{"id":24688,"date":"2016-02-05T16:45:54","date_gmt":"2016-02-05T21:45:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristrica-san-justino\/"},"modified":"2016-02-05T16:45:54","modified_gmt":"2016-02-05T21:45:54","slug":"exegesis-patristrica-san-justino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristrica-san-justino\/","title":{"rendered":"EXEGESIS PATRISTRICA: SAN JUSTINO"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Origen<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 La Ley de Mois\u00e9s manifiesta la presencia del Mes\u00edas en sus tipos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Los Profetas de la Antigua Alianza anuncian a Cristo por medio de sus palabras<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Cr\u00edtica: M\u00e9todos y resultados de la ex\u00e9gesis de Justino<\/li>\n<\/ul>\n<h1>Origen<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justino, nacido en Palestina en una familia griega o pagana, se convirti\u00f3 a Cristo despu\u00e9s de haber cerrado (o casi) el ciclo de las adhesiones filos\u00f3ficas posibles en la primera mitad del siglo II: estoicismo, aristotelismo, platonismo, escuela de Pit\u00e1goras. Conserv\u00f3 el manto del fil\u00f3sofo y se consagr\u00f3, como simple laico, a la defensa de la fe. De ah\u00ed sus Apolog\u00edas dirigidas a los emperadores, su Di\u00e1logo con Trif\u00f3n, rabino muerto hacia 134. Es sobre todo en esta \u00faltima obra que uno encuentra numerosos ejemplos de la ex\u00e9gesis de este \u201cfil\u00f3sofo y m\u00e1rtir\u201d (siguiendo la expresi\u00f3n de Tertuliano1) que dio su vida por Cristo, en Roma hacia 165.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justino fue uno de los primeros exegetas cristianos. El inter\u00e9s suscitado por sus obras no ha sido desmentido en el curso de estos \u00faltimos a\u00f1os; se ha escrutado  con mayor proximidad simult\u00e1neamente su ex\u00e9gesis2 y su manera de comprender las relaciones entre filosof\u00eda  y cristianismo3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su ex\u00e9gesis se sit\u00faa, de hecho, en el contexto de los primeros di\u00e1logos, posteriores al N. T. entre un jud\u00edo y un cristiano, de los que se tiene noticia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda el di\u00e1logo de Justino con Trif\u00f3n no se muestra como un modelo de ecumenismo a muchos de nuestros contempor\u00e1neos. Al menos manifiesta su carisma de int\u00e9rprete del Antiguo Testamento, el cuidado que pone al recoger los frutos de la ex\u00e9gesis judeocristiana, la apertura que mantiene frente a su interlocutor, como frente a los paganos; en la realidad cultural del mundo ve los resplandores del Logos que ilumina a todo hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy d\u00eda, la relaci\u00f3n entre el Antiguo y el Nuevo Testamento llaman, m\u00e1s que nunca, la atenci\u00f3n de los exegetas y de los te\u00f3logos4 cristianos en el seno de la diversas confesiones. En este contexto presentaremos algunas de las posturas de Justino sobre la presencia del Mes\u00edas Jes\u00fas en la Ley y en los Profetas: tipolog\u00eda de Cristo en la Ley de Mois\u00e9s; anuncio verbal de Cristo por los Profetas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al presentar las cosas de esta manera, seguimos, por otro lado, el orden mismo de las obras estudiadas. El di\u00e1logo con Trif\u00f3n comprende una primera secci\u00f3n que establece \u201cla caducidad de la ley antigua\u201d y su car\u00e1cter figurativo; las secciones posteriores son una demostraci\u00f3n, por medio de las profec\u00edas, de la verdad del cristianismo. Justino distingue claramente los \u201ctupoi\u201d, acontecimientos suscitados por el Esp\u00edritu Santo, y los \u201clogoi\u201d, palabras inspiradas5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego nos preguntaremos qu\u00e9 m\u00e9todos aplic\u00f3 Justino en su ex\u00e9gesis b\u00edblica y c\u00f3mo conviene apreciar sus resultados.\n<\/p>\n<h1>La Ley de Mois\u00e9s manifiesta la presencia del Mes\u00edas en sus tipos<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entendemos por Ley de Mois\u00e9s al Pentateuco, en el que est\u00e1 comprendido el libro del G\u00e9nesis, las descripci\u00f3nes de la creaci\u00f3n, de la ca\u00edda y del diluvio, hasta la entrada en la Tierra Prometida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justino ve en el \u00c1rbol de la Vida una figura de Cristo. La tentaci\u00f3n de Ad\u00e1n por la Serpiente figura la tentaci\u00f3n de Cristo por Sat\u00e1n. El fil\u00f3sofo m\u00e1rtir es incluso el primero el subrayar el paralelismo entre Eva y Mar\u00eda: \u201cEva era virgen, sin corrupci\u00f3n: al concebir por la palabra de la serpiente, ella engendr\u00f3 desobediencia y muerte. Ahora bien, la virgen Mar\u00eda concibi\u00f3 fe y alegr\u00eda cuando el \u00c1ngel Gabriel le anunci\u00f3 la buena nueva6.\u201d Veremos en el cap\u00edtulo siguiente c\u00f3mo Ireneo retom\u00f3 y profundiz\u00f3 este tema. Para Justino, lo que Pablo expone a los Romanos (cap. 5) constituye un desarrollo del paralelismo entre Ad\u00e1n y Cristo; el Ap\u00f3stol dice incluso expl\u00edcitamente (Rm 5, 14) que Ad\u00e1n era el tipo, es decir la figura parecida pero imperfecta7 de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Justino, el diluvio es simult\u00e1neamente figura del Juicio escatol\u00f3gico y del nuevo diluvio, que llega con Cristo, nuevo No\u00e9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Presentando el diluvio como figura del juicio final, Justino prolonga al Antiguo y el Nuevo Testamentos (cf Mt 24, 37&#160;; 2 P2 3, 10)8. He aqu\u00ed c\u00f3mo se expresa Justino: \u201cSi Dios medita la cat\u00e1strofe que debe conmover el universo y hacer desaparecer a los malos \u00e1ngeles, los demonios y los pecadores, es a causa de la raza de los cristianos. Sin ella, el fuego del juicio descender\u00eda para producir la destrucci\u00f3n universal, como en otro tiempo ocurri\u00f3 con el diluvio.\u201d El tema est\u00e1 ligado al de la paciencia de Dios (cf. 2 Pe 3, 5-10)9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tipolog\u00eda del nuevo No\u00e9 es m\u00e1s espec\u00edficamente cristiana:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el diluvio se oper\u00f3 el misterio de la salvaci\u00f3n del mundo. El justo No\u00e9. con los otros hombres del diluvio, es decir su mujer, sus tres hijos y las mujeres de sus hijos, formaban el n\u00famero 8 y ofrecieron el s\u00edmbolo del octavo d\u00eda en el que nuestro Cristo resucit\u00f3 de entre los muertos y que se encuentra impl\u00edcitamente siempre primero. Ahora bien, Cristo, primer nacido de toda creaci\u00f3n, se volvi\u00f3 en un nuevo sentido el jefe de otra raza que ha sido regenerada por \u00c9l, mediante el agua, la fe y la madera que conten\u00edan el misterio de la cruz, de la misma manera que No\u00e9 fue salvado por la madera del arca, conducido por las aguas del diluvio&#8230; Y entiendo aqu\u00ed que aquellos que han sido preparados por el agua, la fe y la madera escapan al juicio de Dios que debe venir10.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos aqu\u00ed, como lo sugiere J. Dani\u00e9lo11, un ejemplo caracter\u00edstico que nos ayuda a distinguir los diferentes niveles de la ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la base, est\u00e1 el th\u00e9ologoumenon b\u00edblico del diluvio, que se puede resumir as\u00ed: el mundo esta bajo el pecado; el castigo de Dios golpea al mundo pecador; un resto es separado para ser el principio de una humanidad nueva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justino nos muestra este th\u00e9ologoumenon realizado en tres planos; primero Cristo, que se hizo solidario con el mundo pecador, carga con \u00e9l el castigo del pecado, pero es separado, en el misterio de su resurrecci\u00f3n, para ser el principio de una humanidad nueva. En segundo lugar, el juicio escatol\u00f3gico; finalmente el bautismo que es una iniciaci\u00f3n sacramental del juicio. En \u00e9l, el hombre pecador es anonadado, el nuevo hombre es creado; quien lo sufra escapar\u00e1 al juicio futuro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed, adem\u00e1s, la ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica de Justino prolonga y detalla aquella que el mismo Nuevo Testamento hab\u00eda inaugurado: Ya san Pedro (1Pe 3, 18-21) y el autor de la ep\u00edstola a los Hebreos (11,7) hab\u00eda subrayado la correspondencia entre diluvio y bautismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo que hemos evocado hasta aqu\u00ed concierne a los tipos de Cristo y de su Iglesia en la humanidad anterior a la constituci\u00f3n del pueblo elegido, y de la antigua Alianza. \u00bfQu\u00e9 representan la Ley, el sabat, la circuncisi\u00f3n, y  los sacrificios para Justino?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Distingue en la Ley las prescripciones de moral natural, que son inmutables, de las prescripciones ceremoniales y rituales, no necesarias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLos justos antes de Mois\u00e9s y de Abrah\u00e1m no hab\u00edan sido circuncidados y no observaban el s\u00e1bado. \u00bfPor qu\u00e9 Dios no les ense\u00f1\u00f3 estas pr\u00e1cticas\u201d, observadas sin embargo12 por pueblos paganos? \u00bfPor qu\u00e9 Dios las estableci\u00f3 despu\u00e9s?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contrariamente a Bernab\u00e9, que afirmaba que Dios nuca quiso la puesta en pr\u00e1ctica del s\u00e1bado y de la circuncisi\u00f3n13, Justino piensa que Dios quiso imponerlos a los Jud\u00edos, pero a causa de la dureza de su coraz\u00f3n. Vi\u00e9ndolos incapaces de observar una Ley espiritual, Dios les dio una Ley exterior: ella trae consigo al Templo, a los sacrificios y al sabat.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los sacrificios que ustedes realizan, no los acepta14. Si los orden\u00f3 antiguamente, no es porque tuviera necesidad de ellos, sino a causa de los pecados de ustedes. Adem\u00e1s, el Templo, aquel llamado el Templo de Jerusal\u00e9n, no lo nombr\u00f3 su casa porque tuviera necesidad sino que lo hizo para que mediante \u00e9l, igualmente, le permanecieran consagrados y no idolatraran&#8230; Debido a que los hombres fueron pecadores, aquel que es siempre el mismo prescribi\u00f3 estos mandatos y otros semejantes15.