya que el A. T. tambi\u00e9n tiene al Verbo por autor17 y a Cristo por sentido, la historia de la Revelaci\u00f3n, tal como Ireneo la comprende, obliga al exegeta cristiano a moverse constantemente entre ambos Testamentos, esclareciendo uno mediante el otro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuarta regla quiere que se interprete los pasajes oscuros de la Escritura, de ning\u00fan modo mediante otros pasajes igualmente oscuros, sino con la ayuda de textos m\u00e1s claros y m\u00e1s expl\u00edcitos que ellos. \u201cNo se debe resolver un enigma mediante otro m\u00e1s grande todav\u00eda, sino resolver dudas y enigmas a la luz de lo que es manifiesto y est\u00e1 en armon\u00eda.18\u201d No se trata de hacer un \u201cnuevo nudo para desatar el primero\u201d (AH II, 10.2). Si el int\u00e9rprete observa este m\u00e9todo y esta regla de claridad, no se arriesgar\u00e1 a dar explicaciones err\u00f3neas, sino salvaguardar\u00e1 el cuerpo de la verdad, que se mantendr\u00e1 inc\u00f3lume en todas sus partes (AH III, 27.1)19. Al igual que la precedente, esta regla apunta especialmente a los m\u00e9todos de los falsos gn\u00f3sticos. Este ser\u00e1, todav\u00eda, el caso de la \u00faltima.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa quinta regla afirma que no hace falta abandonar las verdades ciertas e indudables para ponernos a buscar la soluci\u00f3n de asuntos que son, o in\u00fatiles, o que est\u00e1n fuera del alcance de nuestra inteligencia; sino que debemos m\u00e1s bien reservarlas a Dios. Un gran n\u00famero de realidades creadas escapan a nuestra inteligencia; \u00bfqu\u00e9 mal habr\u00eda, entonces, si resolvemos algunas dificultades escriturarias seg\u00fan la gracia de Dios, y confiamos las otras a Dios, con el fin de que el hombre aprenda siempre lo que viene de Dios y que Dios ense\u00f1a siempre (AH II, 28.3)?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Especialmente -e Ireneo insist\u00eda en esto contra la falsa gnosis- \u00bfqui\u00e9n sabe qu\u00e9 hac\u00eda Dios antes de la creaci\u00f3n del mundo? \u00bfQui\u00e9n sabe c\u00f3mo se consum\u00f3 la generaci\u00f3n eterna del Verbo? (AH II, 28.3, 6)20?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Observemos que estas reglas, salvo -sin duda- la cuarta, ayudan sobre todo al int\u00e9rprete de las Escrituras a descubrir con certeza las ex\u00e9gesis excluidas y las verdades fundamentales que contiene el Libro divino, m\u00e1s que a comprender temas puntuales. Ellas no son menos preciosas \u00bfno es ya mucho el evitar \u201cfalsas gnosis\u201d de la Escritura y percibir m\u00e1s f\u00e1cilmente el mensaje fundamental?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, estas reglas cristalizan la ex\u00e9gesis que Ireneo practic\u00f3 y que le permitieron poner el \u00e9nfasis en el Cristo recapitulador.\n<\/p>\n<h1>Ireneo, exegeta y doctor de la recapitulaci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la obra de Ireneo, un vers\u00edculo paulino, entre todos, asume una importancia decisiva: se trata de Ef 1, 10 y del \u201cdesignio  con que quiso Dios Padre formar  por anticipado en Cristo, para realizarlo en la plenitud de los tiempos: recapitular todas las cosas en Cristo, las del cielo y las de la tierra\u201d. Se puede considerar el pasaje siguiente21 a la vez como un comentario y como un desarrollo del vers\u00edculo paulino:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay m\u00e1s que un solo Dios Padre y un solo Cristo Jes\u00fas nuestro Se\u00f1or, que vino a trav\u00e9s de toda la econom\u00eda y que recapitul\u00f3 todo en s\u00ed mismo. En este todo, est\u00e1 comprendido tambi\u00e9n el hombre, esta obra modelada por Dios; recapitul\u00f3, entonces, tambi\u00e9n al hombre en \u00e9l, pasando de invisible a visible, de intangible a tangible, de Verbo a hombre. Recapitul\u00f3 todo en s\u00ed mismo, con el fin de que, tal como el Verbo de Dios tiene la primac\u00eda sobre los seres supracelestes, espirituales e invisibles, la tenga tambi\u00e9n sobre los seres visibles y corporales, y de que asumiendo en s\u00ed mismo esta primac\u00eda y d\u00e1ndose a s\u00ed mismo como cabeza a la Iglesia, atraiga todo a s\u00ed en el momento oportuno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed, Ireneo subraya, en el concepto de recapitulaci\u00f3n, el designio del Padre de poner todo, incluidos los \u00e1ngeles, bajo Cristo, cuando comenta el vers\u00edculo paulino a la luz del pr\u00f3logo de la ep\u00edstola a los Colosenses. La recapitulaci\u00f3n no es s\u00f3lo la de los hombres, ella se extiende a los \u00e1ngeles y al universo entero, en perfecta armon\u00eda con el pensamiento paulino. Tiene un sentido c\u00f3smico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un segundo sentido es m\u00e1s soteriol\u00f3gico: la recapitulaci\u00f3n es retomada (como la part\u00edcula ana, en anakephali\u00f4sis, lo implica). Alude a un nuevo comienzo. Porque la humanidad que Cristo vino a reunir hab\u00eda ca\u00eddo en poder del demonio: el Verbo recupera de Sat\u00e1n lo que le hab\u00eda sido robado. \u201cEl Verbo recapitul\u00f3 el largo s\u00e9quito de hombres, con el fin de que aquello que hab\u00edamos perdido en Ad\u00e1n, es decir ser a imagen y semejanza de Dios, lo recuper\u00e1ramos en Jesucristo\u201d (AH III, 18.1). La recapitulaci\u00f3n implica una relaci\u00f3n especial con Ad\u00e1n, en la medida en que es recuperaci\u00f3n de lo que \u00e9l hab\u00eda perdido\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ex\u00e9gesis ireneana de la recapitulaci\u00f3n se sit\u00faa, pues, en el contexto de la teolog\u00eda paulina de los dos Adanes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por este motivo Lucas presenta una genealog\u00eda que va desde el nacimiento de nuestro Se\u00f1or hasta Ad\u00e1n, conformada por 72 generaciones: remite el fin al comienzo y da a entender que el Se\u00f1or es quien ha recapitulado en s\u00ed mismo a todas las naciones dispersas a partir de Ad\u00e1n, a todas las lenguas y a todas las generaciones de los hombres, incluido Ad\u00e1n mismo. Tambi\u00e9n debido a esto, Pablo llama Ad\u00e1n a \u201cla figura de Aquel que deb\u00eda venir\u201d (Rom 5, 14)&#160;: porque el Verbo, artesano del universo, hab\u00eda esbozado anticipadamente en Ad\u00e1n la futura \u201ceconom\u00eda\u201d de la humanidad de la que se revestir\u00eda el Hijo de Dios, Dios que hab\u00eda establecido en primer lugar al hombre f\u00edsico con el fin de que -sin duda alguna- fuese salvado por el hombre espiritual. En efecto, puesto que exist\u00eda ya el Salvador, hac\u00eda falta que el salvado viniese tambi\u00e9n a la existencia para que este Salvador no careciese de raz\u00f3n de ser (AH III, 22.3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed, la recapitulaci\u00f3n de Ef 1, 10 es vista en el doble contexto de una reacci\u00f3n contra la falsa gnosis, negadora de la creaci\u00f3n del primer Ad\u00e1n por un Dios bueno, y del esclarecimiento que resulta de la ep\u00edstola a los Romanos. Como se aprecia en el pasaje citado anteriormente, la ex\u00e9gesis ireneana consiste en recolocar un vers\u00edculo decisivo en el contexto total del pensamiento paulino, mostrando la \u201cconsonancia\u201d y la \u201csinfon\u00eda\u201d resultante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de haber visto el sentido c\u00f3smico y el sentido soteriol\u00f3gico, vemos aqu\u00ed el sentido escatol\u00f3gico de la recapitulaci\u00f3n, esto si fuese l\u00edcito esquematizar un pensamiento tan imponente como el de Ireneo: no s\u00f3lo el Verbo, al recapitular la raza de Ad\u00e1n que recobraba , la resume reuniendo en su sola persona la totalidad de sus aspectos (AH II, 22.4&#160;; IV 20.8&#160;; V, 14.2), sino, sobre todo la palabra marca la instauraci\u00f3n del Cristo glorioso como cabezade la Iglesia y principio de toda vida espiritual; la recapitulaci\u00f3n es conclusi\u00f3n, t\u00e9rmino, coronaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta significaci\u00f3n, independientemente que armonice bien con las dos teolog\u00edas de Pablo e Ireneo, respeta perfectamente el sentido del t\u00e9rmino griego kephalaion, de donde sale el radical de nuestro verbo recapitular&#160;; ahora bien, esta palabra quiere decir simult\u00e1neamente: abarcar de manera resumida, resumir-en-plenitud, terminar y consumar. Tal significaci\u00f3n escatol\u00f3gica incluye y sintetiza, prolong\u00e1ndolos, los dos sentidos c\u00f3smico y soteriol\u00f3gico. Se trata de una reanudaci\u00f3n, sin soluci\u00f3n de continuidad, de la creaci\u00f3n por el Creador mismo, del completo desarrollo de lo que al comienzo estaba ya en germen, de la coronaci\u00f3n que viene a terminar largas preparaciones22.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este triple y \u00fanico sentido (c\u00f3smico, soteriol\u00f3gico, escatol\u00f3gico) de la recapitulaci\u00f3n est\u00e1 espl\u00e9ndidamente presente en estos dos extractos de Adversus Haereses: \u201cNuestro Se\u00f1or vino a nosotros en los \u00faltimos tiempos, recapitulando todo en \u00e9l [&#8230;] Se hizo carne y colg\u00f3 del madero con el fin de recapitular todo en s\u00ed mismo\u201d (IV 38.1&#160;; V.18.3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, en \u201cconsonancia con otro texto paulino (1 Co 11, 3), la recapitulaci\u00f3n asume, a los ojos de Ireneo un matiz trinitario:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por encima de todo, hay el Padre y \u00e9l es el cabeza de Cristo; en medio de todo, hay el Verbo y \u00e9l es el cabeza de la Iglesia; en todo hay el Esp\u00edritu y es la fuente de agua viva&#8230; Ha recapitulado las cosas espirituales en los cielos y las que est\u00e1n en la tierra, a saber la disposici\u00f3n relativa al hombre, que une al hombre al Esp\u00edritu y que hace habitar el Esp\u00edritu en el hombre, que se convierte a s\u00ed mismo en la cabeza del Esp\u00edritu y que da el Esp\u00edritu para que sea la cabeza del hombre: porque es mediante este Esp\u00edritu que vemos, escuchamos y hablamos (AH V, 18.2&#160;; 20.2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Grandiosa perspectiva23: el Cristo recapitulado por su Cabeza, el Padre, es a su vez Cabeza y recapitulador en el don de su Esp\u00edritu a los hombres, Aquel que re\u00fane el cielo y la tierra, los \u00e1ngeles y los hombres. El Verbo env\u00eda al Esp\u00edritu a los hombres para su salvaci\u00f3n; dando su Esp\u00edritu es que Cristo es a su vez Cabeza del Esp\u00edritu y de la Iglesia. Es por el Esp\u00edritu que vemos, con los ojos de la fe, a Cristo nuestra Cabeza, que hablamos de Cristo, cuando este Esp\u00edritu habla por medio de nosotros, como hablaba por la boca de los profetas del Antiguo Testamento. Ver, escuchar, hablar: tantas actividades que se puede y que se debe atribuir a Cristo-Cabeza y al Esp\u00edritu, a la vez Cabeza y alma de la Iglesia, que conservar\u00e1 m\u00e1s bien esta \u00faltima imagen24.