{"id":2524,"date":"2016-02-04T23:22:24","date_gmt":"2016-02-05T04:22:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inmortalidad\/"},"modified":"2016-02-04T23:22:24","modified_gmt":"2016-02-05T04:22:24","slug":"inmortalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inmortalidad\/","title":{"rendered":"INMORTALIDAD"},"content":{"rendered":"<p>v. Vida, Vida Eterna<br \/>\nRom 2:7 a los que .. buscan gloria y honra e i<br \/>\n1Co 15:53 necesario que .. mortal se vista de i<br \/>\n1Ti 6:16 el \u00fanico que tiene i, que habita en luz<\/p>\n<hr>\n<p>Inmortalidad    (gr. athanas\u00ed\u00ada, \u00abinmortalidad\u00bb; qfthars\u00ed\u00ada, \u00abincorruptibilidad\u00bb).  Este t\u00e9rmino ocurre s\u00f3lo 5 veces en la Biblia; \u00abinmortal\u00bb  (gr. \u00e1fthartos) aparece 2 veces.  Se califica a Dios como inmortal (1 Tit 1:17; Rom 1:23) y como el \u00fanico que posee inmortalidad (1 Tit 6:16). Se afirma que el cristiano que busca inmortalidad (Rom 2:7), la cual Cristo trajo a la luz a trav\u00e9s del evangelio (2 Tit 1: 10 ), la recibir\u00e1 \u00aba la final trompeta\u00bb (1Co 15:52-54). Es obvio que ninguno de estos pasajes otorga el m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo apoyo a la idea ampliamente difundida de que la inmortalidad es inherente al hombre.  De acuerdo con Gen 2:7, en la creaci\u00f3n, el hombre lleg\u00f3 a ser \u00abun alma viviente\u00bb como resultado de la recepci\u00f3n del aliento de vida que Dios le imparti\u00f3.  De esta manera queda establecido el principio de que la vida se deriv\u00f3 del Creador; el corolario de este principio es que la continuidad de la vida humana est\u00e1 en las manos de Dios.  Esta es la base filos\u00f3fica de la doctrina b\u00ed\u00adblica de la resurrecci\u00f3n (Dan 12:2; 1Co 15:51-54; 1Th 4:16, 17).  El destino del no redimido no es la inmortalidad en el infierno, sino la no recepci\u00f3n de la vida eterna.  Las Escrituras declaran con respecto al imp\u00ed\u00ado: \u00abDe Dios descendi\u00f3 fuego del cielo, y los consumi\u00f3\u00bb (Rev 20:9).  Por contraste, quien cree en Cristo no perecer\u00e1 sino que tendr\u00e1 \u00abvida eterna\u00bb (Joh 3:16; cf v 36); a la \u00abfinal trompeta\u00bb se vestir\u00e1 de \u00abinmortalidad\u00bb (1Co 15:51-53; cf 2Co 5:4).  Contrariando la doctrina b\u00ed\u00adblica, a trav\u00e9s de los siglos muchos te\u00f3logos han ense\u00f1ado: el hombre es inherentemente inmortal.  Pero otros han defendido la inmortalidad condicional.  Entre estos est\u00e1 William Temple, \u00faltimo arzobispo de Canterbury, que escribi\u00f3: \u00abEl hombre no es inmortal por naturaleza o por derecho; pero es susceptible de inmortalidad y se le ofrece la resurrecci\u00f3n de la muerte y la vida eterna si desea recibirlas de Dios y en los t\u00e9rminos divinos\u00bb.  Y Emil Brunner, de la Universidad de Zurich, declar\u00f3: \u00abLa opini\u00f3n de que los hombres son inmortales porque sus almas son de esencia indestructible, acaso divina, es definitivamente irreconciliable con la visi\u00f3n b\u00ed\u00adblica de Dios y del hombre\u00bb.  Adem\u00e1s, el NT dice que el hombre, por su aceptaci\u00f3n de Cristo, puede disfrutar de un goce anticipado de inmortalidad en su experiencia espiritual de la vida presente.  \u00abY esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el \u00fanico Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado\u00bb (Joh 17:3; cf Rom 6:8; 8:11), La vida eterna, o inmortalidad, es un don de la gracia de Dios a quienes tienen fe.  La idea de que un \u00abalma\u00bb pueda tener existencia consciente separada del cuerpo, o que posea una esencia inmortal, es totalmente ajena a la Biblia.  Este concepto se origin\u00f3 en las antiguas religiones paganas y los sistemas filos\u00f3ficos de Grecia y de Egipto, y no tiene apoyo en los escritos inspirados.  No hay nada      en las palabras traducidas como \u00abalma\u00bb, o en su uso en la Biblia, que implique ni remotamente una entidad consciente que sobreviva al cuerpo despu\u00e9s de la muerte, o a la que se le atribuya inmortalidad.  En realidad, el NT ense\u00f1a espec\u00ed\u00adficamente que el alma (psuje) se destruye junto con el cuerpo en el \u00abinfierno\u00bb (Mat 10:28).  V\u00e9ase Alma.  Bib.: William Temple, Nature, Man, and God [Naturaleza, hombre y Dios] (Nueva York, Macmillan &#038; Co., Ltd., St. Martin&#8217;s Press, 1949), p 472; Emil Brunner, Eternal Hope [Esperanza eterna] (Traducido por Harold Knight y publicado en 1954 por la Westminster Press de Philadelphia), pp 105, 106.  Inmortalidad del alma.  V\u00e9ase Inmortalidad.  Inmundo.  V\u00e9ase Impureza.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>griego athanas\u00ed\u00ada. En el A. T., no se encuentra un t\u00e9rmino que corresponda a i. Existen ideas vagas sobre la supervivencia despu\u00e9s de la muerte, no existe el concepto de alma inmortal, que nosotros tenemos. El ser humano no mor\u00ed\u00ada del todo, continuaba su existencia de manera pasiva en una regi\u00f3n oscura llamada el Seol, donde permanece en la soledad, en el mundo de las sombras, sin relaci\u00f3n con Dios ni con los hombres, Jb 10, 21; 17, 11-16; 26, 5; Sal 88 (87), 11; 94 (93), 17; 115 (113 B), 17. S\u00f3lo Dios es eterno, Dt 32, 40; lo cual se afirma frente a los otros dioses, Sal 96 (95), 5; 106 (105), 8-48; 115 (113 B), 3-8; Jr 10, 11. E poder sobre la muerte lo tiene Dios  el arrebat\u00f3 a Henoc y a El\u00ed\u00adas, sin que experimentaran la muerte, Gn 5, 24; 2 R 2, 10-11; Hb 11, 5.<\/p>\n<p>La palabra i. se emplea en el N. T. referida a Dios y se dice que  s\u00f3lamente \u00e9l es inmortal, 1 Tm 6, 16. La vida despu\u00e9s de la muerte no se atribuye a la i. del hombre sino a la  \u00c2\u00ae resurrecci\u00f3n, 1 Co 15, 52-55.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>ver ESCATOLOG\u00ed\u00adA .<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(que no muere).<\/p>\n<p> La Biblia dice que el hombre y la mujer son \u00abinmortales\u00bb, y que no s\u00f3lo no morir\u00e1 su alma, sino que vivir\u00e1n eternamente, en cuerpo resucitado, con la misma personalidad que tuvieron en la tierra: (1Co 15:53).<\/p>\n<p> Y vivir\u00e1n, en cuerpo y alma, eternamente en el Infierno, as\u00ed\u00ad dice en Mat 10:28 : (el cuerpo y el alma); o eternamente en el Cielo, Luc 16:19-31, Job 19:23-27, I Cor.15:53, Luc 23:43,  Jua 11:25, Rom 2:7, 2Co 5:1, 2Co 10:1, 1Ti 6:16.