{"id":25232,"date":"2016-02-05T17:06:03","date_gmt":"2016-02-05T22:06:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iglesia-y-ciencia\/"},"modified":"2016-02-05T17:06:03","modified_gmt":"2016-02-05T22:06:03","slug":"iglesia-y-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iglesia-y-ciencia\/","title":{"rendered":"IGLESIA Y CIENCIA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Las palabras \u00abciencia\u00bb e \u00abIglesia\u00bb se entienden aqu\u00ed en el siguiente sentido:  la Ciencia no se toma en el sentido estricto de las ciencias naturales, sino en el general dado a la palabra por Arist\u00f3teles y Santo Tom\u00e1s de Aquino. Arist\u00f3teles define la ciencia como un conocimiento seguro y evidente, obtenido a partir de demostraciones. Esto es id\u00e9ntico a la definici\u00f3n de ciencia de Santo Tom\u00e1s como el conocimiento de las cosas a partir de sus causas. En este sentido la ciencia comprende todo el curr\u00edculo de estudios universitarios. La Iglesia, en conexi\u00f3n con la ciencia, significa te\u00f3ricamente cualquier Iglesia que clama tener autoridad en asuntos de doctrina y ense\u00f1anza:  sin embargo, pr\u00e1cticamente s\u00f3lo la Iglesia Cat\u00f3lica est\u00e1 en cuesti\u00f3n, por cuenta de su universalidad y su reclamo de poder para ejercer esta autoridad. La relaci\u00f3n entre ambas se trata aqu\u00ed bajo los encabezados CIENCIA e IGLESIA.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Ciencia\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 Puntos de Contacto entre la Ciencia y la Fe<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 Libertad Leg\u00edtima<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">1.3 Libertad Ilimitada<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">2 La Iglesia\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">2.1 Puntos de vista opuestos<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">2.2 El Cuerpo Docente y la Ecclesia Discens<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">2.3 Los Portadores del Oficio de Ense\u00f1ar<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-9\">2.4 La Ciencia de la Fe<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-10\">2.5 Conflictos<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Ciencia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciencia es considerada desde tres puntos de vista:  contacto con la fe, libertad leg\u00edtima, libertad ileg\u00edtima.\n<\/p>\n<h3>Puntos de Contacto entre la Ciencia y la Fe<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos est\u00e1n principalmente confinados a las ciencias filos\u00f3ficas e hist\u00f3ricas. No ocurren en la teolog\u00eda, pues es la ciencia misma de la fe en s\u00ed. Los puntos de contacto de las varias ciencias con la fe pueden agruparse como sigue:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Filosof\u00eda<\/b>:  En las ciencias filos\u00f3ficas:  &#8211;la existencia de Dios y Sus cualidades:  &#8211;unidad, personalidad, infinita eternidad; Dios, la finalidad del hombre y de todas las cosas creadas; libertad de voluntad humana, la ley natural.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Historia<\/b>:  En las ciencias hist\u00f3ricas y ling\u00fc\u00edsticas:  la unidad hist\u00f3rica de la raza humana y del idioma original; la historia de los patriarcas, de los israelitas, y de su creencia mesi\u00e1nica; la historia de Cristo y de Su Iglesia; la autenticidad de los Libros Sagrados; la historia de los dogmas, de los cismas, de herej\u00edas; hagiograf\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Ley<\/b>:  En la ciencia de la \u00e9tica y la ley: &#8211;el origen del derecho y el deber (el positivismo realista de Comte y el positivismo subjetivo de John Stuart Mill); la autoridad de los gobiernos civiles (el \u00abContrato social\u00bb de Rousseau y la \u00abCr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura\u00bb de Kant); el contrato matrimonial, su unidad y permanencia; los derechos y deberes naturales de padres e hijos; propiedad personal; libertad religiosa (separaci\u00f3n de religi\u00f3n y estado, tolerancia.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Medicina<\/b>:  Las ciencias m\u00e9dicas y biol\u00f3gicas han ocasionado serias discusiones en cuanto a la existencia del alma humana, su espiritualidad e inmortalidad, su diferencia del principio vital en los animales; la unidad fisiol\u00f3gica del hombre; la justificaci\u00f3n de la prevenci\u00f3n y la extinci\u00f3n de la vida humana. Sin embargo, en realidad todas estas cuestiones est\u00e1n fuera del dominio de la medicina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Ciencias Naturales<\/b>:  En las ciencias naturales, especialmente la filosof\u00eda natural, los puntos de contacto son:  &#8211;la creaci\u00f3n del mundo y del hombre (doctrinas materialistas, la eternidad de la materia, la necesidad absoluta de leyes naturales, la imposibilidad de los milagros, el origen Darviniano del hombre); el Diluvio, su existencia y universalidad etnogr\u00e1fica. Las ciencias matem\u00e1ticas y experimentales, tambi\u00e9n conocidas como ciencias exactas, no tienen contacto alguno con la fe, aunque en alg\u00fan tiempo, se crey\u00f3 err\u00f3neamente que el sistema geoc\u00e9ntrico estaba contenido en la Biblia. El fen\u00f3meno celeste mencionado en la Escritura, como la estrella de los magos, el eclipse solar durante la luna llena de Pascua, la ca\u00edda de estrellas del cielo como precursores del Juicio Final, son todos de tipo milagroso y m\u00e1s all\u00e1 de las leyes de la naturaleza.\n<\/p>\n<h3>Libertad Leg\u00edtima<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La libertad leg\u00edtima es necesaria tanto para la ciencia como para cualquier desarrollo humano. Las \u00fanicas cuestiones son \u00e9stas:  \u00bfqu\u00e9 es libertad leg\u00edtima, y cu\u00e1les son sus limitaciones?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Investigaci\u00f3n y Ense\u00f1anza<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciencia comprende dos funciones:  investigaci\u00f3n y ense\u00f1anza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Investigaci\u00f3n<\/b>:  El objeto de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica es pr\u00e1cticamente de extensi\u00f3n indefinida y nunca puede ser agotada por la mente humana. En este campo existe m\u00e1s libertad de la que jam\u00e1s haya sido pretendida. Comparado con su campo, el progreso de la ciencia es aparentemente peque\u00f1o, tanto as\u00ed, que el mayor progreso parece consistir en el conocimiento de lo poco que sabemos. Esta fue la conclusi\u00f3n a la que lleg\u00f3 S\u00f3crates, Newton, Humboldt y muchos otros. Los instrumentos mismos ense\u00f1an esta lecci\u00f3n:  mientras m\u00e1s profundo desciende el microscopio dentro de los secretos de la naturaleza y mientras mayor la potencia telesc\u00f3pica surca los cielos, m\u00e1s vasto parece el oc\u00e9ano de verdades no descubiertas. Esto debe tenerse en mente, cuando el progreso de la ciencia es tan fuertemente proclamado. Nunca ha habido un progreso general de todas las ciencias; siempre fue progreso en algunas ramas, con frecuencia a costa de otras. En nuestros d\u00edas las ciencias naturales, m\u00e9dicas e hist\u00f3ricas avanzan r\u00e1pidamente en comparaci\u00f3n con el pasado; al mismo tiempo las ciencias filos\u00f3ficas caen tan r\u00e1pidamente desde las primeras eras. La ciencia de la ley debe su fundaci\u00f3n al mundo antiguo. Algunas de las ciencias teol\u00f3gicas alcanzaron su altura en la primera parte de la Edad Media, otros hacia los inicios del siglo diecisiete.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Ense\u00f1anza<\/b>:  Por ense\u00f1anza se entiende aqu\u00ed toda difusi\u00f3n de conocimiento, de palabra o escrito, en la escuela o museos, en p\u00fablico o privado. El progreso y la libertad necesarias para ello son deseados tanto en la ense\u00f1anza como en la investigaci\u00f3n. Existe libertad doctrinal, libertad pedag\u00f3gica y libertad profesional. La libertad doctrinal se refiere a la doctrina misma que ense\u00f1a; la libertad pedag\u00f3gica, la manera en la cual se difunde la ciencia entre los estudiantes el p\u00fablico en general; libertad profesional, las personas que llevan a cabo la ense\u00f1anza. La ciencia reclama libertad de ense\u00f1anza en todos estos aspectos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Limitaciones<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe verse si existen limitaciones para investigar y ense\u00f1ar y cu\u00e1les son estas limitaciones. Todas las cosas en este mundo pueden ser consideradas desde un triple punto de vista:  desde la l\u00f3gica, la f\u00edsica y la \u00e9tica. Aplicados a la ciencia, descubrimos limitaciones en todas estas tres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>L\u00f3gica<\/b>:  L\u00f3gicamente la ciencia es limitada por la verdad, la cual pertenece a su esencia misma. El conocimiento de las cosas no puede tenerse a partir de sus causas, a menos que el conocimiento sea verdadero. El falso conocimiento no puede derivarse de la causa de las cosas; tiene su origen en alg\u00fan origen falso. Si la ciencia alguna vez ha tenido que elegir entre la verdad y la libertad (un caso no del todo imaginario), debe en toda circunstancia decidirse por la verdad, bajo pena de auto-aniquilaci\u00f3n. En tanto el caso sea te\u00f3rico, no existe diferencia de opini\u00f3n. Sin embargo en la pr\u00e1ctica, es casi imposible reconciliar sentimientos en conflicto. Cuando, en 1901, una silla vacante en la Universidad de Estrasburgo iba a ser ocupado por un historiador cat\u00f3lico, Mommsen public\u00f3 una protesta, en la cual declaraba:  \u201cUn sentido de degradaci\u00f3n est\u00e1 penetrando en los c\u00edrculos universitarios alemanes\u00bb. En esa ocasi\u00f3n acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino \u00abvoraussetzungslos\u00bb, y clamaba que la investigaci\u00f3n cient\u00edfica deb\u00eda ser \u00absin presuposiciones\u00bb. El mismo clamor fue de Harnack (1908) cuando exig\u00eda \u00ablibertad sin fronteras para la investigaci\u00f3n y el conocimiento\u00bb. La demanda fue formulada en forma un poco m\u00e1s precisa por el congreso de los acad\u00e9micos en Jena (1908.) Su reclamo para la ciencia fue \u00ablibertad desde todo punto de vista ajeno a los m\u00e9todos cient\u00edficos\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En \u00e9sta \u00faltima f\u00f3rmula el reclamo tiene un significado leg\u00edtimo, a saber, que los puntos de vista no cient\u00edficos no deben influir en los resultados de la ciencia. Sin embargo, en el significado de Mommsem y Harnack el reclamo es il\u00f3gico en dos sentidos. Primero, no puede haber \u00abciencia sin presuposiciones\u00bb. Todo cient\u00edfico debe aceptar ciertas verdades dictadas por el sentido com\u00fan, entre otras, la verdad de su propia existencia y de un mundo fuera de \u00e9l; despu\u00e9s, debe aceptar que \u00e9l puede reconocer el mundo externo a trav\u00e9s de los sentidos, que un poder de razonamiento se le da a \u00e9l para entender las impresiones recibidas, y una voluntad libre de restricci\u00f3n f\u00edsica. Como fil\u00f3sofo, reflexiona sobre estas verdades y las explica con m\u00e9todos cient\u00edficos, pero nunca las comprobar\u00e1 todas sin involucrarse a s\u00ed mismo en c\u00edrculos viciosos. Cualquiera que sea la ciencia que elija, debe construir sobre presuposiciones naturales o filos\u00f3ficas sobre las cuales descansa su vida como hombre. El hecho es que toda ciencia positiva pide prestado de la filosof\u00eda un n\u00famero de principios establecidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que ah\u00ed quedan las premisas generales. Ellas mismas demostrar\u00e1n lo il\u00f3gico del reclamo de \u00abciencia sin presuposiciones\u00bb. Pero esto no es todo. Cada ciencia tiene sus propias presuposiciones o axiomas, distintas de sus propias conclusiones, al igual que todo edificio tiene sus cimientos, distintos de sus muros y techo. No s\u00f3lo eso, sino que las varias ramas de cualquier ciencia especial tienen sus propias presuposiciones. La geometr\u00eda de Euclides est\u00e1 basada en tres tipos de presuposiciones. \u00c9l las llama definiciones, postulados y nociones comunes. \u00c9stos \u00faltimos fueron llamados axiomas por Proclus. Para mostrar la diferencia entre las hip\u00f3tesis y el resultado no se puede elegir mejor ejemplo que el quinto postulado del primer libro de Euclides. El postulado dice: \u00abCuando dos l\u00edneas rectas interceptan con una tercera de tal manera que hacen los \u00e1ngulos interiores adyacentes en un lado menos que dos \u00e1ngulos rectos, las dos l\u00edneas, indefinidamente prolongadas, interceptar\u00e1n en los lados de esos \u00e1ngulos menores.