{"id":25260,"date":"2016-02-05T17:07:01","date_gmt":"2016-02-05T22:07:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/veneracion-de-imagenes\/"},"modified":"2016-02-05T17:07:01","modified_gmt":"2016-02-05T22:07:01","slug":"veneracion-de-imagenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/veneracion-de-imagenes\/","title":{"rendered":"VENERACION DE IMAGENES"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">I. LAS IM\u00c1GENES EN EL VIEJO TESTAMENTO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl Primer Mandamiento parecer\u00eda prohibir absolutamente hacer cualquier tipo de representaciones de hombres, animales, o a\u00fan plantas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nNo tendr\u00e1s dioses extra\u00f1os delante de m\u00ed. No te har\u00e1s imagen, ni ninguna semejanza de lo que est\u00e9 arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No las adorar\u00e1s, ni las servir\u00e1s (Ex., xx, 3-5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEs por supuesto obvio que el \u00e9nfasis de esta ley est\u00e1 en la primera y \u00faltima cl\u00e1usula \u201cno dioses extra\u00f1os\u201d, \u201cno los adorar\u00e1s\u201d. Sin embargo cualquiera que las lea puede apreciar tambi\u00e9n en las otras palabras una orden absoluta. A la gente no solamente se le dice que no adore ni sirva a las im\u00e1genes; sino que no deben ni siquiera tallar im\u00e1genes o inscripciones, que pudieran parecer, cualquier cosa en absoluto. Uno puede entender ya el alcance de tal orden en aquel tiempo. Si hac\u00edan estatuas o pinturas, probablemente terminar\u00edan ador\u00e1ndolas. Se muestra cuan propensos eran a erigir como un dios extra\u00f1o a una talla en el relato del becerro de oro en el mismo momento que las diez palabras eran promulgadas. A diferencia de las naciones vecinas, Israel habr\u00eda de adorar a un Dios invisible, as\u00ed no habr\u00eda peligro de que los Israelitas cayeran en la clase de religi\u00f3n de Egipto o Babilonia. Esta ley prevalec\u00eda ciertamente en lo tocante a las im\u00e1genes de Dios. Cualquier intento de representar el Dios de Israel gr\u00e1ficamente (parece que la becerro de oro ten\u00eda este significado \u2013 \u00c9xodo xxxii, 5) es siempre desaprobada como una idolatr\u00eda abominable. Pero, excepto por un per\u00edodo reciente, notamos que el mandamiento nunca fue entendido como una prohibici\u00f3n absoluta y universal para cualquier tipo de imagen. A trav\u00e9s del Viejo Testamento hay ejemplos de representaciones de cosas vivientes, de ning\u00fan modo adoradas, pero usadas legalmente, a\u00fan ordenadas por la ley como ornamentos del tabern\u00e1culo y del templo. Los muchos casos de idolatr\u00eda y variadas defecciones de la Ley que denuncian los profetas no son, por supuesto, los casos mencionados. Son las estatuas hechas y usadas con la completa aprobaci\u00f3n de las autoridades las que muestran que las palabras, \u201cNo te har\u00e1s ninguna imagen tallada\u201d no eran entendidas en un sentido absoluto y literal. Podr\u00eda ser que la expresi\u00f3n Hebrea traducida como \u201cimagen tallada\u201dtuviera un sentido t\u00e9cnico que significara m\u00e1s que una estatua, e incluyera la idea de \u201c\u00eddolo\u201d; aunque esto no explica la dificultad de la siguiente frase. De cualquier modo es cierto que hab\u00eda \u201csimilitudes de lo que est\u00e1 arriba en el cielo o abajo en la tierra y en la aguas\u201d en el culto Jud\u00edo ortodoxo. Sea lo que sea lo que se piense hayan sido los misteriosos efod y terafines, estuvo la serpiente de bronce (Num., xxi, 9), que no fue destruida hasta que lo hizo Ezequ\u00edas (IV Reyes, xviii, 4), estuvieron las guirnaldas de frutos y flores talladas y moldeadas (Num., viii, 4; III Reyes, vi, 18; vii, 36); el trono del rey que descansaba sobre leones tallados (III Reyes, x, 19-20), leones y toros soportaban los cimientos del templo (III Reyes, vii, 25, 29). Especialmente est\u00e1n los querubines, grandes figuras talladas de bestias (Ezeq., i, 5; x, 20, donde los mismos son llamados bestias), parados sobre el arca de la alianza (Ex., xxv, 18-22; III Reyes, vi, 23-8; viii, 6-7, etc.). Pero excepto por las cabezas humanas de los querubines (Ezeq., xli, 19, Ex., xxv, 20, cuando se combinan las referencias a ellos parecen apuntar irresistiblemente a algunas figuras tales como los toros alados con cabezas humanas Asirios) no leemos nada sobre estatuas de hombres en el culto leg\u00edtimo del Viejo Testamento. En este punto, por lo menos, los Jud\u00edos parecen haber comprendido que el mandamiento prohib\u00eda hacer tales estatuas, aunque ni a\u00fan esto est\u00e1 claro en los per\u00edodos m\u00e1s tempranos. El efod alguna vez fue ciertamente una estatua de forma humana (Jueces, viii, 27; xvii, 5; I Reyes, xix, 13, etc.), y \u00bfqu\u00e9 eran los terafines?(Jueces, xvii,5) Ambos eran usado en el culto ortodoxo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSin embargo, durante el per\u00edodo Macabeo, hubo un fuerte sentimiento contra cualquier tipo de representaci\u00f3n de cosas viviente. Josefo cuenta la an\u00e9cdota de Herodes el Grande: \u201cFueron hechas ciertas cosas contra la ley por parte de Herodes por las cuales fue acusado por Judas y Mat\u00edas. Ya que el rey hizo, y levant\u00f3 sobre el gran portal del templo una inmensa \u00e1guila dorada sagrada y muy preciosa. Pero est\u00e1 prohibido por la ley a quienes desean vivir de acuerdo con estos preceptos erigir im\u00e1genes, o asistir a cualquiera a consagrar figuras de cosas vivientes. Por lo tanto aquellos sabios hombres ordenaron destruir al \u00e1guila\u201d (\u00abAntiq. Jud.\u00bb, 1. XVII, c. vi, 2). Lo mismo en \u00abDe bello Jud.\u00bb, 1. l, c. xxxiii (xxi), 2, dice: \u201cEst\u00e1 fuera de la ley tener im\u00e1genes o pinturas en el templo, o cualquier representaci\u00f3n de cosas vivientes\u201d, y en su \u201cVida\u201d: \u201cque pudiera persuadirlos de destruir absolutamente la casa construida por Herodes el tetrarca, porque tiene im\u00e1genes de cosas vivientes (pronto morphas) ya que nuestra ley proh\u00edbe hacer tales cosas\u201d (Jos. Vita, 12). A riesgo de sus vidas, los Jud\u00edos persuadieron a Pilatos de quitar las estatuas de C\u00e9sar erigidas entre los estandartes del ej\u00e9rcito en Jerusal\u00e9n [\u00abAnt. Jud.\u00bb, 1. XVIII, c. iii (iv), 1, De bell. Jud., ix (xiv), 2-3]; imploraron a Vitelio ni siquiera conducir tales estatuas a trav\u00e9s de sus tierras [Ib\u00edd., c. v (vii), 3]. Es bien conocido cu\u00e1n fieramente resistieron diversos intentos de erigir \u00eddolos de falsos dioses en el templo (ver JERUSALEN, II) a\u00fan cuando esto causara que los abominaran a\u00fan mas all\u00e1 de su horror general por las im\u00e1genes de cualquier clase. De este modo se hizo general la convicci\u00f3n de que los Jud\u00edos aborrec\u00edan cualquier tipo de estatua o imagen. T\u00e1cito dice: \u201cLos Jud\u00edos adoran un Dios que est\u00e1 en sus mentes solamente. Consideran profanos a los que hacen im\u00e1genes de dioses con materiales corruptibles a semejanza del hombre, ya que el es supremo y eterno, nunca cambiante ni mortal. Por lo tanto no permiten im\u00e1genes (simulacra) en sus ciudades o templos\u201d (Hist., V, iv).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son esta actitud intransigente en la historia Jud\u00eda tard\u00eda, junto con el aparentemente obvio significado del Primer Mandamiento, los responsables de la idea generalizada de que los Jud\u00edos no tienen im\u00e1genes. Hemos visto que esta idea debe ser modificada en funci\u00f3n de \u00e9pocas anteriores. Tampoco prevalece en modo alguno como un principio universal en tiempos posteriores. A pesar de las ideas iconoclastas de los Jud\u00edos de Palestina descriptas por Josefo, a pesar de su horror a cualquier cosa de la naturaleza de un \u00eddolo en su templo, los Jud\u00edos, especialmente en la Di\u00e1spora, no encontraban dificultad en embellecer sus monumentos con pinturas, a\u00fan con forma humana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nHay una serie de catacumbas y cementerios Jud\u00edos decorados con pinturas representando p\u00e1jaros, bestias, peces, hombres y mujeres. En Gamart, al Norte de Cartago, hay uno cuyas tumbas est\u00e1n adornadas con ornamentos tallados de guirnaldas y figuras humanas; en una de las cuevas hay pinturas de un jinete y otra persona sosteniendo un l\u00e1tigo bajo un \u00e1rbol, otro en Roma en la Vigna Randanini, cerca de la V\u00eda Apia tiene un techo pintado con p\u00e1jaros, peces, y peque\u00f1as figuras humanas aladas alrededor de una pieza central representando a una mujer, evidentemente una Victoria, coronando a una peque\u00f1a figura. En Palmira hay una c\u00e1mara funeraria Jud\u00eda toda pintada con figuras femeninas aladas que sostienen retratos redondos, arriba hay una pintura, con un estilo bastante del Romano tard\u00eda, de Aquiles y las hijas de Lycomedes (515 DC).