{"id":24686,"date":"2016-02-05T16:45:49","date_gmt":"2016-02-05T21:45:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-san-clemente-de-alejandria\/"},"modified":"2016-02-05T16:45:49","modified_gmt":"2016-02-05T21:45:49","slug":"exegesis-patristica-san-clemente-de-alejandria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-san-clemente-de-alejandria\/","title":{"rendered":"EXEGESIS PATRISTICA: SAN CLEMENTE DE ALEJANDRIA"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 El ambiente gn\u00f3stico<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El misterio de la Escritura en el misterio de la salvaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 El simbolismo b\u00edblico en Clemente de Alejandr\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Ejemplos de la ex\u00e9gesis simb\u00f3lica de Clemente de Alejandr\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Apreciaci\u00f3n cr\u00edtica<\/li>\n<\/ul>\n<h1>El ambiente gn\u00f3stico<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Clemente vivi\u00f3 en la segunda mitad del siglo II. Sacerdote de la Iglesia de Alejandr\u00eda, muri\u00f3 sin duda entre 211 y 215. Su ex\u00e9gesis est\u00e1 en armon\u00eda fundamental con la de Ireneo y con la de Justino, que hemos estudiado en los cap\u00edtulos precedentes. Como ellos, tambi\u00e9n hace uso de la tipolog\u00eda, en un  contexto similar fundamentalmente anti-gn\u00f3stico, y comparti\u00f3 sus convicciones sobre la unidad de la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n en y entre los Testamentos. Pero, a diferencia de Ireneo y de Justino, pone al servicio de la ex\u00e9gesis cristiana a Fil\u00f3n y al simbolismo hel\u00e9nico, no sin recurrir igualmente a la apocal\u00edptica judeocristiana. Lo que es m\u00e1s sorprendente, es que tuvo \u00e9xito en organizar toda esta diversidad de datos en una s\u00edntesis coherente, iluminada por su visi\u00f3n personal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, es verdad que, en algunos escritos, se percibe en Clemente una contaminaci\u00f3n gn\u00f3stica1. De ah\u00ed el choque que Focio2 experiment\u00f3 al leerlos; adem\u00e1s hay que ver las reservas del Papa Benedicto XIV3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin demorarnos en estos aspectos, a los que volveremos sin embargo al final de este cap\u00edtulo, evocaremos sucesivamente la concepci\u00f3n que Clemente ten\u00eda de la Escritura y de su rol en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, para precisar m\u00e1s extensamente su manera de comprender el simbolismo b\u00edblico, del que daremos algunos ejemplos antes de presentar una apreciaci\u00f3n cr\u00edtica de su esfuerzo exeg\u00e9tico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos inspiraremos, sobre todo, en los trabajos de los Padres Mond\u00e9sert, Moingt y Dani\u00e9lou.\n<\/p>\n<h1>El misterio de la Escritura en el misterio de la salvaci\u00f3n<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Clemente no s\u00f3lo tiene un estilo escriturario a fuerza de haber frecuentado y asimilado las Escrituras (1,300 citas del A. T., 2,400 del N.T.), sino adem\u00e1s y sobre todo desarroll\u00f3 y expuso una concepci\u00f3n personal de su rol en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, en un contexto trinitario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Clemente, los dos Testamentos \u201cson dos en cuanto al nombre y a la fecha, que han sido dados por un sabio mandato seg\u00fan el aumento y el progreso de la humanidad, y son sin embargo uno por su virtud, el antiguo y el nuevo, que provienen, por intermedio del Hijo, del Dios \u00fanico\u201d (Strom., II, 6, 29,2). A sus ojos, \u201cuno solo es el Dios de los dos Testamentos, porque las misma promesas que  fueron hechas a nosotros fueron hechas a los patriarcas\u201d (Strom., II, 6). El Verbo habla en el Antiguo Testamento tal como habla en el Nuevo (el Verbo prometido y anunciado en el A.T. se revela en el Nuevo). Por ese motivo, la luz del Verbo es necesaria para obtener la inteligencia de las sagradas Escrituras (Pedag., I, 5 y I, 7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDisimulada\u201d bajo las par\u00e1bolas y las figuras, el Esp\u00edritu Santo da a la Escritura el car\u00e1cter sacramental del misterio de Dios (Strom., I, 9, 45; 15, 115,5&#160;; 126, 1). Sin embargo, no parece que Clemente distinga dos roles del Verbo y del Esp\u00edritu, sus misiones respectivas, en la g\u00e9nesis y el don de la Escritura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta misma Escritura presenta sentidos diversos, seg\u00fan el nivel de interpretaci\u00f3n en que se coloque; si por ejemplo, se resume los desarrollos de Clemente sobre Mt 18, 20 (\u201ccuando dos o tres est\u00e1n reunidos en mi nombre yo estoy en medio de ellos\u201d), se llega al siguiente conjunto: en el sentido doctrinal y moral, se trata de una familia (padre, madre e hijo); en el sentido m\u00edstico, se trata de Dios que se encuentra tanto con los padres que engendraron seg\u00fan su deber, como con aquel que es casto por justos motivos (contra la gnosis dualista); en el sentido filos\u00f3fico y psicol\u00f3gico, los tres representan las pasiones, el deseo y la raz\u00f3n, o aun la carne, el alma y el esp\u00edritu (sentido m\u00e1s bien m\u00edstico); siguiendo en el sentido m\u00edstico, se trata de los llamados, de los elegidos y del pueblo elegido para el honor supremo, a saber: la gnosis, finalmente, en el sentido prof\u00e9tico y religioso, de los Jud\u00edos y de los Gentiles que constituyen en conjunto el tercer pueblo, y la Iglesia, que es un hombre, una raza (cf. Strom., III, 10, 68, 1 a 70, 4)4.