{"id":25019,"date":"2016-02-05T16:58:06","date_gmt":"2016-02-05T21:58:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-san-gregorio-i-magno-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-i\/"},"modified":"2016-02-05T16:58:06","modified_gmt":"2016-02-05T21:58:06","slug":"papa-san-gregorio-i-magno-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-san-gregorio-i-magno-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-i\/","title":{"rendered":"PAPA SAN GREGORIO I MAGNO EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI (I)"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 28 de mayo de 2008, dedicada a presentar la figura del Papa San Gregorio I Magno: su vida<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl mi\u00e9rcoles pasado habl\u00e9 de un Padre de la Iglesia poco conocido en Occidente, Romano el Meloda&#160;; hoy quiero presentar la figura de uno de los Padres m\u00e1s grandes de la historia de la Iglesia, uno de los cuatro doctores de Occidente, el Papa san Gregorio, que fue Obispo de Roma entre los a\u00f1os 590 y 604, y que mereci\u00f3 de parte de la tradici\u00f3n el t\u00edtulo Magnus, Grande. San Gregorio fue verdaderamente un gran Papa y un gran doctor de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naci\u00f3 en Roma, en torno al a\u00f1o 540, en una rica familia patricia de la gens Anicia, que no s\u00f3lo se distingu\u00eda por la nobleza de su sangre, sino tambi\u00e9n por su adhesi\u00f3n a la fe cristiana y por los servicios prestados a la Sede apost\u00f3lica. De esta familia hab\u00edan salido dos Papas: F\u00e9lix III (483-492), tatarabuelo de san Gregorio, y Agapito (535-536). La casa en la que san Gregorio creci\u00f3 se encontraba en el Clivus Scauri, rodeada de solemnes edificios que atestiguaban la grandeza de la antigua Roma y la fuerza espiritual del cristianismo. Los ejemplos de sus padres Gordiano y Silvia, ambos venerados como santos, y los de sus t\u00edas paternas Emiliana y Tarsilia, que viv\u00edan en su misma casa como v\u00edrgenes consagradas en un camino compartido de oraci\u00f3n y ascesis, le inspiraron elevados sentimientos cristianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Gregorio ingres\u00f3 pronto en la carrera administrativa, que hab\u00eda seguido tambi\u00e9n su padre, y en el a\u00f1o 572 alcanz\u00f3 la cima, convirti\u00e9ndose en prefecto de la ciudad. Este cargo, complicado por la tristeza de aquellos tiempos, le permiti\u00f3 dedicarse en un amplio radio a todo tipo de problemas administrativos, obteniendo de ellos luz para sus futuras tareas. En particular le dej\u00f3 un profundo sentido del orden y de la disciplina: cuando lleg\u00f3 a ser Papa, sugiri\u00f3 a los obispos que en la gesti\u00f3n de los asuntos eclesi\u00e1sticos tomaran como modelo la diligencia y el respeto que los funcionarios civiles ten\u00edan por las leyes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, esa vida no le deb\u00eda satisfacer, dado que, no mucho tiempo despu\u00e9s, decidi\u00f3 dejar todo cargo civil para retirarse en su casa y comenzar la vida de monje, transformando la casa de la familia en el monasterio de San Andr\u00e9s en el Celio. Este per\u00edodo de vida mon\u00e1stica, vida de di\u00e1logo permanente con el Se\u00f1or en la escucha de su palabra, le dej\u00f3 una perenne nostalgia que se manifiesta continuamente en sus homil\u00edas: en medio del agobio de las preocupaciones pastorales, lo recordar\u00e1 varias veces en sus escritos como un tiempo feliz de recogimiento en Dios, de dedicaci\u00f3n a la oraci\u00f3n, de serena inmersi\u00f3n en el estudio. As\u00ed pudo adquirir el profundo conocimiento de la sagrada Escritura y de los Padres de la Iglesia del que se sirvi\u00f3 despu\u00e9s en sus obras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el retiro claustral de san Gregorio no dur\u00f3 mucho. La valiosa experiencia que adquiri\u00f3 en la administraci\u00f3n civil en un per\u00edodo lleno de graves problemas, las relaciones que mantuvo con los bizantinos mientras desempe\u00f1aba ese cargo, y la estima universal que se hab\u00eda ganado, indujeron al Papa Pelagio a nombrarlo di\u00e1cono y a enviarlo a Constantinopla como su \u00abapocrisario\u00bb \u2014hoy se dir\u00eda \u00abnuncio apost\u00f3lico\u00bb\u2014 para acabar con los \u00faltimos restos de la controversia monofisita y sobre todo para obtener el apoyo del emperador en el esfuerzo por contener la presi\u00f3n longobarda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La permanencia en Constantinopla, donde junto con un grupo de monjes hab\u00eda reanudado la