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>La vida que no cesa, aquella que no es mortal. En la cultura mesopot\u00e1mica se pensaba que el hombre hab\u00ed\u00ada sido creado como ser mortal. Otras religiones hablan de la i. del alma. Pero seg\u00fan la Biblia el hombre entero, cuerpo y alma, no fue creado para la mortalidad. La muerte es una intrusi\u00f3n en la historia. Sin embargo, los santos del AT no ten\u00ed\u00adan la revelaci\u00f3n de todas las implicaciones de esta verdad. No obstante, en Isa 25:8 se promete: \u2020\u0153Destruir\u00e1 [Dios] a la muerte para siempre; y enjugar\u00e1 Jehov\u00e1 el Se\u00f1or toda l\u00e1grima de todos los rostros\u2020\u009d. Y en Isa 26:19 se lee: \u2020\u0153Tus muertos vivir\u00e1n; sus cad\u00e1veres resucitar\u00e1n\u2020\u009d. La profec\u00ed\u00ada de Isa 53:10 (\u2020\u0153Con todo eso, Jehov\u00e1 quiso quebrantarlo, sujet\u00e1ndole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiaci\u00f3n por el pecado, ver\u00e1 linaje, vivir\u00e1 por largos d\u00ed\u00adas&#8230;\u2020\u009d) no era algo que se entend\u00ed\u00ada con claridad, pues hablaba de la muerte y de una vida posterior.<\/p>\n<p>Fue el Se\u00f1or Jes\u00fas quien \u2020\u0153quit\u00f3 la muerte y sac\u00f3 a luz la vida y la i. por el evangelio\u2020\u009d (2Ti 1:10). Es en el NT donde se trata de la i. Los t\u00e9rminos griegos que se utilizan son athanasia y aphtharsia. Dios es el \u2020\u0153\u00fanico que tiene i.\u2020\u009d (1Ti 6:16). Dios da \u2020\u0153vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e i.\u2020\u009d (Rom 2:7). El adjetivo aphthartos se emplea para se\u00f1alar la idea de \u2020\u0153cosa que no se corrompe\u2020\u009d (\u2020\u0153&#8230; y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible&#8230;\u2020\u009d [Rom 1:23]; \u2020\u0153&#8230; para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible\u2020\u009d [1Co 9:25]). En 1Co 15:53-54 se lee: \u2020\u0153Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupci\u00f3n&#8230;. y esto mortal se haya vestido de i&#8230;.\u2020\u009d La referencia aqu\u00ed\u00ad es a un cuerpo que no morir\u00e1, el cual Dios dar\u00e1 a los suyos en la \u2020\u00a2resurrecci\u00f3n. Por eso Pedro dice que la herencia del cristiano es incorruptible (1Pe 1:4).<br \/>\nel pensamiento extrab\u00ed\u00adblico se cree generalmente que el alma o el esp\u00ed\u00adritu del hombre son inmortales. La idea de i. que as\u00ed\u00ad se propaga hace \u00e9nfasis en que el alma sigue existiendo aun despu\u00e9s de la muerte. Pero la Biblia habla de una muerte primera y otra segunda. La i. de la cual habla la Biblia es aquella que sobrevive a la primera y no conoce la segunda. Por otra parte, la i. de las Escrituras est\u00e1 relacionada con el don que recibe el hombre de un nuevo \u2020\u0153cuerpo espiritual\u2020\u009d en la resurrecci\u00f3n, que no conocer\u00e1 deterioro ni corrupci\u00f3n. Como se ha dicho, s\u00f3lo Dios es inmortal. Pero \u00e9l tiene el poder de trasmitir su inmortalidad a los seres mortales. Eso lo hace en una forma que abarca a todo el hombre, esp\u00ed\u00adritu, alma y cuerpo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, CASTIGO ETERNO, ALMA, CIELO, RESURRECCI\u00ed\u201cN, MUERTE<\/p>\n<p>vet, Vida sin fin, exenta de muerte y de aniquilaci\u00f3n. Por definici\u00f3n, Dios es el \u00fanico que tiene inmortalidad (1 Ti. 1:17; 6:16). Solamente El es esencialmente eterno (Sal. 90:2), como lo son el Hijo (He. 13:8) y el Esp\u00ed\u00adritu Santo (He. 9:14). A. La inmortalidad del hombre o del alma humana. En la actualidad es cosa corriente su negaci\u00f3n, con la justificaci\u00f3n de que s\u00f3lo Dios posee este atributo (1 Ti. 6:16). Tambi\u00e9n los hay que presentan el texto de Ez. 18:4, \u00abel alma que pecare, \u00e9sta morir\u00e1\u00bb. (Cfr. Ro. 6:23: \u00abPorque la paga del pecado es muerte.\u00bb). Seg\u00fan se argumenta, as\u00ed\u00ad como la muerte provoca la descomposici\u00f3n del cuerpo, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n aniquila el alma pecadora; en base a esta postura, la doctrina de la inmortalidad del alma, lejos de ser b\u00ed\u00adblica, se basar\u00ed\u00ada en las doctrinas paganas, especialmente las griegas. Para los condicionalistas, nuestra inmortalidad est\u00e1 totalmente sometida a la condici\u00f3n de la fe: el hombre, mortal por naturaleza, es solamente un candidato a la inmortalidad, y su \u00abinmortalizaci\u00f3n\u00bb ser\u00ed\u00ada la meta de la redenci\u00f3n. La existencia de los pecadores, prolongada m\u00e1s all\u00e1 de la tumba, ser\u00ed\u00ada s\u00f3lo transitoria, y llegar\u00ed\u00ada finalmente a su extinci\u00f3n. (V\u00e9ase CASTIGO ETERNO.) Es cierto que los griegos, con Plat\u00f3n de manera particular, cre\u00ed\u00adan en la supervivencia del alma, pero de manera bien diferente a la indicada en las Escrituras. Para ellos el alma ya exist\u00ed\u00ada antes de la concepci\u00f3n, siendo de esencia divina e inmortal. Al incorporarse a un cuerpo, quedaba encarcelada, y la \u00absalvaci\u00f3n\u00bb viene a ser para ella su liberaci\u00f3n de la corporalidad. Si el alma ha quedado totalmente purificada, vivir\u00e1 sin cuerpo por toda la eternidad. Es evidente que tales teor\u00ed\u00adas constituyen una negaci\u00f3n de la noci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la resurrecci\u00f3n del cuerpo, ligada a la regeneraci\u00f3n del alma, que no es ni divina ni preexistente antes del inicio de la vida humana. B. La ense\u00f1anza de las Escrituras. Dios s\u00f3lo posee la inmortalidad, de la misma manera que s\u00f3lo en El est\u00e1 \u00abla vida\u00bb, la fuente \u00fanica de toda existencia (Jn. 1:4; 14:6; Hch. 17:28). Pablo no dice que solamente El es inmortal. Posee esta inmortalidad, y la otorga como un don a las criaturas hechas a su imagen (Gn. 1:27). Los textos b\u00ed\u00adblicos afirman de una manera evidente lo siguiente: (A) Hay otra vida en el otro mundo para los justos e injustos. Seg\u00fan Jes\u00fas, los patriarcas desaparecidos ya durante tanto tiempo segu\u00ed\u00adan vivos (Lc. 20:37-38). Los injustos contin\u00faan existiendo en la morada de los muertos (Is. 14:9-10; Ez. 32:21-32). El t\u00e9rmino usado en Ez. 18:4 se clarifica si se lee toda la frase: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que todas las almas son m\u00ed\u00adas; como el alma del padre, as\u00ed\u00ad el alma del hijo es m\u00ed\u00ada; el alma que pecare [es decir, la persona que peque, aquella que sea culpable], \u00e9sa morir\u00e1.