\u00bb Por un error de Proclus (quinto siglo) el postulado fue cambiado en una proposici\u00f3n. Se hicieron innumerables intentos para probar la supuesta proposici\u00f3n, hasta que se reconoci\u00f3 el error, apenas hace un siglo. El quinto postulado, o axioma de paralelos, como es frecuentemente llamado, prob\u00f3 ser una verdadera hip\u00f3tesis, distinta de todas las otras presuposiciones. Se ha construido geometr\u00eda no-euclidiana por un simple cambio del quinto postulado. Todo esto prueba que no existe geometr\u00eda sin presuposiciones. Y en forma similar, no existe \u00e1lgebra sin presuposiciones. La ley parte de la existencia de las familias y de su tendencia natural a asociarse para el bienestar com\u00fan. La medicina toma el cuerpo humano como organismo viviente, sujeto a desviarse, y la existencia de remedios, antes de construir su ciencia. La historia supone que es testimonio humano es, bajo ciertas condiciones, una fuente confiable de conocimiento, antes de iniciar sus investigaciones. Del mismo modo, las ciencias ling\u00fc\u00edsticas, dan por hecho que los idiomas humanos no est\u00e1n construidos en forma arbitraria, sino que evolucionaron en forma l\u00f3gica a partir de una variedad de circunstancias. La teolog\u00eda toma de la filosof\u00eda un n\u00famero de verdades, tales como la existencia de Dios, la posibilidad de los milagros, y otros. De hecho, una ciencia toma prestadas sus presuposiciones de los resultados de otras ciencias, una divisi\u00f3n de labor necesaria por las limitaciones de todo lo humano. Por ello, el reclamo de \u00abciencia sin presuposiciones\u00bb es doblemente il\u00f3gico, a menos que presuposici\u00f3n signifique una hip\u00f3tesis que puede ser probada falsa o ajena a la ciencia particular en cuesti\u00f3n. La libertad de la ciencia por lo tanto, tiene sus limitaciones desde el punto de vista de la l\u00f3gica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>F\u00edsico<\/b>:  Desde el punto de vista f\u00edsico la ciencia requiere medios materiales. Los edificios, los talentos y las bibliotecas son necesarios para todas las ramas de la ciencia, tanto en la investigaci\u00f3n como en la ense\u00f1anza. Las ciencias m\u00e9dicas y naturales requieren medios extraordinarios, tales como laboratorios, museos e instrumentos. Los requerimientos materiales siempre han impuesto limitaciones en la investigaci\u00f3n y ense\u00f1anza cient\u00edfica. Por otro lado, las peticiones de libertad de parte dela ciencia han sido generosamente contestadas. Entre los siglos doce y catorce se fundaron aproximadamente cuarenta universidades en Europa, en parte por iniciativa privada, en parte por pr\u00edncipes o papas, en la mayor\u00eda de los casos por los esfuerzos combinados de ambos junto con los miembros de la universidad. Entre las universidades auto-originadas puede mencionarse Bolonia, Par\u00eds, Oxford y Cambridge. Con la ayuda de pr\u00edncipes, se erigieron universidades en Palencia, N\u00e1poles, Salamanca, Sevilla y Sena. De las universidades fundadas por papas mencionamos s\u00f3lo Roma, Pisa, Ferrara, Toulouse, Valladolid, Heidelberg, Colonia y Erfurt. La mayor\u00eda de las universidades antiguas, como Coimbra, Florencia, Praga, Viena, Cracovia, Alcal\u00e1, Upsala, Lovania, Leipzig, Rostock, T\u00fcbingen y muchas otras, deben su origen a los esfuerzos sumados de pr\u00edncipes y papas. Las fundaciones consistieron principalmente de cartas que otorgaban derechos civiles y autorizaban grados cient\u00edficos, en la mayor\u00eda de los casos tambi\u00e9n contribuciones y dones materiales. Los papas aplicaron beneficios eclesi\u00e1sticos a muchas de las c\u00e1tedras sin otra obligaci\u00f3n que la de ense\u00f1ar ciencia. Naturalmente, los fundadores reten\u00edan una cierta autoridad e influencia sobre las escuelas. En general, las antiguas universidades gozaron en todas partes de la misma libertad que tienen en Inglaterra hoy en d\u00eda. Despu\u00e9s de la Reforma los gobiernos de Europa continental hicieron las universidades de sus propios territorios, instituciones del Estado, pagando a los profesores como empleados del gobierno, en ocasiones prescribiendo libros de texto, m\u00e9todos de ense\u00f1anza y a\u00fan doctrinas. Aunque en el siglo diecinueve, los gobiernos fueron obligados a relajar su supervisi\u00f3n, a\u00fan mantienen el monopolio del establecimiento de universidades y de la designaci\u00f3n de profesores. Su influencia sobre el progreso de la ciencia es inequ\u00edvoca; qu\u00e9 tanto esto puede beneficiar a la ciencia, no necesita decidirse aqu\u00ed. Con la creciente influencia del Estado, el de la Iglesia ha disminuido, en la mayor\u00eda de las universidades, hasta la total extinci\u00f3n. En las pocas universidades europeas en las cuales a\u00fan se permite la existencia de la facultad de teolog\u00eda Cat\u00f3lica, la supervisi\u00f3n de la Iglesia sobre su propia ciencia se ha reducido a un mero veto. La necesidad de eximir a los profesores del voto contra la herej\u00eda Modernista es una ilustraci\u00f3n del caso. Gracias a la libertad de ense\u00f1anza en los Estados Unidos de Am\u00e9rica, existen adem\u00e1s de las universidades p\u00fablicas de los diferentes estados, un n\u00famero de instituciones fundadas por la iniciativa privada. Debido a la fuerte ayuda que reciben las tendencias anticristianas y ateas a trav\u00e9s de la influencia de las universidades, las iniciativas privadas de escuelas que defienden la verdad de la Revelaci\u00f3n no son muy recomendables.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00c9tico<\/b>:  Las limitaciones de la ciencia desde el punto de vista \u00e9tico son en dos sentidos. La acci\u00f3n directa de la ciencia sobre la \u00e9tica se entiende con facilidad; la reacci\u00f3n de la \u00e9tica sobre la ciencia es igual de cierta. Y tanto la acci\u00f3n como la reacci\u00f3n crean limitaciones para la ciencia. La actividad del hombre es guiada por dos facultades espirituales, el entendimiento y la voluntad. Del entendimiento deriva la luz, de la voluntad deriva la firmeza. Naturalmente el entendimiento precede a la voluntad y por ello la influencia de la ciencia sobre la \u00e9tica. Esta influencia viene a ser un factor importante en el bienestar de la raza humana por raz\u00f3n de que no est\u00e1 confinado al cient\u00edfico en sus propias investigaciones, sino que alcanza a las masas a trav\u00e9s de las varias formas de ense\u00f1anza de palabra y por escrito. Si uno debe juzgar rectamente en este asunto, deben tenerse en cuenta dos principios generales. Primero, para el hombre la \u00e9tica es m\u00e1s importante que la ciencia. Aquellos que creen en la revelaci\u00f3n, saben que los Mandamientos son el criterio por el cual ser\u00e1n juzgados los hombres (Mateo, xxv, 35-46); y aquellos que ven s\u00f3lo tan lejos como la luz de raz\u00f3n natural les permite, saben a partir de la historia que la felicidad de los pueblos y naciones consiste m\u00e1s bien en la rectitud moral que en el progreso cient\u00edfico. La conclusi\u00f3n es que de haber conflicto entre la ciencia y la \u00e9tica, debe prevalecer la \u00e9tica. Ahora bien, no puede haber tal conflicto excepto en dos casos: cuando la investigaci\u00f3n cient\u00edfica lleva al error, y cuando la ense\u00f1anza de la ciencia, a\u00fan si verdadera, se aplica contra m\u00e1ximas educativas s\u00f3lidas. Para ver que estas excepciones no son imaginarias, uno s\u00f3lo necesita dar un vistazo a los puntos de contacto entre la ciencia y la fe, bajo el punto A. Todos ellos indican conflictos reales. La ense\u00f1anza no pedag\u00f3gica es tristemente ilustrada por el reciente movimiento en Alemania hacia la instrucci\u00f3n prematura y a\u00fan p\u00fablica acerca de las relaciones sexuales, lo que provoc\u00f3 una reacci\u00f3n de parte de las autoridades civiles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso es en cuanto a la acci\u00f3n directa de la ciencia sobre la \u00e9tica. El caso no debe ser reversible, en otras palabras, la \u00e9tica no debe influir sobre la ciencia, excepto en la estimulaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n y la ense\u00f1anza. Sin embargo, no s\u00f3lo los individuos sino facultades enteras de cient\u00edficos han sido sujetos a esa debilidad humana expresada en el adagio: Stat pro rations voluntas. Como lo expres\u00f3 C\u00edcero: \u00abEl hombre juzga mucho m\u00e1s frecuentemente influenciado por odio o amor o codicia&#8230; o alguna agitaci\u00f3n mental, que por la verdad, o un mandamiento, o la ley\u00bb (De oratore, II, xlii.) Si C\u00edcero est\u00e1 en lo cierto, entonces la libertad del conocimiento, tan altamente valorada y tan fuertemente exigida, es pervertida por el hombre en un doble sentido. Primero, llevan la libertad de la voluntad a juicio. El amor, odio, deseos, son pasiones o actos de la voluntad, mientras que los juicios se forman por el entendimiento, una facultad enteramente falta de libre elecci\u00f3n. Segundo, privan al entendimiento de la necesaria indiferencia y equilibrio, y lo obligan a inclinarse a un lado, ya sea el lado de la verdad o el de la falsedad. Si los hombres de ciencia, quienes exigen libertad, pertenecen a la clase descrito por C\u00edcero, entonces su idea de libertad est\u00e1 totalmente confundida y pervertida. Puede contestarse que la declaraci\u00f3n de C\u00edcero se aplicaba a asuntos de la vida diaria, m\u00e1s que a las b\u00fasquedas de la ciencia. Esto es perfectamente cierto en cuanto a la ciencia, y probablemente es cierto en cuando al objeto formal de toda ciencia. A\u00fan cuando consideramos los primeros postulados que las ciencias toman de la filosof\u00eda, nos acercamos mucho a la vida diaria. Los hombres de ciencia escuchan acerca de Cristo y saben de la carta magna de Su reino, proclamada en la monta\u00f1a (Lucas, vi.) Hace observaciones agudas sobre la vida diaria. Podr\u00eda descartarse, si Cristo mismo no hubiese reclamado poder supremo en el cielo y sobre la tierra, y si no hubiese profetizado Su segunda venida, para juzgar a vivos y muertos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed es donde entra el amor y el odio de C\u00edcero. Es bastante seguro decir: no existe lugar en el mundo civilizado donde Cristo no sea amado y odiado. Aquellos que est\u00e1n dispuestos a tomar el camino angosto y escarpado hacia Su reino aceptan los testimonios a Su misi\u00f3n Divina aceptan los testimonios de Su Divina misi\u00f3n con imparcialidad; otros que prefieren una forma de vida m\u00e1s f\u00e1cil y amplia intentan persuadirse a s\u00ed mismos que los reclamos de Cristo son infundados. Pues, adem\u00e1s de aquellos que ya sea rechazan Sus reclamos a trav\u00e9s de prejuicios heredados o adquiridos, o los tratan con indiferencia, un gran n\u00famero de hombres intentan fortalecer su posici\u00f3n anticristiana por medio de formas cient\u00edficas. Sabiendo que la Divinidad de Cristo puede ser probada por los milagros a los cuales apel\u00f3 como testimonios de Su Padre, formulan el axioma: \u00abLos milagros son imposibles\u00bb. Sin embargo, viendo la inconsistencia de la f\u00f3rmula en tanto hay un Creador del mundo, est\u00e1n obligados al siguiente postulado: \u00abNo existe el Creador\u00bb. Viendo de nuevo que la existencia del Creador puede ser probada por la existencia del mundo, y convincentemente a trav\u00e9s de un n\u00famero de argumentos, requieren de nuevos axiomas. Primero tratan el origen de la materia como algo demasiado remoto para determinar su causa, y argumentan que: \u00abLa materia es eterna\u00bb. Por una raz\u00f3n similar el origen de la vida se explica por el postulado arbitrario de \u00abgeneraci\u00f3n espont\u00e1nea\u00bb. Entonces debe disponerse de la sabidur\u00eda y el orden desplegados en los cielos estrellados y en la flora y fauna de la tierra. Decir en palabras simples \u00abTodo el orden en el mundo es casual\u00bb ser\u00eda ofensivo para el sentido com\u00fan. El axioma entonces es investido en lenguaje m\u00e1s cient\u00edfico, es decir: \u00abDesde la eternidad el mundo ha pasado a trav\u00e9s de un n\u00famero infinito de formas, y s\u00f3lo los m\u00e1s aptos sobrevivieron\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La subestructura de la ciencia anticristiana tiene a\u00fan un punto d\u00e9bil: el alma humana no proviene de la eternidad y sus facultades espirituales no apuntan a un creador espiritual. La fabricaci\u00f3n de axiomas, una vez iniciada, tiene que concluir en: \u00abEl alma humana no es esencialmente diferente del principio vital del animal\u00bb. Esta conclusi\u00f3n se recomienda a s\u00ed misma como especialmente fuerte contra lo que teme la voluntad: el animal no es inmortal, y por ello tampoco lo es el alma humana; consecuentemente cualquier juicio que pueda venir despu\u00e9s, no tendr\u00e1 efecto. El fin de la fabricaci\u00f3n es amargo. El hombre es un orangut\u00e1n altamente desarrollado. Existe a\u00fan un obst\u00e1culo en las Sagradas Escrituras, antiguas y nuevas. El Antiguo Testamento narra la creaci\u00f3n del hombre, su ca\u00edda, la promesa de un Redentor; contiene profec\u00edas de un Mes\u00edas que parecen cumplirse en Cristo y en Su Iglesia. El Nuevo Testamento prueba el cumplimiento de las promesas y presenta un Ser sobrehumano, que ofreci\u00f3 Su vida para la expiaci\u00f3n del pecado y declara Su Divinidad por