{"id":25246,"date":"2016-02-05T17:06:32","date_gmt":"2016-02-05T22:06:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-ignacio-de-loyola\/"},"modified":"2016-02-05T17:06:32","modified_gmt":"2016-02-05T22:06:32","slug":"san-ignacio-de-loyola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-ignacio-de-loyola\/","title":{"rendered":"SAN IGNACIO DE LOYOLA"},"content":{"rendered":"<p>\n  Hijo menor de Don Beltr\u00e1n Y\u00e1nez de \u00d3\u00f1ez y Loyola y de Marina S\u00e1enz de Licona y Balda (el nombre L\u00f3pez de Recalde, si bien es aceptado por el sacerdote bolandista Pien, fue un craso error de un copista), n.. En el a\u00f1o 1491 en el castillo de Loyola en Azpeitia, Guip\u00fazcoa; m. en Roma, el 31 de julio de 1556. El escudo de armas de su familia tiene una banda vertical en el centro, o siete figuras curvadas, de los \u00d3\u00f1ez; y en color blanco, una olla y una cadena de color negro entre dos lobos grises rampantes, de los Loyola. El santo fue bautizado con el nombre de I\u00f1igo, tomado de San Enec\u00f3n (Innicus), Abad de O\u00f1a: el nombre Ignacio lo asumi\u00f3 posteriormente, mientras resid\u00eda en Roma. Sobre la genealog\u00eda del santo, v\u00e9ase P\u00e9rez (op. cit. posteriormente, 131); Michel (op.cit. posteriormente, II, 383); Polanco (Chronicon, I, 51646). Para la fecha de su nacimiento cf. Astr\u00e1in, I,3 S.   Estatua en plata de San Ignacio de Loyola, regalo de la Real Compa\u00f1\u00eda Guipuzcoana de Caracas para el altar mayor del Santuario de Loyola en Azpeitia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Conversi\u00f3n (1491-1521<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A temprana edad recibi\u00f3 la tonsura eclesi\u00e1stica, sin que se sepa el por qu\u00e9 y cu\u00e1ndo fue relevado de las obligaciones inherentes a la misma. Fue educado en casa de Juan Vel\u00e1squez de Cu\u00e9llar, contador mayor de Fernando e Isabel, y como miembro de su s\u00e9quito, probablemente, asisti\u00f3 a la corte en algunas ocasiones, pero nunca fue paje de los Reyes Cat\u00f3licos. \u00c9ste fue quiz\u00e1s la \u00e9poca de su vida de mayor dispersi\u00f3n y laxitud. Se preocupaba bastante por el arreglo de su cabello y ropa, la cual era bastante ostentosa, lo consum\u00eda el deseo de ganar gloria, y, aparentemente, en algunas ocasiones, estuvo involucrado en algunos secretos amor\u00edos, para los cuales \u00e9stos j\u00f3venes cortesanos se cre\u00edan autorizados. Cu\u00e1n lejos lleg\u00f3 en esta pendiente, no lo sabemos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El balance de las evidencias tiende a mostrar que sus humildes confesiones en las que se declara un gran pecador, no deben ser consideradas exageraciones piadosas. Pero, no tenemos detalles, ni conocemos los hechos de manera clara. Parece que en 1517 experiment\u00f3 un cambio para bien. Vel\u00e1squez muri\u00f3 e Ignacio entr\u00f3 al ej\u00e9rcito. En 1521 se dio el gran cambio en su vida. Mientras los franceses sitiaban la ciudadela de Pamplona, una bala de ca\u00f1\u00f3n, pasando por entre las piernas de Ignacio, le hiri\u00f3 malamente la izquierda y rompi\u00f3 la derecha debajo de la rodilla (20 de mayo de 1521, lunes de Pentecost\u00e9s). Ca\u00eddo Ignacio, desalent\u00e1ronse los defensores de la fortaleza, rindi\u00e9ndola al poco tiempo al enemigo.\n<\/p>\n<p>\u00c9ste trat\u00f3 con toda cortes\u00eda al herido, envi\u00e1ndolo en una litera a Loyola, en donde su pierna tuvo que ser nuevamente quebrada y reacomodada, y luego se le serruch\u00f3 una protuberancia del hueso, qued\u00e1ndole este miembro m\u00e1s corto y contrahecho que el otro, debido a un mal reacomodo del mismo. Estos nuevos sufrimientos los soport\u00f3 por propia voluntad, sin proferir lamento alguno y con paciencia. Pero el dolor y la debilidad que siguieron fueron tan grandes, que el paciente estuvo en trance de muerte. Sin embargo, en la v\u00edspera de San Pedro y San Pablo, las cosas mejoraron, pues la fiebre lo dej\u00f3.  La espada de  Ignacio de RecaldeHasta ese momento, Ignacio hab\u00eda mostrado las virtudes propias de un oficial espa\u00f1ol. Los peligros y sufrimientos hicieron, indudablemente, mucho por purificar su alma, pero todav\u00eda no hab\u00eda tomado decisi\u00f3n alguna de reformar su vida y dirigirla a hacia un ideal m\u00e1s elevado. Para poder distraerse durante su convalecencia, pidi\u00f3 le trajeran libros de caballer\u00edas, su lectura favorita, pero como no los hubiese en el castillo, le ofrecieron la vida de Cristo, y un tomo de las Vidas de los santos, los cuales ley\u00f3 con el mismo esp\u00edritu cuasi-competitivo con el que le\u00eda las haza\u00f1as de los caballeros y guerreros. \u00abMe imaginaba que deb\u00eda competir con tal santo en ayunos, con este otro en la paciencia, con aquel en peregrinaciones\u00bb. Despu\u00e9s de estas lecturas, alej\u00f3 su mente de las aventuras de caballer\u00eda, y de llamar la atenci\u00f3n de bellas damas, especialmente de una de alto linaje, cuyo nombre no conocemos.   Luego, de manera repentina, fue consciente que, mientras esos sue\u00f1os lo dejaban \u00e1rido y nada satisfecho, la idea de competir con los santos lo fortalec\u00edan y dejaban lleno de alegr\u00eda y paz. Enseguida, consider\u00f3 que las primeras ideas proven\u00edan del mundo, mientras que estas \u00faltimas, de Dios; finalmente, los pensamientos mundanos empezaron a perder fuerza, mientras que los celestiales crecieron de manera m\u00e1s clara y estimada. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una noche, estando a\u00fan despierto, mientras ponderaba acerca de estas nuevas luces, \u00abvio claramente\u00bb, as\u00ed lo dice su autobiograf\u00eda, \u00abla imagen de la Virgen Sant\u00edsima con el Ni\u00f1o Jes\u00fas\u00bb, a quines vio durante un tiempo largo, sintiendo una tranquilizante dulzura, la cual obr\u00f3 en su ser un cambio radical, sinti\u00f3 un gran aborrecimiento por sus pecados, y lo purific\u00f3 totalmente de todo afecto deshonesto, especialmente, de la carne, pues todo mal pensamiento o imaginaci\u00f3n parec\u00eda le brotaba del alma, nunca m\u00e1s consintiendo ni el m\u00e1s m\u00ednimo pensamiento carnal. Su conversi\u00f3n estaba ahora completa.<br \/>\nTodos notaron que s\u00f3lo hablaba de cosas espirituales, por lo que su hermano mayor le pidi\u00f3 no tomara ninguna resoluci\u00f3n precipitada o extrema, la cual pudiera comprometer el honor de la familia\n<\/p>\n<p>  A la mayor gloria de Dios<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Formaci\u00f3n espiritual  (1522-24)<\/b>\n<\/p>\n<p>Cuando Ignacio dej\u00f3 Loyola, no ten\u00eda en mente ning\u00fan plan definido para el futuro, s\u00f3lo ten\u00eda claro su deseo de querer rivalizar con todos los santos haciendo penitencia. Su primer prop\u00f3sito fue el de hacer una confesi\u00f3n general, en el famoso santuario de Montserrat, donde, despu\u00e9s de tres d\u00edas de examinar su conciencia y tomar conciencia de sus pecados, se confes\u00f3, dio a un pobre la preciosa ropa que llevaba puesta, y se visti\u00f3 una t\u00fanica talar o saco tosco, el cual le llegaba hasta los pies. Su espada y daga las colg\u00f3 en el altar de la Sant\u00edsima Virgen, vel\u00e1ndolas durante toda la noche. La ma\u00f1ana siguiente, fiesta de la Anunciaci\u00f3n del a\u00f1o 1522, despu\u00e9s de comulgar, abandon\u00f3 el santuario sin saber ha donde ir. Al cabo de poco, se encontr\u00f3 con una buena mujer, In\u00e9s Pascual, quien le mostr\u00f3 una caverna cerca del cercano pueblo de Manresa, en donde podr\u00eda retirarse para dedicarse a la oraci\u00f3n, a la penitencia, y a la contemplaci\u00f3n, manteni\u00e9ndose de limosnas. Pero all\u00ed, en lugar de obtener una mayor paz, se vio asaltado por los m\u00e1s crueles escr\u00fapulos. \u00bfHabr\u00e9 confesado bien ese pecado? \u00bfHabr\u00e9 omitido alguna circunstancia? Al propio tiempo, sinti\u00f3 una violenta tentaci\u00f3n de acabar con su vida por medio del suicidio, como un medio para acabar con su desdicha, por lo cual hizo el prop\u00f3sito de no comer ni beber nada (mientras no se pusiese en peligro su vida) hasta que Dios no le concediese la paz deseada, pero su confesor al final de la semana le orden\u00f3 acabara con eso   Al fin, gracias a Dios, triunf\u00f3 de todos estos obst\u00e1culos, y empezaron a llover sobre \u00e9l con gran abundancia los dones espirituales, y las visiones. En este tiempo empez\u00f3 a tomar nota de sus experiencias espirituales, echando as\u00ed los cimientos de lo que luego fue el peque\u00f1o libro de \u00abLos Ejercicios Espirituales\u00bb. Dios tambi\u00e9n le afligi\u00f3 con una grave enfermedad, en la que sus amigos velaron por \u00e9l en un hospital p\u00fablico; pues muchos se sent\u00edan atra\u00eddos por \u00e9l, y \u00e9l recompensaba sus amables cuidados ense\u00f1\u00e1ndoles a rezar e instruy\u00e9ndoles en cosas espirituales. Habiendo recuperado la salud, y con la experiencia suficiente para guiarse en su nueva vida, comenz\u00f3 su tan querida peregrinaci\u00f3n a Tierra Santa. Desde el principio ve\u00eda esta peregrinaci\u00f3n como la antesala de una vida de grandes penitencias; ahora tambi\u00e9n la consideraba una escuela en la que pod\u00eda aprender con claridad la vida de Cristo y conformarse con perfecci\u00f3n a ella. El viaje tuvo tantas dificultades y pesares como Ignacio deseaba.   Lugar donde estudi\u00f3 Loyola. Fotograf\u00eda de Juan Dejo S.J.Pues, la pobreza, enfermedades, el clima, las fatigas, el hambre, los peligros de naufragio y captura, prisi\u00f3n, los reveces, y contradicciones eran pan de cada d\u00eda; y los franciscanos encargados de la custodia de los santos lugares le obligaron, bajo pena de pecado, a abandonarlos. Ignacio les pidi\u00f3 le explicaran, con qu\u00e9 derecho se pon\u00edan trabas a un peregrino como \u00e9l, y los frailes le dieron la explicaci\u00f3n, alegando que lo hac\u00edan para evitar los muchos problemas que ocurr\u00edan para poder rescatar a los prisioneros cristianos, y le mostraron unas Bulas pontificias en las que se les autorizaba para tomar aquella medida. Someti\u00f3se Ignacio a ella sin querer ni siquiera ver dichas Bulas, y tom\u00f3 la vuelta para Barcelona, a pesar que esto significaba cambiar completamente sus planes de vida. Lleg\u00f3 a esta ciudad aproximadamente en marzo de 1524.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Estudios y compa\u00f1eros (1521-39)<\/b>\n<\/p>\n<p>Ignacio dej\u00f3 Jerusal\u00e9n con una poco clara perspectiva acerca de su futuro y \u00abpregunt\u00e1ndose a s\u00ed mismo, mientras iba de camino, quid agendium\u00bb (Autobiograf\u00eda, 50)..   