{"id":25304,"date":"2016-02-05T17:08:36","date_gmt":"2016-02-05T22:08:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/instinto\/"},"modified":"2016-02-05T17:08:36","modified_gmt":"2016-02-05T22:08:36","slug":"instinto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/instinto\/","title":{"rendered":"INSTINTO"},"content":{"rendered":"<p><h2>Definiciones<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto en la literatura popular como en la cient\u00edfica el t\u00e9rmino instinto ha recibido tal variedad de significados que es imposible formular una definici\u00f3n adecuada que gane aceptaci\u00f3n general.  Usualmente el t\u00e9rmino incluye la idea de una adaptaci\u00f3n intencional de una acci\u00f3n o serie de acciones en un ser organizado, no gobernado por la conciencia del fin a obtenerse.  La dificultad surge cuando intentamos a\u00f1adir a este concepto gen\u00e9rico notas espec\u00edficas que lo diferencie de las actividades reflejas por un lado y las actividades del intelecto por otro.  Debido a la limitaci\u00f3n de nuestro conocimiento de los procesos envueltos, no siempre ser\u00e1 posible determinar si una acci\u00f3n dada debe ser considerada como reflejo o instintiva, pero esto no nos debe privar de dibujar, sobre bases te\u00f3ricas, una clara l\u00ednea de demarcaci\u00f3n entre estos dos modos de actividad.  El reflejo es esencialmente un proceso fisiol\u00f3gico.  El arco reflejo es un mecanismo neural establecido que asegura una respuesta definida e inmediata a un est\u00edmulo f\u00edsico dado.  El individuo puede estar consciente del est\u00edmulo o de la respuesta o de ambos, pero la conciencia en ning\u00fan caso entre en el reflejo como un factor esencial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los instintos, en contraste con los reflejos, son comparativamente complejos.  Algunos escritores est\u00e1n tan impresionados con esta caracter\u00edstica del instinto que est\u00e1n dispuestos a concordar con Herbert Spencer al definirlo como una serie organizada de reflejos, pero esta definici\u00f3n falla en tomar en cuenta el hecho de que la conciencia forma un v\u00ednculo esencial en todas las actividades instintivas.  Se ha sugerido como una caracter\u00edstica distintiva del instinto que surge de la percepci\u00f3n, mientras que la fuente del reflejo nunca es m\u00e1s alta que una sensaci\u00f3n.  Baldwin incluye bajo instinto s\u00f3lo las reacciones de tipo sensorial-motor.  Desde un punto de vista neurol\u00f3gico, por lo menos en los mam\u00edferos, el instinto siempre envuelve la corteza cerebral, el asiento de la conciencia, mientras que el reflejo se confina a los centros nerviosos m\u00e1s bajos.  Una diferencia obvia entre los reflejos y los instintos se halla en el hecho de que en el reflejo la respuesta a un est\u00edmulo es inmediata, mientras que la culminaci\u00f3n de la actividad instintiva, en la cual aparece su car\u00e1cter intencional, puede ser retrasada por un tiempo considerable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las principales dificultades al definir instinto se encuentran al diferenciar las actividades inteligentes de las instintivas.  Si se deja a un lado el modo de origen del instinto y del h\u00e1bito, los dos procesos se parecer\u00edan tanto que ser\u00eda casi imposible dibujar una clara l\u00ednea de distinci\u00f3n entre ambos.  Esta circunstancia ha llevado a la concepci\u00f3n popular de instinto como un h\u00e1bito de la raza, una opini\u00f3n que halla apoyo en tan eminentes autoridades como Wilhelm Wundt; pero esta definici\u00f3n implica una teor\u00eda de origen para instinto, la cual no es aceptada universalmente.  Adem\u00e1s, los escol\u00e1sticos y muchos observadores competentes, entre los m\u00e1s prominentes E. Wasmann, S.J., hallan la diferencia caracter\u00edstica entre actividades instintivas e intelectuales en el hecho de que uno es gobernado exclusivamente por la sensaci\u00f3n, o por procesos asociativos sensoriales, mientras que el otro es gobernado por el intelecto y el libre albedr\u00edo.  