{"id":25100,"date":"2016-02-05T17:01:09","date_gmt":"2016-02-05T22:01:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hebraismo-e-iglesia-discurso-de-juan-pablo-ii-en-la-sinagoga-de-roma\/"},"modified":"2016-02-05T17:01:09","modified_gmt":"2016-02-05T22:01:09","slug":"hebraismo-e-iglesia-discurso-de-juan-pablo-ii-en-la-sinagoga-de-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hebraismo-e-iglesia-discurso-de-juan-pablo-ii-en-la-sinagoga-de-roma\/","title":{"rendered":"HEBRAISMO E IGLESIA: DISCURSO DE JUAN PABLO II EN LA SINAGOGA DE ROMA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1or Rabino Jefe de la Comunidad israelita de Roma, Se\u00f1ora Presidenta de la Uni\u00f3n de las Comunidades israelitas italianas, Se\u00f1or Presidente de las Comunidades de Roma, Se\u00f1ores Rabinos, queridos amigos y hermanos jud\u00edos y cristianos que particip\u00e1is en esta hist\u00f3rica celebraci\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nACCI\u00d3N DE GRACIAS POR UN ACONTECIMIENTO QUE ES A LA VEZ REALIDAD Y S\u00cdMBOLO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n1. Ante todo, quisiera junto con vosotros, dar gracias y alabar al Se\u00f1or que \u00abdespleg\u00f3 el cielo y ciment\u00f3 la tierra\u00bb (cf Is 51,16) y que ha escogido a Abraham para hacerlo padre de una multitud de hijos, numerosa \u00abcomo las estrellas del cielo\u00bb y \u00abcomo la arena de la playa\u00bb (G\u00e9n 22, 17; cf. 15,5), porque ha querido, en el misterio de su Providencia, que esta tarde se encontraran en este vuestro \u00abTemplo mayor\u00bb la comunidad jud\u00eda que vive en esta ciudad, desde el tiempo de los antiguos romanos, y el Obispo de Roma y Pastor universal de la Iglesia Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSiento adem\u00e1s el deber de manifestar mi gratitud al Rabino Jefe, profesor Elio Toaff, que ha acogido con alegr\u00eda, desde el primer momento, el proyecto de esta visita y que ahora me recibe con gran apertura de coraz\u00f3n y con un vivo sentido de hospitalidad; y doy las gracias tambi\u00e9n a todos aquellos que en la comunicad jud\u00eda romana han hecho posible este encuentro y se han comprometido de tantas maneras a fin de que fuese al mismo tiempo una realidad y un s\u00edmbolo. Gracias por tanto a todos vosotros. Tod\u00e2 rabb\u00e2 (=muchas gracias).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">LA HERENCIA DE JUAN XXIII\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n2. A la luz de la Palabra de Dios proclamada hace poco y que \u00abvive por siempre\u00bb (cf Is 30,8), quisiera que reflexion\u00e1ramos juntos, en la presencia del Santo, \u00a1bendito sea El! (como se dice en vuestra liturgia), sobre el hecho y el significado de este encuentro entre el Obispo de Roma, el Papa, y la comunidad jud\u00eda que habita y trabaja en esta ciudad, tan querida para vosotros y para m\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nDesde hace mucho tiempo pensaba en esta visita. En realidad el Rabino Jefe tuvo la gentileza de ir a saludarme, en febrero de 1981, cuando hice la visita pastoral a la vecina parroquia de San Carlo ai Catinari. Adem\u00e1s, algunos de vosotros han ido m\u00e1s de una vez al Vaticano, bien con ocasi\u00f3n de las numerosas audiencias que he podido conceder a representantes del Juda\u00edsmo italiano y mundial, bien incluso anteriormente, en tiempos de mis predecesores, Pablo VI, Juan XXIII y P\u00edo XII. S\u00e9 muy bien adem\u00e1s que el Rabino Jefe, en la noche que precedi\u00f3 a la muerte del Papa Juan, no dud\u00f3 en ir a la plaza de San Pedro, acompa\u00f1ado de un grupo de fieles jud\u00edos, con el fin de rezar y velar, mezclado entre la multitud de cat\u00f3licos y de otros cristianos, como para dar testimonio, de un modo silencioso pero tan eficaz, de la grandeza de \u00e1nimo de aquel gran Pont\u00edfice, abierto a todos sin distinci\u00f3n, y en particular a los hermanos jud\u00edos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa herencia que quisiera ahora recoger es precisamente la del Papa Juan, quien, en una ocasi\u00f3n