{"id":25343,"date":"2016-02-05T17:10:01","date_gmt":"2016-02-05T22:10:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iscariote-judas\/"},"modified":"2016-02-05T17:10:01","modified_gmt":"2016-02-05T22:10:01","slug":"iscariote-judas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iscariote-judas\/","title":{"rendered":"ISCARIOTE, JUDAS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">El disc\u00edpulo que traicion\u00f3 a su Divino Maestro. El nombre Judas (Ioudas) es la forma griega de Jud\u00e1 (en hebreo \u201calabado\u201d), un nombre propio que se encuentra frecuentemente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Incluso entre los Doce hab\u00eda dos que llevaban el nombre, y por esta raz\u00f3n est\u00e1 habitualmente asociado con el sobrenombre Iscariote [en hebreo, \u201cde Kerioth\u201d o Carioth, que es una ciudad de Judea (cf. Josu\u00e9 15, 25)]. No puede caber duda de que esta es la interpretaci\u00f3n correcta del nombre, aunque el verdadero origen est\u00e1 oscurecido por la ortograf\u00eda griega, y, como pod\u00eda esperarse, se han sugerido otros or\u00edgenes (vg.:de Isacar).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se nos cuenta muy poco en el Texto Sagrado respecto a la historia de Judas Iscariote m\u00e1s all\u00e1 de los hechos desnudos de su llamada al Apostolado, su traici\u00f3n, y su muerte. Su lugar de nacimiento, como hemos visto, se indica en su nombre Iscariote, y puede se\u00f1alarse que su origen le separa de los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles, que eran todos galileos. Pues Kerioth es una ciudad de Judea. Se ha sugerido que este hecho puede haber tenido alguna influencia en su carrera, al provocar falta de simpat\u00eda con sus hermanos en el Apostolado. No se nos dice nada respecto a las circunstancias de su llamada o su participaci\u00f3n en el ministerio y milagros de los Ap\u00f3stoles. Y es significativo que nunca se le menciona sin alguna referencia a su gran traici\u00f3n. As\u00ed en la lista de los Ap\u00f3stoles dada en los Evangelios Sin\u00f3pticos, leemos: \u201c y Judas el Iscariote, el mismo que le entreg\u00f3\u201d (Mateo 10, 4. Cf. Marcos 3,19; Lucas 6, 16). As\u00ed de nuevo en el Evangelio de San Juan el nombre se presenta de nuevo en conexi\u00f3n con el anuncio de la traici\u00f3n: \u201cJes\u00fas les respondi\u00f3: \u00bfNo os he elegido yo a vosotros los doce? Y uno de vosotros es un diablo\u201d (Juan 6, 70-71).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este pasaje San Juan a\u00f1ade un particular adicional al mencionar el nombre del padre del Ap\u00f3stol traidor, que no se recoge por los otros evangelistas. Y es \u00e9l de nuevo quien nos dice que Judas llevaba la bolsa. Pues, tras describir la unci\u00f3n de los pies de Cristo por Mar\u00eda en la fiesta en Betania, el Evangelista continua:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice Judas Iscariote, uno de sus disc\u00edpulos, el que le hab\u00eda de entregar: \u2018\u00bfPor qu\u00e9 no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?\u2019 No dec\u00eda esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladr\u00f3n, y como ten\u00eda la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella (Juan 12, 4-6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este hecho de que Judas llevaba la bolsa es de nuevo referido por el mismo Evangelista en su relato de la \u00daltima Cena (13, 29). Los Evangelios Sin\u00f3pticos no rese\u00f1an este cargo de Judas, ni dicen que fuera \u00e9l quien protest\u00f3 del supuesto derroche de ung\u00fcento. Pero es significativo que tanto en Mateo como en Marcos el relato de la unci\u00f3n est\u00e1 seguido inmediatamente por el relato de la traici\u00f3n: \u201cEntonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los sumos sacerdotes, y les dijo: \u00bfQu\u00e9 me quer\u00e9is dar, y yo os lo entregar\u00e9?