{"id":25340,"date":"2016-02-05T17:09:54","date_gmt":"2016-02-05T22:09:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/isabel-i-la-catolica\/"},"modified":"2016-02-05T17:09:54","modified_gmt":"2016-02-05T22:09:54","slug":"isabel-i-la-catolica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/isabel-i-la-catolica\/","title":{"rendered":"ISABEL I, LA CATOLICA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Reina de Castilla; naci\u00f3 en la ciudad de Madrigal de las Altas Torres, el 22 de Abril de 1451: muri\u00f3 un poco antes de mediod\u00eda del 26 de Noviembre de 1504, en el castillo de La Mota, el cual permanece en Medina del Campo (Valladolid).Fue la hija de Juan II, Rey de Castilla, con su segunda esposa, Isabel de Portugal. Ten\u00eda apenas un poco m\u00e1s de tres a\u00f1os de edad cuando muri\u00f3 su padre (1454), fue educada piadosa y cuidadosamente por su madre, en Ar\u00e9valo, hasta los trece a\u00f1os. Su hermano, el Rey Enrique IV, se hizo cargo de ella junto con su hermano Alfonso en su corte; con el pretexto de completar su educaci\u00f3n, pero en realidad &#8211; como Fl\u00f3rez nos platica- para prevenir que los dos ni\u00f1os regios sirvieran de modelo en el cual los nobles descontentos pudieran ridiculizar. Los nobles Castellanos hab\u00edan estado incrementando constantemente su poder durante las repetidas largas minor\u00edas por donde la corona hab\u00eda pasado, y hab\u00edan tomado ventaja de las debilidades de Reyes como Enrique II y Juan II. En esa \u00e9poca ellos hab\u00edan alcanzado el punto de despojar completamente el trono de su autoridad. Ellos aprovecharon por si mismos la incre\u00edble imbecilidad y de las relaciones escandalosas entre Juana de Portugal, su segunda esposa, y su favorito, Beltr\u00e1n de la Cueva. Derrotado en Olmedo, y despojado de su l\u00edder, el Infante Alfonso, quien muri\u00f3 &#8211; envenenado, como se crey\u00f3 &#8211; el 5 de Julio de 1468, ellos solicitaron para obtener la corona para la Infanta Isabel, rechazando a la presunta hija del Rey, Juana, quien era llamada \u00abLa Beltraneja\u00bb por la suposici\u00f3n que Don Beltr\u00e1n era su padre verdadero. En \u00e9sta ocasi\u00f3n Isabel dio una de sus m\u00e1s anticipadas pruebas de sus grandes cualidades, rechazando la usurpada corona ofrecida a ella, y declarando que mientras su hermano viviera nunca aceptar\u00eda el t\u00edtulo de reina. El Rey, por su parte cometi\u00f3 la asombrosa tonter\u00eda de reconocer a Isabel como su inmediata heredera, en la exclusi\u00f3n de Juana. Los Historiadores han estado generalmente complacientes a interpretar este acto de Enrique IV como una confesi\u00f3n impl\u00edcita de su propia deshonra. Para ser estrictamente justos, sin embargo, esto no era as\u00ed, porque a\u00fan cuando si Juana era su hija en realidad, como ella era la presunta jur\u00eddica, pod\u00eda haber conducido a la violencia de los nobles, quienes solicitaron darle la corona a Isabel inmediatamente, y comprometerse con ellos a hacerla su heredera, como el hizo en la \u00abPosada de los Toros\u00bb de Guisando (La Venta de los Toros), el 19 de Septiembre de 1468. Un a\u00f1o antes de esto, Isabel estuvo viviendo en Segovia, separada de la corte, la cual se asentaba en Toledo; despu\u00e9s de la conclusi\u00f3n del pacto ella estuvo en disputa con su hermano, el rey a cuenta de su plan para el matrimonio de ella. En 1460 Enrique hab\u00eda ofrecido ya la mano de Isabel a Don Carlos, Pr\u00edncipe de Viana, el hijo primog\u00e9nito de Juan II de Aragon, y heredero, al mismo tiempo, del