pasando por aqu\u00ed -como acaba de recordar el Rabino Jefe-, hizo detener el coche para bendecir a la multitud de jud\u00edos que sal\u00eda de este mismo templo. Y quisiera recoger su herencia en este momento, en el que me encuentro no ya en el exterior, sino, gracias a vuestra generosa hospitalidad, en el interior de la Sinagoga de Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEL \u00abHOLOCAUSTO\u00bb DE MILLONES DE V\u00cdCTIMAS INOCENTES\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n3. Este encuentro concluye en cierto modo, despu\u00e9s del pontificado de Juan XXIII y el Concilio Vaticano II, un largo per\u00edodo sobre el cual es preciso no cansarse de reflexionar para sacar de \u00e9l las ense\u00f1anzas oportunas. Ciertamente no se puede ni se debe olvidar que las circunstancias hist\u00f3ricas del pasado fueron muy distintas de las que han ido madurando fatigosamente en los siglos; se ha llegado con grandes dificultades a la aceptaci\u00f3n com\u00fan de una leg\u00edtima pluralidad en el plano social, civil y religioso. La consideraci\u00f3n de los seculares condicionamientos culturales no puede, sin embargo, impedir el reconocimiento de los actos de discriminaci\u00f3n, de las limitaciones injustificadas de la libertad religiosa, de la opresi\u00f3n tambi\u00e9n en el plano de la libertad civil, que, respecto a los jud\u00edos, han sido objetivamente manifestaciones gravemente deplorables. S\u00ed, una vez m\u00e1s, a trav\u00e9s de m\u00ed, la Iglesia con las palabras del bien conocido Decreto \u00abNostra Aetate (n. 4), \u00abdeplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de cualquier tiempo y persona contra los jud\u00edos\u00bb; repito: \u00abde cualquier persona\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nUna palabra de execraci\u00f3n quisiera una vez m\u00e1s expresar por el genocidio decretado durante la \u00faltima guerra contra el pueblo jud\u00edo y que ha llevado al holocausto de millones de v\u00edctimas inocentes. Al visitar el 7 de junio de 1979 el \u00ablager\u00bb de Auschwitz y al recogerme en oraci\u00f3n por tantas v\u00edctimas de diversas naciones, me detuve en particular ante la l\u00e1pida con la inscripci\u00f3n en lengua hebrea, manifestando as\u00ed los sentimientos de mi \u00e1nimo: \u00abEsta inscripci\u00f3n suscita el recuerdo del pueblo, cuyos hijos e hijas estaban destinados al exterminio total. Este pueblo tiene su origen en Abraham, que es el padre de nuestra fe, como dijo Pablo de Tarso. Precisamente este pueblo que ha recibido de Dios el mandamiento de \u00abno matar\u00bb, ha probado en s\u00ed mismo, en medida particular, lo que significa matar. A nadie le es l\u00edcito pasar delante de esta l\u00e1pida con indiferencia\u00bb (L&#8217;Osservatore Romano, Edici\u00f3n en Lengua Espa\u00f1ola, 17 de junio de 1979, p\u00e1gina 13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTambi\u00e9n la comunidad jud\u00eda de Roma pag\u00f3 un alto precio de sangre. Y fue ciertamente un gesto significativo el que, en los a\u00f1os oscuros de la persecuci\u00f3n racial, las puertas de nuestros conventos, de nuestras iglesias, del seminario romano, de edificios de la Santa Sede y de la misma Ciudad del Vaticano se abrieran para ofrecer refugio y salvaci\u00f3n a tantos jud\u00edos de Roma, rastreados por los perseguidores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">LA DECLARACI\u00d3N CONCILIAR \u00abNOSTRA AETATE\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n4. La visita de hoy quiere aportar una decidida contribuci\u00f3n a la consolidaci\u00f3n de las buenas relaciones entre nuestras comunidades, siguiendo las huellas de los ejemplos ofrecidos por tantos hombres y mujeres de una y otra parte que se han comprometido y se comprometen todav\u00eda para que se superen los viejos prejuicios y se d\u00e9 espacio al reconocimiento cada vez m\u00e1s pleno de ese \u00abv\u00ednculo\u00bb y de ese \u00abcom\u00fan patrimonio espiritual\u00bb que existen entre jud\u00edos y cristianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEs \u00e9ste