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nMuchos otros ejemplos de figuras talladas en sarc\u00f3fagos, pinturas en paredes, y ornamentos, todas al modo de la decoraci\u00f3n de Pompeya y de las catacumbas Cristianas, pero de cementerios Jud\u00edos, muestran que, a pesar de su religi\u00f3n exclusiva, los Jud\u00edos en los primeros siglos Cristianos se sometieron a la influencia art\u00edstica de sus vecinos Romanos. De modo tal que en esta materia, cuando los Cristianos comenzaron a decorar sus catacumbas con pinturas sacras no cortaron con la costumbre de sus antepasados Jud\u00edos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nII. LAS IM\u00c1GENES CRISTIANAS ANTES DEL SIGLO OCTAVO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nDos cuestiones que deben obviamente mantenerse separadas son el uso de las im\u00e1genes sagradas y la reverencia que se les brinda. Aquellos Cristianos de los propios comienzos adornaban sus catacumbas con pinturas de Cristo, de los santos, de escenas de la Biblia y los grupos aleg\u00f3ricos son tan obvios y tan bien conocidos para que no sea necesario insistir sobre el hecho. Las catacumbas son la cuna de todo el arte Cristiano. Desde su descubrimiento en el siglo diecis\u00e9is \u2013 el 31 de mayo de 1578, un accidente revel\u00f3 parte de las catacumbas en la V\u00eda Salaria \u2013 y la investigaci\u00f3n de sus contenidos que se ha desarrollado permanentemente desde entonces, nos permite reconstruir una idea exacta de las pinturas que las adornaban. Es un mito (defendido entre otros por Erasmo), que los primeros Cristianos tuvieran cualquier clase de prejuicio contra las im\u00e1genes, pinturas o estatuas, y ha sido disipado abundantemente por todos los estudiantes de arqueolog\u00eda Cristiana. La idea de que debieron haber temido el peligro de la idolatr\u00eda entre sus nuevos conversos es refutado en la forma m\u00e1s simple por las pinturas y a\u00fan las estatuas, que permanecen desde los primeros siglos. A\u00fan los Cristianos Jud\u00edos no ten\u00edan raz\u00f3n para tener prejuicios contra las pinturas, como hemos visto; menos a\u00fan ten\u00edan las comunidades Gentiles ning\u00fan sentimiento tal. Ellos aceptaban el arte de su tiempo y lo usaban, tanto como una comunidad pobre y perseguida pod\u00eda hacerlo, para expresar sus ideas religiosas. Los cementerios paganos Romanos y las catacumbas Jud\u00edas ya mostraban el camino; los Cristianos siguieron estos ejemplos con modificaciones naturales. Desde la segunda mitad del siglo primero hasta los tiempos de Constantino, enterraron sus muertos y celebraron sus ritos en estas c\u00e1mara subterr\u00e1neas. Los viejos sarc\u00f3fagos paganos han sido tallados con dioses, guirnaldas y flores, y ornamentos simb\u00f3licos; los cementerios paganos, habitaciones y templos han sido pintados con escenas de la mitolog\u00eda. Los sarc\u00f3fagos Cristianos estaban ornamentados con dise\u00f1os indiferentes o simb\u00f3licos \u2013 palmas, pavos, vinos, con el monograma chi-ro (mucho antes de Constantino), con bajorrelieves de Cristo como el Buen Pastor, o sentado entre las figuras de los santos, y, a veces, como en el famoso de Julio Baso, con elaboradas escenas del Nuevo Testamento. Y las catacumbas estaban cubiertas con pinturas. Hay otras decoraciones tales como guirnaldas, cintas, paisajes estrellados, y vinos que sin duda en muchos casos ten\u00edan un significado simb\u00f3lico\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nUno ve con alguna sorpresa motivos de la mitolog\u00eda empleados entonces en un sentido Cristiano (Psique, Eros, Victorias aladas, Orfeo), y evidentemente usados como una representaci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or. Constantemente recurren ciertas escenas del Viejo Testamento que tienen una evidente aplicaci\u00f3n a su Vida e Iglesia: Daniel en la madriguera del le\u00f3n, No\u00e9 y su arca, Sans\u00f3n empujando el portal, Jon\u00e1s, Mois\u00e9s golpeando la roca. Tambi\u00e9n son muy comunes escenas del Nuevo Testamento, la Natividad y la llegada de los Reyes Magos, el bautismo de nuestro Se\u00f1or, el milagro de los panes y los peces, la fiesta del casamiento en Cana\u00e1, L\u00e1zaro, y Cristo ense\u00f1ando a los Ap\u00f3stoles. Hay tambi\u00e9n figuras puramente t\u00edpicas: la mujer orando con las manos elevadas representando a la Iglesia, ciervos bebiendo de una fuente que brota de un monograma chi-ro, y ovejas. Y hay especialmente figuras de Cristo como el Buen Pastor, como legislador, como el ni\u00f1o en brazos de Su madre, de Su cabeza solamente en un c\u00edrculo, de nuestra Se\u00f1ora sola, de San Pedro y San Pablo, figuras que no son escenas de eventos hist\u00f3ricos, pero, como las estatuas en nuestras iglesias modernas, son solamente conmemorativas de Cristo y Sus santos. Hay poco que pueda ser descrito como escultura en las catacumbas; hay unas pocas estatuas por una raz\u00f3n muy simple. Las estatuas son m\u00e1s dif\u00edciles de hacer, y mucho m\u00e1s costosas que los murales. Pero no hab\u00eda ning\u00fan principio en contra de ellas. Eusebio describe estatuas muy antiguas Ces\u00e1rea Filipi representando a Cristo y la mujer que El cur\u00f3 all\u00ed (\u00abHist. eccl.\u00bb, VII, xviii, Mat., ix, 20-2). Los m\u00e1s antiguos sarc\u00f3fagos tienen bajo relieves. Tan pronto como la Iglesia sali\u00f3 de las catacumbas, se hizo m\u00e1s rica, no tuvo m\u00e1s miedo a la persecuci\u00f3n, la misma gente que hab\u00eda pintado sus cuevas comenz\u00f3 a hacer estatuas de los mismos temas. La famosa estatua del Buen Pastor en el Museo Laterano fue hecha tan tempranamente como a comienzos del siglo tercero, las estatuas de Hip\u00f3lito y de San Pedro datan de fines del mismo siglo. El principio fue muy simple. Los primeros Cristianos estaba acostumbrados a ver las estatuas de los emperadores, de dioses paganos y de h\u00e9roes, lo mismo que murales paganos. Por tanto hicieron pinturas de su religi\u00f3n, y, tan pronto las pudieron solventar, estatuas de su Se\u00f1or y de sus h\u00e9roes, sin el m\u00e1s remoto temor o sospecha de idolatr\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de que la Iglesia de los primeros siglos era de alg\u00fan modo prejuiciosa contra las pinturas y las estatuas es la m\u00e1s imposible ficci\u00f3n. Despu\u00e9s de Constantino (306-37) hubo, por supuesto, un enorme desarrollo de todo tipo. En lugar de cavar catacumbas, los Cristianos comenzaron a construir espl\u00e9ndidas bas\u00edlicas. Las adornaron con costosos mosaicos, grabados y estatuas. Pero no hubo nuevos principios. Los mosaicos representaban m\u00e1s art\u00edstica y ricamente los motivos que hab\u00edan sido pintados en las paredes de las viejas cuevas, las grandes estatuas continuaron la tradici\u00f3n comenzada por los sarc\u00f3fagos tallados con pocos ornamentos de plomo y vidrio. Desde ese tiempo hasta la Persecuci\u00f3n Iconoclasta, las im\u00e1genes sagradas fueron posesi\u00f3n a trav\u00e9s de todo el mundo Cristiano. San Ambrosio (397 DC) describe en una carta c\u00f3mo, una noche se le apareci\u00f3 San Pablo, y que \u00e9l lo reconoci\u00f3 por su parecido a sus pinturas (Ep. ii, en P. L., XVII, 821). San Agust\u00edn (430 DC) se refiere varias veces a las pinturas de nuestro Se\u00f1or y los santos en las iglesias (e. g. \u00abDe cons. Evang.\u00bb, x en P. L., XXXIV, 1049; \u00abContra Faust. Man.\u00bb, xxii 73, en P. L., XLII, 446); dice que algunas personas hasta las adoran (\u00abDe mor. eccl. cath.\u00bb, xxxiv, P. L., XXXII, 1342).