{"id":25030,"date":"2016-02-05T16:58:30","date_gmt":"2016-02-05T21:58:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-gregorio-ix\/"},"modified":"2016-02-05T16:58:30","modified_gmt":"2016-02-05T21:58:30","slug":"papa-gregorio-ix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-gregorio-ix\/","title":{"rendered":"PAPA GREGORIO IX"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(Ugolino, Conde de Segni).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naci\u00f3 alrededor de 1145 en Anagni en la Campa\u00f1a, muri\u00f3 el 22 de agosto de 1241 en Roma. Recibi\u00f3 su educaci\u00f3n en las Universidades de Par\u00eds y Bolo\u00f1a.  Despu\u00e9s de la accesi\u00f3n del Papa Inocencio III al trono papal, Ugolino quien era sobrino de Inocencio III, fue sucesivamente designado como capell\u00e1n papal, Arcipreste de San Pedro y cardenal di\u00e1cono de San Eustaquio en 1198.  En mayo de 1206 sucedi\u00f3 a Octaviano como obispo cardenal de Ostia y Velletri. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde \u00e9l y el cardenal Brancaleone, fueron enviados como legados papales a Alemania para mediar entre Felipe de Swabia y Ot\u00f3n de Brunswick, quienes reclamaban el trono alem\u00e1n tras la muerte de Enrique VI. Por orden del Papa los legados liberaron a Felipe de la excomuni\u00f3n en que hab\u00eda incurrido bajo el Papa Celestino III por haber invadido los Estados Pontificios.  A pesar de que los legados no pudieron hacer que Ot\u00f3n de Brunswick renunciara a su reclamo al trono, s\u00ed lograron efectuar una tregua entre los dos reclamantes y regresaron a Roma en 1208 para tratar con el Papa sobre sus acciones futuras.  En su regreso a Alemania a principios de junio de 1208, les avisaron en Verona que Felipe hab\u00eda sido asesinado y regresaron de nuevo a Roma. A principios de enero de 1209, se fueron hacia Alemania con instrucciones de inducir a los pr\u00edncipes a reconocer como rey a Ot\u00f3n de Brunswick. Tuvieron \u00e9xito en su misi\u00f3n y regresaron a Roma en junio del mismo a\u00f1o. Despu\u00e9s de la muerte del Papa Inocente III, 16 de julio de 1216, Ugolino fue instrumental en la elecci\u00f3n del Papa Honorio III el 18 de julio.   Para acelerar la elecci\u00f3n el Colegio de Cardenales acord\u00f3 hacer una elecci\u00f3n por compromiso y autorizaron a los cardenales Ugolino y Guido de Preneste a designar al nuevo Papa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En enero de 1217, Honorio III nombr\u00f3 a Ugolino legado plenipotenciario para Lombard\u00eda y Tuscia, y le confi\u00f3 la tarea de reclutar cruzados en esos territorios. En esta capacidad se volvi\u00f3 un exitoso mediador entre Pisa y G\u00e9nova en 1217, entre Mil\u00e1n y Cremona en 1218 y entre Bologna y Pistoia en 1219. En la coronaci\u00f3n de Federico II en Roma, 22 de noviembre de 1220, el emperador recibi\u00f3 la Cruz de manos de Ugolino e hizo el voto de embarcar para la Tierra Santa en agosto de 1221. El 14 de marzo de 1221 el Papa Honorio III comision\u00f3 a Ugolino a exhortar para la cruzada tambi\u00e9n en la Italia Central y Alta. Despu\u00e9s de la muerte del Papa Honorio III (18 de marzo 1227) los cardenales nuevamente acordaron hacer una elecci\u00f3n por compromiso y facultaron a tres de ellos, entre los que estaban Ugolino y Conrado de Urach, para elegir el nuevo Papa.  Al principio Conrado de Urach fue elegido, pero rechaz\u00f3 la tiara para que no pareciera como que se hab\u00eda elegido \u00e9l mismo.  