{"id":24921,"date":"2016-02-05T16:54:30","date_gmt":"2016-02-05T21:54:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pietro-gasparri\/"},"modified":"2016-02-05T16:54:30","modified_gmt":"2016-02-05T21:54:30","slug":"pietro-gasparri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pietro-gasparri\/","title":{"rendered":"PIETRO GASPARRI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Pocos d\u00edas antes de apagarse, el cardenal Pietro Gasparri ley\u00f3 una comunicaci\u00f3n en el Congreso Jur\u00eddico Internacional que se celebr\u00f3 en Roma en noviembre de 1934, un verdadero canto de cisne, sobre la g\u00e9nesis y el papel que hab\u00eda tenido en la codificaci\u00f3n del derecho can\u00f3nico: fue un discurso admirable, doblemente elocuente, revelador. Quienquiera que, \u00abincluso sin haber tenido nunca noticia de \u00e9l, hubiera ido a escucharlo\u00bb \u2013escribi\u00f3 Filippo Crispolti en el eficaz retrato de Gasparri que introducir\u00e1 en su afortunado Corone e porpore de 1937\u2013 \u00abhabr\u00eda podido no solamente entender profundamente el tema desarrollado, sino tambi\u00e9n hacerse una idea del hombre que lo desarrollaba. Incluso en p\u00e1ginas estrictamente hist\u00f3rico-jur\u00eddicas el cardenal hab\u00eda dejado la se\u00f1al de su \u00edndole especial, en la que tanta parte ten\u00eda su desprecio por todo lo convencional. Cuando dijo que pese a los grandes m\u00e9ritos de Le\u00f3n XIII, bajo este \u00faltimo la gran empresa no se hubiera podido llevar a cabo, se vio claro que no quer\u00eda que le pusieran los usuales obst\u00e1culos a su franco juicio ni la p\u00farpura, ni el breve tiempo desde la muerte de tal Papa. Cuando refiri\u00f3 que un insigne canonista, el eminent\u00edsimo Gennari, al sugerirle a P\u00edo X que le encargara la grav\u00edsima tarea de direcci\u00f3n al propio Gasparri, a\u00f1ad\u00eda que de ese modo la gran labor estar\u00eda en excelentes manos, se vio claro que la modestia, en sus formas estereotipadas y desacreditadas, no era para \u00e9l\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn el trasfondo, la Bas\u00edlica de San Pedro y el Vaticano en una foto de los a\u00f1os 20; debajo, de izquierda a derecha, un retrato del cardenal Pietro Gasparri , una imagen de la Primera Guerra Mundial\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPero hay tambi\u00e9n otra anotaci\u00f3n de Crispolti, c\u00e9lebre escritor periodista que hab\u00eda conocido personalmente al cardenal, que merece ser referida, como si fuera una introducci\u00f3n y ep\u00edgrafe al breve perfil que vamos a delinear del cardenal: \u00abQue su aplaudid\u00edsimo discurso in articulo mortis le hubiera considerado como codificador del derecho can\u00f3nico y no como secretario de Estado de dos pont\u00edfices fue cosa arcanamente l\u00f3gica. En la posteridad\u00bb, terminaba diciendo, \u00absu gloria m\u00e1s segura y m\u00e1s clara ser\u00e1 aquella\u00bb.<br \/>\nEra una intuici\u00f3n agud\u00edsima, que quedar\u00eda confirmada en los a\u00f1os futuros por todo lo escrito en torno a la figura de Gasparri.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPietro Gasparri proced\u00eda de una familia patriarcal de Ussita (Las Marcas), acomodada, dedicada al pastoreo: \u00abYo nac\u00ed el 4 de mayo de 1852, en Capovallazza, uno de los pueblos que forman el municipio de Ussita, situado en la provincia de Macerata, di\u00f3cesis de Norcia, en medio de los montes Sibillini, a unos 750 metros sobre el nivel del mar. Aire saludable, encantadoras vistas de monta\u00f1a, poblaci\u00f3n sana, trabajadora, honrada; familia numerosa y especialmente numerosas las familias Gasparri\u00bb, escribe \u00e9l en sus Memorias, sin ocultar un orgulloso apego a su tierra y a sus or\u00edgenes.<br \/>\nSe form\u00f3 en el Seminario romano del Apolinar, donde tuvo como maestros de Derecho can\u00f3nico a Filippo De Angelis y a Francesco Santi, luego auditor de la Rota, dos de los mejores canonistas italianos de aquel tiempo.