{"id":2514,"date":"2016-02-04T23:22:05","date_gmt":"2016-02-05T04:22:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/imposicion-de-manos\/"},"modified":"2016-02-04T23:22:05","modified_gmt":"2016-02-05T04:22:05","slug":"imposicion-de-manos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/imposicion-de-manos\/","title":{"rendered":"IMPOSICION DE MANOS"},"content":{"rendered":"<p>Imposici\u00f3n de manos    (heb. s\u00e2m y\u00e2dayim al, \u00abponer las manos sobre\u00bb).  Acto realizado en diversas circunstancias y con diferentes prop\u00f3sitos: 1. Presentaci\u00f3n de animales para el sacrificio.  Con frecuencia, el ofrendante pon\u00ed\u00ada sus manos sobre el animal consagrado para el sacrificio antes de degollarlo (Lev 1:2-4; 3:1, 2); es decir, lo presentaba como su sustituto.  En otras ocasiones era el sacerdote quien impon\u00ed\u00ada las manos sobre la cabeza del animal    (Exo 29:9, 10, 19; cf vs 29, 30; Lev 4:3, 4; 16:21).  2. Bendici\u00f3n. Jacob puso sus manos sobre las cabezas de Efra\u00ed\u00adn y de Manas\u00e9s    (Gen 48:14, 20), y Cristo las puso sobre los ni\u00f1os y los bendijo (Mar 10:16). 3. Da\u00f1o o castigo.  Dios dijo que pondr\u00ed\u00ada su mano sobre Egipto para liberar a Israel (Exo 7:4).  Los dirigentes jud\u00ed\u00ados buscaron \u00abc\u00f3mo echarle mano\u00bb a Jes\u00fas (Mat 21:46; Luk 20:19; cf 22:53).  4. Sanamiento.  Cristo frecuentemente pon\u00ed\u00ada sus manos sobre los que sanaba (Mar 6:5; Luk 4:40; 13:13), como lo hicieron tambi\u00e9n sus disc\u00ed\u00adpulos (Act 9:17; cf Mar 16:18).  5. Ordenaci\u00f3n para el servicio a Dios. La congregaci\u00f3n de Israel recibi\u00f3 instrucciones de imponer las manos sobre los levitas para que esa tribu fuera puesta aparte para el servicio divino (Num 8:9-11).  Pablo y Bemab\u00e9 fueron consagrados al ministerio por la imposici\u00f3n de las manos (Act 13:2, 3), como lo fue tambi\u00e9n Timoteo (1 Tit 4:14; 2 Tit 1:6). Pablo advirti\u00f3 a Timoteo que no se apresurara a imponer las manos sobre ning\u00fan hombre (1 Tit 5:22).  Heb 6:2 enumera la imposici\u00f3n de manos entre las doctrinas elementales de la iglesia cristiana. 6. Derramamiento del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Act 8:17; 9:17; 19:6).  V\u00e9ase Azazel; D\u00ed\u00ada de la Expiaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>gesto simb\u00f3lico muy com\u00fan en las Escrituras,  que se llevaba a cabo con diferentes significados y finalidades. Se impon\u00ed\u00adan las manos para bendecir a alguien, Jacob lo hizo, antes de morir, para bendecir a los hijos de Jos\u00e9, Manas\u00e9s y Efra\u00ed\u00adm, Gn 48, 14.<\/p>\n<p>Jes\u00fas bendec\u00ed\u00ada a los ni\u00f1os  imponi\u00e9ndoles las manos, Mt 19, 13-15; Mc 10, 13-16; Lc 18, 15-17. Para comunicar a alguien una dignidad e impartirle \u00f3rdenes, as\u00ed\u00ad cuando Josu\u00e9 fue hecho jefe de los israelitas,  como sucesor de Mois\u00e9s, y \u00e9ste le impuso su mano, delante de todo el pueblo, Nm 27, 18-23; Dt 34, 9. En los holocaustos, el oferente impon\u00ed\u00ada sus manos sobre la cabeza de la v\u00ed\u00adctima, para significar que es su propio sacrificio, Lv 1, 4\/7\/12; 4, 4 y 24; 8, 14\/18\/22; 16, 21. En gran d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n, el sacerdote le impon\u00ed\u00ada las manos sobre la cabeza al macho cabr\u00ed\u00ado que se soltaba en el desierto, para que cargara con todos los pecados del pueblo de Israel, Lv 16, 21-22. Al blasfemo condenado a  lapidaci\u00f3n los miembros de la comunidad le impon\u00ed\u00adan las manos antes de ejecutarlo, Lv 24, 14. Jes\u00fas impon\u00ed\u00ada las manos a los enfermos para sanarlos, Mc 6, 5; 7, 32; Lc 4, 40; 13, 13; Jes\u00fas les dijo a sus disc\u00ed\u00adpulos que uno de los signos que acompa\u00f1ar\u00e1n a quienes crean en \u00e9l, ser\u00e1 el de imponer las manos en su nombre a los enfermos y sanarlos, Mc 16, 18.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca apost\u00f3lica  con este gesto se curaba a los enfermos, as\u00ed\u00ad le devolvi\u00f3 Anan\u00ed\u00adas la visi\u00f3n a Saulo, Hch 9, 12 y 17. Con este gesto de la  i. de las m. se nombraba a alguien para un cargo en la Iglesia o para darle una responsabilidad, sobre lo cual se dice que se debe tener cuidado, que no hay que precipitarse en imponer las manos a cualquiera, Hch 5, 22; como cuando se eligi\u00f3 a los Siete, Hch 6, 6; el Esp\u00ed\u00adritu Santo escogi\u00f3 a Saulo y a Bernab\u00e9 como misioneros, la comunidad les impuso las manos y los enviaron, Hch 13, 3; para transmitir una gracia o carisma, como el que consagra al ministerio a Timoteo, 1 Tm 4, 14; 2 Tm 1, 6; Hb 6, 2.<\/p>\n<p>Se imponen las manos a los bautizados para transmitirles el Esp\u00ed\u00adritu  Santo, como lo hicieron los ap\u00f3stoles Pedro y Juan con los de Samar\u00ed\u00ada,  Hch 8, 17. En Efeso Pablo encontr\u00f3 unos disc\u00ed\u00adpulos que no hab\u00ed\u00adan recibido el Esp\u00ed\u00adritu Santo, pues s\u00f3lo hab\u00ed\u00adan tenido el bautismo de Juan, y el Ap\u00f3stol les impuso las manos y vino sobre ellos el Esp\u00ed\u00adritu Santo,  comenzaron a profetizar y a hablar en lenguas, Hch 19, 1-6. Al ver esto,  un tal Sim\u00f3n, ofreci\u00f3 dinero a los ap\u00f3stoles para que le transmitieran el poder de hacer venir al Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre aquel a quien \u00e9l impusiera sus manos. Pedro le recrimin\u00f3 su conducta y le respondi\u00f3: \u2020\u0153Que tu dinero sea para ti tu perdici\u00f3n; pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero\u2020\u009d. Sim\u00f3n se arrepinti\u00f3, llor\u00f3 y pidi\u00f3 a los ap\u00f3stoles que rogaran a Dios por \u00e9l, Hch 8, 18-24. De este episodio viene la palabra simon\u00ed\u00ada, para significar el tr\u00e1fico comercial con las cosas santas,  Incienso, gomorresina que se extrae de las incisiones en el tronco de algunas burcer\u00e1ceas, que se solidifica al contacto con el aire, y que al arder despide un olor agradable. En el Santuario y en el Templo de Salom\u00f3n hab\u00ed\u00ada un altar para quemar el i., recubierto de oro puro, Ex 30,  1, 9; 37, 25-28; 39, 38;40, 5 y 27; 1 R 6, 20-21. (Ct 3, 6). Las oblaciones deb\u00ed\u00adan acompa\u00f1arse de una ofrenda de i., Lv 2, 1-2 y 15-16; 6, 7-11;  Sobre cada hilera de seis panes de la Presencia, se pon\u00ed\u00ada i. puro, Lv 24, 7.  Los \u00fanicos que pod\u00ed\u00adan ofrecer i. delante de Yahv\u00e9h eran los descendientes de Aar\u00f3n; por violar esta norma fueron castigado Cor\u00e9 y su cuadrilla, Nm 16; 17, 5; Nadab y Abih\u00fa murieron por ofrecer incienso que Yahv\u00e9h no hab\u00ed\u00ada mandado, Lv 10, 1-2; el rey Oz\u00ed\u00adas enferm\u00f3 de lepra al querer ofrecer incienso por su cuenta, 2 Cro 26, 16-18.<\/p>\n<p>En los ritos idol\u00e1tricos  los paganos tambi\u00e9n quemaban i. a sus dioses, y muchos israelitas lo hicieron, Lv 26, 30; 1 R 3, 3; 11, 8; 12, 33; 13, 1-2; 22, 44; 2 R 12, 4; 14, 4; 15, 4 y 35; 16, 4; 17, 11; 22, 17; 23, 5 y 8.<\/p>\n<p>Los reyes magos le llevaron al Ni\u00f1o Jes\u00fas riquezas de Oriente como  presente, entre ellas, i., Mt 2, 11.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>En el AT este acto simboliza<br \/>\n( 1 )  el conferir de derechos de herencia por parte de los padres (Gen 48:14-20),<br \/>\n( 2 )  los dones y derechos de un puesto (Num 27:18, Num 27:23; Deu 34:9 y<br \/>\n( 3 )  sustituci\u00f3n de un animal por la culpa de uno (Exo 29:10, Exo 29:15, Exo 29:19; Lev 1:4; Lev 3:2, Lev 3:8, Lev 3:13; Lev 4:4, Lev 4:15, Lev 4:24, Lev 4:29, Lev 4:33; Lev 8:14, Lev 8:18, Lev 8:22; Lev 16:21; comparar Gen 22:9-13), de levitas por los primog\u00e9nitos de las otras tribus (Num 8:10-19), de la inocencia de uno por la culpabilidad de otro (Lev 24:13-16; Deu 13:9; Deu 17:7). En el NT el acto simboliza<br \/>\n( 1 )  el conferir de bendiciones y la bendici\u00f3n (Mat 19:13, Mat 19:15; Luk 24:50),<br \/>\n( 2 )  la restauraci\u00f3n de la salud (Mat 9:18; Act 9:12, Act 9:17),<br \/>\n( 3 )  la recepci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en el bautismo (Act 8:17, Act 8:19; Act 19:6) y<br \/>\n( 4 )  los dones y derechos de un puesto (Act 6:6; Act 13:3; 1Ti 4:14; 2Ti 1:6).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Acto mediante el cual se simbolizaba el otorgamiento de una bendici\u00f3n. Jacob, al bendecir a \u2020\u00a2Efra\u00ed\u00adn y \u2020\u00a2Manas\u00e9s, puso sus manos sobre sus cabezas (Gen 48:14). As\u00ed\u00ad, el Se\u00f1or Jes\u00fas, para bendecir a unos ni\u00f1os, pon\u00ed\u00ada sus manos sobre ellos y oraba (Mat 19:13-15); y para dar la bendici\u00f3n de la sanidad, pon\u00ed\u00ada sus manos sobre los enfermos (Mar 1:41). Adem\u00e1s, la i. de m. expresaba la identificaci\u00f3n con el animal sacrificado en holocausto (Lev 1:4) y la trasmisi\u00f3n de la culpa hacia el cordero de la expiaci\u00f3n (Lev 4:3-4).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n para un nombramiento se impon\u00ed\u00adan las manos. Dios orden\u00f3 a Mois\u00e9s que pusiera sus manos sobre Josu\u00e9 para nombrarlo su sucesor (Num 27:18-23) y de esta manera \u2020\u0153fue lleno de sabidur\u00ed\u00ada, porque Mois\u00e9s hab\u00ed\u00ada puesto sus manos sobre \u00e9l\u2020\u009d (Deu 34:9). Los ap\u00f3stoles \u2020\u0153impusieron las manos\u2020\u009d y oraron al nombrar a los siete di\u00e1conos (Hch 6:6). Y los l\u00ed\u00adderes de la iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada, tras recibir \u00f3rdenes del Esp\u00ed\u00adritu Santo, \u2020\u0153impusieron las manos\u2020\u009d a Bernab\u00e9 y Saulo (Hch 13:1-3). Pablo aconsej\u00f3 no hacer eso con ligereza (1Ti 5:22). Por la i. de m. de los ap\u00f3stoles muchos recibieron el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Hch 8:17; Hch 19:6).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT TIPO CERE<\/p>\n<p>ver, IGLESIA, CARISMAS, ANCIANOS<\/p>\n<p>vet, Acto simb\u00f3lico que consiste en poner las manos sobre una persona o un animal para transmitir un don, un poder, o una culpa. En el sacrificio anual del D\u00ed\u00ada de la Expiaci\u00f3n, el sacerdote pon\u00ed\u00ada las manos sobre el camero vivo, confesando sobre \u00e9l las iniquidades de Israel. As\u00ed\u00ad, pon\u00ed\u00ada sobre \u00e9l las iniquidades del pueblo. Cargado con ellos, el carnero vivo las llevaba al desierto (Lv. 16:20-22). Se trataba de un rito de transmisi\u00f3n. Mois\u00e9s consagr\u00f3 a Josu\u00e9 como sucesor suyo mediante la imposici\u00f3n de manos. Con ello le transmiti\u00f3 su dignidad y poder (Nm. 27:18-23; Dt. 34:9). Tambi\u00e9n se pod\u00ed\u00adan transmitir maldiciones de esta manera (Lv. 24:14). Los padres bendec\u00ed\u00adan a sus hijos imponi\u00e9ndoles las manos (Gn. 48:14). En el NT, la imposici\u00f3n de manos significa siempre una bendici\u00f3n; Jes\u00fas obr\u00f3 as\u00ed\u00ad muchas curaciones (Mt. 9:18; Mr. 5:23; 6:5; 8:23, 25, etc.) emple\u00f3 esta acci\u00f3n al bendecir a los ni\u00f1os (Mr. 10:16), se menciona tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con ciertas curaciones en Hechos (Hch. 9:12, 17; 28:8). En ocasiones se comunic\u00f3 con las manos el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Hch. 8:17; 19:6). En la iglesia de Jerusal\u00e9n los ap\u00f3stoles consagraron a sus ayudantes mediante la imposici\u00f3n de manos (Hch. 6:6). Pablo y Bernab\u00e9 y m\u00e1s tarde Timoteo son iniciados en sus cargos con este rito (Hch. 13:3; 1 Ti. 4:14; 2 Ti. 1:6). Esta ceremonia no es una ordenaci\u00f3n estableciendo una funci\u00f3n ni un privilegio jer\u00e1rquico, como lo prueba la doble imposici\u00f3n recibida por Pablo en Damasco (Hch. 9:17) y en Antioqu\u00ed\u00ada (Hch. 13:3). En este caso la imposici\u00f3n confirma el don espiritual que s\u00f3lo puede ser conferido por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Se ha de procurar no imponer las manos a ninguno a la ligera (1 Ti. 5:22). Nada en las Escrituras permite ligar obligatoriamente la recepci\u00f3n de ninguna gracia con el rito de la imposici\u00f3n de manos. Dios permanece soberano y libre en el empleo de sus medios, y permanece la norma de que \u00abel justo, por la fe vivir\u00e1\u00bb. En todo el libro de Hechos hay s\u00f3lo dos pasajes que mencionen este rito en relaci\u00f3n con el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Hch. 8:17; 19:6). En el caso de Saulo (Hch. 9:17), la imposici\u00f3n de manos por parte de Anan\u00ed\u00adas parece que tiene que ver con la curaci\u00f3n de la ceguera de Saulo. As\u00ed\u00ad, es err\u00f3neo decir que la imposici\u00f3n de las manos sea necesaria para recibir el Esp\u00ed\u00adritu Santo, cuando tantos textos mencionan la sola condici\u00f3n de la fe (Jn. 7:39; G\u00e1. 