{"id":24684,"date":"2016-02-05T16:45:45","date_gmt":"2016-02-05T21:45:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-origenes\/"},"modified":"2016-02-05T16:45:45","modified_gmt":"2016-02-05T21:45:45","slug":"exegesis-patristica-origenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-origenes\/","title":{"rendered":"EXEGESIS PATRISTICA: ORIGENES"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 importancia de Or\u00edgenes<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Los principios y el m\u00e9todo exeg\u00e9ticos de Or\u00edgenes<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Retomemos la concepci\u00f3n origeniana de una manera m\u00e1s detallada<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Principios de la ex\u00e9gesis origeneana<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Cr\u00edtica negativa y positiva<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 A la vez que reacciona contra ella, Or\u00edgenes depende de la influencia gn\u00f3stica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Or\u00edgenes fue excesivamente tributario del alegorismo filoniano<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Breves anotaciones sobre los m\u00e9ritos y sobre la influencia de Or\u00edgenes<\/li>\n<\/ul>\n<h1>importancia de Or\u00edgenes<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre de Or\u00edgenes (185 &#8211; 253 ca.) evoca en la mayor parte de los lectores y sucesivamente, en lo \u00edntimo de cada uno de ellos, reacciones muy diversas, que se reflejan en las apreciaciones de su ex\u00e9gesis. Tal es la admiraci\u00f3n que se tiene por el comentario met\u00f3dico y monumental de este \u201cprimer exegeta de la Iglesia cat\u00f3lica que hizo obra cient\u00edfica\u201d. Se agrega, siguiendo siempre a Quasten, que \u201cescribi\u00f3 sobre todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento bajo tres formas diferentes: scholia, breves explicaciones de pasajes dif\u00edciles, homil\u00edas y comentarios\u201d1. Tambi\u00e9n se destaca, con el Padre de Lubac, su preocupaci\u00f3n por la ortodoxia: \u201cno contento con invocar la regla de las Escrituras, recurre constantemente a la regla de la Iglesia, a la fe de la Iglesia, a la predicaci\u00f3n de la Iglesia, a la tradici\u00f3n de la Iglesia, a la doctrina de la Iglesia2\u201d; para \u00e9l los huesos del Cordero pascual son un s\u00edmbolo de los \u201cdogmas santos de la Iglesia3\u201d ninguno de los cuales debe ser quebrado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque tarde o temprano, se le imputa,  siempre con Quasten, una responsabilidad mayor en todas las \u201cexageraciones del alegorismo medieval\u201d, subrayando que \u201calgunos de sus procedimientos de interpretaci\u00f3n simbolista caen en la extravagancia\u201d4. Se recuerda con insistencia los errores filos\u00f3ficos y doctrinales que le reprocharon, despu\u00e9s de su muerte, varios papas y concilios, al punto de anatematizarlo5: la preexistencia de las almas, el subordinacionismo6, y la apocat\u00e1stasis. Todo el mundo, sin embargo, se pone de acuerdo para alabar su genio, la sinceridad de su fe, su conocimiento de las Escrituras, y su coraje en la persecuci\u00f3n, hasta el martirio. Atanasio, el gran defensor de Nicea, \u00bfno hablaba ya del \u201csabio y laborioso Or\u00edgenes\u201d7, a la vez que nos invitaba a \u201cno confundir, en las opiniones de Or\u00edgenes, la opini\u00f3n que \u00e9l cita para refutarla, con la suya propia\u201d8?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin considerar aqu\u00ed el enorme trabajo de ex\u00e9gesis cr\u00edtica que Or\u00edgenes llev\u00f3 a cabo, expondremos primeramente, ilustr\u00e1ndolos mediante ejemplos, sus principios y su m\u00e9todo exeg\u00e9ticos, para ubicar las influencias filoniana y gn\u00f3stica que se pueden descubrir en ellos y manifestar finalmente los efectos negativos y positivos de su hermen\u00e9utica en la historia de la interpretaci\u00f3n  de las Sagradas Escrituras y de la Iglesia. Tema inmenso frente al cual no podremos ser sino breves, a la vez que remitimos a los trabajos de los especialistas. M\u00e1s a\u00fan cuando el estudio y el conocimiento de Or\u00edgenes han progresado, ciertamente, mucho en el curso de las \u00faltimas d\u00e9cadas9.\n<\/p>\n<h1>Los principios y el m\u00e9todo exeg\u00e9ticos de Or\u00edgenes<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or\u00edgenes nos expuso las normas de su ex\u00e9gesis en su c\u00e9lebre tratado Peri Arch\u00f4n, o Tratado de los Principios, redactado antes de su partida de Alejandr\u00eda, hacia los a\u00f1os 220-231. Intentaremos extraer lo esencial, que \u00e9l nunca rechaz\u00f3 y que se mantiene siempre presente en el segundo plano de su pensamiento, a saber su teolog\u00eda de los tres sentidos; pero veremos que, de hecho, en su ex\u00e9gesis, en sus homil\u00edas y comentarios, es m\u00e1s bien una teor\u00eda tipol\u00f3gica en tres planos (sombra, imagen y verdad) que aplica con \u00e9xito y que constituye el valor permanente de su obra10. Por otro lado, no parece que Or\u00edgenes haya intentado hacer una s\u00edntesis entre estas dos teor\u00edas, aun cuando el problema no se le hab\u00eda escapado11.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or\u00edgenes manifiesta una aguda conciencia de la necesidad de un m\u00e9todo exeg\u00e9tico teniendo en cuenta el car\u00e1cter divinamente inspirado de las Escrituras. Su preocupaci\u00f3n expl\u00edcita, por consiguiente, es \u201cmostrar un modo correcto de comprensi\u00f3n, observando la regla y la ense\u00f1anza que Jesucristo transmiti\u00f3 a los Ap\u00f3stoles y que ellos transmitieron por sucesi\u00f3n a su posteridad, los maestros de la Iglesia celeste\u201d12. El proyecto es, pues, el de una ex\u00e9gesis cristiana, apost\u00f3lica y eclesial de las Sagradas Escrituras, del Antiguo y del Nuevo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mejor a\u00fan; Or\u00edgenes busca en la Escritura un m\u00e9todo de ex\u00e9gesis: \u201cestimamos que la v\u00eda correcta para comprender las Escrituras y buscar sus pensamientos, es que la Escritura misma nos ense\u00f1e a pensar13\u201d. He aqu\u00ed el resultado metodol\u00f3gico al que Or\u00edgenes cree poder llegar en el contexto de su investigaci\u00f3n b\u00edblica:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los Proverbios de Salom\u00f3n, encontramos un mandamiento de este g\u00e9nero dado a prop\u00f3sito del examen atento de la divina Escritura: \u201cY t\u00fa, escr\u00edbelas tres veces con reflexi\u00f3n y conocimiento, para que respondas con palabras de verdad a aquellos que te han interrogado\u201d (Prov 22, 20-21). Hace falta, pues, que cada uno inscriba tres veces en su alma el sentido de las sagradas Escrituras: entonces el lector m\u00e1s simple ser\u00e1 edificado por esto que es, por as\u00ed decirlo, el cuerpo de la Escritura (llamamos as\u00ed a la interpretaci\u00f3n ordinaria que sigue al relato), pero aquellos que ya han comenzado a progresar un poco y cuya mirada puede ser m\u00e1s larga ser\u00e1n edificados por el alma de la Escritura; y los perfectos, que han llegado a ser semejantes a aquellos sobre los que el Ap\u00f3stol dice: \u201cpredicamos la sabidur\u00eda entre los perfectos, no la sabidur\u00eda de este siglo ni la de los pr\u00edncipes de este siglo, consagrados a la destrucci\u00f3n, sino predicamos la sabidur\u00eda de Dios oculta en el misterio, la que Dios predestin\u00f3 para nuestra gloria antes de los siglos\u201d (1Cor 2, 6-7), los perfectos ser\u00e1n edificados por la ley espiritual (Rom 7, 14) que contiene \u201cla sombra de los bienes por venir\u201d (He 10, 1)14.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay pues tres sentidos distintos en la Escritura, tres sentidos que percibir\u00e1n respectivamente los simples (o principiantes), los avanzados y los perfectos. Los simples no podr\u00e1n comprender sino el primero, los avanzados los dos primeros; s\u00f3lo los perfectos podr\u00e1n comprender los tres. Or\u00edgenes precisa adem\u00e1s el paralelismo antropol\u00f3gico de estos tres sentidos: \u201cTal como el hombre est\u00e1 compuesto de un cuerpo, de un alma y de un esp\u00edritu (cf. 1 Tes. 5, 23), as\u00ed tambi\u00e9n est\u00e1 compuesta la sagrada Escritura, dada para la salvaci\u00f3n de los hombres por la generosidad de Dios15\u201d.