Ellos concuerdan en atribuir al instinto todas las actividades conscientes del animal, puesto, que reclaman ellos, ninguna de estas actividades se puede rastrear al intelecto en el sentido estricto de la palabra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santo Tom\u00e1s en ning\u00fan sitio trata en detalle sobre el instinto animal, pero su posici\u00f3n sobre el asunto, sin embargo, se aclara en muchos pasajes de la \u201cSumma Theologica\u201d.  \u00c9l est\u00e1 completamente de acuerdo con las mejores autoridades modernas en poner el \u00e9nfasis principal en la ausencia de conciencia del final como la caracter\u00edstica principal del instinto.  \u00c9l dice (op. cit., I-II, Q. XI, a. 2,C.):  \u201cAunque los seres desprovistos de conciencia (coqnitio) alcanzan su fin, sin embargo, no logran el goce de su fin, como los seres que s\u00ed est\u00e1n dotados de conciencia.  Sin embargo, la conciencia del fin propio es de dos clases, perfecta e imperfecta.  La conciencia perfecta es aquella por la cual uno es consciente no s\u00f3lo del fin, y que es bueno, sino tambi\u00e9n de la naturaleza general del prop\u00f3sito y bondad.  Esta clase de conciencia es peculiar a las naturalezas racionales.  La conciencia imperfecta es aquella mediante la cual un ser conoce el prop\u00f3sito y bondad en particular, y esta clase de conciencia se halla en los animales brutos, que no son gobernados por el libre albedr\u00edo, sino que son movidos por el instinto natural hacia cosas que perciben.  As\u00ed la criatura racional obtiene fruici\u00f3n completa (fruitio); el animal obtiene gozo imperfecto, y otras criaturas no obtienen ning\u00fan disfrute.\u201d  El concepto de instinto de Wasmann est\u00e1 en completo acuerdo con el de Santo Tom\u00e1s, mientras que es m\u00e1s expl\u00edcito.  El divide las actividades instintivas de los animales en dos grupos:  \u201cAcciones instintivas en el sentido estricto, y acciones instintivas en una m\u00e1s amplia acepci\u00f3n del t\u00e9rmino.  Como ejemplos del primero debemos considerar aquellas actividades que surgen inmediatamente de las disposiciones heredadas de los poderes de la cognici\u00f3n sensible y apetito; y como ejemplos del segundo grupo, aquellas que proceden de las mismas disposiciones heredades pero a trav\u00e9s del medio de la experiencia sensorial.\u201d  (Instinto e Inteligencia en el Reino Animal, p. 35).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una tendencia creciente en biolog\u00eda y psicolog\u00eda comparativa a restringir el t\u00e9rmino instinto a adaptaciones intencionales heredadas.  Muchos escritores le a\u00f1aden a \u00e9stas otras dos caracter\u00edsticas; insisten que el instinto debe ser definidamente fijado o r\u00edgido en car\u00e1cter, y que debe ser com\u00fan a un gran grupo de individuos.  Baldwin considera el instinto como \u201cuna concepci\u00f3n claramente biol\u00f3gica, no psicol\u00f3gica\u201d (Diccionario de Filosof\u00eda y Psicolog\u00eda).  \u00c9l a\u00f1ade que \u201cno es posible ninguna definici\u00f3n psicol\u00f3gica adecuada para instinto, puesto que el estado psicol\u00f3gico envuelto es agotado por los t\u00e9rminos sensaci\u00f3n (y tambi\u00e9n percepci\u00f3n), sentimiento instintivo e impulso.\u201d (Ibid.).  Las opiniones divergentes tomadas en consideraci\u00f3n por los escritores sobre el asunto respecto a la naturaleza y origen del instinto naturalmente hallan expresi\u00f3n en las definiciones del t\u00e9rmino com\u00fanmente aceptadas, unas cuantas de las cuales se incluyen aqu\u00ed:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Instinto:  impulso natural interior, inconsciente, involuntario o irrazonable que impulsa a cualquier modo de acci\u00f3n, ya sea f\u00edsica o mental.  Instinto, en su uso m\u00e1s t\u00e9cnico, denota cualquier tendencia heredada a realizar una acci\u00f3n espec\u00edfica de un modo espec\u00edfico cuando ocurre la situaci\u00f3n apropiada; adem\u00e1s, un instinto es caracter\u00edstico de un grupo o raza de animales relacionados.\u201d (Nuevo Diccionario Internacional).<\/li>\n<li> Instinto:  una propensi\u00f3n especial innata, en un ser organizado, pero m\u00e1s especialmente en los animales inferiores, que produce efectos que aparentan ser aquellos de la raz\u00f3n y el conocimiento, pero que trascienden la inteligencia general o experiencia de la criatura; la sagacidad del bruto.