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en y por el Esp\u00edritu que Cristo re\u00fane a su Iglesia y se incorpora a ella, para ofrecerla en seguida, en homenaje de filial adoraci\u00f3n, a su propia Cabeza y recapitulador, el Padre (cf. 1 Co 15, 24-28).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ve, entonces, c\u00f3mo Ireneo liga inseparablemente la ex\u00e9gesis y la teolog\u00eda b\u00edblicas. Para \u00e9l, interpretar la Escritura, es, a prop\u00f3sito de un tema particular, anudar conjuntamente varios cuando no todos los misterios que la Escritura nos presenta. En su ejercicio, a prop\u00f3sito de la recapitulaci\u00f3n tal como la entiende Pablo, la ex\u00e9gesis de Ireneo recapitula todo y a todos. M\u00e1s que anal\u00edtica, ella es esencialmente sint\u00e9tica. Sin despreciar las distinciones, Ireneo est\u00e1 mucho m\u00e1s inclinado, en su lectura de las Escrituras, a remitir lo m\u00faltiple a la unidad. Sea cual fuere el asunto tratado, Ireneo recapitula siempre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, estar\u00edamos tentados de llamar hoy d\u00eda los evangelios escritos y remitidos por Ireneo al \u00fanico Evangelio tetramorfo, mediante el cual la \u00fanica Iglesia anuncia un solo Dios, un solo Cristo, un solo Esp\u00edritu25. \u201cEl Verbo artesano del universo, \u00c9l que est\u00e1 sentado sobre los Querubines y que conserva todo el universo, una vez manifestado a los hombres, nos dio el Evangelio tetramorfo, Evangelio que, sin embargo, conserva un solo Esp\u00edritu\u201d, tal como lo dice magn\u00edficamente el obispo de Lyon (AH III, 11.8&#160;; II, 47).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Ireneo, no hay cuatro evangelios distintos, sino cuatro \u201cformas\u201d o \u201cideas\u201d (AH III, 11.9&#160;; II 50) del \u00fanico Evangelio; as\u00ed Marcos, por ejemplo, nos \u201cpresenta como en un vuelo pleno una imagen alada del Evangelio\u201d, un \u201cicono del Evangelio\u201d (ibid.). Tal concepci\u00f3n es perfectamente fiel al Nuevo Testamento, como a la tradici\u00f3n cristiana primitiva; para Pablo, tambi\u00e9n, el Evangelio es \u00fanico, el t\u00e9rmino apunta siempre a la predicaci\u00f3n oral y nunca a un texto escrito26.\n<\/p>\n<h1>Tal como Cristo recapitula a Ad\u00e1n, Mar\u00eda recapitula a Eva<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lucha contra la falsa gnosis tambi\u00e9n deb\u00eda facilitar a Ireneo la aplicaci\u00f3n del concepto de recapitulaci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda. Sin duda es dif\u00edcil para nosotros saber, hoy d\u00eda, lo que hubiera sido una \u201cmariolog\u00eda gn\u00f3stica\u201d; \u00bftal mariolog\u00eda era posible? Es claro que no&#160;: \u00bfc\u00f3mo conciliar el desprecio de la materia, del cuerpo, con la valoraci\u00f3n de Mar\u00eda y de su rol en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n27?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Exaltando el misterio de la Encarnaci\u00f3n del Verbo, Ireneo encontraba a Mar\u00eda, \u00edntimamente asociada, como una nueva Eva, a la obra salv\u00edfica del nuevo Ad\u00e1n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paralelamente al Se\u00f1or, se encuentra tambi\u00e9n a Mar\u00eda la virgen obediente cuando dice&#160;: \u201cHe aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or; h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u201d (Lc 1, 38). Eva, por el contrario, hab\u00eda sido desobediente&#160;: hab\u00eda desobedecido cuando era todav\u00eda virgen. Porque as\u00ed como Eva, que ten\u00eda por esposo a Ad\u00e1n y era ,sin embargo, virgen todav\u00eda -porque estaban desnudos ambos en el Para\u00edso y no hab\u00eda deshonra en esto (Gn 2, 25) porque, creados poco antes, no ten\u00edan noci\u00f3n de la procreaci\u00f3n&#160;: antes que todo, les hac\u00eda falta crecer, y solamente despu\u00e9s multiplicarse-; tal como Eva se volvi\u00f3, al desobedecer, causa de muerte para ella misma y para todo el g\u00e9nero humano, Mar\u00eda teniendo por esposo a aquel que le hab\u00eda sido destinado por anticipado, y sin embargo siendo virgen, se volvi\u00f3, merced a su obediencia, causa de salvaci\u00f3n para ella misma28 y para todo el g\u00e9nero humano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue por esta raz\u00f3n que la Ley da a aquella mujer que est\u00e1 prometida a un hombre, aunque sea todav\u00eda virgen, el nombre de esposa de aquel que la toma como novia (Dt 22, 23-24), significando de este modo el retorno (o reciclaje&#160;: recirculatio) 29 que se opera de Mar\u00eda a Eva. Porque lo que estuvo atado no pudo ser desatado sin que se rehiciera en sentido inverso los lazos del nudo, de tal manera que los primeros lazos fuesen deshechos gracias a los segundos y que inversamente los segundos liberaran a los primeros&#8230; El nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de Mar\u00eda, porque lo que la virgen Eva hab\u00eda atado con su incredulidad, la Virgen Mar\u00eda lo desat\u00f3 por su fe (AH III, 22.4). (Este texto fue expl\u00edcitamente citado por Vaticano II, Lumen Gentium, \u00a7 56)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede decir que todo este pasaje constituye una ex\u00e9gesis de Luc 1, 38 a la luz del cap. 2 del G\u00e9nesis (con una referencia marginal a Dt 22, 23-24). Ahora bien, no se puede dejar de notar el regreso de la ex\u00e9gesis contempor\u00e1nea  a semejante comprensi\u00f3n de la intenci\u00f3n lucana30. Ireneo es fiel a la intenci\u00f3n profunda de Lucas cuando nos presenta la obediencia de Mar\u00eda como una respuesta salv\u00edfica y divinamente provocada por la desobediencia de Eva. En tanto que su presentaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda como abogada de la virgen Eva (AH V, 19.1), que subraya la virginidad de Eva antes del pecado podr\u00eda ser, por otro lado, una interpretaci\u00f3n leg\u00edtima del texto inspirado que va m\u00e1s all\u00e1 de las intenciones claras del autor del G\u00e9nesis, pero no, sin duda, del sentido pleno perseguido por el Autor divino&#160;:o si se prefiere, un desarrollo doctrinal homog\u00e9neo al texto b\u00edblico, insinuado por Lucas mismo en su relectura de Gen 2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, para Ireneo, Eva es el tipo, la prefiguraci\u00f3n de Mar\u00eda, como Ad\u00e1n lo es de Cristo (cf. Rm 5, 14). Eva y Mar\u00eda son ambas, en el momento de sus di\u00e1logos ang\u00e9licos, esposas y v\u00edrgenes. Ambas intervienen por actos libres en el drama de la humanidad32.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recientemente, en el contexto del conjunto de la teolog\u00eda de los Padres del siglo segundo, el Padre Orbe mostr\u00f3 c\u00f3mo la ant\u00edtesis Eva-Mar\u00eda es, a los ojos de Ireneo, m\u00e1s profunda y m\u00e1s \u201cexistencial\u201d de lo que se hab\u00eda pensado. Sat\u00e1n propon\u00eda a la primera Eva, bajo la imagen del fruto prohibido, una actividad sexual que se anticipaba al momento previsto por Dios y, en consecuencia, una maternidad de muerte. De ah\u00ed la insistencia con la que Ireneo destaca en el texto citado que Eva era todav\u00eda virgen y no ten\u00eda (todav\u00eda) el conocimiento de la procreaci\u00f3n. El arc\u00e1ngel Gabriel, por el contrario, propone a Mar\u00eda, en nombre de Dios, una maternidad de vida33 sin detrimento de su virginidad. La muy aceptable interpretaci\u00f3n de Orbe hace, ciertamente, m\u00e1s inteligible y m\u00e1s sugestivo al texto de Ireneo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo caso, es claro que el texto de Ireneo comentado aqu\u00ed, reconoce a la Virgen Mar\u00eda un rol privilegiado en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n y en su obediencia a la palabra de Dios, al punto de proclamarla \u201ccausa de salvaci\u00f3n para s\u00ed misma y para todo el g\u00e9nero humano\u201d, evidentemente en dependencia de Cristo. Esta lectura del evangelio lucano (1, 38), esta insistencia sobre el libre consentimiento de Mar\u00eda a la maternidad divina ser\u00e1n m\u00e1s tarde invocadas por la Iglesia cat\u00f3lica como implicando el reconocimiento, por Ireneo, de la existencia (en Lucas y Pablo) de un principio de asociaci\u00f3n privilegiada y \u00fanica de Mar\u00eda a Cristo Jes\u00fas en la obra redentora (principium consortii), asociaci\u00f3n de la que se desprende una inteligibilidad neotestamentaria de las doctrinas de la Inmaculada Concepci\u00f3n y de la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda, segunda y nueva Eva34. Si Pablo pudo considerar a Cristo como el segundo y nuevo Ad\u00e1n, \u00bfno vio impl\u00edcitamente en Mar\u00eda (cf. G\u00e1l 4, 4-6) a la nueva y segunda Eva35, tal como la comprendi\u00f3 Ireneo?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n hay que decir que, tal vez sin tener la intenci\u00f3n, Ireneo insinu\u00f3 objetivamente la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda en su Demostraci\u00f3n de la Predicaci\u00f3n Apost\u00f3lica&#160;: \u201cHac\u00eda falta que Ad\u00e1n fuese recapitulado en Cristo con el fin de que lo que es mortal fuese absorbido y engullido por la inmortalidad y que Eva [fuese recapitulada en] Mar\u00eda -con el fin de que una virgen, convirti\u00e9ndose en la abogada de una virgen, destruyese y aboliese la desobediencia de una virgen mediante la obediencia de una virgen\u201d (\u00a7 33).