\n<\/p>\n<h1>Retomemos la concepci\u00f3n origeniana de una manera m\u00e1s detallada<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primero de los tres sentidos es llamado tanto sentido corporal como sentido literal por Or\u00edgenes. Para el Alejandrino, \u00e9ste debe ser buscado antes que cualquier otro. Porque es el \u201csentido hist\u00f3rico\u201d. \u00c9l, que es presentado como un aleg\u00f3rico desde\u00f1oso de la historia escribe, sin embargo: \u201cHay muchas m\u00e1s cosas que se verifican en el sentido hist\u00f3rico que no tienen los a\u00f1adidos para ser comprendidas simplemente en el sentido espiritual16\u201d. Or\u00edgenes mira como esencial, tan a menudo como es posible, el sentido literal de la Escritura y comienza por explicarlo cuidadosamente. Pero piensa que este sentido no es el \u00fanico y que hasta falta algunas veces: \u201cUn lector diligente dudar\u00e1 algunas veces y no descubrir\u00e1 sin un largo examen si tal hecho es hist\u00f3rico al pie de la letra17\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo se hace, a los ojos de Or\u00edgenes, para que pueda llegarse a la conclusi\u00f3n de la historicidad literal de tal o cual hecho referido por las Escritura? Porque &#8211; y Or\u00edgenes sigue aqu\u00ed a Fil\u00f3n &#8211; siendo divina la Escritura, el sentido que presenta debe siempre ser digno de Dios y \u00fatil al hombre. La Palabra de Dios que apunta a ense\u00f1ar al hombre, no puede contener nada ajeno a ese fin. \u201cD\u00e9monos la tarea, dice expl\u00edcitamente Or\u00edgenes, de encontrar en las Escrituras, que creamos inspiradas por Dios, un sentido digno de Dios18\u201d. Ahora bien, \u201ca menudo&#8230; el sentido literal designa no s\u00f3lo cosas il\u00f3gicas, sino incluso cosas imposibles\u201d19.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que esta afirmaci\u00f3n no nos abrume tan r\u00e1pidamente. Tratemos de comprender lo que Or\u00edgenes quiso decir. Concedamos, con Dani\u00e9lo20, que el principio de Or\u00edgenes es \u201csusceptible de una aceptaci\u00f3n del todo leg\u00edtima\u201d. \u00bfCu\u00e1l? Prat, en su obra sobre Orig\u00e8ne th\u00e9ologien et ex\u00e9g\u00e8te, destaca dos cosas importantes: la primera, es que se trata aqu\u00ed de un principio de ex\u00e9gesis absolutamente indiscutible: \u201cEl principio fundamental [que dice] que se debe abandonar el sentido corporal, es decir el sentido propio, todas las veces que resulte de \u00e9l cualquier cosa imposible, absurda o falsa es indiscutible y no es exegeta cat\u00f3lico quien no lo suscribe21\u201d. La segunda observaci\u00f3n es que lo Or\u00edgenes llama sentido literal no es lo que nosotros entendemos por tal (a saber: el sentido querido por el autor humano del texto inspirado). Pero es el sentido propio. Ahora bien, a menudo, en la Escritura, el sentido literal es un sentido figurado. Su principio es por tanto evidentemente v\u00e1lido para todos los casos donde el sentido literal es figurado. Si se recuerda que ciertos pasajes no deben ser tomados en el sentido propio, hay que decir con Or\u00edgenes que todos los textos de la Escritura no tienen un sentido literal. El Cantar de los Cantares es aleg\u00f3rico en la intenci\u00f3n misma de su autor22.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sentido ps\u00edquico que se superpone al sentido corporal es m\u00e1s dif\u00edcil de definir. Or\u00edgenes no lo intent\u00f3 sino raramente. Parece equivaler a lo que se llamar\u00e1 m\u00e1s tarde sentido tropol\u00f3gico23. El Alejandrino se contenta a menudo con oponer letra y esp\u00edritu; despu\u00e9s de haber indicado el sentido literal de un texto, pasa r\u00e1pidamente al sentido espiritual o aleg\u00f3rico, que capta toda su atenci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sentido espiritual siempre existe, a diferencia del sentido literal. Para manifestar su importancia, no es de Fil\u00f3n, sino de san Pablo que Or\u00edgenes se reclama disc\u00edpulo, refiri\u00e9ndose a Heb 8, 5&#160;; 10, 1&#160;; 1Cor 10, 11.4&#160;; G\u00e1l 4, 21-24&#160;; Col 2, 16-17. Estos textos muestran, a los ojos de Or\u00edgenes24 la existencia de un sentido espiritual tanto en el Pentateuco y en los escritos hist\u00f3ricos del A.T.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Citemos aqu\u00ed un extracto25 del Tratado de los Principios que manifiesta de la mejor manera el pensamiento de Or\u00edgenes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Esp\u00edritu Santo quiso envolver y ocultar en palabras ordinarias, bajo el velo de una historia y del relato de cosas visibles, misterios secretos&#8230; A trav\u00e9s del relato de guerra y la descripci\u00f3n que hace alternar vencedores y vencidos, algunos de los misterios inefables se revelan a los hombres que saben examinar a fondo los textos de este g\u00e9nero&#8230; Todos estos textos han sido tejidos por un arte divino de la sabidur\u00eda con el fin de formar una especie de revestimiento y de velo para las significaciones espirituales y he ah\u00ed lo que nosotros hemos llamado el cuerpo de la Sagrada Escritura; el fin era  de que, por medio de lo que hemos llamado el revestimiento de la letra tejida por el arte la sabidur\u00eda, los hombres pudiesen, en el mayor n\u00famero posible, ser edificados y progresar, porque de otra manera no podr\u00edan hacerlo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay cuerpo sin alma, no hay letra sin esp\u00edritu: la maravilla de la Escritura a los ojos de Or\u00edgenes &#8211; pero es m\u00e1s bien lo que nos inquieta en \u00e9l &#8211; es que cada una de las l\u00edneas tiene un sentido oculto que har\u00e1 falta descubrir. Semejante apreciaci\u00f3n no tiene ning\u00fan fundamento en los textos paulinos citados por Or\u00edgenes; porque esos textos muestran la existencia de un sentido espiritual, m\u00e1s all\u00e1 del sentido literal, en cierto n\u00famero de casos, pero no siempre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo explicar en Or\u00edgenes esta teor\u00eda del sentido espiritual universal, siempre y por todos lados presente y por descubrir en la Escritura? En realidad, como bien lo vio Dani\u00e9lou, lo que Or\u00edgenes llama sentido espiritual contiene tres elementos diferentes26.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante todo este sentido espiritual integra una visi\u00f3n plat\u00f3nica del universo. Toda la naturaleza visible no es m\u00e1s que el s\u00edmbolo del mundo invisible y cada individuo tiene su correspondiente, su tipo, su modelo en el ideal. Esto implica que todas las cosas, y la Escritura como el resto, tienen dos aspectos: uno corporal, sensible, accesible a la masa de los simples; el otro espiritual, m\u00edstico, que s\u00f3lo conocen los iniciados y los perfectos. El sentido corporal no es falso, pero es incompleto; el sentido espiritual revela la plena verdad a aquellos que son capaces de escucharla. Tr\u00e1tese de relatos, de prescripciones, de nombres o de cifras, no hay nada que no haya sido expresado mediante figuras: el privilegio de los maestros es interpretar correctamente esas im\u00e1genes y esos s\u00edmbolos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con mayor precisi\u00f3n, en esta visi\u00f3n plat\u00f3nica, los aisth\u00e8ta son figura de los no\u00e8ta antes bien que los historika de los pneumatika: Or\u00edgenes interpreta a menudo, siguiendo a Fil\u00f3n, los datos escriturarios como alegor\u00edas de las realidades morales. As\u00ed los \u00e1rboles del Para\u00edso son las virtudes; el arca del diluvio es el alma, Agar representa la cultura profana, Sara la Sabidur\u00eda. Una simb\u00f3lica filos\u00f3fica sustituye a la tipolog\u00eda b\u00edblica. Ambrosio heredar\u00e1 este aspecto del sentido espiritual en Or\u00edgenes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inversamente, lo que el Alejandrino llama ex\u00e9gesis espiritual contiene en segundo lugar elementos de la ex\u00e9gesis literal. Or\u00edgenes comprendi\u00f3 que el sentido de numerosos pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento no es el sentido propio. Rechazando un cierto \u201cfundamentalismo\u201d, quiso llevar a cabo una sana \u201cdesmitificaci\u00f3n\u201d de la Escritura, especialmente en la interpretaci\u00f3n del primer cap\u00edtulo del G\u00e9nesis. Para \u00c9l, los siete d\u00edas de la creaci\u00f3n no deben ser tomados en sentido propio, pero expresan un orden (taxis)27.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, el sentido espiritual integra en Or\u00edgenes un tercer elemento: toda la tipolog\u00eda o analog\u00eda entre las acciones de Dios en los acontecimientos, las instituciones  y los personajes del Antiguo y del Nuevo Testamento. Aqu\u00ed, Or\u00edgenes, en tanto continuador de Justino y de Ireneo, sabe que prolonga la Tradici\u00f3n com\u00fan de la Iglesia. La salida de Egipto representa la liberaci\u00f3n bautismal, Josu\u00e9 entrando en la tierra prometida anuncia a Jes\u00fas abriendo el para\u00edso a todos los hombres y el templo de Jerusal\u00e9n prefigura su Cuerpo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta tipolog\u00eda, con su triple estructura que precisaremos dentro de poco, debe ser reciba en la fe. S\u00f3lo la fe da la inteligencia, la gnosis de la Escritura, y de sus misterios. La gnosis es desarrollo de la fe, inteligencia por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu de lo que es Esp\u00edritu m\u00e1s all\u00e1 de la letra. La ex\u00e9gesis se vuelve aqu\u00ed contemplaci\u00f3n, a trav\u00e9s de las palabras de Dios, de su Palabra \u00danica, el Logos, oculto bajo la apariencia de la Letra. Es el aspecto retenido por Henri de Lubac en su obra Histoire et Esprit: bajo la acci\u00f3n del esp\u00edritu, el cristiano recibe hoy d\u00eda, a trav\u00e9s de la Escritura, al Verbo enviado por el Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, el tercer elemento, tipol\u00f3gico, del sentido espiritual en Or\u00edgenes es el que \u00e9l toma prestado de la ep\u00edstola a los Hebreos y a la estructura ternaria que ella nos propone: sombra, imagen, verdad. A la sombra del Antiguo Testamento sucede la imagen de Cristo y de su Iglesia, la cual se consumar\u00e1 en la verdad del Reino. Skia, eik\u00f4n, al\u00e8th\u00e9ia28.