{"id":25263,"date":"2016-02-05T17:07:07","date_gmt":"2016-02-05T22:07:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/impostores\/"},"modified":"2016-02-05T17:07:07","modified_gmt":"2016-02-05T22:07:07","slug":"impostores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/impostores\/","title":{"rendered":"IMPOSTORES"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Bajo este t\u00edtulo recogemos cierto n\u00famero de personajes indeseables que, aunque no tienen entidad suficiente para exigir un tratamiento independiente, han tenido tal notoriedad en diferentes \u00e9pocas o causado perturbaci\u00f3n en la Iglesia por sus enga\u00f1os o su infamia moral, que no pueden ser ignorados en una obra como la presente. Que habr\u00eda hip\u00f3critas que se aprovechar\u00edan del ejercicio de la piedad para enmascarar sus propios planes diab\u00f3licos, hab\u00eda sido claramente predicho por Cristo en los Evangelios. \u201cGuardaos de los falsos profetas\u201d, hab\u00eda dicho, \u201cque vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces\u201d (Mt 7, 15), y de nuevo \u201cPues surgir\u00e1n falsos cristos y falsos profetas y realizar\u00e1n se\u00f1ales y prodigios con el prop\u00f3sito de enga\u00f1ar, si fuera posible, a los elegidos\u201d (Mc 12, 22), Lo mismo escuchamos en otros libros del Nuevo Testamento; por ejemplo: \u201c&#8230;muchos falsos profetas han venido al mundo\u201d (I Jn 4, 1); \u201cHubo tambi\u00e9n en el pueblo falsos profetas, como habr\u00e1 entre vosotros falsos maestros que introducir\u00e1n herej\u00edas perniciosas&#8230;\u201d  (II Pe 2, 1). El temprano cumplimiento de estas predicciones se atestigua por el lenguaje de la \u00abDidaj\u00e9\u00bb (caps. 11 y 16), y por Justino m\u00e1rtir (sobre el 150 A.C.) qui\u00e9n observa: \u201cNuestro Se\u00f1or dijo que muchos falsos profetas y falsos cristos aparecer\u00edan en su nombre y enga\u00f1ar\u00edan muchos; y as\u00ed ha ocurrido\u201d. Muchos han ense\u00f1ado doctrinas ateas, blasfemas e imp\u00edas forjadas en Su nombre\u00bb (Dial., c. LXXXII).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dejando de lado mentiras que no son de nuestra competencia, como la sucesiva aparici\u00f3n de pseudo-mes\u00edas entre los jud\u00edos, hombres como Juan de Giscala y Sim\u00f3n Bar-Giora, qui\u00e9n jug\u00f3 un terrible papel en la historia del sitio de Jerusal\u00e9n, reconocemos en Sim\u00f3n el Mago, sobre el que leemos en los Hechos 8, 5-24, el primer notorio impostor de la historia de la iglesia cristiana. Ofreci\u00f3 a San Pedro dinero para obtener el poder de dar a otros los dones del Esp\u00edritu Santo, y los Hechos no a\u00f1aden sobre \u00e9l m\u00e1s que antes hab\u00eda practicado la hechicer\u00eda y embrujado a la gente de Samaria. Pero Justino M\u00e1rtir y otros escritores tempranos nos informan que despu\u00e9s fue a Roma, realiz\u00f3 all\u00ed milagros por el poder del demonio y recibi\u00f3 honores divinos tanto en Roma como en su propio pa\u00eds. Aunque se recogieron muchas leyendas extravagantes alrededor del nombre de este Sim\u00f3n, y en particular la historia de una supuesta disputa en Roma entre \u00e9l y San Pedro, cuando Sim\u00f3n, que intentaba volar, fue bajado a tierra por la palabra del Ap\u00f3stol, rompi\u00e9ndose su pierna en la ca\u00edda, parece probable, no obstante, que deba haber alg\u00fan fundamento para lo relatado por Justino y aceptado por Eusebio. El Sim\u00f3n el Mago hist\u00f3rico, sin ninguna duda, fund\u00f3 alguna clase de religi\u00f3n como falsificaci\u00f3n del Cristianismo en la que exigi\u00f3 tener un papel an\u00e1logo al de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un gran n\u00famero de impostores est\u00e1n asociados con las herej\u00edas de los siglos segundo y tercero y con otras posteriores. El gn\u00f3stico Marco es conocido por haber ense\u00f1ado la combinaci\u00f3n de las m\u00e1s extravagantes formulas, por las cuales los iniciados, tras la muerte, dejan su cuerpo en este mundo, sus almas con el Demiurgo, y \u201cascienden en esp\u00edritu al pleroma\u00bb, con los m\u00e1s bajos trucos, pretendiendo, por ejemplo, mostrar el contenido de un c\u00e1liz de vidrio que cambiaba de color milagrosamente despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n (Ireneo, \u00abContra H\u00e6reses\u00bb, I, XIII &#8211; XXI). Semejantemente es, o al menos  muy dudoso, el profetismo fren\u00e9tico de dos mujeres, Priscila y Maximila, que dejaron a sus maridos para recorrer el pa\u00eds de Fr\u00edgia con el hereje Montano, no son consideradas como impostoras conscientes. Sus antagonistas ortodoxos mantuvieron vigorosamente que todos los l\u00edderes de la secta estaban pose\u00eddos por el diablo y deb\u00edan ser obligados a someterse a un exorcismo. No todas las extravagancias eran exclusivas de oriente, aunque la mayor\u00eda abund\u00f3 all\u00ed. San Gregorio de Tours nos habla de un fan\u00e1tico medio loco que, al final del siglo sexto, declar\u00f3 ser Cristo  y que viaj\u00f3 por los alrededores de Arles en compa\u00f1\u00eda de una mujer llamada Mar\u00eda. Era conocido por obrar milagros de curaci\u00f3n y masas de gente creyeron en \u00e9l y le dieron honores divinos. Al final se desplazaba con m\u00e1s de tres mil seguidores hasta que fue muerto al enfrentarse con violencia a un enviado del obispo Aurelio. La mujer llamada Mar\u00eda, bajo tortura, descubri\u00f3 todos sus fraudes, pero muchos del populacho todav\u00eda creyeron en ellos, y varios aventureros acompa\u00f1ados por profetisas hist\u00e9ricas parecen haber florecido en la Galia en esa misma \u00e9poca (Greg. Turon., \u00abHist\u00bb., X, 25). Todav\u00eda m\u00e1s famosos fueron los impostores Adalberto y Clemente que se opusieron a la autoridad de San Bonifacio en Alemania sobre el a\u00f1o 744. Adalberto, que