vida mon\u00e1stica, fue important\u00edsima para san Gregorio, pues le permiti\u00f3 tener experiencia directa del mundo bizantino, as\u00ed como conocer de cerca el problema de los longobardos, que despu\u00e9s pondr\u00eda a dura prueba su habilidad y su energ\u00eda en el per\u00edodo del pontificado. Tras algunos a\u00f1os, fue llamado de nuevo a Roma por el Papa, quien lo nombr\u00f3 su secretario. Eran a\u00f1os dif\u00edciles: las continuas lluvias, el desbordamiento de los r\u00edos y la carest\u00eda aflig\u00edan a muchas zonas de Italia y en particular a Roma. Al final se desat\u00f3 la peste, que caus\u00f3 numerosas v\u00edctimas, entre ellas el Papa Pelagio II. El clero, el pueblo y el senado fueron un\u00e1nimes en elegirlo precisamente a \u00e9l, Gregorio, como su sucesor en la Sede de Pedro. Trat\u00f3 de resistirse, incluso intentando la fuga, pero todo fue in\u00fatil: al final tuvo que ceder. Era el a\u00f1o 590.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reconociendo que lo que hab\u00eda sucedido era voluntad de Dios, el nuevo Pont\u00edfice se puso inmediatamente al trabajo con empe\u00f1o. Desde el principio puso de manifiesto una visi\u00f3n singularmente l\u00facida de la realidad que deb\u00eda afrontar, una extraordinaria capacidad de trabajo para resolver los asuntos tanto eclesiales como civiles, un constante equilibrio en las decisiones, incluso valientes, que su misi\u00f3n le impon\u00eda. De su gobierno se conserva una amplia documentaci\u00f3n gracias al Registro de sus cartas (aproximadamente 800), en las que se refleja c\u00f3mo afrontaba diariamente los complejos interrogantes que llegaban a su despacho. Eran cuestiones que proced\u00edan de los obispos, de los abades, de los cl\u00e9rigos, y tambi\u00e9n de las autoridades civiles de todo orden y grado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los problemas que aflig\u00edan en aquel tiempo a Italia y a Roma hab\u00eda uno de particular importancia tanto en el \u00e1mbito civil como en el eclesial: la cuesti\u00f3n longobarda. A ella dedic\u00f3 el Papa todas las energ\u00edas posibles en orden a una soluci\u00f3n verdaderamente pacificadora. A diferencia del emperador bizantino, que part\u00eda del presupuesto de que los longobardos eran s\u00f3lo individuos burdos y depredadores a quienes hab\u00eda que derrotar o exterminar, san Gregorio ve\u00eda a esta gente con ojos de buen pastor, con la intenci\u00f3n de anunciarles la palabra de salvaci\u00f3n, entablando con ellos relaciones de fraternidad con vistas a una futura paz fundada en el respeto rec\u00edproco y en la serena convivencia entre italianos, imperiales y longobardos. Se preocup\u00f3 de la conversi\u00f3n de los pueblos j\u00f3venes y de la nueva organizaci\u00f3n civil de Europa: los visigodos de Espa\u00f1a, los francos, los sajones, los inmigrantes en Breta\u00f1a y los longobardos fueron los destinatarios privilegiados de su misi\u00f3n evangelizadora. Ayer celebramos la memoria lit\u00fargica de san Agust\u00edn de Canterbury, jefe de un grupo de monjes a los que san Gregorio encarg\u00f3 dirigirse a Breta\u00f1a para evangelizar Inglaterra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para obtener una paz efectiva en Roma y en Italia, el Papa se comprometi\u00f3 a fondo \u2014era un verdadero pacificador\u2014, emprendiendo una estrecha negociaci\u00f3n con el rey longobardo Agilulfo. Esa negociaci\u00f3n llev\u00f3 a un per\u00edodo de tregua que dur\u00f3 cerca de tres a\u00f1os (598-601), tras los cuales, en el a\u00f1o 603, fue posible estipular un armisticio m\u00e1s estable. Este resultado positivo se logr\u00f3, ente otras causas, gracias a los contactos paralelos que, entretanto, el Papa manten\u00eda con la reina Teodolinda, que era una princesa b\u00e1vara y, a diferencia de los jefes de los otros pueblos germanos, era cat\u00f3lica, profundamente cat\u00f3lica. Se conserva una serie de cartas del Papa san Gregorio a esta reina, en las que manifiesta su estima y su amistad hacia ella. Teodolinda consigui\u00f3, poco a poco, orientar al rey hacia el catolicismo, preparando as\u00ed el camino a la paz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa se preocup\u00f3 tambi\u00e9n de enviarle las reliquias para la bas\u00edlica de San Juan Bautista que ella hizo construir en Monza, as\u00ed como su felicitaci\u00f3n y preciosos regalos para esa catedral con ocasi\u00f3n del nacimiento y del bautismo de su hijo Adaloaldo. La vicisitud de esta reina constituye un hermoso testimonio sobre la importancia de las mujeres en la historia de la Iglesia. En el fondo, los