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, en las Homil\u00edas sobre Josu\u00e9, Or\u00edgenes muestra que la ca\u00edda de Jeric\u00f3 puede figurar el derrumbe del paganismo por la predicaci\u00f3n del Evangelio, la ca\u00edda de esta Jeric\u00f3 interior que cada uno lleva en s\u00ed mediante la conversi\u00f3n a la palabra de Dios, en fin la destrucci\u00f3n del Reino de Sat\u00e1n en la Parus\u00eda29. La entrada hist\u00f3rica de Josu\u00e9 en Jeric\u00f3 simboliza la entrada de Cristo en nuestro mundo pecador, su victoria pascual sobre la idolatr\u00eda, la conquista de nuestra alma, arrancada a los vicios por sus virtudes, para ser conducida de esta manera a la verdad de su triunfo final durante su \u00faltimo d\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho de otra manera, si la sombra es \u00fanica, la imagen y la verdad presentan tres aspectos; el ser del misterio cristiano (Cristo-Iglesia), el actuar virtuoso que este ser trae consigo, la consumaci\u00f3n de este ser y de este actuar en el Reino escatol\u00f3gico. La tradici\u00f3n posterior expresar\u00e1 este triple aspecto hablando de los sentidos aleg\u00f3rico, tropol\u00f3gico y anag\u00f3gico, incluido como otras tantas subdivisiones en el sentido espiritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sombra evoca el sentido literal o corporal, la imagen los dos sentidos aleg\u00f3rico y tropol\u00f3gico, la verdad el sentido anag\u00f3gico. El cristiano, gracias a la lectura de la Escritura, pasa de las sombras, a trav\u00e9s de las im\u00e1genes, a la verdad, siguiendo la expresi\u00f3n de Newman: \u201cex umbris et imaginibus in veritatem30.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or\u00edgenes resumi\u00f3 magn\u00edficamente la dial\u00e9ctica tipol\u00f3gica sombra-imagen-verdad en su homil\u00eda sobre el Salmo 38, 231:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo distingue tres grados en la fe: la sombra, la imagen y la verdad&#8230; La ley tiene la sombra de los bienes futuros, pero no la imagen misma de las realidades y esto muestra sin ninguna duda que la imagen de las realidades es distinta de aquello que es designado como la sombra de la ley. Si alguien puede describir las ceremonias del culto jud\u00edo, que considere a este templo como que no ha tenido la imagen de las realidades sino su sombra: que vea el altar como una sombra, los chivos expiatorios y los becerros llevados al sacrificio como una sombra, seg\u00fan la Escritura: nuestra vida sobre la tierra es una sombra (1 Cap. 29, 15).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si alguien quiere superar esta sombra, que vaya a la imagen de las realidades y que vea la venida de Cristo hecho carne: que lo contemple en su rol de sumo sacerdote, que ofrece al Padre v\u00edctimas; ahora y en el futuro; que comprenda que todo esto es la imagen de las realidades espirituales y que, a trav\u00e9s de las funciones corporales, son indicadas las funciones celestes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si puedes penetrar los cielos con tu inteligencia y tu esp\u00edritu y seguir a Jes\u00fas que penetr\u00f3 los cielos y que se constituye intercesor por nosotros delante del rostro de Dios, encontrar\u00e1s los bienes de los que la ley contuvo la sombra, de los que Cristo por su Encarnaci\u00f3n mostr\u00f3 la imagen, los bienes preparados por los bienaventurados, aquellos que el ojo no ha visto ni el o\u00eddo ha escuchado, aquellos cuya idea no ha venido al hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como lo subraya, muy exactamente, Henri Crouzel, este pasaje se presenta de hecho como una s\u00edntesis de las interpretaciones diversas, l\u00e9ase contradictorias que Or\u00edgenes nos ha propuesto, en diversas partes de su obra, sobre la relaci\u00f3n entre sombra, imagen y verdad. \u201cOra, sacudido por el car\u00e1cter simb\u00f3lico e imperfecto de toda la Escritura, aplica  a cada Testamento sin distinci\u00f3n las nociones de sombra y de imagen: el alma de Jes\u00fas es la sombra del Verbo32. Ora ve que Cristo en su Encarnaci\u00f3n sobrepas\u00f3 los s\u00edmbolos  para traer la realidad aut\u00e9ntica y se reh\u00fasa a atribuir estos t\u00e9rminos al Evangelio33. Su manera de pensar es aut\u00e9ntica. Pero Heb 10, 1 es la ocasi\u00f3n de un primer intento de s\u00edntesis: el Antiguo Testamento, sombra, y el Nuevo, imagen est\u00e1n distinguidos en su funci\u00f3n figurativa, sin que la naturaleza de esta distinci\u00f3n est\u00e9 profundizada en este texto34.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primer intento de s\u00edntesis, subray\u00e9moslo con Crouzel; encuentramos otros, a saber: tres Testamentos, tres Pascuas, tres pueblos sucesivos: Israel, la Iglesia, la Asamblea del Reino, en la cual, despu\u00e9s de haber reemplazado la primera Pascua por la segunda, celebraremos la Pascua eterna35, \u00fanica definitiva, \u00fanica plena, \u201centre mir\u00edadas de \u00e1ngeles, en un \u00e9xodo bienaventurado\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre todo &#8211; y Henri de Lubac lo ha extensamente subrayado, mostrando bien por qu\u00e9 Or\u00edgenes no es el precursor de Joaqu\u00edn de Flore 36- el Alejandrino distingue el Evangelio temporal y corporal, anunciado por la Iglesia aqu\u00ed abajo, y el Evangelio eterno, promulgado en la Parus\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retomando la expresi\u00f3n del autor del Apocalipsis (14, 6), Or\u00edgenes dedujo la existencia de un Evangelio temporal, por distinci\u00f3n y oposici\u00f3n. Como la primera ley mosaica fue seguida por el Deuteronomio, que adem\u00e1s es esencialmente la misma ley, pero \u201cm\u00e1s clara y m\u00e1s manifiesta\u201d, de igual manera al Evangelio del tiempo, promulgado por nuestro Salvador en la humildad de la forma de esclavo, suceder\u00e1 el Evangelio de la eternidad, que promulgar\u00e1 en el momento de su segunda y gloriosa Parus\u00eda. Entonces todos aquellos que hayan vivido espiritualmente sobre la tierra seg\u00fan las leyes del primer Evangelio \u201cvivir\u00e1n en el Reino de los cielos seg\u00fan las leyes de este Evangelio eterno\u201d37\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que esta impactante distinci\u00f3n no nos haga creer, sin embargo, que hay una dualidad real de Evangelios a los ojos de Or\u00edgenes. Por el contrario, para \u00e9l, no hay m\u00e1s que un solo Evangelio, entregado sobre la tierra parcialmente, a trav\u00e9s de un espejo, en enigma (cf. 1 Cor 13, 12), bajo el velo de la letra, contemplado en el cielo en su plenitud. En s\u00ed, el Evangelio temporal es ya la Verdad, da la posesi\u00f3n de los misterios. Si no lo vemos todav\u00eda como Verdad, es porque no somos capaces: su car\u00e1cter de imagen se debe a nuestra enfermedad. Cuanto el alma m\u00e1s se conforma a la resurrecci\u00f3n de Cristo por la acogida de la gracia y la pr\u00e1ctica de las virtudes, se entrega al Logos que crece en ella, con el fin de que la transforme a su semejanza, m\u00e1s la divinidad transparentar\u00e1 a trav\u00e9s de la humanidad glorificada de Cristo y la letra de la Escritura &#8211; y los misterios son discernidos bajo su revestimiento de imagen38.