Su propia Resurrecci\u00f3n; le da la constituci\u00f3n y primera historia de Su Iglesia, y promete su existencia hasta la consumaci\u00f3n del mundo. A la luz de la ciencia anticristiana no se puede permitir esto. Unos cuantos postulados m\u00e1s o menos no da\u00f1ar\u00edan a la ciencia en este punto. La literatura hebrea es puesta a la par de aquella de Persia o China, la historia del para\u00edso es relegada al reino de las leyendas, la autenticidad de los libros es rechazada, se se\u00f1alan las contradicciones en el contenido, y el sentido obvio es distorsionado. Los axiomas utilizados para aniquilar las Sagradas Escrituras tienen la ventaja de la plausibilidad sobre aquellos utilizados contra el Creador. Est\u00e1n cubiertos de una masa de erudici\u00f3n tomada de las ciencias ling\u00fc\u00edsticas e hist\u00f3ricas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero todav\u00eda no hemos visto todo. El mayor obst\u00e1culo a la ciencia anticristiana es la Iglesia, quien arguye origen Divino, autoridad para ense\u00f1ar la verdad infalible, mantiene la inspiraci\u00f3n de la Escritura, y conf\u00eda en su propia existencia hasta el fin del mundo. Con ella, la ciencia no puede jugar como con la filosof\u00eda o la literatura. Ella es una instituci\u00f3n viviente blandiendo su espectro sobre toda la poblaci\u00f3n del mundo. Tiene todas las armas de la ciencia a su disposici\u00f3n, y miembros devotos a ella, en coraz\u00f3n y alma. Para otorgarle los mismos derechos en terrenos cient\u00edficos ser\u00eda desastroso para la \u00abciencia sin presuposiciones\u00bb. La mera creaci\u00f3n de nuevos axiomas no parece ser eficiente contra una organizaci\u00f3n viviente. Los axiomas tendr\u00edan que ser proclamados fuertemente, y mantenidos vivos, y finalmente puestos en vigor por una oposici\u00f3n organizada, en algunos casos a\u00fan con poder gubernamental. Los libros, peri\u00f3dicos y salas de conferencias anuncian un solo texto, entonado en todas las notas, el gran axioma: que la Iglesia es esencialmente no cient\u00edfica, pues descansa sobre presuposiciones inciertas, y que sus cient\u00edficos nunca pueden ser verdaderos hombres de ciencia. El reclamo de degradaci\u00f3n de Mommsen sobre la designaci\u00f3n de un historiador cat\u00f3lico en Estrasburgo (1901) tuvo fuerte eco en la mayor\u00eda de las universidades alemanas. Y sin embargo, era cuesti\u00f3n de s\u00f3lo una quinta parte de cat\u00f3licos entre setenta y dos profesores; y esto en una universidad en Alsacia-Lorena, un territorio casi enteramente cat\u00f3lico. Prevalecen proporciones similares en la mayor\u00eda de las universidades. Todos los axiomas de ciencia anticristiana mencionados anteriormente son totalmente arbitrarios y falsos. Ninguno de ellos puede ser respaldado por razones s\u00f3lidas; por el contrario, se ha demostrado que cada uno de ellos es falso. Con ello la ciencia anticristiana se ha rodeado a s\u00ed misma de un n\u00famero de intereses lim\u00edtrofes determinadas sobre bases cient\u00edficas, y as\u00ed ha limitado su propia libertad para progresar; la \u00abciencia sin presuposiciones\u00bb se enreda en sus propios axiomas, por ninguna otra raz\u00f3n que su aversi\u00f3n hacia Cristo. Por otro lado, el cient\u00edfico que acepta la ense\u00f1anza de Cristo no necesita basarse en un solo postulado arbitrario. Si es fil\u00f3sofo, inicia a partir de las premisas dictadas por la raz\u00f3n. Reconoce en el mundo que le rodea la revelaci\u00f3n natural de un Creador, y por deducciones l\u00f3gicas concluye de la contingencia de las cosas creadas al Ser No-creado. El mismo razonamiento le hace comprender la espiritualidad e inmortalidad del alma. De la suma de ambos resultados concluye m\u00e1s all\u00e1 en las obligaciones morales y la existencia de una ley natural. As\u00ed preparado, puede comenzar cualquier investigaci\u00f3n cient\u00edfica sin necesidad de levantar l\u00edmites de inter\u00e9s con el fin de justificar sus prejuicios. Si desea ir m\u00e1s all\u00e1 y poner su fe sobre una base cient\u00edfica, puede tomar los libros, llamados Sagradas Escrituras, como punto de partida, aplicar cr\u00edtica met\u00f3dica a su autenticidad, y encontrarlos tan confiables como cualquier otro registro hist\u00f3rico. Su contenido, profec\u00edas y milagros le convencen de la Divinidad de Cristo, y del testimonio de Cristo acepta toda la Revelaci\u00f3n sobrenatural. Ha construido la ciencia de su fe sin otra cosa que premisas cient\u00edficas. Por ello la ciencia del cristiano es la \u00fanica que da libertad en la investigaci\u00f3n y el progreso; sus fronteras no son otras que el empalizado de la verdad. Por el contrario, la ciencia anticristiana es esclava de su propia \u00e9tica preconcebida.\n<\/p>\n<h3>Libertad Ilimitada<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La exigencia de libertad ilimitada en la ciencia es irrazonable e injusta, debido a que lleva al desorden y la rebeli\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>No Existe<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mundo no existe la libertad ilimitada, y la transgresi\u00f3n de los l\u00edmites de la libertad siempre lleva a la maldad. El hombre mismo no es absolutamente libre, ni desea libertad sin fronteras. La libertad no es la mayor bendici\u00f3n ni el \u00faltimo fin del hombre; le es concedido como un medio para alcanzar su fin. Dentro de su propia mente, el hombre se siente ligado a la verdad. A su alrededor, ve toda la naturaleza sometida a leyes y hasta teme a las perturbaciones en su curso normal. En toda su actividad sale adelante mejor permaneciendo dentro de la ley establecida para \u00e9l. Los juicios son mejores cuando se forman de acuerdo con las reglas de la l\u00f3gica. Las m\u00e1quinas e instrumentos son los mejores cuando se les permite la menor cantidad de libertad. La interrelaci\u00f3n social es m\u00e1s f\u00e1cil dentro de reglas de comportamiento apropiado. Ampliar estas fronteras no lleva a una m\u00e1s alta perfecci\u00f3n. Las opiniones son libres s\u00f3lo donde no se puede alcanzar la certidumbre; las teor\u00edas cient\u00edficas son libres mientras se basen en probabilidades. Los m\u00e1s libres de pensamiento son los ignorantes. En pocas palabras, mientras m\u00e1s libertad de opini\u00f3n, menos ciencia. En forma similar, un tren de ferrocarril con libertad en m\u00e1s de una l\u00ednea es desastroso, una nave sin control del tim\u00f3n est\u00e1 condenada. Una naci\u00f3n que desprecia su c\u00f3digo legal, que relaja la administraci\u00f3n de justicia, que deja de lado las estrictas leyes de propiedad, que no protege a su propia industria, que no garantiza la propiedad y la seguridad p\u00fablica y privada est\u00e1 en declive. La libertad ilimitada lleva a la barbarie, y se puede encontrar el enfoque m\u00e1s parecido en la vida salvaje en Australia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Licencia<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que la ciencia anticristiana pide es libertad desordenada. Las fronteras enumeradas en el p\u00e1rrafo anterior circunscriben el reino l\u00f3gico, f\u00edsico y \u00e9tico del hombre. Siempre que pisa fuera de \u00e9l, cae en el error, el infortunio, el desorden. Ahora bien, \u00bfa qu\u00e9 reino pertenece la ciencia? La definici\u00f3n de Arist\u00f3teles la coloca en el reino l\u00f3gico. \u00bfY qu\u00e9 hay de la libertad de la ciencia? Dentro el hombre, el reino l\u00f3gico es la facultad intelectual, y fuera de \u00e9l, es el reino de la verdad. Sin embargo ninguno es libre. La libertad del hombre est\u00e1 en la voluntad, no en el entendimiento. La verdad es eterna y absoluta. Por lo que la petici\u00f3n de libertad sin l\u00edmites para la ciencia no tiene lugar en el reino l\u00f3gico; evidentemente, no se trata de f\u00edsica; por lo que debe pertenecer al reino \u00e9tico; no es un llamado a la verdad, es una petici\u00f3n con prop\u00f3sito. El prop\u00f3sito puede inferirse de lo que ha sido dicho en el punto II. Puede resumirse diciendo que es rebeli\u00f3n tanto contra la revelaci\u00f3n sobrenatural como la natural. La posici\u00f3n anterior es la principal pero no puede sostenerse en forma congruente sin la \u00faltima. La rebeli\u00f3n no es una palabra demasiado fuerte. Si Dios desea revelarse a S\u00ed mismo en cualquier forma, el hombre est\u00e1 obligado a aceptar la revelaci\u00f3n, y ning\u00fan axioma le relevar\u00e1 del deber. Paulsen y Wundt al oponerse a la revelaci\u00f3n natural apelan al postulado de \u00abcausalidad natural cerrada\u00bb, donde \u00abcerrada\u00bb significa la exclusi\u00f3n del Creador. A la revelaci\u00f3n sobrenatural Kant la llam\u00f3 \u00abuna restricci\u00f3n dogm\u00e1tica\u00bb, la cual seg\u00fan \u00e9l, puede tener valor educativo para los peque\u00f1os al llenarles de temores piadosos. Wundt le secunda llamando al Catolicismo la religi\u00f3n de la restricci\u00f3n, y Paulsen alaba a Kant como \u00abel redentor del peso insoportable\u00bb. Todas estas expresiones descansan en la suposici\u00f3n de que en la ciencia no hay lugar para un Creador, ni para un Redentor. Se han hecho muchos intentos de poner el axioma sobre una base cient\u00edfica; pero sigue siendo una premisa supuesta, una \u00abconvicci\u00f3n constante\u00bb, como la llama Harnack.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Consecuencias<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que las expresiones \u00ablibertad desordenada\u00bb y \u00abrebeli\u00f3n\u00bb son claras a partir de las consecuencias de la ciencia anticristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Ate\u00edsmo<\/b>:  La ciencia anticristiana lleva al ate\u00edsmo. Cuando la ciencia repudia el reclamo de Cristo como Hijo de Dios, necesariamente repudia al Padre que le envi\u00f3, y al Esp\u00edritu Santo quien procede de ambos. La inferencia l\u00f3gica no encuentra favor con los partidarios de esa ciencia. En 1892, cuando se estaban discutiendo las leyes escolares en el Reichstag alem\u00e1n, el canciller Caprivi tuvo el valor de decir: \u00abEl punto en cuesti\u00f3n es cristiandad o ate\u00edsmo&#8230; lo esencial en el hombre es su relaci\u00f3n con Dios\u00bb. El clamor de la parte \u00abliberal\u00bb de la Casa mostr\u00f3 que el canciller hab\u00eda tocado un punto sensible. Ya que el repudio del Creador es claramente un abuso de la libertad y una infracci\u00f3n de la ley natural, la ciencia, por todos los medios, tiene que salvar las apariencias por medio de palabras que cient\u00edficamente tienen sentido. Primero llama a las dos divisiones de esp\u00edritus Monismo y Dualismo. Los cient\u00edficos alemanes hasta han formado la \u00abCoalici\u00f3n de Monistas\u00bb, argumentando que no hay distinci\u00f3n real entre el mundo y Dios. Cuando su sistema enfatiza al mundo, es Materialismo; cuando acent\u00faa la Divinidad es Pante\u00edsmo. El Monismo s\u00f3lo es un t\u00e9rmino m\u00e1s suave para ambos. La pura palabra \u00abate\u00edsmo\u00bb parece ser demasiado ofensiva. Los Naturalistas ingleses la reemplazaron hace mucho tiempo con palabras de mejor apariencia, tales como De\u00edsmo y Agnosticismo. Toland, Tindal, Bolingbroke, Shaftesbury, del siglo dieciocho, tuvieron la satisfacci\u00f3n de mudar la Deidad tan lejos del mundo que no pod\u00eda tener ninguna influencia en \u00e9l. Sin embargo, \u00abDeidad\u00bb todav\u00eda ten\u00eda un aroma demasiado religioso e implicaba una tosca incongruencia. Para Huxley y otros cient\u00edficos del siglo diecinueve el \u00abagnosticismo\u00bb, que sonaba bien, ten\u00eda apariencia m\u00e1s digna. Sin embargo, frente a la ley natural, que obliga al hombre a conocer y servir a su Creador, argumentar la ignorancia de Dios es tanta rebeli\u00f3n contra \u00c9l como cerrarle fuera del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos estos y otros t\u00e9cnicos y frases con tacto cubren al mismo Ate\u00edsmo crudo y confiesan basarse, sin excepci\u00f3n, sobre una colecci\u00f3n de postulados arbitrarios. Por el contrario, el Dualismo, no tiene necesidad de postulados, excepto aquellos dictados por el sentido com\u00fan. Alguna raz\u00f3n considera en la creaci\u00f3n, como el reflejo de un espejo, al Creador, y con ello pueden referir los fen\u00f3menos naturales a su causa final. Mientras que la ciencia requiere s\u00f3lo de conocimiento de causas intermedias, el conocimiento de las cosas por su \u00faltima causa eleva a la ciencia a su m\u00e1s alto grado, o sabidur\u00eda, como la llama Santo Tom\u00e1s. Por esto la coherencia y la congruencia l\u00f3gicas son encontradas siempre y exclusivamente en la doctrina dualista. Es in\u00fatil esperar que el abismo entre la filosof\u00eda l\u00f3gica de los dualistas y las \u00abconvicciones constantes\u00bb de los Monistas pueden construir puentes por medio de discusiones. Esto fue bien ilustrado cuando el Padre Wasmann ofreci\u00f3 una conferencia en Berl\u00edn (1907) sobre la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n y fue opuesto por Plate y otros diez oradores. El resultado de la discusi\u00f3n fue que cada uno, Plate y Wasmann, pusieron por escrito sus respectivos puntos de vista, uno sus axiomas y el otro su filosof\u00eda, y lo que es m\u00e1s, que Plate rechazaba que Wasmann ten\u00eda derecho a ser considerado cient\u00edfico por lo que \u00e9l llamaba presuposiciones cristianas de Wasmann.