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este texto, en su oscura riqueza, y en su doble paralelismo (Ad\u00e1n-Eva por una parte, Jes\u00fas-Mar\u00eda por otra), hace alusi\u00f3n con toda claridad a las ense\u00f1anzas de Pablo sobre la muerte en Ad\u00e1n, la resurrecci\u00f3n en Cristo y con \u00c9l, a la muerte de Ad\u00e1n y a la resurrecci\u00f3n de Cristo (1 Co 15, 22&#160;: todos mueren en Ad\u00e1n, todos recibir\u00e1n la vida en Cristo; 1 Co 15, 54: cuando este ser mortal haya sido revestido de inmortalidad). Si el Ad\u00e1n mortal fue absorbido por la inmortalidad de Cristo resucitado, y de esta manera recapitulado, y si Eva est\u00e1 en una situaci\u00f3n paralela respecto de Mar\u00eda, \u00bfNo hace falta decir que Mar\u00eda, causa de salvaci\u00f3n para Eva (AH III, 22.4) lo fue engullendo y absorbiendo la muerte de Eva en su propia inmortalidad de resucitada? Si la recapitulaci\u00f3n de Ad\u00e1n por Cristo implica la resurrecci\u00f3n gloriosa de este \u00faltimo, \u00bfno se hace necesario concluir en una implicaci\u00f3n paralela, a los ojos de Ireneo, en la recapitulaci\u00f3n de Eva por Mar\u00eda: la resurrecci\u00f3n privilegiada y anticipada de Mar\u00eda36?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nInsistiendo en su denuncia de las reducciones anti-mariales de la falsa gnosis sobre el misterio de la nueva Eva recapituladora, Ireneo no dejaba de luchar simult\u00e1neamente contra otra reducci\u00f3n que afectaba precisamente a la  virginidad de Mar\u00eda: la de los Ebionistas y  la de los judeocristianos que minimizaban el signo anunciado en Is 7, 14&#160;:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios se hizo hombre y el Se\u00f1or mismo nos salv\u00f3 d\u00e1ndonos \u00e9l mismo el signo de la Virgen. No se podr\u00eda desde entonces dar raz\u00f3n a aquellos que osan, hoy d\u00eda, traducir as\u00ed la Escritura. \u201cHe aqu\u00ed que la mujer joven concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz un hijo\u201d (Is, 7, 14). As\u00ed traducen, en efecto, Teodociano de \u00c9feso y Aquila del Ponto, ambos pros\u00e9litos jud\u00edos. Son seguidos por los Ebionitas, que dicen Jes\u00fas nacido de Jos\u00e9, destruyendo as\u00ed a pesar de estar en ellos, esta gran econom\u00eda de Dios y reduciendo a la nada el testimonio de los profetas que era la obra de Dios. Se trata, en efecto, de una profec\u00eda que fue hecha antes de la deportaci\u00f3n del pueblo a Babilonia, es decir, antes de la hegemon\u00eda de los Medos sobre los Persas; esta profec\u00eda fue luego traducida al griego por los mismos Jud\u00edos mucho tiempo antes de la venida de Nuestro Se\u00f1or, de tal suerte que nadie pueda sospechar que tradujeron como lo hicieron con la eventual idea de complacernos; porque si hubiesen sabido que existir\u00edamos un d\u00eda y que utilizar\u00edamos los testimonios emanados de las Escrituras, no hubieran vacilado, sin duda alguna, en quemar con sus manos sus propias Escrituras, las que declaran abiertamente que todas las naciones tendr\u00e1n parte en la vida (AH, 21.1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de haber mostrado largamente la \u201cconsonancia\u201d entre la versi\u00f3n de los Setenta, anterior al cristianismo, y la tradici\u00f3n de los ap\u00f3stoles, no sin subrayar la unidad de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu &#8211; profetizando a trav\u00e9s de Isa\u00edas, interpretando37 a trav\u00e9s de los Setenta, predicando a trav\u00e9s de los ap\u00f3stoles &#8211; Ireneo subraya el sentido de la profec\u00eda&#160;: en Is 7, 10-16, \u201cel Esp\u00edritu Santo ha hecho conocer dos cosas, la generaci\u00f3n de aquel que nace de la Virgen y su ser, que consiste en que es Dios -significado del nombre Emmanuel- y hombre tal como indican la frase \u201cse alimentar\u00e1 de leche y miel\u201d, la denominaci\u00f3n de \u201cni\u00f1o\u201d, y los t\u00e9rminos \u201chasta que sepa desechar lo malo y elegir lo bueno\u201d, por que estos son signos caracter\u00edsticos de un hombre y de un ni\u00f1o. En cuanto a la frase \u201cdesechar lo malo y elegir lo bueno\u201d, expresa algo que es propio de Dios: es para que las palabras: \u201cse alimentar\u00e1 de leche y miel\u201d no nos inciten a ver en \u00e9l simplemente a un hombre y para que opuestamente el nombre Emmanuel no nos haga suponer a un Dios desencarnado\u201d (AH III, 21.4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ireneo insiste adem\u00e1s con convicci\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La frase: \u201cEl Se\u00f1or Dios les dar\u00e1 un signo\u201d subraya el car\u00e1cter inesperado de su generaci\u00f3n: \u00e9sta nunca hubiera tenido lugar si el Se\u00f1or, el Dios de todas las cosas no hubiese dado este signo en la casa de David. Porque, \u00bfqu\u00e9 habr\u00eda tenido de especial o qu\u00e9 signo hubiese constituido el hecho que una \u201cjoven mujer\u201d concibiera de un hombre y alumbrara, ya que esto es lo que hacen todas las mujeres que dan a luz? Pero como era inesperada la salvaci\u00f3n que deb\u00eda llegar a los hombres por el auxilio de Dios, inesperada era tambi\u00e9n la concepci\u00f3n que tendr\u00eda por autora a una virgen: es Dios quien dar\u00eda este signo al hombre y no ser\u00eda en vano (AH III, 21.6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, Ireneo rechazaba las traducciones de Teodociano y de Aquila, que transpon\u00edan el c\u00e9lebre \u201calmah\u201d de Is 7, 14 no en \u201cparthenos\u201d, virgen, sino en \u201cneanis\u201d mujer joven, adolescente; sin pretender que la versi\u00f3n de los Setenta fuese inspirada, Ireneo la defend\u00eda y cre\u00eda que garantizaba fielmente el pensamiento originalmente inspirado de Isa\u00edas. Para \u00e9l, la profec\u00eda era literalmente (y no t\u00edpicamente) mesi\u00e1nica. El debate continu\u00f3 a lo largo de los siglos y contin\u00faa hoy todav\u00eda: pocos asuntos b\u00edblicos han hecho gastar tal cantidad de tinta38.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos contentaremos con dos expresiones que corroboran la ex\u00e9gesis ireneana de Is 7, 14&#160;: por una parte, tal como lo notaba el exegeta protestante O. Procksch39, si \u201cIsa\u00edas no eligi\u00f3 el t\u00e9rmino betul\u00e2h, virgen, que excluye toda idea de concepci\u00f3n\u201d; es normal, por tanto, que prefiriera la expresi\u00f3n almah, que designa a \u201cuna joven n\u00fabil y no casada; el t\u00e9rmino no afirma la virginidad, pero la supone normalmente\u201d, escribe A. Robert40; por otra parte el Emmanuel no es cualquier hijo: Is 7, 14 (\u201cHe aqu\u00ed que la almah, la Virgen concibe y da a luz un hijo, al que pone por nombre Emmanuel\u201d), le\u00eddo en el contexto de los cap\u00edtulos siguientes, supone un personaje de una dignidad excepcional, situado en la esfera de lo divino (9,5), investido, desde su nacimiento, del Esp\u00edritu Santo con todos sus dones (11,2); aunque la profec\u00eda alude a un descendiente de la l\u00ednea dav\u00eddica, no hace menci\u00f3n (cosa anormal) a ning\u00fan monarca que ser\u00eda su padre, y al cual, seg\u00fan la costumbre, corresponder\u00eda el derecho exclusivo de darle un nombre. El Emmanuel anuncia as\u00ed, por la manera en que viene al mundo, que Dios decide tomar en sus manos los intereses de su pueblo, sin la cooperaci\u00f3n de la dinast\u00eda desfalleciente. La profec\u00eda es, por tanto, concluye A. Robert41 la respuesta decisiva de Dios a la incredulidad de Ajaz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, Ireneo es, con Justino, uno de los primeros testigos patr\u00edsticos de la interpretaci\u00f3n literalmente mesi\u00e1nica de Is 7, 14; ahora bien, es sorprendente ver que, en este caso bastante excepcional, todos los Padres sin excepci\u00f3n, incluidos los de la escuela de Antioqu\u00eda, y los sirios como san Efr\u00e9n, interpretaron en adelante, siguiendo a Ireneo y a Justino, el texto de Isa\u00edas como el anuncio antecedente y expl\u00edcito de un nacimiento virginal del Mes\u00edas42.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos ah\u00ed uno de los raros casos de consenso exeg\u00e9tico y un\u00e1nime de los Padres: Resulta de esto que, para la Iglesia cat\u00f3lica, la ex\u00e9gesis mesi\u00e1nica de Is 7, 14 debe ser considerada, como lo subrayaba en 1779 el Papa P\u00edo VI43, sin urgir el sentido literalmente mesi\u00e1nico y admitiendo, de acuerdo con Calmet, la posibilidad de un sentido t\u00edpicamente mesi\u00e1nico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se podr\u00eda, sin duda, ir m\u00e1s lejos y sostener, a la luz de los criterios propuestos por Vaticano I44 y por Le\u00f3n XIII45, precisados por P\u00edo XII46, y substancialmente retomados por Vaticano II47, que la Iglesia podr\u00eda definir, si lo quisiera, el sentido literalmente mesi\u00e1nico de Is 7, 14, y m\u00e1s f\u00e1cilmente, todav\u00eda, puede ser definido, cuando menos, su sentido t\u00edpicamente mesi\u00e1nico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En plena fidelidad a este consentimiento patr\u00edstico un\u00e1nime, la Iglesia de Vaticano II retom\u00f3, en una constituci\u00f3n dogm\u00e1tica48, el texto antiguo de la profec\u00eda de Isa\u00edas para subrayar toda su importancia:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento y la Tradici\u00f3n venerable manifiestan de un modo cada vez claro la funci\u00f3n de la Madre del Salvador en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n&#8230; Los libros del Antiguo Testamento narran la historia de la salvaci\u00f3n, en la que paso a paso se prepara la venida de Cristo al mundo. Estos primeros documentos, tal como se leen en la Iglesia y tal como se interpretan a la luz de una interpretaci\u00f3n ulterior y plena, evidencian poco a poco, de una forma cada vez m\u00e1s clara, la figura de la mujer Madre del redentor&#8230; ella es la Virgen que concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz un Hijo que se llamar\u00e1 Emmanuel (cf. Is 7, 14; Mich 5, 2-3; Mt 1, 22-23).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gloria de Ireneo radica sin duda en haber sido un hito decisivo en esta \u201cvenerable Tradici\u00f3n\u201d49 (que recibe y transmite las Escrituras no sin antes interpretarlas) y en la comprensi\u00f3n eclesial del texto isaiano. Por otro lado, se podr\u00eda considerar su ex\u00e9gesis de Is 7, 14 como un caso particular de su visi\u00f3n m\u00e1s general de la recirculaci\u00f3n de Mar\u00eda hacia Eva50, que recapitula a \u00e9sta en aqu\u00e9lla, en dependencia de la recapitulaci\u00f3n de Ad\u00e1n por Cristo. Es esta la que encontramos en la ex\u00e9gesis ireneana de la par\u00e1bola del Buen Samarritano.