{"id":25177,"date":"2016-02-05T17:04:01","date_gmt":"2016-02-05T22:04:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-del-matrimonio\/"},"modified":"2016-02-05T17:04:01","modified_gmt":"2016-02-05T22:04:01","slug":"historia-del-matrimonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-del-matrimonio\/","title":{"rendered":"HISTORIA DEL MATRIMONIO"},"content":{"rendered":"<p>\n  S\u00f3lo la muerte me separar\u00e1 de ti      La palabra matrimonio puede ser usada para denotar la acci\u00f3n, contrato, formalidad, o ceremonia en la que la uni\u00f3n conyugal es creada, o para la uni\u00f3n en s\u00ed, en su condici\u00f3n de permanente. En este art\u00edculo tratamos, en gran parte, del matrimonio como condici\u00f3n, y de sus aspectos morales y sociales. Normalmente es definido como la uni\u00f3n leg\u00edtima entre marido y mujer. \u00abLeg\u00edtimo\u00bb indica la sanci\u00f3n de una ley, ya sea natural, evang\u00e9lica, o civil, mientras que la frase, \u00abmarido y mujer\u00bb, implica los derechos mutuos en las relaciones sexuales, de la vida en com\u00fan, y de una uni\u00f3n permanente. Las dos \u00faltimas caracter\u00edsticas distinguen el matrimonio del concubinato y de la fornicaci\u00f3n, respectivamente. La definici\u00f3n, sin embargo, es lo suficientemente amplia como para comprender la poligamia y la poliandria, cuando estas uniones son permitidas por el derecho civil; pues en tales relaciones hay tantos matrimonios como individuos del sexo num\u00e9ricamente mayor. Podemos ciertamente dudar que la promiscuidad, la condici\u00f3n en la que todos los hombres de un grupo mantienen relaciones y viven indiscriminadamente con todas las mujeres del mismo, sea llamada matrimonio. En semejante convivencia, la relaci\u00f3n y vida dom\u00e9stica est\u00e1 desprovista de la exclusividad que normalmente est\u00e1 asociada a la idea de una uni\u00f3n conyugal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Teor\u00eda de la Primitiva Promiscuidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Poliandria y Poligamia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Desviaciones del Matrimonio<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 El divorcio<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Abstenci\u00f3n del Matrimonio<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 El Matrimonio como una Ceremonia o Contrato<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Teor\u00eda de la Primitiva Promiscuidad<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas las autoridades est\u00e1n de acuerdo en que en tiempos hist\u00f3ricos la promiscuidad era inexistente o que se daba s\u00f3lo en peque\u00f1os grupos. \u00bfPrevaleci\u00f3 en alg\u00fan tipo de escala durante el periodo prehist\u00f3rico de la especie? Un considerable n\u00famero de antrop\u00f3logos que escribieron entre 1860 y 1890, como por ejemplo, Bachofen, Morgan, McLennan, Lubbock, y Giraud-Teulon, declaran que \u00e9ste era el tipo de relaci\u00f3n entre los sexos casi entre todas las personas. Esta teor\u00eda gan\u00f3 con tal rapidez gran n\u00famero de adeptos, que en 1891 era, seg\u00fan Westermarck, \u00abconsiderada por muchos escritores como una verdad demostrada\u00bb (History of Human Marriage, p\u00e1g. 51). Apel\u00f3 bastante a los que cre\u00edan en la evoluci\u00f3n org\u00e1nica, los cuales presupon\u00edan que las costumbres sociales del hombre primitivo, incluso las relaciones sexuales, deben de haber diferido muy poco de los usos correspondientes entre los brutos. Ha sido \u00e1vidamente asumida por los Socialistas Marxistas, debido a la similitud con sus teor\u00edas de la propiedad com\u00fan primitiva y del determinismo econ\u00f3mico. Seg\u00fan esta \u00faltima hip\u00f3tesis, todas las dem\u00e1s instituciones sociales est\u00e1n, y lo han sido siempre, determinadas por las instituciones econ\u00f3micas subyacentes; por ello, en la situaci\u00f3n original de la propiedad com\u00fan, las esposas y maridos deben de haber sido igualmente comunes (v\u00e9ase Engles, \u00abThe Origin of the Family, Private Property, and the State\u00bb, tr. del alem\u00e1n, Chicago, 1902). De hecho, la moda temporal que disfrut\u00f3 la teor\u00eda de la promiscuidad se debi\u00f3 en gran grado, aparentemente, a teor\u00edas a priori, como las que hemos mencionado, y a su deseo de creer en ello, que a evidencias positivas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl \u00fanico testimonio directo a su favor, lo encontramos en las fragmentarias declaraciones de algunos escritores antiguos, como Herodoto y Estrab\u00f3n, acerca de unas pocas personas sin importancia, y en los relatos de algunos viajeros modernos que se basan en algunas tribus primitivas de la actualidad. Ninguna de estos testimonios muestran con claridad que las personas a quienes se refieren practican la promiscuidad, y estos dos son muy poco para justificar la generalizaci\u00f3n de que todas las personas vivieron originalmente en las condiciones que ellos describen. En cuanto a evidencias indirectas en favor de esta teor\u00eda, se basan en la inducci\u00f3n de algunas costumbres sociales, tales como el