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Jer\u00f3nimo (420 DC) tambi\u00e9n escribe de las pinturas de los Ap\u00f3stoles como bien conocidos ornamentos de iglesias (En Ionam,iv). San Paulino de Nola (431 DC) pag\u00f3 por mosaicos que representaban escenas B\u00edblicas y santos en las iglesias de su ciudad, y luego escribi\u00f3 un poema describi\u00e9ndolos (P. L., LXI, 884). Gregorio de Tours (594 DC) dice que una dama Franca, que construy\u00f3 la iglesia de San Esteban, le mostr\u00f3 a los artistas que pintaron sus paredes como deb\u00edan representar a los santos sac\u00e1ndolo de un libro (Hist. Franc., II, 17, P. L., LXXI, 215). En el Este San Basilio (379 DC), predicando sobre San Barlaam, reclama a los pintores que haciendo pinturas del santo, le hagan m\u00e1s honor del que \u00e9l pudo hacer con sus palabras. (\u00abOr. en S. Barlaam\u00bb, en P. G., XXXI). San Nilo, en el siglo quinto, culpa a un amigo porque  deseaba decorar una iglesia con ornamentos profanos, y lo exhorta a reemplazarlos por escenas de las Escrituras (Epist. IV, 56). San Cirilo de Alejandr\u00eda (444 DC) fue tan grande defensor de los \u00edconos que sus oponentes lo acusaron de idolatr\u00eda (por todo esto ver Schwarzlose, \u00abDer Bilderstreit\u00bb i, 3-15). San Gregorio Magno (604 DC) fue siempre un gran defensor de las pinturas santas (ver abajo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nNotamos, sin embargo, en los primeros siglos una cierta reticencia a expresar el dolor y la humillaci\u00f3n de la Pasi\u00f3n de Cristo. Ya fuera para no herir la susceptibilidad de los nuevos conversos, o como una reacci\u00f3n natural desde su condici\u00f3n de secta perseguida, Cristo es generalmente representado como espl\u00e9ndido y triunfante. Hay pinturas de Su Pasi\u00f3n a\u00fan en las catacumbas (e.g., la coronaci\u00f3n de espinas en la Catacumba de Pretextato en la v\u00eda Apia) o Cristo mostrando Su Poder, resucitando a L\u00e1zaro, obrando alg\u00fan otro milagro, parado entre Sus Ap\u00f3stoles, sentado en su gloria. No hay pinturas de la Crucifixi\u00f3n excepto el falso crucifijo rayado por alg\u00fan soldado pagano en las barracas Palatinas. En las primeras bas\u00edlicas tambi\u00e9n el modelo de Cristo triunfante contin\u00faa siendo la normal. La curva del \u00e1pice (concha) sobre el altar est\u00e1 regularmente cubierta con un mosaico representando el reino de Cristo en alg\u00fan grupo simb\u00f3lico. Nuestro Se\u00f1or se sienta en un trono, est\u00e1 vestido con la t\u00fanica talaris y pallium, sostiene un libro en Su mano izquierda, y est\u00e1 con la derecha levantada. Este es el modelo que se encuentras a en incontables bas\u00edlicas en el Este y Oeste desde los siglos cuarto a s\u00e9ptimo. El grupo alrededor de \u00c9l var\u00eda. A veces son santos ap\u00f3stoles o \u00e1ngeles (Santa Prudenciana, Santos Cosmas y Dami\u00e1n, San Pablo en Roma, Santo Vitalis, San Miguel); a menudo a ambos lados de Cristo hay figuras puramente simb\u00f3licas, corderos, ciervos, palmas, ciudades, los s\u00edmbolos de los evangelistas ( San Apolinario en Classe, la capilla de Galla Placidia en Ravena). Un t\u00edpico ejemplo de esta tradici\u00f3n era el mosaico del \u00e1pice de la vieja San Pedro en Roma (destruida en el siglo diecis\u00e9is). Aqu\u00ed Cristo es entronado en el centro de la manera usual, barbado, con un nimbo, en t\u00fanica y palio, sosteniendo un libro en la mano izquierda, bendiciendo con la derecha. Debajo de sus pies brotan cuatro arroyos (los r\u00edos del Ed\u00e9n, Gen. Ii, 10) de los cuales beben dos ciervos (Sal. xli, 2). A cada lado de Cristo est\u00e1n San Pedro y San Pablo, y detr\u00e1s de cada uno de ellos una palmera; el fondo est\u00e1 salpicado de estrellas mientras que arriba rayos de luz y una mano emergiendo desde bajo una peque\u00f1a cruz sugieren a Dios Padre. Debajo hay un friso en el cual salen corderos de una peque\u00f1a ciudad en cada extremo (marcadas Jerusal\u00e9n y Bel\u00e9n) hacia un Agnus Dei sobre una colina, de la que nuevamente fluyen cuatro arroyos. Detr\u00e1s del Agnus Dei hay un trono con una cruz, detr\u00e1s de los corderos, una fila de \u00e1rboles. Posteriormente fueron agregadas figuras de un papa (Inocencio III, 1198-1216) y un emperador precediendo la procesi\u00f3n de corderos, pero el plan esencial de este mosaico (restaurado a menudo) data del siglo cuarto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque las representaciones de la Crucifixi\u00f3n no ocurren hasta despu\u00e9s, la cruz, como el s\u00edmbolo del Cristianismo, data de su comienzo. Justin M\u00e1rtir (165 DC) lo describe de un modo que ya implica su uso como un s\u00edmbolo (Dial. cum Tryph., 91). Dice que la cruz es providencialmente representada en cada tipo de objeto natural: la vela de un barco, un arado, a\u00fan el cuerpo humano (Apol. I, 55). De acuerdo con Tertuliano (alrededor de 240 DC), los Cristianos eran conocidos como los \u201cadoradores de la cruz\u201d (Apol., xv). Tanto las cruces simples, como el monograma chi-ro son ornamentos comunes de las catacumbas; combinados con ramas de palmeras, corderos y otros s\u00edmbolos, forman un obvio s\u00edmbolo de Cristo. Despu\u00e9s de Constantino, la cruz, espl\u00e9ndidamente hecha, con oro y gemas, se erigi\u00f3 triunfalmente como el estandarte de Fe conquistadora. Una pintura en una catacumba posterior representa una cruz ricamente enjoyada y adornada con flores. El Labarum de Constantino en la batalla del  Puente Milvian (312), y la an\u00e9cdota del hallazgo de la Verdadera Cruz por Santa Helena, dieron un fresco impulso a su veneraci\u00f3n. Aparece (sin una figura) sobre la imagen de Cristo en el mosaico del \u00e1pice de Santa Prudenciana en Roma, en Su nimbo constantemente, en algunos lugares prominentes en un altar o trono (como el s\u00edmbolo de Cristo), en pr\u00e1cticamente todos los mosaicos sobre el \u00e1pice o en el lugar principal de las primeras bas\u00edlicas (San Pablo en Roma, ibid., 183, San Vitalis en Ravena). En la capilla Galla Placidia en Ravena, Cristo (como el Buen Pastor con Sus ovejas) sostiene una gran cruz en Su mano izquierda. La cruz tiene un lugar especial como objeto de veneraci\u00f3n. Era el principal signo externo de la Fe, era tratada con m\u00e1s reverencia que  cualquier pintura \u201cveneraci\u00f3n de la cruz\u201d (stauralatreia) era una cosa especial distinta de la veneraci\u00f3n de im\u00e1genes, de modo tal que vemos que los m\u00e1s benignos de los Iconoclastas en a\u00f1os posteriores, a\u00fan  trat\u00e1banla con reverencia, mientras que destru\u00edan pinturas. Un argumento com\u00fan de los veneradores de im\u00e1genes a sus oponentes fue que mientras estos \u00faltimos tambi\u00e9n veneraban la cruz, eran inconsistentes al rechazar la veneraci\u00f3n de otras im\u00e1genes (ver ICONOCLASIA).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa cruz adem\u00e1s gan\u00f3 un importante lugar en la conciencia de los Cristianos por su uso en funciones rituales. Hacer la se\u00f1al de la cruz con la mano pronto se convirti\u00f3 en la forma com\u00fan de profesar la Fe o invocar una bendici\u00f3n. Los C\u00e1nones de Hip\u00f3lito dice a los Cristianos: \u201cSe\u00f1ala tu frente con la se\u00f1al de la cruz para derrotar a Sat\u00e1n y glorificar en tu Fe\u201d (c. xxix; cf. Tertuliano, \u00abAdv. Marc.\u00bb, III, 22). La gente oraba con los brazos extendidos para representar una cruz (Origen, \u00abHom. in Exod.\u00bb, iii, 3,  Tertuliano, \u00abde Orat.\u00bb, 14). As\u00ed tambi\u00e9n, hacer la se\u00f1al de la cruz sobre una persona o cosa se convirti\u00f3 en un gesto usual de bendici\u00f3n, consagraci\u00f3n, exorcismo (Lactantius, Divine Institutes IV:27), cruces reales de material adornaban las copas usada en la Liturgia, una cruz era llevada en procesi\u00f3n y se la situaba en el altar durante la Misa. El Primer Ordo Romano (siglo sexto) alude a las cruces portantes en la procesi\u00f3n. Tan pronto como la gente comenz\u00f3 a representar escenas de la Pasi\u00f3n naturalmente incluyeron el evento principal, y, por tanto tenemos las primeras pinturas y tallados de la Crucifixi\u00f3n. Las primeras menciones de crucifijos son del siglo sexto. Un viajero en el reino de Justiniano nos da noticia de que vio uno en una iglesia en Gaza, en el Oeste, Venancio Fortunato vio un palio bordado con una figura de la Crucifixi\u00f3n en Tours, y Gregorio de Tours se refiere a un crucifijo en Narbone. Por un largo tiempo Cristo en la cruz fue representado siempre vivo. Los crucifijos m\u00e1s viejos que se conocen son los de las puertas de madera de Santa Sabina en Roma y un tallado en marfil en el Museo Brit\u00e1nico. Ambos son del siglo quinto. Un manuscrito Sir\u00edaco del siglo sexto contiene una miniatura representando la escena de la crucifixi\u00f3n. Hay otras representaciones parecidas hasta el siglo s\u00e9ptimo, despu\u00e9s del cual se torna usual la costumbre de agregar la figura de nuestro Se\u00f1or a las cruces; el crucifijo tom\u00f3 posesi\u00f3n en todos lados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto la conclusi\u00f3n es que el principio de adornar las capillas e iglesias con pinturas data del mismo comienzo de los tiempos cristianos: siglos antes de los problemas Iconoclastas eran usadas a trav\u00e9s de toda la Cristiandad. Tambi\u00e9n todas las viejas Iglesias Cristianas en el Este y el Oeste  usan pinturas sagradas constantemente. La \u00fanica diferencia es que a\u00fan antes de la Iconoclasia, en el Este existi\u00f3 un cierto prejuicio contra las estatuas s\u00f3lidas. Esto se ha acentuado desde la \u00e9poca de la herej\u00eda Iconoclasta (ver abajo, secci\u00f3n 5). Pero