{"id":24817,"date":"2016-02-05T16:50:35","date_gmt":"2016-02-05T21:50:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-de-florencia\/"},"modified":"2016-02-05T16:50:35","modified_gmt":"2016-02-05T21:50:35","slug":"concilio-de-florencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-de-florencia\/","title":{"rendered":"CONCILIO DE FLORENCIA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl Decimos\u00e9ptimo concilio ecum\u00e9nico  era, hablando con propiedad, la continuaci\u00f3n  del concilio de Ferrara, trasladado a la capital toscana debido a la peste, o, de hecho, una continuaci\u00f3n del de Basilea, convocado en 1431 por Mart\u00edn V.  Al final \u00e9ste \u00faltimo se convirti\u00f3 en un conciliabulum revolucionario, que juzga de formas distintas, seg\u00fan se considere la forma en que fue convocado, los miembros que asistieron o sus resultados. En general, sin embargo, entra en la lista de los Concilio Ecum\u00e9nicos hasta el decreto de disoluci\u00f3n  de 1437. Despu\u00e9s del traslado a Ferrara, la primera sesi\u00f3n se celebr\u00f3 el 10 de enero de 1438. Eugenio IV proclam\u00f3 que era la continuaci\u00f3n regular del Concilio de Basilea y por ello es considerado ecum\u00e9nico por casi todos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concilio de Constanza (1414-18) hab\u00eda visto el crecimiento de una teor\u00eda fatal, basada en los escritos de Guillermo Durando (Guillaume Durant), Juan de Paris, Marsilio de Padua y Guillermo Occam, i.e., la teor\u00eda conciliar que proclamaba la superioridad del concilio sobre el papa. Era el resultado de un conflicto muy anterior y fue votado en un momento de confusi\u00f3n y enfado por un cuerpo grupo incompetente y que adem\u00e1s llev\u00f3 a los a deplorables art\u00edculos de la \u00abDeclaratio Cleri Gallicani\u00bb (ver GALICANISMO) que casi produjo entonces nuevos cismas. Influenciados por esta teor\u00eda, los miembros del Concilio de Constanza promulgaron en la sesi\u00f3n general n\u00famero 35 (9 de octubre de 1417) cinco decretos, el primero de los cuales era el famoso conocido como \u00abFrequens\u00bb, seg\u00fan el cual deb\u00eda celebrarse un concilio ecum\u00e9nico cada diez a\u00f1os. En otras palabras, el concilio ser\u00eda en adelante una instituci\u00f3n permanente indispensable, es decir, una especie de parlamento religioso que se reunir\u00eda a intervalos regulares, e incluir\u00eda entre sus miembros a los embajadores de los soberanos cat\u00f3licos, con lo que la antigua monarqu\u00eda papal, electiva pero absoluta, dar\u00eda paso a una oligarqu\u00eda constitucional.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mart\u00edn V, aunque, naturalmente, rehus\u00f3 reconocer esos decretos, fue incapaz de detener el movimiento que consideraba fatal. De acuerdo, pues, con el decreto \u201cFrequens\u201d, convoc\u00f3 un concilio ecum\u00e9nico en Pav\u00eda para 1423 y m\u00e1s tarde, cediendo a la opini\u00f3n popular, que hasta muchos cardenales toleraban, convoc\u00f3 un nuevo concilio en Basilea para arreglar las dificultades  surgidas en las guerras contra los Husitas. Una bula del 1 de febrero de 1431 nombraba presidente del concilio a Giuliano Cesarini, Cardenal de Sant&#8217; Angelo, a quien el papa hab\u00eda enviado a Alemania a predicar una cruzada contra los Husitas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mart\u00edn V muri\u00f3 repentinamente (20 de febrero de 1431) antes de que la bula de convocaci\u00f3n  y la facultad de legado le llegara a Cessarini. Sin embargo, el nuevo papa Eugenio IV (Gabriele Condolmieri), confirm\u00f3 los actos de su predecesor con la reserve de que otros eventos podr\u00edan ser causa de revocaci\u00f3n de su decisi\u00f3n. Se refer\u00eda probablemente a la reuni\u00f3n de la iglesia Griega con Roma, discutida entre Mart\u00edn V y el emperador bizantino Juan Pale\u00f3logo, pospuesta por la muerte del