{"id":24685,"date":"2016-02-05T16:45:48","date_gmt":"2016-02-05T21:45:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-san-atanasio\/"},"modified":"2016-02-05T16:45:48","modified_gmt":"2016-02-05T21:45:48","slug":"exegesis-patristica-san-atanasio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-san-atanasio\/","title":{"rendered":"EXEGESIS PATRISTICA: SAN ATANASIO"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Atanasio, defensor de la divinidad de Jes\u00fas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Contra los Arrianos, Atanasio despliega una ex\u00e9gesis literal del Nuevo Testamento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Contra el juda\u00edsmo, Atanasio brinda una ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica del Antiguo Testamento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Conclusiones<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Ap\u00e9ndice<\/li>\n<\/ul>\n<h1>Atanasio, defensor de la divinidad de Jes\u00fas<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atanasio de Alejandr\u00eda (295? -373) es c\u00e9lebre, sobre todo, como heroico defensor y ap\u00f3stol de la divinidad de Jes\u00fas, Hijo de Dios, definido en Nicea en 325, durante el primer concilio ecum\u00e9nico, como \u201csustancial\u201d (homousios) a su Padre. Pero Atanasio es menos conocido como exegeta. Sus comentadores, sin embargo, han subrayado contestes su excepcional conocimiento de las Escrituras divinas, como lo testimonian la mayor parte de sus obras, desde el comienzo hasta el fin de su larga carrera de escritor episcopal.En el curso de los a\u00f1os recientes, esta ex\u00e9gesis no pas\u00f3 desapercibida a numerosos especialistas1. En este estudio, que no pretende ser sino una introducci\u00f3n, no nos limitaremos a considerar la ex\u00e9gesis de Atanasio en el triple contexto del arrianismo, del juda\u00edsmo y del monaquismo, que parecen ser los tres \u201clugares\u201d en cuyo contexto  el doctor alejandrino elabor\u00f3 y puso en obra sus principios exeg\u00e9ticos2. Veremos as\u00ed, que esta ex\u00e9gesis atanasiana se presenta como inseparablemente doctrinal y asc\u00e9tico m\u00edstica. Las pol\u00e9micas anti-arrianas invitaron a Atanasio a considerar el sentido literal del Nuevo Testamento, mientras que la pol\u00e9mica antijudaica lo alentaba a escrutar el sentido espiritual del Antiguo Testamento; y  su ex\u00e9gesis mon\u00e1stica se situaba en la confluencia de sus preocupaciones doctr\u00ednales y asc\u00e9ticas. Prolongaremos la presentaci\u00f3n de este \u00faltimo aspecto de su ex\u00e9gesis por medio de un ap\u00e9ndice consagrado a la formaci\u00f3n b\u00edblica de los monjes del desierto, formaci\u00f3n que manifiesta toda una comprensi\u00f3n del rol de la Escritura en la b\u00fasqueda  de la perfecta uni\u00f3n con Dios\n<\/p>\n<h1>Contra los Arrianos, Atanasio despliega una ex\u00e9gesis literal del Nuevo Testamento<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recordemos este hecho mayor: desde el comienzo hasta el fin de su carrera, Atanasio debi\u00f3 luchar contra la ex\u00e9gesis arriana. \u00bfQu\u00e9 la caracterizaba? A falta de un estudio amplio de conjunto sobre recordando, a la luz de los trabajos recientes3, sus trazos mayores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arrio (256? \u2013 336), sacerdote de Alejandr\u00eda, fue encargado por su obispo, despu\u00e9s de su ordenaci\u00f3n, nos dice Teodoreto4, \u201cde explicar las Escrituras divinas\u201d. Arrio interpret\u00f3 las aserciones b\u00edblicas que tocan a la unicidad de Dios, su eterna inmutabilidad, su indivisibilidad, y su incomprensibilidad como atributos reservados a la M\u00f3nada suprema, opuestas a las propiedades del Hijo. Quiso explicar las Escrituras, y especialmente el misterio de las relaciones entre Padre, Hijo y Esp\u00edritu fuera de la Tradici\u00f3n de la Iglesia, e incluso contra ella, para mostrar que el Hijo no pod\u00eda ser el Dios verdadero. Seg\u00fan \u00e9l, la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica introduc\u00eda, en el Dios \u00fanico, sosteniendo la consubstancialidad del Hijo, una divisi\u00f3n en partes, una composici\u00f3n, un cambio. Por el contrario, para tratar de demostrar que el Hijo ha sido creado por el Padre y le es inferior, la ex\u00e9gesis arriana empleaba tres grupos de vers\u00edculos b\u00edblicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Proverbios 8, 22: \u201cYahv\u00e9 me dio el ser como primicias de sus caminos\u201d, falsamente traducido como \u201cEl Se\u00f1or me cre\u00f3 al comienzo de sus caminos5\u201d; este vers\u00edculo estaba orquestado por Hb 1,4 y 3,1.<br \/>\nA la luz de 1 Corintios 1, 24, los arrianos interpretaban Joel 2, 26 y el Salmo 103, 21, como significando que Cristo es una de las potencias creadas.<br \/>\nFinalmente, y sobre todo, ve\u00edan en Jn 14, 28 (\u201cEl Padre es m\u00e1s grande que yo\u201d) la prueba decisiva de la inferioridad del Hijo respecto de su Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ex\u00e9gesis arriana no distingu\u00eda las dos naturalezas de Cristo, atribu\u00eda directamente al Verbo como tal lo que es propio del hombre. Atanasio, por el contrario, lee las Escrituras a la luz de la doctrina de las dos condiciones o naturalezas, humana y divina, de Cristo salvador, tal como la recibe de las Escrituras mismas6 (cf- Flp 2, 6-8) a trav\u00e9s de la Iglesia y la Tradici\u00f3n de los Padres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n \u00edntima con su convicci\u00f3n profunda a este respecto, Atanasio enuncia, adem\u00e1s, un principio general o marca distintiva de la Sagrada Escritura (skopos kai charakt\u00e8r t\u00e8s hagias graph\u00e8s) de acuerdo a lo que hemos dicho a menudo: es su doble declaraci\u00f3n concerniente al Salvador, saber que es Dios desde siempre e Hijo, en tanto que Logos y Resplandor y Sabidur\u00eda del Padre, y que \u00c9l es tambi\u00e9n aquel que m\u00e1s tarde tom\u00f3 carne, por causa nuestra, en la Virgen y Madre de Dios, Mar\u00eda y que se hizo hombre, cf. Jn 5, 39: \u201cEscruten la Escritura, porque ella da testimonio de m\u00ed7\u201d.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo comprender el sentido de esta regla atanasiana sobre el fin y el car\u00e1cter de las Escrituras?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atanasio depende, aqu\u00ed, de Or\u00edgenes8, no sin modificarlo. Para Atanasio, el fin o skopos de la Escritura sagrada no supone, como en Or\u00edgenes, la comunicaci\u00f3n de una suma de misterios ocultos de los destinos humanos\u201d, sino que se remite a la comunicaci\u00f3n de una \u00fanica verdad, la del misterio del \u00danico engendrado que Or\u00edgenes hab\u00eda, por su parte, mencionado en primer lugar. Esta reducci\u00f3n del sentido y del contenido de la Escritura al misterio de Cristo marca la diferencia fundamental entre Atanasio y Or\u00edgenes. La Escritura no es ya, para Atanasio, la letra que vela toda verdad y toda sabidur\u00eda pensables en principio; ella trae el mensaje de una verdad propia9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al decir que \u201cel fin  &#8211; skopos \u2013 y la marca distintiva de la Escritura sagrada consisten en la doble ense\u00f1anza sobre el salvador, a saber, que es Dios desde siempre e Hijo y que m\u00e1s tarde, por causa nuestra, tom\u00f3 carne en Mar\u00eda y se hizo hombre\u201d, Atanasio no hace s\u00f3lo alusi\u00f3n a la distinci\u00f3n de las dos condiciones, estados naturales de Cristo, sino, adem\u00e1s a los tiempos en la existencia del Logos10.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su principio no significa tanto que un pasaje particular de la Escritura deba ser interpretado a la luz del conjunto de la Biblia, sino indica, m\u00e1s bien el contenido \u00faltimo de la Escritura, le\u00edda en totalidad a la luz del Nuevo Testamento. Bien entendido, el principio atanasiano no hace sino enunciar un dato permanente de la fe cristiana, al punto que se puede decir que Vaticano II la retom\u00f3 en sustancia y canoniz\u00f3 diciendo: \u201cLa econom\u00eda del Antiguo Testamento, ten\u00eda por raz\u00f3n de ser principal, preparar la llegada de Cristo Salvador\u2026, de anunciar prof\u00e9ticamente este acontecimiento y  de significarlo, por diversas figuras\u2026 Los libros del Antiguo Testamento, alcanzan y muestran su completa significaci\u00f3n en el Nuevo Testamento11\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Atanasio, como para Juan y  Pablo, este contenido cr\u00edstico no es proyectado desde el exterior y como importado en la Escritura. Por el contrario, el \u201cdoble mensaje\u201d constituye para \u00e9l el anuncio interno y central de la Biblia. En otros t\u00e9rminos, la Escritura como un todo no tendr\u00eda sentido alguno fuera de la comunicaci\u00f3n de este mensaje clave. Bajo esta relaci\u00f3n, es cierto, como dice Pollard12, que las diferentes partes de la Escritura tienen que ser interpretadas a la luz de un principio base que apunte a su contenido global, este principio exige interpretar la Escritura por ella misma.<br \/>\n\u00bfDe qu\u00e9 manera Atanasio vino a ver en el doble modo de existencia del Hijo el anuncio central de la Escritura y a designar, en consecuencia, este anuncio central de la Escritura como la norma de interpretaci\u00f3n de la Escritura entera? Hay que decir que, sin duda, hay alguna relaci\u00f3n entre este doble modo y el anuncio, por el Nuevo Testamento, del cumplimiento en s\u00ed mismo del Antiguo y de sus promesas. Ser\u00eda por esta raz\u00f3n que el obispo de Alejandr\u00eda, en el mismo pasaje del IIIer discurso contra los arrianos dice tambi\u00e9n: \u201cAquel que estudia la Escritura sagrada comprender\u00e1, pues, los textos a partir del Antiguo Testamento; a partir de los Evangelios que contempla al Se\u00f1or hecho hombre13.