\u201d  (Diccionario Siglo)<\/li>\n<li> Instinto:  una reacci\u00f3n heredada del tipo sensorial-motor, relativamente compleja y marcadamente adaptativa en car\u00e1cter, y com\u00fan a un grupo de individuos.\u201d (Baldwin, \u201cDiccionario de Filosof\u00eda y Psicolog\u00eda\u201d).<\/li>\n<li> Instinto es la disposici\u00f3n hereditaria, apropiada (adaptativa) de los poderes de la cognici\u00f3n sensitiva y apetito en el animal\u201d (Wasmann, op. cit., 36).  <\/li>\n<li> El h\u00e1bito difiere del instinto, no en su naturaleza, sino en su origen; pues el instinto es natural, el h\u00e1bito es adquirido.\u201d (Reid.)<\/li>\n<li> Instinto es una acci\u00f3n intencionada sin conciencia de su prop\u00f3sito.\u201d (E. von Hartmann, \u201cFilosof\u00eda del Inconsciente\u201d, tr. Coupland).  <\/li>\n<li> Instinto es una acci\u00f3n refleja en la cual est\u00e1 implicado el elemento de conciencia.  Por lo tanto, el t\u00e9rmino es uno gen\u00e9rico, que comprende todas aquellas facultades de la mente que conciernen a la acci\u00f3n consciente y adaptativa, antecedente a la experiencia individual, sin la necesidad de conocimiento de la relaci\u00f3n con la experiencia individual, sin la necesidad de conocimiento de la relaci\u00f3n entre los medios empleados y los fines logrados, pero realizada similarmente por todos los individuos de la misma especie bajo circunstancias similares y frecuentemente recurrentes.\u201d  (Romanes, \u201cInteligencia Animal\u201d, Nueva York, 1892, p. 17)<\/li>\n<li> \u201cSe denomina acciones instintivas a los movimientos que originalmente siguen a actos voluntarios simples o compuestos, pero que se han vuelto total o parcialmente mecanizados en el curso de la vida individual y de evoluci\u00f3n gen\u00e9rica.\u201d  (Wundt, \u201cPsicolog\u00eda Humana y Animal\u201d, Londres, 1894, p. 388)  <\/li>\n<\/ul>\n<h2>Origen<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se han presentado una gran cantidad de teor\u00edas para explicar el origen del instinto.  Estas teor\u00edas pueden ser agrupadas en tres t\u00edtulos:  (a) teor\u00edas del reflejo, (b) teor\u00edas de la inteligencia defectuosa, y (c) la teor\u00eda de selecci\u00f3n org\u00e1nica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre de Charles Darwin ha sido prominentemente asociado con la teor\u00eda refleja, algunas veces llamada la teor\u00eda de la selecci\u00f3n natural.  Esta asume que los instintos, como las estructuras anat\u00f3micas, tienden a variar del tipo espec\u00edfico, y estas variaciones, cuando son ventajosas para la especie, se acumulan gradualmente a trav\u00e9s de la selecci\u00f3n natural.  En su cap\u00edtulo sobre el instinto en el \u201cOrigen de las Especies\u201d, Darwin dice: \u201cEs universalmente admitido que los instintos son tan importantes como las estructuras corporales para el bienestar de cada especie bajo sus presentes condiciones de vida.  Bajo condiciones de vida cambiadas, es por lo menos posible que las modificaciones de instinto m\u00e1s leves puedan ser provechosas para las especies; y si puede ser demostrado que los instintos var\u00edan tan poco, entonces no veo dificultad en que la selecci\u00f3n natural preserve y acumule continuamente variaciones de instinto hasta cualquier punto que sea ventajoso.  Es as\u00ed, creo yo, que se han originado todos los m\u00e1s maravillosos y complejos instintos.\u201d (Op. cit., Nueva York, 1892, vol. I, p. 321).  La dificultad con esta teor\u00eda es que falla en explicar la supervivencia de los primeros comienzos de un instinto antes que sea de utilidad.  Tambi\u00e9n se ha alegado contra ella que no explica la coordinaci\u00f3n de los grupos musculares que est\u00e1n frecuentemente envueltos en el instinto.  Objeciones similares, por supuesto, se han presentado contra la selecci\u00f3n natural como el origen de muchas estructuras anat\u00f3micas complejas.  El car\u00e1cter adaptativo, en uno u otro caso, se\u00f1ala a la operaci\u00f3n de una inteligencia que trasciende del todo el \u00e1mbito de los poderes mentales de las criaturas en cuesti\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda teor\u00eda, la de la inteligencia defectuosa, ha asumido muchas formas, y hall\u00f3 muchos defensores entre los psic\u00f3logos comparativos y bi\u00f3logos durante el siglo XIX.  