Finalmente, determin\u00f3 emprender los estudios, a fin de hacerse m\u00e1s apto para ayudar a otros. A los estudios les dedic\u00f3 once a\u00f1os, es decir, m\u00e1s de una tercera parte de lo que le quedaba de vida En Barcelona, estudi\u00f3 con los muchachos de la escuela, y en 1526, hab\u00eda ya hecho los progresos necesarios para empezar a cursar filosof\u00eda, para lo cual parti\u00f3 a la Universidad de Alcal\u00e1. Pero aqu\u00ed, tuvo varios problemas, los cuales describiremos posteriormente, y, a finales de 1527, ingres\u00f3 a la Universidad de Salamanca, en donde sus problemas continuaron, dirigi\u00e9ndose por ello a Par\u00eds (junio de 1528), en cuya universidad, con gran disposici\u00f3n, repiti\u00f3 el curso de artes, obteniendo el grado de Magister artium el 14 de marzo de 1535. Entretanto, hab\u00eda dado comienzo al estudio de la teolog\u00eda, licenci\u00e1ndose en 1534;   el doctorado nunca lo sigui\u00f3, pues su salud lo oblig\u00f3 a abandonar Par\u00eds en marzo de 1535. Si bien Ignacio, a pesar de sus esfuerzos, no adquiri\u00f3 una gran erudici\u00f3n, adquiri\u00f3 durante esta \u00e9poca, muchas ventajas pr\u00e1cticas. Luego, para poder hablar con conocimiento e informaci\u00f3n debida al sostener sus ideas ante los eruditos, y poder controlar a otros m\u00e1s sabios que \u00e9l, fue que se convirti\u00f3 en un especialista en educaci\u00f3n, aprendiendo por experiencia, como la vida de oraci\u00f3n y las penitencias pod\u00edan combinarse con la ense\u00f1anza y el estudio, una adquisici\u00f3n inestimable para el futuro fundador de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Los trabajos que Ignacio hizo en beneficio de otros, le trajeron muchos problemas. En Barcelona fue golpeado hasta quedar sin sentido, y su compa\u00f1ero hasta morir, por causa de fuerte cambio de palabras por la negativa a permitirles el ingreso a un convento que \u00e9l hab\u00eda reformado. En Alcal\u00e1, Figueroa, un imprudente inquisidor, lo atorment\u00f3 constantemente, y, en una ocasi\u00f3n, actuando de forma individual, lo encarcel\u00f3 durante dos meses.   Esto lo llev\u00f3 a marcharse hacia Salamanca, en donde le fue peor todav\u00eda, pues fue encerrado en la prisi\u00f3n p\u00fablica, siendo encadenado al pie de su compa\u00f1ero Calixto, pero, esta indignidad, s\u00f3lo sac\u00f3 a Ignacio estas palabras, \u00abno existen suficientes grilletes ni cadenas en Salamanca como las que desear\u00eda por amor a Dios\u00bb.<br \/>\nEn Par\u00eds sus dificultades fueron bastante variadas -pobreza, peste, obras de caridad, un castigo universitario, en el que, seg\u00fan un relato, fue sentenciado por el Dc. Govea, el rector del Coll\u00e8ge Ste-Barbe, a ser azotado p\u00fablicamente, pero, al explicar su conducta, el rector le pidi\u00f3 perd\u00f3n p\u00fablicamente. En una ocasi\u00f3n fue cuestionado por los inquisidores, y, luego que Ignacio pidi\u00f3 una r\u00e1pida soluci\u00f3n, el Inquisidor Ori le dijo que los procedimientos quedaban suprimidos. Notamos que hubo cierta progresi\u00f3n en la forma en que Ignacio trat\u00f3 las imputaciones en su contra. La primera vez dej\u00f3 que cesaran sin intervenir para nada. La segunda, le objet\u00f3 a Figueroa, buscando as\u00ed terminar con el asunto. La tercera, despu\u00e9s de que la sentencia fue pronunciada, apel\u00f3 al Arzobispo de Toledo sobre algunas de sus cl\u00e1usulas. Finalmente, sin esperar la sentencia, fue al juez pidi\u00e9ndole un juicio, tomando en el futuro, esta como pr\u00e1ctica habitual para exigir una sentencia, siempre y cuando estuviera en duda su ortodoxia. (Las actas de los procedimientos legales de Ignacio en Azpeitia, 1515;  Alcal\u00e1, 1526, 1527; Venecia, 1537; Roma, 1538, se encuentran en \u00abScripta de S. Ignatio\u00bb, pp. 580-620.) En esta \u00e9poca, Ignacio por tercera vez reuni\u00f3 en torno a s\u00ed un grupo de compa\u00f1eros. Sus primeros seguidores en Espa\u00f1a hab\u00edan perseverado durante un tiempo, incluso en medio de la gran prueba del encarcelamiento, pero en lugar de seguir a Ignacio a Par\u00eds, tal como dec\u00edan lo har\u00edan, lo abandonaron. En Par\u00eds, su primer compa\u00f1ero tampoco persever\u00f3 por mucho tiempo, pero esta tercera vez, ninguno lo abandon\u00f3. Ellos eran (San) Pedro Fabro (q.v.), saboyano; (San) Francisco Javier (q.v.), navarro; Diego La\u00ednez, Alonso Salmer\u00f3n, y Nicol\u00e1s Bobadilla, castellanos; Sim\u00f3n Rodrigues, portugu\u00e9s. Luego se les juntaron otros tres, Claudio Le Jay (Jayo), saboyano; Jean (Juan) Codure y Paschase Bro\u00ebt (Pascasio Broet), franceses. Podemos ver como Ignacio fue progresando en la formaci\u00f3n de sus compa\u00f1eros.   Loyola, Fundador de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fasA todos estos inicio Ignacio en la perfecci\u00f3n cristiana, ejercit\u00e1ndoles en la oraci\u00f3n, el ayuno, ir descalzos, etc., a las que el santo estaba habituado. Pero, si bien esta disciplina hab\u00eda prosperado en un lugar rural como Manresa, hab\u00eda sido duramente criticado en la Universidad de Alcal\u00e1. En Par\u00eds, asumi\u00f3 la ropa y los h\u00e1bitos de los grandes pueblos; los ayunos, etc., fueron reducidos; intensific\u00e1ndose, en cambio, los estudios, los ejercicios espirituales, y las limosnas fueron consolidadas.