\u201d La formulaci\u00f3n, sin embargo, es un poco oscura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Citemos algunos ejemplos que muestran c\u00f3mo Atanasio aplica su principio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando explica, en su cuarta carta a Serapi\u00f3n, el sentido de Mt 12, 31, relativo al pecado irremisible contra el Esp\u00edritu distinto del pecado remisible contra el Hijo del Hombre, Atanasio escribe: \u201cEl pecado que puede obtener remisi\u00f3n, ha sido puesto por Jes\u00fas, en relaci\u00f3n con el Hijo del hombre, para marcar su ser corporal; pero la blasfemia irremisible, mostr\u00f3 que alcanzaba al Esp\u00edritu, con el fin de que nombrando al Esp\u00edritu, por oposici\u00f3n a su ser corporal, indicaba su propia divinidad14\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que, comentando Jn 10, 30 (\u201cel Padre y yo somos uno\u201d), Atanasio no subraya sino la condici\u00f3n divina de Cristo; la armon\u00eda y la unidad del Padre y del Hijo en el pensamiento y el querer, la ense\u00f1anza y la actividad pueden ser comprendidos, solamente, como la manifestaci\u00f3n exterior de su \u00edntima unidad de esencia15.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, otro ejemplo; la ex\u00e9gesis de Mc 13, 22; \u201cEn cuanto a la fecha sobre ese d\u00eda, o a la hora, nadie los conoce, ni los \u00e1ngeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre\u201d. Seg\u00fan los arrianos, Jes\u00fas confesaba su ignorancia del d\u00eda y la hora (\u00a1interpretaci\u00f3n a menudo retomada hoy en d\u00eda!16); pues proclamaba no tener la plenitud de la divinidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atanasio les responde: \u201c\u00a1Que locura! Acusan de ignorancia de un d\u00eda al Verbo omnisciente, creador del cielo y de la tierra, el Hijo que conoce al Padre\u201d (Cf Mt. 11, 27); ahora bien, el contexto de las palabras de Jes\u00fas muestra que aquel que conoce los antecedentes del d\u00eda conoce ciertamente el d\u00eda17. El Hijo no ignora como Hijo, sino como Hijo del Hombre, seg\u00fan la carne18.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ve: Atanasio lee cada pasaje de la Escritura a la luz de los otros, sin aislarlo, y bajo la iluminaci\u00f3n de su principio fundamental sobre el fin de las Escrituras: manifestar la divinidad y la humanidad del Salvador\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su c\u00e9lebre carta a Marcelino sobre la lectura de los Salmos, Atanasio completa este principio, o m\u00e1s bien lo despliega se\u00f1alando su consecuencia: \u201cToda Escritura divina es maestra de virtud y de fe verdadera\u201d19.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, el Verbo se convirti\u00f3 en hombre para deificarnos20 por medio de las pr\u00e1cticas de las virtudes que reconstruyen en nuestra alma las im\u00e1genes de la \u00fanica imagen. Cristo nos dio el incomparable ejemplo de estas virtudes, relatadas en las Escrituras. La finalidad asc\u00e9tica de las Escrituras, puede, pues, ser considerada como siendo en el conjunto de la teolog\u00eda atanasiana, una consecuencia l\u00f3gica de su contenido cristoc\u00e9ntrico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El comentario atanasiano de MC 13, 22 constituye una puesta en valor de esta finalidad asc\u00e9tica y salv\u00edfica de las Escrituras. La raz\u00f3n de la respuesta de Jes\u00fas (\u201cel Hijo no conoce ni el d\u00eda ni la hora\u201d) es que conviene a los hombres ignorar el d\u00eda final para no ser negligentes, tal como nos conviene ignorar el d\u00eda de nuestra muerte: el Verbo ha ocultado a cada uno el fin de todas las cosas y su propio fin, porque el fin de todas las cosas es mutuamente inmanente y el Verbo conoce realmente el comienzo y el fin de cada uno como un todo21.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede dejar de ser sensible a la profundidad humana y existencial, raramente igualada, de semejante ex\u00e9gesis, cuyas intuiciones anticipan y superan anticipadamente, algunos de los mejores comentarios de nuestro tiempo22\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se destacar\u00e1 especialmente la agudeza con la cual Atanasio se preocupa de comprender y de hacer comprender las intenciones subyacentes en los dichos de Cristo y de sus ap\u00f3stoles, es decir, lo que llamamos hoy d\u00eda el \u201csentido literal\u201d. Veremos ahora como su ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica prolonga esta ex\u00e9gesis literal.\n<\/p>\n<h1>Contra el juda\u00edsmo, Atanasio brinda una ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica del Antiguo Testamento<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed, nuevamente, el obispo de Alejandr\u00eda se inspira en los mismos principios fundamentales que conciernen al fin y al car\u00e1cter de las Escritura. Es especialmente en las Cartas festales, cuando se trata de manifestar lo que distingue y especifica la Pascua cristina con respecto a la Pascua jud\u00eda, que Atanasio ofrece consideraciones tipol\u00f3gicas. Citaremos dos cartas festales, la carta VI, de 334, y la carta XIV, en 342.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las cartas festales, Atanasio se preocupa, a menudo, de poner en guardia a sus fieles contra una celebraci\u00f3n de la Pascua en compa\u00f1\u00eda de herejes, cism\u00e1ticos y sobre todo jud\u00edos. La tentaci\u00f3n no era ilusoria. El obispo deb\u00eda volver, a menudo, a reafirmar que las figuras cumplieron su rol, alcanzaron su t\u00e9rmino, el verdadero Cordero, inmolado una vez por todos. Atanasio subraya que \u201cno era la muerte de Isaac la que iba a liberar al mundo, sino la de nuestro Salvador\u201d Jes\u00fas, y s\u00f3lo ella23.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Citando Jn. 8, 56 y Hb 11, 17 (dos textos relativos a Isaac y a Jes\u00fas), Atanasio recuerda que es por la espera y la visi\u00f3n de Cristo, no por observancias legales, que Abrah\u00e1n conoci\u00f3 la exultaci\u00f3n de la fiesta. Luego Atanasio agrega: \u201cCuando Abrah\u00e1n ofreci\u00f3 a su hijo (Isaac), adoraba al Hijo de Dios; cuando fue impedido de inmolarlo, era a Cristo a quien ve\u00eda en esta oveja ofrecida, por sustituci\u00f3n, en inmolaci\u00f3n a Dios\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l es el sentido de esta adoraci\u00f3n al Hijo de Dios? \u00bfEs al Verbo, se pregunta Dom Gribomont, que se ofreci\u00f3 a Isaac? Responde: \u201cA juzgar por los paralelos (Melit\u00f3n, Clemente y numerosos Padres), la distinci\u00f3n entre la ofrenda no sangrienta de Isaac y la inmolaci\u00f3n del animal debe sugerir, de manera m\u00e1s o menos clara, la distinci\u00f3n en Jes\u00fas de la divinidad inmortal y de la carne crucificada24\u201d. Respuesta que parece enteramente exacta y que re\u00fane, bajo un \u00e1ngulo distinto, el principio fundamental de Atanasio, evocado l\u00edneas arriba: \u201cLa marca distintiva y el fin de la Escritura Sagrada, es la doble declaraci\u00f3n concerniente al Salvador: Dios desde siempre, toma carne en Mar\u00eda y se hace hombre.\u201d Es notable que Atanasio, a diferencia de tantos otros int\u00e9rpretes de Gn 22, 2-18, ve en Isaac no s\u00f3lo el tipo de Cristo Cordero sacrificado, sino tambi\u00e9n el del Hijo de Dios. \u00bfNo  es su m\u00e9todo exeg\u00e9tico el que incita a esta conclusi\u00f3n?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retomemos, despu\u00e9s de esta aclaraci\u00f3n, su Carta festal VI. Las l\u00edneas que siguen se oponen expl\u00edcitamente  a una teolog\u00eda jud\u00eda, la de los Targum, seg\u00fan la cual Isaac, por su ofrenda espont\u00e1nea, habr\u00eda merecido la redenci\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abrah\u00e1n fue muy tentado, sin embargo, quien fue sacrificado no fue Isaac, sino el que fue anunciado en Isa\u00edas 53.<br \/>\nAbrah\u00e1n fue prohibido de poner la mano sobre el ni\u00f1o, por miedo a que los jud\u00edos, tomando como pretexto la inmolaci\u00f3n de Isaac no desviaran las profec\u00edas mesi\u00e1nicas, en particular las del Salmo 39, 7 (t\u00fa no quer\u00edas sacrificio ni oblaci\u00f3n, t\u00fa me preparaste un cuerpo\u2026\u201d) sustrayendo su aplicaci\u00f3n a nuestro Salvador. De hecho, en lo que concierne al Hijo de Abrah\u00e1n, el sacrificio no resultaba de una ofrenda de Isaac, sino de Abrah\u00e1n, tentado aqu\u00ed; no es la muerte de Isaac la que liber\u00f3 al mundo, sino solamente la muerte de nuestro Salvador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conjunto de esta respuesta25 no carece ni de profundidad ni de grandeza: para Atanasio, Abrah\u00e1n ofrece, en lugar de Isaac, el Cordero futuro al Verbo eterno. Todav\u00eda no estamos aqu\u00ed en la visi\u00f3n agustiniana, incluso paulina seg\u00fan la cual el sacrificio de Abrah\u00e1n y el de Isaac estaban integrados en el eterno plan divino, en el seno del \u00fanico y total sacrificio de Cristo y de su Iglesia\u2026 En el marco de tal visi\u00f3n global, el cristiano no podr\u00eda negar la integraci\u00f3n del sacrificio de Isaac corredentor en lo \u00edntimo del sacrificio del \u00fanico Redentor, Jes\u00fas de Nazaret. \u00a1El clima pol\u00e9mico de la \u00e9poca no permit\u00eda todav\u00eda semejante s\u00edntesis! \u00bfPor otro lado, no ser\u00eda perfectamente compatible con todos los principios atanasianos? En todo caso, la respuesta de Atanasio subraya, en el contexto del Salmo 39, 7, el car\u00e1cter espont\u00e1neo del sacrificio de Jes\u00fas, representado t\u00edpicamente por Isaac. Por grande que sea la insistencia de Atanasio sobre la divinidad del Salvador, por poco teol\u00f3gica que sea su consideraci\u00f3n del alma humana de Cristo26, la consideraci\u00f3n del sacrificio de la Cruz, lo lleva a subrayar la ofrenda humana de Jes\u00fas, en fidelidad a la segunda parte de su principio fundamental: \u201cLa marca distintiva de la Escritura sagrada y su fin consisten en la ense\u00f1anza sobre el salvador, Dios e Hijo hecho hombre\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en Pablo (cf Rm 5 a prop\u00f3sito de los Adanes), la ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica se presenta como una ant\u00edtesis, que exalta la superioridad del anticipo, Cristo, sobre el tipo veterotestamentario27. Es tambi\u00e9n el fin que persigue Atanasio manifestando la trascendencia de Jes\u00fas, el nuevo Isaac, el verdadero Cordero de Dios, con respecto a Isaac como al carnero que lo reemplaza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es adem\u00e1s esta ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica por ant\u00edtesis la que brilla en las Cartas festales XIV y XLIV.