El 19 de marzo de 1227 los cardenales eligieron un\u00e1nimemente a Ugolino, el cual acept\u00f3 el honor con renuencia, tomando el nombre de Gregorio IX. Aunque era ya de edad avanzada (m\u00e1s de ochenta a\u00f1os) estaba a\u00fan lleno de energ\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las importantes posiciones diplom\u00e1ticas que Gregorio IX hab\u00eda ocupado antes de ser Papa lo hab\u00edan familiarizado a fondo con la situaci\u00f3n pol\u00edtica de Europa y especialmente con las astutas y deshonestas t\u00e1cticas del emperador Federico II. Tres d\u00edas despu\u00e9s de su instalaci\u00f3n orden\u00f3 severamente al emperador que por fin cumpliera su voto de embarcarse para la Tierra Santa.  Aparentemente obediente al mandato papal Federico II zarp\u00f3 de Brindial el 8 de septiembre de 1227, pero regreso tres d\u00edas despu\u00e9s bajo la excusa de que Landgrave de Thuringia, quien le acompa\u00f1aba, estaba a punto de morir, y que \u00e9l mismo estaba seriamente enfermo.  Gregorio IX, sabiendo que Federico II hab\u00eda pospuesto su salida hacia el Este en ocho o nueve ocasiones previas, desconfi\u00f3 de la sinceridad del emperador y lo excomulg\u00f3 el 20 de septiembre de 1227.  \u00c9l trato de justificar sus severas medidas hacia el emperador en un Breve a los pr\u00edncipes cristianos, mientras que, por otro lado, el emperador dirigi\u00f3 un manifiesto a los pr\u00edncipes en el que condenaba las acciones del Papa en t\u00e9rminos muy amargos.  El manifiesto imperial fue le\u00eddo p\u00fablicamente en las escalinatas del Capitolio en Roma, tras lo cual el partido imperial en Roma, bajo el liderazgo de Frangipam, promovi\u00f3 una insurrecci\u00f3n; as\u00ed que cuando el Papa publico la excomuni\u00f3n del emperador en la Bas\u00edlica de San Pedro el 23 de marzo de 1228, fue insultado abiertamente y amenazado por una turba de gibelinos y huy\u00f3 primero a Viterbo y luego a Perugia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para probar a la cristiandad que el Papa se apresur\u00f3 mucho en excomulgarlo, el emperador resolvi\u00f3 salir hacia la Tierra Santa y se embarc\u00f3 de Brindial con una peque\u00f1a armada el 28 de junio de 1228, pidiendo previamente la bendici\u00f3n de Gregorio IX sobre su empresa. El Papa, sin embargo, negando que un emperador excomulgado tuviera el derecho a emprender una guerra santa, no s\u00f3lo rehus\u00f3 bendecirlo, sino que lo excomulg\u00f3 por segunda vez y relev\u00f3 a los cruzados de su juramento de fidelidad a \u00e9l.  Mientras estaba en Tierra Santa el emperador, viendo que no pod\u00eda lograr nada mientras estuviese bajo la excomuni\u00f3n, cambio sus t\u00e1cticas hacia el Papa. Ahora reconoci\u00f3 la justicia de su excomuni\u00f3n y empez\u00f3 a tomar medidas hacia la reconciliaci\u00f3n. Gregorio IX, desconfi\u00f3 de los avances del emperador, especialmente desde que Rainald, el gobernador imperial de [Espoleto]], invadi\u00f3 los Estados Pontificios durante la ausencia del emperador.  Pero el anatema papal no tuvo el efecto que Gregorio IX esperaba. En Alemania s\u00f3lo un obispo Bertoldo de Estrasburgo, public\u00f3 la Bula de excomuni\u00f3n y casi todos los pr\u00edncipes y obispos permanecieron fieles al emperador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Cardenal Otto de San Nicolo, a quien Gregorio hab\u00eda enviado a Alemania a publicar la excomuni\u00f3n del emperador, fracas\u00f3 completamente porque Enrique, hijo de Federico, su representante en Alemania, le prohibi\u00f3 a los obispos y abades comparecer a los s\u00ednodos que el cardenal intentaba reunir. Igualmente in\u00fatiles fueron los esfuerzos de Gregorio para colocar al duque Ot\u00f3n de Brunswick en el trono alem\u00e1n.  