{"id":25261,"date":"2016-02-05T17:07:03","date_gmt":"2016-02-05T22:07:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/imago-dei-el-hombre-creado-a-imagen-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T17:07:03","modified_gmt":"2016-02-05T22:07:03","slug":"imago-dei-el-hombre-creado-a-imagen-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/imago-dei-el-hombre-creado-a-imagen-de-dios\/","title":{"rendered":"IMAGO DEI: EL HOMBRE CREADO A IMAGEN DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Introducci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El hombre creado a imagen de Dios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 La doctrina de la imago Dei en los Santos Padres<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 El pensamiento de San Gregorio de Nisa<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 La \u201cimago Dei\u201d seg\u00fan Santo Tom\u00e1s<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 La imagen de la Creaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 La imagen de Dios en el hombre seg\u00fan el estado de justicia original<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Los dones preternaturales<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 Conexi\u00f3n de la gracia con estos dones<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 Notas<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se podr\u00eda abordar al hombre bajo dos aspectos: el de su naturaleza y el de su destino, pero es preciso separarlo como si tuviesen alg\u00fan valor por s\u00ed solos. La naturaleza y el destino no son dos realidades que se superponen sino, m\u00e1s bien, la expresi\u00f3n din\u00e1mica del misterio \u00fanico de su ser (Ver: Jesucristo: ideal del Ser humano ). Naturaleza y destino no pueden definirse m\u00e1s que lo uno por lo otro. El destino es la realizaci\u00f3n perfecta de su naturaleza. Y la naturaleza es el l\u00edmite dentro del cual cumple su destino. Pero el afirmar que estos dos aspectos son inseparables es una visi\u00f3n total, que uno es complemento del otro, no debe llevarnos al extremo contrario de fundir lo que es distinto. Uni\u00f3n y complemento s\u00f3lo son posibles entre t\u00e9rminos que tengan cada uno su propia entidad. Nuestro destino s\u00f3lo es realizable en funci\u00f3n de la naturaleza que Dios nos ha dado preciosamente para cumplirlo  [1].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Cristianismo &#8211;  la \u00fanica religi\u00f3n verdadera &#8211;  es el \u00fanico capaz de darnos una respuesta plenamente satisfactoria en lo tocante a la dignidad del hombre. Nos presenta, en primer lugar, al hombre hist\u00f3rico cuyo origen y naturaleza condicionan su destino: Dios ha intervenido en su vida y ha establecido relaciones con \u00e9l por iniciativa propia. As\u00ed, en el plano de la realidad hist\u00f3rica de la persona humana hallamos un nuevo elemento, un nuevo \u00e1mbito de perfecci\u00f3n que trasciende su capacidad natural  puesto que lo invita a entrar en comuni\u00f3n con la Sant\u00edsima Trinidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La revelaci\u00f3n nos ha dado a conocer un hecho que excede todos los l\u00edmites de la filosof\u00eda; la dignificaci\u00f3n sobrenatural de la persona humana, perdida por la ca\u00edda original, pero restaurada por Jesucristo, que apareci\u00f3 en la historia humana como Palabra del Padre y como Redentor del mundo. Al fin del orden natural humano, que ser\u00eda la perfecci\u00f3n del hombre en posesi\u00f3n de la verdad y del bien natural, se a\u00f1ade un orden sobrenatural con principios, medios y fines propios. Esta vida sobrenatural es trascendente, pero encuentra su apoyo en las facultades del hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos sido creados para participar de la divina naturaleza. No se trata \u00fanicamente que nuestras facultades espirituales de inteligencia y voluntad (ver Facultades del alma) establecen semejanza de nuestras almas con Dios, sino que por encima de esta realidad se nos ha dado un don sobrenatural que nos hace de la misma naturaleza de Dios. Por la gracia santificante participamos de la vida divina; ella es el germen de nuestra inmortalidad gloriosa. Es el comienzo misterioso de esta vida sobrenatural, de la cual la Sagrada Escritura nos