{"id":25017,"date":"2016-02-05T16:58:01","date_gmt":"2016-02-05T21:58:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-gregorio-taumaturgo\/"},"modified":"2016-02-05T16:58:01","modified_gmt":"2016-02-05T21:58:01","slug":"san-gregorio-taumaturgo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-gregorio-taumaturgo\/","title":{"rendered":"SAN GREGORIO TAUMATURGO"},"content":{"rendered":"<p>\n  San Gregorio de Noecesarea (ho Thaumatourgos, el hacedor de milagros). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naci\u00f3 en Neocesarea en el Ponto (Asia Menor) alrededor del a\u00f1o 213; muri\u00f3 all\u00ed entre el 270-275.  Entre aquellos que construyeron la Iglesia Cristiana, extendieron su influencia y fortalecieron sus instituciones, los obispos de Asia Menor ocupan una posici\u00f3n superior; entre ellos Gregorio de Neocesarea mantiene un lugar prominente.  Su trabajo pastoral es poco conocido y sus escritos teol\u00f3gicos nos han llegado muy incompletos.  En esta semi-obscuridad la personalidad de este gran hombre parece eclipsada y empeque\u00f1ecida; incluso su t\u00edtulo inmemorial Taumaturgo (el hacedor de milagros) lanza un aire de leyenda sobre \u00e9l.  Sin embargo, las vidas de pocos obispos del siglo III est\u00e1n tan bien autenticadas; las referencias hist\u00f3ricas a \u00e9l nos permiten reconstruir su obra con considerable detalle.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Originalmente era conocido como Teodoro (el regalo de Dios), el cual no es un nombre cristiano exclusivamente.  Por otra parte, su familia era pagana, y \u00e9l estuvo poco familiarizado con la religi\u00f3n cristiana hasta despu\u00e9s de la muerte de su padre, cuando ten\u00eda catorce a\u00f1os de edad.  \u00c9l tenia un hermano, Atenodoro, y aconsejados por uno de sus tutores, los j\u00f3venes estaban ansiosos por estudiar leyes en la escuela de derecho de Beirut, en ese entonces una de las cuatro o cinco escuelas famosas en el mundo hel\u00e9nico.  En ese tiempo tambi\u00e9n su cu\u00f1ado fue nombrado asesor del gobernador romano en Palestina; por lo tanto, los j\u00f3venes tuvieron ocasi\u00f3n de actuar como escoltas de su hermana tan lejos como a Cesarea en Palestina.  Al llegar a ese pueblo supieron que el famoso erudito Or\u00edgenes, director de la escuela catequ\u00e9tica de Alejandr\u00eda viv\u00eda all\u00ed.  La curiosidad los llev\u00f3 a escuchar y conversar con el maestro, y su irresistible encanto hizo el resto.  Pronto ambos j\u00f3venes se olvidaron de Beirut y la ley romana y se entregaron al gran maestro cristiano, quien gradualmente se los gan\u00f3 para el cristianismo.  En su paneg\u00edrico sobre Or\u00edgenes, Gregorio describe el m\u00e9todo utilizado por ese maestro para ganarse la confianza y estima de los que deseaba convertir; c\u00f3mo mezclaba un candor persuasivo con estallidos de mal genio y argumentos teol\u00f3gicos puestos diestramente a la vez e inesperadamente.  Habilidad persuasiva m\u00e1s bien que puro razonamiento, y sinceridad evidente y una ardiente convicci\u00f3n eran los medios que utilizaba Or\u00edgenes para ganar conversos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gregorio emprendi\u00f3 primero el estudio de la filosof\u00eda; luego a\u00f1adi\u00f3 la teolog\u00eda, pero su mente continu\u00f3 inclinada hacia los estudios filos\u00f3ficos, a tal extremo que ya en su juventud anhelaba fuertemente demostrar que la religi\u00f3n cristiana era la \u00fanica verdadera y buena filosof\u00eda.  