{"id":25255,"date":"2016-02-05T17:06:52","date_gmt":"2016-02-05T22:06:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/imagenes-de-la-presentacion-de-la-virgen-y-de-su-desposorio\/"},"modified":"2016-02-05T17:06:52","modified_gmt":"2016-02-05T22:06:52","slug":"imagenes-de-la-presentacion-de-la-virgen-y-de-su-desposorio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/imagenes-de-la-presentacion-de-la-virgen-y-de-su-desposorio\/","title":{"rendered":"IMAGENES DE LA PRESENTACION DE LA VIRGEN, Y DE SU DESPOSORIO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Aunque parece que en toda la Escritura se observa un alto silencio en lo referente a las cosas de la Sant\u00edsima Virgen, \u00e1 su educaci\u00f3n, hechos, y obras sant\u00edsimas; sin embargo, han dicho tanto, posteriormente, los Padres, y Doctores de la Iglesia sobre este punto, que es justo creer que lo supieran, o por haber le\u00eddo los  c\u00f3digos de los escritores antiguos, que perecieron despu\u00e9s por el da\u00f1o de los tiempos; o que pasando como de mano en mano, lo aprendieran por la tradici\u00f3n: particularmente desde el tiempo de S. Epifanio, Obispo de Chipre, que floreci\u00f3 en el siglo IV. de la Iglesia, y muri\u00f3 \u00e1 principios del V. Lo que en tanto es verdad, que considerados, y examinados con rigor estos, y otros testimonios tocantes \u00e1 esta materia, con raz\u00f3n la Iglesia Romana, maestra siempre de la verdad, restaur\u00f3 de nuevo, y restableci\u00f3 la festividad de la Presentaci\u00f3n de la Virgen en el Templo, la que, como cosa menos cierta, y averiguada, \u00f3 \u00e1 lo menos algo nueva, hab\u00eda quitado ella misma del cat\u00e1logo de las Fiestas, y solemnidades, que sol\u00eda celebrar. Sobre lo cual (para que no quede defraudado del justo elogio) dicen, que fue el agente, y promotor de dicha Fiesta, Francisco Turriano, var\u00f3n de mucho nombre. Este, como lo prueba por extenso otro Escritor de la misma Religi\u00f3n igualmente p\u00edo, y docto, fue el primero, que emprendi\u00f3 una obra tan digna de alabanza. Pero \u00f3iganse las mismas palabras, aunque algo largas, de este sabio Escritor, por contenerse en ellas una noticia no vulgar, y que la ignoran muchos, que cada d\u00eda est\u00e1n manejando libros. Dice pues: Finalmente, como hubiese llegado (Turriano) \u00e1 la \u00faltima vejez, escribiendo en Roma, muri\u00f3 santamente el mismo d\u00eda de la Presensaci\u00f3n de la Bienaventurada Virgen: y no sin algunas muestras de benevolencia de la misma Se\u00f1ora para con Francisco Turriano. Pues, como el Romano Pont\u00edfice Pio V. hubiese quitado del Breviario, como menos antigua, la Fiesta de la Presensaci\u00f3n, sac\u00f3 nuestro Turriano de su tesoro rec\u00f3ndito de Antig\u00fcedades, Autores antiqu\u00edsimos Griegos, y Latinos, probando con sus testimonios, que Padres antiguos, y sant\u00edsimos hab\u00edan conocido, y celebrado mucho tiempo hab\u00eda, la Fiesta de la Presensaci\u00f3n.   Y as\u00ed logr\u00f3 con su exquisita erudici\u00f3n, industria, y diligencia, y por la gran devoci\u00f3n, que tenia \u00e1 la Virgen, que se restaurase de nuevo, y se restituyese \u00e1 la Iglesia Cat\u00f3lica esta solemnidad, que se hab\u00eda extinguido: cuya piedad fue del agrado de la Sant\u00edsima Virgen, y (como es de creer) consigui\u00f3 por su intercesi\u00f3n pasar \u00e1 mejor vida el mismo d\u00eda de la Presensaci\u00f3n (que hab\u00eda defendido con tanto esfuerzo) el a\u00f1o del Se\u00f1or M.D.LXXXIV. Todo lo