trazar el parentesco a trav\u00e9s de la madre, la prostituci\u00f3n religiosa, las relaciones prematrimoniales en algunos pueblos primitivos, y por la comunidad primitiva de bienes, (ninguna de estas condiciones ha sido universal en fase alguna del desarrollo humano, y cada una de ellas puede ser explicadas de manera m\u00e1s f\u00e1cil y natural de otra manera que asumi\u00e9ndola como promiscuidad. Podemos decir que los argumentos positivos en favor de la teor\u00eda de la promiscuidad primitiva parecen insuficientes para darle cualquier tipo de probabilidad, mientras que los argumentos biol\u00f3gicos, econ\u00f3micos, psicol\u00f3gicos, e hist\u00f3ricos dados en su contra por muchos escritores recientes, por ejemplo Westermarck (op. cit., iv-vi) parecen considerarlos indignos de seriedad alguna. La actitud de los estudiosos contempor\u00e1neos es descrita de esta manera por Howard: \u00abLas investigaciones de algunos escritores recientes, especialmente las de Starcke y Westermarck, si bien confirman y van m\u00e1s all\u00e1 de las conclusiones m\u00e1s tempranas de Darwin y Spencer, establecen la posibilidad que el matrimonio o uni\u00f3n entre un hombre y una mujer, aunque a menudo era transitoria y la regla frecuentemente violada, era la forma t\u00edpica de uni\u00f3n sexual desde los comienzos de la raza humana\u00bb (History of Matrimonial Institutions, I, pp. 90, 91).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Poliandria y Poligamia<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una desviaci\u00f3n de la forma t\u00edpica de uni\u00f3n secular que, sin embargo, tambi\u00e9n es llamada matrimonio, es la poliandria, la uni\u00f3n de una mujer con varios hombres al mismo tiempo. Ha sido practicada en varios momentos por un n\u00famero considerable de personas o tribus. Existi\u00f3 entre los antiguos bretones y \u00e1rabes, los habitantes de las Islas Canarias, los abor\u00edgenes de Am\u00e9rica, los hotentotes, los habitantes de la India, Ceil\u00e1n, T\u00edbet, Malabar, y Nueva Zelanda. En la gran mayor\u00eda de estos casos, la poliandria fue una forma excepcional de uni\u00f3n conyugal. La monogamia e incluso la poligamia eran mucho m\u00e1s frecuentes. Parece ser que el mayor n\u00famero de uniones poliandras fueron las llamadas fraternas; es decir, los esposos de un grupo conyugal eran todos hermanos. Frecuentemente, si no lo era generalmente, el primer marido ten\u00eda mayores derechos conyugales y dom\u00e9sticos que los otros, siendo, de hecho, el marido principal. Los otros s\u00f3lo eran maridos en un sentido secundario y limitado. Ambos casos muestran que incluso en los comparativamente pocos casos en que se daba la poliandria, \u00e9sta era ablandada en direcci\u00f3n a la monogamia; la esposa no pertenec\u00eda a varios hombres totalmente independientes, sino a un grupo unido por los lazos m\u00e1s \u00edntimos de la sangre; ella se casaba con una familia en vez de con una persona. Y el hecho de que uno de sus consortes pose\u00eda mayores privilegios matrimoniales, muestra que ella ten\u00eda s\u00f3lo un marido en el sentido pleno de la palabra. Algunos escritores, por ejemplo McLennan (Studies in Ancient History, pp.112, sq.) han afirmado que el levirato, la costumbre que obligaba al hermano de un marido difunto ha casarse con su viuda, tuvo su origen en la poliandria. Pero el levirato puede ser explicado sin este tipo de hip\u00f3tesis. En muchos casos simplemente indicaba que la esposa, al ser propiedad del marido, era heredada por su m\u00e1s cercano heredero, es decir, su hermano; en otros casos, como entre los antiguos hebreos, era con el fin evidente de continuar con el nombre, familia, e individualidades del difunto marido. Si el levirato se\u00f1alara en todos los casos a una condici\u00f3n anterior de poliandria, esta \u00faltima debi\u00f3 de haber sido mucho m\u00e1s com\u00fan de lo que muestran las evidencias directas. Se sabe con certeza que el levirato existi\u00f3 entre los habitantes de Nueva Caledonia, los indios piel roja, los mongoles, afganos, hind\u00faes, hebreos, y abisinios; pero en ninguno de estos pueblos encontramos rastros de poliandria. Las causas principales de poliandria eran la escasez de mujeres, debido al infanticidio de las mismas y a la apropiaci\u00f3n de muchas mujeres por parte de muchos jefes pol\u00edgamos y los poderosos de la tribu, y a la escasez de comida que hac\u00eda imposible que cada miembro masculino de una familia mantenga a una esposa. Incluso hoy la poliandria no es totalmente desconocida. Se encuentra en alguna magnitud en el T\u00edbet, en las Islas Aleutianas, entre los hotentotes, y los cosacos de Zaporogian.