{"id":25287,"date":"2016-02-05T17:07:58","date_gmt":"2016-02-05T22:07:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inglaterra-1066-1558\/"},"modified":"2016-02-05T17:07:58","modified_gmt":"2016-02-05T22:07:58","slug":"inglaterra-1066-1558","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inglaterra-1066-1558\/","title":{"rendered":"INGLATERRA (1066-1558)"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>INGLATERRA ANTES DE LA REFORMA<\/b>.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino Inglaterra sirve aqu\u00ed para designar al elemento m\u00e1s grande y m\u00e1s populoso, del Reino Unido de Gran Breta\u00f1a e Irlanda. Entendido as\u00ed, Inglaterra (incluyendo el Principado de Gales) es toda la parte de la Isla de Gran Breta\u00f1a que est\u00e1 al sur del estuario de Soway, el r\u00edo Liddell, las colinas Cheviot y el r\u00edo Tweed; un \u00e1rea de 147.629 km\u00b2 (57,668 millas cuadradas). A principios del siglo 21 ten\u00eda alrededor de 50 millones de habitantes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la Historia de Inglaterra hasta la Conquista Normanda, puede el lector ver el art\u00edculo IGLESIA ANGLO-SAJONA; la historia posterior se trata en el Articulo INGLATERRA DESDE LA REFORMA. El presente relato de la Inglaterra anterior a la Reforma comienza con el nuevo orden de cosas creado por Guillermo el Conquistador.<br \/>\nAunque la descripci\u00f3n de la degradaci\u00f3n de la Iglesia inglesa en la primer parte del siglo once  hecha  por algunos escritores (sobre todo H. Boehmer, \u00abKirche und Staat\u00bb, 79) es muy exagerado, sin embargo es cierto que hasta el rey Eduardo el Confesor, con toda su santidad, no hubiera sido capaz de reparar el da\u00f1o causado en parte por la anarqu\u00eda de los \u00faltimos diez a\u00f1os de dominio dan\u00e9s, peor no menos, con toda seguridad aunque remotamente, por los desordenes que durante muchas generaciones pasadas hab\u00edan existido en el centro de la cristiandad. No hay duda de la existencia de pr\u00e1cticas simon\u00edacas, escandaloso y extendido desprecio de los c\u00e1nones que impon\u00edan el celibato del clero y la general subordinaci\u00f3n de los intereses eclesi\u00e1sticos a los seglares. Estos males eran casi universales. En 1065, el a\u00f1o de la muerte de S. Eduardo, las cosas no iban mejor en Inglaterra que en el continente, probablemente estaban peor. Pero las fuerzas que iban a purificar  y renovar la Iglesia ya estaban en marcha.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reforma mon\u00e1stica comenzada en el siglo d\u00e9cimo en Cluny se hab\u00eda extendido a muchas casa religiosas de Francia y en otros sitios, como la abad\u00eda Normanda de F\u00e9camp, y despu\u00e9s en Bec. Por otra parte esta misma disciplina asc\u00e9tica hab\u00eda hecho mucho para formar el car\u00e1cter tanto de Brun, obispo de Toul  que en 1040 fue elegido papa y se le conoce como Le\u00f3n IX, como de Hildebrando, su principal consejero, despu\u00e9s aun m\u00e1s famoso como Gregorio VII. Bajo los auspicios de estos dos papas amaneci\u00f3 una nueva era para la Iglesia. Se dieron pasos efectivos para restringir la incontinencia y avaricia de los cl\u00e9rigos y al mismo tiempo se emprend\u00eda una tremenda lucha para rescatar a los obispos del inminente peligro de convertirse en feudatarios del emperador y de otros pr\u00edncipes seculares.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Guillermo el Conquistador hab\u00eda establecido unas relaciones \u00edntimas con la Santa Sede. Lleg\u00f3 a Inglaterra armado con la autorizaci\u00f3n de una bula papal  y su expedici\u00f3n, para muchos  hombres serios  y probablemente par los suyos propios, se identific\u00f3  con la cause de la reforma eclesi\u00e1stica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El comportamiento de los normados s los sajones en la noche que precedi\u00f3 a la batalla de Hastings manifestaba claramente el esp\u00edritu de los dos contendiente: los normando rezaban y se preparaban para la comuni\u00f3n y los sajones se emborrachaban.<br \/>\nEn su conjunto, las relaciones del Conquistador con la Iglesia son dignas de una gran misi\u00f3n. Los mejores elementos de la jerarqu\u00eda sajona fueron conservados y recibieron su apoyo y se les ayud\u00f3. S. Wulstan fue confirmado en la sede de Worcester. Leofric de Exeter y Siward de Rochester, ambos ingleses, as\u00ed como media docena de prelados extranjeros de nacimiento que fueron nombrados durante su reinado no fueron molestados. Por otra parte Stigand, el intrigante arzobispo de Canterbury  y uno o dos obispos m\u00e1s, que probablemente le apoyaban,  fueron depuestos. Pero en todo esto no hubo prisas innecesarias. Se hizo en el concilio de Winchester (Pascua de 1070)  al que asistieron tres legados papales. Poco despu\u00e9s se ocuparon las sedes vacantes y al procurar a Lanfranco para Canterbury y a Thomas para Bayeux, Guillermo dio a su reino los mejores prelados posibles en ese momento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los resultados beneficiaron, sin duda, a la Iglesia. El mismo impuso directamente a la separaci\u00f3n de los tribunales civiles y religiosos, porque estas jurisdicciones en las antiguas asambleas de condado y en las asambleas de ciento apenas se distingu\u00edan. Probablemente como consecuencia, en parte, de esta divisi\u00f3n Lanfranco comenz\u00f3 a celebrar regularmente los s\u00ednodos eclesi\u00e1sticos, con no peque\u00f1o provecho para la disciplina y la piedad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se adopt\u00f3 una fuerte legislaci\u00f3n (por ejemplo Winchester  en 1176)  para asegurar el celibato entre el clero, aun1ue no sin alguna mitigaci\u00f3n temporal para los sacerdotes rurales, lo que prueba quiz\u00e1s mejor que ninguna otra cosa que para le generaci\u00f3n del momento era imposible un a reforma repentina y completa.<br \/>\nM\u00e1s a\u00fan, varias sedes episcopales se movieron de lo que entonces eran unas meras villas a centros m\u00e1s populosos: por ejemplo de Sherborne a Salisbury, de Selsey a Chichester, de Lichfield a Chester y no mucho despu\u00e9s, de Dorchester a Lincoln y de Thetford a Norwich. Estos cambios y otros parecidos y por fin la redacci\u00f3n de las nuevas constituciones de Lanfranco para los monjes de la iglesia de Cristo, significaron  la mejora introducida por el nuevo r\u00e9gimen eclesi\u00e1stico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a Roma, el Conquistador, al parecer, manifest\u00f3 siempre el respeto a la Santa Sede y nunca se dio ninguna situaci\u00f3n irregular con el papa durante su vida. Los dos arzobispos que fueron a Roma en 1071 a recibir sus \u201cpallia\u201d y cuando (ca.1078)  se hizo llegar una queja a trav\u00e9s del legado papal, Hubert por la falta de pago de de los atrasos  del \u00f3bolo de S. Pedro (Peter\u00b4s pence) se admiti\u00f3 el hecho y la contribuci\u00f3n fue apropiadamente enviada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero al parecer, Gregorio parece haber reclamado al rey de Inglaterra que jurara el homenaje de su reino, con respecto por el pago del tributo a Roma (Romescot) y reconocimiento de vasallaje, como se daba en algunos casos, por ejemplo el de los Normandos de Apulia (Ver Jensen, \u00abDer englische Peterspfennig\u00bb, p. 37),<br \/>\nPero en esto la respuesta de Guillermo fue clara:\u201dAdmito una reclamaci\u00f3n\u201d el \u00f3bolo de S, Pedro o Penique de S. Pedro &#8211; [Peter&#8217;s-pence] ,\u00bb escribi\u00f3, \u00ablo otro no lo admito\u201d. Nunca en el pasado he querido jurar fidelidad ni lo quiero ahora , teniendo en cuenta que nunca lo he prometido y no veo que lo hayan hecho ninguno de mis predecesores\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 claro que esto no ten\u00eda nada que ver con el reconocimiento de la primac\u00eda espiritual del papa ya que de hecho el rey dice en la frase que concluye la carta:\u201dRuega por nosotros y por el buen estado  de nuestro reino, porque hemos amado tus predecesores y deseamos amarte sinceramente a ti y ante todo deseamos escucharte obedientemente\u00bb (et vos pr\u00e6 omnibus sincere diligere et obedienter audire desideramus).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible que el incidente llevara a un a ligera frialdad, reflejada, por ejemplo en la muy negativa actitud de Lanfranco hacia el antipapa Wibert, algo m\u00e1s tarde (ver Liebermann in \u00abEng. Hist. Rev.\u00bb, 1901, p. 328), pero tambi\u00e9n es posible que Guillermo y su arzobispo fueran cuidadosos en no entrometerse en la lucha entre Gregorio y el emperador Enrique IV. En cualquier caso, promovieron cordialmente la m\u00e1s estricta pol\u00edtica eclesi\u00e1stica del gran pont\u00edfice, de manera que Gregorio, escribiendo a Hugh, obispo de Die, hacia notar que, aunque el rey de Inglaterra no se comporta en todo tan religiosamente como deseamos, sin embargo  no destruye ni vende las iglesias, gobierna en paz y justicia, reh\u00fasa aliarse con los enemigos de la Cruz de Cristo ( los partidarios de Enrique IV) y ha obligado a los sacerdotes a dejar a sus mujeres y a los laicos a pagar atrasos de los diezmos , se ha mostrado digno de una consideraci\u00f3n especial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como han se\u00f1alados especialistas imparciales (Davis, \u00abEngland under Normans and Angevins\u00bb, p. 54) \u00abLa correspondencia y la carrera de Lanfranco demuestras que \u00e9l y su soberano conced\u00edan importancia a los poderes del papa no solo en asuntos de conciencia o fe sino tambi\u00e9n en cuestiones administrativas. Admit\u00edan, por ejemplo , la necesidad par aun arzobispo de conseguir el \u201cpallium\u201d  y el poder del papa para invalidar las elecciones de arzobispos. Eran escrupulosos en obtener el consentimiento papal cuando surgir\u00eda el caso de deposici\u00f3n o resignaci\u00f3n de un obispo u sometieron a su decisi\u00f3n la hist\u00f3rica disputa entre York y Canterbury \u201c.<br \/>\nNo hay duda de que entonces era necesario un gobierno centralizado en la Iglesia y en el Estado y no debemos precipitarnos en condenar a Lanfranco como culpable de ambici\u00f3n porque insist\u00eda en la primac\u00eda de su propia sede y exig\u00eda obediencia al arzobispo de York.  El intento de de atribuirle una falsificaci\u00f3n  en relaci\u00f3n con este incidente (ver Boehmer, \u00abFalschungen Erzbischof Lanfranks\u00bb)no se sostiene en lo que se refiere a la responsabilidad del gran arzobispo. Sin duda muchos de los documentos en los que se basaba la reclamaci\u00f3n de primac\u00eda eran falsificaciones y falsificaciones de ese per\u00edodo precisamente, pero no se puede probar que Lanfranco fuera el falsificador y que no actuara de buena fe (ver Walter in \u00abG\u00f6tting gelehrte Anzeigen\u00bb, 1905, 582; y Saltet en \u00abRevue des Sciences Eccl\u00e9s.\u00bb, 1907, p. 423).<br \/>\nFue bueno para Inglaterra que Guillermo y Lanfranco sin destruir el orden existente de las cosas, del Estado o de la Iglesia, introdujeran  reformas sistem\u00e1ticas que proporcionaron al pa\u00eds buenos obispos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora se presentaba una lucha que desde el punto de vista eclesi\u00e1stico era probablemente el suceso hist\u00f3rico m\u00e1s importante  hasta el momento de la Reforma. Es la Lucha de las Investiduras que ya llevaba algunos a\u00f1os en el centro de Europa antes de que por medio de los hijos de Guillermo el Conquistador, Guillermo II y Enrique I, llegara a un punto \u00e1lgido en Inglaterra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede decir que hasta el siglo once el procedimiento era variable, aunque la elecci\u00f3n de los obispos hab\u00eda sido una elecci\u00f3n libre, o al menos la aceptaci\u00f3n de sus fieles. En estos primeros periodos, los obispos eran normalmente elegidos en una asamblea del clero y del pueblo,  aunque los obispos vecinos,  el rey  o los magnates civiles influyeran m\u00e1s o menos en la selecci\u00f3n  del candidato aspirante. (Ver Imbart de la Tour, \u00abLes \u00e9lections \u00e9piscopales\u00bb). Pero desde el siglo s\u00e9ptimo u octavo en adelante cada vez es m\u00e1s com\u00fan ver que las iglesias locales se hallan alguna clase de vasallaje. Desde principio de que \u201cninguna tierra sin un se\u00f1or\u201d era f\u00e1cil pasar al de \u201cninguna iglesia sin un se\u00f1or\u201d y  los obispados, estuvieran en tierras reales o de alg\u00fan feudal, acabaron siendo vistos por la gente como meros feudos en los que los se\u00f1ores ten\u00edan la libertad  de concederlos a quienes quisieran y por los que exig\u00edan el debido juramento de fidelidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esto se a\u00f1ad\u00eda que a medida que el sistema parroquial crec\u00eda, el oratorio del magnate local, en los distritos rurales, era el que se convert\u00eda en parroquia y su capell\u00e1n privado en p\u00e1rroco, con lo que el due\u00f1o de la tierra se convert\u00eda en patronus ecclesiae, y reclamaba el derecho de presentar candidatos elegidos por \u00e9l para la ordenaci\u00f3n de cualquier cl\u00e9rigo. Y la relaci\u00f3n del soberano con los obispos se acab\u00f3 viendo de forma an\u00e1loga. El rey era el se\u00f1or de las tierras de las que el obispo sacaba sus beneficios. En vez de ver la posesi\u00f3n de estas tierras como la dote del oficio espiritual, se ve\u00eda la aceptaci\u00f3n de la consagraci\u00f3n episcopal como condici\u00f3n especial o servicio por el que esas tierras del rey pasaban a la tenencia del obispo. As\u00ed, el soberano temporal reclamaba hacer al obispo  y para mostrarlo, \u201cinvest\u00eda\u201d al nuevo vasallo espiritual con su feudo al presentarle el anillo episcopal y el b\u00e1culo. La consagraci\u00f3n episcopal era un asunto secundario que el candidato del rey deb\u00eda arreglar por si mismo con su metropolitano y los obispos vecinos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras la autoridad suprema era utilizada por hombres piadosos, pr\u00edncipes que se preocupaban del bienestar espiritual se sus s\u00fabditos,  no resultaba ning\u00fan gran da\u00f1o de esta perversi\u00f3n del orden. Pero cuando, como ocurr\u00eda con demasiada frecuencia, en esos tiempos de hierro,  un monarca sin principios y sin Dios o se quedaba con la sede para aprovecharse de los beneficios o la vend\u00eda al mejor postor. Es obvio que si se dejaba que tal sistema se desarrollara sin ning\u00fan control solo pod\u00eda llevar en unas pocas generaciones a la m\u00e1s profunda desmoralizaci\u00f3n de la Iglesia. Cuando los obispos, pastores del reba\u00f1o, eran licenciosos ellos mismos y corruptos hubiera sido un milagro moral  si el clero bajo no degeneraba tanto o m\u00e1s. Del obispo depend\u00eda en \u00faltimo t\u00e9rmino la admisi\u00f3n de candidatos a la ordenaci\u00f3n  y eral el \u00faltimo responsable de su educaci\u00f3n y del mantenimiento de la disciplina eclesi\u00e1stica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no se puede negar que  el siglo d\u00e9cimo una muy terrible laxitud se hab\u00eda extendido en la cristiandad occidental. La gran reforma mon\u00e1stica de Cluny y muchos santos como Ulric, en Augsburgo, Dunstan y \u00c6thelwold,en Inglaterra, hicieron mucho para detener la marea, pero eran malos tiempos. Hombres de mentalidad mundana, con frecuencia moralmente corrompidos, fueron promovidos por los soberanos y magnates territoriales a algunas de las m\u00e1s importantes sedes de la Iglesia, muchos obten\u00edan esas sedes pagando  o con pactos simon\u00edacos. El clero bajo era muy ignorante y en muchos casos poco casto, pero bajo tales obispos viv\u00edan en la m\u00e1s completa impunidad, No es de extra\u00f1ar que las corrupciones de esos tiempos hayan sido exagerados por autores como H. C. Lea, Michelet, y Gregorovius, pero nada puede probar de forma m\u00e1s conclusiva la gravedad del mal  que el hecho de que durante dos siglos la Iglesia tuviera que luchar contra el abuso que supon\u00eda que los beneficios se convirtieran en hereditarios, pasando de los sacerdotes a sus hijos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Felizmente la ayuda estaba a punto de llegar. Muchos reformadores individuales luchaban para introducir ideales religiosos m\u00e1s elevados, obteniendo \u00e9xitos parciales. Sin embargo fue m\u00e9rito del gran pont\u00edfice Gregorio VII el ir directamente a la ra\u00edz del mal. Era in\u00fatil fulminar a los cl\u00e9rigos con decretos contra el concubinato de los sacerdotes o contra su negligencia  de las funciones religiosas si los grandes se\u00f1ores feudales pod\u00edan seguir eligiendo a obispos indigno, concedi\u00e9ndoles la investidura del anillo y le b\u00e1culo  y exigiendo la consagraci\u00f3n de esos obispos a otros  tan indignos como los candidatos. Gregorio vio que nada se iba a solucionar hasta que este sistema de investiduras laicas fuera eliminado.