<br \/>\nEntr\u00f3 en \u00e9l en septiembre de 1870 \u2013presentado por el ec\u00f3nomo, un beneficiado de San Pedro, monse\u00f1or Giovanni Moroni, que veraneaba en Ussita\u2013 tras estudiar, s\u00f3lo pocos a\u00f1os, en el Seminario de Nepi, \u00ablugar que record\u00f3 siempre con cari\u00f1o\u00bb, seg\u00fan testimonio de Giuseppe De Luca, que oy\u00f3 y recogi\u00f3 directamente del cardenal confidencias y recuerdos para una biograf\u00eda que, pese a las peticiones e insistencias de peso, nunca escribir\u00eda. (Pero le dedicar\u00e1 dos art\u00edculos en la Nuova Antologia: Memoria di Pietro Gasparri y Discorrendo col cardinal Gasparri (1930), en 1934 y 1936 respectivamente).<br \/>\n\u00abGasparri lleg\u00f3 a Roma\u00bb, escribe Vittorio De Marco en su interesante Contributo alla biografia del cardinal P. Gasparri, \u00abapenas dos meses despu\u00e9s de la ca\u00edda de Porta Pia, en un clima, pues, muy agitado. [\u2026] La ofensa a P\u00edo IX era muy reciente [\u2026] Roma no era ya del Papa [\u2026]. La \u201cCuesti\u00f3n romana\u201d, que se presentaba ya como gran problema tras el nacimiento del Reino de Italia, asum\u00eda ahora una dimensi\u00f3n totalmente nueva y m\u00e1s grave en cuanto que una \u201crevoluci\u00f3n liberal\u201d hab\u00eda atropellado el coraz\u00f3n mismo de la catolicidad destrozando el cetro temporal del sucesor de Pedro. El joven Gasparri nunca habr\u00eda podido imaginar que, con otro P\u00edo, iba a ser precisamente \u00e9l, casi sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, quien cerrar\u00eda definitiva y formalmente la Cuesti\u00f3n romana\u00bb.<br \/>\n\u00abEl problema de la Cuesti\u00f3n romana\u00bb, sigue diciendo De Marco, \u00ablo arrastrar\u00e1 Gasparri, conscientemente o no, durante m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, habiendo asistido personalmente a sus primeros vagidos. Su actitud no ser\u00e1 nunca de intransigencia gratuita, solo porque todos, eclesi\u00e1sticos y cat\u00f3licos, ten\u00edan que serlo; le ayud\u00f3 en esto su inteligencia jur\u00eddica y su sentido, por as\u00ed decir, de la Realpolitik que formaba ya probablemente parte de su car\u00e1cter y que las responsabilidades diplom\u00e1ticas siguientes iban a poner mayormente en evidencia\u00bb.<br \/>\nHasta qu\u00e9 punto fue estimado Gasparri en el Seminario romano, donde tuvo como compa\u00f1eros a los futuros cardenales Domenico Svampa, Gaetano De Lai, G. B. Callegari y Benedetto Lorenzelli, lo demuestra el cargo de profesor suplente de Teolog\u00eda Sacramentaria \u2013la misma c\u00e1tedra que pertenecer\u00eda, algunos decenios despu\u00e9s, a Domenico Tardini, tambi\u00e9n \u00e9l futuro secretario de Estado\u2013 y de Historia Eclesi\u00e1stica, que se le otorg\u00f3 a\u00fan antes de terminar los estudios: pero cuando consiga la licenciatura in utroque iure, con la m\u00e1xima puntuaci\u00f3n, el 11 de agosto de 1879, era ya sacerdote, habiendo sido ordenado el 31 de marzo de 1877 en la Bas\u00edlica Lateranense por el cardenal vicario Raffaele Monaco La Valletta.<br \/>\nAlgunos a\u00f1os despu\u00e9s Gasparri comenzar\u00e1 su per\u00edodo de casi veinte a\u00f1os como profesor de Derecho Can\u00f3nico en la Facultad de Teolog\u00eda del Institut Catholique de Paris, pero hay que recordar el precedente per\u00edodo transcurrido junto al cardenal Teodulfo Mertel, el \u00faltimo purpurado que nunca hab\u00eda recibido la ordenaci\u00f3n sacerdotal, hijo de un panadero alem\u00e1n venido al Estado Pontificio, a Allumiere, y que se hab\u00eda casado con una joven del lugar: Mertel fue primero auditor de Rota, luego ministro del Estado pontificio y en fin cardenal prefecto de la Signatura apost\u00f3lica, y tuvo al joven Gasparri como secretario y capell\u00e1n inmediatamente despu\u00e9s de su ordenaci\u00f3n sacerdotal: esto represent\u00f3 sin duda alguna una experiencia importante en su maduraci\u00f3n jur\u00eddica y pol\u00edtica.