{"id":24827,"date":"2016-02-05T16:50:56","date_gmt":"2016-02-05T21:50:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jehan-fouquet\/"},"modified":"2016-02-05T16:50:56","modified_gmt":"2016-02-05T21:50:56","slug":"jehan-fouquet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jehan-fouquet\/","title":{"rendered":"JEHAN FOUQUET"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n(O JEAN FOUQUET)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pintor franc\u00e9s y miniaturista, nacido en Tours ca.1415; muerto hacia 1480. Quiz\u00e1 era hijo de Huguet Fouquet, que, hacia 1400 trabajaba par los duques de Orleans en Par\u00eds. Al final del siglo catorce. La pintura francesa hab\u00eda alcanzado un per\u00edodo de incomparable brillantez. Todo anunciaba el Renacimiento (ver HUBERT AND JAN VAN EYCK), y poco falt\u00f3 para hacerlo un movimiento claramente franc\u00e9s, pero que sin embargo el desastre de la monarqu\u00eda lo impidi\u00f3. Par\u00eds dej\u00f3 de ser el centro de la nueva vida intelectual. El arte,  separado de su centro, se retir\u00f3 a las provincias del norte, este y Sur-este, al ducado de Borgo\u00f1a. El centro principal era Brujas, mientras que otros centros secundarios se establecieron en Dijon en la Provenza. Cada uno de ellos ten\u00eda sus maestros y su escuela. El \u00fanico resto de la vida verdaderamente francesa encontr\u00f3 refugio en el valle del Loira, en las cercan\u00edas de Tours, desde tiempos de S. Mart\u00edn  el verdadero coraz\u00f3n de la naci\u00f3n en todas las crisis de la historia francesa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed creci\u00f3 el primero de nuestros pintores que poseen no solo una personalidad definida sino tambi\u00e9n una fisionom\u00eda francesa. Fouquet  era contempor\u00e1neo de Juana de Arco y su car\u00e1cter es tan nacional  como el de la misma hero\u00edna. Para la base de su estilo debemos buscar la escuela de Borgo\u00f1a, una simple variaci\u00f3n de la de Brujas. Tours no est\u00e1 lejos de Brujas y de Dijon y en la obra de Fouquet hay siempre alguna reminiscencia de Claus Sluter y de Van Eycks. Hay que a\u00f1adir a ello alg\u00fan manierismo italiano. No se sabe cundo fue Fouquet a Italia, pero fue alrededor de 1445, porque mientras estuvo all\u00ed pint\u00f3 el retrato del papa Eugenio IV entre dos secretarios. Su famosa obra, preservada hace mucho en la Galer\u00eda minerva, es conocida no s\u00f3lo por unos grabados  del siglo diecis\u00e9is. Filarete y Vasari hablan con admiraci\u00f3n de ello, mientras que Rafael  le rindi\u00f3 el honor de recordarle en su \u201cLe\u00f3n X\u201d del palacio Pitti.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fouquet permaneci\u00f3 bajo el embrujo del primer renacimiento italiano. La influencia de los bajorrelieves de Ghiberti y Della Robbia, de las pinturas de Masaccio, Paolo Uccello, Filippo Lippi, y  Gentile da Fabriano  a los que vio en Florencia y Roma se pueden notar en su obra. Parece que ya estaba en Francia en 1450. Algunos cr\u00edticos creen que hizo un segundo viaje porque  les resulta dif\u00edcil creer  que Fouquet no viera las \u201cVidas de S. Lorenzo y S. Esteban\u201d de Fra Angelico en la capilla de Nicol\u00e1s V.  Estas obras italianas son las que m\u00e1s se parecen a su propia obra. La armonizaci\u00f3n de los dos movimientos del Renacimiento (Norte y Sur) , la intima natural fusi\u00f3n del genio de ambos en el alma creativa de un artista franc\u00e9s, sin ning\u00fan esfuerzo o sombra de pedanter\u00eda, estrechez o sistema, constituye  el encanto y originalidad de Fouquet.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El car\u00e1cter franc\u00e9s consiste en una cierta  difuminaci\u00f3n de las caracter\u00edsticas raciales, en el poder de asimilaci\u00f3n  cierto (cf. Michelet, Introduction \u00e0 la philosophie del&#8217;histoire), y ning\u00fan artista ha sido m\u00e1s \u201cfranc\u00e9s\u201d que Fouquet. Adem\u00e1s no carece del \u201csabor \u201c de su pa\u00eds. No tiene poes\u00eda o profundidad de pensamiento, pero son chocantes dos caracter\u00edsticas: al pintar el rostro humano, posee un raro grado don de plasmar la vida, como por sorpresa, de manera n que ni siquiera Benozzo  pod\u00eda contar una historia como \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conocemos, por medio de un contempor\u00e1neo que Fouquet pint\u00f3 en la iglesia de Notre-Dame la Riche de Tours, pero no sabemos si eran murales o piezas de altar. Se sabe que se encarg\u00f3 la preparaci\u00f3n de la entrada de Luis XI en la ciudad en 1461.