\u00bb Este texto, as\u00ed\u00ad, no indica en absoluto una aniquilaci\u00f3n del pecador en el otro mundo. Cristo ense\u00f1a que los no arrepentidos, a su partida de la esfera terrenal, se hallan plenamente conscientes en un lugar de tormentos (Lc. 16:19-31). (B) La existencia m\u00e1s all\u00e1 de la muerte f\u00ed\u00adsica no tendr\u00e1 fin, ni para salvos ni para perdidos. Naturalmente, la vida eterna de los elegidos no tendr\u00e1 fin, pero el castigo de los r\u00e9probos tendr\u00e1 la misma duraci\u00f3n (Dn. 12:2; Mt. 25:46; Ap. 14:10-11; 20:10). (C) El t\u00e9rmino inmortalidad, cuando se refiere al hombre, es aplicado al cuerpo resucitado, no al alma (1 Co. 15:53 b). Es el cuerpo corruptible lo que se corrompe y disuelve, y es el cuerpo lo que necesita llegar a la incorruptibilidad e inmortalidad. En cuanto al alma, si bien conoce \u00abla muerte espiritual\u00bb, no deja de existir, ni en este mundo ni en ultratumba. Se puede decir, as\u00ed\u00ad, que el hombre recibe: (I) a partir del comienzo de su vida, con su alma, la existencia sin fin; (II) con el nuevo nacimiento, en su esp\u00ed\u00adritu, la vida eterna; (III) en la resurrecci\u00f3n, en su cuerpo, la inmortalidad. (D) Es tambi\u00e9n indudable que los \u00e1ngeles son esp\u00ed\u00adritus llamados a una vida sin fin. La Escritura no habla de la inmortalidad limitada al alma, sino del hombre creado a imagen y semejanza de Dios. El creyente ya tiene ahora la vida eterna (Jn. 5:24; 17:3); a su muerte, su alma pasa a la presencia del Se\u00f1or (1 Co. 5:3; cfr. 2 Co. 12:2), gozando conscientemente de su compa\u00f1\u00ed\u00ada (cfr. Lc. 16:22-25); en la resurrecci\u00f3n, su cuerpo recibir\u00e1 la inmortalidad prometida (1 Co. 15:53 b). (V\u00e9anse ALMA, CIELO, CASTIGO ETERNO, RESURRECCI\u00ed\u201cN, MUERTE.) Bibliograf\u00ed\u00ada: Anderson, Sir R.: \u00abHuman Destiny\u00bb (Pickering and Inglis, Londres s\/f); Boettner, L.: \u00abLa inmortalidad\u00bb (Ed. Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1976); Lacueva, F.: \u00abEscatolog\u00ed\u00ada II\u00bb (Ed. Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1983); Pentecost, D.: \u00abEventos del Porvenir\u00bb (Ed. Libertador, Maracaibo, 1977).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[278]<\/p>\n<p>    Cualidad de un ser vivo de no poder morir, ya bien con un concepto biol\u00f3gico de lo que es la muerte, ya bien en un sentido metaf\u00f3rico o m\u00ed\u00adstico de diversas significaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El alma humana y los esp\u00ed\u00adritus ang\u00e9licos son inmortales, seg\u00fan las creencias cristianas: no tendr\u00e1n fin.<\/p>\n<p>    Y por eso el hombre, que es alma adem\u00e1s de cuerpo, resulta inmortal, tanto en el alma que sobrevive al separarse del cuerpo, como en el cuerpo que ser\u00e1 reclamado por el alma al final de los tiempos y ser\u00e1 de nuevo revitalizado y resucitado, aunque de forma diferente a la fisiol\u00f3gica actual.<\/p>\n<p>    (Ver Alma 6.2)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. cielo, hombre, resurrecci\u00f3n de los muertos, vida eterna)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>En el A. T. no se emplea nunca la palabra inmortalidad; \u00fanicamente en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada (Sab 3, 4; 4, 1; 8, 13; 15, 3), para significar el estado de la otra vida, en el que el hombre est\u00e1 libre ya de la muerte. En sentido estricto, es decir, para significar la imposibilidad de morir, s\u00f3lo Dios es inmortal (Rom 1, 23; 1 Tim 1, 17; 6, 16). La experiencia dice que el hombre es mortal, que muere (Sab 7, 1); y, sin embargo, Dios hizo al hombre inmortal, pero por el pecado perdi\u00f3 la inmortalidad (G\u00e9n 2; Sab 1, 13; 2, 23; Rom 5, 12; 1 Cor 15, 21). El N. T. habla de inmortalidad en el estado que sigue a la resurrecci\u00f3n, cuando nuestro ser mortal se revista de inmortalidad (1 Cor 15, 53-54). > muerte.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> resurrecci\u00f3n, almas). Gn 1 y gran parte de la Biblia hebrea suponen que la humanidad puede durar para siempre, pero que los hombres en cuanto individuos son mortales. Sin embargo, de un modo provocador y misterioso, Gn 2-3 afirma que la muerte de los hombres se encuentra vinculada a su propia opci\u00f3n, de manera que ellos mueren porque han comido del \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal, saliendo as\u00ed\u00ad fuera del \u00e1mbito de vida de Dios. En esa l\u00ed\u00adnea, diversos salmos y, de un modo especial, algunos libros de la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica y sapiencial (en nuestro caso, 1 Henoc* y Sabidur\u00ed\u00ada*) han supuesto que los hombres pueden ser y son inmortales por gracia*, es decir, si se vinculan a la vida del Dios que no muere. Desde ah\u00ed\u00ad se entiende el Nuevo Testamento, pues Jes\u00fas supone siempre que los hombres han sido creados por Dios para la vida, no para la muerte. Pero la muerte existe de hecho y s\u00f3lo puede ser vencida a trav\u00e9s de una intervenci\u00f3n especial de Dios, en l\u00ed\u00adnea de resurrecci\u00f3n*.<\/p>\n<p>(1) Dos esquemas. Inmortalidad y resurrecci\u00f3n. De un modo muy general, se suelen distinguir dos visiones de la supervivencia humana, que est\u00e1n presentes en la misma Biblia. (1) La filosof\u00ed\u00ada y religi\u00f3n griegas, en su vertiente plat\u00f3nica, tienden a concebir al hombre como part\u00ed\u00adcipe de la naturaleza divina, que es inmortal; en esa l\u00ed\u00adnea se sit\u00faan algunos textos sapienciales de la tradici\u00f3n israelita, aunque ellos no son en su conjunto dominantes dentro de la Biblia. (2) Por el contrario, la religi\u00f3n israelita tiende a presentar al hombre como ser mortal, aunque capaz de ser resucitado por Dios (como supone Dn 12,1-3). En esta segunda perspectiva se sit\u00faa de manera preferente el conjunto del Nuevo Testamento. Esta distinci\u00f3n tiene una parte de verdad y sirve para poner de relieve las tendencias b\u00e1sicas de las dos culturas, como Pablo las vio de alguna forma en 1 Cor 1,22-25: una en la que el hombre forma parte del ser divino (Grecia) y otra en la que el hombre est\u00e1 en manos de su propia acci\u00f3n (que desemboca en la muerte); pero ellas no se oponen, sino que pueden y deben complementarse.