el deseo que ya expresaba el p\u00e1rrafo n. 4, que ahora he recordado de la Declaraci\u00f3n conciliar \u00abNostra Aetate\u00bb acerca de las relaciones de la Iglesia Cat\u00f3lica con el Juda\u00edsmo y con cada uno de los jud\u00edos se ha dado con este breve pero lapidario texto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSomos todos conscientes de que entre las muchas riquezas de este n\u00famero 4 de \u00abNostra Aetate\u00bb, tres puntos son especialmente relevantes. Quisiera subrayarlos aqu\u00ed, ante vosotros, en esta circunstancia verdaderamente \u00fanica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl primero es que la Iglesia de Cristo descubre su \u00abrelaci\u00f3n\u00bb con el Juda\u00edsmo \u00abescrutando su propio misterio\u00bb (cf. Nostra Aetate, ib). La religi\u00f3n jud\u00eda no nos es \u00abextr\u00ednseca\u00bb, sino que en cierto modo, es \u00abintr\u00ednseca\u00bb a nuestra religi\u00f3n. Por tanto tenemos con ella relaciones que no tenemos con ninguna otra religi\u00f3n. Sois nuestros hermanos predilectos y en cierto modo se podr\u00eda decir nuestros hermanos mayores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo punto que pone de relieve el Concilio es que a los jud\u00edos como pueblo, no se les puede imputar culpa alguna at\u00e1vica o colectiva, por lo que \u00abse hizo en la pasi\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb (cf. Nostra Aetate, ib). Ni indistintamente a los jud\u00edos de aquel tiempo, ni a los que han venido despu\u00e9s, ni a los de ahora. Por tanto, resulta inconsistente toda pretendida justificaci\u00f3n teol\u00f3gica de medidas discriminatorias o, peor todav\u00eda, persecutorias. El Se\u00f1or juzgar\u00e1 a cada uno \u00abseg\u00fan las propias obras\u00bb, a los jud\u00edos y a los cristianos (cf. Rom 2,6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer punto de la Declaraci\u00f3n conciliar que quisiera subrayar es la consecuencia del segundo; no es l\u00edcito decir, no obstante la conciencia que la Iglesia tiene de la propia identidad, que los jud\u00edos son \u00abr\u00e9probos o malditos\u00bb, como si ello fuera ense\u00f1ado o pudiera deducirse de las Sagradas Escrituras (cf. Nostra Aetate, ib) del Antiguo Testamento o del Nuevo Testamento. M\u00e1s a\u00fan, hab\u00eda dicho antes el Concilio, en este mismo texto de \u00abNostra Aetate\u00bb, pero tambi\u00e9n en la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica \u00abLumen gentium\u00bb (n. 6) citando la Carta de San Pablo a los Romanos (11, 28 s.), que los jud\u00edos \u00abpermanecen muy queridos por Dios\u00bb, que los ha llamado con una \u00abvocaci\u00f3n irrevocable\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">JES\u00daS DE NAZARET Y SUS DISC\u00cdPULOS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n5. Sobre estas convicciones se apoyan nuestras relaciones actuales. Con ocasi\u00f3n de esta visita a vuestra Sinagoga, deseo reafirmarlas y proclamarlas en su valor perenne. Este es en efecto el significado que se debe atribuir a mi visita a vosotros, jud\u00edos de Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nNo es cierto que yo haya venido a visitaros porque las diferencias entre nosotros se hayan superado ya. Sabemos bien que no es as\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre todo cada una de nuestras religiones, con plena conciencia de los muchos v\u00ednculos que la unen a la otra, y en primer lugar de ese \u00abv\u00ednculo\u00bb del que habla el Concilio, quiere ser reconocida y respetada en su propia identidad, fuera de todo sincretismo y de toda equ\u00edvoca apropiaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nAdem\u00e1s, se debe decir que el camino emprendido se halla todav\u00eda en sus comienzos, y que por tanto se necesitar\u00e1 todav\u00eda bastante tiempo, a pesar de los grandes esfuerzos ya hechos por una parte y por otra, para suprimir toda forma, aunque sea subrepticia, de prejuicios, para adecuar toda manera de expresarse y por tanto para presentar siempre y en cualquier parte, a nosotros mismos