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Clemente, la Palabra de Cristo, palabra humana dirigida a los hombres, es un signo que lleva el misterio divino de una manera disimulada para cualquiera que la reciba en su materialidad. Dios debi\u00f3 acomodarse a nuestra debilidad para revelarse; hay que liberarse de los afectos de la carne para dejar de interpretar carnalmente las Escrituras y para conocer a Dios tal como es y no a nuestra imagen. Para el creyente vuelto a caer en las tinieblas del pecado y que cierra por inatenci\u00f3n los ojos a la luz de la ense\u00f1anza recibida, la palabra de Cristo no devela sino una d\u00e9bil parte de su verdad y de su vida. La plenitud de las verdades de la salvaci\u00f3n es dada en un solo bloque, en la palabra de Cristo, pero bajo la mediaci\u00f3n del signo verbal y del precepto a cumplir. Para despejar la significaci\u00f3n y la vida escondidas bajo esta palabra, el creyente debe asimilarse a estas verdades, purificarse mediante la pr\u00e1ctica de los mandamientos para participar en la santidad de Dios; hace falta conocer y estudiar el precepto para poder practicarlo, pero el conocimiento de la interioridad, el gusto de la voluntad de Dios no se adquiere sino mediante el ejercicio5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal es la obra de la verdadera gnosis en su doble y \u00fanico m\u00e9todo: \u201cconocimiento y elucidaci\u00f3n clara del testimonio dado por las Escrituras: y por otra parte la preparaci\u00f3n seg\u00fan el Logos bajo la conducci\u00f3n de la fe y del temor. Ambos crecen juntamente hasta la caridad perfecta. Porque doble, pienso yo, es el fin del gn\u00f3stico, al menos aqu\u00ed abajo: por un lado la contemplaci\u00f3n conforme a la ciencia, por otro lado la acci\u00f3n, la praxis\u201d (Strom., VII, 15, 102, 1-2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gn\u00f3stico tom el precepto \u201cen su sentido propio, tal como es dicho por aquel que tiene el conocimiento en un sentido m\u00e1s universal y m\u00e1s grandioso\u201d (Strom., VII 11 al principio). \u201cYendo hasta el fin del precepto seg\u00fan el Evangelio\u201d, se extiende, por ejemplo, del precepto de ayuno a la abstinencia de toda concupiscencia, el del d\u00eda dominical a la reproducci\u00f3n en \u00e9l de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or (Strom., VII. 12, 74, 6 a 76,7). No conoce el pecado s\u00f3lo en sus determinaciones particulares sino tambi\u00e9n en s\u00ed (ibid., VI 12, 97, 3-4). El gn\u00f3stico imita de esta manera la actitud de Jes\u00fas, en el serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, frente a la ley: le opone los mandamientos nuevos (\u201cse os dijo, yo os digo: Mt 5, 21-22.27-28.31-32) y sin embargo no pretende dejar caer una sola iota de la ley sino conducirla a su perfecci\u00f3n (Mt 5, 17); conservando la letra de la ley, despeja toda la extensi\u00f3n espiritual, que restring\u00eda una interpretaci\u00f3n temporalmente apropiada a una conducta todav\u00eda carnal e infantil (cf. Strom., IV, 18, 113). De los preceptos negativos: \u201cNo cometer\u00e1s adulterio, no matar\u00e1s\u201d, Cristo saca preceptos positivos de pureza de coraz\u00f3n y de caridad, cuyo significado estaba  adecuadamente contenido bajo la letra primitiva, pero de una manera todav\u00eda disimulada. Frente a la letra del Evangelio, el gn\u00f3stico lo imita, siguiendo  en esto la invitaci\u00f3n que nos hace Cristo para buscar los sentidos ocultos de sus palabras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como lo subraya J. Moingt6, el m\u00e9todo gn\u00f3stico de Clemente no es un m\u00e9todo cr\u00edtico que busca determinar el sentido literal de los textos; busca m\u00e1s bien en el Evangelio una regla de vida para alcanzar la vida divina. Percibir la verdad bajo la figura, la intenci\u00f3n bajo la letra, dar a cada palabra particular su valor salv\u00edfico por la cual se extiende a totalidad de la vida: este m\u00e9todo supone m\u00e1s bien que se ha encontrado lo que nosotros llamar\u00edamos en nuestros d\u00edas la intuici\u00f3n fundamental de Cristo, la esencia del cristianismo. La visi\u00f3n sint\u00e9tica es propia de la contemplaci\u00f3n como tambi\u00e9n de una fe integral (cf. Strom., VI, 15, 115, 1 ss).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los cap\u00edtulos 11 y 12 de los Stromata VII, Clemente describe la gnosis a la vez como el sentido espiritual de la Escritura y como el sentido de los valores sobrenaturales. Para el que  pretende una visi\u00f3n de conjunto de Stromata VII sin dejarse detener por algunas expresiones equ\u00edvocas, es manifiesto que Clemente presenta la gnosis como ligada a una conducta cristiana y evang\u00e9lica. Cuando opone la gnosis a la simple fe, es para reprochar a \u00e9sta el conservar en su conducta, todav\u00eda carnal, restos de paganismo y no, por consecuencia, ser inferior en tanto que fe. Para Clemente, la gnosis ni deja de lado la letra del Evangelio, ni saca de ella una ex\u00e9gesis caprichosa; consiste en interpretar la palabra de Dios con el Esp\u00edritu del Salvador; es, de esta manera, un perfeccionamiento de la fe, com\u00fan y que es ofrecido a todos en cuanto a su fundamento, pero que est\u00e1 reservado en cuanto a su desarrollo a aquellos que se dejen guiar por \u201cuna piedad iluminada  por la ciencia\u201d (Strom. VII, 12, 59, 6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, por ejemplo, el sentido m\u00e1s exacto del t\u00e9rmino \u201cadulterio\u201d \u00bfnos es dado por el precepto de la ley que establece la prohibici\u00f3n o no es m\u00e1s bien en el uso que hace Dios mismo para designar las infidelidades del pueblo jud\u00edo o de los herejes para consigo (cf. Strom. III, 12,80, 1-2&#160;; 89-90&#160;; VI, 16, 146, 3 a 147, 1)?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de lo algunos hayan podido decir, la teolog\u00eda b\u00edblica de Clemente no desprecia la historia, sino todo lo contrario, ya que insiste en la importancia de la historia de la salvaci\u00f3n. Ah\u00ed mismo donde nos dice que \u201cEl Se\u00f1or no habla m\u00e1s que en par\u00e1bolas\u201d (seg\u00fan Mt 13, 34), que \u201cel estilo de la escrituras es parab\u00f3lica\u201d, se afana en mostrar que esta \u201cpar\u00e1bola\u201d se inscribe en un contexto hist\u00f3rico que le da una verdad indubitable e indeformable, y que la Escritura no debe ser tratada de cualquier manera porque es un \u201cdep\u00f3sito que ha de ser devuelto a Dios. Hay una regla de la verdad: la tradici\u00f3n de los ap\u00f3stoles, que fija la manera de comprender y brindar la ense\u00f1anza de Cristo y \u201cla regla de la Iglesia\u201d que es la concordancia de los Testamentos (Strom., VI, 15, 122, 1&#160;; 123, 3&#160;; 124 a 126). La Escritura no se abre sino a quien sabe leerla \u201cpor s\u00edlaba\u201d y no s\u00f3lo \u201cletra por letra\u201d. El signo que contiene manifiesta un triple acontecimiento: s\u00f3lo aquel que tiene el conocimiento del origen y del fin de la historia &#8211; Cristo en la gloria del Padre &#8211; es capaz de situar cada acontecimiento en su verdadero lugar y de asignarle su verdadera significaci\u00f3n, porque \u201cposee la verdad m\u00e1s exacta del comienzo del mundo al fin, ya que la ha tomado de ella  misma,. (Strom., VI, 16, 131-132&#160;; VI, 9, 78, 2-79, 2)7.