papa. Eugenio IV trabaj\u00f3 con dedicaci\u00f3n para la reuni\u00f3n que estaba destinada a ser completada en el concilio de Ferrara-Florencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concilio de Basilea hab\u00eda comenzado de una forma bastante burlesca. El can\u00f3nigo Beaup\u00e8re de Besan\u00e7on, enviado de Basilea a Roma, dio al papa una versi\u00f3n exagerada y desfavorable del temperamento de la gente de Basilea y sus alrededores. Eugenio IV seg\u00fan eso, disolvi\u00f3 el concilio  antes de terminar el a\u00f1o 1431 y lo convoc\u00f3 de nuevo en Bolonia para el verano de 1455, con lo que daba tiempo a la participaci\u00f3n de los griegos. Cesarini, sin embargo hab\u00eda ya inaugurado el concilio en Basilea y ahora insist\u00eda vigorosamente que el acta papal citada fuera retirada. Cediendo a la agresiva actitud del la asamblea de Basilea, cuyos miembros declararon de nuevo la teor\u00eda conciliar, Eugenio IV modific\u00f3 gradualmente su actitud respecto a ellos y mostr\u00f3, en general, a lo largo de estas dolorosa disensiones, un esp\u00edritu conciliador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concilio public\u00f3 muchos decretos de reforma y aunque nunca se ejecutaron, contribuy\u00f3 a la ruptura final. Las negociaciones poco h\u00e1biles del concilio con los griegos sobre la cuesti\u00f3n de la reuni\u00f3n, movieron a Eugenio IV a trasladarlo a Ferrara. La embajada enviada desde Basilea a Constantinopla (1435) Giovanni di Ragusa, Heinrich Henger y Simon Fr\u00e9ron, insistieron obstinadamente en mantener en Basilea el concilio que iba a promover la uni\u00f3n de las dos  iglesias, pero, en esta materia, el emperador bizantino  no quiso ceder. Como todos los griegos quer\u00eda que el concilio tuviera lugar en una ciudad italiana cercana al mar, preferiblemente en el sur de Italia. En Basilea la mayor\u00eda insisti\u00f3, a pesar de los griegos, que el concilio de la reuni\u00f3n se convocara en Avi\u00f1\u00f3n, pero una minor\u00eda se puso de parte de los griegos y fue reconocido por ellos como concilio verdadero, por lo que Eugenio IV aprob\u00f3 la acci\u00f3n de la minor\u00eda (29 de mayo de 1437) y por ello fue requerido par que se presentara ante la asamblea. Contest\u00f3 disolvi\u00e9ndola el 18 de septiembre. Cansado de la obstinaci\u00f3n  de la mayor\u00eda en Basilea, el cardenal Cesarini y sus seguidores abandonaron la ciudad  y fueron a Ferrara a donde , como se ha dicho arriba , hab\u00eda trasladado Eugenio IV el concilio por el decreto de 30 de diciembre de 1437 o del 1 de enero de 1438.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Ferrara se inaugur\u00f3 el 8 de enero de 1438 bajo la presidencia del cardenal Niccol\u00f2 Albergati, a quine el papa hab\u00eda encargado representarle hasta que pudiera aparecer en persona. No ten\u00eda otros objetivos que el de Basilea, i.e., la reuni\u00f3n de las iglesias, reformas y restauraci\u00f3n de la paz entre los cristianos. La primera sesi\u00f3n tuvo lugar el 10 de enero de 1438 y declar\u00f3 que el concilio de Basilea se trasladaba al de Ferrrara; anulaba por adelantado cualquiera de los futuros decretos de la asamblea de Basilea. Cuando Eugenio IV oy\u00f3 que los griegos se acercaban a la costa de Italia, sali\u00f3 hacia Ferrara y tres d\u00edas despu\u00e9s hizo su entrada solemne en la ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero se discuti\u00f3 por los miembros del concilio, si se iba a votar por naciones como en Basilea (nationes), o por comit\u00e9s (commissiones). Finalmente se decidi\u00f3 dividir a los miembros en tres estados\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tLos cardenales , arzobispos y obispos;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tLos abades y prelados;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tLos doctores y otros miembros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que el voto de un estado contara, hab\u00eda de tener dos tercios, con lo que se esperaba que esta provisi\u00f3n evitara toda posibilidad de que volvieran a surgir las lamentables disensiones de Constanza. En la segunda sesi\u00f3n p\u00fablica (15 de febrero) estos decretos se promulgaron y el papa excomulg\u00f3  a los miembros de la asamblea de Basilea, que a\u00fan continuaba.