{"id":24687,"date":"2016-02-05T16:45:52","date_gmt":"2016-02-05T21:45:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-san-juan-crisostomo\/"},"modified":"2016-02-05T16:45:52","modified_gmt":"2016-02-05T21:45:52","slug":"exegesis-patristica-san-juan-crisostomo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-san-juan-crisostomo\/","title":{"rendered":"EXEGESIS PATRISTICA: SAN JUAN CRISOSTOMO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulo VIII\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revisado por Armando Nieto V\u00e9lez S.J.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 San Juan Cris\u00f3stomo, Doctor de la condescendencia b\u00edblica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 La Escritura manifiesta la condescendencia (sugkatabasis) del Dios Salvador<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 La condescendencia de Dios se manifiesta tambi\u00e9n en la \u201cacribia\u201d, la precisi\u00f3n, la exactitud y la inerrancia del texto inspirado<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Por medio de la condescendencia y la acribia de su palabra, Dios nos conduce a la Theoria de su Ser<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Conclusiones<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Notas<\/li>\n<\/ul>\n<h2>San Juan Cris\u00f3stomo, Doctor de la condescendencia b\u00edblica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue especialmente a trav\u00e9s de Juan Cris\u00f3stomo que la escuela de Antioqu\u00eda, cuyas orientaciones y aspiraciones acabamos de ver, influenci\u00f3 a la Iglesia y a la ex\u00e9gesis cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy es de buen gusto reducir la ex\u00e9gesis del doctor sirio[1] a una explicaci\u00f3n moralizante y psicol\u00f3gica, sin gran contenido doctrinal[2].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, se esboza una reacci\u00f3n. Se redescubre las riquezas doctrinales de Cris\u00f3stomo. Dani\u00e9lou pone \u00e9nfasis, especialmente, en el contexto lit\u00fargico en el cual el patriarca de Constantinopla profundizaba los esplendores de la Escritura[3], y a su luz, la incomprensibilidad de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, se comprende mejor el entusiasmo desencadenado a lo largo de los siglos por los comentarios de aquel que la Iglesia proclam\u00f3 patr\u00f3n celeste de todos los predicadores cristianos[4]. Si Para Enrique IV Par\u00eds bien val\u00eda una misa, Santo Tom\u00e1s de Aquino[5] estaba listo a sacrificar las bellezas de la capital por las del comentario de Cris\u00f3stomo sobre el evangelio de Mateo; Carlos de Foucauld no dejaba de leer y releer al exegeta predicador antioqueno y de nutrir su oraci\u00f3n con \u00e9l[6].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo es caracter\u00edstico pensar que esp\u00edritus m\u00e1s alejandrinos que antioquenos, todav\u00eda m\u00e1s fascinados por el sentido espiritual que por el sentido literal de las Escrituras como el de los cardenales Newman[7] y Dani\u00e9lou, no pudieron resistir el encanto del doctor sirio?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contin\u00faa instruyendo hoy d\u00eda a sus lectores, no s\u00f3lo sobre las virtudes y los vicios (por lo dem\u00e1s de manera b\u00edblica), sino tambi\u00e9n sobre la econom\u00eda de la salud.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es lo que podemos experimentar considerando a la luz de las homil\u00edas y comentarios b\u00edblicos[8] del gran doctor de Antioqu\u00eda, las Escrituras como manifestaci\u00f3n llena de exactitud del Dios salvador, que nos conduce, a nosotros los exiliados, a la suprema the\u00f4ria y visi\u00f3n de su Faz a trav\u00e9s de la humildad de sus Cartas y de su Libro \u00fanico: sugkatabasis, akribia, teor\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veremos, as\u00ed, que la Escritura es para Cris\u00f3stomo una prolongaci\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n que ella ha preparado y cuya manifestaci\u00f3n es desplegada en la liturgia, lugar por excelencia de la acogida y de la eficacia de la Palabra divina, transmitida por ella.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed el eco que las ense\u00f1anzas de la \u201cBoca de Oro\u201d encontraron en los textos del Vaticano II como en las confesiones cristianas en comuni\u00f3n, imperfecta todav\u00eda, pero ya real con la Iglesia cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<h2>La Escritura manifiesta la condescendencia (sugkatabasis) del Dios Salvador<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo a Or\u00edgenes[9] y a San Atanasio[10], tal vez incluso bajo su influencia al menos indirecta, Cris\u00f3stomo recurri\u00f3 a la noci\u00f3n de condescendencia para expresar, sin duda m\u00e1s met\u00f3dicamente que ellos, el comportamiento de Dios respecto de la humanidad, especialmente en el don de la Escritura. A tal punto que, seg\u00fan la feliz f\u00f3rmula de H. Pinard de la Boullaye, se convirti\u00f3 en \u201cel doctor de la condescendencia\u201d[11].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es la condescendencia, la sugkatabasis de Dios a los ojos del predicador de Antioqu\u00eda? \u00c9l mismo nos entrega esta definici\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Dios, es el hecho de aparecer y de mostrarse, no tal cual es, tal como puede ser visto por aquel que es capaz de tal visi\u00f3n, proporcionando a la debilidad de aquellos que lo miran el aspecto de s\u00ed mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la condescendencia juega hasta en la visi\u00f3n beatificante concedida a los \u00e1ngeles[12] &#8211; y a los hombres \u2013 est\u00e1 presente desde los principios de la historia religiosa de la humanidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya el paganismo griego no ignoraba esta noci\u00f3n[13], sin embargo rechazada por el neopaganismo de Juliano el Ap\u00f3stata: \u201cLa excelencia de su naturaleza superior proh\u00edbe a los dioses resbalar hasta los objetos terrestres[14].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concepto de condescendencia implica, por el contrario, un descenso al nivel del inferior, una adaptaci\u00f3n a la capacidad de otro. A los ojos de Cris\u00f3stomo, sirve magn\u00edficamente para expresar la forma en la que Dios trascendente pone su Revelaci\u00f3n y su obra de salvaci\u00f3n al alcance del hombre peque\u00f1o y d\u00e9bil, sea en el Antiguo Testamento, sea en el Nuevo Testamento, sea tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia. Como un maestro respecto de los alumnos, como los padres que llegan a iniciar los balbuceos de sus peque\u00f1os hijos, Dios se pone a nuestro alcance[15]. Tal como los institutores ense\u00f1an a los ni\u00f1os los primeros elementos y reservan para m\u00e1s adelante las ense\u00f1anzas m\u00e1s elevadas, as\u00ed hizo Mois\u00e9s inculcando como pedagogo los rudimentos, dejando a Pablo y a Juan el cuidado de completarlos[16].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las homil\u00edas de Cris\u00f3stomo sobre el G\u00e9nesis evocan con admiraci\u00f3n e insistencia la extrema condescendencia de Dios (t\u00e8s sugkatabase\u00f4s t\u00e8n huperbol\u00e8n) frente a los hombres. Al comienzo, Dios conversaba familiarmente, sin escribirles, con los hombres, hablando \u00c9l mismo con Ad\u00e1n, Ca\u00edn, No\u00e9, Abrah\u00e1n. Con la degeneraci\u00f3n de la humanidad el Creador no se apart\u00f3 totalmente de ella, sino que a los que viv\u00edan como alejados de \u00e9l envi\u00f3, por intermedio de Mois\u00e9s, una carta para volverlos a llamar a su amistad. La recibimos como instalados en un gran pa\u00eds extranjero[17].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en ese contexto que Cris\u00f3stomo exalta a menudo, no s\u00f3lo la condescendencia de Dios, sino tambi\u00e9n la de la Escritura divina: a prop\u00f3sito de Gn 2, 21 \u2013 Eva sacada de la costilla de Ad\u00e1n -, declara que Dios se sirvi\u00f3 de estas palabras para adaptarse a nuestra peque\u00f1ez y nos pide observar correctamente la \u201csugkatabasin t\u00e8s theias graph\u00e8s[18].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l es el fundamento pr\u00f3ximo de esta condescendencia salv\u00edfica? Brota, a los ojos del exegeta antioqueno, de la voluntad que tiene Dios de establecer una relaci\u00f3n entre su ser inmaterial y la materialidad de la persona humana. Escuchemos al santo comentar el Sal 6[19].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando escuchen respecto de Dios estas palabras: c\u00f3lera, furia, cu\u00eddense de tomar estas palabras en una acepci\u00f3n humana y material; este no es sino un lenguaje de condescendencia. Hablamos con hombres b\u00e1rbaros y tomamos su lenguaje para hacernos entender por ellos. Balbuceamos con los ni\u00f1os, y aunque seamos muy sabios, descendemos a su nivel. Nada de sorprendente en este lenguaje, ya que para corregir a los ni\u00f1os agitamos las manos con fuerza y fingimos c\u00f3lera bajo todas las formas; de la misma manera vemos a Dios adoptar el lenguaje que presta David, con el fin de impactar a los hombres groseros. Habl\u00e1ndonos, \u00e9l considera menos su propia dignidad que el inter\u00e9s de aquellos a quienes se dirige.<br \/>\nQue es inaccesible a la c\u00f3lera, \u00e9l mismo lo declara por la boca del profeta: \u00bfacaso no se hieren m\u00e1s bien ellos mismos (Jr 7, 19)?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo quieren que hable Dios a los jud\u00edos? Se podr\u00eda decir: Dios no se irrita en lo absoluto, no odia a los malvados, porque \u00bfc\u00f3lera y odio no son pasiones del alma?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces se hubiese dicho: Dios no mira las cosas humanas porque ver es el acto de un \u00f3rgano; no escucha tampoco, porque escuchar pertenece a la carne.