\n<\/p>\n<h1>El simbolismo b\u00edblico en Clemente de Alejandr\u00eda<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El quinto libro de los Stromata (o: Tapicer\u00edas) es un tratado sobre el conocimiento (gnosis) de los s\u00edmbolos en los antiguos sabios, jud\u00edos y paganos. Para Clemente, el simbolismo se vuelve un lenguaje secreto, destinado a preservar las cosas sagradas de la mirada profana (Strom., IV 4, 19, 3-20, 1). Los profetas, los poetas y los fil\u00f3sofos han utilizado un m\u00e9todo simb\u00f3lico. \u00bfC\u00f3mo lo justifica Clemente? Brinda dos razones. La primera es esconder a los profanos lo que no son capaces de comprender; la segunda es estimular la investigaci\u00f3n escondiendo la verdad bajo un velo. He aqu\u00ed el texto de Clemente: \u201cPor muchas razones, el sentido de la Escrituras est\u00e1 escondido. Primero para que busquemos y para estemos siempre vigilantes en el descubrimiento de las palabras de salvaci\u00f3n; luego, porque no conviene que todos conozcan este sentido, por temor de que sufran un da\u00f1o al comprender de trav\u00e9s lo que ha sido dicho por el Esp\u00edritu para el bien\u201d (VI, 15, 126, 1). Como se ve, Clemente extiende al conjunto de las Escrituras, al parecer, lo que Jes\u00fas dec\u00eda a prop\u00f3sito de las par\u00e1bolas (Mc 4, 11-13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, sin reducir la tipolog\u00eda escrituraria al simbolismo helen\u00edstico, Clemente inserta este simbolismo b\u00edblico en el cuadro m\u00e1s general de un simbolismo c\u00f3smico y de un universo simb\u00f3lico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes que nada, para Clemente, las figuras del Antiguo Testamento son reveladas en Jesucristo, que es su contenido (ennoia). Este fue especialmente el rol de san Juan Bautista: \u201cAquel que mostr\u00f3 con su testimonio lo que hab\u00eda sido profetizado, hab\u00eda significado al advenimiento que en lo sucesivo llegaba y manifiestaba despu\u00e9s de un largo caminar, realmente desat\u00f38 la extremidad de las palabras de la econom\u00eda revelando la idea (ennoia) contenida en los s\u00edmbolos\u201d (Strom., V, 8, 55, 2-3). El g\u00e9nero simb\u00f3lico es aqu\u00ed la tipolog\u00eda b\u00edblica. Ella constituye el sentido oculto del Antiguo Testamento, revelado por Cristo y desde entonces fue manifestado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero despu\u00e9s de que Cristo manifest\u00f3 el contenido oculto de esta Antigua Alianza, \u00bfsubsiste el simbolismo? S\u00ed, piensa Clemente. Se vuelve hacia Pablo, re\u00fane los pasajes de las ep\u00edstolas de la Cautividad que tratan de la revelaci\u00f3n (apokalupsis) y del misterio (musterion). Hay pues, incluso despu\u00e9s de Cristo, un sentido oculto de la Escritura. Pero este sentido ya no es tipol\u00f3gico; los \u201ctipos\u201d s\u00f3lo llegan hasta Juan. Es el apocalipsis, es decir la gnosis del misterio, el conocimiento de las cosas celestes. Clemente considera a esta gnosis judeocristiana, esta ex\u00e9gesis apocal\u00edptica como aquella que, despu\u00e9s de la tipolog\u00eda, revela el sentido de la Escritura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Clemente distingue claramente estas dos ex\u00e9gesis y adem\u00e1s las relaciona con los dos grados de la ense\u00f1anza cristiana. El conocimiento del sentido de las figuras est\u00e1 en el orden de la catequesis com\u00fan; la ex\u00e9gesis apocal\u00edptica es, precisamente, la gnosis. Clemente lo confirma citando He 5, 12-6, 1, que opone el \u201dalimento s\u00f3lido\u201d de los adultos a la \u201cleche de los infantes\u201d (cf. 1 Cor 3, 2). Clemente remite largamente en este sentido a la ep\u00edstola del pseudo Bernab\u00e9, recordando que ella es una gnosis (Strom., V, 10, 60-64).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Clemente no separa la alegor\u00eda griega de este simbolismo b\u00edblico, aunque no reduce \u00e9ste a aqu\u00e9lla. Integra los simbolismos griego, jud\u00edo y cristiano en un conjunto \u00fanico, unificado y estructurado, en el seno de su visi\u00f3n central de lo que resulta de las alianzas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8212; la alegor\u00eda griega, es el simbolismo c\u00f3smico, por el cual los paganos conocieron alguna cosa de Dios, a trav\u00e9s de su manifestaci\u00f3n en el mundo, y la simb\u00f3lica moral, mediante la cual conocieron a Dios a trav\u00e9s de su revelaci\u00f3n en la conciencia (cf. Rm 2, 14-15);<br \/>\n&#8212; la tipolog\u00eda b\u00edblica corresponde a la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios al pueblo de Israel, donde las acciones de Yav\u00e9 en el A. T. son figura de las acciones de Cristo en el Nuevo;<br \/>\n&#8212; la ex\u00e9gesis apocal\u00edptica, finalmente a la manifestaci\u00f3n del mundo futuro y de sus secretos que se consuma en la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto permite incorporar la alegor\u00eda griega de manera org\u00e1nica en la visi\u00f3n clementina de la historia de la salvaci\u00f3n. Comprendemos mejor, entonces, por qu\u00e9 el Protr\u00e9ptico, dirigido a los paganos, se apoya en los misterios griegos, el Pedagogo sobre las figuras b\u00edblicas y los Stromata sobre el apocalipsis paulino. Los tres libros de Clemente reproducen las etapas de la historia de la salvaci\u00f3n que tambi\u00e9n son las de la conversi\u00f3n de las almas: \u201cHay un primer cambio salvador del paganismo a la fe y un segundo de la fe a la gnosis\u201d (Strom., VII, 57, 4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se desea comparar la ex\u00e9gesis de Clemente con las de Ireneo y de Justino, se podr\u00eda decir que comparte con ellos la ex\u00e9gesis catequ\u00e9tica y fundamental que es aquella de la tipolog\u00eda: incluso esta es, para \u00e9l, el eje de la ex\u00e9gesis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero prolonga esta tipolog\u00eda en dos sentidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por una parte, la contin\u00faa mediante una ex\u00e9gesis gn\u00f3stica, que corresponde a la didascalia, al conocimiento superior al simple kerigma; \u00e9l hereda esta gnosis judeocristiana y, en parte, la ex\u00e9gesis filoniana que es tambi\u00e9n de origen jud\u00edo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, prolonga la tipolog\u00eda mediante una ex\u00e9gesis