Entre los autores m\u00e1s conocidos que abrazaron esta teor\u00eda se puede mencionar a Wundt, Eimer y Cope.  Las dos principales dificultades en el camino de la aceptaci\u00f3n de la misma son, primero, el alto grado de inteligencia requerido en todos los niveles inferiores de la vida animal, y segundo, asume la herencia de caracter\u00edsticas adquiridas.  Wundt rechaza la inteligencia en la aceptaci\u00f3n estricta del t\u00e9rmino como la fuente del instinto animal.  Su posici\u00f3n se establece mejor en sus propias palabras:  \u201cDebemos rechazar de inmediato como completamente insostenible la hip\u00f3tesis que deriva el instinto animal de la inteligencia, la cual, aunque no es id\u00e9ntica a la del hombre, es todav\u00eda, por as\u00ed decirlo, de igual rango con ella.  Al mismo tiempo debemos admitir que los seguidores de la teor\u00eda intelectual en un sentido m\u00e1s general est\u00e1n correctos al adscribir un gran n\u00famero de manifestaciones de la vida mental en los animales no, ciertamente, a la inteligencia, como hacen los intelectualistas \u201csensu stricto\u201d, sino a las experiencias individuales, cuyo mecanismo s\u00f3lo puede ser explicado en t\u00e9rminos de asociaci\u00f3n.\u201d (Op. cit., p. 389).   Despu\u00e9s de bregar con otra fase del asunto, \u00e9l contin\u00faa: \u201cS\u00f3lo quedan dos hip\u00f3tesis, por lo tanto, como realmente dignas de argumentaci\u00f3n.  Una de ellas hace de la acci\u00f3n instintiva una acci\u00f3n inteligente mecanizada, que puede ser en todo o en parte reducida al nivel del reflejo; la otra hace del instinto un asunto de h\u00e1bito heredado, gradualmente adquirido y modificado bajo la influencia del ambiente externo en el transcurso de numerosas generaciones.  Obviamente no hay un antagonismo necesario entre estas dos opiniones.  Los instintos pueden ser acciones originalmente conscientes, pero luego volverse mec\u00e1nicas, y pueden ser h\u00e1bitos heredados.\u201d (Ibid., p. 393).  Luego de discutir los instintos humanos y su relaci\u00f3n con los instintos animales, Wundt concluye:  \u201cLas condiciones externas de la vida y las reacciones voluntarias sobre ellas, entonces, son los dos factores operantes en la evoluci\u00f3n del instinto; pero operan en diferentes grados.  El desarrollo general de la mentalidad es siempre tendiente a modificar en instinto de un modo u otro.  Y as\u00ed sucede que de los dos principios asociados el primero&#8212;adaptaci\u00f3n al ambiente&#8212;predomina en etapas de vida inferiores; el segundo&#8212;actividad voluntaria&#8212;en etapas superiores.  Esta es la gran diferencia entre los instintos del hombre y los del animal.  Los instintos humanos son h\u00e1bitos, adquiridos o heredados de generaciones previas; los instintos animales son adaptaciones intencionales de acci\u00f3n voluntaria a las condiciones de la vida.  Y una segunda diferencia se deduce de la primera.  Que la vasta mayor\u00eda de los instintos humanos son adquiridos, mientras que los del animal\u2026 son restringidos a instintos cong\u00e9nitos, con una variaci\u00f3n muy limitada en su extensi\u00f3n.\u201d (Ibid., 409).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Romanes busca resolver el problema del origen del instinto combinando estas dos teor\u00edas, explicando los instintos m\u00e1s r\u00edgidos del animal a base de la selecci\u00f3n natural y los instintos m\u00e1s pl\u00e1sticos por la herencia de h\u00e1bitos mecanizados.   A la primera clase de instintos la llama primaria y a la \u00faltima, secundaria.  Seg\u00fan esta teor\u00eda las adaptaciones intencionadas de todas clases, ya sean inteligentes u org\u00e1nicas, est\u00e1n llamadas a suplementar la dotaci\u00f3n incompleta, y as\u00ed mantener las especies vivas hasta que se aseguren suficientemente las variaciones para hacer el instinto relativamente independiente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente a partir de las definiciones y teor\u00edas antedichas que bajo el t\u00e9rmino instinto se incluyen varias cosas distintas.  Esto halla expresi\u00f3n en la divisi\u00f3n de instintos en primarios y secundarios sugerido por Romanes, y en instintos innatos o adquiridos (Wundt).  