\n<\/p>\n<h1>Principios de la ex\u00e9gesis origeneana<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales son los principios fundamentales de la ex\u00e9gesis origeneana: b\u00fasqueda de un triple sentido de la Escritura del cual el tercero, el sentido espiritual, sobre el que est\u00e1 puesto el acento, trae consigo un triple aspecto, aleg\u00f3rico, tropol\u00f3gico y anag\u00f3gico; a partir de las sombras de la Ley antigua, por la imagen de la Nueva Ley, el exegeta se orienta hacia la visi\u00f3n cara a cara de la verdad. Estos principios, hay que recordarlo, no est\u00e1n coordinados en un sistema riguroso; por el contrario, el sentido concedido a las diferentes expresiones que acabamos de evocar var\u00eda seg\u00fan los contextos. Or\u00edgenes no teme contradecirse, lo que explica que se le haya podido interpretar de manera contradictoria, poniendo de relieve tal afirmaci\u00f3n, tal comentario en detrimento de tal otro. Desde este punto de vista, reconocemos sin dificultad que nuestra presentaci\u00f3n m\u00e1s bien ha sistematizado y simplificado el pensamiento de Or\u00edgenes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al terminar esta ostensi\u00f3n limitada, nos queda precisar dos puntos sobre los cuales Or\u00edgenes prepara las s\u00edntesis futuras de Atanasio y de Juan Cris\u00f3stomo: ambos son relativos al contenido y al fin bien ing\u00e9nito de la Escritura. Para el Alejandrino, \u201cla doctrina indicada principalmente por esos hombres colmados del Esp\u00edritu divino39 es la que concierne a Dios, es decir el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo: ya que son los misterios relativos al Hijo de Dios \u2013 de qu\u00e9 manera el Verbo se hizo carne, por qu\u00e9 raz\u00f3n lleg\u00f3 hasta el punto de cargar sobre \u00e9l la forma del esclavo (Jn 1, 14 &#160;; Flp 2, 7). Tambi\u00e9n deb\u00edan necesariamente, en una secuencia l\u00f3gica, dar a la raza de los mortales, en las palabras divinas, una ense\u00f1anza sobre las criaturas dotadas de raz\u00f3n, tanto celeste como terrestre, bienaventuradas e inferiores&#8230; En seguida era necesario que aprendi\u00e9semos las palabras divinas, lo que es este mundo y por qu\u00e9 fue hecho, de d\u00f3nde viene tambi\u00e9n  que el mal sea tan grande y tan grave sobre la tierra, y si existe s\u00f3lo sobre la tierra o tambi\u00e9n en otros lugares\u201d40.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trinidad, Encarnaci\u00f3n redentora, mundo espiritual y f\u00edsico, razones de ser del mal; esto es lo que, seg\u00fan Or\u00edgenes, los autores humanos, pero divinamente inspirados, de las Escrituras han querido ense\u00f1arnos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se destacar\u00e1 que Or\u00edgenes no diferencia, en la exposici\u00f3n tem\u00e1tica b\u00edblica, Antiguo y Nuevo Testamento. Pero no cita m\u00e1s que extractos del Nuevo para justificar su prop\u00f3sito. Leyendo, por otro lado, el Antiguo Testamento a la luz del Nuevo, el problema no se planteaba a sus ojos exactamente de la misma manera que se plantea hoy d\u00eda en el esp\u00edritu de algunos exegetas. Cuando escrib\u00edan que el Antiguo Testamento hablaba del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu, los Padres consideraban que Mois\u00e9s y los Profetas hab\u00edan tenido ya la revelaci\u00f3n, imperfecta por otro lado, del misterio trinitario41. Proced\u00edan, pues, a una lectura trinitaria de los textos veterotestamentarios sobre la Palabra y el Soplo de Dios. En general, continuamos haci\u00e9ndolo hoy d\u00eda, no tanto atribuyendo a los Patriarcas y a los Profetas una ciencia infusa de la Trinidad, sino en nombre de los \u201ctemas b\u00edblicos\u201d, de los conceptos de palabra y de soplo-esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto podemos comprender el pensamiento de Or\u00edgenes: la Escritura globalmente considerada nos habla de dos formas o condiciones del Verbo encarnado, al mismo tiempo que nos habla de la Trinidad por una parte, del cosmos ang\u00e9lico, humano y material por otro. Atanasio, como lo veremos en el cap\u00edtulo siguiente, aislar\u00e1 la tem\u00e1tica cristol\u00f3gica como fin (skopos) fundamental de la Escritura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la misma manera, para Or\u00edgenes, la Escritura globalmente considerada es la que manifiesta la sugkatabasis o \u201ccondescendencia\u201d del Dios trascendente e inmaterial respecto de la humanidad hundida en la materia, condescendencia de la que la Encarnaci\u00f3n del Hijo, con su forma divina, en la forma de esclavo, es el punto culminante42. Or\u00edgenes piensa que es especialmente esta condescendencia divina la que permite explicar la tolerancia del divorcio por Mois\u00e9s43 y la de los sacrificios sangrientos de animales, de los cuales pudo servirse Dios como de un ant\u00eddoto contra el polite\u00edsmo: era en efecto imposible que Israel adorara los animales que inmolaba44.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera el Alejandrino preparaba la teolog\u00eda b\u00edblica de Cris\u00f3stomo, en la cual consideraci\u00f3n de la condescendencia divina es el eje principal, como lo veremos en nuestro cap\u00edtulo VIII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan hay que destacar, con Henri de Lubac, que la doctrina origeneana de la condescendencia divina, poniendo de relieve el designio de una econom\u00eda divina que prepara ya en el Antiguo Testamento la revelaci\u00f3n de la Nueva, no se opon\u00eda, para el Alejandrino, al acento puesto por el sobre la alegor\u00eda: \u00bfPor qu\u00e9 la preparaci\u00f3n de una realidad futura no ser\u00eda simb\u00f3lica de esta realidad45? Es lo que, a diferencia de Harnack, Newman ya hab\u00eda reconocido antes que \u00e9l46. Y es la contemplaci\u00f3n de esta condescendencia divina en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n lo que permite a Or\u00edgenes atemperar y limitar el olvido de la historia al que su inclinaci\u00f3n por la alegor\u00eda podr\u00eda haberlo conducido, si hubiese sido unilateralmente cultivado47.\n<\/p>\n<h1>Cr\u00edtica negativa y positiva<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acabamos de evocar la tentaci\u00f3n origeneana de despejar la historicidad y et car\u00e1cter progresivo de la Revelaci\u00f3n B\u00edblica. Estas observaciones nos introducen en una presentaci\u00f3n sumaria de las cr\u00edticas que es posible dirigir a la ex\u00e9gesis de Or\u00edgenes. Despu\u00e9s de haber realzado los principales reproches que se puede hacer a esta ex\u00e9gesis, recordaremos brevemente sus m\u00e9ritos y su influencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Filosof\u00edas y sistemas de pensamiento no cristiano pesaron mucho en la ex\u00e9gesis de Or\u00edgenes: el gnosticismo y los platonismos. \u00bfC\u00f3mo y por qu\u00e9?\n<\/p>\n<h1>A la vez que reacciona contra ella, Or\u00edgenes depende de la influencia gn\u00f3stica<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo propio de la ex\u00e9gesis gn\u00f3stica, como lo hab\u00eda visto ya Ireneo48, es utilizar las expresiones de la Biblia, pero para darle como contenido un sistema que es extra\u00f1o a su sentido aut\u00e9ntico. La ex\u00e9gesis gn\u00f3stica es un caso de alienaci\u00f3n en el imaginario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su Tratado de los Principios, Or\u00edgenes presenta como una hermen\u00e9utica \u201cm\u00e1s profunda\u201d la idea que \u201clos arcontes y las almas de los pa\u00edses vecinos (Egipto, Babilonia, Tiro, Sid\u00f3n)  fueron descendidos de los lugares que moraban seg\u00fan la conducta que tuvieron, en cautividad, dispersos\u201d49.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSe oper\u00f3 una transformaci\u00f3n: Al mismo tiempo que los acontecimientos de la historia jud\u00eda son la prefiguraci\u00f3n de la Jerusal\u00e9n futura, se volvieron tambi\u00e9n, por una especie de vuelco la imagen de una historia superior, el reflejo y el resultado de una historia celeste. Como prueba el extracto siguiente:50\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las profec\u00edas que son pronunciadas sobre los diversos pueblos deben ser relacionadas m\u00e1s bien con las almas y con sus diversas moradas celestes. Igualmente, las historias de los acontecimientos que dicen que ocurrieron a la raza de Israel o que ocurrieron en Jerusal\u00e9n, bajo los ataques de tal o cual naci\u00f3n, deben ser examinadas y ahondadas porque, la mayor\u00eda de las veces, no parece que estas cosas se hayan realizado corporalmente, sino m\u00e1s bien que corresponden mejor a esas razas de almas que moraban y que se debe creer que moran todav\u00eda en el cielo del que se dice  que pasar\u00e1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vemos aqu\u00ed un asunto que no puede ser asimilado por el pensamiento cristiano: la preexistencia y la ca\u00edda de las almas51.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisemos en que consist\u00eda la ex\u00e9gesis gn\u00f3stica del Nuevo Testamento52. No se trata, como para Fil\u00f3n, de una transposici\u00f3n, de los acontecimientos a los estados del alma, sino de un simbolismo donde los actos y el marco de la vida de Jes\u00fas aparecen como el s\u00edmbolo de una historia celeste, aquella de los eones de la pl\u00e9roma, de la que la vida terrestre de Jes\u00fas es como una r\u00e9plica inferior. Ejemplarismo plat\u00f3nico, ciertamente. Pero con una gran diferencia. No son arquetipos inm\u00f3viles, ideas eternas que son reflejadas en el mundo sensible, sino un drama celeste cuya sombra es el drama terrestre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un elemento caracter\u00edstico es com\u00fan a los disc\u00edpulos de Valentino, Ptolomeo, Heracli\u00f3n y a Or\u00edgenes: aplicaci\u00f3n de una simb\u00f3lica de los n\u00fameros y de los lugares no s\u00f3lo en el Antiguo Testamento, sino en el Nuevo, para simbolizar los lugares y tiempos del mundo celeste.