<\/p>\n<p>(2) Inmortalidad como esquema dominante. Libro de la Sabidur\u00ed\u00ada. Los dos esquemas (de inmortalidad y de resurrecci\u00f3n) no se excluyen, aunque puede dominar uno u el otro. En el conjunto de la Biblia y en el Nuevo Testamento es dominante el modelo de la resurrecci\u00f3n. Por el contrario, en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada parece dominante el esquema de la inmortalidad. \u00abDios cre\u00f3 todas las cosas para que subsistieran\u00bb (Sab 1,14); cre\u00f3 al hombre para una inmortalidad que proviene de la Sabidur\u00ed\u00ada (Sab 2,23). En esa l\u00ed\u00adnea se pueden citar otros textos: \u00abTambi\u00e9n yo soy un hombre mortal, como todos&#8230; Por eso supliqu\u00e9 y se me concedi\u00f3 la prudencia, invoqu\u00e9 y vino a m\u00ed\u00ad el esp\u00ed\u00adritu de Sabidur\u00ed\u00ada\u00bb (Sab 7,1.7). \u00abGracias a ella alcanzar\u00e9 la inmortalidad y legar\u00e9 a la posteridad un recuerdo imperecedero&#8230; Esto es lo que yo pensaba y sopesaba en mis adentros: la inmortalidad consiste en emparentar con la Sabidur\u00ed\u00ada; su amistad es noble deleite, el trabajo de sus manos, riqueza inagotable&#8230;\u00bb (8,13.17-18). El hombre es mortal porque tiene un cuerpo mundano, pero es inmortal porque puede dirigirse a Dios, escucharle y responderle, pues se encuentra emparentado con la Sabidur\u00ed\u00ada, de manera que forma parte de Dios y penetra en el espacio de su vida, dej\u00e1ndose vivificar por ella. Gn 1 supon\u00ed\u00ada que el hombre est\u00e1 inmerso en los ritmos del mundo, haciendo juego con el resto de la naturaleza donde todo el conjunto permanece en medio de la muerte de sus individuos (incluidos los hombres), de manera que s\u00f3lo el conjunto es inmortal. Sab puede aceptar esa visi\u00f3n, pero sabe que, en el nivel de la naturaleza o por pura ley (desde el \u00e1rbol del bien\/mal), el hom  bre no tiene verdadera individualidad, de manera que se encuentra condenado a la muerte. Pero, superando ese nivel, en cuanto se abre al \u00e1rbol de la vida, que es la sabidur\u00ed\u00ada de Dios, el hombre llega a ser persona ante Dios, siendo as\u00ed\u00ad inmortal. En esa l\u00ed\u00adnea, de una forma condensada, podr\u00ed\u00adamos decir que la inmortalidad helenista pertenece sobre todo al nivel de la naturaleza; por el contrario, la inmortalidad del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada se sit\u00faa m\u00e1s bien en un nivel de relaci\u00f3n personal con Dios.<\/p>\n<p>Cf. O. CULLMANN, La inmortalidad del alma o la resurrecci\u00f3n de los muertos. El testimonio b\u00ed\u00adblico, Studium, Madrid 1970; A. D\u00ed\u008dEZMACHO, La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y la del hombre en la Biblia, Fe Cat\u00f3lica, Madrid 1977; G. W. E. NICKELSBURG, Resurrection, Immortality and Etemal Life in Intertestamental Judaism, FIThStudies 26, Cambridge MA 1972; E. PUECH, La croyance des Esse&#8217;niens en la vie future: immortalite&#8217;, re&#8217;surrection, vie e&#8217;temelle? Histoire d\u00ed\u00adme croyance dans le juda\u00ed\u00adsme anden I-II, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1993.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>La inmortalidad es la posesi\u00f3n de la vida en su m\u00e1s alto poder exclusi\u00f3n de la finitud del ser el no poder sufrir la muerte. En las antiguas culturas es \u00e9sa la prerrogativa de la divinidad; para los seres creados s\u00f3lo existe la muerte. Pero inmortalidad es tambi\u00e9n la b\u00fasqueda afanosa del hombre del modo de pasar indemne por encima de la muerte. Entendida de esta manera, la inmortalidad se atribuye al alma humana, que sigue existiendo, una vez privada de la corporeidad. La filosof\u00ed\u00ada, desde el orfismo y luego plenamente con Plat\u00f3n, recoge el tema de la inmortalidad del alma humana, considerando la mortalidad del cuerpo debida precisamente a su separaci\u00f3n del alma inmortal. El hombre es identificado formalmente por su alma, en desprecio del cuerpo, en cuanto que preexiste a su forma terrena y est\u00e1 destinada a existir incluso despu\u00e9s de la experiencia terrena. Pero no se dice nada del estado del alma despu\u00e9s de la muerte. Estas ideas. cambiar\u00e1n substancialmente en el hilemorfismo aristot\u00e9lico, que establece unos v\u00ed\u00adnculos profundos entre la espiritualidad y la corporalidad del hombre, aun afirmando una primac\u00ed\u00ada del alma, que es la \u00fanica que posee la inmortalidad. En la Biblia no existe el problema de la inmortalidad del alma humana. Mucho menos se puede atribuir a la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, substancialmente unitaria, el t\u00e9rmlino \u00abalma\u00bb con una segura referencia dualista. Al contrario, en la Escritura es central la unidad del hombre y, por tanto, en el plano escatol\u00f3gico, la idea de la resurrecci\u00f3n del hombre corporal, para entrar en la inmortalidad. Pero parece ser que la forma umbr\u00e1til de la supervivencia del hombre en el reino de los muertos, el Sheol b\u00ed\u00adblico, estado desolador de las sombras (rephaim) puede tematizarse de alguna manera. Esta supervivencia, muy pr\u00f3xima a la nada o al regreso al polvo, que nunca se desarroll\u00f3 en la Biblia por su temor intr\u00ed\u00adnseco al culto de los muertos y a un cierto falseamiento de la fe en el Dios vivo Yahveh, puede ser, no tanto una remota preparaci\u00f3n del tema de la inmortalidad del alma, sino m\u00e1s bien el primer escal\u00f3n del desarrollo intrab\u00ed\u00adblico que llevar\u00e1 a la afirmaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n como acto escatol\u00f3gico, con el cual restablecer\u00e1 Dios la unidad antropol\u00f3gica comprometida por la muerte. Antes de la tematizaci\u00f3n ya tard\u00ed\u00ada de Sab 2-3, que habla expresamente de la inmortalidad del alma como de una gracia concedida por Dios a los hombres piadosos. y antes de las afirmaciones neotestamentarias, habr\u00ed\u00ada por tanto en el Antiguo Testamento una referencia m\u00ed\u00adnima a la idea de supervivencia del hombre despu\u00e9s de la muerte.<\/p>\n<p>La \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica sufrir\u00e1 la influencia de la doctrina plat\u00f3nica sobre la inmortalidad; los Padres lograr\u00e1n conciliarla con el tema b\u00ed\u00adblico de la resurrecci\u00f3n para ofrecer un horizonte integral de la existencia sobrenatural del hombre a la que Dios le destina. No se trata de una pura y simple asunci\u00f3n del platonismo, sino de su utilizaci\u00f3n categorial a fin de insertar en \u00e9l las fuertes razones antropo-teol\u00f3gicas de la inmortalidad del hombre tras el cumplimiento del misterio de Cristo.<\/p>\n<p>En la teolog\u00ed\u00ada medieval, con Tom\u00e1s de Aquino y otros autores, ser\u00e1 por el contrario el aristotelismo el que considerar\u00e1 m\u00e1s id\u00f3neo para traducir, hechas las debidas modificaciones estructurales, las ideas fundamentales de la antropolog\u00ed\u00ada cristiana. La inmortalidad es entonces una realidad absoluta que corresponde s\u00f3lo a Dios, pero que es participada al hombre, como garant\u00ed\u00ada de la futura resurrecci\u00f3n, aunque pueda estar el alma sin el cuerpo. El Magisterio de la Iglesia asume la fe en la inmortalidad del alma en cuanto que abre al hombre la perspectiva de la consecuci\u00f3n del fin \u00faltimo inmediatamente despu\u00e9s de la muerte (DS 838, 1000, 1304ss; etc.) y rechaza, por el contrario, los dualismos her\u00e9ticos. El Vaticano II acepta el dato tradicional de la inmortalidad, mientras que los documentos Sobre algunas cuestiones de escatologia (1979) y Problemas actuales de escatolog\u00ed\u00ada (1992) reafirman la validez de la doctrina sobre el alma inmortal, ofreciendo de ella una interpretaci\u00f3n personalista, como \u00abyo\u00bb del sujeto, provista de conciencia y de voluntad libre, y que sobrevive a la muerte corporal del individuo.