\u201d (Mateo, 26 14-15); \u201cEntonces, Judas Iscariote, uno de los Doce, se fue donde los sumos sacerdotes para entreg\u00e1rselo. Al o\u00edrlo ellos, se alegraron y prometieron darle dinero\u201d (Marcos, 14, 10-11). Se observar\u00e1 que en ambos relatos Judas toma la iniciativa: no es tentado o seducido por los sacerdotes, sino que se acerca a ellos por su propia decisi\u00f3n. San Lucas cuenta la misma historia, pero a\u00f1ade otro matiz al atribuir el hecho a la instigaci\u00f3n de Satan\u00e1s: \u201cEntonces Satan\u00e1s entr\u00f3 en Judas, llamado Iscariote, que era del n\u00famero de los Doce; y fue a tratar con los sumos sacerdotes y los jefes de la guardia del modo de entreg\u00e1rselo. Ellos se alegraron y quedaron con \u00e9l en darle dinero. \u00c9l acept\u00f3 y andaba buscando una oportunidad para entregarlo sin que la gente lo advirtiera\u201d (Lucas, 22, 3-6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del mismo modo San Juan hace hincapi\u00e9 en la instigaci\u00f3n del esp\u00edritu maligno: \u201ccuando ya el diablo hab\u00eda inspirado a Judas Iscariote, el hijo de Sim\u00f3n, el prop\u00f3sito de entregarle\u201d (13, 2). El mismo Evangelista, como hemos visto, nos da una temprana insinuaci\u00f3n del previo conocimiento de Cristo de la traici\u00f3n (Juan 6, 70-71), y en el mismo cap\u00edtulo dice expresamente: \u201cPorque Jes\u00fas sab\u00eda desde el principio qui\u00e9nes eran los que no cre\u00edan y qui\u00e9n era el que le iba a entregar\u201d (6, 64). Pero coincide con los Sin\u00f3pticos al registrar una predicci\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita de la traici\u00f3n en la \u00daltima Cena: \u201cCuando dijo estas palabras, Jes\u00fas se turb\u00f3 en su interior y declar\u00f3: Yo os aseguro que uno de vosotros me entregar\u00e1\u201d (Juan 13, 21), Y cuando el propio San Juan, a petici\u00f3n de Pedro, pregunt\u00f3 qui\u00e9n era \u00e9ste, \u201c le responde Jes\u00fas: Es aquel a quien d\u00e9 el bocado que voy a mojar. Y, mojando el bocado, lo toma y se lo da a Judas, hijo de Sim\u00f3n Iscariote. Y entonces, tras el bocado, entr\u00f3 en \u00e9l Satan\u00e1s. Jes\u00fas le dice: Lo que vas a hacer, hazlo pronto. Pero ninguno de los comensales entendi\u00f3 por qu\u00e9 se lo dec\u00eda. Como Judas ten\u00eda la bolsa, algunos pensaban que Jes\u00fas quer\u00eda decirle: Compra lo que nos hace falta para la fiesta, o que le mandaba dar algo a los pobres\u201d (13, 26-29). Estos \u00faltimos detalles sobre las palabras de Jes\u00fas y la natural conjetura de los disc\u00edpulos, s\u00f3lo se dan por San Juan. Pero la predicci\u00f3n y la pregunta de los disc\u00edpulos se recogen por todos los Sin\u00f3pticos (Mateo,26; Marcos, 14; Lucas, 22). San Mateo a\u00f1ade que el propio Judas pregunt\u00f3, \u201c\u00bfSoy yo, maestro?\u201d y fue respondido \u201cT\u00fa lo has dicho\u201d (26, 25). Los cuatro evangelistas concuerdan respecto a los hechos de la traici\u00f3n que siguieron tan de cerca a esta predicci\u00f3n, y cuentan c\u00f3mo el traidor vino con una multitud o banda de soldados de los sumos sacerdotes, y los llev\u00f3 al lugar donde sab\u00eda que encontrar\u00eda a Jes\u00fas con sus fieles disc\u00edpulos (Mateo, 26, 47; Marcos, 14, 43; Lucas, 22, 47; Juan, 18, 3). Pero algunos tienen detalles que no se encuentran en los dem\u00e1s relatos. Que el traidor dio un beso como se\u00f1al se menciona en todos los Sin\u00f3pticos, pero no por San Juan, quien a su vez es el \u00fanico en contarnos que los que ven\u00edan a prender a Jes\u00fas cayeron de espaldas al suelo cuando \u00c9l respondi\u00f3 \u201cYo soy\u201d. Tambi\u00e9n, San Marcos cuenta que Judas dijo \u201cRabb\u00ed\u201d antes de besar a su Maestro; pero no da ninguna respuesta. San Mateo, tras registrar esta palabra y el beso del traidor, a\u00f1ade \u201cJes\u00fas le dijo: Amigo,  \u00a1a lo que est\u00e1s aqu\u00ed!