dice que es ya la vida divina en nosotros y comienzo de la eterna realidad. Por eso pudo escribir Santo Tom\u00e1s de Aquino, \u201cla gracias no es otra cosa que un comienzo de la gloria en nosotros\u201d  [2]. La Iglesia nos recuerda esta verdad en la hermosa oraci\u00f3n del Ofertorio de la Misa: \u201cOh Dios, que maravillosamente formaste la naturaleza humana y m\u00e1s maravillosamente la reformaste, haznos, por el misterio de esta agua y vino, participar de la divinidad de Aqu\u00e9l que se dign\u00f3 hacerse participante de nuestra humanidad, Jesucristo, tu Hijo Se\u00f1or Nuestro\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestra vida presente no llegaremos jam\u00e1s a entender plenamente lo que significa esa participaci\u00f3n de la Divinidad. Es una verdadera generaci\u00f3n, un nacimiento espiritual que imita la generaci\u00f3n natural. Como nos dice expresamente San Juan, la gracia no nos da \u00fanicamente el derecho a llamarnos hijos de Dios, sino que nos hace tales en realidad: \u201cMirad que tal amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios y los somos\u201d [3] Y la consecuencia inevitable de esta filiaci\u00f3n divina adoptiva la expresa S. Pablo cuando exclama: \u201cSi hijos, tambi\u00e9n herederos\u201d [4]\n<\/p>\n<h2>El hombre creado a imagen de Dios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mediante la detenida observaci\u00f3n de una obra de arte, los cr\u00edticos especialistas descubren al autor. M\u00e1s a\u00fan, no s\u00f3lo distinguen uno de otro, sino que reconocen en sus caracter\u00edsticas algunas de las cualidades y disposiciones personales del artista. Esto se debe a que el autor plasma en la obra que produce algo propio, \u00edntimo e individual; deja en ella, por decirlo as\u00ed, su propia marca.<br \/>\nDe todos los artistas, sin lugar a dudas, \u201cDios el m\u00e1s excelente, y as\u00ed cada detalle de su obra creadora revela la mano divina que bosquej\u00f3 su ser: \u201cLa gloria de Dios cuentan los cielos y la obra de sus manos pregona el firmamento\u201d[4] . Pero, entre todas las infinitas obras que constituyen conjuntamente el universo material, s\u00f3lo una representa al Autor de su creaci\u00f3n en una forma m\u00e1s perfecta; \u00e9sta es el hombre, que como arcilla fue por Sus manos moldeado y fabricado[5] .<br \/>\nSin un conocimiento suficiente de las creaturas no podemos, sin embargo, ver la huella que Dios ha dejado en ellas. El conocimiento extensivo nos lo proporciona inicialmente la contemplaci\u00f3n vulgar y pre-cient\u00edfica del mundo. Por medio de \u00e9l conocemos la variedad de seres que constituye el universo sensible, sus maravillas, el orden que reina, la magnificencia, etc. \u00c9ste queda completado por el estudio cient\u00edfico de la naturaleza, el cual ha demostrado que el universo es inmensamente mayor y m\u00e1s maravilloso de lo que la inteligencia humana puede abarcar. El conocimiento intensivo nos los proporciona principalmente la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, la cual afianza las grandes verdades que iluminan directamente la conexi\u00f3n de las cosas del mundo con Dios.<br \/>\n\u201cEl esp\u00edritu humano puede determinar hasta cierto punto, en virtud de su naturaleza, la esencia de la materia, de la planta y del animal, pero no su esencia propia; \u00e9sta es determinada solamente por Dios mismo en su Revelaci\u00f3n\u201d . Por eso si nos pregunt\u00e1ramos ahora \u00bfqu\u00e9 es el hombre? Encontraremos que la respuesta nos la da Dios mismo ya en las primeras p\u00e1ginas de la Revelaci\u00f3n: el hombre es imagen de Dios. \u201cSin la explicaci\u00f3n del hombre desde arriba, desde la Revelaci\u00f3n, ninguna explicaci\u00f3n realizada desde abajo, desde el mito, la poes\u00eda, la ciencia o incluso la metaf\u00edsica, puede conducir a la meta, que debe, por as\u00ed decirse, darse a s\u00ed misma; todas estas explicaciones o quedan encalladas en los estratos inferiores de la existencia material, o brillan un instante para volver a ensombrecerse en la pol\u00edcroma vida profunda de nuestra irredenta vida ps\u00edquica, o flotan en el aire enrarecido de un idealismo insustancial\u201d .