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa poligamia (muchos matrimonios) o m\u00e1s correctamente, la poliginia (muchas esposas) ha sido, y todav\u00eda es bastante m\u00e1s com\u00fan que la poliandria. Existi\u00f3 entre la mayor\u00eda de pueblos antiguos conocidos en la historia, y se da en la actualidad en algunas naciones civilizadas, as\u00ed como en la mayor\u00eda de tribus primitivas. Los \u00fanicos grupos importantes de la antig\u00fcedad que han tenido peque\u00f1o o ning\u00fan rastro de ella, han sido los griegos y los romanos. No obstante, el concubinato, que puede ser considerado como una forma m\u00e1s alta de poligamia o por lo menos como lo m\u00e1s parecido a la monogamia, fue durante muchos siglos reconocido por las costumbres e incluso por las leyes de estas dos naciones (v\u00e9ase Concubinato). Hoy en d\u00eda, esta costumbre se sigue dando especialmente entre quines est\u00e1n bajo la influencia del mahometismo, como por ejemplo, en Arabia, Turqu\u00eda, y algunos en la India. Entre las razas primitivas, se da principalmente en el \u00c1frica. Sin embargo, la poligamia se ha extendido s\u00f3lo de manera territorial, y nunca ha sido practicada por m\u00e1s que una peque\u00f1a minor\u00eda. Incluso en los lugares que ha sido prohibida por la costumbre o el derecho civil, la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n era mon\u00f3gama. Las razones son obvias: no hay suficientes mujeres para que cada hombre tenga varias esposas, ni la mayor\u00eda de hombres est\u00e1n en capacidad de mantener m\u00e1s de una. Por ello, los matrimonios pol\u00edgamos se dan mayormente entre los reyes, jefes, los poderosos, y los ricos de la comunidad; y parece que normalmente se daba bajo la forma de bigamia. Es m\u00e1s, las uniones pol\u00edgamas son, como regla, modificadas en la direcci\u00f3n de la monogamia, ya que una de las esposas, normalmente la primera, ocupa un lugar m\u00e1s elevado en la casa que las otras, o una de ellas es la favorita, y tiene grandes privilegios en sus relaciones y trato con el marido com\u00fan. Entre las causas principales de la poligamia tenemos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relativa escasez de varones, a veces por causa de las numerosas y devastadoras guerras, y a veces por un exceso de nacimientos de mujeres; la renuencia del marido a permanecer continente cuando las relaciones con su esposa son indeseables o imposibles; y los deseos lujuriosos. Otra causa, o m\u00e1s propiamente una condici\u00f3n, es un cierto grado de avance econ\u00f3mico de una persona, y una cierta cantidad de riqueza acumulada por algunos individuos. En las sociedades m\u00e1s humildes la poligamia es casi desconocida, ya que la caza o pesca son los medios principales de sustento, y el trabajo de las mujeres no tiene valor que tienen cuando las esposas pueden trabajar cuidando los reba\u00f1os, cultivando el campo, o realizando trabajos manuales. Antes de que se llegase a la \u00e9poca pastoral pocos pod\u00edan darse el lujo de mantener varias mujeres. Pero, cuando, se dio cierta acumulaci\u00f3n de riqueza, la poligamia se empez\u00f3 a dar entre los m\u00e1s adinerados, y entre aquellos que pod\u00edan aprovechar el trabajo de sus esposas. Podemos concluir que esta pr\u00e1ctica ha sido m\u00e1s frecuente en algunos pueblos salvajes y b\u00e1rbaros no tan antiguos entre los m\u00e1s antiguos; incluso, en \u00e9pocas m\u00e1s antiguas, se tend\u00eda hacia cierto tipo de monogamia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nAhora podemos resumir la situaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre las formas de uni\u00f3n sexual y de matrimonio usando las palabras de una de las autoridades vivientes m\u00e1s capaces en este campo de investigaci\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nNo es en lo absoluto imposible que, en algunos pueblos, la relaci\u00f3n entre los sexos haya podido ser casi promiscua. Pero no existen evidencias genuinas para declarar que la promiscuidad estuvo presente de forma generalizada en una etapa de la historia de la humanidad. aunque la poligamia se ha dado entre la mayor\u00eda de los pueblos existentes, y la poliandria en algunos, la monogamia es por lejos la forma m\u00e1s com\u00fan de matrimonio humano. Lo fue as\u00ed entre nuestros antepasados, de quienes tenemos ciertos conocimientos directos. La monogamia es la forma m\u00e1s reconocida y permitida. La gran mayor\u00eda de personas es, por lo regular, mon\u00f3gamo, y las dem\u00e1s formas de matrimonio normalmente son modificadas hacia la monogamia. Podemos sin duda alguna afirmar que, si el avance de la humanidad sigue siendo como hasta ahora; si, por consiguiente, los motivos a los que la monogamia en las sociedades m\u00e1s avanzadas debe su origen contin\u00faan operando con una fuerza constantemente creciente; si, sobre todo, el altruismo aumenta y el sentimiento de amor se vuelve m\u00e1s refinado y m\u00e1s exclusivamente dirigi\u00f3 hacia uno, las leyes de la monogamia no podr\u00e1n nunca ser modificadas, pero deber\u00e1n vivirse de una manera m\u00e1s estricta de c\u00f3mo se ha venido haciendo hasta ahora (Westermarch, op.cit., pp. 133, 459,510).