<br \/>\nLos que han acusado a Gregorio de arrogancia insufrible, de un deseo de exaltaci\u00f3n sin medida de la autoridad espiritual de la Iglesia y de humillar, haciendo morder le polvo, a los poderes seculares, dan poco cr\u00e9dito a la gravedad de los males que combat\u00eda y a la desesperada naturaleza de la lucha. Cuando el feudalismo parec\u00eda estar a punto de tragarse toda la organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, es perdonable que S. Gregorio creyera que el remedio  estaba no en compromisos y equilibrios de poder sino en la aceptaci\u00f3n sin m\u00e1s del principio de que la iglesia estaba sobre el Estado. Si, por una mano, cre\u00eda que era la funci\u00f3n del vicario de Cristo dirigir y, si era necesario, castigar a los pr\u00edncipes de la tierra, est\u00e1 claro por la historia de su vida que intentaba usar ese pode bien e imparcialmente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Inglaterra la lucha de las investiduras se desarroll\u00f3 algo despu\u00e9s que en el continente. Y si en el asunto de la elecci\u00f3n de obispos Gregorio VII no forz\u00f3 demasiado las reclamaciones de la Iglesia con Guillermo el Conquistador, no se puede atribuir a pusilanimidad. La paciencia del papa de deb\u00eda en gran parte al hecho que estaba satisfecho por la buena elecci\u00f3n de candidatos que hac\u00eda el rey as\u00ed como a la circunstancia de que de momento sus energ\u00edas eran absorbidas por la lucha m\u00e1s grande contra el emperador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de la muerte de Lanfranco (1089), bajo el gobierno de Guillermo Rufus, no hab\u00eda habido grandes abusos. Vale la pena se\u00f1alar que en 1088, Guillermo de S. Calais, obispo de Durham fue acusado ante el tribunal real de traici\u00f3n, pero cuestion\u00f3 su competencia y apel\u00f3 al papa. Hablando pr\u00e1cticamente, se hizo caso de esta apelaci\u00f3n y se le dio un salvoconducto para abandonar el reino, aunque antes hube de entregar su feudo. Esto era una aceptaci\u00f3n virtual de que un obispo  solo recib\u00eda lo temporal la corona, pero que como una persona espiritual era libre de oponerse a  las decisiones de cualquier tribunal  nacional. Ese incidente se reconcilia dif\u00edcilmente con la teor\u00eda de la independencia de la Iglesia de Inglaterra que es com\u00fan entre los anglicanos modernos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la muerte de Lanfranco, sin embargo, parece  que  todo lo que hab\u00eda de malo en la naturaleza de Guillermo Rufus, sali\u00f3 a la superficie. Bajo la influencia del hombre que era su genio malo, Ralph Flambard, un cl\u00e9rigo al que nombr\u00f3 obispo de Durham, el rey se puso a deshacer durante casi todo su reinado, lo que de bueno hab\u00eda hecho su padre junto con Lanfranco. En palabras del cronista, \u201cLa Iglesia de Dios fue arrastrado muy abajo. En cuanto fallec\u00eda un obispo o abad, uno de los cl\u00e9rigos del rey era enviado a tomar posesi\u00f3n de todas las rentas para el uso de la corona, dejando apenas una pitanza para los monjes can\u00f3nigos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las sedes de los prelados cuyos beneficios eran confiscados se manten\u00edan vacantes durante mucho tiempo  y no se nombraba a ning\u00fan candidato si no pagaba una enorme suma a cambi\u00f3 de la entrega, como relevo. Para descarga de uno o dos buenos hombres, como Ralph Luffa y Herbert Losinga, que durante estos malos tiempos llegaron a ser obispos, respectivamente, de Chichester y Norwich,  hay que decir que un cierto o pretexto  de costumbre feudal daba una apariencia de decencia a la simon\u00eda de estas transacciones ( Losigga pag\u00f3  mil libras por su nombramiento).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Flambard revivi\u00f3 la doctrina obsoleta de que un feudo era un estado precario y concedido solo mientras durara la vida  y como corolario se exig\u00edan grandes sumas de dinero como \u201crelevo\u201d (de relevare, \u00ablevantar de nuevo\u00bb), cuando un feudo, laico o espiritual, se conced\u00eda aun nuevo poseedor. Pero los obispos y los abades ten\u00edan que pagar m\u00e1s, proporcionalmente, que los conde o barones, y se exig\u00eda a veces \u201cel relevo\u201d a los \u201ctenentes\u201d subordinados de las sedes episcopales en el momento que ca\u00eda en manos del rey (ver Round, \u00abFeudal England\u00bb, p. 309).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto ilustra m\u00e1s aun los males inherentes  en el sistema de considerar  un oficio espiritual como u feudo recibido del rey. En el caso de la sede metropolitana de Canterbury, no se nombr\u00f3 un sucesor hasta cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Lanfanc, y entonces porque se lo pidieron en circunstancias de enfermedad grave del rey, en peligro de muerte. Esa enfermedad coincidi\u00f3 providencialmente, con la presencia de Anselmo, abad de Bec, en Inglaterra a quien todos consideraban el mejor candidato para el primado  tanto por su santidad como por su sabidur\u00eda.<br \/>\nEl rey llam\u00f3 a Anselmo a su lecho de enfermedad y \u00e9ste logr\u00f3 una solemne promesa de reforma radical en la administraci\u00f3n tanto de la Iglesia como del Estado. Poco despu\u00e9s , a pesar de sus protestas, Anselmo fue investido, literalmente a la fuerza,  con la insignia del primado y fue consagrado arzobispo antes de fin de a\u00f1o.<br \/>\nAunque debido a la firmeza del santo se recuperaron todas las posesiones que pertenec\u00edan a la sede de Canterbury en el momento de la muerte de Lanfranco, el rey volvi\u00f3 pronto a sus andanzas. En particular, se agarraba a la teor\u00eda de que al haber Anselmo aceptado su investidura se hab\u00eda convertido en su vasallo (ligeus homo), y sometido a todos los deberes de vasallaje. Cuando se pidi\u00f3 una ayuda para la guerra en Normand\u00eda, Anselmo rehus\u00f3, al principio, pero no queriendo provocar un conflicto caprichosamente ofreci\u00f3 500 marcos; pero cuando esta cantidad fue rechazada por insuficiente, los distribuy\u00f3 entre los pobres. A principios de 1095 el arzobispo pidi\u00f3 permiso para ir a recibir el pallium de manos del papa. Rufo respondi\u00f3 que mientras el antipapa Clemente III siguiera reclamando el t\u00edtulo, le comet\u00eda a \u00e9l y a su Gran consejo decidir quien era el papa  al que hab\u00eda que reconocer. Y cuando se le pidi\u00f3 a Anselmo que reconociera la jurisdicci\u00f3n de su Consejo, Anselmo replic\u00f3: En las cosas que son de Dios yo obedecer\u00e9 al vicario de S, pedro; en las cosas que respectan a la dignidad terrenal de mi se\u00f1or el rey yo le dar\u00e9 el m\u00e1s fiel consejo y ayuda que pueda\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los otros obispos parecen haber se acobardado ante Rufus y defendido la pretensi\u00f3n del rey respecto a decidir cual de los papas rivales deb\u00eda ser reconocido. Pero Anselmo rehus\u00f3 negar la fidelidad a Urbano que hab\u00eda jurado cundo era abad de Bec. No reconoci\u00f3 el derecho del rey ni de los obispos a interferir y declar\u00f3 que dar\u00eda su contestaci\u00f3n \u201cComo y donde debiera\u201d. Estas palabras, escribe Dean Stephens (History of The English Church, II, 99), se entendieron como que el arzobispo de Canterbury, Anselmo, \u201crehusaba ser juzgado por nadie salvo por el papa mismo, doctrina que al parecer nadie se atrev\u00eda a negar\u201d. Gracias a la firmaza del santo Urbano fue reconocido y el pallium le fue entregado en Inglaterra; pero poco despu\u00e9s, Anselmo pidi\u00f3 de nuevo autorizaci\u00f3n para ir a Roma y cuando le fue negada declar\u00f3 en los m\u00e1s claros t\u00e9rminos que deb\u00eda ir hasta sin ese permiso. Porque hab\u00eda que obedecer antes a Dios que al hombre. El papa Urbano le recibi\u00f3 con todo el respeto posible y habl\u00f3 p\u00fablicamente de \u00e9l como \u201calterius orbis papa\u00bb, una frase muy citada por los anglicanos como si implicara el reconocimiento en el arzobispo de Canterbury de una jurisdicci\u00f3n independiente de Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lecci\u00f3n de la vida de Anselmo  est\u00e1 en su creencia de que el papa es quien ha de decidir excurso  a seguir en los asuntos que afectan a la iglesia, aun con el riesgo de la ira del rey y a pesar de las pretendidas costumbres nacionales. Tampoco parece que el resto de los obispos ingleses mantuvieran nada en contra de este principio, aunque consideraran que la actitud de Anselmo era innecesariamente provocadora e inflexible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No faltan se\u00f1ales de que El deseo de Eadmer de exaltar a su propio y amado maestro le llev\u00f3 a ser algo menos que justo con los sufrag\u00e1neos de Anselmo y con la misma Santa Sede. El arzobispo permaneci\u00f3 en el exilio hasta despu\u00e9s de la muerte de Rufus, cuando Enrique, que el sucedi\u00f3, hizo generosas promesas de libertad par ala Iglesia, renunciando expl\u00edcitamente a cualquier clase de retribuci\u00f3n o ayuda por el nombramiento de nuevos obispos o abades y prometiendo que los ingresos de la iglesia no ser\u00edan  expoliados durante las vacantes de las sedes. Llam\u00f3 a Anselmo para que volviera a Inglaterra pero enseguida entraron en conflicto sobre el mismo asunto de las investiduras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los concilios de Bari (1098) y Roma (1099), a los que hab\u00eda asistido el santo, se hab\u00eda pronunciado anatema sobre los obispos o abades que recibieran la investidura de manos de laicos. Consecuentemente Anselmo rehus\u00f3 rendir homenaje \u00e9l mismo por la restituci\u00f3n de las posesiones del arzobispado o por consagrar a otros obispos que hab\u00edan recibido el anillo y el b\u00e1culo de manos del rey. Con el tiempo, por consentimiento de ambas partes, el asunto se elev\u00f3 a Roma. En las tres embajadas diferentes que se enviaron, el papa mantuvo los puntos de vista d Anselmo a pesar de los esfuerzos  de los enviados de Enrique  para conseguir alguna concesi\u00f3n.<br \/>\nEntonces fue a Roma el mismo Anselmo (1103) mientras que se enviaba un nuevo grupo de emisarios reales para actuar contra \u00e9l en la Curia. No se arregl\u00f3 nada porque Enrique se mantuvo en sus trece y Anselmo permaneci\u00f3 fuera de Inglaterra. Por fin, cuando Anselmo estaba a punto de excomulgar de nuevo al rey, \u00e9ste, que ten\u00eda dificultades pol\u00edticas, acept\u00f3 los t\u00e9rminos modificados que sus enviados pudieran conseguir de la Santa Sede. Anselmo pudo consegrar a los que hab\u00edan recibido previamente la investidura pero el rey, en un gran concilio (1107) renuncio para el futuro a reclamar investir a los obispos con el anillo y el b\u00e1culo. Por otra parte se admiti\u00f3 t\u00e1citamente que los obispos pod\u00edan rendir homenaje al rey por las posesiones temporales de sus sedes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este arreglo de la cuesti\u00f3n de las investiduras en Inglaterra ocurri\u00f3 quince a\u00f1os antes del otrote similares caracter\u00edsticas entre Calixto II y el emperador Enrique V. La importancia de la lucha apenas puede exagerarse porque, como ya se ha dicho, todo el orden eclesi\u00e1stico estaba en peligro de ser reducido al estado de vasallaje con todos los vicios de los pr\u00edncipes seculares. M\u00e1s a\u00fan, esta resuelta oposici\u00f3n de Anselmo y los papas ten\u00eda su importancia pol\u00edtica. El clero tal se hab\u00eda hecho ahora suficientemente independiente para liderar en parte esa resistencia al despotismo en los dos siglos siguientes, gracias a la cual se consiguieron las libertades fundamentales. Durante todo este tiempo, Inglaterra en su conjunto no simpatizaba con que el rey luchara contra el papa. Como dice el Dr. Gairdner sobre este per\u00edodo, \u201cera una lucha no del pueblo ingl\u00e9s, sino del rey y su gobierno contra Roma\u2026Y respecto al sentimiento nacional, el pueblo evidentemente ve\u00eda la causa de la Iglesia como la causa de la libertad.\u201d \u00bb (Lollards and the Reformation, I, 6). Nada contribuy\u00f3 tanto a ganar la confianza de la naci\u00f3n como la independencia mostrada por la Iglesia en las luchas asociadas al los nombres de S. Anselmo, Sto. Tom\u00e1s Becket y el cardenal Esteban Langton.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S. Anselmo muri\u00f3 pac\u00edficamente en Canterbury en 1109, pero Enrique I vivi\u00f3 hasta 1135, Durante el resto del reinado de Enrique y durante toda la anarqu\u00eda que domin\u00f3 el gobierno de Esteban (1135-1154) en general se eligieron buenos obispos. Se dej\u00f3 a los cap\u00edtulos que eligieran libremente, aunque sin duda de alguna manera respond\u00edan a las preferencias del rey. No se volvi\u00f3 a o\u00edr hablar de En caso de pactos simon\u00edacos, mientras que la Santa Sede ten\u00eda mucho que decir  en la aceptaci\u00f3n final de los arzobispos y los prelados m\u00e1s importantes. Se puede notar en ocasiones una cierta impaciencia de Roma  que se muestra por ejemplo en negarse a recibir  los legados en algunas ocasiones, pero el principio de la autoridad papal no se discut\u00eda. Por ejemplo, el Pallium \u201ctomado del cuerpo del beato Pedro\u201d, s\u00edmbolo de la jurisdicci\u00f3n episcopal que a\u00fan aparece en las armas de las sedes de Canterbury y York, se iba personalmente a traerlo a Roma o al menos era solicitado por cada arzobispo, como se hac\u00eda en la iglesia anglo-sajona desde el principio. En el caso en que era llevado a Inglaterra en vez de ser conferido en la corte papal, los arzobispos, como S. Anselmo y Ralph d&#8217;Escures sal\u00edan a recibirlo con los pies descalzos. Para los legados de la Santa Sede, aunque no siempre se deseara su presencia, se mostraba extrema deferencia. Hasta un simple sacerdote como el cardenal de Crema, cuando lleg\u00f3 al pa\u00eds como legado papal, preced\u00eda a los arzobispos en el concilio de Westminster (1125). Las protestas que se dieron por el env\u00edo de legados, no era porque se resintieran de la presencia de los representantes papales en Inglaterra, sino porque cre\u00edan que los poderes del legado, por tradici\u00f3n ya antigua, deb\u00edan conferirse al arzobispo de Canterbury, como se hab\u00eda hecho, por ejemplo en el caso de Tatwine, Plegmund y Dunstan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como informa Eadmer (Historia Novorum, p. 58), \u00abInauditum scilicet in Britannia\u2026, quemlibet hominem supra se vices apostolicas gerere nisi solum archiepiscopum Cantuari\u00e6\u00bb (era inaudito en Britania&#8230; que ning\u00fan hombre llevara la delegaci\u00f3n apost\u00f3lica sobre s\u00ed, excepto solamente el arzobispo de Canterbury). En este esp\u00edritu de protesta exarzobispo Guillermo de Corbeil , casi inmediatamente despu\u00e9s de irse Crema, intent\u00f3 hacerse con el oficio de legado, y desde entonces, aunque Inocencio II nombr\u00f3 legado a Enrique obispo de Winchester, en 1129, el arzobispo de Canterbury  se constitu\u00eda normalmente en legatus natus (natural, ordinario), un t\u00e9rmino usado para distinguirlo legatus a latere enviado en ocasiones especiales \u201cdesde un lado\u201d del pont\u00edfice de Roma En cualquier caso el significado del nombramiento como legado, que primero se asoci\u00f3 a la persona de Guillermo de Corbeil (m. 1136), no ofrece dudas. Era, como observa Dean Stephens verdaderamente, \u00abun reconocimiento de la suprema autoridad del papa, cuyo brillo se reflejaba en el primado, porque su preeminencia no era inherente sino derivada.