<br \/>\n  El \u00fanico v\u00ednculo que por aquel entonces un\u00eda a los seguidores de Ignacio, aparte de la devoci\u00f3n a \u00e9l, era el prop\u00f3sito de partir a Tierra Santa y hacer all\u00ed una vida tan parecida como fuese posible a la que hab\u00eda hecho Cristo. El 15 de agosto de 1534, en Montmartre (probablemente cerca de la actual Chapelle de Saint-Denys, Rue Antoinette), hicieron todos ellos voto de pobreza y castidad, y un tercer voto de marchar a Tierra Santa al cabo de dos a\u00f1os, una vez terminados los estudios. A los seis meses Ignacio, debido a su quebrantada salud, hubo de regresar a su pa\u00eds natal, y despu\u00e9s de restablecido, parti\u00f3 a Bolonia, donde su falta de salud le impidi\u00f3 continuar sus estudios, dedic\u00e1ndose, en cambio, a realizar obras de caridad hasta que sus compa\u00f1eros pasaron de Par\u00eds a Venecia (6 de enero de 1537), con intento de embarcar para Tierra Santa. Viendo que era imposible a causa de la guerra con los turcos, decidieron aguardar un a\u00f1o para cumplir su voto, y si dentro de ese plazo no pod\u00edan realizarlo, se pondr\u00edan a disposici\u00f3n del Papa. A mediados de la Cuaresma de dicho a\u00f1o, Fabro y algunos otros fueron a Roma, y consigui\u00f3 la licencia para que todos recibieran las sagradas \u00f3rdenes. Fueron finalmente consagrados como sacerdotes el d\u00eda de San Juan Bautista. Pero Ignacio se prepar\u00f3 durante dieciocho meses para decir su primera misa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas<\/b>\n<\/p>\n<p>M\u00e1s o menos por el invierno de 1537, al concluir el a\u00f1o de espera, lleg\u00f3 el momento de ofrecer sus servicios al Papa. Mientras Ignacio, acompa\u00f1ado de Fabro y La\u00ednez fueron a Roma, los otros se dirigieron en parejas a los pueblos universitarios cercanos. En La Storta, unos kil\u00f3metros antes de llegar a la ciudad, tuvo Ignacio una notable visi\u00f3n. Le pareci\u00f3 ver al Eterno Padre acompa\u00f1ado de Su Hijo, quien le dijo: Ego vobis Romae propitius ero.   \u00abMuchos pensaron que esta promesa se refer\u00eda simplemente al \u00e9xito posterior de la orden. La interpretaci\u00f3n que le dio Ignacio es muy propia: No s\u00e9 si seremos crucificados en Roma; pero s\u00ed s\u00e9 que Jes\u00fas nos ser\u00e1 propicio\u00bb. Antes de este hecho, o poco despu\u00e9s, Ignacio sugiri\u00f3 que el nombre de su hermandad fuese \u00abLa Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas\u00bb. La palabra compa\u00f1\u00eda fue tomada en su sentido militar, y, por esos d\u00edas, las compa\u00f1\u00edas, generalmente, recib\u00edan el nombre de su capit\u00e1n. En la Bula latina, sin embargo, se les llam\u00f3 \u00abSocietas Jesu\u00bb. La primera vez que se les llam\u00f3 jesuitas fue en 1544, como un reproche usado por sus adversarios. En el siglo quince, se acostumbraba hablar con desd\u00e9n de los grupos que tomaban el Santo Nombre. En 1522 a\u00fan era considerado como un desd\u00e9n, pero antes de que pasase mucho tiempo, los amigos de la Compa\u00f1\u00eda consideraron que pod\u00edan utilizar ese nombre sin parecerles desde\u00f1oso, y, aunque nunca fue usado por Ignacio, fue r\u00e1pidamente adoptado (Polen, \u00abThe Month\u00bb, Junio de 1909). Luego de que Pablo III acogiera a los padres favorablemente, se juntaron todos en Roma con el objeto de trabajar a la vista del Papa. En esta dif\u00edcil \u00e9poca, una activa campa\u00f1a de calumnias fue comenzada por Fra Matteo Mainardi (qui\u00e9n en el futuro muri\u00f3 siendo un hereje), y por un tal Miguel, a quien se le hab\u00eda negado la admisi\u00f3n en la orden. No fue hasta el 18 de noviembre de 1538, que Ignacio obtuvo del gobernador de Roma una sentencia honorable, la cual fall\u00f3 en su favor.   El pensamiento de los miembros de la Compa\u00f1\u00eda estaba, como es comprensible, ocupado pensando en una f\u00f3rmula futura sobre el estilo de vida que quer\u00edan llevar, para someterla al Papa; y, en marzo de 1539, empezaron a reunirse por las tardes para resolver este asunto.<br \/>\nHasta ahora, viviendo sin superior, regla o tradici\u00f3n, hab\u00edan prosperado mucho. \u00bfPor qu\u00e9 no continuar tal como hab\u00edan empezado? La respuesta obvia era que sin nada que los ligara, y sin casas que estuviesen dedicadas a la formaci\u00f3n de los postulantes, estar\u00edan condenados a desaparecer cuando muriesen los actuales miembros, pues el Papa ya deseaba poder enviarlos como misioneros a distintos lugares.   Este punto se solucion\u00f3 pronto, pero, cuando se vio la cuesti\u00f3n acerca de s\u00ed deb\u00edan agregar el voto de obediencia a los votos ya realizados, si formaban una orden religiosa, o permanec\u00edan como estaban, es decir, como una congregaci\u00f3n de sacerdotes seculares, las opiniones difirieron mucho y seriamente. No s\u00f3lo les hab\u00eda ido bastante bien sin reglas estrictas, pero (para mencionar s\u00f3lo un obst\u00e1culo, el cual no se super\u00f3 sin grandes dificultades), exist\u00eda el peligro, si es que ellos decid\u00edan ser una orden, que el Papa los obligase a adoptar una regla existente, lo que significar\u00eda el final de todas sus nuevas ideas. El debate sobre este punto continu\u00f3 durante varias semanas, decidi\u00e9ndose, con aprobaci\u00f3n de todos, en favor de una vida bajo obediencia. Despu\u00e9s de este punto, los progresos fueron m\u00e1s r\u00e1pidos, y, para el 24 de junio, ya se hab\u00edan tomado diecis\u00e9is resoluciones, cubriendo los puntos m\u00e1s importantes sobre el futuro instituto.Ignacio, luego redact\u00f3, en cinco secciones, la primera \u00abF\u00f3rmula Instituti\u00bb, la cual someti\u00f3 al Papa, siendo aprobado de viva voz, el 3 de septiembre de 1539, pero, el cardenal Guidiccioni, encargado de la comisi\u00f3n que deb\u00eda informar sobre la \u00abF\u00f3rmula\u00bb, pensaba que no deb\u00eda de aprobarse ninguna orden nueva, por lo que la posibilidad de aprobaci\u00f3n parec\u00eda estar muy lejos.   