Darwin enfatiz\u00f3 el mismo hecho cuando reclam\u00f3 que muchos instintos pueden haber surgido del h\u00e1bito, y luego a\u00f1ade:  \u201cpero ser\u00eda un error serio suponer que el mayor n\u00famero de instintos han sido adquiridos por h\u00e1bito en una generaci\u00f3n y luego transmitidos por herencia a las generaciones siguientes.  Puede ser f\u00e1cilmente demostrado que los m\u00e1s maravillosos instintos con los que estamos relacionados, es decir, los de las abejas colmeneras y los de muchas hormigas, posiblemente no pudieron ser adquiridos por h\u00e1bito.\u201d (Op. cit., vol. I, 321.).  Anteriormente, los naturalistas se interesaban en los instintos principalmente porque \u00e9stos eran considerados tan ilustrativos de la inteligencia del Creador, y, ciertamente, ya sea cuesti\u00f3n de instintos \u201cprimarios\u201d o \u201cheredados\u201d&#8212;o instintos en \u201cel sentido estricto del t\u00e9rmino\u201d, como los designa Wasmann&#8212;el problema del origen es similar al del origen de las caracter\u00edsticas anat\u00f3micas.  Evidentemente tendremos que explicar tales instintos elaborados como los que determinan la conducta de la oruga o el pav\u00f3n al construir su capullo a lo largo de las mismas l\u00edneas que adoptamos al explicar el origen de las estructuras anat\u00f3micas complicadas.  La inteligencia desplegada trasciende por mucho la que posiblemente podr\u00edan poseer tales criaturas inferiores.  Los instintos \u201csecundarios\u201d o \u201cadquiridos\u201d tienen un inter\u00e9s te\u00f3rico de un car\u00e1cter completamente diferente, que surge de los problemas de la naturaleza de la inteligencia animal y el origen del hombre.  Los monistas, y en general todos los que aceptan el origen bruto del hombre, buscan eliminar la diferencia esencial entre el hombre y el animal; por lo tanto le atribuyen al animal una inteligencia que difiere s\u00f3lo en grado de la del hombre.  Mientras que a primera vista esto parecer\u00eda elevar al animal al plano de la vida humana, lo que hace en realidad es bajar al hombre al plano de la vida bruta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede demostrar f\u00e1cilmente que muchos de los instintos animales se pueden modificar en el curso de la experiencia individual.  Cuando un nuevo elemento en el ambiente determina un acto, frecuentemente un gran n\u00famero en la especie lo puede repetir; cuya repetici\u00f3n pronto engendra un h\u00e1bito que, para todos los intentos y prop\u00f3sitos, es id\u00e9ntico al instinto.  Como hemos visto, algunos observadores clasifican tales h\u00e1bitos mecanizados como instintos, y si tales h\u00e1bitos se heredan, como reclaman algunos, entonces nadie se puede negar a darle el nombre de instinto.  La importancia real de este problema surge de la forma de conciencia que opera en la construcci\u00f3n de tales h\u00e1bitos, o instintos secundarios.  Arist\u00f3teles y los escol\u00e1sticos le atribu\u00edan estos ajustes intencionados al \u201cappetitus sensitivus\u201d.  No necesitaban poner en juego ninguna facultad superior a las percepciones sensoriales de objetos particulares y el reconocimiento de su deseabilidad o a la inversa; esta opini\u00f3n fue desarrollada por Wasmann.  Sin embargo, debe observarse que el t\u00e9rmino instintos seg\u00fan usado por los escol\u00e1sticos y Wasmann se refiere no s\u00f3lo al mecanismo neural o h\u00e1bito en el animal, sino a los poderes sensoriales que capacitan al animal para ajustar sus actividades espont\u00e1neas a su medio ambiente.   El t\u00e9rmino \u201cno se tom\u00f3 meramente como una parte constituyente del poder cognitivo y apetito sensitivo, sino como la disposici\u00f3n adaptativa natural de la sensaci\u00f3n animal, la cual constituye el principio vital que gobierna las acciones espont\u00e1neas del animal\u2026  Pues aparte y m\u00e1s all\u00e1 del conocimiento instintivo heredado, la filosof\u00eda escol\u00e1stica le atribuy\u00f3 al animal una memoria sensible y un poder de perfeccionar los instintos innatos por medio de la experiencia de los sentidos;  reconoce en el animal no s\u00f3lo talentos heredados completos para ciertas actividades, sino hasta cierto grado talento y habilidad adquiridos por la experiencia de los sentidos y por la pr\u00e1ctica.