c\u00f3smica y moral, kerigm\u00e1tica, que corresponde a la alianza c\u00f3smica de No\u00e9 y que enra\u00edza la historia de la religi\u00f3n en la religi\u00f3n c\u00f3smica. Aqu\u00ed tambi\u00e9n depende largamente de Fil\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al introducir la ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica en la ex\u00e9gesis filoniana, la articula en una perspectiva hist\u00f3rica. La ex\u00e9gesis c\u00f3smica y moral es asumida en el seno de una visi\u00f3n cristiana de la historia de la salvaci\u00f3n9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, el m\u00e9todo de Clemente, en lo que concierne al simbolismo, se funda sobre un principio de filosof\u00eda griega, principio incorporad10 en el Antiguo y en Nuevo Testamentos (cf. Sab 7, 27&#160;; 8, 17&#160;; 9, 17&#160;; 2 Pe 1, 4&#160;; He 2, 14): hay un nexo inteligible que jerarquiza y re\u00fane a todos los seres, que los hace uno bajo su multiplicidad aparente, y salvaguarda su multiplicidad misma por su cohesi\u00f3n y su unidad; hay un parentesco de todos los seres entre ellos y con Dios, una escala de seres, una participaci\u00f3n de los seres en el Ser.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Clemente aplica en el campo de la ex\u00e9gesis el principio, esencial al cristianismo, de la unidad de la creaci\u00f3n y de la orientaci\u00f3n de todos los seres, del m\u00e1s material al m\u00e1s espiritual, hacia el Ser por excelencia, del cual penden todos, como de su raz\u00f3n \u00faltima, pero que todos reflejan, cada uno a su manera, algo de las perfecciones divinas, y por consecuencia, se anuncian los unos a los otros, de grados en grados, hasta los m\u00e1s ricos y a los m\u00e1s pr\u00f3ximos de la divinidad, aunque permanecen siempre, como seres finitos y criaturas, lejos de la divinidad infinita, autora de todas las cosas11.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, una ex\u00e9gesis moderadamente simb\u00f3lica de las Escrituras reveladas y reveladoras es una necesidad si se recuerda que est\u00e1n situadas en el seno de un universo simb\u00f3lico, obra de un Dios que se simboliza en \u00e9l, universo en el que los seres son interdependientes y se refieren mutuamente los unos a los otros. Tal ex\u00e9gesis simb\u00f3lica es necesaria, adem\u00e1s, si se rememora que el sentido literal de la Escritura est\u00e1 condicionado y finalizado por el sentido del universo del que forman parte. Situando el sentido literal en el contexto total del universo, la prolongaci\u00f3n de este sentido sobre el plano espiritual, cuando Dios lo quiso, se vuelve m\u00e1s inteligible.\n<\/p>\n<h1>Ejemplos de la ex\u00e9gesis simb\u00f3lica de Clemente de Alejandr\u00eda<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consideraremos tres: Isaac, el joven rico, y el Buen Samaritano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer caso nos manifiesta una integraci\u00f3n imperfecta de los elementos filonianos en una perspectiva cristiana. No sin referencia a la tradici\u00f3n judaica y targ\u00famica,  que alega un Isaac redentor, explotado por los jud\u00edos post cristianos contra Cristo12, Clemente escribe en su Pedagogo13:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Isaac es el tipo del Se\u00f1or ni\u00f1o en tanto que Hijo (y en efecto era hijo de Abrah\u00e1m como Cristo era de Dios), v\u00edctima como el Se\u00f1or. Pero no fue segado como el Se\u00f1or; Isaac s\u00f3lo carg\u00f3 la le\u00f1a para el sacrificio, como el Se\u00f1or carg\u00f3 su cruz.  Re\u00eda m\u00edsticamente para profetizar que el Se\u00f1or nos llena de dicha, a nosotros que he hemos sido rescatados por la sangre. \u00c9l no sufri\u00f3, dejando al Logos, como es natural, las primicias del sufrimiento, pero adem\u00e1s porque no fue inmolado, significa tambi\u00e9n la divinidad del Se\u00f1or. Porque despu\u00e9s de su entierro, Jes\u00fas resucit\u00f3, sin sufrir, como Isaac hab\u00eda escapado al sacrificio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Clemente combina aqu\u00ed la alusi\u00f3n a Act 11, 19 y a la tipolog\u00eda de Isaac con relaci\u00f3n a Jes\u00fas con una pol\u00e9mica muy acentuada contra el juda\u00edsmo contempor\u00e1neo: Cristo sobrepasa a Isaac, porque sufri\u00f3 realmente y no se limit\u00f3 a cargar la cruz, e incluso con una posible alusi\u00f3n a la misteriosa conciliaci\u00f3n en el Cristo crucificado, entre la impasibilidad (apatheia) de la naturaleza divina y de la pasi\u00f3n (pathos) de la naturaleza humana14. Clemente concede un car\u00e1cter privilegiado al personaje de Isaac en relaci\u00f3n con el lugar excepcional que ocupa (lo que no es de extra\u00f1ar) en el jud\u00edo Fil\u00f3n15. Pero integra la alegor\u00eda moral de Fil\u00f3n (que identificaba a Isaac con la dicha, seg\u00fan la etimolog\u00eda de su nombre) en una perspectiva cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con anterioridad el mismo libro del Pedagogo nos hab\u00eda ofrecido, tambi\u00e9n a prop\u00f3sito de Isaac, una transposici\u00f3n cristiana, un tanto artificial, de Fil\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede interpretar de otro modo el simbolismo de la profec\u00eda de la dicha y del re\u00edr que nos procura la salvaci\u00f3n, como a Isaac. \u00c9ste re\u00eda tambi\u00e9n por haber sido liberado de la muerte, jugando y regocij\u00e1ndose con la esposa que es su compa\u00f1era (cf. G\u00e9n 26, 8) en nuestra salvaci\u00f3n, la Iglesia; \u00e9sta lleva el firme nombre de paciencia (hupomon\u00e8) sea porque debe continuar (menein) regocij\u00e1ndose sola a trav\u00e9s de los siglos; sea porque est\u00e1 constituida por la paciencia (hupomon\u00e8) de los creyentes, que son todos los miembros de Cristo. Y el testimonio (marturia) de aquellos que perseveran hasta el fin y la acci\u00f3n de gracias (eucarist\u00eda) ofrecida por ellos, he ah\u00ed el juego m\u00edstico y la salvaci\u00f3n que socorre con la santa dicha. En cuanto al rey, Cristo, observa desde lo alto nuestra risa y habiendo pasado la cabeza a trav\u00e9s de la ventana, como dice la Escritura (Gn 26, 8), contempla la acci\u00f3n de gracias y la bendici\u00f3n, la exultaci\u00f3n y la felicidad y la paciencia que ayuda en el trabajo y la reuni\u00f3n de todo aquello que es la Iglesia, su propia Iglesia: muestra solamente su rostro; rostro que faltaba a la Iglesia, en lo sucesivo perfecta gracias a la cabeza del Rey. \u00bfY d\u00f3nde estaba pues esta