Ignacio y sus compa\u00f1eros, sin desalentarse, acordaron ofrecer 4000 Misas para obtener la aprobaci\u00f3n, y, despu\u00e9s de un tiempo, el Cardenal de manera inesperada, cambi\u00f3 de idea, aceptando la \u00abF\u00f3rmula\u00bb, siendo emitida la Bula aprobatoria \u00abRegimini militantis Ecclesiae\u00bb (27 de septiembre de 1540), pero, con una cl\u00e1usula que dec\u00eda que sus miembros no deb\u00edan exceder de sesenta (la cual fue abrogada despu\u00e9s de dos a\u00f1os). En abril de 1541 Ignacio fue elegido, a su pesar, primer general, y el 22 de abril, \u00e9l y sus compa\u00f1eros hicieron su profesi\u00f3n en San Pablo Extra Muros. La Compa\u00f1\u00eda estaba ahora formalmente constituida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>El libro de los Ejercicios Espirituales<\/b>\n<\/p>\n<p>Este trabajo tiene su origen en las experiencias de Ignacio mientras estuvo en Loyola, en 1521, y probablemente, las principales meditaciones fueron delineadas durante su vida en Manresa, en 1522, finalizando este periodo, \u00e9l empez\u00f3 a ense\u00f1arlo a otros. En el proceso de 1527, en Salamanca, se habla del libro por primera vez, llam\u00e1ndolo el \u00abLibro de Ejercicios\u00bb. El texto existente m\u00e1s temprano es del a\u00f1o 1541. Por pedido de San Francisco de Borja, el libro fue examinado por los censores pontificios, siendo aprobado solemnemente por Pablo III, en el Breve \u00abPastoralis Officii\u00bb de 1548. \u00abLos Ejercicios Espirituales\u00bb son un libro escrito de en estilo conciso y en forma de manual para el sacerdote encargado de explicarlos, por lo dem\u00e1s, es pr\u00e1cticamente imposible describir estos ejercicios sin practicarlos, como lo fuera pretender explicar las ordenes de navegaci\u00f3n de Nelson a un hombre que no conoce nada de barcos o del mar.   San Ignacio en la cueva de ManresaEl prop\u00f3sito de esta obra es ayudar a que el retirante conozca lo que Dios quiere de \u00e9l, y darle la fuerza y valor necesarios para decidirse generosamente a ejecutarlo. El retirante, (bajo circunstancias ideales), es guiado a trav\u00e9s de cuatro semanas de meditaciones: la primera semana sobre el pecado y sus consecuencias, la segunda en la vida de Cristo en la tierra, la tercera en su Pasi\u00f3n, la cuarta en Su vida despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n; y algunas instrucciones (llamadas \u00abreglas\u00bb, \u00absumas\u00bb, \u00abnotas\u00bb) han sido a\u00f1adidas para ense\u00f1arle c\u00f3mo orar, c\u00f3mo evitar los escr\u00fapulos, c\u00f3mo elegir una vocaci\u00f3n sin ser influido por el amor propio, o por el amor al mundo.<br \/>\nSi se hacen en su totalidad, deben hacerse, seg\u00fan la idea de Ignacio, s\u00f3lo en una o dos ocasiones; pero si se hacen parcialmente (entre tres o cuatro d\u00edas) pueden hacerse anualmente, y hoy en d\u00eda son llamados normalmente \u00abretiro\u00bb, por el aislamiento o alejamiento del mundo que el retirante experimenta esos d\u00edas. Las partes m\u00e1s populares son predicadas en las iglesias y se conocen con el nombre de \u00abmisiones\u00bb. La gran sabidur\u00eda espiritual contenida en el \u00abLibro de Ejercicios\u00bb es en verdad asombrosa, y se cree que su autor fue inspirado mientras los escrib\u00eda. (V\u00e9ase tambi\u00e9n la siguiente secci\u00f3n). Sommervogel enumera 292 escritores, s\u00f3lo entre los jesuitas, que han realizado comentarios al libro es su totalidad, sin mencionar a otros que han comentado solo partes (por ejemplo las meditaciones), que son por lejos, incluso m\u00e1s numerosas.  Constituciones Pero, el mejor testimonio de esta obra, la tenemos en la cantidad de personas que han realizado los ejercicios. En Inglaterra (\u00fanicas estad\u00edsticas que da el escritor) las personas educadas que hacen el retiro anualmente son aproximadamente 22,000, mientras que el n\u00famero de asistentes a las exposiciones populares de los Ejercicios, es decir, las \u00abmisiones\u00bb, es de aproximadamente 27 mil, esto de una poblaci\u00f3n cat\u00f3lica de 2 millones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Las Constituciones de la Sociedad<\/b>\n<\/p>\n<p>A Ignacio se le encarg\u00f3 en 1541, redactara las constituciones, pero no lo hizo hasta 1547, habiendo dedicado ese tiempo en introducir algunas costumbres a manera de prueba, las cuales con el tiempo, se convirtieron en leyes. En 1547, el padre Polanco empez\u00f3 a ejercer como su secretario, y con su ayuda inteligente, el primer proyecto de las constituciones fue terminado entre los a\u00f1os 1547 y 1550, y a su vez, se pidi\u00f3 la aprobaci\u00f3n pontificia de una nueva edici\u00f3n de la \u00abF\u00f3rmula\u00bb. Julio III la concedi\u00f3 por medio de la Bula \u00abExposcit debitum\u00bb, el 21 de julio de 1550.   