reino de Navarra. Este Enrique fue a pesar de la oposici\u00f3n del Rey de Arag\u00f3n, quien dese\u00f3 obtener la mano de Isabel (que incluy\u00f3 con la corona de Castilla) para su hijo m\u00e1s peque\u00f1o Fernando. Las negociaciones fueron prolongadas hasta la infeliz muerte del Pr\u00edncipe de Viana. En 1465 se hizo el intento de arreglar el matrimonio entre Isabel y Alfonso V de Portugal, pero la princesa hab\u00eda ya escogido a Fernando de Arag\u00f3n por esposo y por lo tanto se opuso a esa alianza. Por la misma raz\u00f3n ella posteriormente rechaz\u00f3 casarse con Don Pedro Gir\u00f3n, Maestro de Calatrava, un miembro de la poderosa familia Pacheco, a quien el Rey solicit\u00f3 conquistar por estos medios. Otros aspirantes para la mano de Isabel fueron Ricardo, Duque de Gloucester, hermano de Eduardo IV de Inglaterra, y el Duque de Guienne, hermano de Luis XI de Francia. Las Cortes fueron reunidas en Oca\u00f1a en 1469 para ratificar el Pacto de Guisando, cuando un embajador arrib\u00f3 de Portugal para renovar la petici\u00f3n de Alfonso V por la mano de Isabel. Cuando ella declin\u00f3 esta alianza el rey fue tan lejos como pudo, para amenazarla con encarcelarla en el Alc\u00e1zar de Madrid, y a\u00fan cuando temeroso de los adeptos de la Infanta le impidi\u00f3 a \u00e9l llevar a cabo esta amenaza, exigi\u00f3 de su hermana una promesa para no entrar en ninguna negociaci\u00f3n matrimonial durante su ausencia en Andaluc\u00eda, ad\u00f3nde el estuviera en el momento de emprender un viaje. Pero Isabel, tan pronto como ella estuvo sola, se apart\u00f3 con la ayuda del Arzobispo de Toledo y del almirante de Castilla, Don Fadrique Enriquez, hacia Madrigal y despu\u00e9s a Valladolid, y desde all\u00e1 envi\u00f3 a Gutierre de C\u00e1rdenas y Alfonso de Palencia en Busca de Fernando, quien hab\u00eda sido proclamado Rey de Sicilia y heredero de la monarqu\u00eda Aragonesa. Fernando despu\u00e9s de una jornada, la historia del cual lees como una novela, por sus peligros y su inter\u00e9s dram\u00e1tico, se cas\u00f3 con Isabel en el palacio de Juan de Vivero, en 1469. A la muerte de Enrique IV, Isabel, quien estaba entonces en Segovia, fue proclamada Reina de Castilla. Pero La Beltraneja hab\u00eda sido prometida de Alfonso V de Portugal, y Enrique, revocando el pacto de Guisando, le hab\u00eda causado a ella ser proclamada heredera de sus dominios. El Arzobispo de Toledo, el Marqu\u00e9s de Villena, el Maestro de Calatrava, y otros nobles, quienes en vida del padre de ella hab\u00edan negado la legitimidad de La Beltraneja, ahora defendieron sus reclamos. Y as\u00ed fue como empez\u00f3 una guerra entre Espa\u00f1a y Portugal la cual dur\u00f3 cinco a\u00f1os, finalizando con la paz en 1479, cuando una doble alianza fue comprometida. La Beltraneja, sin embargo, abandon\u00f3 sus reclamos, llevando el velo en el monasterio de Santa Clara de Coimbra (1480), y con ese suceso el derecho de Isabel al trono de Castilla lleg\u00f3 a ser indiscutible. Fernando mientras tanto hab\u00eda tenido \u00e9xito en el trono de Arag\u00f3n, y as\u00ed la unidad definitiva de la naci\u00f3n Espa\u00f1ola fue consumada en los dos monarcas a quienes el Papa Espa\u00f1ol, Alejandro VI dio el t\u00edtulo de \u00abCat\u00f3lico\u00bb al cual los Reyes de Espa\u00f1a a\u00fan sustentan. Isabel luci\u00f3 su prudencia y gentileza &#8211; cualidades que ella pose\u00eda en un grado rara vez igualado &#8212; en el acuerdo que ella hizo con Fernando para el gobierno de sus dominios: Ellos deb\u00edan mantener igual autoridad, un principio