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pronto aparecieron los griegos en Ferrara, encabezados por el emperador Juan Pale\u00f3logo y Joasaph, el patriarca de Constantinopla, un total de setecientos. Las sesiones solemnes comenzaron el 9 de abril de 1438 y se celebraron en la catedral de Ferrara presididas por el papa. En el altar, en la parte del evangelio estaba el trono (no ocupado) del emperador de occidente ( Segismundo de Luxemburgo) que hab\u00eda muerto un mes antes; el de la Ep\u00edstola el del emperador griego.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s del emperador y su hermano Demetrio, estaban presentes por parte de los griegos, Joasaph, Patriarca de Constantinopla; Antonio, Metropolitano de Heraclea; Gregorio Hamma, Protosyncellus de Constantinopla (los dos \u00faltimos  representaban al Patriarca de Alejandr\u00eda), Marco Eugenicus de \u00c9feso; Isidoro  de Kiev (representando al Patriarca de Antioqu\u00eda); Dionisio, obispo de Sardes (representando al patriarca de Jerusal\u00e9n); Bessarion, Arzobispo de Nicea; Balsamon, principal cartofylax&#160;; Syropulos, eclesiarca principal y los obispos de Monembasia, Lacedemonia y Anchielo. En las discusiones, los latinos estaban representados principalmente por el cardinal Giuliano Cesarini y el cardenal Niccol\u00f2 Albergati; Andr\u00e9s, arzobispo de Rodas, el obispo de Forl\u00ec; el  dominico Juan de Turrecremata y Giovanni di Ragusa, provincial de Lombard\u00eda.<br \/>\nLas discusiones preliminares hicieron surgir las principales diferencias entre griegos y latinos, como la Procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, los \u00e1cimo, el purgatorio y la primac\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El celo y buenas intenciones del emperador eran evidentes en estas preliminares. Las discusiones serias comenzaron a prop\u00f3sito del purgatorio. Cesarini y Turrecremata eran los oradores principales, \u00e9ste \u00faltimo se enzarz\u00f3 en una violenta discusi\u00f3n con Marcus Eugenicus. Bessarion, hablando en nombre de los griegos, dej\u00f3 claras las divergencias de opini\u00f3n entre los mismos griegos sobre la cuesti\u00f3n del purgatorio. Este estado de las discusiones se cerr\u00f3 el 17 de julio, y el concilio descans\u00f3 un tiempo, aprovechando el emperador griego la pausa para dedicarse a la caza con el duque de Ferrara.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el concilio se reanud\u00f3 (8 de octubre) el principal (en realidad en adelante casi el \u00fanico) tema de discusi\u00f3n fue el Filioque. Los griegos estaban representados por Bessarion, Marcus Eugenicus, Isidoro de Kiev, Gemistus Plethon, Balsamon y  Kantopulos: los latinos, por los cardenales Cesarini y Niccol\u00f2 Albergati, el arzobispo de Rodas, el obispo de Forli y Giovanni di Ragusa. En esta y en las siguientes catorce sesiones el Filioque fue el \u00fanico y exclusivo tema de discusi\u00f3n. En la quinceava estaba claro que los griegos no quer\u00edan insertar la expresi\u00f3n en el credo aunque era imperativo para el bien de la Iglesia como salvaguardia contra futuras herej\u00edas. Muchos griegos comenzaron a desesperar de poder realizar la uni\u00f3n proyectada y hablaron de regresar a Constantinopla. El emperador no quiso escucharles pues a\u00fan esperaba la reconciliaci\u00f3n  y logr\u00f3 apaciguar los ardorosos esp\u00edritus.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eugenio IV anunci\u00f3 entonces su intenci\u00f3n de mover el concilio a Florencia por las dificultades monetarias y por un briote de peste en Ferrara.  