<\/p>\n<p>T Stancati<\/p>\n<p>Bibl.: DF 1, 963-966; J. Splett, Inmortalidad, en SM, III, 917-921; M, F Sciacca, Muerte e inmortalidad, Madrid 1962; J Ferrater Mora, El ser y la muerte, Madrid 1962; J. Pieper, Muerte e inmortalidad, Herder, Barcelona 1970; K. Rahner, La vida de los muertos, en Escritos de teologia, 1V Taurus, Madrid 1961, 441-452; R. Troisfontaines, yo no muero&#8230;, Estela, Barcelona 1966; H, Marchadour, Muerte y vida en la Biblia, Verbo Divino, Estella 1994.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino griego (a\u00c2\u00b7tha\u00c2\u00b7na\u00c2\u00b7s\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a) se forma con el prefijo negativo a seguido de una forma de la palabra \u2020\u0153muerte\u2020\u009d (th\u00e1\u00c2\u00b7na\u00c2\u00b7tos). En consecuencia, el significado b\u00e1sico es \u2020\u0153no mortalidad\u2020\u009d, y con \u00e9l se alude a la cualidad de la vida de que se disfruta: inacabable e indestructible. (1Co 15:53, 54, nota; 1Ti 6:16, nota.) La voz griega a\u00c2\u00b7fthar\u00c2\u00b7s\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a, que significa \u2020\u0153incorrupci\u00f3n\u2020\u009d, se refiere a aquello que no se puede corromper o pudrir, que es imperecedero. (Ro 2:7; 1Co 15:42, 50, 53; Ef 6:24; 2Ti 1:10.)<br \/>\nLas expresiones \u2020\u0153inmortal\u2020\u009d e \u2020\u0153inmortalidad\u2020\u009d no aparecen en las Escrituras Hebreas, que, sin embargo, muestran que Jehov\u00e1 Dios, la Fuente de toda vida, no est\u00e1 sujeto a la muerte, de modo que es inmortal. (Sl 36:7, 9; 90:1, 2; Hab 1:12.) Este hecho tambi\u00e9n lo subraya el ap\u00f3stol cristiano Pablo al referirse a Dios como el \u2020\u0153Rey de la eternidad, incorruptible\u2020\u009d. (1Ti 1:17.)<br \/>\nComo se explica en el art\u00ed\u00adculo ALMA, las Escrituras Hebreas tambi\u00e9n ponen de manifiesto que el hombre no tiene inmortalidad inherente. Son numerosas las referencias a que el alma humana (heb. n\u00e9\u00c2\u00b7fesch) muere, se encamina a la tumba y es destruida. (G\u00e9 17:14; Jos 10:32; Job 33:22; Sl 22:29; 78:50; Eze 18:4, 20.) En armon\u00ed\u00ada con las Escrituras Hebreas, las Escrituras Griegas Cristianas tambi\u00e9n contienen referencias a la muerte del alma (gr. psy\u00c2\u00b7kje). (Mt 26:38; Mr 3:4; Hch 3:23; Snt 5:20; Rev 8:9; 16:3.) Por consiguiente, las Escrituras Griegas Cristianas no contradicen o alteran la ense\u00f1anza inspirada que se halla en las Escrituras Hebreas, a saber, que el hombre, el alma humana, es mortal. Sin embargo, las Escrituras Griegas Cristianas contienen la revelaci\u00f3n del prop\u00f3sito de Dios de conceder inmortalidad a algunos de sus siervos.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 puede decirse que Jes\u00fas es \u2020\u0153el \u00fanico que tiene inmortalidad\u2020\u009d?<br \/>\nEl primero que la Biblia dice que fue recompensado con el don de la inmortalidad es Jesucristo. El no pose\u00ed\u00ada la inmortalidad antes de que Dios le resucitase, como indican las palabras inspiradas del ap\u00f3stol en Romanos 6:9: \u2020\u0153Cristo, ahora que ha sido levantado de entre los muertos, ya no muere; la muerte ya no es amo sobre \u00e9l\u2020\u009d. (Comp\u00e1rese con Rev 1:17, 18.) Por esta raz\u00f3n, cuando 1 Timoteo 6:15, 16 dice que \u00e9l es \u2020\u0153el Rey de los que reinan y Se\u00f1or de los que gobiernan como se\u00f1ores\u2020\u009d, muestra que difiere de todos los otros reyes y se\u00f1ores en el sentido de que es \u2020\u0153el \u00fanico que tiene inmortalidad\u2020\u009d. Por ser mortales, los otros reyes y se\u00f1ores mueren, tal como le ocurr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n al sumo sacerdote de Israel. Sin embargo, el glorificado Jes\u00fas, el sumo sacerdote nombrado por Dios a la manera de Melquisedec, tiene \u2020\u0153vida indestructible\u2020\u009d. (Heb 7:15-17, 23-25.)<br \/>\nEn este pasaje, la palabra \u2020\u0153indestructible\u2020\u009d se traduce de la palabra griega a\u00c2\u00b7ka\u00c2\u00b7t\u00e1\u00c2\u00b7ly\u00c2\u00b7tos, que significa b\u00e1sicamente \u2020\u0153indisoluble\u2020\u009d. (Heb 7:16, nota.) La palabra se compone del prefijo negativo a, al que le siguen otras palabras relacionadas con \u2020\u0153disolver\u2020\u009d, como en la declaraci\u00f3n de Jes\u00fas concerniente a la \u2020\u0153disoluci\u00f3n\u2020\u009d o derribo de las piedras del templo de Jerusal\u00e9n (Mt 24:1, 2) y en la referencia de Pablo a la disoluci\u00f3n de la \u2020\u0153tienda\u2020\u009d terrestre de los cristianos, es decir, de su vida en cuerpos humanos. (2Co 5:1.) Por lo tanto, la vida inmortal otorgada a Jes\u00fas cuando se le resucit\u00f3 no es meramente una vida sin fin; m\u00e1s bien, se trata de una vida que no puede sufrir ning\u00fan tipo de deterioro y que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>A los herederos del Reino se les otorga inmortalidad. A los cristianos ungidos llamados a reinar con Cristo en los cielos (1Pe 1:3, 4) se les promete que participar\u00e1n con \u00e9l en la semejanza de su resurrecci\u00f3n. (Ro 6:5.) As\u00ed\u00ad pues, como en el caso de su Se\u00f1or y cabeza, los miembros ungidos de la congregaci\u00f3n cristiana que mueren en fidelidad reciben una resurrecci\u00f3n a vida inmortal espiritual, de manera que \u2020\u0153esto que es mortal se [viste] de inmortalidad\u2020\u009d. (1Co 15:50-54.) Su inmortalidad, al igual que la de Jes\u00fas, no significa simplemente vida eterna o el hecho de no morir. El que tambi\u00e9n se les otorga el \u2020\u0153poder de una vida indestructible\u2020\u009d como coherederos con Cristo lo indica la relaci\u00f3n que el ap\u00f3stol Pablo establece entre la incorruptibilidad y la inmortalidad que alcanzan. (1Co 15:42-49.) Sobre ellos \u2020\u0153la muerte segunda no tiene autoridad\u2020\u009d. (Rev 20:6; v\u00e9ase INCORRUPCI\u00ed\u201cN.)