Por siete a\u00f1os sobrellev\u00f3 la disciplina mental y moral de Or\u00edgenes (231 a 238 \u00f3 239).  No hay raz\u00f3n para creer sus estudios fueron interrumpidos por la persecuci\u00f3n de Maximino de Tracia; su alegado viaje a Alejandr\u00eda, en ese tiempo, puede por lo tanto considerarse dudoso y probablemente nunca ocurri\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 238 \u00f3 239 los dos hermanos regresaron a su nativo Ponto.  Antes de dejar Palestina, Gregorio pronunci\u00f3 en presencia de Or\u00edgenes un discurso p\u00fablico de despedida en el cual le daba las gracias al ilustre maestro que dejaba.  El discurso es valioso desde muchos puntos de vista.  Como un ejercicio ret\u00f3rico exhibe el excelente adiestramiento que le dio Or\u00edgenes, y su habilidad en desarrollar el gusto literario; tambi\u00e9n presenta la cantidad de adulaci\u00f3n que se permit\u00eda entonces hacia un ser humano en una asamblea compuesta mayormente por cristianos, y de genio cristiano.  Contiene adem\u00e1s mucha informaci\u00f3n \u00fatil respecto a la juventud de Gregorio y el m\u00e9todo de ense\u00f1anza de su maestro.  Una carta de Or\u00edgenes se refiere a la partida de los dos hermanos, pero no es f\u00e1cil determinar si fue escrita antes o despu\u00e9s de la emisi\u00f3n de este discurso.  En ella Or\u00edgenes exhorta (bastante innecesariamente, por cierto) a sus disc\u00edpulos a traer los tesoros intelectuales de los griegos al servicio de la filosof\u00eda cristiana, y as\u00ed imitar a los jud\u00edos que emplearon las vasijas doradas de los egipcios para adornar el Santo de los Santos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se debe suponer que a pesar del abandono original de Beirut y el estudio de la ley romana, Gregorio no hab\u00eda renunciado completamente al prop\u00f3sito original de su viaje a Oriente; de hecho, regres\u00f3 al Ponto con la intenci\u00f3n de practicar las leyes.  Sin embargo, su plan fue puesto a un lado, pues muy pronto Foedimo, obispo de Amasea y metropolitano de Ponto lo consagr\u00f3 obispo de su nativa Cesarea.  Este dato ilustra de modo interesante el crecimiento de la jerarqu\u00eda en la Iglesia primitiva, pues sabemos que la comunidad cristiana de Cesarea era muy peque\u00f1a, s\u00f3lo diecisiete almas, y se les dio un obispo.  Sabemos, adem\u00e1s, por documentos can\u00f3nicos antiguos, que era posible que una comunidad de s\u00f3lo diez cristianos tuviese su propio obispo.  Cuando Gregorio fue consagrado ten\u00eda cuarenta a\u00f1os de edad, y gobern\u00f3 su di\u00f3cesis por treinta a\u00f1os.  Aunque no sabemos nada definido sobre sus m\u00e9todos, no podemos dudar de que debi\u00f3 haber mostrado mucho celo por aumentar el peque\u00f1o reba\u00f1o con que comenz\u00f3 su administraci\u00f3n episcopal.  Por una fuente antigua conocemos un dato que es a la vez una coincidencia curiosa, y arroja luz sobre su celo misionero; mientras que comenz\u00f3 son s\u00f3lo diecisiete cristianos, a la fecha de su muerte s\u00f3lo quedaban diecisiete paganos en la poblaci\u00f3n total de Cesarea.  Los muchos milagros que le ganaron el t\u00edtulo de Taumaturgo fueron sin duda realizados durante estos a\u00f1os.  