\u201d (Wasmann, op. cit., 138-39).   Como hemos visto, Wundt le niega al animal inteligencia del mismo orden que la del hombre.  El uso impreciso e injustificado de los t\u00e9rminos raz\u00f3n e inteligencia ha tra\u00eddo mucha confusi\u00f3n a este asunto.    Para el observador superficial, por supuesto, el poder de la percepci\u00f3n y asociaci\u00f3n sensorial del animal parece inteligencia, pero los t\u00e9rminos tienen significados ampliamente diferentes.  En su grado m\u00e1s bajo la inteligencia siempre implica como caracter\u00edstica esencial el poder de abstracci\u00f3n y generalizaci\u00f3n sobre el que descansa la libertad de elecci\u00f3n, y, hasta que se demuestre que los animales poseen tal poder, es injustificable atribuirle tal inteligencia, como hace la escuela de naturalistas que aborda el tema con la conclusi\u00f3n predeterminada de que la inteligencia humana surgi\u00f3 de la animal, y que ambas difieren s\u00f3lo en grado.\n<\/p>\n<h2>Instintos Humanos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El asunto de la naturaleza de los instintos humanos y el tratamiento que deben recibir est\u00e1 envuelto en muchos temas pr\u00e1cticos de la mayor consecuencia en el campo de la educaci\u00f3n.  Como ya hemos visto, algunos escritores hablan de instintos adquiridos, denotando con ello habitos altamente desarrollados o mecanizados; pero ser\u00e1 m\u00e1s conveniente confinar el uso del t\u00e9rmino a instintos en el propio sentido de la palabra, es decir, a las tendencias innatas o heredadas, y hablar de modos de actividad establecidos en la vida individual a trav\u00e9s de la repetici\u00f3n como h\u00e1bitos.  La plasticidad es la caracter\u00edstica m\u00e1s llamativa de los instintos humanos comparados con los instintos brutos.  De hecho, es esta caracter\u00edstica del instinto humano lo que hace a la educaci\u00f3n tanto posible como necesaria.  Ente los animales superiores muchos instintos son relativamente pl\u00e1sticos, es decir, la experiencia individual del animal los modifica.  Esto hace posible entrenar a los animales para que act\u00faen de modos que no est\u00e1n provistos por tendencias definidamente organizadas.  La plasticidad de los instintos animales est\u00e1 en alguna proporci\u00f3n directa con el desarrollo del cerebro y el poder del sentido de percepci\u00f3n y asociaci\u00f3n sensorial, pero en lo que al hombre respecta vemos que su inteligencia, que se hace sentir en una fecha muy temprana en la infancia, comienza a modificar todas las actividades instintivas tan pronto como aparecen, un hecho que hace dif\u00edcil observar los instintos no modificados en la vida adulta.  Sin embargo, hay dos cosas que deben tomarse en cuenta:  la plasticidad del instinto y el poder del intelecto y libre albedr\u00edo que incide para modificarlo.  En ambos respectos hay un marcado contraste observable entre el hombre y el animal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe se\u00f1alarse aqu\u00ed como de importancia especial a la discusi\u00f3n que los instintos humanos no todos hacen su aparici\u00f3n en el nacimiento.  Es cierto que los instintos hacen que el beb\u00e9 reci\u00e9n nacido busque el seno de la madre y realice varias otras funciones necesarias, pero muchos de los instintos aparecen por primera vez en la fase apropiada del desarrollo neural y mental.  Adem\u00e1s, mientras que la aparici\u00f3n del instinto es relativamente tarde en las series de desarrollo, frecuentemente, como en el caso de la coqueter\u00eda y la maternidad, antecede por algunos a\u00f1os la funci\u00f3n adulta a la que se refiere.  Esto hace a los instintos mucho m\u00e1s pl\u00e1sticos, o, en otras palabras, mucho m\u00e1s sujetos al control de las agencias educativas que lo que har\u00edan si aparecieran por primera vez en medio del estr\u00e9s de las emociones y pasiones completamente desarrolladas a la que se refieren.  Esta anticipaci\u00f3n de la funci\u00f3n se puede considerar como una indicaci\u00f3n del car\u00e1cter rudimentario de los instintos en cuesti\u00f3n.  