Hab\u00edan muerto ya muchos latinos y entre los griegos, el metropolitano de Sardes y toda el grupo que acompa\u00f1aba a Isidoro de Sardes  se vio atacado por la enfermedad. Los griegos consintieron finalmente el traslado  y en la sesi\u00f3n diecis\u00e9is y \u00faltima de Ferrara se ley\u00f3 la bula papal, en lat\u00edn y en griego, por la que el concilio era trasladado a Florencia (enero de 1439).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sesi\u00f3n decimos\u00e9ptima (y primera de Florencia) tuvo lugar en el palacio papal, el 26 de febrero.  En nueve consecutivas sesiones del concilio el Filioque fue el tema principal  y en la pen\u00faltima (24 de Ferrara, octava de Florencia) Giovanni di Ragusa expuso claramente  la doctrina Latina en los siguientes t\u00e9rminos: \u201cLa Iglesia Latina reconoce solo un principio, una causa del Esp\u00edritu Santo, es decir, el Padre. Es del Padre que el Hijo tiene su lugar en la Procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Es en este sentido que el Esp\u00edritu Santo procede del Padre, pero El procede tambi\u00e9n del Hijo.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00faltima sesi\u00f3n  el mismo te\u00f3logo expuso de nuevo la doctrina despu\u00e9s de lo cual las sesiones se cerraron a petici\u00f3n de los griegos puesto que parec\u00eda in\u00fatil prolongar m\u00e1s las discusiones teol\u00f3gicas. En esta situaci\u00f3n comenzaron los activos esfuerzos de Isidoro de Kiev y como resultado de m\u00e1s reuniones, Eugenio IV submiti\u00f3 cuatro proposiciones resumiendo el resultado de las discusiones previas y exponiendo la debilidad de la actitud de los griegos, que no queriendo aceptar  la derrota, el cardenal Bessarion, en una reuni\u00f3n especial de los griegos 13 y 14 de abril 1439 \u2013 pronunci\u00f3 el famoso discurso a favor de la reuni\u00f3n  y fue apoyado por  Georgius Scholarius. Ambas partes volvieron a reunirse y por fin para poner fin a los equ\u00edvocos, los latinos formularon y leyeron una declaraci\u00f3n de su fe en la que afirmaban que no admit\u00edan dos \u201cprincipia\u201d en la Trinidad, sino uno solo, el poder productivo del Padre y del Hijo y que el del Esp\u00edritu Santo procede tambi\u00e9n del Hijo. Admit\u00edan, por consiguiente, dos hip\u00f3stasis, una acci\u00f3n un poder productivo y un producto debido a la sustancia y las hip\u00f3stasis del Padre y del Hijo. Los Griegos respondieron a esto con una contra &#8211; f\u00f3rmula equ\u00edvoca, por lo que Bessarion, Isidoro de Kiev y Dortheus de Mitylene, animados por el emperador, se declararon claramente a favor del ex filio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reuni\u00f3n de las Iglesias parec\u00eda estar a la vista. Cuando, finalmente, a petici\u00f3n del emperador, Eugenio IV prometi\u00f3 a los griegos ayuda militar y financiera de la Santa Sede como resultado de la proyectada reconciliaci\u00f3n, los griegos declararon (3 de junio 1439) que reconoc\u00edan la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu santo del padre y del Hijo como de un \u201cprincipium\u201d (arche) y de una causa (aitia). El 8 de junio se alcanz\u00f3 un acuerdo final sobre esta doctrina. Las ense\u00f1anzas latinas respecto a los \u00e1cimo y el purgatorio fueron tambi\u00e9n aceptadas por los griegos. Respecto a la primac\u00eda declararon que garantizar\u00edan al papa todos los privilegios que hab\u00eda tenido antes del cisma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n se lleg\u00f3 a un acuerdo amistoso respecto a la forma de consagraci\u00f3n en la misa (ver EPIKLESIS). Casi simult\u00e1neamente con estas medidas, mor\u00eda, el diez de junio,  el patriarca de Constantinopla, pero antes de haber firmado y redactado una declaraci\u00f3n en la que admit\u00eda el Filioque, el purgatorio y la primac\u00eda papal. Sin embargo  la reuni\u00f3n de las iglesias no era a\u00fan un hecho consumado. Los representantes griegos insistieron en que si declaraciones anteriores eran solo opiniones personales, y que a\u00fan era necesario obtener el asentimiento de la Iglesia griega reunida en s\u00ednodo. Y consecuentemente hab\u00eda peligro de que dificultades insuperables amenazaran deshacer lo que se hab\u00eda conseguido.