3:2, 13-14; Ef. 1:13, etc.). Lo mismo sucede con la curaci\u00f3n: Cristo y los ap\u00f3stoles utilizaron los medios m\u00e1s diversos: toque (Mt. 8:3), la palabra (Mt. 8:13, 16), acci\u00f3n a distancia (Mt. 15:28), saliva (Mr. 8:23), oraci\u00f3n (Hch. 9:40), pa\u00f1os (Hch. 19:12), etc. El gran texto de Stg. 5:15 habla de la unci\u00f3n del aceite y de la oraci\u00f3n de la fe, pero nada dice de la imposici\u00f3n de manos. En resumen, queda claro que uno puede ser llamado al ministerio de una manera directa por Dios, sin que medie ninguna imposici\u00f3n de manos. Hemos visto que la iglesia de los tiempos apost\u00f3licos utilizaba este rito, pero ning\u00fan texto hace de ello una ley, sino que el Esp\u00ed\u00adritu sopla donde quiere (cfr. Jn. 3:8; Nm. 11:26-30; Lc. 9:49, 50). No hay otra cosa precisa sino que el hombre llamado y capacitado por Dios (como Pablo, p. ej., G\u00e1. 1:1) ejerza su ministerio en el marco del cuerpo de Cristo y para la com\u00fan utilidad (1 Co. 12:7; Ef. 5:21). (V\u00e9anse IGLESIA, CARISMAS, ANCIANOS.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[472]<\/p>\n<p>    Gesto y postura de las manos de una persona sobre otra con un determinado significado suprasensorial. En muchos pueblos y entornos culturales es el gesto simb\u00f3lico de un buen deseo, de una transmisi\u00f3n de poder espiritual, de una influencia, orden o misi\u00f3n que se conf\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>     En la Iglesia cat\u00f3lica es signo lit\u00fargico de bendici\u00f3n y de acogida, o de transmisi\u00f3n de una misi\u00f3n o de una gracia espiritual. Es el signo sensible del sacramento del orden sacerdotal.<\/p>\n<p>     Pero su base viene de la cultura judaica y aparece con frecuencia en el Antiguo y en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>     En el Antiguo se alude a ese gesto ya desde las primeras p\u00e1ginas sagradas: Ex. 29.10; Num. 8.12; Lev. 24. 14; Deut. 13.14. Luego se repite en diversos relatos: Salmo 139.5; 2 Rey. 13.16.<\/p>\n<p>     En el Nuevo aparece como gesto de Jes\u00fas que cura imponiendo las manos: Mt. 19.13; Mc. 5.23 y Mt. 9.18; Lc. 4. 40. Y sobre todo se hace referencia a \u00e9l en las Cartas y en los Hechos: Hech. 8. 17-19; Hech. 9. 12; Hech. 19. 6; 1 Tim. 4.14; Hebr. 6.2; 2 Tim. 1.6)<\/p>\n<p>     Luego se mantiene en los primeros tiempos cristianos. Desde la Edad media queda relegado en Occidente a diversos gestos sacramentales, aunque en Oriente se mantiene como signo de bendici\u00f3n de despedida o de env\u00ed\u00ado. Con todo en Occidente algunos movimientos neocatecumenales, pentecostales o carism\u00e1ticos entre los cat\u00f3licos lo recuperan en sus ritos peculiares y en sus formas distintivas de plegaria y de relaci\u00f3n interpersonal habitual.<\/p>\n<p>     En la liturgia latina se indica como gesto asociado a las bendiciones solemnes o impartidas por las jerarqu\u00ed\u00adas eclesiales. Con todo el pragmatismo occidental convierte este gesto ya desconocido en algo inexpresivo para la mayor parte de la gente, aunque sea creyente y tenga cierta cultura religiosa.<\/p>\n<p>     Por eso es dudoso que merezca la pena resaltar su importancia hist\u00f3rica en las catequesis ordinarias o sacralizar demasiado un signo que no goza de simpat\u00ed\u00ada por el uso frecuente o la significaci\u00f3n clerical o jer\u00e1rquica que con frecuencia resulta neutra en una cultura m\u00e1s democr\u00e1tica o secular como la que invade tantos ambientes, sobre todo juveniles.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEn distintas religiones encontramos el acto simb\u00f3lico impresionante de colocar la mano, o las manos, sobre una persona. Se encuentra con frecuencia en rituales de curaci\u00f3n, por lo general dando a entender que el que cura es una persona que tiene poder (cf Mc 5,27-30: aqu\u00ed\u00ad por el contrario el que cura es tocado). Aparece en el Antiguo Testamento como un signo de bendici\u00f3n (G\u00e9n 48,13-16), como un signo de consagraci\u00f3n, de elecci\u00f3n, de donaci\u00f3n (N\u00fam 8,10; 27,15-23; Dt 34,9), como un signo de identificaci\u00f3n en el caso de las ofrendas sacrificiales (Lev 1,4; 3,2) y del chivo expiatorio (Lev 16,21-22).<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento encontramos a Jes\u00fas poniendo las manos sobre los ni\u00f1os como signo de bendici\u00f3n (Mc 10,16; Mt 19,13). Con frecuencia pone las manos sobre los enfermos para curarlos (cf Mc 1,41; 8,23-26; Lc 4,40; 13,13), pero a veces expulsa los malos esp\u00ed\u00adritus o cura s\u00f3lo con la palabra (cf Mc 2,9-11; 5,8-13; 9,25). A la Iglesia se le confiere un ministerio de curaci\u00f3n, que ejerce con frecuencia por medio de la imposici\u00f3n de las manos (Mc 16,18; He 9,12.17; 28,8), aunque no exclusivamente (cf Sant 5,14; He 5,15).<\/p>\n<p>La imposici\u00f3n de manos de los ap\u00f3stoles transmite el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo (He 8,17-19; 19,6). Encontramos tambi\u00e9n imposici\u00f3n de manos al elegir a alguien para un oficio o tarea (He 6,6; 13,3; 2Tim 1,6-7). La ocasi\u00f3n o significaci\u00f3n de determinadas imposiciones (1Tim 4,14; 5,22; Heb 6,2) no est\u00e1 siempre clara. En los textos neotestamentarios la imposici\u00f3n de manos de los ap\u00f3stoles puede considerarse que tiene dos significados: es una >epicl\u00e9sis  o invocaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu o de los dones divinos; implica una comuni\u00f3n entre el que toca y el que es tocado.<\/p>\n<p>En la >Tradici\u00f3n apost\u00f3lica  (TA) se observa una pr\u00e1ctica muy desarrollada, as\u00ed\u00ad como una teor\u00ed\u00ada emergente, de la imposici\u00f3n de manos. El obispo pone la mano sobre los candidatos al episcopado, el presbiterado y el diaconado, as\u00ed\u00ad como sobre algunos >confesores. Se dice expl\u00ed\u00adcitamente que no se realiza la imposici\u00f3n de manos con los >subdi\u00e1conos, >viudas, >v\u00ed\u00adrgenes, >lectores y curanderos. S\u00f3lo el obispo impone las manos al candidato al diaconado. La raz\u00f3n de ello es que \u00abel di\u00e1cono no es ordenado para el sacerdocio\u00bb (TA: 8\/9,2) y que \u00abno recibe el esp\u00ed\u00adritu com\u00fan al presbiterio, del que participan los sacerdotes\u00bb (8\/9,4). Por otro lado, los miembros del presbiterio signan al candidato (sphragizein)  poniendo sobre \u00e9l la mano, mientras que el obispo ordena (cheirotonein).  Esto se debe al esp\u00ed\u00adritu com\u00fan que tienen; el sacerdote tiene poder para recibir, pero no para transmitir el Esp\u00ed\u00adritu (8\/9,5-8). La imposici\u00f3n de manos es un aspecto importante del catecumenado: el >maestro impone la mano sobre los candidatos despu\u00e9s de orar (19\/19,1); en el per\u00ed\u00adodo inmediatamente anterior al bautismo reciben la imposici\u00f3n de manos diariamente para el exorcismo (20\/20,3); el obispo realiza un exorcismo final imponiendo la mano (20\/ 20,3, 8). El que bautiza coloca la mano sobre los candidatos que confiesan su fe en el momento mismo del bautismo (21\/21,14).<\/p>\n<p>En las >Constituciones apost\u00f3licas,  de finales del siglo IV, se distingue cuidadosamente entre dos formas de imposici\u00f3n de manos: cheirotonia  es el t\u00e9rmino usado para la ordenaci\u00f3n de obispos, sacerdotes, di\u00e1conos y subdi\u00e1conos; cheirothesia  es la palabra usada para otras imposiciones de mano(s) del ritual del bautismo, la reconciliaci\u00f3n de penitentes o las bendiciones. La diferencia entre ambas es expl\u00ed\u00adcita y consciente: los bautizados no son ordenados, y s\u00f3lo el obispo ejerce la cheirotonia,  mientras que los sacerdotes pueden usar la cheirothesia\u00bb.  Para Agust\u00ed\u00adn, el sentido de la imposici\u00f3n de manos en el bautismo era el de la oraci\u00f3n: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es esto sino orar sobre una persona?\u00bb.<\/p>\n<p>A mediados del siglo XX se produjo una importante reorientaci\u00f3n de la manera de entender los sacramentos: los sacramentos se vieron como acciones salv\u00ed\u00adficas de Cristo; se subray\u00f3 la dimensi\u00f3n pneumatol\u00f3gica, afirm\u00e1ndose que el Esp\u00ed\u00adritu opera, o incluso se da, en cada uno de los sacramentos. Ambas ideas encontrar\u00e1n expresi\u00f3n adecuada en una renovada insistencia en la imposici\u00f3n de las manos.<\/p>\n<p>La imposici\u00f3n de manos es central en la liturgia posterior al Vaticano II: hay imposici\u00f3n de manos en silencio en la ordenaci\u00f3n de di\u00e1conos, sacerdotes y obispos, as\u00ed\u00ad como en la >unci\u00f3n de enfermos; hay una imposici\u00f3n de manos solemne sobre los confirmandos (>Confirmaci\u00f3n), que sirve de preparaci\u00f3n a la unci\u00f3n, vista esta a su vez como una imposici\u00f3n de mano; el sacramento de la >reconciliaci\u00f3n tiene tambi\u00e9n imposici\u00f3n de mano en el acto de la absoluci\u00f3n; en la misa la primera epicl\u00e9sis  sobre el pan y el vino va unida a una imposici\u00f3n de manos, y los concelebrantes extienden las manos sobre la hostia y el c\u00e1liz durante la consagraci\u00f3n; la bendici\u00f3n solemne del final de la misa va acompa\u00f1ada tambi\u00e9n de imposici\u00f3n de manos sobre la asamblea; la bendici\u00f3n con el signo de la cruz puede considerarse tambi\u00e9n como una bendici\u00f3n de mano.<\/p>\n<p>El s\u00ed\u00admbolo de la imposici\u00f3n de manos ha de interpretarse siempre de acuerdo con la oraci\u00f3n que lo acompa\u00f1a. Puede ser una forma sacramental o puede ser una oraci\u00f3n de bendici\u00f3n o de curaci\u00f3n. No hay raz\u00f3n alguna para decir que la imposici\u00f3n de manos ha de limitarse a los cl\u00e9rigos. La usan tambi\u00e9n leg\u00ed\u00adtimamente, en oraciones de curaci\u00f3n, los laicos, especialmente en los grupos carism\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Hay que plantearse la cuesti\u00f3n teol\u00f3gica de c\u00f3mo ha de entenderse la imposici\u00f3n de manos. \u00bfHa de verse la imposici\u00f3n de manos de uno como una fuente de poder, o se trata m\u00e1s bien de un gesto de oraci\u00f3n, de una epicl\u00e9sis?  Aunque los estudiosos mantienen al respecto puntos de vista diferentes, quiz\u00e1 sea preferible ver la imposici\u00f3n de manos como un s\u00ed\u00admbolo de epicl\u00e9sis.  En el caso de los sacramentos tenemos la garant\u00ed\u00ada de que la oraci\u00f3n ser\u00e1 escuchada si el receptor est\u00e1 adecuadamente dispuesto (es el efecto ex opere operato);  en el caso de las oraciones de curaci\u00f3n y en las imposiciones de manos no sacramentales, no existe tal garant\u00ed\u00ada (es ex opere operantis).