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero un [un lenguaje m\u00e1s espiritual] hubiese vuelto problem\u00e1tico el dogma de la Providencia de Dios&#8230; \u00a1Cu\u00e1ntos esp\u00edritus habr\u00edan ignorado completamente a Dios!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, el recurso a la consideraci\u00f3n de la condescendencia de Dios constituye la gran respuesta crisostomiana al problema que Ambrosio y Agust\u00edn acababan de considerar[20] bajo una luz m\u00e1s completamente alejandrina: la explicaci\u00f3n de los pasajes antropom\u00f3rficos y aparentemente chocantes del Antiguo Testamento. Decimos bien: bajo una luz m\u00e1s completamente alejandrina; porque Or\u00edgenes hab\u00eda ya recurrido, como lo hemos recordado, a la explicaci\u00f3n de la condescendencia; pero por momentos, en \u00e9l, como en la escuela de Alejandr\u00eda, la noci\u00f3n de un sentido literal metaf\u00f3rico hab\u00eda sido perdida de vista; por el contrario, en Cris\u00f3stomo, fue conservada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias al concepto de la condescendencia divina, Cris\u00f3stomo, como su comentario del Sal 6 lo muestra tan bien, justificaba que Dios hubiese podido hablar, \u00c9l mismo, totalmente espiritual, de manera que fuese comprendido por los hombres materiales y adem\u00e1s simples, imperfectamente conscientes de su propia espiritualidad, en lugar de callarse para no confundirlos. Gracias a ella, un Dios eternamente impasible pod\u00eda, sin negar su impasibilidad, asumir el lenguaje de las pasiones humanas para hacerse comprender por los hombres apasionados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Cris\u00f3stomo, los profetas superaron el lenguaje del G\u00e9nesis y de David, hablando m\u00e1s claramente de la naturaleza espiritual de Dios: \u201cpara aquel que cree que no hay providencia y que Dios no existe, qu\u00e9 ventaja habr\u00eda de hablarle de la impasibilidad de Dios? Por el contrario, el profeta, despu\u00e9s de haber convencido a sus contempor\u00e1neos de la existencia de Dios \u201cpuede elevarlos hasta el dogma y al discurso de la impasibilidad divina\u201d  y decirles \u201cDios no se fatiga\u201d[21] (Is. 40, 28).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias al concepto de la condescendencia divina, Cris\u00f3stomo pod\u00eda mostrar que en el Antiguo Testamento no hay ninguna connivencia con las representaciones paganas de los dioses movidos por pasiones semejantes a la de los hombres pecadores; pod\u00eda igualmente rechazar m\u00e1s f\u00e1cilmente las tesis de los antropomorfistas egipcios, seg\u00fan los cuales hab\u00eda que tomar al pie de la letra todas las expresiones b\u00edblicas sobre la c\u00f3lera, las manos, los dedos, la cara de Dios, considerado como un ser, no espiritual sino corporal[22]. Para Cris\u00f3stomo, todas esas expresiones b\u00edblicas indicaban la condescendencia de un Ser espiritual que quiere darnos los medios de alcanzarlos, por medio de met\u00e1foras, adaptadas a nuestra materialidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El doctor de Antioqu\u00eda insiste en esto a menudo: nos encontramos en la Biblia de las met\u00e1foras[23], de las palabras, de las similitudes, de las expresiones enigm\u00e1ticas[24], de los s\u00edmbolos[25], de las metonimias[26], etc. As\u00ed Dios se abaja a un lenguaje que podr\u00eda parecer indigno de \u00c9l, porque tiene en vista no su dignidad, sino nuestra utilidad \u2013 como lo subrayaba Cris\u00f3stomo a prop\u00f3sito del Sal 6 [27] &#8211; y nuestra salud.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la misma voluntad salv\u00edfica que explica simult\u00e1neamente lo que todav\u00eda hay de oscuro en las profec\u00edas y en el Antiguo Testamento: tema brillantemente desarrollado en dos c\u00e9lebres homil\u00edas \u201csobre la oscuridad de las profec\u00edas\u201d[28].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Cris\u00f3stomo, algunas cosas son oscuras en el A.T., pero no todas, \u201csi no nos habr\u00edan sido dichas in\u00fatilmente[29]\u201d. San Juan insiste en la homil\u00eda 32 sobre el G\u00e9nesis: \u201cDios misericordioso no ha querido que todas la verdades contenidas en las Escrituras se nos muestren evidentes y luminosas despu\u00e9s de una simple lectura, con el fin de agitar nuestra somnolencia y para que, por medio de nuestra vigilancia, pudi\u00e9semos extraer con esfuerzo lo que nos es \u00fatil. Porque lo que encontramos con gran fatiga e investigaci\u00f3n se graba, habitualmente, m\u00e1s profundamente en nuestro esp\u00edritu que lo que comprendemos r\u00e1pido y que desaparece tambi\u00e9n r\u00e1pidamente[30]. Tema desarrollado en la misma \u00e9poca por san Agust\u00edn[31].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La condescendencia del Revelador no se manifiesta s\u00f3lo en el Antiguo Testamento, sino se prolonga todav\u00eda, piensa Cris\u00f3stomo, en los discursos de Cristo. \u00a1Se asocia a las afirmaciones sublimes \u201cde las palabras humildes, se abaja\u201d de esta manera con el fin de proveer nuestra salvaci\u00f3n! \u201cSi hablo del testimonio de un hombre, es para su salvaci\u00f3n\u201d (Jn. 5, 34)[32].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El doctor de Antioqu\u00eda llega incluso hasta enumerar cuatro causas de la condescendencia de Cristo en sus discursos: hacer m\u00e1s f\u00e1cilmente cre\u00edbles sus designios ante aquellos turbados por su sublimidad[33], manifestando as\u00ed la debilidad intelectual de sus oyentes; ense\u00f1\u00e1ndoles con humildad, no s\u00f3lo con palabras, sino tambi\u00e9n con hechos, la humildad que acababa de inculcar, y finalmente evitar que por causa de la grande e inmensa proximidad de las hip\u00f3stasis o personas del Padre y del Hijo,  caigamos en el error de creer que son una sola y \u00fanica persona[34].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ve, pues a qu\u00e9 profundidad se sit\u00faa la reflexi\u00f3n de Cris\u00f3stomo sobre la condescendencia  de Cristo en su actuar revelador; quiere manifestar los lazos entre el comportamiento de Cristo, por un lado su persona, y su misi\u00f3n por el otro, en el contexto de los misterios de la Trinidad y de la Encarnaci\u00f3n Redentora. Para distinguir bien al padre \u00fanicamente sublime, el Hijo era conducido a emplear un lenguaje humilde que reflejaba la humildad de su naturaleza humana frente a la naturaleza divina, y adem\u00e1s \u00bfc\u00f3mo habr\u00eda podido ense\u00f1ar \u00fanicamente con palabras sublimes que corresponden a la sublimidad de su naturaleza divina la que \u00e9l, segundo Ad\u00e1n, ven\u00eda a proponer y pedir a los hombres para arrancarlos del orgullo del primero[35]?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00eda parecer que estas consideraciones de Cris\u00f3stomo recordadas aqu\u00ed, nos alejan de la presentaci\u00f3n de su ex\u00e9gesis, \u00bfacaso no conciernen m\u00e1s  a Aquel que es la \u00fanica Palabra de Dios que a la multiplicidad de sus palabras humanas consignadas en la escritura? Pero en realidad \u00bfuna buena inteligencia del lenguaje humano de Jes\u00fas puede ser separada de una percepci\u00f3n exacta, en el seno de la de, de su persona te\u00e1ndrica?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Cris\u00f3stomo la inmensa ventaja que presentaba la noci\u00f3n de sugkatabasis es la de unir en un solo vocablo la exaltaci\u00f3n de la trascendencia de un Dios que no puede descender entre los hombres sino permaneciendo por encima de ellos (kata: de arriba abajo) y correlativamente el de su inmanencia: su superioridad no le impide estar (sun) con ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sugkatabasis o condescendencia de Dios permit\u00eda a Cris\u00f3stomo, en su di\u00e1logo con los arrianos anomeos, manifestar que la Escritura separaba la filantrop\u00eda de la superioridad del Creador: \u201cDios usa la condescendencia en virtud de su filantrop\u00eda[36]\u201d. En el exegeta y te\u00f3logo de Antioqu\u00eda, la sugkatabasis re\u00fane de hecho la noci\u00f3n de econom\u00eda: Cris\u00f3stomo emplea muchas veces esta palabra en el sentido de una acomodaci\u00f3n, de una condescendencia que se inspira adem\u00e1s en la reserva en la revelaci\u00f3n de la verdad[37]. Pero un matiz parece separar ambos t\u00e9rminos: la condescendencia implica la idea de una ayuda a la incapacidad, la econom\u00eda la de una reserva que impone el designio salvador de Dios.[38]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo visto el doble contexto, a la vez sublime y humilde de condescendencia divina en Cris\u00f3stomo, nos encontramos en mejor posici\u00f3n para captar las consecuencias hermen\u00e9uticas de su doctrina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si admite que Dios elev\u00f3 progresivamente a la humanidad, no se escandalizar\u00e1 por las rugosidades de la historia ni por las imperfecciones del Antiguo Testamento. El exegeta aceptar\u00e1 el pasado en su objetividad. No se evadir\u00e1 de la historia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la misma manera, si admite que Dios consinti\u00f3 en emplear el lenguaje ordinario de los hombres, los defectos de estilo o de vocabulario parecer\u00e1n normales. Simult\u00e1neamente, cada palabra, siendo un medio divino de expresi\u00f3n[39], presentar\u00e1 un alt\u00edsimo inter\u00e9s y se har\u00e1 necesario someter, sin reserva, el texto sagrado a un minucioso an\u00e1lisis literal. Captar el pensamiento del hombre permitir\u00e1 descubrir, a la vez, el de Dios condescendiente que se expresa en t\u00e9rminos humanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de la condescendencia divina, por tanto, debe conducir, normalmente al biblista a una ex\u00e9gesis a la vez hist\u00f3rica y gramatical. He ah\u00ed por qu\u00e9 san Juan Cris\u00f3stomo, a pesar del car\u00e1cter popular de sus homil\u00edas y los l\u00edmites de su erudici\u00f3n se impone la regla de no elevarse a las consideraciones espirituales sino despu\u00e9s de haber examinado atentamente el sentido obvio y natural de los textos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluso si, tal como ya lo hemos dicho, Or\u00edgenes hab\u00eda ya percibido el inter\u00e9s exeg\u00e9tico de la consideraci\u00f3n de la condescendencia divina[40], no parece que haya percibido, como Cris\u00f3stomo los servicios que esta noci\u00f3n deb\u00eda rendir a favor de una interpretaci\u00f3n m\u00e1s objetiva de los Libros sagrados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed que cuando encuentra un pasaje de la Escritura que denota una fe, una moral o un medio de expresi\u00f3n un poco rudimentario, se reh\u00fase a tomarlo seriamente y se arroja en la alegor\u00eda. No sin contradecirse a s\u00ed mismo, juzga \u201cindignos de Dios condescendencias providenciales[41]\u201d siguiendo la expresi\u00f3n del Padre Prat.