\n<\/p>\n<h1>Un ejemplo de la recapitulaci\u00f3n ireneana:El Buen Samaritano<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque Ireneo s\u00f3lo consagra pocas l\u00edneas a esta par\u00e1bola, \u00e9stas son, sin embargo, bastante ricas. Helas aqu\u00ed:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or confi\u00f3 al Esp\u00edritu Santo al hombre, su propio bien, que hab\u00eda ca\u00eddo en manos de los ladrones, este hombre del que tuvo compasi\u00f3n y al cual \u00e9l mismo vend\u00f3 las heridas, dando dos denarios reales para que, despu\u00e9s de haber recibido por el Esp\u00edritu la imagen y la inscripci\u00f3n del Padre y del Hijo, hagamos fructificar el denario que nos fue confiado y que devolveremos al Se\u00f1or as\u00ed multiplicado (AH III, 17.3)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ireneo nos entrega esta adaptaci\u00f3n de la par\u00e1bola del Buen Samaritano en el contexto de una presentaci\u00f3n del don del Esp\u00edritu a la Iglesia en lucha contra el demonio. \u00bfAdaptaci\u00f3n o ex\u00e9gesis? Digamos &#8211; y el lector lo comprender\u00e1 un poco m\u00e1s adelante- adaptaci\u00f3n exeg\u00e9tica y ex\u00e9gesis adaptada&#8230; no sin una gran riqueza de alusiones b\u00edblicas51.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Ireneo los ladrones son los demonios que no s\u00f3lo han herido al hombre, sino lo han dejado medio muerto. El mesonero, al cual el Buen Samaritano confi\u00f3 este hombre, es el s\u00edmbolo del Esp\u00edritu Santo, visto como un principio de fructificaci\u00f3n y de multiplicaci\u00f3n de los talentos. Muchos detalles de la par\u00e1bola son dejados de lado; Ireneo no toma m\u00e1s que lo que interesa, a la vez que combina esta elecci\u00f3n con ense\u00f1anzas sacadas de otras par\u00e1bolas&#160;: \u00e1rbol seco (Lc 13, 6), talentos (Mt 25, 15), tributo rendido a C\u00e9sar (Mt 22, 20 ss).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los ojos de Ireneo, como a los de todos los otros Padres52 el Samaritano figura a Cristo Salvador. Nos muestra (y esto es menos tradicional) al Se\u00f1or que encomienda su hombre (alusi\u00f3n anti gn\u00f3stica) al Esp\u00edritu Santo, lo que no le impedir\u00e1 decir un poco m\u00e1s adelante (AH III, 19.3) que el mismo Se\u00f1or ofrece y encomienda el mismo hombre al Padre. \u00bfSe contradice Ireneo? No. Se puede sintetizar estos dos pensamientos: como lo sugiere Orbe, el Esp\u00edritu recibe en dep\u00f3sito, de las manos de Cristo, a la humanidad entre la Ascensi\u00f3n y la segunda venida o Parus\u00eda de Jes\u00fas, mientras que el Padre la recibir\u00e1 en el fin de la historia, en armon\u00eda con 1 Cor 15, 24-28. Es atribuci\u00f3n del Padre sellar con la resurrecci\u00f3n final la obra operada, en la carne humana, por sus dos Manos, el Verbo y el Esp\u00edritu53; en la segunda Parus\u00eda el Esp\u00edritu entrega el hombre a Cristo que lo ofrece al Padre. Tal es la ense\u00f1anza que Ireneo recibi\u00f3 de los presb\u00edteros disc\u00edpulos de los ap\u00f3stoles (AH V, 36.2). No hay, pues, incompatibilidad entre los dos encargos de Cristo, el primero en el tiempo de la Iglesia al Esp\u00edritu Par\u00e1clito, la segunda, despu\u00e9s del \u00faltimo d\u00eda al Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A primera vista, Ireneo debi\u00f3 recurrir a una faena de prestidigitaci\u00f3n exeg\u00e9tica para conciliar los datos de la par\u00e1bola con su interpretaci\u00f3n pneumatol\u00f3gica. En efecto, la par\u00e1bola le presenta un Buen Samaritano que ofrece al mesonero, por adelantado, el dinero necesario para pagar la hospitalidad dada al hombre herido: Lc 10, 35. Lo que crea un problema para Ireneo: \u00a1no quiere decir que el Se\u00f1or Jes\u00fas paga al Esp\u00edritu Santo por sus servicios! Sortea la dificultad procediendo como si el Se\u00f1or hubiese dado los dos denarios al hombre herido tal como el Buen Samaritano hab\u00eda curado sus heridas derramando el aceite y el vino. Mediante semejante transposici\u00f3n, Ireneo quiere decir que los dos denarios son recibidos por el hombre herido, es decir la humanidad enferma, con el fin de que ella pueda, con la ayuda del Esp\u00edritu Santo, hacer fructificar los talentos que constituyen los denarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, mediante una nueva transposici\u00f3n, Ireneo pasa de los dos denarios al \u00fanico denario de la par\u00e1bola de los obreros de la hora und\u00e9cima (Mt 20, 9 ss). Recibimos un denario, que es a la vez \u00fanico y doble, con la imagen y la inscripci\u00f3n del Padre y del Hijo, pero lo recibimos a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, para hacerlo fructificar y poder as\u00ed restituirlo, multiplicado54. al Se\u00f1or despu\u00e9s de su segunda venida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, Ireneo nos dice que el hombre herido -es decir nosotros- recibe en el Esp\u00edritu Santo un principio de conocimiento salv\u00edfico con miras a conocer al Hijo, icono55 visible del Padre invisible, y, simult\u00e1neamente, al Padre, principio invisible del Hijo visible. El Esp\u00edritu imprime en aquel que se entrega a \u00e9l el conocimiento simult\u00e1neo del Padre y del Hijo, del Padre en el Hijo y del Hijo en el Padre (cf. Mt 11, 27). Los dos denarios vienen a simbolizar al Padre y al Hijo, mientras que el \u00fanico denario se refiere a nuestra \u00fanica vida eterna con su doble objeto, la gracia que nos orienta hacia la visi\u00f3n \u00fanica del Padre y del Hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre herido, la humanidad herida debe recibir y aceptar, a trav\u00e9s del Esp\u00edritu, la moneda que es el precio de la vida eterna y de la visi\u00f3n del Padre y del Hijo. Recibir, es decir: reconocer, confesar como Rey al Hijo, y al Padre de su Rey como Padre de un Hijo \u00fanico (cf. AH IV, 36.7; IV, 6.6): de ah\u00ed la menci\u00f3n de los dos denarios reales. \u00danicamente mediante el Esp\u00edritu el hombre puede reconocer de manera salv\u00edfica la Padre y al Hijo; los demonios reconocen a Jes\u00fas como Hijo, solamente mediante su raz\u00f3n y no de manera salv\u00edfica (cf. Mt 8, 29&#160;; Mc 1, 24.34&#160;; Sant 2, 19 en el contexto de conjunto de 2, 14-26).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 pensar de toda esta ex\u00e9gesis? A primera vista, junta a una interpretaci\u00f3n que entonces era com\u00fan, que se remontaba a los presb\u00edteros judeocristianos56, seg\u00fan la cual el Buen Samaritano representa al Salvador y el hombre herido a la humanidad que ha ca\u00eddo en manos de los demonios, la teolog\u00eda propia de Ireneo en lo que concierne al rol del Esp\u00edritu en el conocimiento del Padre y del Hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto parece exacto en la medida en que Ireneo ve en el mesonero la imagen del Esp\u00edritu. Aqu\u00ed, parece innovar: para el presb\u00edtero de Or\u00edgenes, el mesonero simbolizaba a  \u201caquel que preside la Iglesia\u201d, lo que bien parece ser, tal como lo nota J. Dani\u00e9lou, \u201cel sentido primitivo\u201d, el sentido que Jes\u00fas hab\u00eda considerado. Algunos ver\u00e1n, con el mismo autor, en la interpretaci\u00f3n pneumatol\u00f3gica que Ireneo nos da del mesonero, una ex\u00e9gesis aleg\u00f3rica que sobrepasa el pensamiento de Jes\u00fas, un alegorismo de mala ley que persigue \u201cla extensi\u00f3n de la alegor\u00eda hasta en los m\u00ednimos detalles\u201d, cayendo as\u00ed, anticipadamente, en el defecto de la escuela alejandrina. \u201cPareciera, agrega Dani\u00e9lou, que los gn\u00f3sticos, como en muchos otros casos, fueron en gran parte responsables de esta deformaci\u00f3n, aunque no tengamos, para nuestra par\u00e1bola, el equivalente de lo que tenemos para la oveja perdida y para el hijo pr\u00f3digo\u201d (a saber&#160;: una transposici\u00f3n y explicaci\u00f3n gn\u00f3stica m\u00e1s completa de estas par\u00e1bolas\u201d. Cuando  correg\u00edan a los gn\u00f3sticos, concluye, los Padres fueron influenciados por ellos, Ireneo el primero57\u201d. Dicho de otra manera, Ireneo, en su ex\u00e9gesis, caer\u00eda en los vicios que \u00e9l mismo reprochaba a los gn\u00f3sticos, aunque s\u00f3lo en detalles secundarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, se podr\u00eda salvar este aspecto de la ex\u00e9gesis ireneana destacando que no hay contradicci\u00f3n entre la interpretaci\u00f3n del mesonero (\u201caquel que preside la Iglesia\u201d) que nos da el presb\u00edtero y aquella de Ireneo. \u00bfLa Iglesia visible no es, en la teolog\u00eda ireneana, la manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu? \u00bfPara el Buen samaritano, confiar la humanidad a la Iglesia, no es confiarla al Esp\u00edritu? Ireneo, por lo dem\u00e1s, no niega que el herido confiado al Esp\u00edritu haya sido tambi\u00e9n confiado a la Iglesia. Dir\u00edamos de buena gana: lo sobreentiende en el contexto de su pneumato-eclesiolog\u00eda58.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo caso, la alusi\u00f3n a los dos denarios reales, s\u00edmbolos del Padre y del Hijo, podr\u00eda corresponder a la intenci\u00f3n m\u00e1s profunda de Jes\u00fas si (como lo pensamos) Dani\u00e9lou tiene raz\u00f3n en decirlo, siguiendo a Hoskyns, que esta par\u00e1bola del Buen Samaritano, hist\u00f3ricamente se sit\u00faa inmediatamente despu\u00e9s del gran himno de exultaci\u00f3n de Lc 10, 21 ss.59 Ella es tambi\u00e9n, una revelaci\u00f3n del secreto del Reino que los prudentes ignoran y que los humildes comprenden. Ella sobrepasa, pues, largamente (lo que la ex\u00e9gesis moderna, en su inmensa mayor\u00eda ha desconocido, tal como lo ha demostrado Hermaniuk) el alcance de un simple ap\u00f3logo moral, sin excluirlo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, precisamente, por un lado, el himno de exultaci\u00f3n recoge estas frases de Jes\u00fas: \u201cNadie sabe qui\u00e9n es el Hijo sino el Padre; y qui\u00e9n es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiera revel\u00e1rselo\u201d.