En junio de 1229 Federico II regres\u00f3 de Tierra Santa, derrot\u00f3 a la armada papal que Gregorio IX hab\u00eda enviado para invadir Sicilia, y le hizo nuevas proposiciones de paz al Papa.  Gregorio que hab\u00eda sido fugitivo en Perugia desde 1228 regres\u00f3 a Roma en febrero de 1230, a petici\u00f3n urgente de los romanos, quienes relacionaron una poderosa inundaci\u00f3n del Tiber con el r\u00edgido tratamiento al pont\u00edfice. Ahora Gregorio inici\u00f3 negociaciones con Hermann de Salza el Gran Maestro de la Orden Teut\u00f3nica, a quien el emperador envi\u00f3 como su representante. El 20 de julio de 1230 se concluy\u00f3 un tratado en San Germano entre el Papa y el emperador, mediante el cual se le devolver\u00edan al Papa la parte de los Estados Pontificios que hab\u00edan sido ocupados por las tropas imperiales y las posesiones papales en Sicilia.   Los cardenales Juan de Sabina y Tom\u00e1s de Capua le removieron la excomuni\u00f3n al emperador en el campo imperial cerca de Ceperano el 28 de agosto de 1230, tras lo cual el Papa y el emperador se reunieron en Anagni y completaron su reconciliaci\u00f3n durante los primeros tres d\u00edas de septiembre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, esta paz concluida entre el Papa y el emperador iba a ser s\u00f3lo temporal. El papado seg\u00fan concebido por Gregorio IX y el emperio seg\u00fan concebido por Federico II no pod\u00edan existir juntos en paz.  El emperador quer\u00eda el poder temporal supremo con el que el Papa no ten\u00eda derecho a interferir.  Al menos en Italia trat\u00f3 de establecer una regla de absolutismo al suprimir toda la libertad municipal y manteniendo a las ciudades sometidas por una especie de feudalismo revivido.  Por otro lado, el Papa, citando el ejemplo de Constantino, quien cambi\u00f3 a Roma por Constantinopla en deferencia al Papa, pens\u00f3 que el Papa deber\u00eda ser el gobernante supremo en Italia y, por la fuerza de su autoridad espiritual sobre todo el mundo cristiano, el papado podr\u00eda tener supremac\u00eda sobre el imperio en todos los asuntos. Por un tiempo el emperador ayud\u00f3 al Papa suprimiendo un poco revueltas menores en los Estados Pontificios, seg\u00fan se hab\u00eda estipulado en las condiciones de paz.  Sin embargo, \u00e9l pronto comenz\u00f3 nuevamente a perturbar la paz, al impedir la libertad de la Iglesia en Sicilia y al declarar la guerra a Lombard\u00eda. La libertad de las ciudades lombardas era un fuerte y necesario baluarte para la seguridad de los Estados Pontificios y era s\u00f3lo natural que el Papa usara toda su influencia para proteger estas ciudades contra los designios imperiales. Como \u00e1rbitro entre el emperador y las ciudades lombardas, el Papa hab\u00eda decidido algunas veces a favor de \u00e9stas.  Sin embargo, el emperador ya no deseaba los servicios del Papa como mediador y comenz\u00f3 hostilidades abiertas contra la Liga Lombarda.  