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas esas ventajas[42] estaban ya reforzadas por el concepto crisostomiano de exactitud, cuya noci\u00f3n viene a completar el criterio de la condescendencia. Porque \u2013 y esto es evidente \u2013 la aplicaci\u00f3n exclusiva de este \u00faltimo criterio podr\u00eda entrar en conflicto con la santidad de la Escritura y la dignidad de su Inspirador.\n<\/p>\n<h2>La condescendencia de Dios se manifiesta tambi\u00e9n en la \u201cacribia\u201d, la precisi\u00f3n, la exactitud y la inerrancia del texto inspirado<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la Boca de Oro habla en numerosos lugares de la condescendencia, de la sugkatabasis de las Escrituras, aquellos en los que Cris\u00f3stomo subraya su akrebeia, su exactitud, no son menos numerosos: \u201cconsidera mucho la precisi\u00f3n de la doctrina (akribeian t\u00e8s  didaskalias)[43]\u201d; \u201cve la exactitud de la Escritura[44]\u201d etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablando de esta exactitud, el doctor de Antioqu\u00eda afirma que la veracidad de la Escritura sobrepasa todo otro testimonio[45], incluido el testimonio de un muerto resucitado[46] o de un \u00e1ngel bajado del cielo[47].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Escritura, por tanto, no contiene nada de superfluo[48], ni ninguna contradicci\u00f3n ni ninguna contradicci\u00f3n[49]; su veracidad se extiende incluso a las circunstancias de lugar, tiempo y persona[50], a las circunstancias hist\u00f3ricas en general[51], porque esta Escritura es la palabra de Dios infalible sobre la cual recaer\u00eda todo error si lo contuviera[52],\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente, el Patriarca de Constantinopla concede que hay divergencias, disonancias o \u201cdiaphonias\u201d concernientes a tiempo y lugar entre las diversas narraciones evang\u00e9licas, pero es para se\u00f1alar que no implican ninguna contradicci\u00f3n a diferencia de lo que se ve en los ret\u00f3ricos y los fil\u00f3sofos; por el contrario estas diafon\u00edas ponen mejor de relieve  la verdad de las cosas dichas, mostrando que los cuatro evangelistas  no escribieron a partir de un acuerdo previo[53].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confirmemos mediante ejemplos particulares estas afirmaciones bastante generales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los fines perseguidos por el exegeta sirio en su homil\u00edas sobre el evangelio seg\u00fan san Mateo es precisado por \u00e9l desde el principio de su obra en estos t\u00e9rminos: \u201cIntentaremos a todo  lo largo de la obra, demostrar que los evangelistas no se opusieron unos a otros[54]\u201d, escrib\u00eda, no sin pensar, sin duda que en Antioqu\u00eda muchas almas prestaban o\u00eddos a las objeciones de los herejes y arg\u00fc\u00edan pretendidas contradicciones contra la verdad absoluta de los Libros Sagrados[55].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A medida que el exegeta de Mateo avanza en la explicaci\u00f3n del texto, manifiesta sin cesar el deseo de mostrar que los escritores sagrados \u201cno ten\u00edan en la mira sino la verdad sola y no disimulaban nunca los hechos[56]\u201d; su amor a la verdad se muestra en que relatan los hechos con una perfecta exactitud (akribeia) incluso las cosas reputadas vergonzosas; no ocultan nada, no se sonrojan por nada[57].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lejos de contradecirse, los evangelistas manifiestan una sinfon\u00eda (evocadora de la \u201cconsonancia ireneana\u201d[58]) que presenta un aspecto m\u00e1s profundo: el parentesco de cada afirmaci\u00f3n de la Escritura con las otras: \u201cDe la misma manera que si del flanco (de un animal) se retira alguna parte, en esta parte se encontrar\u00e1 todo lo que forma el ser viviente en su conjunto: nervios, venas, huesos, arterias, sangre, y un ejemplo, si se puede decir as\u00ed, de la masa entera. Lo mismo que es igualmente posible, respecto de la Escritura, el ver que en cada parte de las declaraciones, se muestra su parentesco con el todo[59. Cada afirmaci\u00f3n b\u00edblica es iluminada por muchos otros: manera cercana de llamar lo que hoy llamamos analog\u00eda de la fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las discordancias aparentes no versan sino sobre puntos menores (mikra), a saber: \u201clas expresiones o tormentos de lenguaje (r\u00e8mata kai tropous lexe\u00f3n)\u201do adem\u00e1s \u201cel tiempo es el lugar\u201d[60] porque las precisiones cronol\u00f3gicas o topogr\u00e1ficas est\u00e1n en funci\u00f3n del punto de vista del autor inspirado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, hay perfecta concordancia entre los autores inspirados sobre las verdades esenciales y urgentes que conciernen a la vida y al kerigma, por ejemplo: \u201cque Dios se haya hecho hombre, que realizara milagros, que fuera crucificado, sepultado, que haya resucitado y que haya subido al (cielo), que nos juzgar\u00e1, que nos haya dado las ense\u00f1anzas propias a nuestra salvaci\u00f3n, que haya introducido una Ley que no se opone a la antigua, que es el hijo \u00fanico, verdadero, que es de la misma naturaleza que el Padre y de las cosas de este g\u00e9nero[61]\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluso las diferencias sobre los puntos secundarios (mikra) no significan  contradicci\u00f3n[62]. Lo que es m\u00e1s, sin una \u201cdiaophon\u00eda\u201d, \u201csinfon\u00eda\u201d se har\u00eda sospechosa: \u201cSi la concordancia de sus escritos hab\u00eda sido minuciosa hasta en la circunstancia, hasta en el lugar, hasta en los t\u00e9rminos mismos, ninguno de sus enemigos habr\u00eda cre\u00eddo que ocurr\u00eda sin que hubieran sido reunidos y sin que mediara una suerte de convenci\u00f3n de hombre a hombre para escribir lo que escribieron, ni que tal acuerdo ser\u00eda fruto de la sinceridad. Pero, precisamente, esta diferencia que se muestra en los detalles impide sospechar de esos escritores y rinde, claramente, testimonio en su favor[63]\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfA qu\u00e9 regla, seg\u00fan Cris\u00f3stomo, habr\u00eda recurrido el exegeta para armonizar los textos del todo inspirados por el mismo y \u00fanico Esp\u00edritu sin caer en una concordancia forzada y violenta? Cris\u00f3stomo responde a esta pregunta cuando intenta conciliar Mt 11, 2-3 y Lc. 7, 18-19: A los ojos de Cris\u00f3stomo, \u201cesto no engendra la menor dificultad, sino que s\u00f3lo da de s\u00ed a la theor\u00eda[64]\u201d. Sin duda quiere decir aqu\u00ed: vista globalmente la historia y la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n que, seg\u00fan Diodoro de Tarso[65], su maestro, no destruye la historia, ni trastoca la consideraci\u00f3n\u201d, y que considera un punto particular a la luz del doble fin perseguido por el autor inspirado y por su Inspirador. Porque no hay que olvidar que, aun en el Nuevo Testamento, hay materia para Theor\u00eda, a los ojos de Cris\u00f3stomo[66].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Punto de vista que re\u00fane de hecho lo que Agust\u00edn expresaba en la misma \u00e9poca (aproximadamente) en su De Doctrina christiana: el fin perseguido por la Escritura es, en el lector, el aumento del amor a Dios y al pr\u00f3jimo[67]. Pero Cris\u00f3stomo no se toma las libertades que Agust\u00edn se toma, algunas veces, con el texto sagrado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda, los procedimientos de armonizaci\u00f3n de Cris\u00f3stomo parecer\u00edan hoy un poco artificiales. Por ejemplo, cuando se trata de la conversi\u00f3n del buen ladr\u00f3n[68]. Se sobrentiende que quiso tener en cuenta los matices, las insinuaciones o las preferencias de cada autor para desgajar de sus diversas descripciones la visi\u00f3n armoniosa y exacta del mismo hecho.