Al mismo tiempo, un gran n\u00famero de los padres m\u00e1s antiguos se congreg\u00f3 para leer el primer proyecto de las constituciones, y aunque ninguno de ellos hizo ninguna objeci\u00f3n importante, la siguiente versi\u00f3n de Ignacio (1552) muestra una regular cantidad de cambios. Esta versi\u00f3n revisada fue publicada, entrando en vigencia para todos los miembros de la Compa\u00f1\u00eda, a\u00f1adi\u00e9ndole adem\u00e1s una que otra explicaci\u00f3n para evitar posibles dificultades. El santo continu\u00f3 retocando las constituciones hasta el momento de su muerte, despu\u00e9s de la cual, la primera Asamblea General de la Compa\u00f1\u00eda pidi\u00f3 que fueran impresos, y desde ese momento, nunca se les ha cambiado nada. La mejor manera de valorar las constituciones de la Compa\u00f1\u00eda es estudiarlos tal como ellos son practicados por los jesuitas, y para esto, nos podemos referir a los art\u00edculos sobre la COMPA\u00d1\u00cdA DE JES\u00daS.   Algunas cosas que estableci\u00f3 Ignacio en su instituto, difieren de las \u00f3rdenes m\u00e1s antiguas. Como por ejemplo en: <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nel voto de no aceptar dignidades eclesi\u00e1sticas;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; un mayor periodo de formaci\u00f3n. El noviciado se prolong\u00f3 de un a\u00f1o a dos, con un tercer a\u00f1o que normalmente se hac\u00eda despu\u00e9s de ser ordenado sacerdote. Los candidatos al principio s\u00f3lo realizan los votos simples, los votos solemnes los hacen bastante tiempo despu\u00e9s;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; la Compa\u00f1\u00eda no guarda el coro;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; no usan un h\u00e1bito religioso distintivo;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; no acepta la direcci\u00f3n de conventos;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; no es gobernada por un cap\u00edtulo trienal regular;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; se dice tambi\u00e9n que ha sido la primera orden en emprender oficialmente y en virtud de sus constituciones los siguientes trabajos:\n<\/p>\n<p>misiones en el extranjero, a donde el Papa se los pidiera;  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">la educaci\u00f3n de la juventud de todas las clases;la instrucci\u00f3n de los pobres e ignorantes; ejercer su ministerio con los enfermos, prisioneros, etc.\n<\/p>\n<p>Los puntos arriba mencionados no nos dan una idea de la originalidad con que Ignacio se ocup\u00f3 de todo lo concerniente a este asunto, incluso a los puntos comunes a todos las \u00f3rdenes. Es obvio que debi\u00f3 haber adquirido alg\u00fan tipo de conocimiento de otras constituciones religiosas, sobre todo durante los a\u00f1os en que estuvo probando (1541-1547), pues tuvo intimidad con religiosos de otras \u00f3rdenes.   Pero, los testigos que lo ayudaron, nos dicen que las escribi\u00f3 sin tener otro libro frente a s\u00ed que el Misal. Si bien sus constituciones, como es l\u00f3gico, incluyen t\u00e9rminos espec\u00edficos encontrados en otras reglas, y frases comunes como \u00ablas obras del hombre viejo\u00bb, y \u00abel cad\u00e1ver es llevado a todos sitios\u00bb, el pensamiento es totalmente original, y parece que Dios lo gui\u00f3 en todo el proceso. Gracias a una feliz casualidad, poseemos su diario de oraciones durante los cuarenta d\u00edas que reflexion\u00f3 sobre el punto de la pobreza en las iglesias. Este nos muestra, que cuando deb\u00eda decidir sobre alg\u00fan asunto, recib\u00eda iluminaci\u00f3n celestial, inteligencia y visiones. Si es que, como ciertamente podemos concluir, para realizar esta obra recibi\u00f3 ayuda de la gracia, no podemos dudar que es una obra inspirada por Dios. Podemos llegar a la misma conclusi\u00f3n acerca de \u00abLos Ejercicios Espirituales\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00daltimos a\u00f1os y tr\u00e1nsito<\/b>\n<\/p>\n<p>Los \u00faltimos a\u00f1os de la vida de Ignacio estuvieron consagrados en parte al retiro y oraci\u00f3n, absorbi\u00e9ndole la correspondencia, que necesariamente hab\u00eda de llevar en el gobierno de la Compa\u00f1\u00eda, el resto del tiempo que \u00e9l hubiera con gusto empleado en el ministerio apost\u00f3lico.  Estatua de San Ignasio Iglesia del Ges\u00f9, Roma En esto su salud empez\u00f3 a flaquear. En 1551, con ocasi\u00f3n de congregarse los Padres m\u00e1s antiguos con objeto de revisar las Constituciones, puso en sus manos su dimisi\u00f3n al generalato, pero a ello se opusieron sus compa\u00f1eros, incluso cuando el santo les rog\u00f3 lo hicieran. En 1554 el padre Nadal fue nombrado vicario-general, pero fue muchas veces necesario enviarlo al extranjero para que actuara como su representante, y, al final, Ignacio, con la ayuda del padre Polanco, continu\u00f3 dirigi\u00e9ndolo todo. Tuvo que separase r\u00e1pidamente de sus primeros compa\u00f1eros.