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, las observancias no son de ninguna manera una gloria para los Jud\u00edos sino un signo de su injusticia16.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEs \u00fanicamente por esta raz\u00f3n, que por otro lado no es espec\u00edfica de la Antigua Alianza puesto que toda la econom\u00eda cristiana y sacramental de la nueva Alianza, que es una dispensaci\u00f3n medicinal destinada a curar y salvar a los pecadores17?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No. Queda claro que, para Justino, el don de una ley exterior a los jud\u00edos ten\u00eda otra raz\u00f3n de ser que la dureza de coraz\u00f3n: ten\u00eda tambi\u00e9n por finalidad prefigurar las realidades futuras de la Alianza nueva en Cristo y de preparar para ella a los esp\u00edritus: \u201cEl misterio del Cordero que Dios orden\u00f3 inmolar como Pascua era tipo de Cristo Ungido&#8230; La ofrenda del trigo era el tipo del pan de la acci\u00f3n de gracias&#8230; Podr\u00eda mostrar, tom\u00e1ndolas una por una, que todas las prescripciones de Mois\u00e9s son tipos (tupos), de los s\u00edmbolos, de los anuncios de aquello que debe acontecer en Cristo18.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ve, los t\u00e9rminos empleados para designar este sentido t\u00edpico de la Ley de Mois\u00e9s son diversos,: tipo, s\u00edmbolo, anuncio. El t\u00e9rmino  tipo es definido as\u00ed: \u201cAlgunas veces el Esp\u00edritu Santo ha hecho que se produzca visiblemente alguna cosa que era una figura (tupos) del porvenir19\u201d Este t\u00e9rmino se muestra en Justino como el t\u00e9rmino t\u00e9cnico que designa la correspondencia hist\u00f3rica entre los dos Testamentos.. Su uso parece tributario de Pablo (Rm 5, 14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero se destacar\u00e1 que Justino no emplea nunca el t\u00e9rmino \u201call\u00e9goria\u201d (que har\u00e1 su aparici\u00f3n con los Alejandrinos), a pesar de ser utilizado por Pablo para significar la misma realidad que \u201ctupos\u201d (G\u00e1l 4, 23-24). Justino no quiere alegorizar todo el texto de la Escritura, como lo hac\u00eda Fil\u00f3n. En Justino, el dominio de las figuras est\u00e1 limitado a un cierto n\u00famero de episodios o de instituciones que ya la tradici\u00f3n anterior interpretaba como que ten\u00edan una relaci\u00f3n con el Nuevo Testamento, especialmente la circuncisi\u00f3n y el s\u00e1bado20.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los ojos de Justino, como a los de Pablo, la circuncisi\u00f3n es una figura del bautismo: \u201cPara nosotros que vamos a Dios, no es esta circuncisi\u00f3n seg\u00fan la carne la que recibimos, sino la espiritual, aquella que Henoc y sus semejantes observaron; para nosotros, por la misericordia de Dios, la hemos recibido en el bautismo.\u201d. La circuncisi\u00f3n al octavo d\u00eda es \u201cla figura de la circuncisi\u00f3n verdadera dada en nombre de Aquel que ha resucitado el octavo d\u00eda21\u201d. En cuanto al s\u00e1bado, cuya pr\u00e1ctica no contribuye en nada a la justicia22  es figura del t\u00e9rmino del pecado23.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras figuras emergen en el ciclo de Mois\u00e9s; la pascua, la victoria de Josu\u00e9 sobre Amalec.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa Pascua salv\u00f3 a aquellos que estaban en Egipto; de la misma manera la Sangre de Cristo preservar\u00e1 a aquellos que hubieren cre\u00eddo en \u00c9l24.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el episodio de la victoria sobre Amalec, Cristo est\u00e1 figurado a la vez por la piedra sobre la cual Mois\u00e9s se apoya, por el signo de la cruz dibujado por sus brazos extendidos (hecho ya valorado por el juda\u00edsmo, no como signo de la cruz, sino como manifestaci\u00f3n del poder de Dios), por el nombre de Josu\u00e9. igual a Jes\u00fas, t\u00edtulo de combate25.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre de Josu\u00e9 es una figura del nombre de Jes\u00fas. As\u00ed como Josu\u00e9 introdujo al pueblo en la Tierra Santa, \u201cJes\u00fas har\u00e1 realidad la Di\u00e1spora del pueblo y repartir\u00e1 la buena tierra a cada cual\u201d. Josu\u00e9 detuvo el curso del sol, pero Jes\u00fas debe brillar, luz eterna, en Jerusal\u00e9n. Josu\u00e9 circuncid\u00f3 al pueblo con una segunda circuncisi\u00f3n; pero esta circuncisi\u00f3n es figura de aquella que Jes\u00fas opera en los corazones y \u00c9l es la piedra de la verdadera circuncisi\u00f3n (Dial. CXIII). La victoria de Josu\u00e9 sobre Amalec es figura de la victoria obtenida desde ahora sobre las fuerzas del mal (XLIX, 8). La salvaci\u00f3n concedida a Rahab a causa de su cord\u00f3n escarlata es el s\u00edmbolo de la salvaci\u00f3n concedida a los pecadores por la sangre de Cristo (CXI, 4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEsta tipolog\u00eda es original en Justino? En general, estas figuras se encuentran ya en el Nuevo Testamento o en Bernab\u00e9. Se trata de una tradici\u00f3n com\u00fan y universal. La \u00fanica originalidad de Justino consiste en extender a semejante grado de detalle el paralelismo. Como en el caso de la circuncisi\u00f3n del octavo d\u00eda. Pero el procedimiento est\u00e1 en una l\u00ednea jud\u00eda, ya activa en el Nuevo Testamento: as\u00ed, en Juan encontramos el paralelismo de los huesos sin quebrar del cordero pascual y de los miembros inc\u00f3lumes  de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de los l\u00edmites de esta originalidad de Justino, su Di\u00e1logo con Trif\u00f3n ostenta un lugar central en la historia de la tipolog\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por una parte, constituye el corpus de las principales figuras, que exist\u00edan antes de \u00e9l, aunque dispersas. A diferencia de las profec\u00edas, parece que aquellas no se aglutinaban en un libro (testimonia). Estas figuras ser\u00e1n retomadas por Ireneo, que depende directamente de Justino. Se encontrar\u00e1n en todos lados. Constituir\u00e1n la tradici\u00f3n tipol\u00f3gica de toda la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, esta tipolog\u00eda se mostrar\u00e1 en Justino en toda su pureza. Se desprende poco a poco de los procedimientos exeg\u00e9ticos del juda\u00edsmo26, de los que guarda solamente una tendencia a las minuciosidades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que Justino no dej\u00f3 completamente de lado fue la teolog\u00eda de la historia supuesta por esta tipolog\u00eda27. Esta ser\u00e1 la obra de Ireneo. Sin embargo, a los ojos de Justino, los acontecimientos del Antiguo Testamento forman parte del designio y de la econom\u00eda de Dios orientados hacia Cristo, en tanto que son ya un bosquejo de lo que ser\u00e1 consumado en Cristo. De esta manera, las bodas de los patriarcas son figura de la uni\u00f3n de Cristo y de la Iglesia: \u201cuna cierta econom\u00eda, y una predicci\u00f3n se efectuaron en las bodas de Jacob\u201d (CXXXIV, 2). El nexo de la tipolog\u00eda y de la historia de la salvaci\u00f3n est\u00e1 ya marcado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s profundamente, para Justino, la Ley como tal es figura de Cristo28: \u201cCristo nos ha sido dado, ley eterna y final, pacto asegurado despu\u00e9s del cual no hay m\u00e1s leyes, ni preceptos, ni mandamientos\u201d (Dial. XI, 2). El Cristo Ley y Logos hab\u00edan profetizado en el Antiguo Testamento la abrogaci\u00f3n de \u00e9ste. Justino expresaba as\u00ed su tesis m\u00e1s fundamental: \u201cHe le\u00eddo que habr\u00e1 una ley final y una alianza que ser\u00e1 la m\u00e1s importante de todas; \u00e9sta es la que ahora deben observar todos los hombres que pretenden la herencia de Dios. La ley de Horeb es ya la ley antigua, que estuvo destinada s\u00f3lo a ustedes. Aquella es para todos absolutamente. Pero una ley que va contra otra ley abroga la que la precede y una alianza concluye despu\u00e9s de que otra la anula de la misma manera\u201d (id.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas alusiones manifiestas a la teolog\u00eda paulina (He 7, 18) nos hacen pasar del Cristo significado por los tipos de la ley antigua al Cristo anunciado por sus profetas, actuando bajo el Esp\u00edritu, en el contexto de la misma ley antigua, punto decisivo de la teolog\u00eda de Justino.\n<\/p>\n<h1>Los Profetas de la Antigua Alianza anuncian a Cristo por medio de sus palabras<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tocamos aqu\u00ed, en efecto, el punto neur\u00e1lgico donde la vida y el pensamiento personal de Justino se re\u00fanen perfectamente. Convertido a Cristo por el testimonio de los profetas que le presentaba un cristiano anciano, conoc\u00eda por propia experiencia el poder de \u00e9stos; cristiano salido de la gentilidad, pero conducido a Cristo por los profetas jud\u00edos, \u00bfc\u00f3mo no habr\u00eda querido valerse del testimonio convergente de los profetas para conducir a Jes\u00fas, Hijo de David, no solamente a Trif\u00f3n, sino adem\u00e1s a todos los lectores jud\u00edos y paganos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No nos parece que haya sido suficientemente destacado, hasta aqu\u00ed, el nexo \u00edntimo que uni\u00f3 la conversi\u00f3n de Justino con su propio testimonio, la identidad que hay Justino disc\u00edpulo de los profetas y Justino apologeta de sus inmortales profec\u00edas, la continuidad entre la conversi\u00f3n y la ex\u00e9gesis del fil\u00f3sofo m\u00e1rtir. Intentemos comprenderla mejor. Citemos pues este maravilloso pasaje, que incluye secretamente toda una teolog\u00eda b\u00edblica de la profec\u00eda y del rol que Dios le atribuy\u00f3 en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hubo en tiempos remotos, y m\u00e1s antiguos que estos pretendidos fil\u00f3sofos, hombres dichosos, justos y amados por Dios, que hablaban por acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y revelaban sus or\u00e1culos, que ya se han cumplido: se les llama