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su b\u00fasqueda de la symphonia entre los autores humanos del Nuevo Testamento es inseparable de su preocupaci\u00f3n por la acribia y por la verdad exacta y precisa\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se reflexiona m\u00e1s profundamente, esta acribia parece ser menos un complemento necesario que un aspecto de la condescendencia. Dios est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda determinaci\u00f3n extr\u00ednseca; Dios trascendente, cuando toma la iniciativa de dirigirse a los seres finitos, limitados, circunscritos que son los hombres, en su lenguaje no es vago, y cuando quiere ser comprendido por ellos y hacerles conocer los hechos particulares e hist\u00f3ricos de su econom\u00eda de salvaci\u00f3n, se abaja hasta ser con ellos (condescendencia) mediante la precisi\u00f3n delimitada de los pensamientos y de las expresiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente al arrianismo anhomeo, y a las penetraciones racionalistas de Eunomo (Dios no conoce de su ser mucho m\u00e1s que nosotros, y todo lo que sabe de s\u00ed mismo, lo encontramos en nosotros sin diferencia alguna[69]. Cris\u00f3stomo subraya incansablemente la incomprensibilidad de Dios: \u00a1\u201cPretendes, dice a Eunomo, circunscribir su esencia\u201d[70]! Conocemos la existencia de Dios, pero ignoramos su esencia. \u201cLo que es imp\u00edo, a los ojos de Cris\u00f3stomo, es pretender un conocimiento completo (akribes) de la esencia divina: un t\u00e9rmino es frecuente bajo la pluma de Cris\u00f3stomo: akribeia\u201d, remarca Dani\u00e9lou[71]. \u201cPor tanto, cuando los profetas (es decir en el lenguaje de Cris\u00f3stomo, los escritores sagrados) no pueden siquiera limitar la esencia divina con exactitud, \u00bfcu\u00e1nta es la locura de aquellos que creen poder someter su esencia  misma a sus propios razonamientos[72]\u201d?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el doctor de Antioqu\u00eda, el \u201cDios inefable inconcebible e  incomprensible sobrepasa la fuerza de todo lenguaje humano, escapa a los alcances de toda inteligencia mortal; solos el Hijo y el Esp\u00edritu Santo lo conocen[73]\u201d. Salvo ellos \u201cnadie ha visto a Dios, es decir conocido a Dios en su esencia y con entera exactitud\u201d, meta akribeias apases[74].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Cris\u00f3stomo, no conocemos perfectamente, meta akribeias, ni la esencia de los \u00e1ngeles[75] ni la del alma[76]; los arrianos anhomeos \u201cno conocen ni los \u00e1ngeles ni sus propias almas, \u00a1pero pretenden conocer la perfecci\u00f3n (meta akribeias), al Amo y Creador del universo\u201d[77]!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inversamente, Cristo dijo: \u201cNadie conoce al Hijo sino el Padre y nadie conoce al Padre sino el Hijo (Lc. 10,22); no que alguno haya visto al Padre, sino s\u00f3lo el que est\u00e1 en Dios, \u00e9se ha visto al Padre (Jn. 6, 46)\u201d. Indica as\u00ed, comenta Cris\u00f3stomo, \u201ca la vez la perfecci\u00f3n (meta akribeias) con la cual conoce al Padre y la raz\u00f3n por la cual lo conoce, \u00bfCu\u00e1l es, pues, esta raz\u00f3n? Porque viene de \u00e9l. Y a la inversa, el hecho de que viene de \u00e9l est\u00e1 probado por la perfecci\u00f3n de la ciencia que posee\u201d (meta akribeias eidenai)[78].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si nosotros, a diferencia del Hijo, no conocemos al Padre \u201cmeta akribeias\u201d careciendo de la visi\u00f3n de su esencia, es precisamente porque no somos como el Hijo unig\u00e9nito, sino inteligencias creadas; \u201cignorando su esencia, sabemos, sin embargo, que existe\u201d y no ignoramos que Dios prev\u00e9, sostiene y gobierna todo con precisi\u00f3n, meta akribeias[79].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los textos que acabamos de citar sobre la \u201cacribia\u201d divina, la \u201cno-acribia\u201d del hombre frente a Dios y la \u201cacribia\u201d del lenguaje de las Escrituras piden varios comentarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por un lado, queda claro que el doctor de Antioqu\u00eda no sintetiz\u00f3 los polos opuestos de su propio pensamiento: el hombre no puede conocer a Dios y su vida \u00edntima con acribia, exactitud, pero puede reconocer las expresiones plenas de acribia que utiliza Dios autor de las escrituras para dirigirse a un hombre situado en el tiempo y en el espacio, circunscrito, gobernado por Dios con una acribia que este hombre es capaz de reconocer tambi\u00e9n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda, no estaba perfectamente equipado desde el punto de vista filos\u00f3fico para efectuar semejante s\u00edntesis; su insistencia unilateral sobre la teolog\u00eda negativa no le facilitaba el ejercicio del m\u00e9todo de analog\u00eda gracias a la cual un Tom\u00e1s de Aquino superar\u00e1 estas antinomias[80].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, la acribia y la precisi\u00f3n de la puesta en situaci\u00f3n es para el hombre la posibilidad de su reconocimiento, a trav\u00e9s de la acribia y la exactitud de la palabra escrita que Dios le dirige por medio de instrumentos humanos, del Dios que sobrepasa toda acribia creada conoci\u00e9ndose as\u00ed mismo con una perfecta e infinita exactitud y acribia, sin ninguna intermediaci\u00f3n \u00edntima; bajo este punto de vista, la condescendencia divina se expresa a trav\u00e9s de la acribia de la palabra de salvaci\u00f3n y m\u00e1s generalmente a trav\u00e9s de la acribia del gobierno divino del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegando al l\u00edmite, se podr\u00eda decir que la esfera de la acribia  se llamar\u00eda en t\u00e9rminos modernos, el campo de lo categorial. El \u00e1mbito de la finitud. Se opone a la infinitud supra-categorial del ser divino. El ser que est\u00e1 por encima de toda acribia se expresa con acribia por condescendencia para aquellos que viven en su esfera. La acribia de su palabra b\u00edblica no es sino una anticipaci\u00f3n (Antiguo Testamento) o una prolongaci\u00f3n (Nuevo Testamento) de su condescendiente asunci\u00f3n de una naturaleza humana sometida a la acribia del aqu\u00ed y ahora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que la condescendencia de Cristo en su lenguaje manifestaba no s\u00f3lo la sublimidad de su naturaleza divina, sino tambi\u00e9n la humildad de su naturaleza humana frente a los hombres sus hermanos, la acribia de su lenguaje, recordando siempre su doble condescendencia, divina y humana, te\u00e1ndrica, evoca a la vez el car\u00e1cter circunscrito que tiene, como Verbo de su Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He aqu\u00ed todo lo que las categor\u00edas de condescendencia y de acribia permiten para expresar el di\u00e1logo entre el Verbo de Dios y los hombres, por medio de su verbo. Lo que Cris\u00f3stomo nos quiere decir, lo que nos insin\u00faa, sin llegar a ser expl\u00edcito, es que la fe cristol\u00f3gica condiciona la ex\u00e9gesis misma. No se puede comprender la condescendencia de la acribia de las Escrituras divinas de una manera suficiente m\u00e1s que reconociendo a Aquel que es la condescendencia divina hecha acribia humana. No se puede comprender profundamente las palabras de Cristo m\u00e1s que reconociendo a Aquel que las pronuncia, Palabra divina convertida en palabra humana[81].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el reconocimiento de la situaci\u00f3n del divino Locutor y Escritor condiciona la perfecta ex\u00e9gesis de su mensaje, la naturaleza de \u00e9ste, como su rol se muestra mejor cuando se subraya la condici\u00f3n del exiliado que es la del destinatario.\n<\/p>\n<h2>Por medio de la condescendencia y la acribia de su palabra, Dios nos conduce a la Theoria de su Ser<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las  cartas escritas por el patriarca de Constantinopla[82] durante su exilio son la emocionante descripci\u00f3n autobiogr\u00e1fica de una larga agon\u00eda, \u00faltima preparaci\u00f3n del gran predicador y exegeta a la theor\u00eda del m\u00e1s all\u00e1, pero tambi\u00e9n el s\u00edmbolo en acto inverso de un aspecto de su teolog\u00eda b\u00edblica que no hemos se\u00f1alado todav\u00eda y que fue puesta de relieve por J.M. Leroux: Cris\u00f3stomo s\u00f3lo pudo escribir sus cartas de exilio por haber le\u00eddo y rele\u00eddo largamente, antes de su exilio personal, no sin tomar conciencia de su participaci\u00f3n en el exilio colectivo de la humanidad exiliada del para\u00edso de Ad\u00e1n, la correspondencia que Dios le dirige para conducirla a \u00c9l, manifest\u00e1ndole su amor misericordioso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escuchemos, m\u00e1s bien, al orador antioqueno:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn el origen, el Creador de los hombres hablaba a los hombres, dialoga con ellos a la manera en que se comporta la naturaleza humana. As\u00ed, Dios fue hacia Ad\u00e1n, acus\u00f3 a Ca\u00edn, dialoga con No\u00e9, se hizo hu\u00e9sped de Abrah\u00e1n. Pero cuando, en el curso de los siglos, todo el g\u00e9nero humano se precipit\u00f3 en el abismo del mal, Dios su Creador no quiso alejarse del todo de \u00e9l; aunque los hombres se hubiesen mostrado indignos de esta familiaridad, quiso renovar su amistad con ellos, y por tanto les envi\u00f3 una carta como a personas alejadas, atrayendo a s\u00ed a todo el g\u00e9nero humano\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mois\u00e9s fue \u2013 concluye el orador[83] &#8211;  el mensajero de esta carta. El pensamiento es profundo: la palabra manifiesta la proximidad respecto de Dios de  aquellos con los que dialogaba[84] el Creador\u2026 La carta, por el contrario, manifiesta una distancia que tiene por fin el acercamiento. Se destacar\u00e1 tambi\u00e9n que, a los ojos de Cris\u00f3stomo, la carta divina est\u00e1 dirigida, no s\u00f3lo a Israel seg\u00fan la carne o al Israel de Dios que es la Iglesia, sino tambi\u00e9n a todo el g\u00e9nero humano con miras a la amistad salv\u00edfica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cris\u00f3stomo considera, pues, al conjunto de libros b\u00edblicos como una inmensa correspondencia dirigida por Dios a la humanidad. Vinculando la Escritura al g\u00e9nero epistolar, Cris\u00f3stomo le retiraba el car\u00e1cter an\u00f3nimo e impersonal de las obras literarias: introduc\u00eda en el coraz\u00f3n de cada uno de los libros, incluidos aquellos que  llamamos hist\u00f3ricos, el lazo afectivo particular de la correspondencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debido a esto, la Biblia no puede ser considerada como un escrito muerto donde estar\u00edan consignados la historia del pueblo elegido  y los mandamientos promulgados por Dios; es el documento vivo donde se expresa el cambio de pensamientos entre Dios y la humanidad, la carta donde vibra la filantrop\u00eda divina que quiere conservar, a todo precio, el contacto con la humanidad rebelde, el medio por el cual Dios quiere permanecer ligado al hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Simult\u00e1neamente, la carta es la imagen que expresa de manera adecuada la imperfecci\u00f3n actual del di\u00e1logo entre Dios y el g\u00e9nero humano. Dios contin\u00faa dirigi\u00e9ndose al hombre y comunic\u00e1ndole su mensaje, pero infelices circunstancias emanadas del pecado, no permiten el cambio de una conversaci\u00f3n directa. El mensaje de Dios cuaja en el marco de un escrito, y por su forma es tributario de la condici\u00f3n humana. La escritura est\u00e1 ligada a las vicisitudes de la historia, que compromete su transmisi\u00f3n. Un esfuerzo de comprensi\u00f3n es, pues, necesario para reencontrar el sentido profundo del mensaje divino. El hombre debilitado por el pecado no puede descubrirlo sin ascesis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, el car\u00e1cter epistolar saca a la luz, m\u00e1s que cualquier otro g\u00e9nero, la naturaleza din\u00e1mica de la Escritura, mediante la cual se expresa la pedagog\u00eda divina[85]. En efecto, el conjunto de una correspondencia expresa el pensamiento de su autor; cada una de las cartas tomada aisladamente refleja un momento de este pensamiento, y corresponde, en principio, a las preocupaciones actuales de los dos interlocutores[86].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, en la Escritura, cada libro corresponde a una etapa de la Revelaci\u00f3n querida por Dios. La Biblia est\u00e1, en efecto, dominada por este cuidado educativo de Dios que conduce progresivamente a la humanidad del abismo en que se precipit\u00f3 hasta la salvaci\u00f3n realizada por la Encarnaci\u00f3n, hasta el di\u00e1logo entre el hombre y Dios, restaurado inicialmente en la Liturgia y totalmente en la visi\u00f3n beat\u00edfica del hombre resucitado de entre los muertos. Aqu\u00ed abajo, la Escritura constituye el soporte de este di\u00e1logo renovado tal como tiene lugar en la liturgia. El hombre distante de Dios, a quien se dirig\u00eda la carta divina de la Escritura, se convierte frente al predicador, aquel que escucha al Dios cercano que le habla y que incluso se hace alimento en la Eucarist\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Dios est\u00e1 cerca del hombre m\u00e1s por su Palabra que por su Escritura, esta Palabra y el di\u00e1logo que trae consigo constituyen una relaci\u00f3n menos inmediata entre el hombre y Dios que la visi\u00f3n prometida a aquellos que la escuchan: \u201cTengamos una verdadera pasi\u00f3n por Dios, no por el temor al infierno sino con el deseo del reino, \u00bfQu\u00e9 hay de comparable, en efecto, a la vista de Cristo? Nada. El ojo no ha visto lo que Dios ha preparado para aquellos que lo aman[87]\u201d. La Virgen, insiste Cris\u00f3stomo, desea morir y la vida le pesa, porque se apresura hacia la visi\u00f3n cara a cara de su esposo[88]\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Falta decir que la lectura de la Escritura facilita mucho el impulso hacia esta visi\u00f3n frente a la cual desaparecer\u00e1 definitivamente. No solo los libros santos contienen reglas muy precisas para curar el orgullo, la concupiscencia, el amor a las riquezas, el dolor exacerbado[89], pero adem\u00e1s los remedios que nos preparan son como cantos m\u00e1gicos y divinos que basta aplicar sobre el mal para verlo ceder[90]. A su vista, se experimentan los remordimientos de sus faltas; tocarlos comunica a nuestros pensamientos una maravillosa armon\u00eda[91].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es imposible, dice adem\u00e1s nuestro santo, que aquel que conversa con Dios y lo escucha no saque alg\u00fan provecho[92]. Cris\u00f3stomo va hasta entonar un himno en honor de las Escrituras, camino de salvaci\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Cu\u00e1n suave es la lectura de la Sagrada Escritura, m\u00e1s suave que cualquier pradera, m\u00e1s agradable que el para\u00edso, sobre todo cuando la ciencia se agrega a la lectura! Las praderas, la belleza de las flores, el follaje de los \u00e1rboles, deleitan la vista; pero pocos d\u00edas despu\u00e9s todo eso se marchita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el conocimiento de las Escrituras afirma el esp\u00edritu, purifica la conciencia, arranca las pasiones esclavizantes, siembra la virtud, vuelve a\u00e9reo el pensamiento, nos impide ser sumergidos por las vicisitudes inesperadas de los acontecimientos, nos eleva por encima de las celadas del diablo, nos hace morar cerca del cielo, libera el alma de las ataduras del cuerpo, le da alas ligeras y hace entrar en el alma de los lectores un bien inefable[93].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este himno, desfilan los recuerdos y la experiencia personal de san Juan Cris\u00f3stomo. Durante su per\u00edodo erem\u00edtico, en los alrededores de Antioqu\u00eda, en el fondo de una caverna, Juan ense\u00f1aba de memoria el Nuevo Testamento. Sin esto, \u00bfse habr\u00eda convertido en el predicador elocuente que fue y que leemos hasta nuestros d\u00edas? Cit\u00e9mosle nuevamente:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escuchen, pues, gentes del mundo: busquen estos libros que contienen los remedios del alma. Si no los quieren suficientemente, proc\u00farense al menos el Nuevo Testamento, los Hechos de los Ap\u00f3stoles, los Evangelios. Encontrar\u00e1n en ellos buenas lecciones para todo tiempo. \u00bfExperimentan una p\u00e9rdida de dinero, la muerte est\u00e1 a su puerta, pierden a alguno de los suyos? Fijen los ojos sobre estos divinos formularios, pen\u00e9trenlos, ret\u00e9nganlos bien. La ignorancia de la Escritura es la que engendra todos los males. Ignorarlas es marchar a la guerra sin armas, es \u00a1estar sin defensa!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, en este pasaje[94], como en los precedentes, la lectura de la Escritura se convierte en un medio privilegiado de regreso a Dios mediante el ejercicio de las virtudes. \u00bfDe d\u00f3nde proviene la insistencia con la cual el santo pide a sus auditores preparar anticipadamente la audici\u00f3n de su predicaci\u00f3n por medio de la lectura del pasaje b\u00edblico comentado por \u00e9l[95]. Si la ignorancia de la Escritura engendra todos los males, \u00bfacaso su conocimiento no introduce todos los bienes? De ah\u00ed, entonces, viene tambi\u00e9n la importancia concedida a las palabras m\u00e1s sencillas de las Escrituras, en una frase que podr\u00eda parecer, a primera vista, m\u00e1s alejandrina que antioquena: \u201cNo despreciemos las palabras de la Escritura, incluso aquellas que creemos sin importancia, porque ellas son, tambi\u00e9n, la gracia del Esp\u00edritu y la gracia nunca es d\u00e9bil y sin fruto; por el contrario, es grande, admirable y digna de la munificencia de Aquel que la entrega[96]\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lectura b\u00edblica que Cris\u00f3stomo alienta no es s\u00f3lo individual, sino tambi\u00e9n familiar[97], es decir social[98]: a trav\u00e9s de la Biblia, la sociedad como tal debe regresar a Dios y unirse en una Theoria que anticipe la visi\u00f3n beat\u00edfica.\n<\/p>\n<h2>Conclusiones<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hemos podido dar aqu\u00ed sino una idea limitad\u00edsima e insuficiente de la ex\u00e9gesis de san Juan Cris\u00f3stomo, como de su teolog\u00eda b\u00edblica. Al menos el lector ha podido entrever el encanto de su exposici\u00f3n literal de las Escrituras, encanto que \u2013 Newman[[99] lo hab\u00eda percibido bien-  repercute sobre su m\u00e9todo. Dejando (no siempre, as\u00ed como se pudo destacar a prop\u00f3sito de la incomprensibilidad divina) a los alejandrinos los comentarios m\u00edsticos, m\u00e1s preocupados de ver en las Escrituras la naturaleza y los atributos que las obras De Dios, Cris\u00f3stomo nos seduce con la facilidad con la cual se arroja, comentando la Escritura, en los esp\u00edritus de los otros. Escruta con amor, dicho con m\u00e1s propiedad, fotograf\u00eda a los ap\u00f3stoles en tanto que se nos revelan en sus escritos. \u00bfQui\u00e9n ha escrito sobre el ap\u00f3stol Pablo[100] como lo hizo Cris\u00f3stomo?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como lo destac\u00f3 bien J. Quasten[101], ning\u00fan Padre dej\u00f3 una herencia literaria (y agregar\u00edamos nosotros, exeg\u00e9tica) tan importante en volumen Cris\u00f3stomo). Es el \u00fanico entre los antiguos Antioquenos cuyos escritos han sobrevivido casi enteramente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este privilegio apunta a la personalidad de su autor, tanto como a su valor mismo. Ning\u00fan escrito oriental (agregar\u00edamos aqu\u00ed adem\u00e1s: ning\u00fan exegeta patr\u00edstico griego) obtuvo al mismo grado que \u00e9l la admiraci\u00f3n y el favor de la posteridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puso el aticismo, la pureza cl\u00e1sica de su lenguaje griego, ya subrayado por otro Padre, Isidoro de Pelusa[102], al servicio de la Palabra y de la Escritura del Dios de la Antigua y la Nueva Alianza, no sin insistir sobre su trascendencia respecto de toda palabra y de toda escritura puramente humanas[103].