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Subjetivismo<\/b>:  Despu\u00e9s de la exclusi\u00f3n de Dios, existe la necesidad de un \u00eddolo; la necesidad se origina en la naturaleza humana. Todas las naciones de la antig\u00fcedad ten\u00edan sus \u00eddolos, a\u00fan los israelitas, cuando en ocasiones se rebelaban contra los Profetas. La forma de los \u00eddolos var\u00eda con el progreso. Los salvajes los hac\u00edan de madera, los paganos civilizados de plata y oro, y nuestra era letrada los hace de sistemas filos\u00f3ficos. Kant no traz\u00f3 las \u00faltimas consecuencias a partir de su \u00abautonom\u00eda de raz\u00f3n\u00bb; fue hecho por Fichte, Schelling y Hegel. Este Idealismo se desarroll\u00f3 en Subjetivismo en el m\u00e1s amplio sentido de la palabra, a saber, en la completa emancipaci\u00f3n de la mente y voluntad humana de Dios. El \u00eddolo es el Ego humano. Las consecuencias son que la verdad y la justicia pierden su car\u00e1cter eterno y se tornan conceptos relativos; el hombre cambia con las eras, y con \u00e9l sus propias creaciones; lo que \u00e9l llama verdad y derecho en un siglo, puede llegar a ser falso y equ\u00edvoco en el siguiente. En cuanto a la verdad tenemos la declaraci\u00f3n expl\u00edcita de Paulsen, de que \u00abno hay filosof\u00eda eternamente v\u00e1lida\u00bb. En cuanto a la justicia, Hartmann define la autonom\u00eda de Kant en las siguientes palabras: \u00abSignifica nada m\u00e1s ni nada menos que esto, que en asuntos morales Yo soy el m\u00e1s alto tribunal sin apelaciones\u00bb. La religi\u00f3n, que forma la parte principal de la justicia, viene a ser de la misma forma un asunto de inclinaci\u00f3n subjetiva. Harnack llama al sometimiento a la doctrina de otros, traici\u00f3n a la religi\u00f3n personal; y Nietzsche defiende a su \u00eddolo llamando verg\u00fcenza de la humanidad a la cristiandad. El axioma es pronunciado en forma m\u00e1s dignificada por Pfeiderer (1907.) Dice, \u00abEn la ciencia de la historia, la aparici\u00f3n sobre la tierra de un ser sobrehumano no puede ser considerado\u00bb. Quiz\u00e1 es formulado en forma m\u00e1s general por Paulen (1908): \u00abApagar el interruptor de lo sobrenatural del mundo hist\u00f3rico y natural\u00bb. Sin embargo, todos estos axiomas subjetivos son s\u00f3lo formas m\u00e1s o menos cient\u00edficas del postulado Straussiano puro (1835): \u00abYa no somos cristianos\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Anarqu\u00eda<\/b>:  Estamos siendo confrontados aqu\u00ed por dos hechos que requieren la mayor consideraci\u00f3n. Por un lado, las universidades gubernamentales de casi todos los pa\u00edses en Europa y muchas universidades estadounidenses excluyen toda relaci\u00f3n con Dios y pr\u00e1cticamente favorecen el postulado ateo antes mencionado; y por otro lado, estos son los mismos postulados resumidos por P\u00edo X bajo el nombre de \u00abmodernismo\u00bb. Por ello el reclamo de las universidades del Estado contra la Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb de 1907. Para empezar con el primero, el desenfreno de la verdad subjetiva es la cuna misma de las teor\u00edas anarquistas y la rebeli\u00f3n contra la ense\u00f1anza de Cristo terminar\u00e1 con las condiciones del paganismo griego y romano. Como no nos concierne aqu\u00ed la relaci\u00f3n entre la ciencia y el Estado, debe bastar ahora mostrar c\u00f3mo comienza a sonar la alarma. Parece ser asunto de curso, y sin embargo suena poco usual, cuando el Conde Apponyi como ministro de educaci\u00f3n y culto en Hungr\u00eda, en ocasi\u00f3n de una promoci\u00f3n acad\u00e9mica, recomienda a los maestros de ciencia una mayor conciencia moral. M\u00e1s notable es la advertencia de Virchow en la reuni\u00f3n de cient\u00edficos en Munich (1877) contra la ense\u00f1anza de puntos de vista y especulaciones personales como verdades establecidas, y en particular, contra reemplazar los dogmas de la Iglesia por una religi\u00f3n de evoluci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estado moral de un joven creciendo bajo tal ense\u00f1anza podr\u00eda anticiparse a partir de la historia del paganismo. No obstante, se reserv\u00f3 a nuestra era anticristiana justificar la inmoralidad con apariencia de ciencia. Se ha formulado y hecho circular en revistas y reuniones que una vida pura y moral es perjudicial desde el punto de vista de la medicina. La facultad m\u00e9dica de la Universidad de Christiania encontr\u00f3 que era necesario declarar toda la aserci\u00f3n como falsa, y afirmar positivamente que \u00abno sabemos que haya da\u00f1o o debilidad debida a la castidad\u00bb. La misma protesta fue expresada por el Dr. Raoult en las palabras: \u00abNo existe cosa alguna llamada patolog\u00eda de la continencia\u00bb; y por el Dr. Vidal (vea m\u00e1s adelante) en la afirmaci\u00f3n de que los mandamientos de Dios son leg\u00edtimos desde el punto de vista de la medicina, y que su observancia no s\u00f3lo es posible sino provechosa. Pueden mencionarse advertencias tales como \u00e9stas que anticipan efectos; pero tambi\u00e9n podemos o\u00edr otras que prueban los efectos ya existentes. Tal fue el voto un\u00e1nime de la Conferencia Internacional para la protecci\u00f3n de la Salud y la Moral llevada a cabo en Bruselas (Septiembre, 1902): \u00abDebe ense\u00f1arse a los hombres j\u00f3venes que las virtudes de castidad y continencia no s\u00f3lo no son perjudiciales sino son de lo m\u00e1s loables desde un punto de vista puramente m\u00e9dico y de higiene\u00bb. Los efectos en las instituciones educativas deben haber sido aterradores antes de que las autoridades cient\u00edficas se atrevieran a levantar el velo por medio de advertencias p\u00fablicas. \u00c9stas fueron dadas por el Dr. Fleury (1899) en cuanto a los colegas franceses, y fueron repetidas por el Dr. Fournier (1905) y el Dr. Francotte (1907.) A\u00fan m\u00e1s sonoras fueron las advertencias de Paulsen, F\u00f6rster, y especialmente del eminente Dr. Gruber en cuanto a la grymnasia y las universidades alemanas. El Dr. Desplats (ver bibliograf\u00eda) insiste que con el fin de impedir la corriente que est\u00e1 llev\u00e1ndose a los franceses hacia la irremediable decadencia, es necesario reaccionar contra la doctrina y la pr\u00e1ctica del neo-paganismo. No es de extra\u00f1ar que las doctrinas licenciosas han encontrado camino desde los libros hacia las publicaciones y pasado de los educados a los iletrados. Sosnosky, una autoridad en literatura, compara la epidemia moral actual con la de la Roma pagana y la de la Revoluci\u00f3n Francesa, y protesta, desde un punto de vista meramente natural, contra la hipocres\u00eda del animalismo crudo encubierto con pretexto del arte y de la ciencia (ver Allgemeine Zeitung, No. 3, 21 de enero de 1911.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que el Estado ya sea no har\u00e1 o no se atrever\u00e1 a hacer, la Iglesia hace siempre, manteniendo a los hombres conscientes del objeto o fin de su existencia y este fin no es la ciencia. El catecismo lo se\u00f1ala bajo tres encabezados: el conocimiento de Dios; la observancia de Sus mandamientos; y el uso de Su gracia. La intenci\u00f3n de Dios es que el conocimiento de la naturaleza sea un medio subordinado a este fin. Y es por esa misma raz\u00f3n que nunca puede haber conflicto entre la ciencia y nuestro destino final. La Iglesia no ense\u00f1a las ciencias naturales, pero ayuda a que sus principios se atribuyan a la sabidur\u00eda, primero al advertir contra el error y luego se\u00f1alando hacia la causa final de todas las cosas. Cuando la ciencia reclama contra el oficio de guiar de la Iglesia, es comparable a un sistema de navegaci\u00f3n sin ninguna direcci\u00f3n fuera de la nave misma y las aguas que la rodean. El objeto formal de cada ciencia en particular es ciertamente diferente a la fe al igual que el tim\u00f3n de un buque es diferente del conocimiento de las estrellas; pero la exclusi\u00f3n de todas las luces gu\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de las oleadas de opiniones e hip\u00f3tesis cient\u00edficas es enteramente arbitraria, imprudente y desastrosa\n<\/p>\n<h2>La Iglesia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su relaci\u00f3n con la ciencia la Iglesia puede ser mejor entendida por una divisi\u00f3n del sujeto en las siguientes partes: Puntos de vista opuestos; distinci\u00f3n entre el cuerpo de ense\u00f1anza y la ecclesia discens; los portadores del oficio de ense\u00f1anza; la ciencia de la fe; conflictos aparentes.\n<\/p>\n<h3>Puntos de vista opuestos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la relaci\u00f3n de la Iglesia con la ciencia existen dos puntos de vista irreconciliables:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Le\u00f3n XIII<\/b>:  Le\u00f3n XIII en su Carta Apost\u00f3lica del 22 de enero de 1899, llama la atenci\u00f3n a los cat\u00f3licos para tener en mente los peligros inminentes en el tiempo presente, y los especifica como una confusi\u00f3n entre el desorden y la libertad, como una pasi\u00f3n por decir y ultrajar lo que uno desee, como el h\u00e1bito de pensar o imprimir sin restricci\u00f3n. Las sombras lanzadas por estos peligros sobre las mentes de los hombres, dice \u00e9l, son tan profundas que hacen ahora m\u00e1s que nunca el ejercicio del oficio de la ense\u00f1anza de la autoridad Apost\u00f3lica. El papa fortalece sus palabras con la autoridad del Concilio Vaticano, el cual afirma fe Divina para todas las cosas propuestas por la Iglesia, ya sea en decisi\u00f3n solemne o por el magisterium ordinario universal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Virchow<\/b>:  No as\u00ed aquellos fuera de la Iglesia. Para ellos la restricci\u00f3n espiritual del pensamiento, habla, escritura es un remanente de los tiempos en los cuales la ciencia estaba en grilletes, una reliquia de la Era Obscura. Virchow, al discutir la designaci\u00f3n de los profesores de teolog\u00eda Protestante en Bonn y en Marburgo por el Gobierno Prusiano, hizo la siguiente declaraci\u00f3n en la C\u00e1mara (6 de marzo de 1896): \u00abSi se considera que le incumbe a las facultades teol\u00f3gicas conservar e interpretar un cierto dep\u00f3sito de las llamadas verdades y revelaciones Divinas, entonces no encajan en el marco de las universidades, son contrarias a la maquinaria cient\u00edfica que all\u00ed prevalece.\u00bb Y contin\u00faa: \u00abLos Reformadores del siglo diecis\u00e9is han sido reemplazados hoy por la libre cr\u00edtica cient\u00edfica; en forma congruente, en lugar de detenerse ante las facultades teol\u00f3gicas, deben abolirlas, y los problemas que siempre surgen por una cierta clase de hombres que se dicen portadores de la verdad Divina, se habr\u00e1n desvanecido\u00bb (reportado por Hertling, ver m\u00e1s adelante, p\u00e1gina 49 y subsecuentes.) Tal es la voz general de aquellos que se ubican fuera de cualquier credo. Existen otros que desean adherirse a ciertos art\u00edculos de fe establecidos ya sea por un congreso de Reformadores, o por un soberano, o por el Parlamento. Aunque ampliamente en desacuerdo entre ellos en cuanto a los Libros inspirados, la Divinidad de Cristo, y a\u00fan la existencia de la Revelaci\u00f3n, todos est\u00e1n de acuerdo en considerar al papado una usurpaci\u00f3n, y la obediencia Cat\u00f3lica en asuntos de fe y moralidad, obscuridad y esclavitud espiritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Historia<\/b>:  Estos puntos de vista en conflicto han existido desde la cuna misma de la cristiandad, y permanecer\u00e1n hasta el fin del mundo. San Ambrosio (397) al hablar de los sabios del mundo (sapientes mundi) dice: \u00abDesvi\u00e1ndose de la fe, est\u00e1n implicados en la oscuridad de la ceguera perpetua, aunque tienen ante s\u00ed el d\u00eda de Cristo y la luz de la Iglesia; mientras no ven nada, abren sus bocas como si lo supieran todo, ansiosos por cosas vanas y negados a las cosas eternas\u00bb (Hexaemeron, V, xxiv, 86, en P. L., XIV, 240.) Aquellos que aceptan la ense\u00f1anza de Cristo siempre han formado la porci\u00f3n menor de la humanidad, y la masa del reba\u00f1o peque\u00f1o no est\u00e1 formado por los ricos o los poderosos o los sabios del mundo. Sostienen que la Iglesia es una instituci\u00f3n Divina, dotada del triple poder del sacerdocio, ense\u00f1anza y gobierno; por esto su sumisi\u00f3n, firmeza y uni\u00f3n en asuntos de fe en todo el mundo. Aquellos que se mantienen aparte y ven en la Iglesia nada excepto una instituci\u00f3n humana, al igual que el viejo Imperio Romano, por ejemplo, pueden ser congruentes al condenar la posici\u00f3n Cat\u00f3lica; al mismo tiempo no pueden evitar ver una congruencia a\u00fan mayor en al punto de vista Cat\u00f3lico. Para someter el entendimiento propio a una doctrina supuestamente Divina y que garantiza ser infalible es indudablemente m\u00e1s congruente que aceptar los postulados prevalecientes de la ciencia, o las doctrinas nacionales, o una opini\u00f3n p\u00fablica que pasa. Se les debe permitir a los cat\u00f3licos interpretar a favor propio lo que la Escritura dice en cuanto a la luz de la fe, la obscuridad del error y la libertad de la verdad.