<br \/>\n\u00abYo en todo pensaba\u00bb, escribe Gasparri en sus Memorias, \u00abmenos en el Instituto Cat\u00f3lico de Par\u00eds, cuando en los primeros meses del verano de 1879 lleg\u00f3 a Roma el cardenal Langelieux, arzobispo de Reims, uno de los principales fundadores del Instituto. Mand\u00f3 a decirme que quer\u00eda hablar conmigo; yo fui y me ofreci\u00f3 la c\u00e1tedra de Derecho can\u00f3nico\u2026\u00bb.<br \/>\nGasparri tuvo que superar no pocas dudas, y no le agradaba la idea de tener que irse de Roma. Adem\u00e1s \u00abel recuerdo de la Comuna de Par\u00eds era fresco, yo no conoc\u00eda una palabra de franc\u00e9s y nunca hab\u00eda salido de mi peque\u00f1o entorno\u00bb.<br \/>\nEn Par\u00eds se qued\u00f3 hasta 1897, pero la ense\u00f1anza, en la que, seg\u00fan el un\u00e1nime reconocimiento de sus contempor\u00e1neos y bi\u00f3grafos, se aplic\u00f3 extraordinariamente, y que le vali\u00f3 gran fama de canonista abierto a las novedades, no le absorbi\u00f3 completamente: fue colaborador, si bien no asiduo, de la revista Le Canoniste contemporaine; en cambio mostr\u00f3 constante inter\u00e9s por la Obra de asistencia de los emigrantes italianos, llegando a ser su director y asegurando un servicio pastoral puntual, que le permiti\u00f3 dar prueba de aut\u00e9ntico celo sacerdotal; particip\u00f3 activamente en los c\u00edrculos de la Academia de San Raimundo de Pe\u00f1afort, se\u00f1al de su inter\u00e9s por la promoci\u00f3n del conocimiento y el estudio del Derecho can\u00f3nico; en fin, particip\u00f3 en la conocida y vivaz controversia teol\u00f3gico-can\u00f3nica surgida en torno al valor de las ordenaciones sagradas realizadas seg\u00fan el Ordinal anglicano, para la cual escribi\u00f3 y public\u00f3 un op\u00fasculo, muy poco conocido, De la valeur des ordinations anglicanes (Par\u00eds, 1895). \u00abEn l\u00ednea con su Tractatus canonicus de sacra ordinatione de 1893, Gasparri sostiene que Jesucristo ha instituido el sacramento del orden no solo en general sino tambi\u00e9n in specie, al determinar tanto la materia como la forma sacramental; comprobada la conformidad de los ritos quoad substantiam, resultan ser todos, en principio, suficientes para la ordenaci\u00f3n; sin embargo, examinando de hecho el Ordinal anglicano Gasparri lo considera defectuoso con respecto a la intenci\u00f3n e insuficiente con respecto a los ritos\u00bb. As\u00ed se expresa Carlo Fantappi\u00e9 en el Dizionario biografico degli Italiani, ad vocem.<br \/>\nSobre la cuesti\u00f3n de las ordenaciones anglicanas, en realidad Gasparri parec\u00eda en un primer momento decantarse por su validez. Modific\u00f3 su actitud tras profundizar en la parte historiogr\u00e1fica. Le\u00f3n XIII con la enc\u00edclica Ad Anglos de 1895 puso fin a la cuesti\u00f3n, declarando su no validez.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPero Gasparri sobre todo se dedic\u00f3 a la publicaci\u00f3n de tratados de derecho can\u00f3nico fundamentales. En 1891 public\u00f3 el De matrimonio \u2013honorado por una carta gratulatoria latina del papa Pecci\u2013 \u00abel m\u00e1s importante y el m\u00e1s afortunado porque tuvo cuatro ediciones sucesivas y ofreci\u00f3, sustancialmente, el plan de redacci\u00f3n de la materia para el futuro Codex iuris canonici; sigui\u00f3 con el De sacra ordinatione y se cerr\u00f3 con el De Sanctissima Eucharistia en 1897. En todas estas obras Gasparri ofrece una exposici\u00f3n lo m\u00e1s completa y cuidada posible, especialmente en lo concerniente a la actualizaci\u00f3n de las decisiones y las sentencias de las congregaciones y los tribunales de la Curia, vali\u00e9ndose de materiales recogidos por \u00e9l mismo durante sus estancias veraniegas en Roma. Aunque estaban basadas en el texto de los cursos, estas obras amplificaban, reorganizaban y, sobre todo, introduc\u00edan una nueva y distinta concepci\u00f3n en el modo de tratar la disciplina. Abandonado el tradicional orden de las