<br \/>\nLos que ejercen en la Iglesia el ministerio de la curaci\u00f3n suelen hablar de que sienten el poder de la curaci\u00f3n pasar a trav\u00e9s de ellos a la persona. Otros con dones no menos notables no parecen experimentar esta sensaci\u00f3n, o haberla experimentado s\u00f3lo al comienzo de su ministerio. Este tipo de percepciones est\u00e1n todav\u00ed\u00ada a la espera de una investigaci\u00f3n adecuada. Puede no obstante afirmarse que el simbolismo primario de la imposici\u00f3n de manos es el de la invocaci\u00f3n o epicl\u00e9sis,  aun cuando Dios pueda servirse del curandero como instrumento f\u00ed\u00adsico, o en determinados casos pueda haber implicados ciertos poderes ps\u00ed\u00adquicos.<\/p>\n<p>Por importantes que sean las cuestiones teol\u00f3gicas, no se puede olvidar tampoco la importancia del calor humano que va unido al s\u00ed\u00admbolo de la imposici\u00f3n de manos, tanto en los contextos sacramentales como en los extrasacramentales.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa imposici\u00f3n de las manos es una realidad que est\u00e1 presente tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo. Tratamos enseguida de vislumbrar c\u00f3mo era este rito a trav\u00e9s de algunos pasajes b\u00ed\u00adblicos para especificar claramente de qu\u00e9 se trata. La antigua Alianza contempla el gesto de la imposici\u00f3n de manos, tanto en relaci\u00f3n con las ofrendas que ritualmente se presentaban al Se\u00f1or, los sacrificios, como en la elecci\u00f3n de los l\u00ed\u00adderes que guiaban al pueblo de Dios.<\/p>\n<p>antiguo testamento<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u00abimposici\u00f3n de manos\u00bb es un gesto que se realizaba en Israel en una situaci\u00f3n de sacrificio. En un contexto no sacrificial demuestra qui\u00e9n es el objeto de la acci\u00f3n ritual. La mayor\u00ed\u00ada de los ejemplos de este gesto se apoyan en el documento llamado Sacerdotal y se describe con el verbo hebreo samak (apoyarse contra, soportar). Fuera de la Tradici\u00f3n Sacerdotal, \u00abla imposici\u00f3n de las manos\u00bb se encuentra dos veces, una vez con el verbo samak (2 Cro 29, 33) y otra descrita por los verbos \u00ed\u00adm y sit (Gn 48, 14. 17. 18). Estos verbos significan \u00abcolocar\u00bb, \u00abponer\u00bb. Los ejemplos encontrados con el verbo samak pueden ser organizados en dos categor\u00ed\u00adas distinguidas por el contexto del rito, su forma f\u00ed\u00adsica y sus significados.<\/p>\n<p>primera categor\u00ed\u00ada<br \/>\nLa mayor\u00ed\u00ada de los casos del gesto sucede en el contexto de sacrificio. Aqu\u00ed\u00ad el que trae la ofrenda pone una mano sobre la cabeza del animal que va a ser ofrecido (Lv 1, 4; 3, 2. 8. 13; 4, 4. 24. 29. 33). Si un grupo de gente realiza el gesto juntos, presumiblemente cada uno de ellos pone una mano sobre la cabeza del animal (Ex 29, 10. 15. 19; Lv 4, 15; 8, 14. 18. 22; Nm 8, 12; 2 Cro 29, 33). Esta forma de poner una mano en los sacrificios, est\u00e1 mejor explicada como ritual, atribuyendo el animal al oferente; ello indica que el rito sacrificial entero, pertenece a \u00e9l o a ella, aunque otros (sacerdotes y otros auxiliares) participan realizando la ofrenda m\u00e1s tarde en el rito. Esta interpretaci\u00f3n se confirma por el hecho que tiene sentido en la falta del gesto con aves y ofrendas cereales (Lv 1, 14-17; 2; 5, 7-13). Estas ofrendas son peque\u00f1as y al ser llevadas por el oferente, no era necesaria la colocaci\u00f3n de la mano.<\/p>\n<p>Otra realidad muy distinta es la imposici\u00f3n de la mano sobre los levitas (Nm 8, 10) y debe ser entendida bajo el principio arriba mencionado. Por este gesto los israelitas muestran que sus levitas son ofrenda a Dios y que los beneficios del servicio de los levitas ser\u00ed\u00ada acumulado a ellos.<\/p>\n<p>segunda categor\u00ed\u00ada<br \/>\nTres casos del gesto en la Biblia descritos con el verbo samak son no sacrificiales y aparece para ser realizado con las dos manos, en vez de una. El ejemplo m\u00e1s claro est\u00e1 en el libro del Lev\u00ed\u00adtico (Lv 16, 21). Los otros dos lugares son menos claros con relaci\u00f3n a cu\u00e1ntas manos son usadas (Nm 27, 18; Lv 24, 14).<\/p>\n<p>Finalmente la imposici\u00f3n de manos, descrita con s\u00ed\u00adm sit, puede ser entendida como el \u00faltimo de los tres ejemplos, como un medio de designar qui\u00e9nes son los recipiendarios de la bendici\u00f3n (Gn 48, 14-18). Un gesto referido a la imposici\u00f3n de manos para la bendici\u00f3n es la extensi\u00f3n de las manos de Aar\u00f3n sobre el pueblo (Nm 9, 22).<\/p>\n<p>nuevo testamentoLa expresi\u00f3n \u00abimposici\u00f3n de manos\u00bb es una traducci\u00f3n tomada del griego de la versi\u00f3n griega de los LXX que depende de la versi\u00f3n hebrea que usa el verbo samak (presionar o imponer la mano sobre) o s\u00ed\u00ad\u00ed\u00adt o (poner la mano sobre).<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento usa la expresi\u00f3n \u00abimponer las manos\u00bb, no con el car\u00e1cter sacrificial del Antiguo Testamento, sino que los pasajes neotestamentarios se relacionan con curaciones, las bendiciones, el bautismo y el Esp\u00ed\u00adritu. El contexto es siempre religioso, como demuestra la menci\u00f3n frecuente de la oraci\u00f3n y obviamente \u00abla imposici\u00f3n de manos\u00bb es una acci\u00f3n simb\u00f3lica. Tanto en el Antiguo Testamento, como en la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica la imposici\u00f3n de manos, jam\u00e1s estaba asociada con las curaciones y seguramente este gesto no era parte esencial de los milagros.<\/p>\n<p>Seg\u00fan San Marcos y San Lucas, Jes\u00fas ha curado a trav\u00e9s de la imposici\u00f3n de las manos (Mc 5, 33; 6, 5; 7, 32; 8, 22-26; Lc 4, 40; 13, 13) y as\u00ed\u00ad hicieron los cristianos (Mac 16, 18) como Anan\u00ed\u00adas (Hech 9, 12. 17) y Pablo (Hech 28, 8). Naturalmente, la curaci\u00f3n es comunicada a trav\u00e9s de la imposici\u00f3n de las manos.<\/p>\n<p>Jes\u00fas tambi\u00e9n bendice a ni\u00f1os a trav\u00e9s de la imposici\u00f3n de las manos (Mc 10, 13-16 y paralelos). El pasaje contempla a los ni\u00f1os como teniendo la actitud correcta para la recepci\u00f3n en el reino. Lc 24, 50: \u00aby alzando sus manos los bendijo\u00bb. Deber\u00ed\u00ada ser notado aqu\u00ed\u00ad a trav\u00e9s del griego que no es \u00abimposici\u00f3n de manos\u00bb.<\/p>\n<p>En el libro de los Hechos la imposici\u00f3n de manos se refiere a la recepci\u00f3n del bautismo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Hech 19, 5-6 se indica esto m\u00e1s claramente. En una escena evocadora de Pentecost\u00e9s, Pablo impone las manos sobre aquellos que han recibido solamente el bautismo de Juan y son ahora bautizados en el nombre de Jes\u00fas, y el Esp\u00ed\u00adritu Santo vino sobre ellos y hablan en lenguas y profetizan. Seg\u00fan Hech 9, 17 a trav\u00e9s de la imposici\u00f3n de manos de Anan\u00ed\u00adas Pablo no solamente recobra la vista sino que es llenado con el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Del mismo modo, refiere la recepci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo a trav\u00e9s de la imposici\u00f3n de manos (Hech 8, 16-19).<\/p>\n<p>El mismo Jes\u00fas no ordena a los ap\u00f3stoles a trav\u00e9s de la imposici\u00f3n de manos, tampoco Mat\u00ed\u00adas es a trav\u00e9s de la imposici\u00f3n de manos asignado para ocupar el lugar de Judas, entre los Doce. Sin embargo, la ordenaci\u00f3n est\u00e1 asociada con la imposici\u00f3n de manos en el Nuevo Testamento. La ordenaci\u00f3n cristiana deb\u00ed\u00ada tambi\u00e9n incluir la autoridad apost\u00f3lica y estar acompa\u00f1ada por la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Llamas<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I Simbolismo de la mano. II. Significados de la imposici\u00f3n de manos en el AT: 1. Identificaci\u00f3n; 2. Transmisi\u00f3n de poderes: 3. Consagraci\u00f3n. III. Significados de la imposici\u00f3n de manos en el NT: 1 Poder taumat\u00fargico de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos; 2. Valor lit\u00fargico-sacramental; 3. Transmisi\u00f3n del poder sagrado para el servicio de la comunidad. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. SIMBOLISMO DE LA MANO. En el lenguaje simb\u00f3lico la \u00abmano\u00bb tiene una multiplicidad de significados que hay que definir seg\u00fan el contexto. Pensemos en la fuerza expresiva de la mano de Dios (\u00c2\u00a1y hasta del dedo de su mano!) en la escena de la creaci\u00f3n del hombre, en la Capilla Sixtina, de Miguel Angel: sirve para indicar al mismo tiempo el poder, la vitalidad que se comunica, el movimiento y la armon\u00ed\u00ada. A trav\u00e9s del toque del dedo de esa mano explota la vida, que anima al cuerpo inerte del primer hombre. Junto con la \u00abpalabra\u00bb, la mano es uno de los medios m\u00e1s expresivos con que el hombre comunica a los dem\u00e1s sus sentimientos, su voluntad, sus mismos pensamientos; con la mano da cuerpo a sus emociones e intuiciones art\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>En el uso b\u00ed\u00adblico la \u00abmano\u00bb, referida a Dios, puede expresar su poder: \u00abIsrael vio la mano poderosa con que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada obrado contra los egipcios\u00bb (Exo 14:31); con su mano Dios cre\u00f3 el cielo y la tierra y dirige su curso (cf Isa 48:13). Referida adem\u00e1s al hombre, puede ser s\u00ed\u00admbolo del poder humano: por eso la expresi\u00f3n \u00abcaer en manos de alguien\u00bb quiere decir \u00abcaer bajo su poder\u00bb (G\u00e9n 32:12; Jue 2:14; Jer 27:6-7). Puede significar tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu de Dios: \u00abAll\u00ed\u00ad mismo el Se\u00f1or puso su mano sobre m\u00ed\u00ad y me dijo&#8230;\u00bb (Eze 3:22; cf 1,3; 3,14; 8,1; 33,22; 37,1; 40,1; I Apo 18:46; etc.).<\/p>\n<p>Creo que el gesto de \u00abimponer las manos\u00bb, tan frecuente en la Biblia, deriva su significado y su valor sobre todo de esta doble referencia al poder y al Esp\u00ed\u00adritu de Dios.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, es importante se\u00f1alar que se da una notable continuidad entre el AT y el NT: Jes\u00fas, que \u00abimpone\u00bb las manos para curar a los enfermos, realiza un gesto de poder, como Yhwh cuando libera a Israel de la esclavitud del fara\u00f3n.<\/p>\n<p>II. SIGNIFICADOS DE LA IMPOSICI\u00ed\u201cN DE MANOS EN EL AT. El AT reconoce diversas \u00abimposiciones de manos\u00bb, con significados diversos.<\/p>\n<p>1. IDENTIFICACI\u00ed\u201cN. Hay una imposici\u00f3n de manos que podr\u00ed\u00adamos definir tambi\u00e9n de identificaci\u00f3n &#8211;es decir, tendente a expresarse y a reconocerse en otra realidad simb\u00f3lica-, utilizada sobre todo en la liturgia sacrificial, en la cual, al imponer las manos sobre una v\u00ed\u00adctima, se intentaba, por as\u00ed\u00ad decir, cargarla con los propios sentimientos interiores, que pod\u00ed\u00adan ser de acci\u00f3n de gracias, de arrepentimiento o de adoraci\u00f3n. La expresi\u00f3n m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstica de esta especie de \u00abtransfert\u00bb espiritual se da en el rito complicado del chivo expiatorio, sobre el que, con ocasi\u00f3n de la fiesta de la expiaci\u00f3n, el sumo sacerdote, imponiendo sus manos, descargaba los pecados del pueblo, que de este modo quedaba espiritualmente renovado. \u00ab(Aar\u00f3n) pondr\u00e1 las dos manos sobre su cabeza, confesar\u00e1 sobre \u00e9l todas las faltas de los israelitas, todas sus transgresiones, todos sus pecados y, una vez cargados sobre la cabeza del macho, lo mandar\u00e1 al desierto por medio de un hombre designado para ello; el macho cabr\u00ed\u00ado llevar\u00e1 sobre s\u00ed\u00ad todas sus iniquidades a tierra desierta. El macho cabr\u00ed\u00ado ser\u00e1 abandonado en el desierto\u00bb (Lev 16:21-22; cf 1,4; Exo 29:10; etc.) [\/ Lev\u00ed\u00adtico II].