\n<\/p>\n<h3>El Cuerpo Docente y la Ecclesia Discens<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cuerpos de ense\u00f1anza y de escucha de la Iglesia de Cristo son llamados t\u00e9cnicamente \u00abecclesia docens\u00bb y \u00abecclesia discens\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Distinci\u00f3n<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La distinci\u00f3n entre el cuerpo de ense\u00f1anza de la Iglesia y del cuerpo de oyentes fue hecha por su Fundador en el mandamiento: \u00abId, pues, y haced disc\u00edpulos a todas las gentes\u00bb (Mateo, xxviii, 19); \u00abquien a vosotros os escucha, a m\u00ed me escucha\u00bb (Lucas, x, 16.) La misma divisi\u00f3n es ilustrada por San Pablo en la comparaci\u00f3n entre el cuerpo humano y el cuerpo m\u00edstico de Cristo: \u00abSi todo el cuerpo fuera ojo \u00bfd\u00f3nde quedar\u00eda el o\u00eddo?\u00bb (I Cor., xii, 17.) El oficio de la ense\u00f1anza fue comunicado a la Iglesia junto con la dignidad del sacerdocio y la autoridad de gobierno. El triple poder descansa en San Pedro y los Ap\u00f3stoles y sus sucesores legales. El oficio Divino de la ense\u00f1anza no es impartir convicci\u00f3n cient\u00edfica, sino dar una declaraci\u00f3n autoritativa, y la respuesta a ello de parte de los oyentes, no es ciencia sino fe. La Iglesia puede a\u00fan emplear su poder regulador para apoyar su ense\u00f1anza. Todo esto es ejemplificado en los primeros siglos cristianos. Los Doce Ap\u00f3stoles no ten\u00edan tratos con las escuelas de Atenas, Alejandr\u00eda o Roma. San Pablo, quien fue llamado m\u00e1s tarde, probablemente fue el \u00fanico estudiado entre ellos; y a\u00fan \u00e9l mismo profesa que sus ense\u00f1anzas no tienen las palabras persuasivas de la sabidur\u00eda humana (1 Cor., ii, 4.) Utiliz\u00f3 su poder contra Himeneo y Alejandro, quien en cuanto a la fe hab\u00eda naufragado (1 Tim., i, 20), y exhortaba a Timoteo a utilizar la misma autoridad contra aquellos que no ten\u00edan defensa contra una doctrina s\u00f3lida (II Tim., iv, 3.) El Ap\u00f3stol San Juan culpaba a varios obispos del Asia Menor por no remover a los falsos maestros (Apoc., ii, 14-20.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Premisas de Fe<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La divisi\u00f3n de la Iglesia en dos cuerpos, uno que ense\u00f1a y otro que escucha, no excluye a la ciencia del segundo m\u00e1s de lo que la incluye en el primero. El convenir en la fe es un acto racional; antes de que pueda hacerse, debe conocerse con certeza que existe un Dios, que Dios ha hablado, y lo que \u00c9l ha dicho. Los Ap\u00f3stoles, los primeros Padres, concilios y papas son testigos de ello (Pesch, ver m\u00e1s adelante, p\u00e1ginas 18-22.) San Pedro desea que los fieles est\u00e9n siempre preparados para satisfacer a todos los que pregunten una raz\u00f3n de la esperanza que est\u00e1 en ellos (1 Pedro, iii, 15.) San Agust\u00edn pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n no ve que el conocimiento precede a la fe? Nadie cree a menos que conozca qu\u00e9 creer\u00bb. La siguiente es la declaraci\u00f3n del Concilio Vaticano (Ses. III, de fide, cap. 3): \u00abPara considerar razonable el servicio de nuestra fe, Dios ha unido a las acciones interiores del Esp\u00edritu Santo pruebas externas de Su revelaci\u00f3n: hechos Divinos, especialmente milagros, y profec\u00edas, las cuales son testigos parlantes de Su infinito poder y sabidur\u00eda, testimonios infalibles de revelaci\u00f3n Divina que se adaptan al entendimiento de todos\u00bb. Inocencio XI conden\u00f3 expl\u00edcitamente la opini\u00f3n de que la mera probabilidad en el conocimiento de la revelaci\u00f3n es suficiente para convenir la fe en forma sobrenatural. P\u00edo IX exige que la raz\u00f3n humana indague concienzudamente los hechos de la revelaci\u00f3n Divina, para asegurarse que Dios ha hablado, con el fin de servirle razonablemente, seg\u00fan el Ap\u00f3stol. En el conocimiento de las premisas de la fe, el hombre tiene que progresar en edad y educaci\u00f3n. El ni\u00f1o no puede convenir en forma sobrenatural a la fe por lo que los padres o maestros dicen, hasta que su mente est\u00e9 lo suficientemente desarrollada para asegurarse de la existencia y contenido de la revelaci\u00f3n Divina. De nuevo, el conocimiento que pueda bastar a un ni\u00f1o puede no bastar a un hombre. Debe aplicar sus facultades mentales e interesarse en los fundamentos de su fe. La prudencia de su mente debe igualar a la sencillez de su voluntad. El profesor Heis acostumbraba tener el catecismo sobre su escritorio junto a los libros cient\u00edficos. El progreso del conocimiento es especialmente loable en padres, maestros, estudiantes y sobre todo en los profesores de la ciencia teol\u00f3gica y en los dignatarios eclesi\u00e1sticos. Bajo sus m\u00e9todos cient\u00edficos las premisas de la fe han llegado a ser una rama especial de la teolog\u00eda, llamada apolog\u00e9tica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Contenido de la Fe<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El contenido de la fe debe ser penetrado en la medida que lo permitan las facultades mentales y la gracia Divina. La Revelaci\u00f3n se\u00f1ala el destino eterno, muestra el camino, y da los significados; previene contra la perdici\u00f3n eterna, ayuda en la tentaci\u00f3n y protege de la maldad. Sin el conocimiento no hay inter\u00e9s, y la consecuencia es el olvido del prop\u00f3sito principal de la vida. Por ello el deber de todos los hombres es escuchar a Dios, meditar en Sus palabras, y entenderlas. Los m\u00e1s elevados actos de misericordia y caridad ense\u00f1an al ignorante y corrigen al errado. El estudio de la verdad revelada y la propagaci\u00f3n de palabra y por escrito del conocimiento fue as\u00ed adquirido y practicado en la Iglesia en todos los tiempos y por todas las clases. Debido a este estudio el dep\u00f3sito Divino de la fe ha crecido en un sistema cient\u00edfico el cual no es igualado en claridad y firmeza de estructura por otras ramas del conocimiento. A partir del marco de ese sistema sobresale el relieve de los misterios profundos, sin duda m\u00e1s all\u00e1 de la comprensi\u00f3n humana, pero bien definidos en significado y protegidos contra objeciones. Sin embargo, debe recordarse que los divinos y doctores, como tales, no constituyen el cuerpo de ense\u00f1anza de la Iglesia; todos pertenecen a la \u00abEcclesia discens\u00bb. La teolog\u00eda como sistema cient\u00edfico, con propuestas, argumentos y objeciones, no es el objeto directo de la \u00abEcclesia docens\u00bb. Lo deja a los especialistas, con toda forma de est\u00edmulo y direcci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Peligros contra la Fe<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya que la fe, como fundamento de vida eterna, es una virtud sobrenatural, al igual que todas las dem\u00e1s virtudes est\u00e1 expuesta a la tentaci\u00f3n. Algunas dificultades son inherentes en el dep\u00f3sito de la fe, otras surgen del exterior. Una verdad revelada puede parecer ininteligible a la mente, al igual que los misterios, o repulsivo a la voluntad como si connotaran preceptos no bienvenidos. Las tentaciones del exterior pueden ser la constante hostilidad del mundo hacia la Iglesia, la discriminaci\u00f3n contra los cat\u00f3licos, la falsificaci\u00f3n de la historia, la literatura anticristiana e infiel, los esc\u00e1ndalos internos, y las deserciones de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su derecho exclusivo y positivo para ense\u00f1ar a todas las naciones lo que Cristo ha ordenado a los Ap\u00f3stoles (Mat., xxviii, 19-20), la Iglesia asimismo deriva necesariamente el derecho a defenderse. Para proteger a su reba\u00f1o contra los peligros de la fe emplea toda la autoridad de su poder reinante con sus subdivisiones legislativas, judiciales y administrativas. Por este poder ella regula la designaci\u00f3n y remoci\u00f3n de los maestros religiosos, la admisi\u00f3n o prohibici\u00f3n de doctrinas religiosas, y a\u00fan los m\u00e9todos de ense\u00f1anza, de palabra o por escrito.\n<\/p>\n<h3>Los Portadores del Oficio de Ense\u00f1ar<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Magisterio Infalible <\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9stos son el papa y los obispos, como sucesores de San Pedro y los Ap\u00f3stoles. La promesa de asistencia Divina fue dada junto con el mandato de ense\u00f1anza; por lo tanto descansa en los mismos sujetos, pero est\u00e1 restringida a los actos oficiales, a la exclusi\u00f3n de actos privados, en cuanto al dep\u00f3sito de la fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La actividad oficial de la ense\u00f1anza puede ser ejercida ya sea en el magisterium ordinario o diario, o por decisiones solemnes ocasionales. Lo primero sucede ininterrumpidamente; lo segundo ocurre en casos de gran peligro, especialmente por crecientes herej\u00edas. La promesa de asistencia Divina protege la integridad de la doctrina \u00abtodos los d\u00edas, a\u00fan hasta la consumaci\u00f3n del mundo\u00bb (Mat., xxviii, 20.) A partir de la naturaleza de ello, sucede que los obispos en lo individual pueden caer en el error, debido a que se tienen disposiciones amplias cuando todo el cuerpo de ense\u00f1anza de la Iglesia y del pastor supremo en particular est\u00e1 protegido por la Providencia. La \u00abEcclesia docens\u00bb, como un todo, nunca puede caer en el error en asuntos de fe o moralidad, ya sea que su ense\u00f1anza sea ordinaria o solemne; ni puede el papa proclamar doctrinas falsas en su capacidad de pastor supremo de la Iglesia universal. Sin esta prerrogativa, la cual se conoce como Infalibilidad (v\u00e9ase) la promesa Divina de ayuda ser\u00eda una falacia. Al derecho de ense\u00f1anza de parte de la \u00abEcclesia docens\u00bb corresponde en forma natural la obligaci\u00f3n de escuchar de parte de la \u00abEcclesia discens\u00bb. Escuchar tiene el sentido de someter el entendimiento, y es de naturaleza dual, seg\u00fan la ense\u00f1anza es, o no, llevada a cabo bajo la garant\u00eda de infalibilidad. La sumisi\u00f3n anterior se llama convenir a la fe, la posterior aceptaci\u00f3n de obediencia religiosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Otros Tribunales<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Someter el entendimiento a otra que no sea la autoridad Divina puede parecer objetable, pero sucede en la pr\u00e1ctica, tanto en la ciencia como en la vida diaria, en cientos de formas. En cuanto a la Iglesia, el sometimiento del entendimiento, es especialmente adecuado, sin importar si habla con autoridad infalible o administrativa, en otras palabras, si la sumisi\u00f3n es de fe o de obediencia. A\u00fan desde el punto de vista humano su autoridad es excepcionalmente elevada e imparcial. Las cartas pastorales de los obispos, catecismos diocesanos en particular, decretos de s\u00ednodos provinciales, decisiones de Congregaciones Romanas y muchos actos oficiales del papa, pertenecen a la ense\u00f1anza que descansa en forma directa s\u00f3lo sobre la autoridad reinante, sin la prerrogativa de infalibilidad, y tienen la misma obligatoriedad sobre la Iglesia universal. En cada di\u00f3cesis la autoridad oficial en asuntos de fe y moralidad es el obispo. Sin su consentimiento (o el de otra autoridad m\u00e1s elevada), ning\u00fan profesor de teolog\u00eda, catequista o predicador puede ejercer su funci\u00f3n oficial, y ninguna publicaci\u00f3n que toca asuntos de fe y moralidad se permite dentro de la di\u00f3cesis. La aprobaci\u00f3n de los maestros se conoce como misi\u00f3n can\u00f3nica, mientras que la aprobaci\u00f3n o rechazo de libros se llama censura (v\u00e9ase.) Por encima de los tribunales diocesanos est\u00e1n las Congregaciones Romanas (v\u00e9ase) a las cuales ciertos asuntos est\u00e1n reservados y a las cuales se puede apelar. La ciencia, en particular, puede tener contacto con la Congregaci\u00f3n de Ritos, el cual examina los milagros propuestos como fundamento para las beatificaciones y canonizaciones. Con mayor frecuencia es la Congregaci\u00f3n del \u00cdndice la que examina oficialmente y decide el peligro para la fe y la moralidad de libros (no personas) denunciados o bajo sospecha, y el Santo Oficio de la Inquisici\u00f3n, el cual decide cuestiones de ortodoxia, con el papa mismo como prefecto. Todas las autoridades eclesi\u00e1sticas, mencionadas en este p\u00e1rrafo, participan, ya sea en forma oficial o por delegaci\u00f3n, en los poderes legislativos, judiciales y ejecutivos de la Iglesia, apoyando sus funciones. Falta decir que sus decisiones son dotadas con la prerrogativa de infalibilidad, cuando el papa las aprueba, no en forma ordinaria, como por ejemplo cuando act\u00faa como prefecto