compendi\u00f3, como acostumbra, el esclarecido Autor de la \u201cBibliotheca Espa\u00f1ola\u201d , el cual hablando de Turriano, dice: Muri\u00f3 en Roma en 1584, el mismo d\u00eda de la Presentaci\u00f3n de la Virgen, cuya antig\u00fcedad como hubiese defendido, consigui\u00f3, que se restituyese \u00e1 los fastos de la Iglesia, de donde se hab\u00eda quitado<br \/>\nEn la descripci\u00f3n de este hecho, pintan regularmente los Pintores \u00e1 la Virgen de muy tierna edad, y con raz\u00f3n, pues seg\u00fan la com\u00fan, y recibida opini\u00f3n, no tenia entonces mas de tres a\u00f1os: de manera que se apart\u00f3 mucho de la verdad un Pintor, el cual (seg\u00fan refiere otro, \u00e1 quien hemos citado muchas veces)  describiendo este mismo hecho, la represent\u00f3 como de edad de diez, y seis a\u00f1os. P\u00edntanla tambi\u00e9n adornada con un rico vestido, lo que no me parece mal, por ser cre\u00edble, que sus santos, y piadosos padres, como \u00e1 ni\u00f1a muy tierna, la adornar\u00edan con mucha decencia, y que as\u00ed la ofrecieran al Se\u00f1or, para que en el Templo, en lugar proporcionado, separado de los hombres, y destinado \u00e1 este fin, se dedicara con las dem\u00e1s v\u00edrgenes al ayuno, \u00e1 la oraci\u00f3n, y \u00e1 leer tambi\u00e9n el Hebreo, pasando as\u00ed una vida inocent\u00edsima, conforme conven\u00eda \u00e1 la que ya estaba destinada de Dios para la excelsa dignidad de Madre suya. Compendi\u00f3lo todo elegantemente S. Damasceno con aquellas palabras, que en esta solemnidad   canta la Iglesia1: Es llevada (dice) al Templo, y plantada despu\u00e9s en la casa de Dios, y alimentada por el esp\u00edritu, \u00e1 la manera de olivo fructuoso, queda hecho domicilio de todas las virtudes: como que hab\u00eda abstra\u00eddo su mente de toda la concupiscencia de esta vida, y de la carne, y que hab\u00eda conservado virgen su alma junto con el cuerpo, como conven\u00eda \u00e1 la que hab\u00eda de recibir en su seno al mismo Dios. Aqu\u00ed fue, sin duda, donde creciendo poco \u00e1 poco en edad, creci\u00f3 tambi\u00e9n su santidad junto con la Inmaculada Se\u00f1ora; de suerte que un antiguo, y elegante Panegirista de sus virtudes, dice tales cosas, que no puedo dejar de trasladarlas aqu\u00ed, el cual despu\u00e9s de haber dicho algunas cosas en general, tejiendo el paneg\u00edrico de Mar\u00eda, a\u00f1ade: \u00bfQue dir\u00e9 yo de su parca comida, y de su grande inclinaci\u00f3n \u00e1 hacer bien? Esta fue m\u00e1s que natural, y sin alteraci\u00f3n en todos tiempos, y aquella tan escasa, que apenas daba \u00e1 la naturaleza lo que exig\u00eda, y era como un continuado ayuno cada d\u00eda. Y si alguna vez le instaba la gana de comer, su comida regular era precisamente para vivir: no para servirle de regalo alguno. Nunca apeteci\u00f3 el sue\u00f1o, sino cuando le fue necesario; y sin embargo, cuando descansaba el cuerpo, velaba el \u00e1nimo, que suele muchas veces en sue\u00f1os recorrer lo que ha le\u00eddo antes, \u00f3 atar, y trabar las cosas que interrumpi\u00f3 el mismo sue\u00f1o, \u00f3 ejecutar lo que estaba ya preparado, \u00f3 anunciar lo que se debe hacer. Hasta aqu\u00ed S. Ambrosio.