&#160;: Sin embargo, de todas sus obras se conservan unos doce retratos y alrededor de cien miniaturas. El m\u00e1s antiguo de estos retratos parece ser el de \u201cCarlos VII\u201d, en el Louvre, que sorprende por su tristeza, su expresi\u00f3n preocupada y la fuerza de su fealdad y veracidad.. Tambi\u00e9n est\u00e1 en el Louvre el retrato de \u00abGuillaume Juvenal des Ursins\u00bb, magn\u00edficamente obeso y abultado, radiante de oro. Hay otro retrato que tiene una historia curiosa, el de Etienne Chevalier, el gran patr\u00f3n del pintor, que se pod\u00eda ver antes en la iglesia de Melun. La obra encanta por la amplitud de su estilo. La figura de S. Esteban presentando a sus clientes recuerda a Giorgione  por su vigor y delicadeza. En 1896 esta pieza acab\u00f3 en el Muso de Berl\u00edn. Formaba parte de un d\u00edptico, la otra parte muestra a ala Virgen, rodeada de \u00e1ngeles, atendiendo al ni\u00f1o Jes\u00fas. Esta virgen es tambi\u00e9n un retrato, el de la bella Agnes Sorel amante de Chevalier. Esta segunda parte est\u00e1 en Amberes. Ambas, separadas nunca volvieron a estar juntas, excepto pon un breve per\u00edodo en Par\u00eds  durante la exposici\u00f3n de los \u201cprimitivos franceses\u201d de 1904.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que mencionar a\u00fan otro retrato de Fouquet: el busto de un joven (colecci\u00f3n Lichtenstein) de 1456, que es notable por la intensidad  del toque de las mezclas de colores, con sus tonos grises y una reserva deliberada. Este ser\u00eda el retrato del maestro  si no fuera por el precioso y peque\u00f1o esmalte del Luovre en el que est\u00e1 pintado en l\u00edneas doradas sobre un fondo negro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su obra como miniaturista,  en este momento,  comprende tres series: (1) los fragmentos del \u00abLivre d&#8217;heures d&#8217;Etienne Chevalier\u00bb (1450-60), cuarenta de los cuales est\u00e1n en Chantilly, dos en el Louvre, uno en la Biblioth\u00e8que Nationale y uno en el Museo Brit\u00e1nico; (2) veinte  feuillets le las \u201cAntig\u00fcedades Jud\u00edas\u201d de Josefo en la Biblioteca Nacional. El segundo volumen, descubierto por Yates Thomson fue presentado a la Rep\u00fablica francesa por el Rey Eduardo VII en 1908 (Durrieu, op. cit. infra); (3) parte de las ilustraciones de las \u00abChroniques de France\u00bb (Fr. 6465, Bibl. Nat.). A esto hay que a\u00f1adir: (4) el frontispicio y miniaturas de una traducci\u00f3n al franc\u00e9s de las obras de Boccacio en la Biblioteca Real de Munich (c. 1459), y el frontispicio y las estatuas  de la Orden de S, Miguel (c. 1462) en la Biblioteca nacional.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00e1s importante de estas obras, adem\u00e1s de ser la m\u00e1s famosa y bella, es sin d\u00fadale \u201cLibro de las Horas\u201d de Etienne Chevalier, que es uno de los tesoros de Chantilly. De las cuarenta y cuatro p\u00e1ginas del \u201cLibro de las Horas\u201d, recuperadas hasta ahora, veinticinco (siguiendo el orden del Breviario) cuentan la historia del Evangelio y la vida de la Virgen , catorce son escenas de las vidas de los santos , una que trata de la historia de Job, es una escena del Antiguo Testamento y una, \u201dEl Juicio Final\u201d, es del Apocalipsis\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El frontispicio, dos p\u00e1ginas que reproducen el d\u00edptico de Melun, y la p\u00e1gina del Oficio de Difuntos, se consagran a la memoria de Etienne Chevalier. Nos impresiona inmediatamente la exquisita claridad, animaci\u00f3n y vida. Los manierismos italianos abundan en detalles; el artista habla con un lenguaje m\u00e1s florido que en sus retratos. Esta es una obra gozosa en la que la imaginaci\u00f3n deleita en caprichos amorosos. Hay  angelotes de monfletudos, graciosas tapices y vestimentas, lujo borgo\u00f1\u00f3n con grandes dobleces de sus tapices; a un est\u00e1n los ni\u00f1os que juegan (putti), m\u00fasicos de Prato y Pistoia, nichos sobre pilastras, cornisas cl\u00e1sicas, el