de una Congregaci\u00f3n, sino en forma solemne, o ex cathedra, con la obligaci\u00f3n de aceptaci\u00f3n por toda la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Galileo<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los hombres de ciencia los tribunales Romanos del \u00cdndice y de la Inquisici\u00f3n son mejor conocidas por su relaci\u00f3n con el nombre de Galileo (v\u00e9ase.) Este parece ser un buen momento para hablar sobre la actitud de los cient\u00edficos no cat\u00f3licos contra el caso. Puede demostrarse desde un triple punto de vista que no siempre est\u00e1 relacionado con mantener los principios de la ciencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a)  El error involucrado en la condenaci\u00f3n de Galileo se utiliza como argumento contra el derecho de los tribunales a existir. Esto es il\u00f3gico y parcial. El error fue puramente accidental, al igual que los errores de la justicia en las cortes criminales resultan de errores accidentales similares. Si el argumento no se puede sostener en esto, mucho menos en lo anterior. El error fue una opini\u00f3n universal tenazmente defendida por los Reformadores del siglo diecis\u00e9is. Adem\u00e1s, es pr\u00e1cticamente la \u00fanica decisi\u00f3n err\u00f3nea de su tipo entre los cientos emitidos por los tribunales Romanos en el transcurso de los siglos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b)  Lo que se objeta en el caso Galileo no es tanto el hecho hist\u00f3rico del disparate, sino el argumento permanente de la Iglesia de ser, por derecho Divino, el guardi\u00e1n de la escritura; es el principio por el cual ella se adhiere al sentido literal de la Sagrada Escritura, en tanto el contexto o la naturaleza del caso no sugiera una interpretaci\u00f3n metaf\u00f3rica. Dado que las evidencias que convencieron a Cop\u00e9rnico, Kepler y Galileo debieron tambi\u00e9n convencer a los te\u00f3logos de ese tiempo, \u00e9stos cometieron un desatino. Sin embargo, no debe ser esto continuamente se\u00f1alado en contra de la Iglesia. Los desatinos oficiales de los altos tribunales son continua y f\u00e1cilmente perdonados, cuando son cometidos en el ejercicio de un derecho reconocido. Nadie condena la administraci\u00f3n de justicia cuando un caso en disputa, en el curso de las apelaciones, es revertido dos o tres veces, aunque cada reversi\u00f3n hace que se registre un desatino jur\u00eddico. Por ello, lo que se condena en el caso Galileo, debe ser el derecho mismo, esto es, el reclamo y el principio antes mencionado. Sin embargo, es evidente que no son en forma alguna peculiares del caso Galileo; son tan antiguas como la Iglesia; han sido aplicadas en nuestros propios d\u00edas, por ejemplo, en el Syllabus de P\u00edo IX (1864), en el Concilio Vaticano I (1870) y recientemente en la Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb de P\u00edo X (1907); y ser\u00e1n aplicadas en el futuro. Para atacar el reclamo de la Iglesia como guardi\u00e1n de la Escritura, no existe necesidad aparente de repasar una y otra vez el incidente Galileo. Tampoco el procedimiento legal contra Galileo es en forma alguna peculiar a su caso. Los historiadores juzgan por las leyes establecidas en el siglo diecisiete y lo encuentran extra\u00f1amente leve. \u00bfQu\u00e9 es entonces lo que evita que descanse la controversia Galileo? Es dif\u00edcil ver otro motivo en la agitaci\u00f3n sino la poca disposici\u00f3n para aceptar el reclamo de la Iglesia para interpretar las Escrituras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c)  La amplia literatura de Galileo muestra una notable diferencia entre los puntos de vista opuestos. Entre los cat\u00f3licos se da poca importancia al caso, simplemente porque los cat\u00f3licos sab\u00edan, antes y despu\u00e9s, que las Congregaciones Romanas pueden errar, y s\u00f3lo se preguntan qu\u00e9 otros errores no han sido registrados en la historia. Entre los dem\u00e1s, la simpat\u00eda mostrada hacia Galileo no es f\u00e1cilmente comprensible desde el punto de vista cient\u00edfico. Todo el proceso fue un asunto totalmente interno de la Iglesia: Galileo compareci\u00f3 frente a sus superiores legales; por un tiempo desobedeci\u00f3, pero al final se someti\u00f3 a su condenaci\u00f3n. El car\u00e1cter que demostr\u00f3 en el asunto no parece causar la admiraci\u00f3n que se le tiene. \u00bfQu\u00e9 es entonces, lo que hace que los dem\u00e1s sientan tanta simpat\u00eda por Galileo, sino su desobediencia hacia el mandato de 1616? Esto es lo que parece ocurrir, a juzgar por las alabanzas hacia sus di\u00e1logos \u00abinmortales\u00bb.\n<\/p>\n<h3>La Ciencia de la Fe<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan cuando la fe no es ciencia, existe una ciencia de la fe. El conocimiento adquirido por la fe, por un lado, descansa en la ciencia, y por otro lado se presta a m\u00e9todos cient\u00edficos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Caso Paralelo<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe es en muchas formas un caso paralelo a la historia. Aunque el conocimiento hist\u00f3rico no es directamente cient\u00edfico, existe una ciencia de la historia. Las indagaciones cient\u00edficas preceden al conocimiento hist\u00f3rico, y los resultados de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica son tratados con m\u00e9todos cient\u00edficos. Todo lo que conocemos acerca de la historia lo conocemos por la autoridad del testimonio. Pertenece a la ciencia de la historia investigar la existencia y confiabilidad de las fuentes y la transmisi\u00f3n sin falsificaci\u00f3n de su testimonio hacia nosotros. Tampoco eso lo es todo. La ciencia de la historia acomodar\u00e1 la cadena de hechos descubiertos, no s\u00f3lo cronol\u00f3gicamente, sino con una perspectiva de causalidad. Explicar\u00e1 el por qu\u00e9 y el c\u00f3mo en el surgimiento y ca\u00edda de hombres, ciudades, naciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Teolog\u00eda<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La teolog\u00eda es la ciencia de la fe.  El testimonio humano es sustituido aqu\u00ed por la autoridad Divina. Las premisas de fe han sido elaboradas en un sistema cient\u00edfico llamado apolog\u00e9tica. Las verdades Divinamente reveladas han sido estudiadas en l\u00edneas hist\u00f3ricas, filos\u00f3ficas, y ling\u00fc\u00edsticas; han sido analizadas, definidas y clasificadas; han sido trazadas las l\u00edneas fronterizas entre la fe y la ciencia y se han establecido los puntos de contacto; se han aplicado objeciones met\u00f3dicas y soluciones; y le han refutado l\u00f3gicamente los ataques del exterior. Los resultados de todos estos estudios se han incorporado en un n\u00famero de ramas cient\u00edficas, tales como las ciencias B\u00edblicas, con sus subdivisiones de cr\u00edtica hist\u00f3rica, hermen\u00e9utica te\u00f3rica y ex\u00e9gesis pr\u00e1ctica; luego la dogm\u00e1tica y la teolog\u00eda moral, con sus consecuencias en ley can\u00f3nica y subramas, &#8211;patolog\u00eda, historia de dogmas, arqueolog\u00eda, arte-historia. Los hombres que representaron estas ciencias son los Padres Griegos y Latinos y los Doctores de la Iglesia, entre ellos los fundadores de la teolog\u00eda Escol\u00e1stica, sin dejar de mencionar a las m\u00e1s recientes celebridades entre los cl\u00e9rigos asiduos y seculares. Puede encontrarse amplia literatura en la edici\u00f3n de Migne de los Padres y en \u00abNomenclator\u00bb de Hurter. Aqu\u00ed se encuentra abierto a la investigaci\u00f3n eminentemente cient\u00edfica el m\u00e1s amplio campo. Si la ciencia es el conocimiento de las cosas a partir de sus causas, la teolog\u00eda es el m\u00e1s elevado grado de la ciencia, ya que rastrea su conocimiento a la causa \u00faltima de todas las cosas. Ciencia de este tipo es lo que Santo Tom\u00e1s define como sabidur\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Progreso<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que no se diga que no existe progreso en la ciencia de la fe. La teolog\u00eda dogm\u00e1tica puede parecer como la m\u00e1s r\u00edgida de las ramas, y a\u00fan ah\u00ed encontramos, con el tiempo, un entendimiento m\u00e1s profundo, definiciones m\u00e1s precisas, pruebas m\u00e1s s\u00f3lidas, mejores clasificaciones, conocimiento m\u00e1s profundo de los dogmas en su mutua relaci\u00f3n e historia. La ley can\u00f3nica no s\u00f3lo se ha mantenido a flote, sino que ha ido m\u00e1s all\u00e1 que la ley civil, sobre todo en sus fundamentos cient\u00edficos. El progreso en las disciplinas B\u00edblicas, hist\u00f3ricas y pastorales es tan obvio que s\u00f3lo se requiere mencionarlo. La respuesta a la cuesti\u00f3n de que no debiese existir progreso en la religi\u00f3n de la Iglesia de Cristo, se remonta hasta el siglo quinto y fue dada por San Vicente de Lerins en las siguientes palabras: \u00abCiertamente debe permitirse el progreso, y tanto como el que pueda darse&#8230; pero de tal modo que pueda haber un progreso real en la fe, no una alteraci\u00f3n de la misma.\u00bb En cuanto a alteraciones da la siguiente explicaci\u00f3n: \u00abEs peculiaridad del progreso que una cosa se desarrolle en s\u00ed misma; y peculiaridad del cambio, que una cosa se altere de lo que es a otra cosa\u00bb (Commonitorium, 1, 23; vea P.L., L.) El Concilio Vaticano estableci\u00f3 la misma diferencia entre evoluci\u00f3n y cambio: \u00abSi alguien dice que es posible que, con el progreso de la ciencia, pueden las doctrinas propuestas por la Iglesia tener alg\u00fan sentido, diferente de aquel que la Iglesia ha entendido y entiende, ser\u00e1 un anatema\u00bb (Ses., III, can. iv, de fide et ratione, 1, can. 3.) La ciencia que es cambiada no es desarrollada, sino abandonada, asimismo ocurre con la fe. El verdadero desarrollo es presentado en la par\u00e1bola de la semilla de mostaza que crece en \u00e1rbol, sin destruir la conexi\u00f3n org\u00e1nica entre la ra\u00edz y las ramas m\u00e1s peque\u00f1as.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Objeciones<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El car\u00e1cter cient\u00edfico de la teolog\u00eda ha sido llamado en cuesti\u00f3n sobre las siguientes bases:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Misterios<\/b>:  Se dice que los misterios son ajenos a la ciencia humana, por dos razones: se basan exclusivamente en la revelaci\u00f3n Divina, una fuente ajena a la ciencia; y segundo, no pueden sujetarse a m\u00e9todos cient\u00edficos. La objeci\u00f3n tiene algo a su favor. Los misterios, llamados adecuadamente en tal forma, son verdades esencialmente m\u00e1s all\u00e1 de los poderes naturales de cualquier intelecto creado, y jam\u00e1s pueden conocerse excepto por revelaci\u00f3n sobrenatural. Sin embargo la objeci\u00f3n es s\u00f3lo aparente. En lo que toca a la fuente de conocimiento, la ciencia debe buscar con ah\u00ednco la verdad y asimismo darle la bienvenida, sin importar de d\u00f3nde provenga. Debe estimar la fuente del conocimiento como m\u00e1s elevada a medida que aporte mayor certeza. La ciencia tiene a aceptar la Creaci\u00f3n Divina como su fuente; \u00bfpor qu\u00e9 debe ser excluida la Revelaci\u00f3n Divina de su dominio? Las ciencias naturales pueden confinarse a s\u00ed mismas a la primera, pero la segunda en ninguna forma es ajena a las ciencias hist\u00f3ricas y filos\u00f3ficas, menos a\u00fan a la teolog\u00eda. La afirmaci\u00f3n de que los misterios est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica es demasiado general. Primero, su existencia puede ser comprobada cient\u00edficamente; segundo, pueden ser analizados y comparados con otros conceptos cient\u00edficos; por \u00faltimo, aportan consecuencias cient\u00edficas que no pueden accederse de otra manera. Si la objeci\u00f3n tuviera alguna fuerza real, se aplicar\u00eda en forma similar a los misterios que son llamados err\u00f3neamente de tal forma, por ejemplo, a verdades naturales que nunca conoceremos en esta vida. Toda ciencia est\u00e1 llena de ellos, y son la raz\u00f3n misma por la cual los cient\u00edficos m\u00e1s conocedores se consideran los m\u00e1s ignorantes. Las fuentes de su conocimiento parecen estar siempre cerradas, y los m\u00e9todos cient\u00edficos no pueden abrirlas. Si esto puede ser una objeci\u00f3n al car\u00e1cter cient\u00edfico de una rama, entonces deber\u00e1n ser canceladas de la lista de ciencias la historia, la ley, la medicina, la f\u00edsica y la qu\u00edmica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Duda Met\u00f3dica<\/b>:  Se dice que la investigaci\u00f3n cient\u00edfica es imposible, cuando no puede cuestionarse una propuesta, siendo limitada por el consenso de los Padres y los Doctores y la vigilante autoridad de la Iglesia. Una sencilla distinci\u00f3n entre la duda interior y la duda met\u00f3dica eliminar\u00e1 esta dificultad. La duda met\u00f3dica se aplica en forma tan amplia en la teolog\u00eda que puede decirse que es esencial para los m\u00e9todos Escol\u00e1sticos. Y basta para la investigaci\u00f3n imparcial. Esto ha sido comprobado por el notorio hecho de que todas las pruebas cient\u00edficas que tenemos ahora para el sistema de Cop\u00e9rnico, sin excepci\u00f3n, han sido proporcionadas por hombres que nunca podr\u00edan haber tenido una duda interior sobre su verdad. El divino cat\u00f3lico ve en la doctrina tradicional de la Iglesia una luz que lleva con gran seguridad a trav\u00e9s de las preguntas fundamentales de su ciencia, donde la raz\u00f3n humana por s\u00ed sola puede perderse en un laberinto de inventos, conjeturas, hip\u00f3tesis. Otras dificultades tocantes a la ciencia en general ser\u00e1n mencionadas en la siguiente secci\u00f3n.