\u201d (Hist. of the Eng. Church, II, 142).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de los malos tiempos de la primera mitad del siglo doce, la  iglesia inglesa no carec\u00eda de influencias vivificadoras. Este fue el per\u00edodo del principal avance en Inglaterra de la orden de Cluny  (ver CONGREGACION DE CLUNY), una gran reforma benedictina a la que ya hemos aludido, cuya primera casa inglesa, Lewes, hab\u00eda sido establecida por Guillermo de Warrenne y Gundrada, su mujer, ca. 1077. Pero el priorato de Lewes se convirti\u00f3 despu\u00e9s en matriz de otros prioratos cluniacenses, los m\u00e1s conocidos de los cuales son  Wenlock, Thetford, Bermondsey y  Pontefract.<br \/>\nY a\u00fan m\u00e1s \u00edntimamente asociada con Inglaterra estaba la Orden de los Cistercienses, otra reforma benedictina virtualmente fundada por S. Esteban Harding nacido en Sommersetshire. Su fama ha sido eclipsada por la de S. Bernardo, el \u00faltimo de los Padres y fundador de la abad\u00eda de Claraval, pero fue S. Esteban el que recibi\u00f3 a S. bernardo y a sus compa\u00f1eros en Citeaux en 1113 y quien les dio el h\u00e1bito blanco prescrito por la regla cisterciense.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera abad\u00eda en Inglaterra fue la de Waverley en Surrey (1128), que se convirti\u00f3 en la casa matriz de varias otras. Pero Waverley fue eclipsada por la abad\u00eda de Rivaulx en Yorkshire, establecida alrededor de 1133 por monjes enviados directamente de Claraval por S. Bernardo. Entre los primeros reclutados para Rivaulx estaba S. Aelred, quiz\u00e1s el predicador ingl\u00e9s m\u00e1s elocuente anterior a la Reforma. Las fundaciones de los monjes blancos prosperaron  y se multiplicaron excesivamente, Hacia el a\u00f1o 1152 hab\u00eda cincuenta casas cistercienses en Inglaterra (Cooke en \u00abEng. Hist. Rev.\u00bb, Oct., 1893), siendo las m\u00e1s conocidas Fountains, Tintern, y Meaux.  Al parecer este r\u00e1pido crecimiento fue seguido pronto por alguna relajaci\u00f3n de la austeridad y fervor primitivos, pero el movimiento, mientras dur\u00f3 debi\u00f3 haber contribuido a la difusi\u00f3n  de ideales m\u00e1s espirituales y a la correcci\u00f3n de los muchos males morales de aquel tiempo. La regla de los cartujos, la m\u00e1s severa de todas, no se introdujo en Inglaterra hasta m\u00e1s tarde \u2013 la primera casa, la de Witham in Somerset, fue fundada por Enrique II en 1180, como  resultado indirecto del martirio de Santo Tom\u00e1s. Probablemente el rigor de vida extremo fue la causa de que los cartujos no fueran numerosos. La Cartuja de Witham  dio a Inglaterra uno de los m\u00e1s grandes y m\u00e1s santos obispos, S. Hugo de Lincoln (m. 1200) y la cartuja de Londres en \u00e9pocas posteriores jug\u00f3 importante papel en la resistencia inicial a Enrique VIII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las casas de los Can\u00f3nigos de S. Agust\u00edn, o \u00abcan\u00f3nigos negros\u00bb, fueron m\u00e1s numerosas desde el principio que las cartujas. Su primera fundaci\u00f3n fue la Colchester, en 1105, y pose\u00edan dos grandes establecimientos en Londres: St. Bartholomew&#8217;s Smithfield, y St. Saviour&#8217;s Southwark. En Carlisle formaban el cap\u00edtulo de la catedral, la \u00fanica excepci\u00f3n a la regla de las catedrales que no estaban servidas por benedictinos, estaban en manos de can\u00f3nigos seculares. Y&amp; conviene anotar aqu\u00ed  que probablemente por el impulso inicial de S. Dunstan y las simpat\u00edas mon\u00e1sticas de Lanfranco, que de hecho reorganiz\u00f3 la iglesia inglesa despu\u00e9s de la Conquista,  Inglaterra fue casi la \u00fanica naci\u00f3n europea en el n\u00famero de catedrales servidas por monjes. Canterbury, Durham, Winchester, Rochester, Worcester, Norwich, Ely, Coventry y Bath, todas ten\u00edan cap\u00edtulos formados por benedictinos. Si este arreglo hizo que se ganara algo en la piedad, hab\u00eda tambi\u00e9n una desventaja proporcional en la fricci\u00f3n que con seguridad surgir\u00eda cunado llegara al momento de elegir,  por parte de los religiosos, a los sucesores a la sede.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los benedictinos, \u201cmonjes negros\u201d, eran siempre los m\u00e1s numerosos en Inglaterra y  desde el principio estuvieron firmemente establecidos y en todos los tiempos hubo un crecimiento estable  en el n\u00famero de abad\u00edas y celdas que les pertenec\u00edan. Obligados por su regla de mostrar hospitalidad a los forasteros, siendo como eran buenos granjeros,  agricultores due\u00f1os de las tierras, constitu\u00edan un elemento de estabilidad y paz en todo el pa\u00eds, contribuyendo a unir los distritos por sus relaciones con las celdas dependientes unas de otras. Eran adem\u00e1s grandes centros del saber y del aprendizaje m\u00e1s particularmente en la colecci\u00f3n y multiplicaci\u00f3n de los libros. Eran no solo protectores de las artes sino que adem\u00e1s formaban lo m\u00e1s parecido a escuelas de arquitectura, pintura, escultura, tejidos y obras \u00fatiles.  Ten\u00edan grandes ingresos, pero tambi\u00e9n era grande su caridad. Y es f\u00e1cil de imaginar que el objeto m\u00e1s digno en el que pod\u00edan utilizar lo que sobraba, eran esas magn\u00edficas abad\u00edas e iglesias que los constructores mon\u00e1sticos dejaron a la posteridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablando en general de las \u00f3rdenes religiosas, se puede decir que nunca se les pudo acusar de vagos e in\u00fatiles. De todas las secciones de la comunidad casi solo ellos estaban ocupados y produc\u00edan beneficios. Los industriosos hombres de armas, abogados trabajadores del bosque, cazadores y juglares eran con frecuencia peores que una plaga para el lugar en el que viv\u00edan. Por eso entendemos que las protestas de algunos escritores anglicanos contra la pr\u00e1ctica com\u00fan del siglo doce, es decir la de traspasar a las casa religiosas los diezmos u otras fuentes de ingresos de las iglesias parroquiales \u2013 lo que t\u00e9cnicamente se llamar\u00eda desapropiar.<br \/>\nCon este arreglo, el monasterio que as\u00ed se beneficiaba, recib\u00eda casi todos los fondos que pertenencia propiamente a la parroquia, pero se encargaban de las necesidades religiosas de los parroquianos, ya encargando a uno de los monjes para que actuara como p\u00e1rroco o pagando un peque\u00f1o estipendio a alg\u00fan vicario secular. Sin duda esta pr\u00e1ctica estaba abierta a los abusos y varios decretos sinodales se emitieron para tenerlo bajo control. As\u00ed, ya en 1102 el concilio de Westminster estableci\u00f3 el principio  que los monasterio no deb\u00edan apropiarse  de iglesias sin el permiso del obispo y adem\u00e1s exig\u00edan que las iglesias no se quedaran si ingresos de manera que los curas se vieran en la penuria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La legislaci\u00f3n sinodal posterior insist\u00eda en que se nombraran \u201cvicarios perpetuos\u201d (es decir, sacerdotes no se pod\u00edan mover y que tendr\u00edan un inter\u00e9s permanente en su oficio y que se les pagara  por su servicios \u201cestipendios apropiados\u201d (se fijaba un m\u00ednimo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y all\u00ed donde se observaban estas o similares precauciones, se sabe que los obispos no estaban en contra de que las iglesias se aginaran a loas comunidades religiosas. S. Hugo de Lincoln hizo tales concesiones (ver Thurston, \u00abLife of St. Hugh\u00bb, p. 463), y parece discutible en la condici\u00f3n \u00f1eque estaba entonces el clero secular, que a\u00fan estaba muy lejos de recobrarse de la situaci\u00f3n de ignorancia y desmoralizaci\u00f3n en la que hab\u00edan ca\u00eddo el siglo anterior, las iglesias de las que se hicieron responsables algunas comunidades religiosas, estaban mejor cuidadas espiritualmente que aquellas que estaban a la voluntad de la corona o de magnates seglares.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es extra\u00f1o preciosamente que esos escritores que claman contra la degradaci\u00f3n del clero medieval  y contra la negligencia general en la cuesti\u00f3n del celibato, son los que denuncian m\u00e1s alto el esc\u00e1ndalo de que los monjes disfrutaran de los ingresos que deb\u00edan estar destinados a los p\u00e1rrocos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPuede suponerse que la percepci\u00f3n de mayores ingresos hubiera servido para hacer al clero secular m\u00e1s dedicado o m\u00e1s continente? Algunos otros anglicanos han reconocido que la cuesti\u00f3n tiene dos partes: \u201c los curas seculares que viv\u00edan en soledad en un remoto beneficio en el campo ten\u00eda m\u00e1s tentaciones de hundirse en la ignorancia y la indolencia, si no en el vicio, que el miembro de una hermandad, que era responsable ante ella y que de vez en cuando era se refrescaba con una visita a la casa mon\u00e1stica, o recib\u00eda visitantes de ella\u201d (Stephens, Hist. Eng. Church, II, 272.)<br \/>\nCon el acceso de Enrique II en 1154, despu\u00e9s de a\u00f1os de dificultades, Inglaterra pas\u00f3 a manos de un rey  fuerte y capaz. No es que el rey  fuera menos ego\u00edsta o m\u00e1s patriota qu3e otros pr\u00edncipes de su tiempo, pero sab\u00eda  que un buen gobierno tiene que ser un gobierno estable. Sus reforma s legales y la nueva maquinaria de la justicia que instaur\u00f3 son de la mayor importancia para los juristas y para los estudiosos de la historia constitucional, pero nos preocupan ahora.  Parece que el principio de su reino Enrique era bien visto en Roma y creyendo, como el autor de esta art\u00edculo cree, que la bula \u201cLaudabiliter\u201d, es sin duda genuina (ver ADRIANO IV y \u201cThe Month\u201d mayo junio, 1906) y la misi\u00f3n religiosa confiada al rey, sin duda bajo su propia representaci\u00f3n, en la conquista de Irlanda propuesta,  tiene mucho parecido con el pretexto presentado por Guillermo el Conquistador para la invasi\u00f3n de Inglaterra. En ambos casos, el romano pont\u00edfice parece haber reclamado el dominio, concediendo la tierra al invasor como un feudo con pago de un cierto tributo. El hecho de que el mismo Enrique hab\u00eda admitido, seg\u00fan la bula Laudabiliter, (quod tua etiam nobilitas recognoscit) que \u201cIrlanda y todas las otras islas sobre las que Cristo, el sol de la justicia, ha brillado, pertenecen a la prerrogativa de S. Pedro y a la santa iglesia romana\u201d hay que tenerlo en cuenta en relaci\u00f3n a la rendici\u00f3n formal de su reino a la santa sede, por parte del rey Juan, en fechas posteriores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero lo que nos interesa especialmente aquel en el reino de Enrique II es la disputa entre el rey y Tom\u00e1s, su arzobispo, que culmin\u00f3 en 1170, en el martirio \u00e9ste \u00faltimo. Tom\u00e1s Becket, un cl\u00e9rigo de la casa de Teobaldo, arzobispo de Canterbury, fue muy recomendado al rey y entr\u00f3 en su c\u00edrculo de \u00edntimos amigos y fue nombrado canciller del reino, un cargo que desempe\u00f1\u00f3 con una habilidad espl\u00e9ndida durante siete a\u00f1os.<br \/>\nTras la muerte de Teobaldo, Tom\u00e1s a instancias del mismo rey,  fue elegido arzobispo de Canterbury. Intent\u00f3 en vano rechazar la dignidad que lo propon\u00edan  pero una vez nombrado y su consagraci\u00f3n marca el principio de un cambio completo en su vida. Renunci\u00f3 a la canciller\u00eda a y todos los asuntos seculares y se dedic\u00f3 a la pr\u00e1ctica de un ascetismo riguroso. No tard\u00f3 mucho en entrar en conflicto con el rey, como ya hab\u00eda previsto. La primera cuesti\u00f3n  que caus\u00f3 una abri\u00f3 una brecha entre ellos era puramente secular. Enrique exigi\u00f3 que cierto impuesto llamado la \u201cayuda del sheriff\u201d se pagara directamente al tesoro. Tom\u00e1s, en un gran concilio, declar\u00f3 que estaba de acuerdo en pagar el impuesto a los sheriffs, como era costumbre, pero se negaba a pagarlo a la corona. El obispo Stubbs supone que este impuesto era el Danegeld, (dinero pagado a los vikingos daneses para que no atacaran), lo que es cuestionable, pero  en todo caso compartimos su admiraci\u00f3n porque este \u201ces el primer ejemplo de oposici\u00f3n a la voluntad del rey en asunto de impuestos que consta en nuestra historia nacional\u201d, y como a\u00f1ade \u201cy parece que al fin y a la postre tuvo \u00e9xito\u201d (Const. Hist., I, 463).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este episodio pas\u00f3 a segundo plano ante la m\u00e1s seria disputa sobre la constituci\u00f3n de Clarendon. Lo que el propon\u00eda a discusi\u00f3n era la falta de adecuaci\u00f3n entre el castigo impuesto a los cl\u00e9rigos culpables de ofensas criminales. La afirmaci\u00f3n de que cien homicidios hab\u00edan sido cometidos por cl\u00e9rigos en los \u00faltimos diez a\u00f1os, no se basaba en pruebas, ni siquiera en los casos m\u00e1s concretos en los que se tiene m\u00e1s informaci\u00f3n son m\u00e1s satisfactorios (ver Morris, \u00abLife of St. Thomas\u00bb, pp. 114 ss). Puede que el rey fuera honesto cuando intentaba una reforma judicial y que la creciente jurisdicci\u00f3n de los tribunales eclesi\u00e1sticos (la publicaci\u00f3n del \u00abDecretum Gratiani\u00bb y el creciente estudio del derecho can\u00f3nico los hab\u00eda hecho muy populares) fuera un obst\u00e1culo en sus intenciones. Pero Becket, que le conoc\u00eda bien, sospech\u00f3 que Enrique estaba deliberadamente atacando a los privilegios  de la iglesia. Y la forma que tenia de arrancar a los obispos la promesa de observar las \u00abavit\u00e6 consuetudines\u00bb, antes de siquiera saber qu\u00e9 eran, as\u00ed como pretensi\u00f3n  de que la Constituci\u00f3n de Clarendon no representaba otra cosa que la costumbre observada en tiempos de Enrique I, parece que confirmaban las sospechas de Becket.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las constituciones ten\u00edan la intenci\u00f3n general, una vez que se publicaron, de transferir ciertas causas \u2013 por ejemplo las de las presentaciones de los beneficios \u2013 de la jurisdicci\u00f3n de la iglesia a los tribunales reales, para restringir las apelaciones a Roma, y para prevenir la excomuni\u00f3n de los oficiales del rey y sus grandes vasallos y as\u00ed como sancionar la apropiaci\u00f3n por parte del rey de los ingresos episcopales y abaciales. La cl\u00e1usula, que  trata de los cl\u00e9rigos criminales, cre\u00f3 muchos malentendidos. Se supon\u00eda al principio que Enrique quer\u00eda que todos los cl\u00e9rigos acusados de cr\u00edmenes fueran juzgados en los tribunales reales. Pero esta impresi\u00f3n, como ha mostrado F. W. Maitland (Roman Canon Law, pp. 132-147), es err\u00f3nea. Un arreglo bastante complicado propon\u00eda que el conocimiento del caso fuera admitido primero en los tribunales reales; si el culpable era un cl\u00e9rigo, el caso deb\u00eda juzgarse en los tribunales eclesi\u00e1sticos, pero  deb\u00eda estar presente un oficial del rey quien, si el acusado era hallado culpable, deb\u00eda devolverlo a los tribunales reales, despu\u00e9s de ser degradado, donde ser\u00eda tratado como un criminal ordinario y castigado adecuadamente. El argumento del rey era que el castigo f\u00edsico, las multas, la degradaci\u00f3n y la excomuni\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de todo lo cual no pod\u00edan ir los tribunales espirituales, eran insuficientes castigo.