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomemos Jn 2,  12 &#160;: se dijo que Cristo baj\u00f3 a Cafarna\u00fam. Para Heracli\u00f3n, Cafarna\u00fam designa \u201clas partes inferiores del mundo, la materia\u201d; y \u201ccomo ese lugar no le era propicio, se dice que Cristo no tuvo nada que hacer o qu\u00e9 decir en ese lugar\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or\u00edgenes se subleva vivamente contra esta ex\u00e9gesis: en otros pasajes del evangelio, se dice que Jes\u00fas hizo milagros en Cafarna\u00fam.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero un poco antes hab\u00eda escrito53:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace falta buscar por qu\u00e9 no entran en Cafarna\u00fam, ni suben ah\u00ed, sino descienden. Mira si en este lugar no hay que entender como  hermanos de Jes\u00fas a las potencias que bajaron con \u00e9l, que no fueron llamadas a las bodas&#8230; pero son ayudadas en las cosas m\u00e1s bajas y de otra manera.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or\u00edgenes no se limita aqu\u00ed al ejercicio de su m\u00e9todo habitual de interpretaci\u00f3n. Para \u00e9l, los lugares son la figura de los estados espirituales; subir y bajar corresponden a los pasos espirituales. En el texto que nos ocupa, entrevemos m\u00e1s a\u00fan. Los hermanos de Jes\u00fas figuran a las potencias ang\u00e9licas. La bajada es una figura de la Encarnaci\u00f3n donde el Verbo es acompa\u00f1ado por sus hermanos ang\u00e9licos que han bajado con \u00c9l, seg\u00fan una doctrina familiar a Or\u00edgenes. Admite una encarnaci\u00f3n de los \u00e1ngeles, como una encarnaci\u00f3n del Verbo. Estamos muy pr\u00f3ximos al m\u00e9todo de Heracli\u00f3n, criticado poco antes, aunque haya sido transpuesta de la doctrina de la  Pl\u00e9roma a la de la Encarnaci\u00f3n. La historia ang\u00e9lica repite la historia humana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los ojos de un Dani\u00e9lou, la gnosis de Or\u00edgenes es un \u00faltimo producto de la apocal\u00edptica jud\u00eda y judeocristiana, de la que presenta una prolongaci\u00f3n al interior de la gran Iglesia. Ella trae consigo, por medio de su vertiente filos\u00f3fica, elementos discutibles54.\n<\/p>\n<h1>Or\u00edgenes fue excesivamente tributario del alegorismo filoniano<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Or\u00edgenes debi\u00f3 a Fil\u00f3n el haber comprendido que el sentido literal no siempre es exacto, forz\u00e1ndolo un poco explica la idea de que todos los pasajes de la Escritura tienen tambi\u00e9n un sentido figurado. Aunque Cristo est\u00e9 figurado en el A. T., la deformaci\u00f3n metodol\u00f3gica aqu\u00ed denunciada termin\u00f3 en m\u00faltiples errores de detalle.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A principios del siglo V, un san Isidoro de Pelusa expresar\u00e1 de manera perfecta, aunque sin mencionar el nombre de Or\u00edgenes, la cr\u00edtica que se puede hacer a su sistema: \u201cLos que quieren aplicar a Cristo el Antiguo Testamento en su integralidad est\u00e1n lejos de tener raz\u00f3n. Haciendo esto, en efecto, suministran argumentos a los paganos y a los herejes que rechazan este principio. Violentando los textos para extraer un sentido cristol\u00f3gico que no tienen, terminan arrojando el descr\u00e9dito sobre los textos que hablan claramente de Cristo. Es una verdad que se impone a mis ojos: si no habla siempre de Cristo, sin embargo habla algunas veces55\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se podr\u00eda decir algo mejor, con la condici\u00f3n de consentir en reconocer que toda la Escritura est\u00e1 ordenada a la manifestaci\u00f3n del misterio de Cristo mismo cuando no habla de \u00e9l expl\u00edcitamente: \u201cTodo es para Cristo\u201d porque \u201ctodo fue creado en \u00c9l y por \u00c9l\u201d (Col 1, 16). Pero muchas de las realidades mencionadas en las Escrituras tienen, sin que se pueda negar sus \u00faltimas referencias cristol\u00f3gicas, sus consistencias, sus sentidos y sus fines propios, cercanos, inmediatos. Todo lo que un esp\u00edritu alejandrino, a veces, se resiste a reconocer.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or\u00edgenes tom\u00f3 prestado de Fil\u00f3n lo mejor (mencionado anteriormente) y lo peor, a saber, la convicci\u00f3n de que no s\u00f3lo algunos episodios son t\u00edpicos, sino tambi\u00e9n los detalles de la Escritura. Cada l\u00ednea pr\u00e1cticamente estar\u00eda colmada de misterios y el rol del exegeta constituir\u00eda en encontrar, bajo el ropaje de la letra, la realidad del Salvador. La ex\u00e9gesis de Or\u00edgenes es esencialmente b\u00fasqueda de figuras y de correspondencias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El principio a partir del cual todos los pasajes de la Escritura tienen un sentido figurado y extra\u00f1o a la concepci\u00f3n cristiana primitiva. Es el principio de la alegor\u00eda universal. Or\u00edgenes est\u00e1 tan penetrado de este principio que no duda en escribir: Todo lo que est\u00e1 en la Escritura es misterio56\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed brota una doble consecuencia negativa: por una parte, la interpretaci\u00f3n tipol\u00f3gica de la Escritura se reduce, a menudo, a sutilezas poco convincentes (a prop\u00f3sito del Lev\u00edtico, especialmente); por otra parte, la percepci\u00f3n de una evoluci\u00f3n hist\u00f3rica en la antigua Alianza es puesta m\u00e1s de una vez en peligro. El alegorismo tiende a  negar  y a descartar la historia .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Releer la Escritura con Jes\u00fas, no es transponer cada una de sus p\u00e1ginas en otro tanto de escenas evang\u00e9licas; retomando los llamados de los Profetas y las oraciones de los Salmos, Jes\u00fas, si transfiguraba estas experiencias, salvaguardaba los detalles m\u00e1s personales de su car\u00e1cter hist\u00f3rico y de su situaci\u00f3n concreta. Si el Antiguo Testamento cambia de sentido con la Encarnaci\u00f3n, no  es convirti\u00e9ndose en el Evangelio, sino revelando la distancia, salvada por Jes\u00fas solo, que lo separa de este Israel seg\u00fan la carne que viene a recapitular. Por otro lado, Or\u00edgenes est\u00e1 convencido de esta distancia57.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que no impide al Alejandrino reemplazar la tipolog\u00eda paulina por un alegorismo literario, sobre tres planos. En primer lugar, las realidades hist\u00f3ricas ya no son las que importan, sino el Libro que utiliza los acontecimientos hist\u00f3ricos como s\u00edmbolos. En segundo lugar, los acontecimientos y las instituciones pasadas ya no son figuras de otros acontecimientos y de otras instituciones futuras, sino las realidades visibles, los cuerpos, son s\u00edmbolos de realidades invisibles, tanto pasadas como presentes. O futuras. La tipolog\u00eda hist\u00f3rica es desplazada en una simb\u00f3lica vertical, lo que caracteriza a la gnosis helenizada. En \u00faltimo lugar, no hay progreso en el conocimiento de las realidades, pero ellas fueron siempre conocidas por los espirituales y permanecen siempre ocultas a los ps\u00edquicos. Una jerarqu\u00eda de los grados de perfecci\u00f3n substituye a una sucesi\u00f3n de etapas de la revelaci\u00f3n58.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si es cierto que Or\u00edgenes no muestra desprecio alguno por la historia, tambi\u00e9n es justo decir con Henri de Lubac que \u201csu platonismo alejandrino creaba un clima peligroso. Por as\u00ed decirlo, el mundo de la historia no se encontraba solidificado m\u00e1s que el mundo de las naturalezas. De ah\u00ed la tendencia a no detenerse m\u00e1s en la ex\u00e9gesis literal que no se exig\u00eda en la ciencias naturales\u201d59.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera se puede excusar, sin justificarlo, el alegorismo excesivo de Or\u00edgenes, que espiritualizaba todo lo que le parec\u00eda incompatible con la santidad de los santos del Antiguo Testamento: la poligamia de los patriarcas, la embriaguez de No\u00e9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n se puede intentar dar, con el Cardenal Newman, una explicaci\u00f3n psicol\u00f3gica del alegorismo origeneano. El esp\u00edritu ocupado y preocupado por un objeto vasto est\u00e1 preparado para encontrar en todo nuevo dato alg\u00fan aspecto de su visi\u00f3n anterior. De esta manera los escritores b\u00edblicos iluminaban las providencias inferiores de Dios por medio de alusiones a las relaciones que las vinculan a la nueva alianza. Or\u00edgenes prolonga su m\u00e9todo y para \u00e9l \u201cla historia se vuelve el vestido exterior de la profec\u00eda\u201d60.