<\/p>\n<p>2. TRANSMISI\u00ed\u201cN DE PODERES. La imposici\u00f3n de manos puede tener tambi\u00e9n un significado de transmisi\u00f3n de poderes, una especie de selecci\u00f3n de una persona para una misi\u00f3n especial. As\u00ed\u00ad, es particularmente significativa la elecci\u00f3n de Josu\u00e9 como sucesor de Mois\u00e9s: \u00abEl Se\u00f1or respondi\u00f3 a Mois\u00e9s: `Toma a Josu\u00e9, hijo de Nun, sobre quien reside el esp\u00ed\u00adritu, y pon tu mano sobre \u00e9l. Pres\u00e9ntalo luego al sacerdote Eleazar y a toda la comunidad, y en su presencia le dar\u00e1s \u00f3rdenes y le transmitir\u00e1s parte de tu autoridad, para que le preste obediencia toda la comunidad israelita'\u00bb (N\u00fam 27:18-20). En Deu 34:9 se recoge este mismo concepto: \u00abJosu\u00e9, hijo de Nun, estaba lleno del esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada, porque Mois\u00e9s le hab\u00ed\u00ada impuesto las manos. A \u00e9l obedecieron los israelitas, como lo hab\u00ed\u00ada ordenado Mois\u00e9s\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que es interesante advertir en estos dos textos es que la imposici\u00f3n de manos sobre Josu\u00e9 le comunica el \u00abesp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada\u00bb, y por eso le da autoridad sobre todo el pueblo; no es una mera indicaci\u00f3n de la voluntad humana lo que lo pone al frente del pueblo, sino la libre voluntad de Dios, que le confiere tambi\u00e9n la fuerza interior (\u00abesp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada\u00bb) para cumplir su no f\u00e1cil misi\u00f3n.<\/p>\n<p>3. CONSAGRACI\u00ed\u201cN. Tambi\u00e9n los levitas eran ofrecidos a Dios para que le perteneciesen como una ofrenda sagrada, mediante la imposici\u00f3n de manos: \u00abCuando los levitas se hayan acercado ante el Se\u00f1or, los israelitas pondr\u00e1n las manos sobre ellos&#8230; De esta manera separar\u00e1s a los levitas de los dem\u00e1s israelitas para que sean m\u00ed\u00ados\u00bb (N\u00fam 8:10-14). M\u00e1s que de conferir un poder, en esta imposici\u00f3n de manos se trata de hacer de ellos una especial consagraci\u00f3n a Dios y al servicio religioso.<\/p>\n<p>III. SIGNIFICADOS DE LA IMPOSICI\u00ed\u201cN DE MANOS EN EL NT. Signo visible, a trav\u00e9s del cual Dios quiere significar el ofrecimiento de sus dones y sobre todo de su Esp\u00ed\u00adritu, el gesto se recoge en el NT para expresar los nuevos dones ofrecidos, por medio de Cristo. a los hombres y a su Iglesia. M\u00e1s claramente que en el mismo AT aparece que la imposici\u00f3n de manos es un gesto \u00abeficaz\u00bb, es decir, que realiza lo que de alguna manera significa; en t\u00e9rminos teol\u00f3gicos podr\u00ed\u00adamos decir que tiene un valor \u00absacramental\u00bb.<\/p>\n<p>1. PODER TAUMAT\u00daRGICO DE JES\u00daS Y DE SUS DISC\u00ed\u008dPULOS. Esto es evidente sobre todo en la actividad taumat\u00fargica de Jes\u00fas. V\u00e9ase, por ejemplo, la curaci\u00f3n de la mujer encorvada desde hac\u00ed\u00ada dieciocho a\u00f1os por efecto de la posesi\u00f3n diab\u00f3lica: \u00abJes\u00fas, al verla, la llam\u00f3 y le dijo: `Mujer, quedas libre de tu enfermedad&#8217;. Le impuso las manos y, al instante, se enderez\u00f3 y empez\u00f3 a alabar a Dios\u00bb (Luc 13:12-13). Lo mismo ocurre con la curaci\u00f3n del ciego de Betsaida: \u00abLlegaron a Betsaida, le trajeron un ciego y le suplicaron que lo tocase. Jes\u00fas cogi\u00f3 de la mano al ciego, lo sac\u00f3 fuera de la aldea, le ech\u00f3 saliva en los ojos, le impuso las manos&#8230; Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y vio claramente\u00bb (Mar 8:22-23.25).<\/p>\n<p>Y no son \u00e9stos los \u00fanicos casos. San Lucas, en un sumario r\u00e1pido, nos dice que \u00aba la puesta de sol, todos los que ten\u00ed\u00adan enfermos de cualquier dolencia se los llevaron; Jes\u00fas impon\u00ed\u00ada las manos sobre cada uno de ellos y los curaba\u00bb (Luc 4:40).<\/p>\n<p>Lo que hizo Jes\u00fas con la plena autoridad que le ven\u00ed\u00ada de Dios durante su misi\u00f3n en la tierra, seguir\u00e1 haci\u00e9ndolo durante la historia de la Iglesia mediante el ministerio de sus disc\u00ed\u00adpulos. En efecto, despu\u00e9s de darles la orden de anunciar el evangelio a todas las gentes, Jes\u00fas contin\u00faa: \u00abA los que crean les acompa\u00f1ar\u00e1n estos prodigios: en mi nombre echar\u00e1n los demonios&#8230;, pondr\u00e1n sus manos sobre los enfermos y los curar\u00e1n\u00bb (Mar 16:17-18). Est\u00e1 claro que \u00e9ste no es un poder aut\u00f3nomo, el de los ap\u00f3stoles, sino participado por ellos del de Cristo resucitado, que est\u00e1 siempre presente entre los suyos: \u00abEllos se fueron a predicar por todas partes. El Se\u00f1or cooperaba con ellos y confirmaba su doctrina con los prodigios que los acompa\u00f1aban\u00bb (Mar 16:20). Por eso tambi\u00e9n Pablo restituye la salud al padre de Publio, gobernador de Malta (Heb 28:8).<\/p>\n<p>Es interesante el hecho de que, fuera de los enfermos, Jes\u00fas impone las manos s\u00f3lo a los ni\u00f1os: \u00abEntonces le presentaron unos ni\u00f1os para que les impusiera las manos y rezase por ellos. Los disc\u00ed\u00adpulos los rega\u00f1aban, pero Jes\u00fas dijo: `Dejad que los ni\u00f1os se acerquen a m\u00ed\u00ad y no se lo impid\u00e1is, porque de los que son como ellos es el reino de Dios&#8217;. Y despu\u00e9s de imponerles las manos, contin\u00fao su camino\u00bb (Miq 19:13-15; cf Mar 10:13-16). Adem\u00e1s de ser un signo de afecto, esta imposici\u00f3n de manos sobre los ni\u00f1os significa una especie de bendici\u00f3n y una indicaci\u00f3n de que ellos sobre todo pertenecen a Dios: de aqu\u00ed\u00ad la referencia expl\u00ed\u00adcita a la oraci\u00f3n (\u00abpara que rezase por ellos\u00bb), que es como una recomendaci\u00f3n de estos peque\u00f1os a la benevolencia del Padre.<\/p>\n<p>2. VALOR LIT\u00daRGICO-SACRAMENTAL. M\u00e1s all\u00e1 del uso amplio de la imposici\u00f3n de manos, documentado especialmente para la actividad taumat\u00fargica de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos, la Iglesia primitiva utilizaba este gesto sobre todo en el ambiente lit\u00fargico, bien sea para conferir el Esp\u00ed\u00adritu en los sacramentos del \/ bautismo y de la \/ confirmaci\u00f3n, bien para crear ministros al servicio de las diversas comunidades [\/ Sacerdocio II].<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a los sacramentos, hay que recordar dos textos de los Hechos de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la predicaci\u00f3n de Felipe en Samaria, enviaron de Jerusal\u00e9n a Pedro y a Juan para verificar el hecho, dado que era la primera vez que se predicaba el evangelio fuera de Judea: \u00abLlegaron y oraron por los samaritanos para que recibieran el Esp\u00ed\u00adritu Santo, pues a\u00fan no hab\u00ed\u00ada bajado sobre ninguno de ellos, y s\u00f3lo hab\u00ed\u00adan recibido el bautismo en el nombre de Jes\u00fas, el Se\u00f1or. Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Heb 8:15-17). Aquello debi\u00f3 ser tan llamativo, que Sim\u00f3n mago se vio inducido a pedir, previa la debida compensaci\u00f3n, que le dieran tambi\u00e9n a \u00e9l el poder de \u00abimponer las manos\u00bb para dar el Esp\u00ed\u00adritu Santo (v. 19). Por todo el contexto es evidente que la imposici\u00f3n de manos est\u00e1 ordenada a la recepci\u00f3n de alg\u00fan sacramento, que, a nuestro juicio, deber\u00ed\u00ada ser la confirmaci\u00f3n, dado que el bautismo est\u00e1 ya claramente presupuesto en el texto. Y es igualmente evidente que el poder de \u00abimponer las manos\u00bb ven\u00ed\u00ada solamente de Dios y que, por eso mismo, no era comerciable.<\/p>\n<p>El otro episodio se refiere a san Pablo, cuando, al llegar a Efeso, se encontr\u00f3 all\u00ed\u00ad con algunos disc\u00ed\u00adpulos que hab\u00ed\u00adan recibido solamente el bautismo de Juan. Los instruy\u00f3, y ellos \u00abal o\u00ed\u00adrlo, se bautizaron en el nombre de Jes\u00fas, el Se\u00f1or. Cuando Pablo les impuso las manos, descendi\u00f3 sobre ellos el Esp\u00ed\u00adritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas extra\u00f1as y a profetizar\u00bb (Heb 19:5-6). Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad estamos en un clima lit\u00fargico, y la imposici\u00f3n de manos va unida a la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que se realiza en el bautismo o, quiz\u00e1 mejor, en el sacramento de la confirmaci\u00f3n, que perfecciona al primero y lo ordena sobre todo al testimonio para con los de fuera. En efecto, seg\u00fan el texto, la imposici\u00f3n de manos viene despu\u00e9s del bautismo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Heb 6:1-2 el autor recuerda, adem\u00e1s de la \u00abdoctrina del bautismo\u00bb, la \u00abimposici\u00f3n de manos\u00bb, que o precisa mejor al mismo bautismo o remite tambi\u00e9n a la confirmaci\u00f3n. De todas formas, queda en pie el hecho de la importancia que muy pronto asumi\u00f3 la imposici\u00f3n de manos, derivada del AT, en la praxis lit\u00fargica de la primitiva Iglesia.<\/p>\n<p>3. TRANSMISI\u00ed\u201cN DEL PODER SAGRADO PARA EL SERVICIO DE LA COMUNIDAD. Con este mismo gesto lit\u00fargico la Iglesia antigua transmit\u00ed\u00ada el \u00abpoder sagrado\u00bb que habilitaba a sus ministros a realizar determinados servicios en la comunidad con el don del Esp\u00ed\u00adritu que se les confer\u00ed\u00ada. De forma que no se trataba de una mera designaci\u00f3n externa que constituyese a los sagrados ministros, sino de la irrupci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que propiciaba el rito y la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es lo que se percibe en la instituci\u00f3n de los siete (di\u00e1conos), destinados al servicio caritativo de las mesas para las viudas de los helenistas: \u00abElegid, pues, cuidadosamente entre vosotros, hermanos, siete hombres de buena reputaci\u00f3n, llenos del Esp\u00ed\u00adritu Santo y sabidur\u00ed\u00ada, y nosotros les encomendaremos este servicio&#8230; Los presentaron a los ap\u00f3stoles, los cuales, despu\u00e9s de orar, les impusieron las manos\u00bb(Heb 6:3.6).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la primera misi\u00f3n de Pablo y de Bernab\u00e9 se caracteriza por una ceremonia an\u00e1loga: \u00abEntonces, despu\u00e9s de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron\u00bb (Heb 13:3). M\u00e1s de un comentarista interpreta todo esto como una ceremonia de despedida y de confiarlos a las manos de Dios, m\u00e1s que de una investidura. Pero personalmente creemos que estamos aqu\u00ed\u00ad ante un rito lit\u00fargico de verdadera investidura misionera, celebrada por los responsables y representantes de la comunidad.<\/p>\n<p>En las cartas pastorales [\/ Timoteo, \/ Tito] que, entre otros temas, se ocupan de forma especial del tema de la \u00absucesi\u00f3n\u00bb en el ministerio, la imposici\u00f3n de manos se convierte en el rito normal de transmisi\u00f3n de poderes para guiar y santificar a la comunidad. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, el autor recuerda en dos ocasiones a Timoteo los deberes derivados de su introducci\u00f3n en el ministerio sagrado: \u00abPor eso te recomiendo que reavives la gracia de Dios, que te fue conferida por la imposici\u00f3n de mis manos. Pues el Se\u00f1or no nos ha dado esp\u00ed\u00adritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de prudencia\u00bb (2Ti 1:6-7). Y tambi\u00e9n: \u00abNo descuides el carisma que has recibido y que se te confiri\u00f3 en virtud del Esp\u00ed\u00adritu cuando te impusieron las manos los presb\u00ed\u00adteros de la Iglesia\u00bb (ITim 4,14).