acanto corintio y los vegetales arquitect\u00f3nicos como los cipreses y los tejos florentinos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su estilo es extremadamente complejo. En ning\u00fan Otoro sitio est\u00e1n los elementos  tan n\u00edtidamente h\u00e1bilmente combinados. Hay oro por todas partes, cielos dorados y techumbres doradas un tejido delicadamente dorado. Dese entonces nadie ha sabido dominar el proceso, que es de hecho la radiante atm\u00f3sfera de las ideas del artista y el color de su esp\u00edritu. La nota fundamental es maravillosamente sostenida por la apariencia de improvisaci\u00f3n juguetona. Aunque el artista se deleita en dejar que act\u00faen libremente las reminiscencias agradables y ha hecho uso de sus apuntes de viaje como adornos de sus ideas, la base de todo es un ardiente amor de la realidad, y los mira solamente para refrescar su memoria. Como narrador y dramaturgo respeta la letra y el texto que ha de ser el rasgo hist\u00f3rico importante de los pintores franceses, Puossin y Delacroix. Pero sobre todo, \u00e9l siente  la pasi\u00f3n por la verdad, que bajo los embellecimientos de su estilo, constituye  el m\u00e9rito real  de sus miniaturas y sus retratos. Fouquet es un \u201cnaturalista\u201d de convicci\u00f3n; a su propia manera pero tan verdadero como Van Eyck o Filippo Lippi. Se les parece por ser de su tiempo, pero difiere de ellos en tanto en cuento la imitaci\u00f3n nunca prevalece sobre so apasionada adoraci\u00f3n de la naturaleza<br \/>\nEste naturalismo era tan fuerte que Fouquet carec\u00eda del poder de concebir lo que no hab\u00eda visto. Ten\u00eda modelos y sus obras no solo eran observadas sino posadas. Falla completamente en las escenas ideales y las de expresi\u00f3n intensa (e.g. Calvary) del que no pudo tener modelo. Si su \u201cJuicio Final\u201d es una pintura tremenda, es por la memoria del trabajador de los vitrales vino en ayuda del pintor, porque el artista conceb\u00eda el cielo como un roset\u00f3n de las catedrales (Dante, Parad., xxxi). En \u00abEl martirio de Santa Apolonia\u201d pinta muy claramente una escena de un misterio popular; es, en verdad, el m\u00e1s exacto documento que poseemos  sobre los efectos esc\u00e9nicos de los misterios medievales (Emil M\u00e2le, \u00abLe renouvellement de l&#8217;art par les myst\u00e8res\u00bb en \u00abGazette des Beaux-Arts\u00bb, 1904, I, 89).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta influencia del teatro se nota a trav\u00e9s de todo el \u201cLibro de las Horas\u201d, en los vestidos, la decoraci\u00f3n, el color local, la apariencia grotesca y caprichosa que procede directamente del almac\u00e9n de accesorios, del atrezzo y de los adornos del oropel de los actores. As\u00ed conceb\u00eda Fouquet la historia de la pintura.  Finalmente otra costumbre de Fouquet iba a proporcionar el fondo de las escenas de la Biblia o el Evangelio; en vez de palestina , que no conoc\u00eda, Francia o Touraine, que conoc\u00eda  tan bien.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, la representaci\u00f3n de Job tiene un fondo decorativo del castillo de Vicennes. La \u201cCena Pascual\u201d tiene lugar en una posada y a trav\u00e9s de las puestas abierta se ve el tejado de Notre Dame de Par\u00eds. \u00abCalvary\u00bb es puesto sobre la colina de Montrouge.  Este exceso de na\u00efvet\u00e9 no debe llevarnos a pensar que Fouquet no sab\u00eda lo que hac\u00eda. El anacronismo de los \u201cPrimitivos\u201d es un sistema consciente y voluntario. Fouquet no era naif en absoluto, como se ha dicho demasiado frecuentemente, cuando en la escena de la Epifan\u00eda sustitu\u00ed por unos de los magos de la historia el retrato del rey Carlos VII, en un manto ornamentado con flores de lis, rodeado por sus guardia y rindiendo homenaje a la Virgen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1s esto era una manera de manifestar las ense\u00f1anzas del Evangelio y de expresar las verdades eternas y las realidades inmortales m\u00e1s que el incidente hist\u00f3rico. Sobre todo esa el parti pris la toma de partido de una edad que cansada de abstracciones y s\u00edmbolos, experiment\u00f3 una reacci\u00f3n  apasionada hacia lo joven  y hacia la vida. Ning\u00fan contempor\u00e1neo expres\u00f3 la vida mejor que Fouquet. La