Decretales, seguido hasta entonces por \u00e9l mismo en sus clases, Gasparri pasaba a un orden l\u00f3gico que, siguiendo el modelo de la teolog\u00eda escol\u00e1stica, le permit\u00eda tanto presentar la compleja y variada materia jur\u00eddica de manera unitaria y suficientemente org\u00e1nica dentro del esquema monogr\u00e1fico, como buscar la soluci\u00f3n de los distintos puntos a\u00fan controvertidos mediante su constante encuadre en su articulaci\u00f3n sistem\u00e1tica. Se trat\u00f3 de una decisi\u00f3n metodol\u00f3gica que, por su preferencia por el \u201csistema\u201d y la \u201ct\u00e9cnica jur\u00eddica\u201d como punto de uni\u00f3n, se apoyaba en una rigurosa concepci\u00f3n ideol\u00f3gica de tipo fuertemente tridentino y exclu\u00eda todo tipo de contaminaci\u00f3n hist\u00f3rica\u00bb (Paolo Grossi).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl De Sanctissima Eucharistia acababa de publicarse cuando el cardenal Rampolla le comunic\u00f3 que Le\u00f3n XIII le hab\u00eda promovido a la Iglesia titular arzobispal de Cesarea de Palestina, nombr\u00e1ndolo delegado apost\u00f3lico y enviado extraordinario en las tres rep\u00fablicas sudamericanas de Per\u00fa, Bolivia y Ecuador. El 6 de marzo de 1897, en Par\u00eds, fue ordenado obispo por el cardenal Richard, amigo y estimador suyo.<br \/>\nGasparri era llamado a desarrollar una misi\u00f3n nada f\u00e1cil por la especial situaci\u00f3n pol\u00edtica y religiosa en la que tuvo que actuar.<br \/>\nFue una experiencia breve, de apenas tres a\u00f1os, aunque intensa, que le permiti\u00f3 poner en evidencia notables e innatas capacidades diplom\u00e1ticas \u2013expresi\u00f3n de su mente jur\u00eddica, adem\u00e1s de su buen sentido cong\u00e9nito\u2013 que le valieron a su regreso el nombramiento como secretario de la Congregaci\u00f3n de Asuntos Eclesi\u00e1sticos Extraordinarios, cuya tarea era ocuparse de las relaciones de la Iglesia con los Estados (abril de 1901).<br \/>\nLa Secretar\u00eda de Estado estaba dirigida por el cardenal Rampolla, y Giacomo della Chiesa era en aquel tiempo sustituto para los Asuntos Generales; Gasparri llamar\u00eda como colaborador a Eugenio Pacelli.<br \/>\nYa eran evidentes en Gasparri dos orientaciones de fondo que inspirar\u00edan la acci\u00f3n del futuro secretario de Estado: la adhesi\u00f3n a la l\u00ednea de la neutralidad pol\u00edtica, es decir, la voluntad y el esfuerzo por presentarse a los gobernantes como \u00abindependiente de los partidos pol\u00edticos y enemigo de la guerra civil en nombre de la religi\u00f3n\u00bb por una parte; por la otra, la decidida preferencia por la pol\u00edtica concordataria como instrumento ideal para garantizar la acci\u00f3n espiritual de la Iglesia y limitar las pretensiones de los Estados.<br \/>\nLa subida de P\u00edo X al trono pontificio (1903) no dej\u00f3 de significar un cambio fisiol\u00f3gico de orientaciones \u2013que en realidad la crisis modernista agudiz\u00f3 y en algunos momentos hasta dramatiz\u00f3\u2013 y el consiguiente cambio en las altas esferas de la Secretar\u00eda de Estado, al frente de la cual, como hemos recordado, hab\u00eda estado hasta aquel momento el cardenal Rampolla.<br \/>\nEscribe Fantappi\u00e8 que \u00abla distancia de posiciones, a veces verdadero contraste, entre el planteamiento de Gasparri, heredero de la visi\u00f3n pol\u00edtica leonina y rampolliana de apertura de la Iglesia a las cuestiones internacionales y sociales, y el planteamiento fuertemente intransigente y de repliegue  interior adoptado muy pronto por P\u00edo X y por su secretario de Estado Merry del Val\u00bb quiz\u00e1 no hubieran podido tener otras consecuencias.