era galo, reclam\u00f3 haber sido honrado con  favores sobrenaturales desde su nacimiento. Sacaba a la gente de las iglesias, les daba pedazos de sus u\u00f1as y pelo como reliquias, y les dec\u00eda que era innecesario que le confesaran sus pecados porque \u00e9l ya le\u00eda sus corazones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Clemente, un escoc\u00e9s, rechazaba los c\u00e1nones de la Iglesia sobre el matrimonio y otras cuestiones disciplinarias y manten\u00eda que Jesucristo, en su descenso a los infiernos, hab\u00eda liberado todas las almas confinadas all\u00ed, incluso los condenados y no bautizados. El problema de estos obispos her\u00e9ticos fue llevado a Roma y discutido por el Papa Zacar\u00edas en un concilio celebrado en el 745, en el que se ley\u00f3 en voz alta una carta milagrosa de Jesucristo que Adalberto pretendi\u00f3 que hab\u00eda bajado del cielo y  le hab\u00eda sido entregada por el Arc\u00e1ngel Miguel. Al final,  el concilio pronunci\u00f3 sentencia de deposici\u00f3n y excomuni\u00f3n contra los dos acusados (cf. Hefele, \u00abConciliengeschichte\u00bb, \u00a7\u00a7 363-367; Hauck, \u00abKirchengeschichte Deutschlands\u00bb, I, 554 seq.)..\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de la Edad Media nos encontramos con muchos ejemplos de estos fan\u00e1ticos medio locos, y nuestra imperfecta informaci\u00f3n no nos permite generalmente afiemar en qu\u00e9 medida la locura o el fraude consciente eran responsables de sus pretensiones. Estos casos se multiplicaron m\u00e1s habitualmente en momentos de calamidad nacional o de  excitaci\u00f3n religiosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00e9poca del a\u00f1o 1000, debido a la vaga expectativa (una expectativa que fue sin embargo muy exagerada), de la venida del d\u00eda del juicio (cf. Ap 20, 7) marc\u00f3 una crisis, y Raoul Glaber (Migne, P., L., CXLII, 643-644) nos habla en particular de dos agitadores eclesi\u00e1sticos, uno llamado Leotardo, en Ch\u00e2lons, y el otro Wilgardo, en R\u00e1vena que causaron graves perturbaciones en ese momento. Leotardo pretendi\u00f3 haber tenido revelaciones extraordinarias y predic\u00f3 una clase de doctrina socialista previniendo a la gente sobre el pago de los diezmos. Cuando sus seguidores lo abandonaron se ahog\u00f3 en un pozo. Wilgardo parece haber sido un fan\u00e1tico literario que se cre\u00eda, por una visi\u00f3n, enviado por Virgilio, Horacio y Juvenal para corregir la ense\u00f1anza dogm\u00e1tica de la Iglesia. Tuvo muchos seguidores y cre\u00f3, por alg\u00fan tiempo,  una clase de cisma hasta que fue condenado por la autoridad papal. De todos los ilusos, de cuya cordura sin embargo podemos dudar, el m\u00e1s notable fue el anabaptista Juan de Leyden (John Bokelzoon), qui\u00e9n m\u00e1s tarde (1533) se convertir\u00eda en el tirano de M\u00fcnster. Se cre\u00eda dotado de dones y poderes de sobrenaturales, y le encantaba actuar como ejecutor p\u00fablico de sus propias sentencias, despedazando a sus v\u00edctimas con sus propias manos. El per\u00edodo del gran Cisma de Oriente tambi\u00e9n fue una \u00e9poca en la que  muchas personas fan\u00e1ticas o arteras recogieron una rica cosecha de la credulidad del populacho. Un griego, conocido como Paulus Tigrinus, que pretend\u00eda ser Patriarca de Constantinopla, tras una exitosa carrera de fraudes en Chipre y otros lugares, lleg\u00f3 a Roma d\u00f3nde fue descubierto y encarcelado por Urbano VI. Tras la elecci\u00f3n de Bonifacio IX fue liberado y se refugi\u00f3 junto al Duque de Saboya a quien plante\u00f3 la misma pretensi\u00f3n de ser el verdadero Patriarca de Constantinopla. Por este pr\u00edncipe fue enviado con un docena de caballos a Avi\u00f1\u00f3n y recibido como patriarca por el antipapa, Clemente VII. De all\u00ed escap\u00f3, llevando con \u00e9l muchos ricos regalos que hab\u00eda recibido del enga\u00f1ado Clemente. Otro impostor famoso de este per\u00edodo fue un fraile franciscano, un tal James de J\u00fclich que desempe\u00f1o todas las funciones de obispo sin haber recibido nunca  la consagraci\u00f3n episcopal. Primero fue admitido como obispo auxiliar por Florencio, obispo de Utrecht. Se provoc\u00f3 un gran esc\u00e1ndalo y disturbios cuando la verdad fue descubierta, a causa del gran n\u00famero de personas a quienes hab\u00eda (inv\u00e1lidamente, claro) ordenado sacerdotes. Fue degradado solemnemente en 1392 por una comisi\u00f3n de siete obispos y, entregado al brazo secular, fue sentenciado a ser hervido vivo, pero esta sentencia fue mitigada en la ejecuci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada sin embargo podr\u00eda ilustrar m\u00e1s claramente hasta que punto un per\u00edodo de guerra civil anima a los visionarios e impostores religiosos que la historia de la santa hero\u00edna de Francia, Juana de Arco. De hecho, el principal obst\u00e1culo al reconocimiento de su propia inspiraci\u00f3n se encontraba en la circunstancia que varias otras visionarias, de las que Catalina de La Rochelle es la m\u00e1s conocida, reclamaban, en este mismo periodo, misiones divinas similares. Los hechos se han exagerado, para sus propios prop\u00f3sitos, por escritores tales como Vallet de Viriville (Charles VII, II, 129) y Anatole France (Jeanne el d&#8217;Arc, II, 96); pero hab\u00eda ciertamente un gran numero de estos impostores, hombres y mujeres, y en particular, cinco a\u00f1os despu\u00e9s de que la Doncella fuera quemada en la hoguera, otra mujer la personific\u00f3 y fue recibida en Orl\u00e9ans como la verdadera Juana de Arco, y encontr\u00f3 influyentes partidarios durante m\u00e1s de tres a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros casos de impostura en el siglo decimoquinto fueron indudablemente fomentados por las herej\u00edas Wycliffita y Husita. Si Sir John Oldcastle, el