<br \/>\nEn la primera, fechada en 342, Atanasio vio en la llamada de Cristo: \u201cQuien tenga sed, que venga a m\u00ed y que beba\u201d (Jn 7, 37), palabras anunciadas de hecho y culminadas al final de los siglos, la ley mosaica concerniente a la manducaci\u00f3n del cordero pascual (cf. Ex 12, 2-3): \u201cEl profeta Mois\u00e9s dijo: \u201cEl se\u00f1or les constituir\u00e1 un profeta entre sus hermanos, esc\u00fachenlo en todo lo que les mande (Dt 18,15); en otro tiempo, observa Atanasio, el profeta y los legisladores le\u00edan las Escrituras cuid\u00e1ndose de aplic\u00e1rselas a s\u00ed mismos, pero preocup\u00e1ndose , m\u00e1s bien, de referir a otros lo que le\u00edan\u2026 El Se\u00f1or, sin embargo, no los las relacionaba con nadie, pero aplicaba s\u00ed mismo lo que \u00c9l dec\u00eda: \u201cSi alguien tiene sed, que venga a mi\u201d; no a otro, sino a m\u00ed: \u201cque beba de m\u00ed, no de otros\u201d: \u00a1sobreentendido: no de Mois\u00e9s! Porque la fuente de la Vida asumi\u00f3 nuestra sed para invitarnos a la fiesta que es \u00c9l mismo: \u201cSi alguien tiene sed, que venga a m\u00ed y que beba\u201d. Y si pasado el Mar Rojo, el calor nos oprime, y si se encuentra alguna agua amarga, es entonces que el Se\u00f1or se nos aparece d\u00e1ndonos la suavidad de su fuente vivificante, dici\u00e9ndonos: \u201cSi alguien tiene sed, que venga a m\u00ed y que beba28\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La carta festal XLIV precisa el pensamiento: pasa de la consideraci\u00f3n de Aquel del que hay que beber (no Mois\u00e9s sino Jes\u00fas) a aquel que es necesario beber: el Esp\u00edritu. Este es el hermoso texto29 de Atanasio:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando los servidores de los pont\u00edfices y los escribas escucharon a Jes\u00fas diciendo: \u201cAquel que tenga sed que venga a m\u00ed y que beba\u201d, reconocieron que no era un hombre igual a ellos mismos, sino, m\u00e1s bien aquel que brindar\u00eda el agua a los santos, y que hab\u00eda anunciado el profeta Isa\u00edas (cf 12,3)30. Es, ciertamente, como si el esplendor de la luz y la palabra de Dios, como si el r\u00edo venido de la fuente, irrigara el para\u00edso (cf. Gn 2, 10) en ese tiempo; de ahora en adelante, a cada uno para que beba. Para aquel que cree en m\u00ed, como dice la Escritura, brotar\u00e1n de mi seno aguas vivas\u201d. Esto, concluye Atanasio, no puede ser dicho de un hombre sino del Dios vivo, que concede verdaderamente la vida, que da el Esp\u00edritu Santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los ojos de Atanasio, los hombres ordinarios31 no pueden dar el Esp\u00edritu Santo, Cristo, al prometerlo, manifiesta que es el Dios Salvador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre en la b\u00fasqueda del sentido espiritual del texto jo\u00e1nico, Atanasio tuvo un \u00e9xito notable en separar el sentido literal de su alcance: un exegeta moderno lo hace mucho mejor cuando observa: \u00bf\u201dEn esta autorrevelaci\u00f3n mesi\u00e1nica brilla la soberana pretensi\u00f3n de Jes\u00fas, a saber, de ser, no s\u00f3lo el nuevo Mois\u00e9s mesi\u00e1nico, no s\u00f3lo el instrumento de Dios en la realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica \u2013 como el Mes\u00edas de la esperanza judaica \u2013 sino, a\u00fan m\u00e1s, lo que el juda\u00edsmo reservaba exclusivamente a Dios: ser como nuevo Templo la fuente misma del agua escatol\u00f3gica capaz de saciar plenamente la sed mesi\u00e1nica de todos los que crean en \u00c9l, ser la fuente del don revelador del Esp\u00edritu32\u201d?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Observemos. Adem\u00e1s, que una ex\u00e9gesis semejante, a la vez literal y espiritual, del evangelio jo\u00e1nico nos muestra al obispo de Alejandr\u00eda en perfecta continuidad con lo Jes\u00fas y su disc\u00edpulo bien amado ten\u00edan en la mira, en su manera de comprender y expresar, en el seno de una pol\u00e9mica con el juda\u00edsmo fariseo, la relaci\u00f3n entre el Nuevo Mois\u00e9s y la Antigua Alianza. No hay ninguna heterogeneidad entre la ex\u00e9gesis atanasiana y el texto que comenta, \u00a1incluso en lo que concierne al estilo pol\u00e9mico!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora veremos c\u00f3mo esta ex\u00e9gesis doctrinal, a la vez anti-judaica y anti-arriana, prepara la \u00faltima forma de la ex\u00e9gesis atanasiana que nos queda por estudiar: la ex\u00e9gesis mon\u00e1stica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atanasio desarrolla, simult\u00e1neamente, una ex\u00e9gesis espiritual y mon\u00e1stica contra los arrianos y contra el juda\u00edsmo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos escritos de Atanasio manifiestan de manera sorprendente esta ex\u00e9gesis mon\u00e1stica: la vida de Antonio el Grande y la Carta a Marcelino sobre el Salterio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es conocido que la vida de Antonio (VA), escrita por Atanasio hacia 357, poco despu\u00e9s de la muerte de su h\u00e9roe, es, siguiendo todos los c\u00e1nones atenienses del paneg\u00edrico y en obediencia  a la t\u00e9cnica de los ret\u00f3ricos, una \u201cregla mon\u00e1stica bajo la forma de un relato\u201d (Gregorio de Nazianzo33), un manifiesto a favor de una cultura, no profana, sino b\u00edblico eclesial34.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de mostrarlo m\u00e1s en detalle es preciso subrayar que semejante prop\u00f3sito, en Atanasio, se insertaba perfectamente en su constante lucha anti-arriana y antijudaica, a favor de una ex\u00e9gesis que manifestara el doble aspecto, divino y humano, del  Salvador prometido y concedido. La ex\u00e9gesis mon\u00e1stica no cesa de ser dogm\u00e1tica y tipol\u00f3gica. Como prueba, la gran apolog\u00eda de Antonio frente a los dos fil\u00f3sofos griegos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor qu\u00e9, acord\u00e1ndose de la cruz, guardan silencio respecto de\u2026 los signos y prodigios que muestran que Cristo no es solamente hombre, sino Dios? Me parece que se enga\u00f1an a s\u00ed mismos y que no tienen un comercio sincero con nuestras Escrituras: frecu\u00e9ntenlas y constaten que las obras de Cristo dan testimonio de que es Dios venido para la salvaci\u00f3n de los hombres35.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al escribir la vida de Antonio, Atanasio ten\u00eda por finalidad atraer y convertir a los lectores paganos convenci\u00e9ndolos de que Cristo es el Hijo de Dios (VA, \u00a7 93); lo que nos alienta a recordar las exhortaciones de Antonio moribundo: \u201cNo tengan tratos con los arrianos, cuya impiedad es evidente a todos\u2026Su aparici\u00f3n cesar\u00e1, es mortal y durar\u00e1 poco\u2026 Conserven la tradici\u00f3n de sus padres y sobre todo la fe piadosa en Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que han aprendido de las Escrituras\u201d (VA, \u00a7 89).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ve con claridad la virtud que San Atanasio quiere inculcar a trav\u00e9s de una cultura b\u00edblica, la virtud cuyo cuidado, es a sus ojos, la raz\u00f3n de ser de la Biblia, como lo hemos indicado arriba36 , no s\u00f3lo un moralismo chato, sino una actitud \u00e9tica fundada sobre la fe, virtud teologal, y sobre la fe en la divinidad de Cristo. Es una fe \u201cpiadosa\u201d, llena de piedad, de eusebeia37, que las Escrituras inculcan primero y ante todo, especialmente, el cuidado de la soledad y la contemplaci\u00f3n, pero no sin impulsarlas. El comercio sincero con las Escrituras \u2013 esta insistencia, colocada sobre los labios de Antonio, \u00bfno es, ante todo, una confidencia autobiogr\u00e1fica de Atanasio? \u2013 ayuda a constatar el testimonio que Cristo, a trav\u00e9s de sus obras, rinde a su propia divinidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es, solamente, sobre ese panorama de una fe b\u00edblica en la divinidad de Cristo que se puede comprender la existencia b\u00edblica que Atanasio describe en Antonio para proponerla como modelo a los monjes y que seducir\u00e1 al joven Agust\u00edn de Tagaste en su estad\u00eda milanesa al punto de contribuir de manera decisiva a su conversi\u00f3n al cristianismo y a la divinidad38 de Jes\u00fas. \u00bfC\u00f3mo, de qu\u00e9 otra manera, Antonio habr\u00eda dejado todo para seguir a Jes\u00fas pobre, reconocido la voz de Cristo a trav\u00e9s de la del sacerdote del pueblo, repercutiendo el llamado de Cristo palestino al joven rico y a Antonio mismo: \u201cSi quieres ser perfecto, anda, vende todo lo que tienes y entr\u00e9galo a los pobres y s\u00edgueme, tendr\u00e1s un tesoro en el cielo\u201d (Mt 19, 21)? \u201cAntonio, nos dice Atanasio, habiendo recibido de Dios el recuerdo de los santos39, como si la lectura hubiese sido hecha por \u00e9l, salido inmediatamente de la iglesia\u2026 hizo obsequio de los bienes que ten\u00eda de sus padres, vendi\u00f3 todos sus muebles y distribuy\u00f3 entre los pobres todo el dinero que recibi\u00f3, salvo una peque\u00f1a reserva para su hermana\u201d (VA, \u00a7 2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Subrayemos el doble inter\u00e9s del texto atanasiano que acabamos de citar: manifiesta no s\u00f3lo la inmediatez40 del llamado divino pero adem\u00e1s una mediaci\u00f3n eclesial de este llamado, mediaci\u00f3n que, lejos de suprimir la inmediatez, la condiciona de alguna manera. \u00bfC\u00f3mo?