(Lc 10, 22); por otro lado, el presb\u00edtero, seg\u00fan dice Or\u00edgenes, hab\u00eda visto ya en los dos \u00faltimos al Padre y al Hijo, cuya \u201cdispensaci\u00f3n\u201d es confiada al mesonero60.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta de esto que el descubrimiento del verdadero \u201cSitz in Leben\u201d de la par\u00e1bola como de su verdadera naturaleza &#8211; a saber: no s\u00f3lo un ap\u00f3logo moral, sino tambi\u00e9n una explicaci\u00f3n de los secretos del Reino, en dependencia del misterio trinitario en tanto que mandato de la doble caridad- tal como emerge de los trabajos de Hoskyns y Dani\u00e9lou, nos permiten comprender mejor una posible justificaci\u00f3n de la ex\u00e9gesis ireneana del Buen Samaritano, sin duda m\u00e1s fiel que lo que se habr\u00eda podido pensar, hasta en sus detalles, sin excluir su alcance trinitario, seg\u00fan la intenci\u00f3n de Cristo.\n<\/p>\n<h1>Conclusiones<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">La influencia perdurable de Ireneo y de su \u201costensi\u00f3n escrituraria\u201d en la Iglesia y especialmente en Vaticano II\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La actualidad del m\u00e9todo exeg\u00e9tico de Ireneo, a pesar de todos sus l\u00edmites61,  creemos que procede en gran parte del contexto que deb\u00eda afrontar, an\u00e1logo al nuestro por m\u00e1s de un aspecto, y de  su conciencia tan aguda de la misi\u00f3n de la Iglesia jer\u00e1rquica en la interpretaci\u00f3n de la Escritura que le ha sido confiada; se comprende, pues, que el Concilio Vaticano II haya retomado sus aspectos mayores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ireneo rechaz\u00f3 y refut\u00f3 constantemente \u201cla teor\u00eda gn\u00f3stica de la adaptaci\u00f3n de la Escritura del Antiguo como del Nuevo Testamento a la manera de pensar, al medio, a los prejuicios de cada hombre como si por precauci\u00f3n (y as\u00ed por amor a los hombres) los Profetas, el Se\u00f1or, y los ap\u00f3stoles no hubiesen dicho toda la verdad, sino \u201chab\u00edan hablado a los enfermos en el sentido de su enfermedad. Esta teor\u00eda que goza de favor hasta nuestros d\u00edas (prosigue Hans Urs von Balthasar62, que seguimos citando) es refutada con facilidad por Ireneo: muestra en efecto que los profetas, al igual que el Se\u00f1or y los ap\u00f3stoles no temieron provocar por sus palabras  carentes de disfraz el choque m\u00e1s duro y el esc\u00e1ndalo, y  pagar el car\u00e1cter indeseable de sus doctrinas con toda clase de tormentos y con la muerte misma63. Si se aplica el principio de adaptaci\u00f3n y de la palabra complaciente, caer\u00eda toda norma verdad, cada cual creer\u00eda entonces en su propio dios, toda revelaci\u00f3n objetiva ser\u00eda superflua, y todo permanecer\u00eda en el antiguo estado de cosas\u201d, subrayaba tambi\u00e9n Ireneo64.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho de otra manera, la ex\u00e9gesis no era para Ireneo un ejercicio puramente acad\u00e9mico, iba a la par con la preparaci\u00f3n al martirio: para interpretar bien las Escrituras, hace falta estar dispuesto a dar la vida para asociarse al testimonio de sus autores (muchos de los cuales fueron m\u00e1rtires) y para rendir un testimonio sangriento a sus testimonios escritos.  De esta manera se podr\u00e1 llegar \u201cmediante la ostensi\u00f3n apolog\u00e9tica de la verdad a partir de las Escrituras65 hasta la ostensi\u00f3n teol\u00f3gica del Dios trinitario por s\u00ed mismo\u201d.66\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En consecuencia, se podr\u00eda resumir de esta manera la ex\u00e9gesis de Ireneo: inseparable de una lucha anti gn\u00f3stica permanente y de la profesi\u00f3n de fe de los hagi\u00f3grafos que han sellado con su sangre la escritura del Nuevo Testamento (Mateo, Pedro y Pablo, Juan, Santiago y Judas), esta ex\u00e9gesis naci\u00f3, a trav\u00e9s del testimonio de presb\u00edteros y sucesores de los ap\u00f3stoles, como Policarpo, de la verdad no ficticia de la carne y de la sangre de Cristo que ella confiesa y de la cual Ireneo se nutre en la Eucarist\u00eda, y naci\u00f3 para conducirlo al martirio y a la visi\u00f3n de la gloria de Dios; en ex\u00e9gesis eclesial, es la realidad misma de la Encarnaci\u00f3n la que se prolonga y se despliega; es la Iglesia la que se construye en el amor que crece hacia su Cabeza, Cristo (cf. Ef 4, 15-16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada sorprendente, pues, si Vaticano II se reconoci\u00f3 en ella: bastar\u00e1, para darse cuenta, reunir los textos en los que el \u00faltimo concilio encontr\u00f3 de utilidad citar los de Ireneo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Verbo, que existe junto a Dios, por quien todo fue hecho y que estaba siempre en el g\u00e9nero humano, revela al Padre a todos aquellos a quien quiere y como quiere el Padre67. Para que el Evangelio fuese siempre conservado intacto y vivo en la Iglesia, los ap\u00f3stoles dejaron como sucesores a los obispos, a los cuales transmitieron su propia funci\u00f3n de ense\u00f1anza68. Son los depositarios de la doctrina apost\u00f3lica69. La tradici\u00f3n Apost\u00f3lica se manifiesta y se conserva en el mundo por aquellos que fueron hechos obispos por los ap\u00f3stoles y por sus sucesores hasta nuestros d\u00edas70. Lo que los ap\u00f3stoles predicaron por mandato de Jesucristo, despu\u00e9s ellos mismos con otros de su generaci\u00f3n lo escribieron por inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y nos lo entregaron como fundamento de la fe: el Evangelio cu\u00e1druple, seg\u00fan Mateo, Marcos Lucas y Juan.71 El mensaje evang\u00e9lico retoma \u00edntegramente los libros del Antiguo Testamento71. Por la virtud del Evangelio, el Esp\u00edritu rejuvenece a la Iglesia  y la renueva sin cesar, la encamin\u00e1ndola a la uni\u00f3n perfecta con su Espos73.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s nerviosamente todav\u00eda, se podr\u00eda recapitular de esta manera, con Hans Urs von Balthasar, toda la ex\u00e9gesis de Ireneo: \u201cLa \u00fanica Iglesia, en virtud de su unidad, es decir de su tradici\u00f3n demostrable, mantiene la unidad de la Escritura, en la cual se encuentra la unidad de la Revelaci\u00f3n del \u00fanico Dios vivo y verdadero74.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revisado por Armando Nieto V\u00e9lez S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Se ignora las fechas del nacimiento y de la muerte de Ireneo&#160;: cf. M. Jourjon, Catholicisme, t. VI (1967), Col 81 ss&#160;: art. \u201cIr\u00e9n\u00e9e\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Cf. L. Bouyer, Dictionnaire Th\u00e9ologique, Tournai, 1963, p. 282&#160;: Los t\u00e9rminos gnosis y gn\u00f3stiqco era en esa \u00e9poca el bien com\u00fan de los cristianos y jud\u00edos, de los cuales los tomaron. De hecho, los autores ortodoxos que luchan contra aquellos que se llaman hoy en d\u00eda gn\u00f3sticos, como si esto fuera su rasgo distintivo, subrayan que a sus ojos no son m\u00e1s que pseudo-gn\u00f3sticos (la f\u00f3rmula se encuentra en el t\u00edtulo mismo de la obra escrita contra ellos por Ireneo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Id., ibid., p. 283.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Cf. M.J. Le Guillou, O.P., Le myst\u00e8re de P\u00e8re, Foi des Ap\u00f4tres, Gnoses actuelles, Par\u00eds, 1973, pp. 31 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Id., ibid., p 26&#160;: el autor denuncia aqu\u00ed, en los pensadores que se llaman a s\u00ed mismo cristianos, una \u201cactitud servil respecto de una mezcla de tesis prestadas a Marx, Nietzsche,  y a Freud, a veces seg\u00fan una interpretaci\u00f3n estrecha y caricaturesca.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 San Ireneo, A.H., III.5.1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 D. Van den Eynde, Les Normes de l\u2019enseignement chr\u00e9tien dans la litt\u00e9rature patristique del trois premiers si\u00e8cles, Par\u00eds, 1933&#160;: citando A.H. I, 1; I, 15; II, 40; III, 2; III, 11&#160;; III, 15; IV, 57&#160;; ver tambi\u00e9n el conjunto del cap\u00edtulo VII de este libro, consagrado a la \u201cregla de la verdad\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8 Id., ibid., p. 291.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9 San Ireneo, AH I, 94.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10 Cf. (comentando este texto de Ireneo) S. Herrera, Saint Iren\u00e9e de Lyon ex\u00e9g\u00e8te, Par\u00eds, 1920, pp. 124-126&#160;: el autor subraya con raz\u00f3n (p. 126, n3) que \u201cla ex\u00e9gesis b\u00edblica en conformidad con la regla de la verdad no es otra cosa que lo que nosotros llamamos juxta analogiam  fidei\u201d en conformidad con la analog\u00eda de la fe, sobre la que insisti\u00f3, luego, el Concilio Vaticano II (dei Verbum \u00a7 12: para descubrir exactamente el sentido de los textos sagrados, es necesario dirigir la atenci\u00f3n al contenido y a la unidad de toda la Escritura,  teniendo en consideraci\u00f3n la Tradici\u00f3n viva de toda la Iglesia y la analog\u00eda de la fe).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11 En realidad, la Iglesia es interior a la Escritura, que es en s\u00ed misma un elemento de la constituci\u00f3n divina de la Iglesia, tal como lo subraya el Concilio Vaticano II, decreto Unitatis Redeintegratio, \u00a7 3,2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12 Cf. AH, I, 15&#160;; y D. Farkasfalvy, \u201cThe Theology of Scripture in S. Ireneus\u201d, Revue B\u00e9nedictine, 78 (1968), pp. 318-333, especialmente  pp. 324-327.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13 Tal como lo subraya S. Herrera, op. cit., p. 126.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14 San Ireneo, AH III, 3.2&#160;; sobre la interpretaci\u00f3n de este texto, se podr\u00e1 consultar: D. Van den Eyden, op. cit., pp. 171-179&#160;; Ireneo de Lyon, Contre les H\u00e9r\u00e9sies, Libro III, de. crit., SC 210, Par\u00eds, 1974, t. I, pp. 224-236, con la interpretaci\u00f3n de Dom Rousseau y del P. Doutreleau y la bibliograf\u00eda dada p. 236; se agregar\u00e1 adem\u00e1s el art\u00edculo de Dom Lanne, Ir\u00e9nikon, 1976, pp. 275-322 sobre \u201cL\u2019Eglise de Rome et le martyr de Pierre et Paul chez Ir\u00e9n\u00e9e\u201d. Se destacar\u00e1 particularmente que en este texto c\u00e9lebre Ireneo no hace ninguna alusi\u00f3n expl\u00edcita a los tres textos petrinos mayores de los evangelios&#160;: Mt 16, Luc 22, Jn 21.