m\u00e1rtir de los Wycliffitas, realmente crey\u00f3, como afirma una fiable autoridad contempor\u00e1nea, que resucitar\u00eda tres d\u00edas despu\u00e9s de su muerte, fue claramente v\u00edctima de enga\u00f1os, pero los detalles asociados con la veneraci\u00f3n de las cenizas de Richard Wyche, quemado en 1440 (Gairdner, \u00abLollardy\u00bb, I, 171), implican alguna mezcla de fraude deliberado. En Alemania, las revueltas sociales animadas principalmente por las doctrinas de los husitas, fueron aprovechadas por m\u00e1s de un aventurero. Johann B\u00f6hm, que en 1476 reuni\u00f3 a su alrededor una muchedumbre de campesinos, que llegaron a sumar a veces  30.000, en Nikiashausen de Franconia, parece que fue el instrumento los husitas, m\u00e1s astutos que \u00e9l. Declar\u00f3 haber tenido revelaciones de la Bienaventurada Virgen y declar\u00f3 la guerra al reconocimiento de cualquier autoridad eclesial, al pago de los diezmos y de hecho a toda propiedad. Fue despu\u00e9s capturado por el obispo de Wurzburg y quemado (Janssen, \u00abGesch. d.deutschen Volkes\u00bb, II, 401). Algo similar, por sus objetivos parcialmente sociales, fue la rebeli\u00f3n en tierra inglesa de Jack Cade,  que confesaba ser descendiente de los Condes de Mortimer. Es dif\u00edcil decidirlo si estas pretensiones o un cierto car\u00e1cter charlat\u00e1n ganaron su influencia sobre sus seguidores. Despu\u00e9s de que Londres estuviera durante un d\u00eda o dos en manos de los rebeldes, la revuelta fue  apagada  y Cade finalmente muerto (1450). Otras dos imposturas de fecha algo m\u00e1s tard\u00edas \u2014la de Lamberto Simnel (1487), qui\u00e9n pretendi\u00f3 ser el hijo del asesinado Duque de Clarence, y Perkin Warbeck (1497), qui\u00e9n se presentaba como Ricardo, Duque de York, el m\u00e1s joven de los dos pr\u00edncipes que se cree fueron ahogados en la Torre \u2014son famosas en la historia inglesa, pero ninguna de ellas tuvo car\u00e1cter religioso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la misma raz\u00f3n no necesitamos tocar aqu\u00ed otras suplantaciones de personas de dignidad real, e. g. Alexis Comnenus que apareci\u00f3 en el siglo doce como rival de Isaac Comnenus II; Balduino que apareci\u00f3 en Flandes en 1225 despu\u00e9s de la muerte del verdadero Balduino en oriente; el aventurero que suplant\u00f3 a Federico II y que, cuando fue detenido y torturado por el emperador Rodolfo en 1284,  reconoci\u00f3 el fraude, por no hablar de muchos otros. Sin embargo, dos suplantadores de la realeza similares tuvieron mayores consecuencias, y la suplantaci\u00f3n, si lo fue, est\u00e1 enterrada en el m\u00e1s profundo misterio. Cuando el rey Sebasti\u00e1n de Portugal luch\u00f3 en 1578 su \u00faltima desesperada batalla contra los moros en tierras africanas, hubo alg\u00fan evidente conflicto con respecto a la manera de su muerte y aunque lo que se  pretendi\u00f3 que era su cuerpo muerto se llev\u00f3 y enterr\u00f3 en Portugal, circularon rumores persistentemente que hab\u00eda escapado y todav\u00eda estaba vivo. Influenciados por el hecho de que Felipe II de Espa\u00f1a reclamaba y ocupaba el trono del reino de su hermana, aparecieron una serie de fingidores, cada uno afirmaba ser el verdadero Sebasti\u00e1n, el que se cre\u00eda que hab\u00eda perecido. Los tres primeros de estos pretendientes eran p\u00edcaros comunes, pero el cuarto hizo su papel con una firmeza extraordinaria y una habilidad consumada. Obtuvo el reconocimiento de varias personas que hab\u00edan conocido bien a Sebasti\u00e1n y, aunque el Virrey espa\u00f1ol de N\u00e1poles lo detuvo y lo envi\u00f3 a galeras, parece que fue tratado por las autoridades espa\u00f1olas con un curioso grado de consideraci\u00f3n. Aun hoy no puede afirmarse con la certeza absoluta que su historia fuera una farsa, aunque casi todos historiadores se pronuncian en su contra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda m\u00e1s dudoso es el caso de \u201cel falso Demetrio\u201d. El verdadero Demetrio, hijo del zar Iv\u00e1n, el Terrible, fue asesinado en 1592. Mosc\u00fa, tras la muerte de Iv\u00e1n, cay\u00f3 en una terrible anarqu\u00eda y poco tiempo despu\u00e9s aparecido en Polonia un hombre joven que declar\u00f3 ser Demetrio, que hab\u00eda escapado a la matanza, y que ten\u00eda la intenci\u00f3n de reclamar el trono de los zares.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segismundo, rey de Polonia, le prest\u00f3 su apoyo. Se autonombr\u00f3 Se\u00f1or de Mosc\u00fa y generalmente fue recibido con entusiasmo, aunque \u00e9l no guard\u00f3 en secreto el hecho de que durante su residencia en Polonia hab\u00eda adoptado la Fe romana. Probablemente nunca se han juzgado justamente los m\u00e9ritos de la controversia hist\u00f3rica acerca de su identidad, porque todos han estado de acuerdo en describirlo como un instrumento de los jesuitas, y, por tanto, la han asumido para afirmar que todo el asunto fue un golpe pol\u00edtico inventado por ellos para atraer a Rusia a la obediencia romana. Sin embargo, se ha demostrado claramente lo dudosa que es la presunci\u00f3n de que Demetrio fuera realmente un impostor. (Ver Pierling, \u201cRome et D\u00e9m\u00e9trius\u00bb, Par\u00eds, 1878; y \u00abLa Russie et le San-Si\u00e8ge\u00bb del mismo autor.) De otros pretendientes reales, y notablemente de los seis diferentes aventureros que asumieron la persona del Delf\u00edn Lu\u00eds, el hijo de Lu\u00eds XVI, no hay necesidad de hablar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco nos vamos a detener en personajes fant\u00e1sticos como Paracelso (Philip Bombast von Hohenheim, 1493-1541), qui\u00e9n, a pesar de su muestra de formulas cabal\u00edsticas  y su pretensi\u00f3n de inspiraci\u00f3n divina, realmente fue para su tiempo un genio cient\u00edfico, o Nostradamus (1503-1566), el