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Palestina, durante su vida terrestre, como en Egipto, en el seno de su Iglesia, es siempre Cristo quien llama a su disc\u00edpulo a la pobreza perfecta; pero, en el segundo caso, quiere condicionar su llamado no s\u00f3lo por la mediaci\u00f3n de un lenguaje humano, Escritura, liturgia) no desaparecer\u00e1n sino al interior de la inmediata visi\u00f3n del cielo. La Escritura, cristalizando la mediaci\u00f3n del lenguaje humano y m\u00faltiple empleado por el Verbo \u00fanico, es a su turno mediatizado por la liturgia de la Iglesia, y es as\u00ed que llega a la persona del bautizado, educado en la fe, llamado inmediato del Redentor. Antonio no reconoci\u00f3 el llamado b\u00edblico-lit\u00fargico de Cristo (\u201csi quieres ser perfecto) sino porque \u201ceducado cristianamente por padres cristianos\u2026atento a las lecturas, conservaba interiormente el fruto\u201d (VA, \u00a7 1) al punto que \u201cyendo a la Iglesia seg\u00fan su costumbre, pensaba en s\u00ed mismo, meditaba, mientras caminaba, c\u00f3mo los ap\u00f3stoles, dejaron todo para seguir a Cristo, c\u00f3mo, a partir de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, los fieles vend\u00edan sus bienes, aportaban el precio, lo pon\u00edan a los pies de los ap\u00f3stoles, haciendo abandono de \u00e9l para la utilidad de los necesitados\u201d (VA \u00a7 2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ve con claridad: la cultura b\u00edblica que Atanasio preconiza en la vida de Antonio no es independiente de la Iglesia, es ante todo una lectura eclesial y lit\u00fargica. Es con la Iglesia que invita a los solitarios a leer la Biblia. Sin la Iglesia, el acontecimiento por excelencia de la intensidad de su existencia, a saber, la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, la Escritura, de hecho, no habr\u00eda alcanzado41 a Antonio, ni habr\u00eda llegado a \u00e9l llamado del Redentor. Nada sorprendente, si se recuerda que el Nuevo Testamento mismo es posterior a la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la Escritura eclesial est\u00e1 en el origen del llamado a la vida mon\u00e1stica, no ser\u00eda sorprendente que su lectura balizara sin cesar el itinerario del monje en ruta hacia el Reino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Escritura purifica al monje: aquel que, como dijo en otro tiempo su Se\u00f1or en el desierto, lucha contra las tentaciones del demonio a golpe de citas escriturarias y ve as\u00ed a Satan\u00e1s caer del cielo como un rayo (cf Lc 10, 18), es decir cesar las tentaciones (VA, \u00a7 40). El auto-exorcismo por el cual el asceta rechaza b\u00edblicamente las tentaciones demon\u00edacas es, a los ojos de Atanasio, m\u00e1s importante a\u00fan que el exorcismo terap\u00e9utico42.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de El\u00edas y Pablo, antes de Agust\u00edn y M\u00f3nica43, Antonio y Atanasio, en su tensi\u00f3n constante hacia el Reino no recuerdan el tiempo pasado, sino que d\u00eda a d\u00eda se esfuerzan cada vez m\u00e1s en el progreso, repitiendo constantemente la palabra de San Pablo: \u201cOlvidando lo que est\u00e1 detr\u00e1s de m\u00ed, y lanz\u00e1ndome hacia delante, corro derecho a la meta\u201d (Flp 3, 14; VA, \u00a7 7). De esta manera la escritura hace progresar al monje, especialmente ayud\u00e1ndolo a convencerse de la necesidad de ense\u00f1orearse sobre su carne (cf 1 Co 9, 27; 2 Co 12, 10, ambos citados: VA, \u00a7 7). La apropiaci\u00f3n de las virtudes supone, a t\u00edtulo de gesto esencial, el uso verbal de las Escrituras44.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, en la cuarta fase45 de su vida de Antonio, Atanasio nos presenta con una coloraci\u00f3n b\u00edblica la perfecci\u00f3n a la que llega su h\u00e9roe: es como los profetas del Antiguo Testamento; como Juan Bautista, Mois\u00e9s y como Jes\u00fas mismo que Antonio vive solo en el desierto, pero solo con Dios. Reproduce en su vida las gracias caracter\u00edsticas de Ad\u00e1n inocente, de los patriarcas y de los profetas tal como los ap\u00f3stoles y m\u00e1rtires del Nuevo Testamento. M\u00e1s sabio y m\u00e1s poderoso que los grandes hombres del siglo, gana su veneraci\u00f3n, jugando, as\u00ed, el rol de los profetas que viv\u00edan a menudo, en los desiertos, pero Dios revest\u00eda oportunamente de sabidur\u00eda y de fuerza para regir las potencias de este mundo (VA, \u00a7 50-52, 66-75, 81-85).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atanasio muestra, pues, en su vida de Antonio, c\u00f3mo la  escritura purifica y fortifica al monje hasta que haya alcanzado la perfecci\u00f3n: aunque ya no le sea necesario, ella contin\u00faa describiendo y haciendo comprender el estado en el que se encuentra. Atanasio, ciertamente, no habr\u00eda contradicho lo que su disc\u00edpulo Agust\u00edn deb\u00eda escribir46 y lo que el mismo hab\u00eda podio observar en sus amigos los monjes del desierto:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre que se apoya en la fe, la esperanza y la caridad y las conserva inquebrantablemente, no tiene necesidad de la Escritura m\u00e1s que para instruir a los otros. Por ese motivo, gracias a esas  tres virtudes, viven sin libros sagrados, incluso en la soledad. Poseyendo un bien perfecto, no buscan un bien parcial; perfecto, bien entendido, en tanto que pueda serlo en esta vida, porque comparado con la vida futura, la vida de ning\u00fan hombre justo y santo es perfecta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, ocurre como si la Escritura nutriese la fe de los solitarios conduci\u00e9ndolos hacia una perfecta caridad hacia Dios y hacia los hombres. Convertida en in\u00fatil en el ejercicio de una caridad hacia Dios y hacia los hombres, jam\u00e1s es in\u00fatil en el ejercicio de la caridad hacia los hombres. \u00bfNo ser\u00e1 esto lo que Atanasio quiere simbolizar, mostr\u00e1ndonos dos veces a su h\u00e9roe que deja el desierto para regresar a Alejandr\u00eda, primero para buscar (pero en vano), luego para refutar a los arrianos, otra manera de continuar la lucha contra los demonios, sus amos47? Doble l\u00edmite de la vida solitaria que nos recuerda hasta qu\u00e9 punto, para Atanasio, el ejercicio de las virtudes morales, el ejercicio de las virtudes morales y de la ascesis est\u00e1 subordinada al ejercicio de las virtudes teologales y, por consecuencia, la funci\u00f3n moralizante de las Escrituras totalmente polarizadas por la conformidad con Cristo Dios y hombre que tienen por fin (skopos) revelar. Es en \u00c9l, por \u00c9l, para \u00c9l que la Escritura est\u00e1 presente en la memoria de los ascetas, que se puede decir: se ha vuelto su memoria48\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, Atanasio parece49 hacer suyas las palabras que coloca sobre los labios de Antonio, las palabras que \u00e9ste pronuncia ante la multitud reunida para saludarlo, al salir de una soledad de veinte a\u00f1os: \u201cLas Escrituras bastan para nuestra instrucci\u00f3n \u201c(VA, \u00a7 16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su carta a Marcelino50, el obispo de Alejandr\u00eda parece reducir m\u00e1s \u201clo que basta a nuestra instrucci\u00f3n\u201d a la lectura del Salterio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atanasio resume para los ascetas y para las v\u00edrgenes, incluso para todos los cristianos, los principios que deber\u00edan guiarlos en su estudio de la Escritura. Para Atanasio, el Salterio presenta una s\u00edntesis so\u00f1ada, a la vez objetiva y subjetiva, de la oraci\u00f3n y de la vida espiritual y cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atanasio comienza por describir su \u201cconversaci\u00f3n sobre los Salmos con un anciano estudioso\u201d. A ese anciano, que no menciona nominalmente, atribuye lo esencial de la ense\u00f1anza comunicada a Marcelino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por una parte, los Salmos recuerdan y recapitulan las ense\u00f1anzas contenidas en el Pentateuco sobre el origen del mundo, la salida de Egipto, el don de la ley, en los libros hist\u00f3ricos sobre los Reyes, la liberaci\u00f3n de la cautividad y el regreso del pueblo, lal reconstrucci\u00f3n del templo y de la ciudad, lo mismo que de los dos profetas sobre la venida del Salvador, de quien describieron la Pasi\u00f3n, la resurrecci\u00f3n y la ascensi\u00f3n51.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, los Salmos, \u201cel libro de los Salmos, debido a no s\u00e9 que gracia propia exige una atenci\u00f3n particular: adem\u00e1s de lo que tiene en com\u00fan con los otros, tiene ese m\u00e9rito propio que encierra todos los movimientos del alma\u201d. Atanasio precisa as\u00ed la funci\u00f3n terap\u00e9utica de los Salmos52\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los otros libros, se habla solamente sobre prescripciones sobre lo que es preciso hacer o no hacer; o de las profec\u00edas sobre la venida del Salvador, o de relatos que permiten conocer la vida de los reyes y santos. El libro de los Salmos, adem\u00e1s de sus ense\u00f1anzas, hace conocer al lector los movimientos de su propia alma y se los ense\u00f1a seg\u00fan la prueba que recibe y lo que lo obstaculiza; a partir de este libro puede formarse una idea de lo que debe decir. De esta manera, no se contenta s\u00f3lo con haber escuchado; sabe, adem\u00e1s, c\u00f3mo debe hablar y actuar para curar su mal\u2026 c\u00f3mo apartarse de \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que, prosigue Atanasio, los otros libros brindan los preceptos (hacer penitencia, soportar las tribulaciones, vivir bajo la acci\u00f3n de la gracia, aceptar las persecuciones por la piedad), los Salmos nos ense\u00f1a c\u00f3mo cumplir esos preceptos y \u201clo que hay que decir, el discurso que hay que dirigir a Dios, qu\u00e9 palabras le rinden un homenaje aceptable53. Dicho de otra, los Salmos nos ense\u00f1an simult\u00e1neamente a rezar para obtener la gracia de cumplir la ley divina y, as\u00ed, a observarla54.