profetas. S\u00f3lo29 ellos vieron y anunciaron la verdad a los hombres, sin preocuparse ni temer a nadie; no obedec\u00edan al deseo de la gloria, pero no dec\u00edan sino aquello que hab\u00edan escuchado y visto, llenos del Esp\u00edritu Santo. Sus escritos subsisten todav\u00eda, y aquellos que los leen pueden, si tienen fe en ellos, obtener toda clase de provechos, tanto sobre los principios30 como sobre el fin, sobre todo lo que debe conocer el fil\u00f3sofo. No hablaron haciendo demostraciones; por encima de toda demostraci\u00f3n, fueron dignos testigos de la verdad, pero son estos acontecimientos pasados y presentes los que hacen adherirse a lo que dijeron. Los prodigios que realizaron bien les mereci\u00f3 ser cre\u00eddos, cuando glorificaron al Autor del universo, Dios y Padre y que anunciaron alCristo que viene de \u00e9l, su Hijo. Esto no lo han hecho los fil\u00f3sofos, pre\u00f1ados del esp\u00edritu del error y de la impureza, y no lo hacen actualmente; por el contrario, han tenido la audacia de hacer prodigios para llenar de estupor a los hombres, y glorifican los esp\u00edritus del error y a los demonios. Pero ante todo ruega para que las puertas de la luz te sean abiertas porque nadie puede ver ni comprender si Dios y su Cristo no se lo conceden.31\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Justino, los profetas -nuestro texto lo dice claramente- son a la vez aquellos que hablan en nombre de Dios y los que anuncian las realidades futuras, aquellos que anunciaron con anticipaci\u00f3n a Cristo. A diferencia de los fil\u00f3sofos, hablan sin temor o sin desear la gloria humana, sin emplear el estilo de la demostraci\u00f3n, pero muestran anticipadamente a Aquel que debe venir. Los milagros se unen a sus discursos para hacer una demostraci\u00f3n de esp\u00edritu y de poder (cf. 1Cor 2, 4). A sus verdaderos milagros se oponen los falsos milagros de los falsos profetas, instrumento de los demonios. Justino insin\u00faa ya la lucha de las dos ciudades, el conflicto de los dos estandartes cuyos heraldos ser\u00e1n Agust\u00edn e Ignacio de Loyola. En este asombroso pasaje, que se podr\u00eda analizar m\u00e1s largamente,32 tan grande es su sint\u00e9tica riqueza que no falta, incluso, una estructura pneumatol\u00f3gica y trinitaria perfectamente fiel al evangelio jo\u00e1nico como a la revelaci\u00f3n prof\u00e9tica de la revelaci\u00f3n trinitaria: El esp\u00edritu Santo, a trav\u00e9s de los profetas, glorifica y anuncia, hace ver y comprender, en  y por medio de la oraci\u00f3n de petici\u00f3n, al Padre, autor del universo y a Cristo, su Hijo33. Es \u201cesta acci\u00f3n de gracias la que abre las puertas de la luz\u201d34.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justino no experimenta otra cosa. Cuando el anciano parti\u00f3, nos dice, \u201cun fuego se encendi\u00f3 s\u00fabitamente en mi alma; fui presa de amor por los profetas y por esos hombres amigos de Cristo; y reflexionando yo mismo en todas estas palabras, encontr\u00e9 que esta filosof\u00eda era la \u00fanica segura y \u00fatil\u201d35.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta reflexi\u00f3n nace todo el m\u00e9todo apolog\u00e9tico de Justino, esencialmente basado en el argumento prof\u00e9tico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es una profec\u00eda escrituraria para Justino?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda profec\u00eda escrituraria comprende un signo, compuesto por palabras y acciones, en un sentido, que es Cristo mismo anunciado o figurado por medio de estas palabras y acciones. Tal definici\u00f3n corresponde al menos a las profec\u00edas del Antiguo Testamento, de las que se ocupa habitualmente san Justino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed nos lo dice en su Di\u00e1logo (84): \u201cLo que es verdaderamente un signo y motivo de fe para la raza humana, es que de un seno virginal el primer nacido de todas las criaturas se volvi\u00f3 verdaderamente carne, naci\u00f3 ni\u00f1o, y que conociendo la cosa con anticipaci\u00f3n, la predijo por el Esp\u00edritu Prof\u00e9tico&#8230; con el fin de que cuando el suceso acontezca se sepa que ha ocurrido por el poder y por la voluntad del Creador del universo\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se destacar\u00e1 la complejidad de la noci\u00f3n misma de profec\u00eda a los ojos de san Justino: el Verbo eterno a trav\u00e9s de su Esp\u00edritu y mediante un instrumento humano, anuncia con anticipaci\u00f3n el misterio que \u00c9l mismo realizar\u00e1 m\u00e1s tarde en el tiempo. Cristo es a la vez el Profeta supremo y la realidad profetizada como Logos encarnado. Nos da en la profec\u00eda un signo que permite reconocerla cuando se consuma. Cuando est\u00e1 como circundado por y en su cumplimiento, el signo se vuelve plenamente significativo: su verdad est\u00e1 probada (cf. L. Thor\u00e9, DSAM IV. 1, 1960, 143). Tal es el argumento prof\u00e9tico en su esencia. Justino, por otro lado, se preocup\u00f3 por recapitular36 las l\u00edneas maestras de este argumento prof\u00e9tico:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leemos anunciado en los libros de los profetas que Jes\u00fas, nuestro Cristo, debe venir, que nacer\u00e1 de una Virgen, que llegar\u00e1 a la adultez, que sanar\u00e1 toda enfermedad y toda dolencia, que resucitar\u00e1 a los muertos; que, desconocido y perseguido, ser\u00e1 crucificado, que morir\u00e1, que resucitar\u00e1 y ascender\u00e1 a los cielos; que es y es llamado Hijo de Dios, que enviar\u00e1 a los hombres a anunciar estas cosas al mundo entero y que ser\u00e1n sobre todo los gentiles los que crean en \u00e9l. Estas profec\u00edas fueron hechas cinco mil, tres mil, dos mil, mil, ochocientos a\u00f1os antes de su venida, porque los profetas se sucedieron los unos a los otros de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se agrupan los argumentos prof\u00e9ticos diseminados ya no (como el texto precedente) en la Apolog\u00eda, sino en el Di\u00e1logo, se llega a la s\u00edntesis siguiente37.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas deb\u00eda descender de David, tal como lo anunci\u00f3 Isa\u00edas, y nacer en Bel\u00e9n, seg\u00fan lo indic\u00f3 Miqueas. La concepci\u00f3n virginal era afirmada por Isa\u00edas, sugerida en el G\u00e9nesis por dos expresiones misteriosas, como la sangre de la vi\u00f1a de Jud\u00e1. Se encontraba la adoraci\u00f3n de los magos en Isa\u00edas, la huida en Egipto en David, la predicaci\u00f3n de Juan Bautista en Isa\u00edas y en Malaqu\u00edas. David hab\u00eda dicho con anterioridad en nombre de Dios: \u201cT\u00fa eres mi hijo.\u201d Isa\u00edas hab\u00eda hablado de los milagros de Jes\u00fas, pero sobre todo de sus sufrimientos; Jacob de su muerte y Zacar\u00edas de su entrada a Jerusal\u00e9n, montado en un pollino; el salmista, de sus plegarias, de sus angustias, de su arresto; Zacar\u00edas de la dispersi\u00f3n y de la huida de sus disc\u00edpulos. Adem\u00e1s, en los salmos se lee tambi\u00e9n la reuni\u00f3n del Sanedr\u00edn, el silencio de Jes\u00fas ante Herodes y Pilatos, la comparecencia delante de Herodes, sus manos y sus pies traspasados, su t\u00fanica echada a suertes, el escarnio de los Jud\u00edos, el grito supremo del moribundo que encomienda su alma a su Padre. Puesto en la tumba, como Isa\u00edas lo hab\u00eda predicho, Jes\u00fas resucit\u00f3 seg\u00fan lo dicho por Isa\u00edas y David, que hab\u00eda predicho adem\u00e1s sus apariciones y su ascensi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se destacar\u00e1 que muchos de los textos que Justino considera como prof\u00e9ticos son precisamente los del Antiguo Testamento que el Nuevo recoge y presenta como tales. El argumento prof\u00e9tico de Justino se sit\u00faa en la prolongaci\u00f3n innegable de la ex\u00e9gesis de los autores inspirados del Nuevo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justino representa un momento importante en el desarrollo de la constituci\u00f3n del legajo de los testimonios b\u00edblicos o Testimonia (en la medida en que el  historiador pueda afirmar la existencia de semejante expediente38). La pertenencia a los Testimonia se aprecia en particular en la existencia de citas compuestas: as\u00ed Nb 24, 17 (estrella de Jacob), Is 11, 1 (flor brotada del tronco de Jes\u00e9) y 11, 10 est\u00e1n combinadas en una sola cita atribuida a Isa\u00edas (I Apol. XXXII, 12). Por otro lado, este legajo ya se encontraba presente en Qumr\u00e2m39.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Justino presenta trazos propios en el uso de los textos. Sobrepasando la demostraci\u00f3n catequ\u00e9tica sobre la cual se centran los legajos de los Testimonia, Justino se orienta hacia un comentario cristiano de la Escritura, tal que la predicaci\u00f3n pod\u00eda presentarlo y del que hemos le\u00eddo una muestra en Lucas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Di\u00e1logo de Justino con Trif\u00f3n encontramos un gran n\u00famero de pasajes del Antiguo Testamento aplicados a Cristo y a la Iglesia por primera vez, sin que se pueda saber con certeza si fue el primero en haberlos utilizado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, es el  primero en quien encontramos Is 33, 16 aplicado al nacimiento de Cristo en Bel\u00e9n con la alusi\u00f3n a la gruta, alusi\u00f3n que no es evang\u00e9lica: \u201clas rocas escarpadas ser\u00e1n su refugio40\u201d. En \u00e9l vemos aparecer, en este sentido,  el pasaje Is 1, 3-4 que conocer\u00e1 m\u00e1s tarde una especie  de fortuna en el contexto de los pesebres de Navidad: \u201cEl buey conoci\u00f3 a su amo y el asno el establo de su amo: pero Israel no me conoci\u00f3\u201d (I Apol. XXXVII, 1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A diferencia de Clemente de Alejandr\u00eda y de Or\u00edgenes, que subrayaron el contenido espiritual de las realidades anunciadas, Justino pone \u00e9nfasis en la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de las profec\u00edas. Constata hechos tangibles, atestiguados como hist\u00f3ricos. Muestra, por otra parte, que estos acontecimientos hab\u00edan sido anunciados por los profetas. Concluye que no son episodios privados