hay pistas de ello antes; es compartido por los viejos cism\u00e1ticos (las Iglesias Nestorianas y Monofisitas que se apartaron mucho antes de la Iconoclasia). El principio en el Este no fue universalmente aceptado. Los emperadores erigieron sus estatuas en Constantinopla sin que se los culpara; las estatuas con prop\u00f3sitos religiosos existieron en el Este antes del siglo octavo (ver por ejemplo el Buen Pastor de m\u00e1rmol Tracia, Atenas y Esparta, la Madonna y el Ni\u00f1o de Sal\u00f3nica, pero son mucho m\u00e1s raros que en el Oeste. Las im\u00e1genes en el este eran generalmente planas, pinturas, mosaicos, bajo relieves. Los m\u00e1s celosos defensores Orientales de los santos \u00edconos parecen haber sentido, sin embargo, que tales representaciones planas eran justificables, mientras que hab\u00eda algo sobre las estatuas s\u00f3lidas que las hac\u00eda sospechosamente parecidas a un \u00eddolo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nIII. LA VENERACI\u00d3N DE IM\u00c1GENES\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nUna cosa distinta de la admisi\u00f3n de las im\u00e1genes es la cuesti\u00f3n del modo en que eran tratadas. \u00bfQu\u00e9 signos de reverencia, si hab\u00eda alguno, le daban los primeros Cristianos en sus catacumbas e iglesias? Para el primer per\u00edodo no tenemos informaci\u00f3n. Hay tan pocas referencias a las im\u00e1genes en la primera literatura Cristiana que dif\u00edcilmente hubi\u00e9ramos sospechado su presencia ubicua de no haberse mostrado ellas realmente en las catacumbas como el m\u00e1s convincente argumento. Pero estas pinturas de las catacumbas no nos dicen nada sobre c\u00f3mo eran tratadas las mismas. Podemos dar por seguro, por un lado, que los primeros Cristianos entend\u00edan muy bien que las pinturas no ten\u00edan ninguna participaci\u00f3n en la adoraci\u00f3n debida solamente a Dios. Su monote\u00edsmo, su insistencia en el hecho de que ellos serv\u00edan solamente a un todopoderoso invisible Dios, su horror a la idolatr\u00eda de sus vecinos, la tortura y muerte de sus m\u00e1rtires sufrida antes de depositar un grano de incienso ante la estatua del numen del emperador son suficientes para convencernos que no estaban erigiendo filas de \u00eddolos propios. Por otra parte, el lugar de honor que le otorgaban a sus s\u00edmbolos y pinturas, el cuidado con el que las decoraban, sugiere que trataban a las representaciones de sus m\u00e1s sagradas creencias con al menos una reverencia decente. Es desde esta  reverencia que se desarrolla gradual y naturalmente toda la tradici\u00f3n de venerar las im\u00e1genes. Despu\u00e9s de la \u00e9poca de Constantino es todav\u00eda principalmente por conjeturas que podemos deducir la manera en que eran tratadas esas im\u00e1genes. La etiqueta de la corte Bizantina evolucion\u00f3 gradualmente hacia elaboradas formas de respeto, no solamente hacia la persona del C\u00e9sar sino a\u00fan hacia sus estatuas y s\u00edmbolos. Filostorgio (quien fue un Iconoclasta mucho antes del siglo octavo) dice que en el siglo cuarto los ciudadanos Cristianos Romanos en el Este ofrec\u00edan presentes, incienso y a\u00fan oraciones, a las estatuas del emperador (Hist. eccl., II, 17). Ser\u00eda natural que gente que se inclinaba, besaba, prend\u00eda incienso a las \u00e1guilas imperiales y a las im\u00e1genes de Cesar (con ninguna sospecha de nada parecido a la idolatr\u00eda), quienes prestaban elaboradas reverencias a un trono vac\u00edo como su s\u00edmbolo, otorgara las mismas se\u00f1ales a la cruz, las im\u00e1genes de Cristo, y al altar. Por tanto, en los primeros siglos Bizantinos crecieron tradiciones de respeto que gradualmente se fueron fijando, como lo hace todo ceremonial, Tales pr\u00e1cticas se derramaron en alguna medida a Roma y al Oeste, pero su hogar fue la Corte de Constantinopla. Mucho despu\u00e9s los obispos Francos en el siglo octavo todav\u00eda no eran capaces de comprender formas que en el Este eran naturales y obvias, pero para los Germanos parec\u00edan degradantes y serviles (S\u00ednodo de Frankfort, 794; ver ICONOCLASIA IV).Tambi\u00e9n es significativo que, aunque Roma y Constantinopla acordaron completamente el principio de honrar a las im\u00e1genes santas con signos de reverencia, los descendientes de los subyugados del emperador Oriental fueron a\u00fan mucho m\u00e1s lejos que nosotros en el uso de tales signos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl desarrollo fue entonces una cuesti\u00f3n de moda general m\u00e1s que de principio. Para el Cristiano Bizantino del siglo quino y sexto, la postraci\u00f3n, los besos, el incienso eran el modo natural de mostrar honor a cualquiera; estaba acostumbrado a tales cosas, era a\u00fan apropiado para con sus superiores civiles y sociales; estaba acostumbrado a tratar los s\u00edmbolos del mismo modo, brind\u00e1ndole un honor relativo el que obviamente estaba realmente dirigido a sus prototipos. Y por tanto llevaba sus h\u00e1bitos normales a su iglesia. La tradici\u00f3n, el instinto de conservaci\u00f3n en que siempre se insiste en materia eclesi\u00e1stica o la costumbre, gradualmente estereotiparon tales pr\u00e1cticas hasta que fueron anotadas como reglas y se convirtieron en parte del ritual. No hay ninguna sospecha de que la gente que estaba inconscientemente desarrollando este ritual, confundiera la imagen con su prototipo u olvidara que estaba dirigido en homenaje supremo s\u00f3lo a Dios. Las formas usadas eran tan naturales para ellos como para nosotros saludar a la bandera.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo uno debe admitir que justo antes de la revuelta Iconoclasta las cosas hab\u00edan ido demasiado lejos en la direcci\u00f3n de la veneraci\u00f3n de im\u00e1genes. A\u00fan as\u00ed es inconcebible que ninguno, excepto quiz\u00e1s los m\u00e1s groseramente est\u00fapidos campesinos, puedan haber pensado que una imagen pod\u00eda escuchar la plegarias, o hacer algo por nosotros. Y sin embargo el modo en el cual alguna gente trataba sus \u00edconos sagrados sugiere m\u00e1s que el meramente relativo honor que se supone que los Cat\u00f3licos deben observar para con ellos. En primer lugar, las im\u00e1genes se hab\u00edan multiplicado en una enorme medida en todos lados, las paredes de las iglesias estaban cubiertas por dentro desde el piso hasta el techo con \u00edconos, escenas de la Biblia, grupos aleg\u00f3ricos, (Un ejemplo de esto es Santa Mar\u00eda Antiqua, construida en el siglo s\u00e9ptimo en el Foro Romano, con su arreglo sistem\u00e1tico de pinturas cubriendo la iglesia completa. Los \u00edconos, especialmente en el Este, eran llevados en los viajes como una protecci\u00f3n, marchaban a la cabeza de los ej\u00e9rcitos, y presid\u00edan las carreras en el hip\u00f3dromo; colgaban en lugar de Honor en cada cuarto, sobre todo negocio; cubr\u00edan copas, prendas, mobiliario, anillos; en cualquier lugar en que se encontraba un espacio posible, se lo llenaba con una figura de Cristo, nuestra Se\u00f1ora o un santo. Es dif\u00edcil entender exactamente que pensaban de ellos esos Cristianos Bizantinos de los siglos s\u00e9ptimo y octavo. Los \u00edconos parecen haber sido de alg\u00fan modo el canal a trav\u00e9s del cual el santo era aproximado; tiene una virtud casi sacramental en despertar sentimientos de fe, amor, etc. en aquellos que los miraban fijamente; a trav\u00e9s y por los \u00edconos Dios obraba milagros, el \u00edcono hasta parece haber tenido su propia personalidad, en tanto que ciertas pinturas eran especialmente eficaces para ciertas gracias. Los \u00edconos eran coronados de guirnaldas, inciensados, besados. L\u00e1mparas ard\u00edan ante ellos, les eran cantados himnos en su honor. Eran aplicados por contacto a personas enfermas, puestos en la ruta de un incendio o torrente para pararlo por una especie de magia. En muchas oraciones de esta \u00e9poca la inferencia natural de las palabras ser\u00eda que son dirigidas a la pintura presente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSi tanta reverencia se brindaba a im\u00e1genes ordinarias \u201chechas a mano\u201d, cu\u00e1n mucha m\u00e1s se le ofrec\u00eda a las milagrosas \u201cno hechas a mano\u201d (eikones acheiropoietai). De estas hab\u00eda muchas que hab\u00edan descendido milagrosamente del cielo, o \u2013 como la m\u00e1s famosa de todas en Edessa \u2013 hab\u00edan sido producidas por nuestro Se\u00f1or Mismo mediante la impresi\u00f3n de Su rostro sobre una tela (La an\u00e9cdota de la pintura de Edessa es la forma Oriental de nuestra leyenda de Ver\u00f3nica). El Emperador Miguel II (820 \u2013 9), en su carta Luis el P\u00edo describe los excesos de los veneradores de im\u00e1genes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nHan quitado la santa cruz de las iglesias y las han reemplazado por im\u00e1genes ante las cuales queman incienso&#8230; Cantan salmos ante estas im\u00e1genes, se postran ante ellas, imploran su ayuda. Muchos visten especialmente las im\u00e1genes con prendas de lino y las eligen como padrinos de sus hijos. Otros, quienes se convierten en monjes, abandonando la vieja tradici\u00f3n \u2013 de acuerdo con la cual el cabello que se les corta es recibido por alguna persona distinguida \u2013 lo dejan caer en las manos de alguna imagen. Algunos sacerdotes raspan la pintura de las im\u00e1genes, la mezclan con el pan consagrado y el vino y se lo daban a los fieles. Otros ubican el cuerpo del Se\u00f1or en las manos de im\u00e1genes de las cuales es tomada por los comulgantes. Otros, asimismo, despreciando las iglesias, celebran el Servicio Divino en casas privadas, usando una imagen como un altar (Mansi, XIV, 417-22).