<br \/>\n\u00bfTuvo, adem\u00e1s, simpat\u00edas modernistas? Algunos llegaron a pensarlo, y en el c\u00f3nclave que seguir\u00e1 a la muerte de Benedicto XV, del que saldr\u00eda elegido P\u00edo XI, la sospecha de los cardenales De Lai y Merry del Val, probablemente, pesar\u00eda contra Gasparri, contribuyendo a cerrarle las puertas a una posible elecci\u00f3n. Fue conocida la relaci\u00f3n de amistad que le lig\u00f3 a Ernesto Buonaiuti, de la que nunca se retract\u00f3, y para algunos era la prueba de que la sospecha no carec\u00eda de fundamento. De todos modos es cierto que Gasparri no compart\u00eda las ideas de los modernistas, como tampoco comparti\u00f3 todos los m\u00e9todos adoptados para luchar contra el modernismo. Lleg\u00f3 a decirlo abiertamente, aun sabiendo que ello comportaba inevitablemente que le miraran con sospecha, como sostiene Silvio Tramontin en su estudio La repressione del modernismo.<br \/>\nAs\u00ed pues, si el decenio 1904-1914 fue un per\u00edodo de relativo aislamiento, \u00e9ste result\u00f3 muy fecundo, enteramente dedicado a la obra de redacci\u00f3n del C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico que sigue siendo, dentro de una actividad vasta y compleja, rica en m\u00e9ritos, su m\u00e9rito mayor.<br \/>\nYa durante el Concilio Vaticano I, treinta y tres obispos hab\u00edan formulado a P\u00edo IX la petici\u00f3n de comenzar la codificaci\u00f3n. En la instancia le escrib\u00edan: \u00abOpus sane arduum; sed quo plus difficultatis habet, eo magis est tanto Pontifice dignum\u00bb. Pero fue P\u00edo X \u2013que ya como canciller episcopal de Treviso hab\u00eda demostrado gran inter\u00e9s por el Derecho can\u00f3nico, y tambi\u00e9n como patriarca de Venecia\u2013 quien dio vida a una empresa que algunos consideraban irrealizable o no oportuna. Se sabe, en efecto, de la existencia de dos escuelas canonistas de parecer contrario sobre la posibilidad de la codificaci\u00f3n: por una parte \u2013queriendo simplificar las posiciones y dar solo algunos de los nombres m\u00e1s emblem\u00e1ticos\u2013 tenemos a los jesuitas de la Gregoriana (Wernz, Ojetti) que propugnaban el mantenimiento del orden de las Decretales, y por la otra la escuela del Apolinar (Sebastianelli, luego decano de la Rota, Lombardi, Latini) que, siguiendo la escuela jur\u00eddica laica, sosten\u00eda la urgencia de llegar a una codificaci\u00f3n moderna que superara la fragmentariedad de la legislaci\u00f3n, con todos los problemas hermen\u00e9uticos que conllevaba. El Corpus iuris canonici, en efecto, estaba compuesto por el conjunto de las colecciones oficiales (Decretum Gratiani, Liber Extra, Liber VI, Clementinae, Extravagantes Ioannis XXII, Extravagantes communes) y se hab\u00eda ido enriqueciendo con otras intervenciones normativas de fuente pontificia y conciliar, as\u00ed como de decretos de las Congregaciones romanas y de la jurisprudencia de la Rota. Realmente \u00abimmensum aliarum super alias coacervatarum legum cumulum\u00bb, escribir\u00eda Gasparri en el prefacio al C\u00f3digo repitiendo a Livio, Obruimur legibus. Esto iba a resolverse con un c\u00f3digo copiado del modelo napole\u00f3nico, aut\u00e9ntico porque lo promulgaba el Supremo Legislador, \u00fanico, sistem\u00e1tico, universal, abstracto.<br \/>\nCon el motu proprio Arduum sane munus se cre\u00f3 una comisi\u00f3n cardenalicia \u201cDe Ecclesiae legibus in unum redigendis\u201d, de la que Gasparri fue nombrado secretario. Junto a ella hab\u00eda un grupo de consultores, presidido por monse\u00f1or Gasparri. Para agilizar el trabajo el propio Gasparri cre\u00f3 dos comisiones particulares para materias distintas, cada una de las cuales contaba con una decena de miembros: una se reun\u00eda el jueves por la ma\u00f1ana, la otra la ma\u00f1ana del domingo. Eugenio Pacelli colaboraba con Gasparri, y cuando \u00e9ste fue creado en 1907 cardenal por P\u00edo X, a la secretar\u00eda de la comisi\u00f3n cardenalicia llegaron sucesivamente primero monse\u00f1or Scapinelli y luego el propio monse\u00f1or Pacelli. Los consultores ten\u00edan como tarea examinar el texto de los c\u00e1nones propuestos por las dos comisiones particulares. Todo ello, revisado por Gasparri, pasaba luego al examen de la comisi\u00f3n cardenalicia. A propuesta de