\u201d (26, 50). San Lucas (22, 48) da las palabras: \u201c\u00a1Judas, con un beso entregas al Hijo del hombre!\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Mateo es el \u00fanico Evangelista en mencionar la cantidad pagada por los sumos sacerdotes como precio de la traici\u00f3n, y de acuerdo con su costumbre observa que con ello se ha cumplido una profec\u00eda del Antiguo Testamento (Mateo, 26, 15; 27, 5-10). En este \u00faltimo pasaje cuenta el arrepentimiento y suicidio del traidor, sobre el que callan los dem\u00e1s Evangelios, aunque tenemos otro relato de estos acontecimientos en el discurso de San Pedro: \u201cHermanos, era preciso que se cumpliera la Escritura en la que el Esp\u00edritu Santo, por boca de David, hab\u00eda hablado ya acerca de Judas, que fue el gu\u00eda de los que prendieron a Jes\u00fas. \u00c9l era uno de los nuestros y obtuvo un puesto en este ministerio. \u00c9ste, pues, habiendo comprado un campo con el precio de su iniquidad, cay\u00f3 de cabeza, se revent\u00f3 por medio y se derramaron todas sus entra\u00f1as. Y la cosa lleg\u00f3 a conocimiento de todos los habitantes de Jerusal\u00e9n de forma que el campo se llam\u00f3 Haceldama, es decir, campo de sangre. Pues en el libro de los Salmos est\u00e1 escrito: Quede su majada desierta, y no haya quien habite en ella. Y tambi\u00e9n: Que otro reciba su cargo\u201d (Hechos, 1, 16-20. Cf. Salmos, 68, 26; 108,8). Algunos cr\u00edticos modernos hacen gran hincapi\u00e9 en las aparentes discrepancias entre este pasaje de los Hechos y el relato dado por San Mateo. Pues las palabras de San Pedro tomadas en s\u00ed mismas parecen implicar que el propio Judas compr\u00f3 el campo con el precio de su iniquidad, y que fue llamado \u201ccampo de sangre\u201d por su muerte. Pero San Mateo, por otro lado, dice: \u201cEntonces Judas, el que le entreg\u00f3, viendo que hab\u00eda sido condenado, fue acosado por el remordimiento, y devolvi\u00f3 las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Pequ\u00e9 entregando sangre inocente. Ellos dijeron: A nosotros, \u00bfqu\u00e9? All\u00e1 t\u00fa. Entonces \u00e9l tir\u00f3 las monedas en el Santuario, se retir\u00f3 y fue y se ahorc\u00f3.\u201dTras esto el Evangelista contin\u00faa contando c\u00f3mo los sacerdotes, con escr\u00fapulos de echar las monedas en el tesoro de las ofrendas porque eran precio de sangre, las gastaron en comprar el campo del alfarero para sepultura de forasteros, el cual por esta causa fue llamado campo de sangre. Y en esto San Mateo ve el cumplimiento de la profec\u00eda atribuida a Jerem\u00edas (pero que se encuentra en Zacar\u00edas, 11,12-13): \u201cY tomaron las treinta monedas de plata, cantidad en la que fue tasado aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel, y las dieron por el campo del alfarero, seg\u00fan lo que me orden\u00f3 el Se\u00f1or\u201d (Mateo, 27, 9-10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no parece haber gran dificultad en reconciliar los dos relatos. Pues el campo, comprado con el precio rechazado de su traici\u00f3n, puede bien ser descrito como indirectamente comprado o pose\u00eddo por Judas, aunque no lo comprara \u00e9l mismo. Y las palabras de San Pedro sobre el nombre Haceldama pueden referirse a la \u201crecompensa de iniquidad\u201d tanto como a la muerte violenta del traidor. Dificultades similares surgen