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atanasio insiste en este punto y muestra, extensamente, c\u00f3mo los Salmos nos ayudan a apropiarnos, mediante la oraci\u00f3n los valores inculcados en los libros hist\u00f3ricos y prof\u00e9ticos55:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al leer los otros libros, lo que dicen los santos, y el objeto de sus discursos, los lectores los relacionan con lo que es el tema del libro, los auditores se sienten ajenos al relato, de suerte que las acciones mencionadas excitan solamente la admiraci\u00f3n o el deseo de la imitaci\u00f3n\u2026 Quien toma en sus manos esos libros, ve claramente que esas palabras deben ser le\u00eddas no como personales sino como pertenecientes a los santos y a los objetos de los que hablan. Los Salmos \u00a1cosa extra\u00f1a!, salvo en lo que concierne al Salvador y a las profec\u00edas sobre los gentiles, son para el lector como un discurso personal, cada cual los canta como escritos por s\u00ed mismo y no los toma o no los recorre como dichos por alguien distinto o escritos por otro\u2026 No experimenta temor delante de esas palabras, sino, m\u00e1s bien, consider\u00e1ndola como personales y escritas sobre \u00e9l, toma valor para decirlas o cantarlas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, para Atanasio, todo ocurre como si Dios hubiese querido darnos el Salterio para que el hombre espiritual, disc\u00edpulo de Cristo, pueda revivir, en el seno de la Nueva Alianza, a la luz del Cristo sufriente y resucitado, no s\u00f3lo todas las situaciones t\u00edpicamente humanas, sino adem\u00e1s, apropi\u00e1ndoselo, el desarrollo de las respuestas de los santos de la Antigua Alianza a los ofrecimientos divinos. Como prueba, estos extractos56 de la carta de Marcelino:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me parece que las [palabras de los salmos] son para el lector como un espejo para que se considere a s\u00ed mismo con los movimientos de su alma y los recite con esta impresi\u00f3n. Aun si el oyente recibe el canto como hecho para \u00e9l, o convencido por su conciencia y confundido, se arrepentir\u00e1, o bien escuchando hablar de esperanza en Dios y del perd\u00f3n concedido a aquellos que creen, se regocija de que esta gracia le haya sido concedida y comienza a agradecer a Dios\u2026 Ya sea que haya guardado o transgredido los mandamientos, los Salmos se aplican a los dos estados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede hablar, entonces, con Sieben57 de una \u201csalmoterapia\u201d, descrita por Atanasio; y dir\u00edamos de buena gana que esta \u201csalmoterapia\u201d es, simult\u00e1neamente, esencialmente espiritual o neum\u00e1tica, sicol\u00f3gica por accidente, e, indirectamente, incluso som\u00e1tica: en suma, la \u201csalmoterapia\u201d practicada por los monjes se revela como \u00a1\u201dneumatopsicosom\u00e1tica\u201d!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay m\u00e1s todav\u00eda. Para Atanasio, los Salmos son un don y gracia de Cristo, mediante los cuales quiso darnos, anticipadamente, una imagen de su vida y prepararnos para el encuentro con \u00e9l58.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLos legisladores griegos solo poseen gracia para legislar; el Se\u00f1or, verdaderamente Se\u00f1or del universo, preocup\u00e1ndose por su obra, no s\u00f3lo legisla, sino, adem\u00e1s, se da como modelo para que aquellos que lo desean sepan c\u00f3mo actuar. Igualmente, incluso antes de su venida entre nosotros, la anunci\u00f3 en los Salmos y nos mostr\u00f3 en \u00e9l al hombre terrestre y al hombre celeste, para que cada uno pudiese conocer, en los Salmos, los movimientos y las disposiciones del alma y encontrar c\u00f3mo curarlos y rectificarlos\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queda claro que, para el obispo de Alejandr\u00eda, la lectura de los Salmos hace al cristiano cristoconforme: la salmoterapia es cristoc\u00e9ntrica al punto de estar integrada en el designio salv\u00edfico de Cristo redentor. En el Antiguo Testamento, esta lectura sobrepasa la Ley a la vez que la recapitula, para tocar, alcanzar y obtener, en la oraci\u00f3n, la gracia del Nuevo Testamento. En ella y por ella, Cristo, que es cantado y que canta en los Salmos, cura y salva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPsalmus, vox Christi\u201d: Atanasio anticipa a Agust\u00edn. Es sorprendente59 constatar que si la carta a Marcelino ve en los vv. 16-19 del Salmo 21 las palabras de Cristo crucificado, s\u00f3lo considera, sin embargo, los sufrimientos f\u00edsicos de Cristo, acallando el grito de abandono inicial (\u201cDios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u201d). Todo ocurre como si Atanasio, a pesar de su principio Psalmus vox Christi, no osara poner en la boca de Cristo las palabras s\u00e1lmicas que expresan un sufrimiento interior, a pesar del ejemplo que le hab\u00edan dado los autores del Nuevo Testamento (Cf. Sal 41 y Mc 14, 34; Sal 68 y Jn 15, 25)60. Ah\u00ed hay, sin duda, un resultado de la insuficiencia cristol\u00f3gica del gran obispo alejandrino, que no conced\u00eda sino una existencia f\u00edsica sin rol teol\u00f3gico al alma humana de Jes\u00fas61, un l\u00edmite inconsciente a la plenitud de eusebeia y de piedad en la fe62 que deseaba y predicaba.\n<\/p>\n<h1>Conclusiones<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00edmites y m\u00e9rito de la ex\u00e9gesis de Atanasio, inseparablemente doctrinal y piadosa, asc\u00e9tico-m\u00edstica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los l\u00edmites que acabamos de mencionar no son los \u00fanicos. Incluso el aspecto simult\u00e1neamente asc\u00e9tico y terap\u00e9utico de la exegesis atanasiana, aspecto tan verdadero, tan bello y tan impresionante, no alcanza todav\u00eda, nos parece, la profundidad que manifestar\u00e1 m\u00e1s tarde Agust\u00edn cuando ver\u00e1 en el ejercicio de la doble caridad el fin63 o skopos de toda la Escritura (tal como Agust\u00edn no vincular\u00eda esta doble caridad  con las dos naturalezas del Salvador ni ver\u00e1, en una referencia a los dos estados de Cristo, el fin de la Escritura).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igualmente, Atanasio, no penetr\u00f3 tanto como Cris\u00f3stomo en el misterio de la Encarnaci\u00f3n como misterio de condescendencia precisa (con precisi\u00f3n a la vez humana y divina, como lo veremos) aunque haya evocado magn\u00edficamente la condescendencia del Verbo a la vez en la creaci\u00f3n y en su inhumanaci\u00f3n64.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s \u2013 y este l\u00edmite no es de ninguna manera exclusivo del obispo de Alejandr\u00eda, porque es com\u00fan a los Padres, salvo, impl\u00edcitamente al menos, a Agust\u00edn65- Atanasio practic\u00f3 una tipolog\u00eda de contraste, que manifiesta, con toda fidelidad al Nuevo Testamento, la trascendencia de Cristo con relaci\u00f3n a sus tipos vetero-testamentarios sin prolongarla en una tipolog\u00eda de integraci\u00f3n, c\u00f3mo el Sacrificio del Cristo total incluye, de alguna manera todos esos tipos en la antigua alianza. Hay que reconocer, sin embargo, con Sieben, los m\u00e9ritos de la tipolog\u00eda atanasiana: el autor de las Cartas festales, percibiendo en la tipolog\u00eda una relaci\u00f3n entre un hecho del Nuevo Testamento y una instituci\u00f3n del Antiguo, destaca claramente que Cristo es la causa del tipo del Antiguo Testamento y no inversamente y que una tipolog\u00eda as\u00ed concebida funda la posibilidad de explicar el Antiguo Testamento a partir del Nuevo66.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo reconocido los l\u00edmites de la ex\u00e9gesis de Atanasio, que son los de la de su tiempo, nos sentimos a nuestras anchas para exaltar el m\u00e9rito y el valor permanente que reviste.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atanasio reconoci\u00f3 que los autores de la Escritura, y sobre todo Dios a trav\u00e9s de ellos, quisieron entregarnos una doctrina, resumida en el Mes\u00edas, Verbo Encarnado, y estimularnos, al mismo tiempo, en el ejercicio de las virtudes, que condiciona y expande la posesi\u00f3n de la verdad en la fe, constituyendo, al mismo tiempo, una imitaci\u00f3n prolongadora de este mismo Verbo encarnado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La concentraci\u00f3n cristol\u00f3gica en la ex\u00e9gesis atanasiana, conduciendo sin cesar la atenci\u00f3n sobre los dos estados y las dos naturalezas de Cristo como Salvador, lejos de relegar a un segundo plano el fin \u00e9tico de las Escrituras, no hace sino hacerlo m\u00e1s comprensible. Como hombre, nuestro Salvador nos muestra, a trav\u00e9s de las Escritura, las virtudes que conducen a la salvaci\u00f3n: c\u00f3mo Dios hecho hombre, opera en nosotros su dif\u00edcil y f\u00e1cil realizaci\u00f3n67. Debido a que las Escrituras tratan esencialmente de un Cristo que es divina y humanamente nuestro Salvador, ellas tienen por finalidad ayudarnos a salvarnos por la imitaci\u00f3n de sus virtudes humanas y de sus divinas perfecciones, de las que son espejo, especialmente de su piedad (Cf. Is 11,2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Literal y espiritual, la ex\u00e9gesis de  Atanasio es la de un cristiano, de un obispo que no es solamente creyente sino piadoso. Para el obispo de Alejandr\u00eda, el acto exeg\u00e9tico es un acto de piedad (que sobrepasa largamente nuestra noci\u00f3n de una piedad anexa, por obligaci\u00f3n, a las pr\u00e1cticas religiosas) que integra, siguiendo al Pablo anciano de las pastorales, el acento moral de la piedad romana en una s\u00edntesis donde el matiz soteriol\u00f3gico y escatol\u00f3gico domina68. Atanasio hace de la ex\u00e9gesis un acto de eusebeia, un medio de perseguir la adquisici\u00f3n de esta piedad cuyo ejercicio constituye el hermoso combate de la fe y permite apropiarse de la vida eterna (Cf. 1 Tm 6, 11-12; 2Pe 1, 6-7.