Gasparri el papa Sarto estableci\u00f3 en 1912 que todo el trabajo ya aprobado por la comisi\u00f3n cardenalicia se le enviara a todos aquellos que normalmente son convocados en Concilio ecum\u00e9nico para que expresaran su opini\u00f3n y sus observaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTras morir P\u00edo X subi\u00f3 al trono pontificio Giacomo Della Chiesa, con el nombre de Benedicto XV, viejo amigo y colega de Gasparri, perteneciente a la misma generaci\u00f3n leonina, que lo nombr\u00f3 secretario de Estado tras la muerte del cardenal Domenico Ferrata, que estuvo en el cargo apenas un mes. Era el 13 de octubre de 1914: tras completarse la redacci\u00f3n del \u00faltimo libro del Codex iuris canonici \u2013predispuesto por Gasparri el borrador de su promulgaci\u00f3n (prevista para el 1 de enero de 1915, aunque como se sabe se retras\u00f3 hasta el 27 de mayo de 1917, con la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Providentissima Mater Ecclesia, por varios motivos, entre otras cosas por la guerra), por fin el opus sane arduum se hab\u00eda concluido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde 1923 a 1932 se ocup\u00f3 de la publicaci\u00f3n de los Fontes en seis tomos, que luego completar\u00eda el cardenal Giustiniano Seredi, primado de Hungr\u00eda. De ahora en adelante, la direcci\u00f3n de la Secretar\u00eda de Estado le tendr\u00e1 ocupado m\u00e1s de quince a\u00f1os, puesto que el sucesor de Benedicto XV le confirmar\u00e1 en su cargo el 6 de febrero de 1922. Se ha escrito que durante los a\u00f1os de la guerra, aunque se podr\u00eda decir lo mismo sobre los a\u00f1os que siguieron y sobre todo el pontificado, \u00abGasparri es fundamentalmente un fiel ejecutor de los deseos de Benedicto XV, tanto los de car\u00e1cter humanitario como los m\u00e1s espec\u00edficamente pol\u00edticos\u00bb (Romeo Astorri). Y por otra parte, P\u00edo XI, plenamente satisfecho de la actuaci\u00f3n de su secretario de Estado, no dudar\u00e1 en llamarlo \u00abel m\u00e1s fiel int\u00e9rprete y realizador de su voluntad\u00bb. Ya Giuseppe De Luca, anticipando un juicio que ser\u00e1 repetido varias veces, incluso por la historiograf\u00eda m\u00e1s reciente, en la Memoria di Pietro Gasparri escrib\u00eda: \u00abDe manera equivocada se le achacan iniciativas que parecen ser personales de P\u00edo X y P\u00edo XI: dos papas que quisieron ver con sus propios ojos, y actuar del mismo modo. El propio Benedicto XV, en su tr\u00e1gica situaci\u00f3n de padre a quien los hijos, en armas, no s\u00f3lo no escuchan sino que incluso le culpan de connivencias, dio a su pontificado un car\u00e1cter decididamente personal. Se exagerar\u00eda, por consiguiente, si se le quisieran dar [\u2026] al cardenal Gasparri m\u00e9ritos y glorias que \u00e9l mismo rechazaba con una humildad que no era afectada, sino consciente y alta. \u00c9l\u00bb, a\u00f1ad\u00eda, \u00abfue ministro, realmente y en todos los sentidos primer ministro de aquellos pont\u00edfices: ni quiso ni fue nunca otra cosa. Pero en ello fue como pocos, y por eso su nombre ganar\u00e1, creo yo, con el tiempo; no menguar\u00e1\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nComo hace notar finamente Pio Ciprotti, la mentalidad de jurista le acompa\u00f1\u00f3 a Gasparri incluso en las actividades no directamente jur\u00eddicas. Esto se deduce sobre todo de los Concordatos, en cuya compilaci\u00f3n \u2013pese a derogar en algunas disposiciones el derecho can\u00f3nico general para acomodarse a las exigencias de los Estados, o para que las posibles divergencias produjeran el menor da\u00f1o posible a las almas\u2013 Gasparri siempre formula afirmaciones de principio, incluso en puntos sobre los que el Estado dif\u00edcilmente podr\u00eda estar de acuerdo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nAfirmaciones de principio que, as\u00ed como enuncian puntos fundamentales de la doctrina teol\u00f3gica, recuerdan  tambi\u00e9n verdades que surgen del derecho natural. \u00abTampoco la enunciaci\u00f3n [\u2026] del principio posee solo importancia doctrinal, de proposici\u00f3n filos\u00f3fica y teol\u00f3gica, tiene un alcance jur\u00eddico relevante, dado que es como la premisa de las normas pr\u00e1cticas, es por consiguiente el punto de partida para su interpretaci\u00f3n, siendo \u00e9stas, como se ha dicho, nada m\u00e1s que derogaciones del principio enunciado\u00bb (Ciprotti).  