respecto de las discrepancias de detalle descubiertas en los diversos relatos de la propia traici\u00f3n. Pero se descubrir\u00e1 que, sin violentar el texto, las narraciones de los cuatro Evangelistas pueden armonizarse, aunque en alg\u00fan caso queden algunos puntos oscuros o dudosos. Se discute, por ejemplo, si Judas estuvo presente en la instituci\u00f3n de la Sagrada Eucarist\u00eda y comulg\u00f3 con los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles. Pero el peso de la autoridad est\u00e1 a favor de la respuesta afirmativa. Tambi\u00e9n ha habido alguna diferencia de opini\u00f3n respecto al momento de la traici\u00f3n. Algunos consideran que fue decidida repentinamente por Judas tras la unci\u00f3n en Betania, mientras que otros suponen una negociaci\u00f3n m\u00e1s prolongada con los sumos sacerdotes. Pero estos interrogantes y dificultades textuales se borran en la insignificancia al lado del gran problema moral que plantea la ca\u00edda y traici\u00f3n de Judas. En su sentido m\u00e1s aut\u00e9ntico, todo pecado es un misterio. Y la dificultad es mayor cuanto mayor es la culpa, m\u00e1s peque\u00f1o el motivo de obrar mal, y mayor la medida del conocimiento y gracias otorgados al ofensor. De todos modos la traici\u00f3n de Judas parecer\u00eda ser el m\u00e1s misterioso e ininteligible de los pecados. Pues, \u00bfc\u00f3mo alguien elegido como disc\u00edpulo, disfrutando de la gracia del Apostolado y del privilegio de la amistad \u00edntima con el Divino Maestro, podr\u00eda ser tentado a tan gran ingratitud por un precio tan insignificante? Y la dificultad es mayor cuando se recuerda que el Maestro tan inmotivadamente traicionado no era duro ni severo, sino un Se\u00f1or de amable bondad y compasi\u00f3n. Visto bajo cualquier perspectiva el crimen es tan incre\u00edble, tanto en s\u00ed mismo como en sus circunstancias, que no es ninguna maravilla que se hayan hecho muchos intentos de dar una explicaci\u00f3n inteligible de su origen y motivos, y, desde los extravagantes sue\u00f1os de los herejes antiguos a las audaces especulaciones de los cr\u00edticos modernos, que el problema planteado por Judas y su traici\u00f3n haya sido objeto de extra\u00f1as y asombrosas teor\u00edas. Como un traidor suscita naturalmente un odio particularmente violento, especialmente entre los devotos a la causa o persona traicionada, ser\u00eda natural que los cristianos consideraran a Judas con aversi\u00f3n, y, si fuera posible, lo pintaran m\u00e1s negro de lo que fue no atribuy\u00e9ndole ninguna buena cualidad en absoluto. Esta ser\u00eda una opini\u00f3n extrema, que, en cierto modo, disminuye la dificultad. Pues si se supusiera que \u00e9l nunca crey\u00f3 realmente, si fue un falso disc\u00edpulo desde el principio, o, como el Evangelio ap\u00f3crifo \u00c1rabe de la Infancia dice, estuvo pose\u00eddo por Satan\u00e1s incluso en su ni\u00f1ez, no habr\u00eda ca\u00eddo bajo la influencia de Cristo o disfrutado de la iluminaci\u00f3n y dones espirituales del Apostolado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el extremo opuesto est\u00e1 la extra\u00f1a opini\u00f3n sostenida por la antigua secta gn\u00f3stica conocida como los Cainitas, descrita por San Ireneo (Adv. Haer., I, c. ult.), y m\u00e1s completamente por Tertuliano (Praesc. Haeretic., xlvii), y San Epifanio (Haeres., xxxviii). Algunos de estos herejes, cuya opini\u00f3n ha sido revivida por algunos autores modernos en forma m\u00e1s plausible, manten\u00edan que Judas estaba en realidad inspirado, y actu\u00f3 como lo hizo para que la humanidad pudiera ser redimida por la muerte de Cristo. Por esta raz\u00f3n lo consideran digno de gratitud y veneraci\u00f3n. En la versi\u00f3n moderna de esta teor\u00eda