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa experiencia de la especie, particularmente en su movimiento hacia el progreso de la civilizaci\u00f3n, ha aprobado la monogamia por la simple raz\u00f3n que la monogamia est\u00e1 en armon\u00eda con los elementos esenciales e inmutables de la naturaleza humana. Tomando la palabra natural en su sentido pleno, podemos afirmar que la monogamia es la \u00fanica forma natural de matrimonio. Mientras la promiscuidad responde a ciertas pasiones elementales y satisface temporalmente ciertas necesidades superficiales, se opone a nuestro instinto paternal, el bienestar de los ni\u00f1os y de la especie, y a la irresistible fuerza de los celos y de la preferencia individual tanto de los hombres como de las mujeres. Mientras la poliandria satisfizo en alguna medida las necesidades temporales y excepcionales que se dieron por la escasez de comida o de mujeres, encuentra una barrera insuperable en los celos masculinos, en el sentido masculino de la propiedad, y se opone directamente al bienestar de la esposa, y es fatal para la fecundidad de la especie. Si bien la poligamia ha prevalecido entre muchos pueblos y por tan largo periodo de la historia, hasta poder sugerir que es en alg\u00fan sentido natural, y si bien parece proporcionar una cierta satisfacci\u00f3n al cada vez m\u00e1s fuerte y frecuente deseo masculino, choca con la igualdad num\u00e9rica de los sexos, con los celos, el sentido de propiedad, igualdad, dignidad y bienestar de la mujer, y con los mejores intereses de la prole.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn todas aquellas regiones en que la poligamia ha existido o todav\u00eda existe, la posici\u00f3n social de la mujer es sumamente baja; ella es considerada como una propiedad del var\u00f3n, no como su compa\u00f1ero; su vida, invariablemente, est\u00e1 llena de grandes sufrimientos, y sus calidades morales, espirituales, e intelectuales son casi totalmente ignorados. Adem\u00e1s, el var\u00f3n es en el sentido m\u00e1s pleno de la palabra, naturalmente mon\u00f3gamo. Sus facultades morales, espirituales, y est\u00e9ticas s\u00f3lo pueden desarrollarse de manera normal cuando sus relaciones sexuales se limitan a una mujer, viviendo en com\u00fan y en la uni\u00f3n duradera dadas por la monogamia. El bienestar de los hijos, y, por consiguiente, de la especie, obviamente exige la atenci\u00f3n y cuidado de ambos como pareja, y no de forma dividida. Cuando hablamos de lo natural en toda instituci\u00f3n social, necesariamente tomamos como norma, no la naturaleza en un sentido superficial o unilateral, o en su estado salvaje, o como puede darse en unos individuos o en una sola generaci\u00f3n, sino que la consideramos de manera adecuada, en todas sus necesidades y capacidades, presente en todas las generaciones del presente y futuras, y tal como aparece en aquellas tendencias que la gu\u00edan hacia su desarrollo m\u00e1s pleno. El veredicto de la experiencia y el llamado a un refuerzo de lo natural, por consiguiente, la ense\u00f1anza cristiana de la unidad del matrimonio. Adem\u00e1s, el progreso de la humanidad hacia la monogamia, as\u00ed como hacia una m\u00e1s pura monogamia, durante los \u00faltimos dos mil a\u00f1os, se debe m\u00e1s a la influencia del cristianismo que a todas las dem\u00e1s fuerzas combinadas. El cristianismo no s\u00f3lo ha abolido o disminuido la poliandria y la poligamia entre los pueblos salvajes y b\u00e1rbaros que ha convertido, sino que tambi\u00e9n ha preservado a Europa de la civilizaci\u00f3n pol\u00edgama del mahometismo, ha protegido el ideal de la monogamia ante la mirada de los personajes m\u00e1s ilustrados, y ha dado al mundo la concepci\u00f3n m\u00e1s plena de la igualdad que debe existir entre el var\u00f3n y la mujer que conforman una pareja matrimonial. Tambi\u00e9n, su influencia a favor de la monogamia la ha extendido, y contin\u00faa extendi\u00e9ndola, m\u00e1s all\u00e1 de los confines de los pa\u00edses que se llaman a s\u00ed mismos cristianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Desviaciones del Matrimonio<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro tratado sobre las diferentes formas de matrimonio quedar\u00eda incompleto sin una referencia a aquellas pr\u00e1cticas que de alguna u otra manera existen, y que son adem\u00e1s una trasgresi\u00f3n del matrimonio. El libertinaje sexual que es casi semejante a la promiscuidad parece haber prevalecido entre algunos pueblos o tribus. En algunos pueblos primitivos la mujer, especialmente las solteras, practicaban la prostituci\u00f3n como acto religioso. Algunas tribus, tanto antiguas como relativamente modernas, han mantenido la costumbre de entregar a la reci\u00e9n casada a los parientes e invitados del novio. Las relaciones sexuales prematrimoniales han estado prohibidas en algunos pueblos primitivos. En algunas tribus salvajes el marido permit\u00eda a sus invitados tener relaciones sexuales con su esposa, o la alquilaba. Se conocen ciertas culturas no civilizadas que ten\u00edan la costumbre de realizar matrimonios de prueba, matrimonios que s\u00f3lo compromet\u00edan a la pareja s\u00f3lo cuando les nac\u00eda un hijo, y matrimonios que obligaban a la pareja s\u00f3lo durante algunos d\u00edas de la semana. Si bien la practica generalizada de lo que se conoce como el jus primae noctis no tiene ninguna base hist\u00f3rica, y hoy en d\u00eda se admite que fue una invenci\u00f3n de los enciclopedistas, en algunas ocasiones, se les exigi\u00f3 a las siervas someterse a su se\u00f1or antes de tener relaciones sexuales