<br \/>\nEn \u00faltimo t\u00e9rmino s\u00f3lo podemos decir que lo que es el hombre lo que es el hombre si tenemos en cuenta lo que \u00e9ste es delante de Dios. Su origen divino determina su presencia actual y su futuro; el problema de su origen es el problema de su Salvaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta afirmaci\u00f3n, el hombre es imagen de Dios, encierra grandes dificultades y conduce directamente al misterio. Pero el misterio no es absurdo y el cristiano tiene la mejor clave para acercarse a \u00e9l. La doctrina de la \u201cimago Dei\u201d en el hombre es una ense\u00f1anza general de la teolog\u00eda cat\u00f3lica. Tiene sus fundamentos en los textos de la Biblia, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. En la iglesia primitiva tratan de ella los Padres de la Iglesia y se sirven  para su interpretaci\u00f3n del pensamiento filos\u00f3fico antiguo. Y aunque no existe uniformidad en la especulaci\u00f3n patr\u00edstica, pasa como una propiedad segura a trav\u00e9s de la escol\u00e1stica a la teolog\u00eda moderna (ver Teolog\u00eda dogm\u00e1tica ). En sus comunicaciones oficiales, la Iglesia hace con frecuencia referencia a ella, sin embargo, hasta el momento no existe una precisi\u00f3n del magisterio eclesi\u00e1tico sobre la teolog\u00eda de la \u201cimago Dei\u201d. Para la Edad Media alcanza su \u00faltima explicaci\u00f3n con el doctor ang\u00e9lico .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santo Tom\u00e1s cuando trata de ella contempla al hombre como fin o meta de toda actividad creadora de Dios. No son los tratados exclusivamente filos\u00f3ficos los que constituyen el punto m\u00e1ximo de su antropolog\u00eda; el Santo coloca la cumbre del hombre en el privilegio de ser imagen de Dios. El hombre, por raz\u00f3n de esta su semejanza con Dios se encuentra en una relaci\u00f3n especial con la Divinidad como con un principio ejemplar de su ser espiritual y esto le confiere una sublime grandeza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hace falta resaltar la trascendencia de esta verdad para la vida espiritual, pues es propio de la imagen tender naturalmente a conformarse con su prototipo ejemplar, de este modo el esfuerzo espiritual de la criatura racional en esta vida ser\u00e1 conseguir la perfecci\u00f3n de la imagen de Dios que existe en ella desde su creaci\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>La doctrina de la imago Dei en los Santos Padres<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina de la \u201cimago Dei\u201d no es uniforme en la Iglesia primitiva; su estudio constituir\u00e1 un vasto y denso cap\u00edtulo de Patrolog\u00eda. Dentro de los l\u00edmites necesarios del presente estudio no nos es posible exponerla ni siquiera en sus l\u00edneas principales. Para el prop\u00f3sito de este escrito b\u00e1stenos dar aqu\u00ed algunos rasgos caracter\u00edsticos que pongan en evidencia tal oscilaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas las filosof\u00edas no materialistas han hablado de Dios y cada una a su manera, de la divinizaci\u00f3n del hombre. En Plat\u00f3n y sus disc\u00edpulos, a\u00fan en los disc\u00edpulos de Arist\u00f3teles, pero de un modo muy especial en el neo-platonismo \u2013que amalgama dentro de s\u00ed las distintas corrientes del pensamiento griego-, encontramos una aspiraci\u00f3n a la salvaci\u00f3n mediante la deificaci\u00f3n del hombre. La imagen es considerada habitualmente como dada al hombre en el punto de partida de su existencia. No es una divinizaci\u00f3n en s\u00ed misma, sino un poder, una posibilidad de divinizaci\u00f3n . Como meta de toda existencia humana se persigue una asimilaci\u00f3n a Dios que se realiza mediante la contemplaci\u00f3n y para la cual la \u201ccatarsis\u201d es una condici\u00f3n indispensable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Santos Padres, en contacto con la Filosof\u00eda, recogieron estas ideas y las desarrollaron encontrando para ello apoyo en la Sagrada Escritura. Dios ha hecho al hombre a su imagen, nos dice el G\u00e9nesis. Y San Pablo llama a Cristo imagen de Dios. Tales son los dos puntos principales de incersi\u00f3n escritur\u00edstica de este tema, el cual inspirar\u00e1 a trav\u00e9s de toda la patr\u00edstica grandes tratados de antropolog\u00eda cristiana. Antes que los Padres y a\u00fan antes que San Pablo, Fil\u00f3n de Alejandr\u00eda ya se ocup\u00f3 de esta \u201cimagen\u201d del G\u00e9nesis y como no se conoc\u00eda a Cristo, el calific\u00f3 al Logos como imagen de Dios .