se sugiere que Judas, que en com\u00fan con los dem\u00e1s disc\u00edpulos esperaba un reino temporal del Mes\u00edas, no previ\u00f3 la muerte de Cristo, sino que deseaba precipitar una crisis y apresurar la hora de su triunfo, pensando que su detenci\u00f3n provocar\u00eda un alzamiento del pueblo que lo pondr\u00eda en libertad y lo colocar\u00eda en el trono. En apoyo de esto se\u00f1alan el hecho de que, cuando descubri\u00f3 que Cristo era condenado y entregado a los romanos, inmediatamente se arrepinti\u00f3 de lo que hab\u00eda hecho. Pero, como se\u00f1ala Strauss, este arrepentimiento no prueba que el resultado no hubiera sido previsto. Pues los asesinos, que han matado a sus v\u00edctimas con deliberado designio, se ven a menudo impulsados al remordimiento cuando los actos ya se han llevado a cabo. Un cat\u00f3lico, en cualquier caso, no puede ver con aprobaci\u00f3n estas teor\u00edas puesto que son claramente contrarias al texto de la Escritura y a la interpretaci\u00f3n de la tradici\u00f3n. Por dif\u00edcil que pueda ser de comprender, no podemos poner en cuesti\u00f3n la culpa de Judas. Por otro lado, no podemos adoptar el punto de vista opuesto de los que niegan que fuera alguna vez un verdadero disc\u00edpulo. Pues, en primer lugar, esta opini\u00f3n parece dif\u00edcil de reconciliar con el hecho de que fuera elegido por Cristo para ser uno de los Doce. Esta elecci\u00f3n, puede decirse con seguridad, implica algunas buenas cualidades y el otorgamiento de gracias no despreciables.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, aparte de esta consideraci\u00f3n, puede se\u00f1alarse que al exagerar la malicia original de Judas, o negar incluso que hubo algo bueno en \u00e9l, minimizamos o despreciamos la lecci\u00f3n de esta ca\u00edda. Los ejemplos de los santos se pierden para nosotros si pensamos de ellos que eran de otra especie sin nuestra debilidad humana. Y del mismo modo es un grave error creer que Judas era un demonio sin ning\u00fan elemento de bondad y de gracia. De su ca\u00edda queda la advertencia de que incluso la gran gracia del Apostolado y la amistad familiar de Jes\u00fas puede ser in\u00fatil para quien es infiel. Y, aunque no se pueda admitir nada para paliar la culpa de la gran traici\u00f3n, \u00e9sta puede hacerse m\u00e1s inteligible si la pensamos como el resultado de una ca\u00edda gradual en cosas menores. Tambi\u00e9n el arrepentimiento puede ser tomado como implicaci\u00f3n de que el traidor se enga\u00f1\u00f3 con la falsa esperanza de que, despu\u00e9s de todo, Cristo pasar\u00eda entre medio de sus enemigos como lo hizo al borde de la monta\u00f1a. Y aunque las circunstancias de la muerte del traidor dan sobrada raz\u00f3n para temer lo peor, el Texto Sagrado no rechaza claramente la posibilidad de un arrepentimiento real. Y Or\u00edgenes extra\u00f1amente supon\u00eda que Judas se ahorc\u00f3 para buscar a Cristo en el otro mundo y pedirle perd\u00f3n. (In Matt., tract. xxxv).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CHRYSOSTOMUS, Hom. De Juda Proditore: MALDONATUS y otros comentaristas del Nuevo Testamento; EPIPHANIUS, Haeres., xxxviii; La leyenda de la muerte de Judas en SUICER, Thesaurus. Punto de vista moderno en  STRAUSS, Das Leben Jesu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">W.H. KENT<br \/>\nTranscrito por Thomas M. Barrett<br \/>\nTraducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El disc\u00edpulo que traicion\u00f3 a su Divino Maestro. El nombre Judas (Ioudas) es la forma griega de Jud\u00e1 (en hebreo \u201calabado\u201d), un nombre propio que se encuentra frecuentemente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. 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