de significaci\u00f3n, sino la realizaci\u00f3n de un Designio Salvador; de donde surge, a sus ojos, el valor demostrativo de las profec\u00edas, aun para los paganos41. Para Justino, como lo destaca Dani\u00e9lou, \u201cel argumento prof\u00e9tico constituye el motor de la demostraci\u00f3n evang\u00e9lica\u201d. Se comprende, pues, que ocupa la mayor parte, no s\u00f3lo del Di\u00e1logo dirigido a los Jud\u00edos, sino tambi\u00e9n de la Apolog\u00eda ofrecida a los paganos.42. En Justino, el argumento prof\u00e9tico no se presenta en el seno de un alegorismo que disolver\u00eda la historia en el mito; por el contrario, ve en los misterios paganos una deformaci\u00f3n de las profec\u00edas,  bajo la influencia de los demonios, que disuelven en mitos lo que en realidad ten\u00eda una significaci\u00f3n hist\u00f3rica, consumada en Jes\u00fas43. Justino ve en las profec\u00edas y en su cumplimiento el signo de que la historia de la humanidad es una historia de la salvaci\u00f3n, la historia de su salvaci\u00f3n operada por un Dios omnipotente y bueno, cuya eternidad domina el tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El inter\u00e9s de Justino no se dirige solamente sobre los dos pasados, entre los cuales el segundo, el de la vida terrestre y de la pascua de Cristo, realiza las promesas contenidas en el primero, cuando Dios se dirig\u00eda a Israel, sino tambi\u00e9n sobre el presente eclesial: nos muestra las profec\u00edas realizadas tambi\u00e9n aqu\u00ed, en los acontecimientos actuales de la expansi\u00f3n cristiana. este tipo de demostraci\u00f3n evang\u00e9lica preludia a Agust\u00edn. Demos algunos ejemplos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el Apologista, la promesa de Isa\u00edas que anuncia que todas las naciones afluir\u00e1n hac\u00eda Jerusal\u00e9n, romper\u00e1n sus espadas para hacer arados y sus lanzas para convertirlas en hoces44, se encuentra realizada bajo los ojos de sus contempor\u00e1neos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas palabras se han cumplido, pueden convencerse. Doce hombres partieron para conquistar el mundo. Nosotros que, antiguamente, no sab\u00edamos m\u00e1s que matarnos entre nosotros, no solamente ya no combatimos a nuestros enemigos, sino que para no mentir a nuestros jueces, confesamos dichosamente a Cristo y morimos (I Apol. XXXIX, 3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la misma manera para el Sal 18, 3-6: no existe absolutamente una raza humana, b\u00e1rbara o griega, en la que, en nombre del crucificado Jes\u00fas, no sean ofrecidas oraciones y acciones de gracias al Dios Padre del universo\u201d (Dial. CXVII, 3)45.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed se presentaba al por mayor, bajo la pluma de san Justino, el argumento prof\u00e9tico en favor del Evangelio de Cristo, argumento de una amplitud extraordinaria, ofrecida no s\u00f3lo a los jud\u00edos sino tambi\u00e9n a los paganos, y relativo, primeramente, al pasado y al presente, pero tambi\u00e9n al porvenir; cada persona humana deber\u00e1 rendir cuentas a Dios por la acogida que reserva a las palabras de los profetas que les llegan a trav\u00e9s de los ap\u00f3stoles46 y el testimonio de la Iglesia, y ella est\u00e1 advertida de ahora en adelante de su condenaci\u00f3n futura a un infierno eterno si desprecia a los Profetas, los Ap\u00f3stoles y a la Iglesia47.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo fue acogido este argumento por Trif\u00f3n?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por un lado, el rabino afirma que algunas profec\u00edas se han realizado ya en la historia jud\u00eda. As\u00ed explica Is 7, 14 (la doncella48 concebir\u00e1) y el Sal 109 al rey Ezequ\u00edas, los Sal 23 y 71 a Salom\u00f3n49. Destaqu\u00e9moslo: este punto de vista ser\u00e1 retomado en parte por la Escuela de Antioqu\u00eda (cf. nuestro cap. VII) y sin duda bajo la influencia de la ex\u00e9gesis jud\u00eda. Por lo dem\u00e1s, con una diferencia considerable: para la Escuela de Antioqu\u00eda, las profec\u00edas mesi\u00e1nicas no recibieron m\u00e1s que un comienzo de realizaci\u00f3n en el A.T., solamente en el Misterio de Cristo y de su Iglesia ellas se realizan completamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, Trif\u00f3n -es una dificultad vigente en la actualidad- se sorprende de que Justino le presente un Mes\u00edas sufriente, cuando los profetas anuncian un Mes\u00edas  glorioso50. Justino le responde distinguiendo los dos advenimientos del Mes\u00edas: apareci\u00f3 por primera vez en humillaci\u00f3n y sufrimiento, aparecer\u00e1 una segunda vez en gloria51. Los textos, especialmente (Is 53) son tan fuertes,  que saludan un servidor de Dios sufriente que exp\u00eda los pecados de los hombres, que Trif\u00f3n se rinde ante este punto; el mismo atestigua que la creencia en un Mes\u00edas sufriente se manten\u00eda viva en el juda\u00edsmo de su tiempo52, a la vez que se rehusaba en reconocerlo en Jes\u00fas de Nazaret. Para Trif\u00f3n, habr\u00eda faltado que el Mes\u00edas triunfara antes de morir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El responsable principal de la renovaci\u00f3n de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica en el siglo XX, el Padre Lagrange, comprendi\u00f3 admirablemente hasta qu\u00e9 profundidad se trab\u00f3 el di\u00e1logo entre Trif\u00f3n Justino sobre la Cruz de Jes\u00fas. He aqu\u00ed53 c\u00f3mo resume sus posiciones, a la vez que resume la permanente actualidad del debate.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trif\u00f3n no comprendi\u00f3 todav\u00eda el verdadero car\u00e1cter de los triunfos del Mes\u00edas. A nosotros tambi\u00e9n nos cuesta resignarnos a esta ley del sufrimiento. Por decisiva que sea la soluci\u00f3n de los dos advenimientos, el segundo sigue siendo para nosotros un art\u00edculo de fe, y no una raz\u00f3n para creer. Necesitamos estar seguros de que Cristo es ya un vencedor. Y si queremos abrir los ojos, ello nos es f\u00e1cil,  para recorrer la larga historia de la Iglesia cat\u00f3lica&#8230;nos basta interpretar los triunfos so\u00f1ados por los Jud\u00edos como las victorias de la gracia de Jes\u00fas sobre el pecado y las concupiscencias que conducen al pecado. Ahora bien, es lo que san Justino sac\u00f3 claramente a luz en el segundo siglo: \u201cVemos que por el mismo nombre del Crucificado, Jesucristo, los hombres renuncian a sus \u00eddolos y a toda iniquidad, que se dirigen hacia Dios y que perseveran hasta la muerte en la profesi\u00f3n de su piedad. Debido a sus obras, y al poder que las acompa\u00f1a, todos pueden comprender que \u00e9l es la nueva ley, la nueva alianza, la esperanza de aquellos que, en todas las naciones, esperan los bienes de Dios. Porque la raza israelita verdadera y espiritual&#8230; somos nosotros, nosotros que hemos sido conducidos hacia Dios por este Cristo crucificado.54\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia que tiene bajo los ojos manifiesta pues, -seg\u00fan Justino- la victoria de Cristo. Este triunfo ya actual orientaba la atenci\u00f3n del fil\u00f3sofo cristiano hacia el triunfo a\u00fan m\u00e1s manifiesto de su venida gloriosa. Como dice muy bien Lagrange, \u201cse cre\u00eda en \u00e9l porque estaba anunciado por los profetas, y la autoridad de estos profetas estaba garantizada por el cumplimiento de las profec\u00edas sobre la humildad y los sufrimientos de Cristo\u201d55.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera se manifestaba para Justino la divinidad del Crucificado. La prueba de la misi\u00f3n divina de Cristo, por medio de las profec\u00eda, engloba a la vez el pasado y el futuro, los dolores y las glorias. Todo esto debe ser buscado dos veces, una vez en el Libro sagrado, una vez en la historia. S\u00f3lo Dios pod\u00eda trazar este designio con anticipaci\u00f3n. Y si Aquel hacia el cual todo converge es anunciado tambi\u00e9n como rey y como Juez de vivos y muertos, si estos mismos or\u00e1culos antiguos anuncian su nacimiento de una virgen, si lo llaman Hijo de Dios: \u201cT\u00fa eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy d\u00eda\u201d \u00bfUno puede negarse a reconocer a Jesucristo como el Hijo de Dios y como Dios? Probar que esta Pasi\u00f3n era querida por Dios, puesto que estaba predicha, y era el preludio de un triunfo eterno, era responder a la pregunta ansiosa de las almas.56\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos estos indicios hacen una impresi\u00f3n de conjunto, al punto que el argumento prof\u00e9tico adquiere una fuerza decisiva:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo creer\u00edamos, en efecto, que un crucificado es el primer nacido de Dios no engendrado, y que juzgar\u00e1 a todo el g\u00e9nero humano, si no vi\u00e9semos realizadas de un extremo a otro todas las profec\u00edas hechas respecto de \u00e9l antes de su encarnaci\u00f3n: la devastaci\u00f3n de Judea, los hombres de todas las naciones que se adhieren a la doctrina de sus ap\u00f3stoles, renunciando a sus antiguas costumbres en las cuales estaban extraviados, si no vi\u00e9semos nosotros mismos, y esta turba de gentiles, cristianos m\u00e1s numerosos y m\u00e1s sinceros que aquellos que son de origen jud\u00edo o samaritano?57\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y hay m\u00e1s todav\u00eda: para Justino, el argumento prof\u00e9tico era tan decisivo que a sus ojos \u201cCristo era el Verbo. Aquel que est\u00e1 en todo, que predice el futuro a trav\u00e9s de los profetas y que toma personalmente nuestra naturaleza para ense\u00f1arnos\u201d (II Apol. 10, 8). Cristo como Verbo es, a la vez, a los ojos del apologeta, el Profeta y el Mes\u00edas profetizado, el Profeta que se profetiza a s\u00ed mismo y que consuma en seguida sus promesas prof\u00e9ticas, en un cumplimiento inicial que es la prenda de su \u00faltima y total consumaci\u00f3n.\n<\/p>\n<h1>Cr\u00edtica: M\u00e9todos y resultados de la ex\u00e9gesis de Justino<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acabamos de evocar al Verbo, Profeta que se profetiza a s\u00ed mismo. Tal es el fundamento de la teolog\u00eda de Justino, pero desafortunadamente no podemos profundizarlo aqu\u00ed porque nuestro prop\u00f3sito es sobre todo relativo a la ex\u00e9gesis. Se encontrar\u00e1 por otro lado los datos deseados58.