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15 S. Herrera, op. cit., p. 133.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16 San Ireneo, AH I, 3.87&#160;; II 58.2&#160;; II 115; II, 48&#160;; III, 25.1&#160;; III, 2. 11&#160;;  cf D. Farkasfalvy, art. citado p. 238. El autor cita especialmente este texto de San Ireneo, AH II, 41.4.&#160;: \u201cOmnis Scriptura a Deo nobis data consonans (symphonos) invenietur\u201d&#160;; I, p. 352.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17 Cf. San Ireneo, AH II, 41.1&#160;; I, 349&#160;; IV, 3.1&#160;; cf. D. Farkasfalvy, art. citado, pp. 325-327; se matizar\u00e1 sus opiniones a la luz del estudio m\u00e1s profundo de Herrea, op. cit., pp. 70-88.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18 San Ireneo, AH II, 10.1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19 Cf. Herrera, op. cit., pp. 120-123.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20 Est\u00e1 permitido pensar que, sobre este punto, la respuesta de Ireneo a los te\u00f3logos \u201cgn\u00f3sticos\u201d fue insuficiente; cf. Bertrand de Margerie, La Trinit\u00e9 chr\u00e9tienne dans l\u2019histoire, Par\u00eds, 1975, pp. 105-111-\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21 San Ireneo, AH III, 16.6.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22 Nos hemos inspirado en J. Dani\u00e9lou, Message \u00e9vang\u00e9lique et culture hell\u00e9nistique, Tournai, 1961, pp. 156-169 y sobre todo en J.M. Dufort, \u201cLa recapitulation paulinienne dans l\u2019ex\u00e9g\u00e8se des P\u00e8res\u201d, Sciences eccl\u00e9siastiques, 12 (1960), pp. 24-27.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23 Retomamos aqu\u00ed algunos comentarios presentados en nuestro libro Le Christ pour le Monde, Par\u00eds, 1971, p. 218, especialmente&#160;: cf 216-219; mostramos ah\u00ed c\u00f3mo el Concilio Vaticano II, en particular en la constituci\u00f3n Gaudium et Spes, sobre la Iglesia en el mundo de nuestro tiempo, ha hecho suya la noci\u00f3n ireneana de la recapitulaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24 Cf. P\u00edo XII, Mystici Corporis Christi, 1943, DS 3808&#160;; Vat. II, Lumen Gentium, \u00a7 7.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25 A. Beno\u00eet, Saint Ir\u00e9n\u00e9e, Introduction \u00e0 l\u2019\u00e9tude de sa th\u00e9ologie, Par\u00eds, 1960, pp. 111-112&#160;: \u201cNo hay m\u00e1s que un solo Dios, un solo Cristo, un solo Esp\u00edritu, una sola Iglesia y por consecuencia no puede haber m\u00e1s que un solo Evangelio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">26 Cf. L. Vanagay, Catholicisme, IV (1956), Col. 767-769&#160;: art. \u201cEvangile\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27 Se encontrar\u00e1 una compilaci\u00f3n y un an\u00e1lisis de los textos de los falsos gn\u00f3sticos sobre Mar\u00eda en J. A. de Aldama, Mar\u00eda en la patr\u00edstica de los siglos I, y II, BAC, Madrid, 1970, pp. 40-62. Para ellos, especialmente para Tolomeo, \u201cCristo pas\u00f3 por Mar\u00eda, como el agua pasa a trav\u00e9s de un tubo\u201d, pero no naci\u00f3 verdaderamente de ella (cf. AH I, 7.2); de ah\u00ed sali\u00f3 nuestro texto actual del s\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles: \u201cnatus ex Maria Virgine\u201d, contra el \u201cper\u201d de la falsa gnosis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28 No compartimos la opini\u00f3n de J. A. de Aldama (Eph. Mariologicae 16, 1996, 319-321&#160;:sibi causa facta est salutis)&#160;; para este autor, el sibi no remite a Mar\u00eda, sino a Eva; da como raz\u00f3n de su ex\u00e9gesis que ser\u00eda imposible atribuir a Ireneo el pensamiento que atribuir\u00eda a Mar\u00eda la causa de su propia redenci\u00f3n (320); pero no es de ninguna manera necesario atribuir semejante pensamiento a Ireneo para justificar su expresi\u00f3n (Mar\u00eda causa de su propia salvaci\u00f3n) si se recuerda que Pablo escrib\u00eda a Timoteo&#160;: \u201cVela sobre ti mismo y sobre tu doctrina. Persevera en estas cosas. Obrando as\u00ed te salvar\u00e1s a ti y a quienes te escuchan\u201d (1 Tm 4, 16&#160;: el verbo sozein es empleado, tal como Ireneo utiliza, en el texto citado, el verbo soteria, que deriva de \u00e9l.\n<\/p>\n<p>           Hay m\u00e1s. En el contexto de Ireneo en AH III, 22.4, est\u00e1 permitido creer que el obispo de Lyon, cuando escrib\u00eda, a prop\u00f3sito de Mar\u00eda  \u201csibi causa facta est salutis\u201d, ten\u00eda expl\u00edcita de hacer alusi\u00f3n a otro pasaje de la misma ep\u00edstola de Pablo a Timoteo, a saber 1 Tm 2, 14-15&#160;: \u201cNo es Ad\u00e1n que se dej\u00f3 seducir, sino la mujer seducida,  quien se volvi\u00f3 culpable de trasgresi\u00f3n. Sin embargo ella ser\u00e1 salvada convirti\u00e9ndose en madre, a condici\u00f3n de perseverar con modestia en la fe, la caridad y la santidad.\u201d \u00bfNo habr\u00e1 querido decir Ireneo, en la frase discutida por el Padre de Aldama, que Mar\u00eda se hab\u00eda salvado, hab\u00eda sido para ella misma causa de salvaci\u00f3n cuando acept\u00f3 ser la madre, no de un hombre cualquiera, sino del nuevo Ad\u00e1n, del Dios salvador? \u00bfLa frase de Ireneo no insin\u00faa que la ley general y universal de la salvaci\u00f3n para la mujer, a saber la maternidad, se cumpli\u00f3 de una manera \u00fanica y trascendente en Mar\u00eda, al punto que salv\u00e1ndose salvaba al g\u00e9nero humano entero: aceptaba a su Salvador y al de los otros? Esta aproximaci\u00f3n hab\u00eda sido sugerida por Spicq. El inter\u00e9s particular que presenta es el de subrayar el enraizamiento paulino -m\u00e1s paulino aun de lo que se hab\u00eda sospechado hasta ahora- de la teolog\u00eda Ireneana de Mar\u00eda nueva Eva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La interpretaci\u00f3n del Padre de Aldama nos parece que desconoce todo el paralelo trazado por Ireneo: Mar\u00eda se salva a s\u00ed misma, como Eva se conden\u00f3 a s\u00ed misma. No dice de ninguna manera que Mar\u00eda se haya redimido a s\u00ed misma&#160;: insin\u00faa, m\u00e1s bien, como lo dir\u00e1 un te\u00f3logo posterior que ella cooper\u00f3 (lo mismo que cada uno de nosotros, pero de manera m\u00e1s sublime) a su propia redenci\u00f3n subjetiva, aplic\u00e1ndose los m\u00e9ritos del \u00fanico Redentor, autor \u00fanico de su Redenci\u00f3n objetiva.<br \/>\nSobre AH III, 22.4 en conexi\u00f3n con 1 Tm 2, 14-15, ver B. de Margerie, Introduction \u00e0 l\u2019histoire de l\u2019ex\u00e9g\u00e8se des P\u00e8res latins, cap. III, nn. 28-30.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">29 Destaquemos aqu\u00ed el t\u00e9rmino griego anakuklesin, que el traductor latino interpreta por medio de la palabra recirculatio y que evoca literalmente a un reciclaje. Etimol\u00f3gicamente, subraya el Padre Doutreleau (SC 210, AH. III, t. I, p. 376) el t\u00e9rmino griego significa \u201cla acci\u00f3n de girar un objeto realizando un movimiento circular sobre s\u00ed mismo [ &#8230;] El t\u00e9rmino corresponde, en el presente contexto, al t\u00e9rmino anakephaial\u00f4sis (recapitulaci\u00f3n): as\u00ed como el segundo expresa la obra de salvaci\u00f3n realizada por el nuevo Ad\u00e1n, el primer t\u00e9rmino (anakuklesis) sugiere la participaci\u00f3n de la nueva Eva en esta obra salv\u00edfica\u201d. Se comprende que Ireneo haya escogido un t\u00e9rmino diferente para significar el actuar de Mar\u00eda, puesto que subraya (en el mismo par\u00e1grafo) la fe de Mar\u00eda, reparadora de la incredulidad de Eva; ahora bien, no pretende que Cristo haya recapitulado a Ad\u00e1n por la fe. La trascendencia de la recapitulaci\u00f3n respecto del reciclaje manifiesta la de Jes\u00fas respecto de Mar\u00eda, la creyente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">30 Cf. A. Feuillet, \u201cMarie et la nouvelle cr\u00e9ation\u201d, Vie spirituelle 81 (1949), pp. 467-478&#160;; R. Laurentin, Court trait\u00e9 sur la Vierge Marie, Par\u00eds, 1967, p. 40 n. 32&#160;: \u201cNo es inveros\u00edmil que al presentar el di\u00e1logo de Mar\u00eda con el \u00e1ngel Gabriel, Lucas pens\u00f3 en el di\u00e1logo de Eva con la serpiente.\u201d Laurentin agrega entre tanto&#160;: \u201cPero si los te\u00f3logos est\u00e1n en todo su derecho si desean desarrollar, siguiendo a los Padres, estas sugerencias objetivamente reales, el exegeta debe observar prudencia\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">31 Cf. A. Orbe, Antropolog\u00eda de S. Ireneo, BAC, Madrid, 1969, pp. 247-251.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">32 Id. Id., ibid., p. 249&#160;; Aldama (op. cit., n. 27), pp. 285-286.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">33 P\u00edo XII, Munificentissimus Deus, 1950 (bula definitoria de la Asunci\u00f3n), DS 3901-3902; en el contexto de la teolog\u00eda patr\u00edstica de la nueva Eva, tan clara a partir del siglo II, el Papa le\u00eda Gen 3, 15 a la luz de Rm 5-6 y de 1Co 15, 21-26 y 54-57.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">34 Cf. J.M. Bover, Teolog\u00eda de S. Pablo, Madrid, 1952, pp 440 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">35 Presentando, por lo dem\u00e1s, este an\u00e1lisis con modestia; cf. las juiciosas observaciones de L. Deiss: \u201cEn el uso y en la explotaci\u00f3n (si uno osa decirlo) de estos textos hay que cuidarse de no agrandar el sentido: los pasajes citados anteriormente de la Epideixix (o Demostraci\u00f3n de la Predicaci\u00f3n apost\u00f3lica) se leen en la traducci\u00f3n armenia; desde el momento en que no poseemos m\u00e1s el original, es imprudente epilogar respecto de los t\u00e9rminos que nos parecen esenciales y que, tal vez, son ya interpretaciones\u201d (Mar\u00eda, Hija de Si\u00f3n, Brujas, 1952, 1952, pp. 251-252).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">36 Cf. J. A. de Aldama, Mar\u00eda en la patr\u00edstica&#8230; (citado en n. 27), p. 115, n. 46&#160;: el autor subraya, con toda raz\u00f3n, que Ireneo present\u00f3 la versi\u00f3n de los Setenta como una interpretaci\u00f3n (interpretatus est) sin pretetender, a pesar de Sagnard, que esta versi\u00f3n esra inspirada (SC, vol\u00famen 34, pp. 357 y 432).