objetivos que san Gregorio persegu\u00eda constantemente eran tres: contener la expansi\u00f3n de los longobardos en Italia; proteger a la reina Teodolinda de la influencia de los cism\u00e1ticos y reforzar la fe cat\u00f3lica; y mediar entre los longobardos y los bizantinos con vistas a un acuerdo que garantizara la paz en la pen\u00ednsula y a la vez permitiera llevar a cabo una acci\u00f3n evangelizadora entre los longobardos. Por tanto, eran dos las finalidades que buscaba en esa compleja situaci\u00f3n: promover acuerdos en el \u00e1mbito diplom\u00e1tico-pol\u00edtico y difundir el anuncio de la verdadera fe entre las poblaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto a la acci\u00f3n meramente espiritual y pastoral, el Papa san Gregorio fue protagonista activo tambi\u00e9n de una m\u00faltiple actividad social. Con las rentas del conspicuo patrimonio que la Sede romana pose\u00eda en Italia, especialmente en Sicilia, compr\u00f3 y distribuy\u00f3 trigo, socorri\u00f3 a quienes se encontraban en situaci\u00f3n de necesidad, ayud\u00f3 a sacerdotes, monjes y monjas que viv\u00edan en la indigencia, pag\u00f3 rescates de ciudadanos que hab\u00edan ca\u00eddo prisioneros de los longobardos, compr\u00f3 armisticios y treguas. Adem\u00e1s desarroll\u00f3, tanto en Roma como en otras partes de Italia, una atenta labor de reforma administrativa, dando instrucciones precisas para que los bienes de la Iglesia, \u00fatiles para su subsistencia y su obra evangelizadora en el mundo, se gestionaran con total rectitud y seg\u00fan las reglas de la justicia y de la misericordia. Exig\u00eda que los colonos fueran protegidos de los abusos de los concesionarios de las tierras de propiedad de la Iglesia y, en caso de fraude, que se les indemnizara con prontitud, para que el rostro de la Esposa de Cristo no se contaminara con beneficios injustos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Gregorio llev\u00f3 a cabo esta intensa actividad a pesar de sus problemas de salud, que lo obligaban con frecuencia a guardar cama durante largos d\u00edas. Los ayunos que hab\u00eda practicado en los a\u00f1os de la vida mon\u00e1stica le hab\u00edan ocasionado serios trastornos digestivos. Adem\u00e1s, su voz era muy d\u00e9bil, de forma que a menudo ten\u00eda que encomendar al di\u00e1cono la lectura de sus homil\u00edas, para que los fieles presentes en las bas\u00edlicas romanas pudieran o\u00edrlo. En los d\u00edas de fiesta hac\u00eda lo posible por celebrar Missarum sollemnia, esto es, la misa solemne, y entonces se encontraba personalmente con el pueblo de Dios, que lo apreciaba mucho porque ve\u00eda en \u00e9l la referencia autorizada en la que hallaba seguridad: no por casualidad se le atribuy\u00f3 pronto el t\u00edtulo de consul Dei .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de las dificil\u00edsimas condiciones en las que tuvo que actuar, gracias a su santidad de vida y a su rica humanidad consigui\u00f3 conquistar la confianza de los fieles, logrando para su tiempo y para el futuro resultados verdaderamente grandiosos. Era un hombre inmerso en Dios: el deseo de Dios estaba siempre vivo en el fondo de su alma y, precisamente por esto, estaba siempre muy atento al pr\u00f3jimo, a las necesidades de la gente de su \u00e9poca. En un tiempo desastroso, m\u00e1s a\u00fan, desesperado, supo crear paz y dar esperanza. Este hombre de Dios nos muestra d\u00f3nde est\u00e1n las verdaderas fuentes de la paz y de d\u00f3nde viene la verdadera esperanza; as\u00ed se convierte en gu\u00eda tambi\u00e9n para nosotros hoy.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 28 de mayo de 2008, dedicada a presentar la figura del Papa San Gregorio I Magno: su vida El mi\u00e9rcoles pasado habl\u00e9 de un Padre de la Iglesia poco conocido en Occidente, Romano el Meloda&#160;; hoy quiero presentar la figura de uno de los Padres &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-san-gregorio-i-magno-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-i\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPAPA SAN GREGORIO I MAGNO EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI (I)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25019","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25019","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25019"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25019\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25019"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25019"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25019"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}