Obtuvo una se\u00f1al de victoria en Cortenuova el 27 noviembre de 1237. Para proteger a Lombard\u00eda de la desp\u00f3tica regla del emperador y para proteger los Estados Pontificios, el Papa entr\u00f3 en una alianza con los toscanos, umbrianos y lombardos, para impedir el progreso imperial. Las repetidas victorias del emperador espolearon su orgullo a acciones adicionales. Declar\u00f3 su intenci\u00f3n de unir al imperio no s\u00f3lo Lombard\u00eda y Toscana, sino tambi\u00e9n el Patrimonio de San Pedro y pr\u00e1cticamente toda Italia. El 12 de marzo de 1239 el Papa excomulg\u00f3 de nuevo al emperador y sobrevino otra desastrosa lucha entre el papado y el imperio.  Desde entonces el Papa se convenci\u00f3 que mientras Federico fuera emperador no hab\u00eda posibilidad de paz entre el papado y el imperio, e hizo todo lo posible para realizar su disposici\u00f3n. Orden\u00f3 que se hiciera una campa\u00f1a de exhortar a la gente contra \u00e9l en Alemania, e instruy\u00f3 a su legado Germna Albert de Behaim, Archidi\u00e1cono de Passau que apremiara a los pr\u00edncipes a elegir un nuevo rey, y que incluyera en la excomuni\u00f3n a todos los que se alinearan con el rey.  A pesar del anatema papal muchos obispos y pr\u00edncipes permanecieron leales al emperador quien, alentado por sus muchos partidarios, decidi\u00f3 humillar al Papa nombr\u00e1ndose \u00e9l mismo amo de los Estados Pontificios.  En este gran apuro el Papa orden\u00f3 a todos los obispos reunirse en Roma para un concilio general en la Pascua (31 de marzo) de 1241.  Pero el emperador evit\u00f3 la reuni\u00f3n del concilio al prohibir a los obispos viajar a Roma y al capturar a todos los que emprendieran el viaje a pesar de su prohibici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las \u00f3rdenes medicantes que comenzaban a darle gran resplandor a la Iglesia cristiana en la primera mitad del siglo XIII encontraron un amigo devoto y un patr\u00f3n liberal en Gregorio IX.  En ellos \u00e9l vio un excelente medio para contrarrestar con la pobreza voluntaria el amor por el lujo y el esplendor de muchos eclesi\u00e1sticos; un arma poderosa para suprimir la herej\u00eda dentro de la Iglesia; y un ej\u00e9rcito de bravos soldados de Cristo que estaban listos para predicar su Evangelio a los paganos aun a riesgo de sus vidas.  Cuando a\u00fan era cardenal-obispo de Ostia, Gregorio IX a menudo se vest\u00eda el h\u00e1bito de San Francisco, caminaba descalzo con el santo y sus disc\u00edpulos y hablaban de cosas sagradas.  San Francisco lo amaba como a un padre y en esp\u00edritu prof\u00e9tico a veces se dirig\u00eda a \u00e9l como \u201cel obispo del mundo entero y el padre de todas las naciones\u201d.  A pedido especial de San Francisco, el Papa Honorio III lo nombr\u00f3 protector de la Orden en 1220.  \u00c9l fue tambi\u00e9n un devoto amigo de Santo Domingo y promovi\u00f3 los intereses de su Orden de muchos modos.  A la muerte de Santo Domingo \u00e9l celebr\u00f3 los servicios funerales y enterr\u00f3 al santo en Bolo\u00f1a en 1221.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santa Clara y su orden tambi\u00e9n estuvieron bajo la protecci\u00f3n de Gregorio IX, seg\u00fan lo atestiguan los conventos que \u00e9l fund\u00f3 para la orden en Roma, Lombard\u00eda y Tuscia.   Sin embargo, a pesar de su gran liberalidad hacia las \u00f3rdenes mendicantes, no descuid\u00f3 las antiguas.  El 28 de junio de 1227 aprob\u00f3 los viejos privilegios de los Camaldolenses, en el mismo a\u00f1o introdujo a los Premonstratenses en Livonia y Courland, y el 6 de abril de 1229 le dio nuevos estatutos a las carmelitas.  