<br \/>\nEl que se otorgue inmortalidad a los herederos del Reino es a\u00fan m\u00e1s notable cuando se tiene en cuenta que incluso los \u00e1ngeles de Dios son mortales, a pesar de que no poseen cuerpos carnales, sino espirituales. Est\u00e1 claro que los \u00e1ngeles pueden morir pues se emiti\u00f3 un juicio de muerte contra el hijo espiritual que se convirti\u00f3 en adversario de Dios, o Satan\u00e1s, y contra todos los dem\u00e1s \u00e1ngeles que siguieron ese derrotero sat\u00e1nico y \u2020\u0153no guardaron su posici\u00f3n original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitaci\u00f3n\u2020\u009d. (Jud 6; Mt 25:41; Rev 20:10, 14.) Por consiguiente, el que se otorgue \u2020\u0153vida indestructible\u2020\u009d (Heb 7:16) o \u2020\u0153vida indisoluble\u2020\u009d a los cristianos que obtienen el privilegio de reinar con el Hijo de Dios en el Reino celestial demuestra de manera maravillosa la confianza que Dios tiene en ellos. (V\u00e9anse CIELO [El camino a la vida celestial]; VIDA.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Por i. se entiende en general la vida imperecedera y absoluta de un ser que no puede morir (dioses, Dios), o tambi\u00e9n la de un ser que, transformado, sobrevive a su muerte: bien de manera personal, bien de forma impersonal (o suprapersonal); ya sea sin cuerpo, ya bajo alguna forma corporal; y en un modo de existencia ya inferior, ya superior al de antes.<\/p>\n<p>1. Historia de la religi\u00f3n<br \/>\nLa fe en una vida despu\u00e9s de la muerte la documentan, ya antes de los ritos funerarios y del culto a los muertos en las religiones primitivas, los hallazgos de tumbas en las culturas m\u00e1s antiguas. Esa vida (a juzgar por las ofrendas funerarias, los textos cultuales y las descripciones de los mitos) se concibe las m\u00e1s de las veces como una prolongaci\u00f3n apenas modificada de la existencia terrena. Tambi\u00e9n se prolongan en el reino de los muertos las diferencias jer\u00e1rquicas, que pueden estar determinadas por la conducta moral de los interesados o de sus parientes, por los ritos de enterramiento (as\u00ed\u00ad como por el tipo de sacrificios, etc.), por la clase de muerte o, simplemente, por el puesto que los difuntos ocupaban en la antigua ordenaci\u00f3n terrestre. Premio y castigo, unidos al pensamiento de una lenta purificaci\u00f3n, son los elementos determinantes en la idea de la -> metemps\u00ed\u00adcosis, bien sea el \u00faltimo fin del alma su entrada en el Nirvana o en el Brahm, o bien su liberaci\u00f3n de toda corporalidad, como en el orfismo.<\/p>\n<p>2. Historia de la filosof\u00ed\u00ada<br \/>\nAl aceptar la tradici\u00f3n \u00f3rfica, Plat\u00f3n pone el fundamento del pensamiento occidental sobre la i., definiendo el alma como aquello que \u00aben la separaci\u00f3n del cuerpo y del alma\u00bb sobrevive a la corrupci\u00f3n corporal. Aqu\u00ed\u00ad el alma no se entiende meramente como una parte del hombre: \u00abel alma es el hombre\u00bb (PLAT\u00ed\u201cN, Alcib\u00ed\u00adades A 129 E, 130 C). Plat\u00f3n fundamenta la i. del alma por el com\u00fan movimiento circular de la naturaleza, unido a su doctrina de la enamnesis (a la preexistencia del alma corresponde su existencia posterior); pero con m\u00e1s fuerza a\u00fan por la simplicidad del alma (que impide su disoluci\u00f3n), y por su capacidad de comprender las ideas, esto es, los contenidos eternos de lo verdadero, lo bueno y lo bello (puesto que una cosa s\u00f3lo puede ser conocida por su igual, el alma debe ser igual a las ideas); y, finalmente, por su esencia como principio de vida (Fed\u00f3n: el \u00faltimo argumento es tambi\u00e9n el del Pedro [245 C &#8211; 246A] ). La concepci\u00f3n aristot\u00e9lica de la materia y la forma (-> hilemorfismo) defiende una unidad m\u00e1s estrecha entre el alma y el cuerpo, pero, por otro lado, dificulta la afirmaci\u00f3n de la i., que Arist\u00f3teles atribuye solamente al vo\u00fa` suprapersonal.<\/p>\n<p>Ambas concepciones mantienen numerosos v\u00ed\u00adnculos con las filosof\u00ed\u00adas siguientes. En el pensamiento cristiano Plat\u00f3n es determinante (-> platonismo; cf. la demostraci\u00f3n agustiniana de la i. partiendo de la capacidad del alma para la verdad [-> agustinismo] ). Al mismo tiempo pasa al primer plano la fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica (y \u00e9tica). La admisi\u00f3n de Arist\u00f3teles aviva sin duda la discusi\u00f3n propiamente filos\u00f3fica, pero con la condenaci\u00f3n del averro\u00ed\u00adsmo por parte de Alberto Magno, de Tom\u00e1s de Aquino y del concilio Lateranense v (Dz 738), el hilemorfismo aristot\u00e9lico se interpreta de forma platonizante (->. aristotelismo). Si en el renacimiento la i. fue un punto de disputa entre plat\u00f3nicos y esc\u00e9pticos, as\u00ed\u00ad como en el campo aristot\u00e9lico lo fue entre averro\u00ed\u00adstas y alejandristas, en la ilustraci\u00f3n por el contrario (al menos en la alemana) pas\u00f3 a ser el dogma central, sobre todo despu\u00e9s de Leibniz. En la ilustraci\u00f3n francesa (Voltaire, la Enciclopedia) y en la inglesa (D. Hume) m\u00e1s bien se dejan sentir el escepticismo y la postura negativa (en contraste con la repercusi\u00f3n de Swedenborg en Alemania, contra cuyos \u00absue\u00f1os\u00bb polemiza Kant). Kant rechaza en teor\u00ed\u00ada las pruebas tradicionales como \u00abparalogismos\u00bb, pero postula \u00e9tica y pr\u00e1cticamente la i., porque la santidad como fin esencial del hombre s\u00f3lo puede alcanzarse en un progreso indefinido, y porque la ordenaci\u00f3n moral del mundo exige una correspondencia entre virtud y destino. Para Fichte la i. se da ya aqu\u00ed\u00ad en la aceptaci\u00f3n de la verdad, como \u00abvida bienaventurada\u00bb, cuya prolongaci\u00f3n s\u00f3lo puede entenderse como tr\u00e1nsito hacia un amor todav\u00ed\u00ada m\u00e1s perfecto. Frente a las ideas de humanismo y de personalidad, con mayor carga sentimental, defendidas por un Herder o por un Goethe, as\u00ed\u00ad como frente a las especulaciones (con influencias teos\u00f3ficas) del \u00faltimo Schelling, en adelante se impondr\u00e1 Hegel y, m\u00e1s exactamente, aquella interpretaci\u00f3n de su posici\u00f3n ambigua que ve en el pensamiento hegeliano una negaci\u00f3n de la i. individual en aras de la historia del esp\u00ed\u00adritu universal. A este hegelianismo de izquierdas, as\u00ed\u00ad como a los defensores de un -> materialismo craso (de cu\u00f1o ante todo biol\u00f3gico), se oponen los hegelianos de derechas y el te\u00ed\u00adsmo especulativo. En la filosof\u00ed\u00ada actual la -> muerte es ciertamente un tema dominante, pero las pruebas de la i. preocupan tan poco como las pruebas de la existencia de Dios (ya se afirme, ya se niegue, ya se deje abierta la inmortalidad).