con sus maridos (Schmidt, Karl, \u00abJus Primae Noctis, a historical examination\u00bb). Las j\u00f3venes japonesas solteras de las clases m\u00e1s pobres frecuentemente pasaban parte de su juventud como prostitutas, con el consentimiento de sus padres y aprobaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl concubinato, la pr\u00e1ctica de formar una especie de uni\u00f3n duradera con una mujer que no es la esposa, o una uni\u00f3n similar entre una pareja de solteros, ha prevalecido en alguna forma entre la mayor\u00eda de los pueblos, incluso entre algunos que hab\u00edan llegado a un alto grado de civilizaci\u00f3n, como los griegos y romanos (para conocer m\u00e1s detalles sobre las declaraciones anteriores, v\u00e9ase Westermarck, op, cit., passim). En una palabra, la fornicaci\u00f3n y el adulterio han sido bastante comunes en todas las \u00e9pocas de la historia del mundo y entre casi todas las civilizaciones, para inquietud de los moralistas, estadistas, y soci\u00f3logos. Debido al crecimiento de las ciudades, el cambio en las relaciones entre los sexos en la vida social e industrial, el decaimiento de la religi\u00f3n, y el relajo del control paterno, estos males han aumentado bastante en los \u00faltimos cien a\u00f1os. La magnitud que la prostituci\u00f3n y las enfermedades ven\u00e9reas est\u00e1n socavando la salud mental, moral y f\u00edsica de las naciones, es en s\u00ed mismo una prueba rotunda de que las elevadas y estrictas normas de pureza que proclama la Iglesia cat\u00f3lica, tanto dentro como fuera de las relaciones matrimoniales, constituyen el \u00fanico resguardo adecuado para la sociedad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>El divorcio<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una modificaci\u00f3n de la monogamia y se opone tanto a su esp\u00edritu como la poliandria, la poligamia y el adulterio. De hecho, requiere que la pareja espere cierto tiempo o contingencia antes de romper la unidad del matrimonio, pero es de hecho una violaci\u00f3n de la monogamia, de la uni\u00f3n perdurable de marido y mujer. Aunque es practicada en casi todos los pueblos, ya sean salvajes o civilizados. Los \u00fanicos pueblos que aparentemente nunca lo han practicado o reconocido formalmente, son los habitantes de las Islas Andam\u00e1n, algunas de Pap\u00faa-Nueva Guinea, algunas tribus del Archipi\u00e9lago \u00cdndico, y los veddas de Ceil\u00e1n. Entre la mayor\u00eda de pueblos no civilizados parece ser que las uniones matrimoniales que duraban hasta la muerte eran una pr\u00e1ctica poco com\u00fan. Resulta cierto afirmar que en la mayor\u00eda de pueblos no civilizados el marido estaba autorizado a divorciarse de su esposa en el momento en que lo deseaba. Una gran mayor\u00eda de los m\u00e1s desarrollados pueblos que estaban fuera del influjo del cristianismo restring\u00edan el derecho de divorcio al marido, aunque las razones para poder realizarlo, eran, por lo general, no tan numerosos como entre los pueblos no civilizados. Sin embargo, cuando estos pa\u00edses adoptaron la religi\u00f3n cat\u00f3lica, el divorcio fue muy pronto abolido, y continu\u00f3 si\u00e9ndolo mientras el Estado reconoc\u00eda oficialmente la religi\u00f3n. Los primeros emperadores cristianos, como Constantino, Teodosio y Justiniano, legalizaron esta costumbre, pero, antes del d\u00e9cimo siglo las ense\u00f1anzas cat\u00f3licas sobre la indisolubilidad del matrimonio ya se hab\u00edan incluido en la legislaci\u00f3n civil de los pa\u00edses cat\u00f3licos (v\u00e9ase Divorcio). Las Iglesias Orientales separadas de Roma, entre ellas la Iglesia Ortodoxa griega, y todas las sectas protestantes, permiten el divorcio en distintos grados, y esta pr\u00e1ctica prevalece en los pa\u00edses en los que estas Iglesias ejercen una considerable influencia. En algunos pa\u00edses no-cat\u00f3licos el divorcio es sumamente f\u00e1cil de conseguir y escandalosamente frecuente. Entre 1890 y 1900 los divorcios realizados en los Estados Unidos promediaron 73 por cada 100,000 habitantes por a\u00f1o. Esta proporci\u00f3n era dos veces mayor que la de cualquier otra naci\u00f3n Occidental. La proporci\u00f3n en Suiza era de 32; en Francia, 23; en Sajonia, 29; y en la mayor\u00eda de pa\u00edses europeos, menos de 15. Hasta ahora, seg\u00fan nos informan las estad\u00edsticas, s\u00f3lo un pa\u00eds en el mundo, a saber, Jap\u00f3n, ten\u00eda una mayor proporci\u00f3n que los Estados Unidos, con una proporci\u00f3n de 215 por cada 100,000 habitantes del Reino Florido. En la mayor\u00eda de los pa\u00edses civilizados la proporci\u00f3n de divorcios est\u00e1 aumentando, de manera lenta en algunos, y muy r\u00e1pidamente en otros. Proporcionalmente a la poblaci\u00f3n, hoy en d\u00eda, en los Estados Unidos se han realizado aproximadamente dos y medio divorcios m\u00e1s que los que se realizaron hace cuarenta a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPero la pr\u00e1ctica de querer disolver la uni\u00f3n matrimonial por medio de la ley, no se reduce a los protestantes, cism\u00e1ticos, y a los pa\u00edses paganos. Tambi\u00e9n se da con cierta magnitud en los pa\u00edses