astr\u00f3logo y profeta parisino que tambi\u00e9n ejerci\u00f3 como m\u00e9dico, o Cagliostro (Giuseppe Balsamo, 1743-1795), qui\u00e9n muri\u00f3 en los calabozos del Castillo de Sant\u2019Angelo despu\u00e9s de una carrera casi inaudita de fraudes, en la que un modo de francmasoner\u00eda, llamada \u201cMasoner\u00eda Egipcia\u201d, creada por \u00e9l en Inglaterra, jug\u00f3 una parte notable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, astr\u00f3logos ingleses,  como John Dee (1527-1608) cuya vida fue escrita por C. F. Smith (1909), William Lily (1602-1681) y John Gadbury (1627-1704), parecen haber sido sinceros creyentes de su propia extra\u00f1a ciencia, y el curioso personaje, Valentine Greatrakes (1629-1683), no fue meramente un charlat\u00e1n sino que indudablemente posey\u00f3 alg\u00fan don natural de sanar. M\u00e1s all\u00e1 de nuestros prop\u00f3sitos est\u00e1 un n\u00famero de fingidores o ext\u00e1ticos mentirosos que a menudo comerciaron con credulidad popular en pa\u00edses como Espa\u00f1a que estaba preparada para recibir bien los milagros. Entre las m\u00e1s famosas est\u00e1 Magdalena de la Cruz (1487-1560), monja franciscana de C\u00f3rdoba, que durante muchos a\u00f1os fue honrada como santa. Se cre\u00eda que estaba estigmatizada y no tomaba otra comida que la Santa Eucarist\u00eda. Se dec\u00eda que el Sant\u00edsimo Sacramento volaba a su lengua de la mano del sacerdote que estaba dando la Sagrada comuni\u00f3n y parec\u00eda en esos momentos que ella se levantaba de la tierra. La misma levitaci\u00f3n milagrosa ten\u00eda lugar durante sus \u00e9xtasis en los que estaba irradiada de una la luz sobrenatural. Tan universal era la veneraci\u00f3n popular que las se\u00f1oras de la alta sociedad, cuando les llegaba el momento del parto, le enviaban las cunas o los vestidos preparados para el ni\u00f1o,  esperando que ella pudiera  bendecirlos. As\u00ed lo hizo la emperatriz Isabel, en 1527, antes del nacimiento de Felipe II. Por otro lado San Ignacio de Loyola siempre la hab\u00eda considerado sospechosa. Cayendo gravemente enferma en 1543, Magdalena confes\u00f3 una larga carrera de hipocres\u00eda, atribuyendo la mayor\u00eda de las maravillas a la acci\u00f3n de demonios por los que fue pose\u00edda, pero manteniendo su realidad. Fue condenada por la Inquisici\u00f3n, en un auto de fe en C\u00f3rdoba, en 1546, a prisi\u00f3n perpetua en un convento de su orden, y all\u00ed se cree que acab\u00f3 sus d\u00edas piadosamente y rodeada de signos del m\u00e1s sincero arrepentimiento  (ver G\u00f6rres, \u201cMystik\u00bb, V, 168-174; Lea \u201cCap\u00edtulos de religi\u00f3n. Hist. de Espa\u00f1a\u00bb, 330-335). Un gran n\u00famero de casos similares han sido relacionados con considerable detalle por Lea, tanto en su \u201cCap\u00edtulos\u201d citado, como en el cuarto volumen de su \u201cHistoria de la Inquisici\u00f3n Espa\u00f1ola\u201d, pero Lea, aunque infatigable como recopilador, no es fiable en las conclusiones e inferencias que traza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un impostor italiano en este per\u00edodo que logr\u00f3 una reputaci\u00f3n europea fue Joseph Francis Borro o Borri (1627-1695). A consecuencia de alg\u00fan crimen cometido en su disoluta juventud, se refugi\u00f3 en una iglesia en Roma. All\u00ed pretendi\u00f3 haberse convertido y recibido de Dios una misi\u00f3n como reformador. Ten\u00eda revelaciones sobre la Trinidad, y declar\u00f3 que Dios le hab\u00eda nombrado general\u00edsimo de un ej\u00e9rcito que, en nombre del Papa, iba a exterminar a todos los herejes. Tambi\u00e9n mantuvo que la Bienaventurada Virgen fue concebida divina y milagrosamente, que era por consiguiente de la misma naturaleza que su Hijo y estaba presente con \u00c9l en la Santa Eucarist\u00eda. Borro fue arrestado por la Inquisici\u00f3n y sentenciado en 1661, pero se las arregl\u00f3 para escapar y viaj\u00f3 por muchas partes de Europa. Parece que se dedic\u00f3 completamente a una carrera de vulgar fraude y, entre otras v\u00edctimas, obtuvo sumas considerables de dinero de la Reina Cristina de Suecia (antes de su entrada en la Iglesia cat\u00f3lica), con en el pretexto de hacer investigaciones para descubrir la piedra filosofal. Posteriormente fue llevado a Roma, arrestado y muri\u00f3 en prisi\u00f3n en 1695 (vea Cant\u00f9, \u201cEretici d\u2019Italia\u201d, III, 330).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tambi\u00e9n dif\u00edcil de poner en duda que, como consecuencia de la man\u00eda de la caza de brujas que prevaleci\u00f3 tanto en los pa\u00edses protestantes como cat\u00f3licos de Europa, durante la \u00faltima mitad del siglo decimosexto y la parte mayor del decimos\u00e9ptimo, as\u00ed como de la exagerada creencia del momento en la posesi\u00f3n demon\u00edaca, las mentes de muchas personas d\u00e9biles, viciosas, o intrigantes fueron fascinadas por las supuestas posibilidades de comunicaci\u00f3n con el diablo de una forma m\u00e1s o menos visible. Parece imposible decidir cu\u00e1nto cr\u00e9dito dar a las confesiones indudablemente hechas por muchos de esos acusados de hechicer\u00eda. Ni es f\u00e1cil llegar a los hechos reales en tales acusaciones delictivas como la del sacerdote Louis Gauffridi, quemado por sus pr\u00e1cticas sat\u00e1nicas y sus relaciones inmorales con las \u201cconvulsionar\u00edas\u201d en el convento de ursulinas de Sainte-Baume, cerca de Aquisgr\u00e1n, en 1611, la de la pretendida ext\u00e1tica, Madeleine Bavent que, con cargos similares, fue condenada a muerte con su confesor en Louviers, en 1647, o la de Urbano Grandier, el sacerdote nigromante, que supuestamente lanz\u00f3 un hechizo sobre las monjas pose\u00eddas de Loudun, en tiempos del cardinal Richelieu. \u00c9stas y otras historias similares, que han sido explotadas continuamente en