<br \/>\nSan Ireneo es uno de los primeros Padres que hace la distinci\u00f3n entre imagen y semejanza. La Imagen se refiere al orden natural, cuerpo y alma. La semejanza la da el esp\u00edritu. En el alma es la inteligencia y el libre arbitrio aquello que lleva el sello divino (A.H. IV, 37, 4). Seg\u00fan San Ireneo, la pedagog\u00eda divina supone un progreso en la vida que las Tres Personas confieren al hombre. Las etapas son: existir, progresar y llegar a la gloria viendo a Dios. Es siguiendo este orden que el hombre creado y modelado se orienta hacia la perfecci\u00f3n y se conforma poco a poco a la imagen y semejanza del Dios increado (A.H. IV, 38, 3) (2). Para que esto se realice, el Hijo \u00fanico de Dios se hizo verdadero hombre a fin de que por la semejanza con el Hijo, el hombre sea amado por el Padre. En los siglos precedentes se dec\u00eda que el hombre hab\u00eda sido creado a imagen de Dios, pero no se pod\u00eda demostrar, puesto que el Verbo era a\u00fan invisible y la semejanza hab\u00eda desaparecido. Pero cuando el Verbo de Dios se hizo carne, \u00c9l restaur\u00f3 la imagen en toda verdad, haciendo al hombre semejante al Padre invisible a trav\u00e9s del Verbo visible (A.H. V, 16, 2). Este fue, pues, el motivo por el cual, el Verbo de Dios se hizo hombre, el Hijo de Dios del hombre, a fin de que el hombre entrando en comuni\u00f3n con el Verbo y recibiendo la adopci\u00f3n divina, se convirtiera en Hijo de Dios. (A.H. III, 19, 1) .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de San Ireneo, son muchos los autores cristianos que adoptaron la distinci\u00f3n entre imagen y semejanza, pero no todos de la misma forma. Algunos, despreciando la naturaleza llaman \u201cimago\u201d a la semejanza divina que nos confiere el bautismo y \u201csimilitudo\u201d a la perfecci\u00f3n de la semejanza a la cual llegamos por el auxilio de la gracia unida a nuestros propios esfuerzos. Otros, colocan la \u201cimago\u201d en la misma naturaleza y la \u201csimilitudo\u201d es la que concede el esp\u00edritu y que debe perfeccionarse poco a poco, sin alcanzar jam\u00e1s un l\u00edmite.<br \/>\nSeg\u00fan Clemente de Alejandr\u00eda, todos los hombres son la imagen de Dios, pero la semejanza supone en ellos un estado de justicia y gracia mediante el cual agradan a Dios. El destino del hombre consiste en la obligaci\u00f3n de realizar en s\u00ed mismo esta semejanza y esto mediante la observancia de los preceptos divinos. Para \u00e9l la imagen es la realidad natural y la semejanza la realidad sobrenatural .<br \/>\nEn Or\u00edgenes, esta distinci\u00f3n no es constante. Algunos se sus textos dicen que el hombre ha sido creado desde el principio a imagen y semejanza de Dios. En otros pasajes, inspirados en San Pablo, la imagen es presentada como la meta del progreso espiritual, es decir, lo que ordinariamente se expresa con el t\u00e9rmino \u201csimilitudo\u201d . Pero, con propiedad, s\u00f3lo Cristo puede ser llamado imagen de Dios. En \u00c9l la imagen se identifica con la filiaci\u00f3n, ya que \u00c9l posee la divinidad y las virtudes que esta lleva consigo de un modo substancial. El hombre es s\u00f3lo \u201cseg\u00fan la imagen\u201d o \u201cimagen de la imagen\u201d, seg\u00fan Or\u00edgenes, imagen mediata de Dios e inmediata del Logos que es el intermediario entre Dios y \u00e9l.<br \/>\nTertuliano, que con insistencia particular da testimonio de su profunda convicci\u00f3n de la unidad del ser humano, bas\u00e1ndose en el pensamiento de San Ireneo, distingue \u201cimago\u201d y \u201csimilitudo\u201d, y ense\u00f1a que mediante el bautismo se recupera la semejanza que el hombre tuvo con Dios en su estado primitivo [16]. Por otro lado, se nota en \u00e9l el influjo de la antropolog\u00eda estoica que quiere ver esta semejanza en la libertad de la voluntad y que utiliza imago y similitudo como sin\u00f3nimos para expresar esta libertad[17] .