ventana a trav\u00e9s de la cual el Se\u00f1or se mostr\u00f3? Era la carne, por la cual se manifest\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La paradoja de este texto16 es que nos presenta al rey Abimelec y al patriarca Isaac como tipos de Cristo. Las reglas de una sana tipolog\u00eda parecen largamente desbordadas&#8230; Encontramos aqu\u00ed la tendencia exclusivamente alegorizante de la escuela de Alejandr\u00eda, para la cual las afirmaciones m\u00e1s simples de la Escritura deben incluir un sentido oculto, aun la mirada del rey pagano a trav\u00e9s de una ventana&#8230;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasemos al joven rico. Clemente nos dej\u00f3 una homil\u00eda sobre Mc 10, 17-3117. La ex\u00e9gesis de Clemente deja al lector a la vez estupefacto y perplejo, para terminar convenci\u00e9ndolo en parte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su idea general es esta: Cristo no manda al joven rico a que renuncie a sus riquezas; no es necesario despojarse de todo para ser salvado. Si cada cristiano renunciara a sus bienes, se volver\u00eda, prontamente, imposible, auxiliar a  los pobres. Las palabras del Se\u00f1or son una exhortaci\u00f3n a evitar la avaricia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cVende todo lo que posees\u201d: estas palabras, escribe Clemente, \u201cno quieren decir lo que parecen decir de buenas a primeras: desp\u00f3jense de sus riquezas\u201d. Agrega: \u201cEl sacrificio de nuestras riquezas no es un sacrificio nuevo y desconocido a los hombres. Muchos lo hab\u00edan hecho ya antes de la venida del Salvador: unos por entregarse sin distracci\u00f3n al estudio de las letras y de una ciencia muerta; otros para adquirir el vano renombre de una gloria fr\u00edvola, tales como Anax\u00e1goras, Dem\u00f3crito y Crates. Privarse de sus riquezas sin adquirir la vida, \u00bfes un sacrificio heroico y que merece  ser imitado?\u201d. Se piensa, leyendo a Clemente, en San Pablo: \u201cY aunque distribuyese todos mis bienes entre los pobres, si no tuviere caridad, de nada me sirve\u201d (1Cor 13, 3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, Clemente no niega que cierto renunciamiento material pueda ser exigido por Jes\u00fas al joven rico: \u201cRenuncien a las posesiones da\u00f1inas, conserven aquellas cuyo uso piadoso y moderado pueda serles \u00fatil. Disfruten de los bienes que el Se\u00f1or les da y cuyo uso18. \u00c9l mismo indica; rechacen sus vicios y sus pasiones, que corrompen estos bienes y que hacen que ustedes les den un uso criminal; de esta manera obedecer\u00e1n al Se\u00f1or\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 pensar de esta ex\u00e9gesis? Se trata ciertamente de un texto dif\u00edcil, que incluso en nuestro d\u00edas19, suscita diversas interpretaciones. Clemente ten\u00eda raz\u00f3n cuando pensaba que Jes\u00fas invitaba al joven al desprendimiento interior; no parece que haya visto que el Maestro lo llamara por la v\u00eda de la pobreza exterior y efectiva20.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es precisamente en esta homil\u00eda que se encuentra la hermosa ex\u00e9gesis espiritual de la par\u00e1bola del Buen Samaritano, nuestro tercer ejemplo. Citemos el texto21:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l otro fue nuestro pr\u00f3jimo (cf Lc 10, 29.36) sino el Salvador mismo? \u00bfCu\u00e1l otro ejerci\u00f3 respecto de nosotros las m\u00e1s grandes misericordias?. Estuvo cerca de perecer bajo las heridas sin n\u00famero que los esp\u00edritus de las tinieblas nos hab\u00edan infligido, el alma que ellos hab\u00edan colmado de falsos temores, de deseos impuros, de ciegos furores, de voluptuosidades enga\u00f1osas e inquietas; \u00c9l cur\u00f3 todas nuestras heridas, arranc\u00f3 de ra\u00edz y destruy\u00f3 nuestros vicios, no como la ley, cuyos efectos, que resienten la malignidad de sus or\u00edgenes, son d\u00e9biles e impotentes; sino dirigiendo \u00c9l mismo la afilada hacha al pie del \u00e1rbol del mal y arrancando con sus manos todas sus ra\u00edces. Verti\u00f3 sobre las heridas de nuestras almas un vino precioso que es la sangre de vi\u00f1a de David; sac\u00f3 de sus entra\u00f1as el \u00f3leo del Esp\u00edritu con el cual las reg\u00f3. Las junt\u00f3 y reuni\u00f3 con vendajes indisolubles, la caridad, la fe y la esperanza. Orden\u00f3 a los \u00e1ngeles, a los principados y a las potencias del cielo que nos sirvieran, y les paga el precio liber\u00e1ndolos de la vanidad del mundo en la revelaci\u00f3n de la gloria de los hijos de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, para Clemente Jes\u00fas es un M\u00e9dico que verti\u00f3 el vino de su propia sangre por nuestros pecados, ya que nos ofrece abundantemente el \u00f3leo de su misericordia que ha recibido del seno de su Padre. Es un m\u00e9dico eficaz, porque contrariamente a la ley de Mois\u00e9s, quita del alma los pecados y las pasiones. Esta ley no cortaba sino las manifestaciones externas del mal que aflig\u00eda al hombre, es decir a la humanidad, asaltada por los bandidos demon\u00edacos antes de encontrar refugio, gracias al Salvador, entre los posaderos ang\u00e9licos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se destacar\u00e1 el orden en el que Clemente presenta los ap\u00f3sitos salv\u00edficos: la caridad es nombrada antes de la fe y la esperanza. Sin la caridad, la fe y la esperanza mismas no podr\u00edan salvar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l es la recompensa prometida, seg\u00fan Clemente, a los \u00e1ngeles por su servicio a los hombres (cf He 1, 14)? Ser\u00e1n liberados de la necesidad de servir a un mundo corruptible, resumido en el cuerpo corruptible del hombre pecador. Una vez que los hombres hayan sido salvados, los \u00e1ngeles ya no tendr\u00e1n ninguna obligaci\u00f3n respecto de su servicio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente, semejante ex\u00e9gesis evoca la de Ireneo, ya vista, sin ser totalmente id\u00e9ntica. En los dos casos, la par\u00e1bola ha sido entendida de una manera cristoc\u00e9ntrica. Tenemos razones para pensar que los trazos fundamentales de semejante ex\u00e9gesis vienen de los ap\u00f3stoles mismos, a trav\u00e9s de los presb\u00edteros22. Lo que no garantiza de ninguna manera el origen apost\u00f3lico, bien entendido, de todo el detalle de las interpretaciones aleg\u00f3ricas que se encuentra en Clemente y en los otros Padres en lo que toca a la par\u00e1bola del Buen Samaritano.