obras lascivas y antirreligiosas, como la de Michelet \u201cLa Sorci\u00e8re\u201d, permanecen,  desde un punto de vista hist\u00f3rico, todav\u00eda amortajadas en una oscuridad casi impenetrable. Por otro lado alguno aventurar\u00e1 identificarse con esa aceptaci\u00f3n incondicional de todos los tipos de fen\u00f3menos sat\u00e1nicos y demon\u00edacos que se encuentran en el cuarto y quinto vol\u00famen del \u201cMystik\u201d de G\u00f6rres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los peligros de una credulidad excesiva de este tipo han llegado hasta nosotros por las ultrajantes imposturas de \u201cL\u00e9o Taxil\u201d, que se han olvidado r\u00e1pidamente. En la actualidad, la tendencia de los historiadores es descubrir el fraude deliberado, no tanto quiz\u00e1s en los propios hechiceros como en las pretendidas intuiciones de algunos \u201ccaza-brujas\u201d, como Matthew Hopkins que,  por los a\u00f1os 1645-1646, tortur\u00f3 a centenares de v\u00edctimas inocentes en Anglia Oriental, bajo el pretexto de buscar signos de brujer\u00eda, un procedimiento que generalmente acababa en su condena y muerte. Es lastimoso que los l\u00edderes m\u00e1s devotos del Anticonformismo, hombres como Baxter y Calamy, siguieron a Hopkins como a un enviado del Cielo en esta tarea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia final del siglo diecisiete,  el descubrimiento de un supuesto complot papista ocasion\u00f3 una epidemia de imposturas maliciosas en Inglaterra. La persecuci\u00f3n previa de los cat\u00f3licos durante m\u00e1s de cien a\u00f1os hab\u00eda dado rienda suelta a una tribu de esp\u00edas que, pasando de un lado al otros, por miedo o por inter\u00e9s, usaron sin escr\u00fapulos toda forma de enga\u00f1o. En un hombre como el cazador de curas Richard Topcliffe (1532-1604), qui\u00e9n cruelmente tortur\u00f3 al padre Southwell, m\u00e1rtir en su propia casa, prevaleci\u00f3  la nota de la brutalidad, pero la alevos\u00eda y el fraude no estuvieron ausentes. Con Gilbert Gifford (muerto en  1590), el agente gubernamental cuya traici\u00f3n llev\u00f3 a la condena de la reina Mar\u00eda de Escocia, el caso fue a la inversa. No s\u00f3lo \u00e9l, tambi\u00e9n Robert Bruce (muerto en 1602), el esp\u00eda escoc\u00e9s y estafador, John Cecil (muerto en 1626), el agente de Burleigh, finalmente la sociedad de los sacerdotes \u201cApelantes\u201d  y muchos otros, fueron p\u00edcaros lastimosamente preparados para venderse al mejor postor en todo momento. Poco despu\u00e9s tenemos otro ejemplo del mismo tipo en James Wadsworth (1604-1656), hijo de un ferviente converso del mismo nombre que en sus \u00faltimos a\u00f1os se convirti\u00f3 en presb\u00edtero jesuita. James Wadsworth, el joven, vivi\u00f3 con el dinero que gan\u00f3 por su conocimiento adquirido alevosamente sobre los cat\u00f3licos ingleses y sus secretos. Cualquier cosa puede decirse de James La Cloche, un supuesto hijo natural de Carlos II y durante alg\u00fan tiempo escolar jesuita, cuya historia ha atra\u00eddo la atenci\u00f3n recientemente (ver Barnes,\u00bb El Hombre de la M\u00e1scara\u00bb y la revisi\u00f3n, por Andrew Lang, en\u00bb El Athen\u00e6um\u00bb, 26 Dic., 1908), parece claro ese La Cloche y su doble eran ambos estafadores, aunque no traidores. Sin embargo, la relativa tregua otorgada a los cat\u00f3licos por la ascensi\u00f3n de Carlos II tambi\u00e9n fue acompa\u00f1ada por un gran recrudecimiento del sentimiento anti-papal. Dos inmorales sinverg\u00fcenzas, Israel Tongue (qui\u00e9n, aunque claramente menos culpable que su socio, no pudo haber actuado de buena fe) y Tito Oates, un hombre joven cuyo recuerdo es todav\u00eda infame, prepar\u00f3 un plan para aprovecharse del fermento del anti-catolicismo. Oates, para introducirse en los secretos de los cat\u00f3licos, pretendi\u00f3 su conversi\u00f3n y se ofreci\u00f3 a los jesuitas. Le enviaron a Valladolid en prueba pero fue r\u00e1pidamente expulsado. Profesando arrepentimiento, le permitieron otro intento en  San Omer, pero fue expulsado por segunda vez. Encontrando a Tongue en Londres, los dos, en agosto de 1678, desarrollaron los detalles de un plan extremamente extravagante que se supon\u00eda que el papa y los jesuitas hab\u00edan llegado casi a ejecutar. Todos sus rid\u00edculos detalles fueron tragados avariciosamente por el populacho ingl\u00e9s, y en el p\u00e1nico se produjeron unas treinta y cinco v\u00edctimas, cat\u00f3licos de posici\u00f3n, jesuitas y otros, perdieron sus vidas por el mas grande perjurio. Oates, a quien su bi\u00f3grafo moderno (Seccombe, \u201cDoce hombres malos\u201d, 154) describe como \u201cel villano m\u00e1s sangriento desde que comenz\u00f3 el mundo\u201d,  encontr\u00f3 una multitud de c\u00f3mplices e imitadores, entre ellos Thomas Dangerfield, un aventurero que tambi\u00e9n suplant\u00f3 al Duque de Monmouth y exigi\u00f3 milagrosos dones de curar, Stephen Dugdale, William Bedloe, Edward Turberville y Robert Bolron, fueron los m\u00e1s notables. Oates fue desacreditado poco despu\u00e9s y en 1685, bajo Jacobo II, fue declarado culpable de perjurio y castigado con azotes de una inusual severidad, pero bajo Guillermo y Mar\u00eda se revis\u00f3 su sentencia y, a pesar de sus recientes negligencias, recibi\u00f3 una gran pensi\u00f3n del gobierno que disfrut\u00f3 hasta su muerte en 1705. Con Oates, en sus \u00faltimos a\u00f1os, estuvo asociado William Fuller (1670-1717), el aparente creador de la \u201chistoria del calentador de cama\u201d (acerca del nacimiento de Jacobo, el Antiguo Pretendiente) y el inventor del ficticio plan de los jacobitas. Public\u00f3 cartas de Mar\u00eda de M\u00f3dena pero fue declarado culpable y ridiculizado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro estafador que intent\u00f3 ganar dinero con la invenci\u00f3n de un