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Destaqu\u00e9moslo bien: no pretendemos, de ninguna manera, que Atanasio haya elaborado de manera reflexiva y completa las vistas que acabamos de exponer referidas al acto exeg\u00e9tico vivido como un ejercicio de la eusebeia, de la piedad. Menos a\u00fan porque al parecer, Atanasio, no coment\u00f3 nuca los textos de las ep\u00edstolas pastorales sobre la piedad, la eusebeia.69\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto es exacto y no impide, sin embargo la extrema importancia de esta eusebeia en el conjunto del pensamiento atanasiano, importancia tal que no ha podido afectar su acto exeg\u00e9tico al punto de transfigurarlo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bastar\u00e1 para justificar el horizonte que acabamos de evocar, recordar70 el contenido de esta eusebeia que se encuentra tan a menudo en Atanasio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La piedad, la eusebeia, significa, para Atanasio, una actitud de religiosidad llena de respeto, la fidelidad al dep\u00f3sito de la Revelaci\u00f3n, la conciencia de una penetraci\u00f3n progresiva del misterio revelado, la capacidad de dar nuevas explicaciones o formulaciones o, tambi\u00e9n, la capacidad de criticar las novedades que, surgidas a  lo largo de la historia, se presentan como profundizaciones del kerigma evang\u00e9lico. Es propio de la eusebeia mostrar si hay o no una homogeneidad vital entre las nuevas interpretaciones de la fe y la herencia apost\u00f3lica. La eusebeia, seg\u00fan Atanasio, opera tal discernimiento a partir de un sentido cristiano (phron\u00e8ma); es don de Dios, gracia y carisma71.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Atanasio, la piedad, la eusebeia, integra y supera la fe72; es la Escritura la que constituye su principio73; la piedad es una participaci\u00f3n en el sentido cristiano que existe de manera permanente en la Iglesia, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En consecuencia, para Atanasio, la Escritura es un don del Esp\u00edritu a las comunidades cristianas y a sus miembros, ofrecida con miras al conocimiento y la imitaci\u00f3n de Cristo Dios y hombre, para su salvaci\u00f3n.\n<\/p>\n<h1>Ap\u00e9ndice<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">La formaci\u00f3n y la existencia b\u00edblicas de los monjes egipcios\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atanasio fue el \u201cAp\u00f3stol m\u00e1s celoso y el m\u00e1s persuasivo\u201d de la lectura sagrada de la Escritura en los c\u00edrculos mon\u00e1sticos de Egipto74. \u00bfEn qu\u00e9 sentido, de qu\u00e9 maneras, la existencia de los monjes en el desierto fue b\u00edblica?<br \/>\nSe puede responder a esta cuesti\u00f3n de esta manera: sensible a los peligros que acompa\u00f1an de hecho el uso de la Escrituras divinas, los monjes la convirtieron en un instrumento de lucha contra los demonios, de correcci\u00f3n y de conversaci\u00f3n fraternas, de reflexi\u00f3n y oraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los monjes, la Escritura constituye un medio, o un fin. Algunos antiguos dec\u00edan: la posesi\u00f3n de un c\u00f3dice de la Biblia es perjudicial si constituye un obst\u00e1culo al desprendimiento evang\u00e9lico; no que hay agotarse tanto en recopiarla cuanto en practicarla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los monjes denuncian la tendencia a gloriarse de conocer el significado de una palabra dif\u00edcil. Un antiguo, Am\u00f3n de Rhaitu, reconoce en Sisoes: \u201cCuando leo la sagrada Escritura, mi esp\u00edritu se apresura a buscar sobre qu\u00e9 interrogar\u201d. De ah\u00ed, la reacci\u00f3n de Abba Pambo: \u201cSi se le preguntaba una palabra de la Escritura, dec\u00eda no saber; si se le insist\u00eda se quedaba callado\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Destaqu\u00e9moslo: estas precauciones no apuntan a la Escritura como tal, sino a los usos abusivos75 que terminar\u00edan por contradecir la Escritura. Por respeto y por fidelidad, se pidi\u00f3 a los monjes no profanar la palabra de Dios consider\u00e1ndola como un objeto de discusi\u00f3n o creyendo que un esfuerzo de reflexi\u00f3n intelectual basta para revelar su sentido profundo76.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo que acabamos de decir concierne a los monjes semi-anacoretas, cuyos 948 apotegmas no brindan ni 150 referencias escriturarias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La situaci\u00f3n no se precisa de la misma manera en las comunidades cenob\u00edticas de san Pacomio, cuyas cartas no parecen ser sino res\u00famenes de la Escritura o de \u201ccadenas\u201d de textos sagrados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su regla prescribe el  estudio de la Escritura a todos los monjes, incluidos los iletrados. Todos deben aprender de memoria al menos el Nuevo Testamento y el Salterio; se deber\u00e1, cuando se requiera, recitar la Escritura, el \u00fanico tema de conversaci\u00f3n admitido por la Regla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Escritura es usada, incluso, como medio de correcci\u00f3n fraterna: a los monjes que ruegan que se les indiquen sus faltas, san Teodoro dice qu\u00e9 pasaje de la Escritura conviene a su estado particular.77\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Evagrio P\u00f3ntico (que vivi\u00f3 como monje en los desiertos de Egipto, entre 382 y 399), la Biblia se convierte, tambi\u00e9n, en un arma para luchar contra el demonio. Su originalidad es haber reunido \u201clas palabras que desear\u00edamos oponer a nuestros enemigos, los crueles demonios, pero que no encontramos sobre el campo en el momento del combate, dispersas como est\u00e1n en las Escrituras y dif\u00edcilmente accesibles78\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas palabras de Evagrio expresan bien el fin que persegu\u00eda en su Antiher\u00e9tico, cuyas ocho secciones, correspondientes a los ocho vicios capitales que se debe combatir, son tambi\u00e9n una urdimbre de citas escriturarias adaptadas a las mil formas b\u00edblicas que pueden tomar las tentaciones. El conjunto constituye un ritual de exorcismos, un arsenal que cada cual podr\u00e1 usar a su antojo79. Vemos aqu\u00ed una obra evocada por Atanasio en su carta a Marcelino: \u201cEn las palabras de la Escritura se encuentra el Se\u00f1or cuya presencia no pueden soportar los demonios80\u201d. La Biblia es un sacramental.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evagrio reconoc\u00eda, sin embargo, los peligros de esta antirrhesis, o \u201ccontradicci\u00f3n al demonio\u201d:\u201dEl maligno no se quedar\u00e1 corto\u2026 al trabar conversaci\u00f3n con el enemigo, frustraremos nuestra conversaci\u00f3n con Dios81\u201d. Barsanufio (nacido en Egipto a fines del siglo V) agrega: \u201cNo hay otro medio de vencer a los demonios que invocar el nombre de Dios. Dios dijo \u201cinv\u00f3came el d\u00eda de tu aflicci\u00f3n y yo te librar\u00e9\u201d. La contradicci\u00f3n no es el acto de todos los hombres, sino de los fuertes seg\u00fan Dios, a los cuales obedecen los demonios82\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, bajo la influencia de Antonio, de Pacomio y de Atanasio, los monjes de los desiertos egipcios83 pusieron a punto los diversos elementos de un uso de la Biblia en la lucha contra los vicios, la adquisici\u00f3n de las virtudes, la uni\u00f3n con Cristo, Dios y Hombre, en la fe, la esperanza y la caridad. Los monjes egipcios legaron a todas las generaciones siguientes, a todas las escuelas de espiritualidad, a nosotros tambi\u00e9n, si lo queremos, el tesoro de un regreso b\u00edblico al para\u00edso perdido. Bajo su influencia, al menos indirecta, los santos aprehender\u00e1n de memoria las Escrituras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revisi\u00f3n a cargo de Armando Nieto S.J\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Especialmente a H.J. Sieben: Studien zur Psalterbenutzung des Athanasius von Alexandrien seiner Schriftauffassung und Schriftauslegung, tesis de doctorado, in\u00e9dita, Institut catholique de Paris, 1968; Athanasius \u00fcber den Psalter, Analyse seines Briefes an Marcellinus\u201d, Theologie und Philosophie, 48 (1973), pp 157-173; \u201cHerm\u00e9neutique de l\u2019ex\u00e9g\u00e8se dogmatique d\u2019Athanase\u201d, Politique et Theologie chez Athanase d\u2019Alexandrie, ed. por Kannengiesser, Par\u00eds, 1974, pp. 195-214;estudio citado, en adelante: Herm\u00e9neutique, seguido del n\u00ba de la p\u00e1gina. Adem\u00e1s de estos trabajos de H.J. Sieben, destacamos tambi\u00e9n: M.J. Rondeau, \u201cL\u2019Ep\u00eetre \u00e0 Marcellinus sur les Psaumes\u201d, Vigilae Christiane 22 (1968), pp. 176-197.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 T.E. Pollard, \u201cExegesis of the Scripture and the Arian controversy\u201d, The Bulletin of the John Rylands Library, 41 (1959), pp. 414-429.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 La mejor presentaci\u00f3n de la ex\u00e9gesis arriana es, tal vez, la de  E. Boularand, L\u2019heresie d\u2019Arius et la foi de Nic\u00e9e, Par\u00eds, 1972. Primera parte, pp. 85-93. La hemos tomado como inspiraci\u00f3n. Se encontrar\u00e1 indicaciones complementarias en Sieben, Herm\u00e9neutique, p, 198, n. 10; y en A. Grillmeier, Christ in Christian Tradition, Oxford, 1975 2, pp 220 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Teodoreto, Hist. Eccl. I, 1; MG 82, 885 A; GCS, 19, 6.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 En hebreo se lee solamente: \u201cYahv\u00e9 me di\u00f3 el ser como primicias de sus caminos\u201d, lo que viene a presentarnos a Sabidur\u00eda \u201cbajo la figura de un primog\u00e9nito, producto m\u00e1s exquisito de la vida de Dios\u201d (A. Robert, \u201cLes attaches litteraires de Prov. 1-9\u201d, RB, 1934, p. 193).