y a los dem\u00e1s, el verdadero rostro de los jud\u00edos y del Juda\u00edsmo como tambi\u00e9n de los cristianos y del cristianismo, y esto a cualquier nivel de mentalidad, de ense\u00f1anza y de comunicaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nA este respecto, quiero recordar a mis hermanos y hermanas de la Iglesia Cat\u00f3lica, tambi\u00e9n en Roma, el hecho de que los instrumentos de aplicaci\u00f3n del Concilio en este campo preciso est\u00e1n ya a disposici\u00f3n de todos, en dos documentos publicados respectivamente en 1974 y en 1985 por la Comisi\u00f3n de la Santa Sede para las Relaciones religiosas con el Juda\u00edsmo. Se trata solamente de estudiarlos con atenci\u00f3n, de penetrar en sus ense\u00f1anzas y de ponerlos en pr\u00e1ctica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSeguramente quedan todav\u00eda entre nosotros dificultades de orden pr\u00e1ctico, que esperan ser superadas en el plano de las relaciones fraternas: son fruto, tanto de siglos de mutua incomprensi\u00f3n, como de posiciones diversas y de actitudes no f\u00e1cilmente superables en materias complejas e importantes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nA nadie se le oculta que la divergencia fundamental desde los or\u00edgenes es la adhesi\u00f3n de nosotros los cristianos a la persona y a la ense\u00f1anza de Jes\u00fas de Nazaret, hijo de vuestro pueblo, del cual nacieron tambi\u00e9n la Virgen Mar\u00eda, los Ap\u00f3stoles, \u00abfundamento y columnas de la Iglesia\u00bb, y la mayor\u00eda de los miembros de la primera comunidad cristiana. Pero esta adhesi\u00f3n se sit\u00faa en el orden de la fe, es decir, en el asentimiento libre de la inteligencia y del coraz\u00f3n guiados por el Esp\u00edritu y no puede ser jam\u00e1s objeto de una presi\u00f3n externa, en un sentido o en el otro; es \u00e9ste el motivo por el que nosotros estamos dispuestos a profundizar el di\u00e1logo con lealtad y amistad, en el respeto de las \u00edntimas convicciones de los unos y de los otros, tomando como base fundamental los elementos de la Revelaci\u00f3n que tenemos en com\u00fan, como \u00abgran patrimonio espiritual\u00bb (cf. Nostra Aetate, 4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">DI\u00c1LOGO LEAL, AMISTAD AUT\u00c9NTICA Y COLABORACI\u00d3N FRATERNA EN ROMA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n6. Es preciso decir, adem\u00e1s, que las v\u00edas abiertas a nuestra colaboraci\u00f3n a la luz de la herencia com\u00fan que procede de la Ley y de los Profetas, son varias e importantes. Queremos recordar sobre todo una colaboraci\u00f3n en favor del hombre, de su vida desde la concepci\u00f3n hasta la muerte natural, de su dignidad, de su libertad, de sus derechos, de su desarrollo en su sociedad no hostil, sino amiga y favorable, donde reine la justicia y donde en esta naci\u00f3n, en los continentes y en el mundo, sea la paz la que impere, el shalom auspiciado por los Legisladores, por los Profetas y por los Sabios de Israel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nExiste, m\u00e1s en general, el problema moral, el gran campo de la \u00e9tica individual y social. Somos todos conscientes de lo aguda que es la crisis sobre este punto en nuestro tiempo. En una sociedad frecuentemente extraviada en el agnosticismo y en el individualismo, y que sufre las amargas consecuencias del ego\u00edsmo y de la violencia, jud\u00edos y cristianos son depositarios y testigos de una \u00e9tica marcada por los diez mandamientos, en cuya observancia el hombre encuentra su verdad y su libertad. Promover una reflexi\u00f3n y colaboraci\u00f3n com\u00fan sobre este punto es uno de los grandes deberes de la hora presente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nY finalmente quisiera dirigir mi pensamiento a esta ciudad donde convive la comunidad de los cat\u00f3licos con su Obispo, la comunidad de los jud\u00edos con sus autoridades y con su Rabino Jefe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nQue no sea la nuestra una \u00abconvivencia\u00bb s\u00f3lo de medida estrecha, casi una