<br \/>\n\u201cEl hombre puede ser considerado como la imagen de Dios en raz\u00f3n de la naturaleza de su alma. As\u00ed es como San Atanasio interpreta el texto del G\u00e9nesis. Esta cualidad confiere al alma el privilegio de contemplar en s\u00ed misma, como en un espejo, al Verbo imagen del Padre. El pecado priva al alma de esta contemplaci\u00f3n del Verbo, a la cual no se puede llegar m\u00e1s que por la gracia de Dios. Pero a\u00fan en el caso de haberla perdido, no queda privada de la facultad de elevarse a Dios. Pero a\u00fan en el caso de haberla perdido, no queda privada de la facultad de elevarse a Dios por la contemplaci\u00f3n de las cosas visibles. Todo ha sido creado por Dios en tan perfecta armon\u00eda que cuanto hay en el mundo puede servirnos de camino hacia \u00c9l, tal es su clemencia\u201d[18] .<br \/>\nSan Atanasio no hace distinci\u00f3n alguna, como sus precedesores, entre imagen y semejanza. El hombre no posee la imagen propiamente dicha sino participa de la imagen que es en s\u00ed misma una persona id\u00e9ntica a Dios. Tampoco hay en \u00e9l la idea de in progreso hacia la semejanza; la semejanza no es superior a la imagen. El santo, describe con complacencia e bienestar del estado original, el hombre primitivo deb\u00eda haber perseverado en aquella familiaridad divina que constitu\u00eda su perfecta felicidad y conservar as\u00ed su participaci\u00f3n de la Imagen. La ca\u00edda por el pecado es un oscurecimiento de la participaci\u00f3n divina pero sin destrucci\u00f3n de la perfecci\u00f3n inicial y la redenci\u00f3n es la restauraci\u00f3n del estado primitivo[19 ]. En esta perspectiva, la perfecci\u00f3n existe desde un comienzo y si se pierde no hay m\u00e1s que restituirla, sin que esta restituci\u00f3n signifique de alg\u00fan modo de una mejoraci\u00f3n en el alma.\n<\/p>\n<h2>El pensamiento de San Gregorio de Nisa<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pensamiento de Gregorio de Nisa es uno de los m\u00e1s originales y audaces. La doctrina de la imagen encuentra en su antropolog\u00eda aplicaciones muy diversas. En su \u201cDiscurso Catequ\u00edstico\u201d, despu\u00e9s de enumerar todos los dones que Dios desde el origen hab\u00eda concedido al hombre; vida, raz\u00f3n, sabidur\u00eda, todos los bienes que convienen a Dios mismo y, entre otros, la eternidad, los junta todos en una sola expresi\u00f3n: el hombre es a la imagen de dios. (Cr. Cat. V,7). La imagen no s\u00f3lo designa el conjunto de cualidades que hacen al hombre semejante a Dios, sino que expresa todo lo divino que debe transmitirse al hombre para que \u00e9l pueda llamarse realmente \u201checho a la imagen de Dios\u201d.- En un pasaje de su tratado \u201cLa creaci\u00f3n del hombre\u201d, despu\u00e9s de afirmar que la diferencia entre Creador y creatura consiste \u00fanicamente en el hecho de que una es increada y la otra recibe la existencia por una creaci\u00f3n, explica que decir que el hombre es imagen de Dios significa que Dios ha hecho a la naturaleza humana participante de todo bien. De este modo, si Dios es la plenitud del Bien y si el hombre es a su imagen, s\u00f3lo en el hecho de estar colmado de todos los bienes se asemejar\u00e1 la imagen al arquetipo[20] . Para San Gregorio de Nisa. Esta semejanza divina no existe en el cuerpo. Como fil\u00f3sofo neoplat\u00f3nico se inclina hacia un espiritualismo acentuado. Si bien la problem\u00e1tica de la escatolog\u00eda y de la resurrecci\u00f3n le preocupan, \u00e9l estima poco el cuerpo (De castigatione, 46, 308). Es s\u00f3lo el alma la que propiamente es imagen de Dios, pero esta nobleza recae de alguna manera sobre el cuerpo en cuanto que \u00e9ste es instrumento del alma y por eso se puede decir que el cuerpo es imagen de imagen o espejo de espejo-. Si bien, el santo subraya generalmente la humildad de esta situaci\u00f3n subalterna del cuerpo, no deja de reconocer en algunas ocasiones su grandeza: es la cima que puede alcanzar la materia y el hombre ha sido creado precisamente cuerpo y alma a fin de que en \u00e9l el mundo material tenga acceso a los bienes del esp\u00edritu[21] .