<\/p>\n<p>3. Teolog\u00ed\u00ada<br \/>\nEn la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica el tema clave de la presente cuesti\u00f3n antropol\u00f3gica no es la i. sino la -> resurrecci\u00f3n de la carne. As\u00ed\u00ad en el AT la mera pervivencia en el scheol (pervivencia no del alma como una parte y menos a\u00fan del hombre, sino s\u00f3lo de su \u00absombra\u00bb), que se podr\u00ed\u00ada considerar como una i., carece totalmente de importancia tanto en comparaci\u00f3n con la perdida vida presente como en comparaci\u00f3n con la esperanza que se va formando en una resurrecci\u00f3n por obra de Dios. Si ya en el \u00abjuda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado\u00bb repercuten las ideas griegas, tambi\u00e9n la patr\u00ed\u00adstica recoge expresamente como queda dicho, la concepci\u00f3n plat\u00f3nica y la une con las m\u00e1s recientes afirmaciones del AT y del NT sobre la resurrecci\u00f3n. Sin embargo, as\u00ed\u00ad como las definiciones hilemorfistas de la relaci\u00f3n entre cuerpo y alma emanadas del magisterio no significan una dogmatizaci\u00f3n del filosofema aristot\u00e9lico, tampoco las afirmaciones de aqu\u00e9l sobre la -> escatolog\u00ed\u00ada (Dz 530) y contra el averro\u00ed\u00adsmo (Dz 738) son la proclamaci\u00f3n como doctrina de fe de una determinada interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica de la i., sino que, al rechazar cualquier falsa exposici\u00f3n de una doctrina de fe, representan m\u00e1s bien la manera natural como esta fe se articula a s\u00ed\u00ad misma en una terminolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica ya preparada.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada protestante actual ha rechazado ampliamente tal concepci\u00f3n. El EKL (m 1579ss, H. ENGELLArm) aduce tres motivos para esta recusaci\u00f3n: \u00abPor raz\u00f3n de la divinidad de Dios, el \u00fanico que tiene i. (1 Tim 6, 16; cf. 1 Cor 15, 53)\u00bb; \u00abpor el pecado, que no brota del cuerpo, sino del alma\u00bb; \u00abpor launidad del hombre\u00bb. Sin embargo hallamos tambi\u00e9n una posici\u00f3n m\u00e1s moderada (cf. RGG3 vi 1177s). De hecho la creencia en la i. no implica necesariamente un -> dualismo de alma y cuerpo. Habr\u00ed\u00ada que mostrar c\u00f3mo las pruebas cl\u00e1sicas, basadas en la indivisibilidad de un ser simple y espiritual y en la necesidad de sanciones eternas, no hacen m\u00e1s que articular en una determinada forma la experiencia fundamental inmanente (y como tal transcendente) de la -> libertad misma. La libertad tiene esa experiencia de s\u00ed\u00ad misma al percibir la exigencia absoluta de la -> verdad y del -> bien (-> sentido).<\/p>\n<p>La libertad conoce aqu\u00ed\u00ad que jam\u00e1s, ni siquiera en la muerte, escapa a s\u00ed\u00ad misma, que ha de tomar posici\u00f3n, que debe decidirse y que, mediante un \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb definitivo a su \u00abhombre\u00bb, debe convertirse totalmente en ella misma. A la vez experimenta el car\u00e1cter dialog\u00ed\u00adstico de esta situaci\u00f3n suya y percibe que por consiguiente, la i. en sentido pleno no es solamente su capacidad o su cometido, sino a la vez un don que debemos esperar (recu\u00e9rdese en este sentido la analog\u00ed\u00ada de las demostraciones de la existencia de Dios). Por tanto, esas dos cosas no constituyen una oposici\u00f3n o una \u00abparadoja\u00bb, sino que, en virtud de la esencial estructura interpersonal de la libertad (tal como se evidencia sobre todo en el cuerpo y en el lenguaje), forman ineludiblemente una unidad (en medio de la identidad y diferencia). De ah\u00ed\u00ad que, m\u00e1s all\u00e1 de un disponer racional que halla en s\u00ed\u00ad mismo su propia quietud, y m\u00e1s all\u00e1 de una esperanza irracional, de la que no se podr\u00ed\u00ada dar raz\u00f3n (1 Pe 3, 15), debamos hacer nuestras las palabras de Kierkegaard: \u00abel problema de la i. no es, esencialmente, una pregunta erudita; es una cuesti\u00f3n de la interioridad que el sujeto, en cuanto se hace subjetivo, debe plantearse a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb Abschliessende Unwissenschaftliche Nachschrift 1 [DKb 1957] 164).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: -> resurrecci\u00f3n de la carne,  -> cuerpo, relaci\u00f3n entre cuerpo y alma, -> alma, -> muerte.<\/p>\n<p>&#8211; C. Stange, Die Unsterblichkeit der Seele (Gil 1925); F. Heder, Unsterblichkeitsglaube und Jenseitshoffnung in der Geschichte der Religionen (Mn 1950); A. Wenzl, Unsterblichkeit. &#8211; Ihre metaphysische und anthropologische Bedeutung (Mn 1951); A. Metzger, Freiheit und Tod (T 1955); M. Scheler, Schriften aus dem Nachla(i 1 (Berna 21957) 9-64 (muerte vida futura); N. Luyten &#8211; A. Portmann &#8211; K. Jaspers &#8211; K. Barth, U. (Bas 1957); Rahner IV 441-452 (La vida de los muertos); G. Marcel, Gegenwart und Unsterblichkeit (F 1961); \u00ed\u00addem, Das ontologische Geheimnis (St 1961) 61-89 (Wert und Unsterblichkeit); H. Gral3: RGG3 VI 1174-1178; R. Troisfontaines, Ich sterbe nicht (Fr &#8211; Bas &#8211; W 1964); A. Ahlbrecht, Tod und Unsterblichkeit in der evangelischen Theologie der Gegenwart (Pa 1964); R. Heinzmann, Die Unsterblichkeit der Seele und die Auferstehung des Leibes (Mr 1965); J. Splett, Der Mensch in seiner Freiheit (Mz 1967); J. Pieper, Muerte e inmortalidad (Herder Ba 1970); S. G\u00f3mez Nogales, La inmortalidad del alma a la luz de la no\u00e9tica de Averroes: Pens 15 (1959) 155-176; L. Rey Aluna, La inmortalidad del alma a la luz de los fil\u00f3sofos (Ma 1959).<\/p>\n<p>J\u00f3rg Splett<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>athanasia (ajqanasiva, 110), lit.: inmortalidad (a, privativo; thanatos, muerte). Se traduce as\u00ed\u00ad en 1Co 15:53,54, del cuerpo glorificado del creyente; en 1Ti 6:16, de la naturaleza de Dios. Moulton y Milligan (Vocabulary) muestran que en tiempos antiguos este t\u00e9rmino ten\u00ed\u00ada la amplia connotaci\u00f3n de estar libre de muerte; citan asimismo a Ramsay (Luke the Physician, p. 273), con referencia a la utilizaci\u00f3n de este t\u00e9rmino en epitafios sepulcrales. En un escrito en un papiro del siglo sexto, \u00abun peticionario dice que enviar\u00e1 \u00abincesantes (athanatous)\u00bb himnos al Se\u00f1or Cristo por la vida del hombre con el cu\u00e1l est\u00e1 rogando\u00bb. Sin embargo, en el NT athanasia expresa m\u00e1s que inmortalidad, sugiriendo la calidad de la vida disfrutada, como es evidente en 2Co 5:4; para el creyente lo que es mortal ha de ser \u00ababsorbido por la vida\u00bb.\u00c2\u00b6 Nota: Para aftharsia, traducido \u00abinmortalidad\u00bb en Rom 2:7 y 2Ti 2:10, v\u00e9ase bajo INMORTAL.