\n<\/p>\n<h1>Apreciaci\u00f3n cr\u00edtica<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Presentaremos primeramente las cr\u00edticas m\u00e1s obvias que se puede hacer y que, de hecho, han sido dirigidas contra la ex\u00e9gesis de Clemente de Alejandr\u00eda; ofreceremos una respuesta a casi todas; luego, intentaremos poner de manifiesto algunas de las ventajas que presenta su m\u00e9todo, incluso en nuestros d\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, Petau23 acusaba a Clemente de Alejandr\u00eda de haber favorecido el arrianismo: Benedicto XIV evoca la hip\u00f3tesis siguiente, seg\u00fan la cual, a diferencia de san Hilario de Arles y de Vicente de L\u00e9rins (cuyas tendencias o errores semi-pelagianos eran anteriores a la condena del semi-pelagianismo por la Iglesia), Clemente habr\u00eda pecado contra los dogmas ya definidos por la Iglesia24; pero adem\u00e1s de que se abstiene de hacer suya esta hip\u00f3tesis, hay que observar que ella parece estar desprovista de fundamentos, porque, antes del concilio de Nicea, muy posterior a las obras de Clemente, la Iglesia universal y post apost\u00f3lica no se hab\u00eda pronunciado definitivamente sobre ning\u00fan asunto, al parecer. Algunas de las opiniones o interpretaciones exeg\u00e9ticas de Clemente han podido contribuir a preparar la eclosi\u00f3n del arrianismo, sin que se pueda decir sin embargo, que \u00e9l mismo haya sido un pre-arriano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se acus\u00f3 igualmente a Clemente de esoterismo y de favorecer la idea de \u201ctradiciones secretas\u201d en la interpretaci\u00f3n del N.T. La acusaci\u00f3n parece exacta (cf Strom., VI 7, 61 y VI, 98; Lebreton, DSAM, t. 2 col. 959-960); adem\u00e1s hay que observar que, a menudo, a los ojos de Clemente, el hecho de que todos los cristianos no puedan alcanzar la \u201cgnosis aut\u00e9ntica\u201d del texto b\u00edblico no es debido a la voluntad de ocultar el sentido, atribuida a Cristo o a los ap\u00f3stoles, sino m\u00e1s bien a la falta de generosidad en el cumplimiento de los preceptos: \u201cpero el que obra la verdad, va a la luz&#160;; el que obra el mal rechaza ir a la luz\u201d (Jn 3, 21.20) y no puede comprender el sentido profundo de la palabra divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, nos parece que la tradici\u00f3n cat\u00f3lica posterior no rechaz\u00f3 de ninguna manera la idea de una relaci\u00f3n entre el ejercicio generoso de la libertad en la obediencia perfecta a los mandamientos del Evangelio de una parte, y el conocimiento de los misterios divinos de otra parte. A los ojos de un Santo Tom\u00e1s de Aquino, s\u00f3lo aquellos que est\u00e1n en estado de gracia pueden poseer y ejercer los dones de ciencia, de inteligencia y de sabidur\u00eda del Esp\u00edritu Santo, sin los cuales la voluntad divina no es plenamente cognoscible25.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha subrayado26 tambi\u00e9n los peligros de la interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica del A.T. propuesta por Clemente. Mond\u00e9sert, haciendo una relaci\u00f3n de estas cr\u00edticas, admite que girando en torno de este m\u00e9todo, la ex\u00e9gesis corre el riego de hundirse en la fantas\u00eda, en el capricho de una imaginaci\u00f3n desembridada, y Clemente no siempre est\u00e1 exento de este reproche\u201d27. Hemos visto aqu\u00ed mismo un ejemplo, a prop\u00f3sito de Isaac.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin dejar de reconocer que, por momentos, tal vez a menudo, Clemente manifiesta poca preocupaci\u00f3n respecto del sentido que los autores b\u00edblicos ten\u00edan en mente, es junto tambi\u00e9n observar, con Mond\u00e9sert, que \u00e9l mismo era consciente del peligro de descuidar el sentido hist\u00f3rico de la Biblia: prueba de esto son los reproches que dirige contra los herejes de forzar los textos de la Escritura como tambi\u00e9n los llamados constantes que hace a la historia b\u00edblica, a la historia de la salvaci\u00f3n28.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente, lo que hace Clemente de Alejandr\u00eda es ayudar a su lector a percibir mejor la armon\u00eda entre los dos Testamentos. A los jud\u00edos como a los gn\u00f3sticos, respond\u00eda mostrando y buscando \u201cla concordancia de los dos Testamentos\u201d: a los primeros, que rehusaban el Evangelio, recordaba que \u00e9ste interpreta y consuma aut\u00e9nticamente el Antiguo Testamento (Strom., II, 6, 29) y a los segundos, que despreciaban la Ley, recordaba su necesidad para la justificaci\u00f3n y su permanencia en la Nueva Alianza (Strom., II, 7 y 8; III, 11 y 12, 81 a 83, 2). Encontramos incluso en Clemente f\u00f3rmulas de Cirilo de Alejandr\u00eda29: \u201cla gnosis, es la inteligencia no\u00e9tica de la profec\u00eda\u201d, es decir del Antiguo Testamento (Strom., II, 54, 1); \u201cla fe en Cristo y la gnosis del Evangelio son ex\u00e9gesis y cumplimiento de la Ley\u201d (Strom., IV, 134, 3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas apreciaciones de Clemente de Alejandr\u00eda no han perdido su valor de actualidad, sino todo lo contrario: la teolog\u00eda contempor\u00e1nea se place en recordarnos que \u201cCristo mismo unifica en \u00c9l toda la historia cristiana y funda la unidad-dualidad o, si se prefiere, la continuidad y la discontinuidad del Antiguo y del Nuevo Testamento, como expresi\u00f3n hist\u00f3rica fundamental de la fe cristiana\u201d; gracias al fundamento del Verbo encarnado, se puede distinguir \u201cla historicidad de la fe cristiana de una historicidad en la cual el hombre ser\u00eda creador de su propio sentido\u201d30.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene subrayar aqu\u00ed un gran m\u00e9rito de Clemente: orienta a su lector hacia la consideraci\u00f3n de las promesas de Dios, de un Dios que promete, de un Dios que es el futuro del hombre. Mucho antes que Agust\u00edn, Clemente hab\u00eda percibido que la fe no exige una adhesi\u00f3n ciega a las cosa invisibles y futuras, porque el presente aporta la realizaci\u00f3n de lo que estaba anunciado en el pasado y garantiza as\u00ed que lo que debe ser ser\u00e1, de tal suerte que \u201cla acci\u00f3n presente sirve de persuasi\u00f3n para confirmar los dos extremos\u201d (Strom., II, 12, 53-54)31.