El trabajo en el campo de la psicolog\u00eda gen\u00e9tica y del estudio de los ni\u00f1os ha revelado la presencia y las importantes funciones de muchos hasta aqu\u00ed descuidados instintos en la vida del ni\u00f1o.  Estos instintos no pueden descuidarse o se volver\u00e1n desordenados y producir\u00e1n una cosecha de resultados indeseables; no pueden ser suprimidos indiscriminadamente, porque son la ra\u00edz nativa sobre la cual se injertan los h\u00e1bitos que han de apoyar la vida humana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, muchos instintos son altamente indeseables; su completo desarrollo significar\u00eda, de hecho, la producci\u00f3n de criminales.  Para la explicaci\u00f3n de estos instintos nos referimos a muchos de los estados salvajes de los cuales ha emergido el hombre civilizado.  \u201cEn el caso de la humanidad, han respondido la autoafirmaci\u00f3n, la inescrupulosa incautaci\u00f3n de todo lo que se pueda agarrar, la posesi\u00f3n tenaz de todo lo que se pueda guardar, los cuales constituyen la esencia de la lucha por la existencia.  Para su progreso exitoso a trav\u00e9s del estado salvaje, el hombre ha estado grandemente endeudado con aquellas cualidades que comparte con el mono y con el tigre\u2026  Pero, a medida que los hombres han pasado de la anarqu\u00eda a la organizaci\u00f3n social, y en la proporci\u00f3n en que la civilizaci\u00f3n ha crecido en valor, estas cualidades \u00fatiles profundamente arraigadas se han convertido en defectos\u2026   De hecho, el hombre civilizado estigmatiza todos estos impulsos del tigre y el mono con el nombre de pecado; castiga muchos de los actos que se derivan de ellos como cr\u00edmenes; y, en casos extremos, hace lo posible para poner fin a la supervivencia del m\u00e1s fuerte de d\u00edas pasados por el hacha y la cuerda.\u201d (Huxley, \u201cEvoluci\u00f3n y \u00c9tica\u201d, Nueva York, 1894, p\u00e1gs. 51-52.)   Claramente, entonces, muchos instintos deben ser suprimidos y otros deben ser reforzados.  Es la labora de la educaci\u00f3n guiar los impulsos nativos del ni\u00f1o por canales apropiados y construir sobre ellos los h\u00e1bitos de la vida civilizada.  Hasta ahora hay un acuerdo pr\u00e1ctico en el campo, pero \u00bfqu\u00e9 est\u00e1ndar puede ser usado para determinar cu\u00e1les instintos han de ser inhibidos y cu\u00e1les reforzados, y qu\u00e9 m\u00e9todos se usar\u00e1n para dirigir la marea de actividad instintiva?  Sobre estas preguntas lo \u00fanico que hay es concordancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos de aquellos educadores que creen en el origen bruto del hombre asumen que el est\u00e1ndar de selecci\u00f3n debe ser el mismo que el del reino animal, es decir, las actividades conscientes de cada individuo.  Tendr\u00edan que dejar que el ni\u00f1o con su pobre dotaci\u00f3n de inteligencia determine por s\u00ed mismo \u201cexperimentalmente\u201d cu\u00e1les instintos suprimir\u00e1 y cu\u00e1les cultivar\u00e1.  Este pensamiento se plasma en la teor\u00eda de la \u201c\u00e9poca cultural\u201d, que encuentra tanto favor entre muchos de los educadores modernos.  Esta teor\u00eda se funda en la asunci\u00f3n de que el ni\u00f1o recapitula la historia de la raza en el desarrollo de su vida consciente; y asume adem\u00e1s que el modo de tratamiento adecuado es llevar cada fase de esta recapitulaci\u00f3n a funcionar cuando aparece en el desarrollo del ni\u00f1o.  El ni\u00f1o determinar\u00e1 por su propia experiencia el car\u00e1cter insatisfactorio de la fase temprana, y as\u00ed ser\u00e1 llevado a reconocer la deseabilidad de moverse a una fase m\u00e1s tard\u00eda y elevada.  A este respecto la Iglesia cristiana siempre ha sostenido una pol\u00edtica exactamente opuesta a la aqu\u00ed esbozada.  Ella afirma que, sea cual fuere la naturaleza de los instintos del ni\u00f1o, debe ser guiado desde el principio a funcionar s\u00f3lo en el m\u00e1s alto plano alcanzado por el adulto, ya sea a trav\u00e9s de la raz\u00f3n o de la revelaci\u00f3n.  Adem\u00e1s sostiene que el est\u00e1ndar de selecci\u00f3n no es prerrogativa del ni\u00f1o individual, sino el est\u00e1ndar de la verdad y la bondad que ha sido revelado al hombre y ha sido aceptado por la sabidur\u00eda de la raza.  