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEstas son las palabras de \u00e1cido Iconoclasta, y deber\u00edan, sin duda, ser recibidas con cautela. Sin embargo la mayor\u00eda de las pr\u00e1cticas descriptas por el emperador pueden ser establecidas por otras evidencias libres de toda sospecha. Por ejemplo, Santo Teodoro del Studion escribe para felicitar a un oficial de la corte por haber escogido un \u00edcono sagrado como padrino para su hijo (P.G., XCIX 962-3). Tales excesos como estos explican, en parte al menos, la reacci\u00f3n Iconoclasta en el siglo octavo. Y la tormenta Iconoclasta produjo al menos un buen resultado: el S\u00e9ptimo S\u00ednodo Ecum\u00e9nico (Nicea II, 787), que, mientras defendi\u00f3 las im\u00e1genes santas, explic\u00f3 el tipo de veneraci\u00f3n que puede leg\u00edtima y razonablemente otorgarse a las mismas y desaprob\u00f3 todas las  extravagancias. Una an\u00e9cdota curiosa, que ilustra la dimensi\u00f3n a la cual hab\u00eda llegado la veneraci\u00f3n de las im\u00e1genes para el siglo octavo, es contada en el \u201cNuevo Jard\u00edn\u201d (Neon Paradeision &#8212; Pratum Spirituo ale) de un monje de Jerusal\u00e9n, Juan Moschus (619 DC). Este trabajo fue por mucho tiempo atribuido a Sophronius de Jerusal\u00e9n. En el mismo el autor cuenta la historia de un viejo monje en Jerusal\u00e9n que estaba muy atormentado por la tentaci\u00f3n de la carne. Al final el demonio le promete paz a condici\u00f3n de que \u00e9l deje de honrar su figura de nuestra Se\u00f1ora. \u00c9l lo prometi\u00f3, y entonces comenz\u00f3 a sufrir tentaciones contra la fe. Consult\u00f3 a su abad quien le dijo que mejor sufriera el anterior mal (aparentemente a\u00fan rindi\u00e9ndose a la tentaci\u00f3n) \u201cmejor que dejar de venerar a nuestro Se\u00f1or y Dios Jesucristo con Su madre\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPor otro lado, en Roma especialmente, encontramos que la importancia de las santas im\u00e1genes es explicada sobria y razonablemente. Son los libros de los ignorantes. Esta idea es una de las favoritas de San Gregorio Magno (604 DC). Escribe a un obispo Iconoclasta, Sereno de Marsella, quien ha destruido las im\u00e1genes de su di\u00f3cesis: \u201cNo sin raz\u00f3n ha permitido la antig\u00fcedad que las historias de los santos fueran pintadas en los lugares santos. Y nosotros ciertamente te elogiamos por no permitir que ellas sean adoradas, pero te culpamos por romperlas. Porque una cosa es adorar una imagen, y otra muy distinta aprender de la apariencia de una pintura lo que debemos adorar. Lo que los libros son para aquellos que pueden leer, lo es una pintura para el ignorante que la mira; en una pintura a\u00fan el ignorante puede ver qu\u00e9 ejemplo deber\u00eda seguir; en una pintura aquellos que no conocen una letra pueden sin embargo leer. Por tanto, especialmente para los b\u00e1rbaros, una pintura toma el lugar de un libro\u201d (Ep. ix, 105, in P. L., LXXVII, 1027). Pero tambi\u00e9n en el Este hab\u00eda gente que compart\u00eda esta m\u00e1s sobria opini\u00f3n Occidental. Anastasio, Obispo de Te\u00f3polis (609 DC), quien era amigo de San Gregorio y tradujo al Griego su \u201cRegula Pastoralis\u201d, se expresa en casi el mismo modo y hace la distinci\u00f3n entre proskynesis y latreia que se hizo tan famosa en los tiempos de la Iconoclasia&#160;: \u201cVeneramos (proskynoumen) a hombres y a los santos \u00e1ngeles; no los adoramos (latreoumen). Moises dice: Venerar\u00e1s a tu Dios y solamente a \u00e9l adorar\u00e1s. Obs\u00e9rvese que antes de la palabra \u2018adorar\u2019 el pone \u00b4solamente`, pero no antes de la palabra \u2018venerar\u2019, porque es legitimo venerar [criaturas], desde el momento que es solamente darles un honor especial (\u00e9nfasis de tiempos), pero no es leg\u00edtimo adorarlas ni de ning\u00fan modo ofrecerles oraci\u00f3n o adoraci\u00f3n (proseuxasthai)\u00bb (Schwarzlose, ob. cit., 24).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nIV. ENEMIGOS DE LA VENERACI\u00d3N DE IM\u00c1GENES ANTES DE LA ICONOCLASIA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nMucho antes de la revuelta en el siglo octavo hubo casos aislados de personas que tem\u00edan el continuo crecimiento del culto de las im\u00e1genes y ve\u00edan en ella peligro de un retorno a la vieja idolatr\u00eda. No necesitamos resaltar con relaci\u00f3n a esto las invectivas de los Padres Apost\u00f3licos contra los \u00eddolos (Athenagoras \u00abLegatio Pro Christ.\u00bb, xv-xvii; Theophilus, \u00abAd Autolycum\u00bb II; Minucius Felix, \u00abOctavius\u00bb, xxvii; Arnobius, \u00abDisp. adv. Gentes\u00bb;Teruliano, \u00abDe Idololatria\u00bb, I; Cipriano, \u00abDe idolorum vanitate\u00bb), en las cuales ellos denuncian no solo la veneraci\u00f3n sino hasta la manufactura y posesi\u00f3n de tales im\u00e1genes. Todos estos textos se refieren a \u00eddolos, esto es, im\u00e1genes hechas para ser adoradas. Pero el canon xxxvi del S\u00ednodo de Elvira es importante. Este fue un s\u00ednodo general de la Iglesia de Espa\u00f1a celebrado, aparentemente alrededor de a\u00f1o 300, en una ciudad cerca de Granada. Este elabor\u00f3 muchas leyes severas contra los Cristianos que reca\u00edan en la idolatr\u00eda, herej\u00edas, o pecados contra el Sexto Mandamiento. El canon dice: \u201cEst\u00e1 ordenado (Placuit) que las Pinturas no deben estar en iglesias, de modo tal que aquello que es venerado y adorado no debe ser pintado en las paredes\u201d. El significado del canon ha sido muy discutido. Algunos han pensado que fue solamente una precauci\u00f3n contra la posible profanaci\u00f3n por paganos quienes podr\u00edan haber ingresado a una iglesia. Otros ven en \u00e9l una ley principista contra las pinturas. En cualquier caso el canon no puede haber producido m\u00e1s que un ligero efecto a\u00fan en Espa\u00f1a, donde hab\u00eda pinturas santas en el siglo cuarto como en otros pa\u00edses. Pero es interesante ver que justo al final del primer per\u00edodo hab\u00eda algunos obispos que desaprobaban el creciente culto a las im\u00e1genes. Eusebio de Ces\u00e1rea (340 DC), el Padre de la Historia de la Iglesia, debe ser contado entre los enemigos de los \u00edconos. En muchos lugares de su historia muestra su desagrado por los mismos. Son \u201ccostumbres paganas\u201d (ethnike synetheia Hist. eccl., VII, 18); escribi\u00f3 muchos argumentos para persuadir a la hermana de Constantino, Constancia, de no mantener una estatua de nuestro Se\u00f1or (ver Mansi XIII, 169). Un obispo contempor\u00e1neo, Asterio de Amasia, tambi\u00e9n trat\u00f3 de oponerse a la difundida tendencia. En un serm\u00f3n sobre la par\u00e1bola del hombre rico y L\u00e1zaro dice: \u201cNo pintes pinturas de Cristo ya que \u00e9l se humill\u00f3 suficientemente haci\u00e9ndose hombre.\u201d (Combefis, \u00abAuctar. nov.\u00bb, I, \u00abHom. iv en Div. et Laz.