<br \/>\nEl arzobispo dec\u00eda que, aparte del privilegio clerical, degradar a un hombre primero y colgarle despu\u00e9s era condenarle dos veces por la misma ofensa. Una vez degradado, perd\u00eda todos sus derechos y si comet\u00eda otro crimen entonces pod\u00edas ser castigado con la muerte como cualquier otro fel\u00f3n. Y no hay que olvidar aqu\u00ed que las fuerzas que apoyaban a Tom\u00e1s representaban no solo el respeto que los hombres sent\u00edan por una  atrevida lucha de principios, sino tambi\u00e9n la ciega lucha contra los  repulsivos castigos de aquel tiempo, en el que la afirmaci\u00f3n del privilegio eclesi\u00e1stico, que cubr\u00eda a viudas y hu\u00e9rfanos as\u00ed como a Cl\u00e9rigos y a los que los injuriaban, era una expresi\u00f3n natural\u201d. (W. H. Hutton in \u00abSocial England\u00bb, I, 394).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de un momento de debilidad en los primeros momentos de la discusi\u00f3n, Tom\u00e1s, a pesar de la furia de Enrique, rehus\u00f3 decir nada sobre las Constituciones. El resto de los obispos le dieron poco apoyo, pero el papa Alejandro III estuvo lealmente de su parte. El resto de la historia es bien conocido. El arzobispo se encontr\u00f3 pronto forzado a abandonar el reino, permaneciendo casi seis a\u00f1os exiliado y privado de sus ingresos. En 1170 se trat\u00f3 de llegar a un arreglo, que result\u00f3 vacuo, y Beckett volvi\u00f3 a Canterbury, pero en unas pocas semanas volvi\u00f3 a surgir otra dificultad y el rey  en un arranque de pasi\u00f3n pronunci\u00f3 las palabras que llevaron a la terrible tragedia del martirio. Tom\u00e1s cay\u00f3 en el transepto de la catedral, cerca del altar mayor, al caer la tarde el 29 de diciembre de 1170.  La cristiandad entera estaba horrorizada y Enrique II, ya por pol\u00edtica o por arrepentimiento sincero, abandon\u00f3 sus pretensiones anteriores y, en 1174, hizo humillante penitencia ante la tumba del m\u00e1rtir. En unos pocos a\u00f1os Canterbury se convirti\u00f3 en lugar de peregrinaje para toda Europa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie que estudie cuidadosamente la historia de esos tiempos pude dejar de advertir la inmensa fuerza moral que tal ejemplo dio a la causa de los d\u00e9biles y de la libertad  tanto de la iglesia y del pueblo contra toda forma de tiran\u00eda y absolutismo. El asunto concreto por el que luch\u00f3 Tom\u00e1s era relativamente menor, pero era de importancia m\u00e1xima la lecci\u00f3n de que hab\u00eda algo m\u00e1s alto, m\u00e1s fuerte y m\u00e1s permanente que la voluntad de los poderosos d\u00e9spotas de la tierra.<br \/>\nLa vida del cartujo S. Hugo, al que el mismo Enrique II hab\u00eda hecho elegir obispo de Lincoln en 1186, es como un admirable complemente de la de Santo Tom\u00e1s. Hay que tener en cuenta en primer lugar, en vista de las protestas que se elevaron  un poco despu\u00e9s por la concesi\u00f3n  de las sedes inglesas a extranjeros, que S. Hugo eran un borgo\u00f1\u00f3n , que ni siquiera al final de su vida entend\u00eda bien la lengua del pueblo. Pero nadie gobern\u00f3 su di\u00f3cesis mejor, nadie era m\u00e1s amado por sus propios can\u00f3nigos seculares de Lincoln  y por los numerosos religiosos de su di\u00f3cesis; adem\u00e1s. Debido a su santidad a su falta de miedo y a su alegre humor, fue el \u00fanico obispo que, sin ceder ni un \u00e1pice, logr\u00f3 preservar la amistad de tres monarcas como Enrique II, Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n y Juan. Memorable fue su oposici\u00f3n en el concilio nacional a prestar ayuda, en caballeros, a las guerras de Ricardo en el extranjero. Aunque el reino de Ricardo, como el de Enrique II, sigui\u00f3 siendo un tiempo de reforma de la ley, tambi\u00e9n fue un per\u00edodo sin paralelo de exacci\u00f3n de dinero. En este caso, el arzobispo de Canterbury, Hubert Walter, Magistrado de Justicia, se hab\u00eda convertido en el instrumento de los planes del rey. Todos los Lores temporales se sometieron, pero S. Hugo ofreci\u00f3 una resistencia sin compromisos que tuvo \u00e9xito.\u201dEsto\u201d dice el obispo Stubbs, \u201cque se hizo no por razones eclesi\u00e1sticas son constitucionales es un hecho que sobresale  junto a la protesta de Tom\u00e1s Beckett contra el intento de Enrique  de apropiarse de la parte del Danegeld perteneciente al Sheriff\u201d \u00bb (Select Charters, p. 28).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La acuciante necesidad de dinero de Ricardo fue originada en parte por su participaci\u00f3n en las cruzadas y por el enorme rescate que tuvo que pagar al ser capturado en su camino a casa por le duque Leopoldo de Austria. Los ingleses de entonces y anteriores hab\u00edan tomado parte en las cruzadas, Balduino, arzobispo de Canterbury, que acompa\u00f1\u00f3 a Ricardo, y que hab\u00eda sido un entusiasta predicador de la guerra santa, dej\u00f3 sus huesos en Palestina y el obispo Huberto Walter, destinado a sucederle en el arzobispado, se convirti\u00f3 en el comandante de las fuerza inglesas, despu\u00e9s de su muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero las Cruzadas no ejercieron una gran influencia en la vida nacional de Inglaterra. Para el presente prop\u00f3sito son principalmente memorables como enfatizadoras de la verdad, tan frecuentemente ignorada por los escritores anglicanos, que la cristiandad medieval, aunque reconoc\u00eda muchos pueblos diferentes y muchos y variados gobiernos, conceb\u00eda a la Iglesia de Dios no como m\u00faltiple sino como una. Seg\u00fan esto, la teor\u00eda pol\u00edtica medieval, fundada por Gregorio VII, que se hab\u00eda impuesto casi universalmente sobre la filosof\u00eda especulativa de Europa, la iglesia abrazando y controlando cualquier forma de gobierno civil, era cosmopolita y omnipresente. Precisamente por no identificarse con ning\u00fan pa\u00eds o pueblo y por apelar para sus sanciones a fuerzas de fuera del mundo visible, lograba una postura de \u00e1rbitro de las naciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En  principio, ning\u00fan gobernante temporal le discut\u00eda la supremac\u00eda al vicario de Cristo, mientras el asunto permaneciera en un plano abstracto y mientras fuera otro soberano el que lo sufr\u00eda. Pero cuando les llevaban la contraria, se hac\u00eda resistencia activa, era casi siempre en asuntos secundarios, en algunas cosas t\u00e9cnicas de la ley con los que el monarca y sus consejeros intentaban evadirse de pronunciamientos no deseados. La persistencia con la que los monarcas intentaban a veces impedir la introducci\u00f3n de bulas, provisiones o excomuniones papales en Inglaterra, m\u00e1s que un repudio es un reconocimiento de la autoridad papal, de la misma forma que un hombre se atrinchera en su casa contra un escrito del juez no se le aplique est\u00e1 dando muestras de su supremo respeto de la majestad de la ley. Este punto de vista ha de se tenido en cuenta en relaci\u00f3n a la resistencia contra las exacciones papales del siglo trece y con la aparentemente enemistosa legislaci\u00f3n como los Estatutos de Pr\u00e6munire y Provisores que consideraremos m\u00e1s adelante.<br \/>\nEl reino de Juan (1199-1216) fue un tiempo de terrible sufrimiento para el pa\u00eds pero tuvo resultados de gran importancia en la consolidaci\u00f3n de Inglaterra como naci\u00f3n. La p\u00e9rdida de las posesiones en el extranjero \u2013 ya que en tiempos de Enrique II m\u00e1s de la mitad de Francia reconoc\u00eda la soberan\u00eda del rey ingl\u00e9s \u2013 contribuyeron a ese resultado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero dentro de la misma Gran Breta\u00f1a, desde la conquista Normanda, los constituyentes pol\u00edticos de la naci\u00f3n se hab\u00edan dividido en dos grupos m\u00e1s o menos opuestos. El primer elemento o feudal, eran los grandes nobles de la conquista con sus vasallos y las influencias que ejerc\u00edan- La tendencia de este grupo era centr\u00edfuga o disruptiva y miraban al pa\u00eds y sus gentes como sui fueran su presa legal. El segundo, que por conveniencia podemos llamar elemento nacional, era menos homog\u00e9neo. Comprend\u00eda al rey, la nueva nobleza que estaba representada por los grandes oficiales de la Corona nombrados por los reyes Enrique I y II y con ellos los obispos y el todo el clero. En su conjunto todos ellos reconoc\u00edan las ventajas de un gobierno centralizado y simpatizaban con la poblaci\u00f3n nativa, tratando de que sus derechos se respetasen y se hiciera justicia. Y fue la obra desp\u00f3tica y al margen de la ley de Juan sin Tierra, sobre todo despu\u00e9s de que la influencia restrictiva de Hubert Walter desapareci\u00f3 con su muerte, la que logr\u00f3 que todos se unieran contra \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un aparte importante en todo ello la jugaron el entredicho y la sentencia de deposici\u00f3n  pronunciada por Inocencio III contra Juan. No es necesario recapitular la historia de la elecci\u00f3n de Stephen Langton como arzobispo de Canterbury, con la que pr\u00e1cticamente comenz\u00f3 la lucha de Juan contra la Santa Sede. Pero si conviene recordar  que Langton, que sirvi\u00f3 tan espl\u00e9ndidamente a las libertades de su pa\u00eds y cuyo nombre est\u00e1 asociado de horma  indeleble con la Magna Carta, era el candidato del papa, elegido a sus instancias por los monjes de la Iglesia de Cristo que hab\u00edan ido en delegaci\u00f3n a Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo la presi\u00f3n del entredicho y de las exacciones de Juan, los Lores feudales, el clero y los nuevos nobles \u201cministeriales\u201d se fueron uniendo gradualmente. Juan vio que solo hab\u00eda conseguido unos pocos con los que contar mientras que Felipe de Francia amenazaba con invadir el pa\u00eds para imponer la sentencia papal de deposici\u00f3n. En estas circunstancias Juan se someti\u00f3 al legado, Pandolfo, prometi\u00f3 recibir a los obispos exiliados y restituir  por las injurias y p\u00e9rdidas que la Iglesia hab\u00eda sufrido. Unos pocos d\u00edas despu\u00e9s, el 13 de mayo de 1213, vigilia de la Ascensi\u00f3n, fue m\u00e1s all\u00e1 y rindi\u00f3 la corona y el reino en manos del legado para recibirla otra vez de sus manos como un feudo que \u00e9l y sus sucesores recibir\u00edan del papa a cambio de una renta anual de mil marcos. No es de extra\u00f1ar que esta transacci\u00f3n haya sido denunciada por los historiadores con una gran indignaci\u00f3n. Hasta Lingard, en su d\u00eda, la describi\u00f3 como \u201cuna eterna, creciente infamia en la memoria de Juan\u201d, y sus razones una y otra vez expuestas han pesado en los estudiosos posteriores. Se puede decir  que se admite en general que la idea de tal rendici\u00f3n  no se origin\u00f3 en el papa sin en el mismo Juan (ver Davis, \u00abEngland under the Normans and Angevins\u00bb, 1905, p. 368; Norgate, \u00abJohn Lackland\u00bb, 1902, p. 181). Como explica Norgate hay un motivo para tal comportamiento que se puede entender: Juan vio que deb\u00eda vincular al papa a sus intereses personales con alg\u00fan lazo especial de tal naturaleza que los intereses del papado mismo impidieran a Inocencio romperlo. Y en segundo lugar la afirmaci\u00f3n antes hecha del grito de indignaci\u00f3n que se oy\u00f3 en toda Inglaterra cuando se supo, tiene poco de realidad. La vehemente denuncia del acto  por parte del muy parcial Mathew Paris, como \u201cuna cosa que hay que detestar para siempre\u201d, fue escrita muchos a\u00f1os despu\u00e9s. \u201cAlgunos\u201d, dice Davis,\u201destigmatizaron la transacci\u00f3n  como ignominiosa, pero el cronista m\u00e1s legal de ese tiempo lo llama un movimiento prudente, porque, a\u00f1ade, apenas quedaba otra manera  de que Juan escapara de todos los peligros. Ni siquiera  los barones hostiles cuyos planes recibieron un apoyo inesperado se aventuraron entonces ni despu\u00e9s  a dudar de la validez de la transacci\u00f3n\u201d (c. Adams, \u00abPolitical Hist. of Eng.\u00bb, II, 315).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda abundantes precedentes de tal vasallaje, dentro y fuera de las islas brit\u00e1nicas. Solo veinte a\u00f1os antes, como afirma Hoveden, Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n , renunci\u00f3  a su corona a favor del emperador  Enrique, espereando recibirla como feudo del imperio por una pago anual  de cinco mil libras; mientras los patriotas escoceses un siglo despu\u00e9s , para evitar las reclamaciones de Eduardo I, reconocieron al papa como su se\u00f1or feudal y pretendieron que Escocia hab\u00eda sido siempre un feudo de la Santa Sede. Ser\u00eda enga\u00f1oso interpretar estas y otras transacciones similares meramente a la luz de los sentimientos modernos.<br \/>\nQuiz\u00e1s uno de los episodios m\u00e1s lamentables en el incidente de la sumisi\u00f3n de Juan y su absoluci\u00f3n, es la sensaci\u00f3n de seguridad que la protecci\u00f3n del papa parece haberle dado  para seguir en su carrera de maldades. Su \u00faltima acci\u00f3n para con sus s\u00fabditos no fue ni m\u00e1s recta ni m\u00e1s constitucional que antes y parece que enga\u00f1\u00f3 al legado o lo atajo a su lado. Pero el arzobispo Langton y sus barones ya le conoc\u00edan bien por entonces y con una persistencia inflexible obligaron a Juan a aceptar sus t\u00e9rminos. Tomando como base un documento anterior concedido por Enrique I a principios de su reino, redactaron una carta de libertades, muchas veces confirmada con ligeras variaciones en el curso del siglo siguiente, destinada a se famosa a trav\u00e9s de los tiempos como Carta Magna.