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo apreciar, hoy d\u00eda, los resultados de la ex\u00e9gesis del fil\u00f3sofo-m\u00e1rtir? \u00bfQu\u00e9 decir de sus l\u00edmites, de sus medios, de sus ventajas?.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justino, hay que reconocerlo, se equivoc\u00f3 m\u00e1s de una vez. Consider\u00f3 indebidamente como b\u00edblicos a textos que no lo eran, reprochando a los Jud\u00edos el haberlos suprimido de la Escritura. Por ejemplo, el relato del martirio de Isa\u00edas. Se trataba de midrashim cristianos. Trif\u00f3n tiene, aqu\u00ed, raz\u00f3n contra Justino59.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la misma manera, como consecuencia de una cristologizaci\u00f3n de los Testimonia del A.T., Justino no le\u00eda siempre correctamente las Escrituras de este Antiguo Testamento. Reprochaba, as\u00ed, equivocadamente, a los Jud\u00edos el haber eliminado el Sal 96 \u201cdesde lo alto del madero\u201d (Dial. LXXIII). Aqu\u00ed, tambi\u00e9n, Trif\u00f3n ten\u00eda raz\u00f3n. Al menos el error de Justino se situaba en el contexto de una transmisi\u00f3n viva, de una tradici\u00f3n de un Antiguo Testamento le\u00eddo en la Iglesia, a la luz de Cristo60, con la conciencia clara de que el Verbo era el \u00fanico y total Autor supremo de todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamentos. Dicho de otra manera, era la exageraci\u00f3n de una verdad, que anticipaba las exageraciones alejandrinas: que el Verbo hable en toda la Biblia no quiere decir que hable constantemente de s\u00ed mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es ya lo que Lagrange present\u00f3 tan bien, en 1914, como la ra\u00edz de los errores exeg\u00e9ticos de Justino: \u201cSi se equivoc\u00f3, junto con tantos genios, sobre la ex\u00e9gesis de ciertos textos es porque la Escritura no ten\u00eda atractivo para \u00e9l m\u00e1s que en la medida en que encerraba, claramente o bajo el velo de los s\u00edmbolos, la persona del Verbo encarnado. Desde que entreg\u00f3 su fe a Cristo, dispuesto a dar incluso su vida, lo ve\u00eda en todos lados, frente a Dios en la creaci\u00f3n de los seres, o conversando con los patriarcas y era su voz la que cre\u00eda escuchar bajo las cadenas de Mambr\u00e9, en el caldero hirviente, y entre los destellos del Sina\u00ed61.\u201d Si el Verbo en tanto que Dios estaba presente en estos incidentes, no se puede sin embargo conocer, a trav\u00e9s del A. T., la distinci\u00f3n entre el Verbo y su Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, Justino no consider\u00f3 suficientemente, en un gran n\u00famero de casos el sentido literal de las Escrituras veterotestamentarias. Irritado por el literalismo de la ex\u00e9gesis jud\u00eda \u201cyerra, tal vez, en comprender con claridad el sentido hist\u00f3rico de la Biblia, su valor preciso en el d\u00eda a d\u00eda, en la continuidad de los tiempos hasta que haya llegado a su t\u00e9rmino, el Mes\u00edas; no admite que Dios se hubiese ocupado de cosas a veces tan bajas, o al menos que no hubiese puesto en cada una de estas cosas una ense\u00f1anza m\u00e1s elevada y espiritual. Era un exceso -san Agust\u00edn lo calificaba as\u00ed-, pero el exceso de las irradiaciones del cristianismo, que inundando el presente, se vuelven otra vez hacia el pasado\u201d62.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para algunos, la ex\u00e9gesis de Justino no valora suficientemente la historia o la consistencia propia, el sentido inmediato de las referencias del A.T. Simult\u00e1neamente, est\u00e1 expuesto a otros errores, como sus contempor\u00e1neos jud\u00edos en la lectura de los textos inspirados que todos reconoc\u00edan al un\u00edsono como tales. Estos errores provienen de las limitaciones del tiempo en el conocimiento de la Biblia o de la aplicaci\u00f3n simplista de algunos principios metodol\u00f3gicos63 que por otro lado no estaban desprovistos de cierta verdad. Ya hemos hecho -al pasar- alusi\u00f3n de ellos. Seamos ahora m\u00e1s precisos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1) Las contradicciones aparentes apuntan hacia un sentido oculto. Si Dios despu\u00e9s de haber prohibido a Mois\u00e9s hacer im\u00e1genes le orden\u00f3 elevar una serpiente de bronce, aquello debe ser una imagen de Cristo64.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) La reduplicaci\u00f3n de las expresiones es significativa. As\u00ed, podemos encontrar el \u201csegundo Dios, el Logos\u201d, en Gn 19, 24.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3) De igual manera, las omisiones tienen un sentido. Si la Escritura no dice que Enoch recibi\u00f3 la circuncisi\u00f3n seg\u00fan la carne, es porque observ\u00f3 una circuncisi\u00f3n espiritual (Dial. XLIII, 2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4) Los t\u00e9rminos tienen una significaci\u00f3n aleg\u00f3rica fija: si el \u201cd\u00eda del se\u00f1or\u201d corresponde a mil en un pasaje, tiene el mismo sentido en otros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales son cuatro de los nueve principios de ex\u00e9gesis aleg\u00f3rica que en 1875 C. Siegfried consideraba como operacionales, de una manera com\u00fan, en los escritos de Fil\u00f3n y de Justino. Seg\u00fan \u00e9l -las investigaciones posteriores de Shotwell65 se dirigen en la misma direcci\u00f3n- estos principios provendr\u00edan del uso palestino y rab\u00ednico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hac\u00eda falta indicar aqu\u00ed estas imperfecciones personales de Justino y aquellas que manifiesta en com\u00fan con sus contempor\u00e1neos. Constatado esto, uno est\u00e1 m\u00e1s que c\u00f3modo para rendir homenaje al \u201cgran valor de las Apolog\u00edas\u201d y del Di\u00e1logo, como lo hac\u00eda ya en 1914 un gran exegeta, M.-J. Lagrange.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los textos, bien elegidos, insuficientes (a pesar de la opini\u00f3n de Justino) para mostrar la divinidad de Jes\u00fas, muestran sin embargo en \u00c9l al Mes\u00edas, al Enviado de Dios, a Aquel que todo Israel esperaba, destinado tambi\u00e9n a instruir a los gentiles y a reconciliarlos con Dios. Isa\u00edas suministra el mayor n\u00famero, anunciando la virginidad de la Madre del Mes\u00edas, los sufrimientos y las humillaciones del var\u00f3n de dolores, su exaltaci\u00f3n y su triunfo (Is 7 y 53). Son los mismos que los cristianos, a partir del Nuevo Testamento, han propuesto siempre para probar que Jes\u00fas es el Mes\u00edas prometido y anunciado66. Que se pueda mostrar en detalle que la vida de Jes\u00fas de Nazaret, su pasi\u00f3n, su muerte, y su glorificaci\u00f3n corresponden, en una unidad sint\u00e9tica y viva, a la multiplicidad de todas estas profec\u00edas diversas constituye una prueba confirmadora, suplementaria e irrefutable, de su misi\u00f3n mesi\u00e1nica67.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente, los progresos imponentes, verificados en el curso del \u00faltimo siglo en las diferentes disciplinas que influyen sobre la ex\u00e9gesis en las diferentes disciplinas, nos ayudan a percibir la necesidad de una vuelta a la \u201cdemostraci\u00f3n evang\u00e9lica\u201d a trav\u00e9s de las profec\u00edas con miras a perfeccionarla y purificarla. Hoy d\u00eda, \u00bfno estamos tentados, a menudo, a pensar que \u201cs\u00f3lo partes \u00ednfimas del Antiguo testamento -y esto vale otro tanto para los libros prof\u00e9ticos- son predicciones propiamente dichas\u201d68?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestra \u00e9poca, la demostraci\u00f3n de la mesianidad de Jes\u00fas por una s\u00edntesis viva del cumplimiento de las profec\u00edas en su Persona se despliega en percepci\u00f3n de la \u201cconcentraci\u00f3n cristol\u00f3gica\u201d que nos ofrecen los estudios modernos: en la existencia en tres fases del \u00fanico Jes\u00fas de Nazaret, todos los tipos de mediaci\u00f3n, en apariencia mutuamente excluyentes, est\u00e1n reunidos seg\u00fan el Nuevo Testamento: Jes\u00fas es el Mediador de la salvaci\u00f3n ideal y total, a la vez real (Hijo de David), sacerdotal (sumo sacerdote y templo nuevo), prof\u00e9tico (Servidor de Dios, segundo Mois\u00e9s), y celeste (Hijo del Hombre, Sabidur\u00eda de dios)- o dicho en pocas palabra, el Mediador absoluto69.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El inter\u00e9s que presenta para nosotros la ex\u00e9gesis de Justino es la de ofrecernos -ya en siglo segundo, de una manera todav\u00eda imperfecta, poco t\u00e9cnica, ciertamente, pero sugestiva- la posibilidad de saborear anticipadamente esta concentraci\u00f3n cristol\u00f3gica inseparable del cumplimiento de las profec\u00edas. Aqu\u00ed un ejemplo sacado del Di\u00e1logo (XXXIV,2)&#160;:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cristo nos fue anunciado como rey, sacerdote, Dios, Se\u00f1or, \u00e1ngel, hombre, jefe supremo, piedra, infante por su nacimiento, como ser de dolor primero, luego ascendiendo al cielo, volviendo en gloria con la realeza eterna, como lo pruebo a partir de todas las Escrituras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho de otra manera, la prueba prof\u00e9tica de Justino no es solamente anal\u00edtica, sino tambi\u00e9n sint\u00e9tica. Es debido a esta conjunci\u00f3n misma que se mantiene impresionante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella constituye como un eslab\u00f3n primitivo en la lectura totalizante de las Escrituras comenzada por Cristo resucitado (Lc 24, 27. 44-47) y que la Iglesia no dejar\u00e1 nunca de perseguir en el curso de su historia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prepara de lejos la reacci\u00f3n de Constantinopla II, en 553, contra una lectura nestoriana del Antiguo Testamento71, y sobre todo las declaraciones de Vaticano I y II:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que el homenaje de nuestra fe fuese conforme a la raz\u00f3n (Rm 12, 1) Dios quiso que los auxilios interiores del Esp\u00edritu Santo estuviesen acompa\u00f1ados de las pruebas exteriores de su revelaci\u00f3n, a saber los hechos divinos y sobre todo los milagros y las profec\u00edas que, mostrando excelentemente la omnipotencia y la sabidur\u00eda infinitas de Dios, son signos cert\u00edsimos de la revelaci\u00f3n, adaptados a la inteligencia de todos72.