<br \/>\nEl 6 de julio, sin embargo, el famoso decreto de uni\u00f3n (Laetentur Coeli), cuyo original se conserva aun en la biblioteca Laurentiana de Florencia, fue anunciado formalmente en la catedral. Para los intereses de los griegos, el concilio hab\u00eda terminado y partieron enseguida. Los latinos permanecieron para promover la reuni\u00f3n con las otras iglesias orientales &#8212; los Armenios (1439), los Jacobitas de Siria (1442),los de Mesopotamia, entre el Tigris y el E\u00fafrates (1444) los Caldeos o Nestorianos y los Maronitas de Chipre (1445). Este fue el \u00faltimo acto p\u00fablico del concilio de Florencia, ya que los procedimeintos posteriores desde 1443 en adelante tuvieron lugar en el palacio Laterano de Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La erudici\u00f3n de Bessarion y la energ\u00eda de Isidoro de Kiev fueron los principales responsables de la reuni\u00f3n de las iglesias conseguida en Florencia. Ahora hab\u00eda que asegurarse de que fueran aceptadas en oriente. Pera ello, Isidoro de Kiev fue enviado a Rusia como legado papal y cardenal, pero los pr\u00edncipes moscovitas, celosos de su independencia religiosa rehusaron aceptar los decretos  del concilio de Florencia. Isidoro fue apresado, escap\u00f3 y se refugi\u00f3 e Italia. Tampoco en el imperio griego fueron mejor las cosas. El emperador permaneci\u00f3 fiel, pero algunos de los diputados griegos, intimidados por el descontento que hab\u00eda entre su propia gente desertaron de su posici\u00f3n  y pronto volvieron a la masa de  cisma que les rodeaba. Constantino, el nuevo emperador, hermano de Juan Pale\u00f3logo intent\u00f3 in\u00fatilmente vencer la oposici\u00f3n del clero bizantino y del pueblo. Isidoro de Kiev fue enviado a Constantinopla para conseguir la deseada aceptaci\u00f3n  del decreto florentino \u00abDecretum Unionis\u00bb (Laetentur Coeli), pero antes de que lograra \u00e9xito alguno la ciudad cay\u00f3 (1453) ante las hordas de Mohammed II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del Concilio de Florencia result\u00f3 al menos una ventaja: proclam\u00f3 ante latinos y griegos  que el Romano Pont\u00edfice era la m\u00e1s importante autoridad eclesi\u00e1stica en la cristiandad y Eugenio IV pudo as\u00ed detener el cisma que amenazaba a la iglesia occidental de nuevo (ver BASILEA, CONCILIO DE). Este concilio fue pues testigo de la r\u00e1pida rehabilitaci\u00f3n de la supremac\u00eda papal y facilit\u00f3 el regreso de hombres como Aeneas Sylvius Piccolomini que en su juventud hab\u00eda tomado parte en el concilio de Basilea, y termin\u00f3 reconociendo su actitud err\u00f3nea, y acab\u00f3 siendo papa con el nombre de P\u00edo II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nL. Van Der Essen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTranscrito por Tim Drake.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTraducido por Pedro Royo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nThe Catholic Encyclopedia, Volume VI. Published 1909. New York: Robert Appleton Company. Nihil Obstat, September 1, 1909. Remy Lafort, Censor. Imprimatur. +John M. Farley, Archbishop of New York\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Decimos\u00e9ptimo concilio ecum\u00e9nico era, hablando con propiedad, la continuaci\u00f3n del concilio de Ferrara, trasladado a la capital toscana debido a la peste, o, de hecho, una continuaci\u00f3n del de Basilea, convocado en 1431 por Mart\u00edn V. 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