yuxtaposici\u00f3n, intercalada con encuentros limitados y ocasionales, sino que est\u00e9 animada por el amor fraterno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">EL AMOR EXIGIDO POR LA TORA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n7. Los problemas de Roma son muchos. Vosotros lo sab\u00e9is bien. Cada uno de nosotros, a la luz de esa bendita herencia a la que anteriormente me refer\u00eda, sabe que est\u00e1 llamado a colaborar, al menos en alguna medida, a sus soluciones. Tratemos en cuanto sea posible de hacerlo juntos, que de esta visita m\u00eda y de esta concordia y serenidad conseguidas surja, como el r\u00edo que Ezequiel vio surgir de la puerta oriental del Templo de Jerusal\u00e9n (cf. Ez 47, 1ss.), un torrente fresco y ben\u00e9fico que ayude a sanar las plagas que Roma sufre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nAl hacer esto, me permito decir, seremos fieles a nuestros respectivos compromisos m\u00e1s sagrados, pero tambi\u00e9n a aquel que m\u00e1s profundamente nos une y nos re\u00fane: la fe en un solo Dios que \u00abama a los extranjeros\u00bb y \u00abhace justicia al hu\u00e9rfano y a la viuda\u00bb (cf. Dt 10,18), comprometi\u00e9ndonos tambi\u00e9n nosotros a amarlos y socorrerlos (cf. ib., y Lev 19, 18,34). Los cristianos han aprendido esta voluntad del Se\u00f1or de la Tor\u00e1, que vosotros aqu\u00ed vener\u00e1is, y de Jes\u00fas, que ha llevado hasta extremas consecuencias el amor pedido en la Tor\u00e1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">LA MISERICORDIA DE DIOS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n8. S\u00f3lo me queda ahora dirigir, como al principio de esta alocuci\u00f3n, los ojos y la mente al Se\u00f1or, para darle gracias y alabarlo por este encuentro feliz y por los bienes que del mismo ya emanan, por la fraternidad reencontrada y por el nuevo y m\u00e1s profundo entendimiento entre nosotros aqu\u00ed en Roma, y entre la Iglesia y el Juda\u00edsmo en todas partes, en cada pa\u00eds, para beneficio de todos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPor eso quisiera decir con el Salmista, en su lengua original que es tambi\u00e9n la que vosotros hab\u00e9is heredado:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nHod\u00fb la Adonai ki tob \/ ki le olam hasdo \/ yomar-na Yisrael \/ ki le olam hasdo \/ yomer\u00fb-na yi&#8217;\u00e8 Adonai \/ ki le olam hasd\u00f4 (Sal 118, 1-2,4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nDad gracias al Se\u00f1or porque es bueno \/ porque es eterna su misericordia. \/ Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. \/ Digan los fieles del Se\u00f1or: \/ eterna es su misericordia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nAmen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nDISCURSO DEL SANTO PADRE EN LA<br \/>\nSINAGOGA DE ROMA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13 de abril 1986\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se\u00f1or Rabino Jefe de la Comunidad israelita de Roma, Se\u00f1ora Presidenta de la Uni\u00f3n de las Comunidades israelitas italianas, Se\u00f1or Presidente de las Comunidades de Roma, Se\u00f1ores Rabinos, queridos amigos y hermanos jud\u00edos y cristianos que particip\u00e1is en esta hist\u00f3rica celebraci\u00f3n: ACCI\u00d3N DE GRACIAS POR UN ACONTECIMIENTO QUE ES A LA VEZ REALIDAD Y S\u00cdMBOLO &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hebraismo-e-iglesia-discurso-de-juan-pablo-ii-en-la-sinagoga-de-roma\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHEBRAISMO E IGLESIA: DISCURSO DE JUAN PABLO II EN LA SINAGOGA DE ROMA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25100","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25100","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25100"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25100\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25100"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25100"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25100"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}