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El principal fin de la econom\u00eda antigua era preparar la venida de Cristo, redentor universal, y de su reino mesi\u00e1nico, anunciarla prof\u00e9ticamente (cf Lc 24, 44;  Jn 5, 39, 1Pe 1, 10) y representarla con diversas im\u00e1genes (ut Christus adventum praepararet, prophetice nuntiaret et variis typis significaret)73.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si hace falta reconocer que Justino no comprendi\u00f3, estudi\u00f3 y present\u00f3 suficientemente las razones de ser menores del Antiguo Testamento, hab\u00eda ya percibido -mucho tiempo antes que Vaticano II- su orientaci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica y el car\u00e1cter inseparable, en \u00e9l, de las profec\u00edas verbales y de los signos reales: logoi, tupoi74.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El valor permanente de su mensaje se encuentra aun superado y confirmado por Vaticano II en esta declaraci\u00f3n: \u201cLos libros del Antiguo Testamento, integralmente retomado en el mensaje evang\u00e9lico, alcanzan y muestran su completa significaci\u00f3n en el Nuevo Testamento (cf. Mt 5, 17&#160;; Lc 24, 27&#160;; Rm 16, 25-26&#160;; 2Co 3, 14-16), y a su vez lo iluminan y lo explican75.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus di\u00e1logos con los Trifones de nuestro tiempo, el mundo cristiano no puede sino  advertir -sin incluir la misma agresividad que empleaba a veces Justino- sobre la imposibilidad de comprender perfectamente el sentido del Antiguo Testamento si se rechaza el esclarecimiento que le da Jes\u00fas crucificado y resucitado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ex\u00e9gesis de Justino, concentrada al rededor del argumento prof\u00e9tico, se muestra as\u00ed misma prof\u00e9tica76, m\u00e1s a\u00fan si se situaba conscientemente en el seno de una Iglesia prof\u00e9tica a su vez profetizada; de una Iglesia que habr\u00eda disfrutado de ciertos carismas prof\u00e9ticos cuya presencia parece nuevamente m\u00e1s marcada en la Iglesia de nuestro tiempo. \u201cTenemos con nosotros, incluso hoy d\u00eda, carismas prof\u00e9ticos, lo que a ustedes debe hacerles comprender que esos carismas que su raza posey\u00f3 antiguamente, nos han sido transferidos\u201d (Dial. LXXXII, 1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ex\u00e9gesis prof\u00e9ticamente eclesial de un profeta, ex\u00e9gesis recapituladora de todos lo profetas del Profeta por excelencia, la ex\u00e9gesis de Justino presenta adem\u00e1s, ante nuestro ojos, un m\u00e9rito supremo, semejante al de su Maestro: es una ex\u00e9gesis sellada por su testimonio y por su sangre de m\u00e1rtir, la ex\u00e9gesis que est\u00e1 presente en su bautismo sacramental en la Sangre de Cristo como en el ba\u00f1o-bautismo sangrante de su propia muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He aqu\u00ed el \u00faltimo testimonio que Justino rindi\u00f3 al testimonio de los Profetas y, con y a trav\u00e9s de ellos, a Jes\u00fas, Profeta supremo: est\u00e1 incluido en la respuesta dada a una pregunta del prefecto de Roma, Rusticus:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es la doctrina que los cristianos siguen religiosamente: &#8230;Confesar a Jesucristo, Hijo de Dios, predicho desde antiguo por los Profetas, juez futuro del g\u00e9nero humano, mensajero de salvaci\u00f3n&#8230; Yo, hombre endeble, soy demasiado d\u00e9bil para poder hablar dignamente de su divinidad infinita; esta es la obra de los Profetas. Desde el principio de los tiempos, por la inspiraci\u00f3n de Lo Alto, anunciaron la venida al mundo de Aquel que yo he llamado el Hijo de Dios77.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se sabr\u00eda subrayar suficientemente el car\u00e1cter trinitario de esta suprema confesi\u00f3n de fe, que re\u00fane as\u00ed la descripci\u00f3n trinitaria de la propia conversi\u00f3n de Justino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, el texto griego original, imperfectamente traducido por Lagrange, trae consigo una alusi\u00f3n expl\u00edcita al \u201cpoder prof\u00e9tico\u201d (prophetik\u00e8n tina dunamin) que confiesa a Jesucristo y que Lagrange reproduce mediante la expresi\u00f3n&#160;: \u201ces la obra de los profetas\u201d. Ahora bien, en el lenguaje de Justino, el Esp\u00edritu es considerado como una Dunamis propia del Mes\u00edas, que la daba ya a los Profetas de la Antigua Alianza y que actualmente concede a sus ungidos78.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justino retoma aqu\u00ed, por cuenta propia, una formulaci\u00f3n bastante corriente en siglo II del S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles, y de que la encontramos un testimonio en Ireneo: el tercer art\u00edculo del S\u00edmbolo, relativo al Esp\u00edritu Santo, es visto en el contexto del testimonio de los Profetas: \u201cEl Esp\u00edritu Santo por el cual los Profetas han profetizado79.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justino piensa y proclama de esta manera que a trav\u00e9s de su testimonio y de la importancia de concede al argumento prof\u00e9tico, el poder prof\u00e9tico del esp\u00edritu Santo a rendido y rinde testimonio al Hijo \u00fanico y a su divinidad infinita lo mismo que a Aquel que lo env\u00eda, el Padre y Creador, por medio de tipos80 y de palabras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lectura de los Profetas ayud\u00f3 a Justino a brindar un testimonio culminante en el martirio. Su muerte de m\u00e1rtir invita al incr\u00e9dulo a escrutar las Profec\u00edas y a encontrar a Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Armando Nieto V\u00e9lez S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Tertuliano, Adv. Valent., 5&#160;;  sin embargo muchos, como E.R. Goodenough (The Theology of Justin Martyr, Jena, 1923, p. 292), piensan que justino no era de ninguna manera un verdadero fil\u00f3sofo y exponen numerosas razones. Ya M.J. Lagrange, en su libro sobre San Justino (Par\u00eds, 1914, ch. V) hab\u00eda tocado este punto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Citemos especilamente: W.A. Shotwell, The Biblical exegesis of Justin Martyr, Londres 1965&#160;; P. Prigent, Justin et l\u2019Ancien Testament, Par\u00eds 1964&#160;; J. Dani\u00e9lou, Message \u00e9vang\u00e9lique et culture hell\u00e9nistique aux II\u00e8me et III\u00e8me si\u00e8cles, Par\u00eds, 1961, pp. 185-202: es la principal fuente en la que nos inspiramos. Se consultar\u00e1 tambi\u00e9n: DTC, Tables, \u201cJustin\u201d&#160;: bibliogr.&#160;; C. Kannengiesser, DSAM 8 (1974) 1642-1643 sobre la ex\u00e9gesis de Justino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Ver especialmente J.C.M Van Winden, An early Christian Philosopher, Leiden, 1971 (comentario met\u00f3dico de los nueve primeros cap\u00edtulos del Di\u00e1logo con Trif\u00f3n)&#160;; L.W. Barnard, Justin Martyr, His life and Thought, Cambridge, 1967; y sus libros mencionados en la nota 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 As\u00ed lo atestigua esta declaraci\u00f3n de la Comisi\u00f3n internacional de Teolog\u00eda: \u201cLa unidad-dualidad del Antiguo Testamento y del Nuevo, como expresi\u00f3n hist\u00f3rica fundamental de la fe cristiana, ofrece su punto de partida concreto en la unidad-pluralidad de esta misma fe\u201d (DC, 70, 1973, 459).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Justino, Di\u00e1logo, XC, 2; CXIV 1&#160;; F.M. Sagnard, \u201cY a-t-il un plan du Dialogue avec Triphon\u201d, M\u00e9l. Joseph de Ghellinck, t. I. Gembloux, 1951, pp. 171-182.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Justino, Dial., LXXXVI, 1 (el \u00e1rbol de la vida)&#160;; CIII 6 (tentaci\u00f3n de Ad\u00e1n)&#160;; c, 4-5 (Eva y Mar\u00eda).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 Ver la nota de la Nueva Biblia de Jerusal\u00e9n, Par\u00eds, 1973, sobre Rm 5, 14.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8 Cf. J. Dani\u00e9lou, Sacramentum Futuri, Par\u00eds, 1950, pp. 74-78; y de una manera general, todo el libro II de esta obra consagrada a No\u00e9 y al diluvio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9 Cf. H. K\u00fcng, La Justification, Par\u00eds 1965, pp. 197 ss.&#160;: la conservaci\u00f3n del universo es una misericordiosa no-aniquilaci\u00f3n, debida a los m\u00e9ritos de Cristo. El texto de Justino, citado aqu\u00ed, est\u00e1 extra\u00eddo de II Apol. VII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10 Justino, Dial. CXXXVIII, 1-3. Tenemos en este texto un bosquejo del sentido tropol\u00f3gico (concerniente al misterio cristiano) y anag\u00f3gico (el m\u00e1s all\u00e1) distinguidos en el seno del sentido espiritual por la tradici\u00f3n posterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11 Dani\u00e9lou, Message \u00e9vang\u00e9lique et culture hell\u00e9nistique (citado n. 2), pp 191 ss.; pero har\u00eda falta destacar tambi\u00e9n, con H. Chadwick, Early Christian Thought and the Classical Tradition, Oxford, 1966, p. 11, la sensibilidad de Justino frente al estoicismo y a su cosmolog\u00eda, seg\u00fan la cual el mundo est\u00e1 sometido a cat\u00e1strofes peri\u00f3dicas por medio de diluvios y conflagraciones; sin embargo Justino rechaza (II Apol., VII. 3) la idea estoica de una destrucci\u00f3n del mundo por la absorci\u00f3n mutua de los seres. Pero finalmente este acercamiento es enga\u00f1oso. Justino no traicion\u00f3 del todo la atm\u00f3sfera b\u00edblica. Destaca que esta conflagraci\u00f3n no es peri\u00f3dica y el fuego es la llama del infierno reservada a los imp\u00edos en el t\u00e9rmino definitivo del mundo (I Apol. LVII, 1); Justino precisa que esto no pasar\u00e1 seg\u00fan la fatalidad, sino seg\u00fan el m\u00e9rito del libre albedr\u00edo (II Apol. VII, 3-4), subraya M. Spanneut, Le sto\u00efcisme des P\u00e8res de l\u2019Eglise, Par\u00eds, 1957, P. 359.