<br \/>\nFinalmente, San Agust\u00edn, siguiendo la l\u00ednea trazada por la tradici\u00f3n, distingue los dos t\u00e9rminos de imagen y semejanza. No acepta la teor\u00eda de San Ireneo, seg\u00fan la cual la imagen expresa la condici\u00f3n natural del hombre y la semejanza de su condici\u00f3n sobrenatural. Para San Agust\u00edn la semejanza no incluye la imagen, pero la imagen incluye la semejanza. La idea de la imagen de Dios se refiere tambi\u00e9n a la realidad corporal, es decir, la imagen designa al hombre en su totalidad. En su \u201cComentario literal sobre el G\u00e9nesis\u201d se inclina a creer que la imagen de Dios ha sido perdida por el pecado de Ad\u00e1n, pero posteriormente corrige su opini\u00f3n. Por el pecado la imagen de Dios ha sido solamente mancillada en nuestra alma, ha sido desgastada, pero es susceptible de una restauraci\u00f3n. Esta imagen de Dios es una prerrogativa de la naturaleza humana, de modo que no se podr\u00eda destruir esta imagen sin destruir la naturaleza del hombre. As\u00ed, el  alma es imagen de Dios en virtud de su naturaleza, la cual imagen se hace m\u00e1s brillante o m\u00e1s perfecta por la elevaci\u00f3n al orden sobrenatural[22].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TEXTO EN EDICIoN\n<\/p>\n<h2>La \u201cimago Dei\u201d seg\u00fan Santo Tom\u00e1s<\/h2>\n<h2>La imagen de la Creaci\u00f3n<\/h2>\n<h2>La imagen de Dios en el hombre seg\u00fan el estado de justicia original<\/h2>\n<h2>Los dones preternaturales<\/h2>\n<h2>Conexi\u00f3n de la gracia con estos dones<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Margarita Mar\u00eda Hamann O.S.U. (1964)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcripci\u00f3n: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<h2>Notas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Cf. B. Hansoul, El hombre, en la Iniciaci\u00f3n Teol\u00f3gica, 574-575.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Suma Teol. II-II q. 24, a.3, ad, 2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] I Jn. 3,1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Rom. 8,17.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Sal. 18,1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Cf. Job 10, 8 ss..\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] Theodor Haeker, \u00bfQu\u00e9 es el hombre?, 154.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Ibid., 158-159.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Cf. Karl Erlighagen, Vom Bildungsideal zur Lebensordnung, 122-123.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] Cf. Henri Crouzel, Th\u00e9ologie de l\u2019image de Dieu chez Orig\u00e8ne, 32.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11] Cf. R\u00e9gis Berbard, L\u2019image de Dieu d\u2019 apr\u00e8s Saint Athanase,9\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12] Roger Poelman, De la pelnitude de Dieu par Saint Iren\u00e9e, 23, 24.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13] (1) Ibid., 45-46.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14] Cf. B. Hansoul, El hombre, lug. cit., 587.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15] Cf. Henri Crouzel, Ob. Cit., 217.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[16] Ibid., 147.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[17] Cf. Karl Erlinghageb, ob. Cit., 125-126\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[18] B. Hansoul, ob.cit., 589-590.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19] Cf. R\u00e9gis Bernard, ob.cit, 27-28.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[20]Cf. Roger Leys, \u201cL\u2019image de Dieu chez San Gr\u00e9goire de Nysse\u201d, 60.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[21] Cf. Roger Leys, ob.cit., 64-65.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[22] Cf. B. Hansoul, ob. cit., 590-592.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Introducci\u00f3n 2 El hombre creado a imagen de Dios 3 La doctrina de la imago Dei en los Santos Padres 4 El pensamiento de San Gregorio de Nisa 5 La \u201cimago Dei\u201d seg\u00fan Santo Tom\u00e1s 6 La imagen de la Creaci\u00f3n 7 La imagen de Dios en el hombre seg\u00fan el estado de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/imago-dei-el-hombre-creado-a-imagen-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abIMAGO DEI: EL HOMBRE CREADO A IMAGEN DE DIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25261","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25261","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25261"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25261\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25261"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25261"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25261"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}