La mente oriental se revela tan naturalmente en lo maravilloso que un historiador serio no puede aceptar incondicionalmente todo su producto; aun as\u00ed si alguna vez el t\u00edtulo \u201chacedor de milagros\u201d se mereci\u00f3, Gregorio tuvo derecho a \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se debe notar aqu\u00ed que las fuentes de informaci\u00f3n para la vida, ense\u00f1anza y acciones de Gregorio Taumaturgo est\u00e1n m\u00e1s o menos abiertas a cr\u00edtica.  Adem\u00e1s de los detalles que da Gregorio mismo, y de los que ya se ha hablado, hay otras cuatro fuentes de informaci\u00f3n, todas, seg\u00fan K\u00f6tschau, derivadas de la tradici\u00f3n oral; ciertamente, las diferencias entre ellas imponen la conclusi\u00f3n de que todas no se pueden derivar de una fuente com\u00fan.  Ellas son:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Vida y Paneg\u00edrico de Gregorio por San Gregorio de Nisa (P.G., XLVI, col. 893 ss.); <\/li>\n<li> Historia Miraculorum, por Russino;<\/li>\n<li> un relato en sir\u00edaco de las grandes acciones del bendito Gregorio (manuscrito del siglo VI);<\/li>\n<li> San Basilio el Grande, De Spirtu Sancto.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gregorio de Nisa, con la ayuda de tradiciones familiares y su conocimiento de la vecindad, nos ha dejado un relato del Taumaturgo que ciertamente es m\u00e1s hist\u00f3rico que cualquier otro conocido.  Por Rufino sabemos que en su d\u00eda (c. 400) la historia original se volvi\u00f3 confusa; el relato sir\u00edaco es a veces oscuro y contradictorio.  Incluso la vida por Gregorio de Nisa exhibe un elemento legendario, aunque los datos los conoci\u00f3 por su abuela, Santa Macrina la Mayor.  \u00c9l narra que antes de su consagraci\u00f3n episcopal Gregorio se retir\u00f3 de Neocesarea a la soledad, y que fue favorecido con la aparici\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen y el ap\u00f3stol San Juan, y que \u00e9ste le dict\u00f3 una f\u00f3rmula o credo de la fe cristiana, del cual exist\u00eda un aut\u00f3grafo en Neocesarea cuando se estaba escribiendo la biograf\u00eda.  El credo mismo es bastante importante para la historia de la doctrina cristiana (Caspari, Alte und neue Quellen zur Gesch, d. Taufsymols und der Glaubernsregel, Christiania, 1879, 1-64).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gregorio de Nisa describe por extenso los milagros que le ganaron al obispo de Cesarea el t\u00edtulo de Taumaturgo; en esto el elemento imaginativo est\u00e1 muy activo.  Sin embargo, es claro que la influencia de Gregorio debe haber sido considerable, y su don de milagros indudable.  Se deb\u00eda haber esperado que el nombre de Gregorio apareciera entre aqu\u00e9llos que tomaron parte en el Primer Concilio de Antioqu\u00eda contra Pablo de Samosata (Eusebio, Hist. Ig. VII.28); probablemente tom\u00f3 parte tambi\u00e9n en el segundo concilio celebrado all\u00ed contra la misma herej\u00eda, pues la carta del concilio est\u00e1 firmada por Teodoro, que hab\u00eda sido el nombre original de Gregorio (Eusebio, op. cit., VII.30).  Para atraer a la gente a las fiestas en honor a los m\u00e1rtires, sabemos que Gregorio organizaba diversiones profanas como una atracci\u00f3n para los paganos, que no pod\u00edan entender una solemnidad sin algunos placeres de naturaleza menos serie que la ceremonia religiosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escritos de Gregorio:  El Oratio Panegyrica en honor a Or\u00edgenes describe en detalle los m\u00e9todos pedag\u00f3gicos del maestro.  