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Le\u00eddas en totalidad en la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 San Atanasio, IIIer discurso contra los arrianos \u00a7 29; MG 26, 385 A; cf. La segunda carta del santo a Serapi\u00f3n, \u00a7 8: MG 26, 620 C: este car\u00e1cter de la fe cristiana viene de los ap\u00f3stoles a trav\u00e9s de los Padres; cf. M.B. Handspicker, \u201cAthanasius on Tradition and Scripture\u201d, Andover Newton Quarterly, 1962, pp. 13-29.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8 Or\u00edgenes. De Principiis, IV, 2, 5-6. Cf. Sieben, Herm\u00e9neutique, p. 206 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9 ID., ibid., p. 210.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10 ID., ibid., p. 202 ss.; p. 214; cf. San Atanasio, citado n. 7 (Discurso III sobre los arrianos).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11 Constituci\u00f3n Dei Verbum sobre la Revelaci\u00f3n, \u00a7 14-15.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12 Cf. Sieben, Herm\u00e9neutique, p. 211, n. 68.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13 San Atanasio, IVo discurso contra los arrianos, III, 30: MG 26, 388 A.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14 San Atanasio, IVa carta a Serapi\u00f3n, \u00a7 19; MG 26, 665; en los \u00a7 8 ss. de la misma carta, Atanasio hab\u00eda criticado extensamente la interpretaci\u00f3n que Or\u00edgenes hab\u00eda dado del mismo texto que concierne al pecado contra el Esp\u00edritu Santo, para proponer la suya como la que descubri\u00f3 su sentido m\u00e1s profundo, relativo justamente a la divinidad y a la naturaleza humana de Cristo. Es interesante observar que un exegeta moderno como Lagrange, reuni\u00f3 el punto de vista de Atanasio, sin citarlo: \u201cEs excusable, hasta cierto punto, desconocer, la dignidad de Aquel que se oculta bajo las humildes apariencias de un hombre, sin reparar en las obras evidentemente salvadoras que revelan la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo\u201d (Evangile selon saint Marc Marcos, Par\u00eds, 19203, p. 69).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15 San Atanasio,; 10-16; MG 26, 437; 26, 341-357.Se notar\u00e1 la presuposici\u00f3n constante de Atanasio: el Yo del Jesucristo jo\u00e1nico es el de su Persona eterna de Verbo; no hay Yo distinto de la humanidad de Cristo como tal. Ver una buena presentaci\u00f3n del conjunto de la argumentaci\u00f3n atanasiana sobre Jn 10, 30 en un contexto patr\u00edstico global en T.E. Pollard, \u201cThe exegesis of John 10, 30 in the early trinitarian controversies\u201d, New Testament Studies 3 (1957), pp. 334-349, especialmente sobre Atanasio, pp. 341 ss.: si la interpretaci\u00f3n arriana de Jn 10, 30 era exacta, habr\u00eda que decir, \u00a1tambi\u00e9n que los \u00e1ngeles y las estrellas mismas son uno con el Padre, porque est\u00e1n en armon\u00eda con Dios! (MG 26, 341).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16 As\u00ed A. V\u00f6gtle escribe que \u201cel Hijo ignora como Hijo\u201d, \u00a1afirmaci\u00f3n que Arrio habr\u00eda firmado con el mayor gusto! Ver nuestro estudio sobre la ciencia humana pre-pascual de Jes\u00fas, Esprit et Vie, 30 de junio de 1977.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17 San Atanasio, IIIer discurso contra los arrianos \u00a7 42-50; MG 26, 411-429; \u00a1a muchos de los exegetas actuales, que escriben sobre Mc 13, 32 que ignoran el tratamiento patr\u00edstico de este asunto, les interesar\u00eda leer a Atanasio!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18 ID., ibid., \u00a7 43 MG 26, 414. Nos remitiremos aqu\u00ed a los comentarios del Cardenal J. H. Newman, Select Treatises of St Athanasius, Library of the Fathers, Oxford, 1877, pp 461 y 464, especialmente las notas b y f. Observemos adem\u00e1s que la doctrina posterior de la Iglesia sobre la triple ciencia humana (adquirida o experiencial, prof\u00e9tico infusa y beat\u00edfica) de Cristo, es conciliable con lo que escrib\u00eda Atanasio: no es en efecto la experiencia de los sentidos o el discurso de la raz\u00f3n que ense\u00f1a a Cristo el d\u00eda y la hora de juicio, a ese nivel no sabe nada, pero los conoce, incluso humanamente, como profeta y como vidente del Padre. Ver, adem\u00e1s, sobre este asunto mi estudio citado n.16.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19 San Atanasio, Carta a Marcelino \u00a7 14: MG 27, 25; cf. Sieben, tesis, p. 340.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20 Cf. San Atanasio, passim, especialmente Sobre la Encarnaci\u00f3n del Verbo, 9, 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21San Atanasio, IIIer discurso contra los arrianos \u00a7 49; MG 26, 428: B.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22 Se sabe que numerosos exegetas contempor\u00e1neos, a prop\u00f3sito del discurso escatol\u00f3gico de Jes\u00fas, del que Mc 13, 32 forma parte, dicen que Jes\u00fas hablaba a la vez de la ruina de Jerusal\u00e9n y del fin del mundo, y de la primera como simbolizando la segunda. Atanasio, en el texto citado en la nota precedente, \u00bfno insin\u00faa que el fin de cada uno est\u00e1 simbolizado, a su vez, por la ruina de Jerusal\u00e9n?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23 Se supo que hubo, durante varios siglos, entre jud\u00edos y cristianos, una pol\u00e9mica, sobre el rol de Isaac en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n: cf. R.L. Wilken, \u201cMelito and the sacrifice of Isaac\u201d, Theological Studies 37 (1976), pp. 53-69; DSAM, artr. \u201cIsaac (Patriarche)\u201d citado con m\u00e1s precisi\u00f3n m\u00e1s adelante: I. Speyart, \u201cThe Iconography of sacrifice of Isaac\u201d, Vig. Christ. 15 (1961), pp. 214-255; Le D\u00e9aut, La Nuit Pascale, An Biblica 22, Roma, 1963, pp.198-207; F.M. Braun, Jean le Th\u00e9ologien, Paris, 1966, t III, 1: Le Myst\u00e8re de J\u00e9sus-Christ, pp. 157 ss\u2026, especialmente p. 160 (jn 3, 16 quiso tener en cuenta la tradici\u00f3n rab\u00ednica ya existente sobre el sacrificio voluntario de Isaac) B. de Margerie, \u201cSens individuel et collectif des Chants du Serviteur\u201d, Esprit et Vie, 86 (1976), pp. 107-109; L. Deiss, La C\u00e9ne du Seigneur, Paris, 1975, pp. 64-66.<br \/>\nSe destacar\u00e1, adem\u00e1s sobre este asunto los trabajos de: H.J. Schoeps, \u201cThe sacrifice of Isaac in Paul\u2019s Theology\u201d, JBL 65 (1946), pp. 385-392; R.J. Daly, \u201cSoteriological significance of the sacrifice of Isaac\u201d, Cath Biblical Quarterly 39 (1977), pp. 45-75; P. R. Davies and B.D. Chilton, \u201cThe Akedah: a revised Tradition History\u201d, Cath. Biblical Quarterly 40 (1978), pp. 514-546 (respuesta detallada al estudio precedente)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24 J. Gribomont, \u201cIsaac le Patriarche\u201d, DSAM VII.2 (1971), col. 1997.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25 ID., ibid; el texto original griego se ha perdido; se encuentra una traducci\u00f3n latina del texto de Atanasio en MG 26, 1387. El comentario personal al que hacemos seguir el extracto de Atanasio en el texto corriente desarrolla una opini\u00f3n profundizada en nuestra obra: Le Christ pour le Monde, Par\u00eds, 1971, Ch XI: l\u2019Eglise corredemptrice.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">26 Cf. A. Grillmeier, Christ in Christian Tradition, Oxford, 19752, pp. 308-328.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27 Empleamos el modo anticipo en el sentido de 1 P 3, 21: el t\u00e9rmino significa aqu\u00ed: realidad prefigurada por el tipo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28 San Atanasio, Carta festal XIV, \u00a7 3-5, MG 26, 1420-1422: hemos modificado el orden de los pensamientos del santo. Sieben (tesis, p. 300) llama la atenci\u00f3n sobre la importancia de este texto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">29 ID Carta festal XLIV, MG 26, 1441-1442. Se encontrar\u00e1 otros bellos textos de Atanasio que pueden servir de punto de apoyo a una renovaci\u00f3n b\u00edblico patr\u00edstica del culto al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en la tesis de Sieben, pp. 321-322\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">30 La vinculaci\u00f3n hecha aqu\u00ed entre Is 12 y Jn 7, 37-39 es retomada por P\u00edo XII, Haurietis Aquas (AAS 48, 1956, 309-310) en una enc\u00edclica cuyo mismo t\u00edtulo hace alusi\u00f3n a Is 12, 3\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">31 S\u00f3lo, agregar\u00eda Santo Tom\u00e1s de Aquino, a t\u00edtulo de instrumentos de Cristo: Cf Suma Teol\u00f3gica, III. 8.1.1, B. de Margerie, Le Christ pour le Monde, Par\u00eds, 1971, pp. 390 ss., donde todo este problema es discutido en el contexto de algunas afirmaciones de te\u00f3logos contempor\u00e1neos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">32 S. Sabugal, Christos, Herder, Barcelona, 1973, p, 290.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">33 San Gregorio de Nazianzo, Orat. 21, 5; sobre la vida de Antonio, ver la nota siguiente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">34 Cf. Sieben, tesis, p. 45; Quasten, Initiation aux P\u00e8res de l\u2019Eglise, Paris, 1962, t. III, pp. 71-79, presenta una buena introducci\u00f3n de conjunto a la Vida de Antonio (en adelante citada aqu\u00ed con las siglas VA seguidas de la indicaci\u00f3n del par\u00e1grafo). La citamos siguiendo la traducci\u00f3n de Lavaud.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">35 San Atanasio, VA, \u00a7 75.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">36 Cf. Nota 19; y el comentario dado en el texto corriente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">37 Cf. Javier Ib\u00e1\u00f1ez, \u201cNaturaleza de la Eusebeia en S. Atanasio\u201d, Scripta Theologica, 3 (1971), pp. 31-73.\u00a7\u00a7\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">38 San Agust\u00edn, Confesiones, VIII.6.14; sobre la cristolog\u00eda de Agust\u00edn antes de su conversi\u00f3n, ver ibid VII. 19.25.