<br \/>\nPero volvamos al camino, de donde (aunque con mucho gusto) nos hab\u00edan apartado alg\u00fan tanto las alabanzas de la Virgen. Representan despu\u00e9s los pintores \u00e1 la muy tierna ni\u00f1a subiendo por s\u00ed sola, y sin ayuda de nadie las gradas, \u00f3 escalones; con tal alegr\u00eda de \u00e1nimo, que \u00e1 los que asist\u00edan, y particularmente \u00e1 sus padres, les llenaba de gozo, y admiraci\u00f3n. Hacen en esto igualmente  bien: pues de quince gradas, como afirma Josepho, constaba la escalera por donde se sub\u00eda; pero no al altar, como con demasiada inadvertencia, y llevado (segun \u00e1 m\u00ed me parece) de su propia imaginaci\u00f3n, escribi\u00f3 el Pintor muchas veces citado Pues, ni \u00e1 la pur\u00edsima Virgen la llevaron sus padres al altar del Templo, que era muy distinto de los nuestros; ni tampoco era costumbre entre los Hebreos, que los que se destinaban al Templo, y mucho menos las mujeres, se ofrecieran en el altar, sino en aquel lugar, y habitaci\u00f3n, donde la Virgen Sant\u00edsima hab\u00eda de vivir con las dem\u00e1s v\u00edrgenes. Porque, el que hubiese en el Templo un tal lugar dividido oportunamente con sus casillas, y habitaciones, para que las v\u00edrgenes, y otras mujeres dedicadas al culto divino, pudieran habitar c\u00f3modamente, lo dice el mismo Josepho, \u00e1 quien mas expresamente, que otros, sigue S. Ambrosio: y que en aquellos tiempos antiguos, aun durante el Templo de Salomon, hubo semejantes habitacioncillas, se colige bastante de la misma Escritura, donde leemos, que Josab\u00e1, hija del Rey Jor\u00e1m, hermana de Ochos\u00edas, rob\u00f3 \u00e1 Jo\u00e1s hijo de Ochos\u00edas de en medio de los hijos del Rey: y a\u00f1ade: Y estuvo con ella escondido seis a\u00f1os en la casa del Se\u00f1or. Y que esto mismo se observase en el Templo, que se edific\u00f3 despu\u00e9s, lo da a entender lo que se refiere en los libros de los Macabeos, donde hablando el Historiador de cierta calamidad, que amenazaba al Pueblo, dice: Las v\u00edrgenes tambi\u00e9n, que estaban encerradas, sal\u00edan al encuentro a On\u00edas. Lo que con bastante comodidad parece poderse entender de las v\u00edrgenes encerradas en el Templo, y dedicadas al servicio divino. Y aun antes del mismo Templo de Salom\u00f3n, se hace mas clara, y expresa menci\u00f3n de esto, cuando se habla de  las mujeres, que dorm\u00edan en la entrada del Tabern\u00e1culo. Pero el que quiera instruirse mas sobre este particular, vea al P. Pedro Canisio, escritor p\u00edo, y erudito1093, el cual ha juntado muchas cosas sobre cuanto pertenece \u00e1 la Sagrada Virgen. Pasemos ya \u00e1 lo que falta que notar sobre esta materia.<br \/>\nNuestros Pintores, en las Im\u00e1genes de la Presentaci\u00f3n de la Virgen, pintan en la cumbre de la escalera \u00e1 un Sacerdote, que con los brazos abiertos est\u00e1 recibiendo \u00e1 la dichosa Infanta, y nos representan, no \u00e1 un Sacerdote como quiera, de los muchos, que serv\u00edan en el Templo, sino al Sacerdote Sumo, como se echa de ver por sus insignias, \u00e1 saber, por llevar puesta la tiara, y adem\u00e1s, el superhumeral, y racional, y por otras semejantes. Suelen los Pintores tropezar en esto con frecuencia; lo que proviene de la ignorancia de los cargos, y dignidad, que tenia el Sumo Pont\u00edfice en el Pueblo de los Hebreos, la que fue en tanto grado, que rara vez le ve\u00eda el Pueblo, el cual le tributaba un gran respeto, ya desde que entraba en el atrio del Templo: cuya explicaci\u00f3n no es de mi asunto. Baste por ahora haber referido lo dicho, para que se haga m\u00e1s clara, y manifiesta la ignorancia de muchos Pintores. Con efecto, no pocos autores afirman, y ense\u00f1an (bien que esta es una cosa muy obscura) que el Sacerdote, que recibi\u00f3 \u00e1 la Virgen, cuando esta se ofreci\u00f3 en el Templo, no