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Simult\u00e1neamente, la obra de Cris\u00f3stomo manifiesta, respecto de sus lectores, su propia condescendencia al servicio de la condescendencia precisa del mensaje divino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debido a esto continuar\u00e1, a trav\u00e9s de la lectura espiritual, pastoral y lit\u00fargica de sus obras[104] conduciendo hacia la theoria y hacia la contemplaci\u00f3n b\u00edblica a los catequistas y predicadores futuros preocupados de ejercer correctamente, incluso cuando no son te\u00f3logos o exegetas de oficio, su ministerio teol\u00f3gico[105] o exerg\u00e9tico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s a\u00fan ahora que hemos entrado en una era ecum\u00e9nica. Ahora bien, la influencia de la obra b\u00edblica de san Juan Cris\u00f3stomo fue y sigue siendo inmensa en las Iglesias ortodoxas. Aunque menor en el mundo protestante, no es, sin embargo, inexistente en \u00e9l. Gracias a Cris\u00f3stomo, y tal vez a trav\u00e9s de Lutero, muchos patr\u00f3logos protestantes de los siglos XVII y XVIII desarrollaron el tema de la condescendencia divina[106]. H. Laurer reclamaba incluso, en 1928, por una espiritualidad luterana de la condescendencia[107]. No s\u00f3lo Vaticano II cit\u00f3 a Cris\u00f3stomo y sus comentarios b\u00edblicos m\u00e1s que a cualquier otro Padre griego o latino (con excepci\u00f3n de Agust\u00edn)[108], sino, adem\u00e1s, este concilio lleg\u00f3 a incorporar su concepto exeg\u00e9tico fundamental, relativo a la condescendencia divina, en la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Revelaci\u00f3n divina, Dei Verbum:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Sagrada Escritura, permaneciendo siempre a resguardo la verdad y la santidad de Dios, se manifiesta, pues la condescendencia maravillosa de la Sabidur\u00eda eterna \u201cpara que aprendi\u00e9semos la inefable beneficencia de Dios y a qu\u00e9 punto tambi\u00e9n, en sus previsores cuidados para nuestra naturaleza, adapt\u00f3 su lenguaje\u201d[109]. En efecto, las palabras de Dios, pasando por los lenguajes humanos, se hicieron semejantes al lenguaje de los hombres, de la misma manera en que el Verbo del Padre eterno, habiendo tomado la enfermedad humana de nuestra carne, se hizo semejante a los hombres[110]\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N.B. Recomendamos al lector, el estudio de&#160;: R. Hill, Saint John Chrysostom\u2019s teaching on Inspiration, in the six homilies on Isaiah, Vig. Christ., 22 (1968), pp. 19-37.\n<\/p>\n<h2>Notas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Cf. La Tesis de Ren\u00e9 Leconte, Saint Jean Chrysostome, ex\u00e9g\u00e8te syrien, d\u2019apr\u00e8s les hom\u00e9lies sur saint Matthieu, presentada en 1942 en el Institut catholique de Paris, todav\u00eda in\u00e9dita, cap. III, conclusi\u00f3n: Cris\u00f3stomo, en su m\u00e9todo exeg\u00e9tico, sufri\u00f3 la influencia de los monjes sirios m\u00e1s que la de los griegos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2]  Los art\u00edculos recientes de los diccionarios, sin embargo, no se muestran v\u00edctimas de este prejuicio: ver por ejemplo A. Wenger, DSAM 8 (1974), col. 331-355, con una rica bibliograf\u00eda, especialmente a prop\u00f3sito de la ex\u00e9gesis de Cris\u00f3stomo; D. Stiernon, Catholicisme 6 (1967), col. 498-511; DTC, Tables, II, 2452-2459 etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3]  Cf. Introducci\u00f3n de J. Dani\u00e9lou al tratado de san Juan Cris\u00f3stomo sobre la Incompr\u00e9hensibilit\u00e9 de Dieu, SC 28 bis, Par\u00eds, 1970, pp. 15-63; A.M. Ritter, Charisma im Verst\u00e4ndnis des Joannes Chrysost. und seiner Zeit, G\u00f6ttingen, 1972; E. Nowak, Le Chr\u00e9tien devant la souffrance, Etude sur la pens\u00e9e de Jean Chrysostome, Par\u00eds, 1972: mientras subraya la influencia del estoicismo sobre el  exegeta antioqueno, el autor no  deja de agregar: \u201cJuan predica todos los dogmas del cristianismo, la Trinidad, la Encarnaci\u00f3n, la Redenci\u00f3n, la retribuci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte, la vida eterna, la resurrecci\u00f3n universal, el juicio divino, la Iglesia y su misi\u00f3n salv\u00edfica que se extiende a todos los hombres [\u2026] Estas verdades, evidentemente no aparecen mucho en el estoicismo\u201d (pp. 227-228).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4]  Por una decisi\u00f3n de Le\u00f3n XIII que evocaba el 22 de julio de 1907 san P\u00edo X en su carta Prope est: SAINT PIE X, Actes, Bonne Presse, Par\u00eds, t. III, pp. 81-84.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5]  Cf C. Spicq, art. \u201cSaint Thomas d\u2019Aquin\u201d, DTC XVI.1 (1946), 701: \u201cNuestro doctor posee el Homiliario y el comentario de san Juan Cris\u00f3stomo sobre san Mateo. A partir de su primera ense\u00f1anza parisina (1256-1259), habr\u00eda manifestado el deseo, seg\u00fan Bartolom\u00e9 de Capua, de poseer una buena traducci\u00f3n de este homiliario, tesoro m\u00e1s precioso a sus ojos, que la posesi\u00f3n de la ciudad de Par\u00eds\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]  Estas notas de B. Jacqueline en su Introducci\u00f3n a Une retraite de C. de Foucauld, En vue de Dieu seul, Roma-Par\u00eds, 1973, pp.23-24: \u201cCharles de Foucauld lee a Juan Cris\u00f3stomo [\u2026] lectura recomendada en varios lugares por el abate Huvelin: \u201cSigan a su san Juan Cris\u00f3stomo que les va tan bien\u201d (16 de septiembre d e1897). Esta lectura continu\u00f3 todav\u00eda en 1898: \u201cSan Juan Cris\u00f3stomo, escribe C. de Foucauld, est\u00e1 lejos de ser terminado\u201d. Esta lectura corresponde  a un principio de Carlos: \u201cleer los libros de los doctores cat\u00f3licos que la [a saber la Escritura] comentan, no libros cualquiera, sino libros de una doctrina muy segura, libros de los grandes esp\u00edritus y de los grandes santos: san Agust\u00edn, san Juan Cris\u00f3stomo, santo Tom\u00e1s de Aquino\u201d (ibid., p. 105).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] J.H. Newman, Historical Sketches, London, 1873, t. II, pp. 217-302, donde el autor subraya extensamente, pp. 288-289 los m\u00e9ritos de la ex\u00e9gesis literal de Cris\u00f3stomo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Destaquemos aqu\u00ed la hip\u00f3tesis desarrollada por M. L. Guillaumin en el curso de un estudio sobre \u201c Biblia y Liturgia en la predicaci\u00f3n de Juan Cris\u00f3stomo\u201d (en el volumen colectivo sobre Juan Cris\u00f3stomo y Agust\u00edn, Par\u00eds, 1975, pp. 161-174): despu\u00e9s de haber sido \u00fanicamente predicador durante algunos a\u00f1os, nuestro doctor termin\u00f3 por impartir una ense\u00f1anza libre del a\u00f1o lit\u00fargico\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Or\u00edgenes, Contra Celso, VII.60: la \u201cnaturaleza humana condescendi\u00f3 con la ignorancia de multitud de auditores, as\u00ed, usando de todos los que le son familiares, gan\u00f3 la audiencia de la muchedumbre de los simples: podr\u00edan f\u00e1cilmente, una vez hecha su iniciaci\u00f3n, podr\u00edan aspirar a comprender hasta los m\u00e1s profundos pensamientos ocultos en las Escrituras\u201d Cf. ibid., IV. 12: Dios se adapta a la debilidad inclusive intelectual del hombre, como en el uso humano los maestros condescienden al nivel de los ni\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] Sobre todo en un contexto cristol\u00f3gico: cf. K. Duchatelez, \u201cLa condescendencia divina y la historia de la salvaci\u00f3n\u201d, Nouv. Rev. Th\u00e9ologique, 105 (1973), pp. 593-621; sobre Atanasio, ver pag ****\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11]  Expresi\u00f3n de H. Pinard, \u201cLes infiltrations pa\u00efennes dans l\u2019ancienne loi, d\u2019apr\u00e8s les P\u00e8res de l\u2019Eglise, la th\u00e8se de la condescendance\u201d, Rech. Sch. Rel., 9 (1919), pp. 197-221; la expresi\u00f3n mencionada se encuentra en la p\u00e1g. 209; sobre este tema en Cris\u00f3stomo, ver tambi\u00e9n F. Fabbi, Biblica 14 (1934), 330-347; el autor cree equivocadamente que este tema es ignorado e incluso combatido por Or\u00edgenes; P. Moro, Euntes docete (1958), pp. 109-123;F Asenio, Estudios B\u00edblicos, 32 (1973), pp. 223-255 y 329-356. Aqu\u00ed hemos usado bastante los trabajos de Pinard y sobre todo los de Fabbi y Duchatelez.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12]  San Juan Cris\u00f3stomo, Sobre la incomprensibilidad de Dios, Disc. III SC 28 bis; MG 48, 722 A; Disc I, MG 48, 707 B. De m\u00e1s esta decir que el infinito no ha sido visto jam\u00e1s en tanto que visible, es decir infinitamente. Algunos piensan incluso que Cris\u00f3stomo niega la visi\u00f3n cara a cara de la esencia divina por los santos del cielo: Tixeront, Histoires des dogmes, t. II, p. 201; ah\u00ed habr\u00eda un tema para profundizar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13]  Esquilo, Las Co\u00e9foras, 727.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14]  Juliano el Ap\u00f3stata, Discurso VIII, 11; cf Duchatelez, art. elogiado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15] Cf. San Juan Cris\u00f3stomo, Hom. III.2 sobre la ep\u00edstola a Tito, MG 62, 678.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[16]  ID. Hom, II sobre el G\u00e9nesis, MG 53, 26 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[17]  ID., MG 54, 582.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[18]  ID., MG 53, 121.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19]  ID. Exposition sur le Ps VI, MG 55, 71; hemos utilizado (no sin modificarla o poniendo entre par\u00e9ntesis lo que estaba agregado al texto) la traducci\u00f3n francesa del Abate Joly, Oeuvres compl\u00e8tes de Saint Jean Chrysostome, Par\u00eds, 1868, t. 8, p. 169.