\n<\/p>\n<h1>Breves anotaciones sobre los m\u00e9ritos y sobre la influencia de Or\u00edgenes<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Or\u00edgenes, la ex\u00e9gesis aleg\u00f3rica, de la que abusa, recibe, te\u00f3ricamente, un l\u00edmite de la regla de fe de Iglesia. Procede con independencia de esp\u00edritu en su manera de tratar las cuestiones disputadas; en su \u00e9poca, la Iglesia no hab\u00eda fijado todav\u00eda, o cristalizado, su dogma en ning\u00fan concilio ecum\u00e9nico. Los abusos de su ex\u00e9gesis aleg\u00f3rica no fueron, no m\u00e1s que sus graves errores doctrinales, herej\u00edas en la \u00e9poca en que escrib\u00eda. Quiso de manera constante ser un hombre de Iglesia, un hijo leal y sumiso de la Iglesia61.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or\u00edgenes fue siempre -e incluso lo fue casi exclusivamente- el hombre de la Escritura. Su padre lo ejercitaba en las Escrituras desde sus primeros a\u00f1os,  y hac\u00eda que las aprendiera de memoria. Ya entonces, seg\u00fan Eusebio, buscaba las significaciones m\u00e1s profundas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como catequista, consagraba la mayor parte de sus noches al estudio de las Escrituras, nos dice Eusebio62. Como maestro de la Didascalia, funda la ciencia b\u00edblica y lleva a su mayor esplendor la ex\u00e9gesis espiritual de la Escritura durante largos a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n, prosigue el cardenal Dani\u00e9lou, nada ser\u00eda m\u00e1s falso que juzgar la ex\u00e9gesis de Or\u00edgenes a partir de algunas interpretaciones aleg\u00f3ricas discutibles. Es el primer gran maestro de la ex\u00e9gesis: todos aquellos que vinieron despu\u00e9s, incluso los que reaccionaron contra \u00e9l, como san Jer\u00f3nimo, le deben casi todo, en todos los campos63. En una palabra, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda hoy la ex\u00e9gesis sin Or\u00edgenes?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resumiendo, \u00bfcu\u00e1l es la actitud de Or\u00edgenes respecto de la Biblia? Lo que es admirable en \u00e9l, es que es un exegeta completo. Primeramente la Biblia es para \u00e9l un texto literario que hace falta estudiar cient\u00edficamente como todo texto literario64; en segundo lugar es una palabra de Dios actualmente dirigida a la Iglesia y, en ella, a los hombres, una palabra portadora de la fuerza (dymanis) del Esp\u00edritu; es finalmente, el punto de partida de una especulaci\u00f3n teol\u00f3gica que permite tener una visi\u00f3n total del universo y de la historia. Cuando opone la letra de la Escritura a su sentido oculto, Or\u00edgenes quiere decir que la Escritura contiene esta interpretaci\u00f3n total del mundo, que la inteligencia tiene del deber de llevar a cabo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tarea admirable, que Or\u00edgenes s\u00f3lo realiz\u00f3 en parte. La cultura de su tiempo &#8211; la de los gram\u00e1ticos y los fil\u00f3sofos &#8211; no le suministr\u00f3 los instrumentos para llevarla a t\u00e9rmino. Pero el fracaso parcial de su tentativa no deber\u00eda ocultar el rol capital que jug\u00f3 en la historia de la ex\u00e9gesis. Abri\u00f3 todas las direcciones en donde penetr\u00f3 desde entonces, y aun aquellos que rechazaron sus errores, estuvieron siempre obligados a reconocerse sus disc\u00edpulos65.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Occidente, la ex\u00e9gesis de los cuatro grandes doctores de la Iglesia latina (jer\u00f3nimo, Ambrosio, Agust\u00edn, Le\u00f3n) a lo cuales habr\u00eda que agregar san Hilario y muchos otros, depende estrechamente de la de Or\u00edgenes66; en Oriente, los autores de la Filocal\u00eda (san Basilio y San Gregorio de Nacianzo) reprodujeron casi \u00edntegramente el libro cuarto del Peri Arch\u00f4n. Como lo observa tambi\u00e9n Henri de Lubac, el primer gran adversario de Or\u00edgenes, Metodio de Olimpo, es pr\u00e1cticamente su disc\u00edpulo integral tanto en la ex\u00e9gesis como en la m\u00edstica67.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La compleja actitud del Magisterio de la Iglesia respecto de Or\u00edgenes y de su pensamiento manifiesta los vaivenes de tal cr\u00edtica negativa y positiva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apoy\u00e1ndose en san Jer\u00f3nimo, el papa san Gelasio I preconiza un discernimiento en la obra del Alejandrino68. Luego, despu\u00e9s de la condenaci\u00f3n de cierto n\u00famero de proposiciones extra\u00eddas del Peri Arch\u00f4n en 54369 -condenaci\u00f3n cuya confirmaci\u00f3n por el papa Vigilio no es absolutamente segura70- viene el anatema lanzado sobre Or\u00edgenes (calificado de her\u00e9tico) por Constantinopla II, en 55371, lo que por otro lado no quiere decir que a los ojos de este Concilio haya sido en vida el defensor perseverante de herej\u00eda alguna, condenada anticipadamente como tal, sino significa que se ve\u00eda en \u00e9l, en 553, al protagonista de proposiciones juzgadas entonces her\u00e9ticas. El concilio romano, no ecum\u00e9nico, de 648, presidido por san Mart\u00edn I, da un paso m\u00e1s y anatematiza a aquellos que se negaran a lanzar el anatema sobre Or\u00edgenes y otros, igualmente considerados herejes72.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque estas condenaciones no hayan sido nunca retiradas por la Iglesia, deben ser interpretadas en el contexto del silencio observado en Florencia sobre Or\u00edgenes, cuando ese concilio de reuni\u00f3n anatematizaba nuevamente a un buen n\u00famero de herejes de los primeros siglos73, y sobre todo de los elogios que le conced\u00eda Le\u00f3n XIII en su enc\u00edclica sobre los estudios b\u00edblicos: \u201cDe esas escuelas de catecismo y de teolog\u00eda saldr\u00edan la mayor parte de los Padres y de los escritores cuyos estudios profundos y sus notables escritos se sucedieron durante tres siglos en tan gran abundancia que este per\u00edodo fue llamado la \u00e9poca de oro de la ex\u00e9gesis b\u00edblica. Entre los de Oriente, el primer lugar corresponde a Or\u00edgenes, admirable por la prontitud de se esp\u00edritu y por la constancia de sus trabajos; sus numerosos escritos y sus inmensos Hexaplos fueron la fuente donde bebieron casi todos sus sucesores74.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay ninguna contradicci\u00f3n, porque las dos calificaciones no consideran los mismos aspectos de su pensamiento, el autor anatematizado por proposiciones her\u00e9ticas se convirti\u00f3 en un hombre \u201cadmirable\u201d. Se destacar\u00e1 simult\u00e1neamente que el juicio de Le\u00f3n XIII contempla la ex\u00e9gesis de Or\u00edgenes, a diferencia de las condenas anteriores, que concern\u00edan m\u00e1s bien a las proposiciones doctrinales (por otro lado, no desprovistas de implicaciones exeg\u00e9ticas).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay m\u00e1s todav\u00eda: la misma enc\u00edclica de Le\u00f3n XIII expon\u00eda de una forma bastante origeneana, citando a san Agust\u00edn, su propia manera de comprender el sentido literal: \u201cno apartarse en nada del sentido tenido literal y como obvio a menos que alguna raz\u00f3n haga imposible adherirse a \u00e9l o nos obligue a abandonarlo75.\u201dLe\u00f3n XIII ped\u00eda que no se descuidara el sentido aleg\u00f3rico sobre todo cuando esta significaci\u00f3n brota naturalmente del sentido literal y se apoya en numerosas autoridades\u201d76.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ense\u00f1anza impartida bajo el pontificado de P\u00edo XII se mostrar\u00eda m\u00e1s reservada respecto de lo que constituye la substancia del m\u00e9todo origeneano: P\u00edo XII, en 1941, aprobaba un documento de la comisi\u00f3n b\u00edblica que declaraba que el \u201cquerer encontrar en todos lados un sentido simb\u00f3lico aun en dtrimento del sentido literal e hist\u00f3rico\u201d77, fue un grave exceso de la escuela alejandrina.En 1943, sin hacer alusi\u00f3n alguna a la escuela de Alejandr\u00eda, P\u00edo XII expone de manera profunda (lo hemos visto en nuestra introducci\u00f3n), en la enc\u00edclica  Divino Afflante Spiritu, la relaci\u00f3n entre sentido literal y sentido espiritual, y que es necesario para el exegeta, que no para el predicador78, \u201cno presentar significaciones metaf\u00f3ricas como sentido aut\u00e9ntico de la sagrada Escritura\u201d79. El exegeta, subraya P\u00edo XII, \u201cdebe exponer el sentido espiritual ya que es, ciertamente, lo que Dios quiere\u201d porque \u201cs\u00f3lo Dios ha podido conocerlo y revel\u00e1rnoslo\u201d80. Es evidente que esta afirmaci\u00f3n limitativa, seguida por criterios precisos, no es conciliable ni con la teor\u00eda ni con la pr\u00e1ctica de Or\u00edgenes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De lo que resulta que la Iglesia, aunque hace abstracci\u00f3n de las cuestiones de ortodoxia sobre determinados puntos, marca sus distancias frente a la teor\u00eda y la practica de la ex\u00e9gesis de Or\u00edgenes, sin dejar de admirarlo. De ninguna manera nada de esto  impide citar toda una serie de comentarios b\u00edblicos del Alejandrino en la Liturgia de las Horas, publicada despu\u00e9s de Vaticano II como libro oficial de oraciones en el rito latino. Ciertamente, Or\u00edgenes nunca ha sido considerado Padre de la Iglesia (ya que la Iglesia nunca levant\u00f3 los anatemas lanzados contra sus errores) sino un presb\u00edtero y un escritor eclesi\u00e1stico81, y por tanto un testigo parcial de la Tradici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revisado por Armando Nieto V\u00e9lez S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">1 J. Quasten, Initiation aux P\u00e8res de l\u2019Eglise, Par\u00eds, 1957, t. II, pp. 59-60.