En definitiva, fue un jurista que tend\u00eda a lo concreto, pero nunca ced\u00eda a que el mero pragmatismo predominara sobre los principios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEs conocida la parte que Gasparri tuvo en los complejos acontecimientos que precedieron y prepararon la definitiva soluci\u00f3n de la a\u00f1eja Cuesti\u00f3n romana. Sin entrar en la puntual reconstrucci\u00f3n de aquellos acontecimientos, ya hecha varias veces, podemos decir que, considerada la abundante literatura sobre el tema, de manera casi definitiva, no creemos alejarnos de la verdad diciendo que el papel de Gasparri fue sin duda decisivo. Si la historiograf\u00eda ha insistido en las circunstancias pol\u00edticas especiales que llevaron luego a los Pactos Lateranenses, puede afirmarse sin lugar a dudas que result\u00f3 determinante para la realizaci\u00f3n de la Conciliaci\u00f3n la obra de paciente y concreto entretejido del cardenal, y que la organicidad del Concordato y la atenci\u00f3n a la noci\u00f3n de soberan\u00eda llevan la impronta de aquella mens iuridica que se vali\u00f3 de la colaboraci\u00f3n de Francesco Pacelli, de Domenico Barone, del jesuita Pietro Tacchi Venturi.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl cardenal Gasparri dej\u00f3 la Secretar\u00eda de Estado el 11 de febrero de 1930. Hubo quienes \u2013como Pietro Palazzini, luego cardenal, en el art\u00edculo dedicado a Pietro Gasparri en la Enciclopedia Cattolica\u2013 no dud\u00f3 en hablar de divergencias personales con P\u00edo XI. Le sucedi\u00f3 Eugenio Pacelli, antiguo y apreciad\u00edsimo colaborador desde que juntos, en el verano de 1905, en Ussita, redactaron el \u201cLibro blanco\u201d sobre la situaci\u00f3n de la Iglesia francesa.<br \/>\nTras retirarse a la vida privada, vivi\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os entre Roma y su Ussita natal, ocup\u00e1ndose de la revisi\u00f3n y reescritura de algunas de sus obras jur\u00eddicas y completando la redacci\u00f3n de un texto de catecismo, un trabajo al que desde 1924 le hab\u00eda dedicado parte de su tiempo libre. \u00abSe quejaba siempre en aquellos \u00faltimos a\u00f1os de que la memoria ya no le ayudaba. Dec\u00eda que era el da\u00f1o mayor que le hab\u00eda tra\u00eddo la vejez. Tanto se aflig\u00eda de haberla perdido como se alegraba de joven, y hasta hac\u00eda pocos a\u00f1os, de tenerla meticulosa, tenaz, ampl\u00edsima\u00bb (De Luca). El hombre que hab\u00eda trabajado \u00absin prisas pero sin reposo, y con un ritmo tan arrollador, en su exterior sencillez, que llegaba a agotar a quienes colaboraban con \u00e9l\u00bb (De Luca), muri\u00f3 a los ochenta y dos a\u00f1os en Roma el 18 de noviembre de 1934.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nCon motivo del XXV aniversario de su muerte, en una solemne sesi\u00f3n acad\u00e9mica en la Universidad Lateranense, auspiciada por el rector de la \u00e9poca, monse\u00f1or Antonio Piolanti, el abogado Raffaele Jervolino, antiguo dirigente de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, defini\u00f3 a Pietro Gasparri \u00abhombre de varias vidas\u00bb.<br \/>\nPero el secreto que unifica al jurista, al diplom\u00e1tico, al servidor de la Sede Apost\u00f3lica hay que buscarlo todo en que fue, enteramente, siempre y de todos modos, sacerdote.<br \/>\nDesde los a\u00f1os en que celebraba misa para el cardenal di\u00e1cono Mertel hasta sus a\u00f1os parisinos en que, como apreciado docente, se hizo \u201cp\u00e1rroco\u201d de los emigrantes italianos, fue sacerdote, y as\u00ed en todos los cargos que posteriormente tuvo.