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">39 Se trata de los santos ap\u00f3stoles y de los primeros cristianos en general, de acuerdo a la acepci\u00f3n neotestamentaria de esta palabra: santos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">40 Punto subrayado por Sieben.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">41 Cf. dos textos de Vaticano II: Liturgia \u00a7 7: \u201cCristo habla mientras que se lee en la Iglesia la sagrada Escritura\u201d, Ecumenismo, \u00a7 21: \u201cEs en las Escrituras que (nuestros hermanos separados) buscan a Dios que les habla por Cristo\u201d. El texto latino dice de manera m\u00e1s matizada: Deum quasi sibi loquentem in Christo\u201d. Lo que viene a subrayar la mediaci\u00f3n de la Iglesia fundada por Cristo en la escucha y la interpretaci\u00f3n de la palabra de Dios, como lo muestra la continuaci\u00f3n del texto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">42 Sieben, tesis, p, 57, n. 69. Sobre ese punto, ver m\u00e1s adelante, nn. 81, 82.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">43 Cf, san Agust\u00edn, Confesiones, IX.10.23. No se excluye que la vida de san Antonio haya llamado la atenci\u00f3n de Agust\u00edn sobre el valor espiritual de ese vers\u00edculo paulino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">44 Sieben, tesis, p. 69.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">45 VA, ch. 49-88; cf. DOM E. Bettencourt, \u201cL\u2019id\u00e9al religieux de saint Antoine et son actualit\u00e9\u201d, Studia Anselmiana, 38 (1956), p. 56, Siebebn tesis, pp. 62-63: Para Steidle, la imagen de Mois\u00e9s, aunque no mencionado, subyace a la concepci\u00f3n atanasiana de la perfecci\u00f3n mon\u00e1stica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">46 San Agust\u00edn, De Doctrina Christiana, I.39.43: La Escritura es un bien parcial respecto del bien total de la caridad: cf. 1 Co 13, 2.9-12.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">47 Cf. Bettencourt, op., cit (n. 45), P. 53. p. 53. Cf. VA, \u00a7\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">48 Cf. VA,\u00a7 2; Sieben, tesis, p. 63.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">49 Tal vez \u00e9l quiere decir, solamente, que las Escrituras bastan para nuestra instrucci\u00f3n en la fe, sin negar la utilidad de una instrucci\u00f3n humana; Atanasio hab\u00eda recibido, todo parece indicarlo, una cultura griega esmerada. Mientras que nos presenta a Antonio como iletrado (VA, \u00a7 73), lo que quiere decir, al menos que no sab\u00eda griego (como escribe Bardy, Catholicisme, T. I, 1948, 665).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">50 De esta carta no tenemos sino una traducci\u00f3n francesa incompleta: F. Cavallera, Saint Athanase, Textes et Etudes, Paris, 1908, pp 298-317. Lo utilizamos aqu\u00ed y citamos la letra, con indicaci\u00f3n del par\u00e1grafo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">51 San Atanasio, Carta a Marcelino, \u00a7 2, 7 y 8; MG 27, 11 y 15-18.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">52 ID., ibid., \u00a7 10; MG 27, 20-22; cf Sieben, tesis, pp.82-86\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">53 ID. Ibid., \u00a710; MG 27, 21; Cavallera, p. 306.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">54 Lo que brilla especialmente en el Salmo 118; es el tema que San Agust\u00edn desarrollar\u00e1 tan magn\u00edficamente en De Spiritu et Littera.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">55 San Atanasio, Carta a Marcelino, \u00a7 11; MG 27, 22.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">56 Id., ibid., \u00a7 12; MG 27, 24.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">57 Tesis, IIa parte, cap\u00edtulos 6 y 7, pp. 78 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">58 San Atanasio, Carta a Marcelino, \u00a7 13; MG 27, 25.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">59 M.J. Rondeau, art\u00edculo citado, n. 1, p. 186.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">60 B.Fischer, \u201cPsalmus vox Christi\u201d, contribuci\u00f3n a Politique et Th\u00e9ologie (citado n. 1), pp. 305 ss., especialmente 307.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">61 Cf.n. 26.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">62 Se puede preguntar, a la luz del misterio del alma humana de Jes\u00fas y de su importancia teol\u00f3gica en el misterio de la salvaci\u00f3n si Atanasio ten\u00eda raz\u00f3n en pensar que no faltaba nada a la fe de Nicea (Tomo a los Antioquenos, 5; MG 26, 800 C); los concilios y profesiones de fe que siguieron parecen no haber retenido esta apreciaci\u00f3n; la plenitud de piedad, sugerida como deseable por Atanasio (ibid.), les pareci\u00f3 exigir una profesi\u00f3n de fe expl\u00edcita en esta alma de Jes\u00fas: as\u00ed, por ejemplo, Constantinopla III, en 681 (DS 554).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">63 San Agust\u00edn, De Doctrina Christiana, I. 35.39.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">64 San Atanasio, Tratado contra los paganos, 47 (MG 25, 93 C); Sobre la Encarnaci\u00f3n del Verbo, 15; MG 25, 121 C; cf. Duchatelez, \u201cLa condescendencia divina de la salvaci\u00f3n\u201d, Nouv. Rev. Th\u00e9ol. 95 (1973), pp. 600-601.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">65 Cf. San Agust\u00edn, De Civitate Dei, libro X.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">66 Sieben, tesis, pp. 294-298.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">67 Dif\u00edcil para la naturaleza a causa de los vicios y tentaciones; f\u00e1cil por la ayuda de la gracia de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">68 Cf. C. Spicq, Les Ep\u00eetres pastorales, Par\u00eds, 19694, t. I Excursus IV, pp. 482-492: La \u201cPiedad\u201d en las ep\u00edstolas pastorales; ver especialmente pp. 487-488, n. 3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">69 Cf. la ausencia casi compelta de citas b\u00edblicas para la palabra eusebeia en el Lexicon Athanasium de G. M\u00fcller, s.j., Berl\u00edn, 1952. Sin embargo, hay que destacar que en su c\u00e9lebre carta festal 39 sobre las Escrituras, Atanasio escribe: \u201cS\u00f3lo en los \u00fanicos libros can\u00f3nicos (las  Escrituras) esta anunciada la ense\u00f1anza de la piedad\u201d Este texto (MG 26, 1437 C) implica que todas las Escrituras presentan la doctrina piadosa y que lo hacen con exclusi\u00f3n de los ap\u00f3crifos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">70 Ib\u00e1\u00f1ez, art. Citado, p. 53.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">71 Id., ibid., p. 71.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">72 Id., ibid., p. 47; cf, San Atanasio, De synodis 3, MG 26, 684 D.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">73 Cf. La insistencia de Atanasio sobre la eusebeia es tanto m\u00e1s impresionante cuanto que el vocablo es ignorado por Justino y los Padres apost\u00f3licos (Spicq, op. Cit., 486).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">74 P. Rech, La doctrine asc\u00e9tique des premiers ma\u00eetres egyptiens du IV \u00e8me si\u00e8cle, Paris, 1931, p. 164; hemos utilizado la presentaci\u00f3n de conjunto, de este autor, del tema del estudio de la Escritura  (ibid., 157-167) para la composici\u00f3n de una parte de este ap\u00e9ndice.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">75 Cf. 2Pe 3, 16: \u201cHay en nuestro hermano Pablo puntos oscuros cuyo sentido es cambiado por gente sin instrucci\u00f3n y sin firmeza- como en las otras escrituras \u2013 para su propia perdici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">76 Cf. J.-C. Guy, \u201cEcriture sainte et vie spirituelle\u201d, DSAM IV. 1 (1960), col 162. Nos hemos inspirado aqu\u00ed\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">77 Rech, op. Cit., pp 165-166, citando especialmente muchos pasajes de la regla de san Pacomio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">78 J. Kirchmeyer, \u201cEcriture sainte et vie spirituelle\u201d, DSAM IV. 1 (1960), col 165-166, citando  Evagrio, Antih\u00e9retique, ed. Frankenberg, Berlin, 1912, pp. 472-473.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">79 J. Kirchmeyer, op. Cit., col. 165.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">80 San Atanasio, Carta a Marcelino, \u00a7 33; MG 27, 45 A.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">81 Cf. J. Muydermans, A travers la tradition manuscrite d\u2019Evagre le Pontique, Lovania\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">82 Barnasufio, citado por Kirchmeyer, DSAM IV. 1 (1960), col 166.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">83 Se podr\u00e1 consultar, adem\u00e1s, sobre este asunto L. Leloir, \u201cLa Bible et les P\u00e8res du d\u00e9sert\u201d en el volumen colectivo La Bible et les P\u00e8res, Paris, 1971, pp. 113-134.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Atanasio, defensor de la divinidad de Jes\u00fas 2 Contra los Arrianos, Atanasio despliega una ex\u00e9gesis literal del Nuevo Testamento 3 Contra el juda\u00edsmo, Atanasio brinda una ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica del Antiguo Testamento 4 Conclusiones 5 Ap\u00e9ndice Atanasio, defensor de la divinidad de Jes\u00fas Atanasio de Alejandr\u00eda (295? -373) es c\u00e9lebre, sobre todo, como heroico &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-san-atanasio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXEGESIS PATRISTICA: SAN ATANASIO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24685","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24685","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24685"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24685\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24685"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24685"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24685"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}