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 H. de Lubac, Histoire et Esprit, l\u2019ntelligence de l\u2019Ecriture d\u2019apr\u00e8s Orig\u00e8ne, Par\u00eds, 1950, p. 62, donde el autor da la indicaci\u00f3n precisa de los textos de Or\u00edgenes citados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Id., ibid., p. 63.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 J. Quasten, op. cit (n.1), p. 114.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Especialmente los papas Anastasio I (DS 209), san Le\u00f3n Magno (DS 298) y el canon 11 del segundo concilio ecum\u00e9nico de Constantinopla (DS 433); citemos tambi\u00e9n al concilio de Letr\u00e1n en 649 (canon 18; DS 519).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Se sabe que esta palabra designa la doctrina seg\u00fan la cual Cristo era en todo inferior al Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 Saint Athanase, IVe. lettre \u00e0 Serapion, n. 9&#160;; MG 26, 649.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8 Id., De decretis Nicaenae Synodi, ch 27, MG 25, 465.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9 Pensamos en los trabajos de H.Crouzel, H. de Lubac, J. Dani\u00e9lou, R.P.C. Hansosn y Mme. Harl, para no citar sino a ellos. El lector encontrar\u00e1 en las notas siguientes las indicaciones precisas de sus obras; y en H. Crouzel, Orig\u00e8ne et la Connaissance mystique, Brujas-Par\u00eds, 1961 pp. 558-562, una preciosa bibliograf\u00eda de los estudios sobre la ex\u00e9gesis y la teolog\u00eda b\u00edblica de Or\u00edgenes, hasta 1960; es necesario completarla utilizando el \u00edndice alfab\u00e9tico de materias de la inmensa Bibliographie critique d\u2019Orig\u00e8ne publicada por el mismo P. Crouzel en 1971, en la Haya.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10 Cf. J. Dani\u00e9lou, Message \u00e9vang\u00e9lique et Culture hell\u00e9nistique, Tournai, 1961, Libro III, cap. V, La m\u00e9thode ex\u00e9g\u00e9tique d\u2019Origene, pp. 249-264, especialmente p. 264.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11 Como esto se muestra posible a la luz de las citas de Heb 10, 1 en el Tratado de los Principios, IV.2. 2 y 4 (11 y 13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12 Ibid., IV. 2.2 (trad. M. Harl, G. Dorival, A, Le Boullec, Par\u00eds, 1976), p. 218.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13 Ibid., IV.2.4 (11); trad. (citado n. anterior), p. 220.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14 Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15 Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16 Ibid., IV.3.4. (20); trad. p. 228.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17 Ibid., IV.3.5 (21), p. 229.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18 Este punto de vista se reitera de muchas maneras en el Peri Arch\u00f4n, especialmente en IV.3.4 (20), tr. fr. p. 228.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19 Ibid., IV.2.9 (16), ss.&#160;; tr. fr. pp. 224 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20 J. Dani\u00e9lou, Orig\u00e8ne, Par\u00eds, 1948, p. 180. Todo el Libro II concierne a Or\u00edgenes y la Biblia, pp. 139-206\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21 Prat, Orig\u00e8ne, le th\u00e9ologien et l\u2019ex\u00e9g\u00e8te, Par\u00eds, 1907, p. XIX.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22 J. Dani\u00e9lou, op. cit. (n.20), p. 182. Ya el Padre Camelot, en 1946, hac\u00eda una observaci\u00f3n semejante a prop\u00f3sito de Clemente de Alejandr\u00eda: \u201cEl no vio, y muchos despu\u00e9s de \u00e9l tampoco vieron, que el sentido figurado es un \u201cprimer\u201d sentido. Cuando el autor sagrado oye hablar del brazo o del ojo de Dios, estos antropomorfismos son para \u00e9l un sentido literal y primero, y es buscar un sentido espiritual o aleg\u00f3rico para extraer el sentido figurado oculto bajo esas met\u00e1foras y que verdaderamente el sentido literal, querido por el autor. Cf. santo Tom\u00e1s de Aquino, Suma Teol\u00f3gica, I.1.10.3 Revue Biblique 53, 1946, p. 247&#160;: \u201cCl\u00e9ment d\u2019Alexandrie et l\u2019Ecriture\u201d)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23 Or\u00edgenes da como ejemplo, en el Trait\u00e9 des Principes (IV.2), del sentido que es como el alma de la Escritura, la interpretaci\u00f3n paulina en 1Cor 9, 9-10, de Dt 25, 4; se podr\u00eda citar tambi\u00e9n con Bardy (DTC, XI.2, 1932, col. 1508&#160;: art. \u201cOrig\u00e8ne\u201d) la homil\u00eda XVII.1 sobre el G\u00e9nesis (MG 12, 253).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24 Origenes, Tratado de los Principios, IV.2.6 (13)&#160;; cf. n. 28.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25 Id., ibid., IV.2.8 (15).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">26 J. Dani\u00e9lou, Studia Patristica, vol. I. TU Band 63, Berl\u00edn, 1957&#160;: \u201cOrig\u00e8ne comme ex\u00e9g\u00e8te de la Bible\u201d, pp. 284-287&#160;: hemos utilizado el pensamiento de Dani\u00e9lou modificando su presentaci\u00f3n y su organizaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27 Id., ibid., p. 284; cf. Orig\u00e8ge, MG 12, 97 B.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28 Cf. H. de Lubac, Histoire et Esprit, p. 220, n. 149. Destaquemos (cf. el texto de Or\u00edgenes citado n. 24) con Dani\u00e9lou la relaci\u00f3n hist\u00f3rica entre el Templo de Jerusal\u00e9n y el Templo escatol\u00f3gico, en Heb 8, 5 y 10, 1&#160;:es lo que, piensa Dani\u00e9lou (Message \u00e9vang\u00e9lique et Culture h\u00e9llenistique), Hanson mostr\u00f3 contra Spicq: Allegory and Event, A Study of the Sources and Significance of Origen\u00b4s Interpretation of Scripture, Londres, 1959, pp. 83-93.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">29 J. Dani\u00e9lou, Studia Patristica  I (citado n. 26), p. 286; y sobre todo, del mismo, Sacramentum Futuri, Par\u00eds, 1950, pp. 246-256.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">30 Se sabe que el cardenal Newman resum\u00eda as\u00ed su odisea intelectual y espiritual: Meditations and Devotions, p. 439.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">31 Or\u00edgenes, Hom. in Ps 38, II, 2; MG 12, 402 A.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">32 Id., Comm. in Joann. II, 6 (4); GCS,  IV , p. 60, 1.17.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">33 Ver el estudio de los textos realizado por H. Crouzel sobre este punto, en su volumen: Orig\u00e8ne et la conaissance mystique, Brujas, 1961, p. 219, n. 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">34 Id., ibid., p. 219. Ver en sentido contrario M. Harl, Orig\u00e8ne et la fonction r\u00e9v\u00e9latrice du Verbe incarn\u00e9, Par\u00eds, 1958, p. 105.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">35 Cf. Lc 22, 16.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">36 H. de Lubac, Histoire et Esprit, op. cit., pp. 220-221: a la inversa del caso de Joaquin, la visi\u00f3n escatol\u00f3gica de Or\u00edgenes no est\u00e1 mezclada con ning\u00fan milenarismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">37 Or\u00edgenes, Tratado de los Principios, IV.3.13; cf. H. de Lubac, Histoire et Esprit, p. 227.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">38 H. Crouzel, op. cit. (n. 33), 368.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">39 Se trata de autores inspirados del Antiguo y del Nuevo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">40 Or\u00edgenes, Tratado de los Principios, IV .2.7&#160;; trad. Harl, pp. 223-224.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">41 Para Or\u00edgenes, Mois\u00e9s y los profetas tuvieron un conocimiento imperfecto y adem\u00e1s parcial de la Trinidad y de Cristo &#160;: Comentarios sobre san Juan XIII, 48; Homil\u00edas sobre Josu\u00e9, III, 2&#160;; cf. J, Dani\u00e9lou, Orig\u00e8ne, Par\u00eds, 1948, pp. 131 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">42 Or\u00edgenes, Contra Celso, IV.15&#160;; MG 11, 1045&#160;; cf. K. Duchatelez, \u201cLa condescendence divine dans l\u2019histoire du salut\u201d, Nouv Rev. Theol. 95 (1973), p. 598.