expresado en el plan o lema, \u00abTanto monta, monta tanto -Isabel como Fernando (Tan honorable es uno como lo es el otro &#8211; Isabel como Fernando)\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La uni\u00f3n armoniosa de las gentes y las coronas siendo as\u00ed realizadas, era necesario para reducir el poder de los nobles, quienes hab\u00edan adquirido una posici\u00f3n casi independiente de la corona y haciendo dificultoso un buen gobierno. Hacia este objetivo los soberanos Cat\u00f3licos dirigieron sus esfuerzos; entre las medidas que ellos tomaron podr\u00edan mencionarse brevemente: (1) el establecimiento de la Santa Hermandad (Santa Hermandad), una clase de fuerza militar permanente, muy completamente organizada, apoyada por los consejales municipales, y destinada para la protecci\u00f3n de las personas y propiedades contra la violencia de los nobles; (2) Una administraci\u00f3n de justicia renovada y propiamente ordenada con una organizaci\u00f3n sensata de los tribunales, el establecimiento de el Tribunal en Valladolid, y la promulgaci\u00f3n de los edictos reales generalmente llamados \u00abEdictos de Montalvo\u00bb en seguimiento al jurisconsulto quien los redact\u00f3; (3) la abolici\u00f3n del derecho de acu\u00f1ar moneda, el que ciertos individuos conservaban, y la regulaci\u00f3n de las leyes de la moneda en circulaci\u00f3n para facilitar el comercio; (4) la revocaci\u00f3n de permisos extravagantes hechos a ciertos nobles durante el reinado de los \u00faltimos monarcas, la demolici\u00f3n de sus castillos, los cuales constitu\u00edan una amenaza a la paz p\u00fablica, y revestir a la corona de la superioridad de las \u00f3rdenes militares. Para preservar la pureza de la F\u00e9 y unidad religiosas, contra las intrigas de los Jud\u00edos, quienes estuvieron empleando la influencia de su riqueza y sus tratos usureros para pervertir a los Cristianos, los soberanos Cat\u00f3licos solicitaron del Papa Sixto IV el establecimiento de la Inquisici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus gobiernos as\u00ed fortalecidos en casa, los soberanos procedieron a llevar un cumplimiento, por la conquista de Granada, el gran trabajo de reconquista el cual hab\u00eda estado virtualmente parado desde el tiempo de Alfonso XI. La toma del Sahara, de la cual los Moros se posesionaron por si mismos de sorpresa, facilitando una ocasi\u00f3n para la guerra; la cual se favoreci\u00f3 felizmente con la conquista de Alhama (Marzo de 1482). Los Cristianos fueron favorecidos por los problemas internos de Granada, los cuales fueron debidos a la partida de el Emir Muley Asan y su hijo Boabdil, y, despu\u00e9s la muerte del primero, a los partidarios de su t\u00edo Abdallah el Zagal. Los soberanos mantuvieron la guerra a pesar de las seria derrotas obtenidas por ellos en Ajarquia y Loja, y posesionados ellos mismos de Coin, Guadix, Almer\u00eda, Loja, V\u00e9lez, M\u00e1laga, y Baza. Isabel tom\u00f3 una parte importante en la guerra; no s\u00f3lo atendi\u00f3 ella el gobierno del reino, y provey\u00f3 de soporte a la armada mientras Fernando combat\u00eda a la cabeza, tambien repetidamente ella visit\u00f3 el campo para animar a las tropas con su presencia. Esto fue el caso en el sitio de M\u00e1laga, y en aquel de Baza, donde el uso severo de combate no impidi\u00f3 al l\u00edder Moro, Cid Hiaya, el despliegue de su caballer\u00eda hacia la Reina. Ella estuvo en peligro de ser asesinada por una fan\u00e1tico Mahometano ante los muros de M\u00e1laga, y de perecer en la conflagraci\u00f3n del sitiado campo de Granada. En