fue otro sino Zacar\u00edas. Pero, que este no fu\u00e9 Sacerdote Sumo, se colige del mismo Evangelio, como lo diremos m\u00e1s largamente en su lugar. De aqu\u00ed se convence mucho mas, no deber pintarse Zacar\u00edas con aquellas vestiduras, y adornos propios solamente del Pont\u00edfice Sumo, sino con otros menos primorosos, de que se serv\u00edan los Sacerdotes inferiores. Y si alguno, particularmente de los Pintores, pensase, que estas, y otras cosas me las finjo yo arbitrariamente, gracias \u00e1 Dios, que esto mismo lo not\u00f3 un pintor, \u00e1 quien podr\u00e1 ver cualquiera en el lugar, que va citado abajo. Y aunque hemos dicho arriba, c\u00f3mo, y cu\u00e1les eran las vestiduras de los Sacerdotes inferiores, me ha parecido bien poner aqu\u00ed la descripci\u00f3n, que de ellas hace el referido Autor. Estas son sus palabras: Viniendo al traje, que usaban los Sacerdotes comunes, cuatro eran las cosas particulares que tra\u00edan; y dejando la una, que eran los calzones, que llamaban femoralia (porque los cubria  el Alba). La primera de las tres era esta, que se llamaba t\u00fanica Linea, sobre que venia la pretina, \u00f3 ce\u00f1idor, que se llamaba Balteu, \u00f3 Zona; la tercera era la Mitra llamada Cidaris: como lo dijo Dios \u00e1 Moys\u00e9s . Esta tunica era muy estrecha, y larga, blanca, y llana, de lienzo doblado, y las mangas justas de lo mismo. La cinta, \u00f3 pretina era de cuatro dedos de ancho, de lino, entretejida de varias flores, y sembrada de piedras preciosas, y despu\u00e9s de dar dos vueltas \u00e1 la cintura, llegaba al suelo. La Mitra, \u00f3 Tiara era \u00e1 modo de un morri\u00f3n, \u00f3 medio globo (acaso hubiera dicho mejor; \u00e1 la manera de lo que es muy usado en las naciones del Oriente, que nosotros llamamos Turbante) de lino muy delgado, que cubr\u00eda la parte superior; cerc\u00e1bala una venda de otra tela de lienzo, que daba algunas vueltas \u00e1 la cabeza, y cubr\u00eda las costuras de la primera. Hasta aqu\u00ed el mencionado Pintor, en que no se diferencia de los que han examinado mas exactamente esta materia: de todo lo cual se echa de ver, de qu\u00e9 manera debe pintarse el Sacerdote inferior, cuando se representa en lo interior del Templo. Baste lo dicho por lo perteneciente \u00e1 las Pinturas de la Presentacion de la Virgen.<br \/>\n5 Mas, por lo que mira al Desposorio de dicha Se\u00f1ora, seria tal vez mas reducida esta Pintura, si solo se busc\u00e1ra lo que es cierto, y fuera de duda. Pues lo cierto, y de F\u00e9 es, que la Virgen Sant\u00edsima se despos\u00f3 con Jos\u00e9, de la casa, y familia de David. En estos t\u00e9rminos se explican los Evangelios: Como estuviese desposada su Madre (de Jes\u00fas) Mar\u00eda con Jos\u00e9. A la Virgen desposada con un var\u00f3n, que se llamaba Jos\u00e9, de la casa de David, y el nombre de la Virgen era Mar\u00eda1097. Y despues: Subi\u00f3 tambien Jos\u00e9 desde Galilea de la Ciudad de Nazaret \u00e1 Judea \u00e1 la Ciudad de David, que se llama Bel\u00e9n, por ser de la casa, y familia de David, para empadronarse con Mar\u00eda, que era la muger con quien estaba desposado. Y aunque han callado los Evangelistas las ceremonias, y ritos con que se celebr\u00f3 un tal Desposorio, lo ense\u00f1aron despu\u00e9s bastante clara, y copiosamente no pocos de los Santos Padres, y Doctores, \u00e1 quienes siguiendo, como acostumbra, el Doctor Eximio, hace esta compendiosa descripcion: A\u00f1aden los Padres haber sido costumbre de aquel Pueblo, el que estas