cat\u00f3licos de Europa, excepto en Italia, Portugal, y Espa\u00f1a. Am\u00e9rica del Sur es el continente en donde menos se da. La mayor\u00eda de los pa\u00edses en esta divisi\u00f3n geogr\u00e1fica no permiten el divorcio. Un hecho notable para la historia del divorcio es que en aquellos pa\u00edses que nunca han sido evangelizados, y aquellos que han permanecido fieles a las ense\u00f1anzas cristianas durante un tiempo corto (por ejemplo, las regiones que cayeron bajo el influjo mahometano) realizaron esta pr\u00e1ctica con t\u00e9rminos m\u00e1s favorables para el marido que para la mujer. La \u00fanica excepci\u00f3n importante a esta regla fue la Roma pagana durante los \u00faltimos siglos de su existencia. En pa\u00edses modernos en donde el divorcio es permitido, y que todav\u00eda se llaman cristianos, la mujer tiene las mismas facilidades que el marido para poder realizarlo; pero esto se debe indudablemente a la influencia que ejerci\u00f3 el cristianismo en la creaci\u00f3n del estado civil y social de la mujer durante el largo periodo en el que el divorcio estaba prohibido. A la larga, el divorcio es, inevitablemente, m\u00e1s perjudicial para la mujer que para el hombre. Si la mujer divorciada permanece soltera, por lo general tiene mayores dificultades para su manutenci\u00f3n que el hombre divorciado; si ella es joven, las posibilidades que tiene para volver a casarse, son, de hecho, iguales que las de un hombre divorciado que es joven; pero si ella es mayor, la posibilidad de que encontrar\u00e1 un esposo conveniente es menor que en el caso de su marido separado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl hecho de que en los Estados Unidos m\u00e1s mujeres que hombres solicitan el divorcio no prueba nada en contra las declaraciones que acabamos de dar; ya que no sabemos si a estas mujeres les ha sido f\u00e1cil conseguir otros maridos, o si su nueva condici\u00f3n era mejor que la anterior. El frecuente recurso al divorcio de las mujeres americanas es comparativamente un fen\u00f3meno reciente, e indudablemente se debe m\u00e1s a la emoci\u00f3n, a esperanzas imaginarias, y a un uso apresurado de la libertad reci\u00e9n adquirida, que para calmar y poder realizar un adecuado estudio de las experiencias de otras mujeres divorciadas. Si la facilidad presente con que se da el divorcio contin\u00faa cincuenta a\u00f1os m\u00e1s, las desproporcionadas penurias de las mujeres ser\u00e1n tan evidentes, que lo m\u00e1s probable es que el n\u00famero de ellas que abusa de \u00e9l, o lo aprueban, ser\u00e1 bastante menor de lo que es hoy.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLos males sociales de los divorcios f\u00e1ciles son tan obvios que la mayor\u00eda de americanos est\u00e1, indudablemente, en favor de una pol\u00edtica m\u00e1s estricta. Uno de los males de m\u00e1s largo alcance debido a esto es una idea bastante deteriorada de lo que es la fidelidad conyugal; pues cuando una persona considera la posibilidad de volver a casarse por una cantidad de razones ligeras como algo totalmente legal, su sentido de obligaci\u00f3n hacia su pareja no puede ser ni muy fuerte ni profundo. Paralelamente no puede parecer mucho peor que la pluralidad sucesiva de relaciones sexuales. El promedio de marido y mujeres que se divorcian por una causa trivial son menos fieles unos a otros mientras dura su uni\u00f3n temporal que el promedio de parejas que no cree en el divorcio. Asimismo, el divorcio f\u00e1cil da \u00edmpetu a las relaciones il\u00edcitas entre solteros, ya que tiende a destruir la conciencia que se da entre el concepto de relaci\u00f3n sexual y uni\u00f3n permanente entre un hombre con una mujer. Otro mal es el aumento del n\u00famero de matrimonios apresurados e infelices entre personas que consideran el divorcio como una f\u00e1cil soluci\u00f3n a sus posibles errores. Adem\u00e1s, los hijos de parejas divorciadas se ven privados de su herencia natural, es decir, la educaci\u00f3n y cuidado de ambos padres en un mismo hogar, y casi siempre sufren graves y variados da\u00f1os. Finalmente, existe un da\u00f1o moral. El matrimonio indisoluble es uno de los medios m\u00e1s eficaces para desarrollar el autodominio y el sacrificio mutuo. Muchos saludables inconvenientes son soportados pues no se pueden evitar, y muchas imperfecciones de car\u00e1cter y temple son corregidas porque el marido y la mujer comprenden que s\u00f3lo as\u00ed es posible la felicidad conyugal. Por otro lado, cuando el divorcio se puede obtener f\u00e1cilmente, no existe motivo suficiente por sufrir aquellas incomodidades que son tan importantes para la autodisciplina, el desarrollo de uno mismo, y la pr\u00e1ctica del altruismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTodas las objeciones nombradas son v\u00e1lidas contra el divorcio frecuente, contra el abuso del divorcio, pero no contra el divorcio que involucre la separaci\u00f3n de camas y mesa sin que signifique el derecho para contraer otro matrimonio. La Iglesia permite una cierta separaci\u00f3n en algunos casos, principalmente, cuando uno de ellos ha cometido adulterio, y cuando la convivencia com\u00fan sea causa de graves