<\/p>\n<p>Lo que es importante en estos pasajes es el hecho de que la imposici\u00f3n de manos no es s\u00f3lo un gesto indicativo de una funci\u00f3n en la Iglesia, sino que crea en el sujeto ciertas disposiciones interiores destinadas a cumplir determinadas funciones en la Iglesia. Por eso se habla en ambos casos de \u00abdon espiritual\u00bb (j\u00e1risma) y de \u00abEsp\u00ed\u00adritu de fortaleza, de amor y de prudencia\u00bb, que se da en la consagraci\u00f3n. El Esp\u00ed\u00adritu va indisolublemente unido al ministerio, como ya hemos visto tambi\u00e9n en algunos pasajes del AT. El Esp\u00ed\u00adritu y la instituci\u00f3n no se oponen, sino que est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente ligados entre s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>Precisamente por esto, se le pide a Timoteo que sea muy precavido en la elecci\u00f3n de los ministros sagrados, para no cargar su conciencia con los pecados de otro: \u00abNo impongas a nadie las manos sin haberlo pensado muy bien; no te hagas c\u00f3mplice de los pecados ajenos. Cons\u00e9rvate honesto\u00bb (ITim 5,22). Si es verdad que el \u00abcarisma\u00bb viene de Dios y que puede conferirlo a quien quiera, tambi\u00e9n es verdad que hay que ser muy precavido a la hora de confiar los diversos ministerios eclesiales, para no crear dificultades a los creyentes; cuando las dotes humanas y la \u00abgracia\u00bb de Dios colaboran entre s\u00ed\u00ad, entonces el ministerio sagrado alcanza la mayor eficacia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es importante se\u00f1alar que, en todos los casos anteriormente recordados, la imposici\u00f3n de las manos para conferir un servicio ministerial la hacen personas cualificadas, aunque no siempre ap\u00f3stoles, pero nunca por la comunidad en cuanto tal. Hay un principio \u00abjer\u00e1rquico\u00bb que se respeta, aunque la comunidad se ve casi siempre comprometida en ello, como, por ejemplo, en el caso de la elecci\u00f3n de los siete di\u00e1conos (Heb 6:3).<\/p>\n<p>CONCLUSI\u00ed\u201cN. Pocos signos como el de la imposici\u00f3n de manos tienen un significado tan m\u00faltiple y tan adecuado a las cosas que intentan expresar, por lo que ha encontrado a trav\u00e9s de los siglos hasta hoy un uso constante en la praxis lit\u00fargica de la Iglesia; pensemos en la importancia que tiene sobre todo en la consagraci\u00f3n episcopal y sacerdotal. En cierto sentido es siempre la \u00abmanus extenta\u00bb de Dios la que hoy sigue haciendo prodigios. De aqu\u00ed\u00ad su car\u00e1cter tan sugestivo y tambi\u00e9n la necesidad de redescubrir siempre de nuevo su significado.<\/p>\n<p>BIBL.: CORRAN] B., Imposizione delle man\u00ed\u00ad nel NT, en \u00abProtestantesimo\u00bb27 (1952) 161-171; Cl II MANN O., La fe v el culto en la Iglesia primitiva, Madrid 1971; FERGUSON E., Laying on of Hands: its .Significante in Ordinal ion, en \u00abJTS, NS\u00bb 26 (1975) 1-12; GRAYSTON K., 7he Significanee of the Word Hand in the NT, en Fs. B. RicACx, 1970, 479-487; LECUYER J., Le sacrement de l&#8217;Ordination. Recherehe historique et th\u00e9ologique, Beauchesne, Par\u00ed\u00ads 1983; MAURER C., epit\u00ed\u00adthemi, en GLNT XIII, 1981, 1245-1250; Srico C., Les Ep\u00ed\u00adtrespastorales II, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1969, 722-730; Wouni A.S. van der, rad-Mano, en DTAT 1, 921-931.<\/p>\n<p>S. Cipriani<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Simbolismo de la mano. II. Significados de la imposici\u00f3n de manos en el A T: 1. Identificaci\u00f3n; 2. Transmisi\u00f3n de poderes; 3. Consagraci\u00f3n. III. Significados de la imposici\u00f3n de manos en el NT: 1. Poder taumat\u00fargico de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos; 2. Valor lit\u00fargico-sacramental; 3. Transmisi\u00f3n del poder sagrado para el servicio de la comunidad. Conclusi\u00f3n.<br \/>\n1350<br \/>\n1. SIMBOLISMO DE LA MANO.<br \/>\nEn el lenguaje simb\u00f3lico la \u2020\u0153mano\u2020\u009d tiene una multiplicidad de significados que hay que definir seg\u00fan el contexto. Pensemos en la fuerza expresiva de la mano de Dios (iy hasta del dedo de su mano!) en la escena de la creaci\u00f3n del hombre, en la Capilla Sixtina, de Miguel Angel: sirve para indicar al mismo tiempo el poder, la vitalidad que se comunica, el movimiento y la armon\u00ed\u00ada. A trav\u00e9s del toque del dedo de esa mano explota la vida, que anima al cuerpo inerte del primer hombre. Junto con la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d, la mano es uno de los medios m\u00e1s expresivos con que el hombre comunica a los dem\u00e1s sus sentimientos, su voluntad, sus mismos pensamientos; con la mano da cuerpo a sus emociones e intuiciones art\u00ed\u00adsticas.<br \/>\nEn el uso b\u00ed\u00adblico la \u2020\u0153mano\u2020\u009d, referida a Dios, puede expresar su poder: \u2020\u0153Israel vio la mano poderosa con que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada obrado contra los egipcios\u2020\u009d (Ex 14,31); con su mano Dios cre\u00f3 el cielo y la tierra y dirige su curso (Is 48,13). Referida adem\u00e1s al hombre, puede ser s\u00ed\u00admbolo del poder humano: por eso la expresi\u00f3n \u2020\u0153caer en manos de alguien\u2020\u009d quiere decir \u2020\u0153caer bajo su poder\u2020\u009d (Gn 32,12; Jc 2,14; Jr 27,6-7). Puede significar tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu, de Dios: \u2020\u0153All\u00ed\u00ad mismo el Se\u00f1or puso su mano sobre m\u00ed\u00ad y me dijo&#8230;\u2020\u009d Ez3,22 cf Ez 1,3; Ez 3,14; Ez 8,1;Ez 33,22 37,1;40,1;lRe Ez 18,46 etc. ).<br \/>\nCreo que el gesto de \u2020\u0153imponer las manos\u2020\u009d, tan frecuente en la Biblia, deriva su significado y su valor sobre todo de esta doble referencia al poder y al Esp\u00ed\u00adritu de Dios.<br \/>\nAdem\u00e1s, es importante se\u00f1alar que se da una notable continuidad entre el AT y el NT: Jes\u00fas, que \u2020\u0153impone\u2020\u009d las manos para curar a los enfermos, realiza un gesto de poder, como Yhwh cuando libera a Israel de la esclavitud del fara\u00f3n.<br \/>\n1351<br \/>\nII. SIGNIFICADOS DE LA IMPOSICION DE MANOS EN EL AT.<br \/>\nEl AT reconoce diversas \u2020\u0153imposiciones de manos\u2020\u009d, con significados diversos.<br \/>\n1352<br \/>\n1. Identificaci\u00f3n.<br \/>\nHay una imposici\u00f3n de manos que podr\u00ed\u00adamos definir tambi\u00e9n de identificaci\u00f3n -es decir, tendente a expresarse y a reconocerse en otra realidad simb\u00f3lica-, utilizada sobre todo en la liturgia sacrificial, en la cual, al imponer las manos sobre una v\u00ed\u00adctima, se intentaba, por as\u00ed\u00ad decir, cargarla con los propios sentimientos interiores, que pod\u00ed\u00adan ser de acci\u00f3n de gracias, de arrepentimiento o de adoraci\u00f3n. La expresi\u00f3n m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstica de esta especie de \u2020\u0153transfer\u00ed\u00ad\u2020\u009d espiritual se da erre! rif\u00f3 \u2020\u0153complicado del chivo expiatorio, sobre el que, con ocasi\u00f3n de la fiesta de la expiaci\u00f3n, el sumo sacerdote, imponiendo sus manos, descargaba los pecados del pueblo, que de este modo quedaba espiritualmente renovado. \u2020\u0153(Aar\u00f3n) pondr\u00e1 las dos manos sobre su cabeza, confesar\u00e1 sobre \u00e9l todas las faltas de los israelitas, todas sus transgresiones, todos sus pecados y, una vez cargados sobre la cabeza del macho, lo mandar\u00e1 al desierto por medio de un hombre designado para ello; el macho cabr\u00ed\u00ado llevar\u00e1 sobre s\u00ed\u00ad todas sus iniquidades a tierra desierta. El macho cabr\u00ed\u00ado ser\u00e1 abandonado en el desierto\u2020\u009d (Lv 16,21-22 cf Lv 1,4; Ex 29,10 etc. ) [1 Lev\u00ed\u00adtico II].<\/p>\n<p>1353<br \/>\n2. Transmisi\u00f3n de poderes.<br \/>\nLa imposici\u00f3n de manos puede tener tambi\u00e9n un significado de transmisi\u00f3n de poderes, una especie de selecci\u00f3n de una persona para una misi\u00f3n especial. As\u00ed\u00ad, es particularmente significativa la elecci\u00f3n de Josu\u00e9 como sucesor de Mois\u00e9s: \u2020\u02dcEl Se\u00f1or respondi\u00f3 a Mois\u00e9s: \u2020\u02dcToma a Josu\u00e9, hijo de Nun, sobre quien reside el esp\u00ed\u00adritu, y pon tu mano sobre \u00e9l. Pres\u00e9ntalo luego al sacerdote Eleazar y a toda la comunidad, y en su presencia le dar\u00e1s \u00f3rdenes y le transmitir\u00e1s parte de tu autoridad, para que le preste obediencia toda la comunidad israelita\u2020\u009d (Nm 27,18-20). En Dt 34,9 se recoge este mismo concepto: \u2020\u0153Josu\u00e9, hijo de Nun, estaba lleno del esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada, porqu\u00e9-Mois\u00e9s le hab\u00ed\u00ada impuesto las manos. A \u00e9l obedecieron los israelitas, como lo hab\u00ed\u00ada ordenado Mois\u00e9s\u2020\u009d.<br \/>\nLo que es interesante advertir en estos dos textos es que la imposici\u00f3n de manos sobre Josu\u00e9 le comunica el \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d, y por eso le da autoridad sobre todo el pueblo; no es una mera indicaci\u00f3n de la voluntad humana lo que lo pone al frente del pueblo, sino la libre voluntad de Dios, que le confiere tambi\u00e9n la fuerza interior (\u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d) para cumplir su no f\u00e1cil misi\u00f3n.<br \/>\n1354<br \/>\n3. Consagraci\u00f3n.<br \/>\nTambi\u00e9n los levitas eran ofrecidos a Dios para que le perteneciesen como una ofrenda sagrada, mediante la imposici\u00f3n de manos: \u2020\u0153Cuando los levitas se hayan acercado ante el Se\u00f1or, los israelitas pondr\u00e1n las manos sobre ellos&#8230; De esta manera separar\u00e1s a los levitas de los dem\u00e1s israelitas para que sean m\u00ed\u00ados\u2020\u009d Nm 8,10-14). M\u00e1s que de conferir un poder, en esta imposici\u00f3n de manos se trata de hacer de ellos una especial consagraci\u00f3n a Dios y al servicio religioso.<br \/>\n1355<br \/>\nIII. SIGNIFICADOS DE LA IMPOSICION DE MANOS EN EL NT.<br \/>\nSigno visible, a trav\u00e9s del cual Dios quiere significar el ofrecimiento de sus dones y sobre todo de su Esp\u00ed\u00adritu, el gesto se recoge en el NT para expresar los nuevos dones ofrecidos, por medio de Cristo, a los hombres y a su Iglesia. M\u00e1s claramente que en el mismo AT aparece que la imposici\u00f3n de manos es un gesto \u2020\u0153eficaz\u2020\u009d, es decir, que realiza lo que de alguna manera significa; en t\u00e9rminos teol\u00f3gicos podr\u00ed\u00adamos decir que tiene un valor \u2020\u0153sacramental\u2020\u009d.<br \/>\n1356<br \/>\n1. Poder taumat\u00fargico de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos.<br \/>\nEsto es evidente sobre todo en la actividad taumat\u00fargica de Jes\u00fas. V\u00e9ase, por ejemplo, la curaci\u00f3n de la mujer encorvada desde hac\u00ed\u00ada dieciocho a\u00f1os por efecto de la posesi\u00f3n diab\u00f3lica: \u2020\u0153Jes\u00fas, al verla, la llam\u00f3 y le dijo: \u2020\u02dcMujer, quedas libre de tu enfermedadi. Le impuso las manos y, al instante, se enderez\u00f3 y empez\u00f3 a alabar a Dios\u2020\u009d(Lc 13,12-13). Lo mismo ocurre con la curaci\u00f3n del ciego de Bet-saida: \u2020\u0153Llegaron a Betsaida, le trajeron un ciego y le suplicaron que lo tocase. Jes\u00fas cogi\u00f3 de la mano al ciego, lo sac\u00f3 fuera de la aldea, le ech\u00f3 saliva en los ojos, le impuso las manos&#8230; Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y vio claramente\u2020\u009d (Mc 8,22-23; Mc 8,25).