Ayud\u00f3 financieramente y de otros modos a los cistercienses y a la Orden Teut\u00f3nica en la evangelizaci\u00f3n de Prusia y pa\u00edses vecinos del Norte.  El 17 de enero de 1235 aprob\u00f3 la Orden de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced para la redenci\u00f3n de los cautivos.  Con la ayuda de las \u00f3rdenes religiosas plane\u00f3 la conversi\u00f3n de Asia y \u00c1frica y envi\u00f3 misioneros fuera de sus rangos a T\u00fanez, Marruecos, y a otros lugares, donde no pocos sufrieron el martirio.  Adem\u00e1s hizo mucho para aliviar el duro destino de los cristianos en Tierra Santa, y hubiese hecho a\u00fan m\u00e1s si sus planes para recobrar la Tierra Santa para los cristianos no hubiesen sido frustrados por la indiferencia de Federico II.  Gregorio IX enriqueci\u00f3 el calendario de los santos con algunos de los m\u00e1s populares nombres.  El 16 de julio de 1228 canoniz\u00f3 a San Francisco de As\u00eds, y al siguiente d\u00eda coloc\u00f3 la primera piedra de la iglesia y monasterio que fueron erigidos en honor del santo.  Tom\u00f3 parte en la composici\u00f3n del Oficio de San Francisco y tambi\u00e9n escribi\u00f3 muchos himnos en su honor.  Fue debido a su orden que Tom\u00e1s de Celano escribi\u00f3 una biograf\u00eda del santo (la \u00faltima y mejor edici\u00f3n por d&#8217;Alencon, Roma, 1906).  El 30 de mayo de 1231, canoniz\u00f3 a San Antonio de Padua, en Espoleto; el 10 de junio de 1233 a San Virgilio, obispo de Salzburgo y Ap\u00f3stol de Carintia; el 8 de julio de 1234 a Santo Domingo Guzm\u00e1n en Rieti; y el 27 de mayo de 1235 a Santa Isabel de Turingia en Perugia.<br \/>\nGregorio IX fue muy severo hacia los herejes, que en ese tiempo eran vistos universalmente como traidores y eran castigados como tales.  A pedido del rey Luis IX de Francia, envi\u00f3 al Cardenal Romano como legado para ayudar al rey en su cruzada contra los albigenses.  En el s\u00ednodo que convoc\u00f3 el legado papal en Tolosa en noviembre de 1229 se decret\u00f3 que todos los herejes y sus seguidores deb\u00edan ser llevados ante los nobles y magistrados para su debido castigo, el cual, en caso de obstinaci\u00f3n, era usualmente la muerte.  Cuando en 1224 Federico II orden\u00f3 que los herejes en Lombard\u00eda deb\u00edan ser quemados en la hoguera, Gregorio IX, quien era entonces legado papal en Lombard\u00eda, aprob\u00f3 y public\u00f3 la ley imperial.    Durante su ausencia forzada de Roma (1228-1231) los herejes permanecieron tranquilos y se volvieron muy numerosos en la ciudad.  En febrero de 1231, sin embargo, el Papa aprob\u00f3 una ley para Roma que los herejes condenados por un tribunal eclesi\u00e1stico deb\u00edan ser enviados a la autoridad civil para recibir su \u201cdebido castigo\u201d.  Este \u201cdebido castigo\u201d era la muerte en el fuego para los obstinados y prisi\u00f3n de por vida para los penitentes.  A consecuencia de esta ley un n\u00famero de Patarini fueron arrestados en Roma en 1231, los obstinados fueron quemados en la hoguera, los otros fueron aprisionados en los monasterios benedictinos de Monte Casino y Cava (Ryccardus de S. Germano, ad anum 1231, in Mon. Germ. SS., XIX, 363).  Sin embargo, no se debe pensar que Gregorio IX trataba m\u00e1s severamente a los herejes que como los trataban otros gobernantes.  La muerte en la hoguera era un castigo com\u00fan para los herejes y traidores en esos tiempos.  Para el tiempo de Gregorio, el deber de buscar a los herejes pertenec\u00eda a los obispos en sus respectivas di\u00f3cesis.  