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este gran tratado entre el rey y su pueblo, que Stubbs, ha descrito (Const. Hist., II, p. 1) como \u00abla consumaci\u00f3n la obra en la que hab\u00edan estado trabajando inconscientemente reyes, prelados y juristas durante un siglo, el resumen de un per\u00edodo de la vida nacional y el punto de partida de otro\u201c, comienza con pre\u00e1mbulo religioso declarando que Juan hab\u00eda sido movido para publicar esta carta, por el respeto a Dios, para el beneficio de su propia alma, para la exaltaci\u00f3n de la Santa Iglesia y para la mejora de su reino y m\u00e1s aun , hab\u00eda actuado en ello  por el consejo de Estaban, arzobispo de Canterbury, de los otros obispos y de Pandulfo, \u201csubdi\u00e1cono del Lord Papa y miembro de su familia\u201d as\u00ed como de los lores seculares, los m\u00e1s importantes de los cuales son citados por su nombre. Como en la carta de Enrique I, aqu\u00ed, el primer art\u00edculo promete libertad para la Iglesia en Inglaterra (quod aeclesia Anglicana libera sit et habeat jura sua integra et libertates suas ill\u00e6sas) y especifica en particular la libertad de elecci\u00f3n de obispos que, como explica el documento, ya se hab\u00eda prometido por el rey y ratificado por el papa Inocencio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto al resto, baste decir que la Carta Magna en sustancia establece el principio de que el rey no tiene derecho a violar la ley y si intenta hacerlo puede ser obligado a la fuerza a obedecerla. En particular, la justicia no se puede vender o retrasar o rehusar a ning\u00fan hombre. Ning\u00fan hombre libra ha de ser hecho prisionero o declarado fuera de la ley sin un juicio legal de sus semejantes. Ning\u00fan pago feudal o impuesto, excepto las tres ayudas regulares, debe ser impuesto  a no ser que haya consentimiento del consejo com\u00fan del reino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se nombraron 25 barones para que vigilaran la correcta ejecuci\u00f3n de la Carta, pero no ten\u00edan la simpat\u00eda de todos \u201cAntes de la conferencia de Runnymede terminara\u201d, dice Mackechnie, \u00abla confianza en las buenas intenciones  de los 25 ejecutores, que hab\u00edan sido elegidos de entre los m\u00e1s opuestos a Juan, parece que se perdi\u00f3 del todo\u201d (Mackechnie, \u00abMagna Carta\u00bb, p. 53). La indignaci\u00f3n anteriormente expresada por las acciones posteriores de Inocencio III Al declarar  nula e inv\u00e1lida la Carta se admita que fue poco razonable. Los barones hab\u00edan reclamado para s\u00ed el m\u00e9rito de haber hecho de Inglaterra un feudo papal (Lingard, II, 333; Rymer, I, 185), yt era ciertamente contrario a los usos feudales que un vasallo contrajera obligaciones de esta naturaleza tan seria para el Se\u00f1or supremo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La condena papal no iba dirigida en principio contra las libertades populares inglesas, como puede inferirse  del hecho de que la Carta fue confirmada en Noviembre, 1216,  en cuanto subi\u00f3 al trono el pr\u00edncipe ni\u00f1o Enrique III, en un momento en el que el delegado papal Gualo era todopoderoso y era muy apoyado por el nuevo papa Honorio III.. El largo reinado que comenzaba entonces con una regencia, a pesar de la piedad personal de Enrique, fue un per\u00edodo de muchos problemas en Inglaterra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La debilidad real y su parcialidad para con los favoritos extranjeros le llevaron una espiral de gastos, mientras que por otra parte los impuestos que hac\u00edan falta por ello solamente los hubiera podido imponer un fuerte gobierno que de hecho no exist\u00eda Abundaban las intrigas y c\u00e1balas de todo tipo y la situaci\u00f3n se complicaba  por las constantes exigencias de dinero por parte de la Santa sede. Las exacciones de los varios legados y las continuas \u201cprovisiones\u201d de los nombrados por el papa a las canonj\u00edas y ricos oficios, fueron sin duda la causa de un amargo sentimiento en aquel momento y han constituido el tema favorito de los historiadores desde entonces.<br \/>\nSer\u00eda in\u00fatil negar la existencia de muchos y serios abusos, y especialmente el que muchos cl\u00e9rigos franceses e italianos ocuparan tales beneficios ingleses sin ni siquiera visitar el pa\u00eds, content\u00e1ndose con obtener los ingresos. Pero por otra parte hay mucho que decir para atenuar la acci\u00f3n papal, que desafortunadamente ha sido presentada ante los lectores ingleses a la luz m\u00e1s desfavorable, debido a los amargos sentimientos antipapales de gran cronista de S. Albans, Matthew Paris, cuyo juicio estaba envuelto por sus prejuicios  como puede verse con claridad en sus poco amistosas referencias a los frailes, aunque era uno de ellos, o al menos relativamente, en su primer fervor. Lingard dice de \u00e9l que parece haber recogido y preservado  toda an\u00e9cdota escandalosa que encajara con su postura censuradora y a\u00f1ade una expresi\u00f3n personal muy fuerte sobre la deslealtad de Paris (Hist. of Eng., II, 479).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es de extra\u00f1ar que en esa edad de a que habla Mateo Paris y otros como \u00e9l , al sentir que sus bolsillos resultaban tocados por las demandas papales, se manifestaran a gritos  y que esos gritos llegaran m\u00e1s all\u00e1 del da\u00f1o realmente causado. Este mismo per\u00edodo cuando Inglaterra, que estaba supuestamente bajo el tal\u00f3n de la tiran\u00eda papal, \u201cen todos los dem\u00e1s campos de acci\u00f3n, excepto el pol\u00edtico, fue una \u00e9poca de progreso sin parang\u00f3n\u201d (Tout in \u00abPolit. Hist. of England\u00bb, III, 81). La necesidad papal de dinero, debido a la lucha a muerte con los Hohenstaufen, era muy real. A los ojos de Gregorio IX e Inocencio IV las guerras contra el emperador alem\u00e1n excomulgado, era una verdadera cruzada a favor de la Iglesia de Dios igual que la emprendida contra los turcos. M\u00e1s a\u00fan, respecto a la provisi\u00f3n de extranjeros para los beneficios ingleses, y hasta admitiendo los amargos sentimientos hacia los extranjeros que se manifestaron tan frecuentemente en el reino de Enrique III, es imposible negar que el mundo en los siglos trece y catorce, especialmente el mundo eclesi\u00e1stico, era cosmopolita hasta niveles que ahora no podemos ni imaginar. En la primera parte del siglo trece casi todos los m\u00e1s mayores y m\u00e1s influyentes hombres hab\u00edan estudiado en Paris, al menos en parte. +\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dos arzobispos de, Stephen Langton y S. Edmund Rich, ambos de pura ascendencia inglesa, que pueden ser considerados como ejemplos magn\u00edficos y si los ingleses ten\u00edan que quejarse de los muchos beneficios eclesi\u00e1sticos ocupados por extranjeros, no hay que olvidar que hab\u00eda un considerable n\u00famero de ingleses ocupando sedes extranjeras y sus correspondientes emolumentos en el Continente. El hecho es indiscutible \u2013 como es indiscutible  el hecho de que ingleses formaban la gran mayor\u00eda de los filibusteros que rondaban por Italia un siglo despu\u00e9s y aceptaban la paga de cualquiera que los alquilara \u2013 pero es interesante ver como insiste orgullosamente sobre el tema Mateo Par\u00eds, que en su indignaci\u00f3n por los nombramientos de eclesi\u00e1sticos extranjeros a los beneficios ingleses, declara que Inglaterra no tiene ocasi\u00f3n de ir al extranjero a solicitar candidatos \u00f3ptimos, visto que ella misma est\u00e1 acostumbrada a proporcionar dignatarios a otras tierras distantes (\u00abNec indiget Anglia extra fines suos in remotis regionibus personas regimini ecelesiarum idoneas mendicare, qu\u00e6 solet tales aliis s\u00e6pius miristrare\u00bb. &#8212; Historia Major, IV, 61).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tendencias cosmopolitas a las que hemos aludido  aumentaron mucho en el siglo trece por uno de los renacimientos religiosos m\u00e1s grandes que ha visto el mundo, es decir, el que result\u00f3 de la fundaci\u00f3n y r\u00e1pido desarrollo de las \u00f3rdenes mendicantes. No hay raz\u00f3n para suponer que los efectos  producidos por las predicaciones de los frailes franciscanos y dominicos, que llegaron a Inglaterra por primera vez en 1224 y 1221 respectivamente, fueran m\u00e1s notables en este pa\u00eds que en los otros, pero todos los historiadores est\u00e1n de acuerdo  que las impresiones producidas por esta popularizaci\u00f3n de la religi\u00f3n fueron notables.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obra de regeneraci\u00f3n espiritual que realizaron fue el principio maravillosa y fueron calurosamente animados por hombres santos y prelados tan importantes como el obispo Grosseteste. Es m\u00e1s importante, quiz\u00e1s notar que a pesar de las acusaciones de inactividad y mundanidad que se hicieron contra ellos en fechas posteriores, su entusiasmo no se extingui\u00f3 aunque perdiera fuerza. Un historiador imparcial que ha puesto una especial atenci\u00f3n en este tema, dice:\u201dDurante m\u00e1s de trescientos a\u00f1os los frailes mendicantes en Inglaterra fueron eran en general un poder positivo, a veces m\u00e1s  o menos,  en el pa\u00eds, amigos de los pobres y evangelizadores de las masas. Durante todo ese largo periodo se mantuvieron solo por las aportaciones voluntarias del pueblo  &#8211; como los hospitales de los incurables \u2013 y cuando fueron echados de sus casas y sus iglesias fueron saqueados  como los de los monjes y monjas, los frailes no ten\u00edan grandes propiedades ni mansiones, no ten\u00edas propiedades que quitarle y poco se consigui\u00f3 con el expolio de sus bienes, pero como siempre hab\u00edan sido los m\u00e1s devotos apoyos del papado romano. Tuivieron que irse por fin, cuando Enrique VIII se decidi\u00f3 gobernar en su reino y ser la cabeza suprema del Estado y de la iglesia\u201d (Jessopp, \u00abHistory of England\u00bb, 34).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los siglos trece y catorce, las relaciones entre la iglesia medieval inglesa y la santa sede asumieron su forma definitiva. Al menos este fue el periodo en el que un campe\u00f3n tan franco como el obispo Roberto de Lincoln (Grosseteste) o m\u00e1s tarde bajo un gobernante excelente como Eduardo I o, de nuevo, entre la creciente independencia del Parlamente, animado por alguien tan desafecto a la iglesia como Wyclef u Juan de Gante en el reino de Eduardo III, la \u00abEcclesia Anglicana\u00bb, seg\u00fan una teor\u00eda m\u00e1s reciente generalmente aceptada, comenz\u00f3 a afirmarse y se puso a trabajar decididamente para poner al papa en su sitio. Y debe decirse aqu\u00ed de una vez por todas que la impaciencia natural por la supervisi\u00f3n e interferencia papal que se mostr\u00f3 con frecuencia en reyes fuertes como Eduardo I y a veces en el mismo clero, no demuestra absolutamente nada contra la aceptaci\u00f3n de la suprema autoridad papal como cabeza de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que los subordinados deseen ser libres y gozar de m\u00e1s independencia, es una ley de la naturaleza humana. Las colonias inglesas, por ejemplo, pod\u00edan ser muy leales. Pod\u00edan reconocer totalmente el principio del derecho supremo del gobierno imperial y sin embargo cualquier dictado que vaya m\u00e1s all\u00e1 de los acostumbrado, y sobre todo cundo se trata de los bolsillos coloniales, provoca resentimiento y es normal que encuentre fuerte resistencia. Tambi\u00e9n una ferviente orden religiosa cuando ha de ser sometida a una visita oficial puede mostrar resentimiento y apelar a los precedentes por parte de los que, aun siendo d\u00f3ciles, dudan de la capacidad de la autoridad extranjera para entender las condiciones locales. Una aceptaci\u00f3n total de la supremac\u00eda de la santa sede no impide en absoluto que se entienda que un pont\u00edfice concreto, y m\u00e1s aun los oficiales que est\u00e1n en su entorno, puedan estar influenciados por motivos indignos o mercenarios. No hay autoridad alguna en el mundo que no sea desobedecida a veces y desafiada con pretextos m\u00e1s o menos especiosos por parte de los que sin embargo admiten su propia subordinaci\u00f3n. Y as\u00ed sucede que los que apoyan las teor\u00edas de la \u201cContinuidad Anglicana\u201d citan expresiones de escritores medievales que suenan desafectos o rebeldes en el tono, pueden apelar a actos individuales de desobediencia peor no pueden presentar ning\u00fan rechazo, ni siquiera menor, del principio de la supremac\u00eda espiritual papal entre los representantes acreditados de la Iglesia anterior a la Reforma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ning\u00fan historiador ha reconocido mejor este hecho que el distinguido jurista F. W. Maitland, que se opuso a las afirmaciones de la Comisi\u00f3n de tribunales eclesi\u00e1sticos de 1883, que  en gran manera fue dirigida por el eminente  historiador, el  obispo Stubbs, inform\u00f3 que \u201cla ley papal no era obligatoria en Inglaterra (medieval) ni siquiera en las cuestiones de fe y moral a no ser que hubiera sido aceptada por las autoridades nacionales\u201d. El profesor Maitland, con una incontestable lista de ilustraciones, sacadas principalmente del libro de derecho can\u00f3nico de la iglesia inglesa anterior a la Reforma, el \u201c\u00bbProvinciale\u00bb del obispo Lyndwood (1435), mantiene exactamente lo contrario. Como prueba claramente el profesor Maitland, seg\u00fan Lyndwood, \u201cel papa est\u00e1 por encima de la ley\u2026disputar la autoridad de un decretal pala es culpable de herej\u00eda, en tiempos en los que la herej\u00eda era un crimen capital\u201d. \u201cLo  \u00faltimo, continua Maitland, no es la opini\u00f3n privada de un glosador, sino el principio al que los arzobispos, obispos y clero de la provincia de Canterbury se han adherido con palabras solemnes\u201d (Derecho can\u00f3nico romano, 17). Y como continua el mismo profesor,  no solo reclamaba el papa y obten\u00eda reconocimiento de su derecho a tomar en sus propias manos el juicio de toda causa eclesi\u00e1stica, sobre la autoridad del obispo, sino que adem\u00e1s gracias a las apelaciones a Roma de los obispos ingleses, que ped\u00edan decisiones, se construy\u00f3 la f\u00e1brica del derecho can\u00f3nico (loc. cit., 53, 66, etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De completo acuerdo con esto hallamos al arzobispo Peckham diciendo al monarca Eduardo I que el emperador  de todos ha dado autoridad a los decretos de los papas y que todos los hombres, todos los reyes, est\u00e1n obligados por esos decretos. Encontramos al arzobispo de Canterbury con todos sus sufrag\u00e1neos escribiendo una carta conjunta al papa en la que le dicen que todos los obispos derivaban su autoridad de \u00e9l como riachuelos de la de la fuente principal. (Sandale&#8217;s \u00abRegister\u00bb, 90-98). Encontramos al papa que retira una gran parte de la jurisdicci\u00f3n de los obispos ingleses, como en el caso de S. Alb\u00e1n o de Bury S. Edmunds, haci\u00e9ndolos absolutamente exentos de la jurisdicci\u00f3n episcopal. Encontramos a los mismos reyes que por sus Estatutos de Provisors y Pr\u00e6munire parec\u00edan haber eliminado su juramento de lealtad a Roma, rogando al papa en un lenguaje muy respetuoso que escribiera cartas de provisi\u00f3n o bulas de confirmaci\u00f3n a favor de tal o cual eclesi\u00e1stico que tiene el favor real. Sin duda que estos estatutos de Provisors y Pr\u00e6munire juegan  en alg\u00fan sentido un importante papel en la historia de la Iglesia Inglesa durante el siglo catorce, aunque se admite que son dejados de lado tan frecuentemente que el resultado permanente de la legislaci\u00f3n ten\u00eda la intenci\u00f3n de reforzar el poder real  de dispensar. Los estatutos Provisors, de los cuales el primero se aprob\u00f3 en 1351 reclamaban para todos los cuerpos electores y patrones el derecho de elegir o presentar libremente a los beneficios y declaraba inv\u00e1lido todo nombramiento conseguido por la \u201cprovisi\u00f3n \u201cpapal, es decir por le nombramiento .Dos a\u00f1os despu\u00e9s la legislaci\u00f3n fue completada por el primer Estatuto de Paemunire, que ordenaba que aquellos que llevaran a tribunales extranjeros asuntos de deb\u00edan conocerse en el del rey fueran multados y declarados fuera de la ley.  Se ha presentado esta legislaci\u00f3n como prueba de que la Iglesia Inglesa no reconoc\u00eda ning\u00fan poder de provisi\u00f3n en la Santa Sede. A esto se puede replicar:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tQue como todos los obispos ingleses, hasta Grosseteste, que es presentado continuamente como el campe\u00f3n  de la resistencia inglesa a la autoridad papal, en este asunto reconoc\u00eda completamente el derecho en principio, aunque protestara contra los abusos que se comet\u00edan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tQue la legislaci\u00f3n que se present\u00f3 para que se aprobara no ten\u00eda un esp\u00edritu de hostilidad contra Roma, sino contra los abusos de los \u201cque corr\u00edan a Roma (\u00abRome-runners\u00bb) \u2013 sacerdotes que iban a Roma a importunar a la Santa sede buscando beneficios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tLos principales promotores de las leyes eran los patrones laicos, cuyos intereses empeoraban con las provisiones papales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tLos obispos rehusaron aceptar esas leyes ( (Stubbs, \u00abConst. Hist.