\n<\/p>\n<h3>Conflictos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los conflictos entre la ciencia y la Iglesia no son reales. Todos se basan en afirmaciones como \u00e9stas: La fe es un obst\u00e1culo para la investigaci\u00f3n; la fe es contraria a la dignidad de la ciencia; la fe es desacreditada por la historia. Bas\u00e1ndonos en las respuestas a los principios explicados anteriormente, podemos dispersar los fantasmas en la siguiente forma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La Fe no es Obst\u00e1culo<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que un creyente nunca puede ser cient\u00edfico; su mente est\u00e1 limitada por la autoridad, y en caso de conflicto debe contradecir a la ciencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a)  La afirmaci\u00f3n es congruente con la suposici\u00f3n de que la fe es un invento humano. Sin embargo, el creyente basa la fe en la Revelaci\u00f3n Divina, y la ciencia en la Creaci\u00f3n. Ambos tienen su fuente com\u00fan en Dios, la Verdad Eterna. Los puntos principales de contacto entre ambas se enumeran anteriormente en la secci\u00f3n A (I), y s\u00f3lo ah\u00ed puede haber la cuesti\u00f3n de conflictos. Se demuestra en el mismo lugar (II) que cada uno de los supuestos conflictos, sin excepci\u00f3n, se basa en axiomas arbitrarios. En lo que concierne a los hechos cient\u00edficos, el creyente est\u00e1 seguro de que, hasta ahora, ninguno de ellos contradice una definici\u00f3n infalible. En caso de una aparente diferencia entre la fe y la ciencia, toma la siguiente posici\u00f3n l\u00f3gica: Cuando una perspectiva religiosa se contradice por un hecho cient\u00edfico bien establecido, entonces deben examinarse nuevamente las fuentes de revelaci\u00f3n, y se encontrar\u00e1 que dejan abierta la cuesti\u00f3n. Cuando un dogma claramente definido contradice una aceptaci\u00f3n cient\u00edfica, esto \u00faltimo debe ser revisado, y se encontrar\u00e1 que es prematuro. Cuando ambas afirmaciones que se contradicen, la religiosa y la cient\u00edfica, son s\u00f3lo teor\u00edas prevalecientes, se estimular\u00e1 la investigaci\u00f3n en ambas direcciones, hasta que una de las teor\u00edas pruebe ser infundada. El conflicto sobre el sistema helioc\u00e9ntrico pertenec\u00eda, hablando te\u00f3ricamente, al primer caso, y el Darwinismo, en su forma burda, al segundo; sin embargo, en la pr\u00e1ctica, las cuestiones en disputa generalmente acaban siendo el tercer caso, y as\u00ed fue en realidad en el caso del sistema helioc\u00e9ntrico en el tiempo de Cop\u00e9rnico, Kepler y Galileo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b)  Es cierto que el creyente es menos libre en su conocimiento que el no creyente, pero s\u00f3lo porque sabe m\u00e1s. El no creyente tiene una fuente de conocimiento, el creyente tiene dos. En lugar de cerrar su mente contra la vertiente sobrenatural del conocimiento por medio de postulados arbitrarios, el hombre deber\u00eda agradecer a su Creador por cada gramo de conocimiento, y, ansiando la verdad, beber de ambas vertientes que bajan del cielo. Por ello es que un hijo cristiano bien instruido sabe m\u00e1s acerca de las verdades importantes que Kant, Herbert Spencer o Huxley. Los cient\u00edficos creyentes no desean ser libre pensadores al igual que las personas respetables no desean ser vagabundos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Dignidad de Ciencia<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que la ciega aceptaci\u00f3n de los dogmas y la sumisi\u00f3n a la autoridad no cient\u00edfica es contraria a la dignidad de la ciencia; por ello el conflicto entre la Iglesia y la ciencia. La respuesta es como sigue:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a)  La dignidad de la ciencia consiste en buscar y encontrar la verdad. Lo que lastima a la dignidad de la ciencia es el error, las teor\u00edas ficticias, los postulados arbitrarios. Ninguna de estos calificativos se encuentra en la fe. Se garantiza la verdad infalible, y el asentimiento se basa en premisas que no son aceptadas ciegamente sino probadas por la raz\u00f3n, si se desea, con los m\u00e9todos m\u00e1s cient\u00edficos. Las premisas indignas de ser llamadas ciencia son como las siguientes: \u00abEl error s\u00f3lo puede ser eliminado por la ciencia y la verdad cient\u00edfica\u00bb (Lipps, 1908); o \u00abLa ciencia es la \u00fanica autoridad\u00bb (Masaryk.) Asimismo, es indigno de la ciencia la incongruencia de no ceder ante premisas una vez que se han establecido razonablemente. Ning\u00fan cient\u00edfico duda en aceptar resultados proporcionados por ramas diferentes a la suya o a\u00fan de cient\u00edficos dentro de su propia l\u00ednea especializada. No obstante, muchos empeque\u00f1ecen por no aceptar la fe, aunque la existencia de la revelaci\u00f3n est\u00e1 tan razonablemente establecida como cualquier hecho hist\u00f3rico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b)  Cuando se trata de la autoridad fuera de la ciencia, el cient\u00edfico creyente sabe que la autoridad frente a la cual asiente a la fe es Divina. El motivo de su fe no es la Iglesia, es Dios. En Dios ve la m\u00e1s elevada verdad l\u00f3gica (Sabidur\u00eda infinita), la verdad ontol\u00f3gica m\u00e1s elevada (el Ser infinito), la m\u00e1s elevada verdad moral (Veracidad infinita.) Postr\u00e1ndose ante tal autoridad, infinitamente m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia humana, es tan armonioso y basado en la s\u00f3lida raz\u00f3n, que la ciencia deber\u00eda ser la primera en decir: \u00abEcce ancilla Domini\u00bb. La dignidad de la ciencia est\u00e1 sin duda bajo la sombra de la dignidad de la fe, pero en ninguna forma degradada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c)  Probablemente se encuentra mayor dificultad en asentir a la obediencia religiosa que en asentir a la fe. No se trata aqu\u00ed de una autoridad infalible a la cual se pide a la ciencia que respete, sino de uno que puede errar, al igual que cualquier tribunal humano, a\u00fan el m\u00e1s alto. La frase \u00abdignidad de la ciencia\u00bb significa pr\u00e1cticamente la dignidad del hombre en su calidad de cient\u00edfico. Ahora bien, ponemos ante \u00e9l una alternativa: Si es miembro de la Iglesia Cat\u00f3lica, la sumisi\u00f3n a una autoridad legal, la cual sabe que ha sido establecida por Cristo, no s\u00f3lo no es para \u00e9l indigno sino honroso en todos sentidos, pues considera que la obediencia es una bendici\u00f3n m\u00e1s elevada que la ciencia. Su caso es paralelo a aquel de ciudadano respetuoso de la ley en cuanto a la suprema corte de justicia. El ciudadano puede apelar desde los tribunales menores hasta los m\u00e1s altos, pero no se rebelar\u00e1 contra \u00e9stos \u00faltimos. Si est\u00e1 convencido de que ha sido objeto de injusticia, preferir\u00e1 el bien com\u00fan del orden pac\u00edfico a los intereses particulares, y se sentir\u00e1 de lo m\u00e1s dignificado como ciudadano por ello. Pero si el cient\u00edfico se ubica fuera de la Iglesia Cat\u00f3lica, probablemente se sentir\u00e1 de lo m\u00e1s despreocupado en cuanto a su autoridad en cuanto a s\u00ed mismo. Podr\u00eda muy bien dejar que la Iglesia se ocupe de sus propios asuntos internos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En general, todos los cient\u00edficos podr\u00edan considerar la observaci\u00f3n hecha por los obispos de la Provincia de Westminster en su carta pastoral conjunta de 1901 (ver m\u00e1s adelante): \u00abSe ha vuelto de moda que personas que tienen poco o ning\u00fan conocimiento de sus cuidadosos y elaborados m\u00e9todos, desacrediten p\u00fablicamente a las Congregaciones Romanas en cuanto a su sistema de filtrar y probar evidencia, y de los trabajos del Sumo Pontificio al convocar expertos, a\u00fan desde puntos distantes de la Iglesia, para que tomen parte en sus procedimientos\u00bb. En cuanto a la Congregaci\u00f3n del \u00cdndice en particular, su prop\u00f3sito es proteger a la comunidad del veneno intelectual y moral. La prohibici\u00f3n de publicaciones err\u00f3neas y peligrosas se impone por ley natural entre las autoridades de la familia, de las comunidades civiles y religiosas; y la ciencia deber\u00eda ser el primero en el rango de colaboradores. S\u00f3lo entonces saldr\u00eda a relucir su verdadera dignidad. El cient\u00edfico cat\u00f3lico ve adem\u00e1s una ley positiva en el ejercicio de su poder, pues se deriva del oficio Divino de ense\u00f1ar a todas las naciones. Y ve el correcto uso de este derecho desde el principio mismo de la Iglesia, aunque la Congregaci\u00f3n del \u00cdndice no fue fundada sino hasta 1570, y el primer \u00cdndice Romano apareci\u00f3 s\u00f3lo en 1559. Antes de que se inventara el arte de la impresi\u00f3n, bastaba quemar unas cuantas copias de manuscritos para evitar que se esparciera una doctrina. As\u00ed fue hecho en Efesia en presencia de San Pablo (Hechos, xix, 19.) Se sabe que los otros Ap\u00f3stoles, los Padres de la Iglesia, y el Concilio de Nicea (325) ejercieron la misma autoridad. La enumeraci\u00f3n de las varias censuras, prohibiciones e \u00edndices emitidos por ciudades, universidades, obispos, concilios provinciales y papas, a trav\u00e9s de los siglos cristianos, puede verse en \u00abDer Index der Verbotenen B\u00fccher\u00bb de Hilgers (Freiburg, 1904), 3-15.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La necesidad de restringir el permiso en toda forma de publicaciones puede ilustrarse con los siguientes hechos. En cuanto a los libros her\u00e9ticos uno puede suponer que hombres tales como San Francisco de Sales y Balmes est\u00e1n a prueba de todo peligro. Sin embargo, ellos agradecieron a Dios por haberlos protegido de leer libros infieles y de perder la fe. El segundo confes\u00f3 que no pod\u00eda leer un libro infiel sin sentir la necesidad de volver a sintonizar adecuadamente su mente recurriendo a las Escrituras, la \u00abImitaci\u00f3n de Cristo\u00bb y a Louis de Granada. En cuanto a las producciones inmorales literarias, el flujo se ha vuelto tan enorme y los resultados criminales tan alarmantes, que se han formado ligas p\u00fablicas de moralidad, compuestas de hombres y mujeres, incluyendo todos los elementos conservadores y todas las denominaciones religiosas. Los peligros pol\u00edticos y sociales no son menos temidas que la infecci\u00f3n moral. Por esta raz\u00f3n es dif\u00edcil que exista alg\u00fan pa\u00eds en el mundo donde no se ejerza alg\u00fan grado de censura. Las medidas tomadas en Inglaterra, en los Pa\u00edses Bajos, Escandinavia, Francia, Suiza y Alemania pueden encontrarse en el libro de Hilgers, op. cit., 206-389. Decir que todas estas medidas de auto defensa de parte de los padres de familia, el estado y la Iglesia est\u00e1n en contra de la dignidad de la ciencia ser\u00eda una afirmaci\u00f3n muy audaz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Testimonio Hist\u00f3rico<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquellos que sostienen que la fe ha sido desacreditada por ha historia son los mismos que desacreditan la historia con falsedades. Debe bastar en este espacio aludir a algunos puntos principales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a)  Si un creyente no puede ser cient\u00edfico, como se afirma, entonces todos los cient\u00edficos deben haber sido no creyentes. Se hace la afirmaci\u00f3n a pesar de su audacia, con el fin de salvar la apariencia de congruencia. Sin embargo, el hecho es que, hasta la Revoluci\u00f3n Francesa, cuando Voltaire y Rosseau dedujeron las \u00faltimas consecuencias del ate\u00edsmo, los grandes cient\u00edficos hablan con gran reverencia acerca de Dios y de Su maravillosa Creaci\u00f3n. \u00bfSer\u00e1 necesario mencionar a Cop\u00e9rnico, Kepler, Galileo, Tycho, Brahe, Newton, Huyghens, Boyle, Haller, Mariotte, los Bernoullis, Euler, Linn\u00e9 y muchos otros? Ya que con frecuencia son los defensores de los gloriosos principios de 1789 los que nunca se cansan de traer a cuento la tragedia de Galileo, les suplicamos recuerden al gran qu\u00edmico Lavoisier, quien muri\u00f3 en la guillotina fiel a su Iglesia, mientras que los libre pensadores gritaban al viento: \u00abNous n\u2019avous plus bedoin de chimistes\u00bb [ver \u00abEtudes\u00bb, cxxiii (Par\u00eds, 1910), 834 y siguientes.] Despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Francesa encontramos en el volumen de Kneller (ver m\u00e1s adelante) los nombres de un glorioso grupo de cient\u00edficos creyentes, tomados s\u00f3lo de la rama de las ciencias naturales. Seg\u00fan