<br \/>\nY no son \u00e9stos los \u00fanicos casos. San Lucas, en un sumario r\u00e1pido, nos dice que \u2020\u0153a la puesta de sol, todos los que ten\u00ed\u00adan enfermos de cualquier dolencia se los llevaron; Jes\u00fas impon\u00ed\u00ada las manos sobre cada uno de ellos y los curaba\u2020\u009d (Lc 4,40).<br \/>\nLo que hizo Jes\u00fas con la plena autoridad que le ven\u00ed\u00ada de Dios durante su misi\u00f3n en la tierra, seguir\u00e1 haci\u00e9ndolo durante la historia de la Iglesia mediante el ministerio de sus disc\u00ed\u00adpulos. En efecto, despu\u00e9s de darles la orden de anunciar el evangelio a todas las gentes, Jes\u00fas contin\u00faa: \u2020\u0153A los que crean les acompa\u00f1ar\u00e1n estos prodigios: en mi nombre echar\u00e1n los demonios&#8230;, pondr\u00e1n sus manos sobre los enfermos y los curar\u00e1n\u2020\u009d (Mc 16,17-18). Est\u00e1 claro que \u00e9ste no es un poder aut\u00f3nomo, el de los ap\u00f3stoles, sino participado por ellos del de Cristo resucitado, que est\u00e1 siempre presente entre los suyos: \u2020\u0153Ellos se fueron a predicar por todas partes. El Se\u00f1or cooperaba con ellos y confirmaba su doctrina con los prodigios que los acompa\u00f1aban\u2020\u009d (Mc 16,20). Por eso tambi\u00e9n Pablo restituye la salud al padre de Publio, gobernador de Malta (Hch 28,8).<br \/>\nEs interesante el hecho de que, fuera de los enfermos, Jes\u00fas impone las manos s\u00f3lo a los ni\u00f1os:<br \/>\n\u2020\u0153Entonces le presentaron unos ni\u00f1os para que les impusiera las manos y rezase por ellos. Los disc\u00ed\u00adpulos los rega\u00f1aban, pero Jes\u00fas dijo: Dejad que los ni\u00f1os se acerquen a m\u00ed\u00ad y no se lo impid\u00e1is, porque de los que son como ellos es el reino de Dios. Y despu\u00e9s de imponerles las manos, contin\u00fao su camino\u2020\u2122 Mt 19,13-15; Mc 10,13-16). Adem\u00e1s de ser un signo de afecto, esta imposici\u00f3n de manos sobre los ni\u00f1os significa una especie de bendici\u00f3n y una indicaci\u00f3n de que ellos sobre todo pertenecen a Dios: de aqu\u00ed\u00ad la referencia expl\u00ed\u00adcita a la oraci\u00f3n (para que rezase por ellos), que es como una recomendaci\u00f3n de estos peque\u00f1os a la benevolencia del Padre.<br \/>\n1357<br \/>\n2. Valor lit\u00fargico-sacramental.<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 del uso amplio de la imposici\u00f3n de manos, documentado especialmente para la actividad taumat\u00fargica de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos, la Iglesia primitiva utilizaba este gesto sobre todo en el ambiente lit\u00fargico, bien sea para conferir el Esp\u00ed\u00adritu en los sacramentos del \/ bautismo y de la \/ confirmaci\u00f3n, bien para crear ministros al servicio de las diversas comunidades [\/Sacerdocio II].<br \/>\nPor lo que se refiere a los sacramentos, hay que recordar dos textos de los Hechos de los Ap\u00f3stoles.<br \/>\nDespu\u00e9s de la predicaci\u00f3n de Felipe-en Samar\u00ed\u00ada, enviaron de Jerusal\u00e9n a Pedro y a Juan para verificar el hecho, dado que era la primera vez que se predicaba el evangelio fuera de Judea: \u2020\u0153Llegaron y oraron por los samaritanos para que recibieran el Esp\u00ed\u00adritu Santo, pues a\u00fan no hab\u00ed\u00ada bajado sobre ninguno de ellos, y s\u00f3lo hab\u00ed\u00adan recibido el bautismo en el nombre de Jes\u00fas, el Se\u00f1or. Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d (Hch 8, 15-17). Aquello debi\u00f3 ser tan llamativo, que Sim\u00f3n mago se vio inducido a pedir, previa la debida compensaci\u00f3n, que le dieran tambi\u00e9n a \u00e9l el poder de \u2020\u0153imponer las manos\u2020\u009d para dar el Esp\u00ed\u00adritu Santo (y. 19). Por todo el contexto es evidente que la imposici\u00f3n de manos est\u00e1 ordenada a la recepci\u00f3n de alg\u00fan sacramento, que, a nuestro juicio, deber\u00ed\u00ada ser la confirmaci\u00f3n, dado que el bautismo est\u00e1 ya claramente presupuesto en el texto. Y es igualmente evidente que el poder de \u2020\u0153imponer las manos\u2020\u009d ven\u00ed\u00ada solamente de Dios y que, por eso mismo, no era comerciable.<br \/>\nEl otro episodio se refiere a san Pablo, cuando, al llegar a Efeso, se encontr\u00f3 all\u00ed\u00ad con algunos disc\u00ed\u00adpulos que hab\u00ed\u00adan recibido solamente el bautismo de Juan. Los instruy\u00f3, y ellos \u2020\u0153al o\u00ed\u00adrlo, se bautizaron en el nombre de Jes\u00fas, el Se\u00f1or. Cuando Pablo les impuso las manos, descendi\u00f3 sobre ellos el Esp\u00ed\u00adritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas extra\u00f1as y a profetizar\u2020\u009d (Hch 19,5-6). Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad estamos en un clima lit\u00fargico, y la imposici\u00f3n de manos va unida a la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que se realiza en el bautismo o, quiz\u00e1 mejor, en el sacramento de la confirmaci\u00f3n, que perfecciona al primero y lo ordena sobre todo al testimonio para con los de fuera. En efecto, seg\u00fan el texto, la imposici\u00f3n de manos viene despu\u00e9s del bautismo.<br \/>\nTambi\u00e9n en Heb 6,1-2 el autor recuerda, adem\u00e1s de la \u2020\u0153doctrina del bautismo\u2020\u2122, la \u2020\u0153imposici\u00f3n de manos, que o precisa mejor al mismo bautismo o remite tambi\u00e9n a la confirmaci\u00f3n. De todas formas, queda en pie el hecho de la importancia que muy pronto asumi\u00f3 la imposici\u00f3n de manos, derivada del AT, en la praxis lit\u00fargica de la primitiva Iglesia.<br \/>\n1358<br \/>\n3. Transmisi\u00f3n del poder sagrado PARA EL SERVICIO DE LA COMUNIDAD.<br \/>\nCon este mismo gesto lit\u00fargico la Iglesia antigua transmit\u00ed\u00ada el \u2020\u0153poder sagrado\u2020\u009d que habilitaba a sus ministros a realizar determinados servicios en la comunidad con el don del Esp\u00ed\u00adritu que se les confer\u00ed\u00ada. De forma que no se trataba de una mera designaci\u00f3n externa que constituyese a los sagrados ministros, sino de la irrupci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que propiciaba el rito y la oraci\u00f3n.<br \/>\nEs lo que se percibe en la instituci\u00f3n de los siete (di\u00e1conos), destinados al servicio caritativo de las mesas para las viudas de los helenistas: \u2020\u0153Elegid, pues, cuidadosamente entre vosotros, hermanos, siete hombres de buena reputaci\u00f3n, llenos del Esp\u00ed\u00adritu Santo y sabidur\u00ed\u00ada, y nosotros les encomendaremos este servicio&#8230; Los presentaron a los ap\u00f3stoles, los cuales, despu\u00e9s de orar, les impusieron las manos\u2020\u009d (Hch 6,3; Hch 6,6 ). Tambi\u00e9n la primera misi\u00f3n de Pablo y de Bernab\u00e9 se caracteriza por una ceremonia an\u00e1loga:<br \/>\n\u2020\u0153Entonces, despu\u00e9s de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despi-dieron\u2020\u009d(Hch 13,3). M\u00e1s de un comentarista interpreta todo esto como una ceremonia de despedida y de confiarlos a las manos de Dios,,m\u00e1s que de una investidura. Pero personalmente creemos que estamos aqu\u00ed\u00ad ante un rito lit\u00fargico de verdadera investidura misionera, celebrada por los responsables y representantes de la comunidad.<br \/>\nEn las cartas pastorales [1 Timoteo, \/ Tito] que, entre otros temas, se ocupan de forma especial del tema de la \u2020\u0153sucesi\u00f3n\u2020\u009d en el ministerio, la imposici\u00f3n de manos se convierte en el rito normal de transmisi\u00f3n de poderes para guiar y santificar a la comunidad. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, el autor recuerda en dos ocasiones a Timoteo los deberes derivados de su introducci\u00f3n en el ministerio sagrado: \u2020\u0153Por eso te recomiendo que reavives la gracia de Dios, que te fue conferida por la imposici\u00f3n de mis manos. Pues el Se\u00f1or no nos ha dado esp\u00ed\u00adritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de prudencia\u2020\u009d (2Tm 1,6-7). Y tambi\u00e9n: \u2020\u0153No descuides el carisma que has recibido y que se te confiri\u00f3 en virtud del Esp\u00ed\u00adritu cuando te impusieron las manos los presb\u00ed\u00adteros de la Iglesia\u2020\u009d (lTm 4,14).<br \/>\nLo que es importante en estos pasajes es el hecho de que la imposici\u00f3n de manos no es s\u00f3lo un gesto indicativo de una funci\u00f3n en la Iglesia, sino que crea en el sujeto ciertas disposiciones interiores destinadas a cumplir determinadas funciones en la Iglesia. Por eso se habla en ambos casos de \u2020\u0153don espiritual\u2020\u009d carisma) y de \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu de fortaleza, de amor y de prudencia\u2020\u009d, que se da en la consagraci\u00f3n. El Esp\u00ed\u00adritu va indisolublemente unido al ministerio, como ya hemos visto tambi\u00e9n en algunos pasajes del AT. El Esp\u00ed\u00adritu y la instituci\u00f3n no se oponen, sino que est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente ligados entre s\u00ed\u00ad.<br \/>\nPrecisamente por esto, se le pide a Timoteo que sea muy precavido en la elecci\u00f3n de los ministros sagrados, para no cargar suc\u00fcnc\u00ed\u00adencia con los pecados de otro: \u2020\u0153No impongas a nadie las manos sin haberlo pensado muy bien; no te hagas c\u00f3mplice de los pecados ajenos. Cons\u00e9rvate honesto\u2020\u009d (lTm 5,22). Si es verdad que el \u2020\u0153carisma\u2020\u009d viene de Dios y que puede conferirlo a quien quiera, tambi\u00e9n es verdad que hay que ser muy precavido a la hora de confiar los diversos ministerios eclesiales, para no crear dificultades a los creyentes; cuando las dotes humanas y la \u2020\u0153gracia\u2020\u009d de Dios colaboran entre s\u00ed\u00ad, entonces el ministerio sagrado alcanza la mayor eficacia.<br \/>\nTambi\u00e9n es importante se\u00f1alar que, en todos los casos anteriormente recordados, la imposici\u00f3n de las manos para conferir un servicio ministerial la hacen personas cualificadas, aunque no siempre ap\u00f3stoles, pero nunca por la comunidad en cuanto tal. Hay un principio \u2020\u0153jer\u00e1rquico\u2020\u009d que se respeta, aunque la comunidad se ve casi siempre comprometida en ello, como, por ejemplo, en el caso de la elecci\u00f3n de los siete di\u00e1conos (Hch 6,3).<br \/>\n1359<br \/>\nCONCLUSION.<br \/>\nPocos signos como el de la imposici\u00f3n de manos tienen un significado tan m\u00faltiple y tan adecuado a las cosas que intentan expresar, por lo que ha encontrado a trav\u00e9s de los siglos hasta hoy un uso constante en la praxis lit\u00fargica de la Iglesia; pensemos en la importancia que tiene sobre todo en la consagraci\u00f3n episcopal y sacerdotal. En cierto sentido es siempre la \u2020\u0153manus exten-ta\u2020\u009d de Dios la que hoy sigue haciendo prodigios. De aqu\u00ed\u00ad su car\u00e1cter tan sugestivo y tambi\u00e9n la necesidad de redescubrir siempre de nuevo su significado.<br \/>\n1360<br \/>\nBIBL.: Corsani B., Imposizione delle man\u00ed\u00adnelNT, en\u2020\u009dProtestantesimo\u2020\u009d27 (1952) 161-17!; Cullmann O., La<br \/>\nfe yel culto en \u00c2\u00a1a Iglesia primitiva, Madrid 1971; Ferguson E., LayingonofHandsrits Significance in<br \/>\nOrdination, en \u2020\u0153JTS, NS\u2020\u009d26 (1975) 1-12; Grayston K.., The Significanceofthe WordHandin the NT, en Fs.<br \/>\nB. Rigaux, 1970, 479-487; Lecuyer J., Le sacre-ment de \u00c2\u00a1Ordination. Recherche historique el th\u00e9ologique,<br \/>\nBeauchesne, Par\u00ed\u00ads 1983; Mau-rerC, epitithemi, en GLNTXIII, 1981, 1245-1250; Spicq C, Les<br \/>\nEpitrespastorales II, Gabal-da, Par\u00ed\u00ads 1969, 722-730; Woude AS. van der, yad-Mano. en DTATX, 921-931.