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">37 Se sabe que numerosos exegetas modernos contin\u00faan interpretando Is, 7, 14 como una profec\u00eda mesi\u00e1nica en sentido literal. Citemos, entre otros, C. Larcher, L\u2019actualit\u00e9 chreti\u00e9nne de l\u2019A.T., Par\u00eds 1962, pp. 69-73; A. Feuillet, De Mariologia et Oecumenismo, Roma, 1962, pp. 39-48; estudios recientes, a los ojos de A. Gelin, invitaron a una mejor comprensi\u00f3n de Is 7, 14 coloc\u00e1ndose \u201cresueltamente en el terreno del mesianismo real\u201d (DTC, Tables, I, Par\u00eds, 1951, 1158)&#160;; ver en parte en esta l\u00ednea, adem\u00e1s&#160;: Cruveilhier, DBS, t. II (1934), 1041-1049 y A. Gelin, DBS 5 (1957), 1180-1182. Destaquemos especialmente esta observaci\u00f3n de J. Steinmann en la Bible de J\u00e9rusalem (Par\u00eds 1973, p. 1100, n. e)&#160;: \u201cEl texto de os Setenta es un precioso testigo de la interpretaci\u00f3n jud\u00eda antigua, que ser\u00e1 consagrada por el Evangelio: Mt 1, 23\u201d Este era ya el punto de vista de San Ireneo; el mismo autor (ibid., n. d) parece favorecer un sentido mesi\u00e1nico tipol\u00f3gico de Is 7, 14: la profec\u00eda contemplar\u00eda primero a un hijo Ajaz y, a trav\u00e9s de \u00e9l, a Cristo, pero semejante interpretaci\u00f3n reduce el t\u00e9rmino almah a un sentido banal, que cae bajo el golpe de las cr\u00edticas de Ireneo y de los Padres de la Iglesia un\u00e1nimes. Es sin embargo la ex\u00e9gesis que sosten\u00eda tambi\u00e9n , en 1956 (Catholicisme, t. IV, col 55-56, art. \u201cEmmanuel\u201d), el P. H. Cazelles no sin alguna duda, ciertamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">38 O. Procksch, Jesaia, I, Leipzig, 1930, p. 121.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">39 A. Robert, \u201cLa Santa Virgen en el A.T.\u201d, Maria, t. I, Par\u00eds, 1949, p. 38; cf. p. 37&#160;: \u201cEs imposible probar, a partir de de los textos b\u00edblicos, que la almah fuese entregada en matrimonio\u201d; el autor agrega, p. 38&#160;: Gn 24 (a prop\u00f3sito de Rebeca) \u201cestablece claramente la equivalencia pr\u00e1ctica de almah y de betulah (virgen) como lo muestra la comparaci\u00f3n de los vers\u00edculos 16 y 43\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">40 Id., ibid. Ella es pues, para el mismo autor, una profec\u00eda mesi\u00e1nica y mariana de primer orden; \u00e9l piensa con E.J. Kissane (Isaiah, Dub\u00edn, 1941, t. I, p. 89) que \u201cel profeta elige un t\u00e9rmino bastante el\u00e1stico para significar una virgen y no excluir la noci\u00f3n de concepci\u00f3n\u201d. Se encontrar\u00e1 adem\u00e1s una preciosa bibliograf\u00eda sobre el estado actual o reciente de las investigaciones relativas a Is 7, 14 en Coppens, Le messianisme royal, Par\u00eds, 1968, pp. 69 ss., al mismo tiempo que un tratamiento sugestivo del asunto&#160;: el autor dice, entre otras cosas: \u201cRecordemos, apoyados en la hip\u00f3tesis que ve en Emanuel al rey salvador del futuro, que ninguna otra explicaci\u00f3n  satisface enteramente, y  desde entonces ninguna ha llegado verdaderamente hasta el presente a imponerse\u201d (p. 74). Se\u00f1alemos, finalmente, sobre el mismo asunto a N. F\u00fcglister, Myserium Salutis, Les pr\u00e9parations de l\u2019evenement J\u00e9sus-Christ, Par\u00eds, 1973, t. IX, pp. 174-180; A. Feuillet, Etudes d\u2019ex\u00e9g\u00e8se et de th\u00e9ologie biblique, Ancien Testament, Par\u00eds, 1975, pp. 40-44; 210-214; 227-232.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">41 Cf. J.A. de Aldama, Sacrae Theologiae Summa, Madrid, 1951, III, 343-344:; F. Cavallera, \u201cSaint Agustin et la proph\u00e9tie de la Vierge M\u00e8re\u201d, Rech. Sc. Rel. 1 (1910), pp. 380-384. En lo que concierne a San Ireneo en particular, ver tambi\u00e9n el desarrollo paralelo en la D\u00e9monstration de la Pr\u00e9dication apostolique, \u00a7 53. Severino de Gabala, en un comentario sobre G\u00e1l 4, 23-24, es tal vez el que mejor calific\u00f3, de manera comparativa, la profec\u00eda de Is 7, 14. He aqu\u00ed c\u00f3mo se expresa este contempor\u00e1neo y adversario de san Juan Cris\u00f3stomo, dos siglos despu\u00e9s de Ireno:\n<\/p>\n<p>Algunas profec\u00edas son solamente verbales, como&#160;<br \/>\n \u201cHe aqu\u00ed que una Virgen concebir\u00e1 en su seno (Is 7, 14)&#160;; otras son solamente relativas a hechos, como Mois\u00e9s elev\u00f3 una serpiente en el desierto (N\u00fam 21, 8 y Jn 3, 14); otras son simult\u00e1neamente verbales y reales, como la que dicha a Jerem\u00edas en Jer 13, 4-6; etc.\u201d (citado por C. Staab, Pauluskommentare&#8230; aus Katenenhandschriften gesammelt, p. 302; y por F. Ogara, Gregorianum 24, 1943, pp. 76-77). Dicho de otra manera, para Severino de Gabala, la profec\u00eda de Isa\u00edas anunciaba en palabras, con mucha anticipaci\u00f3n, pero no por un hecho prefigurativo, que una virgen concebir\u00eda al Mes\u00edas: no se prestaba pues a una interpretaci\u00f3n de la the\u00f4ria antioquiana (cf. ch. VII) seg\u00fan la cual algunas profec\u00edas conocieron primeramente una realizaci\u00f3n parcial bajo la antigua Alianza antes de conocer una realizaci\u00f3n plena bajo la nueva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se comprende f\u00e1cilmente por qu\u00e9&#160;: el milagro extraordinario de una concepci\u00f3n virginal no pod\u00eda darse a prop\u00f3sito de un hombre ordinario, que no fuera el hijo de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">42 P\u00edo VI, Breve Divina del 20 de septiembre de 1779, Enchiridion Biblicum, Roma, 1961, \u00a7 74, condenando la tesis de J. L. Isenbiehl (cf. Vigouroux, Dictionnario de la Bible, art. \u201cIsenbiehl\u201d), una de cuyas obras, publicada en alem\u00e1n en 1778, sosten\u00eda que la cita de Is 7, 14 en Mt 1, 23 no significaba el cumplimiento de un or\u00e1culo, sino que era una simple alusi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">43 Vaticano I, DS 3007: \u201cPertenece a la Iglesia juzgar el verdadero sentido de la interpretaci\u00f3n de las santas Escrituras y es debido a esto que no est\u00e1 permitido a nadie interpretar contra el acuerdo un\u00e1nime de los Padres\u201d. Lo que no quiere decir que no se pueda interpretarlas seg\u00fan tal consentimiento un\u00e1nime: cf. n. 45.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">44 Le\u00f3n XIII, Encicl. Providentissimus (1893) DS 3824: el Papa, despu\u00e9s de haber citado el texto de Vaticano I, aludido en nuestra nota precedente, precisa la raz\u00f3n de su afirmaci\u00f3n: su acuerdo un\u00e1nime manifiesta claramente una tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Lo que significa, en el caso que nos ocupa, que el consentimiento un\u00e1nime de los Padres sobre Is, 7, 14, unido al uso que se hace en el N.T., nos hace volver a la interpretaci\u00f3n y a la ex\u00e9gesis de este or\u00e1culo que los ap\u00f3stoles mismos nos dejaron.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">45 P\u00edo XII, Divino Afflante Spiritu, 1943, DS 3831&#160;: \u201cHay pocos textos b\u00edblicos cuyo sentido haya sido declarado por la autoridad de la Iglesia, o sobre los cuales haya una opini\u00f3n un\u00e1nime de los Padres\u201d. Lo que no hace otra cosa que reforzar la autoridad de la interpretaci\u00f3n un\u00e1nime de los Padres a prop\u00f3sito de Is 7, 14.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">46 Ver Dei Verbum, constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Revelaci\u00f3n, \u00a7 11 (\u201clos libros del Antiguo y Nuevo Testamento fueron transmitidos a la Iglesia\u201d) y 12 (\u201ctodo lo que concierne a la manera de interpretar la Escritura est\u00e1 finalmente sometido al juicio de la Iglesia, que ejerce el ministerio y el mandato, divinamente recibidos, de guardar la palabra de Dios y de interpretarla\u201d). Ahora bien, que el juicio de la Iglesia mencionado aqu\u00ed incluye el de los Padres, est\u00e1 confirmado por el decreto del mismo Concilio sobre las Misiones, Ad gentes, \u00a7 22, que pone pr\u00e1cticamente sobre el mismo pie a los Padres y al Magisterio: \u201c&#8230;los hechos y las palabras reveladas por Dios&#8230; explicadas por los Padres y el Magisterio de la Iglesia\u201d (facta verba a Deo revelata&#8230;ab Ecclesiae Patribus et Magisterio explicata).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">47 Vaticano II, Lumen Gentium, \u00a7 55. Se destacar\u00e1 que el texto conciliar no pretende de ninguna manera que el lector precristiano de Gn 3, 15 y de Isa\u00edas 7, 14 no habr\u00eda aprendido nada o no aprende sobre la madre del Mes\u00edas, sino subraya el aumento de la luz proyectada por el N.T. sobres esos textos del Antigua. Cf. en el mismo sentido el comentario de O. Semmelroth, LTK, Das Zweite Vatikanische Konzil, Friburgo, 1966, t. I, p. 331. Si estos no pod\u00edan decir absolutamente nada sobre la madre del Mes\u00edas sin el esclarecimiento del N.T., \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda ver profec\u00edas en ellos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">48 Lumen Gentium, \u00a7 55&#160;: \u201cveneranda Traditio\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">49 Cf. n. 29.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">50 Al menos a Mt 22, 20&#160;; 25, 14-30; Lc 19, 12-27.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">51 Cf. W Monselewski, Der bermherzige Samariter, Tubinga, 1967; A. Orbe, Par\u00e1bolas evang\u00e9licas en S. Ireneo, BAC, Madrid, 1972, t. I, pp. 105-153 (nos inspiramos largamente en el notable trabajo de Orbe en las p\u00e1ginas que siguen); J. Dani\u00e9lou, \u201cLe Bon Samaritain\u201d, M\u00e9langes bibliques A. Robert, Par\u00eds, 1956, pp 457-465, trabajo en el que tambi\u00e9n nos hemos inspirado; D. Sanchis, \u201cSamaritanus ille\u201d, Rec. Sc. Rel. 49 (1961), pp 414 ss (estudio profundo del tratamiento de las par\u00e1bolas en san Agust\u00edn);  se encontrar\u00e1 en estos diferentes autores abundantes indicaciones sobre los tratamientos patr\u00edsticos de la par\u00e1bola. Se puede hablar verdaderamente de un acuerdo un\u00e1nime de los Padres en lo que concierne al doble simbolismo del hombre herido y del Buen Samaritano (figuras de la humanidad y de su  Salvador, respectivamente) con todas las consecuencias doctrinales que resultan en este caso como en el de Is 7, 14&#160;: la Iglesia podr\u00eda, si lo quisiera, definir este sentido. Cf. Dani\u00e9lou, op. cit., 457.