v\u00edrgenes, que permanec\u00edan en el Templo, luego que hab\u00edan cumplido la edad correspondiente, las remitiesen los Sacerdotes \u00e1 casa de sus padres, para colocarlas en el estado del matrimonio; y que los padres de la Bienaventurada Virgen hab\u00edan muerto al cabo de once a\u00f1os, que la Virgen hab\u00eda vivido en el Templo. En cuya atenci\u00f3n, tomaron parecer los Sacerdotes sobre lo que har\u00edan de aquel cuerpo sagrado, porque ni era conveniente, ni estaba en uso, que una mujer ya crecida se quedase en el Templo; y por otra parte, tem\u00edan dar a alg\u00fan var\u00f3n, derecho, y potestad sobre dicho cuerpo. Pero que movidos por un instinto, \u00e9 inspiraci\u00f3n divina, determinaron entregarla en desposorio \u00e1 un var\u00f3n, que fuese \u00e1 prop\u00f3sito para guardar su virginidad, y por tal se tuvo \u00e1 Joseph, que era de la misma familia, y Tribu.  As\u00ed parece discurre San Gregorio Niceno, Homil. de Christ. Nativit. S. Damasceno lib. 4. de Fide cap. 15. Niceph. ex Evod. lib. I. cap. 7. y lib. 2. cap. 3. Andr. Cretens. Orat. de Dormit. Virg. y Simeon Metaphrast. Orat. de Ortu Virg. Nombran tambi\u00e9n \u00e1 Or\u00edgenes tract. 26. in Matth. y \u00e1 Theophylacto Matth. 23. y \u00e1 otros. Hasta aqu\u00ed el citado Doctor, donde, conforme \u00e1 la gravedad, y doctrina de un var\u00f3n tan grande, nada se halla, sino lo que es m\u00e1s conocido, y mas probable.<br \/>\nPero otros a\u00f1aden \u00e1 esta narraci\u00f3n muchas otras cosas, de que se valen los Pintores para adornar de mil maneras este Misterio: las que seg\u00fan parece, se han tomado como de la fuente (\u00e1 lo menos en gran parte) de cierto tratado, que antes estaba entre las obras de S. Ger\u00f3nimo, \u00f3 de una Ep\u00edstola, en que respond\u00eda el Santo \u00e1 otra, que dec\u00edan haberle escrito Heliodoro, y Cromacio; ya fuese que algunos Doctores Griegos, bien que no de los mas graves, ni antiguos, sino mucho mas modernos, hubiesen tomado esto del Autor supositicio de esta Ep\u00edstola; \u00f3 ya (lo que tengo por mas verdadero), que de estos lo tomase el desconocido, \u00e9 ignorante Autor de dicha Ep\u00edstola. Por lo que, muchos tiempos ha, la han quitado de las obras del Santo hombres doct\u00edsimos; de suerte que ya no se halla en la edici\u00f3n de las obras de S. Jer\u00f3nimo, que sali\u00f3 \u00e1 luz expurgada por Mariano Victorio Obispo de Reati, y mucho menos en la que dieron al p\u00fablico los doctos, y eruditos PP. Benedictinos de la Congregaci\u00f3n de S. Mauro el a\u00f1o de M.DC.XCIII. Siendo, digo, todo esto as\u00ed, creo me conceder\u00e1 el Lector pio, y erudito, el referir sinceramente qual es el juicio, que ya mucho antes hab\u00edan formado del tal tratado, \u00f3 Ep\u00edstola, hombres excelentes en doctrina, y piedad. El Escritor, pues, de estas materias, \u00e1 quien nunca pierdo de vista, llegando \u00e1 este punto, dice:   Lo tomaron los Pintores del Tratado de la Natividad de la Virgen, que anda entre las obras de S. Jer\u00f3nimo, del cual tomaron tambi\u00e9n otras cosas. Pero, como sepan los doctos, que este Tratado es fabuloso, \u00e9 indigno de S. Jer\u00f3nimo, seg\u00fan lo notaron algunos Escritores erudit\u00edsimos, y la misma obra lo dice, &amp;c. Esto afirma el mencionado Autor; y para que no parezca, que lo dice voluntariamente, y sin fundamento, l\u00e9anse los Autores, que cito abajo, los cuales en ninguna manera pueden tenerse por sospechosos. Pero no por esto pienso, que debamos