Donat (\u00abDie Freiheit der Wissenschaft\u00bb, Innsbruck, 1910, P\u00e1g. 251) entre los 8847 cient\u00edficos enumerados en \u00abBiographisch-Literarisches Handw\u00f6rterbuch\u00bb de Poggendorff (Leipzig, 1863) existen no menos de 862 cl\u00e9rigos cat\u00f3licos, o casi el diez por ciento del n\u00famero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b)  La falta de verdaderos argumentos para las tesis \u00abde que la fe ha sido desacreditada por la historia es suplida por falsedades. Entre las f\u00e1bulas inventadas para este prop\u00f3sito pueden mencionarse la condenaci\u00f3n de la doctrina sobre el Ant\u00edpodes. Su representante (probable), Virgilius, fue acusado en Roma (747) pero no fue condenado (Hefele, \u00abKonziliengeschichte, III, 557.) Lleg\u00f3 a ser Obispo de Salzburgo y posteriormente fue canonizado por Gregorio IX. Otra historia es la supuesta prohibici\u00f3n de la anatom\u00eda del cuerpo humano por Bonifacio VIII. Col\u00f3n se report\u00f3 como excomulgado por el \u00abConcilio\u00bb de Salamanca. La reciente reaparici\u00f3n del cometa Halley ha revivido la historia de una Bula papal emitido contra el cometa por Calixto III (1456.) La f\u00e1bula fue iniciada por Laplace, quien invent\u00f3 el \u00abconjuro\u00bb, aunque intent\u00f3 suavizar su falta de veracidad omitiendo la frase en la cuarta edici\u00f3n de su \u00abEssai philosophique\u00bb (vea LAPLACE.) El ateo Arago cambi\u00f3 el conjuro por excomuni\u00f3n. El Vicealmirante Smyth agreg\u00f3 el exorcismo, Robert Grant el anatema, Flammarion el \u00abmal\u00e9fico\u00bb, y finalmente John Draper la maldici\u00f3n. Aqu\u00ed el vocabulario lleg\u00f3 a su fin. Se recurri\u00f3 a la poes\u00eda, burda y fina, el sarcasmo y a\u00fan a errores astron\u00f3micos, para ilustrar el conflicto entre la ciencia y la Iglesia. Babinet describe a los Frailes Menores, durante la Batalla de Belgrado, con crucifijo en mano, exorcizando a un cometa que no estaba ah\u00ed; el cometa Halley hab\u00eda desaparecido hac\u00eda m\u00e1s de una semana. Chambers (1861) honr\u00f3 a Callistus III con el t\u00edtulo del \u00abpapa tonto\u00bb por conmemorar cada a\u00f1o la victoria de Belgrado. Daru habla de que permite que el papa se coloque frente al altar, con l\u00e1grimas en los ojos y su frente cubierta de ceniza, y le reta a que mire hacia arriba para que vea c\u00f3mo el cometa contin\u00faa su curso impasible ante los conjuros. John Draper habla de que el papa espanta al cometa con campanas ruidosas a la usanza de los salvajes. El Dr. Dickson White compuso una letan\u00eda papal: \u00abL\u00edbranos buen Dios, de todo desde el Turco hasta el cometa\u00bb. En \u00abAstronom\u00eda Popular\u00bb (1908) se dice que el cometa permanece una semana adicional de visibilidad celeste y en la \u00abRivista di Astronom\u00eda\u00bb (1909) hasta un mes m\u00e1s; en \u00abThe Scientific American\u00bb (1909) aparece tres a\u00f1os antes. Tales ficciones y falsedades son necesarias para demostrar los conflictos entre la Ciencia y la Iglesia (vea citas y rectificaciones en Stein, \u00abCalixte III et la com\u00e8te de Halley\u00bb, Roma, 1909; PLATINA, BARTOLOMEO.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c)  Como esp\u00e9cimen de la literatura anticat\u00f3lica en esta materia podemos tomar de la \u00abHistoria de los Conflictos entre la Religi\u00f3n y la Ciencia\u00bb de John W. Draper (vea m\u00e1s adelante), la cual merece menci\u00f3n especial, no por la dificultad que presenta, sino por su amplia circulaci\u00f3n en varios idiomas. El autor se coloca a s\u00ed mismo exclusivamente sobre bases filos\u00f3ficas e hist\u00f3ricas. Ninguna de ellas es el campo de sus estudios especiales, y los muchos disparates en su trabajo podr\u00edan perdonarse si no fuera por la audacia de su estilo y lo superficial de su contenido. Como el libro est\u00e1 en el \u00cdndice, puede presentarse un ejemplar resumido para aquellos a los que no se permite su lectura. En cuanto al sujeto del p\u00e1rrafo anterior, Draper escribe: \u00abCuando el cometa Halley arrib\u00f3 en 1456, fue tan tremenda su aparici\u00f3n que fue necesario que el papa mismo interfiriera. Lo exorciz\u00f3 e hizo que desapareciera de los cielos. Lo encogi\u00f3 hacia los abismos del espacio, aterrorizado por las maldiciones de Callixtus III, y \u00a1no se atrevi\u00f3 a regresar por setenta y cinco a\u00f1os!&#8230;Por orden del papa, todas las campanas de las iglesias en Europa ta\u00f1eron para espantarlo, se orden\u00f3 a los fieles que agregaran cada d\u00eda una oraci\u00f3n; y como sus oraciones con tanta frecuencia fueron marcadamente contestadas con eclipses, sequ\u00edas y lluvias, asimismo se declar\u00f3 en esta ocasi\u00f3n que la victoria sobre el cometa se deb\u00eda al Papa\u00bb. Excepto la mitad de la primera oraci\u00f3n, de que \u00abel cometa arrib\u00f3 en 1456\u00bb, todas sus afirmaciones, sin excepci\u00f3n, son falsedades hist\u00f3ricas. Sin embargo, el lenguaje soez hace a uno pensar que el autor no esperaba ser tomado en serio. El mismo tratamiento es dado a otros puntos hist\u00f3ricos, como Giordano Bruno, de Dominis, la Biblioteca de Alejandr\u00eda. El c\u00f3mo la Inquisici\u00f3n Espa\u00f1ola fue incluida en el libro se entiende f\u00e1cilmente a partir de su prop\u00f3sito; pero el c\u00f3mo se incluye bajo el t\u00edtulo, \u00abConflictos entre la Religi\u00f3n y la Ciencia\u00bb, contin\u00faa siendo un problema l\u00f3gico. El dominio de la Iglesia en la Edad Media y su influencia en el progreso de la ciencia es un asunto que requer\u00eda una forma de pensar distinta a la de un qu\u00edmico o un f\u00edsico. Fue asumido por uno de los Bolllandist, Ch. De Smedt, en respuesta de Draper. Corregir a Draper en esto y en todos los dem\u00e1s puntos hist\u00f3ricos fue para \u00e9l una tarea sencilla pero a la vez repulsiva (de Smedt, ver m\u00e1s adelante.) Los razonamientos filos\u00f3ficos de Draper en cuanto a la libertad cient\u00edfica de los cient\u00edficos creyentes, sobre el derecho de la Iglesia en proclamar dogmas y exigir su aceptaci\u00f3n, sobre la posibilidad de los milagros, traicionan a la ignorancia total o la confusi\u00f3n de principios explicada en los p\u00e1rrafos anteriores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Concilio Vaticano I<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una conclusi\u00f3n que ajusta al cap\u00edtulo de \u00abConflictos entre la Ciencia y la Religi\u00f3n\u00bb puede encontrarse en la declaraci\u00f3n del Concilio Vaticano (Ses. III, de fide, c. 4): \u00abLa fe y la raz\u00f3n son de mutua ayuda: por medio de la bien aplicada raz\u00f3n, se establecen los fundamentos de la fe, y a la luz de la fe, se construye la Divinidad de la ciencia. La fe, por otro lado libera y evita que la raz\u00f3n caiga en el error, la enriquece con conocimiento. Por tanto, la Iglesia, lejos de obstaculizar la b\u00fasqueda de las artes y ciencias, las alienta y promueve en muchas formas&#8230; Tampoco evita que las ciencias, cada una en su esfera, hagan uso de sus propios principios y m\u00e9todos. No obstante, aunque reconoce la libertad que se les debe, trata de evitar que caigan en errores contrarios a la doctrina Divina, y de que no propasen sus propios l\u00edmites y confundan asuntos que pertenecen al dominio de la fe. La doctrina de la fe que Dios ha revelado no se antepone a la mente humana para una mayor elaboraci\u00f3n, como si fuera un sistema filos\u00f3fico; es dep\u00f3sito Divino, confiado a la Esposa de Cristo, para ser fielmente guardado e infaliblemente declarado. Por ello, el significado una vez dado por la madre Iglesia a un dogma sagrado debe mantenerse por siempre y no separarse so pretexto de un entendimiento m\u00e1s profundo. Que el conocimiento, la ciencia y la sabidur\u00eda crezcan juntas con el curso de eras y siglos, tanto en los individuos como en la comunidad, en cada hombre como en toda la Iglesia, pero en la forma adecuada, esto es, en el mismo dogma, con el mismo significado, en el mismo entendimiento\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que fue promulgado en el Decreto del Concilio Vaticano I fue representado por una mano maestra en una pared del Vaticano, hace tres siglos. En su fresco (equivocadamente) llamado \u00abDisputa\u00bb, Rafael asign\u00f3 a las artes y ciencias su propio lugar en el Reino de Dios. Est\u00e1n reunidas entorno al altar, aceptan el Evangelio de manos de los \u00e1ngeles, levantan sus ojos hacia el Redentor, y de \u00c9l al Padre y al Esp\u00edritu, rodeado por la Iglesia Triunfante, su propio fin \u00faltimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  SANTO TOM\u00c1S DE AQUINO, De veritate fidei catholic contra gentiles; HURTER, Uber die Rechte der Vernunft und des Glaubens (Innsbruck, 1863); KLEUTGRN, Theologie der Vorzeit (M\u00fcnster, 1867-74); HETTINGER, Apolog\u00eda, t. V, Lecturas 21-22 (trad. ingl\u00e9s); Concilium Vaticanum, Const. Dei Filius, cap. 4, con explicaciones en Collectio Lacensis, VII, 535-7; HILGERS, Der Index der verbotenen B\u00fccher (Freiburg, 1904); DONAT, Die Freiheit der Wissenschaft (Innsbruck, 1910.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Literatura de Referencia: &#8212; DRAPER, Hist. De los Conflictos entre la Religi\u00f3n y la Ciencia (Nueva York, 1873), un trabajo puesto en el \u00cdndice el 4 de septiembre de 1876; las siguientes tres publicaciones aparecieron contra el tiraje de Draper: DE SMEDT, L&#8217;eglise et la science in Rev. des quest. scient., I (Brussels, 1877); ORTI Y LARA, La ciencia y la divina revelaci\u00f3n (Madrid, 1881); MIR, Harmonia entre la ciencia y la Fe (Madrid, 1885); estos dos ensayos espa\u00f1oles fueron coronados con el segundo premio (junto con otros dos de RUBIO Y ORS y ABD\u00d3N DE PAZ) por la Real Academia de Moral y Ciencias Pol\u00edticas de Madrid. El mismo asunto es tambi\u00e9n tratado en Civilt\u00e0 cattolica, ser. X, vols. I, II, III (1876) y vol. XI (1878), y por MEN\u00c9NDEZ Y PELAYO, Hist. de los heterodoxos espa\u00f1oles (Madrid, 1880, 1888-91); Z\u00d6CKLER, Gesch. der Beziehungen zwischen Theologie und Naturwissenschaften, II (Frankfurt, 1877-8), 595; BRAUN, Uber Kosmogonie vom Standpunkte christlicher Wissenschaft (M\u00fcnster, 1887, 1895, 1905); ZAHM, Ciencia Cat\u00f3lica y Cient\u00edficos Cat\u00f3licos (Filadelfia, 1893); BROWNSON, Fe y Ciencia (Detroit, 1895); HERTLING, Das Princip des Katholicismus und die Wissenschaft (Freiburg, 1899); PESCH, Das kirchliche Lehramt und die Freiheit der theologischen Wissenschaft in Stimmen, publicaci\u00f3n no. LXXVI (Freiburg, 1900); carta pastoral conjunta por el arzobispo cardenal y los obispos de la Provincia de Westminster en The Tablet, LXV (Londres, 1901), 8, 50; CATHREIN, Glauben und Wissen (Freiburg, 1903); KNELLER, Das Christentum und die Vertreter der neueren Naturwissenschaft (Freiburg, 1904), tr. KETTLE, Cristianidad y Ciencia Moderna (San Luis, 1911); GERARD, El Antiguo Acertijo y la M\u00e1s Reciente Respuesta (Londres, 1907); FONK, Die naturwissenschaftlichen Schwierigkeiten in der Bibel in Zeit. f\u00fcr kath. Theol., XXXI (1907), 401-32; con un complemento del escritor, 750-5; PETERS, Klerikale Weltauffassung und Freie Forschung, Ein offenes Wort an Prof. Dr. K. Menger (Viena, 1908); LEAHY, Ensayos Astron\u00f3micos (Boston, 1910); VIDAL, Religion et m\u00e9decine (Paris, 1910), &#8212; en relaci\u00f3n con este libro pueden consultarse las conferencias de DESPLATS y FRANCOTTE, ofrecidas en la Secci\u00f3n de medicina de la sociedad cient\u00edfica de Bruselas (1908 y 1907 respectivamente); SCHIAPARELLI, Astronom\u00eda del Antiguo Testamento (Oxford, 1905); MAUNDER, La Astronom\u00eda de la Biblia (Nueva York, 1908); COHAUSZ, Das moderne Denken (Cologne, 1911.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Hagen, John. \u00abScience and the Church.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 13. New York: Robert Appleton Company, 1912.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/13598b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luc\u00eda Lessan\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las palabras \u00abciencia\u00bb e \u00abIglesia\u00bb se entienden aqu\u00ed en el siguiente sentido: la Ciencia no se toma en el sentido estricto de las ciencias naturales, sino en el general dado a la palabra por Arist\u00f3teles y Santo Tom\u00e1s de Aquino. Arist\u00f3teles define la ciencia como un conocimiento seguro y evidente, obtenido a partir de demostraciones. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iglesia-y-ciencia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abIGLESIA Y CIENCIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25232","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25232","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25232"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25232\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25232"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25232"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25232"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}