consecuencia de esta conflagraci\u00f3n la ciudad de Santa Fe fue edificada, para poner un final a las vanas esperanzas de la gente de Granada, que los soberanos Cat\u00f3licos abandonar\u00edan sus empresas. Granada se rindi\u00f3 el 2 de Enero de 1492, y la unidad territorial de los Monarcas Espa\u00f1oles fue establecida. Para proteger su unidad normal, un edicto fue emitido tres meses despu\u00e9s (31 de Marzo), expulsando de Espa\u00f1a a los Jud\u00edos (170,000 a 180,000 almas), cuyas ciudades hab\u00edan admitido a los invasores Musulmanes en el siglo octavo, y quienes constituyeron un peligro perpetuo a la independencia y seguridad de la naci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras ellos manten\u00edan la guerra contra Granada Crist\u00f3bal Col\u00f3n se present\u00f3 por si mismo a los soberanos Cat\u00f3licos, y la Reina Isabel sinti\u00f3 el honor de apreciar al genio que no hab\u00eda sido apreciado en Genova, en Venecia, o en Portugal. Protegido primero de todo por los frailes Espa\u00f1oles, fue presentado a la reina por su confesor, el Padre Hernando Talavera, y por el Cardenal Mendoza (Cardenal de Espa\u00f1a); y con los medios que el Rey y la Reina procuraron para \u00e9l habilit\u00f3 las tres famosas carabelas que colocaron a America en comunicaci\u00f3n con el Viejo Mundo. Embarcando el 3 de Agosto de 1492, del Puerto de Palos, descubri\u00f3 el 12 de Octubre &#8211; el d\u00eda en que se festeja a Nuestra Se\u00f1ora del Pilar que se observa en Espa\u00f1a &#8211; la primera de las Islas Bahamas.No s\u00f3lo demostr\u00f3 Isabel la Cat\u00f3lica ser siempre la protectora de Col\u00f3n, sino fue tambi\u00e9n la protectora de los Abor\u00edgenes Americanos contra el maltrato de los colonizadores y aventureros. En 1503, ella organiz\u00f3 el Secretariado de Asuntos Indios, que fue el origen del Consejal Supremo de las Indias. Isabel no fue menos que la patrona del gran Cisneros en la reformaci\u00f3n de los monasterios de Espa\u00f1a, un trabajo que \u00e9l perfeccion\u00f3 bajo la autoridad de Alejandro VI dado en la brevedad de Marzo de 1493, y lo cual anticip\u00f3 las reformas posteriores ejecutadas a trav\u00e9s de la Iglesia entera. El buen gobierno de los soberanos Cat\u00f3licos trajo la prosperidad de Espa\u00f1a a su apogeo, e inaugur\u00f3 la edad dorada del pa\u00eds. La manufactura de ropa y seder\u00eda desarrollado en Segovia, Medina, Granada, Valencia y Toledo, como tambi\u00e9n lo relacionado con vidrio y armas de acero, de cuero y art\u00edculos de plata.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Agricultura prosper\u00f3, mientras que la navegaci\u00f3n y el comercio crecieron a una altura sin precedente a consecuencia de los grandes descubrimientos de la \u00e9poca.La Reina Isabel con su ejemplo dirigi\u00f3 la forma de fomentar el amor al estudio, y en muchas veneraciones su Corte recuerda a Carlomagno. Cuando ella era ya una persona mayor se dedic\u00f3 por si misma al estudio del Lat\u00edn, y lleg\u00f3 a ser una vehemente coleccionista de libros, de los cuales coleccion\u00f3 un gran n\u00famero. Su Castellano ha sido clasificado como un modelo del lenguaje por la Real Academia Espa\u00f1ola. Fue extremadamente cuidadosa por la educaci\u00f3n de sus cinco hijos (Isabel, Juan, Juana, Mar\u00eda y Catalina), y para educar al Pr\u00edncipe Juan y a otros diez ni\u00f1os, ella instal\u00f3 en su palacio una escuela similar a la Escuela Palatina de los Carlovingios. Sus hijas, tambi\u00e9n, obtuvieron un grado de educaci\u00f3n superior a la acostumbrada en esa \u00e9poca, y ellas as\u00ed combinaron con sus ense\u00f1anzas las labores peculiarmente apropiadas a su sexo, que Fernando el Cat\u00f3lico podr\u00eda imitar a Carlomagno en el no uso de prendas de vestir que no hayan sido tejidas o cosidas por su esposa y sus hijas. Este ejemplo de la reina, un modelo de virtud, piedad y econom\u00eda dom\u00e9stica, quien remend\u00f3 una vestidura para su esposo el rey tan seguido como siete veces, ejerci\u00f3 una gran influencia moral sobre la nobleza desalentando lujos excesivos y pasatiempos vanos. Foment\u00f3 tambi\u00e9n el aprendizaje no s\u00f3lo en las universidades y entre los nobles, sino tambi\u00e9n entre las mujeres. Algunas de las distinguidas posteriormente entre ellas mismas por sus adelantos intelectuales &#8211; por ejemplo: Beatriz Galinda, llamada la Latina, Luc\u00eda Medrano y Francisca Nebrija, la Princesa Juana y la Princesa Catalina (quien posteriormente lleg\u00f3 a ser Reina de Inglaterra), Isabel Vergara, y otras quienes alcanzaron gran habilidad en Filosof\u00eda, Lat\u00edn y Matem\u00e1ticas, y llegaron a ser calificadas a ocupar posiciones profesionales en las universidades de Alcal\u00e1 y Salamanca.Isabel la Cat\u00f3lica fue extremadamente infeliz con sus hijos. El Pr\u00edncipe Juan muri\u00f3 en su juventud, lleno de las m\u00e1s brillantes promesas; Catalina fue eventualemte repudiada por su esposo Enrique VIII; Juana, heredera del reino, perdi\u00f3 la raz\u00f3n. El trato no menos memorable en la vida de Isabel fue la preparaci\u00f3n de aquella \u00faltima voluntad y testamento, inmortalizada en las pinturas de Rosales en el Museo de Madrid. Su coraz\u00f3n fue cubierto con simpat\u00eda por la suerte de los Indios Americanos, ella encarg\u00f3 a sus sucesoras protegerlos como ellas respetaron sus otros s\u00fabditos, y ella se\u00f1al\u00f3 la misi\u00f3n de Espa\u00f1a en Africa &#8211; una misi\u00f3n que los problemas marroqu\u00edes ha tardado lo suficiente para llevarlo al conocimiento del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CLEMENCIN, Elogio de la Reina Cat\u00f3lica Do\u00f1a Isabel in Mem. Acad. de la Historia (Madrid, 1821);FERN\u00c1NDEZ Y GONZALEZ, Do\u00f1a Isabel la Cat\u00f3lica (Madrid, 18&#8211;)MARTINEZ DE VELASCO, Isabel la Cat\u00f3lica (Madrid, 1883);RADA Y DELGADO, Retratos de Isabel la Cat\u00f3lica en Bolet\u00edn Acad. de la Historia (Madrid, 1885;MARIANA, LAFUENTE, y otros escritores en la historia de Espa\u00f1a.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAMON RUIZ AMADO<br \/>\nTranscrito por WGKofron<br \/>\nTraducido por Ram\u00f3n Terrazas Ch.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reina de Castilla; naci\u00f3 en la ciudad de Madrigal de las Altas Torres, el 22 de Abril de 1451: muri\u00f3 un poco antes de mediod\u00eda del 26 de Noviembre de 1504, en el castillo de La Mota, el cual permanece en Medina del Campo (Valladolid).Fue la hija de Juan II, Rey de Castilla, con su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/isabel-i-la-catolica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abISABEL I, LA CATOLICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25340","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25340","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25340"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25340\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25340"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25340"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25340"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}