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Equivale a decir hasta qu\u00e9 punto Clemente sigue siendo capaz de esclarecer y de entusiasmar al lector moderno, tal como embriagaba a Newman hace poco m\u00e1s de un siglo. Escuchemos antes bien al autor de la Apologia pro vita sua32:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La extensa filosof\u00eda de Clemente y de Or\u00edgenes me arrebat\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas partes de sus ense\u00f1anzas, magn\u00edficas en s\u00ed mismas, eran como m\u00fasica para mis o\u00eddos; respond\u00edan a ideas que amaba desde hacia mucho tiempo y que no necesitaban sino un ligero aliento exterior para desarrollarse. Ellas estaban fundadas sobre el principio m\u00edstico o sacramental, y trataban de las diferentes econom\u00edas o dispensaciones de lo Eterno. Comprend\u00eda que significaban que el mundo exterior, f\u00edsico e hist\u00f3rico, no era m\u00e1s que una manifestaci\u00f3n de realidades m\u00e1s grandes que \u00e9l. La naturaleza era una par\u00e1bola, y la Escritura una alegor\u00eda: la literatura, la filosof\u00eda y la mitolog\u00eda paganas, bien entendidas, no eran sino los pre\u00e1mbulos del Evangelio&#8230; La Santa Iglesia, por sus Sacramentos y por sus funciones sagradas, permanecer\u00e1, despu\u00e9s de todo, incluso hasta el fin del mundo, un puro s\u00edmbolo de los hechos celestes que llenan la eternidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N.B. Llamemos tambi\u00e9n la atenci\u00f3n del lector sobre las obras consagradas por dos autores protestantes a la ex\u00e9gesis de Clemente de Alejandr\u00eda: E. Molland, The conception of the Gospel in the Alexandrian School, Oslo, 1938, pp. 5-84: el autor se ocupa extensamente de la relaci\u00f3n entre Ley y Evangelio en el pensamiento de Clemente. O. Prunet, La morale de Cl\u00e9ment d\u2019Alexandrie et le N.T., PUF, Par\u00eds, 1966, 257 p., especialmente pp. 175-248, donde el autor desarrolla la tesis (pp. 234) de un desconocimiento de la motivaci\u00f3n escatol\u00f3gica de la moral paulina en el pensamiento de Clemente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1alemos tambi\u00e9n las recientes discusiones sobre la presencia o no, en Clemente de Alejandr\u00eda, de una doctrina del triple sentido de la Escritura&#160;: H. de Lubac, Ex\u00e8gese m\u00e9di\u00e9vale, Premi\u00e8re partie, t. I, Par\u00eds, 1959, pp. 171-177; a. M\u00e9hat, \u201cCl\u00e9mente d\u2019Alexandrie et les sens de l\u2019Ecriture, Ier. Stromate, 176, 1 y 179, 3\u201d, Epektasis, M\u00e9langes Dani\u00e9lou, Par\u00eds, 1972, pp. 355-366.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revisado por Armando Nieto V\u00e9lez S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Cf. J. Lebreton, art. \u201cClement d\u2019Alexandrie\u201d, DSAM 2 (1953), col. 957-961.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Cf. Quasten, Initiation aux P\u00e8res de l\u2019Eglise, Par\u00eds, 1957, t. II, p. 26. Focio, que pose\u00eda tambi\u00e9n las Hypotyposes, libro actualmente perdido, formula respecto de esta obra un juicio severo: \u201cClemente se deja llevar por ideas singulares e imp\u00edas: afirma la eternidad de la materia [&#8230;] Reduce al Hijo al nivel de una simple criatura [ &#8230;] Imagina que los \u00e1ngeles ten\u00edan relaciones con las mujeres y les dieron hijos&#8230;\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Ver m\u00e1s adelante  n. 24.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Cf C. Mond\u00e9sert, Cl\u00e9ment d\u2019Alexandrie, Introduction \u00e1 l\u2019\u00e9tude de sa pens\u00e9e religieuse \u00e0 partir de l\u2019Ecriture, Par\u00eds, 1944, pp. 159-160. Citaremos en adelante esta importante obra mediante la sigla Mond\u00e9sert, seguida de la indicaci\u00f3n de las p\u00e1ginas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Cf. J. Moingt, \u201cLa gnose de Cl\u00e9ment d\u2019Alexandrie dans ses rapports avec la foi et la philosophie\u201d, Rech. de Sc. Rel., 37 (1950), pp. 230-231. El estudio del Padre Moingt se prolonga a trav\u00e9s de varios n\u00fameros sucesivos de las Recherches de 1950 y de 1951; la citaremos en adelante con la sigla siguiente: Moingt, seguida del a\u00f1o y de la p\u00e1gina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Id., ibid., 1950, pp. 398-400.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 Id., ibid., pp. 406-408.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8 Clemente acababa de escribir: \u201cLos pies del Se\u00f1or, cuyos cordones desata Juan, son la \u00faltima operaci\u00f3n del Salvador para con nosotros, la que es inmediata, aquella de su advenimiento, escondido hasta entonces por el s\u00edmbolo de la Profec\u00eda.\u201d Los cordones desatados son pues, para Clemente, el s\u00edmbolo de \u201clas \u00faltimas palabras de la econom\u00eda\u201d. El humilde gesto del Bautista se vuelve revelaci\u00f3n de las profec\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9 Cf. J. Dani\u00e9lou, Message \u00e9vang\u00e9lique et culture h\u00e9llenistique, Par\u00eds, 1961, pp. 231-233, del que me ha servido de inspiraci\u00f3n casi un cap\u00edtulo sobre Clemente de Alejandr\u00eda, exegeta, ibid., pp 217-233 y Montd\u00e9sert, p. 90.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10 No, ciertamente, de manera habitual, puramente y simplemente; el mismo principio es enunciado por medio de otras categor\u00edas; sin embargo, la ep\u00edstola a los Hebreos lo supone en varios lugares; el juda\u00edsmo intertestamentario tambi\u00e9n; cf. Dictionnaire encyclop\u00e9dique de la Bible, Brepols, Par\u00eds, 1960, art. \u201cParticipation\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11 Mond\u00e9sert, pp. 151-152.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12 Cf. J. Gribomont, art. \u201cIsaac le Patriarche\u201d, DSAM 7 (1971), col 1987-2005; Le D\u00e9aut, La nuit pascale, Roma, 1963, pp. 198-207; R.L. Wilken, \u201cMelito and the sacrifice of Isaac\u201d, Theological Studies 37 (1976), pp. 53-69; J. Dani\u00e9lou, Sacramentum Futuri, Par\u00eds, 1950, 1. III&#160;; B. de Margerie, \u201cSens individuel ou collectif des Chants du Serviteur\u201d, Esprit et Vie, 86 (1976), pp. 107 ss. Cf a continuaci\u00f3n, pp. 145-147.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13 Clemente de Alejandr\u00eda, Pedagogo, I, 5, 23, 1-2. Hemos modificado (B. de Margerie) ligeramente la traducci\u00f3n de Dani\u00e9lou (Message, p. 220) para mantenernos fieles al original griego.