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo en el NT se habla directamente del concepto de la inmortalidad. Las palabras son: <em>azanasia<\/em>, <em>afzarsia<\/em> y su adjetivo cognado <em>afzartos<\/em>. <em>Azanasia<\/em> es el equivalente exacto del espa\u00f1ol \u00abinmortalidad\u00bb y aparece en 1 Co. 15:53, 54, donde describe el cuerpo resucitado como aquel que no est\u00e1 sujeto a la muerte; tambi\u00e9n aparece en 1 Ti. 6:16, donde se dice que Dios solo tiene inmortalidad. S\u00f3lo \u00e9l en su esencia es inmortal. <em>Afzarsia<\/em> tiene el significado b\u00e1sico de indestructibilidad y, por derivaci\u00f3n, de incorrupci\u00f3n, como lo traduce en 1 Co. 15:42ss. la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RV60<\/a>, donde se habla de este himno familiar de la resurrecci\u00f3n. Sin embargo, en Ro. 2:7, donde se habla de la vida de gloria y honor a la que aspira el creyente, se traduce por inmortalidad; en 2 Ti. 1:10, donde se dice que Cristo \u00abquit\u00f3 la muerte y sac\u00f3 a la luz la vida y la inmortalidad. El adjetivo <em>afzartos<\/em> se usa para describir a Dios como no sujeto al decaimiento y la disminuci\u00f3n (Ro. 1:23; 1 Ti. 1:17); o para cosas que no perecen, tales como la corona que espera al cristiano fiel (1 Co. 9:25), la herencia que est\u00e1 reservada para los cristianos (1 P. 1:4), la simiente de la que nace el cristiano (1 P. 1:24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, se puede decir que, en el sentido b\u00edblico, la inmortalidad es una condici\u00f3n en la que el individuo no est\u00e1 sujeto a la muerte o a ninguna condici\u00f3n que pudiera llevar a ella. Dios es inmortal en forma \u00fanica en el sentido de que \u00e9l no tiene principio ni fin de vida, y en ninguna forma est\u00e1 sujeto al cambio o la disminuci\u00f3n. Por otro lado, el hombre es inmortal s\u00f3lo por derivaci\u00f3n, y cuando su cuerpo mortal sea cambiado por uno inmortal. El presente articulo tiene que ver con la inmortalidad humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concepto b\u00edblico de la inmortalidad se diferencia de todos los dem\u00e1s en ciertos importantes respectos. Uno de ellos es que en la ense\u00f1anza no b\u00edblica se tiene al hombre como inmortal en forma inherente. Otro es que se toma s\u00f3lo el aspecto espiritual de la naturaleza humana como inmortal. El esp\u00edritu o el alma humana sobrevive a la muerte. Un efecto de estos dos puntos de vista es que usualmente se piensa del cuerpo humano como de una especie de prisi\u00f3n para el esp\u00edritu, o, en el mejor de los casos, como una parte muy transitoria de la personalidad humana. Pero en el concepto b\u00edblico, el hombre no es inherentemente inmortal; adem\u00e1s, es el hombre en su totalidad, en cuerpo y alma, que es inmortal aun cuando el cuerpo debe pasar por una transformaci\u00f3n a fin de alcanzar la inmortalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto en el AT como en el NT, el hombre es un ser completo s\u00f3lo cuando su cuerpo y alma est\u00e1n unidos. Entonces es \u00e9l un alma viviente, o persona (Gn. 2:7). Mientras que algunos han entendido la narraci\u00f3n del G\u00e9nesis como si ense\u00f1ara que el hombre fue creado inmortal, pero que fue el pecado lo que trajo la muerte, es mejor interpretar el relato como si el hombre podr\u00eda haber alcanzado la inmortalidad a trav\u00e9s de un periodo de prueba en el cual deber\u00eda haber sido obediente a los mandamientos de Dios. Si el pecado es castigado con la muerte, la vida debi\u00f3 haber sido la recompensa por la obediencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de todo el AT, los muertos se describen como yendo al Seol, lugar de oscuridad, olvido y relativa inactividad (Job 10:20\u201322; 14:13ss.; Sal. 88:10\u201312, <em>et al.<\/em>). Con todo, el Seol no estaba fuera del alcance del Se\u00f1or (Sal 139:8; Am. 9:2) y algunos escritores del AT declaran que ser\u00edan libertados de \u00e9l (Sal. 16:10; 49:14ss. Job 19:25\u201327). Esta liberaci\u00f3n tomar\u00eda la forma de una resurrecci\u00f3n (v\u00e9ase), aunque este cl\u00edmax de la esperanza del AT s\u00f3lo se expresa en Daniel 12:2.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se implica en el NT que los santos del AT no ten\u00edan un conocimiento cabal del significado de la inmortalidad, ya que fue nuestro Se\u00f1or Jesucristo el que sac\u00f3 a luz la vida y la inmortalidad (<em>afzarsia<\/em>) por el evangelio (2 Ti. 1:10). Los cristianos han sido nacidos en Cristo para una herencia inmortal (<em>afzarton<\/em>, 1 P. 1:3, 4). La herencia se describe como una de gloria, honor, incorrupci\u00f3n (<em>afzarsia<\/em>) y vida eterna. Estar fuera de la vida en Cristo significa estar sin inmortalidad, en el sentido b\u00edblico de la palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los cristianos, la inmortalidad implica la resurrecci\u00f3n y s\u00f3lo se puede alcanzar despu\u00e9s de ella. Mientras se dice que los creyentes que han muerto est\u00e1n presentes con el Se\u00f1or cuando est\u00e1n ausentes del cuerpo (2 Co. 5:8); de todas formas, tendr\u00e1n que ser transformados cuando Cristo aparezca. Tanto los que han muerto como los que est\u00e9n vivos sobre la tierra recibir\u00e1n un cuerpo como el cuerpo resucitado de Jesucristo (Fil. 3:21). Los que son hijos de Dios ser\u00e1n como Cristo (1 Jn. 3:2), perfectos en justicia (Fil. 1:6), libres de todo pecado, pena, dolor o muerte (Ap. 22:3ss.) y servir\u00e1n a Dios continuamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arndt; S.D.F. Salmond, <em>Christian Doctrine of Immortality<\/em>; James Orr, <em>Christian View of God and the World<\/em>, Lects. iv, v y app.; O. Cullmann, \u00abImmortality of the Soul and the Resurrection of the Dead\u00bb, <em>Harvard Divinity School Bulletin<\/em>, pp. 7\u201336; \u00abImmortality and Resurrection\u00bb, <em>Christianity Today<\/em>, vol. II, Nos. 21 y 22.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">David W. Kerr<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (318). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Vida, Vida Eterna Rom 2:7 a los que .. buscan gloria y honra e i 1Co 15:53 necesario que .. mortal se vista de i 1Ti 6:16 el \u00fanico que tiene i, que habita en luz Inmortalidad (gr. athanas\u00ed\u00ada, \u00abinmortalidad\u00bb; qfthars\u00ed\u00ada, \u00abincorruptibilidad\u00bb). Este t\u00e9rmino ocurre s\u00f3lo 5 veces en la Biblia; \u00abinmortal\u00bb (gr. \u00e1fthartos) &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inmortalidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abINMORTALIDAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2524","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2524","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2524"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2524\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2524"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2524"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2524"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}