<br \/>\nS. Cipriani<br \/>\n1361<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>La mano es, juntamente con la *palabra, uno de los medios m\u00e1s expresivos del lenguaje del hombre; de por s\u00ed\u00ad, la mano simboliza ordinariamente el *poder (Ex 14,31; Sal 19, 2) y hasta el *Esp\u00ed\u00adritu de Dios (lRe 18,46; Is 8,11; Ez 1,3; 3,22). Imponer las manos sobre alguien es m\u00e1s que levantarlas en alto, aunque sea para bendecir (Lev 9,22; Le 24, 50); es tocar realmente al otro y comunicarle algo de uno mismo.<\/p>\n<p>AT. La imposici\u00f3n de manos, signo de bendici\u00f3n, expresa con realismo el car\u00e1cter de la *bendici\u00f3n, que no es meramente palabra, sino acto. As\u00ed\u00ad Jacob transmite a toda su posteridad la *riqueza de bendici\u00f3n que \u00e9l mismo ha recibido de sus antepasados, Abraham e Isaac: \u00ab\u00c2\u00a1Crezcan y multipl\u00ed\u00adquense sobre la tierra!\u00bb (G\u00e9n 48,13-16).<\/p>\n<p>La imposici\u00f3n de manos, signo de consagraci\u00f3n, indica que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios pone aparte a un ser que \u00e9l se ha escogido, que toma posesi\u00f3n de \u00e9l, que le da autoridad y aptitud para ejercer una funci5n. As\u00ed\u00ad se pone aparte a los levitas, como a una ofrenda sagrada (N\u00fam 8,10); as\u00ed\u00ad el Esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada llena a Josu\u00e9 (Dt 34,9), disponi\u00e9ddolo a desempe\u00f1ar el cargo de jefe del pueblo con plenos poderes (N\u00fam 27,15-23).<\/p>\n<p>La imposici\u00f3n de manos, s\u00ed\u00admbolo de identificaci\u00f3n, establece una uni\u00f3n entre el que ofrece una v\u00ed\u00adctima en sacrificio y la v\u00ed\u00adctima misma: \u00e9sta es consagrada a Dios, encargada de tomar sobre s\u00ed\u00ad los sentimientos del oferente, acci\u00f3n de gracias, pesar del pecado o adoraci\u00f3n; as\u00ed\u00ad en los sacrificios de expiaci\u00f3n Lev 1,4), de comuni\u00f3n (3,2), por el pecado (4,4), o tambi\u00e9n en la consagraci\u00f3n de los levitas (N\u00fam 8,16). En el rito del macho cabr\u00ed\u00ado emisario el d\u00ed\u00ada de la *expiaci\u00f3n, hay todav\u00ed\u00ada identificaci\u00f3n con el animal, pero no hay consagraci\u00f3n. Por la imposici\u00f3n de las manos comunica Israel al animal sus pecados; \u00e9ste, ahora impuro, no puede ser ofrecido a Yahveh en sacrificio y es expulsado al desierto (Lev 16,21s).<\/p>\n<p>NT. 1. En la vida de Jes\u00fas. En signo de bendici\u00f3n impuso Jes\u00fas las manos a los *ni\u00f1os Peque\u00f1os (Mc 10,. 16), confiri\u00e9ndoles la *bienaventuranza que anunciaba a los *pobres (Mt 5,3), obteniendo de su Padre los frutos de su propia \u00aboraci\u00f3n\u00bb (Mt 19, 13). La imposici\u00f3n de las manos es tambi\u00e9n signo de liberaci\u00f3n. En efecto, por este gesto cura Jes\u00fas a los *enfermos: \u00abMujer, ya est\u00e1s limpia de tu enfermedad\u00bb, dijo a la mujer encorvada, luego le impuso las manos, y ella se enderez\u00f3 en el mismo instante (Le 13,13). Igual gesto para la curaci\u00f3n del ciego de Betsaida (Mc 8,23ss), o para cada uno de los numerosos enfermos que acud\u00ed\u00adan a la puesta del sol (Le 4,40).<\/p>\n<p>2. En la vida de la Iglesia. Seg\u00fan la promesa del resucitado, los disc\u00ed\u00adpulos \u00abimpondr\u00e1n las manos a los enfermos y \u00e9stos quedar\u00e1n curados\u00bb (Mc 16,18). As\u00ed\u00ad Anan\u00ed\u00adas devuelve con este gesto la vista a Saulo convertido (Act 9,12), y Pablo a su vez restituye la salud al gobernador de Malta (28,8). Juntamente con este signo de liberaci\u00f3n, la imposici\u00f3n de las manos se practica ya en la Iglesia naciente como signo de consagraci\u00f3n. Por ella se transmiten los dones divinos y principalmente el don del *Esp\u00ed\u00adritu Santo. As\u00ed\u00ad Pedro y Juan confirmaron a los samaritanos que no lo hab\u00ed\u00adan recibido todav\u00ed\u00ada (Act 8,17); Pablo hizo lo mismo a las gentes de Efeso (19,6). Sim\u00f3n Mago hab\u00ed\u00ada quedado tan asombrado ante el poder de este gesto que hab\u00ed\u00ada querido comprar aquel poder con dinero (8,18s). As\u00ed\u00ad pues, este gesto aparece como un signo visible portador de una potente realidad divina.<\/p>\n<p>Finalmente, por este mismo gesto transmite la Iglesia un poder espiritual adaptado a una *misi\u00f3n precisa, ordenada a determinadas funciones : tal sucede en la instituci\u00f3n de los siete (6,6) consagrados por los ap\u00f3stoles, o en el env\u00ed\u00ado de Pablo y de Bernab\u00e9 (13,3). Pablo a su vez impone las manos a Timoteo (2Tim 1,6s; cf. ITim 4,14), y Timoteo repetir\u00e1 este gesto sobre los que escoja para el ministerio (lTim 5,22). As\u00ed\u00ad la Iglesia contin\u00faa imponiendo las manos en sentidos precisados cada vez por una f\u00f3rmula; y este gesto es portador de los dones del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>-> Bendici\u00f3n &#8211; Carismas &#8211; Esp\u00ed\u00adritu de Dios &#8211; Enfermedad\/Curaci\u00f3n &#8211; Unci\u00f3n &#8211; Sacerdocio.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Dado que la mano es el primer \u00f3rgano de contacto, el que se toque con ella se considera a menudo un medio de transferir poderes o cualidades de un individuo a otro. Generalmente la mano se coloca sobre la cabeza, ya que es la parte m\u00e1s noble del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imposici\u00f3n de manos parece haber jugado un rol muy importante en la historia de la religi\u00f3n. Por ejemplo, por tomar la mano de Marduk, el rey de Babilonia ganaba y anualmente renovaba su dominio. Las deidades comunicaban al rey de Egipto bendici\u00f3n por medio de imponerle sus manos, concedi\u00e9ndole larga vida y gobierno pr\u00f3spero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se practic\u00f3 por varias razones en el AT. El sacerdote impon\u00eda sus manos sobre el macho cabr\u00edo para transferirle los pecados del pueblo (Lv. 16:21). Jacob coloc\u00f3 las manos sobre los hijos de Jos\u00e9 para darles bendici\u00f3n (Gn. 48). En la ordenaci\u00f3n de Josu\u00e9, Mois\u00e9s le comunic\u00f3 una porci\u00f3n de su sabidur\u00eda y esp\u00edritu (Nm. 27:18\u201323).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cristo mismo emple\u00f3 la imposici\u00f3n de manos en diferentes maneras: para sanar (Mr. 5:23; 7:32) y bendecir (Mr. 10:16; Lc. 24:50).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La iglesia la hizo parte de su vida, y la us\u00f3 para sanar y bendecir (Hch. 9:27). Tambi\u00e9n se empleaba despu\u00e9s del bautismo con oraci\u00f3n para la recepci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (Hch. 8:14ss.; 19:1ss.). Y vino a ser de especial importancia cuando se confer\u00eda un oficio o misi\u00f3n en el servicio de la iglesia (Hch. 6:6; 13:3). De esta pr\u00e1ctica vino el rito de ordenaci\u00f3n, en el cual se comunicaba al individuo por la imposici\u00f3n de manos una gracia especial, <em>charisma<\/em>, acompa\u00f1ada por el don del Esp\u00edritu (1 Ti. 4:14; 2 Ti. 1:6)\u2014pero s\u00f3lo por uno que ya tuviera el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cristianismo de hoy, la imposici\u00f3n de manos tambi\u00e9n se usa para la pr\u00e1ctica de la confirmaci\u00f3n, el matrimonio, la unci\u00f3n, la visitaci\u00f3n de los enfermos y la absoluci\u00f3n privada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"1609\">\n<li>Behm, <em>Die Handauflegung im Urchristentum<\/em>; Hempel, Behm, Glaude en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RGG<\/a><\/em>, II, 1606\u20131609.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Herman C. Waetjen<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>RGG <\/em><\/a><em>Die Religion in Geschichte und Gegenwart<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (312). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Las acciones que se llevaban a cabo con las *manos constitu\u00edan parte importante del ritual religioso antiguo, <etiqueta id=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\" title=\"\">p. ej. en la oraci\u00f3n (1 R. 8.54; 1 Ti. 2.8) y en la invocaci\u00f3n de la bendici\u00f3n divina (Lv. 9.22; Ecl. 50.20; Lc. 24.50). Jacob bendijo a los hijos de Jos\u00e9 colocando (<\/etiqueta><\/span><span style=''>\u0161&#305;&#770;&#7791;<\/span><span lang=ES style=''>) sus manos sobre sus cabezas (Gn. 48.8\u201320), y de igual manera Jes\u00fas bendijo a los ni\u00f1os que le acercaron (Mr. 10.16; Mt. 19.13\u201315; cf. <etiqueta id=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\" title=\"\"><i>SB<\/i><\/etiqueta>, 1, pp. 807s). Jes\u00fas tambi\u00e9n tocaba a los enfermos (p. ej. Mr. 1.41; 7.33), o colocaba sus manos sobre ellos (Mr. 5.23; 6.5; 7.32; 8.23, 25; Mt. 9.18; Lc. 4:40; 5.13; 13.13), como igualmente hicieron los ap\u00f3stoles (Hch. 9.12, 17; 28.8; Mr. 16.[18]; cf. 1 Qap Gn. 20.21, 28s). La acci\u00f3n era simb\u00f3lica de bendici\u00f3n espiritual que flu\u00eda de una persona hacia otra (cf. Mr. 5.30).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El d\u00eda de la expiaci\u00f3n Aar\u00f3n colocaba (<\/span><span style=' '>s&#257;ma&#7733;<\/span><span lang=ES style=''>) sus manos sobre la cabeza del macho cabr\u00edo que iba a ser enviado al desierto, y confesaba sobre \u00e9l los pecados del pueblo, poni\u00e9ndolos de esa manera sobre el animal (Lv. 16.21). Un rito similar acompa\u00f1aba a las ofrendas para el holocausto, como tambi\u00e9n las de paz, las que se hac\u00edan por el pecado, y las de purificaci\u00f3n lev\u00edtica (p. ej. Lv. 1.4; 3.2; 4.4; Nm. 8.12), como indicaci\u00f3n de la \u201cidentificaci\u00f3n\u201d del pueblo con su ofrenda. (En Lv. 24.14 [cf. Susana 34] los que pon\u00edan sus manos sobre el blasfemo probablemente \u201clanzaban\u201d sobre \u00e9l su propia culpa.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los levitas, que como sacerdotes representaban al pueblo ante Dios, eran ordenados por el pueblo, que pon\u00eda sus manos sobre ellos (Nm. 8.10). Mois\u00e9s orden\u00f3 a su sucesor, Josu\u00e9, imponi\u00e9ndole las manos, y de esta manera lo invisti\u00f3 con parte de su autoridad (Nm. 27.18\u201323). Este pasaje describe a Josu\u00e9, antes de su ordenaci\u00f3n, como \u201cvar\u00f3n en el cual hay esp\u00edritu\u201d, pero en Dt. 34.9 vemos que estaba lleno del esp\u00edritu de sabidur\u00eda porque Mois\u00e9s le hab\u00eda impuesto las manos. Lo que parecer\u00eda inferirse de esto es que una persona meritoria, que pose\u00eda el Esp\u00edritu divino, recib\u00eda dones espirituales adicionales cuando era comisionado para el servicio por medio de este rito. Al mismo tiempo, el rito indicaba una transferencia de autoridad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En el NT el bautismo y la recepci\u00f3n del Esp\u00edritu iban acompa\u00f1ados, en algunas ocasiones, de la imposici\u00f3n de manos. En Hch. 8.14\u201319 el don del Esp\u00edritu se confer\u00eda solamente cuando al bautismo segu\u00eda la imposici\u00f3n apost\u00f3lica de manos. Es poco probable que debamos entender de la misma manera la imposici\u00f3n de manos de Anan\u00edas en Hch. 9.12, 17 (ocasi\u00f3n en la que se produce antes del bautismo). Hch. 19.6 relaciona la imposici\u00f3n de manos con el bautismo y el don del Esp\u00edritu, expresado en lenguas y profec\u00eda, y He. 6.2 se refiere a la ense\u00f1anza sobre bautismos y la imposici\u00f3n de manos, probablemente como instrucci\u00f3n para nuevos conversos. En otras partes, sin embargo, el don del Esp\u00edritu se da sin mencionar la imposici\u00f3n de manos, y, en una oportunidad, aun antes del bautismo (Hch. 10.44\u201348), y es poco probable que en el per\u00edodo del NT el bautismo siempre haya sido acompa\u00f1ado por la imposici\u00f3n de manos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Siguiendo las analog\u00edas veterotestamentarias, y lo que puede haber sido la pr\u00e1ctica rab\u00ednica contempor\u00e1nea, la imposici\u00f3n de manos fue tambi\u00e9n el rito de ordenaci\u00f3n para el servicio cristiano. Una vez que la congregaci\u00f3n hubo elegido los siete di\u00e1conos, ellos mismos (o, posiblemente, los ap\u00f3stoles) oraron y les impusieron las manos (Hch. 6.5s; cf. <i>SB<\/i>, 2, pp. 647\u2013661); de la misma manera la iglesia de Antioqu\u00eda or\u00f3 e impuso las manos a Bernab\u00e9 y Saulo para su obra misionera (Hch. 13.3). En 1 Ti. 5.22 Pablo aconseja a Timoteo que no se apresure con la imposici\u00f3n de manos; esto puede referirse a la ordenaci\u00f3n de ancianos, o a la restauraci\u00f3n de los que han reincidido, reintegr\u00e1ndolos a la comuni\u00f3n de los santos mediante un acto de bendici\u00f3n. 2 Ti. 1.6 se refiere a la recepci\u00f3n, por parte de Timoteo mismo, del don de Dios para la obra del ministerio mediante la imposici\u00f3n de las manos de Pablo. Cf. 1 Ti. 4.14, donde, sin embargo, es el \u201cpresbiterio\u201d el que le impone las manos. La mejor y m\u00e1s simple de las soluciones es la de considerar que Pablo y los ancianos locales realizaron el acto en conjunto, pero D. Daube piensa que la frase en cuesti\u00f3n significa \u201cordenaci\u00f3n al rango de presb\u00edtero\u201d. Esta ordenaci\u00f3n, llevada a cabo bajo la gu\u00eda divina (Hch. 13.3; cf. 1 Ti. 1.18), era un signo visible de que Dios daba a la persona sus dones para alg\u00fan aspecto de la obra del ministerio, y por medio de ella la iglesia reconoc\u00eda la comisi\u00f3n y capacitaci\u00f3n divinas, al tiempo que se asociaba con el Esp\u00edritu en el acto de comisionar y autorizar al ministro para su tarea.