<br \/>\n[20] J. Quasten (Initiation aux P\u00e9res de l\u2019Eglise, Par\u00eds, 1962, t. III, p.610) subraya que los comentarios de Cris\u00f3stomo sobre los Salmos datan del final de su per\u00edodo antioqueno. Sus discursos nos llegan bajo el t\u00edtulo de Interpretaciones (Herm\u00e8n\u00e9ia) y de homil\u00edas; por tanto, no es seguro que Cris\u00f3stomo haya efectivamente pronunciado esos discursos, aunque son, de lejos, sus mejores comentarios sobre el Antiguo Testamento. Ahora bien, al final del per\u00edodo antioqueno, hacia 397, hac\u00eda mucho tiempo \u2013 m\u00e1s de diez a\u00f1os \u2013 que Ambrosio y Agust\u00edn hab\u00edan abordado, de manera bastante diferente, el mismo asunto: las dificultades ocasionadas por la lectura del Antiguo Testamento al lector del siglo IV.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[21]   San Juan Cris\u00f3stomo, Exposici\u00f3n sobre el Sal VI, MG 55, 71\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[22]  Audito, muerto en 372, y que vivi\u00f3 en Siria en la \u00e9poca de Nicea, pensaba que Dios tiene una forma humana porque ( Gn1, 27) cre\u00f3 al hombre a su imagen. Si Dios quiere, oye, habla, se enfada o amenaza es que tiene como el hombre sentidos y pasiones: Cf. BVareille, DTC I.2 (1923), 1371. San Juan Cris\u00f3stomo denuncia la ex\u00e9gesis antropom\u00f3rfica en la Exposici\u00f3n sobre el Sal VII, 11: 55, 97-98.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[23]  San Juan Cris\u00f3stomo, In Sal XLIV, 10: MG 5\u20ac, 198-199.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[24]  ID. In Ps XLVIII, 5: MG 55, 225-226.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[25]  ID. In Ps XLIV, 8: MG 55, 197.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[26]  ID.In Ps XLIII, 20 (MG 55, 179); Ps 147, 1 (MG 55, 478)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[27]  Cf. nota 19.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[28]  San Juan Cris\u00f3stomo, MG 56 (163-192).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[29]  I.D. MG 56, 173.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[30]  ID. Hom\u00e9lie XXXII sur la Gen\u00e8se, MG 53, 292-293.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[31]  San Agust\u00edn, Epist.149 ad Paulinum 34 (CSEL 44, 379); Enarr. In Ps 146, 12 (CCH 40, 2130 ss); textos citados por P\u00edo XII, Divino Afflante Spiritu, AAS 35 (1943), 318-319.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[32]  San Juan Cris\u00f3stomo, Hom\u00e9lie XXXIX sur l\u00b4evangile de saint Jean, MG 59, 221.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[33]   El santo observa, a prop\u00f3sito de Jn, 8, 28 y 8, 30, que muchos fueron a Jes\u00fas cuando se present\u00f3 como ense\u00f1ado por el Padre y creyeron en \u00c9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[34]  San Juan Cris\u00f3stomo, Discours sur le Fils consubstantiel au P\u00e8re, pronunciado en Constantinopla en 397 (Quasten, op. cit., p. 632): MG 48, 761-762: \u201cAquel que ense\u00f1aba a ser humilde e incitaba mediante palabras y actos ten\u00eda muchas ocasiones de hablar humildemente\u201d, dice el sabio despu\u00e9s de haber citado a Mt. 11, 29 y 20, 28.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[35]  Se puede observar aqu\u00ed que el Dios del Antiguo Testamento, en tanto que preparaba la Encarnaci\u00f3n de su Hijo, hablaba ya en un lenguaje de humilde condescendencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[36]  San Juan Cris\u00f3stomo, Hom. IV.2 sobre la carta a los Colosenses, MG 62, 328.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[37]  Cf. San Juan Cris\u00f3stomo, Hom. III, 1 sobre Mt (MG 57, 32); XXXIX, 1 sobre Juan: MG 59, 221.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[38]  Duchatelez, art. elogiado, p. 604, n. 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[39]  Cp. Benoit, art. \u201cInspiration\u201d, Catholicisme, V (1962), col 1717-1718: El influjo divino va hasta el texto, que es su verdadero t\u00e9rmino. Se puede, entonces, hablar de inspiraci\u00f3n verbal. La expresi\u00f3n caus\u00f3 temor, tanto que se concibi\u00f3 a la inspiraci\u00f3n a la manera de una revelaci\u00f3n. El escritor sagrado habr\u00eda dejado de ser un instrumento pasivo que escrib\u00eda bajo el \u201cdictado\u201d de Dios [\u2026] pero ser\u00e1 el hombre quien buscar\u00e1 y encontrar\u00e1, con todos sus recursos humanos, las palabras m\u00e1s precisas para expresar su pensamiento; pero lo har\u00e1 movido por Dios, de tal suerte que el texto elaborado ser\u00e1 verdaderamente el querido por Dios. [\u2026] El asunto es capital para fundar el sentido pleno. Fue porque que Dios hizo adaptar por su int\u00e9rprete tal t\u00e9rmino que se reservaba difundirlo m\u00e1s tarde, bajo otra pluma, que se constituy\u00f3 un \u201cvocabulario b\u00edblico\u201d en el que las palabras tienen una historia: sus \u00faltimos usos dan a su uso m\u00e1s antiguo un valor insospechado, que el primer autor no percibi\u00f3, pero que Dios conoc\u00eda, que prepar\u00f3 en esta escritura y que por lo tanto es escrituraria\u201d. Sin embargo, es cierto que la relativa ignorancia de Cris\u00f3stomo respecto del hebreo (que al parecer s\u00f3lo conoc\u00eda a trav\u00e9s del sir\u00edaco: cf. R. Leconte, op. Cit., pp. 98-104) no le permit\u00eda beneficiarse plenamente de todas las consecuencias de su propia doctrina de inspiraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[40]  Cf. Arriba, n. 9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[41] F. Prat, Orig\u00e8ne, th\u00e9ologien et l\u2019ex\u00e9g\u00e8te, Par\u00eds, 1907, p. XIX, cf. P. 180 Orig\u00e8ne, Peri Ark\u00f4n, nn 11-16, MG\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[42]  Cf. R. Leconte, tesis in\u00e9dita ya citada, pp. 258-260.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[43]  San Juan Cris\u00f3stomo, PG 53,120.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[44]  ID., MG 53, 121.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[45]  ID., MG 55, 36.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[46]  ID., MG 48, 1009-1010\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[47]  ID., ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[48]  ID., MG 53, 256.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[49]  ID., MG 53, 42.286.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[50]  ID., MG 53, 180.187.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[51]  ID., MG 60, 171.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[52]  ID., MG 56, 156\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[53]  Cf.nota 63.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[54]  San Juan Cris\u00f3stomo, Hom. I sobre Mt. MG 57, 18.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[55]  ID., ibid., col 45, 349, 357: hom. IV, 28 y 29.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[56]  ID., ibid; hom, LXXX, col, 727.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[57]  ID., ibid., hom LXXXV, col 757\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[58]  Cf. Nuestro cap\u00edtulo II, n. 16. No se excluye una influencia de Ireneo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[59] San Juan Cris\u00f3stomo, Hom. H sobre Mateo, MG 57, 18.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[60]  ID., ibid., 57, 16. R. Leconte muestra que este punto fue mal entendido por Forester (Chrysostomus i seinem Verh\u00e4ltnis zu Antiochenischen Schule, Gotha 1869) y S. Haidacher (Die Lehre Heil. J. Chrysostomus \u00fcber die Schriftinspiration, Salzburg, 1897: la diferencia (que es materia a lo largo de nuestro texto) entre kephalaia y mikra \u201c no debe ser interpretado desde un punto de vista puramente cuantitativo y extensivo, no est\u00e1 destinada a introducir una jerarqu\u00eda entre los textos de la Escritura sino a subrayar simplemente la diferencia que existe entre una verdad particular y la materia en que es expresada por cada autor\u201d (Leconte, op.cit. p.190 y, en general, pp. 169-190).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[61]  San Juan Cris\u00f3stomo, Hom. I sobre Mt, MG 57, col. 16-17.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[62]  ID., ibid., col. 18&#160;: \u201cotra cosa es\u201d diaphor\u00f4s eipein, \u201cotra cosa\u201d machomenous eipein.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[63]   ID., ibid., col 16 (RJ 1170).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[64]  ID., ibid., hom. XXXVI, col 413. Cf. Leconte, op. Cit., pp. 189 y 250.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[65]  Extracto del Comentario de Diodoro de Tarso sobre los Salmos, prefacio, Rech. Sc. Rel., 1919, p. 88, 1, 23; sobre la teor\u00eda y la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, ver Leconte, op. Cit.,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[66]  Cf. El texto de Cris\u00f3stomo, Hom. LXXXVII sobre Mat 27, 44; MG 57, 772; Cf sobre el mismo asunto la homil\u00eda del santo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[67]  Id., ibid., hom. XXXVI, col 413. Cf. Leconte, op. Cit., pp. 189 y 250.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[68]  San Juan Cris\u00f3stomo, Hom. Hom LXXXVII sobre\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[69]  Texto de Eunomo citado por S\u00f3crates, Hist. Eccl. IV; MG 67, 474 B.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[70]   Saint Jean Chrysostome, Sur l\u2019incompr\u00e9hensibilit\u00e9 de Dieu, SC 28 bis, Par\u00eds, 1970 (en adelante citado aqu\u00ed por el t\u00edtulo seguido de la indicaci\u00f3n de la homil\u00eda y de la p\u00e1gina). Homil\u00eda I, 231-234, p. 120.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[71]   J. Dani\u00e9lou, Introduction aux hom\u00e9lies de saint Jean Chrysostome, Sur l\u2019incompr\u00e9hensibilit\u00e9 de Dieu, p. 27.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[72]   Saint Jean Chrysostome, Sur l\u2019incompr\u00e9hensibilit\u00e9 de Dieu, Hom. I. 196, p. 116.