\u00bb). Epifanio de Salamis (403 DC) rasg\u00f3 una cortina en una iglesia de Palestina porque ten\u00eda una pintura de Cristo o un santo. Tambi\u00e9n el Ariano Filostorgio (siglo quinto) fue un precursor de los Iconoclastas (Hist. Eccl., II, 12; VII, 3), como as\u00ed tambi\u00e9n el Obispo de Marsella (Sereno), a quien San Gregorio Magno escribi\u00f3 su defensa de las pinturas (ver arriba). Finalmente podemos mencionar que en por lo menos una provincia de la Iglesia (Siria Central), el arte cristiano se desarroll\u00f3 hacia una gran perfecci\u00f3n mientras que sistem\u00e1ticamente rechaz\u00f3 toda representaci\u00f3n de figuras humanas. Estas excepciones son pocas comparadas con la sostenidamente creciente influencia de las im\u00e1genes y su veneraci\u00f3n en toda la Cristiandad, pero sirven para mostrar que los \u00edconos sagrados no obtuvieron su lugar enteramente sin oposici\u00f3n, y representan una delgada corriente de oposici\u00f3n como un antecedente de la virulenta Iconoclasia del siglo octavo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nV. LAS IMAGENES DESPUES DE LA ICONOCLASIA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nCoronaci\u00f3n de Im\u00e1genes\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nDespu\u00e9s de la tormenta de los siglos octavo y noveno (ver ICONOCLASIA), la Iglesia en todo el mundo se calm\u00f3 nuevamente en la segura posesi\u00f3n de sus im\u00e1genes. Desde su triunfante retorno en la Fiesta de la Ortodoxia en 842, su posici\u00f3n no ha sido nuevamente cuestionada por ninguna de las viejas Iglesias. Solamente ahora la situaci\u00f3n ha sido definida m\u00e1s claramente. El S\u00e9ptimo Concilio General  (Nicea II, 787) ha sentado los principios, establecido las bases teol\u00f3gicas y restringido los abusos de la veneraci\u00f3n de im\u00e1genes. Este concilio fue aceptado por la gran Iglesia de los cuatro patriarcados como igual a los otros seis. Sin aceptar sus decretos nadie puede ser un miembro de esa iglesia, nadie puede hoy ser Cat\u00f3lico u Ortodoxo. Las im\u00e1genes y sus culto se han convertido en una parte integral de la Fe. La Iconoclasia fue entonces definitivamente una herej\u00eda condenada por la Iglesia tanto como el Arrianismo o el Nestorianismo. La situaci\u00f3n no fue cambiada por el Gran Cisma de los siglos noveno y und\u00e9cimo, Ambos bandos todav\u00eda mantienen los mismos principios en esta materia; ambos reverencian igualmente como un s\u00ednodo ecum\u00e9nico el \u00faltimo en el cual ellos se encontraron al un\u00edsono antes de la calamidad final. Los Ortodoxos aprobaron todo lo que dijeron los Cat\u00f3licos (ver el siguiente p\u00e1rrafo) sobre el principio de venerar im\u00e1genes. Lo mismo hicieron las viejas Iglesias Orientales Cism\u00e1ticas. Aunque ellas se apartaron mucho antes que la Iconoclasia y Nicea II tomaron como propios los principios que mantenemos \u2013 lo que es suficiente evidencia de que tales principios no eran nuevos en 787. Los Nestorianos, Armenios, Jacobitas, Coptos y Abisinios llenan sus iglesias con \u00edconos santos, se inclinan ante ellos, los incensan, los besan, lo mismo que los Ortodoxos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPero hay una diferencia, que no es de principio sino de pr\u00e1ctica, entre el Este y el Oeste, a la que ya hemos aludido. Especialmente desde la Iconoclasia, en el Este no gustan las estatuas s\u00f3lidas. Quiz\u00e1s porque tiene muchas reminiscencias de los viejos dioses Griegos. En todo caso el \u00edcono Oriental (ya sea Ortodoxo, Nestoriano o Monofisita) es siempre plano- una pintura, un mosaico, un bajo relieve. Algunos de los menos inteligentes Orientales todav\u00eda parecen ver una cuesti\u00f3n de principio en esto y explican la diferencia entre un \u00edcono santo, tal como un Cristiano deber\u00eda venerar, y un detestable \u00eddolo, del m\u00e1s simple y crudo modo: \u201clos \u00edconos son planos, los \u00eddolos son s\u00f3lidos\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSin embargo, esta es una opini\u00f3n que nunca ha sido sugerida oficialmente por su Iglesia, ella nunca ha hecho esto terreno de queja contra los Latinos, sino que admite que es (como por supuesto lo es) simplemente una diferencia de moda o h\u00e1bito, y reconoce que estamos justificados por el Segundo Concilio de Nicea en cuanto al honor que rendimos a nuestras estatuas, del mismo modo que ella lo hace, con una mucho m\u00e1s elaborada reverencia, para con sus \u00edconos planos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn Occidente, el uso exhuberante de estatuas y pinturas durante la Edad Media es bien conocido y puede ser visto en cualquier catedral en la que el celo Protestante no haya destruido los tallados. En Oriente es suficiente ir a cualquier Iglesia Ortodoxa para ver la multitud de \u00edconos santos que cubre las paredes, que brillan a trav\u00e9s de la iglesia desde la iconostasis. Y las iglesias de las sectas Orientales que no tienen iconostasis, muestran la misma cantidad de pinturas en otros sitios. Como espec\u00edmenes de extrema belleza e \u00edconos curiosos pintados despu\u00e9s de los problemas Iconoclastas en Constantinopla, podemos mencionar los mosaicos del Kahrie-Jami (el viejo \u201cMonasterio en el Campo\u201d, Moue tes choras) cerca del portal de Adrianople. Los Turcos, por alg\u00fan accidente han respetado estos mosaicos al convertir la iglesia en una mezquita. Hab\u00edan sido puestos por orden de Andr\u00f3nico II (1282-1328), cubren todo el interior de la iglesia, representan ciclos completos de los acontecimientos de la vida de nuestro Se\u00f1or, im\u00e1genes de \u00c9l, de Su madre, y varios santos; y todav\u00eda muestran en el profanado edificio un ejemplo de la espl\u00e9ndida pompa con la cual la tard\u00eda Iglesia Bizantina cumpl\u00eda los principios del Segundo Concilio de Nicea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTanto en Oriente como en Occidente la reverencia que se le presta a las im\u00e1genes ha cristalizado en ritual formal. En el Rito Latino el sacerdote tiene la obligaci\u00f3n de inclinarse ante la cruz en la sacrist\u00eda antes de abandonarla para decir la Misa (\u00abRitus servandus\u00bb en el Missal, II, 1); Se inclina profundamente de nuevo \u201cante el altar o la imagen del crucifijo ubicado sobre \u00e9l\u201d cuando comienza la Misa (ibid., II, 2); comienza por incensar el altar incensando el crucifijo que est\u00e1 sobre \u00e9l (IV, 4), y se inclina ante \u00e9l cada vez que pasa (ibid); tambi\u00e9n ofrece incienso a cualquier reliquia o imagen de santo que pueda haber sobre el altar (ibid). Del mismo modo muchas obligaciones parecidas que existen como regla muestran que siempre se brinda una reverencia a la cruz o a im\u00e1genes de santos cada vez que nos aproximamos a ellos. El Rito Bizantino muestra, si es posible, una a\u00fan mayor reverencia a los \u00edconos sagrados. Deben estar arreglados de acuerdo a un esquema sistem\u00e1tico a lo largo de la pantalla que se encuentra entre el coro y el altar, que por este motivo es llamada iconostasis (eikonostasis, \u201cstand de pinturas\u201d); delate de estas pinturas, se mantienen siempre l\u00e1mparas ardiendo. Entre ellos, de cada lado de la puerta real, se encuentran los de nuestro Se\u00f1or y Su Madre. Como parte del ritual, el celebrante y el di\u00e1cono, antes de ir a vestirse, se inclinan profundamente ante ellos y dicen ciertas oraciones fijas: \u201cVeneramos (proskynoumen) Tu inmaculada imagen, Oh Cristo\u201d etc. (\u00abEuchologion\u00bb, Venecia, 1898, p. 35); tambi\u00e9n son instruidos constantemente para que a lo largo del servicio den reverencia a los santos \u00edconos. Las im\u00e1genes por tanto eran propiedad y recib\u00edan veneraci\u00f3n en toda la Cristiandad de forma incuestionable hasta que los Reformistas Protestantes, fieles a su principio de recurrir solamente a la Biblia, y no encontrando nada acerca de ellas en el Nuevo Testamento, buscaron en la Antigua Ley reglas que nunca hab\u00edan tenido significado para la Nueva Iglesia y descubrieron en el Primer Mandamiento (al que llamaron segundo) una orden de no hacer siquiera ninguna imagen tallada. Sus sucesores han ido gradualmente atemperando la severidad de este, como de muchos otros de los principios originales de sus fundadores. Los Calvinistas mantienen la norma de no admitir estatuas, ni a\u00fan la cruz, casi exactamente igual. Los Luteranos tienen estatuas y crucifijos. En las iglesias Anglicanas uno puede encontrar operante cualquier principio, desde aquel de la cruz desnuda hasta una perfecta pl\u00e9tora de estatuas y pinturas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa coronaci\u00f3n de im\u00e1genes es un ejemplo de un viejo y obvio signo simb\u00f3lico de honor que se ha convertido en un rito establecido. Los paganos Griegos ofrec\u00edan coronas doradas a sus \u00eddolos como ofrendas especialmente valiosas. San Irineo (202 DC) ya observa que ciertos Cristiano her\u00e9ticos (los Gn\u00f3sticos Carpocracianos) coronaban sus im\u00e1genes. \u00c9l desaprueba esa pr\u00e1ctica, aunque parece que parte de su disgusto en alguna medida se debe a que coronan estatuas de Cristo junto con las de Pit\u00e1goras, Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles (\u00abAdv. omn. haer.