La llamada Inquisici\u00f3n Mon\u00e1stica fue establecida por Gregorio IX, quien en sus Bulas de 13, 20 y 22 de abril de 1233 nombr\u00f3 a los dominicos como inquisidores oficiales para todas las di\u00f3cesis de Francia (Ripoil and Bremond, \u00abBullarium Ordinia Fratrum Praedicatorum\u00bb, Rome, 1729, I, 47).<br \/>\nPor un tiempo Gregorio vivi\u00f3 con la esperanza de poder efectuar una reuni\u00f3n de las Iglesias Latina y Griega.  Germanos, Patriarca de Constantinopla, despu\u00e9s de una conversaci\u00f3n sobre las diferencias religiosas entre los griegos y los latinos, la cual \u00e9l tuvo con algunos franciscanos en Niza, en 1231, dirigi\u00f3 una carta a Gregorio IX, en la cual reconoc\u00eda la primac\u00eda papal, pero se quejaba de la persecuci\u00f3n  a los griegos por parte de los latinos.  Gregorio le envi\u00f3 una respuesta cordial y comision\u00f3 cuatro monjes (dos franciscanos y dos dominicos) para tratar con el patriarca respecto a la reuni\u00f3n.  Los mensajeros papales fueron recibidos amablemente tanto por el emperador Vatatzes como por Germanos, pero los patriarcas dijeron que \u00e9l no pod\u00eda hacer concesiones en materias de fe sin el consentimiento de los patriarcas de Jerusal\u00e9n, Antioqu\u00eda y Alejandr\u00eda.  Se celebr\u00f3 un s\u00ednodo de patriarcas en Ninfa en Bitinia, al cual se invit\u00f3 a los mensajeros papales.   Pero los griegos se adhirieron tenazmente a su doctrina sobre la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y afirmaron que los latinos v\u00e1lidamente no pod\u00edan consagrar el pan sin levadura.  As\u00ed Gregorio fracas\u00f3, como muchos otros Papas antes y despu\u00e9s de \u00e9l, en sus esfuerzos para reunir las dos Iglesias.  En 1237 el Patriarca de los monofisitas sirios y muchos de los obispos y monjes renunciaron a su herej\u00eda y se sometieron al Papa (Raynaldus ad annum 1237, n. 87 sq., pero su conversi\u00f3n fue s\u00f3lo temporera.<br \/>\nDurante los trece a\u00f1os y cuatro meses de su pontificado nombr\u00f3 cerca de catorce cardenales, muchos de los cuales eran miembros de \u00f3rdenes religiosas.  Los m\u00e1s conocidos de ellos son Sinibaldo de Fiesco, un canonista ilustrado, quien despu\u00e9s ascendi\u00f3 al trono papal como Papa Inocencio IV; Raynaldo de Segni, sobrino de Gregorio IX, quien sucedi\u00f3 a Inocencio IV como Papa Alejandro IV; Ot\u00f3n de Montferrat, quien pas\u00f3 m\u00e1s de tres a\u00f1os (1237-1240) como legado papal en Inglaterra; Jacobo de Vitry, un autor, confesor de Santa Mar\u00eda de Oignies, cuya vida escribi\u00f3 (Acta SS., June, IV, 636-66); San Francisco Nonato; y el ilustrado y piadoso ingl\u00e9s Roberto de Somercote, quien se dice habr\u00eda sucedido a Gregorio en el trono papal si no hubiese muerto durante el c\u00f3nclave  (26 de septiembre de 1241).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gregorio IX fue tambi\u00e9n un hombre de gran conocimiento, el cual alent\u00f3 de muchos modos.  Concedi\u00f3 muchos privilegios a la Universidad de Par\u00eds, su Alma Mater, pero tambi\u00e9n vigil\u00f3 cuidadosamente a sus profesores, a quienes les advert\u00eda repetidamente contra la creciente tendencia a someter la teolog\u00eda a la filosof\u00eda haciendo la verdad de los misterios de fe dependientes de las pruebas filos\u00f3ficas.  \u00c9l tambi\u00e9n posey\u00f3 el gran m\u00e9rito de haber hecho de nuevo el aristotelismo la base de la filosof\u00eda escol\u00e1stica, despu\u00e9s que las f\u00edsicas de Arist\u00f3teles fueron prohibidas en 1210 y sus Metaf\u00edsicas en 1215.  