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12 Justino, Dial. XXVII 5; XXVIII, 3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13 Cf. P. Prigent, L\u2019Ep\u00eetre de Barnab\u00e9 I-XVI et ses sources, Par\u00eds, 1961, p. 35; Bourgeault, D\u00e9calogue et Morale Chr\u00e9tienne, Par\u00eds, 1971, p. 140.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14 Sobrentendido: hoy d\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15 Justino, Dial. XXII, 11 -XXIII, 2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16 Id., ibid., XX, 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17 Cf. 1 Tm 1, 9-10; Mt 9, 13; Lc 15 etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18 Justino, Dial. XLII, 4&#160;; ver el estudio detallado de Shotwell sobre el conjunto del vocabulario  tipol\u00f3gico de Justino (op. cit., pp. 13-20). En XLIV, 2 Justino habla claramente de la pluralidad de los motivos del A. T.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19 Justino, Dial CIV, 1&#160;; cf. Dani\u00e9lou, op. cit., p. 189.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20 ID., Ib\u00edd.&#160;; sin embargo, en 1965, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, Shotwell (op. cit., pp. 20-23) refutar\u00eda, al menos en apariencia, este punto de vista de Dani\u00e9lou intentando mostrar, a la luz de Dial. XCIV, que Justino en realidad alegoriz\u00f3 la Escritura para conciliar postulados que le parec\u00edan irreconciliables: por ejemplo, la interdicci\u00f3n de hacer im\u00e1genes, dirigida a Mois\u00e9s, y el mandato dado a Mois\u00e9s de hacer una serpiente de bronce.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21 Justino, Dial. XLIII, 2&#160;; XLI, 4.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22 Id., Dial. XLVI, Cf. Shotwell, op. cit., pp. 9-11.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23 Id., ibid., XIV, 2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24 Id., ibid., CXI, 3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25 Id., ibid., XC, 4&#160;; cf. Dani\u00e9lou, p. 194.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">26 Justino critica con mucho vigor la ex\u00e9gesis puramente literal de los Jud\u00edos: \u201cSus did\u00e1scalos, se limitan a explicarles por qu\u00e9 no se trata de camellos hembras (Gn 32, 15) o tambi\u00e9n por qu\u00e9 hay tantas medidas de trigo en las oblaciones. Sus explicaciones son miserables y prosaicas, y para los puntos importantes, que merecer\u00edan ser estudiados, no osan jam\u00e1s hablar de ellos ni explicarlos\u201d (Dial. CXII, 4). Cf. Dani\u00e9lou, op. cit., pp. 188 y 195.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27 Dani\u00e9lou, ibid., p. 195; pero poco antes (p.147) Dani\u00e9lou hab\u00eda reconocido que Justino hab\u00eda echado los cimientos (pp. 147-149).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28 Punto suficientemente subrayado por G. Bourgeault, op. cit. (n 13), p. 195.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">29 Justino quiere subrayar que los profetas y no los fil\u00f3sofos (que despu\u00e9s de \u00e9l, recibieron de ellos un gran n\u00famero de verdades) vieron y anunciaron a Cristo, que es la Verdad por excelencia: cf. Jn 14, 6. El concepto de pr\u00e9stamo era expl\u00edcitamente afirmado por Justino&#160;: I Apol. 44, 9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">30 Alusi\u00f3n a la creaci\u00f3n, ense\u00f1ada por Mois\u00e9s (Gn 1, 1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">31 Justino, Dialogue, VII 1; hemos traducido el texto presentado por el Padre Lagrange (op. cit., pp. 18-19)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">32 Como lo hace J.C.M Van den Winden, op. cit., pp 111 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">33 Cf. J.-P. Martin, El Esp\u00edritu Santo en los or\u00edgenes del Cristianismo, Zurich, 1971, pp. 299-300&#160;: el autor distingue, en Justino, dos presentaciones del misterio trinitario, una en un contexto jud\u00edo, otra en un contexto griego; piensa, siguiendo a Harnak, que los desarrollos convergentes de las apreciaciones del A.T. sobre el Cristo-Mes\u00edas, sobre el Esp\u00edritu y sobre Dios son en el origen de la doctrina trinitaria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">34 Expresi\u00f3n de Lagrange, op. cit., p. 19.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">35 Justino, Di\u00e1logo, VIII, 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">36 Justino, I Apol., XXXI, 1, 7-8.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">37 Siguiendo la organizaci\u00f3n propuesta por el Padre Feder, s.j., en su obra sobre Justins des M\u00e4rtyrers Lehre con Jesus Christus, Friburgo, 1906, pp. 60 ss; cf. Lagrange, op. cit., 46.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">38 A. Beno\u00eet, Saint Iren\u00e9e, Introduction \u00e1 l\u2019\u00e9tude de sa th\u00e9ologie, Par\u00eds, 1960, p. 101: \u201cDiferentes elementos, en el Adversus Haereses, hacen pensar que Ireneo hizo uso de compilaciones de Testimonia; no hay demostraci\u00f3n absoluta y certidumbre total&#8230;Dani\u00e9lou da esta opini\u00f3n como un hecho adquirido y sin buscar justificarlo: RSR 42,, 1954, pp. 192-203.\u201d Tal vez har\u00eda falta decir otro tanto a prop\u00f3sito de Justino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">39 I Q Ben. V, 24, 28&#160;; cf. J. Dani\u00e9lou, Message \u00e9vang\u00e9lique&#8230;, p. 196&#160;; del mismo, \u201cL\u2019etoile de Jacob et la mission chretienne \u00e0 Damas\u201d, VC, 11 (1957), pp. 124-127; M.A. Chevalier, L\u2019Esprit et le Messie dans le Bas -Judaisme et le N.T., Par\u00eds, 1958, pp. 32-41.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">40 Cf. Justino, Di\u00e1l. LXXVIII; cf. A. Guilding, The Fourth Gospel an Jewish Worship, 1960, p. 103&#160;: Is 32-33 formaba parte de las lecturas de la fiesta de los Tabern\u00e1culos en la \u00e9poca en la cual era probablemente fijada la natividad de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">41 Dani\u00e9lou, Message \u00e9vang\u00e9lique&#8230;, p 197.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">42 Id., ibid., p. 196.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">43 Id., ibid., p. 198.Destaquemos entretanto que Shotwell (op. cit., p. 99) al t\u00e9rmino de una dilatada comparaci\u00f3n, fuertemente detallada, entre los exegetas de Fil\u00f3n y de Justino, insiste en el hecho que ambos utilizaban los m\u00e9todos exeg\u00e9ticos de la interpretaci\u00f3n literal y de la interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica, \u00a1cuando esto les conven\u00eda!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">44 Is 2, 3-4.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">45 Se\u00f1alemos de paso el car\u00e1cter helen\u00edstico de la expresi\u00f3n Padre del Universo, habitual entre los autores no cristianos de la \u00e9poca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">46 Cf. Lagrange, op. cit., pp. 120 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">47 Justino, I Apol. VIII, XXVIII, XLVI y XVII&#160;: \u201cUstedes y todos aquellos que nos odien injustamente, si no se arrepienten, ser\u00e1 destinados al fuego eterno\u201d (XLVI).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">48 Trif\u00f3n no lee parthenos (virgen) con los LXX, sino neanis (mujer joven) con Aquila: cf. Justino, Di\u00e1logo, XLIII, 7&#160;; LXVII, 1&#160;; CXX, 1. En el primero de estos tres textos, Justino subraya un aspecto importante de la profec\u00eda: \u201cQue en la raza de Abrah\u00e1m seg\u00fan la carne, nunca naci\u00f3 nadie y nunca se dijo que alguien naciera de una virgen salvo nuestro Cristo, es evidente para todos\u201d. Justino insiste sobre esto en el cap\u00edtulo LXVI. Un poco antes (cap. LXIII), Justino presentaba de una manera original las implicancias de la concepci\u00f3n virginal concerniente a la doble generaci\u00f3n de Cristo por su Padre, humana y divina: \u201cDios Padre del universo deb\u00eda engendrarlo antes de todos los siglos y mediante entra\u00f1as humanas\u201d insinuando as\u00ed que Dios, el Padre, es tambi\u00e9n el Padre de Cristo seg\u00fan su humanidad. Los siglos no han cesado de escrutar la misteriosa profec\u00eda de Is 7, 14, que volvemos a encontrar analizada por Ireneo, en nuestro Cap. II, y de la que Bossuet habl\u00f3 con tanta profundidad y originalidad entre cartas, todas de 1703 (1\u00ba de octubre, 26 de octubre, 8 de noviembre) dirigidas a M. de Valincour (\u0152uvres compl\u00e8tes, ed. Lachat, Par\u00eds, 1863, t. II, pp. 244-263). Sobre Is 7, 14 en Justino, ver J.A. de Aldama, Mar\u00eda en la Patr\u00edstica, Madrid, 1970, en diferentes lugares.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">49 Ver especialmente sobre el Salmo 109 el Di\u00e1logo, Cap.XXXIII, 1&#160;; LXXXIII, 1&#160;; cf. J. Dani\u00e9lou, Message \u00e9vang\u00e9lique&#8230;, p. 201. \u00bfJustino se habr\u00eda singularmente sorprendido si hubiese podido saber que dos siglos despu\u00e9s de \u00e9l los puntos de vista de Trif\u00f3n ser\u00edan retomados en parte por la Escuela de Antioqu\u00eda, pero no -hay que reconocerlo- sobre Is 7, 14: mostraremos en nuestro cap\u00edtulo II que ning\u00fan Padre consider\u00f3 una aplicaci\u00f3n parcial de esta profec\u00eda en el A.T.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">50 Cf. Lagrange, op.cit., cap. II, \u201cControversia con los Jud\u00edos\u201d, p. 47.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">51 Id., ibid., p. 48&#160;; cf. Justino, Dial. XXX-XXXIV y XXXVII-XXXI&#160;; CX, 2&#160;: \u201cHe demostrado por medio de todas las Escrituras que hay dos Parus\u00edas, anunciadas para casa caso: una en la cual est\u00e1 anunciado que ser\u00e1 sufriente ycrucificado; la otra en la que aparecer\u00e1 en lo alto del cielo, en Gloria\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">52 Justino, Dial. LXVIII, 9&#160;; LXXXIX, 1&#160;; XC, 1&#160;; Shotwell (op. cit., 76) se\u00f1ala un comentario de Zac 9, 9 que data de al rededor del siglo IX de nuestra era, que ser\u00eda, seg\u00fan algunos, el testimonio hist\u00f3rico (del lado jud\u00edo, fuera de aquel rendido por Justino sobre los labios de Trif\u00f3n) m\u00e1s antiguo sobre un Mes\u00edas sufriente. Se trata de la Pesiqta Rabbathi.