\u00bb, I, xxv). La ofrenda de coronas para adornar im\u00e1genes devino en una pr\u00e1ctica com\u00fan en las Iglesias Orientales. No significar\u00eda en s\u00ed mismo m\u00e1s que agregar tanto esplendor adicional al \u00edcono como le podr\u00eda ser dado por un bonito marco de oro. Por tanto la fijaci\u00f3n de la corona gener\u00f3 en s\u00ed mismo una cierta cantidad de ritual, y la corona misma, como todas la cosas dedicadas al uso de la Iglesia, era bendecida antes de ser colocada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTambi\u00e9n en Roma, la ceremonia evolucion\u00f3 desde esta p\u00eda pr\u00e1ctica. Un caso famoso es la coronaci\u00f3n de la pintura de nuestra Se\u00f1ora en Santa Mar\u00eda Mayor. Clemente VIII (1592-1605) present\u00f3 coronas (una para nuestro Se\u00f1or y una para Su Madre, estando ambos representados en la pintura) para adornarla; lo mismo hicieron los papas que lo sucedieron. Estas coronas fueron perdidas y Gregorio XVI (1831-46) decidi\u00f3 reemplazarlas. El 15 de Agosto de 1837 rodeado de cardenales y prelados, trajo las coronas, las bendijo con una oraci\u00f3n compuesta para la ocasi\u00f3n, la roci\u00f3 con agua bendita y le esfum\u00f3 incienso. Cuando se hubo cantado el \u201cRegina Coeli\u201d, fij\u00f3 las coronas a las pinturas, diciendo la f\u00f3rmula&#8211;\u00abSicuti per manus nostras coronaris m terris, ita a te gloria et honore coronari mereamur in coelis\u00bb \u2013para nuestro Se\u00f1or, y una similar (per te a Jesu Christo Filio tuo . . .) para nuestra Se\u00f1ora. Hubo otra colecta, el Te Deum, una \u00faltima colecta, y entonces la Alta Misa coram Pont\u00edfice. El mismo d\u00eda el papa emiti\u00f3 una instrucci\u00f3n (Coelistis Regina) acerca del rito. Las coronas deben ser conservadas por los can\u00f3nigos de Santa Mar\u00eda la Mayor. El ceremonial usado en esa ocasi\u00f3n se convirti\u00f3 en el estandard para funciones similares.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl Cap\u00edtulo de San Pedro tiene el derecho a coronar estatuas y pinturas de nuestra Se\u00f1ora desde el siglo diecisiete. Un cierto Conde Alejandro Sforza-Pallavicini de Piacenza dispuso una suma de dinero para pagar las coronas que ser\u00edan usadas con este prop\u00f3sito. El primer caso fue en 1631, cuando el cap\u00edtulo, el 27 de agosto, coron\u00f3 una famosa pintura, \u00abSanta Maria della febbre\u00bb, en una de las sacrist\u00edas de San Pedro. El conde pag\u00f3 los gastos. Poco despu\u00e9s, a su muerte, por su voluntad (fechada el 3 de julio de 1636) dej\u00f3 una considerable propiedad al cap\u00edtulo con la condici\u00f3n de que deber\u00edan gastar sus rentas coronando famosas pinturas y estatuas de nuestra Se\u00f1ora. As\u00ed lo han hecho desde entonces. El procedimiento es que un obispo puede solicitar al cap\u00edtulo que corone una imagen en su di\u00f3cesis. Los can\u00f3nigos consideran su petici\u00f3n, si la aprueban hacen hacer una corona y env\u00edan uno de los suyos para llevar a cabo la ceremonia. A veces el mismo papa ha coronado im\u00e1genes por el cap\u00edtulo. En 1815 P\u00edo VII lo hizo en Savona, y nuevamente en 1816 en Galloro cerca de Castel Gandolfo. Una lista de im\u00e1genes as\u00ed coronadas hasta 1792 fue publicada ese a\u00f1o en Roma ((Raccolta delle immagini della btma Vergine ornate della corona d&#8217;oro). El cap\u00edtulo tiene un  \u00abOrdo servandus in tradendis coronis aureis quae donantur a Rmo Capitulo S. Petri de Urbe sacris imaginibus B.M.V.\u00bb \u2013 aparentemente solamente en manuscrito. El rito es casi exactamente el mismo que el usado por Gregorio XVI en 1837.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nVI. LOS PRINCIPIOS DE LA VENERACION DE IM\u00c1GENES.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nFinalmente debe decirse algo sobre los principios Cat\u00f3licos concernientes a la veneraci\u00f3n de las im\u00e1genes sagradas. El Latino Cultus sacrarum imaginum puede muy bien ser traducido (como siempre lo ha sido en el pasado) \u201cveneraci\u00f3n de im\u00e1genes santas\u201d, y \u201cvenerador de im\u00e1genes\u201d es un t\u00e9rmino conveniente para cultor imaginum \u2013 eikonodoulos, como opuesto a eikonoklastes (destructor de im\u00e1genes). Veneraci\u00f3n de ning\u00fan modo implica la suprema adoraci\u00f3n que puede solamente ser dada a Dios. Es una palabra general que denota un mas o menos alto grado de reverencia y honor, un reconocimiento de val\u00eda, como el Verehrung Germano (\u201ccon mi cuerpo te venero\u201d) en el servicio de casamiento; las compa\u00f1\u00edas de las ciudades Inglesas son \u201cvenerables\u201d, un magistrado es \u201cSu venerable\u201d, y se puede continuar. No podemos por tanto dudar de hablar de veneraci\u00f3n de im\u00e1genes; aunque sin duda seremos a menudo llamados a explicar el t\u00e9rmino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nNotamos en primer lugar, que el Primer Mandamiento (excepto en la medida en que proh\u00edbe la adoraci\u00f3n y el servicio de im\u00e1genes) no nos afecta en absoluto. La Antigua Ley \u2013 incluyendo los diez mandamientos \u2013 desde el momento que solamente promulga la ley natural, es por supuesto eterna. Ninguna posible circunstancia puede nunca abrogarla, por ejemplo el Quinto, Sexto y S\u00e9ptimo Mandamiento. Por otra parte, desde el momento que es ley positiva, fue de una vez por todas abrogada por la promulgaci\u00f3n del Evangelio Rom., viii, 1-2; Gal., iii, 23-5, etc.; Hech., xv, 28-9). Los Cristianos no est\u00e1n obligados a circuncidarse, a abstenerse de la de la impura comida lev\u00edtica etc. El Tercer Mandamiento que ordenaba a los Jud\u00edos a guardar el S\u00e1bado santo es un caso t\u00edpico de una ley positiva abrogada y reemplazada por otra por la Iglesia Cristiana. De este modo en el Primer Mandamiento debemos distinguir las cl\u00e1usulas \u2013 \u201cNo tendr\u00e1s dioses ajenos delante de m\u00ed\u201d, \u201cNo los adorar\u00e1s ni los servir\u00e1s\u201d \u2013 que son ley natural eterna (prohibitum quia malum), de la cl\u00e1usula: \u201cNo te har\u00e1s ninguna imagen tallada\u201d, etc. Cualquiera sea el sentido en que el arque\u00f3logo pueda entender esto, claramente no es ley natural, ni tampoco podr\u00e1 nadie probar la maldad inherente de hacer una cosa tallada; por tanto es ley positiva divina (malum quia prohibitum) de la Vieja Dispensa que nos se aplica m\u00e1s a los Cristianos que la ley de casarse con la viuda de su hermano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nDesde el momento en que no hay ley positiva Divina en el Nuevo Testamento sobre la materia, los Cristianos est\u00e1n obligados, primeramente, por la ley natural que nos prohibe dar a cualquier criatura el honor que se le debe solamente a Dios, y proh\u00edbe el obvio absurdo de dirigir plegarias o cualquier tipo de absoluta veneraci\u00f3n a una imagen manufacturada; en segundo t\u00e9rmino, por cualquier ley eclesi\u00e1stica que pueda haber sido hecha sobre la materia por la autoridad de la Iglesia. La situaci\u00f3n fue definida bien claramente por el Segundo Concilio de Nicea en 787. En su s\u00e9ptima sesi\u00f3n los Padres escribieron acabadamente la decisi\u00f3n esencial (horos) del s\u00ednodo. En el mismo, despu\u00e9s de repetir el Credo de Nicena y la condena de los primeros her\u00e9ticos, llegan a la candente cuesti\u00f3n del tratamiento a las im\u00e1genes santas. Ellos hablan de real adoraci\u00f3n, suprema veneraci\u00f3n prestada a un ser por su propio bien solamente, reconocimiento de absoluta dependencia en alguien que puede garantizar favores sin referencia a nadie m\u00e1s. Esto es lo que ellos significan por latreia y declaran enf\u00e1ticamente que esta clase de veneraci\u00f3n des ser dada a Dios solamente. Es pura idolatr\u00eda brindar latreia a cualquier criatura en absoluto. En Lat\u00edn, adoratio es generalmente (aunque no siempre; ver e.g. en la Vulgata, II Reyes, i, 2, etc.) usada en este sentido. Especialmente desde el concilio hay una tendencia a restringirla a este sentido \u00fanicamente, de modo tal que adorare sanctos suena hoy escandaloso. Por tanto ahora en Ingl\u00e9s por adoraci\u00f3n siempre se interpreta la latreia de los Padres del Segundo Concilio de Nicea. De esta adoraci\u00f3n el concilio distingue el respeto y la honorable reverencia (aspasmos kai timetike proskynesis) tal como puede ser brindado a cualquier venerable o gran persona, al emperador, a un patriarca, etc. A fortiori puede y debe brindar tal reverencia a los santos que reinan con Dios. Las palabras proskynesis (como distinta de latreia) y douleia se convirtieron en las palabras t\u00e9cnicas para este honor inferior. Proskynesis (la que bastante raramente significa etimol\u00f3gicamente la misma con que adoratio \u2013 ad+os, kynein, besar) corresponde en el uso Cristiano al Lat\u00edn veneraci\u00f3n, reverencia; douleia podr\u00eda ser generalmente traducido como cultus. En Ingl\u00e9s se usa para estas ideas veneraci\u00f3n, reverencia, culto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEsta reverencia se expresar\u00e1 en signos determinados por las costumbres y etiqueta. Debe notarse que todas las exteriorizaciones de respeto son s\u00f3lo signos arbitrarios, como las palabras, y esos signos no tienen necesariamente una connotaci\u00f3n inherente. Ellos significan lo que es acordado y entendido que deben significar. Es siempre imposible mantener que cualquier signo o palabra debe necesariamente significar a alguien una idea. Como las banderas, estas cosas han llegado a significar lo que la gente que las usa se propone que signifiquen. Arrodillarse en si mismo no significa m\u00e1s que sentarse. Entonces, con relaci\u00f3n a las genuflexiones, besos, incienso y signos similares prestados a cualquier objeto o persona el \u00fanico est\u00e1ndar razonable es la inferida intenci\u00f3n de la gente que los usa. Su mayor o menor abundancia es materia de la etiqueta, la que puede muy bien diferir en distintos pa\u00edses. Especialmente arrodillarse, de ning\u00fan modo tiene siempre la connotaci\u00f3n de suprema adoraci\u00f3n. La gente por largo tiempo se arrodillo ante los reyes. Los Padres de Nicea II distinguen adem\u00e1s entre la veneraci\u00f3n absoluta y la relativa. La veneraci\u00f3n absoluta es prestada a cualquier persona para su propio realce. La veneraci\u00f3n relativa es brindada a un signo, de ning\u00fan modo para su propio realce, sino para realzar lo que la cosa significa. El signo en s\u00ed mismo no es nada, pero comparte el honor de su prototipo. Un insulto al signo (una bandera o estatua) es un insulto a la cosa de la cual es signo; del mismo modo honramos al prototipo al honrar al signo. En este caso todas las exteriorizaciones de reverencia, visiblemente dirigidas al signo, se vuelve en intenci\u00f3n hacia el real objeto de nuestra reverencia \u2013 la cosa significada. El signo es solo puesto como la visible direcci\u00f3n de nuestra reverencia, porque la cosa real no est\u00e1 f\u00edsicamente presente. Todos conocen el uso de tales signos en la vida ordinaria. La gente saluda banderas, se inclina ante tronos vac\u00edos, se descubre ante estatuas y cosas as\u00ed, y nadie piensa que esta reverencia es dirigida a un lienzo pintado, o a la madera, o a la piedra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEs esta veneraci\u00f3n relativa que debe ser prestada a la cruz, a las im\u00e1genes de Cristo y de los santos, mientras que la intenci\u00f3n se dirige realmente en forma total a las personas que estas cosas representan. Entonces del texto de la decisi\u00f3n de la s\u00e9ptima sesi\u00f3n de Nicea II es: \u201cDefinimos con toda certeza y cuidado que ambas, la figura de la sagrada y vivificante cruz, como as\u00ed tambi\u00e9n la venerable y santa imagen, ya sea hecha en colores o mosaicos u otros materiales, han de ser colocados adecuadamente en las santas iglesias de Dios, o en los copones y vestimentas, en las paredes y pinturas, en casas y por los caminos; lo que es decir, las im\u00e1genes de nuestro Se\u00f1or Dios y Salvador Jesucristo, o de nuestra inmaculada Se\u00f1ora la santa Madre de Dios, de los honorables \u00e1ngeles y todos los santos y hombres santos. Ya que tan a menudo como ellos sean vistos en sus representaciones pict\u00f3ricas, as\u00ed la gente que los mire es elevada ardientemente a la memoria y amor a los originales e inducidos a darles respeto y venerable honor (aspasmon kai timetiken proskynesin) pero no una real adoraci\u00f3n (alethinen latreian) la que de acuerdo con nuestra fe se debe dar solamente a la Divina Naturaleza. De modo tal que las ofrendas de incienso y vela se deben dar a ellos como a la figura de la sagrada y vivificante Cruz, a los santos libros de los Evangelios y otros objetos sagrados a objetos de hacerles honor; aquel que venera (ho proskynon) a una imagen venera la realidad de aquel que esta pintado en ella \u201c(Mansi, XIII, pp. 378-9; Harduin, IV, pp. 453-6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEste es todav\u00eda el punto de vista de la Iglesia Cat\u00f3lica. La cuesti\u00f3n fue establecida para nosotros por el S\u00e9ptimo Concilio Ecum\u00e9nico; nada ha sido agregado a esa definici\u00f3n desde entonces. Las costumbres por las cuales mostramos nuestro \u201crespeto y venerable honor\u201d por las im\u00e1genes santas naturalmente var\u00edan en los diferentes pa\u00edses y en tiempos diferentes. Solamente la autoridad de la Iglesia ha intervenido ocasionalmente, a veces para prevenir un retorno espasm\u00f3dico a la Iconoclasia, m\u00e1s a menudo para prohibir los excesos de tales signos de reverencia que pudieran ser malentendidos y generar esc\u00e1ndalo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLos Te\u00f3logos discutieron toda la cuesti\u00f3n in extenso. Santo Tom\u00e1s declara lo que es la idolatr\u00eda en la \u201cSumma Theologica\u201d, II-II:94, y explica el uso de im\u00e1genes en la Iglesia Cat\u00f3lica (II-II:94:2, ad 1Um). Distingue entre latria y dulia (II-II:103). La vig\u00e9simo quinta sesi\u00f3n del Concilio de Trento (Dec., 1543) repite fielmente los principios de Nicea II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl santo S\u00ednodo ordena que las im\u00e1genes de Cristo, la Virgen Madre de Dios, y otros santos deben ocupar sus puestos y ser guardados especialmente en las iglesias, que se les debe brindar honor y reverencia a ellos (debitum honorem et venerationem), no que se piense que cualquier divinidad o poder reside en ellas en virtud del cual deban ser venerados, o que pueda ped\u00edrseles cualquier cosa a ellas, o que debe ponerse alguna confianza en las im\u00e1genes, como era hecho por los paganos que depositaban su confianza en sus \u00eddolos [Ps. cxxxiv, 15 sqq.], sino porque el honor que se muestra hacia ellos esta referido a los prototipos que ellos representan, de modo tal que bes\u00e1ndolas, descubri\u00e9ndonos, arrodill\u00e1ndonos ante las im\u00e1genes adoramos a Cristo y honramos a los santos cuya semejanza portan (Denzinger, no. 986)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nComo un ejemplo de la ense\u00f1anza Cat\u00f3lica contempor\u00e1nea sobre esta materia dif\u00edcilmente pueda uno citar nada mejor expresado que el \u201cCatecismo de la Doctrina Cristiana\u201d usado en Inglaterra por disposici\u00f3n de los obispos Cat\u00f3licos. En cuatro puntos, este libro resume exactamente la totalidad de la posici\u00f3n Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u201cEst\u00e1 prohibido brindar divino honor o veneraci\u00f3n a los \u00e1ngeles y santos ya que esto le pertenece solamente a Dios\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u201cDebemos prestar un honor o veneraci\u00f3n inferior a los \u00e1ngeles y santos, ya que este les es debido como siervos y amigos especiales de Dios\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u201cDebemos brindar a las reliquias, crucifijos y santas pinturas un honor relativo, desde que nos refieren a Cristo y sus santos y son conmemorativos de ellos\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u201cNo les rezamos a las reliquias o im\u00e1genes, ya que ellos no pueden ni vernos ni escucharnos ni ayudarnos.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nADRIAN FORTESCUE\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n(N.del T&#160;: El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica trata el tema en 476 \u201cComo el Verbo se hizo carne asumiendo una verdadera humanidad, el cuerpo de Cristo es limitado. Por eso se puede \u201cpintar\u201d la faz humana de Jes\u00fas (Ga 3,2). En el s\u00e9ptimo Concilio Ecum\u00e9nico, La Iglesia reconoci\u00f3 que es leg\u00edtima su representaci\u00f3n en im\u00e1genes sagradas\u201d. Ampl\u00eda en los puntos 1159 ss., 2130 ss.,2691, 2705.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. LAS IM\u00c1GENES EN EL VIEJO TESTAMENTO El Primer Mandamiento parecer\u00eda prohibir absolutamente hacer cualquier tipo de representaciones de hombres, animales, o a\u00fan plantas: No tendr\u00e1s dioses extra\u00f1os delante de m\u00ed. No te har\u00e1s imagen, ni ninguna semejanza de lo que est\u00e9 arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/veneracion-de-imagenes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVENERACION DE IMAGENES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25260","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25260","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25260"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25260\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25260"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25260"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25260"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}