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[73]  ID., ibid., Hom. III, 53-59; 191. Cf. Hom.V. 285-310, p. 297.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[74]   ID., ibid., Hom. IV, 222, p. 246. Cf. Hom. V, 55-77, p. 276.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[75]  ID., ibid., Hom V, 527, p. 292.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[76]  ID., Hom. V, 265, p. 294.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[77]   ID., ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[78]  ID., ibid., Hom. V, 240-249, p. 292.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[79]   ID., ibid., Hom V 291-301, p. 126.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[80]   Profundizaremos este asunto en una obra que est\u00e1 por aparecer: \u201cLas Perfecciones del Dios de Jesucristo\u201d, Cap. I.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[81]  Ser\u00eda deseable ver a los investigadores examinar con cuidado y precisar los diferentes sentidos crisostomianos de las expresiones: sugkatabasis, akribeia, theor\u00eda. Estos trabajos no ser\u00edan sencillos debido a la ausencia de una edici\u00f3n cr\u00edtica del conjunto de la sobras de Cris\u00f3stomo. Cf. A.M. Malingrey, Studia Patristica, III, TU 78, Berlin, 1961, pp. 81-84.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[82]  Cf. Sain Jean Chrysostome, Lettre d\u2019exil \u00e0 Olympias et a tous les fid\u00e8les, Paris, 1964, Sc 103; Lettres \u00e0 Olympias, Paris, 1947, SC 13.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[83]  Sain Jean Chrysostome, Hom, 2 sur la G\u00e8n, MG 53, 28; cf. J.M. Leroux, \u201cRelativit\u00e9 et trascendance du texte biblique d\u2019apr\u00e8s saint jean Crysostome\u201d, dans la Bible et les P\u00e8res (coloquio de Estrasburgo), Par\u00eds, 1971, pp. 67-68; este escrito parece extraido de una obra en preparaci\u00f3n; sin agotar todas las perspectivas del autor, algunas de las cuales nos parecen bastante cuestionables, hemos utilizado aqu\u00ed su sugestivo estudio, matiz\u00e1ndolo por momentos. La tesis fundamental de J.-M. Leroux nos parece bien presentada por \u00e9l en estas palabras: \u201cEl sistema doctrinal [de Cris\u00f3stomo] est\u00e1 orientado hacia esta uni\u00f3n espiritual que prefigura la visi\u00f3n beat\u00edfica\u201d (p. 77). Lo que ocurre no sin plantear un problema (cf. Nota 12): \u00bfel doctor de Antioqu\u00eda cree verdaderamente en la visi\u00f3n beat\u00edfica de la naturaleza divina por el alma? Yendo m\u00e1s lejos, \u00bfcu\u00e1l es exactamente la concepci\u00f3n crisostomiana de la teor\u00eda? Nada hay en las p\u00e1ginas publicadas por J.-M. Leroux (mencionadas l\u00edneas arriba) que deje sospechar la existencia de este doble problema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[84]  Destaquemos que Cris\u00f3stomo (op. cit., nota precedente) emplea aqu\u00ed el t\u00e9rmino griego \u201cdielechthe\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[85]  Cf. J.-M. Leroux, op. cit., pp. 75-76.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[86]  ID., ibid; p. 76.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[87]  San Juan Cris\u00f3stomo, Hom XV, 4 sobre la primera ep\u00edstola a Timoteo, MG 62, 584\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[88]  ID., de Virginitate, 59; MG 48, 580.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[89]  ID., Hom. XXXVII, 1 sobre el evangelio de san Juan, MG 59, 207.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[90]  ID., ibid., Hom XXXII, 3; MG 59, 187-188.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[91]  ID., De Lazaro, III, 1-2-3; MG 48, 992-996.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[92]  ID., Hom. LIII, 3 sobre el evangelio de san Juan; MG 59, 295-296.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[93]  ID., Hom. V. De Studio praedentium, 1; MG 63, 485. Sobre la pastoral b\u00edblica de san Juan Cris\u00f3stomo, ver L. Meyer, San Juan Cris\u00f3stomo, maestro de perfecci\u00f3n cristiana, Par\u00eds 1933, pp. 293-316.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[94]  San Juan Cris\u00f3stomo, hom. IX sobre la ep\u00edstola a los Colosenses, MG 62, 361-362. CF Bruno Vanderberghe, Saint Jean Chrysostome et la parole de Dieu, Paris, 1961, pp. 66-70.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[95]  San Juan Cris\u00f3stomo, Hom. XI, 3 sobre el evangelio de san Juan, MG 59, 77-78.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[96]  Id., Hom\u00e9lie I sur les Statues, MG 49, 17.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[97]   El Padre Meyer (op. cit., n. 93) recopil\u00f3 un valioso legajo sobre este punto; ver su libro, pp. 304; especialmente toda la homil\u00eda XXI sobre la ep\u00edstola a los Efesios en la cual el doctor de Antioqu\u00eda se ocupa de la educaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[98]  Cris\u00f3stomo prev\u00e9 una lectura grupal de las Escrituras a la cual invita a las familias, espcialmente en el contexto de una repetici\u00f3n de las instrucciones dadas a la Iglesia; prev\u00e9 con el mismo fin y en el mismo contexto una reuni\u00f3n de amigos para leer en casa de uno de ellos las Escrituras: Hom. V, 1 sur saint Matthieu (MG 57, 55); Sermon VI, 2 sur le Gen\u00e8se (MG 54, 607); en ese serm\u00f3n se encuentra una recomendaci\u00f3n orquestada por Vaticano II: \u201cHaced, cada uno de ustedes de su casa una iglesia\u201d, dec\u00eda Cris\u00f3stomo: \u201ces menester que mediante la palabra y por el ejemplo los padres sean para sus hijos los primeros heraldos de la fe en esta Iglesia dom\u00e9stica que es el hogar\u201d (Lumen Gentium \u00a7 11 sub fine); Hom XI, sur la Gen\u00e8se, MG 53, 117-118, etc. Destaquemos adem\u00e1s que, para Cris\u00f3stomo, la palabra y la escritura de Dios no son s\u00f3lo un v\u00ednculo social, sino tambi\u00e9n soportan ense\u00f1anzas acerca de los problemas hoy llamados problemas sociales: cf: L. Daloz, Le travail chez les P\u00e8res antiochiens, Par\u00eds 1959 (tesis de la Gregoriana).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[99]  Cardenal. J.H. Newman, op. cit, (n. 7), pp. 288-289; tr. Fr., Saints d\u2019autrefois, Par\u00eds, 1908, pp. 200-202.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[100]   Cf. B. Vandenberghe, op. cit, ch. IV: Chrysostome et saint Paul.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[101]  Quasten, op. cit. p. 602.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[102]   Saint Isidore de P\u00e9luse, Ep. V.2. Citado por Quasten, p. 603\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[103]  J.-M. Leroux, op. cit., pp.68-69.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[104]   Destaquemos que la nueva Liturgia Horarum, sea el nuevo Breviario post-conciliar, traducido ahora en varios idiomas, concede un extenso lugar a las homil\u00edas de san Juan Cris\u00f3stomo en su oficio de Lectura, iniciando as\u00ed a sus numerosos lectores a la ex\u00e9gesis crisostomiana. Igualmente, J. Dani\u00e9lou subray\u00f3 a los catequistas la importancia de la catequesis moral y sacramental de Cris\u00f3stomo: La cat\u00e9ch\u00e8se aux premi\u00e8res, Paris, 1968, pp. 167-170 (se trata de una catequesis post bautismal). Al estilo de los predicadores, destacaremos, tambi\u00e9n la influencia de Cris\u00f3stomo sobre Bourdaloue y Bossuet, que lo citan abundantemente: a trav\u00e9s de ellos, san Juan Cris\u00f3stomo penetr\u00f3 en la literatura francesa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[105]  Cf. El \u00a7 8 del documento del 22 de febrero de 1976 de  la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n cat\u00f3lica, Doc. Cath. 73 (1976), p. 458, sobre la formaci\u00f3n teol\u00f3gica de los futuros sacerdotes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[106]  Cf. Duchatelez, art. lou\u00e9, p. 620.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[107]  H. Lauerer, \u201cDie Kondeszendenz Gottes\u201d, Festschrist f. Ihmels, Leipzi, 1928, 258-272.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[108]  San Juan Cris\u00f3stomo es citado al menos trece veces en 16 documentos de Vaticano II, especialmente en la constituci\u00f3n sobre la Iglesia. \u00a1M\u00e1s que Cirilo de Alejandr\u00eda, m\u00e1s que los Capadocios!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[109]  San Juan Cris\u00f3stomo, Hom. XVII 1 sobre Gn 3, 8: MG 53, 134. La nota 11 del texto conciliar (cf. Nota siguiente) subraya que el latin attemperatio (fr: adaptar su lenguaje) quiere traducir el griego sugkatabasis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[110]  Dei Verbum, \u00a713.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo VIII Bertrand de Margerie S.J. Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger Revisado por Armando Nieto V\u00e9lez S.J. Contenido 1 San Juan Cris\u00f3stomo, Doctor de la condescendencia b\u00edblica 2 La Escritura manifiesta la condescendencia (sugkatabasis) del Dios Salvador 3 La condescendencia de Dios se manifiesta tambi\u00e9n en la \u201cacribia\u201d, la precisi\u00f3n, la exactitud y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristica-san-juan-crisostomo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXEGESIS PATRISTICA: SAN JUAN CRISOSTOMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24687","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24687","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24687"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24687\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24687"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24687"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24687"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}