\u00bb, III, 340) he hicieron que  sus protestas formales constaran oficialmente en los documentos parlamentarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tQue los obispos y el clero pidieron reiterada y espont\u00e1neamente que se retiraran (ibid., 342), que las universidades, en 1399, declararon que las leyes operaban en detrimento de la educaci\u00f3n  y que en 1416 los Comunes tambi\u00e9n pidieron  al rey la abolici\u00f3n del estatuto de Provisores .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tQue los mismos reyes ignoraban esas leyes y ped\u00edan constantemente a los papas que proveyeran a las sedes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tQue es universalmente admitido que las provisiones papales eran mas numerosas despu\u00e9s de ser aprobadas por el parlamento que antes.<br \/>\nSe sabe que en los 300 a\u00f1os anteriores a la Reforma fueron provistos por los papase; 47 de ellos antes de aprobarse el Estatuto, 266 despu\u00e9s. (ver Moyes in \u00abThe Tablet\u00bb, 2 Dec., 1893). Una cosa es cierta y es que Inglaterra en varios casos debe algunos de sus mejores y m\u00e1s santos prelados a la acci\u00f3n de los papas al proveer para las sedes inglesas en oposici\u00f3n de los deseos manifiestos del rey. Stephen Langton, en 1205, S. Edmund Rich en 1232, Juan Peckham en 1279 son estupendos ejemplos.<br \/>\nYa hemos dicho arriba que la reacci\u00f3n contra las teor\u00edas anglicanas sobre la posici\u00f3n del papa en la iglesia medieval inglesa ha ido creciendo durante el \u00faltimo cuarto del siglo XIX. El acuerdo completo de algunos profesores como F. M. Maitland, Dr. James Gairdner y H. Rashdall, que se acercan al tema por l\u00edneas de investigaci\u00f3n muy notables.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siguiente pasaje de uno de los m\u00e1s distinguidos autores de la escuela de historiadores ingleses, el profesor Tout de Manchester,  manifiesta el caso tan francamente como pudo haberlo hecho el mismo Lingard . Despu\u00e9s de insistir en que los Estatutos de Provisors y Pr\u00e6munire, como el de Labourers, o las leyes suntuarias permanecieron como letra muerta en la pr\u00e1ctica y despu\u00e9s de declarar que para el cl\u00e9rigo o te\u00f3logo normal de su tiempo, el papa era la fuente de la autoridad eclesi\u00e1stica, de origen divino, el pastor al que el Se\u00f1or hab\u00eda encargado apacentar sus corderos, el profesor Tout  continua:\u201d Las leyes antipapales del siglo catorce fueron actos del poder secular no del poder eclesi\u00e1stico. No eran simplemente antipapales, eran adem\u00e1s de tendencia anticlerical, porque para los hombres de su tiempo un ataque al papa era un ataque a la Iglesia\u2026El cl\u00e9rigo, aunque estaba indignaron con los de la Curia,  cre\u00eda en el papa nombrado por Dios como aut\u00f3crata de la iglesia universal, Siendo un hombre, un papa pod\u00eda ser un mal papa; pero el fiel cristiano, aunque pod\u00eda lamentarse y protestar, no pod\u00eda sino obedecer como \u00faltimo recurso. El papado estaba tan entrelazado con toda la Iglesia de los tiempos medievales que pocos inventos tienen tan poca  base hist\u00f3rica que la noci\u00f3n de que hab\u00eda una Iglesia Anglicana Antipapal en los d\u00edas de los Eduardos\u201d (Polit. Hist. of Eng., III, 379).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie que estudie cuidadosamente el lenguaje y los actos de un hombre como Grosseteste puede dejar reconocer que a pesar de que critica sin temor a la Curia romana, su actitud mental es completamente reverencial para con la autoridad del papa. La m\u00e1s famosa y m\u00e1s intemperada y violenta cr\u00edtica verbal  fue la que dirigi\u00f3  no al papa Inocencia IV, como se crey\u00f3, sino a uno de sus subordinados. Por otra parte, como se\u00f1ala Maitland, Grosseteste manifest\u00f3 toda su vida en los m\u00e1s fuertes t\u00e9rminos su fe en la plenitud del poder papal. \u201cse, dice, y afirmo sin reserva que pertenece a nuestro se\u00f1or el papa y a la santa iglesia romana el poder de disponer libremente de todos los beneficios eclesi\u00e1sticos\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este lenguaje o similar, reconociendo al papa por ejemplo como el sol del que los obispos ,como la luna y las estrellas, reciben cualquier poder que tienen para iluminar y hacer fructificar a la Iglesia, no solo fue mantenido por Grosseteste hasta el final. (ver \u00abThe Month\u00bb, Marzo, 1895), sino que el obispo Arundel se hace eco casi dos siglos despu\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues los sucesos que siguieron a la publicaci\u00f3n por Bonifacio VIII de la bula \u00abClericis laicos\u00bb, en tiempos de Eduardo I de del arzobispo Winchelsea, tienden a mostrar que hasta cuando el papa toma una posici\u00f3n que era demasiado extremista y de la que se vio obligado a retirarse, la Iglesia  inglesa no era menos sino m\u00e1s fiel a la sede apost\u00f3lica que otras naciones del continente. Nada es menos verdadero respecto a los hechos de la historia que la idea de que Inglaterra estuvo aparte del resto de la Cristiandad, con una ley eclesi\u00e1stica, una teolog\u00eda y  en lo esencial hasta un ritual propio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El comopolitanismo de las \u00f3rdenes religiosas, especialmente los mendicantes y de las universidades, hubiera bastado para que ese aislamiento fuera imposible. El aislamiento de Inglaterra comenz\u00f3 cundo rompi\u00f3  con la obediencia a Roma, suprimi\u00f3 las \u00f3rdenes religiosas, desterr\u00f3 a los sacerdotes cat\u00f3licos y adopt\u00f3 una pronunciaci\u00f3n del lat\u00edn que ning\u00fan estudioso continental pod\u00eda entender<br \/>\nLa gran fuerza desordenadora en la vida eclesi\u00e1stica de Inglaterra durante el siglo catorce , mucho m\u00e1s que de los Estatutos de Provisors y hasta m\u00e1s que la Peste Negra, fue el nacimiento y propagaci\u00f3n del Lolardismo. Puede que dudemos de si la importancia del movimiento en ese pa\u00eds lleg\u00f3 a ser tan grande como la que los historiadores le han atribuido, en parte por los levantamientos bohemios bajo Juan Hus, que sali\u00f3 de las doctrina de Wycliff, y en parte a trav\u00e9s de la teor\u00eda moderna de que el Lolardismo produjo la Reforma. El Dr. James Gairdner, sin embargo, que investig\u00f3 todo el movimiento y sus secuelas con una dedicaci\u00f3n exhaustiva y conocimiento de materiales originales que nadie hab\u00eda utilizado antes, ha llegado a conclusiones que tienden seriamente a modificar las ideas com\u00fanmente aceptadas hasta aqu\u00ed. Para \u00e9l, la novedad de la tendencia socialista de las opiniones tan atrevidamente defendidas por Wycliff constitu\u00edan un grave peligro pol\u00edtico, que quiz\u00e1s no era tan agudo durante la vida del reformador porque las m\u00e1s sorprendentes de sus ideas se desarrollaron m\u00e1s tarde, solo unos diez a\u00f1os antes de su muerte (1384), pero que fueron recogidas y exageradas por disc\u00edpulos ignorantes en un tiempo gobiernos d\u00e9biles y de inquietud pol\u00edtica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho de que el Gran cisma de Occidente estallara solo seis a\u00f1os antes de la muerte de Wycliff, ayud\u00f3 a complicar las cosas, dejando a la mayor parte de la cristiandad en un estado de incertidumbre sobre cual de los papas rivales tenia m\u00e1s derecho y probablemente por esto Wycliff pudo propagar sus doctrinas durante los \u00faltimos a\u00f1os de su vida pr\u00e1cticamente sin que nadie le molestara. Ser\u00eda absurdo negar que sus ideas eran profundamente revolucionarias para aquellos tiempos.  A nadie se le escapa  el peligro de afirmar que no hay verdadera propiedad ni dominio, ni autoridad sin la gracia de Dios. De esto deduc\u00eda  como conclusiones que un hombre en pecado mortal no ten\u00eda derecho a nada, de que entre los cristianos deb\u00eda haber una comunidad de bienes y que era un gran abuso que los cl\u00e9rigos pudieran tener propiedades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n ense\u00f1aba que los laicos ten\u00edan al mismo Cristo por sacerdote, obispo y papa: que al papa hab\u00eda que obedecerle solo cuando ense\u00f1aba seg\u00fan las Escrituras y que un rey pod\u00eda quitar a la Iglesia todas sus donaciones. En los \u00faltimos a\u00f1os mezclaba con todo esto ideas teol\u00f3gicas sobre los sacramentos y la Transubstanciaci\u00f3n, muy ofensivos para el sentido cristiano de su tiempo. Sin duda que Wycliff en sus ense\u00f1anzas filos\u00f3ficas prove\u00eda con salvaguardias que mitigaban las consecuencias pr\u00e1cticas de lo que ense\u00f1aba, pero eso era sutilezas que se perd\u00edan en los m\u00e1s ignorantes y fan\u00e1ticos de sus seguidores, sobre todo despu\u00e9s de la muerte del maestro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los puntos que entend\u00edan claramente eran que los diezmos eran limosnas pura y que si los p\u00e1rrocos no eran hombres buenos no hab\u00eda que pagar los diezmos, que los duras que recib\u00edan que recib\u00edan subvenciones anuales eran simon\u00edacos y excomulgados; que los sacerdotes que dec\u00edan misa en pecado mortal no consagraban v\u00e1lidamente sino que comet\u00edan idolatr\u00eda; que cualquier sacerdote pod\u00eda o\u00edr confesiones ( sin facultades)  y que de hecho  cualquier laico santo predestinado por Dios  era competente para administrar los sacramentos sin ordenaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales opiniones debatidas entre los ignorantes sin instrucci\u00f3n y reforzadas con los constantes ataques contra las practicas devocionales, tales como las peregrinaciones y contra la curia romana, contra los frailes y contra toda autoridad eclesi\u00e1stica, eran peligrosas para el orden social en los momentos en que la Peste Negra sus consecuencias entre los campesinos atados a la tierra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablando de los procedimientos contra el m\u00e1s representativo de las opiniones lolardas John Oldcastle, en 1413, el Dr. Gairdner dice: \u201cParece haber sido una lucha a vida o muerte entre el orden establecido  y la herej\u00eda\u201d; y el obispo Stubbs, mientras honraba excesivamente el fan\u00e1tico credo del l\u00edder wyckeffita, subraya:\u201dQuiz\u00e1s concluiremos m\u00e1s seguramente, a juzgar por el tenor de la historia, que este credo doctrinal estaba mucho mejor fundado que los principios que guiaban  ya su moral o su conducta pol\u00edtica.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos comentarios resumen en verdad la situaci\u00f3n. La Herej\u00eda de Wycleff se convirti\u00f3 durante alg\u00fan tiempo en un  peligro real para al paz del pa\u00eds, como demostr\u00f3 la  insurrecci\u00f3n de Old Castle. Por otra parte, hab\u00eda  muy poco sano o noble en los sue\u00f1os  que inspiraban a los l\u00edderes y que compart\u00edan con sus ignorantes seguidores. Dadas las ideas de aquel y de mucho despu\u00e9s, aceptadas universalmente sobre las herej\u00edas,  y las medidas de represi\u00f3n  necesarias para prevenir  que la infecci\u00f3n se extendiera, no hab\u00eda nada de excepcionalmente cruel o intolerante en el estatuto \u00abDe h\u00e6retico comburendo\u00bb de 1401, que preve\u00eda que los herejes convictos ante un tribunal espiritual, que rehusara retractarse,  hab\u00eda que entregarlo al brazo secular para ser quemado. No puede haber dudas de que antes de que recurrir a estas medidas extremas hab\u00eda  demasiada provocaci\u00f3n por la predicaci\u00f3n de doctrina que todos los cristianos de entonces estimaban blasfemas y que no se limitaban a la hablar mal de la Eucarist\u00eda, de papa y del clero, sino que tocaba la santidad del matrimonio y la observancia del domingo como d\u00eda de descanso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Dr. Gairder, despu\u00e9s de un cuidadoso examen de las pruebas, est\u00e1 satisfecho con que el obispo Arundel y sus sufrag\u00e1neos  actuaran en inter\u00e9s del orden p\u00fablico y no mostraran inclinaci\u00f3n a imponer e estatuto ni de forma intemperada ni tir\u00e1nica. De hecho, despu\u00e9s de supresi\u00f3n de la insurrecci\u00f3n de Old Castle y su ejecuci\u00f3n, el lolardismo dejo de ser temible como poder pol\u00edtico. Las ideas de Wycliff no penetraron en Europa en nadie de alg\u00fan peso o consideraci\u00f3n. Permanecieron durante un tiempo y quiz\u00e1s nunca desaparecieron del todo, aunque las persecuciones por herej\u00eda se hicieron cada vez m\u00e1s raras antes del final del siglo quince, pero ciertamente no pueden ser consideradas como una causa directa y primaria de los cambios religiosos que ocurrieron en el reino de Enrique VIII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1s la m\u00e1s importante en sus \u00faltimas consecuencias de todas las posturas de Wycliff fue la suprema importancia que daba a la Sagrada Escritura. En su tratado \u00abDe Veritate Sacr\u00e6 Scriptur\u00e6\u00bb, escrito hacia 1378 adopta pr\u00e1cticamente la postura de que la Escritura es la \u00fanica regla de fe.  Y l\u00f3gicamente, continuaba en su idea de que la palabra de Dios deb\u00eda ser accesible a todos y de que todos los hombre pod\u00edan interpretarla libremente por si mismos. Nos cuenta Knighton, el cronista contempor\u00e1neo y enemigo de Wycliff, que \u00e9ste tradujo al ingl\u00e9s los Evangelios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre esta y otras pruebas se ha supuesto en general que Wycliff fue el primero en traducir  la Biblia al conocimiento de los lectores en ingl\u00e9s y que la iglesia medieval adopt\u00f3 uniformemente la pr\u00e1ctica de ocultar la Escritura a los laicos. Ero gracias a los estudioso modernos de la historia medieval esta grave acusaci\u00f3n que es un punto de vista tradicional del protestantismo, esta postura se ha abandonado (ver por ejemplo, Gairdner, \u00abLollardy\u00bb, I, 100-17; \u00abCambridge Hist. of Eng. Literature\u00bb, II, 56-62).  Podemos resumir las siguientes conclusiones, que representan lo que m\u00e1s digno de recordar sobre reste tema. La Iglesia no se opon\u00eda en principio al uso de las traducciones vern\u00e1culas, Sun duda las traducciones al ingles de libros separados de la Escritura exist\u00edan al menos desde los d\u00edas de Beda. Peor es improbable  que toda la biblia  en ingl\u00e9s, distinta de la anglosajona, existiera antes de Wycliff; pero tampoco hac\u00eda tanta falta, porque casi todos los que pod\u00edan leer, pod\u00edan leer la Biblia, ya en el lat\u00edn de la Vulgata, que la iglesia prefer\u00eda, o en franc\u00e9s. No hab\u00eda una prohibici\u00f3n expresa de traducir la Escritura al ingl\u00e9s hasta la prohibici\u00f3n del S\u00ednodo Provincial de Oxford de 1409. Esta prohibici\u00f3n no parece haber sido ocasionada por malas traducciones o por algo censurable en el texto, sino simplemente por el hecho de que se compuso para el uso general de los laicos a los que se animaba a interpretar a su propio gusto  sin referencia a la tradici\u00f3n y ense\u00f1anzas de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El doctor Gairdner concluye:\u201dNunca se opuso a la posesi\u00f3n por parte de los laicos de traducciones autorizadas, pero poner tal arma como una Biblia inglesa en manos de hombres que no ten\u00edan ning\u00fan respeto   por la autoridad y que usar\u00edan sin se instruidos para usarla apropiadamente, era peligroso no solo para las almas de los que la le\u00edan, sino para la paz y el orden de la Iglesia.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El abad Gasquet ha insistido en que las versiones inglesas conicidad com\u00fanmente como Biblia de Wycliff, no tiene ninguna relaci\u00f3n con \u00e9l sino que es simplemente una traducci\u00f3n del siglo catorce aprobada por la autoridad eclesi\u00e1stica y que probablemente exist\u00eda en tiempos de Wycliff. No carecen de argumentos los que defienden tal postura, pero las dificultades tambi\u00e9n son serias y no se puede decir que la teor\u00eda haya sido aceptada en general.