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14 Se sabe que, poco despu\u00e9s Clemente de Alejandr\u00eda, san Gregorio de Neocesarea, apodado el Taumaturgo, publicaba un tratado un tratado sobre la impasibilidad y la pasibilidad de Dios, conservado en sir\u00edaco (trad. por Pitra, Analecta sacra, IV, pp 103-120 y 363-376) y estudiado por H. Crouzel, L\u2019homme devant Dieu (M\u00e9langes de Lubac), Par\u00eds, 1963, t. I, pp. 263-279.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15 Cf. J. Dani\u00e9lou, Message, pp. 220-221 y Mond\u00e9sert, ch. IX, pp. 163-186.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16 Clemente de Alejandr\u00eda, Pedagogo, I, 5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17 Clemente de Alejandr\u00eda, Quis dives salvetur? MG 9, 603-652. La presentaci\u00f3n dada por A. Colunga, \u201cClemente de Alejandr\u00eda escriturario\u201d, Helmantica 1 (1950), p. 468, es discutible: este autor cita nuestro tratado como ejemplo del recurso prioritario de Clemente al sentido literal del autor sagrado. Utilizamos aqu\u00ed el resumen de Quasten, op. cit., n.2, p. 26.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18 En favor de los pobres (cf. Mc 10, 21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19 Ver respecto de este asunto: S. Legasse, L\u2019appel du riche, Par\u00eds, 1966, p. 84 y en diferentes lugares; R. Schackenburg, L\u2019Evangile selon Marc, Par\u00eds, 1973, t. II, pp. 96-101; se leerra sobre todo las pp. 227-260 del libro de Legasse para medir la complejidad de la historia de la interpretaci\u00f3n del texto evang\u00e9lico; y la cr\u00edtica de Legasse por J. Galot, Gregorianum, 56 (1975), 441-467; y tambi\u00e9n, aqu\u00ed, nuestra nota cap. VI (S. Efr\u00e9n).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20 Cf. S. Giet, \u201cLa doctrine de l\u2019appropriation des biens, chez quelques-uns des P\u00e8res\u201d, Rech. de Sc. Rel., (1948), p. 61.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21 Clemente de Alejandr\u00eda, Quis dives salvetut?, \u00a729, MG 9, 634, empleamos no sin antes corregirla, la traducci\u00f3n francesa de M. de Genoude, Par\u00eds, sin fecha, p. 274 (\u0152uvres choisises de C\u00b4lement d\u2019Alexandrie). Se destacar\u00e1 la bell\u00edsima expresi\u00f3n: Cristo sac\u00f3 de sus entra\u00f1as el \u00f3leo del Esp\u00edritu; ella evoca a la vez Jn 7, 37-39 y 19, 34. Hemos utilizado tambi\u00e9n, para interpretar el comentario de Clemente sobre el Buen Samaritano, el estudio de A. Orbe sobre la interpretaci\u00f3n patr\u00edstica de las par\u00e1bolas evang\u00e9licas (Par\u00e1bolas evang\u00e9licas en S. Ireneo, BAC, Madrid, 1970, t. I).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22 Cf. Orbe, op. cit., n. 21, t. I. pp. 116-117 y 137.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23 Petau, Theol. Dogmata, t. II, De Trinitate, I, 4 Par\u00eda, 1864, p. 359. Petau destaca las expresiones de Clementem en los los Stromata, que insin\u00faan una diversidad de naturalezas entre el Padre y el Hijo, pero subraya tambi\u00e9n la correcci\u00f3n del lenguaje clementino sobre el mismo asunto en el Protr\u00e9ptico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24 Benedicto XIV, De Servorum Dei beatificatione et beatorum canonicationes, Prato, 1841, pp 119-125, \u00a7 XXVI-XXXVI, especialmente XXXI, todos extractos de una carta apost\u00f3lica del 1\u00ba de julio de 1748 a la reina Juana de Portugal sobre la nueva edici\u00f3n dle martirologio romano, se trataba de explicare por qu\u00e9 la Iglesia no ha inscrito a Clemente de Alejandr\u00eda en el martirologio y no celebra su fiesta en la liturgia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25 Cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, Suma Teol\u00f3gica, II.II.8.3.3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">26 Mond\u00e9sert, pp. 147 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27 Mond\u00e9sert, p. 148. Subrayemos aqu\u00ed el error fundamental de Clemente y de la escuela de Alejandr\u00eda, error al  que tendremos que regresar a prop\u00f3sito de Or\u00edgenes: toda frase de la Biblia debe tener un sentido oculto. Destaquemos aqu\u00ed con P. T. Camelot, o.p. (Revue biblique 53, 1946, pp. 246-247) que la teolog\u00eda clementina de la inspiraci\u00f3n, que comanda su teolog\u00eda de los sentidos de la Escritura, sigue siendo insuficiente. Para Clemente (Protr. IX, 87, 1&#160;; Strom. I, 65), toda la Escritura es inspirada, hasta en las l\u00e9tras y en las s\u00edlabas; entonces,  aun las m\u00ednimas expresiones est\u00e1n cargadas de un sentido divino, que hace falta descubrir. Ver entretanto pp. 223, n. 38, y 236.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28 Mond\u00e9sert, p. 148.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">29 San Cirilo de Alejandr\u00eda, en 1 Cor 14, 2&#160;; MG 74, 890-891.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">30 M.J. Le Guillou, o.p, explicando algunas tesis de la Comisi\u00f3n Internacional de Theolog\u00eda: Doc. Cath. 70 (1973), p. 461.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">31 Moingt, 1951, pp. 83-84; cf. 1950, p. 417.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">32 Cardinal J. H. Newman, Apologia pro vita sua, tr. fr., Par\u00eds, 1967, pp. 149-151 (ch. I); texto explicado por J. Seynaeve, art. \u201cNewman\u201d (doctrina escrituraria del cardenal), DBS 6 (1960), pp. 450 ss&#160;: b) el principio sacramental.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 El ambiente gn\u00f3stico 2 El misterio de la Escritura en el misterio de la salvaci\u00f3n 3 El simbolismo b\u00edblico en Clemente de Alejandr\u00eda 4 Ejemplos de la ex\u00e9gesis simb\u00f3lica de Clemente de Alejandr\u00eda 5 Apreciaci\u00f3n cr\u00edtica El ambiente gn\u00f3stico Clemente vivi\u00f3 en la segunda mitad del siglo II. Sacerdote de la Iglesia de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-san-clemente-de-alejandria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXEGESIS PATRISTICA: SAN CLEMENTE DE ALEJANDRIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24686","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24686","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24686"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24686\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24686"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24686"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24686"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}