da\u00f1os para el alma o el cuerpo. Si un divorcio se diera por alguno de estos dos casos, algunos declaran que ser\u00eda socialmente preferible la separaci\u00f3n sin derecho a volver a casarse, por lo menos para el que fue inocente. Pero ser\u00eda ciertamente menos ventajoso a la sociedad que un r\u00e9gimen que no permita ning\u00fan tipo de divorcio. En los lugares en que la separaci\u00f3n es permitida, requiere que esta sea en proporciones considerables s\u00f3lo temporal, y el bienestar de los padres e hijos se beneficiar\u00e1 mucho m\u00e1s por medio de una reconciliaci\u00f3n que si una de las partes formara otra uni\u00f3n matrimonial. Cuando no existen esperanzas de poder realizar otro matrimonio, las posibles ofensas que pudieran justificar una separaci\u00f3n son menos comunes, y la separaci\u00f3n probablemente ser\u00e1 buscada sin fundamentos suficientes o se obtendr\u00e1 a trav\u00e9s de m\u00e9todos fraudulentos. Es m\u00e1s, la experiencia nos muestra que cuando el divorcio es permitido por algunos motivos, hay una tendencia casi irresistible a aumentar el n\u00famero de posibilidades legales, y de hacer menos estricta la administraci\u00f3n de esta ley. Finalmente, la prohibici\u00f3n absoluta del divorcio tiene ciertos efectos morales que contribuyen de una manera fundamental y duradera al bienestar social. La idea popular impresa en el pensamiento sobre el matrimonio, es que es una relaci\u00f3n exclusiva entre dos personas, y que las relaciones sexuales que se dan en ella, normalmente requieren una uni\u00f3n para toda la vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa obligaci\u00f3n de un autodominio, y de la subordinaci\u00f3n de la naturaleza animal a la naturaleza humana, a la raz\u00f3n y al esp\u00edritu, as\u00ed como la posibilidad de cumplir con esta obligaci\u00f3n, es ense\u00f1ada de una manera m\u00e1s llamativa y pr\u00e1ctica. La humanidad es con ello ayudada y animada ha alcanzar un plana moral m\u00e1s elevado. Las ense\u00f1anzas cristianas sobre la indisolubilidad, as\u00ed como de la unidad del matrimonio, est\u00e1n en mejor armon\u00eda con la naturaleza de las mismas, y con las necesidades m\u00e1s profundas de la civilizaci\u00f3n. \u00abExisten abundantes evidencias\u00bb, dice Westermarck, \u00abque el matrimonio, como un todo, se ha vuelto m\u00e1s durable a medida que el ser humano ha subido a los grados m\u00e1s elevados de civilizaci\u00f3n, y, que, una cierta cantidad de civilizaci\u00f3n es condici\u00f3n esencial para formaci\u00f3n de una uni\u00f3n de por vida\u00bb (op. cit., p\u00e1g. 535). Esta declaraci\u00f3n nos lleva a dos generalizaciones admisibles y seguras: primera, que la prohibici\u00f3n del divorcio durante muchos siglos ha sido causa y efecto de aquellos &#8216;m\u00e1s elevados grados de civilizaci\u00f3n&#8217; alcanzados: y, segunda, que la misma pol\u00edtica ha de ser hallada esencial en el grado m\u00e1s elevado de civilizaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Abstenci\u00f3n del Matrimonio<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son pocas e insignificantes las excepciones entre los pueblos, salvajes o civilizados, que no han aceptado la religi\u00f3n cat\u00f3lica, que no consideren con cierto desd\u00e9n el celibato. Los miembros de pueblos no civilizados se casan a muy temprana edad, y tiene una proporci\u00f3n menor de personas c\u00e9libes que las naciones civilizadas. Durante el \u00faltimo siglo la proporci\u00f3n de solteros ha aumentado en los Estados Unidos y en Europa. Las causas de este cambio son, en parte, econ\u00f3micas, ya que se ha hecho m\u00e1s dif\u00edcil poder mantener una familia de acuerdo a las normas contempor\u00e1neas de vida; en parte sociales, ya que el aumento de placeres sociales y oportunidades han desplazado en cierto grado las aspiraciones e intereses dom\u00e9sticos; y en parte morales, pues la relajada noci\u00f3n de la castidad ha hecho que aumente el n\u00famero de los que buscan satisfacer sus deseos sexuales fuera del matrimonio. Desde el punto de vista de la moral social y del bienestar social, el celibato moderno es casi un gran mal. Por otro lado, el celibato religioso proclamado y animado por la Iglesia es socialmente beneficioso, ya que muestra que la continencia es factible, y los religiosos con su vida c\u00e9libe ejemplifican un grado m\u00e1s elevado de altruismo que cualquier otro grupo de la sociedad. La afirmaci\u00f3n que el celibato tiende a que el estado matrimonial parezca bajo o indigna, es contradictorio con la opini\u00f3n p\u00fablica y la pr\u00e1ctica en los pa\u00edses en que el celibato se considera un honor muy alto. Es pues precisamente en esos lugares en donde por lo general las relaciones entre los sexos son m\u00e1s puras (v\u00e9ase CELIBATO).