apartarnos del sentido com\u00fan, y vulgar: y juzgo con el Pintor tantas veces citado, que este hecho puede representarse muy bien, pintando delante de un Sacerdote \u00e1 la Sant\u00edsima Virgen en la edad de su ni\u00f1ez, y adornada con mucha modestia (no profanamente, como lo hizo, seg\u00fan afirma el mismo, otro Pintor, por otra parte de una profesi\u00f3n muy sagrada), y al Santo, y cast\u00edsimo S. Jos\u00e9 ya de edad varonil, y teniendo adem\u00e1s un ramo muy florido, d\u00e1ndose mutuamente sus cast\u00edsimas manos. Pues de este modo, se expresa bien, y oportunamente el Misterio: \u00f3 ya se refiera al hecho, que pretenden los pintores, \u00f3 ya \u00e1 la santidad de vida, pureza, y virginidad tambi\u00e9n del Sant\u00edsimo Esposo: por ser veros\u00edmil (como lo not\u00f3 el citado Molano, Escritor de quien me he valido principalmente en esta materia), que \u00e1 fin de que del desposorio virginal naciese virgen el Hijo de la Inmaculada Virgen, fue tambi\u00e9n siempre virgen S. Joseph: de lo que tal vez volveremos \u00e1 hablar despu\u00e9s. Pero no se ha de omitir aqu\u00ed, que habi\u00e9ndose celebrado dicho Desposorio, es enteramente cierto, y verdadero, y por tal lo debe tener todo Te\u00f3logo cuerdo, y prudente, que entre la Sant\u00edsima Virgen, y su cast\u00edsimo.   Esposo S. Joseph, hubo verdadero matrimonio; pues para afirmar esto, adem\u00e1s de la autoridad de los Padres antiguos, y el m\u00e1s com\u00fan consentimiento de los Escol\u00e1sticos, debe bastar el que esto mismo lo ense\u00f1a el Doctor Ang\u00e9lico, con aquel juicio, y gravedad, que se echa de ver en todas sus obras. Mas, sobre si esto es tan cierto, que pertenezca \u00e1 aquella certeza, que es propia de la F\u00e9 Divina; lo afirma sin titubear el Pintor muchas veces citado: pero yo le dir\u00eda de buena gana al o\u00eddo, no lo que antiguamente Apeles \u00e1 cierto zapatero: Sutor non ultra crepidam, por hacer yo mucho aprecio del arte de la pintura; pero s\u00ed aquello de Bias, uno de los siete Sabios meden a)\/gan. Ne quid nimis. Porque, \u00e1 mi juicio, es traspasar los l\u00edmites, el que un pintor, aunque erudito, pronuncie sobre si esto, \u00f3 lo otro, pertenece, o no a la Fe. O si no, vea \u00e1 lo menos quien gustase, lo que adem\u00e1s de otros, escribi\u00f3 Miguel de Medina1104 var\u00f3n grav\u00edsimo de la Religi\u00f3n Ser\u00e1fica, y Te\u00f3logo del Sagrado Concilio de Trento.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque parece que en toda la Escritura se observa un alto silencio en lo referente a las cosas de la Sant\u00edsima Virgen, \u00e1 su educaci\u00f3n, hechos, y obras sant\u00edsimas; sin embargo, han dicho tanto, posteriormente, los Padres, y Doctores de la Iglesia sobre este punto, que es justo creer que lo supieran, o por haber &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/imagenes-de-la-presentacion-de-la-virgen-y-de-su-desposorio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abIMAGENES DE LA PRESENTACION DE LA VIRGEN, Y DE SU DESPOSORIO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25255","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25255","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25255"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25255\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25255"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25255"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25255"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}