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> H. G. Sch\u00fctz, \u201cMano\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). III, pp. 43\u201344; B. D. Dupuy, \u201cLa ordenaci\u00f3n para el ministerio\u201d, <i>Mysterium salutis, <\/i>1975, vol. IV, t(t). II, pp. 489\u2013494; P. Fransen, \u201c\u00d3rdenes sagradas\u201d, <i>Sacramentum mundi<\/i>, 1974, t(t). V, cols. 22\u201329; G. von Rad, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). I, pp. 323ss; W. Eichroch, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). I, pp. 144\u2013156.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>G. W. H. Lampe, <i>The Seal of the Spirit<\/i>, 1951, <etiqueta id=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\" title=\"\">cap(s). 5; E. Lohse, <\/etiqueta><i>Die Ordination im Sp\u00e4tjudentum und im Neuen Testaament<\/i>, 1951; D. Daube, <i>The New Testament and Rabbinic Judaism<\/i>, 1956, pp. 224ss; J. Newman, <i>Semikhah<\/i>, 1950; N. Alder, <i>Taufe und Handauflegung<\/i>, 1951; E. Ferguson, <etiqueta id=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\" title=\"\"><i>HTR <\/i><\/etiqueta>56, 1963, pp. 12\u201319; <i>JTS <\/i><etiqueta id=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\" title=\"\">s.n. 26, 1975, pp.1\u201312; C. Maurer, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\" title=\"\"><i>TDNT <\/i><\/etiqueta>8, pp. 159\u2013161; E. Lohse, <i>TDNT <\/i>9, pp. 424\u2013434; H.-G. Sch\u00fctz, <i>NIDNTT <\/i>2, pp. 148\u2013153.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>I.H.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p>\n    Una ceremonia simb\u00f3lica   por la cual uno intenta comunicar a otro alg\u00fan favor, cualidad o excelencia (principalmente de tipo espiritual), o nombrar a otro a alg\u00fan cargo. El  rito ha tenido un uso tanto profano o secular como sagrado. Es extremadamente antiguo, y ha sido transmitido desde los tiempos patriarcales.  Jacob leg\u00f3 una bendici\u00f3n y herencia a sus dos hijos Efra\u00edn y Manas\u00e9s poniendo sus manos sobre ellos (G\u00e9n. 48,14) y Mois\u00e9s leg\u00f3 a Josu\u00e9 la hegemon\u00eda del pueblo hebreo del mismo modo (N\u00fam. 27,18.23).  En el Nuevo Testamento Nuestro Se\u00f1or emple\u00f3 este rito para restaurarle la vida a la hija de Jairo (Mt. 9,18) y para dar salud al enfermo (Lc. 6,19).  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aspecto religioso de esta ceremonia apareci\u00f3 por primera vez en la consagraci\u00f3n de Aar\u00f3n y sus hijos al oficio del sacerdocio. Antes de inmolar animales en sacrificio, los sacerdotes, de acuerdo con el ritual mosaico, pon\u00edan sus manos sobre la cabeza de las v\u00edctimas (\u00c9x. 29; Lev. 8,9); y en la expresiva despedida del chivo expiatorio, el oficiante colocaba sus manos sobre la cabeza del animal y rogaba que los pecados del pueblo pudieran descendieran a \u00e9l y fuesen expiados en el desierto (Lev. 16,21).  Los Ap\u00f3stoles impon\u00edan las manos sobre los reci\u00e9n bautizados, para que pudieran recibir los dones del Esp\u00edritu Santo en confirmaci\u00f3n (Hch. 8,17.19; 19,6); sobre aquellos a ser promovidos a las \u00d3rdenes Sagradas (Hch. 6,6; 13,3; 1 Tim. 4,14; 2 Tim. 1,6; Mt. 13); y sobre otros para conferirle alg\u00fan don sobrenatural o beneficio corporal (Hechos, passim). En realidad el rito se usaba tan frecuentemente que la \u201cimposici\u00f3n de manos\u201d vino a designar una doctrina cat\u00f3lica esencial (Heb. 6,2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para comprender claramente la medida en que la imposici\u00f3n de manos se utiliza en la Iglesia del presente, ser\u00e1 necesario considerar su aspecto sacramental o teol\u00f3gico y tambi\u00e9n el ceremonial o lit\u00fargico.  En la confirmaci\u00f3n, la imposici\u00f3n de manos constituye la materia esencial del sacramento, no sin embargo aquella que precede la unci\u00f3n, sino la que tiene lugar al momento de la aplicaci\u00f3n del crisma (S.C. de Prop. Fide, 6 de agosto de 1840). En el sacramento de las \u00f3rdenes sagradas entra, ya sea completamente o en parte, en la sustancia del rito a trav\u00e9s del cual se confieren la mayor\u00eda de los grados superiores.  As\u00ed, en la ordenaci\u00f3n de los di\u00e1conos de acuerdo con el rito Latino, es al menos materia parcial del sacramento; en el otorgamiento del sacerdocio hay una triple imposici\u00f3n, viz.:  (a) cuando el prelado que ordena, seguido de los sacerdotes, deposita las manos sobre la cabeza del candidato nil dicens; (b) cuando \u00e9l y los sacerdotes extienden manos durante la oraci\u00f3n, Oremus, fratres carissimi, y  (c) cuando impone las manos otorgando el poder de perdonar los pecados, diciendo Accipe Spiritum Sanctum. La primera y segunda de estas imposiciones combinadas constituyen en la Iglesia Latina la materia parcial del sacramento, la traditio instrumentorum es la requerida para la adecuada o completa materia.  Los griegos, sin embargo, conf\u00edan en la imposici\u00f3n sola como la sustancia del rito sacramental.  En la consagraci\u00f3n de obispos la imposici\u00f3n de manos sola pertenece a la esencia (vea Confirmaci\u00f3n; \u00d3rdenes Sagradas).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso ceremonial es mucho m\u00e1s extenso:\n<\/p>\n<ul>\n<li>(1) En el bautismo el sacerdote marca la frente y el pecho con la Se\u00f1al de la Cruz, impone las manos sobre la cabeza durante la oraci\u00f3n, \u201cpreces nostras\u201d, y nuevamente despu\u00e9s del exorcismo, implorando a Dios que haga descender la luz de la verdad dentro del alma purificada (cf. Rito Rom.). Tertuliano menciona la imposici\u00f3n como usada en el otorgamiento del bautismo en sus propios d\u00edas (de Bap., VI, VII, &amp;c.). <\/li>\n<li>(2) En la penitencia el ministro meramente levanta su mano al dar la absoluci\u00f3n.  Las antiguas ordines (cf. Martene, \u00abDe antiqua ecclesi\u00e6 disciplina\u00bb, passim), registran esta costumbre. <\/li>\n<li> (3) En la extremaunci\u00f3n no hay imposici\u00f3n de manos ordenada por las r\u00fabricas, aunque en la plegaria inmediata anterior a la unci\u00f3n se expresan las palabras per impositionem manuum nostrarum. Posiblemente la imposici\u00f3n es contenida en las unciones como lo es en la administraci\u00f3n de la confirmaci\u00f3n.  <\/li>\n<li>(4) Aparte de los sacramentos, el rito es tambi\u00e9n empleado en casi todas las variadas bendiciones de personas y cosas.  As\u00ed tambi\u00e9n se bendice a los abades y a las v\u00edrgenes (cf. Pontifical y Ritual Romano). <\/li>\n<li>(5) En la reconciliaci\u00f3n de penitentes p\u00fablicos y en la recepci\u00f3n a la Iglesia de los cism\u00e1ticos, herejes y ap\u00f3statas, al principio se impon\u00edan las manos, y todav\u00eda se hace (cf. Duchesne, \u00abChristian Worship\u00bb, pp. 328, 435, San Cipriano, \u00abDe Lapsis\u00bb, 16). <\/li>\n<li> (6). Son exorcizados de manera similar aquellos obsesionados por esp\u00edritus malignos (cf. Ritual Romano, Titus, X, CL).  (7) Las r\u00fabricas del misal ordenan al celebrante mantener sus manos extendidas durante la mayor\u00eda de las oraciones.  En la oraci\u00f3n de pre-consagraci\u00f3n Hanc igitur oblationem, \u00e9l tambi\u00e9n sostiene sus manos sobre la oblata. Esta acci\u00f3n parece tomada de la vieja pr\u00e1ctica lev\u00edtica, ya se\u00f1alada, de depositar las manos sobre las v\u00edctimas a ser sacrificadas, pero, curiosamente, no se ha probado que sea muy antigua.  Le Brun (Explication de la Messe, IV, 6) dice que \u00e9l no encontr\u00f3 la r\u00fabrica en ning\u00fan misal anterior al siglo XV. P\u00edo V lo hizo de pr\u00e6cepto (cf. Gihr, \u00abla Messe\u00bb, II, 345).<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El significado del acto es expresivo, ya que simboliza, como lo hace, la colocaci\u00f3n del pecado sobre los elementos de  pan y  vino, el cual, al ser cambiado en el Cuerpo y la Sangre de  Cristo, se convierte as\u00ed en nuestro emisario o chivo expiatorio, y finalmente en la \u201cv\u00edctima de nuestra paz\u201d con Dios. Nada puede mostrar mejor la relaci\u00f3n que siempre ha existido entre la oraci\u00f3n y la ceremonia que se est\u00e1 considerando, que esta expresiva frase de San Agust\u00edn, \u00bfQuid aliud est manuum impositio, quam oratio super hominem?  (De Bap., III, XVI, 21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBibligraf\u00eda:  Adem\u00e1s de las autoridades citadas arriba, vea los manuales de liturgia ordinarios; Roman Missal; MABILLON, Museum Italicum, II (Par\u00eds, 1689); CHEETHAM en Dict. Christ. Antiq., s.v.; LES\u00caTRE en VIG., Dict. de la Bible, s.v. Imposition des mains; THALHOFER en Kirchenlex, s.v. Handauflegung.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente:  Morrisroe, Patrick. \u00abImposition of Hands.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/07698a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi. rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Imposici\u00f3n de manos (heb. s\u00e2m y\u00e2dayim al, \u00abponer las manos sobre\u00bb). Acto realizado en diversas circunstancias y con diferentes prop\u00f3sitos: 1. Presentaci\u00f3n de animales para el sacrificio. Con frecuencia, el ofrendante pon\u00ed\u00ada sus manos sobre el animal consagrado para el sacrificio antes de degollarlo (Lev 1:2-4; 3:1, 2); es decir, lo presentaba como su sustituto. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/imposicion-de-manos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abIMPOSICION DE MANOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2514","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2514","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2514"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2514\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2514"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2514"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2514"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}