<br \/>\nRodrigues fue el primero, partiendo el 5 de marzo de 1540 hacia Lisboa, en donde fund\u00f3 la provincia portuguesa, de la que fue nombrado provincial el 10 de octubre de 1546. San Francis Javier (q.v.) parti\u00f3 poco tiempo despu\u00e9s de Rodrigues, y fue provincial de la India en 1549. En septiembre de 1541, Salmer\u00f3n y Br\u00f6et empezaron su peligrosa misi\u00f3n en Irlanda, a donde llegaron (v\u00eda Escocia) en la Cuaresma. Pero en Irlanda, que era v\u00edctima de grandes violencias por parte de Enrique VIII, estos celosos misioneros no tuvieron campo libre para ejercer los ministerios apropiados de su instituto. Toda la Cuaresma la pasaron en Ulster, huyendo de los perseguidores y realizando en secreto todo el bien que pod\u00edan. Con gran dificultad llegaron a Escocia, y finalmente a Roma en diciembre de 1542. La fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda en Alemania, en 1542, est\u00e1 relacionada con los nombres San Pedro Fabro (q.v.), el Beato Pedro Canisio (q.v.), Le Jay (Jayo), y Bobadilla. En 1546 La\u00ednez y Salmer\u00f3n fueron nombrados te\u00f3logos pontificios para el Concilio de Trento, en el que Canisio, Le Jay (Jayo) y Covillon tambi\u00e9n participaron. En 1553 fue nombrado Patriarca de Abisinia el pintoresco N\u00fa\u00f1ez Barretto, pero no realiz\u00f3 una muy exitosa misi\u00f3n. Para todas estas misiones, Ignacio escribi\u00f3 instrucciones espec\u00edficas, muchas de las cuales a\u00fan existen.   En sus cartas, animaba y exhortaba a sus enviados, y los informes que recib\u00eda de ellos son nuestra principal fuente para conocer los logros misioneros alcanzados. Si bien vivi\u00f3 exclusivamente en Roma, era \u00e9l qui\u00e9n, en efecto, animaba, dirig\u00eda, y alentaba a todos sus s\u00fabditos repartidos por todo el mundo.<br \/>\n  Probablemente, las das tribulaciones m\u00e1s importantes que sufri\u00f3 por este tiempo Ignacio, fueron, sin duda, el asunto de Isabel Roser, y el de Sim\u00f3n Rodrigues. La se\u00f1ora Roser, que hab\u00eda sido la primera protectora de Ignacio en sus comienzos de vida religiosa en Espa\u00f1a, pas\u00f3 luego a Roma con intento de hacer voto de obediencia a Ignacio, y se uni\u00f3 a dos o tres mujeres m\u00e1s. Pero pronto, comprendi\u00f3 Ignacio que las pretensiones de tiempo que ellas demandaban, le eran imposibles. Se dice que dijo, \u00abMe causan m\u00e1s problemas, que toda la Compa\u00f1\u00eda\u00bb, y le pidi\u00f3 al Papa lo liberara del voto que hab\u00eda aceptado. Roser empez\u00f3 un juicio, el cual perdi\u00f3, luego de lo cual Ignacio, prohibi\u00f3 a sus hijos ser directores ex officio de conventos de monjas (Scripta de S. Igntio, el pp. 652-5). M\u00e1s serio y doloroso, especialmente para un hombre tan fiel como Ignacio, fue el incidente que ocasion\u00f3 Rodrigues, uno de sus primeros compa\u00f1eros. Este hab\u00eda fundado la provincia de Portugal y llev\u00e1dola a un alto grado de florecimiento y prosperidad en poco tiempo. Pero sus procedimientos no fueron del agrado de Ignacio, y, cuando nuevos hombres de Ignacio, los cuales \u00e9l mismo hab\u00eda formado, iban a Portugal, las diferencias saltaban al instante. Como resultado, Ignacio tuvo que intervenir, pero, Rodrigues, desgraciadamente, tom\u00f3 partido en contra de los enviados de Ignacio. Las consecuencias de estos problemas, en esta provincia reci\u00e9n formada, fueron desastrosas. Casi la mitad de sus miembros tuvieron que ser expulsados, antes de que la paz fuera restablecida, pero Ignacio no dud\u00f3 en hacerlo. Rodrigues, que hab\u00eda sido llamado a Roma, y con el nuevo provincial con autoridad para expulsarlo si se negaba a hacerlo, exigi\u00f3 un juicio formal, algo que Ignacio, previendo los resultados, intent\u00f3 prevenir. Pero, debido a la insistencia de Sim\u00f3n, se le concedi\u00f3 un juicio formal, cuyos procedimientos est\u00e1n impresos, el cual conden\u00f3 a Rodrigues, por unanimidad, a penitencia y destierro de la provincia (Scripta etc., pp. 666-707). De todos sus trabajos en Roma, los que realiz\u00f3 con mayor cari\u00f1o, seg\u00fan se ve por su correspondencia, fueron la fundaci\u00f3n del Colegio Romano (1551), y del Colegio Alem\u00e1n (1552), habiendo hecho para las mismas, y hasta el momento de su muerte, toda clase de sacrificios. El \u00e9xito de la primera se asegur\u00f3 gracias a la generosidad de San Francisco de Borja, antes de que ingresara a la Compa\u00f1\u00eda. La fundaci\u00f3n de la \u00faltima, atravesaba a\u00fan un periodo de luchas y dificultades al morir Ignacio; pero la viabilidad y utilidad del plan que hab\u00eda concebido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el verano de 1556, el santo sufri\u00f3 un ataque de fiebre romana. Sus doctores no previeron ninguna consecuencia seria, pero el santo s\u00ed lo hizo. El 30 de julio de 1556, pidi\u00f3 los \u00faltimos sacramentos y la bendici\u00f3n de Su Santidad, a pesar de decir los facultativos que el peligro de muerte no era inminente. A la ma\u00f1ana siguiente su enfermero le hall\u00f3 tendido en cama, entretenido en pac\u00edfica oraci\u00f3n, por lo cual no se dio cuenta de que el santo estaba expirando. Cuando se dio cuenta de su estado de salud, le fue dada la \u00faltima bendici\u00f3n, pero el tr\u00e1nsito le lleg\u00f3 antes de recibir los sagrados olios. Ignacio, quiz\u00e1, le hab\u00eda pedido a Dios que su muerte, as\u00ed como su vida, sucediera sin ning\u00fan tipo de manifestaciones. Fue beatificado por Pablo V, el 27 de julio de 1609, y canonizado por Gregorio XV, el 22 de mayo de 1622. Su cuerpo se encuentra debajo del altar, dise\u00f1ado por Pozzi, del templo de Ges\u00f9. Aunque muri\u00f3 al cabo de solo diecis\u00e9is a\u00f1os de fundada la Compa\u00f1\u00eda, esta contaba ya unos 1000 miembros (de los cuales s\u00f3lo 35 hab\u00edan profesado) y 100 casas religiosas distribuidas en 10 provincias. (Sacchini, op.cit. infra., lib.1, cc,i, nn. 1-20). Para conocer su importancia dentro de la historia, v\u00e9ase CONTRA-REFORMA. Es imposible describir, dentro de los estrechos l\u00edmites de una sencilla biograf\u00eda, el grande y complejo car\u00e1cter de Ignacio: una gran firmeza y decisi\u00f3n reguladas por la raz\u00f3n y el deber, un valor a toda prueba, una gran constancia, la sencillez informada por la prudencia, la humildad y el amor al pr\u00f3jimo. La concepci\u00f3n protestante y jansenista, que hace de \u00e9l un hombre insaciable, inquieto y pragmatista, no guarda relaci\u00f3n alguna con la apacibilidad y activa, pero suave firmeza, que caracterizaron al hombre en la vida real.