amaba en todas sus formas, en el arte, ya italiano, flamenco, g\u00f3tico o renacentista, en el teatro, de la misma manera que en la naturaleza. Amaba a los hermosos caballos,  las bellas armas, los vestidos ricos, los colores alegres, la bella m\u00fasica, (sus obras est\u00e1n llenas de conciertos). Amaba la elegancia de la arquitectura, los apuntados chapiteles, los ventanales de las catedrales, los  pin\u00e1culos  de los tejados. Mil detalles de la vida de su tiempo se hubieran perdido sin \u00e9l ,por ejemplo una l\u00ednea de muelles sobre las orillas del Sena a la salida de la ciudad, una vista de Par\u00eds desde Montmartre o el Pr\u00e9 aux Clercs, la representaci\u00f3n de un misterio, una escena de un funeral  el interior de la antigua bas\u00edlica de S. Pedro. Es el mejor testigo de si \u00e9poca; al mismo tiempo  es bondadoso, burl\u00f3n, tierno y emotivo. Ni un so\u00f1ador ni un m\u00edstico, pero lleno de fe y pureza. Nada pod\u00eda ser m\u00e1s casto que su obra, que atrae al mismo tiempo a los sabios y a las masas. La mente de este humilde miniaturista era una de las mejore informadas y mejor organizada de su tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre todo ten\u00eda una parte creativa, pues \u00e9l uno de los grandes pintores de paisajes del mundo. Nadie ha pintado tan bien como \u00e9l  los encantadores paisajes del campo franc\u00e9s. Nada puede ser m\u00e1s dulcemente r\u00fastico que su \u201cSanta Margarita\u201d. En esto Fouquet anuncia a Corot. Su \u201cMonte de los Olivos\u201d y su \u201cNatividad\u201d son dos de las m\u00e1s bellas escenas nocturnas jam\u00e1s pintadas. Los Alpes de su \u201c\u00bbGrandes Chroniques\u00bb son quiz\u00e1s el m\u00e1s temprano ejemplo de un paisaje de monta\u00f1a.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La influencia de Fouquet ha sido considerable. Tuvo numerosos disc\u00edpulos; los m\u00e1s conocidos son sus dos hijos (uno de ellos tiene  un \u201cCavalry\u201d en la iglesia de Loches) y Jean Colombe, hermano del escultor, pero el m\u00e1s grande fue Jehan Bourdichon, que en 1507 pint\u00f3 las famosas \u201cHoras\u201d de Ana de Breta\u00f1a. Pero ninguno de ellos se acerca en m\u00e9ritos al maestro. Fouquet  es el \u00fanico tipo del Renacimiento Franc\u00e9s que muri\u00f3 con sus disc\u00edpulos . Despu\u00e9s de 1500, Italia tom\u00f3 decididamente el liderazgo sobre el resto de Europa y Franco fue incapaz  de competir con su prestigio. Durante m\u00e1s de dos siglos perdi\u00f3 hasta la memoria  de su primer maestro original. Solo en los tiempos modernos ha sido sacado de la oscuridad y restaurado en su rango entre los hombres geniales m\u00e1s encantadores del temprano Renacimiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Fuentes<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">CURMER, Oeuvres de Jean Fouquet (Paris, 1865) (cromos); BOUCHOT, Jean Fouquet en Gazette des Beaux-Arts (1890), II, 273; LEPRIEUR, Jean Fouquet en Revue de l&#8217;Art (1897), I, 25; LAFENESTRE, Jean Fouquet en Revue des Deux Mondes (15 Jan., 1902); FRIEDL\u00c4NDER, Die Votiftafel des Etienne Chevalier von Fouquet en el Anuario (Jahrb\u00fccher del Museo de Berlin (1897), 206; GRUYER, Les Quarante Fouquet ( de  Chantilly), (Paris, 1900); MICHEL, Les Miniatures de Fouquet \u00e0 Chantilly en Gazette des Beaux-Arts (1897), I, 214; DURRIEU, L&#8217;Exposition des Primitifs fran\u00e7ais en Revue de l&#8217;Art (1904), I, 82; FRY en Burlington Magazine (1904), I, 279; BOUCHOT, DELISLE, etc., Exposition des Primitifs fran\u00e7ais au Louvre (Paris, 1904); DURRIEU, Le Livre des Antiquit\u00e9s Juda\u00efques (Paris, 1908).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nGillet, Louis. (1909).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrto por Gerald Rossi.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo, dedicado a Adriana\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(O JEAN FOUQUET) Pintor franc\u00e9s y miniaturista, nacido en Tours ca.1415; muerto hacia 1480. Quiz\u00e1 era hijo de Huguet Fouquet, que, hacia 1400 trabajaba par los duques de Orleans en Par\u00eds. Al final del siglo catorce. La pintura francesa hab\u00eda alcanzado un per\u00edodo de incomparable brillantez. 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