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siglo quince, sobre todo debido  a la larga minor\u00eda de Enrique VI y a las Guerras de las Rosas, fue un per\u00edodo de inestabilidad pol\u00edtica lo que no a\u00f1ade nada a la historia eclesi\u00e1stica del pa\u00eds. Recordemos sin embargo que la llegada de la imprenta a Inglaterra  y a todas parte fue recibida cordialmente por la Iglesia y que las primeras prenses fueron  montadas a la sombra de las abad\u00edas inglesas de Westminster y S. Albans. A pesar de la indiferencia religiosa que se supone que defend\u00eda  la Reforma, el tono de la literatura  publicada en estas prensas parece ser testigo de la prevalencia de un genuino esp\u00edritu de piedad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que la historia de la Reforma Inglesa se relata m\u00e1s detalladamente en la segunda parte de este art\u00edculo, mientras que muchos art\u00edculos se pueden encontrar en la Enciclopedia Cat\u00f3lica que tratan con las fases particulares y las personalidades m\u00e1s relevantes del periodo, una breve exposici\u00f3n del gran cambio, ser\u00e1 suficiente para concluir el esquema de la Inglaterra anterior a la Reforma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los historiadores cat\u00f3licos y todos los dem\u00e1s, excepto una peque\u00f1a minor\u00eda que representa a la escuela particular del Anglicanismo, est\u00e1n de acuerdo en que por lo que respecta a Inglaterra, y hasta despu\u00e9s de que el movimiento de Wycleff, el Gran Cisma de Occidente y la renovaci\u00f3n human\u00edstica del saber, hab\u00edan hecho lo peor, la posici\u00f3n de la Iglesia bajo la jurisdicci\u00f3n de Roma permaneci\u00f3 tan segura  como siempre. El lolardismo, sin duda, hab\u00eda inoculado una cierta parte de la naci\u00f3n y hab\u00eda aqu\u00ed y all\u00e1 movidas indicativas de una revuelta doctrinal hasta en los primeros d\u00edas de Enrique VIII, pero con un episcopado completamente fiel a la Santa Sede y con el apoyo de fuerte gobierno real, estas situaciones no ofrec\u00edan peligro  para la paz religiosa  del reino .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Lolardos hab\u00edan sin duda inoculado ciertas secciones de la naci\u00f3n y aqu\u00ed all\u00e1 hab\u00eda movimientos  que indicaban una revuelta doctrinal  durante los d\u00edas anteriores al reinado de  Eduardo VIII, pero con un episcopado completamente fiel a la Santa Sede papado y el apoyo del fuerte gobierno del rey, a la larga estos intentos no eran peligrosos para la paz religiosa del reino. Tampoco parece haber habido una gran decadencia moral en el clero o del laicado. La opini\u00f3n p\u00fablica del mundo m\u00e1s ilustrado mantiene en lo sustancial la reivindicaci\u00f3n del abad Gasquet sobre la disciplina observada en las casas religiosas antes de la supresi\u00f3n. Probablemente hubo esc\u00e1ndalos ocasionales y hasta un gran abad\u00eda como S. Alban puede haber causado algunas de las acusaciones que el arzobispo Morton intent\u00f3 contra ellos en 1491 y aunque es asunto es seriamente contestado (ver bibliograf\u00eda) no hay raz\u00f3n para pensar que hubiera ninguna oleada de indignaci\u00f3n moral por la corrupci\u00f3n eclesi\u00e1stica o resentimiento  contra la autoridad romana se hab\u00eda hecho sentir entre el pueblo de Inglaterra hasta muchos a\u00f1os despu\u00e9s de que Lutero arrojara el guante en Alemania.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que produjo la Reforma Eclesi\u00e1stica fue simplemente la pasi\u00f3n de un d\u00e9spota h\u00e1bil y sin escr\u00fapulos que fue la suficientemente lista para dirigir a su favor ciertas fuerzas revolucionarias que siempre est\u00e1n latentes en la naturaleza humana y que est\u00e1n  siempre preparadas para despertar  por las ense\u00f1anzas dogm\u00e1ticas  y las duras censuras de la Iglesia de Roma. Naturalmente el movimiento encontr\u00f3 mucho apoyo por la m\u00e1s amplia distribuci\u00f3n de un m\u00f3dico conocimiento que se deb\u00eda a la invenci\u00f3n de la imprenta y que mientras permit\u00eda a la gente leer e interpretar el texto de la escritura por si mismos, lo que con frecuencia les hab\u00eda llenado de arrogancia y desprecio de las tradiciones escol\u00e1sticas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel era un tiempo, al menos relativamente, de inquietud y novedades. El descubrimiento de Am\u00e9rica hab\u00eda disparado la imaginaci\u00f3n; el humanismo se hab\u00eda extendido a las masas en cierta medida desde los grupos de intelectuales. Se hablaba por todas partes de un nuevo saber, una nueva ciencia \u2013 por el que, como se\u00f1alaba el abad Gasquet, los hombre quer\u00edan decir no el renacimiento de los estudios cl\u00e1sicos, sino  m\u00e1s bien la atrevida y frecuentemente her\u00e9tica especulaci\u00f3n  sobre la religi\u00f3n  que estaba agitando a tantas mentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una gran parte de Alemania ya estaba revuelta e Inglaterra no estaba tan aislada como para que los ecos no llegaran a sus costas. Todas estas cosas hicieron que la tarea de Enrique fuera m\u00e1s f\u00e1cil, por de la ruptura de Inglaterra con el papa el y solo el fue responsable. En lo que particip\u00f3 el Parlamente lo hico como un instrumento de Enrique. Esta forma de ver la situaci\u00f3n que hace tiempo he sido expuesta por Dodd y Lingard, va penetrando en la opini\u00f3n anglicana y nadie la enuncia m\u00e1s claramente que el Dr. Brewer y el Dr. James Gairdner, que a trav\u00e9s de su conocimiento de primera mano del material manuscrito del reino de Enrique VIII, hablan con una marcada autoridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho de que Enrique VIII fuera un te\u00f3logo aficionado  y que defendiera la doctrina  cat\u00f3lica sobre los sacramentos contra Lutero, con lo que se gan\u00f3 el t\u00edtulo de \u201cdefensor de la fe \u201c que le dio Le\u00f3n X  estaba probablemente cargado de tremendas consecuencias en la situaci\u00f3n creada por su intento de divorcio de la reina Catalina. Profundamente impresionado por su propia habilidad dial\u00e9ctica, se persuadi\u00f3 a si mismo de que su caso estaba perfectamente de acuerdo con las leyes, y esto le llev\u00f3 a posturas, casi sin darse cuenta, desde la que no hab\u00eda marcha atr\u00e1s para un hombre de su temperamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue en 1529 cuando la comisi\u00f3n papal a Wolsey y Campeggio, para que se pronunciara sobre al validez de la dispensa concedida a Enrique muchos a\u00f1os antes para que se casara con la esposa de su hermano, termin\u00f3 con la reclamaci\u00f3n por el papa para que la causa volviera a Roma. Al fracaso de la comisi\u00f3n del divorcio sigui\u00f3 enseguida la desgracia y muerte de Wosley, lo que provoc\u00f3 que todo lo que en la naturaleza de Enrique era menos amable surgiera a la superficie. Pero ya hab\u00eda dos hombres muy capaces preparados para hacer cumplir sus designios, Tom\u00e1s Cranmer y Tom\u00e1s Cromwell. A Cranmer se debe sin duda la sugerencia de que Enrique pod\u00eda obtener autoridad suficiente para tratar su matrimonio como nulo si lograba el asentimiento de ciertos universitarios de la cristiandad. As\u00ed se hizo y con varias artes y con mucho dinero obtuvo una colecci\u00f3n de respuestas favorables. A Cromwell, por otra parta, debe la idea de que el rey deb\u00eda ser la cabeza suprema de la Iglesia en Inglaterra para librarse del imperium in imperio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto se fingi\u00f3 por la ultrajante pretensi\u00f3n de que el clero hab\u00eda incurrido colectivamente en las penas de  organiz\u00f3 Pr\u00e6munire al reconocer la jurisdicci\u00f3n legislativa de Wosley, aunque esto hab\u00eda sido ejecutado con el conocimiento y anuencia del rey. Con este rid\u00edculo pretexto, el clero fue obligado a hacer una enorme entrega de dinero e insertar una cl\u00e1usula en el pre\u00e1mbulo del voto en el que reconoc\u00edan al rey  como \u201cProtector y cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra, hasta donde lo permite la ley de cristo\u201d. Esta \u00faltima frase se puso despu\u00e9s de mucho debate, aunque parece que entonces Enrique querr\u00eda que la frase \u201cCabeza Suprema\u201d se entendiera de manera que no se opusiera a la supremac\u00eda papal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todas las maneras hasta despu\u00e9s de esto, los obispos siguieron recibiendo las bulas  de Roma y el divorcio real sigui\u00f3 trat\u00e1ndose all\u00ed. A principios de 1532 se realiz\u00f3 otro movimiento. Los Comunes fueron persuadidos  de presentar una s\u00faplica contra el clero, de la que quedan borradores escritos por la mano de Cromwell, demostrando de qui\u00e9n sali\u00f3. Despu\u00e9s de varias negociaciones y una cierta cantidad de presi\u00f3n dio como resultado la \u201cSumisi\u00f3n del Clero\u201d (\u00abSubmission of the Clergy\u00bb) por la que promet\u00edan no legislar en el futuro sin someter sus proyectos a la aprobaci\u00f3n del rey y un comit\u00e9 mixto del Parlamento. Para seguir presionando al papa, el rey hizo que el parlamento dejara en sus manos el poder de retener los pagos de annatas a la Santa Sede, o los primeros frutos a los obispados, que consist\u00edan en una cantidad de los primeros beneficios del a\u00f1o.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con estos pasos graduados, la ruptura con Roma era una hecho, aunque en enero de 1533 aun se ped\u00edan a Roma, de forma insincera, bulas para el nuevo arzobispo de Canterbury, Cranmer, que hab\u00eda suido elegido al morir Warham, y que de hecho pronunci\u00f3 los votos de obediencia al papa, aunque hab\u00eda declarado previamente que las declaraba nulas e inv\u00e1lidas. Inmediatamente despu\u00e9s Cranmer pronunci\u00f3 la sentencia de divorcio entre Enrique y Catalina. El rey hizo que coronaran a Ana Bolena. Al a\u00f1o siguiente se aprob\u00f3 una ley (Act) de sucesi\u00f3n  con un pre\u00e1mbulo y un juramento que deb\u00eda pronunciar toda persona que llegara a la edad legal. Todo el Parlamento se someti\u00f3 y emiti\u00f3 el juramento, excepto pero T .More y Fisher que  fueron enviados a la Torre. Se puede decir que el climax de todas estas irregularidades lleg\u00f3 en noviembre de 1534 al aprobar ella Ley de Supremac\u00eda (Act of Supremacy) que declaraba al rey como Cabeza Suprema de la Iglesia de Inglaterra, esta vez sin calificaci\u00f3n alguna y a\u00f1ad\u00eda el t\u00edtulo a su corona imperial.<br \/>\nEntonces comenz\u00f3 un reino de terror para los que no quer\u00edan acatar exactamente las medidas y las ense\u00f1anzas sobre las materias religiosas y pol\u00edticas que al rey le venia bien imponer. Fisher y More hab\u00edan acabado en el cadalso y otros como los cartujos, que se mantuvieron igual de firmes, fueron liquidados  por una pena de muerte ignominiosa de alta traici\u00f3n. Por su martirio, ellos y otros son ahora venerados en los altares como siervos de Dios beatificados. Siguieron los levantamientos en el norte conocidos como peregrinaci\u00f3n de la gracia y cuando este peligroso movimiento fue frustrado por la astucia y el perjurio sin escr\u00fapulos de los representantes reales, se vieron nuevos horrores en una represi\u00f3n sin misericordia. Antes se hab\u00edan suprimido  los monasterios menores y poco despu\u00e9s los m\u00e1s importantes, con una ley de disoluci\u00f3n de capellan\u00edas y hospitales libres se aprob\u00f3 en 1545, que sin embargo no pudo llevarse a cabo completamente antes de la muerte del rey. Probablemente todas estas cosas, como la destrucci\u00f3n de capillas e im\u00e1genes, reflejan una cierta rapacidad de la naturaleza del rey m\u00e1s que hostilidad a los que en adelante llamar\u00edan pr\u00e1cticas papistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su teolog\u00eda sacramentaria aun se agarraba a la postura del \u00abAssertio septem sacramentorum\u00bb, libro que hab\u00eda escrito para refutar a Lutero. Tanto en los seis art\u00edculos como en  su \u201cDoctrina necesaria\u201d el dogma de la transubstanciaci\u00f3n es claramente defendido y de hecho m\u00e1s de un reformador que neg\u00f3 la presencia real fue mandado al pat\u00edbulo. Enrique mantuvo una cruel severidad con sus s\u00fabditos simpatizantes con el papa y no ces\u00f3 hasta que se sometieron.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a hombres con tendencias calvinistas o luteranas, presentados en los sitios importantes por Cranmer, Cromwell y muchos otros, el rey se hab\u00eda mostrado intermitentemente favorable. Los us\u00f3 para que le hicieran el trabajo y fueron muy efectivos en perjudicar la causa del papa para lo cual hasta los m\u00e1s violentos y  ultrajantes le sirvieron bien. Cierto es que se prohibi\u00f3 la traducci\u00f3n del Nuevo Testamento hecha por Tyndale, impresa fuera y tra\u00edda a Inglaterra ya en 1526, e igualmente la de Coverdale en 1546, casi al final de su reino. Est\u00e1 claro que la violencia de los m\u00e1s revolucionarios le llev\u00f3 a pensar que eran un peligro para el orden p\u00fablico. Son muy notables las palabra de Enrique en su \u00faltimo discurso en el parlamento, en las que deploraba los resultados de una lectura caprichosa de la Biblia: \u201cLamento saber c\u00f3mo esa preciada joya, la Palabra de Dios, es discutida, rimada y cantada en cada taberna. Lamento tambi\u00e9n que lectores de la misma la sigan de manera tan desmayada y fr\u00eda en su vida; estoy seguro de que la caridad nunca fue a menor entre vosotros, que la vida virtuosa y divina nunca fue menos practicada y que el mismo Dios entre los cristianos nunca fue menos reverenciado, honrado y servido\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si alguna vez un cataclismo moral fue obra de un solo hombre, sin duda alguna, la primera etapa de la Reforma en Inglaterra fue la obre de Enrique VIII. Desear\u00edamos saber que el sentido de su responsabilidad por los males que deploraba hab\u00eda vuelto a \u00e9l antes de la hora, el 28 de enero de 1547, en que fue llamado a rendir cuentas.<br \/>\nQuiz\u00e1s la m\u00e1s notable caracter\u00edstica de la condici\u00f3n religiosa en Inglaterra durante el \u00faltimo a\u00f1o del reinado de Enrique fuera el hecho de que, adem\u00e1s del mismo rey, no hab\u00eda no hab\u00eda probablemente muchas personas que estuvieran contentas con el arreglo existente. Una gran parte de la naci\u00f3n simpatizaba con las doctrinas de los reformadores alemanes y para ellos, la misa la confesi\u00f3n, al comuni\u00f3n bajo una especie etc. que se hab\u00edan mantenido sin tocar a trav\u00e9s de todos los cambios eran simplemente profunda amargura del esp\u00edritu. La gran mayor\u00eda num\u00e9rica, por otra parte, especialmente en los distritos alejados y menos poblados, deseaban la restauraci\u00f3n del viejo orden de cosas. Deseaban que volvieran los monjes, que se honrara de nuevo a santo Tom\u00e1s de Canterbury y las capillas de Nuestra Se\u00f1ora y que se reconociera alpaca como el padre com\u00fan  de la cristiandad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los cortos reinos antes de Isabel , cada uno de esos grupos fueron ganando ascendiente alternativamente. Bajo Eduardo VI, el Protector Sommerset, y despu\u00e9s de \u00e9l el duque de Northumberland, en perfecta armon\u00eda con Cranmer, Hooper y otros obispos de mentalidad a\u00fan m\u00e1s calvinista, abolieron los restos del papismo. Se suprimieron canonj\u00edas y asociaciones y se confiscaron sus bienes y se destruyeron o retiraron las im\u00e1genes de las iglesias, los altares y las vestimentas sagradas, mientras que el sacrilegio material iba en la l\u00ednea de los ultrajes hechos a la antigua liturgia cat\u00f3lica en el primer y segundo Libros de Oraci\u00f3n Com\u00fan (ver ANGLICANISMO, ORDENES ANGLICANAS, LIBRO DEL ORACION COMUN). LOS OBISPOS DE MENTALIDAD M\u00c1S CAT\u00d3LICA, COMO Bonner y Gardiner, fueron enviados a la Torre. La princesa Mary fue sometida  alas m\u00e1s miserables formas de persecuci\u00f3n.