<br \/>\nQue fue una persona intensamente disciplinada, no hay lugar a dudarlo, y esta cualidad le era indispensable, trat\u00e1ndose de una instituci\u00f3n joven y que crec\u00eda con gran pujanza; pero aunque ten\u00eda gran fe en la disciplina como factor educativo, subordinaba los motivos encaminados a la acci\u00f3n, al puro amor a Dios y del pr\u00f3jimo. Adem\u00e1s, en aquella \u00e9poca, se amaban las virtudes fuertes. Estudiando a Ignacio como gobernante, fue que Javier comprendi\u00f3 e hizo propio el principio de que la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas se hab\u00eda de llamar \u00abla Compa\u00f1\u00eda del amor y de la conformidad de las almas\u00bb. (Ep., 12 ene., 1519).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nJ. H. POLEN<br \/>\nTranscrito por Marie Jutras<br \/>\nTraducido por Bartolom\u00e9 Santos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Enlaces relacionados<\/b>\n<\/p>\n<ul>\n<li> San Pedro Canisio<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Apolog\u00e9tica Jesuita<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Jesuitas distinguidos<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Atanasio Kircher<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> San Ignacio de Loyola<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Bertrand de Margerie S.J.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Antonio Ruiz de Montoya<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Juan Dejo Bendez\u00fa S.J.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> S\u00edlex del divino amor<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Armando Nieto V\u00e9lez S.J.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en google books<\/b>\n<\/p>\n<ul>\n<li> Cartas edificantes, y curiosas, escritas de las missiones estrangeras, y de Levante [1]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Arte de la lengua guaran\u00ed [2]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Devoci\u00f3n a las tres horas de la Pasi\u00f3n de Cristo [3]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Vida Admirable y prodigiosas virtudes de venerable y apost\u00f3lico Padre Francisco del Castillo. [4]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Christiandad del Jap\u00f3n [5]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Vida y milagros de San Francisco Javier [6]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Historia de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en la Provincia del Paraguay [7]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Arte de la lengua general del reino de Chile [8]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Conquista espiritual hecha por los Religiosos de la Compa\u00f1ia de Jesus en las provincias Paraguay, Parana [9]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Perfecci\u00f3n de Cristiano [10]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Vida de San Ignacio de Loyola [11]<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en youtube<\/b>\n<\/p>\n<ul>\n<li> Ni\u00f1os Cantores de C\u00f3rdoba. Misa de San Ignacio [12]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Jesuitas en China [13]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> V\u00edsperas a la Virgen en China &#8211; Magnificat [14]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Misa de los jesuitas de Pek\u00edn [15]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Misa de los jesuitas de Pek\u00edn: Sanctus [16]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Xiong zhong yong ping [17]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Opera San Francisco Xavier. Indios Chiquitos (Chiquitania) [18]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Sonata Chiquitana [19]<\/li>\n<\/ul>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hijo menor de Don Beltr\u00e1n Y\u00e1nez de \u00d3\u00f1ez y Loyola y de Marina S\u00e1enz de Licona y Balda (el nombre L\u00f3pez de Recalde, si bien es aceptado por el sacerdote bolandista Pien, fue un craso error de un copista), n.. En el a\u00f1o 1491 en el castillo de Loyola en Azpeitia, Guip\u00fazcoa; m. en Roma, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-ignacio-de-loyola\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN IGNACIO DE LOYOLA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25246","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25246","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25246"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25246\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25246"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25246"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25246"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}