<br \/>\n\u00abTras vestir el h\u00e1bito talar a los ocho a\u00f1os\u00bb, afirma De Marco, \u00abno lo volvi\u00f3 a abandonar y sobre todo no abandon\u00f3 aquel aspecto sobrio y sereno del cl\u00e9rigo que luego ser\u00e1 sacerdote y cardenal\u00bb.<br \/>\n\u00abFue un cura bueno y sencillo\u00bb, escribe don Giuseppe De Luca, \u00abun burl\u00f3n, siempre dispuesto a la mentira inocente; y a la vez fue dignatario eclesi\u00e1stico tan alto que infund\u00eda respetuoso temor. Nadie, aunque estuviera a la mesa con \u00e9l, ni aunque \u00e9l le hubiera tomado el pelo familiarmente o hasta incluso provocado, nadie se hubiera atrevido a tomarse ninguna confianza con \u00e9l. Obedec\u00eda sin humillarse, y precisamente por eso mandaba sin humillar. Nunca se obedece a una orden como cuando el inferior se siente en el momento de la orden considerado y respetado\u00bb.<br \/>\nUna nota vibrante de su esp\u00edritu aut\u00e9nticamente sacerdotal, y a la vez representativa de su peculiar forma de ser que le empujaba siempre a lo concreto, la encontramos en la conclusi\u00f3n de su testamento, fechado el 4 de octubre de 1934: \u00abLes recomiendo a todos que sean buenos, que recuerden que la vida presente transcurre como un rel\u00e1mpago y que la eternidad nos espera\u00bb.<br \/>\nPresentando en 1932 su catecismo cat\u00f3lico para ni\u00f1os, hab\u00eda escrito, sin ocultar aquella f\u00e1cil aunque no banal conmoci\u00f3n aprendida de su madre: \u00abMi querido ni\u00f1o, te est\u00e1s preparando para la primera Comuni\u00f3n\u2026 Yo soy viejo, mi querido ni\u00f1o, y sobre mi cabeza y en mi coraz\u00f3n han ocurrido muchos e importantes acontecimientos: y sin embargo recuerdo todav\u00eda con conmoci\u00f3n e indecible dulzura el d\u00eda de mi primera Comuni\u00f3n\u2026 y te pido que encomiendes a Jes\u00fas, cuando se pose en tu coraz\u00f3n, al viejo amigo que con paternal cari\u00f1o te bendice\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Monse\u00f1or Giuseppe Sciacca, Auditor de la Rota<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda esencial\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">R. Astorri, Le leggi della Chiesa tra codificazione latina e diritti particolari, Padua, 1992.<br \/>\nP. Ciprotti, \u201cIl diplom\u00e1tico giurista\u201d, en VV.AA., Il cardinale P. Gasparri, Pontificia Universit\u00e0 Lateranense, Roma, 1960.<br \/>\nF. Crispolti, Corone e porpore, Mil\u00e1n, 1937.<br \/>\nG. De Luca, \u201cMemoria di P. Gasparri\u201d, en La Nuova Antolog\u00eda, 1 dic. 1934; Id. \u201cDiscorrendo col card. Gasparri (1930)\u201d, en ibidem, 16 nov. 1936, luego en VV.AA. Il cardinale P. Gasparri, cit.<br \/>\nV. De Marco, \u201cContributo alla biografia del cardinale P. Gasparri\u201d, en VV.AA., Amicitiae causa. Scritti in onore del vescovo A. M. Garsia, M. Naro (ed.), Caltanissetta, 1999.<br \/>\nC. Fantappi\u00e9, Dizionario biografico degli Italiani, ad vocem; Id., Introduzione storica al Diritto canonico, Bolonia, 1999.<br \/>\nP. Grossi, \u201cStoria della canonistica moderna e storia della codificazione canonica\u201d, en Quaderni fiorentini, XIV (1985).<br \/>\nG. Spadolini, Il cardinale Gasparri e la Questione Romana (con brani delle memorie inedite), Florencia, 1972.<br \/>\nS. Tramontin, \u201cLa repressione del modernismo\u201d, en E. Guerriero y A. Zambarbieri, La Chiesa e la societ\u00e0 industriale, Mil\u00e1n, 1990.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pocos d\u00edas antes de apagarse, el cardenal Pietro Gasparri ley\u00f3 una comunicaci\u00f3n en el Congreso Jur\u00eddico Internacional que se celebr\u00f3 en Roma en noviembre de 1934, un verdadero canto de cisne, sobre la g\u00e9nesis y el papel que hab\u00eda tenido en la codificaci\u00f3n del derecho can\u00f3nico: fue un discurso admirable, doblemente elocuente, revelador. 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