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">52 Cf. AH V, 6.1&#160;; V, 28.3, donde el Hijo y el Esp\u00edritu son llamados Manos del Padre o de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">53 Evidentemente, esta multiplicaci\u00f3n del denario de la vida eterna no significa, a los ojos de Ireneo, la multiplicaci\u00f3n de la vida eterna como objeto, sino la del grado de la posesi\u00f3n subjetiva, por parte de la criatura, del Creador como objeto trascendente y \u00fanico&#160;: cf AH V, 36.2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">54 Cf. Cor 1, 15.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">55 Cf. Dani\u00e9lou, op. cit., pp. 458-459; Orbe, op. cit., pp. 137 ss., impugna la identificaci\u00f3n entre \u201cpresb\u00edtero\u201d y \u201cjudeocristianismo\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">56 Dani\u00e9lou, op. cit., p. 464&#160;; as\u00ed, para Dani\u00e9lou, la ex\u00e9gesis ireneana que ve en el mesonero una imagen del Esp\u00edritu Santo \u201cconstituye sin duda una r\u00e9plica a una ex\u00e9gesis gn\u00f3stica\u201d (ibid., p. 463). Pero hay que destacar ,junto a Orbe, un punto que parece haber escapado a Dani\u00e9lou: los falsos gn\u00f3sticos tambi\u00e9n hab\u00edan dado un comentario, parcial por otro lado, de la par\u00e1bola; para ellos si el Samaritano y el hombre herido simbolizaban respectivamente al Salvador y a la humanidad pecadora, el vino y el aceite evocaban el amor y la gnosis; la unci\u00f3n de aceite confer\u00eda la salvaci\u00f3n y el perfume de Dios; el \u00fanico punto espec\u00edfico de la falsa gnosis en esos comentarios del Evangelio seg\u00fan Felipe (de los valentinianos) \u00a7 111, ser\u00eda, seg\u00fan Orbe (op. cit., t. I, pp. 108-109), la insinuaci\u00f3n de que s\u00f3lo el hombre espiritual est apto para una santidad perfecta, mientras que los otros, los \u201cps\u00edquicos\u201d, no pueden sino participar  y esto en la medida en que viven unidos a \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">57 Cf. AH IV, 36.7&#160;; Ef 4, 4&#160;: \u201cno hay m\u00e1s que un Cuerpo y un Esp\u00edritu\u201d; se sabe c\u00f3mo los estudios hist\u00f3ricos de estos \u00faltimos a\u00f1os han mostrado los lazos profundos, en la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua, entre el tercer \u201cart\u00edculo\u201d del S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles, relativo al Esp\u00edritu Santo, y las afirmaciones eclesiol\u00f3gicas que se desprenden&#160;: cf. P. Nautin, Je crois \u00e0 l\u2019Esprit Saint dans la Sainte Eglise pour la r\u00e9surrection de la chair, Par\u00eds, 1947, especialmente p. 45, citando en el sentido que nos interesa aqu\u00ed, AH III, 24.1 y III, 11.8; adem\u00e1s en este v\u00ednculo general, en Ireneo, entre Iglesia y Esp\u00edritu se podr\u00eda, sin duda, encontrar un v\u00ednculo particular entre el obispo I1Tm 1,6) con el Esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">58 Dani\u00e9lou, op. cit., pp 459-461&#160;; seg\u00fan \u00e9l, Lucas modific\u00f3 en el cap. 10, por razones de redacci\u00f3n, el orden de las per\u00edcopas; la par\u00e1bola del Samaritano se sit\u00faa bien, como lo indica, en curso del viaje de Cristo que bajaba de Galilea a Jerusal\u00e9n y que pasaba por Jeric\u00f3, pero no en el curso de una discusi\u00f3n sobre el mayor de los mandamientos y la naturaleza del pr\u00f3jimo; esta discusi\u00f3n es posterior, en el Templo de Jerusal\u00e9n; la par\u00e1bola, por el contrario, sigue al himno de exultaci\u00f3n (Lc 10, 21) y presenta una correspondencia impresionante con la alegor\u00eda jo\u00e1nica del Buen Pastor; cf. E. Hoskyns, The fourth Gospel, Londres, 1947, p. 337. \u201cTodo el contexto de la par\u00e1bola del Buen Pastor, escribe Hoskyns, re\u00fane aquel de la par\u00e1bola del Buen Samaritano, donde el amor de Dios por el hombre, v\u00edctima de los ladrones (designados en sus dos par\u00e1bolas por el mismo t\u00e9rmino griego&#160;: l\u00e8stai) est\u00e1 manifestado no por los l\u00edderes del juda\u00edsmo (el sacerdote y el levita), sino por el Buen Samaritano.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">59 Or\u00edgenes, GCS, t. IX, pp. 191 y 194&#160;; conviene acercarse a este \u00faltimo extracto, que existe s\u00f3lo en lat\u00edn (\u201clos dos \u00faltimos me parecen ser la ciencia del misterio del Padre y del Hijo, como el Padre est\u00e1 en el Hijo y el Hijo en el Padre\u201d) del  texto c\u00e9lebre y m\u00e1s o menos contempor\u00e1neo de Aten\u00e1goras, Apolog\u00eda, cap. XII&#160;: \u201cnosotros que somos llevados por el solo deseo de conocer al Dios verdadero y a su Verbo, (a saber) cu\u00e1l es la unidad del Hijo con el Padre, cu\u00e1l es la comunidad del Padre con el Hijo, lo que es el Esp\u00edritu, cu\u00e1l es la uni\u00f3n y la distinci\u00f3n de esos t\u00e9rminos unidos entre s\u00ed:  El Esp\u00edritu, el Hijo, el Padre\u201d. El mismo Aten\u00e1goras brinda una respuesta a esta pregunta, al menos impl\u00edcitamente: \u201cEl Hijo est\u00e1 en el Padre y el Padre en el Hijo por la unidad y el poder del Esp\u00edritu\u201d (ibid., ch. X). Como lo dir\u00e1 m\u00e1s tarde la teolog\u00eda agustiniana, es el Esp\u00edritu mismo el que constituye la comuni\u00f3n entre Padre e Hijo, que es su comuni\u00f3n. Por tanto, es normal que el Esp\u00edritu reciba del Hijo del Hombre, que este Esp\u00edritu hab\u00eda creado a imagen del Padre y del Hijo (cf. AH III, 17.3 comentado aqu\u00ed), para conducirlo al conocimiento del c\u00f3mo de la mutua inhabitaci\u00f3n del Padre y del Hijo, es decir del mismo Esp\u00edritu en tanto que es su comuni\u00f3n. Tal era, m\u00e1s o menos, nos parece, la perspectiva com\u00fan a los escritores cristianos de la segunda mitad del siglo II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">60 A. Beno\u00eet (Saint Ir\u00e9n\u00e9e, Introduction \u00e0 l\u2019\u00e9tude de sa th\u00e9ologie, Par\u00eds, 1960) subray\u00f3 algunos de sus l\u00edmites: \u201cEn general, el obispo de Lyon no se sirve directamente del A.T.; lo que conoce de \u00e9l parece deb\u00e9rselo en parte a los Testimonia. Esto nos decepciona un poco en un hombre que pretende haberse nutrido y que quiere nutrirse de las Escrituras&#8230; Su ciencia no sobrepasa apenas el nivel de la catequesis corriente [&#8230;] Ireneo no tiene m\u00e1s que un vago conocimiento de hebreo y no puede recurrir al texto original. [&#8230;] Ireneo conoce muy poco y muy mal el A.T.\u201d (op.cit, pp. 89, 102). El autor concluye, sin embargo,&#160;: [su] cultura b\u00edblica [es] suficiente para demostrar que el A.T. predice a Cristo.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">61 H. Urs von Balthasar, La gloire et la croix, t. II, Styles, vol. I, Par\u00eds, 1968, p. 44. citando AH III, 5.1\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">62 San Irene\u00f3, A.H., III.5.2&#160;: \u201c\u00bfQu\u00e9 medico, para curar a un enfermo, se conformar\u00eda a los deseos del paciente?\u201d&#160;; III, 12.6&#160;; III, 12.14&#160;: \u201cLos que entregaron su vida hasta morir por el Evangelio de Cristo, c\u00f3mo habr\u00edan popido hablar en el sentido de las ideas ya recibidas entre los hombres?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">63 Id., AH III, 6.12.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">64 Id., ibid., III, Prefacio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">65 H. Urs von Balthasar, op. cit., p. 43&#160;; el autor agrega&#160;: \u201cEn una manera que casi llega a cansar, Ireneo emplea los t\u00e9rminos ostentio, manifestatio&#160;:mostrar, exponer, sacar a luz, manifestar. [&#8230;] Los l\u00e9xicos de Dom Reynders, para AH solamente [indican] m\u00e1s de cuatrocientos pasajes. [&#8230;] Ireneo cree casi poderse contentar con esta puesta en luz, porque la doctrina adversa se refuta a s\u00ed misma\u201d (cf. n. 71).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">66 Vaticano II, decreto Ad Gentes sobre las misiones \u00a7 3, citando AH III, 18.1&#160;; IV, 6.\/&#160;; IV, 20.7.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">67 Vat. II, Dei Verbun (Revelaci\u00f3n), \u00a7 7, citando AH III, 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">68 Ibid., \u00a7 25, citando AH IV, 32.1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">69 Vat. II, Lumen Gentium, \u00a7 20, ciatndo AH III, 3.1&#160;; III, 2.1&#160;; IV, 26.2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">70 Vat. II, Dei Verbum, \u00a7 18, citando AH III, 11.8\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">71 Vat. II, Dei Verbum, \u00a716, citando AH III, 21.3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">72 Vat. II, Lumen Gentium, \u00a7 4, citando AH III, 24.1\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">73 H. Urs von Balthasar, op. cit., pp. 37-38.<br \/>\nN.B- Sobre la ex\u00e9gesis de Ireneo, se podr\u00e1 consultar tambi\u00e9n: P. Bacq, L\u2019ancienne et la nouvelle Alliance selon saint Ir\u00e9nee, Lethielleux, Par\u00eds, 1978.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Contexto Ireneano 2 Las reglas de la ex\u00e9gesis ireneana 3 Ireneo, exegeta y doctor de la recapitulaci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica 4 Tal como Cristo recapitula a Ad\u00e1n, Mar\u00eda recapitula a Eva 5 Un ejemplo de la recapitulaci\u00f3n ireneana:El Buen Samaritano 6 Conclusiones Contexto Ireneano En Ireneo, que se benefici\u00f3 de los trabajos de Justino, no &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-san-ireneo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXEGESIS PATRISTICA: SAN IRENEO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24683","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24683","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24683"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24683\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24683"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}