Su valor literario consiste menos en su estilo que en su novedad, pues fue el primer intento de autobiograf\u00eda en la literatura cristiana.  Esta joven obra est\u00e1 llena de entusiasmo y talento genuino; adem\u00e1s, prueba a qu\u00e9 punto Or\u00edgenes se hab\u00eda ganado la admiraci\u00f3n de sus disc\u00edpulos, y c\u00f3mo la educaci\u00f3n que recibi\u00f3 Gregorio influy\u00f3 el resto de una larga y fruct\u00edfera vida.  Gregorio nos dice en esta obra (XIII) que bajo la direcci\u00f3n de Or\u00edgenes ley\u00f3 las obras de muchos fil\u00f3sofos, sin restricci\u00f3n de escuela, excepto la de los ateos.   Con esta lectura de los antiguos fil\u00f3sofos aprendi\u00f3 a insistir frecuentemente en la unidad de Dios; y su larga experiencia de poblaciones paganas o crudamente cristianas le ense\u00f1\u00f3 cu\u00e1n necesario era esto.  Vestigios de esta insistencia se hallan en el Tractatus ad Tehopompum, respecto a la pasibilidad e impasibilidad de Dios; esta obra parece pertenecer a Gregorio; aunque en su arreglo general nos recuerda a Metodio.  Un rasgo similar fue probablemente caracter\u00edstico del perdido Dialogus cum Aeliano (Pros Ailianon dialexis), del cual conocemos por San Basilio, quien frecuentemente atestigua la ortodoxia del Taumaturgo (Ep. XXVIII, 1, 2; CCIV, 2; CCVII, 4) e incluso lo defiende contra los sabelianos, quienes le adjudican sus ense\u00f1anzas y citaban como su f\u00f3rmula: patera kaiouion epinoia men einai duo, hypostasei de en (que el Padre y el Hijo eran dos en inteligencia, pero s\u00f3lo uno en substancia) del antedicho Dialogus cum Aeliano. San Basilio replic\u00f3 que Gregorio estaba argumentando contra un pagano, y us\u00f3 las palabras agonistikos no dogmatikos, es decir, en el calor del combate, no en una exposici\u00f3n calmada; en este caso insist\u00eda, y correctamente, sobre la unidad Divina.  Adem\u00e1s, a\u00f1adi\u00f3 que se le debe dar una explicaci\u00f3n similar a las palabras ktisma, poiema (creado, hecho) cuando se aplicaban al Hijo, al referirse a Cristo encarnado.  Basilio a\u00f1adi\u00f3 que el texto de la obra estaba corrupto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00abEpostola Canonica\u00bb, epistole kanonike (Routh, Reliquiae Sacrae, III, 251-83) es valiosa tanto para historiadores como para canonistas como evidencia de la organizaci\u00f3n de la Iglesia de Cesarea y las otras Iglesias del Ponto bajo la influencia de Gregorio, en un tiempo cuando la invasi\u00f3n de los ostrogodos estaba comenzando a agravar la ya dif\u00edcil situaci\u00f3n causada por la persecuci\u00f3n imperial.  Por esta obra sabemos cu\u00e1n absorbente era el cargo episcopal para un hombre de conciencia y un estricto sentido del deber.  Adem\u00e1s nos ayuda a entender c\u00f3mo un hombre tan bien equipado mentalmente, y con los dones literarios de Gregorio, no dej\u00f3 un mayor n\u00famero de obras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Ekthesis tes pisteos (Exposici\u00f3n de la Fe) es en su clase un documento teol\u00f3gico no menos precioso que el anterior.  Aclara la ortodoxia de Gregorio a prop\u00f3sito de la Sant\u00edsima Trinidad, cuya fecha est\u00e1 entre 260 &#8211; 270.  Caspari ha demostrado que esta confesi\u00f3n de fe es un desarrollo de las bases colocadas por Or\u00edgenes.  