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">43 Cf. Dt 24, 1 ss.&#160;; H. Pinard de la Boullaye, \u201cLes infiltrations pa\u00efenes dans l\u2019ancienne loi d\u2019apr\u00e8s les P\u00e8res de l\u2019Eglise: la th\u00e8se de la correspondence\u201d, Rech. De  Sc. Rel. 9 (1919), p. 205.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">44 Orig\u00e8ne, Homil\u00eda XVII, 1 sobre los nombres, MG 12, 703&#160;; SC 29, pp 337-340&#160;; y un texto de Or\u00edgenes citado por Pinard, art. elogiado (n. 43), pp. 205-206.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">45 H. de Lubac, op. cit., p. 250\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">46 Newman, Apologia pro vita sua, cap I (trad. fr. Michelin-Delimoges p. 56) \u201cAlgunas partes de las ense\u00f1anzas de Clemente y de Or\u00edgenes estaban fundadas sobre el principio m\u00edstico o sacramental y trataban de las diferentes econom\u00eda o dispensaciones de lo Eterno\u201d. Se habr\u00e1 de referir, sin embargo, a las cr\u00edticas dirigidas por Newman a Or\u00edgenes, evocadas m\u00e1s adelante. Cf. H. de Lubac, Histoire et Esprit, pp. 250-252.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">47 Id., ibid. Ver tambi\u00e9n H. de Lubac, \u201cA propos de l\u2019allegorie chr\u00e9tienne\u201d, Rech. de Sc. Rel. 47 (1959), pp. 5-43.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">48 Ver nuestro cap. II\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">49 Or\u00edgenes, Tratado de los Principios, IV.3.9 (25); tr. Harl, p. 231.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">50 Id., ibid ., IV.3.10 (26)&#160;; tr. fr. p. 232.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">51 Hace falta, al mismo tiempo, observar con S\u0153ur C. Blanc: \u201cSi Or\u00edgenes considera generalmente la preexistencia como probable, rechaza claramente la metempsicosis y la reencarnaci\u00f3n\u201d (Or\u00edgenes, Comentario sobre san Juan, T. I, SC 120, Par\u00eds, 1966, p. 30).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">52 Cf. J. Dani\u00e9lou, Orig\u00e8ne, Par\u00eds, 1948, pp. 190 ss.&#160;; C. Barth, Die Interpretation des N. Testaments in der valentianischen Gnosis, Leipzig, 1911. No es seguro que los numerosos trabajos recientes sobre el gnosticismo hayan aclarado los temas fundamentales de la ex\u00e9gesis de la gnosis heterodoxa lo mismo que otros puntos. Salvo aquellos de Dani\u00e9lou: cf. n. siguiente, o de R, M. Grant y H. Schlier (Encyclop\u00e9die de la Foi, Par\u00eds, 1965 t. II, pp. 179-183&#160;: art. \u201cGnose\u201d, \u00a7 4&#160;: la gnosis, principio de interpretaci\u00f3n)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">53 Or\u00edgenes, Comentario sobre san Juan, X, 37-40&#160;: t. II en las de. de los SC (n\u00aa 157), Par\u00eds, 1970, pp. 408-409; la traductora, C\u00e9cile Blanc expresa en la n. 1 (p. 408) su desacuerdo con la interpretaci\u00f3n del Padre Dani\u00e9lou que ve\u00eda aqu\u00ed un ejemplo de ex\u00e9gesis gn\u00f3stica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">54 J. Dani\u00e9lou, Message \u00e9vang\u00e9lique et culture hell\u00e9nistique, Par\u00eds 1961, pp. 454-460, en varios lugares; sin embargo, se puede admitir con J. P\u00e9pin (obra col. sobre Philon, Par\u00eds, 1967, p. 161), que para Fil\u00f3n, \u201calgunos textos no recogen m\u00e1s que la interpretaci\u00f3n literal\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">55 San Isidori de Pelusia, Epist. 195, MG 78, 642.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">56 Or\u00edgenes, Homil\u00eda X sobre el G\u00e9nesis, IX, 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">57 Cf. J. Guillet, \u201cLes ex\u00e9g\u00e8ses d\u2019Alexandrie et d\u2019Antioche\u201d, Rech. de Sc. Relig., 35 (1947), p. 295.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">58 J. Dani\u00e9lou, Message \u00e9vang\u00e9lique et culture hell\u00e9nistique, Tournai, 1961, pp. 262-263. Cf R.P.C. Hanson, Cambridge History of the Bible, Cambridge, 1970, t. I, p. 436.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">59 H. de Lubac, Histoire et Esprit, Par\u00eds, 1950, p. 377.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">60 Cardenal J. H. Newman, The Arians of the Fourth Century, Londres, 1901, p. 58. El conjunto de las pp. 46-64 contiene un juicio extremadamente penetrante de Newman sobre la ex\u00e9gesis de Alejandr\u00eda y por tanto de Or\u00edgenes\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">61 Cf. G. Bardy, DTC XI.2 (1932) 1507-1511: la ex\u00e9gesis de Or\u00edgenes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">62 Eusebio, Historia eclesi\u00e1stica, III, 8.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">63 J. Dani\u00e9lou, DBS, art. \u201cOrig\u00e8ne\u201d, t. VI (1960), col. 885.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">64 No es tratado en absoluto este punto, largamente abordado por Dani\u00e9lou, DBS VI, col. 886 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">65 J. Dani\u00e9lou, op. cit. (n. 26), TU 63, conclusi\u00f3n, p. 290.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">66 H. de Lubac, Histoire et Esprit, Par\u00eds, 1950, p. 36; cf. Bardy. La question des langues dans l\u2019Eglise ancienne, t. I, pp 247-272. Lo que ha sido aqu\u00ed no implica de ninguna manera que los Padres mencionados hayan seguido a Or\u00edgenes en todo; Agust\u00edn lo critic\u00f3 vigorosamente; pero no parece que estos Padres hayan criticado la ex\u00e9gesis de Or\u00edgenes como tal, sino lo contrario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">67 H. de Lubac, op. cit. (n. precedente), ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">68 San Gelasio I, DS 353.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">69 DS 403-411.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">70 La condenaci\u00f3n es insinuada por Cassiodoro, De inst. divin. Litterarum, c. 2, ML 70, 1111 D.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">71 DS 433.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">72 DS 519.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">73 DS 1339-1346 (bula de uni\u00f3n con los Coptos).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">74 Le\u00f3n XIII, Enc. Providentissimus, 1893, Lettres Apostoliques, Bonne Presse, Par\u00eds, t. IV, p. 12.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">75 Id., ibid., p. 26, citando a san Agust\u00edn, De Genesi ad litt., 1. VIII, c. 7, 13. Se destacar\u00e1 que aqu\u00ed Le\u00f3n XIII no defin\u00eda m\u00e1s que san Agust\u00edn la naturaleza exacta de este sentido literal; sin embargo las palabras que siguen su menci\u00f3n (quasi obvia) insin\u00faan que, como san Agust\u00edn aqu\u00ed, Le\u00f3n XIII no distingu\u00eda entre sentido metaf\u00f3rico y sentido literal querido por el autor (cf. n. 22).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">76 Le\u00f3n XIII, op. cit. (n.74), p. 26.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">77 DS 3792.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">78 P\u00edo XII, Enc. Divino, Afflante Spiritu, Documents Pontificaux, Par\u00eds, 1943, Saint-Maurice (Suiza), p. 247.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">79 Id., ibid.&#160;: el texto latino dice: \u201calias translatas rerum, significationes\u201d (DS 3828). No se habla de met\u00e1foras en el texto latino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">80 DS 3828.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">81 Liturgia Horarum, ed typica, Vaticano, 1971, t. I, p.67&#160;: Institutio generalis de Liturgia horarum, cap. VII, \u00a7 160&#160;: el nombre de Or\u00edgenes no es mencionado, pero es aludido en la categor\u00eda general de los escritores eclesi\u00e1sticos cuyos extractos son presentados por la Liturgia de la Horas  junto a los de los Padres.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 importancia de Or\u00edgenes 2 Los principios y el m\u00e9todo exeg\u00e9ticos de Or\u00edgenes 3 Retomemos la concepci\u00f3n origeniana de una manera m\u00e1s detallada 4 Principios de la ex\u00e9gesis origeneana 5 Cr\u00edtica negativa y positiva 6 A la vez que reacciona contra ella, Or\u00edgenes depende de la influencia gn\u00f3stica 7 Or\u00edgenes fue excesivamente tributario del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-origenes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXEGESIS PATRISTICA: ORIGENES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24684","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24684","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24684"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24684\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24684"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24684"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24684"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}