pretendido plan jacobita fue Robert Young. Tuvo \u00e9xito durante alg\u00fan tiempo, durante los momentos en que la intriga y la desconfianza se impon\u00edan sobre la credulidad popular, pero fue al fin descubierto. Fue declarado culpable de la invenci\u00f3n y se le ejecut\u00f3 (1700). Robert Ware el falsificador, autor de \u201cZorros y Teas\u201d,  que fue desenmascarado completamente por el padre Bridgett,  comerciaba con los mismos prejuicios. Su carrera m\u00e1s p\u00fablica empez\u00f3 contempor\u00e1neamente a la de Oates en 1678, y escud\u00e1ndose tras la alta reputaci\u00f3n de su padre muerto, Sir James Ware, entre cuyos manuscritos pretendi\u00f3 descubrir todo tipo papeles comprometidos,  obtuvo dinero para sus falsificaciones, permaneciendo casi sin detectar hasta los tiempos modernos. Muchas viles calumnias sobre el car\u00e1cter de algunos papas, jesuitas y otros cat\u00f3licos, y tambi\u00e9n sobre algunos puritanos, han encontrado su lugar en p\u00e1ginas de respetables historiadores, debido a las fabricaciones de \u201cesta mofeta literaria\u201d como la llama, no sin justificaci\u00f3n, fray Bridgett (ver Bridgett, \u00abPatochadas y Falsificaciones\u00bb, pp. 209-296). Podemos mencionar  algunos otros sinverg\u00fcenzas rencorosos e inmorales, cuyas imposturas tomaron forma literaria, sin deseo de hacer una lista exhaustiva. Principalmente entre ellos est\u00e1 el Abb\u00e9 Zahorowski, un jesuita expulsado de su orden que, como joven escolar, hab\u00eda sido culpable de alg\u00fan tipo de actos deshonrosos. En venganza por su expulsi\u00f3n ide\u00f3 escribir y publicar el notorio \u201cMonita Secreta\u00bb  que, como c\u00f3digo de instrucciones secretas emitido por la autoridad, pretendi\u00f3 poner al desnudo la pol\u00edtica desvergonzada y maquiav\u00e9lica seguida por la Sociedad de Jes\u00fas. Que el \u201cMonita Secreta\u201d es  una falsificaci\u00f3n se admite ahora universalmente incluso por los antagonistas y, desde la publicaci\u00f3n de las memorias del padre Wielewicki  (Scriptores Rerum Polonicarum, vols. VII, X, XIV) no queda duda de que Zahorowski fue su autor (ver Duhr,\u00bb Jesuitenfabeln\u00bb No. 5; Brou,\u00bb Les J\u00e9suites del la L\u00e9gende\u00bb, I, 281).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas menos estimada que el campe\u00f3n del anti-papismo,  que el \u00abMonita Secreta\u00bb,  es la ficticia \u201cConfesi\u00f3n h\u00fangara\u00bb o \u00abFluchformular\u00bb. Es una supuesta profesi\u00f3n de fe exigida a los conversos de la Iglesia en Hungr\u00eda (c. 1676) que entre otras cosas les exig\u00eda declarar que el papa debe recibir honores divinos y que la Virgen debe ser tenida como superior al propio Cristo. La falsificaci\u00f3n parece remontarse a George Lani, un ministro evang\u00e9lico, enviado a  galeras por sus intrigas pol\u00edticas contra el Gobierno en Hungr\u00eda, que primero lo public\u00f3 en un trabajo llamado \u00abCaptivitas Papistica\u00bb. Si era de su propia invenci\u00f3n no se puede afirmar. Posiblemente pudo haber tomado en serio y en buena fe, alguna composici\u00f3n sat\u00edrica en circulaci\u00f3n en el momento (ver Duhr,\u00bb Jesuitenfabeln\u00bb, No., 7, y S. F. Smith en  \u201cEl Mes\u00bb, julio-agosto, 1896). Se han tomado a menudo en serio tales composiciones sat\u00edricas. Un ejemplo es la \u00abCarta de los tres Obispos\u00bb que, aunque escrito por una ap\u00f3stata de car\u00e1cter infame, Peter Paul Vergerius (1554), y aparentando ser una carta de consejo escrita por tres obispos al papa para ayudar a fortalecer el poder del papado, es obviamente m\u00e1s una parodia que una falsificaci\u00f3n. Pero su carta ha sido citada posteriormente como aut\u00e9ntica por centenares de controversialistas protestantes desde Crashaw en adelante (ver Lewis  \u00abLa Carta de los Tres Obispos\u00bb). Del mismo tipo es una indulgencia supuestamente concedida por Tetzel para perdonar a un pecador no arrepentido, un documento realmente derivado de un burlesco drama latino (ver \u00abEl Mes\u00bb, julio, 1905, p\u00e1g., 96); pero a menudo han sido usadas flagrantes falsificaciones de todo tipo como, por ejemplo, por el ex-capuchino Padre Norbert Parisot , despu\u00e9s llamado Platel, quien en tiempos de Benedicto XIV escribiera un libro de memorias de las misiones jesu\u00edticas, afirmando incorporar documentos aut\u00e9nticos, la mayor parte inventados por \u00e9l mismo. Despu\u00e9s de abandonar su orden fue a Holanda y a Portugal y se sospecha que invent\u00f3 las efusiones religiosas que fueron el pretexto para quemar al padre Walafrida como hereje en 1761 (ver Brou, \u00abLes J\u00e9suites de la L\u00e9gende\u00bb, II, 82).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son sospechosos de estimular la multitud de impostores que florecieron a principios del siglo decimoctavo muchos miembros principales del episcopado anglicano, notablemente el arzobispo Tenison, los obispos Compton de Londres y White Kennett de Peterborough. A una tribu entera de hugonotes y \u201cpros\u00e9litos\u00bb franceses (i. e. separados del catolicismo) se les dio la bienvenida en Inglaterra con los brazos abiertos; pero los fraudes e inmoralidades de estos hombres, muchos de los cuales fueron tra\u00eddos para alimentar las recriminaciones en la famosa \u00abControversia de Bangor\u00bb (nombre derivado de Hoadly, obispo de Bangor, p\u00e1rroco de la Pilloni\u00e8re, un ex-jesuita que tuvo un importante papel en la disputa), bastar\u00edan para llenar un volumen. Parece evidente que estos conversos al Protestantismo como Malard, Rouire, y Fournier eran, a pesar de la eminencia de sus patrocinadores eclesi\u00e1sticos, unos completos sinverg\u00fcenzas (ver Thurston, \u00abCiza\u00f1a del Jard\u00edn del Papa\u201d, en \u00abEl Mes\u00bb, feb., 1897). Por ejemplo, el \u00faltimo citado, obteniendo la firma del obispo Hoadly en un trozo de papel, escribi\u00f3 sobre \u00e9ste un pagar\u00e9 por 8000 \u00a3 y demand\u00f3 al obispo por el dinero. Cuando la demanda fue rechazada, Fournier, un ex-sacerdote, declar\u00f3 atrevidamente que el obispo, estando borracho, hab\u00eda firmado la nota y se lo hab\u00eda dado a \u00e9l en pago de una deuda. Pero incluso en esta situaci\u00f3n, Fournier, fortalecido en sus denuncias de catolicismo, encontr\u00f3 partidarios contra el obispo. Lo mismo ocurri\u00f3 visiblemente en el caso del ex-jesuita, Archibald Bower que public\u00f3 en 1743 la m\u00e1s grosera \u00abHistoria de las Papas\u00bb y con mentira calumni\u00f3 a sus anteriores correligionarios. Fue tenido en cuenta ardientemente por eminentes eclesi\u00e1sticos protestantes y estadistas, pero su insinceridad al fin se volvi\u00f3 tan patente que fue descubierto y denunciado por el anglicano, John Douglas, despu\u00e9s obispo de Salisbury (ver Pollen en \u201cEl Mes\u00bb, Sept., 1908). Correspondiendo m\u00e1s al tipo ordinario de impostor est\u00e1 el famoso Psalmanazar (1679-1763), un franc\u00e9s, educado en la ni\u00f1ez por los dominicos que llegado a Inglaterra pretendi\u00f3 ser un pagano de Formosa y se manifest\u00f3 como converso al anglicanismo, ganando apoyos acusando a los jesuitas. Fue apoyado calurosamente por el obispo Compton a quien present\u00f3 un Catecismo en \u00abFormosano\u00bb, un idioma completamente ficticio. Despu\u00e9s cay\u00f3 en la pobreza y el descr\u00e9dito, reconocido el fraude, y se dice que tuvo un profundo arrepentimiento, siendo visitado por el Dr. Johnson en sus \u00faltimos d\u00edas. Su c\u00f3mplice y mentor Innes, un cl\u00e9rigo anglicano, fue premiado antes de que el fraude fuera descubierto,  siendo nombrado capell\u00e1n-general de las fuerzas inglesas en Portugal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obviamos un cierto n\u00famero de entusiastas religiosos que pudieron en diferentes grados autoconvencerse y que van desde las alucinaciones locas de Joanna Southcott (muerta en 1814), qui\u00e9n crey\u00f3 ser la portadora del Mes\u00edas, o de Richard Brothers, el divinamente coronado como descendiente del Rey David y gobernador del mundo (c. 1792), hasta la milagrera Anna Lee (muerta en 1784), la fundadora de los Shakers americanos, s\u00f3lo haremos una pausa para decir una palabra sobre Joseph Smith (1805-1844), el primer ap\u00f3stol de los Mormones. Es indudable que este hombre, qui\u00e9n despu\u00e9s de que una disoluta juventud manifest\u00f3 tener visiones de un libro dorado, que consist\u00eda en placas de metal inscritas con caracteres extra\u00f1os, que busco excavando y encontr\u00f3, era un impostor deliberado. Smith pretendi\u00f3 haber descifrado y traducido estas escrituras m\u00edsticas despu\u00e9s de que el \u00abLibro de Morm\u00f3n\u00bb fuera devuelto al cielo por un \u00e1ngel. La traducci\u00f3n fue impresa, pero un diluvio de revelaciones le fueron todav\u00eda concedidas al vidente. Se le unieron seguidores que adoptaron el nombre de \u00abLos Santos del \u00faltimo d\u00eda\u201d y despu\u00e9s de recibir brutales tratos en varias ocasiones en Missouri, provocados por su poligamia y otras doctrinas, la secta finalmente se estableci\u00f3 en Nauvoo, Illinois. En este Estado Joseph Smith y su hermano Hyrum fueron linchados el 27 de junio de 1844, en medio de circunstancias de gran barbaridad. Ocurri\u00f3 un cambio de sentimientos y Brigham Young, el sucesor de Smith, logr\u00f3 un gran \u00e9xito cuando transfiri\u00f3 la sede de la secta a Utah (ver Lynn, \u00abHistoria de los mormones\u00bb; y Nelson, \u00abAspectos Cient\u00edficos del Mormonismo\u00bb). Una analog\u00eda inglesa de los mormones la tenemos en los Agapemonistas a partir de 1848, quienes bajo su fundador, H. S. Pr\u00edncipe, combinaron una creencia fant\u00e1stica en la reencarnaci\u00f3n de la deidad en Pr\u00ednce  y sus sucesores con la laxitud moral m\u00e1s grande.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero dejando de lado los tipos de personificaciones delictivas por motivos de ganancias (como la de Arthur Orton en el conocido caso Tichborne, d\u00f3nde el fingidor, debemos se\u00f1alar, perjudic\u00f3 seriamente su caso por su ignorancia de la vida y pr\u00e1ctica cat\u00f3lica del Colegio Jesuita de Stonyhurst del que Roger Tichborne fue expulsado), el prejuicio anti-cat\u00f3lico es todav\u00eda responsable de una gran proporci\u00f3n de modernas imposturas. Famosa entre \u00e9stas, las supuestas revelaciones de Mar\u00eda Monk que afirm\u00f3 haber sido una monja durante algunos a\u00f1os en el convento de H\u00f4tel-Dieu, en Montreal, y que public\u00f3 en 1835 una salvaje y a menudo contradictoria historia de supuestos asesinatos e inmoralidades cometidos all\u00ed por sacerdotes y monjas. Aunque esta narraci\u00f3n fue refutada totalmente desde muy temprano por testimonios de protestantes intachables, que demostraron que, durante el per\u00edodo de la supuesta residencia de Mar\u00eda Monk en el convento, ella estaba llevando vida de prostituta en la ciudad y aunque esta refutaci\u00f3n ha sido confirmada de cien formas por evidencias posteriores, los \u00abHorribles descubrimientos de Mar\u00eda Monk\u00bb todav\u00eda es un libro vendido y en circulaci\u00f3n por varias sociedades protestantes. Mar\u00eda Monk muri\u00f3 (1849) en prisi\u00f3n d\u00f3nde fue encerrada como una vulgar ladrona (ver \u00abLa verdadera historia de Mar\u00eda Monk\u00bb, Catholic Truth Soc. folleto, Lond., 1895).