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">53 Lagrange, op., cit., pp. 48-49.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">54 Justino, Dial. XII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">55 Lagrange, op. cit., p. 122.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">56 Id., ibid., pp. 122-127\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">57 Justino, I Apol. LIII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">58 Cf. Lagrange, op. cit., cap VI sobre Justino te\u00f3logo: su doctrina del Verbo; cf. pp. 50-54; Justino (como otros Padres) quiso mostrar la divinidad del Verbo a partir de ciertos textos del A.T.; pero Agust\u00edn y los exegetas de nuestro tiempo han mostrado la vanidad de semejante tentativa (cf. San Agust\u00edn, Ciudad de Dios, XVI, 29).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">59 Cf. J. Dani\u00e9lou, Th\u00e9ologie du Jud\u00e9o-Christianisme, Par\u00eds, 1958, pp. 115-116; Message \u00e9vang\u00e9lique&#8230;, p. 199.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">60 Id., ibid.; cf Dei Verbum (Vaticano II) \u00a7 16 (ver m\u00e1s abajo el n. 74.Lagrange, op. cit., pp. 54-55.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">61 Id., ibid., p. 65. Cf. p. 124&#160;: \u201cEl sentido hist\u00f3rico no ha sido dado a todos los esp\u00edritus especulativos. Justino carec\u00eda de \u00e9l\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">62 Cf. C. Siegfried, Philo von Alexandria als Ausleger des Alten Testaments, Jena, 1875, pp. 337-340&#160;; R.M. Grant, The Letter and the Spirit, Londres, 1957, pp. 76-77; Shotwell, op. cit., 41-43.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">63 Cf. Justino, Di\u00e1logo, XCI, 4&#160;; cf. Dani\u00e9lou, Message \u00e9vang\u00e9lique, p. 194.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">64 Cf. Shotwell, op. cit., cap 2 y 4.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">65 Lagrange, op. cit., p. 125.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">66 Cf. Freppel, Les Apologistes chr\u00e9tiens au IIe. si\u00e8cle, saint Justin, Par\u00eds, 1860, p. 390&#160;; y la nota 69 all\u00ed mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">67 N. F\u00fcglister, Mysterium Salutis, t. IX (tr. Fr.), Par\u00eds, 1973, p. 321&#160;; cf. p. 162 en el mismo sentido; punto de vista -destaqu\u00e9moslo- irreconciliable con la doctrina de Vaticano II (cf.nn. 72-74) como con la Tradici\u00f3n de los Padres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">68 Id., ibid., p. 324. Ver en el mismo sentido L. Bouyer, Le Fils \u00e9ternel, Par\u00eds, 1974, varios cap\u00edtulos&#160;; P. Grelot, Le sens chr\u00e9tien de l\u2019 A.T., Tournai, 1963, en diferentes lugares y especialmente p. 400; sobre los problemas teol\u00f3gicos que plantea el argumento prof\u00e9tico, consultar G. de Broglie, Les signes de cr\u00e9dibilit\u00e9 de la R\u00e9v\u00e9lation chr\u00e9tienne, Par\u00eds, 1964, cap. 22-25, pp. 136 ss.; etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">69 Cf. nuestra nota cap VII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">70 Vaticano I, DS 3009&#160;; cf. este extracto del juramento antimodernista prescrito por san P\u00edo X: \u201cAdmito y reconozco las pruebas exteriores de la revelaci\u00f3n, es decir los hechos divinos, particularmente los milagros y las profec\u00edas, como signos cert\u00edsimos del origen divino de la revelaci\u00f3n cristiana; y considero que est\u00e1n por completo adaptados a la inteligencia de todos los tiempos y de todos los hombres, aun de los de hoy.\u201d Esta importante precisi\u00f3n (DS 3539) nos muestra la permanente actualidad del m\u00e9todo apolog\u00e9tico de san Justino; cf. G. de Broglie, op. cit., p. 152&#160;: la profec\u00eda est\u00e1, a\u00fan, m\u00e1s adaptada que el milagro; reconocer el signo de las profec\u00edas mesi\u00e1nicas es tambi\u00e9n reconocer m\u00e1s completamente el signo de la Iglesia, divina hasta en su devenir. Ver adem\u00e1s las decisiones de la comisi\u00f3n b\u00edblica contenidas en el libro de Isa\u00edas (DS 3505 ss) y en los salmos (DS 3528&#160;: en este texto de 1910, la comisi\u00f3n insiste en el consenso un\u00e1nime de los Padres y sobre el de los autores jud\u00edos); y sobre todo DS 3506, donde la comisi\u00f3n subraya el consenso un\u00e1nime de los Padres cuando afirman que los profetas conocieron  largo tiempo con anticipaci\u00f3n los acontecimientos predichos.<br \/>\nDestaquemos con inter\u00e9s que la existencia de Salmos mesi\u00e1nicos como los de las predicciones prof\u00e9ticas era, a los ojos de la comisi\u00f3n b\u00edblica, uno de los casos donde entraba en juego ese consentimiento de los Padres que P\u00edo XII deb\u00eda declarar bastante raro (Divino Afflante Spiritu, DS 3831).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">71 Vaticano II, Dei Verbum, \u00a7 15; es lo que nosotros subrayamos; los exegetas cristianos que, hoy d\u00eda, estar\u00edan inclinados a minimizar de hecho si no en teor\u00eda, esta orientaci\u00f3n fundamental del A. T. hacia Cristo y hacia su Reino mesi\u00e1nico, la Iglesia (\u201coeconomia ad hoc potissimum disposita&#8230;\u201d) no est\u00e1n en armon\u00eda con la doctrina de la Iglesia. Ver tambi\u00e9n Lumen Gentium, \u00a7 55, a prop\u00f3sito de la Madre del Mes\u00edas en el Antiguo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">72 Cf. la noci\u00f3n de revelaci\u00f3n propuesta por Vaticano II, Dei Verbum, \u00a72 y 4: \u201cLas obras realizadas por Dios en la historia de la salvaci\u00f3n atestiguan y corroboran la doctrina y las realidades que las palabras significan; a su vez, las palabras proclaman las obras y explican su misterio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">73 Vaticano II, Dei Verbum, \u00a7 16.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">74 No s\u00f3lo en este sentido que anticipa la ex\u00e9gesis constante de la Iglesia, sino tambi\u00e9n porque Justino, en tanto que int\u00e9rprete carism\u00e1ticamente iluminado por las Escrituras, puede y debe ser llamado un profeta en el sentido que Juan Cris\u00f3stomo daba a este t\u00e9rmino (Hom. 1 sobre la oscuridad de las profec\u00edas, MG 56, 171 y Hom. 2, MG 56, 176): la profec\u00eda es una exposici\u00f3n carism\u00e1tica de las Santas Escrituras, especialmente del Antiguo Testamento, a la luz de Cristo; cf. S. Tromp, Corpus Christi quod est Ecclesia, vol III, De Spiritu Christi Anima, Roma, 1960, p. 322. Se puede comprender perfectamente que Justino mismo, haciendo alusi\u00f3n a los carismas prof\u00e9ticos que operaban en la Iglesia de su tiempo (Dial. LXXXII; citamos este texto a continuaci\u00f3n) no se excluye a s\u00ed mismo por ning\u00fan motivo, y tiene conciencia de ser un profeta de la Nueva alianza con la misma importancia que atribuye a los profetas de la Antigua.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">75 Traducimos el texto franc\u00e9s de Lagrange, op. cit., p. 198&#160;; se sabe que tenemos la suerte de poseer las Actas aut\u00e9nticas del martirio de san Justino; ver una traducci\u00f3n ligeramente diferente en A. Hamman, L\u2019Empire et la Croix, Par\u00eds, 1957, p. 172. Destaquemos adem\u00e1s que las frases mencionadas, relativas a Cristo, segu\u00edan a un primer art\u00edculo relativo al Padre: \u201cCreer en un solo Dios creador de todas las cosas visibles e invisibles\u201d. Lo que confirma tambi\u00e9n nuestra interpretaci\u00f3n seg\u00fan la cual la confesi\u00f3n de Justino miraba al Esp\u00edritu Santo a trav\u00e9s de la menci\u00f3n del poder prof\u00e9tico. Se encontrar\u00e1 el texto griego original de las Actas del martirio de san Justino y de sus compa\u00f1eros en la edici\u00f3n de D. Ruiz Bueno, Acta de los M\u00e1rtires, BAC, Madrid, 1968, pp. 311-312; y tambi\u00e9n en MG 6, 1568&#160;: m\u00e1s precisamente, el par\u00e1grafo que tradujimos y estudiamos aqu\u00ed. La comparaci\u00f3n con I Apol. 31 confirma nuestra interpretaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">76 Nos inspiramos aqu\u00ed en J. P. Martin (citado en n. 33) y en las conclusiones a las que llega, p. 194.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">77 San Ireneo, D\u00e9monstration de la Pr\u00e9dication Apostolique,  \u00a7 6, SC 62, Par\u00eds, 1959, p. 40. Cf. Adv Haer. I, 10, 2&#160;; y la observaci\u00f3n del Padre J. Lebreton&#160;: \u201cSi en Ireneo y ya en Justino, los misterios de la vida de Cristo est\u00e1n propuestos en el s\u00edmbolo como realizando las profec\u00edas y de esta manera vinculados al tercer art\u00edculo (el Esp\u00edritu santo), hace falta reconocer, sin duda alguna, la influencia de la apolog\u00e9tica de la \u00e9poca. El argumento prof\u00e9tico era entonces el argumento predilecto; era pues natural que se propusiera bajo esta forma la vida de Cristo a los ne\u00f3fitos: todo en esta historia, encarnaci\u00f3n, nacimiento virginal, pasi\u00f3n, muerte, resurrecci\u00f3n, ascensi\u00f3n es la realizaci\u00f3n de las profec\u00edas.\u201d (Histoire du dogme de la Trinit\u00e9, t. II, Par\u00eds, 1828, p. 156).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">78Cf. los textos citados en nuestros nn. 5 y 1\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Origen 2 La Ley de Mois\u00e9s manifiesta la presencia del Mes\u00edas en sus tipos 3 Los Profetas de la Antigua Alianza anuncian a Cristo por medio de sus palabras 4 Cr\u00edtica: M\u00e9todos y resultados de la ex\u00e9gesis de Justino Origen Justino, nacido en Palestina en una familia griega o pagana, se convirti\u00f3 a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-patristrica-san-justino\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXEGESIS PATRISTRICA: SAN JUSTINO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-24688","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24688","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24688"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24688\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}