Su conclusi\u00f3n no deja lugar a dudas:  \u201cSin embargo, no hay nada creado, nada m\u00e1s o menos (literalmente, ning\u00fan sujeto) en la Trinidad (oute oun ktiston ti, he doulon en te triadi), nada sobrea\u00f1adido, como si no hubiese existido antes, pero nunca estado con el Hijo, ni el Hijo sin el Esp\u00edritu; y esta misma Trinidad es inmutable e inalterable por siempre\u201d.  Tal f\u00f3rmula, que establece claramente la diferencia entre las Personas de la Trinidad, y que enfatiza la eternidad, igualdad, inmortalidad y perfecci\u00f3n, no s\u00f3lo del Padre, sino del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, proclama un marcado avance en las teor\u00edas de Or\u00edgenes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una Metaphrasis eis ton Ekklesiasten tou Solomontos, o par\u00e1frasis del Eclesiast\u00e9s, se le atribuye a \u00e9l en algunos manuscritos; otros se lo atribuyen a San Gregorio Nacianceno; San Jer\u00f3nimo (Hombres Ilustres 65 y Com. In Ecles., IV) se lo adscribe a nuestro Gregorio.  La Epistola ad Philagrium nos ha llegado en una versi\u00f3n sir\u00edaca.  Trata sobre la consubstancialidad del Hijo y tambi\u00e9n ha sido atribuida a Gregorio Nacianceno (Ep. CCXLIII; anteriormente Orat.XIV); Tillemont y los benedictinos, sin embargo, niegan esto porque no ofrece expresi\u00f3n sugestiva sobre la controversia arriana.  Sin embargo, Draeseke llama la atenci\u00f3n a numerosas opiniones y expresiones en este tratado que recuerdan los escritos de San Gregorio Nacianceno.  El breve Tratado sobre el Alma dirigido a un tal Tatiano, a favor del cual se puede citar el testimonio de Nicol\u00e1s de Metone (probablemente de Procopio de Gaza), se le atribuye ahora a Gregorio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Kephalaia peri pisteos dodeka o Doce Cap\u00edtulos sobre la Fe no parecen ser obra de Gregorio.  Seg\u00fan Caspari, la Kata meros pistis o breve exposici\u00f3n de la doctrina respecto a la Trinidad y la Encarnaci\u00f3n, atribuida a Gregorio, fue compuesta por Apolinar de Laodicea alrededor del a\u00f1o 380, y circulada por sus seguidores como una obra de Gregorio (Bardenhewer).  Finalmente, la Caten\u00e6 griega, sir\u00edaca y armenia contiene fragmentos atribuidos m\u00e1s o menos correctamente a Gregorio.  Los fragmentos de la De Resurrectione pertenecen m\u00e1s bien a la Apolog\u00eda por Or\u00edgenes de San P\u00e1nfilo de Cesarea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Los escritos de Gregorio fueron editados por primera vez por Voss (Mainz, 1604) y se hallan en P.G., X.  Para el Tratado ad Theopompum vea DE LAGARDE, Aanlecta Syriaca (Londres, 1858), 46-64; y PITRA, Analecta Sacra (Par\u00eds, 1883), IV.  Vea tambi\u00e9n RYSSEL, Gregorio Taumaturgo, sein Leben, und seine Schriften (Leipzig, 1880); KOTSCHAU, Des Gregorios Thaumaturgos Dankrede an Origenes (Frieburg, 1894); BARDENHEWER, Patrolog\u00eda, tr. SHAHAN (San Luis, 1908), 170-175.  Para una version en ingles de los restos literarios de Gregory vea Padres Ante-Nicenos (Nueva York, 1896), VI, 9-74.; cf. tambi\u00e9n REYNOLDS en Dicc. Biog. Crist., s.v. Gregorio (3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente:<\/b>  Leclercq, Henri. \u00abSt. Gregory of Neocaesarea.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/07015a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Gregorio de Noecesarea (ho Thaumatourgos, el hacedor de milagros). Naci\u00f3 en Neocesarea en el Ponto (Asia Menor) alrededor del a\u00f1o 213; muri\u00f3 all\u00ed entre el 270-275. 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