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No menos famoso es el caso de Dr. Achilli, un ex-dominico y conferenciante anti-cat\u00f3lico cuyo larga carrera de libertinaje, primero como cat\u00f3lico y despu\u00e9s como pretendido converso al protestantismo, denunci\u00f3 el Dr. (despu\u00e9s cardenal) Newman en 1852. En el juicio por difamaci\u00f3n que Achilli provoc\u00f3 se dict\u00f3 un veredicto contra Newman en ciertas cuestiones, pero casi toda la prensa protestante del pa\u00eds describi\u00f3 el veredicto como un grave error de la justicia. En consecuencia, el cr\u00e9dito de Achilli qued\u00f3 completamente destruido. En los casos de muchos de estos horribles \u201cproveedores de revelaciones\u00bb en ambos lados del Atl\u00e1ntico, el relato anterior del conferenciante es del tipo m\u00e1s escandaloso. Los personajes que se autodenominan \u00abex-monje Widdows\u00bb y \u00abJames Ruthven\u00bb, as\u00ed como \u201cla monja escapada\u201d, Edith O&#8217;Gorman, tambi\u00e9n pueden ser especialmente mencionados en este contexto. Escasamente m\u00e1s acreditada es la historia del Pastor Chiniquy (1809-1899), qui\u00e9n durante muchos a\u00f1os denunci\u00f3 en libros muy lascivos y folletos, especialmente el titulado \u00abEl Sacerdote, la mujer y el confesionario\u00bb, los supuestos abusos de la Iglesia cat\u00f3lica. Se admite que fue dos veces suspendido por dos obispos diferentes antes de que se separara de la Iglesia, y no hay ning\u00fan motivo para dudar que estas suspensiones fueron motivadas por los graves lapsos morales sobre los que los obispos en cuesti\u00f3n ten\u00edan informaci\u00f3n plena y convincente, sin embargo, como a menudo pasa en estas cosas, no pudo persuadirse a las muchachas que \u00e9l hab\u00eda seducido para exponerse y substanciar los cargos bajo juramento. Cierto es que, mientras en sus libros tempranos despu\u00e9s de dejar la Iglesia \u00e9l no hizo acusaciones contra el car\u00e1cter moral del clero cat\u00f3lico sino al contrario atribuye  su cambio de fe a consideraciones doctrinales, en sus trabajos m\u00e1s tard\u00edos, especialmente en su \u00abCincuenta a\u00f1os en la Iglesia de Roma\u00bb (1885), se present\u00f3 como obligado a abandonar el Catolicismo por los esc\u00e1ndalos espantosos de los que hab\u00eda sido testigo (ver S. F. Smith \u201cEl Pastor Chiniquy\u00bb Catholic Truth Soc. folleto, Lond., 1908). Pero por ese tiempo \u00e9l hablaba lo que el p\u00fablico protestante exig\u00eda, mientras que todos los que podr\u00edan refutar eficazmente sus declaraciones estaban muertos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un tipo diferente de impostura es la m\u00e1s notoria de los tiempos modernos,  la de \u00abL\u00e9o Taxil\u00bb y \u00abDiana Vaughan\u201d.  L\u00e9o Taxil, cuyo verdadero nombre era G. Jogand-Pag\u00e8s, fue conocido durante mucho tiempo como uno de los m\u00e1s blasfemos y obscenos escritores anti-clericales en Francia. Fue condenado repetidamente a multas y encarcelamiento por sus sucios trabajos y libelos que public\u00f3. Por ejemplo, a causa de su atroz libro \u00abLos Amor\u00edos de P\u00edo IX\u00bb  fue sentenciado a pagar 60.000 francos a petici\u00f3n del sobrino de la papa. Tambi\u00e9n hab\u00eda fundado el \u00abAnti-clerical\u00bb, un peri\u00f3dico que fan\u00e1ticamente atacaba toda la revelaci\u00f3n y la religi\u00f3n. En 1885 se anunci\u00f3 que L\u00e9o Taxil se hab\u00eda convertido, y pronto procedi\u00f3 publicar una serie de supuestas exposiciones sobre las pr\u00e1cticas de la francmasoner\u00eda, y particularmente del \u00abSatanismo\u00bb o culto al diablo con el que declar\u00f3 estaba \u00edntimamente ligado. Entre otras atracciones introdujo a una cierta \u00abDiana Vaughan\u00bb, la hero\u00edna de \u00abPalladism\u00bb que estaba destinado a ser el esposa del demonio Asmodeo pero se aferr\u00f3 a la virtud, y constantemente era visitada por \u00e1ngeles y diablos. Otros escritores, Bataille, Margiotta, Hacks, etc., se aprovechado de las mismas ideas y se convirtieron en alguna medida en c\u00f3mplices de Taxil. En 1896-1897 la impostura fue finalmente descubierta y Taxil admiti\u00f3 c\u00ednicamente que esa Diana Vaughan era s\u00f3lo el nombre de su mecan\u00f3grafa. [ver Portali\u00e9 \u00abLa Fin d&#8217;une mystification\u00bb, Paris, 1897, y H. Gruber (H. Gerber), \u00abLeo Taxils Palladismus Roman\u00bb y otros trabajos, 1897-8.] Sobre el Dr. Dowie que afirmaba ser una segunda venida a la tierra del profeta El\u00edas y sobre sus seguidores los \u00abSionistas\u00bb, sobre los Cristianos Cient\u00edficos, de la se\u00f1ora Blavatsky  y A. P. Sinnett, los profetas del Budismo Esot\u00e9rico, de la se\u00f1ora Annie Besant y los creyentes en la reencarnaci\u00f3n, no hay necesidad de decir aqu\u00ed m\u00e1s que la existencia de tales cultos demuestra concluyentemente que la edad de la credulidad no ha terminado todav\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ning\u00fan libro o art\u00edculo parecen haber sido dedicados especialmente al tema general tratado aqu\u00ed. Se han dado varias referencias en el curso del art\u00edculo, y ser\u00e1 suficiente agregar aqu\u00ed que la mayor\u00eda de las afirmaciones hechas puede verificarse en cualquier buen diccionario biogr\u00e1fico, en especial en el Diccionario de Biograf\u00eda Nacional, sobre todo en lo relacionado con los impostores ingleses mencionados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HERBERT THURSTON.<br \/>\nTrascrito por Douglas J. Potter.<br \/>\nDedicado al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Quique Sancho\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bajo este t\u00edtulo recogemos cierto n\u00famero de personajes indeseables que, aunque no tienen entidad suficiente para exigir un tratamiento independiente, han tenido tal notoriedad en diferentes \u00e9pocas o causado perturbaci\u00f3n en la Iglesia por sus enga\u00f1os o su infamia moral, que no pueden ser ignorados en una obra como la presente. 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