La prohibici\u00f3n de Arist\u00f3teles fue debido a la traducci\u00f3n pervertida de sus obras al lat\u00edn y sus comentarios averro\u00edsticos.  Gregorio IX comision\u00f3 a William de Auvergne y otros hombres eruditos a purgar de sus errores los trabajos de Arist\u00f3teles y as\u00ed hacerlos de nuevo accesibles a los estudiantes.  Entre los m\u00e1s grandes logros de Gregorio deben ser contados la colecci\u00f3n de decretales papales, una obra que confi\u00f3 a Raimundo de Pe\u00f1aforte y la cual fue completada en 1234 (vea decretales papales.  Las numerosas cartas de Gregorio IX fueron primero coleccionadas y publicadas por Pamelio (Amberes, 1572).  Rodemburgo edit\u00f3 485 cartas de Gregorio IX, seleccionadas por Perts de registros papales del siglo XIII, y las public\u00f3 en \u00abMon. Germ. Epist. Rom. Pontif.\u00bb (Berlin, 1883), I, 261-728. Lucian Auvray began (Paris, 1890) to edit \u00abLes Registres de Gregoire IX, recueil des bulles de ce pape, publi\u00e9es ou analys\u00e9es d&#8217;apr\u00e8s les manuscrits originaux du Vatican\u00bb, de las cuales la onceava edici\u00f3n apareci\u00f3 en 1908.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Una vida de Gregorio IX, Vita Gregorii IX, fue escrita por un contempor\u00e1neo de Gregorio IX, quiz\u00e1s JOANNES DE FERENTINO.  Fue publicada por  MURATORI en Rerum Italicorum Scriptores (Mil\u00e1n, 1728), III, I, 577-588.  Respecto a ella vea MARX, Die Vita Gregorii IX quellenkritisch untersucht (Berl\u00edn, 1889). Las dos mejores referencias modernas son: BALAN, Storia di Gregorio IX e dei suoi tempi, 3 vol. (Modena, 1872-3); FELTEN, Papsi Gregor IX. (Freiburg, 1886); vea tambi\u00e9n KOEHLER, VerhaltnissFriedrichs II zu den Papsien seiner Zeit (Breslau, 1888); HUILLARD-BREHOLLER, Historia diplomatica Frederici II, 12 vols. (Paris, 1852-61); BOEHMER-FICKER, Regesten des Kaiser-reiches (Innsbruck, 1879-81); WINKELMANN, Acta imperii inedita soec. XIII et XIV, 2 vols. (Innsbruck, 1880-85); PAGI, Breviarium Gestorum Pont. Rom. (Venice, 1730), III, 214-243.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Ott, Michael. \u00abPope Gregory IX.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. New York: Robert Appleton Company, 1909.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/06796a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Patricia Reyes.   L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Ugolino, Conde de Segni). Naci\u00f3 alrededor de 1145 en Anagni en la Campa\u00f1a, muri\u00f3 el 22 de agosto de 1241 en Roma. Recibi\u00f3 su educaci\u00f3n en las Universidades de Par\u00eds y Bolo\u00f1a. Despu\u00e9s de la accesi\u00f3n del Papa Inocencio III al trono papal, Ugolino quien era sobrino de Inocencio III, fue sucesivamente designado como capell\u00e1n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-gregorio-ix\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPAPA GREGORIO IX\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25030","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25030","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25030"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25030\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25030"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25030"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25030"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}