<br \/>\nTampoco se puede decir que los que detentaban el poder estuvieran animados por una desinteresada devoci\u00f3n a los principios de la Reforma. El expolio m\u00e1s vulgar estaba a la orden del d\u00eda. Solo \u00faltimamente ha hecho justicia la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica a algo que parec\u00eda redimir la obra general de destrucci\u00f3n, la fundaci\u00f3n de las escuelas de gram\u00e1tica conocidas con el nombre de Eduardo VI. Sabemos ahora que ninguna de ellas era originalmente de origen eduardiano (ver Leach, \u00abEnglish Schools at the Reformation\u00bb). Los recursos educativos hab\u00edan sido seriamente perjudicados bajo Enrique VIII y \u201clas escuelas que llevan el nombre de Eduardo VI nada le deben ni a su gobierno sino un establecimiento m\u00e1s econ\u00f3mico. Muchas de ellas hab\u00edan sido escuelas anejas a las capillas privadas. Porque si el sacerdote, chantre, antiguo desperdiciaba su tiempo cantando por las almas, con frecuencia hac\u00eda un buen trabajo como maestro de escuela\u201d. As\u00ed lo dice un sensato resumen de las investigaciones de Mr. Leach.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No puede haber duda que las medidas violentas provocaron reacciones. Ya en 1549 hubo serias insurrecciones por todo el pa\u00eds, m\u00e1s particularmente en Devonshire y en Norfolk. A la muerte del joven rey en julio de 1553, en Northumberland se intent\u00f3 que la sucesi\u00f3n pasara a Lady Jane Grey, pero Mar\u00eda, al menso de momento ten\u00eda a la gente con ella y ahora era el turno de Bonner, Gardiner y de la reacci\u00f3n cat\u00f3lica. Se intent\u00f3 con el papa reinante Julio III y con el cardenal Pole lleg\u00f3 a Inglaterra en noviembre de 1554, porque su misi\u00f3n como legado fue desafortunadamente retrasada por Carlos V, por razones diplom\u00e1ticas que ten\u00edan que ver con el matrimonio de la reina Mary con su hijo Felipe II. Pole fue calurosamente recibido en Inglaterra.<br \/>\nDespu\u00e9s de que las c\u00e1maras del parlamento, a trav\u00e9s del rey y la reina, pidieran humildemente la reconciliaci\u00f3n con al Santa Sede, Pole pronunci\u00f3 formalmente la absoluci\u00f3n, estando el rey y la reina y todos los presente arrodillados par recibirla. No se insisti\u00f3 en la devoluci\u00f3n de la propiedad eclesi\u00e1stica confiscada en el reino anterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reino de Mary es, por desgracia, recordado principalmente por la severidad con la que se impusieron los estatutos contra la herej\u00eda, no confirmados por el Parlamente.  Cranmer hab\u00eda sido condenado a muerte por alta traici\u00f3n, y la sentencia parece haber sido justa pol\u00edticamente, pero no se ejecut\u00f3 inmediatamente. No parece que Mary o sus principales consejeros desearan  crueles represalias, pero las fuerzas reaccionarias en marcha parece que les asustaron,  fomentando as\u00ed medidas m\u00e1s duras y como resultado Cranmer, Latimer, Ridley y un gran n\u00famero de delincuentes menos importantes, muchos de ellos despu\u00e9s denegarse a retractarse de sus herej\u00edas, fueron condenados y ejecutados. Nadia ha juzgado esta miserable \u00e9poca de persecuci\u00f3n de forma m\u00e1s moderada que el historiador que de entre todos los dem\u00e1s vivi\u00f3 el esp\u00edritu de los tiempos: James Gardiner, anglicano convencido, en su obra \u00abLollardy and the Reformation\u00bb, parece insistir m\u00e1s en la apolog\u00eda que ofreci\u00f3 previamente por las  terribles medidas  represi\u00f3n. As\u00ed, dice: \u201cCon todo esto uno podr\u00eda imaginarse que no fue f\u00e1cil para Mary ser tolerante con la nueva religi\u00f3n y sin embargo lo fue al principio, hasta donde pod\u00eda serlo\u2026El caso era simplemente  que hab\u00eda un cierto n\u00famero de personas determinadas a no exigir una mera tolerancia para si mismos, sino que quer\u00eda arrancar lo que ellos llamaban idolatr\u00eda y mantener el servicio eduardiano en las parroquias desafiando a toda autoridad, hasta contra los sentimientos de sus co-parroquianos. En resumen, hab\u00eda un esp\u00edritu de rebeld\u00eda en el pa\u00eds que ten\u00eda su ra\u00edces en la amargura religiosa; y su Mar\u00eda quer\u00eda reinar en paz  y que se conservara el orden, ese esp\u00edritu hab\u00eda de ser reprimido. Consta que 270 personas fueron quemadas en varias partes de Inglaterra durante esos tres tristes a\u00f1os y nueve meses, desde el momento que comenz\u00f3 la persecuci\u00f3n  hasta la muerte de Mary. Pero el n\u00famero tremendo de condenados no debe cegarnos completamente ante las provocaciones., ni se debe olvidar que una vez se consider\u00f3 justo que fuera aprobado en el parlamento como ley, lo correcto es aplicarla\u201d. Como dice el mismo autor en otro sitio \u201cEntre las v\u00edctimas hubo sin duda verdaderos h\u00e9roes y hombres honestos, pero muchos de ellos hubieran sido perseguidores si hubieran tenido la oportunidad\u201d. La reina maru muri\u00f3 el 17 de noviembre de 1558 y el cardenal Pole en mismo d\u00edas, doce horas despu\u00e9s.\n<\/p>\n<h3>Fuentes<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Discutir  largamente las cr\u00f3nicas mon\u00e1sticas, cartas, rollos y otros documentos que constituyen las Fuentes \u00faltimas de informaci\u00f3n sobre la historia medieval de Inglaterra, est\u00e1 fuera de lugar en este art\u00edculo. Solo se ha hecho una corta selecci\u00f3n de las obras \u00fatiles publicadas \u00faltimamente (hasta 1909). Ponemos primero  los nombres de algunos libros y estudios cat\u00f3licos que el lector puede encontrar \u00fatiles y despu\u00e9s a\u00f1adimos una secci\u00f3n de obras miscel\u00e1neas y libros escritos dese un punto de vista  que no es cat\u00f3lico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cat\u00f3lico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8212; LINGARD, History of England (10 vols., London, 1849); RULE, Life of St. Anselm (2vols., London, 1883); RAGEY, Histoire de S. Anselme (2 vols., Paris, 1890); DELARC, Le Saint Si\u00e8ge et la conqu\u00eate d&#8217;Angleterre in Revue des Quest. Histor., XLI (1887); RAGEY, Eadmer (Paris, 1892); MORRIS, Life of St. Thomas Beckett (London, 1885); L&#8217;HUILLIER, S. Thomas de Canterbury (Paris, 1891); THURSTON, Life of St. Hugh of Lincoln (London, 1898); BISHOP, Cathedral Canons in Dublin Review (London, 1898), CXXIII; WALLACE, Life of St. Edmund (London, 1893); WARD, St. Edmund Archbishop of Canterbury (London, 1903); DE PARAVICINI, Life of St. Edmund of Abingdon (London, 1898); KNELLER, Des Richard L\u00f6wenherz deutsche Gefangenschaft (Freiburg, 1893); FELTEN, Robert Grosseteste Bischof von Lincoln (Freiburg, 1887); GASQUET, Henry III and the Church (London, 1905); STRICKLAND, Ricerche storiche sopra il B. Bonifacio Archivescovo di Cantorbery (Turin, 1895); PALMER, Fasti Ordinis FF. Pr dicatorum (London. 1878); MOYES, How English Bishops were made before the Reformation in The Tablet, Nov., 1893, and many other articles in the Same periodical; GASQUET, The Great Pestilence (London, 1893); ID., The Old English Bible and other Essays (London, 1897); STEVENSON, The Truth about John Wyclif (London, 1885); STONE, Reformation and Renaissance Studies (London, 1904); GASQUET, The Eve of the Reformation (London, 1900); BRIDGETT, Life of Blessed John Fisher (London, 1888); ID., Life and Writings of Sir Thomas More (London, 1891); GASQUET, Henry VIII and the English Monasteries (London, 1888); RIVINGTON, Rome and England (London, 1897); BRIDGETT, Blunders and Forgeries London, 1893); GASQUET, The Last Abbot of Glastonbury (London, 1895); ID. (ed.), COBDEN, Hist. of the Reformation; STONE, Mary I of England (London, 1901); ZIMMERMANN, Kardinal Pole, sein Leben und seine Schriften (Ratisbon, 1893); GASQUET AND BISHOP, Edward VI and the Book of Common Prayer (London, 1890).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la vida religiosa en Inglaterra, en general, ver: BRIDGETT, History of the Holy Eucharist in Great Britain (new ed., 1908); GASQUET, Parish Life in Medi val England (London, 1906); WATERTON, Pietas Mariana Britannica (London, 1879); BRIDGETT, Our Lady&#8217;s Dowry (London, 1875); GASQUET, English Monastic Life (London, 1904); TAUNTON, The English Black Monks of St. Benedict (2 vols., London, 1897); GASQUET, Archbishop Morton and St. Albans in The Tablet, Oct. 17, 1908, and Jan. 23, 1909; but cf. GAIRDNER in Eng. Hist. Rev., Jan., 1909.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre otras Historias de Inglaterra escritas desde un punto de vista cat\u00f3lico, se pueden mencionar:: BURKE, Abridgment of Lingard, re-edited and continued by BIRT (London, 1903); ALLIES, History of the Church in England (London, 1902); CATH. TRUTH SOCIETY, A Short History of the Church in England (London 1895); GASQUET, Short Hist. of the Cath. Church in England (London, 1903); WYATT-DAVIES, School History of England (London, 1902); STONE, The Church in Eng. History (London, 1907).<br \/>\nObras No Cat\u00f3licas. \u2013 De las historias generales e pueden mencionar tres series como representativas de la mejor profesionalidad moderna y que intentan consciente e imparcialmente el tratamiento de las cuestiones religiosas: The Political History of England, de las que los 5 Vols. que van del 54  a.C. al 1547 d. C, est\u00e1n escritas respectivamente por T. HODGKIN, G. B. ADAMS, T. F. TOUT, C. OMAN, H. A. L. FISHER (London, 1904-1905). \u2013 el volumen de Tout en particular es excelente. &#8212; A History of England in Six Volumes. \u2013 Los primeros cuatro, que van  desde el principio a la \u00e9poca isabelina, est\u00e1n  escritos respectivamente por C. OMAN, H. W. C. DAVIS, OWEN EDWARDS, y A.D. INNES (London, 1905-1906). La mejor contribuci\u00f3n , de lejos, es la de Mr Davis&#8211; A History of the English Church. \u2013 Los primeros cuatro vol\u00famenes se extienden hasta la muerte de la reina Mary y tiene respectivamente como autores a W. HUNT, DEAN STEPHENS, CANON CAPES, y DR. J. GAIRDNER (London, 1901-1902). La obra del Dr. Gairdner es indispensable para el estudiante del per\u00edodo de la Reforma \u2013 Las obras del Obispo STUBBS han ejercido un inmensa influencia en los estudios hist\u00f3ricos en Inglaterra. las m\u00e1s notables son: Constitutional History (3 vols.); Select Charters, y Prefaces a varias contribuciones a las Rolls Series (es decir HOVEDEN, BENEDICT, etc.), que han sido recogidas y publicadas separadamente Los puntos de vista de Stubs sobre la tenencia de la tierra etc. durante el per\u00edodo normando est\u00e1n algo anticuadas, pero el principal defecto  de esta obra, desde un punto de vista cat\u00f3lico es su adhesi\u00f3n a la ficci\u00f3n de una iglesia nacional inglesa independiente de Roma.. &#8212; FREEMAN, Norman Conquest (5 vols.) y William Rufus (2 vols.) muestran un inmenso dominio del detalle pero est\u00e1n por los puntos de vista bastante exc\u00e9ntricos del autor sobre el imperialismo brit\u00e1nico. Muchas de las conclusiones menos confiables de Stubbs y Freeman ser\u00e1n corregidas en las obras de MAITLAND, que son de primera importancia en m\u00e1s de un campo. Su Roman Canon Law in the Church of England (1898) es del m\u00e1s alto valor estableciendo correctamente la postura de la iglesia Inglesa sobre al Santa sede. Su History of English Law (1895), Domesday Book and Beyond (1897), y varias contribuciones a TRAILL, Social England (1901), son de gran importancia dese un ponto de vista legal y constitucional. Para el \u00faltimo periodo que termina en el reino de Enrique VIII o Mary, los escritos de J. S. BREWER, particularmente los Prefaces to the Calendars reeditados bajo el t\u00edtulo The Reign of Henry VIII to the Death of Wolsey (2 vols., 1884), y del DR. J. GAIRDNER son de la mayor importancia , especialmente por corregir la irresponsable falta de precisi\u00f3n de Froude. El DR. GAIRDNER en particular ha publicado una obra titulada Lollardy and the Reformation (2 vols., 1908), que hace completa justicia a la postura cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre otros libros notables de pueden mencionar: B\u00d6HMER, Kirche und Staat in England und in der Normandie (Leipzig, 1899); ID., Die F\u00e4lschungen Erzbischof Lanfranks (Leipzig, 1902) \u2013 poco convincente como han mostrado Saltet y otros; ROUND, Feudal England (London, 1895); NORGATE, England under the Angevin Kings (2 vols., London, 1887); ID., John Lackland (London, 1902); STEVENSON, Robert Grosseteste (London, 1899); BLISS AND TWEMLOW, Calendars of Entries in Papal Registers Relating to Great Britain and Ireland; JENSEN, Der englische Peterspfennig (Heidelberg, 1903); CREIGHTON, Historical Essays (London, 1902); ID., Historical Lectures (London,1903) \u2013  ambas obras muy influenciadas por las posturas anglicanas de los autores; JESSOPP, The Coming of the Friars (London, 1889); BREWER, Preface to the Monumenta Franciscana in R. S., y a las obras de GIRALDUS CAMBRENSIS; MAKOWER, Constitutional History of the Church of England (London, 1895); WYLIE, History of England under Henry IV (4 Vols., 1882-96); WORKMAN, John Wyclif (London, 1902); Dr. Gasquet and the Old English Bible in the Church Quarterly Review, Vol. LI (1901); LANG, The Maid of France (London, 1908); GAIRDNER, The Paston Letters (3 vols., London, 1872-5); DIXON, History of the Church of England from 1529 (6 vols., London, 1878-1902); EHSES, R\u00f6m. Dok. zur Gesch. der Ehescheidung Heinrichs VIII (Paderborn, 1902) \u2013 una obra cat\u00f3lica. Sobre el divorcio el mejor relato es el de GAIRDNER, New Lights on the Divorce in Eng. Hist. Rev., XI-XII (1896-97). TYTLER, England under Edward VI and Mary (2 vols., London, 1839); LEACH, English Schools at the Reformation (London, 1896); POCOCK, on The Reign of Edward VI in English Historical Review, July, 1895.<br \/>\nPara las condiciones sociales y econ\u00f3micas en Inglaterra, ver ASHLEY, An Introd. to Eng. Economic Hist. and Theory (2 vols., London, 1893); CUNNINGHAM, The Growth of Eng. Industry and Commerce (2 vols., Cambridge, 1896); THOROLD ROGERS, Hist. of Eng. Agriculture and Prices (6 vols., London, 1866-87); ID., Six Centuries of Work and Wages (2 vols 1891); RASHDALL, Universities of the M. A. (3 vols., Oxford, 1895); CHAMBERS, The Medieval Stage (2 vols., Oxford, 1903).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Thurston, Herbert (1909)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>INGLATERRA ANTES DE LA REFORMA. El t\u00e9rmino Inglaterra sirve aqu\u00ed para designar al elemento m\u00e1s grande y m\u00e1s populoso, del Reino Unido de Gran Breta\u00f1a e Irlanda. Entendido as\u00ed, Inglaterra (incluyendo el Principado de Gales) es toda la parte de la Isla de Gran Breta\u00f1a que est\u00e1 al sur del estuario de Soway, el r\u00edo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inglaterra-1066-1558\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abINGLATERRA (1066-1558)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25287","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25287","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25287"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25287\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25287"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25287"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25287"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}