\n<\/p>\n<h3>El Matrimonio como una Ceremonia o Contrato<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El acto, formalidad, o ceremonia en la que la uni\u00f3n matrimonial se crea, ha diferido ampliamente en \u00e9pocas diferentes y entre las diferentes civilizaciones. Uno de las primeras y m\u00e1s frecuente costumbre acerca del matrimonio era la captura de una mujer por parte de su futuro marido, normalmente de otra tribu a la que \u00e9l pertenec\u00eda. En la mayor\u00eda de los pueblos primitivos este hecho parece haber sido considerado un medios para conseguir esposa, m\u00e1s que la formaci\u00f3n propiamente de la uni\u00f3n matrimonial. Luego de la captura, empezaba la convivencia, y esta, estaba generalmente desprovista de cualquier tipo de formalidad. La captura de esposas continu\u00f3 de manera simb\u00f3lica en muchos lugares despu\u00e9s de que esta cesara. Todav\u00eda existe en algunos pueblos no civilizados, y en tiempos no tan lejanos se daba en algunos lugares de Europa Oriental. Despu\u00e9s de que esta pr\u00e1ctica se convirtiera en algo simulado, era frecuentemente considerado como la ceremonia en s\u00ed, o como un acompa\u00f1amiento esencial del matrimonio. La captura simb\u00f3lica ha dado en gran parte pie a la costumbre de comprar esposas, la cual prevalece hasta hoy en d\u00eda en muchos pueblos no civilizados. Esta ha adquirido varias formas. A veces la persona que deseaba una esposa entregaba a cambio de ella a una parienta; a veces trabajaba durante un periodo de tiempo para el padre de su futura esposa, costumbre esta frecuente entre los antiguos hebreos; pero la m\u00e1s com\u00fan era pagar por la novia una cantidad de dinero o con alg\u00fan bien. As\u00ed como la captura, la compra se convirti\u00f3 con el tiempo en un s\u00edmbolo para significar la toma de una esposa y la formaci\u00f3n de la uni\u00f3n matrimonial. A veces, sin embargo, era meramente una ceremonia de acompa\u00f1amiento. Otras formas de ceremonias han acompa\u00f1ado o han constituido el inicio de la uni\u00f3n matrimonial, siendo la m\u00e1s com\u00fan la de realizar alg\u00fan tipo de celebraci\u00f3n; todav\u00eda hoy en muchos pueblos no civilizados, los matrimonios se realizan sin ninguna ceremonia formal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPara muchos pueblos no civilizados, y para la mayor\u00eda de los civilizados, los matrimonios son considerados un rito religioso o incluyen rasgos religiosos, aunque el elemento religioso no siempre es considerado un requisito de validez para dicha uni\u00f3n. El rito del matrimonio cristiano en un acto religioso del m\u00e1s alto nivel, a saber, es uno de los siete sacramentos. Si bien Lutero declar\u00f3 que el matrimonio no era un sacramento sino un \u00abacto mundano\u00bb, todas las sectas protestantes han continuado consider\u00e1ndolo un acto religioso, pues normalmente lo realizan ante la presencia de un cl\u00e9rigo. Debido a la influencia luterana y a la Revoluci\u00f3n francesa, se ha instituido el matrimonio civil en casi todos los pa\u00edses de Europa y de Am\u00e9rica del Norte, as\u00ed como en algunos pa\u00edses de Am\u00e9rica del Sur. En algunos pa\u00edses el matrimonio religioso es esencial para la validez de la uni\u00f3n ante el derecho civil, mientras que en otros, por ejemplo en los Estados Unidos, es s\u00f3lo una de las v\u00edas por las cuales un matrimonio se puede realizar. El matrimonio civil, no es, sin embargo, una instituci\u00f3n de la post-reforma, pues existi\u00f3 entre los antiguos peruanos, y entre los abor\u00edgenes de Am\u00e9rica del Norte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nYa sea visto como un estado o como un contrato, o desde el punto de vista religioso y moral o de bienestar social, el matrimonio aparece en su m\u00e1s elevada noci\u00f3n en las ense\u00f1anzas y pr\u00e1cticas de la Iglesia cat\u00f3lica. El hecho de que este contrato sea un sacramento imprime en la mente popular su importancia y la santidad de la relaci\u00f3n empezada. El hecho de que la uni\u00f3n sea indisoluble y mon\u00f3gama promueve en su grado m\u00e1s alto el bienestar de los padres e hijos, y estimula en toda la comunidad la pr\u00e1ctica de la virtud del autodominio y del altruismo que son esenciales para el bienestar social, f\u00edsico, mental, y moral (v\u00e9ase FAMILIA; DIVORCIO).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JOHN A. RYAN<br \/>\nTranscrito por Ginny Hoffman<br \/>\nTraducido por Bartolom\u00e9 Santos\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00f3lo la muerte me separar\u00e1 de ti La palabra matrimonio puede ser usada para denotar la acci\u00f3n, contrato, formalidad, o ceremonia en la que la uni\u00f3n conyugal es creada, o para la uni\u00f3n en s\u00ed, en su condici\u00f3n de permanente. En este art\u00edculo tratamos, en gran parte, del matrimonio como condici\u00f3n, y de sus aspectos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-del-matrimonio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHISTORIA DEL MATRIMONIO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25177","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25177","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25177"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25177\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25177"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25177"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25177"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}