Siempre ha afirmado el principio de autoridad tanto en materia de doctrina y de conducta, como opuesto al juicio privado y la selecci\u00f3n individual, que, a sus ojos, lleva a la anarqu\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, la posici\u00f3n de la Iglesia a este respecto est\u00e1 en completo acuerdo con los seguros hallazgos de la biolog\u00eda y la psicolog\u00eda.  La doctrina de la recapitulaci\u00f3n sobre la que se basa la teor\u00eda de \u00e9poca cultural es una doctrina de embriolog\u00eda donde se afirma que la ontogenia es una recapitulaci\u00f3n de la filogenia, es decir, que el embri\u00f3n individual recapitula en su desarrollo las etapas sucesivas del desarrollo de la raza; pero se debe observar que esta doctrina es puramente anat\u00f3mica.  Muchos bi\u00f3logos creen que en la historia de la raza el ojo se construy\u00f3 viendo y el pulm\u00f3n, respirando; pero ning\u00fan bi\u00f3logo puede sostener por un momento que el ojo en desarrollo embri\u00f3nico se hizo al estar viendo y el pulm\u00f3n por estar respirando.  De hecho,  los altos niveles de la vida animal nunca se alcanzan excepto en aquellos casos donde los hijos se lleven adelante sin funcionamiento al plano adulto de los padres.  Y se puede argumentar correctamente a partir de la analog\u00eda, que, a\u00fan dando por sentado que la vida mental del ni\u00f1o es una recapitulaci\u00f3n de la vida de la raza, el \u00fanico modo de llevarlo adelante hasta el plano adulto es a trav\u00e9s de que la sociedad funcione para \u00e9l, a trav\u00e9s de sus agencias educativas, hasta que \u00e9l alcance la adultez.  La teor\u00eda de la \u00e9poca cultural, que lleva al ni\u00f1o a funcionar en cada \u201c\u00e9poca cultural\u201d sucesiva, podr\u00eda, por lo tanto, no s\u00f3lo retrasar su propio desarrollo, sino inevitablemente iniciar\u00eda una violenta regresi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Obras generales sobre la evoluci\u00f3n, psicolog\u00eda y psicolog\u00eda comparativa; cf. en particular MORGAN, Algunas Definiciones de Instinto en Ciencia Natural (Londres, mayo, 1895); IDEM, H\u00e1bito e Instinto (Londres, 1896); IDEM, Conducta Animal (Londres, 1900); IDEM, Introducci\u00f3n a la Psicolog\u00eda Comparativa (Londres, 1894); ROMANES, Inteligencia Animal (Nueva York, 1892); IDEM, Evoluci\u00f3n Mental en Animales (Nueva York, 1891); IDEM, Darwin y despu\u00e9s de Darwin, I (Chicago, 1896); MIVART, Lecciones de la Naturaleza (Londres, 1879); IDEM, Origen de la Raz\u00f3n Humana (Londres, 1899); WASMANN, Instinto e Inteligencia en el Reino Animal (San Luis, 1903); LUBBOCK, Hormigas, Abejas y Avispas (Nueva York, 1893); GROOS, Juego de Animales (Nueva York, 1898); IDEM, Juego del Hombre (Nueva York, 1901); BALDWIN en Ciencia del 20 de marzo y 10 de abril (1896); IDEM, Historia de la Mente (Nueva York, 1898); IDEM en Dicc. de Filos. Y Psicol. (Nueva York, 1901), s.v. Instinto y Selecci\u00f3n Org\u00e1nica; LICATA, Fisiologia dell&#8217; istinto (N\u00e1poles, 1879); MASCI, Le teorie sulla formazione naturale dell&#8217; istinto (Naples, 1893).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente:  Shields, Thomas. \u00abInstinct.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08050b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Definiciones Tanto en la literatura popular como en la cient\u00edfica el t\u00e9rmino instinto ha recibido tal variedad de significados que es imposible formular una definici\u00f3n adecuada que gane aceptaci\u00f3n general. Usualmente el t\u00e9rmino incluye la idea de una adaptaci\u00f3n intencional de una acci\u00f3n o serie de acciones en un ser organizado, no gobernado por la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/instinto\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abINSTINTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25304","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25304","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25304"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25304\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25304"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25304"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25304"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}